Libro “Historia de la Filosofía y de la Ciencia” de Ludovico Geymonat (Resumen)

ISBN: 84-8432-715-8. 2a Edición en español, 2006

Libro resumido de filosofía, por GeymonatDe la mano de Ludovico Geymonat (1908-1991), uno de los filósofos italianos más prestigiosos del siglo XX, profesor de la Universidad de Milán, presentamos un esquema de un resumen de dos de sus obras: Storia della filosofia y Storia del pensiero filosofico. La primera obra trata el contexto cultural con mayor detalle, mientras que en la segunda amplía la información sobre historia de la ciencia. La edición en español, de acuerdo con el autor, unificó ambas en un único texto, ampliando la información sobre filósofos hispánicos y reduciendo la de los italianos. Si el esquema presentado le parece demasiado sintético, téngase en cuenta que aquí se expone el resumen de un resumen, y léase la obra original que, en su segunda edición, tiene más de 700 páginas y se presenta en un único volumen con 3 partes que originalmente eran 3 volúmenes:

1.

Antigüedad y
Edad Media

2.

Del Renacimiento a la Ilustración

3.

Época Contemporánea

1.1. Del Mito al Conocimiento.
1.2. El Pitagorismo.
1.3. Ser y Devenir.
1.4. Los Sofistas y Sócrates.
1.5. El Atomismo de Demócrito.
1.6. La Cultura y las Ciencias Especiales en el Siglo V.
1.7. Las Escuelas Socráticas. Platón.
1.8. Aristóteles.
1.9. Los Grandes Científicos de Alejandría.
1.10. La Filosofía Postaristotélica.
1.11. El Decaer de la Filosofía y de las Ciencias en los Primeros Siglos de la Era Cristiana.
1.12. El Cristianismo.
1.13. La Patrística. San Agustín.
1.14. La Escolástica hasta el Siglo XII.
1.15. Los Árabes y Oriente.
1.16. El Siglo XIII.
1.17. La Disolución de la Escolástica.
Recapitulación.
2.1. De la Edad Media al Renacimiento.
2.2. La Filosofía del Humanismo.
2.3. El Aristotelismo y sus Influencias en el Renacimiento.
2.4. Cultura Histórica y Científica en el Renacimiento.
2.5. La Filosofía de la Naturaleza.
2.6. Francis Bacon.
2.7. Galileo Galilei.
2.8. Descartes.
2.9. Adversarios y Continuadores de Descartes.
2.10. Hobbes y Spinoza.
2.11. Locke y Newton.
2.12. Leibniz.
2.13. El Pensamiento Filosófico-Científico Inglés en el Siglo XVIII.
2.14. La Ilustración Francesa.
2.15. Vico y los Ilustrados Italianos e Hispánicos.
2.16. Kant.
3.1. Primeros Desarrollos del Criticismo Kantiano.
3.2. El Romanticismo.
3.3. El Idealismo de Fichte y de Schelling.
3.4. Hegel.
3.5. Adversarios del Idealismo.
3.6. El Viraje de las Ciencias entre el Siglo XVIII y XIX.
3.7. El Pensamiento Político en la Primera Mitad del Siglo XIX.
3.8. La Vuelta al Espiritualismo y la Aparición del Positivismo.
3.9. El Gran Desarrollo de las Ciencias en el Siglo XIX.
3.10. La Expansión Europea del Positivismo.
3.11. La Izquierda Hegeliana y su Evolución.
3.12. La Reacción contra el Positivismo.
3.13. La Ampliación del Horizonte Científico en el Siglo XX.
3.14. Corrientes Filosóficas Contemporáneas.
Conclusión.

1. Antigüedad y Edad Media

1.1. Del Mito al Conocimiento

“El hombre, para explicar el curso de los fenómenos, antes que a la razón o a la observación, recurrió a la fantasía”: La Mitología. Se mezclan dos tipos de interpretaciones: el Espíritu dionisiaco del culto a Dionisos (orfismo, locura orgiástica, ritos cruentos: tragedia griega) y el Espíritu apolíneo del culto a Apolo (armonía, orden, serenidad).

Los griegos son deudores de asiriobabilonios y egipcios, pero avanzaron mucho y, aunque existieron otras grandes civilizaciones (China, India), “la ciencia y la filosofía modernas descienden directamente de Grecia”. No obstante, las filosofías/religiones orientales tienen mucho que ofrecer al mundo, y su estudio del “ser” y del hombre es, para muchos, muy superior.

Escuela de Mileto: Siglo VI a.C.

  • Tales: Predicción de un eclipse de Sol que le dio fama (aunque usó datos caldeos). Especulador: Compró molinos al prever buena cosecha de olivas. Principio generador: Agua.
  • Anaximandro: Principio generador: apeirón (mezcla). Reloj solar, primer mapa. Primera rudimentaria teoría evolucionista: Naturaleza cambia. Cielo: esfera de fuego agujereada.
  • Anaxímenes: Aire.

1.2. El Pitagorismo (siglo VI a.C.)

Pitágoras, nacido en Samos (560 a.C.), no dejó ningún escrito y según algunos pudo ser fundador de una secta que, tras su muerte, se interesó por la ciencia y la filosofía.
Fundó una escuela en Calabria con notable peso político y que admitía a las mujeres. Tras su expulsión, se formaron varias comunidades pitagóricas, que ejercieron influencia en Platón.

  • Los números son el principio de todas las cosas, estudiando la dualidad par-impar. A los impares les llamaban gnomones (escuadras), porque pueden representarse con puntos en esa forma (ángulo recto con un punto en el vértice e igual número de puntos en ambos lados).
  • Aritmogeometría: Números que se representan por sus puntos formando formas: números triangulares, poligonales, cuadrados, cúbicos…
  • Estudios sobre acústica (intervalos musicales) y sobre el alma (inmortal y metempsícosis).
  • Aristarco de Samos (siglo III a.C.): Heliocentrismo.
  • Sólo trabajan con números enteros y fracciones: Matemáticas discontinuas (no con números irracionales).
  • Crisis: Figuras geométricas tienen infinitos puntos, lo cual se mantuvo en secreto hasta que fue revelado por Hipaso de Metaponto, que fue expulsado. Esta crisis será agudizada por Zenón y se solucionará separando la geometría (lo continuo) de la aritmética (lo discontinuo).

“El primer paso de la razón humana se cumple, en toda investigación, poniendo al descubierto las dificultades existentes en ella, por graves que sean, no escondiéndolas. Sólo quien las conoce, no quien las ignora, puede sentirse impulsado a buscar los medios indispensables para dominarlas; y esta búsqueda es el resorte decisivo del progreso científico”.

1.3. Ser y Devenir (siglo V a.C.)

Escuela de Elea: Fundada por Jenófanes de Colofón (VI a.C.), quien critica las supersticiones religiosas y contra la representación antropomórfica de los dioses.

  • Auténtico fundador: el “gran Parménides“: Como buen racionalista, afirma que la experiencia nos engaña y concluye su famoso “El ser es, el no ser no es”, que implica que no existe el devenir. El auténtico SER es uno, invariable, inmóvil, eterno. No existe relación entre ser y no ser, no existe devenir. Este ser parmenídeo parece tener gran relación con el ser superior o Dios de algunas filosofías/religiones orientales, incluyendo el budismo, una religión sin Dios.
  • Zenón: Filósofo, político y conspirador contra el tirano (se cortó la lengua con los dientes y la escupió). Argumentos defendiendo a Parménides, negando el movimiento (paradoja de Aquiles y la tortuga). Niega la multiplicidad: Sean 2 objetos diferentes A y B, separados por C, como es diferente existirá un objeto entre AC y BC y así sucesivamente, y no pueden existir infinitas entidades.
    Sea un segmento AB que tiene infinitos puntos: ¿Son nulos?. Si son nulos la distancia entre A y B es cero, y si no son nulos la distancia es infinita (suma de infinitos valores iguales).

Heráclito de Éfeso: Acepta el devenir: “Todo pasa” (no puedes bañarte dos veces en el mismo agua de un río), el universo se transforma. También racionalista, afirma que el logos es Razón e Intelecto y da Norma para actuar. Sólo el sabio conoce esta norma y la sigue (no actúa por casualidad). Los demás confían en sus visiones erróneas, por eso se opone a la democracia: Sólo debe obedecerse al sabio.

Empédocles de Agrigento (Sicilia): Filósofo, poeta, médico, líder político (defensor de la democracia). Empirista (valor de la experiencia), pero negando la fractura que los eleatas establecían entre conocimiento sensible y racional. Amigo de Pericles, introdujo en Atenas el interés por la filosofía. El mundo está constituido por 4 seres, inmodificables (siguiendo a Parménides): agua, tierra, aire y fuego (similar, en cierto sentido, a las tres gunas de la filosofía del hinduísmo). Dos fuerzas: atracción (amor) y repulsión (odio). Cuatro fases del cosmos: Amor, Odio y dos más con sus transiciones. Vivimos en una transición.

Anaxágoras: Existen infinitos elementos (no sólo 4) y no existe el vacío. Origen del cosmos: Nous, un intelecto. Acepta la infinita divisibilidad (precursor del análisis infinitesimal). El hombre es el animal más sabio porque tiene manos.

  • Racionalismo/Empirismo: Caminos del conocimiento. El racionalismo afirma que el verdadero conocimiento sólo se alcanza por la razón y el empirismo que sólo se alcanza por la experiencia, los sentidos. Entre estas existen muchas posiciones intermedias (como Aristóteles).
  • Materialismo/Idealismo: Tipos de realidades. El materialismo cree que la realidad es material (fluidos, átomos, masas y fuerzas…). El idealismo cree que la realidad es de naturaleza ideal (entidades espirituales, energías…), muy aceptado por algunas filosofías orientales. El materialismo mecanicista supone además que las únicas leyes de la materia son de tipo mecánico, lo cual implica ser determinista y la negación de la libertad: todo está determinado.

1.4. Los Sofistas y Sócrates (siglo V a.C.)

Los sofistas centran sus estudios en el hombre como ciudadano, razonador y con objetivos políticos: discurso eficaz, elocuente preciso, con citas de poetas… Fue un escándalo que recurrieran a lecciones remuneradas (Confucio lo hizo en China, sin escándalo).
Difundieron la cultura/ciencia, base para aumentar la investigación: “La ciencia no puede progresar sin una revisión completa de la lengua”: Retórica o el arte de hablar bonito y correctamente (base del lenguaje matemático de Eudoxo o de la lógica de Aristóteles).
Afirman la posibilidad de hacer sobre el mismo tema discursos diferentes y correctos lógicamente. De ahí se concluye que no existe la verdad absoluta y que eran escépticos (del griego “miro a mi alrededor”, que duda de todo, en contraposición al dogmático, que cree algunos principios absolutos).

  • Protágoras: Acusado de impiedad, exiliado, se quemaron sus libros
    • Preferir el discurso de mayor utilidad (aunque ninguno es cierto absolutamente).
    • Dioses: No se puede decidir si existen o no: Ni tienen realidad empírica ni debemos perder tiempo en eso, pues la vida es breve.
    • El hombre es la medida de todas las cosas.
  • Gorgias: Nacido en Sicilia se le atribuyen 108 años, discípulo de pitagóricos y de Empédocles. Artista dialéctico (técnica análoga a la de Zenón).
  • Pródico: Estudio los sinónimos y sus sutiles diferencias
  • Hipias: Saber enciclopédico (fabricaba su vestido, su calzado, anillo…).

Todos estudiaron el problema político-religioso y el valor de las leyes de cada ciudad (distintas y de origen humano). Búsqueda de una ley natural, que unos la vieron en la ley de solidaridad (entre todos los hombres, razas y naciones) y otros la vieron en el derecho del más fuerte a imponerse. Según Platón, Sócrates combatió duramente a los sofistas pero parece que no fue tan duro.

Sócrates (469-399 a.C.): Nació en Atenas, hijo del escultor Sofronisco y de la comadrona Fenaretes, tuvo 3 hijos. No escribió nada y le gustaba rodearse de jóvenes para discutir.
En la guerra del Peloponeso, Esparta gana a Atenas y llega un gobierno de 30 tiranos (traidores aristócratas atenienses) que traería la ruina. A los 8 meses unos exiliados logran derrocar al gobierno instaurando una aparente democracia. Sócrates estorbaba por su incitación a pensar y debatir, por lo que lo enjuiciaron por impiedad (desarraigar la religión) y corrupción de jóvenes, esperando así que Sócrates desapareciese, como pasó con Anaxágoras y Protágoras (pero Sócrates era ateniense y de gran notoriedad). Él no se prestó al juego, argumentando que su obra no era peligrosa sino de gran beneficio, y forzó así su trágico final: morir envenenado bebiendo cicuta. Su sacrificio se transformó en la condena inapelable de quienes lo habían juzgado.

Las fuentes más importantes son los Diálogos de Platón, pero se sospecha que le atribuyen teorías puramente platónicas. Su método es el diálogo, teniendo clara la provisionalidad de las conclusiones. Su ironía socrática la usa contra los que se creen sabios. Su objetivo es ayudar a ver la luz (mayéutica), ayudar al discípulo a aclarar su propia conciencia (Platón dirá que es ayudar a recordar lo aprendido en otra vida).

“Su amigo Jenofonte se dirigió al oráculo de Delfos para conocer quién era el hombre más sabio de la época; y la sacerdotisa respondió que era Sócrates”. Sócrates intentó demostrar que era falso, pero concluyó que era cierto, él era el más sabio porque sabía que no sabía: «Sólo sé que no sé nada».
“La conciencia crítica del carácter no absoluto del propio saber es, justamente ella, la única verdadera ciencia”.

Virtud es saber, conocer el bien y realizarlo es la verdadera felicidad. Es mejor el que hace el mal sabiéndolo, porque tiene cierta racionalidad (con racionalidad total, no existe el mal). Para Sócrates hay dos formas de vida: la del vulgo (saber dogmático) y la del sabio (crítico y con valores morales). La misión del sabio es desatar la conciencia de sus semejantes para hacerles conscientes de sí mismos, más virtuosos y felices. Sócrates tuvo muy nítida su misión y no huyó de la muerte, bebiendo la cicuta con serenidad y afirmando que hubiera continuado su misión de enseñanza: “la enseñanza de Sócrates fue una de las más eficaces que recuerda la historia. Aun hoy, para cada uno de nosotros, sigue siendo un maestro insuperable por su claridad filosófica y por su profundo compromiso cultural y moral”.

1.5. El Atomismo de Demócrito (siglo V a.C.)

Demócrito de Abdera: Contemporáneo de Sócrates, era optimista y con «perpetua risa» (Heráclito era triste). Aristóteles lo acusa de reducirse a lo sensible, pero es falso. Es un filósofo racionalista al que su razón le lleva a asegurar la existencia del átomo, indivisible, eterno, intransformable (como el ser parmenídeo). Soluciona así la paradoja del segmento de Zenón: En Matemáticas se puede dividir infinitamente, pero en Física existe un límite (el átomo), pues en caso contrario el ser es una suma de infinitos ceros, reduciendo el ser al no ser. Sus estudios sobre el movimiento de los átomos le lleva a ser materialista mecanicista. Separa movimiento y fuerza (precursor del principio de inercia), cosa que no hace Aristóteles y yerra. Precursor de las fórmulas químicas, el atomismo democríteo fue atacado por las corrientes idealistas y, a pesar de ello, tuvo una función determinante en los siglos XVI y XVII para la formación de la ciencia moderna.

El alma y los dioses están formados por átomos «psíquicos» (ígneos, esféricos). No admite un principio creador. Tal vez eso le lleve a ser individualista, criticando la superstición: Exalta al individuo como fuente de su propia felicidad, sin depender de otros (hijos, riquezas…), resistir las injusticias, dominar el miedo, el dolor, la tristeza.

  • «No me parece conveniente poner hijos al mundo; en el tenerlos veo, en efecto, muchos y grandes peligros y muchos dolores, mientras que los beneficios son pocos y en general débiles y ligeros»
  • «El miedo genera servilismo, no benevolencia»
  • «Sensato es aquel que no se lamenta por lo que no tiene sino que goza de lo que tiene»

1.6. La Cultura y las Ciencias Especiales en el Siglo V

  • Poetas trágicos:
    • Esquilo: Se aleja de la religión, por los múltiples problemas que ve en ella. Muestra el nexo hybris-némesis (arrogancia humana – castigo divino): Prometeo, Orestes, las hijas de Danao, la progenie de Edipo, el rey persa Jerjes…
    • Sofocles: Destino ciego: Ayax, Edipo, Hércules, Electra, Filoctetes…
    • Eurípides: No acepta las órdenes de la justicia divina. Era el preferido por Sócrates porque sus tragedias contenían una enseñanza a medida del hombre.
  • Comedia: Aristófanes: Comentarios satíricos contra los innovadores (Sócrates, Eurípides, Anaxágoras…).
  • Historiografía:
    • Heródoto: Lo primero es la potencia divina. Es el primero en entender la importancia de verificar los hechos.
    • Tucídides: Los hechos dependen del hombre y sus circunstancias (fortuna), y no de dioses, oráculos…
  • Matemáticas: Gran progreso con personajes como Hipócrates de Quíos. Estudió las lúnulas (áreas entre dos arcos) y encontró curiosas propiedades en algunas. También trató los 3 grandes problemas de la época:
    • Duplicación del volumen de un cubo. El templo de Apolo en Delos tenía un altar cúbico. Para librarse de la peste un oráculo mandó construir otro altar cúbico con el doble del volumen. Construyeron un altar de arista doble y la peste se recrudeció, porque el volumen se había multiplicado por 8, no por 2.
    • Trisección del ángulo.
    • Cuadratura del círculo: Imposibilidad de construir un cuadrado con igual área que un círculo.
  • Física: Poco desarrollo porque los griegos despreciaban lo manual, lo técnico (a pesar de lo que dijo Anaxágoras) y valoraban más lo teórico. Pretendían encontrar los principios últimos, generales, saltándose los conceptos y principios particulares. De ahí los escasos experimentos excepto Pitágoras (cuerdas musicales), Empédocles (fuerza centrífuga), Arquímedes y Herón (de los que hablaremos más adelante).
  • Medicina: Hipócrates de Cos, genio de la medicina que la considera como conocimiento inductivo a partir de las historias clínicas (método empírico). Para él no existe terapia única para todos, sino que hay que particularizar al enfermo con su personalidad. Su obra Corpus Hyppocraticum no se perdió y es “una de las mayores glorias de la cultura griega”.

1.7. Las Escuelas Socráticas y Platón

Muerto Sócrates, sus discípulos siguieron reuniéndose pero no tardaron en surgir diferencias, especialmente entre Antístenes y Platón. Antístenes había sido alumno de Gorgias y al morir Sócrates no se fue de Atenas como hicieron otros socráticos y, al tiempo, abrió allí mismo una escuela socrática. Platón, por ejemplo, se fue a Megara con otros muchos. Algunos sospechan que propiamente Platón, en sus diálogos, no combatió a los sofistas del siglo V sino a la escuela de Antístenes del IV. De todas las escuelas socráticas, la platónica fue la más genial, pero hay otras 3 escuelas socráticas menores que tienen en común su aversión al platonismo:

  1. Escuela Cínica: Fundada por Antístenes y continuada con Diógenes el Cínico (Sinope 404-323), criticaban los universales platónicos (veo el caballo, no la caballidad) y fomentaban la liberación del hombre de instintos y leyes civiles.
    Para hallar el «estado de naturaleza» hay que abandonar los bienes y usos de la vida (cultura, ritos religiosos, familia…), reduciéndose a vivir «como perros», según su propio nombre de cínicos, que procede no del término perro sino del lugar donde se reunían, cerca del gimnasio Cinosargos. De Diógenes se conoce su forma de vida despreciando todo lo convencional y material oponiendo a ello la naturaleza, y unas cuantas anécdotas fantásticas. En el siglo II, el cinismo se fundió con el estoicismo.
  2. Escuela Megárica: Euclides de Megara y Estilpón intentaron sintetizar a Sócrates con las teorías de Parménides y Zenón.
  3. Escuela Cirenaica: Fundada en Cirene por Aristipo, afirman la imposibilidad de conocer la realidad absolutamente (como Protágoras).
    Reducen el bien al placer. Este hedonismo se transformó en Hegesías en pesimismo por la imposibilidad de alcanzar ese placer y, por tanto, aconsejar la muerte. Aunque influyó en la escuela epicúrea, ésta encuentra su antecedente directo en Demócrito.

Platón (Atenas, 428-347 a.C.): Viajó mucho. Fundó una escuela, la Academia, en el parque del héroe Academos, que fue de los mayores centros culturales hasta que fue cerrada por Justiniano (529 d.C.). Escribió 34 diálogos con Sócrates como protagonista casi siempre (La república, Protágoras, Gorgias, El banquete, Fedro, Fedón, Parménides…). Su filosofía puede esquematizarse así:

  • Relativismo de Protágoras: De lo sensible no sale conocimiento universal, pero sí de la razón (como Parménides, excepto que para Platón el ser es múltiple). La razón nos hace captar las formas reales, inmutables de las cosas, o sea, las ideas. La contraposición de los dos tipos de conocimiento está admirablemente descrita en el célebre mito de la caverna de La república y que también magistralmente se explica en la novela El Mundo de Sofía (1994) del noruego Jostein Gaarder.
  • Para Platón, la tarea fundamental del filósofo es pasar de lo sensible al mundo de las ideas, por el método mayéutico, recordando lo que ya sabemos porque el alma inmortal (Fedón), vivía en el mundo de las ideas. Ejemplo del Menón: Un esclavo encuentra el cuadrado de doble área (cuadrado cuyo lado tiene la longitud de la diagonal del primero).
  • Las almas que han usado dignamente la razón regresan y son felices. Las que hacen un uso indigno, van a otro cuerpo, incluso animales según la pasión que les dominó. Algunos lo vieron como un precursor del cristianismo.
  • «Amor platónico»: es el amor al mundo de las ideas, a la verdadera realidad.
  • Arte: Es algo frívolo para el sabio y debe condenarse porque desvía del objetivo de tender al mundo de las ideas, al igual que las pasiones, el goce, la ambición… excepto el arte con un fin racional.
  • Política: Condena los estados imperfectos pero contrariamente a Demócrito (que abandonó la lucha y se cerró en su individualismo), Platón intentó el estado perfecto en Siracusa, educando en el mundo de las ideas a los regidores.
    Clases: trabajadores y comerciantes, guerreros y filósofos-magistrados para dirigir el estado. Al no conseguir el estado perfecto modificó su modelo ideal hasta llegar a una mezcla de monarquía y democracia (Las leyes).
  • Fue autocrítico y amante de la matemática. No de la física, porque estudia lo terrenal.

Eudoxo: Matemático y astrónomo, estudió también música, moral, leyes, geografía, medicina y metafísica. Para él la Tierra estaba en el centro del Universo, cosa que negó Heráclides Póntico que intuyó que el centro de rotación era el Sol.

1.8. Aristóteles

Aristóteles (Estagira, 384-Eubea, 322 a.C.) entró en la Academia a los 17 años y allí estuvo hasta la muerte de Platón. Entonces se fue de Atenas y años más tarde se convirtió en preceptor del que sería Alejandro Magno. Al subir éste al trono, el estagirita funda el Liceo con la protección de Alejandro. Al morir Alejandro, huye a Eubea, donde muere al año siguiente.

El Liceo es el primer instituto científico por su reunión de material, grandiosa biblioteca, o amplitud de programas: matemáticas a Eudemo, física a Teofrasto, medicina a Menón, biología animal a Aristóteles y la vegetal a Teofrasto.

Las obras de Aristóteles se agrupan en 4 temas: 1.- Lógica (categorías, falacias sofísticas…), 2.- Física y Psicología (física, biología animal, alma, percepción, memoria…), 3.- Filosofía (su historia y metafísica, cuyo nombre procede por estar situado después de la física), y 4.- Moral (economía, política, ética… incluyendo su Ética a Nicómaco y Ética a Eudemo).

