La naturaleza es muy sorprendente. Recientemente se descubría en Madagascar el camaleón más enano del mundo (26 mm.), y en la web de cienciayvida.tk tienes más curiosidades de la ciencia y de la vida, pero hablemos de una planta marina. En nuestro mar Mediterráneo vive la endémica y curiosaPosidonia oceánica, nombre que procede de Poseidón, el dios del mar en la mitología griega. Es una planta (no un alga) con muchas similitudes con las plantas terrestres:
Flor y Fruto de Posidonia
Tiene raíces, hojas que llegan a medir un metro de largas, flores en otoño, y frutos flotantes en primavera. Sus flores nos indican que esta planta fue terrestre y se adaptó a vivir bajo el mar, pues bajo el mar las flores no son útiles para atraer insectos, y la polinización la efectúa el mar transportando el polen con sus olas.
La Posidonia forma praderas submarinas verdes de gran valor ecológico, pues favorecen la vida a innumerables peces y moluscos, y también protege las costas de la erosión con sus bolas fibrosas, cada vez más escasas. Por todo esto, la Posidonia es un buen bioindicador de la calidad de nuestras costas.
En 2006, científicos del CSIC encontraron entre Formentera e Ibiza un ejemplar de Posidonia de 8 kilómetros de extensión, que se convirtió en el ser vivo más grande y más viejo conocido, pues se estima que tiene unos 100.000 años (crece entre 1 y 2 centímetros al año). Supera a algunos árboles sorprendentes que creíamos imbatibles.
Bolas que indican la presencia de una pradera de Posidonia
Susana Martín Belmonte, la economista autora de «Nada está Perdido» (Icaria, 2011) desmonta las bases de nuestro actual sistema monetario y financiero. Con palabras simples demuestra cómo los que diseñan y sostienen este sistema ganan mucho dinero, y no tienen interés en mejorar los problemas globales de la Tierra. Ella propone un sistema financiero alternativo, sano, y posible. En la revista Nº 71 de Ecologista resume porqué la forma de prestar dinero con interés nos empuja a un imposible crecimiento continuo (en un artículo junto con Luis G. Reyes).
La idea es tan simple que sorprende que nos engañen tan peligrosamente. El dinero lo crea el Banco Central Europeo (BCE) con una maquinita de crear dinero, y lo presta a los bancos, pero NO GRATIS, sino que pone un tipo de interés. Aquí está el primer gran despropósito. Supongamos inicialmente para simplificar que el BCE crea 10 euros y los presta a un banco, el cual debe devolverle 11 euros (los 10 prestados, más los intereses). Pero, ¿cómo podrá devolver 11 euros si sólo existen los 10 euros creados hasta el momento? Respuesta: En nuestro sistema económico es habitual que bancos, empresas y Estados pidan nuevos préstamos con los que terminar de devolver deudas anteriores. Pero esto hace que la nueva deuda sea mayor, pues debe incluir los intereses de la deuda anterior, y hay que sumar los intereses de la nueva deuda. Se da la paradoja de que cuanto más dinero se crea, mayor es la deuda y, por tanto, más escaso es el dinero, lo cual hace que sea necesario crear más dinero. A esto se le ha llamado deudocracia (título de un documental sobre la crisis, que puede verse gratuitamente).
De esta forma los bancos centrales pueden crear todo el dinero que sea necesario (siempre que no se descontrole la inflación), pues ya ni siquiera el dinero que crean los estados está basado en el oro que disponen (en 1971 el dólar dejó de anclarse al oro, y el resto de monedas le siguieron). El dinero es una energía en papel de colores, y su valor no viene, como originariamente, del oro guardado, sino que lo que otorga valor al dinero es que confiemos en él como medio de pago. El valor del dinero está en algo tan inmaterial como la confianza.
Y esto se mantiene (más o menos, hasta ahora) porque las deudas se han ido pagando gracias al crecimiento (palabra clave) que se supone que habrá en el futuro. Pedir dinero prestado es como viajar en el tiempo al futuro, coger el dinero que ganaremos, y volver con esa pasta al presente. Pero ese dinero hay que devolverlo y emplearlo de forma correcta facilita devolver el dinero y mejorar. Lo que no podemos es confiar siempre en un crecimiento imposible. El crecimiento, sólo es posible explotando más la Naturaleza (como explicó magistralmente De Jouvenel), y esa explotación es imposible de mantener de forma siempre creciente (imaginad un hámster que creciera sin parar).
