Animalismo y ecologismo son casi lo mismo

El ser humano puede amar a todos los demás seres vivosEl animalismo y el ecologismo son cosas distintas, pero cuando entendemos que se ayudan mutuamente, entonces, vemos natural que los ecologistas sean animalistas y viceversa.

El animalismo es una corriente de pensamiento muy antigua que proclama que los animales tienen derechos y que su sufrimiento debe ser tenido en cuenta. Aunque está creciendo mucho últimamente, no es una moda. En el siglo V a.C. Pitágoras era vegano y compraba animales para liberarlos y en la Biblia se cita a Daniel como un vegetariano muy sano. Famosos que tenían o tienen en cuenta el sufrimiento de los animales con su comida son: Miguel de Cervantes, Albert Einstein, Steve Jobs, Paul McCartney, Bryan Adams, Matt Groening, Mahatma Gandhi, Nikola Tesla, Thomas Alva Edison… y muchos más.

Dentro del animalismo hay, por ejemplo, religiones estrictas, como el jainismo, del que hablamos en cierta ocasión y que tiene como regla principal la Ahimsa o la no violencia hacia toda la naturaleza.

Por otra parte, el ecologismo “propugna la defensa de la naturaleza y la preservación del medio ambiente” (según la RAE). Evidentemente, es posible ser ecologista y animalista a la vez (con distintos grados) y también se puede ser ecologista y no animalista y viceversa.

Aunque son ideologías distintas, las confrontaciones entre animalismo y ecologismo son nimias y exiguas comparadas con los inmensos problemas en los que coinciden y a los que nos enfrentamos como humanidad (extinción de especies, biodiversidad, las mentiras de la caza, el cambio climático, la contaminación de las granjas de animales…). Un ejemplo de la confrontación entre animalistas y ecologistas ocurre cuando ocurre alguna superpoblación de alguna especie, hasta el punto de suponer daños para su ecosistema. Ante ese hecho, un ecologista podría ver bien cazar los animales como medio de control de la población, mientras que un animalista no apoyaría ningún medio que suponga dañar a los animales. Así, se dan casos raros de ecologistas que son cazadores. Es posible que la mayoría de los cazadores se sientan ecologistas, pero eso no significa que lo sean, porque… SER ECOLOGISTA no es solo sentirse ecologista. Quien se guía por su placer, difícilmente será ecologista.

Sin embargo, cuando uno entiende el funcionamiento de la naturaleza y sus reglas, se da cuenta de que la culpa de las superpoblaciones es (prácticamente siempre) del ser humano. Una causa posible es la introducción de especies (como el terrible caso de los renos en la isla de San Mateo). Otra causa típica es el haber cazado excesivamente los depredadores naturales (caso del lobo, en España). Una tercera posibilidad es que sean los mismos cazadores los que generan esa superpoblación (criando y soltando animales salvajes o incluso alimentando artificialmente a los animales en cebaderos, por ejemplo). Se da la paradoja de que los cazadores generan superpoblaciones y luego alegan que existen superpoblaciones para justificar la “bondad” de la caza.

En un ecosistema natural, sin caza, nunca se producen superpoblaciones. La caza genera graves disturbios en la naturaleza (no solo de ese tipo). Curiosamente, los cazadores que apoyan la caza del lobo son los que defienden la caza de otras presas con el argumento de que hay superpoblación. Pero hay más: ¿Puede un cazador ser ecologista sin pensar en la contaminación que genera su munición (por plomo, plásticos, pólvora, ruido…)?

Además de posicionarse contra la caza, animalistas y ecologistas también coinciden en que la producción de carne, leche y huevos de forma industrial genera graves problemas, aunque puede que sus prioridades sean diferentes:

  1. El sufrimiento de millones de animales: Los animales son tratados como meras máquinas de producir alimentos, sin tener en cuenta sus necesidades y deseos más elementales. Tenemos leche barata porque millones de vacas son embarazadas de forma forzosa y sus millones de terneros son separados de sus madres. Consumir huevos también produce sufrimiento y muerte de millones de gallinas.
  2. La contaminación y deforestación del planeta: El planeta es devastado solo para producir la comida que alimenta a los millones de animales encerrados en granjas. Para producir esa comida se arrasan bosques y se contamina en exceso. Luego se transporta esa comida a las granjas a miles de kilómetros, donde la masificación del ganado genera problemas graves de contaminación (metano, purines, abuso de antibióticos…).

La ciencia ha puesto de acuerdo a ecologistas y animalistas: una alimentación vegana reduce la contaminación muchísimo.

Jorge Riechmann condensaba en doce puntos los problemas del consumo de carne. Pero no hace falta estudiar mucho. Definitivamente, es evidente que tender hacia una alimentación vegana (o flexitariana) es un paso esencial para la sostenibilidad, pero también para alcanzar un respeto ético hacia los animales.

Recientemente, la RAE ha aceptado las palabras especismo y veganismo. El especismo es similar al racismo pues discrimina a los animales por considerarlos especies inferiores. ¿Por qué se usaban esclavos humanos en el pasado? Pues porque era legal y los esclavistas usaban su fuerza y poder para imponerse. ¿Acaso no es la misma respuesta que si nos preguntamos por qué se esclavizan animales hoy? Si los animales pudieran hablar, no se cometerían tantos abusos.

El filósofo Peter Singer estudió las consideraciones éticas de comerse a otros animales (o de beber su leche), considerando todo el ciclo de sufrimiento:

“Castración, separación de la madre y sus crías, la ruptura de los rebaños, la marca, el transporte y finalmente el momento de la muerte. (…) De cualquier manera, la cuestión trascendental no es si la carne de los animales podría producirse sin sufrimiento, sino si la carne que pensamos comprar ha sido producida sin sufrimiento. A menos que confiemos que sea así, el principio de igual consideración de intereses implica que está mal sacrificar intereses importantes de un animal para satisfacer un interés menos importante nuestro, por consiguiente deberíamos boicotear el producto final de este proceso”. Así, en las ciudades “esta conclusión nos lleva muy cerca de un modo de vida vegetariano”.

    • Aunque ecologismo y animalismo tienen diferentes objetivos, la realidad es que la mayoría de los que se sienten ecologistas son también (más o menos) animalistas, y los que se sienten animalistas son además (más o menos) ecologistas. Por algo será.

Los cerdos sufren lo mismo que los perrosPor supuesto que animalismo y ecologismo son diferentes, pero no debemos caer en simplezas o exageraciones. Aunque no es fácil establecer la frontera entre animales sintientes o no, esa dificultad no puede hacernos reconocer que la gran mayoría de los animales son capaces de sentir dolor y que su sufrimiento debe ser tenido en cuenta. Por ejemplo, nuestra sociedad prohíbe maltratar perros porque sabemos que sufren y porque somos una sociedad sensible a ese sufrimiento. Por lo mismo, sabemos que sufren los cerdos, los toros, los conejos o las gallinas… ¿Por qué nuestra sociedad mira para otro lado ante esos hechos? No es un problema fácil de afrontar, pero hay que hacerlo. Aún hay mucha gente que no sabe realmente lo que implica comer un huevo, aunque sea “ecológico”. La mayoría de los ecologistas aceptan todo eso, reconocen que casi siempre respetar a los animales es bueno también para el medioambiente y están conformes con cuestiones como que la tauromaquia no es la vía para conservar las dehesas. ¿Acaso hay algún ecologista que disfrute con la tortura de algún animal?