  • Metafísica: Trastoca la filosofía platónica, niega que exista el mundo de las ideas y valora lo concreto. Todo tiene materia y forma, excepto Dios. Para explicar el movimiento expone su filosofía de potencia y acto. Dios (que no es creador) es pura forma y puro acto (inmóvil porque no tiene potencia alguna para transformarse).
  • Ciencia: Busca las causas (el conocimiento común acepta sin más lo que ve). Fuentes del conocimiento: Sentido y Razón: Lo sensorial es la base y de ahí, la razón saca el “concepto” (es empirismo y racionalismo). Mientras Platón somete toda actividad humana a la ciencia y la razón, para Aristóteles la ciencia es otra actividad humana más, preeminente e indispensable, pero no la única.
  • Lógica: Jerárquía en las clasificaciones: Género y Especie (el segundo incluido en el primero: Mamíferos < Vertebrados). Proposición (juicio) = Sujeto+Predicado, de 4 tipos: (A) Todos los… son…, (E) Ningún… es…, (I) Algunos… son… y (O) Algunos… no son… El silogismo surge de unir 2 proposiciones (Ej: A es B, B es C, entonces A es C). Tres principios fundamentales de la lógica: Identidad (A=A), contradicción (NO A=B y A= ¬B) y tercio excluso (A=B o A= ¬B, excluyendo otra tercera posibilidad). Hoy día existen otras lógicas que permiten generalizar estas concepciones. Tal es el caso de la llamada lógica difusa (fuzzy logic) que no sólo no excluye esa tercera posibilidad sino que permite infinitos grados o niveles intermedios entre la igualdad absoluta y la diferencia total.
  • Ética: La felicidad (eudaimonía) consiste en realiza en vida el sumo bien (no en los placeres, honores, riqueza…), o sea en vivir según la razón. Dos grupos de virtudes: Éticas y Dianoéticas. Las primeras son prácticas y ocupan un punto medio entre dos excesos (valor, justicia, fortaleza, templanza…). Las dianoéticas son intelectuales y consisten en el usar rectamente la razón, acercando al filósofo al acto puro. Un tratado reciente de este tema es “Ética Práctica” de Peter Singer.
  • Política: Estudió 158 constituciones (orden racional impuesto a la ciudad) concluyendo que lo importante es que refleje las exigencias y tendencias de la comunidad que la expresa, porque todas las formas son susceptibles de degeneración: Monarquía ¾> Tiranía, Aristocracia ¾> Oligarquía, Democracia ¾> Demagogia. El objetivo de Aristóteles, en política o biología, es comprender la realidad, no construir un mundo perfecto, lo cual le impide captar la inmoralidad de la esclavitud considerándola un hecho natural.
  • Física: La física y la biología son de épocas diferentes y reflejan distintos intereses. En física intenta explicar no sólo cómo está constituido el mundo, sino por qué es así. Acepta la teoría de los 4 elementos de Empédocles más el éter (quintaesencia): Tierra (fría, seca y tiende hacia abajo), Fuego (caliente, seco y tiende hacia arriba), Agua (fría y húmeda) y Aire (cálida y húmeda). En el vacío no existe movimiento.
  • Biología: Habla de 500 especies (dibujos, órganos, vivisecciones…) en su obra “Las partes de los animales“. Errores aristotélicos: Situar en el corazón el lugar de las sensaciones (150 años antes, Alcmeón las situó en el cerebro), creer en la generación espontánea de especies inferiores y suponer que las especies son inmutables. Sus aciertos son inmensos: Cetáceos son mamíferos, desarrollo del embrión del pollo, rana pescadora, torpedo marino, abejas, cefalópodos… Da un método de clasificación animal (insuperable hasta Linneo). El reino vegetal fue estudiado por Teofrasto en el Liceo.

1.9. Los Grandes Científicos de Alejandría

Al morir Aristóteles, la cultura helenística y su ciencia va de Atenas a Alejandría. Al morir Alejandro Magno, Ptolomeo toma el poder en Egipto y él y sus sucesores favorecen la ciencia, incluso trasladando gran parte de la biblioteca del Liceo. Se crean la famosa Biblioteca y el Museo (con laboratorios, jardines zoológicos y botánicos, observatorio astronómico…). Su época de esplendor son los siglos III y II a.C. Otros centros culturales fueron Rodas y Pérgamo (como Egipto no permitía exportar papiro, en Pérgamo descubrieron otro tipo de hojas que llamaron pergamino y perduró hasta la difusión del papel). La Biblioteca se incendió gravemente en el 48 a.C. por la campaña de Julio César en Egipto. En el 390 d.C. grave destrucción por el obispo cristiano Teófilo. En el 641 d.C. los mahometanos incendiaron el resto al conquistar Egipto (se cuenta que quemaron sus manuscritos durante seis meses para mantener el fuego de los baños públicos).

Cultura helenística: a) Investiga problemas aislados (no sistemas filosóficos generales);
b) Los científicos no filosofan; c) Los filósofos no investigan ciencia; d) Filología: interés por la lengua (la primera gramática es de Dionisio de Tracia). e) Ciencias exactas, astronomía, ciencia de la India… f) Magia, astrología, alquimia…

Resumen de los primeros siglos de la ciencia alejandrina (siglos III y II a.C.) dejando el resto para el capítulo 1.11:

  • Medicina: Recolección del Corpus Hyppocraticum. Especialización: cirujano, ginecólogo, odontólogo… Los mayores descubrimientos fueron en anatomía. Herófilo (cerebro, intestino…) y Erasístrato (fisiología, circulación, aorta… y fue un gran diagnosticador).
  • Matemáticas: Euclides: Estudia muchos campos (geometría, óptica, astronomía…). Su obra más famosa es Elementos de geometría y es famoso su algoritmo para encontrar el MCD. Apolonio (matemático y astrónomo), estudió las cónicas (elipse, parábola, hipérbola) influyendo en Fermat y Kepler (leyes de los planetas del siglo XVIII).
  • Astronomía: Aristarco de Samos: Primer heliocéntrico, concluyó la enorme distancia a las estrellas y estudió los tamaños del Sol y la Luna y la distancia a estos astros. Hiparco de Nicea: Considerado el mayor astrónomo de la antigüedad. Hizo un catálogo de estrellas fijas (unas 850 con su posición, brillo…). Descubrió la precesión de los equinoccios.
  • Geografía: Dicearco (alumno de Aristóteles) y el también matemático Eratóstenes de Cirene, quien sostiene que la Tierra es esférica y calcula su diámetro (inferior al verdadero en menos de 100 Km.).

Arquímedes de Siracusa (287-212 a.C.): Amigo de Hierón, tirano de Siracusa, colaboró en la defensa de esta ciudad siciliana pero al caer lo mató un soldado.
Arquímedes no creó escuela. Tenía espíritu de ingeniero, no de profesor. Estudió aritmética, geometría (espiral de Arquímedes), flotadores, estática, poleas y palancas («Dadme un punto de apoyo y levantaré el mundo»)… llegando a la fusión de ciencia y técnica: Bomba espiral para sacar agua del Nilo, máquinas para lanzar pesados proyectiles contra los romanos, medio para establecer la pureza del oro de la corona de Geronte (por lo que descubrió el concepto de peso específico e hizo famoso su «¡Eureka!»).

Geymonat se pregunta: ¿por qué no se desarrolló una civilización mecánica? (salvo por Arquímedes y Herón). La posible respuesta que expone se basa en que el mundo grecolatino no sentía la necesidad de inventar nuevas máquinas, porque la esclavitud se veía como una máquina (como afirmaba Marco Terencio Varrón) y pudo “disuadirlos de buscar otras máquinas menos cómodas y eficientes”.
Tal vez, si una sociedad aspira al máximo de comodidad posible es preciso mano de obra esclava o casi-esclava, bien en un contexto cercano o bien en un contexto lejano, como se afirma en el libro Salvemos Nuestro Planeta.
Pensemos que la globalización permite que lleguen a los habitantes de los países ricos productos elaborados en otros países con mano de obra infantil, con horarios abusivos o sin cumplir las más mínimas normas de calidad y seguridad laboral que se exigen en los países que compran tales productos. La globalización tiene efectos positivos, pero también negativos.

1.10. La Filosofía Postaristotélica

En la nueva situación política, en parte iniciada por Alejandro Magno, las ciudades griegas ceden lugar a los grandes estados, que ya no necesitan la intervención política activa de los ciudadanos, ni de consejos filosóficos. Al filósofo le queda buscar su propia perfección moral y sustituir las antiguas religiones, caídas en el descrédito entre las personas instruidas. No se desea ya profundizar en problemas teóricos generales sino buscar una filosofía que sea una guía para la vida. Esto lleva a la separación entre filosofía (Atenas) y Ciencia (Alejandría). Tenemos aquí 3 corrientes filosóficas:

  • Escepticismo: Su nombre significa “miro alrededor”, “indago” y se basa en la crítica sin prejuicios toda la ciencia. El iniciador fue Pirrón de Elis (365-275) que influyó en la Academia durante el periodo de la Academia Media. Pirrón critica los sentidos y la razón porque cualquier razonamiento no puede demostrar su punto de partida. Verdad o Falso es una convención. Concluye que el mundo es vanidad y llega así a la indiferencia frente a las preocupaciones, imperturbabilidad de espíritu, ataraxia y con ella paz y sabiduría. El sabio, encerrado en su propia imperturbabilidad, hasta dejará de hablar. En el médico empírico Sexto Empírico, su escepticismo le lleva a desconfiar de lo abstracto y centrarse en la observación de los fenómenos.
  • Epicureísmo: Epicuro de Samos (342-270) fundó en Atenas la escuela «el Jardín». Esta corriente perduró hasta el siglo IV d.C., pero sin avances, excepto por el poeta Tito Lucrecio Caro (siglo I a.C.) en su obra maestra De rerum natura, “el más hermoso poema de argumento naturalista de la literatura mundial”. El fin del epicureísmo es llegar a la felicidad demostrando que los temores son absurdos y, para ello, usa 4 reglas de su famoso tetrafármaco: No tener miedo a los dioses (1), ni a la muerte (2) y es fácil procurarse el bien (3) y también soportar el dolor (4). Su moral es guiar al sabio a la serenidad (ataraxia), basada en la liberación de los falsos miedos y en el sereno goce de los placeres, con prudencia, pues algunos placeres deben negarse por sus consecuencias. Subordina ciertos placeres a otros y establece la amistad como el mayor a todos.
  • Estoicismo: Zenón de Citio (Chipre, 334-262) fundó una escuela en un célebre pórtico (Stoa) de Atenas, de donde procede su nombre. Se suicidó porque, según él, el sabio debe hacerlo cuando la vejez le quite la sabiduría y el autodominio. En contraste con Epicuro, se ocupó de la política. El mundo es un proceso continuo en el que el fuego es la base, divinidad. El mal no existe, es sólo nuestro conocimiento limitado lo que nos llevan a pensar que algunos hechos son un mal. El sabio debe aceptar lo inevitable, «seguir la naturaleza» (la razón).

Los primeros romanos no se ocuparon de la filosofía ni de la ciencia, sino de los problemas jurídicos. La conquista de Macedonia (168 a.C.) les pone en contacto con la cultura Griega, que invade Roma a pesar de la oposición de algunos conservadores como Catón y de la expulsión en el 161 de los filósofos y retóricos llegados a Roma. Los romanos siguieron escribiendo en latín lo que convirtió al Mediterráneo en bilingüe. El espíritu romano es práctico y sólo le interesa lo útil, de ahí que todos los romanos (excepto Lucrecio) siguieran el eclecticismo: Horacio (apoyando el epicureismo) y Cicerón (antiepicúreo). Cicerón (106-43) pretendió difundir la filosofía griega en Roma, exponiéndola bajo el punto de vista de su eclecticismo. Muestra el valor educativo de la filosofía, que nos lleva a mirar a la muerte con serenidad.

1.11. El Decaer de la Filosofía y de las Ciencias en los Primeros Siglos de la Era Cristiana

Lentamente, una crisis va creciendo en Roma, especialmente en el siglo III d.C.: guerras civiles, disminución del nivel de vida, corrupción, ataques bárbaros… Mientras las masas populares se ilusionan con los nuevos ritos orientales (Isis, Osiris, Cibeles, Mitra…), las personas cultas buscan filosofías religiosas (no epicureísmo pero sí versiones del estoicismo) y las investigaciones científicas se tiñen de misticismo como en el caso de Plutarco, religioso y científico.

El último estoicismo se convierte en la filosofía del imperio, caracterizada por el desprecio (ascético-místico) del mundo y de la carne. Tres son los representantes más relevantes:

  • Séneca (Córdoba 4 a.C.): Educador y ministro de Nerón, el cual mandó que se suicidará (se cortó las venas). Literato y científico, escribió tragedias y sobre los rayos, el arcoiris, las nubes, terremotos… En él encontramos múltiples contradicciones:
    • Deseo de aislarse y su participación política.
    • Es pesimista, pero afirma que el sabio está por encima del pesimismo-optimismo.
    • Humanitarismo y Aristocratismo.
    • Supervivencia tras la muerte y su negación racionalista, que le lleva a lo que se ha llamado como “religiosidad racionalista”, aparente paradoja que refleja las contradicciones de una filosofía en crisis.
  • Epícteto: Esclavo liberto, fue expulsado por el edicto de Domiciano para expulsar de Roma a los filósofos. Individualismo y pesimismo: El hombre no es dueño de su destino. No dependen de él los bienes exteriores (poder, familia…), sino los interiores (sentimiento, deseos…). El hombre será más libre cuanto más indiferente sea de los bienes exteriores.
  • Marco Aurelio: Emperador desde 161, fue estoico por leer a Epícteto. Desprecio de los bienes exteriores. Profunda religiosidad afirmando que el hombre tiene parentesco con Dios. Por su posición afirma que el hombre ocupa su cargo por la providencia (no por casualidad), y debe actuar. A veces sus máximas son similares a las enseñanzas cristianas, como por ejemplo al decir: “Si has beneficiado a alguien, ¿qué más quieres?“. Otro de sus Pensamientos es: “Si te sientes dolido por las cosas externas, no son éstas las que te molestan, sino tu propio juicio acerca de ellas. Y está en tu poder el cambiar este juicio ahora mismo“.

Mientras en Roma se desarrollaba ese estoicismo, en Alejandría surgían corrientes filosófico-religiosas como la del hebreo Filón de Alejandría, intentando fundir la sabiduría griega con la revelación hebraica: el Uno de Parménides es Dios, el fuego de Heráclito es el logos… También allí surge el neoplatonismo, fundado por Ammonio Saccas en el siglo III d.C., aunque tendrían más éxito sus discípulos Plotino y Orígenes. El primero enseñó en Roma con tanto éxito que el emperador Galieno quiso construir una ciudad siguiendo el modelo de la República platónica: Platonópolis. Plotino era amante del arte (Platón no). La escuela neoplatónica duró en Alejandría hasta el siglo V con intereses filosófico-científicos: el matemático Teón y su hija Hipatía filósofa y matemática, lapidada en 415 por una turba de cristianos. El neoplatonismo volvió a Atenas para seguir la tradición de la Academia: Proclo. Será cerrada por el emperador Justiniano en el 529.

De esta época deben destacarse diversos comentaristas de Aristóteles, como Alejandro de Afrodisia (ciudad de la actual Turquía) o Porfirio. Diógenes Laercio, de Laertes (Cilicia, al Sur de la actual Turquía) escribió la obra más extensa de historia de la filosofía que se conserva de la antigüedad.

En medicina destaca Galeno de Pérgamo, ecléctico (racionalista y empírico), que buscó las causas de los órganos en su fin. Tuvo espíritu religioso como Marco Aurelio, del que fue médico. En ciencias naturales destaca Plinio el Viejo y su notable curiosidad, con su Historia natural (zoología, botánica, geografía, cosmología, antropología, medicina, magia y arte). En astronomía y geografía encontramos a Claudio Ptolomeo (siglo II en Alejandría) con estudios de matemáticas, astronomía, geografía, óptica, magia… En ingeniería hay que citar a Herón de Alejandría, por el gran nivel de sus muchas aplicaciones principalmente para diversión de los ricos (teatros automáticos), aunque también hizo avances en geometría (área del triángulo sabiendo sus lados).

Como ya se ha indicado al final de la sección 1.9, Geymonat se asombra “de que tan alto nivel cultural produjera frutos tan escasos y pasajeros”. También destaca Vitrubio, ingeniero militar de Julio César y Augusto y, de esa época, los agrimensores romanos, quienes medían los terrenos. En matemáticas destacamos a Papo de Alejandría y a Diofanto (álgebra). Para terminar, comentar que había influencias místicas en la ciencia e influencias de los ritos orientales, como por ejemplo los intentos de Proclo para encontrar en la geometría temas religiosos.

1.12. El Cristianismo

El cristianismo supo satisfacer “la imperiosa necesidad de religiosidad” del mundo mediterráneo, “mucho mejor que las orientaciones filosófico-religiosas de las que hemos hablado”. El cristianismo reconoce el ser (divino y humano) como voluntad (elección, iniciativa…), Dios es “como una persona que quiere al mundo y lo crea”, superior pero análoga, idea que procede de la tradición hebraica. La novedad del cristianismo es afirmar que Dios es padre, que ama a sus criaturas hasta hacerse hombre y salvarlas con el sacrificio en la cruz. Jesús es el logos, intermediario entre Dios y hombre (esta figura aparece ya en el Antiguo Testamento, en la filosofía de Filón…), con la novedad aquí de que sea una persona.

Para Geymonat, “son evidentes las dificultades que surgen por doquier en cuanto e intenta traducir en términos racionales la mencionada concepción. La historia de la filosofía cristiana será, en gran parte, la historia de las tentativas para abordar, una a una, tales dificultades”.

El cristiano reconoce un valor a todas las personas que, por ello deben ser amadas, incluyendo pobres, esclavos y pecadores. No hay interés en el éxito externo, política ni ciencia, sino en los problemas más íntimos, con fuertes coincidencias con algunas religiones orientales. El mal es real y frente a eso hay que concienciar para salvar a todas las personas (mensaje universal), en otro mundo en el que la felicidad o infelicidad serán eternas. El hombre no tiene fuerza para su conversión, necesita la gracia divina (fuerza de Dios). Aquí reside la raíz de la humildad cristiana y, a la vez, su seguridad de que será salvado (cuenta con la fuerza del mismo Dios).

Los textos canónicos del Nuevo Testamento fueron elegidos en el siglo II para rechazar la literatura fantasiosa. Los elegidos fueron: Tres evangelios sinópticos (Mateo, Marcos y Lucas) y otro Evangelio de Juan (en el que se presenta a Jesús explícitamente como logos o verbo divino), los Hechos de los Apóstoles (que exponen el principio de la difusión del cristianismo, destacando el discurso del Areópago de Pablo a los atenienses, el apóstol de los gentiles, no judíos), el Apocalipsis y Cartas de los Apóstoles (las de Pablo resaltan la necesidad de la gracia).

En el siglo I el cristianismo se difundió entre los más humildes, en el siglo II fue extendiéndose a los más acomodados y en el siglo III se forman organizaciones eclesiásticas en todo el imperio con influencia creciente de los obispos de las mayores ciudades. La Iglesia se consideró un peligro y empezaron las persecuciones, como las de Decio, Valeriano y Diocleciano, hasta que en el 313 Licinio y Constantino promulgan el edicto de tolerancia (edicto de Milán). En el 325, el Concilio de Nicea se pronuncia contra el arrianismo de Arrio (que afirmaba que el Hijo estaba subordinado al Padre). El gran peso del cristianismo en la época lo demuestra el hecho de que este concilio estuviera presidido por Constantino (aún no bautizado). Según Escudero Freire a partir de Constantino, la Iglesia y el poder se unen y comienza la Iglesia a imponer el mensaje de Jesús, olvidando la esencia de tal mensaje. Dos fechas clave: 410, saqueo de Roma, y 476, fin del imperio romano de Occidente.

En la historia del cristianismo posterior se distinguen dos épocas. El primero, la Patrística (hasta el siglo V, o el VIII con la patrística tardía), es el tiempo para hallar los dogmas (trinidad, encarnación…), usualmente encontrando una solución intermedia entre dos posiciones antitéticas extremas y consideradas ambas heterodoxas. Posteriormente, durante la Escolástica (que llega hasta el Renacimiento), hubo tiempo para intentar racionalizar tales dogmas. Geymonat afirma que la Edad Media no es una época de barbarie espiritual ya que por una parte hay “gérmenes de modernidad” en la escolástica y por otra se olvidan otras culturas no latinas, como la árabe, de la que Occidente recibirá en los siglos XII y XIII los tesoros de la antigüedad (Aristóteles, Euclides, Ptolomeo…).

1.13. La Patrística. San Agustín

La primera crítica sistemática del judaísmo y el cristianismo fue hecha en el siglo II por Celso en La verdadera doctrina. A partir de ese siglo surgen defensores del cristianismo llamados apologistas, como el mártir Justino quien quiso ver en el cristianismo la perfecta continuación de la filosofía griega.

Los gnósticos (de gnosis, conocimiento salvador), con influencias orientales, afirmaban que Cristo no es Dios y su cuerpo es ilusión. En Alejandría, algunos fusionaron la gnosis con el cristianismo, surgiendo la gnosis cristiana: Clemente de Alejandría y Orígenes. Este último, de escuela neoplatónica como ya hemos indicado y que murió torturado por cristianos, ideó el primer gran sistema de filosofía cristiana, aceptado primero y condenado más tarde.

Tertuliano entendió mejor el mensaje cristiano: lo importante es actuar y no el sistema filosófico. La interpretación de Tertuliano será básicamente asumida por san Agustín (354-430), obispo de Hipona. El principal pensamiento agustiniano apela a la interioridad, para descubrir dos tipos de verdades (lógico-matemático-morales y la indudable existencia propia) de la que obtiene la existencia de Dios. Para san Agustín el tiempo es creado por Dios junto con el mundo por lo que no tiene sentido preguntarnos por lo que hacía Dios antes de crear el mundo. También trata (sin llegar a resolverlo) uno de los problemas religiosos más complejos, el problema del mal: ¿Por qué Dios, sumo bien, tolera el mal?. Responde de forma contraria a los maniqueos, que ponían a la conciencia humana como pasiva ante el mal. Para Agustín la conciencia es responsable del bien o del mal. Sobre el pecado original sostiene que todos pecamos, y que la salvación está en Dios, cosa que parece contradecir la teoría anterior sobre la responsabilidad humana y así el monje irlandés Pelagio dirá que cada hombre es responsable de sus actos, no de los de sus antepasados y para salvarse no necesitamos la gracia. Las teorías agustinianas volverán a discutirse en el período de la Reforma protestante.

La patrística concluye con esterilidad científica, excepto ligeramente para la matemática, estudiada por el mismo Agustín en el problema del infinito mezclándolo con la teología (tema al que se vuelve al principio del Renacimiento y más adelante). Para Geymonat la causa de esta crisis se debe a la decadencia de la sociedad en la que viven personajes singulares como Papo, Diofanto, Proclo o Agustín.

1.14. La Escolástica hasta el Siglo XII

Los pueblos invasores eran demasiado bastos y la cultura se refugió en los monasterios. El imperio de Carlomagno tuvo puntos positivos pues éste, que era analfabeto, recomendó a obispos y abates fundar escuelas (788) y él mismo fundó la Escuela Palatina donde fueron a enseñar los más doctos de su tiempo como el inglés Alcuino con su famoso problema del lobo, la cabra y la col, y su clasificación de las artes liberales en trivium (gramática, retórica y dialéctica) y quatrivium (aritmética, geometría, astronomía y música). En 847 toma el mando de esta Escuela el irlandés Juan Escoto Eriúgena quien dirá que la filosofía es la búsqueda de Dios.

En el siglo XI se debaten dogmas cristianos bajo dos corrientes: Los dialécticos, que pretendían usar argumentos racionales, y los antidialécticos que pensaron que ello comprometería la ortodoxia de la fe. Entre estos últimos estaba san Pedro Damián que afirmaba que Dios es superior a las leyes de la naturaleza y de la lógica. Esta intransigencia no pudo durar mucho y pronto los ortodoxos recurrieron también a la dialéctica, afirmando que la lógica puede ayudar a la fe. Fue significativo el debate entre Berengario de Tours y el arzobispo de Canterbury Lanfranco de Pavía sobre la transformación del pan y del vino en la eucaristía.

San Anselmo, arzobispo de Canterbury, y otros autores trataron el misterio de la Trinidad y el problema de los universales: ¿La realidad está compuesta por conceptos universales o por individuos concretos? (debate que es, al final, un debate entre racionalismo y empirismo). Anselmo se inclina por los conceptos universales mientras que Roscelín por los individuos. Pero de Anselmo es más famosa su «prueba ontológica» de la existencia de Dios: tenemos en mente un ente real, mayor a todo y, por lo tanto este ente debe existir. El monje Gaunilón contestará diciendo que la existencia no es perfección y depende de datos confirmables y no de un razonamiento a priori. Aquí también se observa un debate entre racionalismo y empirismo que reaparecerá también en fases más maduras del pensamiento humano. En el siglo XII, san Bernardo y otros maestros buscarán una síntesis entre fe y razón. El fogoso, agudísimo y racionalista Abelardo con su agitada vida (castrado por el tío de su amada Eloísa), aunque encerrado en problemas teológicos es autor del método universalmente adoptado por filósofos de la época, publicado en su Sic et non: consiste en contraponer críticamente soluciones antitéticas a un mismo problema.

