Los lácteos no son éticos ni sostenibles: 6 razones para no tomar leche, yogur, queso o helados no veganos

La leche y todos los lácteos tiene graves consecuencias ambientales, sociales y de maltrato animal.Los lácteos son el símbolo perfecto de una sociedad enferma e irresponsable. En los países ricos, tomar lácteos masivamente es una costumbre del siglo XX y se producen de tal forma que podemos concluir categóricamente que el consumo de lácteos es insostenible y sin ética. Veamos el porqué en seis pasos:

1. Los lácteos se venden en envases de usar y tirar

La leche viene normalmente en tetrabrik o plástico. El proceso de reciclado del tetrabrik es tan costoso y complejo que rara vez se recicla. El plástico, aunque se recicle, no es ecológico, porque el único envase ecológico es el que se reutiliza. El problema es tan grave que grandes cantidades de plástico acaban degradándose en la naturaleza, convirtiéndose en microplásticos y, literalmente, acaban en nuestra comida. Raras veces se usan envases de vidrio no retornables, por lo que se mantiene la nefasta política de “usar y tirar”. Debemos exigir envases reutilizables, el único envase ecológico. Para ver un resumen de dónde está el problema y de cuál sería la solución no te pierdas este vídeo de tres minutos.

2. La industria láctea atenta contra el medioambiente

La ganadería industrial es altamente contaminante. Por supuesto, contamina mucho más comer carne que beber leche, pero aun así, las altas tasas de contaminación de este sector han servido para identificarlo como una de las causas de la desaparición de los insectos. En general, el consumo de alimentos de origen animal genera un gran impacto ecológico, por su alto consumo de cereales, agua, petróleo, pesticidas… El asunto es tan grave que el Pacto de Milán reunió a muchas ciudades que pretenden, entre otras cosas, reducir el consumo de carne. Todas las ONG ambientales están llamando la atención sobre este grave problema, recogiendo firmas e informando de los problemas de contaminación. Estos problemas se centran en la crisis climática y en la contaminación de los acuíferos que hay cerca de las granjas de ganadería intensiva.

No es solo un problema de contaminación. Javier Ruiz explicaba en su libro que el 90% del pescado se usa para alimentar ganado en forma de piensos, siendo las vacas el mayor predador marino de la Tierra. Esto hace que comer ternera o tomar lácteos sea un atentado contra la biodiversidad marina. Por último, tenemos que resaltar las ingentes cantidades de emisiones de metano que produce la ganadería (especialmente la bovina) y que el metano es un gas de efecto invernadero mucho más potente que el CO2.

3. Los lácteos tienen leche robadaSi no es tu madre, no es tu leche: Los mamíferos producen leche para sus crías únicamente.

Robar es apropiarse de algo que no nos pertenece. Para consumir leche de animales no humanos, hay que robarla. Eso es así salvo que pienses que toda la naturaleza pertenece al ser humano (incluyendo todos los animales). Si fuera así, entonces sería ético hacer lo que queramos con cualquier animal. Se usa la expresión “producir leche” en vez de “robar leche”, pero la leche no la produce el ser humano. El ser humano roba la leche. La vaca no da la leche, a la vaca le roban la leche.

4. Los lácteos siempre implican maltrato animal

Puedes ignorar este punto, pero seguirá siendo igual de cierto (en casi todos los casos actuales). Para producir leche de forma comercial es necesario maltratar a los animales. Una vaca que podría vivir 20 años, no pasa de 5 si está siendo explotada industrialmente. Es decir, consumir lácteos también lleva vacas al matadero. Por otra parte para que una vaca tenga leche es necesario inseminarla forzosamente: ¿es esto una violación o no?

Por supuesto, una cría es separada de su madre al nacer, para evitar que se beba la leche que se pretende robar. Si es macho su vida será más breve aún e irá rápido al matadero. En algunos países, la demanda de los ciudadanos ha conseguido que algunas granjas dejen a los terneros varios meses con sus madres. Así, pierden leche pero mejora la salud de madre y ternero. Pero por otro lado, la separación parece ser más dolorosa tras haber creado vínculos especiales entre madre e hijo.

En el libro Ecoanimal, Marta Tafalla cuenta el caso de una pareja que intentó crear una granja de vacas de producción ecológica, hasta que descubrió que “es imposible producir leche sin dolor”.

Yuval N. Harari resume en su libro Sapiens la dura vida de animales como gallinas, cerdos o vacas lecheras y concluye que: “De la misma manera que el comercio de esclavos en el Atlántico no fue resultado del odio hacia los africanos, tampoco la moderna industria animal está motivada por la animosidad. De nuevo, es impulsada por la indiferencia”, hasta el punto de que “los animales de granja dejaron de verse como criaturas vivas que podían sentir dolor y angustia, y en cambio empezaron a ser tratados como máquinas”. Por su parte, Laurel Braitman investigó el bienestar animal y concluyó que zoos, acuarios, circos, laboratorios y granjas son cárceles que enloquecen a los animales.

El maltrato animal en las granjas (industriales o no) es intolerable.¿Todo vale para aumentar la productividad? En Francia fue un escándalo ver cómo en una granja había vacas con agujeros en el lomo del tamaño de un puño, para acceder directamente a su estómago e investigar la forma de aumentar la producción. Esto es el más vivo ejemplo de la cosificación de los animales. Es difícil imaginar algo más perverso solo para que la leche sea aún más barata.

Por eso, recomendamos leches o bebidas VEGETALES, más sanas y más éticas, pero asegúrate que sean sin azúcar, sin sal, sin envases de usar y tirar y sin soja. Por eso, lo mejor es hacerla tú mismo.

5. Grandes multinacionales contra las personas

Documental El documental The Milk System (“El sistema de la leche”) denuncia cómo hay oligopolios que controlan el precio de la leche. En Alemania, la leche se paga tan barata que algunas granjas ganan más generando electricidad con el estiércol.

La leche en polvo de Europa está subvencionada y llega a países pobres a un precio que arruina a los productores locales. Un ganadero senegalés afirma que los hijos de los ganaderos de Senegal son los que están cruzando el Mediterráneo. En cambio, en Asia el consumo crece basado en mentiras de los productores de leche.

El documental también cuenta que las vacas se alimentan de soja. Además de otros problemas, la soja procede de países lejanos y su cultivo también está controlado por multinacionales. Allí se deforesta para conseguir tierras y luego se contamina muchísimo en el transporte. Por supuesto, casi siempre la soja es transgénica y, por tanto, fumigada con glifosato.

6. Los lácteos no son muy sanos

Los quesos incluyen mucha sal y colesterol, del malo. Los yogures suelen incluir multitud de azúcar (véanse las impactantes imágenes de sinazucar.org). Además, los lácteos tienen lactosa, que es un azúcar natural que puede ser difícil de digerir.

El consumo de leche y sus derivados está relacionado con consecuencias graves a la salud, como cáncer, obesidad, alergias, osteoporosis (el calcio de la leche no se absorbe), además de problemas digestivos, cardíacos y hormonales. La leche también genera otros problemas menos graves como inflamación del cuerpo, generación de mucosidades, acné, envejecimiento e incluso se ha demostrado que los lácteos inhiben ciertos medicamentos.

Por si fuera poco, a las vacas se les administran antibióticos, hormonas y tranquilizantes entre otros fármacos, los cuales pueden acabar en la leche y en el agua, al igual que otros tóxicos como pesticidas o dioxinas. Otro estudio científico concluyó que hasta la edad de 65 años las mujeres que no toman leche y son vegetarianas tienen un 18% de pérdida de hueso mientras las omní­voras padecen una pérdida ósea del 35%.

¿Puede ser sano un alimento ideado para engordar a una cría de vaca?

Cualquiera de estos 6 argumentos es suficiente como para reducir o evitar el consumo de lácteos, pero juntos hacen que esto deba ser un asunto de Estado de primer nivel. Y además, existen sustitutos vegetales para todos los productos lácteos, incluso es fácil hacer helado vegano.

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Viajar en avión contamina mogollón, aunque sea barato: ¿Cuánto es? (VIDEO)

Pincha aquí para ver el vídeo de este artículo.

Greta Thunberg, la joven activista sueca contra el desastre climático, está removiendo la conciencia de mucha gente. Greta se niega a viajar en avión por ser un medio altamente contaminante. Por eso, su viaje a través de Europa en tren ha hecho florecer (ligeramente) el movimiento contra volar en aviones. En Suecia ha dado impulso a agencias de viajes que no usan los aviones, y hasta tienen un término específico para referirse a la vergüenza o culpabilidad por volar: flygskam (en inglés, flight shaming). Pero hay más: la madre de Greta Thunberg es cantante de ópera y ha sacrificado parte de su carrera por no volar y la orquesta más importante de Suecia vetará a todos los directores o artistas que lleguen al país en avión.

Greta Thunberg no quiere viajar en avión, por coherencia en su lucha contra la crisis climáticaA algunos les parecen medidas exageradas pero no lo son, dada la alarma climática internacional. Los que viajan en avión, ante estos datos, suelen decir que, como todo, hay que usarlo sin abusar, pero ¿qué es abusar? En Alemania se está proponiendo que cada alemán pueda viajar solo 3 veces al año (pero se podría comprar el derecho a volar de los que no vuelen).

Cualquier viaje que se haga exclusivamente por placer es bastante discutible, pero luego tenemos otro tipo de viajes (por negocios, por estudios…). Muchos de esos viajes podrían evitarse usando mejor Internet: videoconferencias, trabajo online… Por ejemplo, cada vez tienen más éxito los congresos científicos sin que los ponentes tengan que viajar, pues sus presentaciones se mandan en vídeo y para las preguntas o debates se usan videollamadas.

¿Cuánto contamina cada kilómetro recorrido en avión?

Viajar en avión contamina muchísimo, pero depende de cuánto volemos, podría ser mejor vivir sin coche y, sobre todo, tener menos hijos.La pregunta no es fácil de contestar pues depende de muchos factores (tipo de avión, peso, pasajeros, viento…), pero algunos estudios indican que un pasajero de avión emite 285 gr. de CO2 por kilómetro. En coche es aproximadamente la mitad (158); y en tren mucho menos (14). En bicicleta es cero y, además, mejoramos nuestra salud.

Si la cifra de las emisiones del avión no te parece escandalosa, piensa que en avión normalmente se viaja más lejos. Es decir, viajar en avión contamina el doble que en coche por kilómetro, pero los viajes en avión suelen ser mucho más largos que en coche. En un viaje en avión que sea diez veces más lejano que en coche, en realidad estamos contaminando veinte veces más. Para que tengamos una idea de la magnitud del problema, pensemos que para propulsar un avión con 150 personas durante un viaje de 3 horas hacen falta 6 toneladas de queroseno; es decir, hay que quemar 6.000 kilos de combustible (40 kilos por pasajero). ¿Puede nuestra atmósfera absorber tanta contaminación sin efectos negativos? Los científicos dicen que no.

La aviación emite más del 2% de CO2 del total a nivel global y ha aumentado sus emisiones un 21% en los últimos tres años. Es decir, los aviones contaminan más del doble que toda España. Téngase en cuenta también que solo viajan en avión una mínima parte de la población mundial.

Viajar en avión emite más CO2 por pasajero que ningún otro medio y encima tienen ventajas fiscales: los aviones no pagan ni IVA, ni impuestos al combustible y a menudo reciben subvenciones de dinero público (por ejemplo para que mantengan vuelos que no son rentables). Los aeropuertos no pagan el IBI, impuesto que pagamos todos los ciudadanos con bienes inmuebles. Por eso en toda Europa estamos pidiendo imponer una tasa al queroseno (firma aquí). Se podrían sustituir muchos vuelos de media distancia volviendo a poner en marcha los trenes nocturnos, que prácticamente han desaparecido.

También se ha propuesto que se prohíban los vuelos cuyo recorrido en tren es de tres horas o menos. Por ejemplo, el trayecto Madrid-Barcelona emite unos 70 kilos de CO2 más en avión que en tren AVE y solo dura 1:15 minutos menos en avión, sin tener en cuenta los tiempos de espera y los traslados de los aeropuertos a las ciudades. Los trenes de alta velocidad contaminan mucho más y tienen el problema de que atropellan a muchas aves, pero los aviones también matan muchas aves (2.200 impactos al año solo en España).

No solo el CO2 contamina

Los aviones contaminan también con su estrepitoso ruido y con emisiones de otros gases (óxido nítrico, dióxido de nitrógeno…). Se calcula que el impacto de la aviación es entre 2 y 4 veces mayor que el efecto aislado de sus emisiones de CO2.

Un reciente estudio indica que las estelas que dejan los aviones en el cielo (contrails) tienen un impacto sobre el clima mayor que los gases de efecto invernadero que emiten. Esas estelas son principalmente de hielo (son nubes tipo cirros) y dejan pasar el calor del sol, pero no lo dejan salir (es el llamado efecto invernadero que provoca la crisis climática). Pensemos que en algunas zonas el 10% del cielo está cubierto con estas nubes artificiales de los aviones.

