Los Exámenes: El Éxito Garantizado

A todos los estudiantes que estudian para aprender.

Introducción

Examenes en la Universidad: Cómo hacerlos correctamenteLos exámenes son algo inevitable en muchos tipos de estudios. Los estudiantes suelen calificarlos como desagradables, ya que no se trata tan sólo de sufrir una evaluación sino que, además, si la evaluación es negativa el estudiante suele sentirlo como un fracaso en su trabajo o en el sistema de evaluación.

Sin embargo, hay muchas técnicas que nos ayudan a enfrentarnos con mayores garantías de éxito a un examen y que nos ayudan a sacar lo positivo de la evaluación, sea cual sea el resultado de ésta. Aquí estudiamos las tres etapas de un examen, desde el punto de vista del alumno: la preparación, la realización y la evaluación (incluyendo la revisión, si procede).

El periodo estudiantil es una etapa en la vida muy importante por diversos factores, entre los que está, sin duda, el ser la fase de la vida en la que se forja el futuro de la persona, pues se forjan muchas claves de su personalidad, de sus habilidades y de su forma de enfrentarse a los desafíos que el mundo ofrece.

Especialmente, la etapa de estudios entre los 15 y los 25 años es básica para el alumno, aunque es posible que rara vez estos estudiantes sean conscientes de ello. Los estudios universitarios u otros de formación profesional destacan porque la formación recibida, suele marcar todo el futuro del alumno.

El alumno tiene la obligación de aprovechar ese tiempo al máximo en todos los aspectos: Formarse como profesional, pero también como persona, pues en esa edad se tiene en las manos la posibilidad forjarse a sí mismo como se desee ser a lo largo de la vida. Es fundamental conocer ese potencial y saber aprovecharlo, para que, a lo largo de toda la vida se recuerde el paso por la Universidad (o el centro de estudios que sea), como una etapa llena de buenos y malos momentos, pero que, en cualquier caso, el balance sea positivo.

Por otra parte, es obligación del centro de estudios crear un marco en el que transmitir valores humanos a los alumnos. Todo alumno debe conocer cómo el conjunto de sus actuaciones personales y profesionales influye en el entorno social, económico y medio ambiental, para que se formen profesionales responsables, con valores éticos fundamentados, con una actitud de perfeccionamiento continuado y con conciencia de las responsabilidades que entraña la profesión. Sólo así conseguiremos alcanzar día a día un mundo más justo, más limpio y con personas que busquen más la rectitud en sus actuaciones que los intereses materiales, teniendo además en cuenta la fugacidad de la vida. Leonardo Da Vinci (pintor, escultor, arquitecto, inventor e ingeniero italiano, 1452-1519) decía que “así como una jornada bien empleada produce un dulce sueño, así una vida bien usada causa una dulce muerte”.

Como dice el psicólogo Csikszentmihalyi, un estudiante debería concienciarse de que “la meta de estudiar no es sobresalir, obtener un diploma y encontrar un buen trabajo, sino que es comprender qué sucede a nuestro alrededor, desarrollar un sentido personalmente significativo acerca de las propias experiencias. De allí vendrá el profundo placer del pensador, como el experimentado por los discípulos de Sócrates que Platón describe en Filebo”.

Antes del Examen: La Preparación

La influencia de la actitud de un alumno ante la vida, sus adversidades y satisfacciones, es muy importante en su éxito como estudiante. El psicólogo Daniel Goleman, muy afamado por su libro “Inteligencia Emocional” (1995), destaca la importancia del optimismo en los estudiantes, pues ser optimistas ayuda a enfrentarse a los desafíos y no frustrarse ante los posibles fracasos.

Queremos remarcar algunas observaciones que nos parecen muy importantes extraídas principalmente del libro citado anteriormente de Goleman. Ahí, se hace hincapié en la influencia de factores externos en la realización de un examen. Estos factores son distintos de la preparación del alumno frente a el examen en particular. De acuerdo con J. Hunsley, D. Goleman afirma que “la magnitud de las preocupaciones que tiene la gente mientras está haciendo un examen es proporcional a la pobreza de su ejecución”, de forma que si estamos preocupados por suspender un examen (o por otras causas) dispondremos de mucha menos atención para elaborar una respuesta adecuada. En cambio, quienes controlan sus emociones pueden utilizar esa ansiedad anticipatoria para motivarse a sí mismos, prepararse adecuadamente y, en consecuencia, hacerlo bien.