En la Escuela de Chartres se revitalizará el estudio de los antiguos y éstos pueden clasificarse como platónicos pero con interés por la realidad física (cosa que evita el platónico san Agustín) porque actúa según leyes ideales. Frente a esta corriente surgieron los hiperdialécticos, anticlásicos, antiplatónicos y sostenedores sin prejuicios de la apelación directa a la razón. De ahí surgirán vivísimos debates sofísticos en toda Francia. Juan de Salisbury, obispo de Chartres, defenderá la seriedad de la Escuela de Chartres pero notará el peligro de cualquier posición dogmática. Este escepticismo le llevará a moderar su pensamiento. Afirmó que los hombres deben actuar cada uno en su propio campo, considerando no su propio interés, sino el de la comunidad. En Chartres también se estudiaba a Galeno y esto pudo influir en un notable desarrollo de los estudios médicos.

1.15. Los Árabes y Oriente

ÁRABES: Desde la muerte de Mahoma (632) el movimiento islámico empezó su expansión política alcanzando desde Turquestán hasta España, donde se derrumbó el reino visigótico. Fueron detenidos por Carlos Martel en Poitiers (Francia, 732) y cerca de Constantinopla por los emperadores de la dinastía isáurica. Esta cultura tiene pensadores importantes, desde al-Kindī en el siglo IX con estudios de matemáticas, física, música, medicina, astrología, geografía y filosofía clásica. En el siglo X encontramos a al-Fārābī con estudios de teología y metafísica. Pero su período áureo es el siglo XI con Avicena y su Canon de medicina estudiado incluso en el XVI, Avempace y sus teorías místicas, desarrolladas por el médico de los califas de Granada, Abubacer. A finales de siglo, el misticismo de Algazel sostendrá que Dios es independiente, libre e imprevisible, frente a Avicena y al-Fārābī.

Averroes (Córdoba 1126, Marruecos 1198) es el mayor filósofo musulmán y también cuenta con una famosa enciclopedia médica. Para Averroes, Dios no es arbitrariedad como afirma Algazel sino racionalidad. El Corán tiene validez literal para los incultos y la filosofía estudia el sentido oculto de esa revelación, debiendo ser sus conclusiones reservadas al científico (no difundir al pueblo), para evitar herejías. Esto es conocido como la «doble verdad» de Averroes: Respeto exterior hacia los dogmas religiosos mientras la filosofía y la ciencia tienen un carácter exclusivamente racional. Fue exiliado por ser un pensador libre de la ortodoxia religiosa. Contrariamente al Corán, Averroes creía en la eternidad del mundo y negaba la inmortalidad del hombre.

Los árabes hicieron traducciones de la ciencia griega y pueden considerarse los primeros químicos por sus estudios de Alquimia (con el objetivo inicial de conseguir el elixir de la vida y de convertir en oro los metales) con los que consiguieron hallar métodos para refinar los metales, para preparar el acero, colorar la seda, preparar ácido sulfúrico o nítrico… e instrumentos para la destilación como el alambique y la retorta. El físico más importante fue Alhacén (s. X-XI) por su tratado de óptica, en el que demuestra que los rayos visuales no parten del ojo al objeto, sino a la inversa. Basándose en traducciones de Ptolomeo, también hay importantes astrónomos y geógrafos: Ibn Yūnus, Albategnio y al-Bīrūnī. Respecto a las matemáticas destacar la influencia de la India y es así como los números arábigos proceden de las cifras indias y son mucho mejores que los números romanos. En álgebra, al-Khwārizmī da nombre al término algoritmo muy usado hoy día dentro del mundo de la informática.

HEBREOS: Esta cultura sufrió en el Medioevo una gran influencia árabe y de su religión, dedicándose a menudo a interpretar la Biblia y el Talmud. En el siglo X vivieron Isaac Israelí, médico y compilador filosófico, y Saadia Gaon con estudios religiosos. En el XI, vivió en España Avicebrón que escribiendo en árabe influirá en la escolástica. El mayor pensador hebreo de esta época es Maimónides (siglo XII), médico en Egipto que sostiene que entre filosofía y religión no hay grandes contrastes, si se reconoce que algunas verdades religiosas no tienen demostración filosófica. Por ejemplo, la Biblia sostiene que el mundo fue creado, y Aristóteles afirma que es eterno, pero ninguna de esas teorías puede demostrarse.

BIZANCIO: El aislamiento del Oriente bizantino conlleva estudios de temas diferentes a Occidente. Un debate fue entre monofisismo (Jesucristo era divino y humano) y monotelismo (Jesucristo era sólo divino, lo cual fue considerado herejía). También se planteó la iconoclastia (lucha contra el culto a las imágenes sagradas) a la que se opuso Juan Damasceno (s. VIII). En el IX vivió el erudito Focio y en el XI el racionalista Miguel Psellos (astronomía, medicina, alquimia…), quien combatió las supersticiones y el ocultismo, y sostuvo que la razón aclararía la fe… sus seguidores fueron perseguidos por la Iglesia de Bizancio.

1.16. El Siglo XIII

Leonardo de Pisa era hijo de Bonacci, de donde le viene su famoso apodo de Fibonacci, trabajó en Pisa en donde tuvo importantes relaciones comerciales con los árabes. Su padre quiso que estudiara matemáticas árabes y éste pronto alcanzó gran fama por su dominio y originalidad, y por su manual de aritmética mercantil con cifras arábigas. Su dominio de las matemáticas que trata y sus aportaciones le hacen ser muy singular en su época e incluso, en matemáticas, no encontraremos algo similar hasta el XVI. Es muy conocida la famosa sucesión de Fibonacci (1, 1, 2, 3, 5, 8, 13, 21, 34, 55…).

Universidad de París: Centro de filosofía-teología que convertirá a París en la capital de la cristiandad. En 1210 prohíben enseñar allí a Aristóteles, pero sus obras se siguen leyendo. Los dominicos (con santo Tomás) intentan conciliar aristotelismo y cristianismo y se meten en dos polémicas: contra los aristotélicos (averroístas latinos) y contra los antiaristotélicos (franciscanos, como Roger Bacon, Duns Escoto, san Buenaventura o, ya en el XIV, Guillermo de Ockham). En la dura polémica pudo influir la rivalidad entre ambas órdenes. Geymonat sentencia que el aristotelismo aparece como inconciliable con el dogma cristiano, primero por su carácter racionalista y segundo porque el aristotelismo se presenta como un sistema global que resuelve todos los problemas del universo, rígido e intransigente, como el dogma cristiano. Tal vez por eso inicialmente los franciscanos consiguen la condena oficial de hasta 216 tesis aristotélicas (incluyendo algunas de santo Tomás). Pero este eminente filósofo dominico, santo Tomás, adaptará el aristotelismo al cristianismo con éxito: canonizado (1325) y nombrado doctor de la Iglesia (1565).

Entre los aristotélicos encontramos los siguientes 4: Siger de Brabante (averroísta, aunque dice que la filosofía no es superior a la religión sino que son distintas y no se preocupa si se contradicen: doble verdad), Boecio de Dacia (la filosofía es superior), Alberto Magno (estudió zoología y botánica y afirmó que la verdad religiosa es superior, separando la teología de la naturaleza) y santo Tomás: La fe es superior a la razón y si no coinciden es porque existe un error. Santo Tomás reconoce que existen temas en los que manda la razón, si no van contra la fe, por lo que es aristotélico (racionalista). Es famosa su Summa theologica y sus 5 vías para la demostración de la existencia de Dios, intentando unir fe y razón. Estas vías se basan en la obligatoriedad de existir un motor inmóvil (vía del movimiento), una causa primera (causa-efecto), un ser necesario (contingencia), con perfecciones en grado sumo y que sea una mente ordenadora. Para santo Tomás el conocimiento empieza en los sentidos y el intelecto humano extrae lo universal, que es un conocimiento superior.

Pedro Hispano, nacido en Lisboa y que llegaría a ser el Papa Juan XXI fue un gran sistematizador de la lógica formal. Ramón Llull, nacido en Palma de Mallorca fue filósofo, teólogo, apologista, místico, misionero y gran escritor (didáctico, narrativo y poético) en catalán, latín y árabe, destacando Árbol de ciencia, una enciclopedia medieval (junto con el Opus maius de Roger Bacon). En el Este de España coexistían las 3 religiones monoteístas (judaísmo, cristianismo e islam) y Llull se convierte en un puente entre el cristianismo y el mundo musulmán pero sin renunciar a su objetivo de mostrar la racionalidad del cristianismo para convertir a lo infieles. Para ello usará su arte, un sistema de lógica que pretende ser un alfabeto del pensamiento con símbolos (conceptos básicos) para obtener la solución automática de todos los problemas planteables. Aunque su sistema fue despreciado por Bacon y Descartes, también fue alabado por Hegel y por Leibniz, por el que la influencia de Llull llega a la lógica moderna. También influyó en los filósofos Nicolás de Cusa y Giordano Bruno, y en los humanistas franceses de principios del XVI, Lefèvre d’Étaples y Charles de Bouelles.

1.17. La Disolución de la Escolástica

En el XIII se produce un avance de la clase burguesa que en el siglo siguiente planteará cambios y nuevas exigencias incompatibles con la civilización medieval, que chocarán contra los mitos del Imperio y la Iglesia (contra los obispos-señores feudales). Aunque el aristotelismo tomista (unidad entre fe y razón) derrotó al averroísmo (fe y razón separadas), el misticismo franciscano, adversario de ambos, contenía gérmenes de radical renovación: El ideal de pobreza (denunciando la escandalosa codicia mundana de las jerarquías eclesiásticas y consiguiendo el apoyo de la mencionada clase burguesa) y el valor que dan a la experiencia religiosa (contacto directo con Dios, separando fe y razón como Averroes).

El general de los franciscanos Miguel de Cesena sostenía la absoluta pobreza de Cristo y sus apóstoles, pero el papa Juan XXII lo negaba y lo nombró hereje. Guillermo de Ockham se une a dicho conflicto contra el Papa y el emperador Luís de Baviera decide proteger a ambos. Al morir el emperador, Guillermo intenta sin éxito acercarse al Papa y a su orden. Con obras en lógica, filosofía, teología, física y política, Ockham tuvo ideas demasiado revolucionarias para su época como proclamar la supremacía del poder laico frente al eclesiástico. Su famosa Navaja de Ockham se enuncia diciendo que no debemos multiplicar los entes más allá de la estricta necesidad (entia non sunt multiplicanda praeter necessitatem), que se traduce en excluir aquellos entes y conceptos superfluos (metafísicos…) que suelen contribuir a liar sin aclarar. Entre los debates de la época destacan temas como la distinción del intelecto agente del paciente, o si éste es personal o impersonal… Ockham no se mete en estos asuntos sino que se pregunta la necesidad de tales entidades. El empirismo occamiano afirma que la única fuente de conocimiento es la intuición sensible (la realidad), mientras que de Dios no existe experiencia directa ni demostración: No existe relación entre ciencia y fe, ambas son libres en su distinto campo de la experiencia o de lo suprasensible. Los filósofos y científicos occamistas influirán en el Renacimiento: Nicolás de Autrecourt, Juan de Buridán, Alberto de Sajonia (centro de gravedad y caída de cuerpos) y el gran físico Nicolás de Oresme (heliocéntrico antes de Copérnico, usa las coordenadas que luego se llamarán cartesianas, cinemática).

Para el alemán del XIV Juan Eckhart Dios no necesita mediadores (Cristo es un símbolo). Supravalorando la fe, desvaloriza relativamente las obras (incluso el pecado) pues están en el pasado y Dios es un Dios del presente que te pregunta quién eres, no quién has sido. Este misticismo y el ockhamismo representan la antítesis tomista reconociendo que fe y razón no son reconciliables, por lo que para alcanzar a Dios sólo queda la fe, tras haber fallado la razón.

Recapitulación

  • El pensamiento no es sólo el fruto del ingenio personal, individual, sino que “hunde sus propias raíces en todo el conjunto de las multiformes actividades humanas”.
  • Dos formas de investigación: sistemas bien trabados (Aristóteles, Euclides…), o bien, fragmentos vinculados. Ninguna es superior a la otra: Es superior aquella que suscita mayor interés para seguir investigando y mayor confianza en el poder indagador.
  • Conservar el pasado y buscar lo nuevo son aspectos complementarios, igual de indispensables. La conservación cultural no es algo automático, requiere estructuras que lo permitan y la mejor forma de hacerlo no es enseñarlo como dogma intocable.
  • Entre los siglos VI a.C. y XVI podemos distinguir 4 grandes fases:
    1. De Tales a Aristóteles: Filosofía es igual a ciencia y se estudian 3 ámbitos: Naturaleza, hombre y sociedad.
    2. Desde Aristóteles hasta el siglo I a.C.: Filosofía y ciencia se separan, surgiendo la especialización en las investigaciones. El hombre confía en dominar el mundo.
    3. Del siglo I al VII d.C.: Decae la ciencia y surgen problemas religiosos debido a la necesidad de evadirse del mundo: crisis a la que sólo el cristianismo sabe responder.
    4. El renacimiento carolingio y el Medioevo (hasta el XIV): Lento resurgir de la investigación racional. El principal problema es buscar un acuerdo entre la antigüedad y el cristianismo.

2. Del Renacimiento a la Ilustración

2.1. De la Edad Media al Renacimiento (de la segunda mitad del XIV al XIV)

El Renacimiento es una nueva atmósfera que favorece el desarrollo de la modernidad gestada en el Medioevo y favorecida por las riquezas traídas a Europa (desde Asia, América…). Características:

    • Regreso al mundo clásico: Conocimiento vasto de latinos y griegos (en el Medioevo se ven sólo como afirmación del cristianismo).
    • Relieve dado a la individualidad humana y a su voluntad. La religión se interpreta de forma diferente y se cree que la ciencia está para que el hombre domine a la Naturaleza.
    • La Naturaleza es el ambiente del hombre (no un lugar de tentación o sombra del paraíso). Se quiere explicarla con experimentos y matemáticamente (sin rollos trascendentales). Se renuncia a teorías generales para todo el universo. La ciencia busca esquemas particulares para una producción más eficiente (más poder al hombre) y las matemáticas son una importante herramienta.

2.2. La Filosofía del Humanismo (platonismo de los siglos XV y XVI)

El humanismo (de mitad del XIV al XV) pretende captar el mundo antiguo con objetividad y obtener sugerencias para problemas del mundo nuevo. La literatura es de temas terrenales (no divinos). Los doctos usan latín (presumidos que impiden el avance). Otros, como Leonardo, introducirán problemas nuevos, influyendo en el pensamiento moderno. El humanismo ve en la naturaleza la belleza de Dios (en el XVI se llamará panteísmo a ver que la naturaleza es Dios).

  • Coluccio Salutati: Virtud=Verdad. El vir sapiens se transforma en vir faber (vida activa, cultura, estoicismo, política…).
  • Pietro Paolo Vergerio: También estoico (Cicerón, Séneca…). El hombre libre vivirá para la virtud y la gloria (no por lucro o placer), con serenidad frente a la adversidad.
  • Leo Battista Alberti: Otro estoico, contrario a las plegarias, los votos, ayunos… Virtuoso es el que desea la virtud, luchando por la cultura, investigación, arte…
  • Lorenzo Valla: Influencias epicúreas, el móvil de las acciones es siempre el placer (lo útil).
  • Ramón Sibiuda: catalán, iniciador del humanismo con su antropocentrismo.
  • Nicolás de Cusa: Neoplatónico, con gran influencia en la filosofía del XV y XVI.
  • Marsilio Ficino: La religiosidad es natural en el hombre (como relinchar en los caballos) y todas las religiones coinciden. Aunque el cristianismo es la más perfecta, existe salvación fuera de esta religión (teoría adoptada actualmente por la Iglesia católica). Fue llevado a la Academia florentina por el protector Cosme de Médicis.
  • Giovanni Pico della Mirandola: También de la Academia florentina, combate la astrología en nombre de la libertad humana.
  • Tomás Moro: Humanista inglés ya en el XVI, influido por la Academia florentina, por Vives, Erasmo…
  • Erasmo de Rotterdam: Su más famosa obra es Elogio de la Locura (1511) en la que sólo habla la Locura, demostrando que todos están locos menos ella. Un ejemplo de su ironía:

    «Yo misma siento a veces verdaderas náuseas cuando veo entre esos pavos reales a una dama que se cree tanto más próxima a los dioses cuanto más larga es la cola que arrastra, o a un prócer que se abre paso a codazos para que se le vea más cerca de Júpiter, o cuando observo que cada cual está de sí mismo tanto más satisfecho cuanto más pesada es la cadena que se cuelga al cuello, cual si quisiera mostrar no tanto la riqueza como la robustez de sus espaldas» (Capítulo LVI). Erasmo niega a Lutero su apoyo a la Reforma, porque quería una reforma lenta.

  • Joan Lluis Vives: Valenciano, vivió en Brujas. Lucha contra los sectarismos, es cristiano pero no clerical. Europa plural y unida, no dirigida por el Imperio o la Iglesia, sino por el respeto mutuo: Democracia. Diferencia la caridad de la “asistencia social” municipal: trabajos para pobres… Tiene obras en pedagogía y la obra cumbre de psicología renacentista (De anima et vita).
  • Michel de Montaigne: Este francés se sale del platonismo para estudiar los problemas morales (no los religiosos o metafísicos). Ninguna forma de conocimiento lleva a la verdad absoluta. Es ingenuo creer lo que diga un sabio, porque el sabio duda de todo (escepticismo). A esa duda volverá Descartes.
  • Leo Hebreo: Judío portugués, médico del Gran Capitán, influido por Ficino. Sus teorías sobre el amor inspirarán a Spinoza.
  • Miguel Servet: Teólogo aragonés heterodoxo que murió quemado vivo condenado por la inquisición. Fue médico y se le atribuía el descubrimiento de la circulación de la sangre, aunque existe una descripción semejante del siglo XIII del musulmán Ibn al-Nafīs.

2.3. El Aristotelismo y sus Influencias en el Renacimiento (Segunda escolástica: Siglo XVI y principios del XVII)

En el marco de la Contrarreforma, consiste en un retorno a los maestros del siglo XIII, especialmente al tomismo (Sto. Tomás, doctor de la Iglesia por Pio V), pero también al escotismo y nominalismo. Destacan los dominicos como el italiano Cayetano, que fue el que negoció con Lutero, y el español Francisco de Vitoria, primer gran teórico anticolonialista: Igualdad jurídica de hombres y pueblos, derechos de indios y colonos, apenas puede existir una guerra justa. El más destacado es el filósofo y teólogo español de Granada Francisco Suárez por sus estudios de metafísica, derecho internacional y sobre el origen del poder político (la legitimidad del poder viene del consentimiento del pueblo), y por su influencia en colegios jesuíticos y en universidades europeas (incluso no católicas).

Aristotelismo heterodoxo: Corriente que afirma que la filosofía consiste en estudiar la naturaleza con la razón (usando la lógica pero excluyendo la matemática). Los estudios sobre Dios pasan a un segundo plano y afirman que fe y razón están en distinto plano (teoría de la doble verdad, antítesis del platonismo que identifica filosofía y religión). Tuvo gran influencia en el Renacimiento. Dentro de esta corriente se distinguen los averroístas (aristotelismo árabe: intelecto, alma es inmortal) y los alejandristas (griego), nombre que procede del ya citado Alejandro de Afrodisia (siglos II-III d.C.), que fue ignorado en la Edad Media y redescubierto por el humanismo: En el hombre, todo es mortal. Entre los alejandristas, Piero Pomponazzi estudió el alma y los milagros (excepciones admitidas por la fe): La teoría de la doble verdad le permite ser racionalista y católico. También seguidor del aristotelismo heterodoxo es Andrea Cesalpino, médico, filósofo, botánico y mago. Autor de un manual de medicina y del primer sistema racional de botánica donde confronta la fisiología de plantas y animales.

2.4. Cultura Histórica y Científica en el Renacimiento

La historiografía de esta época reemplaza la creencia en la intervención divina (del Medioevo) por estudiar intereses de los individuos, sus acciones, su sentido e intentar encontrar enseñanzas ocultas. También es típica la cercanía del historiador con los hechos (memorias), con el inconveniente de la poca objetividad.

Nicolás Maquiavelo: Racionalismo dirigido a la acción (la inteligencia puede dirigir los acontecimientos hacia fines predeterminados). En El Príncipe hace un análisis despiadado de los factores con los que se rige un Estado perfectamente eficiente, incluyendo la, según él, necesaria violencia. Pero no defiende las crueldades sino que las racionaliza por un riguroso utilitarismo. Para él la virtud depende del hombre pero también del azar.

Movimiento Libertino: Explica la religión como si fuera un hecho natural, llegando al ateísmo y a la burla del dogma y la moral cristianas. Representa la crisis del Renacimiento para pasar al pensamiento moderno. Julio César Vanini escribe unos diálogos en los que un libertino expone sus burlas y él las contradice con argumentos débiles, por lo que es condenado a que se le cortara la lengua y a la hoguera.

Leonardo da Vinci (1452-1519): Iniciador del renacimiento científico del XVI, hasta llegar al rigor de Galileo. Sus apuntes inéditos tienen “intuiciones geniales” en anatomía (era pintor), mecánica (era ingeniero), óptica, geología, astronomía… Ejs: Aproximación al principio de inercia, de los vasos comunicantes, vuelo de los pájaros, origen de los fósiles, funcionamiento del ojo, circulación de la sangre, músculos y válvulas del corazón. Su guía es Arquímedes, no Aristóteles, de ahí la importancia del método experimental.

La magia tuvo gran éxito, incluyendo estudios de validez científica. Poco a poco se separaron magia y ciencia, por su fracaso y éxito respectivamente. Los cuerpos en movimiento deben ser animados (con alma), pero no niegan que existan leyes que regulen dichas almas. En medicina destaca Paracelso (mago y alquimista que curaba), además de Eustachio (trompa), Fallopio, Colombo y Harvey (ambos estudiaron la circulación). En física hay estudios en mecánica, minería, metalurgia… El médico del rey inglés, W. Gilbert, escribió las propiedades magnéticas y eléctricas de los minerales (acuñó el término “electricidad”, del griego électron, ámbar). En álgebra los italianos dal Ferro y Tartaglia resolvieron las ecuaciones de tercer grado, publicándolo Cardano sin citar a Tartaglia quien le dio las claves. Ferrari resolvió las de cuarto grado, y Bombelli estudió las raíces de números negativos. El francés Viète escribió una obra sin nada nuevo, salvo la formalización más sencilla que permitió nuevas investigaciones.

En astronomía destaca el polaco Nicolás Copérnico (1473-1543) con su heliocentrismo, según sus cálculos y motivaciones teológicas. No sabía explicar porqué la Naturaleza sigue los caminos más simples. El anticopernicanismo radical surgiría en el XVII. Tycho Brahe sería geocéntrico pero con los demás planetas girando alrededor del Sol. Los datos de sus observaciones los usaría Johannes Kepler, astrólogo, óptico, matemático y astrónomo, de concepción pitagórica (la armonía es ley general expresada en proporciones numéricas). Galileo está más cerca que Kepler de la ciencia moderna por su aristotelismo. Kepler enunció las 3 famosas leyes del movimiento de los planetas. Estudió la fuerza de gravedad y la definió como atracción recíproca, rechazando que fuera inversamente proporcional al cuadrado de la distancia, lo cual llevaría luego Newton a ley universal.

2.5. La Filosofía de la Naturaleza

En el XVI surgieron tres figuras en la Italia meridional con una orientación común al naturalismo, similar a los presocráticos, con estudios escasamente científicos y parcialmente antiaristotélicos, usando la doble verdad (de averroístas y alejandristas):

Telesio: Estudiar la Naturaleza con los sentidos, sin usar teología o lógica. De ahí extrae que hay dos fuerzas (calor/frío) y que todo es materia, hasta el alma es material.

Bruno: Quemado vivo por su desdén hacia la Iglesia, de inspiración libertina. La suya es la religión del infinito (el mundo es infinito porque infinita es su causa). Las religiones comunes son útiles para la educación y el gobierno de pueblos incultos. Apoya el copernicanismo y estudia una filosofía del universo, la memoria… usando el Ars Magna de Ramón Llull (fundamento universal de todas las ciencias).

Campanella (XVII): Compartió prisión con Bruno en Roma, fue torturado y se salvó fingiéndose loco. Escribió a Galileo para apoyarle y murió huido en París. En “La Ciudad del Sol” pretende reformar el cristianismo para unir a los humanos en una teocracia precursora del comunismo (sin propiedad privada), basada en La República de Platón y en la Utopía de Moro. Los ciudadanos de su teocracia percibirían una educación enciclopédica (lenguas, ciencias, artes, oficios…).

2.6. Francis Bacon (1561-1626): Filósofo de la Revolución Industrial

Londinense que trabajó en la corte y que no aportó grandes contribuciones pero intuyó la revolución de la sociedad (agrícola/artesanal) gracias a la nueva ciencia-técnica. En “La Nueva Atlántida” muestra una sociedad perfecta basada en la ciencia y en su progreso para la humanidad, en la que la religión apoya la ciencia y garantiza su valor moral. Bacon es antiaristotélico, aunque no tanto como él mismo cree. Según él se requiere la experiencia realizada metódica y cuidadosamente (empirismo). Según él, la filosofía de Aristóteles y de toda la antigüedad (salvo Demócrito) recaba el conocimiento de la mente humana en vez de buscarlo observando la Naturaleza. Sintetiza tres grados de conocimiento para una nueva enciclopedia: Histórico (memoria, datos…), Poético (fantasía, sueños…) y Filosófico (intelectual basado en datos: física, medicina…). El error más grave es ignorar las matemáticas, cuando los grandes científicos darán a las leyes de la naturaleza un carácter matemático.