Tal vez recuerdes la historia de un zorro brutalmente mutilado y apaleado hasta la muerte por un cazador. El vídeo generó mucha indignación en las redes sociales. El cazador fue juzgado pero quedó absuelto porque el zorro no es un animal doméstico. Nuestras leyes protegen a algunos animales domésticos. ¿Alguien duda de que los zorros salvajes pueden sentir dolor? Es una contradicción evidente de nuestro ordenamiento jurídico que tenemos que solventar, como propone Equo.

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Excursión desde Ojén al Refugio del Juanar (GR-249, Málaga), atravesando una Reserva de la Biosfera

Vistas de Marbella desde el mirador del Macho Montés, cerca de El Juanar.Ojén es un municipio de Málaga muy cerca de Marbella, asentado en Sierra Blanca. Desde allí sale una etapa del sendero de Gran Recorrido GR-249 (señalizados con marcas blancas y rojas). Esa ruta, también llamada Gran Senda de Málaga, incluye 35 etapas que dan la vuelta a toda la provincia de Málaga. La etapa 32 discurre entre Ojén y Mijas y es parte de la ruta que aquí proponemos.

Esta ruta parte de Ojén. Antes de empezar, podemos visitar la cueva de las Columnas y la cueva de las Campanas, dos cuevas muy pequeñitas pero con su particular encanto. Muy cerca de la segunda cueva, desde la carretera que atraviesa el pueblo, parte un sendero bien indicado que sube por la Sierra Blanca. El camino tiene tramos con bastante inclinación y con piedras, lo cual dificulta el andar, pero con paciencia, no tiene especial dificultad. La ruta está indicada con tres líneas: blanca, roja y amarilla (blanca y roja por el sendero GR y amarilla porque también es un sendero PR, Pequeño Recorrido).

La ruta nos lleva pronto al Parque Botánico El Cerezal, Reserva de la Biosfera Intercontinental del Mediterráneo. El sendero que atraviesa el parque tiene 1 km. de longitud y es muy cómodo. Allí, y en todo nuestro recorrido podemos encontrar multitud de especies botánicas, desde árboles como pinos carrasco, castaños, cerezos, acebuches o algarrobos, hasta plantas muy variadas (adelfas, zarzamoras, hinojos, helechos, hierbas doncellas, genistas, nuezas negras, esparragueras, antirrinos, aladiernos, palmitos, lentiscos…).

La ruta nos lleva a un túnel bajo la carretera. Debemos atravesarlo asegurándonos que dejamos la verja cerrada para evitar que la fauna se cuele donde no debe. A partir de ahí la inclinación se hace constante, pero también la magia de encontrarse en un lugar especial. Desde el túnel hay más de 9 kilómetros hasta Istán.

El pico de la Concha en la Sierra Blanca de Ojén.Cuando llevamos algo más de 4 kilómetros nos topamos con el camino que une el Juanar con el mirador del Macho Montés. Si lo seguimos hacia la derecha (hacia el Norte) llegamos al refugio de El Juanar (1 km.), pero si tiramos a la izquierda (hacia el Sur), llegamos al mirador del Macho Montés, desde donde se ven unas vistas impresionantes de Marbella y de su línea de costa. En días claros se puede ver Gibraltar y Marruecos. Antes de llegar al mirador hay rutas que nos indican cómo llegar al pico de la Concha (1.215 msnm.), el segundo pico más alto de la sierra tras el Pico del Lastonar (1.275 msnm.).

La fauna es bastante esquiva pero siendo observadores, o teniendo suerte, pueden verse águilas reales, perdiceras, culebreras, azores, halcones peregrinos, buitres leonados, ginetas, tejones, cabras montesas, corzos, garduñas, zorros, jabalíes y conejos.

Esta ruta está cerca del Parque Nacional Sierra de las Nieves, un parque de inminente aprobación que ha dejado fuera a Sierra Bermeja, a pesar de la múltiples peticiones para que se incluyera. Esperemos que ese error sea corregido lo antes posible ampliando el Parque Nacional y modificando el nombre del mismo.

Si quieres ver algo de la ruta desde donde estés, puedes ver este pequeño vídeo:

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La cementera de la ciudad de Málaga: un foco de contaminación intolerable

V Encuentro Andaluz de plataformas contra la incineración de residuos y por un aire limpio: Lee el material de todas las ponenciasLos ciudadanos de Málaga se están movilizando contra la cementera Heidelberg, por ser un foco de contaminación grave en la ciudad. No podemos fiarnos de las autoridades, pues España ha demostrado incumplir sistemáticamente las normas ambientales. De hecho, España es el país de Europa con más infracciones medioambientales. La Comisión Europea estima que 400.000 personas han fallecido de forma prematura en los 28 estados miembros (2015) y que millones de personas padecen enfermedades relacionadas con la calidad del aire.

La cementera de Málaga da empleo solo a 90 personas, pero incinera cada año aproximadamente 60.000 toneladas de residuos, 50.000 toneladas de coque de petróleo y 350 toneladas de fuelóleo. Vamos a centrarnos en la contaminación atmosférica, pero no olvidemos que las cementeras y la incineración de residuos generan otros impactos ambientales (ruido, impactos de la minería, del transporte, del vertido de sólidos tóxicos, frenan el reciclaje y la economía circular, etc.).

Si vives cerca de una cementera respiras dioxinas y furanos

Estudios científicos han demostrado que las industrias de cementos vierten al aire productos peligrosos que entran en las viviendas aledañas. El Ministerio de Sanidad Americano (HHS, Health and Human Services) demostró una concentración muy elevada de dioxinas y furanos en el polvo depositado en los muebles y suelo de las viviendas. Pero hay otros contaminantes peligrosos, tales como partículas, metales pesados, productos de combustión incompleta, COV, HAP (naftaleno, antraceno, benzo[a]pireno…), PCB, o compuestos polibromados.

En España es especialmente llamativa la presencia de una mayor mortalidad por varios tumores en las provincias de Cádiz, Málaga, Huelva y Sevilla. Algunos tumores presentan un patrón de distribución que coincide aproximadamente con la industrialización producida. En particular, Málaga está entre las provincias españolas con más mortalidad por cáncer de pulmón, bastante cerca de las zonas de mayor mortalidad (Ceuta, Cádiz y Melilla, por ese orden).

Incinerar lodos y otros residuos genera cáncer

Desde 1999, la cementera de Málaga incinera residuos muy tóxicos, como los lodos de la cercana depuradora de aguas residuales. Se sabe que hay una fuerte y consistente correlación entre el riesgo de cáncer LNH (Linfoma no Hodgkin) y vivir cerca de una planta de incineración de esos lodos. Pero no es eso lo único: esta empresa tiene permiso para incinerar en Málaga hasta 200.000 toneladas al año de plásticos, pilas alcalinas, lodos de depuradora, neumáticos, aceites y un enorme listado de residuos que nuestra sociedad no quiere gestionar adecuadamente y prefiere quemar. Los CDR (Combustibles Derivados de Residuos) son baratos para las industrias, las cuales además, reciben subvenciones como “gestores de residuos”, cuando su única “gestión” es quemar los residuos y contaminar el aire. Resulta obvio que los CDR no son energías renovables y no ayudan a una gestión sostenible de las basuras. Los expertos se quejan de que las autorizaciones para quemar cualquier residuo o AAI (Autorizaciones Ambientales Integradas) son tan laxas y generosas que dificultan o impiden realizar un control exhaustivo de los residuos que entran en el horno incinerador.