Según afirma la psicología, la representación gráfica de la relación existente entre la ansiedad y el rendimiento constituye una especie de U invertida. En la cúspide de esta U invertida está la relación óptima entre la ansiedad y el rendimiento, el mínimo nerviosismo que permite alcanzar el máximo rendimiento. En la parte izquierda de la U invertida, tenemos demasiada poca ansiedad y nerviosismo, que genera apatía y poca motivación. En la parte derecha de la U invertida tenemos un exceso de ansiedad que sabotea todo intento de hacerlo bien.

Como ya hemos indicado anteriormente, “los estados de ánimo positivos aumentan la capacidad de pensar con flexibilidad y complejidad, haciendo más fácil encontrar soluciones a los problemas, ya sean intelectuales o interpersonales. Esto parece indicar que una forma de ayudar a alguien a resolver un problema consiste en contarle un chiste gracioso. La risa, al igual que la euforia, parece ampliar la perspectiva y, de ese modo, ayuda a la gente a pensar con más amplitud y a asociar con mayor libertad, advirtiendo relaciones que, de otra manera, podrían pasar inadvertidas, una habilidad mental importante, no sólo para la creatividad sino también para el reconocimiento de las relaciones complejas y la previsión de las consecuencias de una determinada decisión. Los beneficios intelectuales de una buena carcajada son más sorprendentes cuando se trata de resolver un problema que exige una solución creativa. Un estudio ha descubierto que quienes acaban de ver una película cómica en vídeo resuelven mejor los rompecabezas que suelen usar los psicólogos que se ocupan de valorar el pensamiento creativo”. Como conclusión se extrae que “el descontrol emocional obstaculiza la labor del intelecto”.

Aparte de eso, también son muy importantes una serie de factores que no pueden olvidarse a la hora de prepararnos para un examen y que resumimos en la siguiente lista:

  • Preparación continua: El curso dura un año y se debe trabajar durante todo ese año de forma continua (exceptuando, si acaso, las vacaciones). Retrasar la preparación para los exámenes cuando faltan pocas semanas para éstos es un error grave. Se debe utilizar el horario de tutorías del profesor para preguntar las dudas que vayan surgiendo. No es muy correcto usar las tutorías tan sólo varios días antes del examen. No obstante, es lógico aumentar el ritmo de trabajo y estudio al final, pero sin olvidar que el trabajo debe ser repartido durante todo el curso y, si se hace así, no se necesita gran cantidad de horas diarias. Si no se hace así, el atracón de estudiar puede ser insuficiente y, desde luego, la falta de hábito de estudio hará perder la concentración, al menos los primeros días, aparte de olvidar lo aprendido en poco tiempo o, incluso, durante el examen. Se deben evitar los agobios de última hora y, ser conscientes, de las convocatorias que tenemos.Se deben consultar varios libros adicionales, aunque sea sólo el índice, para tener una visión global de la materia. Para eso están las bibliotecas. Prestar atención en clase y anotar cuando el profesor dice “esto es muy importante“.Tener exámenes anteriores ayuda a tener una visión de lo que es más importante o del tipo de preguntas que son importantes, pero no debemos caer en el error de prepararnos el examen para ese tipo de preguntas exclusivamente.
  • Evitar el estudio de memoria: La memoria es fundamental en todas las actividades de nuestra vida diaria, pero intentar aprendernos una asignatura de memoria es muy difícil y, además, se olvidará pronto. Hay que usar métodos no memorísticos que ayuden a razonar y enlazar ideas. En las carreras de ciencias esto es absolutamente indispensable, pero aún en otras carreras, aprender el temario exclusivamente de memoria, sin razonarlo, sin intentar justificarlo o sin ver su importancia, por pequeña que pueda parecer, es un error y una pérdida de tiempo, incluso aunque se apruebe el examen, pues no debemos olvidar que, teóricamente, los alumnos desean aprender, no sólo obtener un título. Esa diferencia marcará el trabajo del alumno a lo largo de toda su carrera e incluso a lo largo de toda su vida personal y profesional.Merece recordarse en este apartado la importancia de las clases prácticas, pues hacen ver el asunto en cuestión de forma real y práctica y no a través de un discurso teórico. La asistencia a las clases prácticas es extremadamente importante pues consiguen que el alumno recuerde mejor los conceptos vistos. Por otra parte, es lógico que por parte del alumno la asistencia a clases teóricas puede ser mucho más “cómoda” que la asistencia a clases prácticas, pues en las clases prácticas el alumno debe mantener obligatoriamente una actitud activa. Sin embargo, la asistencia a clases prácticas y el estudio (e investigación) personal son, en general, mucho más importantes que la asistencia a clases teóricas.
  • Aspirar a notas altas sin conformarse simplemente con aprobar: Es importante que el alumno no se conforme sólo con aprobar, sino que debe estudiar y prepararse para obtener una buena calificación, aunque no se consiga. Esa es su obligación. Así pues, el alumno no debe rechazar el estudio de determinados temas con la esperanza de que el examen no incluya preguntas sobre ellos. Esa actitud provoca una mayor probabilidad de suspender y, en cualquier caso, una nota menor a la que podría haberse conseguido. Quizás gran parte de la culpa del fracaso escolar sea el asumir erróneamente que sacar buenas notas es casi imposible y, por tanto, conformarse con notas bajas.
  • Planificación: Siempre es bueno planificar el trabajo, pero en la época de exámenes, más aún. Esta planificación debe ser hecha con cuidado, debe ser real (no idealista) y algo flexible, teniendo en cuenta el trabajo. Es fundamental cumplirla. Si se produce un retraso con respecto a la planificación, habrá que trabajar algo más y si se produce un adelanto, podremos descansar más tiempo. Hacer una planificación para no intentar cumplirla sirve de muy poco.