Bacon antepone su lógica a la lógica aristotélica y a su sistema de inferencia, con dos partes:

  1. Liberación del Error: Errores y prejuicios que ocultan la realidad (como los falsos ídolos ocultan al verdadero Dios).
    • Ídolos de la tribu: Comunes a todos, como la limitación y falibilidad de los sentidos o la tendencia a ver uniformidad/regularidad donde no existe.
    • Ídolos de la caverna: Según la naturaleza del individuo (gustos, costumbres… eso de que el ladrón cree que todos son de su condición).
    • Ídolos del foro: Del lenguaje (con palabras vacías, para cosas que no existen y viceversa).
    • Ídolos del teatro: De las teorías tradicionales que se repiten sin pensar, por lo que invita a una crítica al saber tradicional. Siglos más tarde, Ortega y Gasset advertiría de dejarse llevar por los mandatos de la sociedad.
  2. Construcción del Saber: Reglas de inducción contrapuestas a las de Aristóteles, usando tres instancias o tablas: a) Con los datos de los casos en los que ocurre el fenómeno, b) datos cuando no curre y c) cuando aumenta/disminuye. Tras eso, hay que hacer un cuidadoso examen, formular una hipótesis, su verificación empírica y refinamiento (casos excepcionales…).

2.7. Galileo Galilei (1564-1642)

Con 19 años descubre el isocronismo del péndulo y con 22 construye la balanza para determinar el peso específico. Profesor de matemáticas en la Universidad de Padua, tiene 3 hijos con Marina Gamba. Construye un telescopio de gran calidad con el que es el primero en ver los 4 satélites mayores de Júpiter, llamados de Galileo (Io, Europa, Ganimedes y Calisto), manchas en el Sol y en la Luna… A pesar de sus adversarios, le apoyaron científicos como Kepler y otros importantes de la Compañía de Jesús. Cosme II de Médicis le ofreció un puesto en Pisa, bien remunerado y sin dar clases. Galileo aceptó aunque requiriera irse a una zona con mayor poder de la Inquisición que en la República de Venecia.

Convencido del heliocentrismo, no quiso seguir los consejos para no divulgarlo, ya que él quería evitar que la Iglesia Católica cayera en un error tan grave con argumentos bíblicos tan débiles (Josué dijo “¡Detente, oh Sol!”). Fue llamado a Roma, donde se frustraron sus intenciones de convencer al tribunal que lo conminó a no volver a hablar del tema y quienes pusieron la obra de Copérnico en el índice de libros prohibidos. Tras eso publicó su “Diálogo acerca de los Dos Máximos Sistemas del Mundo“, que fue considerado “más pernicioso para la Iglesia que los escritos de Lutero y de Calvino”. Entonces fue otra vez procesado en Roma por el Santo Oficio y hallado culpable, obligado a abjurar y aislado del mundo de por vida. Fue visitado por Hobbes, perdió casi la vista y siguió trabajando en una de sus mayores obras “Discursos y Demostraciones Matemáticas sobre Dos Nuevas Ciencias

Galileo niega la teoría de la doble verdad y también la identificación entre filosofía y religión. Hace filosofía pero independiza a ésta de la Ciencia (uniendo aquí teoría y práctica). Sus hallazgos más importantes son en mecánica y astronomía: Principio de inercia, velocidad constante si no existen fuerzas sobre un móvil, movimiento de los proyectiles, segundo principio de la dinámica (las fuerzas no imprimen velocidad sino aceleración), novedad de considerar la gravedad como una fuerza, fases de Venus, tamaño aparente de estrellas fijas… pero también avances en óptica (inventó el microscopio), acústica, hidrostática, magnetismo…

Galileo decía que el Universo está escrito en lenguaje matemático y que todos los fenómenos son expresables en términos matemáticos (inspirado en Demócrito). Su método experimental galileano se puede considerar en 3 pasos: Exacta medida de los fenómenos (donde adquieren un papel fundamental los aparatos de medida), efectuar una hipótesis matemática (principal diferencia con Bacon) y la prueba final (posiblemente creando un modelo).

Sus discípulos fundaron la Accademia del Cimento (del Experimento, 1657) para las investigaciones experimentales pero duró poco por los teólogos anti-Galileo. Destaca en matemáticas Cavalieri con su famoso principio para calcular áreas y volúmenes, base del cálculo infinitesimal moderno. Evangelista Torricelli aporta avances en matemáticas y física distinguiendo claramente ambas ciencias: teoremas de integración, invención del barómetro y determinación de la presión atmosférica…

2.8. Descartes (1596-1650): El racionalismo cartesiano

El francés René Descartes asiste a un buen colegio jesuita y en 1618 decide aprender el arte militar en las tropas que combatían contra España por la libertad holandesa. Una noche del año siguiente sufre una crisis místico-científica que le lleva a intuir entusiasmado «una ciencia maravillosa», la geometría. Vivió en Holanda reservadamente con el lema bene vixit qui bene latuit (“vive bien, quien vive anónimamente”, de Ovidio). La reina Cristina de Suecia lo invitó a Estocolmo y su salud no resistió el fuerte frío. Murió de pulmonía en esa ciudad. Alguno de sus trabajos no los publicó por el caso Galileo, pues él sabía que la Inquisición se equivocaba (ahí y respecto a los antípodas) pero no quería polémicas sino buscar la verdad y, aún así, su filosofía fue criticada por teólogos protestantes de la Universidad de Utrecht. Su más famosa obra es el “Discurso del Método“, pero tiene otras valiosas como “Dióptrica“, “Meteoros“, “Geometría“, “Meditaciones Metafísicas” o “Principios de Filosofía“.

En el siglo XVII la ciencia va demostrando su eficacia pero parece necesitar alguna garantía superior que la sustente, que es lo que aporta la filosofía de Descartes «el nuevo aristotelismo». En el “Discurso del Método” critica el sistema de enseñanza, basado en la cultura tradicional, la fantasía y en las obras de otros, en vez de en la investigación directa. Su método para conocer la verdad tiene 4 reglas: 1) Regla de la Evidencia: No aceptar como verdad lo que no sea evidente; 2) Regla del Análisis: Descomponer lo complejo en sus últimos elementos; 3) Regla de la Síntesis: Recomponer los elementos básicos viendo su relación, hasta alcanzar los más complejos; 4) Regla de Enumeración: Hacer revisiones completas para asegurarse de no omitir nada. Todas estas reglas tienen el mismo fin: Captar con claridad cada verdad de nuestro saber (no tratan de llegar a la verdad absoluta). De la primera regla se obtiene la famosa duda metódica, que no es la duda de los escépticos y que consiste en dudar de lo que no sea evidente: dudar de los sentidos, de las verdades matemáticas (cometemos errores), de la memoria… Así, Descartes llega a una verdad indudable: Dudar es pensar y eso significa ser: Cogito ergo sum (Pienso luego existo).

Para Descartes hay 3 tipos de ideas: adventicias (del mundo externo, falaces, como el Sol tal como lo vemos), facticias (fabricadas, como las sirenas) e innatas (del pensamiento, como la idea de Dios). Demuestra la existencia de Dios a partir de la tenencia de la idea de la perfección, que no puede provenir de nosotros, imperfectos. También usa el argumento ontológico ya citado de S. Anselmo. Aunque no son argumentos muy válidos, Dios es la garantía de su pensamiento y así de la validez de su ciencia. Lo positivo es que esto permite a Descartes y sus seguidores confiar en la Ciencia.

Afirma que el alma es pensamiento por lo que los animales no tienen alma, porque no tienen un «verdadero lenguaje», con palabras, son autómatas. En su “Discurso del Método” habla del interés de la ética, pero nunca llegó a desarrollarla, dando simplemente una “moral provisional” que aunque no sea verdad total, tenga eficacia «para vivir lo más felizmente posible». Cuatro reglas:

  1. Obedecer las leyes del país y de la religión que le enseñaron, siendo moderado en sus opiniones y sin excesos;
  2. Ser firme en sus acciones;
  3. Esforzarse en cambiar los propios deseos, más que el orden del mundo, pues nada está totalmente en nuestro poder, salvo los pensamientos;
  4. Intentar conocer la verdad con el método de la evidencia, «hacer las cosas que se consideran mejores» guiados por la razón: «realizar todo lo que aconseje la razón».

Descartes sabía que renovar el saber implica renovar la ética, pero era cauto para decirlo recordando los filósofos que murieron en la hoguera (Bruno, Vanini…) y él era respetuoso con las instituciones.

Sus aportaciones son principalmente en geometría y física. En geometría introduce el sistema de ejes cartesianos que simplifica muchos problemas (Fermat inventó también, a la vez, la geometría analítica). Su física se basa en dos principios que hoy sabemos que son falsos: que no existe el vacío y entre los planetas hay éter, y que es constante la cantidad de movimiento (producto de la masa por la velocidad). También define su teoría de los torbellinos para la gravitación, que Newton demostrará falsa matemáticamente junto con su ley de la gravitación universal. Acierta al descubrir las leyes de la refracción de la luz y explicar el arco iris. A los científicos les insta a colaborar según su poder en el progreso de la ciencia/técnica, para una ciencia útil y para dominar la naturaleza. El fin del racionalismo cartesiano es humanizar la ciencia, demostrar que el mundo es un colosal mecanismo totalmente aprehensible por la razón. Poco a poco la ciencia se librará de los dogmas metafísicos cartesianos pero conservando el espíritu cartesiano.

2.9. Adversarios y Continuadores de Descartes

La época de Descartes tiene multitud de científicos, especialmente en Francia y principalmente fuera de las universidades, las cuales no tenían interés en la innovación. A mediados del XVII surgen las primeras academias. Entre las figuras destacadas está Pierre de Fermat (1601-1665), magistrado y consejero del parlamento de Toulouse, que en sus ratos libres estudió a los matemáticos clásicos (Apolonio, Diofanto…). Mantuvo una polémica con Descartes pero acabaron reconciliándose. Puede considerarse uno de los mayores matemáticos de la humanidad y sus estudios fueron usados por Newton y Leibniz. Explica muy bien la geometría analítica y tiene estudios de óptica. Es famoso el segundo teorema de Fermat que afirman que para un n>2, no existen valores válidos que cumplan que xn + yn = zn (si n=2 tenemos el teorema de Pitágoras). Fermat anotó en un margen que tenía la demostración pero que no le cabía en tan poco espacio. Durante siglos se intentó hallar tal demostración y se consiguió a principios del XXI.

Otro importante científico fue Gassendi, filósofo, físico, astrónomo y matemático. También destaca el grupo jansenista del monasterio de Port-Royal, cerca de París, continuadores de las teorías del obispo Jansen, que intentó introducir en el catolicismo ideas similares al calvinismo. Según él, a través de la caridad cristiana se obtiene la verdad suprema (contrario a Descartes). También se opuso a usar mucho los sacramentos.
En Port-Royal estuvo una temporada Blaise Pascal (1623-1662), otro francés genial en matemáticas y física. Junto con Fermat se les considera los padres del cálculo de probabilidades y descubrió el principio de Pascal, sobre la transmisión de la presión en todas las direcciones de un fluido. Criticó la moral jesuítica y se prohibió ese libro. Sus últimos años, con una larga enfermedad, los dedicó a la elevación de su alma y a la búsqueda de la perfección cristiana a través del dolor. No intenta demostrar la existencia de Dios, sino persuadir de que es necesario creer.

El matemático, físico y astrónomo Christiaan Huygens acentúa el valor de la experimentación en sentido galileano. Estudió el péndulo, construyó la péndola de los relojes, calculó la aceleración de la gravedad y enunció la teoría ondulatoria de la luz, que explica bien la reflexión y la refracción. De esa época es la escuela filosófica del ocasionalismo que estudia la metafísica cartesiana, la separación de las dos substancias: pensante y extensa (materia). Geulincx y Malebranche eliminan la interacción entre ambas (alma/voluntad y cuerpo) y otorgan a Dios ser la única causa de todo.

2.10. Hobbes (1588-1679) y Spinoza (1632-1677)

En esta época el centro de las discusiones tiene distintos frentes: El pensamiento jurídico trata de demostrar la independencia del individuo de la Iglesia y del Estado. El pensamiento político defiende la independencia del Estado del poder religioso, pues un Estado moderno supone la liberación de la autoridad espiritual superior y la afirmación de un poder terrenal/político superior a todo. Los derechos del Estado moderno fueron introducidos por Maquiavelo. El holandés Grocio buscó bases sólidas para sus principios de derecho y las halló en la naturaleza independiente de la fe (iusnaturalismo). Surge así el estado natural y su ley es el derecho natural que se basa en el consenso espontáneo del individuo.

El inglés Hobbes, con su “Leviathan” (monstruo del libro de Job) representará el poder absoluto del Estado. Hobbes combatirá todas las teorías que limiten o condicionen la autoridad del Estado (religiones, individualismo…) ya que el que manda debe tener todo el poder o se llegaría a la anarquía. Toma de Maquiavelo el concepto de autoridad estatal, su independencia y la ilimitada soberanía del Estado sobre sus súbditos. Según él, en estado natural tenemos el “homo homini lupus“, estado basado en el miedo y la agresión, por lo que el estado natural es absurdo. Para evitarlo, el Estado debe reprimir la violencia individual. El estado civil es obra de la razón, que surge del acuerdo de los individuos. Hobbes se opone al dualismo cartesiano porque para él todo es material (materialismo), regulado por leyes causales.

Spinoza nació en Amsterdam en una familia de judíos, pero por sus ideas fue expulsado de la comunidad hebrea. Eligió vivir modestamente puliendo lentes. Recibe mucha influencia de Descartes. Según Spinoza, los datos de los sentidos no son ni verdaderos ni falsos, sino que el error está en el juicio emitido. En cuanto a Dios, lo define como substancia (que no necesita nada para existir, único, infinito, incondicionado…) igualando Dios al mundo (panteísmo) y polemiza contra todas las concepciones antropomórficas de Dios, recibiendo la condena de todos los teólogos. En su “Ethica” analiza las pasiones (amor-odio, alegría-tristeza…) y afirma que la razón debe frenarlas y conseguir plena conciencia. En política destaca su “Tratado Teológico Político“, un examen crítico agudísimo del Antiguo Testamento. Acepta las teorías de Hobbes (el Estado aporta mayor seguridad/bienestar, pero se renuncia a la libertad que se goza en estado natural). El Estado no puede esclavizar el pensamiento individual, por lo que prefiere la democracia a la monarquía o aristocracia.

2.11. Locke (1632-1704) y Newton (1642-1727)

Ambos eran muy religiosos. El empirismo de Locke y la mecánica de Newton fueron admirados, lo que sirvió de propaganda de la política y economía liberal británica. Locke renunció a la vida pública para ser escritor. Tuvo influencias de Bacon (gran valor de la experiencia) y Descartes (su racionalismo), pero Locke no se centra en hallar el criterio de la verdad científica, sino en hallar los procesos de nuestra psique, y en su principal obra “Ensayo sobre el entendimiento humano” afirma que no hay ideas innatas, sino que nuestra mente es como una hoja en blanco. Hay dos tipos de ideas. Las simples vienen de sensaciones (colores, sonidos…) y/o reflexiones (pensamiento, deseo, placer…) y la mente es pasiva en ellas. Las ideas complejas son unión de simples (triángulo, gratitud…) y son infinitas.

Locke usa el argumento causal para vislumbrar la existencia de Dios (la nada no puede producir). En política apoya una monarquía constitucional parlamentaria y democrática. Limita la propiedad a aquellas cosas necesarias para la conservación de cada individuo (la propiedad es ilegítima en cosas no necesarias). La ley natural es racional y dicta normas, pero no puede hacerlas respetar. En la sociedad civil, se ceden dos tareas: La de dictar normas al poder legislativo, pero que no violen la libertad ni el derecho a la propiedad, mientras que el poder ejecutivo hace las normas obligatorias y castiga a los infractores. Sus obras incluyen temas sobre el gobierno, la educación, la tolerancia o la racionalidad del cristianismo.

Antes de Newton, Inglaterra tenía buenos científicos: Wallis (cálculo de pi), Barrow (espacio y tiempo), Boyle (presión)… Isaac Newton nació en Wollsthorpe, pero estudió en Cambridge a Kepler, Euclides, Descartes, Wallis y tuvo a Barrow como su director demostrando su gran capacidad como experimentador. En 1965 tiene que volver a su pueblo natal por la epidemia de peste, que mató más de 30000 personas sólo en Londres. Allí pasa dos años de aislamiento que resultan muy prolíficos, desarrollando el núcleo principal de sus más importantes descubrimientos y donde ocurre la famosa leyenda de la manzana que le sugirió la ley de la gravitación universal al caerle sobre su cabeza. Al ver estos estudios, Barrow renunció a la cátedra en favor de Newton. Fue diputado electo al parlamento de Londres por la Universidad de Cambridge, amigo de Locke y finalmente trabajó en la Casa de la Moneda renunciando a su cátedra. Está enterrado en la abadía de Westminster con las siguientes palabras gravadas en su tumba: Sibi gratulentur mortales tale tantumque exstitisse humani generis decus (Dad las gracias mortales, al que ha existido así, adorno del género humano).

Fue muy religioso, teniendo escritos también de esta temática aunque los más importantes son científicos. Tuvo una controversia con Leibniz sobre el cálculo infinitesimal pues aunque las investigaciones de Newton son anteriores, no fueron publicadas por lo que Leibniz lo publicó antes y con una notación mejor que es la que se conserva en la actualidad. No obstante este tema no era muy novedoso y ambos sólo coronaron los trabajos iniciados medio siglo antes por Cavalieri y más tarde por Torricelli, Fermat, Pascal… Newton define las principales reglas de derivación e integración, la importancia de las ecuaciones diferenciales, resolviendo algunos tipos de ellas, estudia las curvas algebraicas, define los tres principios de la dinámica (el tercero es el más suyo), define fuerza y masa… pero su mayor aportación es la ley de la gravitación Universal que dice que dos masas se atraen con una fuerza proporcional a sus masas e inversamente proporcional al cuadrado de su distancia. Con ella demuestra la órbita elíptica de los planetas y la causa de las mareas, unificando el movimiento de los astros con los fenómenos terrestres. También tiene importantes estudios en óptica: descomposición de la luz blanca al atravesar un prisma triangular, definición matemática de su teoría corpuscular de la luz… parece ser que sus estudios de química se perdieron al incendiarse su laboratorio y no fueron reescritos, por lo que no publicó nada al respecto.

Su metodología se resume en su “Hypotheses non fingo” (no invento hipótesis), negándose, por ejemplo, a buscar una causa a su gravitación universal y por lo que fue criticado por Huygens y Leibniz. Pero su religiosidad le lleva a afirmar la necesidad de una Causa Primera. Observando algunas irregularidades, intuyó la necesidad de que Dios interviniera de vez en cuando para restablecer el orden, y Leibniz se burlará del mundo de Newton como si fuera un reloj que necesitara ser revisado. Newton (como Locke) tuvo gran interés en hacer concordar ciencia y filosofía con religión, pero algunos de sus seguidores lo interpretaron de otra forma convirtiendo a Newton en un punto fuerte de fricción entre la religión “racional” y la basada en el Evangelio.

2.12. Leibniz (1646-1716)

Historiador, filólogo, matemático, físico, jurista y filósofo nacido en Leipzig (Alemania), huérfano con 6 años de padre culto, empezó leyendo la biblioteca paterna. Prefirió la diplomacia a la universidad. Colaboró en el nacimiento de muchas Academias y fundó un famoso periódico científico: Acta Eruditorum. Intento unificar las distintas religiones cristianas para pacificar su Alemania y denunció el anticristianismo del rey de Francia, Luís XIV. Cuando el duque de Hannover llega a ser rey inglés (1714), Leibniz esperaba que le apoyara en su injusta acusación de plagio a Newton en su mayor contribución científica, el cálculo infinitesimal, pero no fue así porque el nuevo rey quiso aplacar a sus opositores. Así, Leibniz cayó en desgracia.

No sigue a Descartes porque el criterio de la evidencia es psicológico y sin garantía. Él confía en que con los símbolos apropiados que representen bien los conceptos, puede seguirse un procedimiento lógico para verificar las verdades, perfeccionando las operaciones lógicas de Ramón Llull. Su simbología en derivadas e integrales matemáticas es la usada en la actualidad. Es erróneo su principio de conservación de la fuerza viva (energía cinética), pero fue fecundo para llegar al principio de conservación de la energía total. Combatió a Newton y sus seguidores por creer en el espacio y tiempo absolutos. Para él eran relaciones matemáticas, pero es un antecedente alejado de la relatividad de Einstein.

Llama mónadas a substancias indivisibles creadas por Dios. De ahí, elabora una teoría metafísica que lleva al innatismo (antítesis de Locke): Existen ideas innatas pero con distinta claridad en cada uno (anticartesiano). Como luterano, trato de conciliar ciencia y cristianismo. Su Principio de Razón Suficiente tiene su origen en Arquímedes y afirma que nada sucede sin que exista razón para ello. Ni siquiera la creación escapa de este principio: El orden mecánico del mundo debe tener un fin. Uno de los fines es el bien que se deriva de la creación, pero ¿Por qué existe el mal?. Esta era una pregunta de moda por Pierre Bayle que, basándose en la existencia del mal, intentó demostrar la absoluta incompatibilidad entre razón y religión. Leibniz afirma que éste es el mejor de los mundos posibles, aunque no sea óptimo porque existe el mal. Ese optimismo será objeto de ironías de los ilustrados franceses.

A pesar de su fracaso en los campos filosófico, teológico y político, Leibniz fue muy influyente en la historia del pensamiento. Como continuadores en metafísica está el alemán Christian Wolff que aplicó el principio de razón suficiente a todos los campos, mientras que en su matemática encontramos a los dos hermanos suizos de origen francés Bernouilli, y el discípulo de uno de ellos Leonhard Euler (1707-1783), uno de los mayores matemáticos de la historia, con estudios también de filosofía y óptica.

2.13. El Pensamiento Filosófico-Científico Inglés en el Siglo XVIII

El deísmo surge en el XVI como reacción contra las luchas feroces entre católicos y protestantes, afirmando que la religión verdadera está más allá de esas diferencias. Luego, el término se igualó a ateo o libertino y, en el XVIII tuvo una amplia difusión como religión natural, obtenida usando sólo la razón. Locke era deísta moderado, pero los ilustrados franceses fueron deístas radicales. En Inglaterra puso en crisis la moral tradicional de las autoridades eclesiásticas. Fue un gran éxito en Londres el poema “La Fábula de las Abejas” del holandés de origen francés Bernard de Mandeville, quien no cree en las libertades, ni en la divinidad, ni en la moralidad, comparando el hombre con una abeja que sigue su instinto. La única diferencia es que el hombre conoce más placeres, y los deseos le hacen progresar. Por su parte, el irlandés John Toland afirmaba que sacerdotes y filósofos son los únicos que hacen que la religión cristiana esté llena de misterios. Dios sólo crea y ordena la materia. La religión es igual en todos los hombres sabios.

El sentimentalismo es otra corriente cuyo mayor representante es el tercer conde de Shaftesbury, alumno de Locke que estudió los sentimientos innatos en el hombre en un análisis psicológico para demostrar que existe en nosotros un sentimiento de moral desinteresado, autónomo frente a utilitarismo o precepto de las religiones positivas, trastocando la relación tradicional moral-religión. Estas ideas serán sistematizadas por Francis Hutcheson y serán la base del movimiento romántico que se desarrollará un siglo más tarde.

George Berkeley fue un pastor anglicano, misionero en América y finalmente obispo en Irlanda, contrario al deísmo y enmarcado en el empirismo, el nominalismo y el platonismo. Combatió a Mandeville y a Shaftesbury por verlos como peligros para la religión y la moral. Sus argumentos contra el materialismo tendrán gran peso. La realidad para él sólo son espíritus de dos tipos: Espíritu infinito (Dios) y finitos (almas). Entre Dios y las almas no se requiere materia. El mundo es el lenguaje con el que el espíritu infinito habla a los finitos y es en la voluntad de Dios donde nacen las leyes naturales.