Otras incineradoras (como la de Alcalá de Guadaira) tienen prohibido quemar lodos tóxicos, pero la de Málaga lo sigue haciendo, sin cumplir las sentencias judiciales, como la del TSJA. Más aún, sus planes son ampliar la producción, con el visto bueno del ayuntamiento del PP (un partido con una larga lista de ataques al medioambiente). A cambio, la cementera hace favores al ayuntamiento.

La ciencia advierte del peligro de vivir junto a cementeras

Un estudio del Instituto Nacional del Cáncer de Milán halló alta concentración
de NOx (óxidos de nitrógeno, NO y NO2) cerca de una cementera, siendo especialmente grave en el radio de 1,5 km. Se concluyó que las personas que vivían dentro de ese radio de acción presentaban una tasa de ingresos hospitalarios mayor, independientemente de la edad.

Por otra parte, el Instituto de Salud Carlos III halló una asociación entre la proximidad de instalaciones para la producción de cemento, cal, yeso y óxido de magnesio y un elevado riesgo de muerte por algunos tipos de cáncer, principalmente tumores colo-rectales, de estómago, de peritoneo, de pleura, de vejiga y de vesícula biliar. Su conclusión fue que el riesgo de morir por cáncer es un 10% mayor si vives a menos de 5 km de una cementera. En el caso de la cementera de Málaga, en un radio de 5 km hay más de 20 colegios y decenas de miles de vecinos.

El ayuntamiento de Málaga (PP) apoya la cementera frente a los vecinos y el cambio climático

Según los vecinos, las mediciones de contaminación en Málaga son incompletas, parciales, centradas en la zona Oeste y con medidores temporales de escasa calidad (como los quince que acoplaron a los carritos de los carteros para un estudio sin rigor científico alguno). Los vecinos llevan años insistiendo en que quieren saber la calidad del aire que respiran, hasta el punto de que los propios vecinos han comprado recientemente sus propios medidores (cuyos datos puedes ver en este enlace). Aún es pronto para sacar conclusiones pero hay que señalar que esos medidores no miden dioxinas ni furanos, que son los tóxicos más peligrosos en cementeras, mientras que sí incluyen otras medidas como la EPA PM2.5 AQI. Solo podemos hablar de aire saludable si esa medida no supera los 50 y en las gráficas puede verse que supera a menudo ese valor. Si se supera el valor 100, la población más sensible se verá afectada. Si supera 200, entonces casi toda la población se verá afectada por problemas de salud. Por encima de 300, habría que generar una alarma sanitaria.

La cementera de Málaga, el mayor foco de contaminación de la provincia, está muy cerca de la playa y de las viviendas.

La cementera de Málaga, el mayor foco de contaminación de la provincia, está muy cerca de la playa y de las viviendas… ¿Quieres un baño tóxico?

Por otra parte, un informe técnico del Observatorio de la Sostenibilidad y Blogsostenible analizó las principales fuentes de emisión de gases de efecto invernadero de Andalucía. Una de sus conclusiones es que Málaga es la capital andaluza más contaminante y esto se debe principalmente a su cementera, la cual produce importantes emisiones que afectan directamente a los malagueños y al cambio climático.

Málaga es, según muchos aspectos, una ciudad insostenible, y por esto solicitamos a todos los que aspiren a gobernar esta ciudad que tengan en cuenta las peticiones de los vecinos respecto a la cementera, así como estos diez puntos para la sostenibilidad de cualquier ciudad.

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Andalucía aumenta su temperatura 0.9 grados en 30 años (por @iSostenibilidad)

La refinería de Cepsa en La Rábida (Huelva) es altamente contaminante, aunque el peor foco de contaminación es la central carbón de Endesa en Almería.

La refinería de Cepsa en La Rábida (Huelva) es altamente contaminante, aunque el peor foco de contaminación es la central carbón de Endesa en Almería.

Un informe del Observatorio de la Sostenibilidad refleja que Andalucía es una de las regiones de Europa donde el cambio climático se sentirá más y sus efectos podrían ser muy graves si no actuamos a tiempo. La temperatura ha subido en las 8 capitales andaluzas casi 1ºC comparando las temperaturas medias de dos rangos temporales: 1988-1992 y 2014-2018. Las ciudades más afectadas son Granada, Málaga y Córdoba (con más de 1.5, 1.3 y 1.2ºC de aumento respectivamente). Las ciudades que menos aumentan su temperatura son Almería y Cádiz. Los datos estudiados afectan al 29% de la población de Andalucía, pero podemos estimar que en los pueblos también se han incrementado las temperaturas.

Esto demuestra que el cambio climático es real y que lo que estamos sintiendo no es una sensación ficticia, sino que está avalada con datos. En el informe se exponen las gráficas y datos precisos para cada ciudad.

Por otra parte, las previsiones para 2050 son muy preocupantes pues las subidas oscilan entre los 2ºC de Cádiz y los 3ºC de Jaén.

Las conclusiones y las recomendaciones a seguir pueden parecer elementales pero son esenciales, porque advierten de lo que está pasando y marcan el camino a seguir si queremos evitar las peores consecuencias del cambio climático:

  • Las administraciones andaluzas no están actuando en la línea que deberían ni con la contundencia necesaria.
  • Debe cerrarse urgentemente la central eléctrica de carbón que Endesa tiene en Carboneras por ser el mayor foco de contaminación de Andalucía. A eso se debe sumar el cierre de la central de carbón de Los Barrios (Cádiz) y de Espiel (Córdoba), ambas propiedad de E.ON.
  • La cementera de Heidelberg de Málaga produce importantes emisiones, por lo que debe planificarse su cierre, independientemente de sus implicaciones sobre la salud, lo cual está aún sin estudiar. Véase la foto de la portada, donde se observan las emisiones de esta industria junto a la ciudad.
  • Peatonalizar calles ha demostrado ser una buena técnica para mejorar la calidad de vida de los vecindarios y reducir la contaminación y las emisiones de GEI. Cuando la gente percibe que no puede ir en coche a ciertos lugares, busca alternativas más sostenibles. El caso de Pontevedra es un buen ejemplo.
  • Fomentar el autoconsumo con energía solar tanto de particulares, como de empresas y de organismos públicos. Además, la nueva normativa permite pagar al propietario la energía excedentaria que se vierta a la red eléctrica.
  • Estudiar las zonas inundables en Andalucía ante la crecida del nivel del mar, y establecer mecanismos para solventar los problemas que surjan.
  • Fomentar la agricultura ecológica como medio de contaminar menos nuestros campos.
  • Fomentar el consumo de alimentos de origen vegetal, pues la producción de carne y la captura de pescado implican mayores emisiones y mayor contaminación, en general. Algunas ciudades, como Málaga, han firmado el Pacto de Milán, que tiene entre sus objetivos reducir el consumo de carne, pero no nos consta que se esté haciendo nada al respecto. Las ciudades que aún no han firmado ese pacto pueden sumarse cuando lo deseen.
  • Aunque Málaga es una ciudad con graves problemas de sostenibilidad, propuestas como la del Bosque Urbano de Málaga, que ha sido aprobada recientemente (aunque con el voto en contra de PP y Cs) pueden significar un cambio significativo en la temperatura de la ciudad, así como afectar a otros aspectos (calidad del aire, reducción del ruido, mejora de la calidad de vida, aumento de las zonas verdes por habitante…).
  • Recientemente se presentó otro informe con diez sugerencias específicas para los gobiernos locales.