Un único viaje de España a Estados Unidos genera aproximadamente las mismas emisiones que calentar una casa durante un año. Pero si tenemos en cuenta los otros tipos de contaminación, volar en avión es aún más perjudicial.

Hay alternativas

Si eres ecologista y coherente contigo mismo, viajar a lejanos países tiene difícil justificación. Pero, ¿de verdad “Tailandia” es tan maravillosa que viajando allí desaparecerán todos tus problemas? Sin duda alguna, NO.

Si viajas para aprender, también puedes aprender de otras formas (el Tao Te Ching decía que “el sabio conoce sin viajar”); si viajas para huir, tus problemas seguirán en el mismo sitio cuando regreses, porque el viaje que resuelve problemas es un viaje interior; si viajas para contarlo, practica el no contarlo; si viajas para desconectar, seguro que puedes desconectar sin destrozar el planeta. Produce cierta pena que cada vez más gente conoce “Tailandia” mejor que su propio país. Seas de donde seas, viajando en tren puedes encontrar maravillas que te encogerán el c♥razón.

Un clásico lema ecologista es que el que contamina paga, pero volar en avión contamina y no se paga por ello, sino que además se subvenciona. Como diría Eduardo Galeano, es otro ejemplo del mundo al revés.

No hace falta viajar lejos; lo que hace falta es viajar con conciencia.

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Menores y adolescentes en la tauromaquia y en la caza

Los menores tienen su imagen protegida por ley, pero su educación ambiental y ética está desprotegida en algunos contextos.

Los menores tienen su imagen protegida por ley, pero su educación ambiental y ética está desprotegida en algunos contextos.

En los últimos años se viene cuestionando la asistencia de menores a actos de maltrato animal como la tauromaquia o la caza, y la influencia negativa que esto tiene en su desarrollo. En esos actos se normaliza la violencia.

Los espectáculos o tradiciones taurinas se celebran, tanto en pueblos como en ciudades, principalmente durante las fiestas populares. Los niños viven en primera persona cómo los adultos aplauden en un ambiente festivo la muerte de un animal en una plaza de toros, o ríen y disfrutan viendo correr a los adultos por las calles de los pueblos dónde se desarrollan los famosos “correbous” o “bous al carrer” (de Cataluña y Valencia especialmente). También tenemos otros ejemplos como el famoso Toro de Coria (Extremadura), en el que se le van lanzando dardos al toro mediante cerbatanas, o el Toro de Medinaceli (Soria), en el que al toro se le colocan en las astas un armazón que contienen bolas con material inflamable con capacidad para mantenerse encendido durante un tiempo prolongado. Estos dos últimos espectáculos están dotados de una singular crueldad por la forma en que son tratados estos bóvidos, y que se vienen celebrando a lo largo de todo el país con multitud de variantes.

Los especialistas en psiquiatría y psicología recomiendan que menores y adolescentes no asistan a este tipo de espectáculos. Además, la propia ONU, en la Convención de los Derechos del Niño, recomienda que menores y adolescentes sean alejados de espectáculos dónde el maltrato animal sea el principal objetivo. En España, desgraciadamente, los espectáculos con animales son prácticas que se encuentra muy arraigadas, y cuando llega la época veraniega, los propios ayuntamientos subvencionan estos actos con toros, entre los que se incluyen vaquillas para niños menores de edad.

Fotografía que aparece en el anuncio del campamento de verano en la publicación de CASTELLOFIRE. Se puede observar que estos niños no tienen siquiera los 14 años, edad mínima legal para asistir a una batida de caza (y menos aún con armas de ese calibre).

Con respecto a la caza, una normativa de carácter nacional recoge que un menor de 14 años puede acudir con adultos a este tipo de prácticas con el correspondiente permiso de caza, obtenido ante la autoridad competente. El Real Decreto 137/1993, de 29 de enero por el que se aprueba el Reglamento de Armas, establece en su art. 109, que los mayores de 14 años pueden acceder al permiso de armas de la categoría 3ª, 2, que según la página oficial de la Guardia Civil se trata de “escopetas y demás armas de fuego largas de ánima lisa”, cuyos permisos tienen vigencia hasta que se cumpla la mayoría de edad sin necesidad de realizar ninguna renovación.

La ley de caza preconstitucional de 1970 establece que “el derecho a cazar corresponde a toda persona mayor de 14 años”. Dicha ley tiene aplicación con carácter supletorio en aquellas autonomías dónde no se haya aprobado su propia ley de caza. La mayoría de comunidades autónomas autoriza la caza a partir de los 14 años, siendo la comunidad gallega la única que establece que podrán acceder al permiso de caza solo aquellas personas que hayan superado los 16 años.

No obstante, las normativas de caza y tauromaquia distan mucho de lo que establecen las normas sobre protección del menor y adolescente de las diferentes comunidades autónomas. Más aún, la propia Ley Orgánica 8/2015, de 22 de julio de modificación del sistema de protección a la infancia y a la adolescencia (que modifica la Ley Orgánica 1/1996, de 15 de enero, de Protección Jurídica del Menor), establece el “derecho del menor a que su interés superior sea prioritario”, así como también lo estableció el Comité de Naciones Unidas de los Derechos del Niño (Observación general nº 14, de 29 de mayo de 2013). Queda claro que las leyes sobre espectáculos públicos y actividades recreativas de las comunidades autónomas, a excepción de las que versan sobre caza y tauromaquia, recogen en su articulado que los menores deben tener prohibido o estar alejados de cualquier actividad, espectáculo, juego o similar en los que la violencia sea el foco principal, incluso si es a través de medios audiovisuales.

Sin embargo, nadie se rasga las vestiduras cuando niños y adolescentes acuden a un espectáculo taurino, en el que es un mero espectador, o cuando acuden a una batida de caza. Las propias instituciones ven con buenos ojos, que niños de 14 años obtengan un permiso de armas de fuego y las utilicen como si de un juego se tratara. Cabría preguntarse qué diferencia existe entre ver un espectáculo cruel en el que se maltrata a un animal, y que la muerte del animal sea causada en una actividad a la que intentan disfrazar como deporte a manos de un niño. Se debe tener en consideración que el mensaje que se está transmitiendo no es el adecuado. La infancia debe estar alejada de todo acto de violencia, ya sea a través de redes sociales, medios audiovisuales, o cualquier otro, siendo todavía más grave cuando esta violencia se produce de forma presencial, en directo y en primera persona.

El menor en una corrida de toros ve que los adultos sonríen y jalean la tortura lenta de un animal indefenso. Es justo comentar que los bóvidos son encajonados para ser transportados, y que desde que son apartados de la manada pueden haber perdido peso por no estar alimentados adecuadamente. Además, son tratados con diuréticos o laxantes para que no hagan lo propio cuando salen del toril, y su visión es monocular (solo distinguen a un metro de distancia) y ni siquiera distinguen los colores.

Permitir que los menores puedan usar armas de fuego es nefasto para su educación, además de un grave peligro.

Permitir que los menores puedan usar armas de fuego es nefasto para su educación, además de un grave peligro.

En la caza, en cambio, estos menores son los protagonistas de la muerte del animal. Cuando se cazan mamíferos, se suele reconocer a los menores como cazadores ante su primera presa. En algunas zonas de España la tradición es extraer las vísceras al trofeo y colocárselas por encima como un acto de iniciación.  No se puede obviar que el mensaje que están recibiendo es que “la violencia es buena ante un ser indefenso”, pero ¿qué sucede si esta violencia la extrapola ante un igual? A este respecto existen estudios que relacionan el maltrato animal con el maltrato interpersonal.

En la exposición de motivos de la L.O. 8/2015, en su párrafo II se recoge que “el menor tiene derecho a que, cuando se adopte una medida que le concierna, sus mejores intereses hayan sido evaluados y, en el caso de que haya otros intereses en presencia, se hayan ponderado a la hora de llegar a una solución”. Cuando se regulan leyes de caza o tauromaquia, cabe preguntarse si a la hora de evaluar los intereses se pondera realmente que el interés del menor prime sobre cualquier otro interés. La respuesta es un NO rotundo. Esta claro que detrás de estás dos actividades priman sobre todo los intereses económicos y particulares de una minoría. La única pretensión de esa minoría es buscar la continuidad de unas prácticas que pierden arraigo año tras año, tal y como muestran las estadísticas.

En los últimos meses se ha visto cómo niños menores han fallecido en batidas de caza, uno de ellos con apenas 4 años. Además, los colectivos taurinos y cinegéticos  pretenden que se ofrezcan clases para niños, incluso gratuitas o financiadas por la propia administración, para que estas prácticas perduren a lo largo del tiempo, transmitiendo un mensaje completamente nefasto. Una publicación a favor de la tauromaquia, como es La tribuna de España en un artículo en el que se defienden las escuelas taurinas y la utilidad que tienen para los menores, decía que “son un ejemplo de cómo se educa a los niños en valores fundamentales que puedan hacer de ellos personas educadas, responsables, deportistas y lejos, muy lejos de las drogas y otras adicciones”. En un conocido programa de televisión, un líder político les dijo a unos niños que la caza es buena “para que esos animalitos no se pongan enfermos”. Un niño pequeño lo puso en ridículo al contestarle que los depredadores resuelven el problema. Precisamente los depredadores también están acosados por los cazadores.

Un menor asistiendo a una corrida taurina: La insensibilidad ante el maltrato animal es mejor aprenderla de joven.

Un menor asistiendo a una corrida taurina: La insensibilidad ante el maltrato animal es mejor aprenderla de joven.

España es uno de los países que ratificó la Convención de los Derechos del Niño, y por tanto debe dar cuenta cada 5 años a esta Convención sobre aquellos temas que reconocen derechos de los menores. En 2014, en la reunión celebrada en Ginebra en la sede de Naciones Unidas, ya se expuso la gravedad de que los niños asistieran a clases de tauromaquia y a espectáculos taurinos. El Comité estableció en su informe final, su preocupación por el bienestar tanto físico como psíquico de los niños que acudían tanto a estas clases como a los espectáculos, instando a los países que ratificaron la Convención a tomar las medidas legislativas oportunas en aras de proteger la infancia ante este tipo de injerencias. Sin embargo, existe un propósito muy generalizado en algunos sectores, con el beneplácito de las instituciones, para que se siga formando a niños y niñas en este tipo de prácticas. Muchas escuelas taurinas son subvencionadas y la edad no es un impedimento para acceder a ellas, como alumnos o como meros espectadores. En Salamanca, por ejemplo, las escuelas taurinas pueden pedir subvenciones para albergar novilladas. Una novillada conlleva la subvención de 2.500 €, según las bases publicadas en el Boletín Oficial de la Provincia. Pero el despropósito todavía más abrumador es el aparecido en la página oficial del Ayuntamiento de La Llosa de Castellón, en la que anuncia que “el club de cazadores La Coloma de La Llosa, dentro de la Federación Territorial de Caza de Castellón, organiza un Campus de verano para niños y niñas de entre 6 y 12 años”.

Mientras no se cumplan los 18 años no se puede obtener el carnet de conducir, comprar bebidas alcohólicas o tabaco, entre otros. Sin embargo, sí se permite la participación de menores en actividades violentas en las que se ataca la integridad física de un animal contraviniendo toda la normativa de protección del menor con el beneplácito de instituciones y políticos a los que no les importa la educación de niños y niñas. Intentan convencernos de que este tipo de actividades educan en valores y respeto, cuando realmente dista mucho de ello. Se están destinando partidas presupuestarias para enseñar a matar animales para aquellos menores que “deseen” continuar con tradiciones anacrónicas, aunque este deseo sea en realidad el deseo de sus progenitores.

Debemos educar en valores y en el respeto, tanto a los animales como al medio ambiente. No se puede obviar que el respeto hacia los más débiles, como es nuestro entorno natural, y por ende, todo lo que le rodea, contribuirá a una mejor calidad de vida para todos. Para esos objetivos, algo elemental es que los niños y niñas estén alejados de aquellas actividades que sean violentas.

Mª Mercedes Ortolá Seguí, @LexMerche
Licenciada en Derecho
Máster en Derechos Humanos, Democracia y Justicia Internacional
Máster en Derecho Animal y Sociedad
Presidenta Asociación Abogados de Protección Animal y Medio Ambiente de la Comunidad Valenciana, APAMA-CV

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Colección de buenas noticias ambientales en 2019 (semestre 1)

Activistas por el medioambiente: Buenas noticias para todosComo ya es habitual, hacemos balance de las buenas noticias para el medioambiente en la primera mitad de este año, para que sirvan de inspiración.  Estamos seguros de que esto anima a mucha gente a seguir trabajando por el medioambiente y a afiliarse a ONG ambientales.