David Hume (Edimburgo, 1711-1776) representa un empirismo inglés de gran coherencia. La experiencia son impresiones e ideas. Las impresiones son lo que percibimos (sensaciones, emociones). Las ideas son copias de las impresiones que la imaginación puede manipular o asociar de 3 formas: semejanza, continuidad en el tiempo y el espacio y causalidad. La última es la más importante y se plantea ¿qué significa que A es la causa de B?. No es que B se deduce de A, porque A y B son distintos y no hay inclusión alguna. La causalidad suele verse como que es necesario que B siga a A, pero esta necesidad es en realidad algo que se espera, pero que nada garantiza su cumplimiento. Conclusión: Ni la lógica ni la experiencia fundamentan el principio de causalidad. Una ley científica puede haber verificado en el pasado que cierto fenómeno sigue a otro, pero nada nos garantiza de manera absoluta que la misma ley será válida en el futuro. La razón humana exige leyes universales, pero la observación empírica sólo nos aporta casos individuales. Este salto solo puede superarse apelando a la voluntad de Dios u otro principio metafísico no verificable, o bien asumir que no hay solución. Estudiosos modernos seguirán a Hume reemplazando la relación causal por una relación probabilística que, a pesar de ese salto, tiene gran interés con fines teóricos y prácticos. Hume extendió así un velo de escepticismo sobre los resultados de las ciencias, considerando éstas como sistemas de proposiciones aplicables sólo a las ideas. La aritmética, el álgebra o la geometría son racionales, pero de pura ficción, sin ninguna garantía de aplicabilidad. Ejemplo: En geometría un segmento puede dividirse infinitamente y esto es la base de muchos teoremas. En la realidad eso no tiene correspondencia alguna con los hechos.

Hume niega que la ética consiste en actuar conforme a la razón. La razón no dicta acciones. La ética sólo puede ser sugerida por sentimientos (de simpatía), llamando virtud a las acciones útiles a la sociedad y vicio a las perjudiciales. Hume también deduce la imposibilidad de demostrar racionalmente la existencia de Dios (en religiones positivas y en el deísmo). La religión no es un hecho científico, nace de las esperanzas y de los temores y debe verse como un hecho histórico.

A finales del XVIII y en la primera mitad del XIX, el pensamiento inglés decae, destacando sólo algunas figuras como el economista escocés Adam Smith (1723-1790), amigo y continuador de Hume en su sentimiento de simpatía. Su mayor obra es “Investigación sobre la Naturaleza y Causas de la Riqueza de las Naciones“, primer tratado científico de economía política en el que defiende una economía liberal, basada en la mínima intervención del Estado. Según él, debe darse máxima libertad a la búsqueda de la ganancia individual, consiguiendo así el máximo de riqueza general, para todos.
Por su parte, Thomas Reid intentó minimizar los efectos negativos de Hume con unos principios de sentido común, como son la existencia de un mundo material y del alma, la existencia de un nexo causal y la validez de ciertos juicios morales, resaltando el valor de la fe. Pero Hume no negó la existencia de la fe, sino que ésta estuviera fundamentada racionalmente. Será Kant el que continuará con el problema buscando solución fuera de todo dogmatismo.

En el campo de la ciencia decaen los avances en matemáticas pues los ingleses quisieron seguir el método newtoniano de las fluxiones que resultó más estéril que las investigaciones en el resto de Europa siguiendo los cómodos símbolos de Leibniz que llevaron a importantes teoremas. En física destaca James Bradley (midió la velocidad de la luz), Henry Cavendish (calculó la constante gravitatoria y demostró que el agua es una substancia compuesta) y Joseph Priestley (aisló el oxígeno). Las investigaciones de Newton también llevaron avances en la navegación facilitando el cálculo de la longitud según la observación de la posición de la Luna entre las estrellas. El navegante James Cook aportaba importantes datos de geografía del Pacífico, Australia y Nueva Zelanda y Benjamín Franklin estudiaba los rayos, las chispas e inventaba el pararrayos, mientras que luchaba por la independencia de Estados Unidos.

2.14. La Ilustración Francesa

Rasgos generales de la Ilustración: Confiar en la razón para aclarar todos los problemas, entendiendo esto como una incitación a usar la razón siempre y hasta sus últimas consecuencias, lo cual lleva a confiar en el nacimiento de una época mejor. También está marcada por el deísmo (rechazo de polémicas interreligiosas), interés por la difusión cultural y por estudiar el pasado y criticar sus errores, sin absorber la tradición ciegamente. Las influencias de esta era provienen de Locke, Newton, los libertinos franceses y el racionalismo cartesiano (no su metafísica). También se lucha contra el optimismo metafísico de Leibniz y por la tolerancia religiosa (la incompatibilidad fe-razón de Bayle no impide que los ateos puedan vivir moralmente).

Ciencia: Más que grandes descubrimientos, se producen muchos progresos conjuntos. En electricidad destacan el francés Coulomb y los italianos Galvani y Volta (inventor de la pila). En química, el francés Lavoisier (1743-1794) estudió las reacciones químicas, pesando todo antes y después y concluyendo que la masa es constante (ley de Lavoisier). Demostró que la combustión es oxidación usando el aire. Participó en la gran Revolución pero acabó guillotinado en París. En biología, el sueco Linneo (sistema clasificatorio de la vida), el francés Buffon (explicar fenómenos físico-astronómicos y biológicos, considerando la vida como una propiedad física de la materia), el italiano Spallanzani (demostró que la vida sólo puede salir de la vida). En matemáticas, Jean d’Alembert, Simon Laplace y Joseph-Louis Lagrange, el mayor científico italiano del XVIII.

Montesquieu critica las costumbres francesas, su política y a la Iglesia en sus “Cartas Persas“. Afirma que las leyes dependen de los pueblos y “es pura casualidad” que las de uno convengan a otro (antítesis del derecho natural). Admira la constitución inglesa y ve como indispensable para la libertad la repartición de poderes: Legislativo, ejecutivo y judicial (influenciado por la defensa de Locke del gobierno instaurado con la segunda revolución inglesa).

El filósofo-político Voltaire tuvo que exiliarse por la intolerancia del gobierno francés y de los religiosos (jesuitas y jansenistas). Tiene influencias de Locke y Newton y es anticartesiano en su metafísica. Dios lo considera creador, pero no se interesa de asuntos humanos, ni de elegir el mejor mundo posible. Su deísmo le lleva a condenar las religiones confesionales, la intolerancia, la tiranía eclesiástica y contra cualquier poder que oprima la razón humana. Acepta la monarquía, pero él es esencialmente republicano y demócrata.

Condillac desarrolla el empirismo de Locke, como sentimiento: Las facultades del hombre derivan de la experiencia (ejemplo de una estatua que internamente es un hombre y que va rompiéndose, descubriendo los sentidos y el mundo). Helvétius sigue a Condillac y tuvo también que huir, como Voltaire. Afirma que los hombres son distintos por la distinta educación, por lo que para evitar la corrupción hay que mejorar la sociedad.
Sin influencia de Locke/Newton hay dos materialistas: La Mettrie y d’Holback (expuso un sistema materialista en el que las religiones, incluyendo el deísmo, son fruto de supersticiones y miedos).

El objetivo de los enciclopedistas fue la difusión del saber, publicándose la Enciclopedia en 27 volúmenes, dirigida por Denis Diderot, filósofo, matemático, poeta, novelista y crítico de arte. D’Alembert se ocupó de las voces matemáticas.

Jean-Jacques Rousseau (1712-1778) ganó un concurso que preguntaba si el progreso de la ciencia ennobleció las costumbres. Él argumentó que no, pues el progreso es algo externo, que no toca lo más íntimo, el instinto, que para él tiene más valor que la razón. En estado natural no existen desigualdades: éstas son causa de la decadencia. En “La Nueva Eloísa” defiende el matrimonio como libre opción de amor. “Emilio” es un ensayo filosófico-pedagógico en el que defiende que la educación debe respetar el instinto natural, evitando convencionalismos de la sociedad civil. Tuvo que huir de Francia por esa obra y por “El Contrato Social” en el que defiende una sociedad que garantice a la persona y sus bienes. Los individuos deciden sustituir su voluntad individual por la voluntad general (expresada por la ley). La libertad no es el libre desarrollo de los impulsos sino dominarlos en una libertad con el poder de la razón. La democracia es la forma de gobierno más perfecta. Este modelo será la inspiración de los revolucionarios y en el XIX de otras teorías revolucionarias.

2.15. Vico y los Ilustrados Italianos e Hispánicos

Desde la muerte de Galileo hasta las primeras décadas del XVIII, el pensamiento italiano está en decadencia, que intenta despertar Giambattista Vico (1668-1744), historiador que ve al hombre como constructor de la Historia. Pretende revolucionar la Historia como Bacon las ciencias naturales.

Entre los ilustrados napolitanos destacan Giannone (justificar racionalmente la historia), Galiani (economía y filosofía), Genovesi (economía, filosofía, religión, moral y el placer de existir como fundamento de la vida), Filangieri (legislación) y Pagano (política, poesía). En el grupo de ilustrados de Milán está Pietro Verri (filósofo, economista que estudió placer, dolor y felicidad), su hermano Alessandro Verri (literato, historiador), Beccaria (estudió los delitos y las penas, la pena de muerte, la tortura, concluyendo que los castigos muy duros son injustos y que se debe preservar la libertad del pueblo) y Romagnosi (se basa en Condillac para hablar de sensaciones, de la percepción y de la moral como búsqueda de las condiciones aptas para los 3 fines del hombre: conservación, perfeccionamiento y felicidad).

En la península Ibérica hay un panorama desolador por la política de aislamiento cultural de Felipe II y sus sucesores. Algunas figuras importantes son los médicos-filósofos portugueses Pedrosa y Cardoso, el madrileño cisterciense Caramuel y Lobkowitz, el jesuita Izquierdo (preocupado por la renovación filosófica) y el célebre jesuita aragonés Baltasar Gracián (1601-1658) con sus “El político“, “El discreto“, “El criticón“… los matemáticos-filósofos valencianos Coratja y Tosca, que pretendió bajar la filosofía a la tierra, el historiador Maians i Siscar, el médico-filósofo Piquer y Arrufat, el filósofo Aimeric, el botánico-químico Martí i Franquès, el médico-físico-ingeniero Salvà i Campillo y especialmente el ensayista erudito benedictino y gallego, Benito Jerónimo Feijoo y Montenegro crítico de los prejuicios tradicionales. José Cadalso satiriza la pedantería de algunos y analiza el retraso español en sus “Cartas Marruecas“, a imitación de las Cartas de Montesquieu. Gaspar Melchor de Jovellanos estudia economía, justicia y enseñanza (motor del progreso).

2.16. Kant (1724-1804)

En la Ilustración alemana destaca Lessing, filósofo y poeta, crítico con la teología protestante y según él una religión no puede justificarse por los milagros, sino por su valor moral. Ataca a los dogmáticos ya que más importante que la posesión de la verdad, «que hace al hombre inerte, perezoso, soberbio» es el esfuerzo de buscarla, pues la verdad eterna sólo es de Dios. Para el filósofo Herder el sentimiento religioso es lo que eleva a los hombres por encima de los animales, pues la razón no es algo original, sino adquirido y no puede prescindir de la tradición y del lenguaje. A pesar de eso, este seguidor de Spinoza califica de anticristianas a las iglesias cristianas oficiales.

Inmanuel Kant nació y vivió siempre en Königsberg, donde se doctoró y estudió seriamente a Wolff, Newton… fue profesor particular y luego profesor de la Universidad de Königsberg. Su filosofía se resume como un serio intento de separar ciencia y religión: En ciencia la hipótesis más arriesgada es preferible a recurrir a lo sobrenatural. Así, en “Sueños de un Visionario” prueba la facilidad de construir grandes hipótesis espiritualistas, y la dificultad de fundamentarlas seriamente. Sus obras más famosas son “Crítica de la Razón Pura” (para estudiar el problema del conocimiento), “Crítica de la Razón Práctica” (problema moral) y su “Crítica del Juicio” (problema de la belleza y de la finalidad de la naturaleza, afirmando la subjetividad de lo bello). Con la muerte de Federico II de Prusia disminuye la libertad de pensamiento, ganando terreno el fanatismo religioso: se impuso un catecismo oficial y se nombró una comisión para la censura de libros, que censuraría “La Religión dentro de los Límites de la Mera Razón“. El rey le escribió exigiéndole silencio. Kant rechazó las acusaciones pero dijo estar dispuesto a someterse, aunque siguió escribiendo en temas delicados (política, relaciones Estado-Iglesia…). En “Para la Paz Perpetua” concluye que será el egoísmo, si no la buena voluntad, lo que conducirá al hombre a la paz, al comprobar la miseria creciente de las continuas guerras. Se muestra partidario de la democracia y de que sean los ciudadanos los que decidan si hacer la guerra.

Se considera a Kant como lugar de encuentro entre las corrientes racionalista y empirista, pero eso supone el malentendido de ver ambas corrientes como desarrolladas independientemente una de otra. Geymonat considera más justo “hablar de filosofías orientadas prevalentemente al método de los matemáticos” o “al método de los físicos”. Galileo trató de encontrar filosóficamente el acuerdo entre experimentación y matemáticas y ese es el centro de la filosofía kantiana. Kant desarrolla genialmente temas de la Ilustración, pero rechaza que todo sea accesible a la razón aunque sí todo lo deba decidir, aclarar y juzgar la razón. Acepta de Hume que la mera experiencia no puede ofrecer algo universal y necesario y, como Copérnico, buscó los juicios universales sobre la experiencia, no en la experiencia, sino sólo en nosotros (juicios sintéticos a priori: juicios no analíticos o elementales y no obtenidos a posteriori de la experiencia, que hoy se duda que existan pues las verdades matemáticas se consideran juicios analíticos, como Leibniz, o como convenciones, como Hume). Kant tiene claro que la física debe estudiarse sin referenciar realidades que no pertenezcan al mundo de la naturaleza, mientras que la metafísica y la religión deben usar bases distintas de la ciencia. Según Geymonat éste es el “primer reconocimiento explícito y filosóficamente consciente de la absoluta autonomía de la investigación científica”.

Crítica de la Razón Pura“: Influenciada por Hume, tiene 3 partes: Estética trascendental, Analítica trascendental y Dialéctica trascendental. Las primeras demuestran las posibilidades de la matemática y la física, justifican sus leyes. La última demuestra la imposibilidad de la metafísica como ciencia. En la “estética” (filosofía de la sensibilidad) afirma que espacio y tiempo no son propiedades de las cosas, ni conceptos empíricos extraídos de la experiencia, sino condiciones a priori de nuestra sensibilidad, que usan nuestros sentidos. En la sensibilidad somos receptivos. En el pensamiento somos principalmente activos y ese pensamiento también debe basarse en formas a priori, que Kant las enumera en su “analítica” como 12 conceptos puros o categorías: De forma artificiosa clasifica los juicios y de ahí saca categorías como la pluralidad, la unidad, la posibilidad e imposibilidad, la existencia y no existencia, la necesidad y contingencia… y las más importantes, de donde la física saca sus leyes, la substancialidad y la causalidad. Finalmente introduce su célebre teoría del yo pienso, con la que explica el pensamiento subjetivo usando las 12 categorías, que es el punto de partida de las filosofías idealistas del XIX (ver parte 3). En su “dialéctica”, entendida como engañosa, expone el carácter necesariamente engañoso de las pretendidas metafísicas y muestra que los filósofos nunca llegaron a sistemas parangonables a la matemática y la física. Para Kant, las ideas son necesarias, pero sin contenido, pues considerarlas como objetos posibles de la ciencia es un error grave. Distingue 3 ideas de la razón: del alma, del mundo y de Dios, de donde salen 3 supuestas ciencias de la ilusión metafísica: psicología, cosmología y teología racionales. Kant resume las principales metafísicas anteriores a él y las desarma “con agudeza y finura verdaderamente increíbles”, según Geymonat. Resumiendo, la psicología tiene carácter empírico y nada puede enseñarnos que trascienda la experiencia. La cosmología choca con varias antinomias no resolubles, que son afirmaciones contradictorias pero ambas con igual legitimidad: El mundo es eterno o no lo es, es divisible infinitamente o no, existe algo absolutamente necesario o todo ser está condicionado, o bien si existe la causalidad natural y una causalidad libre o sólo la natural. Con eso Kant demuestra que la racionalidad humana falla en temas que exceden el campo de la experiencia. Para demoler la teología racional examina las pruebas de la existencia de Dios: sobre la prueba ontológica Kant dice que la existencia de un objeto no puede extraerse del concepto mismo, sobre la prueba cosmológica (Dios es necesario y causa primera) Kant remite a lo anterior porque identifica el ser necesario con el ser real, y sobre la prueba físico-teológica (basada en el orden y finalidad de la naturaleza) es la más antigua y adecuada pero sólo postula la existencia de un «artífice del mundo», no un creador o Dios clásico. Conclusión: La razón humana es incapaz de aclarar la existencia de Dios. Kant demuestra lo absurdo de atribuir a las ideas un valor objetivo, pero las valora como adecuadas para dirigir la mente humana en una búsqueda, que demuestra nuestra aspiración a trascender la experiencia.

Crítica de la Razón Práctica“: Kant decía que antes creía que el valor de la humanidad estaba en el conocimiento y «despreciaba al pueblo que es ignorante», pero que Rousseau le enseñó que «la ciencia en sí es inútil si no sirve para valorizar la humanidad». Para Kant, la moral no se puede basar en el sentimiento sino en algo más firme: el deber, que implica voluntad libre para elegir: «Debes, luego puedes». Es lo que llama «imperativo categórico» con 2 consecuencias muy importantes: 1) No se formulará mediante máximas particulares para mandar acciones concretas (siempre vinculadas a situaciones históricas variables); 2) No puede provenir de ninguna autoridad externa al hombre, pues eso sólo sería válido para los que acepten esa autoridad y se pierde así el carácter universal. Por la primera, Kant expone su ley moral que prescribe el cómo actuar pero no cita actos concretos. Esta ley moral es la ratio cognoscendi de la libertad (razón del conocimiento, la base de su demostración): 1) Actúa de manera que puedas desear que lo que guía tus acciones se vuelva universal: 2) Trata a la humanidad como fin y no sólo como medio (influencia de Rousseau); 3) Que tu voluntad pueda ser legislación universal, como si fueses legislador y súbdito. Kant expone sus «postulados de la razón práctica», que no son conocimiento sino deseos: inmortalidad del alma, libertad y existencia de Dios. No son verdades absolutas, y si lo fueran acabarían con la moralidad, porque todos obrarían bien, pero por miedo o esperanza, no por sentido del deber. Usando palabras de Martinetti, el mérito de una vida moral es obrar por reverencia a una ley que se siente, sin demostración. Estos postulados son como demostraciones no formales, pero han sido consideradas ineficientes por negadores de la trascendencia y también por sus sostenedores, como los filósofos católicos. Kant expone rigurosamente la autonomía de la moral frente a la religión y la teoría del conocimiento. Su ética es negada por los sostenedores de una ética vinculada al mundo de la experiencia y de la historia.


3. Época Contemporánea

3.1. Primeros Desarrollos del Criticismo Kantiano

Al final del XVIII las investigaciones filosóficas pasan de Inglaterra y Francia a Alemania, debido a la herencia de Kant y al romanticismo, una ruptura del empirismo-racionalismo que estudió problemas metafísicos más sentidos, tradicionales del espíritu germánico. También influyeron las vicisitudes políticas, la Revolución y la etapa napoleónica, en la cual se prohibió casi toda publicación filosófica. Las científicas sobrevivieron dándoles un carácter de neutralidad ideológica. Esta reacción contra la filosofía también se dio en Inglaterra, pero en Alemania fue distinto.

En la Universidad de Jena se estudiaba a Kant y allí se iniciaron los idealistas Fichte, Schelling y Hegel. Reinhold dio profundidad a Kant. Schulze afirmaba que el filósofo crítico debe ser escéptico y declara contradictorio a Kant en su teoría de «la cosa en sí», pues Kant declara que existe y que es incognoscible (antítesis entre sujeto cognoscente y realidad incognoscible): Sólo queda volver a Hume (imposible justificar el carácter objetivo del conocimiento). El lituano Maimon, afincado en Alemania afirmó que sólo conocemos lo que llega a nuestra conciencia y no podemos decidir si el dato brota en nosotros o, como Reinhold decía, que tiene una referencia a la cosa en sí). Más tarde los idealistas seguirán esa línea afirmando que el dato deriva de la actividad misma del sujeto.
Fries critica a Kant y a los idealistas (insostenibilidad de interpretar el pensamiento como actividad creadora del universo).

Herder y Hamann contraponen el valor del sentimiento contra el racionalismo en general. Jacobi al ser cristiano afirmaba que el conocimiento es verificado por la inteligencia pero también por el sentimiento, la intuición, la fe y la inspiración.
El historiador, filólogo y lingüista Humboldt fundó la Universidad de Berlín que lleva su nombre. Afirmaba que el Estado no debe reprimir las iniciativas de los ciudadanos y estudió los lenguajes concluyendo que todos tienen algo en común dada su raíz humana, pero que hay diferencias por el distinto espíritu de cada pueblo.

3.2. El Romanticismo

El motor del romanticismo fue Alemania. La primera etapa, Sturm und Drang (Tempestad e Ímpetu), tuvo actitudes contra la Ilustración, inspiradas por un sentimiento absoluto de la naturaleza, teniendo a Titán como modelo (mítico ser que todo lo perturba por la afirmación de su voluntad). Ahí se iniciaron Herder, Goethe, Schiller, Hamann y Jacobi. Una característica es la divinización de la naturaleza (panteísmo) valorando a Rousseau por su exaltación de la naturaleza libre y espontánea, a Spinoza por su anhelo de misticismo, y a Bruno. La amenaza a la independencia de los victoriosos ejércitos franceses tuvo una reacción de defensa del patrimonio tradicional y de exaltación del pasado (lo contrario de los ilustrados), estudiando especialmente la Edad Media, denigrada por la Ilustración, por sus aspectos místicos e irracionales.

Johann Wolfgang von Goethe (1749-1832), poeta panteísta para el que la naturaleza es el intermediario para llegar a Dios. Rechaza el materialismo como simple sistema de fuerzas en la naturaleza. El hombre y la naturaleza son dos aspectos del mismo único mundo. Goethe opuso a Newton una distinta teoría de los colores (blanco=color básico, los demás son mezclas de éste con sombras) que apoyaron los hegelianos por desacreditar la ciencia newtoniana.

El poeta Schiller distinguió el hombre físico del moral y en el equilibrio de ambos encontró la libertad. Los hermanos Schlegel cultivaron un panteísmo y un teísmo cristiano ensalzando la poesía. Novalis decía que la tarea del hombre es identificarse con la voluntad divina en contacto directo con la naturaleza, encuentro que tiene lugar en la poesía. Schleiermacher, pastor protestante en Berlín y profesor de teología en esa Universidad, intentó independizar religión de ciencia (como Kant) y ética (en contra de Kant), viendo la religión como sentimiento: Cada individuo tiene su propia religión, pero las más elevadas son el judaísmo y sobre todo el cristianismo.

El romanticismo tuvo tendencias muy dispares, pero algo común fue la fe en la energía de los pueblos capaz de vencer a ejércitos y policías. En Francia encontramos a Chateaubriand y a Madame de Staël, influenciada por Rousseau, por la que tenían cabida la fantasía, la intuición y el sentimiento, que en la Ilustración fueron negados.
En Inglaterra, Coleridge criticó la Ilustración y a los teólogos por reducir la religión a fórmulas exteriores. Más grande fue Carlyle que criticó la Ciencia (los fenómenos empíricos son símbolos, no realidad) y los dogmas (mecanizan la religión). Tenía fe en lo sobrenatural y en el sentimiento personal, siendo religión lo que cada uno cree. La potencia divina se manifiesta en los héroes, grandes hombres a los que debe darse culto.

3.3. El Idealismo de Fichte (1762-1814) y de Schelling (1775-1854)

Estos dos filósofos alemanes parten del criticismo kantiano, dando una solución idealista de espíritu romántico. Su nueva metafísica estará también llena de religiosidad y mitología. Johann Gottlieb Fichte fue preceptor privado, Kant lo ensalzó y ayudó a publicar su primera obra, su prestigio le llevaron a suceder a Reinhold en la cátedra de filosofía de la Universidad de Jena. Defendió a Kant de la censura del rey de Prusia y, acusado de ateo, renunció a la cátedra que ocupó 5 fecundos años. Tras el éxito de la invasión napoleónica, Alemania estaba invadida por los franceses. Fichte ensalzará la primacía del espíritu germánico. Llegó a rector de la Universidad de Berlín. No alcanzó a ver la independencia porque murió antes de que terminara la guerra de una fiebre infecciosa, contagiada por su esposa, quien estuvo cuidando soldados heridos.