Los ciudadanos tenemos en nuestra mano elegir a políticos que resuelvan problemas o elegir a los que los han generado. Cada voto cuenta y cuenta más de lo que nos gustaría.

@iSostenibilidad y @blogsostenible

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¿Está la UE al servicio de la gente o de las multinacionales? (sobre el plástico, las colillas, las toallitas y la PAC)

Los microplásticos de Coca-cola, Pepsi, Danone y Nestlé entran en la cadena alimentariaHa sido una noticia muy aplaudida: “La UE prohíbe platos, cubiertos y pajitas de plástico a partir de 2021”. Por su parte, los países de la ONU son conscientes del problema pero son incapaces de hacer algo razonable en la buena dirección. Por tanto, la prohibición de Europa es, sin duda, algo bueno, pero plantea dos cuestiones ineludibles.

La primera es evidente: Si el problema de esos plásticos es tan grave, ¿por qué esperar a 2021? ¿Quieren que esos plásticos tan peligrosos sigan usándose para gastar los ya fabricados? ¿No sería más sensato adelantar su prohibición con efecto inmediato, reciclar los objetos existentes y evitar que sigan contaminando?

La segunda cuestión es más inquietante aún. Los plásticos que han prohibido suponen una mínima porción de los plásticos que contaminan y ensucian nuestras calles, campos y mares. ¿Por qué no se atreven a prohibir TODOS los plásticos de un solo uso? ¿Es tal vez porque ello implicaría altos costes a poderosas multinacionales? ¿O es pura coincidencia?

Los plásticos de un solo uso son realmente nefastos para el planeta, aunque se reciclaran. Pero encima, en España solo se recupera un 25%. El restante 75% acaba contaminando todo (hasta nuestra comida), matando fauna salvaje o en vertederos de Asia. Por si fuera poco desastre, del 25% que se recupera, una parte considerable pero sin cuantificar, se quema en los múltiples incendios en plantas de reciclaje. Esos misteriosos incendios ocurren siempre por causas desconocidas, cuando no hay nadie trabajando y sin daños a los trabajadores, afortunadamente. ¿No hay algo sospechoso en esto?

Cada vez que compramos un yogur o un producto enlatado debemos reflexionar sobre si es realmente sensato fabricar, transportar y reciclar (si se recicla) un envase que apenas está unos minutos en nuestras manos y que genera exagerados daños al planeta y a nuestra salud.

La cosa no acaba ahí. La UE dice que quiere recuperar el 90% de las botellas de plástico en 2029. Siguen pensando con la mentalidad del siglo XX, en la que reciclar era algo “ecologista”. Tal vez porque se producía poco, o tal vez porque nadie imaginó en el siglo XX que llegaríamos a donde hemos llegado con los plásticos. El lema del ecologismo actual es que «reciclar no es suficiente» (en palabras de Greenpeace).

Por tanto, parece evidente que la UE no tiene auténtico interés en resolver el problema. Si lo tuviera, la norma comunitaria hubiera sido muy diferente. La UE quiere tranquilizar a la gente para que siga comprando plástico, diciéndoles: «¡Tranquilos! Sigan consumiendo plásticos, que nosotros reciclaremos» (pero la realidad es que no se recicla apenas nada). Mientras, las multinacionales de la contaminación por envases (Coca-cola, Nestlé, Pepsi, Danone…) están muy tranquilas porque sus beneficios y su modelo de negocio están asegurados, por el momento.

¿Tú sabías que los que gestionan Ecoembes son personas que dirigen las empresas que fabrican los envases? Danone, Pascual, L’Oreal, Pescanova, Carrefour… O sea, los responsables de una buena gestión ambiental son los mismos que contaminan con envases de usar y tirar (no te pierdas este vídeo breve explicando la desastrosa gestión de Ecoembes). ¿Tú confías en ellos para que se haga la mejor gestión ambiental? ¿o tal vez intentarán vender al máximo sus productos plastificados?

La medida comunitaria es absolutamente insuficiente y ridícula. Cuanto antes lo sepamos y antes actuemos, mejor para todos. No podemos perder más años para aprobar una ley sensata. La solución es muy sencilla: DEJAR DE FABRICAR ENVASES DE UN SOLO USO. Y para ello, ya hay una propuesta factible y simple: obligar a que el vidrio sea siempre reutilizable, fomentar los envases reutilizables (con SDDR) y gravar con impuestos crecientes los envases de un solo uso. A los que digan que nuestra propuesta es muy ambiciosa, les respondemos que las que son ambiciosas son las empresas contaminantes antes citadas.

La UE quiere aplicar el principio de «quien contamina, paga», haciendo pagar a las tabaqueras los costes de recogida de colillas (pero nadie pagará por lo que contaminan las colillas y los demás residuos cuando llegan al mar, por ejemplo). Por otra parte, las toallitas húmedas solo llevarán un aviso del daño ambiental que generan si no se tiran a la basura, pero no se les exige a las empresas pagar los gastos que ocasionan. Veamos estas noticias:

La solución para las toallitas es la misma que para los envases de un solo uso. Prohibirlos o ponerles unos impuestos crecientes ajustados al daño económico y ambiental que producen. Las empresas multinacionales envasadoras, y su voz en España Ecoembes, no van a querer.

El tema de los plásticos no es un caso aislado. La PAC (Política Agraria Comunitaria) que se propone para Europa no tiene en cuenta el respeto ambiental, ni las pequeñas explotaciones, sino que pretende favorecer a los más poderosos. También tenemos el problema de las sustancias químicas peligrosas o el de los océanos. La pregunta que surge de inmediato es: ¿Está la UE al servicio de la gente o de las multinacionales?

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Un Bosque Urbano para Málaga, un gran pulmón verde para todos

Durante décadas existió en el corazón de la ciudad de Málaga una planta de almacenamiento de hidrocarburos de la empresa Repsol. Este complejo industrial, compuesto por diez grandes bidones, suponía un peligro para los miles de vecinos que vivían a su alrededor. La ciudadanía se movilizó de forma reiterada pidiendo su desmantelamiento y al mismo tiempo exigiendo que el solar se dedicara a un gran parque. La demanda vecinal fue escuchada y en el Plan General de Ordenación Urbana de 1983 se definió que la pastilla fuera destinada en su totalidad a zona verde. El uso industrial de la parcela sigue influyendo hoy en día sobre su futuro ya que se encuentra contaminada por hidrocarburos, lo cual obliga a su descontaminación antes de realizar cualquier actuación sobre ella.

