Libro “¡Indignaos!” por S. Hessel (Resumen)

Un alegato contra la indiferencia y a favor de la insurrección pacífica (Destino, 2011)

Foto de Hessel y resumen de su más famoso libro Stéphane Hessel (1917-2013) nació en Berlín, pero vivió desde los siete años en París. En 1941 se une a la Resistencia para la liberación de Francia, fue apresado por los nazis, y en 1948 forma parte del equipo redactor de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Es defensor de la causa Palestina por las injusticias que sufre este pueblo.

Hessel afirma que el Consejo Nacional de la Resistencia preparó un programa “que proponía para la Francia liberada un conjunto de principios y valores sobre los que se asentaría la democracia moderna”. Según él, “estos principios y valores son hoy más necesarios que nunca. Todos juntos debemos velar por que nuestra sociedad sea una sociedad de la que podamos estar orgullosos: no esa sociedad de sin papeles, de expulsiones, de recelo hacia los inmigrantes; no esa sociedad que pone en duda la jubilación, el derecho a la Seguridad Social; no esa sociedad donde los medios de comunicación están en manos de la gente pudiente”, pues “una verdadera democracia necesita una prensa independiente (…) lo que a día de hoy está en peligro”. Y concluye que “son los cimientos de las conquistas sociales de la Resistencia lo que hoy se pone en tela de juicio”.

“La dictadura actual de los mercados financieros (…) amenaza la paz y la democracia“. “El poder del dinero (…) nunca había sido tan grande, insolente, egoísta con todos, desde sus propios siervos hasta las más altas esferas del Estado. Los bancos, privatizados, se preocupan en primer lugar de sus dividendos y de los altísimos sueldos de sus dirigentes, pero no del interés general” (cfr. con las ideas de Eduardo Galeano).

Sartre nos enseñó: “Sois responsables en tanto que individuos”, y Hegel nos decía que la historia tiene el sentido de progresar. Por su parte, el filósofo alemán Walter Benjamin daba a la historia el sentido de marchar inevitablemente de catástrofe en catástrofe. El mundo es ya demasiado complejo, pero “en este mundo hay cosas insoportables”, y “la peor actitud es la indiferencia“, pues con eso se pierde un componente esencial del hombre: “la facultad de indignación y el compromiso que la sigue”. Hessel destaca dos grandes problemas:

  1. La inmensa distancia que existe entre los muy ricos y los muy pobres, que no para de aumentar en este mundo globalizado, (lo cual recuerda los conceptos de riqueza y pobreza absolutas de Peter Singer).
  2. Los derechos humanos y la situación del planeta, dos problemas de gran gravedad hoy.

Hessel recuerda que el artículo 22 de los Derechos Humanos otorga derecho a la Seguridad Social a todas las personas. Y todo esto le lleva a decirle a los jóvenes: “mirad a vuestro alrededor, encontraréis los hechos que justifiquen vuestra indignación“.

Hessel considera que su principal indignación es el problema de Palestina y recomienda leer el informe Richard Goldstone sobre Gaza (Sept. 2009), un juez sudafricano, judío y sionista, que “acusa al ejército israelí de haber cometido actos asimilables a crímenes de guerra y quizás, en determinadas circunstancias, a crímenes contra la humanidad”. Cuenta el caso de la pequeña ciudad de Bil’in, en Cisjordania, cuyos ciudadanos protestan de forma pacífica contra el muro israelí que los separa, y las autoridades israelíes lo califican de “terrorismo no violento”. Ante estas injusticias, “no deberíamos exasperarnos, deberíamos esperanzarnos”, porque aunque sea comprensible, no es aceptable, “porque no permite obtener los resultados que puede eventualmente producir la esperanza”.

Sartre decía que la violencia es un fracaso, aunque ella es el único método de detenerla, pero Hessel añade que “la no violencia es un medio más eficaz de detenerla” y “el porvenir pertenece a la no violencia, a la conciliación de las diferentes culturas”, porque “la violencia da la espalda a la esperanza”. A pesar de los múltiples progresos de la humanidad, “la primera década del siglo XXI ha sido un periodo de retroceso”: la presidencia de George Bush (guerra de Irak…), el 11 de Septiembre, la crisis económica que “no hemos aprovechado la ocasión para iniciar ninguna nueva política de desarrollo”, ni se ha avanzado en la “preservación del planeta”, “un planeta que podría volverse inhabitable para el hombre” (véase este blog verde). Y por todo ello concluye:

Apelemos todavía a una verdadera insurrección pacífica contra los medios de comunicación de masas que no proponen otro horizonte para nuestra juventud que el consumo de masas, el desprecio hacia los más débiles y hacia la cultura, la amnesia generalizada y la competición a ultranza de todos contra todos (…)

Apelamos a las jóvenes generaciones a dar vida y transmitir la herencia de la Resistencia y sus ideales: coged el relevo, ¡indignaos!”

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