Fichte también criticará la «cosa en sí» de Kant, pues atribuye al Yo un carácter absoluto, la realidad/experiencia es un producto del sujeto/pensamiento. El idealista cree en su autonomía respecto a lo externo (lo real es el Yo, el «Yo puro» o subjetividad), mientras para el dogmático nuestra conciencia es producto de la cosa en sí, perdiendo la libertad, forzado a ser materialista y fatalista. Define una “metafísica de la mente” en la que el principio del saber es el principio de identidad (A=A) que inicia en el Yo y al que contrapone el no-Yo, de donde deduce que el Yo es finito y divisible. En ética, para Fichte el espíritu no está condicionado por el ser, es preexistente y su primer impulso es el cumplimiento del deber (como Kant). Lo que Kant valoraba era la universalidad y Fichte es la eternidad: Obra de modo que la norma puedas considerarla eterna. El deber del hombre es ejercer la máxima actividad (el mal es la pereza). Fichte nota que las libertades de los individuos se limitan mutuamente y se requiere una fuerza que haga respetar el límite: el Estado. A éste le atribuye funciones fuera de la concepción liberal: velar para que todos tengan una propiedad, un trabajo, evitar que haya pobres y ociosos… en resumen, una orientación socialista con “vacilaciones e ingenuidades”. Junto al Estado y la Iglesia, define una comunidad de sabios para guiar a los hombres.

Fichte escribirá unos Discursos para reforzar la fe de los alemanes: la sangre germánica no está mezclada, el idioma no deriva de lenguas muertas, su religión es el verdadero cristianismo al que Lutero devolvió su pureza, el pensamiento alemán de Leibniz, Kant… es la conciencia de la humanidad… Con el tiempo, Fichte irá tomando una orientación místico-teológica antiilustrada, invitando a ver a Dios en la vida de quienes se entregan a Él.

Schelling escribirá sobre filosofía de la naturaleza y más tarde sobre religión, llegando a la religión del amor como culmen de la cristiana. El rey de Prusia lo llamará para ocupar la cátedra del difunto Hegel para combatir las ideas cada vez más radicales de los hegelianos. Schelling critica a Fichte: El Yo puro no es una realidad, es algo artificioso. Quiso reconocer la naturaleza como real pero evitar que se confundiera con la «cosa en sí» de Kant, para lo que se inventa una genialidad: La identidad de nuestro espíritu interior (consciente) con la naturaleza exterior (inconsciente). Ve un error en identificar la naturaleza con la reflexión del sujeto sobre ella: La filosofía debe reconocer el carácter incondicionado de la naturaleza (y del Yo de Fichte). Su idealismo es una síntesis de la actividad real, objetiva (estudiada por filósofos del realismo) y la actividad ideal, subjetiva (idealismo). La vida consciente se traduce en 3 actividades: Conocimiento (elabora en el sujeto una representación acorde al mundo objetivo), acción (elabora en el mundo una representación del sujeto) y arte, la más importante, que tiende a captar la unidad de espíritu y naturaleza. Quiso instaurar una física nueva distinta de la de Galileo y Newton, no basada en pura formas mecánicas. Fue un fracaso, pero sirvió para despertar el interés por la electricidad, el magnetismo y otros temas que la Ilustración desatendió (sueño, hipnotismo, telepatía…). De ahí surgió el biólogo alemán Lorenz Oken, otro precursor de la evolución.

3.4. Hegel (1770-1831)

Gran erudito, este alemán fue profesor de diversas universidades como Jena, Heidelberg o Berlín. En sus inicios fue discípulo de Schelling, identificando naturaleza y espíritu. Para Hegel no hay dualismo entre unidad y multiplicidad. Intenta crear un nueva lógica, la dialéctica, según la cual de cada tesis y su antítesis surge la síntesis, superior a ambas y que las relaciona (relaciona A y no-A).

El sistema hegeliano tiene 3 partes: lógica, filosofía de la naturaleza y del espíritu. La lógica pretende deducir las categorías de Kant, demostrando que cada cosa existe sólo con relación a las demás. Hegel lo expresa así «lo que es racional es real, lo que es real es racional», pero la interpretación de eso ha dado lugar a muchas controversias. La filosofía de la naturaleza es la parte menos satisfactoria de Hegel, pero es una pieza más de su sistema que pretende probar la racionalidad de la naturaleza y que los procesos naturales conducen hacia algo que supera la propia naturaleza. En la filosofía del espíritu distingue tres espíritus y cada uno de esos grados genera una tríada dialéctica: El espíritu subjetivo (alma, conciencia y razón), el objetivo (derecho, moralidad y ética) y el absoluto (arte, religión y filosofía).

Hegel cree que su filosofía representa el espíritu del tiempo que la vio nacer, y que su misión es demostrar la superioridad respecto a las anteriores filosofías, siendo la suya la meta definitiva de la evolución del espíritu absoluto. Este indiscutible error no esconde que Hegel descubriera los estrechos vínculos entre cada filosofía y la sociedad que la origina. También afirma que la conducta del individuo moral está subordinada a las instituciones históricas y, sobre todo, al Estado o «Dios real», negando que la conciencia individual pueda ser árbitro del bien y del mal. Hegel analiza las relaciones entre Iglesia-Estado y entre Economía-Política, reconociendo cierta positividad a todos los Estados históricos, sin excluir siquiera a los más deficientes. Otro fallo suyo fue afirmar que el más perfecto de todos los estados fue precisamente la monarquía prusiana de su época.

Hegel tuvo mucha influencia en la cultura, por ejemplo en el historicismo moderno, por el que se ve en la historia la propia razón, explicando los hechos sólo con referencia a la situación histórica en la que surgen. En los discípulos de Hegel se distinguen los de izquierda y los de derecha. La derecha hegeliana admiten cierta trascendencia del absoluto con respecto al mundo de la historia, mientras los de izquierda niegan toda trascendencia. Los de derecha resaltan lo más conservador (incluso la perfecta concordancia entre Hegel y el cristianismo), y los otros resaltan las tesis revolucionarias, tomando posiciones radicalizadas. Se estudiarán más adelante, pero Hegel representa una división entre ciencia y filosofía, por su desprecio sistemático de los datos experimentales que le impidió comprender la ciencia moderna y la función fundamental de la matemática. Esto ocasionó también un desprecio de los científicos por la filosofía. Su influencia se verá más adelante.

3.5. Adversarios del Idealismo

En el XIX surge en Alemania y en su órbita un movimiento contra el idealismo de Fichte, Schelling y Hegel, con una metafísica más seria y ajustada a la realidad humana. El realista Herbart muestra los vínculos entre psicología y pedagogía, elevando la psicología a ciencia, influyendo en el matemático alemán Riemann. Muestra las contradicciones de la experiencia, pero luego las diluye con su metafísica. Por su parte, el teólogo, filósofo, lógico y matemático de Praga, Bolzano estudia la teoría de las funciones y la de los conjuntos infinitos con su obra póstuma Paradojas del infinito. Bolzano es el eslabón principal entre la lógica de Leibniz y la del siglo XX.

Schopenhauer fue profesor en Berlín y sus disputas con Hegel le llevaron a poner sus lecciones en el mismo horario que Hegel, pero se quedó sin alumnos y sus clases se suspendieron, lo que se unió al escaso interés por sus obras. Tiene influencias de la filosofía india. Para él, la voluntad es la «cosa en sí» de Kant, que puede ser captada por cada hombre en su interioridad: La voluntad es la única y verdadera realidad de todo el mundo. El dolor es un estado positivo y universal. El placer es un estado negativo, una pasajera satisfacción de la necesidad. Su visión pesimista le lleva a que la vida es un continuo oscilar entre el dolor y el aburrimiento, el mundo es el infierno, y el progreso es trascender la experiencia a través de la moral, el arte y el ascetismo (liberación de las ilusiones del mundo empírico).

Kierkegaard nació en Copenhague y tuvo una vida solitaria. Para él, existir es hallarse en la frontera del ser y el no ser, es inestabilidad e indecisión. La vida humana tiene 3 alternativas: estadio estético (propio del que se entrega a la vida sin escoger apenas nada, y se sume en el aburrimiento y la desesperación consciente o no, buscando una vida distinta), estadio ético (basado en un recogimiento en el propio interior) y el estadio religioso (que expresa la esencia del hombre tras el fracaso de la vida ética). La fe es angustiosa hasta para el creyente y eso tiene función redentora. Tiene escritos contra la iglesia danesa, luterana, por estar mundanizada, al igual que la de Roma según Lutero.

3.6. El Viraje de las Ciencias entre el Siglo XVIII y XIX

Como Alemania fue el “faro de la filosofía” a principios del XIX, Francia lo fue de las ciencias matemáticas y de la naturaleza. Destaca la gran calidad de su Escuela Politécnica, con intereses en la ciencia pura y en sus aplicaciones, estudiantes elegidos escrupulosamente y profesorado dedicado con seriedad a su labor didáctica, convirtiendo a la universidad francesa en modelo de toda Europa. El retraso de Alemania se debe a su interés por la filosofía de la naturaleza más que por lo experimental. Pero a partir de 1830, el químico Liebig llevaría el modelo francés a Alemania y produjo un cambio notable tras desmoronar los prejuicios antiexperimentales de origen idealista. El retraso de Inglaterra se debió a diversas causas: el interés por lo económico, el conservadurismo de las autoridades eclesiásticas de Oxford y Cambridge, y la polémica entre Newton y Leibniz (que persistiría años después de ellos). Las excepciones son el químico Davy y su sucesor Faraday. A finales del XIX llega la renovación a Inglaterra.

Lo propio del XIX es la desaparición de los científicos universales y la aparición de especialistas de tipo moderno en cada campo. Esto contribuyó a separar más aún la ciencia de la filosofía. Aunque el positivismo quiso reducir esa distancia, en la mayoría de los casos no lo consiguió. Sin embargo, el francés Pierre-Simon Laplace (1749-1827) y el alemán Carl Friedrich Gauss (1777-1855) son dos ejemplos de científicos del XIX pero al estilo del XVIII. El primero indagó las matemáticas, la mecánica celeste, la física, la química y la filosofía, proponiendo un modelo de universo determinista basado únicamente en la acción de las fuerzas mecánicas, sin referencia alguna a Dios. Se cuenta que Napoleón le preguntó por qué no aludía a Dios en su sistema y Laplace contestó: «Sire, tal hipótesis no me era necesaria». Por su parte, Gauss hizo grandes avances en análisis infinitesimal, geometría (incluso no euclidiana), álgebra, aritmética, cálculo de probabilidades, física (astronomía y electricidad)… inventando el telégrafo eléctrico. Muchos de sus descubrimientos no llegó a publicarlos por su norma «pauca sed matura» (pocas pero maduras).

Dentro de los científicos ya especializados destacan los franceses Fourier, Cauchy y el noruego Abel, continuador de Cauchy, todos ellos investigadores en torno al análisis infinitesimal. En geometría destacan los franceses Galois, Monge y Poncelet, y el italiano Ruffini. En astronomía, destacan el francés Le Verrier y el inglés Adams que consiguieron por separado calcular la posición y existencia de Neptuno, que fue corroborado posteriormente, demostrando la hipótesis newtoniana. También hay que mencionar los avances eléctricos de Ampère, en óptica de Aragó y Fresnel y en termodinámica de Carnot al que se debe el segundo principio de la termodinámica, aunque también aventuró la idea del primer principio. En química se produjeron grandes avances sinérgicos, que dificultan asignar cada avance a un científico concreto, en los fenómenos electroquímicos, el estudio de los átomos y el descubrimiento de nuevos elementos. Aquí encontramos a los ingleses Davy y Dalton, al sueco Berzelius, a los franceses Proust, Dulong, Petit, y Gay-Lussac (y su alumno el alemán Liebig), y al italiano Avogadro.

Finalmente, en biología destacan los trabajos de tres franceses: los evolucionistas Lamarck y Saint-Hilaire, y el antievolucionista Cuvier. La hipótesis de Lamarck tuvo gran importancia a pesar de que no pudo probarla. Básicamente se basa en tres puntos: 1) Las subdivisiones de los seres vivos (clases, órdenes, familias, géneros y especies) son un producto arbitrario de la mente humana. 2) Las mutaciones ambientales pueden llegar a modificar los órganos. 3) Si tales alteraciones son comunes a machos y hembras, pueden transmitirse a su descendencia. Curiosamente, los avances de Cuvier (en fósiles) contribuyeron a la consolidación científica del evolucionismo que él mismo combatió.

El quinto postulado de Euclides publicado en sus Elementos puede enunciarse así: «Si dos rectas a y b, cortadas por una transversal c, forman con ella, a un mismo lado de la recta transversal, dos ángulos cuya suma es inferior a un ángulo llano, entonces, las rectas a y b se cortan en un punto». La demostración de esto es fácil cuando la suma de los ángulos es mucho menor que 180º, pero prácticamente imposible cuando la suma se acerca a ese valor, pues el punto de corte se aleja cada vez más de la transversal. La solución llegó en el siglo XIX de forma separada por tres matemáticos independientemente: Gauss, el húngaro Bolyai y el ruso Lobatchevski. La solución consiste en negar que ese postulado de Euclides tenga que ser siempre cierto, surgiendo la geometría no euclidiana hiperbólica. Lo revolucionario de este asunto estriba en que la geometría euclidiana deja de ser la única ciencia auténtica del espacio real, por lo que las proposiciones matemáticas que antes eran tenidas por verdades absolutas, ahora dejan de serlo, para convertirse en simples verdades humanas. Hasta entonces, se creía que al menos la geometría era capaz de formular proposiciones universalmente válidas, y al destruir eso, sólo queda que cualquier teorema sólo es verdadero en el marco de cierta teoría.

3.7. El Pensamiento Político en la Primera Mitad del Siglo XIX

En esta época, hay diversas tendencias políticas que pueden agruparse en los siguientes epígrafes:

  1. Política Reaccionaria, antiilustrada y antirrevolucionaria, contraria a la Revolución Francesa (considerándola como energía satánica que se rebela contra el orden establecido) y al imperio napoleónico, un extremismo de derecha basado en el catolicismo de la Restauración. Sus representantes son Joseph de Maistre y Louis de Bonald.
  2. Liberales Moderados: Es un movimiento para defender los derechos del individuo contra el albedrío del poder soberano. Son moderados, porque rechazan tanto los excesos revolucionarios como los peligros de los reaccionarios defensores de la monarquía. Aquí encontramos a Destutt de Tracy, Guizot, Thiers y, sobre todo, Alexis de Tocqueville.
  3. Católicos Liberales: El inglés lord Acton (católico entre anglicanos) defendió los derechos de las minorías y la libertad de pensamiento y acción (la libertad es la seguridad de que goza cada hombre al hacer lo que estima su deber). Otro católico convencido fue Lamennais que propuso la separación entre Estado e Iglesia para defender los intereses espirituales de esta última contra el poder de los soberanos. Se opuso al galicanismo del clero francés (pretensión de limitar la autoridad pontificia), pero incluso su obra Palabras de un creyente recibió la condenación papal.
  4. Los sansimonianos: Se basan en las ideas del conde de Saint-Simon de un complejo y utópico plan de revolución científico-social con tintes socialistas. A su muerte, sus discípulos crearon una secta para valorizar la ciencia moderna y reformar la humanidad, que tuvo bastante éxito entre los alumnos de la parisina Escuela Politécnica. Su objetivo es fundir los dos poderes, temporal y espiritual, con una fe de espíritu romántico (cimentada en el sentimiento no en la razón). La nueva religión deberá proteger la industria, a pesar de las críticas de gran parte de la población (especialmente los empobrecidos trabajadores). Su propuesta es concentrar la industria en manos del Estado y éste repartirá la riqueza según las capacidades de cada uno, para eliminar la explotación de los trabajadores. También pretendían destruir la institución de la familia, emancipando a la mujer y liberando más las relaciones sexuales. A pesar de lo utópico resaltó el problema social que se estaba agudizando en la sociedad francesa por la rápida industrialización.
  5. Socialismo Utópico: Otros primeros socialistas separaron el problema social del político (lo que evidencia su carácter utópico), dejando al Estado como si fuera neutral ante la renovación de la sociedad. Organizaron a trabajadores en pequeños núcleos socialistas y pensaban que su éxito probaría sus ventajas. En realidad, su fracaso probaría que las reformas sociales no son simples. Fourier tuvo matices religiosos con excesiva fe en la divina providencia. Proudhon, resalta la educación filosófica de las masas, sin referencias religiosas, declarando la guerra a todos los Absolutos y ensalzando la justicia y el trabajo.
  6. El británico Robert Owen fue un industrial filántropo con teorías económicas de socialismo utópico, aplicadas con éxito en su fábrica de hilados de algodón en Escocia. Fue un modelo en cuanto a trato humano a sus obreros, horario moderado, buenas pagas, condiciones salubres, sistema escolar (incluyendo la primera guardería de la isla)… y alcanzó éxito también económico. Trató inútilmente de convencer a otros industriales y al gobierno para instaurar normas elementales (prohibición de emplear a niños menores de 8 años, jornadas diarias inferiores a 10 horas y media…). Sus teorías coinciden con las de los utilitaristas ingleses en temas como que se puede transformar la sociedad modificando las condiciones de vida. Para Owen las religiones son esencialmente nocivas. Louis Blanc propuso la nacionalización de la producción para evitar el desempleo (algo de lo más nocivo para la sociedad).

3.8. La Vuelta al Espiritualismo y la Aparición del Positivismo

Durante la transición al XIX convivieron también los ideólogos, que trataron de mantener la tradición ilustrada del XVIII: el filósofo Antoine Destutt de Tracy y el médico Pierre Cabanis. Aunque también estaba ahí Maine de Biran, se pasó al espiritualismo de Pascal, Malebranche… El espiritualismo también se extendió por Italia en dos tendencias, una católica con Rosmini y Gioberti, y una laica con Mazzini. Para Mazzini hay que buscar a Dios en el progreso humano, luchando por realizar el reino de Dios en la historia humana. Resalta su exaltación de los deberes por encima de los derechos, reivindicando para Italia el protagonismo de la nueva época fundada en el deber, como Francia lo fue en la época liberal fundada en los derechos. En el espiritualismo español del XIX encontramos al sacerdote, filósofo gnoseológico y apologista Jaume Balmes, conservador moderado, con la visión de una ciencia social (como Comte). Es un representante ecléctico del espiritualismo, incorporando la doctrina escocesa del sentido común. También se hallan en Alemania, Bélgica y España discípulos del idealista y alemán Krause y su espiritualismo laico, el krausismo. Para el español Julián Sanz del Río el krausismo es una síntesis de idealismo alemán y de cristianismo, capaz de inspirar un humanismo con reformas en la moral, la pedagogía y la sociedad, como alternativa al catolicismo. Tuvo gran irradiación intelectual y en 1876 se creará la Institución Libre de Enseñanza por el krausista Francisco Giner de los Ríos, una institución pedagógica.

En contraste con el espiritualismo, Auguste Comte inauguró el positivismo, influido por Saint-Simon, del que fue su secretario. Escribió Política positiva, Curso de filosofía positiva y otras obras más religiosas. Con el tiempo, el positivismo es la exaltación de los hechos contra las ideas, de lo experimental frente a lo teórico, y de las leyes físicas/biológicas contra lo metafísico. Tuvo influencias del romanticismo, como su actitud crítica frente al individualismo, oponiendo las formaciones sociales supraindividuales. Para Comte la humanidad evoluciona en tres fases: 1) Estadio teológico: Domina la fantasía pero impulsa al hombre a salir de su estupidez. 2) Estadio metafísico: La razón sustituye la fantasía, y la metafísica a la religión descubriendo que los mitos teológicos son insostenibles, aunque la metafísica destruye sin construir. 3) Estadio científico: Se rechaza lo fantástico, conceptual y metafísico, edificando un saber basado en la experiencia, y en el empirismo de Hume. Cada disciplina debe evitar investigar sobre las causas o las esencias y limitarse a buscar leyes, pues toda proposición no verificable empíricamente es metafísica y debe erradicarse. El filósofo positivista tiene el deber de promover que cada disciplina llegue al tercer estadio.

Los dos problemas de la filosofía de Comte son: Organizar el saber científico y reorganizar la vida social (perdida la unidad que daba el catolicismo). Respecto al primer problema, Comte admite 6 únicas ciencias ordenadas en complejidad creciente: matemáticas, astronomía, física, química, biología, y sociología. Cada ciencia sirve a la siguiente. Sorprende que no incluya la lógica y la psicología. Esta última la incluirán los seguidores de Comte. En sus últimos años Comte incluyó la séptima ciencia, la ética. Comte asegura que la evolución de cada ciencia sigue la ley de los tres estadios, pero a distinta velocidad. Así, las matemáticas llegaron primero al estadio científico, luego la física, la química… Según él, en su época la sociología no había aún llegado al tercer estadio y esa era la tarea más importante del positivismo. Comte también estudiará el problema del conocimiento. En su última etapa aumenta su romanticismo: el sentimiento asume preeminencia sobre el conocimiento y la razón. El arte es considerado superior a las otras actividades humanas por brotar del sentimiento. Exalta la figura de su amada, Clotilde de Vaux. Considera la humanidad como un único gran ser, vivo e inmortal, a cuyo perfeccionamiento deben dirigirse nuestras acciones. Intenta crear la «religión de la humanidad» como culto a ese ser, con ceremonias y sacerdotes (emulando el catolicismo), con predominio político y cultural de éstos. Esta religión tuvo cierto éxito entre la burguesía por el deseo de conciliar el espíritu científico con lo religioso.

3.9. El Gran Desarrollo de las Ciencias en el Siglo XIX

“La ciencia comienza a intervenir de manera decisiva en el proceso de civilización”. En matemáticas destaca el rigor ya introducido por la generación precedente. Destacan los alemanes Riemann (1ª definición exacta de integral), Kummer (generalización del número complejo), Weierstrass (análisis infinitesimal). Este último, con Cantor y Dedekind probaron que el concepto de número real y todos sus teoremas se derivan rigurosamente del concepto y propiedades de los naturales. Kronecker diría que en matemáticas todo es obra de los hombres, pero los naturales fueron dados por Dios. Filósofos de la siguiente generación cuestionarán el concepto de número natural. En Francia, estuvo Liouville, Hermite, Henri Poincaré y Chasles. También destacan el alemán von Staudt, el italiano Cremona, el noruego Lie, y los estudiosos de geometrías no euclidianas: Riemann, el inglés Cayley, el italiano Beltrami, y el alemán Klein. Hay que destacar el descubrimiento formal de la teoría de conjuntos, especialmente por Cantor.

En física y química hay que citar los estudios electroquímicos del inglés Michael Faraday descubriendo las leyes que llevan su nombre, el inglés Maxwell que sintetizó las leyes eléctricas y magnéticas y sus ecuaciones diferenciales que sugirieron los campos electromagnéticos. El alemán Hertz logró producir fuentes de ondas electromagnéticas distintas de las luminosas. También en electricidad destacaron Seebeck y el famoso alemán Ohm (por su ley: V=I·R). En óptica, Foucault halló la velocidad de la luz en el aire y en el agua, siendo menor en el agua (según la teoría ondulatoria, pero en oposición a la corpuscular). También son importantes los logros de Fraunhofer, Bunsen y Kirchhoff. En química inorgánica, el ruso Dimitri Ivanovich Mendeleiev confeccionó su famosa tabla periódica de los elementos por la que predijo la existencia y propiedades de elementos aún desconocidos. En química orgánica se distinguió tres clases de sustancias que componen la materia viva: proteínas, grasas e hidratos de carbono, destacando los estudios en este campo de Berthelot. Debe resaltarse el descubrimiento del conocido como primer principio de la termodinámica, la equivalencia entre calor y trabajo, gracias a varios científicos como los alemanes J.R. von Mayer y H. von Helmholtz y el inglés J.P. Joule. Helmholtz también enunció el principio de conservación de la energía. El alemán R.E. Clausius y el inglés W. Thomson demostraron que el trabajo es enteramente transformable en calor, pero que, en cambio, no todo calor es transformable en trabajo: proceso irreversible. Se llegó a demostrar la equivalencia entre distintas formas de energía y la energía mecánica, constatando que todas tienden a transformarse en calor. Se llegó a la conclusión de que, una vez transformada en calor toda la energía cósmica, y una vez distribuido ese calor, ninguna mutación sería posible, extinguiéndose toda forma de vida. A pesar del rigor, hubo muchos errores por los efectos del romanticismo en la ciencia: entusiasmo ingenuo, o improvisadas generalizaciones (formular una ley científica sin considerar el ámbito preciso en que la validez de dicha ley ha sido probada), llegando a la paradoja que ser la ciencia, dogmática. El italiano Cannizaro distinguió entre átomo y molécula, lo que ayudó a hallar el número de Avogadro. El sueco Arrhenius experimentaría con la escisión de las moléculas en iones.

En biología hubo tres aspectos destacados: Las investigaciones bacteriológicas, el problema del mecanicismo biológico, y la hipótesis de la selección natural (la evolución). El francés Louis Pasteur refutó la generación espontánea, explicando la putrefacción de los cadáveres por las bacterias anaerobias (que viven sin aire), que están presentes en los vivos y se multiplican enormemente tras la muerte. Pasteur demostró que la inoculación de gérmenes debilitados curaba la rabia o hidrofobia. Eso se usaba para prevenir la viruela en el XVIII como terapia importada de Oriente, y el británico Jenner describió el proceso de la vacunación. Pasteur demostró que con la rabia la inoculación es eficaz incluso después de iniciada la infección, a diferencia de lo que pasa con la mayoría de las enfermedades. El inglés Lister creó el método antiséptico, y el alemán Koch aisló el microorganismo de la tuberculosis (bacilo de Koch). Hay que destacar a 4 fisiólogos: el austriaco Gall (frenología, considerando distintas partes del cerebro y sus funciones), el alemán Müller y los franceses Magendie y su discípulo Bernard con sus razones científicas del mecanicismo (determinismo).