  1. La UE acordó prohibir plásticos de un solo uso en 2021: A final del año pasado se acordó prohibir platos, cubiertos, pajitas y bastoncillos, aunque eso supone una mínima parte del plástico de usar y tirar. ¿Cuando prohibirán las botellas de plástico? ¿Y las latas? Los envases de usar y tirar son un gran problema, por lo que nuestra propuesta se basa en dos puntos (vídeo resumen):
    1. Que todos los envases de vidrio sean retornables (con un SDDR).
    2. Impuestos crecientes año a año por cada envase de usar y tirar que se ponga en circulación.
  1. La tauromaquia se queda sin fondos y sin afición: Cada vez se destina menos dinero a torturar toros y así, la tauromaquia muere.
  1. La caza está siendo acorralada por la ley y por la ética:
  1. Más buenas noticias para los animales:
  1. Viajar en avión contamina el doble que en coche, pero la gente suele viajar más kilómetros en avión que en cocheCrece la verguenza por volar en avión, debido a la contaminación: La aviación emite alrededor del 2% de CO2 del total a nivel global, es decir, contamina más del doble que España, pero sin ninguna obligación de reducir emisiones. Un avión con 150 personas quema 6 toneladas de queroseno en 3 horas de viaje. En Alemania se está proponiendo que cada alemán pueda viajar solo tres veces al año. Un pasajero de avión emite 285 gr. de CO2 por km.; en coche es la mitad aproximadamente (158); y en tren mucho menos (14). Viajar en avión contamina el doble que en coche por cada kilómetro, pero en avión se hacen más kilómetros que en coche, por lo que la contaminación se dispara. En Suecia, flygskam se refiere a la vergüenza o la culpabilidad por volar y su orquesta más importante vetará a todos los directores o artistas que lleguen al país en avión.
  1. La energía solar de autoconsumo crece en España, a pesar de que, por ignorancia, algunos ayuntamientos ponen dificultades. Por otra parte, la empresa sin ánimo de lucro Ecooo ha recuperado ya 95 instalaciones solares en toda España, a través de más de 4.000 participaciones de ciudadanos. Entre mucha gente pequeña, se están haciendo cosas grandes, y el autoconsumo es una forma fácil de generar un gran cambio global desde tu casa.
  1. Las energías sucias pierden apoyos:
  1. Europa denuncia a España por no proteger Doñana: Es una noticia triste, pero es una buena noticia porque esperamos que esto sirva para cerrar los pozos ilegales y evitar más denuncias y multas de Europa por temas ambientales. Recordemos que España encadena tres años seguidos como el país con más infracciones ambientales de la Unión Europea
  1. Baleares aprueba una ley ambiciosa de residuos con la reducción como protagonista: El objetivo principal es acabar con el “usar y tirar” y para ello han prohibido productos con microplásticos, objetos no recargables, cápsulas de café… En la redacción han colaborado varias ONG, como Amigos de la Tierra. Es una pena que con el lío de comunidades autónomas estas cosas solo se aprueben localmente, pero esperamos que el gobierno de España tome el timón en un tema tan importante y que nuestra propuesta sobre envases esté sobre la mesa.
  1. Lugares protegidos:
  1. Los partidos ecologistas han triunfado en las elecciones europeas: Han conseguido más de 70 eurodiputados, son el cuarto grupo en la eurocámara, la segunda fuerza en Alemania y la tercera en Francia. En España, la falta de educación ambiental beneficia a los partidos que atacan el medioambiente.

Gracias por difundir todas las noticias ambientales pero especialmente las buenas, porque lo bueno atrae a lo bueno. También puedes ver la colección completa de nuestras buenas noticias ambientales.

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Un proyecto en Tanzania para reducir la basura de plástico: Njombe Beyond

Ver vídeo NjomBE BEyond: Plástico reciclado para satisfacer necesidades locales.

En Njombe (Tanzania) para saciar la sed, los refrescos y el agua embotellada son las opciones más seguras y prácticas; a nadie se le ocurre llevar un puchero y un fuego donde hervir el agua para poder beberla sin riesgo a enfermar. Además, aquí es totalmente normal tirar la botella vacía en cuanto se termina, da igual a donde. Entendible: no he visto ninguna papelera en el pueblo. Y hasta en España la recogida de envases y el reciclaje se hacen mal.

Sin papeleras, sin conciencia ambiental y sin opciones, la basura crece

Ponte por un momento en el lugar de una persona local. ¿Cuál es la alternativa? En el remoto caso de que su vida le deje espacio para tomar conciencia ambiental, ¿qué puede hacer? ¿Llevar desde la mañana en su botella reutilizable, los litros de agua que necesita en todo el día? ¿No beber o beber a riesgo de enfermar? Esta segunda opción es muy practicada, por cierto. También se puede guardar la botella vacía hasta llegar a casa para tirarla a un magnífico agujero donde en unos días será incinerada, permitiendo disfrutar de unos geniales humos tóxicos.

Los humanos funcionamos en gran medida por incentivos y castigos. En Njombe, poco o nada empuja a actuar por nuestro medio ambiente.

A nivel macro, se proponen soluciones, a priori drásticas, como la reciente prohibición (castigo) de usar bolsas de plástico y parece que funcionan. Si bien sería interesante conocer el impacto ambiental de las bolsas de otros materiales que han aparecido en el mercado, pues las bolsas biodegradables no son tan biodegradables y mantienen el error de los materiales de usar y tirar.

¿Qué hacemos a nivel individual o de comunidad?

Tanzania, en África, quiere reciclar el plástico de su basuraNos encantaría que en Njombe hubiese agua “del grifo” potable, gratuita o a precio asequible en todo momento y lugar. Por eso, desde el SHIPO SMART Centre llevamos años promoviendo tecnologías SMART (Simples, basadas en el Mercado, Asequibles y Reparables) para la extracción y filtrado del agua. Lo hacemos entrenando y apoyando a artesanos locales en la fabricación y venta de las tecnologías SMART. La demanda local de dichas tecnologías hace que los negocios de estos artesanos florezcan. Más de 60 artesanos de la zona, entrenados por SHIPO SMART Centre, trabajan en 15 empresas con tecnología SMART para agua y saneamiento. Y, por cierto, ayudan a reducir el consumo de agua embotellada.

Njombe Beyond, el nuevo proyecto de SHIPO SMART Centre, busca replicar estos resultados con el reciclaje de plástico. Soñamos con muchos pequeños recicladores locales que eviten imágenes entristecedoras, consigan ingresos y produzcan objetos que las personas de su entorno necesitan. Lo harán porque tienen los incentivos para hacerlo, pero seguro que en el camino entenderán la gran labor que hacen y los impactos de los que nos libran a todos. Además, en Njombe Beyond queremos ir más allá, “beyond”, implicando a la comunidad local, incluyendo colegios, para dar a conocer los problemas y oportunidades de los residuos plásticos.

Sabemos que reciclar no es suficiente y que puede que estemos tomando una responsabilidad que debería corresponder a gobiernos y empresas envasadoras o productoras de objetos de plástico. Pero somos nosotros los que vivimos aquí y los que tenemos que actuar ante tan grave problema. Paso a paso, pole pole. A tres bandas: reduciendo, reutilizando y reciclando (ley de las tres erres).

Ayúdanos a hacer Njombe Beyond realidad financiando la fabricación de las primeras máquinas en: https://www.goteo.org/project/njombe-beyond (quedan pocos días para poder ayudarnos).

Vídeo Njombe Beyond, “donde la 2a vida del plástico satisface necesidades locales”:

Unai, SHIPO SMART Centre Tanzania, @ShipoTanzania

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¿Qué debes explicar a tus hijos cuando quieran una mascota?

Si tienes una mascota es para tratarla bien toda su vida, hasta que la muerte os separeEl número de mascotas aumenta en los países ricos y, con ello, su impacto ambiental. Los científicos han dejado claro que entre las cosas más efectivas para reducir el impacto ambiental están tener menos hijos y vivir sin coche y sin mascotas.

  • ¿Podemos tener una mascota de forma responsable?
  • ¿Qué debemos tener en cuenta antes de adquirir una mascota?
  • ¿Qué podemos y debemos explicar a nuestros hijos cuando pidan una mascota para que entiendan todo lo que implica?

Meter a un ser vivo en nuestra casa no es lo mismo que comprar un videojuego. Puede ser algo divertido, pero un animal no se puede “apagar” cuando estemos cansados de jugar con él. Hay unas cuantas cosas que debemos tener en cuenta antes de hacernos responsables de una mascota. Lo más importante es ver si los cuidados que requiere el animal son compatibles con el estilo de vida y las capacidades físicas y económicas de su nuevo hogar. Vamos a intentar desarrollarlas brevemente:

1. Esperanza de vida: Lo primero es descubrir cuántos años vivirá nuestra mascota aproximadamente. Ello depende de su edad actual y de la especie y raza. Luego, debemos preguntarnos: ¿estamos en la familia todos dispuestos a convivir y cuidar del animal durante todo ese tiempo facilitándole todo lo que necesite para una vida digna?

2. Cuidados esenciales: Cada mascota debe tener un cuidador principal, que sea el responsable último de los cuidados básicos. El cuidador principal debe comprometerse firmemente a serlo durante toda la vida del animal. Antes de adquirir la mascota, el cuidador principal debe conocer los cuidados básicos, al menos respecto a:Claves del buen trato a los animales

  • Alimentación: qué come y cada cuánto tiempo. Es importante saber si podemos dejarle solo en casa unos días y, en tal caso, cómo dejarle comida y agua suficiente.
  • Higiene y cuidados básicos: cómo limpiarlo, cómo deshacerse de sus excrementos, y quién se va a encargar de limpiar todo lo que el animal ensucie y de los daños que genere. Por ejemplo, un perro debe ser paseado al menos dos veces al día, y debe poder hacer sus necesidades tres o más veces al día.
  • Educación, ejercicio o tiempo de atención: Dependiendo del tipo de animal es posible que requiera más o menos atención y eso es algo que debemos pensarlo de antemano. Si hay problemas de comportamiento consulta a un experto antes de decidir deshacerte del animal.
  • Salud: Tarde o temprano nuestra mascota necesitará atención veterinaria. Los mamíferos deben ir al veterinario una vez al año, aproximadamente.
  • Coherencia: Mucha gente tiene mascotas porque dice que “ama” a los animales, pero a sus animales les da de comer otros animales. Eso es especismo, porque discrimina a unas especies a favor de otras. Entérate de si tu mascota puede ser vegana, aunque no lo sea en la naturaleza. Piensa que desde que el animal no vive en la naturaleza, ya no sigue sus pautas naturales. Muchos perros no pueden ni elegir su horario para hacer sus necesidades, por lo que no es tan grave que no elijan su alimentación, siempre que sea completa y equilibrada.
  • Esterilizar: Para evitar el crías que no puedas mantener, todos los animalistas recomiendan la esterilización como solución. Si tu mascota no está esterilizada, debes controlarla muy bien en todo momento, o bien, ser responsable de sus actos.

Motivos de abandono, según Affinity3. Costes: Toda mascota tiene costes fijos de dos tipos: periódicos (alimentación, vacunas, productos de aseo…) y puntuales (veterinario, medicinas, juguetes, su jaula, su cama…). El dinero es la tercera causa de abandono, según algunos estudios, tras camadas indeseadas y el fin de la temporada de caza.

4. Alergias: Es muy importante comprobar previamente si alguien de la familia tiene alergia a ese animal. En particular, los gatos generan bastantes alergias. Si un único miembro de la familia es alérgico los problemas empezarán pronto. A veces, las alergias se pasan en unas semanas, pero no podemos confiar en ello.

5. Vacaciones y viajes: Pensemos si nuestro ritmo de vida incluye viajes frecuentes (por trabajo, fines de semana…) o puntuales (Navidad, verano…). ¿Qué vamos a hacer con nuestra mascota entonces? ¿Abandonarla? Hay refugios y cuidadores profesionales, pero seguramente no estará bien cuidada y podría contraer alguna enfermedad al estar con otros animales. Por otra parte, tener una mascota para desplazarla cuando nos estorba no es forma de educar en el valor de la responsabilidad y de la amistad. Lo sensato es organizar los viajes contando con el animal, como uno más de la familia, con sus necesidades y limitaciones.

6. Abandonos: Por desgracia, muchas mascotas son abandonadas cuando dejan de resultar interesantes o cuando cambian las condiciones de la familia (por el nacimiento de un bebé, por ejemplo). Por supuesto, abandonar un animal debe descartarse totalmente. Cualquier otra acción es preferible: primero buscarle un nuevo hogar y como última opción llevarlo a una protectora o refugio. Pensemos que, igual que ocurriría con los humanos, los animales pueden sufrir mucho al cambiar de familia. El abandono de animales por parte de cazadores y las vacaciones suponen gran parte del abandono de animales, lo cual produce mucho sufrimiento y muchos daños (accidentes…).

