50 medidas urgentes y fáciles para afrontar la crisis climática desde las Universidades

Las reivindicaciones ecologistas son cada vez más frecuentes y efectivas.Para afrontar la crisis climática hay muchos documentos que nos aportan ideas sobre qué hacer. Algunas ciudades han elaborado su plan específico. Málaga, por ejemplo, publicó un documento lleno de ideas interesantes pero tan vagas y tan genéricas que cuesta creer que desde el ayuntamiento vayan a tomarse en serio su propio plan.

Una medida clásica y muy interesante es “ahorrar agua“. Sin embargo, medidas tan generales son difíciles de llevar a la práctica sin un plan más concreto. Por ejemplo, se puede proponer recoger agua de lluvia para regar. Esa es una buena medida, pero hay que especificar dónde se hará y dotarla de presupuesto (construir el depósito, mantenerlo…). No es una medida fácil ni rápida de tomar. En cambio,  hay otras medidas urgentes que sí son rápidas de tomar, con costes pequeños y con impacto inmediato. Eso no implica que vayan a gustar a todo el mundo.

Aquí exponemos una lista de medidas fáciles que pueden tomarse para conseguir que las universidades sean más respetuosa con el medioambiente. Muchas de ellas también pueden aplicarse a otras organizaciones, especialmente centros docentes. Las agrupamos en nueve temas clave:

DOCENCIA:

  1. Ofrecer sesiones abiertas de sensibilización de la situación crítica en que se encuentra el planeta. En el caso de las universidades, pueden ir dirigidas al alumnado, al profesorado y al personal de administración y servicios, pero también deben abrirse a la sociedad. Es fácil encontrar oradores entre, por ejemplo, el profesorado, los estudiantes, ONG locales…
  2. Instar a incluir aspectos de la crisis ecológica, climática y social (causas, consecuencias y posibles soluciones) al menos en algunas asignaturas de cada grado. Reconsiderar, en general, los planes de estudios oficiales y propios para que se trate la emergencia climática y no vayan en contra de la sostenibilidad.
    • Por ejemplo, incluir la bioeconomía de forma trasversal en las titulaciones afines a la economía y siempre que se hable del PIB, usar otras medidas alternativas (como el IPG).
  3. Premiar los mejores TFG, TFM y tesis doctorales relacionados con la emergencia climática para fomentar el trabajo en estos temas.
  4. Crear un código de conducta y buenas prácticas medioambientales. El alumnado y el personal deberían firmar un compromiso de respeto ambiental. Algunas universidades obligan a los alumnos a firmar un documento en el que se comprometen a ser honestos en el sistema de evaluación (no copiar). Igualmente, en un escenario de emergencia climática es necesario exigir un compromiso de respeto ambiental que puede ir acompañado de algunas medidas concretas: apagar luces, cerrar grifos, reducir los residuos, reducir viajes en avión… y otras medidas que exponemos a continuación.

INVESTIGACIÓN Y TRANSFERENCIA:

  1. Incluir en el plan propio de investigación una línea específica para financiar proyectos relacionados con la emergencia climática.
  2. Fomentar la investigación ética: Hay investigaciones en las que la ética es, cuanto menos, discutible, tales como aquellas que utilizan animales de prueba o que versan sobre temas delicados (manipulación genética, clonación…). Una universidad puede dedicar los mismos fondos a fomentar otro tipo de investigaciones y, por supuesto, se debe supervisar la ética en cualquier investigación.
  3. Total transparencia a través de Open Access y de Open Data de todos los resultados científicos relacionados con el clima y el medio ambiente.