La idea de evolución no era inédita, pero en formulaciones poco menos que fantásticas. El inglés Charles Darwin (1809-1882) estudió los biólogos ingleses, los trabajos de Malthus y fue revelador el viaje que hizo de 1831 a 1836 por América del Sur. Lamark atribuyó la evolución a condiciones externas del ambiente (clima, alimentación…), pero Darwin definió en El origen de las especies (1859) la selección natural, que se basa esencialmente en las relaciones recíprocas entre unos organismos vivos y otros. Los individuos tienden a crecer más rápido que los recursos ambientales, por lo que hay una lucha por la existencia entre individuos de la misma o distinta especie. Es la doctrina de Malthus aplicada al reino orgánico. ¿Quien sobrevivirá? Darwin responde que los mejor adaptados a las condiciones de vida. Esta supervivencia de los más aptos fue llamada «selección natural», como si la misma naturaleza escogiera para la reproducción a los individuos con ventajas, pero que se traduce en que los individuos con cualidades ventajosas vivirán más y podrán tener más descendientes. Los hijos heredarán la cualidad de su padre que se irá acentuando. De forma lenta pero inevitable podrá generarse una raza nueva. La idea es la misma que aplica el hombre en plantas y animales domésticos, seleccionando las variedades más útiles. La teoría de Darwin tuvo un éxito estrepitoso y muchos de los que la combatieron acabaron aceptándola, como el geólogo Lyell. En El origen del hombre (1871), Darwin afirma que la especie humana desciende de animales, demostrando que entre las facultades mentales del hombre y las de los animales superiores existe solamente una diferencia de grado. Esto causó muchas críticas por su discrepancia con el dogma de la creación. Darwin se declaró agnóstico, incapaz de hallar elementos suficientes para confirmar o negar dicho dogma. El tiempo ha ido confirmando la hipótesis de Darwin. Por ejemplo, los estudios del monje agustino Gregor Mendel sobre el cruce de los guisantes, dieron un gran paso en la teoría de la herencia. La ley de Mendel invalida la afirmación darwiniana de que todos los caracteres son hereditarios por igual, pero demuestra el modo de la herencia en esa especie. Mendel también descubrió la posibilidad de variaciones discontinuas. El alemán Weismann afirmó que los caracteres adquiridos no son hereditarios, y el holandés de Vries decía que las mutaciones no son raras y que algunas se transmiten a los descendientes.

En la segunda mitad del XIX se constituyó la psicología como ciencia, por las aplicaciones prácticas: para la medicina, para la selección de puestos de trabajo, readaptación de los mutilados, delincuencia y métodos educativos… Entre los muchos estudiosos destacamos al francés Ribot que ponía la psicología como ciencia experimental y que no debía estudiar metafísica (el alma, su esencia…).

3.10. La Expansión Europea del Positivismo

El fundador del utilitarismo fue el inglés Jeremy Bentham, quien intentó que la legislación fuera vista como reajustable para generar «la mayor felicidad posible para el mayor número de personas posible», máxima tomada de Beccaria. Para el utilitarismo, una acción es buena cuando es útil y aumenta la felicidad. La moral se reduce a calcular los placeres (intensidad, duración, certidumbre, proximidad, fecundidad, pureza, extensión). La sabiduría consiste en saber renunciar a un bien presente por uno futuro cuando éste es más favorable. Antes de Bentham ya se decía que la felicidad constituía el móvil de las acciones humanas, pero en Bentham es algo racional que no depende del instinto, sino del intelecto. Es un hedonismo calculado que considera placeres y dolores, de quien actúa y de los demás. Se cuenta que cuando el médico le dijo que iba a morir, Bentham respondió que le minimizara el dolor. Otro utilitarista, Thomas Robert Malthus es famoso por su Ensayo sobre el principio de la población, teoría por la que la población tiende a crecer en progresión geométrica, mientras los medios de subsistencia lo hacen en proporción aritmética (superpoblación). Para controlar esta desproporción, Malthus propone los medios de índole natural (hambre) y los medios preventivos racionales (reducir la natalidad). Malthus resaltó la necesidad de intervenir para que el ciclo productivo no pierda dinamismo. James Mill fue también un famoso utilitarista, aunque su hijo adquirió mayor popularidad. El fin último de los utilitaristas es proveer a las disciplinas del espíritu (ética, derecho, economía…) del poder demostrativo de las matemáticas y la física, lo mismo que Comte quería para su sociología.

David Ricardo y el anterior Adam Smith son de los más eminentes tratadistas de economía política. Ricardo puede verse como precursor de Marx, resaltando la proporcionalidad inversa entre salario y beneficio capitalista. Hamilton introdujo temas metafísicos en la filosofía inglesa.

El londinense John Stuart Mill defendió la igualdad de los sexos, y un sistema electoral que beneficiara a las minorías. En Mill resalta la honestidad de sus argumentaciones teniendo en cuenta todos los puntos de vista. Es un liberal democrático y progresista, nada insensible a las injusticias de su tiempo (como lo fueron los liberales precedentes). Geymonat afirma que si no se unió al socialismo fue por su temor a que el socialismo no salvaguardara la libertad. Respecto a la existencia de Dios, Mill no la ve incompatible con la ciencia, pero no puede admitir los argumentos precedentes (metafísicos, de causa primera…). Ve una posible vía en el orden de la naturaleza. Para Mill, Dios es infinitamente bueno, pero no omnipotente, por los graves males del mundo. Dios no es principio del mundo, sino un ser que forma parte de él, y los hombres son sus colaboradores.

Tuvo bastante éxito el positivismo evolucionista, nacido antes que El origen de las especies, pero potenciado por el darwinismo. Su objetivo es aplicar el principio de la evolución a todo el mundo natural, incluyendo el progreso humano, que se ve como algo natural y que exime a ciertos sectores sociales de luchar por mejorar la humanidad, ya que la victoria está garantizada. Spencer admite que en el individuo existen formas a priori de conocimiento y sentimiento, que no provienen de su propia experiencia, sino que son el patrimonio de generaciones anteriores, recibido como herencia. La experiencia ha enseñado a la especie que, normalmente, es más fácil alcanzar el bienestar guiándose por sentimientos elevados (el racionalista lo ve como deber a priori). Así, la evolución llevará al grado perfecto de convivencia, pero mientras, cada hombre podrá sentirse satisfecho si colabora con la humanización.

En Alemania hubo una orientación filosófica religioso-espiritualista, encabezada por Liebig y el fisiólogo Wagner, que provocó una reacción en contra surgiendo el positivismo materialista alemán. Éstos interpretaban el materialismo como corolario de las conquistas de la física, la química y la biología. Frente a estas dos corrientes surgió una de agnosticismo: El fisiólogo alemán Emil Du Bois-Reymond escribió Siete enigmas del mundo, enumerándolos como obstáculos insalvables, y que son: el origen de la materia, de la fuerza, del movimiento, de la vida, de la sensibilidad, del lenguaje y de la libre voluntad. También surgió un renovado interés por Kant (neocriticismo), a veces para oponerse a las fantasías del hegelianismo o a las superficialidades de algunos científicos metidos a filósofos. Los representantes de este criticismo son el citado Helmholtz, Lange y Liebmann, que tiene una obra en la que todos sus capítulos terminan con: «Es preciso, pues, volver a Kant». El positivismo fenomenista fue radicalmente empirista y crítico, representado por Ernst Laas, autor de Idealismo y positivismo en el que considera la filosofía como el campo de batalla de estas dos orientaciones. Para él, existieron pocos positivistas verdaderos (admite a Protágoras, Hume, John Stuart Mill, pero no a Comte). También Avenarius intentó eliminar el idealismo romántico, pero ambos tienen factores idealistas. Otra corriente, el empiriocriticismo, fundada por Mach, sigue a Hume en su crítica del principio de causalidad.

3.11. La Izquierda Hegeliana y su Evolución

Lo más fecundo de Hegel es lo relativo al mundo humano (política, derecho, economía, religión…), no lo relativo a la naturaleza. Los creadores de la «izquierda hegeliana» estaban muy próximos a Hegel. Una segunda generación (Marx y Engels) se alejaron mucho e intentaron trasladarse del plano teórico al práctico-político. La izquierda rechazaba cualquier trascendencia y tuvo interés por los individuos humanos. David F. Strauss es autor de la Vida de Jesús en la que afirma que los elementos sobrenaturales de Jesús no son datos históricos, sino «mito», como lo es la encarnación. Jesús fue «aquél en quien la conciencia de la unidad de lo divino y lo humano surgió por primera vez», siendo así «único e inigualable». Otros miembros de la izquierda hegeliana son Stirner (inspirará el movimiento anarquista), Bauer, Ruge, y el más notable Feuerbach, alumno de Hegel. Para Feuerbach los principios religiosos son construcciones fantásticas en las que el hombre proyecta sus pensamientos: la religión refleja los pensamientos y deseos del hombre, y transforma los más íntimos ideales del hombre en propiedad de un ser divino. Para evitarlo sólo hay una vía: negar la existencia de Dios, y hacer que surja en el hombre una conciencia «directa» de sí mismo.

Los prusianos Karl Marx (1818-1883) y Friedrich Engels superaron la «izquierda hegeliana» pasando a un materialismo dialéctico. Marx se doctoró con una tesis sobre la filosofía de Epicuro, viajó por Europa y conoció a Engels al que le unió una gran amistad de por vida, constructiva filosófica y políticamente. Redactaron el famoso Manifiesto comunista (1848) y ese año estallan en Europa las revoluciones liberales. En Londres investigaría para escribir el primer volumen de El capital (1867, los 2 volúmenes siguientes son póstumos gracias al trabajo recopilatorio de Engels). Fueron años de miseria, en los que Engels pudo ayudarle a él y a sus enfermizos hijos, gracias a una industria que implantó en Manchester. En 1864 funda la Internacional de los Trabajadores, «Primera Internacional». Para ellos «en todas partes y siempre hay, en cada cosa, contradicciones», que no son un factor irracional, sino la fuerza de su devenir. Van más allá de Feuerbah, viendo al hombre como económicamente alienado, esclavo del dinero, que es más que un instrumento una guía de la sociedad. Captaron de Ricardo cómo el dinero y las mercancías son trabajo humano acumulado, y aprovecharon de Hegel el enfoque historicista aplicado a la economía política (descubrieron la tendencia a la acumulación capitalista, queriendo pasar de la propiedad capitalista a la «propiedad común de todos los medios de producción, incluido el suelo». Los socialistas utópicos señalan las injusticias de la producción capitalista, sin explicar su origen, que se explica con el «socialismo científico», basado en dos pilares: materialismo histórico y dialéctico.

  • Materialismo histórico: Es el desarrollo filosófico de la alienación económica, condiciones e implicaciones. Los hombres están vinculados por el trabajo, la producción y las «clases». La historia de la humanidad es la historia de las luchas entre clases, por la producción y las riquezas. «Los filósofos se han limitado a interpretar el mundo de diversos modos; lo que importa es transformarlo» (trabajo político). El materialismo histórico pretende luchar para dar al hombre auténtica libertad, liberándolo de lo económico, abatiendo el capitalismo e instaurando una sociedad comunista.
  • Materialismo dialéctico: El materialismo general afirma que la naturaleza es anterior al hombre. Los del siglo XVIII admitían sólo traslaciones de la materia, por la ciencia más avanzada de entonces, la mecánica. Los materialistas positivistas del XIX admiten transformaciones reguladas por principios absolutos (conservación de materia y energía, por lo que dicha transformación era más aparente que real). Por otra parte, la antigua metafísica distingue materia (principio estático) y espíritu (dinámico). El materialismo dialéctico afirma que la realidad que tenemos enfrente es la única que existe (realidad del mundo natural y de la historia), y no implica referencia alguna a otro tipo de realidad. Esto libera la investigación científica de seguir metafísicas o religiones. Tiene notable interés histórico el que Engels adjudicara a la filosofía «la doctrina del pensamiento y de sus leyes» (lógica formal y dialéctica), y las restantes investigaciones para las ciencias positivas y la historia.

Ferdinand Lasalle creará un «socialismo de Estado», siendo este responsable de «educar y formar» y de hacer que triunfen las clases trabajadoras. Sus trabajos influyeron en los socialdemócratas alemanes en la lucha de los trabajadores. Tras la crisis de la Primera Internacional dejaría de actuar en 1875-76. En 1889 se crea la Segunda Internacional, que apoyará la creación de partidos socialistas en cada país y borraría los vínculos con el hegelianismo: los alemanes Berstein, Kautsky y el ruso Bogdánov. No pudo evitar la I Guerra Mundial y tras el triunfo de la revolución en Rusia, un congreso en Moscú en 1919 crea la Tercera Internacional (Internacional comunista), un retorno a Hegel y al materialismo de Marx y Engels (lucha de clases…). La más destacada figura de la revolución rusa fue Lenin (en el poder entre 1917 y 1924 bajo la dictadura bolchevique y con un terror de masas al que se le atribuyen 10 millones de muertos en los primeros años de la revolución). Su contribución al materialismo dialéctico es Materialismo y empiriocriticismo, en la que critica a Mach y sus partidarios por su idealismo.

3.12. La Reacción contra el Positivismo

A finales del XIX hubo un antipositivismo con tendencias muy distintas. Una causa es la difícil situación en la sociedad europea, que contrastaba con las optimistas previsiones de los positivistas (victoria de la razón y del progreso). Se llegó a concluir que existen problemas imposibles de captar por la ciencia, y hay que usar la intuición, el sentimiento y la conciencia religiosa. La izquierda hegeliana y el positivismo exaltaban la ciencia, mientras que el espiritualismo la incluía en su condena global del positivismo. La atmósfera contraria a la racionalidad científica se entiende mejor considerando la crisis de dos guerras mundiales. El espiritualismo afirma que la interioridad es la verdadera exencia de lo real y sus intereses son morales, religiosos y estéticos. En Francia fue como un retorno a Pascal, Malebranche y los jansenistas, a través de Maine de Biran y Félix Ravaisson-Mollien. En Alemania, el médico Hermann Lotze sostenía que la fisiología es una ciencia mecanicista, pero que se integra en una visión superior, no mecánica. Toda la realidad es espíritu y la existencia de Dios está garantizada por la conciencia. Su psicología sostiene que cuerpo y alma son de naturaleza espiritual y, por eso pueden influirse mutuamente. También son espiritualistas von Hartmann y Eucken.

La reacción contra el positivismo también fue como retorno a Kant y Hegel, neokantismo y neoidealismo. El criticismo kantiano se intentó resucitar durante el mayor esplendor del positivismo, como positivista y antimetafísico, pero ahora, partiendo del criticismo defienden concepciones metafísicos-idealistas, espiritualistas en algunos casos. En Francia, Renouvier añade los conceptos de «personalidad» y «finalidad» a las doce categorías kantianas. Más serio, pero también metafísico, es el kantismo alemán ligado a las universidades de Marburgo y Heidelberg. De esta última escuela es famosa su doctrina que distingue por sus métodos ciencias de la naturaleza (leyes universales) y ciencias del espíritu (valores universales: historia). Esto lo usa Dilthey en su historicismo afirmando la superioridad de las ciencias del espíritu, porque permiten conocer al hombre por dentro. Para él, hay algo que une la evolución del pensamiento: la voluntad de establecer con claridad nuestra posición en el universo. Otros historicistas son Max Weber y Friedrich Meinecke. El historicismo critica la fe en la inmutabilidad de la razón y sus principios, y Meinecke muestra las crisis en El origen del historicismo, intentando un encuentro entre el relativismo histórico y el carácter absoluto de lo espiritual, que resulta contradictorio por lo relativo y absoluto de ambos factores. Spengler ve la historia como una sucesión de culturas, en las que la fuerza es el único factor que determina el triunfo de una sobre otra, profetizando el «ocaso de Occidente».

También la «derecha hegeliana» luchó contra el positivismo (por la banalidad de las divagaciones de los últimos positivistas…), lo que muestra la heterogeneidad de las semillas de la compleja filosofía de Hegel. Aunque la derecha hegeliana tuvo éxito en Alemania y Francia, fue derrotada por el positivismo, afincándose en Inglaterra bajo un hegelianismo teologizante que influirá en Europa y América. Aquí hay dos grupos. Para el primero, el hegelianismo significa resolución de la realidad en el pensamiento infinito de Dios, y lo representan Stirling (que defendió el hegelianismo con El secreto de Hegel), Green (que pensaba que la conciencia humana es la reproducción imperfecta de la divina) y Caird. El segundo grupo tiene intereses más modernos y lo forman Bradley (todo el mundo de la experiencia está lleno de contradicciones y resulta incomprensible, la ausencia de contradicciones nos lleva al absoluto), Bosanquet (la experiencia humana es contradictoria, el camino al absoluto es la progresiva eliminación de estas contradicciones), Taggar y el estadounidense Royce. En Italia, los hegelianistas son De Sanctis, Vera, Spaventa y Labriola, el cual evolucionó al marxismo.

Boutroux es un raro espiritualista que investigó la naturaleza y sus leyes (eso sólo lo hacían los positivistas). Su contingentismo usa la clasificación de las ciencias de Comte viéndolas como mundos tal que al pasar de uno a otro se halla algún carácter nuevo, original, «contingente». En cada salto se hunde la causalidad y revela un principio de libertad en la naturaleza. Pretende conciliar religión y espíritu científico, quitándole a la primera las supersticiones y viendo que no la puede captar el simbolismo de ninguna ciencia (significado moral, sentimientos, vida interior…). Del contingentismo surgirá el convencionalismo, en el que epistemólogos franceses interpretan la ciencia con inspiración idealista. Recibe la influencia de Mach y Comte, ya que éste último afirmaba que el objetivo del conocimiento es prever, y el objetivo de prever es obrar), obteniendo que las teorías científicas son esquemas «cómodos» para la acción. En los convencionalistas y en Boutroux hay desconfianza hacia las leyes científicas, que sólo proporcionan información parcial. Los más célebres del convencionalismo fueron el matemático Henri Poincaré (1854-1912), Pierre Duhem y Gaston Milhaud. De las investigaciones epistemológicas de Poincaré está el problema del espacio: Como existen varios tipos de geometría, surge el problema de encontrar cuál corresponde a la naturaleza del espacio real. Para Poincaré, los axiomas geométricos no son, ni juicios sintéticos a priori, ni hechos experimentales, por lo que la geometría no es una ciencia necesaria a priori, como la entendía Kant, ni una física, sino una idealización de la experiencia, idealización construida por el hombre para interpretar la experiencia (no se apoya en los hechos, sino en un sistema de convenciones rigurosamente formuladas). La geometría es un sistema hipotético-deductivo, un sistema de proposiciones que serán aceptadas o no, según sean deducibles o no de los axiomas convencionalmente postulados. Así, el problema de descubrir la verdadera geometría del espacio carece de sentido. Solemos usar la geometría euclidiana, no porque sus axiomas sean más verdaderos, sino porque son más cómodos para describir la experiencia. Con respecto a la mecánica, Poincaré afirma que los distintos modelos son creaciones nuestras, no son verdaderos, son cómodos para facilitar la investigación. La misión principal de la ciencia no es informarnos sobre la naturaleza de las cosas, sino sobre las relaciones entre objetos (eso hacen las leyes físicas). Por su parte, Duhem critica la noción de «hecho experimental» (absoluto para el positivismo), al que le influye el investigador, pues todo hecho hay que darle una interpretación. Afirma que si una hipótesis se revela falsa, podría salvarse retocando la estructura teórica. El pragmatismo, fundado por C.S. Peirce parte del convencionalismo al buscar la verdad de las teorías en su éxito práctico, pues el conocimiento sólo sirve para la acción. En su Cómo dar claridad a nuestras ideas sugiere que busquemos el significado de nuestras ideas en los efectos prácticos producidos por ellas (esa es la única base de racionalidad). William James es un empirista radical basado en experiencias futuras, es decir, el pensamiento se fija unos objetivos y busca los medios para alcanzarlos. Para conocer hay que estudiar todo eso, incluyendo al humano. Al actuar hay un riesgo de no conseguir el objetivo, pero renunciar al riesgo es no actuar. John Dewey vinculado al pragmatismo, lo veremos en la Sección 3.14.

El alemán Friedrich Nietzsche (1844-1900) ocupó una cátedra de filosofía en la universidad suiza de Basilea, luego vagó de un país a otro, entabló amistad con el músico Richard Wagner, y sufrió enajenación mental los últimos diez años de su vida. Reaccionó contra el positivismo, contra la ciencia en general y su pretendida superioridad, y contra el racionalismo. Según él, la razón científica mata el espíritu de la tragedia, surgiendo hipocresía. La ciencia oprime al hombre: «Los supuestos espíritus libres de hoy son todo lo contrario de libres, porque todavía creen en la verdad». La vida es lucha por la existencia (darwinismo), victoria del fuerte sobre el débil, y la moral tradicional es un «peligro» al imponer el triunfo de los débiles. Nietzsche quiere mostrar los verdaderos valores, el espíritu dionisiaco: alegría, salud, amor sexual, fuerza y, en la cúspide, la voluntad de poder, básico en su «superhombre» (dominador de la historia, situado más allá del bien y del mal). Proclama la victoria de Dionisos sobre Sócrates. Según Geymonat, quiso abrir al hombre un horizonte sin límites, pero estaba infinitamente vacío. Algunas de sus obras son El nacimiento de la tragedia, Así habló Zarathustra, y Más allá del bien y del mal.

Henri Bergson, el mayor filósofo francés de la primera mitad del siglo XX, reflejó las cualidades y defectos de su sociedad. Como espiritualista exalta el valor de la conciencia interior, una nueva experiencia contrapuesta a las limitadas fuentes empíricas del positivismo, que no anula totalmente. El tiempo de la mecánica (rectilíneo, como coordenada análoga a las del espacio y que obtiene éxitos prácticos) no explica la materia orgánica o el devenir de la vida, por lo que se requiere un impulso vital presente en el hombre y en la naturaleza. También hay bipolaridad en el hombre: inteligencia e instinto, nunca separables. La primera aumenta la potencia (como también diría De Jouvenel). El instinto usa lo que el hombre posee ya naturalmente. Su acción espontánea capta las cosas desde dentro. Cuando el instinto alcanza plena conciencia, es intuición, el órgano supremo del conocimiento, que deja atrás leyes científicas y nos guía a un filosofar más allá del mero conocer. También haya bipolaridad en el mundo social (moral de la obligación tradicional y moral absoluta, del santo y del héroe), y en la religión (estática la fundada en mitos y dogmas, y dinámica basada en la experiencia directa), que le lleva a un misticismo que, Geymonat acepta como satisfactorio para sus seguidores, pero que no busca conocimientos efectivos, controlables, prácticos. Su crítica al desarrollo tecnológico es similar a la usada hoy por el ecologismo, por cuanto afirmó que «la humanidad gime aplastada bajo el peso de los progresos que ha hecho». El éxito de Bergson se debe posiblemente a la crisis social y cultural de la Francia de su época.

Bergson y influyó en el modernismo, intento condenado por el papa Pio X de renovar el catolicismo desde dentro cambiando el espíritu de interpretación de los dogmas, no la letra. Su fundador fue Laberthonnière. Le Roy usó el convencionalismo para desacreditar la ciencia y la razón y exaltar la intuición y la fe religiosa. El modernismo y Maurice Blondel coinciden en pretender llegar a Dios partiendo de lo más intimo del ser humano, sin usar abstractas pruebas conceptuales. La influencia del bergsonismo se nota en Georges Sorel, quien acepta la lucha de clases pero con una interpretación idealista opuesta al marxismo, otorgando valor revolucionario, motor de la historia, a los mitos de la sociedad. Según él, la fractura llega por la violencia que permite elevar al individuo y convertirlo en héroe.

3.13. La Ampliación del Horizonte Científico en el Siglo XX

En las ciencias aumenta el rigor, los progresos particulares, y nacen nuevos campos. En matemáticas, la obra de Weiertrass es coronada por el italiano Giuseppe Peano, que reduce las ramas matemáticas en conceptos y operaciones aritméticas, sobre 3 conceptos (cero, número natural y sucesivo), y crea los cinco axiomas de Peano. Su lógica, basada en Leibniz y George Boole (1815-1864), ha sido ya sustituida por otras. El alemán Frege reducirá la aritmética a la lógica, y expuso antinomias de la aritmética (problemas con dos respuestas contradictorias), que llevaría a la «crisis de los fundamentos», aún no resuelta totalmente (según Geymonat) y que influyó en el neopositivismo. El filósofo, pedagogo, politicólogo y lógico inglés Bertrand Russell hizo progresos en las antinomias, y el alemán David Hilbert redujo las teorías matemáticas a ejercicios lógicos para extraer las consecuencias de sus «axiomas»: Cada teoría es un sistema hipotético-deductivo, ¿Cuáles son los criterios para aceptar los axiomas? Para Hilbert, que no sean contradictorios. Define la metamatemática para el estudio de los discursos matemáticos. Por su parte, Kurt Gödel definió el teorema de Gödel, del que se ha inferido la imposibilidad de sustituir el cerebro humano por el de las computadoras, tal como se conciben hoy en día.