7. No compres, ADOPTA: Dadas las altísimas tasas de abandono de perros y gatos, comprar animales en las tiendas solo sirve para mover una maquinaria en la que los perros se maltratan mucho. Reino Unido ha prohibido la venta de cachorros de perros y gatos en comercios y eso debe hacerse con más motivo en España. Además, es bueno saber que en muchos casos es recomendable adoptar un adulto en lugar de un cachorro.

8. Separación de sus familias: Casi siempre, para tener una mascota se ha separado a ese animal de su familia, de sus congéneres y/o de su ecosistema. El colmo es cuando se capturan animales salvajes de la naturaleza para enjaularlos o domesticarlos. Incluso aunque sean animales criados en cautividad, el derecho a estar con los suyos es, sin duda, importante.

No es malo compartir nuestra casa con otros animales, pero debemos hacerlo respetando sus necesidades y siendo consecuentes con la gran responsabilidad que ello supone. No caigamos en el error de tener animales como si fueran coches: los dejamos aparcados y nos olvidamos de ellos hasta que nos hacen falta. Así es como malviven muchos caballos encerrados en sus minúsculos “garajes” esperando a que su dueño quiera darse un paseo para poder salir. Los caballos necesitan correr y saltar, tomar el sol y disfrutar de la lluvia… Esa es otra razón por la que la equitación implica siempre maltrato animal.

No podemos seguir mirando a los animales como si fueran objetos de consumo para satisfacer nuestros deseos. Los animales no son máquinas y tienen sus propios sentimientos, deseos, gustos y necesidades.

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Libro “Ecoanimal: Una estética plurisensorial, ecologista y animalista” de Marta Tafalla @TafallaMarta (Resumen)

Marta Tafalla, profesora de la Universidad Autónoma de Barcelona, ha investigado sobre muchos aspectos tales como la estética, la ética, el medioambiente y los derechos de los animales. Ha colaborado con Blogsostenible y es una militante activa en las redes sociales defendiendo la justicia y denunciando el maltrato animal. Su cuenta de Twitter es @TafallaMarta.

La apreciación estética

La apreciación estética es sobre todo una actividad mental. “Más allá del placer biológico que nos genera la percepción, existe un placer intelectual”, que nos evoca o inspira hacia otros destinos (arte, filosofía, espiritualidad…). A pesar de las dificultades, hay consenso en que la apreciación estética ha de ser desinteresada, en el sentido de que su fin último es deleitarnos y no obtener otros resultados “prácticos”; no es un medio para conseguir un fin, sino que es un fin en sí misma. La vida moderna, acelerada y contaminada, puede dificultar la contemplación serena. ¿Cuántos observan hoy las estrellas por el placer de verlas, sin prisas y sin más objetivos?

Según Schopenhauer, el egoísmo que guía a todos los seres vivos es más peligroso en los humanos (algo que está bien demostrado). Toda su filosofía es un intento de limitar el ego, y una de las vías es la estética porque la contemplación estética actúa como una pacificación del ser. Se supone que mientras apreciamos la belleza de algo no somos empujados por el egoísmo, de forma que la estética es una vía para construir una relación más ética y pacífica con todo, incluyendo la naturaleza.

Para M. Horkheimer y T.W. Adorno el miedo a ser dominado por la naturaleza, lleva al humano a intentar dominarla, de tal forma que el humano no pretende conocer el mundo sino dominarlo. Cuando nos relacionamos con lo exterior, demasiadas veces solo se piensa en la utilidad de todo y nos dicen que todo lo inútil no merece la pena. Adorno sostiene, en cambio, que si los seres humanos no saben apreciar la naturaleza tampoco sabrán protegerla, lo cual parece evidenciarse con cada desastre ambiental.

“La belleza o la fealdad no existen realmente” en los objetos, sino que son percepciones subjetivas. “En la estética no vamos a encontrar verdades absolutas”, pero eso no implica que sea algo sin importancia. Por ejemplo, “es más probable que los ciudadanos de un país decidan proteger un entorno que les parece singular y espectacular que otro que consideran aburrido o feo”. En cambio, “preservar la biodiversidad exige proteger todas las especies, tanto las que nos parecen bellas como las que no”. Esto es importante tenerlo en cuenta dado que “nuestras apreciaciones estéticas tienden a influir en nuestras decisiones sobre la defensa de la naturaleza”.

Kant impulsó la autonomía de la estética respecto de la ética. Es decir, un objeto feo no tiene que ser moralmente malvado, ni debe ser combatido y eliminado. Por otra parte, un objeto bello no tiene que ser moralmente bueno. Un ejemplo es la tauromaquia: aunque algunos ven belleza en la tortura de un animal, esa supuesta belleza no justifica éticamente el sufrimiento que causa.

Vivimos en una sociedad que es muy superficial en algunos aspectos. La valoración estética es un buen ejemplo, pues se ponen en valor muy pocos aspectos, sin profundizar. Por ejemplo, la fruta es evaluada solo por unos cuantos aspectos concretos (color, tamaño, uniformidad, brillo…) y se olvidan aspectos que son muy importantes (uso de pesticidas, herbicidas, abonos artificiales, trabajadores mal pagados…). Si valoramos la estética con profundidad, unas manzanas irregulares o con alguna mancha, pero de productores locales y ecológicos saldrán ganando a otras manzanas, pues “lo importante es entender que la belleza de las manzanas no depende solo de su aspecto, sino también de su historia”. Otro ejemplo son las frutas y verduras envueltas en plástico o en bandejas de porexpán: se venden demasiado a pesar de que sabemos los problemas del plástico y que, aunque se reciclen, reciclar no es suficiente.

Estética superficial: animales y personas como objetos

“Estilos estéticos superficiales reducen el objeto a un mero instrumento cuya utilidad consiste en adornar”. Algunos casos muy graves son las peceras y los pájaros enjaulados, donde los animales son reducidos a “meros adornos” (prestigiosos museos incluyen obras de arte con animales vivos encerrados). No parece influir en ello que sepamos que “los animales sienten placer y dolor” y que “todos los vertebrados, e incluso algunos invertebrados como los cefalópodos, son más inteligentes y emocionales de lo que la ciencia más mecanicista nos venía repitiendo desde los tiempos de Descartes”. Por tanto, “encerrar animales en espacios reducidos y condiciones artificiales, impedirles vivir sus vidas, robarles su libertad y separarlos de sus familias simplemente porque nos parecen bonitos implica reducir a los animales a un mero valor ornamental, y eso es precisamente lo contrario de una apreciación estética profunda”. “Los animales no son objetos: son historias, son redes de relaciones (…). Por eso las jaulas no solo encierran, sino que rompen vidas“. Así lo demuestra Braitman en un su libro “La elefanta que no sabía que era una elefanta“.

Hoy, a veces, la experiencia estética es algo simple y barato, un producto low-cost, aunque los animales paguen con su vida y su libertad y aunque el medioambiente se deteriore. Para Tafalla, “las experiencias estéticas profundas están mucho más allá de lo que ninguna empresa nos podrá vender jamás”.

Mención aparte merece lo femenino. Según Tafalla, la prensa tiende a centrarse en cómo las mujeres van vestidas o peinadas, más que en lo que hacen o dicen, independientemente de su cargo político o de si son artistas, científicas o empresarias. “Se recuerda diariamente a las mujeres que deben mostrarse jóvenes, delgadas, con piel lisa y perfecta, maquilladas”… y muchas de ellas “invierten gran cantidad de tiempo, dinero y preocupación en acercarse al ideal que se les prescribe en vez de dedicarse a cosas más interesantes”. Tafalla explica el caso de las farmacias, donde “los conceptos de salud y estética se mezclan de una forma peligrosa”. “Se dice a veces de nuestra sociedad que es muy estética, pero eso no es cierto en absoluto: lo que reina en nuestra civilización es la superficialidad”. La valoración estética debe hacerse con mayor profundidad y ello requiere al menos un pequeño esfuerzo.

Tenemos más de 5 sentidos: aceptar la pluralidad facilita superar el egoísmo

Descartes calificó a los animales como máquinas carentes de conciencia, incapaces incluso de sentir dolor. El error ha sido demostrado en multitud de ocasiones, especialmente con los hallazgos de Darwin, que nos situó a los humanos dentro de los animales, como uno más con características propias. Por otra parte, los sentidos de los humanos también se han clasificado en dos grupos, los ligados a actividades intelectuales (vista y oído) y los que no fueron aceptados para la estética (olfato, gusto y tacto), por representar los placeres corporales y acercarnos a los demás animales. Esos tres sentidos han sido minusvalorados con argumentos tales como que no puede crearse arte para ellos.

En el fondo, ese debate plantea cómo nos concebimos y cómo nos relacionamos con la naturaleza. El libro explica que esa dualidad en los sentidos, plantea también una dualidad con la naturaleza, que nos sitúa fuera de ella y amenazados por ella. Por tanto, tenemos que dominarla y explotarla. Si en vez de ello nos propusiéramos comprenderla, nuestra relación con la naturaleza sería “infinitamente más sencilla y fluida y a la vez más apasionante”.

El ecofeminismo ha sido muy explícito al comparar las distintas formas de dominio: la explotación de las mujeres, de la naturaleza y de los animales tienen muchas similitudes. La idea básica subyacente es que hay una jerarquía y que lo superior puede someter a lo inferior. Por tanto, la naturaleza existe para servir a nuestra especie, y “un caballo debe renunciar a su propia vida para convertirse en el sistema de transporte de un ser humano”, o bien, que una mujer debe renunciar a sus proyectos para servir a los de un hombre. “El problema es un orden metafísico jerárquico que justifica relaciones de poder y opresión”.

Decía Harari que “los monoteístas han tendido a ser mucho más fanáticos y misioneros que los politeístas”, porque los monoteístas ven una dualidad (o crees en su dios o no), mientras que los politeístas están más abiertos a creer en nuevos dioses. Para Tafalla, aceptar la pluralidad sensorial puede facilitar entender mejor la diversidad, en general, y respetar todo aquello que no es como nosotros: “no es el cuerpo lo que necesitamos superar, sino nuestro egoísmo”.

“Los científicos discuten cuántos sentidos tenemos y analizan cómo cada uno de ellos influye en los demás”. En pocos años, la relación de sentidos podría cambiar, pero lo que es seguro es que no hay solo cinco sentidos. Para empezar, el olfato puede dividirse en dos: olfato ortonasal (para oler los objetos fuera del cuerpo) y olfato retronasal (para oler la comida y bebida de la boca). El gusto se complementa con el sistema trigeminal con sensores repartidos por la cara (boca, nariz, ojos…) y que perciben sensaciones como lo picante o el frescor de la menta.

Otros sentidos sin duda importantes son el equilibrio (se encuentra en el oído y es útil para desplazarse), la propiocepción (que percibe la posición de nuestro cuerpo), la kinestesia (percibe el movimiento del cuerpo y podría ser el mismo sentido que la propiocepción), la interocepción (percibe el estado interno del cuerpo: digestión, hambre, sed, y otras necesidades fisiológicas), termocepción (sentir la temperatura), la nocicepción (sentir el dolor) y la cronocepción (sentir el paso del tiempo). Por supuesto, unos sentidos se complementan con otros para tener una comprensión más completa de la realidad. Pero a veces, unos sentidos confunden a otros. Por ejemplo, se ha demostrado que la música influye en el sabor en general y del vino en particular. También se ha demostrado que el color de una taza influye en el sabor de una bebida caliente, por ejemplo. ¿Es el sentido de la orientación otro sentido? ¿Y la empatía?

Los sentidos que están enfocados hacia nuestro propio cuerpo nos ayudan a disfrutar más de ciertas experiencias: sentir cómo nos mueven las olas, disfrutar de una caminata o de un tobogán… La interocepción nos permite sentir si un lugar nos estresa o nos tranquiliza. Por otra parte, se ha demostrado que el olfato tiene la capacidad de evocar recuerdos con gran viveza.

El olfato ha sido un sentido altamente despreciado. La autora es anósmica de nacimiento (sin sentido del olfato totalmente) y refleja su sorpresa al ver que los humanos que huelen no consideran importante el olfato, hasta que lo pierden. Entre el 15 y el 20% de la población tiene alguna pérdida olfativa (hiposmia) y entre el 2.5 y el 5% padece anosmia. Tafalla afirma: “Creo que la anosmia es el único problema de salud ante el cual la gente se permite hacer chistes desagradables sin ningún pudor”. Ella se sorprende de “la ambigüedad de las personas que disfrutan con los olores y al mismo tiempo te aseguran que no son necesarios”. “Todas las personas que he conocido que habían perdido el olfato de adultas estaban profundamente afectadas; su calidad de vida había disminuido y en algunos casos también su vitalidad y alegría”, llegando incluso a la depresión. “Al desaparecer el olfato, desaparecen a la vez un estímulo para comer, una buena guía para cocinar y el principal responsable del sabor de la comida”. No tener olfato es un gran problema para algunas profesiones, como las de la alimentación (cocinar, enología…), la perfumería, bomberos, trabajar con sustancias peligrosas…

Según Tafalla, “la anosmia empobrece la apreciación de la belleza y la fealdad”, además de ser un problema de salud. No poder oler un bosque, el mar, o algo en descomposición resta información y genera distinta valoración. El olfato influye en la cronocepción y sin olfato los entornos parecen más estables, porque el olfato percibe algunos cambios que otros sentidos no pueden. Pero cuando un sentido nos falla, haremos bien en centrarnos en todos los demás.