ALIMENTACIÓN: Comedores sostenibles

  1. Fomentar la comida vegana: Dejar de servir carne y pescado en los menús de los comedores y restaurantes. Esto puede hacerse a distintos niveles o gradualmente, empezando por exigir que haya opciones veganas todos los días, establecer un día (o más) de alimentación vegana, o, eliminar la carne de ternera totalmente de los comedores universitarios, como ha hecho la Universidad de Coímbra o la de Londres.
  2. Fomentar los alimentos ecológicos y locales. Establecer un porcentaje mínimo del 40% de este tipo de alimentos en los comedores universitarios.
  3. Servir pescado de pesca sostenible (certificado MSC), de cría ecológica y, al menos, que no sea de pesca de arrastre. Es mejor servir menos pescado y de mayor calidad. Se debe evitar el pescado carnívoro de piscifactoría (dorada, lubina…).
  4. Establecer mecanismos para evitar el despilfarro alimentario: Donar la comida sobrante a comedores sociales o a alumnos que lo soliciten. Ya hay universidades que han instalado neveras solidarias, con comida para llevar. Esta es una buena medida, pero no puede suponer un incremento de envases de plástico. Habría que pensar en que la gente trajera su envase, para reutilizarlo y nunca usar envases de usar y tirar.
  5. Disponer de huertos ecológicos en la universidad. Estos servirían como apoyo a ciertos grados (agroalimentación, magisterios…) y para que los alumnos y empleados pudieran aprender a cultivar sus propios alimentos. Parte de la producción se podría utilizar en los mismos comedores de la universidad. Esta medida requiere poca inversión anual si se consigue gente comprometida.
  6. Permitir a productores locales vender sus productos un día a la semana en la Universidad. Por ejemplo, se podría habilitar una zona de parking para un mercado semanal y facilitar la compra de “cestas” de productos previamente concertados.
  7. Habilitar puntos de venta de fruta en las cafeterías sin envase de plástico (plátanos, manzanas…), prestando atención a que no procedan de países lejanos.

MOVILIDAD:

  1. Abraza a un árbolAumentar las zonas para aparcar bicicletas. Estas zonas deben estar ubicadas preferentemente cerca de los accesos a los edificios y bajo techo. En relación a los patinetes eléctricos, debe tenerse en cuenta que no son un transporte ecológico, por lo que no deberían considerarse como alternativa.
  2. Vestuarios: Habilitar taquillas y duchas para fomentar el uso de la bicicleta como medio habitual de desplazamiento a la universidad. Al menos una zona de vestuarios por centro/campus o a demanda de los usuarios, dependiendo del tamaño y de la organización física de la universidad.
  3. Transporte público: Estudiar si hay rutas que no existen y que serían utilizadas. Solicitar un aumento de la frecuencia, así como una reducción drástica del precio para los usuarios frecuentes. Por ejemplo, cofinanciar bonos gratuitos de transporte (o muy rebajados) para los alumnos y para el personal reduciría el uso de vehículos privados. Especialmente importante es para aquellos profesores que se muevan entre distintos centros.
  4. Reducción de los transportes: Emplear mecanismos para evitar el transporte al centro de trabajo los cinco días de la semana, tanto al personal como a los estudiantes (concentrar horarios, fomentar el teletrabajo algunos días en los puestos que lo permitan, clases por videoconferencia, fomentar los vídeos docentes para reducir las clases presenciales, tutorías web…).
  5. Eliminación de los vuelos en avión siempre que sea posible. Financiar congresos que acepten la participación on line y justificar muy bien el viaje en aquellos congresos que no admitan esa modalidad.
    • ¿Tenemos idea de cuánto se gastan las universidades en billetes de avión, hoteles y dietas para asistir a congresos que tienen la modalidad on line?
    • En las reuniones o eventos sobre actividades de investigación o docentes, primaran las modalidades de viajes en medios de transporte sostenibles, como el tren, siendo financiadas únicamente las opciones más sostenibles en el caso de que existan varias.
    • La universidad establecerá un límite anual para los viajes de avión ineludibles.
  6. Reducción de las becas de movilidad internacional que deban realizarse en avión. Potenciar aquellas becas en las que se pueda acceder en tren, el medio de transporte más sostenible.
  7. Reducir las plazas de parking y/o establecer en algunos una tasa por ocupación (cuyo importe se destinaría a financiar otras medidas ambientales). Las plazas ahorradas pueden convertirse en zonas verdes. Se pueden alejar los aparcamientos de las entradas, para desincentivar su uso.
    • Podría favorecerse el vehículo eléctrico, pero ese tampoco es un coche sostenible, pues sigue requiriendo de mucha energía para su construcción y grandes cantidades de materiales no renovables y contaminantes.