El sistema actual requiere crecimiento económico constante, pero eso es imposible. La solución es dejar de devolver parte de la deuda, que es lo que ocurre con las crisis periódicas e inevitables. Pero este sistema económico piramidal, que exige crecer y crecer, tendrá sucesivas crisis hasta que llegue la que llamamos La Gran Crisis, una crisis económica, ecológica, y humana de dimensiones incomparables a la actual crisis económica.
Los autores citados afirman que la mayor parte de la deuda es privada y, como muchos particulares no pueden pagar, los bancos se ahogan y los gobiernos los rescatan dándoles dinero a quienes concedieron indebidamente hipotecas basura, pasando así a pública la deuda privada (crisis ninja). Poca democracia hay cuando no se pregunta al pueblo si prefiere rescatar a los bancos que crearon la crisis, o a las personas desahuciadas de su hogar. En varios países, como España o Irlanda, los estados se están endeudando más aún para rescatar a los bancos, y el peso de esa deuda recae en recortes a la ciudadanía (congelar el salario mínimo y los salarios a funcionarios, recortes sociales, en sanidad, en educación, en investigación…), pero demostrando claramente que los políticos no quieren reducir el fraude a gran escala.
La solución que proponen estos autores es simple:
1. La deuda es impagable (antes o después lo será y cuanto antes paremos su crecimiento será mejor), por lo que hay que «dejar de pagar la que se ha empleado para la destrucción ambiental y social», o para los rescates bancarios (deuda odiosa).
En Islandia la presión ciudadana hizo que dejasen de pagar su deuda a los bancos holandeses e ingleses, y en el documental deudocracia se muestran otros casos: EE.UU. legitimó a Irak para no pagar la deuda de Sadam Husseim, Ecuador dejó de pagar una deuda odiosa al Banco Mundial en 2008 bajo el mandato de Correa, lo que permitió mejorar los servicios de salud, educación, etc.
2. El dinero hay que ponerlo en circulación creándolo y prestándolo SIN INTERESES, siempre para producir un bien o servicio que la sociedad considere interesante. El dinero fluiría de la forma habitual entre empresas y particulares, y éstos también podrían obtener préstamos sin interés (pero pequeños y no para lujos insostenibles, como los microcréditos del Nobel de la Paz 2006).
Alguien podría pensar que es una utopía y que deberían pedirse sólo bajos tipos de interés, pero es falso, y lo demuestra que recientemente Alemania ha sacado deuda con tipos de interés negativos. Por tanto, el problema auténtico de ésto no son los intereses, sino cómo decidir a qué proyectos conceder dinero y a qué proyectos no concederlo. Eso es muy complicado pero se pueden poner normas básicas. Por ejemplo: No se puede pedir un préstamo para comprar un coche privado, ni segundas residencias, ni autopistas en un país con tantas ya construidas, o para aeropuertos sin tráfico mínimo garantizado…
En este nuevo sistema las deudas no son imposibles de devolver sin crecimiento, y el crecimiento permanente no es necesario. Los bancos tienen que reformular su función, y podría perder interés industrial la obsolescencia programada, o promover el consumismo. Las mejoras en productividad no se compensarían despidiendo gente, sino trabajando menos: Repartir el empleo disponible es una forma de salir de la crisis económica y ambiental (reducir la jornada laboral, pero también estabilizar el crecimiento demográfico).
Finalmente, los autores sugieren que sería preciso «escapar del monopolio de la moneda de curso legal», creando otras monedas que persigan la satisfacción de las necesidades humanas. Y eso es algo que se está haciendo por todo el mundo con los llamados sistemas LETS o monedas complementarias. En Málaga, por ejemplo, están funcionando varias monedas locales, como el Común, y un Banco del Tiempo.