  • Técnicas de estudio: Existen multitud de técnicas que ayudan a estudiar y sacar mayor partido del tiempo de estudio. Por supuesto, estas técnicas debemos intentar aprenderlas antes de ponernos a estudiar. Entre otras muchas, destaca, el intentar motivarse a uno mismo con el tema que queremos estudiar. Es importante intentar ver cuánto de bonito, interesante o práctico pueda tener. Podemos y debemos formular preguntas sobre el tema e intentar resolverlas.También destacamos el efectuar distintos tipos de lecturas (previa, comprensiva, de repaso…), subrayados, resúmenes, esquemas… En particular, un esquema global de cada tema dividiendo en partes importantes y poniendo los detalles que más nos cuesta recordar, puede resultar muy útil y permitirá ayudarnos de la memoria visual. Tengamos en cuenta que es cierto aquello que decía el filósofo griego Aristóteles (discípulo de Platón y preceptor de Alejandro Magno, 384-322 a.C.): “Saber es acordarse”.
  • Lugar de estudio: Es importante sentirse cómodo y que cumpla algunos otros requisitos que pueden olvidarse, como el que debe ser un lugar bien ventilado, evitando el frío (calefacción, abrigos…) y el calor (ventiladores, beber abundantemente…). Además, se debe tener un lugar en el que levantarse y dar paseos para descansar y estirar las piernas. Un lugar sin ruidos, ni humos (especialmente para no fumadores) es también fundamental. Estudiar con música reduce forzosamente la concentración en una de las dos tareas o en ambas. Puede ser buena idea premiarse con un rato de música después de terminar de estudiar cierto apartado.
  • Descanso: Un descanso cada 2 horas aproximadamente es de vital importancia. Si no se hace este descanso, se perderá mucho tiempo por falta de concentración. En ese descanso se debe relajar la vista y dedicar un tiempo a mirar al infinito (un paisaje o lo más lejos que alcance nuestra vista desde nuestra ventana o nuestro barrio). Dar un pequeño paseo puede ser muy relajante.
  • Luz: Según los oftalmólogos es mejor la luz natural. La luz debe entrar por la izquierda del estudiante (si es diestro), para evitar sombras al escribir. Durante el estudio es mejor usar gafas que lentillas.
  • Silla: Debe ser cómoda, con el respaldo recto para que mantenga bien la espalda, aunque, para ello, debemos sentarnos correctamente. Algunos fisioterapeutas aconsejan cambiar de silla para evitar dolores de espalda. Existen sillas ergonómicas que pueden ser muy buenas.
  • Comidas: Igual que siempre, las comidas deben ser saludables, pero en la época de exámenes esto es aún más importante. Se deben evitar los productos de bollería, patatas fritas, bebidas carbónicas… y es muy aconsejable chocolate (tiene hierro, fósforo, potasio, magnesio, algunos estimulantes suaves, vitaminas…), todo tipo de pastas (los hidratos de carbono son buenos), pescado (sardinas…), frutos secos, zumos naturales, queso, ensaladas, frutas y verduras. Se deben evitar las comidas copiosas, especialmente con mucha carne, que reducirán nuestra concentración durante la digestión. En general, es mejor reducir el consumo de carnes.
  • Estimulantes: Las anfetaminas y otras drogas similares (efedrina, pemolina…) son, por supuesto, nefastas para los estudiantes pues, si bien son estimulantes del Sistema Nervioso Central y permiten disminuir la fatiga a corto plazo, cuando se pasa su efecto aparece cansancio extremo y depresión. Su consumo abusivo puede provocar inquietud, irritabilidad, temblores, insomnio, confusión mental, alucinaciones, psicosis paranoide y hasta la muerte. Estas sustancias producen dependencia psicológica y tolerancia (necesidad de aumentar la dosis continuamente para conseguir iguales efectos).
  • Vitaminas: Los complejos vitamínicos pueden ser utilizados, pero si ingerimos una dieta sana, con suficientes frutas y verduras, tomar más vitaminas sólo servirá para eliminarlas (a través de la orina principalmente). Por supuesto, es más recomendable seguir siempre una dieta sana que depender de pastillas vitamínicas. Algunos estudios señalan los efectos negativos de la ingestión excesiva de algunas vitaminas.

