Los lácteos no son éticos ni sostenibles: 6 razones para no tomar leche, yogur, queso o helados no veganos

La leche y todos los lácteos tiene graves consecuencias ambientales, sociales y de maltrato animal.Los lácteos son el símbolo perfecto de una sociedad enferma e irresponsable. En los países ricos, tomar lácteos masivamente es una costumbre del siglo XX y se producen de tal forma que podemos concluir categóricamente que el consumo de lácteos es insostenible y sin ética. Veamos el porqué en seis pasos:

1. Los lácteos se venden en envases de usar y tirar

La leche viene normalmente en tetrabrik o plástico. El proceso de reciclado del tetrabrik es tan costoso y complejo que rara vez se recicla. El plástico, aunque se recicle, no es ecológico, porque el único envase ecológico es el que se reutiliza. El problema es tan grave que grandes cantidades de plástico acaban degradándose en la naturaleza, convirtiéndose en microplásticos y, literalmente, acaban en nuestra comida. Raras veces se usan envases de vidrio no retornables, por lo que se mantiene la nefasta política de “usar y tirar”. Debemos exigir envases reutilizables, el único envase ecológico. Para ver un resumen de dónde está el problema y de cuál sería la solución no te pierdas este vídeo de tres minutos.

2. La industria láctea atenta contra el medioambiente

La ganadería industrial es altamente contaminante. Por supuesto, contamina mucho más comer carne que beber leche, pero aun así, las altas tasas de contaminación de este sector han servido para identificarlo como una de las causas de la desaparición de los insectos. En general, el consumo de alimentos de origen animal genera un gran impacto ecológico, por su alto consumo de cereales, agua, petróleo, pesticidas… El asunto es tan grave que el Pacto de Milán reunió a muchas ciudades que pretenden, entre otras cosas, reducir el consumo de carne. Todas las ONG ambientales están llamando la atención sobre este grave problema, recogiendo firmas e informando de los problemas de contaminación. Estos problemas se centran en la crisis climática y en la contaminación de los acuíferos que hay cerca de las granjas de ganadería intensiva.

No es solo un problema de contaminación. Javier Ruiz explicaba en su libro que el 90% del pescado se usa para alimentar ganado en forma de piensos, siendo las vacas el mayor predador marino de la Tierra. Esto hace que comer ternera o tomar lácteos sea un atentado contra la biodiversidad marina. Por último, tenemos que resaltar las ingentes cantidades de emisiones de metano que produce la ganadería (especialmente la bovina) y que el metano es un gas de efecto invernadero mucho más potente que el CO2.

3. Los lácteos tienen leche robadaSi no es tu madre, no es tu leche: Los mamíferos producen leche para sus crías únicamente.

Robar es apropiarse de algo que no nos pertenece. Para consumir leche de animales no humanos, hay que robarla. Eso es así salvo que pienses que toda la naturaleza pertenece al ser humano (incluyendo todos los animales). Si fuera así, entonces sería ético hacer lo que queramos con cualquier animal. Se usa la expresión “producir leche” en vez de “robar leche”, pero la leche no la produce el ser humano. El ser humano roba la leche. La vaca no da la leche, a la vaca le roban la leche (mira este vídeo).

4. Los lácteos siempre implican maltrato animal

Puedes ignorar este punto, pero seguirá siendo igual de cierto (en casi todos los casos actuales). Para producir leche de forma comercial es necesario maltratar a los animales. Una vaca que podría vivir 20 años, no pasa de 5 si está siendo explotada industrialmente. Es decir, consumir lácteos también lleva vacas al matadero. Por otra parte para que una vaca tenga leche es necesario inseminarla forzosamente: ¿es esto una violación o no?

Por supuesto, una cría es separada de su madre al nacer, para evitar que se beba la leche que se pretende robar. Si es macho su vida será más breve aún e irá rápido al matadero. En algunos países, la demanda de los ciudadanos ha conseguido que algunas granjas dejen a los terneros varios meses con sus madres. Así, pierden leche pero mejora la salud de madre y ternero. Pero por otro lado, la separación parece ser más dolorosa tras haber creado vínculos especiales entre madre e hijo.