En física, Michelson y Morley pretendieron medir en 1887 con el interferómetro de Michelson las velocidades de la luz respecto al éter y respecto a la Tierra. Lo probaron cerca del ecuador para que la velocidad de la Tierra fuera mayor y no se verificó la diferencia esperada. Siguieron probándolo en el siglo XX con aparatos más precisos, pero siempre obtuvieron lo mismo: La velocidad de la Tierra y la velocidad de la luz no se suman. Surgieron varias explicaciones artificiosas, como la de las fórmulas de Lorentz. Pero fue Albert Einstein (1879-1955) en 1905 quien postuló en su relatividad restringida que la velocidad c de la luz es constante respecto a cualquier observador, lo que supone una transformación radical de las leyes de la mecánica de Galileo. Según Galileo, ninguna experiencia mecánica, realizada dentro de un sistema rígido, puede decidir si éste se halla inmóvil o en movimiento rectilíneo uniforme. Einstein extiende esto a los fenómenos electromagnéticos, incluida la luz. Si la velocidad de la luz es constante, entonces ni la longitud, ni el tiempo, ni la masa lo son: Cuando el observador se mueve, lleva consigo su propio tiempo y su propio espacio. Si pudiéramos viajar a velocidades cercanas a la de la luz, nuestra longitud aparecería contraída para un observador en la Tierra, nuestra masa parecería mayor y el tiempo más lento de lo normal, pero nosotros no notaríamos esos cambios (nuestro metro también se habría contraído…). Por tanto, la idea de espacio y tiempo absolutos son conceptos metafísicos. La teoría de Einstein también comporta la equivalencia entre masa y energía (E=mc2), confirmado posteriormente por los descubrimientos sobre la desintegración del átomo (la bomba y la energía atómicas). Minkowski influyó para que en 1915 Einstein formulara la relatividad general para explicar todos los fenómenos mecánicos, incluida la gravitación, sosteniendo que la materia curva el espacio. Las implicaciones de esta teoría se han probado en experimentos posteriores, como el desplazamiento del perihelio de Mercurio (inexplicable en mecánica clásica), que la luz se curva en un campo gravitatorio (probado en un eclipse solar en 1919), o el desplazamiento al rojo de algunas franjas de la luz proveniente de lejanísimas nebulosas estelares. En sus últimos años, Einstein intentó una teoría muy arriesgada de unificación, sin confirmación experimental.

A finales del XIX, el alemán Röntgen descubrió los rayos X, el inglés Thomson observó que si esos rayos atraviesan un gas, éste se convierte en conductor eléctrico, Becquerel descubrió la radiactividad del uranio, los esposos Curie aislaron el radio y el neozelandés Rutherford, junto con Thomson, descubrieron el electrón. Se abrió el camino a una nueva física, la física cuántica. En 1900, Max Planck formuló su teoría cuántica, por la que la energía se distribuye en gránulos de energía o cuantos ε (no de forma continua), y no son todos iguales, sino proporcionales a n (la frecuencia de la radiación) y h (constante de Planck, una de las principales «constantes» de la naturaleza): ε = hn, fórmula de Einstein, quien fue el primero en aplicar la teoría cuántica al efecto fotoeléctrico (Nobel de física por ello). El danés Niels Bohr lo aplicó a definir la estructura del átomo, que se demostró no ser adecuada. Surgieron dos teorías de la luz, ondulatoria y corpuscular, ambas necesarias para explicar distintos fenómenos, pero ambas contradictorias con otros fenómenos. En 1925 Werner Heisenberg enunció una nueva teoría mecánica que interpretaba fenómenos que no lo hacía la teoría de Bohr. Erwin Schrödinger definió otra mecánica, la «ondulatoria», y demostró que las dos mecánicas anteriores dan iguales resultados, por lo que son dos formulaciones de la teoría, la mecánica cuántica. Max Born le dio una interpretación probabilística y Heisenberg definió el principio de indeterminación (cuanto más exactamente sabemos la posición de un fotón, más indeterminada está su velocidad). La mecánica cuántica es una técnica excepcional para investigar los fenómenos atómicos y subatómicos. Deben también mencionarse al francés Louis de Broglie y al italiano Enrico Fermi.

Las novedades en química son la explicación de la valencia y la formación de moléculas y la explicación de la tabla periódica. En bioquímica o medicina hay tres grandes hitos: las vitaminas (su carencia provoca enfermedades que no son causa de agentes patógenos), los virus (ultramicroscópicos, que provocan enfermedades como la viruela, la fiebre amarilla, el sarampión… y son entre grandes moléculas y organismos vivos, difícil de clasificar por no ser fácil definir qué es vida), y la penicilina (antibiótico, antibacteriano, descubierta por el inglés Alexander Fleming a partir del moho penicillium). En biología destaca la genética, con la relación entre factores hereditarios y los cromosomas, conjunto de genes (del griego genos, origen, linaje), portadores de los caracteres hereditarios, y la explicación teórica de las leyes de Mendel, realizando experimentos con la drosófila, insecto díptero con generaciones cada 10 días. Con la biología molecular se descubre la estructura molecular de los genes y la substancia química capaz de transmitir la infinidad de instrucciones necesarias para el desarrollo de un sistema vivo, los ácidos nucleicos (RNA y DNA, en español ARN y ADN), presentes en el núcleo celular con la típica doble hélice, precisada por J.D. Watson. También se descubren las propiedades conductoras de la fibra nerviosa. Esto es, según Geymonat, “una vía nueva y fecunda, destinada a incrementar, hasta un punto hoy en día difícil de evaluar, el dominio del hombre sobre el mundo”.

En fisiología y psicología, el ruso Pavlov estudió dos tipos de reflejos: innatos o incondicionados, y los adquiridos o condicionados (para la adaptación a los cambios ambientales). Su teoría era que los segundos son la base para formar los primeros. Esto suscitó mucho interés surgiendo la «psicología del comportamiento», del norteamericano J.B. Watson. Ambos proponen prescindir de la conciencia por ser algo metafísico. Sigmund Freud (1856-1939), de familia judía, vivió principalmente en Viena, pero un año antes de morir (de cáncer de mandíbula) huyó a Londres de la persecución nazi. Tras la carrera de medicina, estudió neuropsiquiatría e hipnosis, para aplicarla a la liberación de desarreglos psíquicos en enfermedades. Elaboró el «psicoanálisis» (interpretación de sueños y asociaciones libres), y creó la Sociedad Psicoanalítica Internacional. Muchos de sus miembros se alejaron de Freud al reducir éste la carga pulsional exclusivamente al instinto sexual (Adler y Jung). Algunas de sus obras son La interpretación de los sueños, Introducción al psicoanálisis, ¿Por qué la guerra?, y la inconclusa Compendio de psicoanálisis. El psicoanálisis tiene tres perspectivas, inseparables para Freud, pero que se separaron con el tiempo:

  1. Psicoanálisis como terapia psicológica (sin fármacos ni manipulaciones físicas) para tratar las neurosis, i.e. cuando los síntomas muestran un conflicto psíquico con raíces en la infancia y constituye un compromiso entre el deseo, instintos (pulsión libidinal) y la prohibición, control del sujeto (superyó). El conflicto existe sólo cuando el sujeto debe escoger entre satisfacer o reprimir sus aspiraciones, pero el conflicto neurótico es siempre inconsciente. Para la curación hay que reducir las exigencias del superyó y satisfacer las pulsiones, dentro de límites: la inhibición debe ser sentida para vencerla. Para ello se usa la «interpretación» de lo que hay en el inconsciente (indestructible), que aparece en la conciencia indirectamente: en sueños o momentos de relajación.
  2. Explicación de la actividad psíquica: Freud quiere demostrar que los síntomas aparentemente irracionales (insolubles antes) revelan un significado preciso. El significado de cualquier comportamiento humano se busca en el inconsciente, usando el psicoanálisis. En su Psicopatología de la vida cotidiana afirma que las disfunciones de la memoria, lapsus, descuidos… no son casuales, sino hechos motivados por causas que la conciencia ignora. Con ello deja de haber una barrera divisoria entre el hombre normal y el neurótico.
  3. Método para explicación de fenómenos en las ciencias sociales: Su objetivo es captar en diversas sociedades los factores inconscientes de determinados fenómenos sociales, como mitos, ritos, prejuicios, actitudes de las masas…

Para el psicoanálisis tiene gran importancia la infancia, porque es causa del comportamiento actual. Freud destacó la compleja y vasta vida sexual del niño en 3 fases del desarrollo de la búsqueda del placer, sucesivas y que ocupan los 5 primeros años, aproximadamente: fase oral, fase anal y fase fálica. Entre los 5-6 y los 10-12 está el «período de latencia», y luego la pubertad, donde hay primacía de las zonas genitales y se elije el objeto, asunto ya esbozado en la infancia en forma de atracción hacia el progenitor del sexo opuesto, «complejo de Edipo», que incluye el deseo de la muerte del otro progenitor, que es visto como modelo y como rival. Esa fase ocurre entre los 3 y los 5 años.

3.14. Corrientes Filosóficas Contemporáneas

Hubo un choque entre dos de las más importantes corrientes de la filosofía moderna: la humeana (la racionalidad es un instrumento puramente humano) y la hegeliana (la racionalidad es un principio general del universo, como Spinoza), con sus múltiples interpretaciones. El marxismo evoluciona en el húngaro Lukács y el poeta y dramaturgo alemán Bertolt Brecht para dar valor a la actividad artística, favoreciendo el arte realista. En Italia, decae el positivismo y el espiritualismo, floreciendo el neohegelianismo, interesado en literatura y política: El historiador y filósofo Croce lidera un movimiento político liberal y Gentile lidera el fascismo y funda el actualismo, filosofía idealista que reduce toda la realidad al yo, y el yo al acto puro, la realidad es creada perennemente en el acto mismo del conocimiento. Ambos desvalorizan la ciencia por su dogmatismo y su naturalismo (la realidad existe fuera del sujeto) y por acumular los defectos del arte (su objeto es particular) y de la religión (presupone un objeto no puesto por el espíritu). El subjetivismo de Gentile es una búsqueda mística del absoluto, búsqueda intuitiva de Dios. El marxismo está representado por Gramsci, condenado muchos años en la cárcel por un tribunal fascista y ejemplo de “intelectual comprometido en la transformación de la sociedad”.

Para el pragmatista estadounidense, e incansable científico, John Dewey, la experiencia es el inicio de la indagación (empirismo), pero para Dewey se incluyen también los factores irracionales o subconscientes (ignorancia, error, locura, muerte, estados de los que tenemos conciencia clara…). Para los pragmatistas la experiencia es un proceso activo de adaptación y transformación del ambiente. El mundo es inestable y precario. En una fase inicial, tener ideas no es algo realizado, sino algo que nos ocurre. Luego, con cierto nivel de educación se hace posible la reflexión libre y consciente. Acepta la relación entre epistemología y metafísica para evitar los problemas de sus discrepancias. La ciencia es útil sólo en un determinado contexto y está muy relacionada con el momento histórico, articulando la indagación en 4 fases: a) Percepción de una situación confusa, b) Idea de una posible solución, c) Traducción a símbolos de esa idea, y d) Experimentos concluyentes y semilla de nuevas indagaciones. Respecto a las teorías éticas, afirma que su error está en pretender principios fijos independientes de la experiencia. La misión de la ética es observar y valorar situaciones no satisfactorias y promover su transformación, además de criticar los valores (de hecho si son deseados naturalmente, y de derecho si son razonables o deseables). Dewey alaba la democracia porque todos pueden participar (como el Nobel A.K. Sen y otros), a pesar del desigual reparto de la inteligencia. Pensar lo contrario genera esquemas autoritarios, como en la mayor parte del pasado. Aún subsisten creencias en la familia, en la iglesia y en la escuela, nacidas en esos tiempos pasados, por lo que la democracia no estará segura mientras esos residuos existan. El instrumentalismo reduce las ciencias a técnicas al afirmar que la razón tiende a producir nuevas técnicas para dominar el mundo (incluso aunque nuestras tecnologías sean un peligro para nosotros mismos, como han apuntado científicos como Sagan o De Jouvenel). La ciencia moderna contradice eso, según el materialismo dialéctico, porque una técnica se justifica según la verdad objetiva que refleja.

Edmund Husserl manifiesta gran estima por la ciencia, aunque sea incapaz de proveerse de unos cimientos absolutos. Su objetivo es constituir la filosofía como ciencia, rigurosa, que examina los datos en sí mismos, y evitar estériles debates sobre la realidad, la existencia del sujeto y objeto, que tantos malentendidos han provocado. La fenomenología es el examen de las evidencias o fenómenos, tal como se presentan a la intuición, correspondan o no a una realidad. Las cualidades perceptivas (rojo, azul…) son discutibles, pero por encima de toda duda están las relaciones entre esos datos (sus diferencias: rojo es distinto de azul, …) y esencias universales (unidad, multiplicidad…). Influencias de Husserl, de Nietzsche y sobre todo de Kierkegaard recibe el existencialismo, que tras la crisis de la II Guerra Mundial se extendió radicalizándose en corrientes distintas: ateo y religioso, revolucionario y conservador, abierto a la ciencia e irracionalista (contrario a la ciencia). Max Scheler se sitúa entre la fenomenología y el existencialismo. Martin Heidegger define dos tipos de existencia humana: la no auténtica (de lo banal, lo anónimo, lo convencional, disperso con lo ordinario de la vida cotidiana) y la existencia auténtica (con angustia al percibir la propia «finitud» y entender que la raíz de su existencia está en la nada. Esto puede acarrear libertad, pero ésta está sometida a la limitación del individuo dentro de la historia, condicionado por el pasado. Puedes forjar proyectos libremente, pero su realización está supeditada a lo ya hecho en el pasado. Otra limitación es la muerte, a la que no se tiene miedo por la angustia de la raíz nihilista del ser, que hace mirar a la muerte con impavidez. Karl Jaspers con su filosofía de la crisis dirá que nuestro ser finito tiende a lo que le es imposible, la trascendencia, pues al final de la vida llega el «naufragio». Nuestra misión es aceptarlo libremente. El teólogo suizo Karl Barth llevó el existencialimo al clero protestante. En Francia hay dos corrientes: el existencialismo religioso, espiritualista, de Gabriel Marcel, Louis Lavelle y Nicolás Berdiaev; y el existencialismo ateo de Jean-Paul Sartre con su famoso El ser y la nada. Próximo a Heidegger, Sartre argumenta contra la existencia de Dios en la contradicción de un ser necesario que existe, cuando el existencialismo sostiene que la existencia es contingencia (no necesidad). En general, el existencialismo desprecia las ciencias, porque no se ocupan de los problemas del ser y el existir y esto, según Geymonat, la incapacita para orientar al hombre de nuestros días, cuando “el peso de la ciencia y de sus aplicaciones no cesa de aumentar”.

En España, destacan el positivismo del biólogo y filósofo Ramón Turró y una corriente de existencialismo de la que destacamos cuatro autores:

  1. Eugeni d’Ors y su «novecentismo».
  2. Miguel de Unamuno (1864-1936), bilbaíno y defensor de la hispanización de Europa, escribió Del sentimiento trágico de la vida, y La agonía del cristianismo. Es un existencialista inspirado en Tertuliano, san Agustín, Pascal o Kierkegaard, interesado en el hombre «de carne y hueso», contrapuesto al hombre abstracto del racionalismo.
  3. José Ortega y Gasset (1883-1955), marcado por el historicismo de Dilthey y el vitalismo de Nietzsche, es partidario de la europeización de España (contrario a Unamuno). Escribió, por ejemplo, España invertebrada, La rebelión de las masas (clásico del liberalismo conservador), Ideas y creencias, El espectador y la póstuma ¿Qué es filosofía?. Inicialmente fue neokantiano, pero luego fue perspectivista y culmina con una forma de historicismo, el raciovitalismo (ambas tendencias desean superar el idealismo neokantiano o husserliano). Para Ortega, el dato esencial no es el cogito de Descartes, sino la vida: «yo soy yo y mi circunstancia». El sujeto no es abstracto, sino una vida con un punto de vista irrepetible e instransferible. La vida es quehacer, preocupación, naufragio, del que el hombre aspira a salvarse por la cultura.
  4. Xavier Zubiri, discípulo de Ortega, pensador cristiano, trató de articular la filosofía con la teología y con la ciencia.

El neopositivismo se interpreta como el conocido Círculo de Viena (surgido en 1925 y disuelto al invadir Austria las tropas hitlerianas) y las corrientes vinculadas con interés por la lógica y la metodología científica y actitud antimetafísica. Del primer grupo destacaron Ludwig Wittgenstein y Rudolf Carnap. El Círculo de Viena es la combinación del empirismo y el logicismo (interés por la lógica formal de Frege…), aparentemente antitéticas, y que llevó a una crítica dura de las típicas cuestiones filosóficas, que son vistas como debates estériles. La tarea fundamental de la filosofía es separar los problemas reales de los pseudoproblemas, los que son insolubles por causas profundas y perennes. Para ello usan la lógica, para evitar los engaños de la lengua ordinaria. Distinguen proposiciones lógicas (su verdad depende de reglas convencionales, como las matemáticas) y factuales (poseen contenido preciso, son hechos empíricos los que demuestran su verdad). El austriaco Wittgenstein escribió: «todo cuanto puede decirse se puede decir con claridad; y sobre aquello de lo que no se puede hablar, hay que guardar silencio». Según él, muchas proposiciones parecen sensatas, pero no lo son. Sólo hay dos tipos de proposiciones sensatas: «tautologías» (siempre ciertas, usadas por la lógica y las matemáticas, como “X es A o no es A”), y las «empíricas» (verificables empíricamente). Las demás proposiciones carecen de sentido (ética, religión, arte, metafísica…). Wittgenstein intentó clarificar las formulaciones lingüísticas.

El alemán Carnap, influido por Mach y Neurath, opinaba que las grandes controversias filosóficas (realismo-idealismo, nominalismo-platonismo, materialismo-espiritualismo) son la oposición de lenguajes distintos, proponiendo el lenguaje fisicalista, sobre las propiedades observables del mundo físico. El principio de verificación era demasiado rígido, porque para dar por válida una proposición exige que sea verificable por completo (imposible en multitud de casos científicos), por lo que adopta el grado de confirmación (probabilidad según las evidencias).

  • Respecto al positivismo, Geymonat concluye que “uno de los aspectos más evidentes de las ciencias modernas estriba precisamente en que éstas no se preocupan en absoluto por la utilidad inmediata de sus descubrimientos. Y es de fundamental importancia observar que justamente porque no persiguieron dicha utilidad inmediata, en más de una ocasión lograron resultados que, con el correr del tiempo, se revelaron susceptibles de las más extraordinarias aplicaciones”.
  • Respecto al neopositivismo, remarca los grandes avances científicos motivados por el interés en eliminar entidades inverificables: La relatividad especial (porque no tiene sentido hablar de variación de la velocidad de la luz) y la mecánica cuántica (no tiene sentido hablar de órbitas planetarias de los electrones, ya que no son observables en una órbita, sino cuando cambian de órbita).

El filósofo de la ciencia Karl Popper nació en Viena y tuvo contactos con el Círculo de Viena, pero no ingresó en él. Según él, la metafísica ejerce una función impulsora del pensamiento científico y es imposible distinguir nítidamente entre lo que es ciencia y metafísica. El principio de verificación no sirve (se pueden necesitar infinitos experimentos) y él propone el criterio de falsabilidad (una sola experiencia basta para mostrar que una ley es falsa): Lo que distingue una hipótesis disparatada de otra con validez científica es la posibilidad o no de ser confrontada con la experiencia, y conocer las experiencias que demostrarían que es falsa. La ciencia son las proposiciones falsables, que aún no han sido falsadas y que pueden serlo en el futuro. La metafísica no puede ser falsada nunca. Popper afirma que son teorías metafísicas el marxismo y el psicoanálisis freudiano. Una teoría nunca es abandonada por mostrarse falsa, sino cuando se haya otra teoría mejor, pero eso no indica que esta segunda teoría se acerca más a la verdad. Para Gaston Bachelard, la ciencia crea filosofía, es su tema fundamental. Para él, los sistemas clásicos de empirismo y cartesianismo son ineficaces en la ciencia moderna, pues aunque la experiencia común es crucial, la experiencia científica es diferente (compleja y no cartesiana, difícil de conocer total y directamente). Bachelard también otorga interés a la fantasía, la poesía, la música o la ensoñación, como actividad importante en el hombre. Bachelard rechaza todo dogmatismo.

El estructuralismo tiene muchas vertientes. El suizo Ferdinand de Saussure es el fundador, con su profunda revolución de la lingüística. Posteriormente, se entenderá como una crítica al empirismo, al positivismo, al substancialismo, al historicismo y al evolucionismo. El antropólogo francés Claude Lévi-Strauss intentó hallar leyes para los fenómenos sociales. Para él, la estructura a indagar es parte de la realidad, pero no es visible, y los hombres son instrumentos inconscientes, lo que representa un antihumanismo que también está en Lacan y en Michel Foucault, el cual también es antihistoricista, criticando las estructuras del pensamiento moderno y la idea del hombre como centro del universo. El suizo Jean Piaget estudió la base biológica del pensamiento humano, analizando la psicología del niño como medio de explicar las funciones mentales. El conocimiento es una prolongación de la vida, una respuesta creativa al ambiente. Conocer es actuar sobre el objeto.

Conclusión

El platonismo “separa la esencia de los objetos de su existencia”, mostrando “desconfianza por el ser concreto, en continuo desarrollo” y la “necesidad de oponerle otro ser, fijo, inmóvil”, con “abstracta estabilidad”. El pensamiento moderno, en cambio, combate el platonismo, trata de demostrar que este miedo a lo que fluctúa, carece de fundamento.

La filosofía ha asumido, a lo largo de los siglos, “significados diversos” (concepción sistemática del mundo, búsqueda de un absoluto, de los fundamentos de las ciencias, pauta de las relaciones humanas…). Las filosofías no tienen un carácter común, pero sí los filósofos, pues siempre se ha aceptado como «verdadero filósofo» “al que se ocupaba de los problemas que ellos, en aquel momento, estimaban fundamentales”, problemas centrales en el mundo en que vive su autor, frente al «falso filósofo» que trataba problemas sin interés. También hoy, filosofar es, según Geymonat, tratar los problemas más íntimos y profundos de nuestra época, como las relaciones entre cultura y técnica, entre filosofía y ciencia, y a los que hay que añadir los problemas tratados por el ecologismo, injustamente olvidados por Geymonat, al igual que las diversas filosofías orientales. Se trata de “afrontar audazmente todas las más graves contradicciones de nuestra civilización, sin disimularnos los obstáculos”, pues filosofar no es evadirse del mundo real, sino “una de las tareas humanas de mayor responsabilidad“.


Algunas corrientes filosóficas (orden alfabético):
actualismo, apologista, aristotelismo, aristotelismo árabe, aristotelismo heterodoxo, aristotelismo tomista, atomismo, averroísmo, bergsonismo, cartesianismo, contingentismo, convencionalismo, copernicanismo, cinismo, cristianismo, criticismo, darwinismo, deísmo, dogmatismo, eclecticismo, ecologismo, empiriocriticismo, empirismo (humeano), epicureísmo, escepticismo, escolástica, escotismo, espiritualismo, estoicismo (último estoicismo), estructuralismo, evolucionismo, existencialismofenomenología, gnóstico, hedonismo, hegelianismo, heraclíteo, historicismo,humanismo, idealismo, idealismo romántico, innatismo, instrumentalismo, iusnaturalismo, kantismo, logicismo, malthusianismo, marxismo, materialismo, materialismo histórico y dialéctico, modernismo, movimiento libertino, naturalismo, neohegelianismo, neoidealismo, neokantismo, neoplatonismo, neopositivismo, panteísmo, parmenídeo (escuela de Elea), patrística, pitagorismo, platonismo, positivismo, positivismo evolucionista, positivismo  fenomenista, pragmatismo, psicoanálisis, racionalismo, racionalismo cartesiano, romanticismo, sentimentalismo, socialismo científico, socialismo utópico, socrático, sofismo, subjetivismo, tomismo, utilitarismo, y además… filosofías/religiones orientales tales como taoísmo, zen, sufismo, budismo, hinduísmo (yoga, tantra…).

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