ENERGÍA:

  1. Comprar la electricidad a empresas de energía 100% renovable: No basta con que la empresa energética certifique que la electricidad que vende es renovable, porque si la empresa vende electricidad sucia, esa electricidad la está vendiendo a alguien. Hay muchas empresas de electricidad 100% renovable y sus precios son, en general, mejores que las empresas de electricidad sucia.
  2. Cuidar la iluminación: Los lugares comunes (pasillos, servicios, exteriores…) deben estar moderadamente iluminados y cuando no haya luz natural. Las farolas mal colocadas generan muchos gastos y contaminación lumínica.
  3. Analizar el consumo de los edificios del campus con el fin de buscar posibles soluciones bioclimáticas, de rehabilitación energética o de introducción de renovables.
  4. Elaborar un plan de optimización de calefacción y aire acondicionado, considerando las aportaciones de la energía solar y difundirlo.
  5. Divulgar pautas de uso para reducir el consumo energético.

RESIDUOS:

  1. Eliminar los envases de usar y tirar (plásticos, botellas, latas, vasos…): Prohibir la venta de cualquier producto en esos envases y evitar productos enlatados en las cocinas.
    • Por ejemplo, rechazar el agua mineral en botellas de plástico ayudaría a reducir drásticamente el volumen de residuos y la contaminación.
    • Esto debe ir acompañado de poner fuentes de agua (evitando sistemas no sostenibles).
    • Las universidades deben utilizar jarras y vasos reutilizables para poder eliminar todos los envases de usar y tirar (como botellas y vasos de plástico) en todos sus actos (jornadas, charlas, conferencias, congresos, tesis…).Máquinas de vending: productos poco sanos y envasados en plástio o metal, muy perjudicial para el medioambiente
  2. Retirar las máquinas de vending con plásticos: Los alimentos plastificados suelen ser, además, poco sanos y acarrear otros problemas medioambientales (como puede ser la utilización del aceite de palma). Las máquinas de café se pueden dejar pero sin vaso, de forma que cada uno deba llevarse el vaso de casa y lavarlo al terminar.
  3. Eliminar la mayoría de las papeleras genéricas: Tener una papelera siempre “a mano” hace que la gente tire cosas que podrían reciclarse. Si hay contenedores de reciclaje relativamente cerca, podemos quitar las papeleras y sustituirlas por carteles que expliquen porqué se han quitado.
  4. Ubicación de contenedores de residuos orgánicos para compostaje. Se podría compostar en distintos lugares concretos (en huertos, zonas ajardinadas…), y luego podría utilizarse como abono. También podría ser gestionado por los servicios municipales de compostaje.
  5. Papel: Utilizar papel reciclado y reducir su uso a través de procesos electrónicos (PDF, firma electrónica, exámenes en ordenador…). Crear programas de intercambio de libros/apuntes.
  6. Instalación de contenedores para el reciclaje de material de oficina (bolígrafos, pequeño equipamiento electrónico, etc.) usando ideas para reciclar objetos difíciles de reciclar.
  7. Limpieza: Utilizar productos de limpieza ecológicos y dar órdenes para minimizar las cantidades. Se puede eliminar el uso de ciertos productos (como ambientadores, lejía…) y usar papel reciclado en los WC.
  8. El aceite usado de las cocinas se puede emplear para hacer talleres para la fabricación de jabón artesano, apto para lavadoras, lavavajillas, fregasuelos…

AGUA Y BIODIVERSIDAD:

  1. Riego y fuentes ornamentales: Revisar los sistemas para hacer un uso más responsable del agua. Utilizar para riego y para fuentes ornamentales agua regenerada no potable.
  2. Aumentar las zonas verdes (que nos ayuden ante el incremento de temperaturas). Se puede, sencillamente, dejar que crezca lo que la naturaleza quiera (naturaleza espontánea).
  3. Optar por plantas autóctonas y prácticas sostenibles eliminando todos los fitosanitarios tóxicos y/o procedentes de la industria petroquímica.
  4. Instalar cajas nido para murciélagos, aves insectívoras (golondrinas, vencejos…) u otras aves urbanas. Se pueden impartir talleres dirigidos a toda la sociedad para construir estos nidos de forma barata, usando maderas de deshecho (viejos palets…).
  5. Reproducir endemismos de plantas locales en las zonas apropiadas del campus. Podrían ser también objeto de trabajos para estudiantes e investigadores.
  6. Cartelería de la biodiversidad: Poner letreros explicando la biodiversidad que podemos encontrar en distintas zonas o parques cercanos. Las plantas se pueden indicar con una breve explicación (nombre, procedencia, distribución, curiosidades…). Respecto a la fauna, se puede hacer un cartel común para toda la que podamos encontrar en la zona.