Apreciar la naturaleza

“Los elementos naturales no han sido creados por nosotros ni para nosotros”, dice Tafalla. A veces se usan palabras que esconden preocupantes realidades. Por ejemplo, el concepto de Antropoceno puede alimentar el narcisismo humano de especie superior, ocultando que el impacto sobre el planeta es muy perjudicial. También se usa la expresión sexta extinción, que recalca que hubo antes otras, pero la actual es la primera causada por el hombre y podría bien llamarse exterminio global o ecocidio, igual que el cambio climático debería llamarse catástrofe climática.

Se están descubriendo grandes cosas sobre las capacidades cognitivas de los animales, pero para Tafalla lo más sorprendente es que hayamos tardado tanto en hacer ese tipo de estudios. Lo cual resalta el antropocentrismo del ser humano. Nos cuesta retirarnos a los márgenes y asumir una actitud humilde permitiendo que la vida se desarrolle y que la diversidad se abra paso. Tenemos que “dejar de concebir la naturaleza como una fuente de recursos y redescubrirla como una red de vida” y “entender que ningún ecosistema ni ninguna especie existen para servirnos a nosotros, sino para sí mismos”. Esa actitud no implica la inactividad sino tener una actitud activa para compensar los daños que recibe la naturaleza: instalar pasos de fauna en carreteras, cajas nido, hoteles para bichos, limpiar montes, recuperar ríos, atender a animales salvajes heridos, favorecer la biodiversidad urbana, renunciar a insecticidas y herbicidas…

Resulta sorprendente que la estética de la naturaleza tenga una historia tan breve. Nació en el siglo XVIII, pero no fue hasta el siglo XX cuando Adorno y Hepburn le dieron el estatus de disciplina académica. Esto es importante porque ayuda a dar valor a la naturaleza. Si no educamos en conocer la naturaleza en su entorno, difícilmente se comprenderá la catástrofe ecológica ni se luchará para evitarla. Para apreciar un entorno no basta el aspecto visual (eso está en una simple foto), sino que hay que aprender a valorar otras cualidades sensoriales, a sentirse dentro del entorno, a olerlo y recorrerlo, entendiendo que la naturaleza no está ahí para nosotros, sino que es un lugar donde viven muchos organismos y que nosotros solo somos uno más. Si nos desconectamos de la naturaleza “nos convertimos en animales de granja”. El concepto de estética ecoanimal resalta la necesidad de prestar atención a los animales de esos entornos. Por ejemplo, los cetáceos no usan mucho la vista porque bajo el mar la luz no profundiza mucho y el oído para ellos es esencial. Se ha constatado que los focos de ruido (sónar de barcos, prospecciones…) les afectan, llegando incluso a provocar que queden varados en las playas. “Si seres inteligentes de otro planeta observaran el nuestro con el sentido del oído, no quedarían maravillados por nuestra poesía y nuestra música, sino ensordecidos por nuestra contaminación acústica“. Tantos tipos de contaminación es lo que lleva a Tafalla a concluir que “estamos arrasando el paraíso”.

“La publicidad emplea sistemáticamente paisajes naturales como decorados y animales como ornamentos para vender cualquier tipo de producto”. Por ejemplo, “tal estética superficial es uno de los factores responsables del tremendo daño que causa el turismo masivo” que, tantas veces acaba “dañando la misma naturaleza cuya imagen idílica se ofrecía como reclamo”. Tallafa se pregunta ¿qué turista mirará detrás del decorado para ver si el viaje o la estancia daña la biosfera?

Por supuesto, el lenguaje humano es más rico que el de los animales pero nuestras conversaciones son demasiadas veces absurdas: la vulgaridad y la banalidad son frecuentes y para ello basta ver la televisión, YouTube o las redes sociales. Ciertamente, muchas de nuestras conversaciones son para expresar afecto o compañía, y lo de menos es el tema del que se hable. Ante esos casos, Tafalla se pregunta ¿qué cambiaría si sustituyéramos esas charlas por sonidos como los animales?

A grandes rasgos, la gente suele estar orgullosa de lo que la humanidad ha hecho gracias a la “inteligencia”. Se dice que somos violentos, generamos guerras y cometemos genocidios, pero que nos salvamos por gente como Shakespeare, Cervantes, Miguel Ángel, Mozart o Beethoven. “No importa cuánto daño causemos, seguimos enamorados de nosotros mismos”. Para Tafalla hay tres razones por las que podemos cuestionar la capacidad artística o estética del ser humano en general:

  1. Primero, la naturaleza es arrasada, y eso demuestra que solo apreciamos lo que nosotros creamos, o bien, que no valoramos la naturaleza.
  2. En segundo lugar, el ser humano también destruye su propio arte cuando no encaja con sus gustos o cuando el arte critica a los poderosos.
  3. Por último, buena parte del arte, al igual que la filosofía o la ciencia, “ha servido para legitimar una civilización radicalmente injusta”. En todas las épocas ha habido gente que ha luchado contra las injusticias de todo tipo (esclavitud, racismo, machismo, homofobia, especismo…), pero sus obras no tuvieron la misma repercusión que las obras de los más sumisos. “Un caso paradigmático es la manera como el mundo del arte ha vetado tradicionalmente la creación artística realizada por mujeres” o por artistas de culturas no occidentales. Para Tafalla, es necesario y urgente “dejar de mirarnos tanto el ombligo de nuestras creaciones” y “practicar la humildad”. “Apreciar la belleza natural exige precisamente renunciar a dominar y poseer”. Por eso, la caza es un acto principalmente destructivo, acaba con el placer de observar el animal, se roba una vida y se reduce “la riqueza estética de ese animal” y, de hecho, de todo el planeta.

Cuando se denuncian los desastres ambientales, la gente percibe que las soluciones empeorarían su calidad de vida (dejar de viajar en avión, comer menos carne u otras soluciones que proponen científicos y ecologistas). “No se trata de ser más infelices, sino de redefinir la felicidad”. La filósofa Carmen Velayos cree que sería más motivador hacer discursos más positivos que propongan estilos de vida y de felicidad alternativas a los dominantes.

Apreciar a los demás animales

No cabe duda de que los animales han fascinado a la humanidad desde siempre. Sin embargo, Tafalla opina que “dada la superficialidad que impregna la civilización en la que vivimos, su apreciación suele ser bastante banal”. Y ella justifica su afirmación porque “no se los aprecia como aquello que son, sino como aquello que nuestra civilización desearía que fueran”, y normalmente desearían que fueran menos complejos. O sea, se simplifica a los animales y se ignoran sus capacidades cognitivas, emocionales, comunicativas, así cómo la de sentir dolor y placer, y tener memoria y deseos. En síntesis, la humanidad hace sufrir a los animales para “ser obligados a entregarnos su cuerpo, su tiempo y sus energías para servir a nuestros fines”.

Los animales son “reducidos a un valor instrumental”, como comida, como diversión, como medio de transporte, como cosas para hacer experimentos… y como “instrumentalización estética”. Por ejemplo, se encarcela a los animales porque son bonitos. Es el caso de peces en los acuarios, de pájaros enjaulados o de animales en los zoológicos. Todo eso genera también comercio ilegal de especies y se les mata para convertir a los animales, o parte de ellos, en meros adornos (cabezas de ciervo disecadas para colgarlas en la pared, manos de gorilas como ceniceros…). Aquí también entran las colecciones de mariposas u otros insectos, los abrigos de piel y los zapatos de cuero. También se abusa de la imagen simplificada de los animales, “representaciones insustanciales, que no hacen más que justificar la opresión”. Otro ejemplo: “Los toreros llevan siglos matando toros, pero son incapaces de ver al toro como lo que realmente es”.

El caballo aparece en multitud de representaciones artísticas usado exclusivamente como pedestal de un humano, como seres doblegados a hacer lo que quiera el amo. Sin duda, “ese tipo de arte contribuye a normalizar su uso, como si cargar con humanos y sus mercancías fuera la razón de ser de esta especie”. Los caballos están en sus establos encerrados, hasta que el humano los necesita para su propio beneficio. ¿No deberíamos eliminar ya la equitación como deporte, olímpico o no?

A los humanos les gustan tanto los animales que les hacen daño. Como también decía Laurel Braitman, zoos, acuarios, circos, laboratorios y granjas son cárceles que enloquecen a los animales. Según Tafalla, “mutilan la identidad de los animales para convertirlos en objetos de exhibición”. Los zoos dicen que su tarea es la conservación pero es falso, porque “la única manera de conservar realmente a las especies es conservarlas en sus ecosistemas; y por ello los zoos no pueden cumplir una función real en la conservación”. En los zoos los animales no muestran su conducta natural, y una jaula o una zona enrejada no puede educar en el valor de la libertad. Tafalla se asombra de que la gente esté dispuesta a pagar su entrada del zoo, pero luego se quejan cuando hay fauna salvaje cerca de su casa, aunque no suponga ningún peligro.

“La misma especie humana que inunda los mares de plástico” y contaminación, se queja a menudo de que las deposiciones de los pájaros sobre el asfalto ensucian. La naturaleza no ensucia cuando el hombre no la agrede. “El problema es asfaltar. Eso no significa que debamos renunciar al asfalto (…). Pero sí significa que debemos tener en cuenta los pros y contras de emplearlo”. Otro ejemplo: tenemos que diseñar nuestras carreteras sabiendo los flujos de fauna y poniendo puentes para fauna para que las carreteras no corten el paso de los animales y se eviten así accidentes. Tafalla añade que “ni siquiera nos detenemos a averiguar el daño que provocamos” (véanse aquí unos datos muy preocupantes). Se culpa a los animales de esos accidentes cuando ellos son las víctimas que más sufren.

Otro caso son los ríos, que se encauzan con hormigón, cortando su acceso a otros animales y eliminando hábitats de gran biodiversidad. Aún hay mucha gente que piensa erróneamente que el agua de los ríos se tira al mar. Los ríos, como los animales, no nos pertenecen a nosotros, sino que “son la fuente de vida de la que dependen todos los habitantes de cada ecosistema”.

A veces, se acusa a la fauna salvaje de ser demasiado numerosa (demasiadas palomas, demasiados jabalíes que se meten en las ciudades…), pero la auténtica realidad es que hay “demasiados humanos” que hemos cazado en exceso a los depredadores naturales. Una de las cosas más sensatas que podemos hacer por el bien del planeta es reducir el número de humanos (lo dice la ciencia). “El arma fundamental para lograr reducir nuestra superpoblación sería, sencillamente, que todas las niñas y mujeres del planeta tuvieran acceso a una educación pública y gratuita de calidad”. Esa es la base del “ecofeminismo“.

Tafalla nos revela las contradicciones de nuestra sociedad. Nos gustan los delfines pero los encerramos en acuarios sin interesarnos en que “la existencia de un delfín en cautividad es absolutamente miserable”. También “resulta paradójico que tanta gente salga al campo a ver fauna y que al mismo tiempo se niegue a mirar a esos millones de animales maltratados que buscan desesperadamente nuestra respuesta”.

La sociedad favorece la explotación animal

Existen multitud de estudios científicos sobre los animales de granja: cómo engordarlos, qué hacer para disminuir costes en su penosa vida, etc. En cambio, hay muy pocos estudios sobre su inteligencia, sus emociones, su memoria o sus relaciones sociales. Conocer estos últimos aspectos de los animales “va contra los intereses de la industria”. “Lo que persiguen la mayoría de los estudios no es conocer a los cerdos por sí mismos, sino saber cómo explotarlos de la manera más eficaz”. Tafalla sugiere que en los estudios universitarios se incluya formación en ética filosófica.

Los seres humanos emplean la selección artificial para convertir a los animales en máquinas que satisfagan sus deseos (pollos que crezcan más rápido aunque se les partan las patas o vacas que produzcan más leche aunque sufran dolores). Lo mismo se aplica a las razas de perros, seleccionados durante miles de años para ser dóciles y dependientes, lo cual los hace muy vulnerables y, a veces, enfermizos (ciertas razas padecen enfermedades concretas por culpa de haber propiciado ciertos caracteres propios de esa raza). Los perros son animales sin libertad: tienen que adaptarse a nuestra comida, horarios y costumbres, teniendo que controlar hasta la orina y la caca para adaptarse a los deseos del “dueño”.