Algunas preguntas importantes son: ¿Debe un pueblo pagar cualquier tipo de deuda creada por gobernantes insensatos, y otorgada por entidades financieras usureras? ¿Hay que respetar los dictados de la prima de riesgo movida por oscuras manos e intereses? ¿Cómo puede prestarse dinero a Grecia, por ejemplo, por cantidad tan exagerada que no podrá devolver nunca? ¿Qué implicaciones tiene dejar de pagar, no cualquier deuda sino sólo aquella claramente injusta, deuda odiosa (como los rescates a bancos irresponsables, o el rescate a Grecia a cambio de comprar armas a Alemania y Francia, como denunció el eurodiputado Cohn-Bendit en el vídeo del final)? ¿Acaso no contribuye eso a que los bancos se piensen mejor si prestan dinero para fines injustos? Y si la consecuencia es que al deudor no se le presta más dinero… ¿acaso no es esa la mejor solución para una economía sostenible? Hay más alternativas en el libro «Hay Alternativas», pero entonces ¿qué es lo que nos falta?
Si tienes un jardín, por pequeño que sea, puedes contribuir a mejorar la biodiversidad de tu región (una de las cuatro leyes de la Naturaleza). Unas fáciles ideas mejoran el estado de la crisis de biodiversidad que vivimos. Multitud de jardines privados y públicos, están ya aplicando estos principios:
Utilizar plantas autóctonas, o dejar que crezcan libremente, al menos en alguna zona del jardín. Las plantas silvestres y aromáticas suelen florecer fácilmente y atraerán a insectos, además de aprovecharnos de los usos culinarios o medicinales que puedan tener. Las plantas autóctonas requieren menos agua de riego artificial, menos abonos, menos plaguicidas… y favorecen la fauna local (mariposas, aves…).
Jardinería sin productos químicos tóxicos: Los fitosanitarios contaminan en su producción y uso. Los insecticidas matan también la fauna beneficiosa, como arañas, hormigas, abejas y otros himenópteros. Ante plagas se pueden usar técnicas biológicas, pero recuerda que la naturaleza no usa fitosanitarios, y que no es ecológico matar a todos los que ataquen a tus plantas. A veces, basta con podar o retirar “a mano” algunos atacantes (gusanos, caracoles…) para que la planta recupere su buena salud. Y si no… recuerda que la muerte es ley de vida.
El mejor abono es el más barato: compost casero. Es fácil de hacer en una esquina del jardín, o en un macetero. Puedes empezar haciendo poca cantidad para probar, y no hace falta tener un jardín muy grande (en un balcón se puede hacer compost poniendo las hojas secas en una maceta).
Un seto de variados arbustos ofrece refugio para la fauna: Plantar árboles y arbustos perennes y caducifolios, y algunos productores de frutos comestibles para humanos u otras especies.
Una charca para flora y fauna acuática: Puede no ser posible en tu jardín, pero si lo es, pon distintas profundidades (10-60 cm.), pendientes suaves y con piedras, troncos, y otros refugios.
Hotel para bichos (bug hotel): Troncos y restos de podas apilados serán refugio para insectos como los escarabajos, pero también para anfibios y pequeños mamíferos como el erizo. Los bichos son necesarios en cualquier ecosistema.
Alimento y refugio para aves: Las aves no necesitan nidos artificiales, ni que se las alimente, pero para compensar tantas agresiones a sus hábitats, podemos ofrecerles semillas o alguna caja nido (también para murciélagos). Construir una caja nido es fácil con una tabla de 140×15 cm. aproximadamente, cola y clavos (mira esta guía PDF de SEO sobre Cajas Nido).
Reducir riesgos para la fauna: Estar atentos a los efectos sobre la fauna. Por ejemplo, poniendo cascabeles a los gatos se podría evitar que murieran miles de aves silvestres. Si tienes piscina, una tabla apoyada en el borde podría facilitar que salgan los animales que caigan. Podar sólo cuando hace más frío para no perjudicar a plantas y animales en fase de cría. Las aves pueden colisionar con grandes ventanales (adhesivos o colgantes pueden solucionarlo).
Un huerto ecológico puede ser también huerto urbano: Plantar alimentos ecológicos, incluso en macetas, es una buena forma de contribuir a minimizar los efectos de la agricultura intensiva. Y si tienes poco espacio puedes hacer un jardín vertical con plantas aromáticas o lo que más te guste: Es muy fácil construir un jardín vertical con un palé.