Antigua foto de los terrenos de Repsol en MálagaEse PGOU de 1983 argumentaba la necesidad de la construcción de un gran pulmón verde en la zona por las altas densidades de población y por el importante déficit de zonas verde en estos barrios. El proyecto europeo CATMED establece 120 habitantes por hectárea como el nivel deseable en cuanto a densidad de población. Sin embargo, los distritos de Carretera de Cádiz y Cruz de Humilladero soportan densidades de más de 480 habitantes por hectárea (un valor cuatro veces superior). Cabe recordar que el proyecto CATMED —en el que participa el Ayuntamiento de Málaga— fue creado para desarrollar modelos urbanos sostenibles en el ámbito mediterráneo europeo, basados en la ciudad clásica mediterránea, compacta y compleja, donde la escala peatonal marca la proximidad a los servicios públicos.

Esta masificación se ve agravada por la escasez de parques y jardines. Nuestra ciudad se encuentra lejos de cumplir las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud en materia de espacios verdes. En efecto, para asegurar la calidad de vida y ambiental, este organismo internacional considera imprescindible que cualquier ciudad disponga de una ratio de entre 15 y 20 metros cuadrados de zonas verdes por habitante. Con todo, establece un valor mínimo aceptable y de transición de diez. Según los datos del Ayuntamiento de Málaga (OMAU), la ciudad tiene de media 7,67 m2 de zonas verdes por habitante, lo cual es ya preocupante por sí mismo, pero es aún más grave que haya zonas que apenas alcanzan los 2 m2.

Infografía del Bosque Urbano de Málaga (pincha en la imagen para ampliar).

Infografía del Bosque Urbano de Málaga (pincha en la imagen para ampliar).

Atendiendo al paisaje urbano antes descrito, lo esperado de las administraciones públicas competentes es que intenten corregir las graves consecuencias del fuerte desarrollismo de los años 60 y 70. Sin embargo, lejos de introducir criterios de sostenibilidad urbana, los nuevos PGOU siguen incurriendo en el mismo modelo especulativo. Y ante la oportunidad que el desmantelamiento de las actuales zonas industriales supone para aportar a la ciudadanía espacios públicos de calidad, se sigue apostando por más edificios.

La propuesta contemplada para los antiguos terrenos de Repsol, es la construcción de cuatro rascacielos de hasta 33 plantas, 400 viviendas y centro comercial. A lo que hay que añadir más de 5000 viviendas que se han proyectado en los alrededores una vez desaparezcan polígonos industriales como el de San Rafael o El Duende. Especialmente grave nos parece la ampliación del Bulevar Adolfo Suárez en una “autovía” de 6 carriles, que cruza los barrios más poblados de Málaga. Ese bulevar tiene la función de absorber el tráfico generado por el nuevo desarrollo y que, sin embargo, no tiene garantizada su conexión con la ronda por su complicación técnica, lo que dificultaría aún más el tráfico en una zona habitualmente colapsada.

Ante este escenario la ciudadanía malagueña, los colectivos vecinales y sociales, reclaman su derecho a opinar y a decidir el modelo de ciudad en el que van a vivir. Nos organizamos para plantear una alternativa que genere un equipamiento público, verde y de calidad, un gran pulmón para Málaga.

En enero del 2016 nace la Plataforma Ciudadana Bosque Urbano Málaga, que reclama un gran espacio arbolado en los 177.000 m2 que ocuparon los bidones de hidrocarburos. La propuesta del colectivo ciudadano supone, además, una apuesta por mejorar la calidad de vida y la salud de la vecindad. Son muchos los estudios científicos que demuestran los beneficios directos e indirectos que tiene para la salud vivir cerca de espacios verdes. Se ha demostrado la capacidad que tiene el verde urbano de reducir el estrés y cómo, un mayor contacto con éste, reduce la probabilidad de sufrir problemas y enfermedades de salud mental, como la depresión. Así mismo, ya hay estudios que demuestran que disfrutar de “baños de naturaleza“, como pasear por amplias zonas arboladas, aumenta la esperanza de vida, mejora el desarrollo cognitivo, y disminuyen los casos de cáncer y las enfermedades respiratorias por poner solo algunos ejemplos.

La creación de un gran pulmón verde en nuestra ciudad, junto con cerrar la industria cementera, ayudaría a mitigar los efectos del cambio climático. También ayudaría a reducir el efecto de “isla de calor” que en el verano de Málaga es muy molesto (especialmente cuando coincide con el viento “terral“). Se ha demostrado que la temperatura entre las zonas urbanas y su entorno más natural puede variar hasta en 12ºC.

Pedro Fco. Sanchez Bueno
Portavoz de BUM, @BosqueUrbanoMA

¡Actualización! Con el voto en contra de PP y Cs, el pleno aprueba por sorpresa el bosque urbano. Todo se debió a la ausencia de dos concejales de Cs. Por otra parte, por culpa del PSOE no se aprobó la solicitud de parque marítimo-terrestre en Arraijanal.

Información adicional:

  1. Málaga, una ciudad insostenible entre su cementera y sus arboricidios.
  2. Nuevo informe sobre la contaminación en Andalucía: Endesa es la peor empresa.
  3. Las mentiras del Ayuntamiento de Málaga para destruir Arraijanal.
  4. El reciclaje no funciona en España: Greenpeace saca un informe demoledor para Ecoembes (una secuela de Málaga no sabe reciclar).
  5. La ciencia muestra que la naturaleza beneficia nuestra salud.
  6. ¿Sabías que los BOSQUES curan? — 4 reportajes cortos que no puedes perderte.
  7. Cementeras: Quemar residuos y contaminar el aire… ¡Aspire! ¡Expire!
  8. Plataforma BUM (Bosque Urbano Málaga) y su Facebook.

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El reciclaje no funciona en España: Greenpeace saca un informe demoledor para Ecoembes

Informe PDF de Greenpeace Maldito Plástico en el que demuestra que Ecoembes miente y no recicla tanto como dice.En su informe Maldito Plástico, Greenpeace demuestra que Ecoembes miente: España apenas recupera el 25% de los envases plásticos, lo cual es mucho menos de lo que dice Ecoembes (77%).

Después de ver tantísimos envases tirados en cualquier sitio (calles, papeleras, ríos, mares…) es fácil deducir que Ecoembes miente. A esta empresa le interesa que todos pensemos que su trabajo es excelente. Ecoembes es un gigante poderoso que paga estudios y cátedras universitarias, y que tiene periodistas aduladores, como José Luis Gallego (@ecogallego), quienes nunca dicen nada en contra del sistema de reciclaje actual, aunque sea desastroso. No solo tienen periodistas afines sino medios completos:

  • Efeverde (de la agencia Efe): Esta es una buena web de noticias ambientales, pero nunca dirá nada contra Ecoembes porque tienen acuerdos entre ambos (por ejemplo, para formar a periodistas supuestamente ambientales).
  • La Vanguardia: Este medio tiene su propia sección para cantar las alabanzas del reciclaje en España y de Ecoembes.
  • El Asombrario: Tiene una sección llamada El Asombrario Recicla (pero no El Asombrario Reduce o Reutiliza), y todas las noticias son fantásticas respecto al reciclaje.
  • La Sexta: Los titulares de los artículos de su tag Ecoembes dejan claro su optimismo en el reciclaje y que son un altavoz de Ecoembes.
  • Onda Cero: Este medio reserva un espacio personal para José Luis Gallego y sus reportajes también son siempre optimistas con el reciclaje de Ecoembes.
  • El periódico: Otro medio altavoz de las noticias de Ecoembes.