Tafalla se revela contra la creencia popular de que nuestra sociedad ama a los perros. Es cierto que no los maltrata sistemáticamente como a cerdos, pollos, toros o vacas, pero si nuestra sociedad amara a los perros no habría tantas perreras y refugios llenos de perros maltratados y abandonados. La diferencia con los demás animales domésticos, es que los perros tienen el rol de acompañarnos, de darnos afecto y de ayudarnos. Y para ello tienen que renunciar a sus propias familias biológicas, a pesar de ser animales sociales. Los criadores de perros tienen hembras dedicadas a parir una camada tras otra y les impiden cuidar y mimar a sus cachorros. “La mayoría de perros no pueden crecer con sus padres y hermanos”.

Tafalla se muestra partidaria de la esterilización de perros, ante el problema del abandono masivo de animales, pero “si tenemos que esterilizar a los perros es porque la forma de vida que les hemos impuesto es irracional”. Es evidente que la relación con los perros es asimétrica: “los perros nos dan mucho más de lo que les damos a ellos”, pues son animales subyugados y sin libertad. Si a nuestra sociedad le gustan los perros es porque “nos convierten en el centro de sus vidas. Son fieles incluso si los tratamos mal”. Algo similar puede decirse de otras especies, como los caballos: admirados por su belleza, pero relegados a ser tratados como esclavos. “La mayoría de caballos no pueden formar sus propias familias, criar a sus hijos a su modo, verlos crecer y hacerse adultos”.

La autora examina también la aberración de la caza por cuanto acaba con una vida e impide que se pueda seguir admirando en libertad: “Cazar es la renuncia al diálogo para imponer el monólogo”.

Por otra parte, nuestra sociedad es muy reacia a reconocer las capacidades estéticas de los animales, aunque las ballenas jorobadas o yubartas cantan bellas melodías con gran complejidad y variabilidad. También encontramos pájaros cantores, tejedores, bailarines o alfareros que crean arte o artesanía que otros miembros de su especie son capaces de apreciar.

Los humanos que representan animales en su arte suelen hacerlo de forma simplificada, ignorando su complejidad intrínseca. Marta Tafalla resalta el trabajo de algunos artistas por su labor de denuncia contra el maltrato animal: El Roto, Paco Catalán, Ruth Montiel Arias, Verónica Perales… En particular, esta última y otros artistas han denunciado el abuso de la imagen de los animales como marcas de empresas u otras instituciones, mientras los animales reales se extinguen. La denuncia resalta que no hay interés real en los animales, sino en la simplificación que nos gustaría que fueran.

Por otra parte, en el cine se usan animales salvajes que son amaestrados y obligados a actuar, lo cual es una forma de maltrato. El colmo es cuando se hace para una película que pretende denunciar el maltrato animal. El libro estudia varios casos negativos y positivos. Entre estos últimos destacan El faro de las orcas, que usa grabaciones de orcas salvajes, o bien, orcas virtuales, y White God, una película en la que se usan muchos perros procedentes de centros de acogida a los que se les buscó adopción tras el rodaje.

La conclusión es muy evidente: “esta civilización se sostiene sobre el sufrimiento sistemático de millones de animales” y “la ganadería es una de las principales causas del exterminio global de vida salvaje, además de ser altamente contaminante y una de las causas fundamentales de la catástrofe climática”. No basta con tratar mejor a los animales, sino que lo urgente es dejar de dominarlos, “reducir nuestra población, decrecer, dejar de ocupar tanto espacio y de malgastar tantos recursos“.

Land art respetando la naturaleza

Land art es un tipo de arte con obras que se crean en medio de un entorno natural con el objetivo de llevar el arte a la naturaleza. Son obras que no pueden ser mercantilizadas. Se crean en bosques o desiertos y luego se abandonan para que la naturaleza las haga suyas. Eso no significa que los artistas sean respetuosos con la naturaleza, pues hay artistas que siguen viendo a la naturaleza como algo que está a su disposición para su arte. En cambio, hay algunas obras humildes y austeras en las que está, para Tafalla, “el germen de una actitud que no concibe a la naturaleza como un instrumento estético, sino que invita a contemplarla por sí misma”.

Sun Tunnels de Nancy Holt, Land Art en el desierto de UtahLa autora enumera y explica unas cuantas obras artísticas que invitan a apreciar la naturaleza de manera profunda y que actúan como miradores multisensoriales. Algunas de estas obras son Sun Tunnels de Nancy Holt, o la serie Silueta de Ana Mendieta.

Richard Long. A line made by walking England 1967Mención especial merece el arte efímero de Richard Long. Sus obras de arte consisten simplemente en caminar y en las huellas que deja por los lugares que recorre. Son obras que se integran tan bien en el entorno que puede costar distinguirlas. No causan daño a la naturaleza sino que invitan a observarla. No le gusta revelar el lugar exacto para no convertirlas en atracciones turísticas. “Long nos invita a situarnos en los límites del cuerpo y hallar nuestra velocidad en la rapidez de nuestros pasos”.

La obra artística de bajo impacto ambiental de Hamish FultonPor su parte, Hamish Fulton es un artista aún más radical, más ecologista y con una actitud más reverencial hacia la naturaleza. Fulton no crea ninguna obra en los entornos que recorre. Su obras son fotografías del camino o pinturas murales simples que evocan sus viajes. A veces, se acompañan de textos breves que imaginamos que tienen más poder evocador sobre el artista que sobre el observador. Invitamos al lector a pasearse por la cuenta de Instagram de Blogsostenible, donde muchas fotos siguen el estilo de Fulton. Este artista también ha fotografiado perros atropellados como medio de denuncia de la ingente cantidad de animales que mueren sin sentido por culpa del ser humano. La contradicción de Fulton estriba en que para realizar sus caminatas en lugares remotos se desplaza en avión y él mismo ha reconocido lo contaminante que es este medio.

Jardines humanos y divinos

Un jardín es un trozo de naturaleza que consideramos más seguro. Nos convertimos en cuidadores de las plantas, a cambio de belleza, comida, plantas medicinales… Un jardín no es un cultivo industrial ni es para poner la naturaleza a nuestro servicio exclusivamente. Por eso un exceso de rigidez no es recomendable. La espontaneidad de la naturaleza también debe ser aceptada porque, además, eso es fuente de profundas experiencias estéticas. Por ejemplo, no deberíamos aislar los jardines del resto del entorno, pues la fragmentación es uno de los grandes problemas que causamos a la naturaleza. Por eso, Tafalla recomienda dejar huecos en los muros de los jardines, para que los animales puedan atravesarlos y visitarnos. Los jardines deben ser lugares accesibles para todas las personas y también para la fauna libre. Hay ideas básicas para hacer nuestros parques y jardines más ecológicos. Por otra parte, Tafalla ensalza los jardines y huertos comunitarios por su contribución al diálogo entre vecinos y a crear lazos de ayuda mutua, como se está demostrando cada vez en más ciudades.

En la Biblia se habla del Jardín del Edén, el cual puede tener múltiples interpretaciones, pero Tafalla comenta dos de ellas muy curiosas. Por una parte, ese jardín puede ser una evocación de la naturaleza salvaje como nuestro verdadero hogar. Lo que nos expulsó de esa naturaleza fue haber comenzado a dominarla con la agricultura y la ganadería. Algo similar opina Harari cuando dice que la agricultura supuso el mayor fraude de la Historia. Por otra parte, el Jardín del Edén podría ser un intento de explicar los orígenes de la violencia natural. Cuando Dios crea a Adán y Eva, les ofrece como alimentos hierbas y frutos, pero no animales. El Génesis dice que todos los animales tendrán por comida los vegetales que la tierra produce (Gen. 1, 28-31). Este mito parece indicar que todas las criaturas convivían pacíficamente hasta que el humano pecó. El profeta Isaías describe un futuro idílico donde la justicia y la paz gobernarán para los humanos y para toda la naturaleza (Isaías 11, 1-9). Todo esto nos recuerda las dos interpretaciones de otro jardín, El Jardín de las Delicias de El Bosco.

En todo caso, la Biblia no muestra respeto por la naturaleza, ni en el antiguo ni en el nuevo testamento (por ejemplo, se ensalza el sacrificio de animales para adorar a Dios, en el diluvio universal Dios mató a millones de animales inocentes por culpa del pecado del hombre, Jesús secó una higuera y ahogó a unos cerdos al introducir el demonio en ellos…). Finalmente, Tafalla resalta que en el cielo cristiano habrá poca biodiversidad pues solo estarán Dios, los ángeles y algunos humanos. Por eso, el relato bíblico puede servir perfectamente de justificación para la extinción de especies, ya que ellas no estarán en el cielo (aunque la visión de El Bosco podría ser diferente). Tafalla sentencia que “la promesa del cielo cristiano es una de las ideas que más daño han hecho en la historia de la humanidad”. Ese cielo sería como un monocultivo de la moderna agricultura intensiva: eficaz pero muy destructivo. Tafalla añade que, por fortuna, “hay cristianismos marginales y contestatarios que buscan reencuentros con el mundo natural”. La encíclica Laudato Si del Papa Francisco es un paso en esa dirección.

Tafalla también reflexiona sobre las mal llamadas “malas hierbas” (plantas ruderales). Se llaman así porque estorban para algunos humanos y se las elimina con herbicidas, pero esas plantas seguramente habitaban ese terreno antes que los humanos, están bien adaptadas y mantienen complejas relaciones con otros seres vivos. Por eso y por mucho más, Tafalla concluye que “ninguna planta merece ser llamada «mala hierba» (…). Si la dejamos crecer, descubriremos que la mayoría de esas plantas son tan interesantes como preciosas”, además de aportar ventajas a la fauna local. Ante tantas agresiones ambientales, Tafalla opina que una buena compensación sería favorecer los jardines de plantas autóctonas y empezar a ver las plantas con otros ojos. Por ejemplo, no viendo las hojas como basura. Quitar las hojas del suelo “priva a los árboles de su alimento, interrumpe los ciclos naturales y supone un gasto absurdo de energía”.

El libro aprovecha para criticar el negocio de los árboles de Navidad, que reduce seres vivos a meros adornos temporales, para luego tirarlos, lo cual “no es más que desprecio por la vida y la belleza”. Tafalla se pregunta: “¿No sería más razonable adornar como árbol de Navidad una planta que podamos cuidar?”.

Para el cuidado de los jardines se propone no usar pesticidas porque “lo que llamamos «plagas» son el resultado de los desequilibrios que nosotros mismos provocamos”. También propone renunciar al uso de aparatos a motor (por el ruido y por el gasto energético). Este libro es también una protesta del maltrato a los árboles en las ciudades (podas excesivas, mala elección de especies…). Para Marta Tafalla la belleza de los árboles está en todos sus matices, hasta cuando sus raíces rompen el asfalto, pero concluye que “protestar es más fácil que observar, aprender y apreciar”.

La ética y la estética de la comida

Al final del libro, la autora detalla cómo la percepción del sabor está influida por multitud de factores (colores de la comida y de los recipientes, olores, música, entorno… y también el gusto) y sugiere que hubiera sido imposible la creación de tantas tradiciones culinarias si no tuviéramos el sentido del olfato.

Pero para apreciar la comida de forma profunda hay que valorar aspectos que nuestra sociedad suele pasar por alto, desde el empaquetado hasta la publicidad o el origen y los procesos de los ingredientes. Con respecto al empaquetado, debemos resaltar el problema de los plásticos de usar y tirar o del tetrabrik (envase que no se recicla realmente), además de cómo los colores y los mensajes ocultan lo que hay en su interior. “¿Para qué van a invertir las empresas en producir alimentos de mayor calidad si basta con mejorar el aspecto del paquete?”.

La publicidad siempre muestra fiesta, juventud, salud… pero los alimentos y bebidas a veces suponen todo lo contrario y eso, la publicidad lo esconde. “De la misma manera en que el final de una novela no se entiende sin haber leído la novela completa, tampoco se entiende esa sopa sin conocer su historia. Una experiencia estética profunda exige conocimiento y necesitamos saber cómo se ha elaborado ese alimento que nos estamos llevando a la boca”. Como hemos resaltado en este blog, es muy importante conocer el origen y destino de todo lo que usamos (tanto de los productos como de sus envases).

“La mayoría de los alimentos precocinados llevan colorantes y aromas artificiales”, por no hablar de los excesivos transportes, que contaminan el planeta “para que podamos consumir frutas fuera de temporada”.

Vivimos en una sociedad en la que las empresas engañan a los consumidores y en la que estos últimos se dejan engañar con facilidad. Un ejemplo es el salmón de piscifactoría que debido a su alimentación artificial no posee el color salmón característico. En cambio, cada piscifactoría decide el tono exacto que desea añadiendo colorantes a la alimentación de los animales. Los clientes valoran el producto por el color, pero jamás preguntan por las condiciones en las que han vivido los peces o si hay antibióticos en los músculos. ¿Deja la gente de comprar salmón cuando se enteran que están comiendo antibióticos y colorantes en animales maltratados?