Esto se está aplicando ya en multitud de lugares de todo el mundo (Estados Unidos, Reino Unido, Australia…). En España, SEO/BirdLife y el Ayuntamiento de Santander tienen una Red de Jardines para la Biodiversidad, donde el gobierno local y muchos ciudadanos se comprometen a emplear éstas y otras medidas para conservar la flora y fauna silvestre local: Son principalmente jardines particulares, pero también de la Universidad, de hospitales, de colegios… Los centros educativos pueden aprovechar para que los alumnos conozcan nuestra flora y fauna silvestre: Es triste que los jóvenes conozcan más logotipos de marcas comerciales, que nombres de animales y plantas de su región.
Demasiadas veces, al urbanizar una zona se pierden fuentes, charcas, arroyos, lagunas, arboledas… que son tesoros de biodiversidad. Hay que conservar esos tesoros, o en el peor caso integrarlos como parte de las zonas verdes, pero nunca perderlos para siempre.
El sol, energía renovable pero... las energías renovables no siempre son ecológicas.
Las Naciones Unidas establecieron el año 2012 Año Internacional de la Energía Sostenible para Todos (resolución 65/151), lo cual merece que nos paremos a pensar qué modelo energético queremos promover HOY, para el FUTURO.
Las energías renovables tienen ventajas suficientes como para acelerar la transición hacia un mundo movido principalmente por ellas. Entre las VENTAJAS de las ENERGÍAS RENOVABLES, encontramos que son…
Energías autóctonas, que se utilizan cerca de donde se producen, por lo que nos hace independientes del exterior, y generan más empleo local. Reducir la dependencia energética del exterior es algo positivo por la autonomía frente a conflictos geopolíticos, o con las grandes empresas petroleras.
Energías limpias, con escaso riesgo de contaminación, y sin producir Gases de Efecto Invernadero, ni mareas negras, ni residuos peligrosos (como los nucleares). Son fáciles de desmantelar y no requieren custodiar sus residuos durante millones de años (como las nucleares).
Energías seguras, pues no es comparable el riesgo de una central nuclear con el riesgo de que falle una placa solar. Y los residuos no pueden emplearse para bombas atómicas o sucias.
Energías inagotables (renovables), pues el sol, o el viento estarán ahí durante millones de años.
Energías diversas, pues incluyen la solar (usando distintas tecnologías), eólica, pequeña hidráulica, biomasa, geotérmica, marina… lo que asegura su generación en distintos escenarios.
Energías responsables, por todo lo anterior, y porque respetan más los recursos naturales, consumiendo menos agua, por ejemplo. El petróleo tiene aplicaciones muy útiles sin tener que perderlo quemándolo.
Energías baratas, pues hay que valorar económicamente todo lo ya dicho: Mientras contaminar sea gratis, las energías ecológicas no juegan en igualdad de condiciones con las energías sucias y contaminantes.
Problemas específicos por mal uso: Dependiendo de la instalación energética pueden darse problemas concretos que no son debidos a la técnica, sino al mal uso. No toda energía renovable es ecológica. Ejemplos de ésto son:
Daños al paisaje o a las aves en el caso de aerogeneradores mal instalados.
Construcción de grandes presas (pantanos) que cortan el flujo natural del río y anegan ecosistemas aledaños. Para que la energía hidroeléctrica sea ecológica debe provenir de pequeños saltos que sólo tomen parte del agua del río.
Algunos ponen como inconveniente que necesitan mucha superficie, pero eso no es un inconveniente, pues se puede usar la enorme cantidad de espacio inutilizado de las cubiertas de los edificios. La eólica marina, por su parte, evita ocupar el campo con estas instalaciones.
Por supuesto, no se puede hablar de todo esto sin resaltar la necesidad de REDUCIR nuestro consumo de energía, que es lo más ecológico: El problema principal de insostenibilidad de nuestra sociedad está en el excesivo consumo y nuestra dificultad para pararlo, y tal vez por eso, el gurú de las energías renovables Hermann Scheer sostenía que el ahorro y la eficiencia energética no son tan importantes comparado con la importancia de usar energías renovables.