Si uno lee los artículos sobre reciclaje de los medios anteriores, parece que hablan de un país distinto al que se refiere el informe de Greenpeace. Es fácil deducir en qué lado puede estar la verdad. Ecoembes pretende engañar a la gente para justificar su trabajo y seguir ganando dinero. Pero no engañan a todo el mundo. Sabemos que Ecoembes es una empresa privada que cobra de las empresas envasadoras sin importar si los envases se reciclan, si van al mar, al vertedero… o se queman en uno de los muchos incendios misteriosos. Además, los ayuntamientos tienen que pagar parte de los costes: según Greenpeace, “los ayuntamientos (los y las ciudadanas) están soportando, desde sus presupuestos, un elevado sobrecoste” y no hay ningún control sobre cuántos envases se venden y por los cuales deberían pagar las empresas. Todo apunta a que Ecoembes está al servicio de las empresas envasadoras para ahorrarles costes, a costa del medioambiente.

El informe de Greenpeace concluye que el sistema actual funciona muy mal pero resulta muy beneficioso tanto para las empresas envasadoras, como para Ecoembes y Ecovidrio, que tienen el negocio perfecto para ganar dinero, sin importarles demasiado ni el reciclaje ni la contaminación. Para el negocio de estas empresas lo importante es que se produzcan muchos envases. Luego, es suficiente con reciclar algunos para quedar bien, o buscar a voluntarios para que limpien gratis un trocito de campo. ¿Qué hacen esas empresas para reducir los envases de usar y tirar? ¿Y para evitar los incendios en plantas de reciclaje?

Greenpeace pone nombre a las empresas más contaminantes. Por orden, algunas de las más contaminantes son Coca-Cola, PepsiCola, Nestlé, Danone, Mondelez International, Procter&Gamble y Unilever. Ahora vas y compras algo de estas marcas.

En el informe mencionado destacan los problemas que se generan, como por ejemplo la contaminación de los peces del mar por plástico (y otros tóxicos). Cuando comemos pescado, estamos comiendo plástico y mercurio.

Por otra parte, en España se incineran más de 2.5 millones de toneladas de residuos municipales en las diez incineradoras de basura que aún siguen en funcionamiento. Ahí se incluyen, al menos 172.000 toneladas de envases plásticos. Cataluña es la única comunidad que tiene más de una incineradora (tiene cuatro). Además, hay que contabilizar también otras industrias que incineran basuras, tales como las cementeras. El problema de la incineración es doble: emite humos muy tóxicos (que generan cáncer al ser respirados), e impide el correcto tratamiento de los residuos (su recuperación, reutilización o reciclaje).

Según Greenpeace, “la Unión Europea (…) estaría exportando el 40% de los residuos plásticos recogidos para su reciclaje“. Dado que China prohibió recientemente importar residuos, los plásticos españoles están acabando en, por ejemplo, vertederos de Malasia. España está entre los diez países que más “plástico” llevan a Malasia. O sea, los españoles separan el plástico para reciclar pero algunos de esos envases acaban tirados en países pobres. Al bajo nivel de reciclaje en España y a los problemas del reciclaje, hay que sumar la contaminación del transporte de tantas toneladas de plásticos.

Greenpeace deja claro en su informe tres hechos: a) reciclar no es suficiente; b) hay que reducir el consumo de envases de usar y tirar; y c) el sistema de reciclaje en España no funciona bien. Además, proponen una lista con cerca de cincuenta sugerencias muy interesantes, dirigidas específicamente a supermercados, gobiernos y ciudadanos.

Sin embargo, Greenpeace entra en una pequeña contradicción: propone un SDDR para todo tipo de envases porque mejora las tasas de reciclaje, pero a la vez afirma que “reciclar no es suficiente”. Si reciclar no es suficiente, disminuir los materiales que deban ser reciclados debe estar por delante de aumentar el reciclaje. Para ello, un objetivo más sensato es un SDDR para envases reutilizables. Por nuestra parte, hacemos esta propuesta para atajar el problema:

  1. Que la gente tome conciencia y evitemos comprar cosas en plástico de usar y tirar: El plástico debe reservarse para productos de larga duración y, por supuesto, reciclables al final de su vida útil, pero no para productos que están en nuestras manos apenas unos minutos, como un envase de yogur o una lata de bebida o comida.
  2. Que los gobiernos legislen pensando en el medioambiente y no en las empresas: Los envases de vidrio deberían ser por ley reutilizados (con SDDR) y los envases de usar y tirar deben ser criminalizados con un fuerte impuesto ambiental. Los plásticos están matando a muchos animales y el plástico llega hasta el ser humano sin que sepamos todas sus consecuencias y sin que nadie esté pagando ni siquiera por las consecuencias ya conocidas. Pueden leerse aquí otros detalles de esta propuesta.¿Cuánto tarda el plástico en descomponerse? Botellas, mecheros, cubiertos, vasos, bolsas...

Por supuesto, puede haber muchos niveles de conciencia ecológica. En este tema, podemos establecer cinco niveles, de tal forma que un comportamiento ecológico sería solo el primer nivel o, como mucho, el segundo. A partir del tercer nivel, el comportamiento no es ecológico, aunque haya cosas peores. Veamos estos cinco niveles de conciencia ambiental respecto a los envases:

  • Nivel 1: No comprar envases de un solo uso, salvo excepciones y nunca en compras habituales (alimentos, bebidas…). Para evitar algunos envases hay que usar la imaginación. Por ejemplo, haciendo jabón casero podemos evitar comprar champú y detergentes.
  • Nivel 2: Comprar pocos envases de un solo uso y depositarlos en el contenedor adecuado para que se reciclen (si hay suerte). Pero atención, no debemos comprar nada en tetrabrik (envase que no se pueden reciclar o es muy costoso, aunque nos quieran engañar diciéndonos lo contrario).
  • Nivel 3: Comprar sin mirar el tipo de envase, pero luego depositar cada uno en su contenedor para intentar que se reciclen. Ten en cuenta que muchos de tus envases no serán reciclados.
  • Nivel 4: Comprar sin fijarse en el tipo de envase y no reciclar nada, pero tirarlos a la basura, junto con lo orgánico. Todo acaba en un vertedero y dificulta hasta la generación de compost.
  • Nivel 5: Comprar sin atender al tipo de envase y tirar todo a donde mejor nos pille (al suelo, en el campo, en la playa…). Este nivel está demasiado extendido por la escasa atención a la educación ambiental, como se muestra en el vídeo de Greenpeace que ponemos más abajo.

¿En qué nivel estás? ¿Te costaría mucho mejorar ese nivel? ¿Te parecen suficientes las medidas de la UE?

Que el plástico es un problema grave es algo ya bien conocido. Sin embargo, se siguen vendiendo cosas en plástico de usar y tirar. Ecoembes nos miente porque quiere que sigamos comprando, y así lo corrobora también el experto Alberto Vizcaíno, quién recientemente se preguntaba que, si los ciudadanos pagamos por todos los envases que compramos y solo se recupera el 25%, ¿quién está cometiendo fraude? (léase también este estupendo artículo suyo).

