TAOÍSMO y su Tao Te Ching

Escrito en el siglo VI a.C. supuestamente por un tal Lao Tzu, o Lao Tse, que significa viejo filósofo, el Tao Te Ching (Camino de la Virtud) es la obra esencial del taoísmo. Se supone que fue contemporáneo de Confucio y que ambos discutieron largamente: el taoísmo condena el excesivo gobierno del confucianismo.

El camino (tao) de la vida es seguir una conducta intuitiva y pasiva, en armonía, sin esfuerzo, como fluye el agua. El lema de wu-wei (no esforzarse) es básico para la acción perfecta, en armonía, sin fuerza, sin violencia (fluir con el ritmo de la vida, sin forzar las situaciones, sin estrés). El taoísmo pretende gobernar poco e incitar a la población a tener pocos deseos.

El lenguaje arcano y difícil de traducir del Tao Te Ching  origina diversas interpretaciones, jugando con juegos de palabras y contrarios, como al afirmar que al pedir a alguien que sea más razonable, nos volvemos irrazonables. Afirma que existe un acuerdo entre cualquier cosa y su opuesto (fábula de “3 por la mañana”, en la que muestra que es lo mismo dar a unos monos 3 cuencos de comida por la mañana y 4 por la tarde, que hacerlo al revés).

En síntesis, se afirma que la preocupación por pasarlo bien (tener dinero, honores…), impide ser feliz. Alcanzar la felicidad es dejar de buscarla: “La alegría perfecta es estar sin alegría. La alabanza perfecta es no ser alabado”.

Además de aconsejar a los gobernantes, se describe la forma de obrar del sabio o santo, y una búsqueda del vacío, común también al budismo. Entre las ideas centrales del taoísmo están que el uso de la fuerza sólo atrae a la fuerza, que la riqueza no alimenta el espíritu, y criticar el ansia de poseer, la soberbia y el egoísmo.

En el Tao es fundamental estar en equilibrio con la Naturaleza, lo cual es importante para la salud. Algunos afirman que este Camino es similar a lo que el Islam denomina Din.

Versos del Tao Te Ching (entre paréntesis, el capítulo)

  1. El sabio “hace su trabajo sin acumular nada por él. Cumple su tarea sin vanagloriarse de ella y, precisamente por eso, nadie se la puede quitar” (2).
  2. “La manera de gobernar del Sabio empieza por: vaciar el corazón de deseos, llenar los estómagos de alimento, debilitar las ambiciones (…). Practica el No-Hacer, y todo será armonioso” (3).
  3. “La forma suprema de bondad es como el agua. El agua sabe cómo beneficiar a todas las cosas sin combatir con ninguna” (4).
  4. “Si continúas afilando y usando la espada, no durará mucho tiempo su filo. Si llenas tu casa de oro y jade, no podrás protegerla continuamente, Si acumulas riquezas y honores, sólo cosecharás calamidades” (9).
  5. “Si eres desconfiado, otros desconfiarán de ti. El sabio pasa desapercibido y ahorra las palabras” (17).
  6. “Si tienes poco, ganarás. Si tienes mucho, estarás confuso” (22).
  7. “Quien se exhibe a sí mismo, no brilla. Quien se justifica a sí mismo no obtiene honores. Quien ensalza sus propias capacidades no tiene mérito. Quien alaba sus propios logros no permanece” (24).
  8. “Quien conquista a los demás tiene fuerza; quien se conquista a sí mismo es realmente poderoso. Quien sabe cuándo ha obtenido bastante es rico” (33).
  9. “No hay mayor calamidad que no saber cuándo es suficiente. No hay mayor defecto que la codicia” (46).
  10. “Sin salir más allá de tu puerta, puedes conocer los asuntos del mundo. (…) Cuanto más lejos vas, menos conoces. Así pues, el sabio conoce sin viajar, ve sin mirar, y logra sin actuar” (47).
  11. “Aprender consiste en acumular conocimiento día a día; la práctica del Tao consiste en reducirlo día a día. Sigue reduciendo y reduciendo hasta alcanzar el estado de No-Hacer. No-Hagas y, sin embargo, nada queda sin hacer. Para ganar el mundo, se debe renunciar a todo” (48).
  12. “El que sabe no habla. El que habla no sabe” (56).
  13. “Practica el No-Hacer. Esfuérzate por el no-esfuerzo. Saborea lo que no tiene sabor. Ensalza lo humilde. (…) Recompensa la injuria con bondad” (63).
  14. “Tengo tres tesoros que guardo con cuidado y vigilo estrechamente. El primero es la compasión. El segundo es la sobriedad. El tercero es no osar ser el primero en el mundo. Porque soy compasivo, puedo ser valiente. Porque soy sobrio, puedo ser generoso. Porque no oso ser el primero, puedo ser el capitán de todos los barcos” (67).
  15. “La mejor manera de conquistar a un enemigo es ganarle sin enfrentarse a él” (68).
  16. “Darse cuenta de que nuestro conocimiento es ignorancia, es una noble comprensión interna. Considerar nuestra ignorancia como conocimiento es enfermedad mental. Sólo cuando nos cansamos de nuestra enfermedad, dejamos de estar enfermos. El sabio no está enfermo, por estar cansado de la enfermedad. Este es el secreto de la salud” (71).
  17. “La Ley del sabio es cumplir su deber, no luchar contra nadie” (81).