“Comer animales puede generar experiencias estéticas positivas tan solo si nos mantenemos a un nivel superficial”, porque “si las personas ven cómo son criados los animales, si observan su día a día, si averiguan cómo son maltratados (…) se les despertarán dudas que les pueden conducir finalmente a asumir una dieta vegana“. Las empresas cárnicas temen eso tanto que esconden todo lo posible las condiciones reales en las que viven los animales, para tranquilizar la conciencia del ingenuo comprador que, además, suele estar deseando ser engañado en este aspecto. “El cinismo de esos empresarios encaja a la perfección con la superficialidad de un público deseoso de que le eviten plantearse problemas”.

Tras investigar el problema con profundidad, Tafalla llega a una conclusión muy clara: “No es posible comer animales sin que haya dolor”. Esta investigadora se extraña de que haya gente que convive con su perro, que lo reconoce como un sujeto individual, pero en cambio, se comen otros mamíferos “que sufren igual que sufriría su perro”. Además, “aves y peces no son tan distintos” y hasta se sabe que los pulpos o las langostas sufren. De hecho, hay países que han prohibido hacer sufrir a las langostas. La producción de lácteos y de huevos también conlleva sufrimiento (incluso aunque sean productos ecológicos). Con respecto a los lácteos, el libro comenta el caso de una pareja que intentó crear una granja de vacas de producción ecológica, hasta que descubrió que “es imposible producir leche sin dolor”.

“Reducir un animal a sabor es un caso clarísimo de estética superficial y trivial”. Pero no es solo el sufrimiento lo único preocupante de comer carne: “Una dieta basada en productos animales es ecológicamente mucho más costosa, porque requiere más tierra, más agua y más energía, que una dieta vegana”. Por tanto, comer menos carne beneficia a los animales, al planeta y a todos los seres humanos, pero el camino hacia una alimentación vegetariana o vegana es un viaje personal y, ante cualquier problema es posible que haya algo que no estemos haciendo bien y lo recomendable es consultar con un nutricionista.

“Tenemos el deber moral de intentar reducir al mínimo el daño que causamos”, por lo que aunque se decida no ser vegetariano, “lo que resulta fundamental es alejarse por completo de la producción industrial, que es extremadamente cruel con los animales y devastadora para la naturaleza”. También ayuda el cultivar algunos de nuestros alimentos, lo cual es muy sencillo y forma parte de las cinco cosas muy sencillas que están mejorando mucho el mundo.

Concluyendo

“La apreciación estética de la naturaleza se basa en admirar aquello que nosotros no somos ni tampoco podemos crear”. Esta estética ecoanimal “es un antídoto eficaz contra el antropocentrismo, contra nuestra creencia de que somos superiores y nuestros peligrosos proyectos de dominio”.

Tafalla se pregunta si podríamos reunir en un programa de estudios lo necesario para “comprender la naturaleza y los animales y aprender a convivir con ellos”. Harían falta unir ciencias y “humanidades” pero, a estas últimas sugiere cambiarles el nombre para que no sean tan antropocéntricas. Los problemas ambientales a los que nos enfrentamos requieren un cambio de rumbo urgente. “La estética ecoanimal puede ayudarnos en ese proceso, porque, al enseñarnos a apreciar la naturaleza y los animales, nos revelará la gravedad del ecocidio.

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BlogSOStenible entrevista a Dani Rovira: “Si se siguen fabricando cosas de plástico, la gente seguirá usándolo”

Entrevista a Dani Rovira en BlogsostenibleDani Rovira es el malagueño más dicharachero. Su papel más famoso hasta la fecha es el de Rafa en la comedia Ocho apellidos vascos(Emilio Martínez-Lázaro, 2014), que acabó siendo la película más taquillera del cine español. Con ella consiguió el Goya al mejor actor revelación, en la que comparte protagonismo con Clara Lago. Este año estrena su novena película “Taxi a Gibraltar“.

Dani Rovira y Clara Lago crearon la Fundación Ochotumbao para ayudar a asociaciones que luchen por las personas, los animales y el medioambiente. La fundación demuestra que no son sólo activistas en las redes sociales, sino que se mueven en el mundo real, actuando también fuera de los escenarios para conseguir un mundo mejor.

Dani Rovira aceptó, como antes lo hiciera Clara Lago, concedernos una entrevista exclusiva para nuestro BlogSOStenible.

1. Cuando estabas estudiando en la Universidad de Granada, ¿te imaginabas tu futuro como es ahora? ¿Cuándo te diste cuenta que querías ser actor?

No me lo imaginaba en absoluto. Me encantaba el deporte, su rama más recreativa y quizá por la rama de la Expresión Corporal pudiera haber tenido todo más relación. Me saqué los cursos de Animador Sociocultural, monitor de Ocio y Tiempo Libre, INEF, animación infantil… y en ese impás me crucé con el milenario arte de contar cuentos. Ahí empezó todo. Creo que nunca quise ser actor, es decir, nunca lo pretendí, la vida me fue llevando a ir haciendo las cosas que me apasionaban. En mi caso, las etiquetas llegaron a posteriori.

2. ¿Cuándo y por qué surge tu inquietud hacia los animales y el medio ambiente?

Supongo que lo tenía de siempre, pero creo que la llegada de mi primera perra “Carapapa” a casa fue la clave, hace ya más de ocho años. Ella fue la llave que me abrió las puertas de la empatía universal con el resto de animales y el medio ambiente.

3. Cuéntanos algo que haya conseguido la “Fundación Ochotumbao” y de lo que te sientas orgulloso.

Prácticamente todo lo que hemos hecho. Desde el momento que se conjuró el equipo de Fundadores (Daniel Solano, Clara Lago y un servidor) no hemos parado de hacer cosas y cada logro es bello, por lo que significa en la vida de los demás. Yo lo que recomiendo a los lectores es que visiten la web ochotumbao.org y ahí podrá ver todo el trabajo hecho hasta entonces. No podría quedarme solo con una cosa.

4. Viajar en avión es muy contaminante, pero no es lo mismo hacerlo por trabajo que por placer. ¿Qué opinas?

Que es un hecho. Yo he volado en cantidad de ocasiones por ambas causas. Soy más partidario de usar el tren, pero en muchos casos es inviable. Si quieres viajar a una larga distancia, ya sea por trabajo o placer, no queda otra alternativa, si no quieres tardar 20 días en el viaje. Hay cosas que en mi vida asumo que, si no hay otra alternativa, no me queda otra. No es el caso por ejemplo de la vestimenta, la alimentación, etc.

Dani Rovira en el cartel de ODIO5. ¿Qué acciones recomiendas hacer en el día a día a favor de las personas, los animales y el medioambiente? (o sea en las tres áreas en las que trabaja la fundación).

Yo soy muy partidario de animar a la gente a que pruebe el voluntariado. A todos nos mueve, por lo que sea, unas causas más que otras: ancianos, infancia, pobreza, enfermedades, animales, ecologismo, refugiados… y detrás de cada realidad desfavorecida hay siempre alguna asociación, fundación, grupo de personas preocupadas y movilizadas a través del activismo para combatirla. Animaría a todo el mundo a que busque la que le llene y empiece a formarse y a acudir algunas horas a la semana. El beneficio es bidireccional. Los voluntarios son la “especie” más maravillosa, feliz y evolucionada que conozco.

6. ¿Cuándo y por qué te hiciste vegano? ¿Qué opinas de la alimentación flexitariana?

No fue de golpe, ni de la noche a la mañana. Yo he sido omnívoro toda la vida. Y me encantaba la carne. Y mucho. Pero desde que llegó Carapapa a mi vida, empecé a colaborar con la Protectora de Málaga (de la cual presumo ser el padrino) y empezaron a llegar a mi vida personas maravillosas y animalistas, y fui tomando conciencia de cosas de las que antes ni me paraba a pensar. Y fue, como ya os digo, poco a poco. Disminuí el consumo de carne (me convertí en comedor de carne responsable) y seleccionaba muy bien la calidad de la misma, de ahí el paso a vegetariano y al final, vegano. Es un proceso en el que cada uno necesita su tiempo. Desde entonces, cabeza, corazón y alma, duermen mucho más tranquilos. Con respecto al flexitarianismo o reducetarianismo, opino que todo suma. Al igual que los veganos sufrimos los ataques de gente que nos exige el 100% de coherencia y van “a pillarnos” en alguna fisura, no podemos convertirnos nosotros en eso. Creo que, desde el amor, el respeto a los procesos y la tolerancia se consiguen muchas más cosas que desde la imposición o el fundamentalismo. En el ámbito que sea.

7. ¿Consideras que el arte, como el tuyo, puede movilizar un poquito a los ciudadanos y a los gobernantes?

Como decían en la película “Noviembre”, el arte es un arma cargada de futuro. La comedia es mi herramienta y sí, vale para todo. El humor y el amor son transformadores.

8. Sin duda eres un símbolo por tu trabajo y un influencer en las redes sociales. Lo que tú dices y haces influye en mucha gente. ¿Conoces a alguien que haya hecho un gran cambio o una acción concreta por ti?

Ha habido muchos cambios en nuestro entorno a raíz de la creación de nuestra fundación, de nuestras galas solidarias, de nuestra manera de ver el mundo. Tanto si son amigos o conocidos, como si es alguien que te lo dice por redes sociales. Es muy reconfortante. Adopciones, voluntariados, cambios de dietas, hábitos de reciclaje, donaciones, socios… El hecho de, simplemente emocionar o motivar con nuestras acciones, ya es una semilla de transformación en la gente.

9. ¿Qué opinas de la tauromaquia y de la caza? ¿Hay algo ético en esas actividades hoy en día?

Esto daría para horas de debate. Pero obviamente creo que son actividades que tarde o temprano irán desapareciendo. Estamos en otro tiempo, otra sociedad, otras sensibilidades. Al final, los que defienden este tipo de “tradiciones” siempre lo harán porque en última instancia hay un beneficio económico. Ante una confrontación de dos personas por una causa, me gusta mucho ver cuál de las dos se ve beneficiada económicamente por ello. Es una fórmula que casi siempre funciona para tener motivos para dar la razón a la persona que no se lucra. Luego está la psicopatía y el sadismo, que también entra a jugar en todo esto. Pero, vuelvo a decirte que es un tema para gastar ríos y ríos de tinta.

10. Te animamos a hacer una película sobre el maltrato animal o los problemas ambientales. Esperamos no abusar de tu faceta de improvisador al pedirte que inventes ahora algo sobre cómo podría ser esa película.

Sea del tema que sea, creo que tendría que ser una historia contada desde la realidad, sin adornar lo bonito ni lo feo. Al final, es la mejor manera de denunciar o concienciar.

Aunque también está la opción de hacerlo desde un realismo mágico o semi fantasía, como es la película OKJA que me parece una maravilla de cuento que llega a pequeños y mayores.

11. Tu monólogo de los “tupperware, tupperware…” es famoso y nos tronchamos de risa solo de recordarlo. Los “tuppers” son de plástico pero se reutilizan mil veces… ¿Cómo ves el problema de los plásticos de usar y tirar?

Pues cuando escribí ese monólogo, no me iba a imaginar que después de diez años, íbamos a tener este problema tan grande con los plásticos en el planeta. No voy a contar nada nuevo de la gravedad del asunto. Este tipo de temas hay que politizarlos, para que todo sea más rápido. Como fue prohibir fumar en sitios públicos, en transportes, en restaurantes, o como los controles de velocidad. Mientras los gobiernos no lo prohíban, se seguirán usando. Por mucho que nos concienciemos, si se siguen fabricando cosas de plástico, la gente seguirá usándolo. El proceso de cambio sería más lento.

12. Somos muy fans tuyos pero no te enfades si te decimos que somos más fans de Carapapa. ¿Nos cuentas alguna anécdota sobre ella? ¿Siempre quiere comer más y se queda “indignada” como publicaste en Instagram? ¿Son también tus perros veganos?

No me enfado. Carapapa tiene más carisma que todo los Avengers juntos, jajaja. Ella es una anécdota en sí. Las últimas están siendo con el robot aspirador… no ha ladrado más en su vida. Y se entretiene marcándolo e intimidándolo. Nunca ladra y ahora está siendo un festival. Pero a los dos segundos el robot se va, ella se sienta y se queda dormida a los 30 segundos. Sí, sentada. Dios, es pura comedia.

Mis perros son reducetarianos. Dos de ellos son alérgicos a varias cosas (cereales, patata…) y el pienso que mejor le va, algo lleva de origen animal. Pero en la medida de lo posible, intento que lo sean. Lo importante es que coman lo que coman, los nutrientes sean completos. Les flipan las manzanas, y las crudités, dicho sea de paso.