Estamos ante un problema global. Tal vez por ello, pensamos que no importa comprar unos yogures plastificados o una bebida en tetrabrik, pero sí importa. No tenemos que aspirar a reciclar más, sino a comprar menos productos envasados en plástico o en lata. No es algo utópico: en Londres ya hay barrios sin plástico y en ese país ya hay 20 pueblos con la certificación “Plastic free”, SIN PLÁSTICO.

Mira este vídeo resumen:

NOTA 1: Agradecemos a Greenpeace su magnífico informe y el haber referenciado nuestro artículo sobre los incendios en plantas de reciclaje.

Más información:

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El veganismo es mucho más que una dieta, es una actitud de respeto ante la vida

¿Qué hay detrás de la carne que comemos? (Amigos de la Tierra)

¿Qué hay detrás de la carne que comemos? (Amigos de la Tierra)

El consumo responsable debe promover un modelo de producción que permita mejorar las condiciones de vida de los seres humanos. Pero además, debe respetar también la sostenibilidad medioambiental y no olvidarse de los Derechos de los animales no humanos.

Un cambio en nuestra toma de decisiones diarias puede contribuir a evitar innumerables sufrimientos y atrocidades que nuestros hábitos de vida y consumo causan a los animales. Por ejemplo, un acto tan cotidiano y, aparentemente inocente, como comerse un bistec de carne, conlleva costos ambientales ocultos muy graves pero, quien paga el precio más caro son los animales destinados al abastecimiento de mercados. Por todo esto, WWF nos reta este año a un día sin plástico, sin carne y sin CO2 para la Hora del Planeta 2019 que se celebrará el próximo 30 de Marzo. ¡Apunta la fecha!

Comer carne destroza el planeta (y a los animales): Aquí tienes 3 vídeos cortos que seguro que te van a gustar.

Comer carne destroza el planeta (y a los animales): Aquí tienes 3 vídeos cortos que seguro que te van a gustar.

Para alimentarnos podemos sustituir todos estos ingredientes de la cocina tradicional por alternativas vegetales. Cualquier receta de nuestro patrimonio culinario puede transformarse en vegana.

Actualmente, es muy fácil encontrar toda la información necesaria y poder contactar con otras personas con las cuales compartir inquietudes e ideas. Las páginas web añadidas a continuación son muy recomendables.

Helena Escoda Casas, helenaescodacasas@gmail.com
Licenciada en Historia y posgraduada en Derecho Animal y Antrozoología por la UAB
Voluntaria de la Protectora de Animales de Mataró
Redactora BioEcoActual y Bueno y Vegano

Enlaces de interés:

  1. Mis recetas veganas.
  2. Bueno y vegano, periódico de actualidad con información muy variada.
  3. The creative vegan (en inglés, pero también muy interesante).
  4. Fundación para el Asesoramiento y Acción en Defensa de los Animales (FAADA).
  5. Igualdad Animal: web de esta ONG, de la que recomendamos su apartado sobre cocina.
  6. Más información:

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Lynn Margulis: La mujer que supo ver que el motor de la evolución es la cooperación

Lynn Margulis en 2005. Ella fue una destacada bióloga estadounidense, considerada una de las principales figuras en el campo de la evolución biológica, respecto al origen de las células eucariotasMujer tenía que ser. De nombre Lynn. De vocación, estudiosa de los procesos que la vida desarrolla para progresar y evolucionar. Lynn Margulis (1938-2011) es la bióloga que nos proporcionó una de las teorías más revolucionarias de la historia de la evolución. En la década de 1960, esta bióloga estadounidense tuvo una idea revolucionaria sobre la evolución de la vida y el origen de las células: vio la simbiosis con el microscopio y se dio cuenta de que cada una de nuestras células era el resultado de la cooperación entre otras células más sencillas que se habían aliado para trabajar juntas. Lynn Margulis era microbióloga, genetista no convencional, divulgadora de la ciencia y, sobre todo, teórica de la evolución. Revolucionó la Teoría de la Evolución demostrando que la evolución ha actuado a través de la cooperación, gracias al funcionamiento de los organismos vivos en la simbiosis (asociación de organismos en la que hay beneficio mutuo: ambos sacan provecho de la vida en común).

Fue una persona influyente en la biología del siglo XX, y ello a pesar de que sus propuestas (en los márgenes de la ciencia establecida) le granjearon fama de heterodoxa, cuando no de rebelde. Dedicó buena parte de su energía e investigaciones a proponer que la colaboración entre especies ha sido más determinante en la evolución biológica que la competencia, que era lo que proponía Darwin como motor de la evolución de los seres vivos: la lucha por la vida y supervivencia del más fuerte.

Es decir, lanza, a lo largo de toda una vida de investigación, un mensaje netamente ecofeminista. Su mensaje ayuda a configurar una mirada diferente de este mundo nuestro, y da luz a aspectos infravalorados, pero insoslayables si se quiere un tránsito que suavice el más que probable colapso de nuestra civilización.

Margulis llegó a una visión holística de este mundo global en el que todos somos interdependientes (no podemos sobrevivir aislados del resto de nuestros semejantes o fuera de la sociedad) y, por supuesto, ecodependientes (tampoco podemos pervivir sin tener en cuenta que dependemos de los ecosistemas naturales que son el soporte físico que nos sustenta). Las conclusiones que saca de las investigaciones que desarrolló a lo largo de su vida nos sirven de ejemplo para saber cómo desenvolvernos en este mundo vivo, que tanto hemos alterado, que funciona como un sistema complejo y al que tanto hemos perturbado.

Tuvo una cierta vinculación científica y emocional con nuestro país. Yo la conocí siendo estudiante de biología en una conferencia multitudinaria que dio en nuestra universidad. Me deslumbró la energía y lucidez con que exponía lo que claramente constituía una visión del mundo singular. Nos habló de la hipótesis Gaia sobre la que había discutido y debatido ampliamente con su creador, James Lovelock. Esa hipótesis considera a nuestro planeta como un organismo vivo. Por tanto, nos sirve para comprender el valor de los cuidados y la transversalidad del ecofeminismo. Lovelock, bioquímico inglés, fraguó la idea de que el ecosistema Tierra funciona como un superorganismo. Cuando Lovelock publicó la hipótesis de Gaia provocó una sacudida en muchos científicos, sobre todo en aquellos con una mente más lógica que odiaban un concepto que sonaba tan místico. Tanto más, después de que la llamara Gaia, por la antigua diosa de la Tierra.Relaciones entre especies diferentes

Como Margulis relata en el prólogo de su libro Planeta simbiótico, no vio inmediatamente la relación de su teoría endosimbiótica con Gaia, pero finalmente concluyó: La hipótesis Gaia es ver la simbiosis desde el espacio.

Lynn Margulis colaboró con James Lovelock en el desarrollo de la teoría de Gaia. Cuando era entrevistada sobre ese tema, argumentaba que suscribía la frase de Nietzsche: “La tierra es un lugar muy bonito, aunque está afectada de una enfermedad: los humanos”.