No es fácil, en nuestra sociedad, conseguir consumir sólo energía renovable, pero al menos en España, en nuestra casa PODEMOS comprar electricidad 100% RENOVABLE a dos empresas: gesternova.com y también www.somenergia.coop/es (a precios de mercado, y con trámites muy sencillos). Tú decides qué hacer a partir de ahora.
NOTA: Parte de este texto fue redactado por el autor para la web de Aulaga.
La miopía es una enfermedad ocular que impide ver bien de lejos, ver con los ojos. El ser humano (Homo sapiens) tiene, en conjunto, una forma de comportarse, de vivir, que demuestra no querer ver la realidad globalmente, no querer «ver» bien «de lejos»… es un problema de cortedad de mente o «miopía mental». Desde luego, en muchos casos (tal vez en todos) esa miopía está justificada ¿genéticamente?. Tal vez, la natural búsqueda de cada especie por la subsistencia, por el beneficio inmediato, sea lo que ha permitido llegar a ser lo que somos… Es muy posible que todas las especies tengan esa miopía mental, en caso de tener «mente», o incluso que sea una característica inherente del instinto.
Esta sociedad debiera llamarse zoociedad (del griego ζοον, animal), porque parece más animal que lo que entendemos por humana, y se muestra no muy inteligente. Vivimos en una sociedad irresponsable y adolescente que, como tantos adolescentes, busca el beneficio inmediato sin atenerse a las consecuencias. Pero en la vida de todo adolescente, llega un momento en el que hay que madurar, parar de crecer físicamente, y empezar a crecer mentalmente (como decía Joan Melé). A esta zoociedad ya le ha llegado el momento de madurar, pero mientras lo hace, condecoramos nuestra forma de vida con el deshonroso título de Zoociedad Adolescente.
«La armada española mata a un pirata somalí». Es una noticia que estremece a cualquiera con un mínimo de sensibilidad. Pero luego hay que preguntarse ¿por qué? ¿qué hace la armada española en el océano Índico? ¿estamos en guerra allí tan lejos? Para responder, no os perdáis el vídeo que hay más abajo (unos 20′ en dos partes), y este artículo sobre los otros piratas.
En resumen:España está sobrepescando en los mares de todo el mundo, y tiene la mayor flota en tonelaje de toda la UE. Nuestros barcos viajan miles de kilómetros para pescar en las costas y en aguas que debieran ser protegidas (reservas marinas), o bien explotadas por países con una crisis mayor que la nuestra (Somalia, por ejemplo… que ellos sí saben lo que es crisis).
El negocio de la PESCA, principalmente de atún, es tan lucrativo que “justifica” que se defienda incluso con nuestra armada y la de otros países: Es la llamada Operación Atalanta, en la que España paga con dinero público más de 6 millones de euros al mes, a lo que hay que sumar la mitad de la “seguridad privada” que llevan los pesqueros, que también se paga con dinero público. Y hasta modificaron las leyes para que esa seguridad pudiera llevar armas de guerra (estupenda noticia para la industria armamentística española).
Ante este despilfarro e injusticia, hay dos cosas muy evidentes:
Nuestros militares no deberían estar para defender intereses privados. Este es otro gasto extravantemás, a incluir en la lista de despilfarros de nuestros sucesivos gobiernos.
Arrastrero arrasando el fondo del mar.
Algunos datos extra:
La flota de bajura española supone el 80% de los barcos, con el 13% de las capturas y bajo impacto ambiental. Sin embargo, la flota de altura tiene un enorme impacto ambiental y sólo supone el 20% de los barcos, que se llevan el 87% de la pesca y, encima, recibe más ayudas. Recientemente, la pesca de arrastre, recibió enormes subvenciones por destrozar los fondos marinos. GreenPeace lo denunció resaltando que los subsidios europeos financian actividades pesqueras insostenibles.
Al menos el 77% de las poblaciones de peces están sobreexplotadas, y cada vez se demanda más pescado. El atún rojo y el bacalao, por ejemplo, están al borde de su extinción comercial (aquí tienes otros pescados que no deberíamos comer).