IMPLICAR A LA SOCIEDAD:

  1. Favorecer la temática ambiental en las actividades culturales de la universidad.
  2. Disponer de un espacio permanente en la web sobre la emergencia climática. Serviría también para dar difusión a los estudios y las acciones que se lleven a cabo e incentivar actividades, individuales o grupales, dentro y fuera de la universidad.
  3. Disponer de un fondo bibliográfico sobre el tema a disposición de toda la sociedad con publicaciones a distintos niveles.
  4. Puesta en marcha de una semana de sensibilización, invitando a participar a distintas organizaciones (científicas, ONG…).
  5. Creación de un espacio de intercambio de ropa y otro tipo de utensilios cotidianos (menaje, complementos, etc.).

GOBERNANZA Y COMPRAS VERDES:

  1. Las vertientes ecológica y climática deben estar contempladas en  todas las acciones que se desarrollen en los diferentes órganos (vicerrectorados, departamentos…), valorando el impacto ambiental y la huella ecológica.
  2. Generar sinergias y sistemas de comunicación para compartir información, experiencias y medidas adoptadas, tanto con administraciones públicas como con organizaciones interesadas (empresas, ONG…). Si la información fluye, se avanzará mucho más rápido.
  3. Compras y contrataciones verdes y éticas: A la hora de gastar dinero en algo, exigir un mínimo de compromiso ambiental, y por supuesto, social. Si alguna compra se sale de presupuesto, tal vez se puede posponer o, al menos, quedará constancia de un asunto para mejorar.
    • Un ejemplo de esto es el plan de Euskadi o las compras verdes del gobierno de Aragón.
    • Esto implica, por supuesto, trabajar con empresas éticas, no relacionadas con la extracción de combustibles fósiles, con la destrucción del planeta o con el abuso laboral a sus trabajadores, además de exigencias estrictas de calidad ambiental, ecológica y social en todos los acuerdos, convenios, etc.
  4. Finanzas éticas: Todas las cuentas bancarias deben estar en banca ética y todas las inversiones (si las hay) deben hacerse a través de estrictos controles éticos.
  5. Comprar productos con la máxima durabilidad y con el menor uso de recursos y que sean de origen sostenible. Por ejemplo, escoger teclados y ratones inalámbricos obliga a comprar pilas, con el consiguiente gasto y contaminación. Los productos de madera/papel/cartón se pueden comprar con la certificación sostenible FSC.

A esas medidas se pueden unir muchas otras que, posiblemente, sí conllevan un incremento más importante en el gasto. Por ejemplo, aplicar arquitectura ecológica en las nuevas construcciones, plantar árboles autóctonos, instalar energía solar (fotovoltaica o térmica donde sea posible), mejorar el aislamiento de edificios, comprar el 100% de los alimentos en mercados locales o ecológicos, sistemas de recogida de agua de lluvia, etc.

Todas estas medidas también pueden ser aplicables a otras organizaciones, como empresas o ayuntamientos. Hemos querido resaltar actuaciones que son fáciles de tomar porque apenas requieren inversión económica. Se trata de cambiar hábitos y mentalidades. Si no se toman este tipo de medidas es porque no se piensa que la emergencia climática sea real, o sea, por falta de interés y no por falta de recursos.

Estas medidas demuestran que la falta de recursos no puede ser una excusa para que la sociedad, empezando por quienes tienen la responsabilidad de liderazgo en sus centros de actividad, empiece a movilizarse decisivamente. Entre todos debemos frenar la amenaza que suponen nuestros hábitos de consumo para el medio ambiente, así como en la repercusión de la crisis climática y ambiental.

Comunitat @UJIxPlaneta  y  @Blogsostenible

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Acerca de Pepe Galindo

Estamos en el mundo para aprender y ayudar y, si es posible, disfrutar. Es autor del libro "Salvemos Nuestro Planeta" (ver apartado de libros resumidos de Blogsostenible).
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