En el libro ¿Qué es la vida?, Margulis invita a explorar científica y filosóficamente los enigmas en los orígenes de la vida. Por ejemplo, examina la conexión biológica entre muerte programada y sexo, la evolución simbiótica de los reinos orgánicos, la noción de la Tierra como un superorganismo y la fascinante idea de que la vida, no solo la humana, tiene libertad de acción y ha tenido un papel insospechadamente importante en su propia evolución. Dicho con sus palabras:

«Así, vamos comprendiendo que, en realidad, la vida es un proceso material que cabalga por encima de la materia como una extraña y lenta ola, que es un caos artístico controlado, un conjunto de reacciones químicas asombrosamente complejo que empezó su andadura hace cuatro mil millones de años y que ahora, en forma humana, escribe cartas de amor y emplea computadores de silicio para calcular la temperatura de la materia en el nacimiento del universo. Descubrimos que la vida es, a fin de cuentas, algo aparentemente obvio: la celebración de la existencia.»

Con la inspiración de las reflexiones de Lynn Margulis, podemos imaginar cómo abordar la crisis global asumiendo los postulados que ella aplicó en biología y que han acabado siendo admitidos por la comunidad científica, tan reacia al principio. Es decir, evolucionemos cooperando y desechemos la competencia como motor.

En un artículo de Marga Mediavilla (reflexionando sobre el mundo y su deriva), también hacía referencia al valor de la cooperación, con un certero análisis sobre el camino por donde nos lleva la tecnología y las nuevas habilidades que se le otorgan a los robots. Me pareció muy relevante la idea porque especulaba sobre la misma premisa. A saber: las habilidades adquiridas por la inteligencia artificial tienen que ver con la “percepción” de que la cooperación es la mejor estrategia para evolucionar, dando la razón a Lynn Margulis y contradiciendo a Darwin y su idea de que la evolución se desarrolla mediante la competencia. En sintonía con este planteamiento, el movimiento feminista es el mejor referente que podemos tener porque funciona en clave COLABORATIVA o COOPERATIVA.

En cambio, ¡aquí estamos! metidos en una dinámica de competencia de la que no sabemos salir. Decía Mediavilla: “Los robots han aprendido a cooperar entre sí para ser similares a los humanos, sin embargo, a los humanos no se nos permite hoy ese lujo”. Nosotros debemos someternos a la ley del mercado y jugar los juegos del hambre global que nos impone el capitalismo. Aunque los robots hayan conseguido grandes avances siendo cada vez más sensitivos, nosotros debemos ser insensibles al drama social del desempleo, insensibles al deterioro ambiental, insensibles a nosotros mismos. Aunque la ingeniería moderna está descubriendo las cualidades superiores de la cooperación, nuestra máquina económica tiene como único mecanismo la competencia.

Y el aprendizaje que se extrae es claro: tenemos que cooperar y ser muy sensibles al medio ambiente que nos rodea si queremos salir adelante y dejar atrás este modelo económico que está rompiendo los equilibrios de Gaia y poniendo en peligro nuestra supervivencia.

De momento estamos demostrando ser bastante torpes a la hora de cooperar y de solucionar los problemas globales. Con lo artificioso de la vida en la que nos desenvolvemos ¿acaso hemos perdido el motor evolutivo de la cooperación?

Carmen Molina Cañadas
@CarmenMolina_Q, Coportavoz de EQUO

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Elogio del sufrimiento (o contra la comodidad a toda costa)

Lo que llamamos “desarrollo” es una búsqueda continua del bienestar y de la comodidad. En demasiados casos, esa búsqueda no mira otros costes que no sean los económicos. Harari sugería en su libro “Sapiens” que somos unos eternos insatisfechos que solo buscamos comodidad. Examinando el desarrollo de la humanidad está claro que ahora se vive mejor en casi todos los países, pero no está claro que ahora seamos más felices. Harari se preguntaba por qué hay tanta gente infeliz y estudió las posibles causas de la felicidad (clasificándolas en cinco).

La búsqueda automática o instintiva de placer y comodidad genera no pocos daños, tanto para el buscador como para todo lo que le rodea. Esa búsqueda genera fácilmente insatisfacción porque es una búsqueda que puede no tener fin y que suele materializarse en comprar muchas cosas (consumismo), o bien, en mirar solo la utilidad de todo (sean animales, seres humanos, o recursos naturales). Las consecuencias pueden ser graves: violencia machista, pederastia, explotación laboral e infantil, selvas arrasadas, mares contaminados, animales maltratados, ríos desecados… ¿Tan difícil es darse cuenta de la felicidad que genera algo de austeridad?

Un ejemplo: nuestra sociedad devora la carne. La mayoría, al menos, no lo hace por sus propiedades nutricionales, sino por su sabor. Pocos son los que ya ignoran el ingente sufrimiento y la horrorosa contaminación que producen las industrias cárnicas, pero el ansia de placer y/o comodidad es superior a todo eso. Lo mismo podría decirse, por ejemplo, de la comida procesada, de la comida rápida o del uso (y abuso) del aceite de palma y del coche. Así, vemos que parte de la sociedad se escandaliza de que se pongan límites al coche en las ciudades, pues consideran que su derecho a circular está por encima del derecho a respirar aire limpio de los demás. Pero en el fondo, no defienden su derecho a circular sino su deseo de maximizar su comodidad.

La búsqueda del placer y la comodidad es buena. Evolutivamente, esa búsqueda permite que los seres huyan de aquello que les hace daño. Es el masoquismo, no el hedonismo, lo extraño desde el punto de vista evolutivo. Pero el poder de nuestra sociedad se ha hecho tan grande que llevamos esa búsqueda de la comodidad hasta límites exagerados. Además, nos hemos acostumbrado a esa comodidad tanto y tan rápido que nos enfadamos ante imprevistos bastante intrascendentes (como un corte momentáneo de la electricidad o del acceso a Internet, por ejemplo).

Esos cambios se han producido tan rápido (desde el punto de vista evolutivo) que nuestros instintos no se han adaptado a la nueva situación. Buscamos placer y comodidad a toda costa, incluso aunque nos perjudique. Comemos en exceso porque estamos genéticamente programados para almacenar reservas y apenas hacemos ejercicio físico porque el trabajo duro lo hacen los aparatos u otras personas. En demasiadas ocasiones esos aparatos contaminan en su fabricación, en su uso y en su deshecho, y esas personas no obtienen una remuneración adecuada (son clases inferiores o inmigrantes… sin papeles y sin derechos en muchos casos). Luego, para contrarrestar las consecuencias, hay que ir al gimnasio o comprar productos light (como denunciaba el Dr. Rojas en El hombre light).

Algo similar puede decirse con el dolor emocional, o la pena. Las rápidas soluciones químicas contaminan nuestro cuerpo y nuestros ríos. ¿Acaso no podemos darnos tiempo y buscar otras soluciones más filosóficas? ¿Sería rentable educar en la aceptación de las desgracias inevitables? (la enfermedad, la vejez, el desamor…).

No vamos a defender aquí la búsqueda del sufrimiento o de la incomodidad, pero sí elogiar el saber aceptar ese sufrimiento, o esa incomodidad, cuando lleguen, sin intentar a toda costa evitarlas. O al menos, antes de evitarlas… ¿no deberíamos pensar en las consecuencias?

Más información:

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