Durante el Examen: La Realización

A la hora de hacer un examen (principalmente escrito) hay una serie de normas que son muy importantes para que el examen y el comportamiento durante el mismo sea correcto. No pretendemos dar una lista exhaustiva y de férreo cumplimiento, sino sólo una lista de ideas que deben ser tenidas en cuenta a la hora de examinarse.

Aparte de estas normas, para observar durante un examen, debemos también tener muy presente todo lo que se ha indicado anteriormente sobre la actitud ideal del alumno en general y más concretamente refiriéndonos a los exámenes en particular, cómo estudiarlos y cómo enfrentarse a ellos con mayores garantías de éxito.

  1. Puntualidad: Llegar un mínimo de 15-20 minutos antes de la hora prevista. Tenga en cuenta que puede surgirle cualquier imprevisto (un atasco, un atraco, un pinchazo…), aparte del tiempo inicial empleado en sentarse, repartir folios…
  2. Entrar correctamente, en silencio, sin prisas y sin remolonear y ocupar el sitio que se nos indique o, en su defecto, cualquier otro que esté libre, teniendo en cuenta que siempre se dejan asientos libres entre cada dos personas, guardando un orden determinado. Mantenga el mayor SILENCIO posible incluso aunque no se haya repartido el examen aún.
  3. Mantenga una actitud optimista y con buen humor y olvídese, por el momento, de otras preocupaciones ajenas al examen, pues eso le resta atención para elaborar la respuesta adecuada. Incluso si es mucho lo que se juega, no consigue nada estando preocupado por suspender el examen. Relájese y pensará mejor.
  4. Un examen siempre ha de ser realizado en un tiempo finito: Entérese del tiempo del que dispone y no lo olvide. Es muy importante llevar reloj para saber en todo momento de cuanto tiempo disponemos para el resto del examen.
  5. Vaya al servicio antes del examen: Durante el mismo es muy posible que no pueda ir y en caso de ser posible es mejor no ir, pues en general no gusta al que vigile el examen y perderá tiempo y concentración.
  6. Siéntese correctamente, su espalda se lo agradecerá. No es bueno balancearse inquietamente de un lado a otro, y mirar sin parar a nuestro alrededor. Céntrese en su examen y olvídese del mundo exterior.
  7. Copiar el examen de otro, mirar el libro, apuntes o usar “chuletas”, no es correcto (excepto que se indique expresamente), pero si está intentando copiar, procure que no le pillen y si le pillan, sea honesto y no niegue la evidencia.
  8. Mantenga su mesa ordenada, sin llenarla de papeles en plan mosaico. Si otro se copia de Vd. por no ser cuidadoso, la culpa será de ambos.
  9. SILENCIO ABSOLUTO: Intente no hacer ningún ruido, para no molestar a los demás. Arrugar folios, suspirar o dar golpecitos con el bolígrafo en la mesa están totalmente prohibidos. Aunque estuviera permitido fumar, no se debe hacer porque siempre molestamos a los que están a nuestro alrededor. No se debe ni pedir permiso para fumar.
  10. Escribir siempre a bolígrafo azul o negro: No usar nunca colores claros (rojo, verde…), ya que se leen peor y normalmente el profesor que corrija el examen usará un color rojo o similar para sus anotaciones. No usar NUNCA lápiz, salvo que expresamente se indique o se permita. En determinados exámenes tipo test es recomendado usar un lápiz del 2 (el número indica la dureza de la mina), para que la corrección automática sea más fácil.
  11. Llevar varios bolígrafos, por si uno falla (más vale prevenir…). Conocí un profesor que decía que a un examen había que llevar 70 veces 7 bolígrafos (en fin, suficientes).
  12. Llevar siempre el Carnet de Identidad (D.N.I.), pasaporte o carnet de conducir, para identificarse, si fuera necesario (no vale el carnet de biblioteca o el del club de golf).
  13. Otros utensilios: En general es mejor no llevar muchas cosas. Hay quien se lleva regla para subrayar, líquido “corrector” para borrar bolígrafo, gomas de borrar, una botellita de agua, rotuladores fosforescentes… Lo mejor es subrayar con bolígrafo y a mano (sin regla) las palabras importantes, tachar en vez de borrar, beber agua antes del examen… Asegurarnos, antes del examen, si se permite el uso de calculadora u otras ayudas (tablas, apuntes…) para llevarlas o no. No se debe pedir prestado nada a los compañeros de examen y en caso de total necesidad se debe pedir permiso al vigilante del examen. Si en el examen no pueden utilizarse apuntes, libros… entonces, es mejor no llevarlos. Aunque no se diga, es mejor dejar todo lo que llevemos y que no vayamos a usar lejos de nuestro alcance, para no dejar dudas de nuestra honestidad (un buen sitio es junto a la pared). Si se llevan teléfonos u otros aparatos, por supuesto, siempre desconectados y, de igual forma, lejos del alcance de nuestra mano, aunque no se diga nada al respecto.
  14. Es mejor tachar que borrar: Sí, pero con moderación. Es mejor tachar por dos motivos fundamentales: Es más rápido y, en determinados casos, lo tachado, descubrimos que estaba correcto y nos sirve para rehacer el ejercicio a mayor velocidad. En general, no importa que haya alguna tachadura en el folio pero es importante no tachar mucho en un mismo folio y, si así ocurriera, lo mejor será pasar a limpio el mismo. En general, no es necesario usar ningún líquido “corrector” para borrar bolígrafo: Perderá tiempo y no ganará claridad. Una simple tachadura en forma de “X”, dejando claro lo que se tacha, es rápido y resulta suficiente, quedando más limpio que una tachadura en forma de borrón de las que impiden ver lo que antes había. Puede enmarcar con un cuadrado lo tachado para dejar bien claro lo que no debe ser tenido en cuenta.