En el libro Ecoanimal, Marta Tafalla cuenta el caso de una pareja que intentó crear una granja de vacas de producción ecológica, hasta que descubrió que “es imposible producir leche sin dolor”.

Yuval N. Harari resume en su libro Sapiens la dura vida de animales como gallinas, cerdos o vacas lecheras y concluye que: “De la misma manera que el comercio de esclavos en el Atlántico no fue resultado del odio hacia los africanos, tampoco la moderna industria animal está motivada por la animosidad. De nuevo, es impulsada por la indiferencia”, hasta el punto de que “los animales de granja dejaron de verse como criaturas vivas que podían sentir dolor y angustia, y en cambio empezaron a ser tratados como máquinas”. Por su parte, Laurel Braitman investigó el bienestar animal y concluyó que zoos, acuarios, circos, laboratorios y granjas son cárceles que enloquecen a los animales.

El maltrato animal en las granjas (industriales o no) es intolerable.¿Todo vale para aumentar la productividad? En Francia fue un escándalo ver cómo en una granja había vacas con agujeros en el lomo del tamaño de un puño, para acceder directamente a su estómago e investigar la forma de aumentar la producción. Esto es el más vivo ejemplo de la cosificación de los animales. Es difícil imaginar algo más perverso solo para que la leche sea aún más barata.

Por eso, recomendamos leches o bebidas VEGETALES, más sanas y más éticas, pero asegúrate que sean sin azúcar, sin sal, sin envases de usar y tirar y sin soja. Por eso, lo mejor es hacerla tú mismo.

5. Grandes multinacionales contra las personas

Documental El documental The Milk System (“El sistema de la leche”) denuncia cómo hay oligopolios que controlan el precio de la leche. En Alemania, la leche se paga tan barata que algunas granjas ganan más generando electricidad con el estiércol.

La leche en polvo de Europa está subvencionada y llega a países pobres a un precio que arruina a los productores locales. Un ganadero senegalés afirma que los hijos de los ganaderos de Senegal son los que están cruzando el Mediterráneo. En cambio, en Asia el consumo crece basado en mentiras de los productores de leche.

El documental también cuenta que las vacas se alimentan de soja. Además de otros problemas, la soja procede de países lejanos y su cultivo también está controlado por multinacionales. Allí se deforesta para conseguir tierras y luego se contamina muchísimo en el transporte. Por supuesto, casi siempre la soja es transgénica y, por tanto, fumigada con glifosato.

6. Los lácteos no son muy sanos

Los quesos incluyen mucha sal y colesterol, del malo. Los yogures suelen incluir multitud de azúcar (véanse las impactantes imágenes de sinazucar.org). Además, los lácteos tienen lactosa, que es un azúcar natural que puede ser difícil de digerir.

El consumo de leche y sus derivados está relacionado con consecuencias graves a la salud, como cáncer, obesidad, alergias, osteoporosis (el calcio de la leche no se absorbe), además de problemas digestivos, cardíacos y hormonales. La leche también genera otros problemas menos graves como inflamación del cuerpo, generación de mucosidades, acné, envejecimiento e incluso se ha demostrado que los lácteos inhiben ciertos medicamentos.

Por si fuera poco, a las vacas se les administran antibióticos, hormonas y tranquilizantes entre otros fármacos, los cuales pueden acabar en la leche y en el agua, al igual que otros tóxicos como pesticidas o dioxinas. Otro estudio científico concluyó que hasta la edad de 65 años las mujeres que no toman leche y son vegetarianas tienen un 18% de pérdida de hueso mientras las omní­voras padecen una pérdida ósea del 35%.

¿Puede ser sano un alimento ideado para engordar a una cría de vaca?

Cualquiera de estos 6 argumentos es suficiente como para reducir o evitar el consumo de lácteos, pero juntos hacen que esto deba ser un asunto de Estado de primer nivel. Y además, existen sustitutos vegetales para todos los productos lácteos, incluso es fácil hacer helado vegano.

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Acerca de Pepe Galindo

Estamos en el mundo para aprender y ayudar y, si es posible, disfrutar. Es autor del libro "Salvemos Nuestro Planeta" (ver apartado de libros resumidos de Blogsostenible).
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3 respuestas a Los lácteos no son éticos ni sostenibles: 6 razones para no tomar leche, yogur, queso o helados no veganos

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