13. ¿Qué es lo que más te cuesta hacer (pero lo haces) en aras de un consumo responsable? Y… ¿hay algo confesable que aún te cueste hacer?

Al final es renunciar a ir a ciertos sitios donde he comido platos que me chiflaban. No por ser vegano ahora me han dejado de gustar las cosas a las que renuncio. Es como el que se casa, no han dejado de gustarle las chicas/os, lo que pasa es que hay un compromiso y una elección que pesa más. A veces sueño con los espetos de sardinas en algún chiringuito de mi Málaga.

Cosas confesables… pues cuando no tengo el Bayleis vegano a mano (ya se comercializa en España pero no está en todas las cafeterías) pues si me apetece un café rico, lo pido normal. Pero la mayoría de veces voy con mi petaca de Bayleis vegano, que cuando la saco siempre hay mucha risa, y me dan el número de alcohólicos anónimos.

14. Publicaste en Instagram que te gustó mucho el libro de Harari “21 lecciones para el siglo XXI” (del que publicamos un resumen en Blogsostenible). ¿Con qué te has quedado del libro?

Me he quedado con el libro entero, totalmente subrayado y anotado. Pero me viene ahora, por ejemplo, todo el tema de los coches autónomos y la disyuntiva de comprar el tipo uno o tipo dos, según su moralidad. De si, ante un cierto caso hipotético de accidente, esté programado para salvarte a ti o al niño que cruza porque persigue su pelota. Me voló la cabeza. El libro es como un black mirror con fundamento. Harari es espectacular. Ojalá sea presidente del mundo.

15. Tu documental Todos los caminos (Paola García Costas, 2019) pretende visibilizar el desconocido Síndrome de Rett y conseguir apoyo para su investigación. ¿Cómo surgió la idea? ¿Qué destacarías de esta experiencia?

Yo ya conocía a Paco (padre de Martina y presidente de Mi Princesa Rett) de hacía años y de colaborar en varias cosas con él. Surgió la oportunidad de que el Papa les diera audiencia a un grupo reducido de afectados Rett y a partir de ahí se fue armando el “Belén”. Al final, destacas que hay un documental que lo han visto miles de personas y hemos conseguido dar visibilidad a una enfermedad rara que casi nadie en este país conocía.

16. ¿Cuál es tu próximo proyecto?

Seguramente esté relacionado con el problema enorme de los refugiados en el Mediterráneo. Y hasta aquí puedo contar.

Muchas gracias Dani por tus palabras y por tus actos. Y mucho ánimo y éxito en todos tus futuros proyectos.

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BlogSOStenible cumple NUEVE AÑOS

Cumplimos 9 años difundiendo ecología y sostenibilidad. Gracias por apoyarnos difundiendo nuestros artículos.BlogSOStenible celebra su noveno cumpleaños (ver otros). Aprovechamos nuestro “cumple” para recordar algunos artículos de este último año, datos curiosos y nuestra tradicional poesía final.

Algunos datos sobre nuestro BlogSOStenible para este cumpleaños:

Es famoso el eslogan ecologista de “piensa globalmente, actúa localmente“, porque actuando desde lo local, desde lo pequeño, desde lo que parece que no tiene importancia, estamos empeorando o mejorando todo el planeta. De esto va la poesía de este año, la cual tiene hasta un vídeo:

HAGÁMOSLO POR NOSOTROS (febrero 2019; AQUÍ su vídeo)

Cada vez que defendemos a un animal, defendemos a toda su especie.
Cada vez que defendemos a una especie, defendemos todo un ecosistema.
Cada vez que defendemos a un ecosistema, defendemos a toda la Tierra.
Cada vez que defendemos a la Tierra, nos defendemos a todos nosotros.

Cada vez que comemos o dañamos a un animal, dañamos a toda su especie.
Cada vez que dañamos a una especie, dañamos algún ecosistema.
Cada vez que dañamos a un ecosistema, dañamos a toda la Tierra.
Cada vez que dañamos a la Tierra, estamos dañándonos a todos nosotros.

Si amamos a nuestros hijos o a alguien de nuestra especie…
Si amamos la naturaleza o la biodiversidad de un ecosistema…
Si amamos algo de lo que hay presente aquí en la pequeña Tierra…
Tenemos que parar de hacerle daño y de dañarnos a todos nosotros.

Los bishnois lo saben bien y lo sabe todo el que se precie.
«Dañar el medio ambiente significa hacerse daño a sí mismo», a todo el sistema.
¿Tan difícil es aprender a vivir sin dañar a toda la Tierra?
Rotundamente NO. Vivir sin dañar es lo natural, para todos nosotros.

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Animalismo y ecologismo son casi lo mismo

El ser humano puede amar a todos los demás seres vivosEl animalismo y el ecologismo son cosas distintas, pero cuando entendemos que se ayudan mutuamente, entonces, vemos natural que los ecologistas sean animalistas y viceversa.

El animalismo es una corriente de pensamiento muy antigua que proclama que los animales tienen derechos y que su sufrimiento debe ser tenido en cuenta. Aunque está creciendo mucho últimamente, no es una moda. En el siglo V a.C. Pitágoras era vegano y compraba animales para liberarlos y en la Biblia se cita a Daniel como un vegetariano muy sano. Famosos que tenían o tienen en cuenta el sufrimiento de los animales con su comida son: Miguel de Cervantes, Albert Einstein, Steve Jobs, Paul McCartney, Bryan Adams, Matt Groening, Mahatma Gandhi, Nikola Tesla, Thomas Alva Edison… y muchos más.

Dentro del animalismo hay, por ejemplo, religiones estrictas, como el jainismo, del que hablamos en cierta ocasión y que tiene como regla principal la Ahimsa o la no violencia hacia toda la naturaleza.

Por otra parte, el ecologismo “propugna la defensa de la naturaleza y la preservación del medio ambiente” (según la RAE). Evidentemente, es posible ser ecologista y animalista a la vez (con distintos grados) y también se puede ser ecologista y no animalista y viceversa.

Aunque son ideologías distintas, las confrontaciones entre animalismo y ecologismo son nimias y exiguas comparadas con los inmensos problemas en los que coinciden y a los que nos enfrentamos como humanidad (extinción de especies, biodiversidad, las mentiras de la caza, el cambio climático, la contaminación de las granjas de animales…). Un ejemplo de posible confrontación entre animalistas y ecologistas se da cuando ocurre alguna superpoblación de alguna especie, hasta el punto de suponer daños para su ecosistema. Ante ese hecho, un ecologista podría ver bien cazar los animales como medio de control de la población, mientras que un animalista no apoyaría ningún medio que suponga dañar a los animales. Así, se dan casos raros de ecologistas que son cazadores. Es posible que la mayoría de los cazadores se sientan ecologistas, pero eso no significa que lo sean, porque… SER ECOLOGISTA no es solo sentirse ecologista. Quien se guía por su placer, difícilmente será ecologista.

Sin embargo, cuando uno entiende el funcionamiento de la naturaleza y sus reglas, se da cuenta de que la culpa de las superpoblaciones es (prácticamente siempre) del ser humano. Una causa posible es la introducción de especies (como el terrible caso de los renos en la isla de San Mateo). Otra causa típica es el haber cazado excesivamente los depredadores naturales (caso del lobo, en España). Una tercera posibilidad es que sean los mismos cazadores los que generan esa superpoblación (criando y soltando animales salvajes o incluso alimentando artificialmente a los animales en cebaderos, por ejemplo). Se da la paradoja de que los cazadores generan superpoblaciones y luego alegan que existen superpoblaciones para justificar la “bondad” de la caza.

En un ecosistema natural, sin caza, nunca se producen superpoblaciones. La caza genera graves disturbios en la naturaleza (no solo de ese tipo). Curiosamente, los cazadores que apoyan la caza del lobo son los que defienden la caza de otras presas con el argumento de que hay superpoblación. Pero hay más: ¿Puede un cazador ser ecologista sin pensar en la contaminación que genera su munición (por plomo, plásticos, pólvora, ruido…)?

Entonces, ¿cómo puede resolverse una superpoblación? Ante todo, no simplificando el problema. Matar a esos animales podría generar otros problemas. Un ecologista auténtico no abogaría por matar a esos animales sin pensar en las consecuencias, o mirando solo el coste económico. Hay métodos más éticos y sin generar sufrimiento animal, pero hay que estudiarlos bien en cada caso (suministrar anticonceptivos, capturar animales vivos y trasladarlos, fomentar depredadores naturales…).

Además de posicionarse contra la caza, animalistas y ecologistas también coinciden en que la producción de carne, leche y huevos de forma industrial genera graves problemas, aunque puede que sus prioridades sean diferentes:

  1. El sufrimiento de millones de animales: Los animales son tratados como meras máquinas de producir alimentos, sin tener en cuenta sus necesidades y deseos más elementales. Tenemos leche barata porque millones de vacas son embarazadas de forma forzosa y sus millones de terneros son separados de sus madres. Consumir huevos también produce sufrimiento y muerte de millones de gallinas.
  2. La contaminación y deforestación del planeta: El planeta es devastado solo para producir la comida que alimenta a los millones de animales encerrados en granjas. Para producir esa comida se arrasan bosques y se contamina en exceso. Luego se transporta esa comida a las granjas a miles de kilómetros, donde la masificación del ganado genera problemas graves de contaminación (metano, purines, abuso de antibióticos…).

La ciencia ha puesto de acuerdo a ecologistas y animalistas: una alimentación vegana reduce la contaminación muchísimo.

Jorge Riechmann condensaba en doce puntos los problemas del consumo de carne. Pero no hace falta estudiar mucho. Definitivamente, es evidente que tender hacia una alimentación vegana (o flexitariana) es un paso esencial para la sostenibilidad, pero también para alcanzar un respeto ético hacia los animales.

Recientemente, la RAE ha aceptado las palabras especismo y veganismo. El especismo es similar al racismo pues discrimina a los animales por considerarlos especies inferiores. ¿Por qué se usaban esclavos humanos en el pasado? Pues porque era legal y los esclavistas usaban su fuerza y poder para imponerse. ¿Acaso no es la misma respuesta que si nos preguntamos por qué se esclavizan animales hoy? Si los animales pudieran hablar, no se cometerían tantos abusos.

El filósofo Peter Singer estudió las consideraciones éticas de comerse a otros animales (o de beber su leche), considerando todo el ciclo de sufrimiento:

“Castración, separación de la madre y sus crías, la ruptura de los rebaños, la marca, el transporte y finalmente el momento de la muerte. (…) De cualquier manera, la cuestión trascendental no es si la carne de los animales podría producirse sin sufrimiento, sino si la carne que pensamos comprar ha sido producida sin sufrimiento. A menos que confiemos que sea así, el principio de igual consideración de intereses implica que está mal sacrificar intereses importantes de un animal para satisfacer un interés menos importante nuestro, por consiguiente deberíamos boicotear el producto final de este proceso”. Así, en las ciudades “esta conclusión nos lleva muy cerca de un modo de vida vegetariano”.

    • Aunque ecologismo y animalismo tienen diferentes objetivos, la realidad es que la mayoría de los que se sienten ecologistas son también (más o menos) animalistas, y los que se sienten animalistas son además (más o menos) ecologistas. Por algo será.

Los cerdos sufren lo mismo que los perrosPor supuesto que animalismo y ecologismo son diferentes, pero no debemos caer en simplezas o exageraciones. Aunque no es fácil establecer la frontera entre animales sintientes o no, esa dificultad no puede hacernos reconocer que la gran mayoría de los animales son capaces de sentir dolor y que su sufrimiento debe ser tenido en cuenta. Por ejemplo, nuestra sociedad prohíbe maltratar perros porque sabemos que sufren y porque somos una sociedad sensible a ese sufrimiento. Por lo mismo, sabemos que sufren los cerdos, los toros, los conejos o las gallinas… ¿Por qué nuestra sociedad mira para otro lado ante esos hechos? No es un problema fácil de afrontar, pero hay que hacerlo. Aún hay mucha gente que no sabe realmente lo que implica comer un huevo, aunque sea “ecológico”. La mayoría de los ecologistas aceptan todo eso, reconocen que casi siempre respetar a los animales es bueno también para el medioambiente y están conformes con cuestiones como que la tauromaquia no es la vía para conservar las dehesas. ¿Acaso hay algún ecologista que disfrute con la tortura de algún animal?

Tal vez recuerdes la historia de un zorro brutalmente mutilado y apaleado hasta la muerte por un cazador. El vídeo generó mucha indignación en las redes sociales. El cazador fue juzgado pero quedó absuelto porque el zorro no es un animal doméstico. Nuestras leyes protegen a algunos animales domésticos. ¿Alguien duda de que los zorros salvajes pueden sentir dolor? Es una contradicción evidente de nuestro ordenamiento jurídico que tenemos que solventar, como propone Equo.

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