  15. LEA cada pregunta completamente: Por no leer bien una pregunta a veces no entendemos bien qué se nos está pidiendo. Es importante enterarnos, antes de escribir, de TODO lo que nos pide la pregunta. Si tiene alguna duda sobre el enunciado y puede preguntar, pregunte, pero después de leer bien el enunciado del ejercicio. Por desgracia, es muy frecuente preguntar algo que está aclarado en el enunciado de la pregunta. Debe leer y comprender, una a una, todas las frases del enunciado.
  16. Si tiene alguna duda sobre el enunciado del ejercicio y puede preguntar, PREGUNTE. En general, lo mejor es preguntar al principio del examen, por lo que es buena medida leer completamente el examen antes de empezar a escribir. Al preguntar, no debe nunca mostrar la hoja de examen donde se está respondiendo. Si acaso, podremos mostrar el enunciado de la pregunta. No debe intentar sonsacar información o que se le corrija algún posible fallo. Intente preguntar lo menos posible y piense antes si la pregunta no tiene una respuesta lógica evidente.
  17. Pensar antes de escribir: Antes de escribir, dedique un momento a estructurar la respuesta mentalmente. Ganará el tiempo que perdería en reordenar las ideas.
  18. Baltasar Gracián (escritor barroco, jesuita y español, 1601-1658) decía que lo bueno, si breve, dos veces bueno: Sí, responda cada pregunta con las palabras justas, sin meter rollo innecesario. Recuerde también lo que decía, hace mucho tiempo, el filósofo griego Tales de Mileto (640-543 a.C.): “Muchas palabras nunca indican mucha sabiduría”.
  19. En general, no es recomendable dejar en blanco una pregunta, salvo que decididamente no tenga ninguna idea al respecto. Si tiene alguna idea… intente explotarla al máximo sin pasarse, es decir, sin explayarnos en otro tema distinto al que se pregunta.
  20. Es una buena medida responder el examen en el orden de las preguntas, pero si en una se atasca y no sabe bien como seguir, déjela, pase a la siguiente pregunta y vuelva a ella más tarde. Es importante que no se nos agote el tiempo sin haber contestado las preguntas que mejor sabíamos. Preste atención a la puntuación de cada pregunta y otorgue prioridad a las preguntas más valiosas.
  21. Identificar cada folio: Indicar en la cabecera de cada folio que se entregue todos los datos que pudieran ser útiles: Nombre y Apellidos, grupo al que se pertenece, curso, asignatura, fecha… También es importante numerar los folios por si estos se desordenaran. Pero… como mínimo, NO OLVIDE PONER SU NOMBRE. Es una buena medida separar claramente esta cabecera del resto del folio (con una línea, por ejemplo).
  22. Buena letra: Tenga en cuenta que será otro el que tendrá que leer su examen. Debemos esforzarnos en hacer una letra clara, a tamaño normal, con los puntos sobre las ies…
  23. Ortografía: Se debe cuidar mucho la ortografía, las tildes y los signos de puntuación. Un texto sin signos de puntuación (o mal situados) será difícil de leer y de entender y… si el corrector no entiende el examen…
  24. Estilo: Además de buena letra es muy importante el estilo:
    • Dejar márgenes suficientes por los lados del folio (en general, 1 cm. aproximadamente bastará, pero nunca menos). No olvide la cabecera de la parte superior.
    • Numerar claramente cada respuesta, para indicar a qué pregunta corresponde.
    • Dentro de la pregunta es importante destacar las palabras clave del texto: Con un subrayado (simple o doble), comillas, guiones… No es recomendable usar varios colores y hacer un examen multicolor. Un subrayado queda muy bien y ayudará a corregir el examen mejor.
    • Si en una pregunta hay que poner varios apartados, en vez de redactarlos uno detrás de otro en un párrafo es mejor hacer una lista de puntos numerados o no (como esta).
    • Al principio de cada párrafo queda muy bien dejar un pequeño espacio en blanco (tabulador), como en los libros.
    • Al final de cada pregunta, dejar un buen espacio en blanco por si posteriormente queremos añadir algo más.
    • Si al añadir algo a una pregunta se nos agota el espacio reservado, podremos usar otro folio indicando “Sigue en folio N” y en el folio N indicar “Continuación de la pregunta X, viene del folio Y”. De forma que quede totalmente claro, sin ambigüedades.
    • Separar cada pregunta de las restantes: Un buen método es con una línea horizontal.
  25. Piense en la persona que luego corregirá su examen: Si ha escrito algo complicado y que no está muy claro, aclárelo lo suficiente para dejar bien claro lo que Vd. quiere decir: Se le corregirá por lo que ha puesto en el examen y NO por lo que quiso poner.
  26. Usar las dos caras de cada folio: Intente minimizar el papel consumido, por razones prácticas y ecológicas. Salvo que se indique lo contrario, no es recomendable responder cada pregunta en folios independientes.
  27. Si tras mucho tiempo de examen se siente cansado, dedique un momento a pensar tranquilamente, relájese, respire hondo y continúe.
  28. Antes de entregar, si tiene tiempo, REPASE las respuestas y complételas si se le ha olvidado algo o ve que hay algo no demasiado claro. Utilice todos los mecanismos que conozca para comprobar que los resultados son correctos.
  29. Al terminar: Entregue su examen y salga con la mayor discreción, intentando no molestar a los que continúan el examen: Las chaquetas, cazadoras, bufandas, abrigos, gorros, etc… póngaselos fuera del lugar de examen. Si en vez de entregar el examen se lo recogen, espere paciente y silenciosamente en su sitio hasta que se lo recojan y se pueda marchar. Si el tiempo se ha acabado, entregue su examen sin dilación y sin abusar de la paciencia de la persona que tenga que recogerlo. Por supuesto, si necesita más tiempo puede pedirlo educadamente.

Después del Examen: La Evaluación y la Revisión

Una vez terminado y entregado el examen sólo queda esperar la corrección del mismo por parte del profesor (o profesores) y la publicación de las notas. Tras esta publicación siempre hay un horario para la revisión del examen (o debería haberlo). Así, si un alumno obtiene una nota distinta a la que esperaba puede revisar su examen y ver de forma directa cómo ha sido evaluado, los fallos que cometió y preguntar al profesor cualquier aclaración al respecto.

El alumno tiene derecho a una evaluación objetiva e incluso, según los estatutos de muchas universidades, al nombramiento de un tribunal que lo garantice. Los alumnos, también tienen derecho a una revisión del examen efectuado y a que se les razone el porqué de la nota obtenida. El alumno debe comprender que el profesor debe haber seguido algún criterio objetivo y que ese criterio debe haberse aplicado a todos los alumnos por igual, por lo que no puede modificarse ese criterio para atender a un caso particular. Por otra parte, los profesores pueden equivocarse y debido a ello es por lo que se establece la revisión de las pruebas de evaluación.

No se debe utilizar la revisión del examen para intentar obtener más nota de la que el examen merece, ni para presionar al profesor a modificar la nota por las razones que fuera (concesión de becas, ser la última asignatura de la carrera…). Ese tipo de actuaciones están fuera de toda ética y responsabilidad mínimas, exigibles a cualquier alumno.

En cualquier caso, el alumno debe examinar de forma objetiva el resultado de la evaluación, intentando obtener información sobre el conocimiento adquirido. Si la evaluación fue positiva, debe tomarse como un estímulo para seguir trabajando y mejorar en esa misma línea. Si la evaluación fue negativa debe producir también un estímulo para cambiar ese resultado y no producir frustración y sentimientos negativos hacia la asignatura o el profesor. El alumno debe ser consciente de que trabajando adecuadamente puede conseguir superar cualquier examen y con buena nota.

No se debe caer nunca en el sentimiento de que resulta imposible aprobar una determinada asignatura, pues además de ser falso, ese sentimiento dificulta el estudio de dicha materia de forma provechosa. Verter las culpas sobre el profesor es también un sentimiento posible y, aunque pueda ser cierto, el alumno debe intentar hacer una valoración objetiva y tener en mente que el profesor no puede tener interés en suspender. Se debe tener en cuenta que muchas veces, el principal obstáculo es convencerse a sí mismo de que llegar a la meta es posible. En este sentido, recordamos las palabras del industrial estadounidense Henry Ford (1863-1947):

“Los que renuncian son más numerosos que los que fracasan”.

Como sugerencia adicional, el alumno debería comprobar todas sus evaluaciones consultando las actas en la secretaría del centro en el que curse sus estudios. Los errores en la transcripción de notas por parte del profesor o del personal administrativo son extremadamente raros, pero si ocurrieran lo mejor es detectarlos cuanto antes y, a ser posible, antes de la siguiente convocatoria.

Más información:

  1. Mihaly Csikszentmihalyi. “Flow: The Psychology of Optimal Experience” (“Fluir (Flow): Una Psicología de la Felicidad”), 1990.
  2. Daniel Goleman. “Emotional Intelligence” (“Inteligencia Emocional”), 1995.
    • Aquí tienes La Llave Maestra de la Inteligencia Emocional.
  3. J. Galindo. “Actitud Positiva ante la Vida y su Influencia en el Éxito y la Felicidad“.
  4. Una educación para formar personas, no meros trabajadores (y otros temas sobre educación).
  5. Te gustarán: Resúmenes de libros para un Mundo Mejor.
  6. La Cadena Verde, para una vida Lógica y Ecológica.
José Galindo Gómez.
(Dr. en Informática por la Universidad de Granada y profesor titular en la Universidad de Málaga)