¿Cuántos tipos de contaminación puedes citar? Algunos son muy desconocidos

Seguramente sabías que la luz, el humo o el ruido son formas de contaminación. Pero te animamos a que hagas una pausa en esta lectura para reflexionar, primero en qué es contaminar; y segundo, en cuántos tipos de contaminación puedes enumerar. Luego, sigue leyendo y déjanos un comentario con tus conclusiones.

Efectos de la contaminación en la salud humanaSegún la RAE, contaminar es «alterar nocivamente la pureza o las condiciones normales de una cosa o un medio por agentes químicos o físicos». Pues bien, no son pocas las personas que al pensar en contaminación solo evocan agentes químicos, como pueden ser los vertidos de petróleo en el mar, de aguas residuales en los ríos, o el uso de plaguicidas. Sin embargo, son también muy importantes los perjuicios de los agentes más físicos como la luz, el calor, la radiactividad, el ruido, los genes o el turismo.

Tipos de contaminación

Contaminación luminica en el sur de la Península Ibérica. Nótese el exceso brutal de Sevilla, Granada y en toda la Costa del Sol.1. Contaminación lumínica: El exceso de luz es un tipo de contaminación muy desconocido. Es muy frecuente encontrar sistemas de alumbrado ineficientes, excesivos, mal diseñados, o con un horario de apagado mal programado (farolas encendidas de día o a horas que no son útiles). También afecta la luz publicitaria, la de monumentos, las luces navideñas, etc. Es un problema cada vez más extendido a pesar de las crisis climática y energética. El inconveniente no es solo un sobreconsumo absurdo; o que no se puedan ver las estrellas; sino que afecta negativamente a la fauna, especialmente a las aves migratorias y a los insectos. Alicia Pelegrina es una científica que hace monólogos de humor y una de sus pasiones es divulgar los problemas de la luz. Como ella dice, la luz se ha asociado a cosas buenas y no siempre es así. La iluminación LED tiene buena fama porque ahorra dinero, aunque sin embargo, aumenta la contaminación del cielo. Recomendamos su monólogo ¡Queremos ver las estrellas! (sobre las bombillas LED y el efecto rebote que producen).

2. Contaminación acústica: Un ruido emitido no perdura en el tiempo, pero la exposición prolongada a ruidos tiene efectos negativos para la salud humana y de los ecosistemas. Todo sonido no deseado es contaminación acústica y las fuentes principales son las actividades humanas, tales como el transporte —el tráfico y sus motos—, la construcción, las industrias, y también inventos como las sopladoras de hojas, la música excesivamente fuerte o las motos acuáticas. Ni siquiera bajo el mar hay silencio. El tráfico marítimo, la minería y las prospecciones marítimas producen excesiva contaminación acústica, lo cual afecta a la vida marina, especialmente a los cetáceos.

3. Contaminación turística: Dependiendo de su comportamiento, una única persona puede dañar un ecosistema. Imaginad el daño que producen miles de personas invadiendo ecosistemas naturales, como por ejemplo las playas en verano (sí, una playa es antes un ecosistema que un lugar de ocio). El turismo puede ser altamente contaminante, especialmente si se viaja en avión y sin unas normas básicas de responsabilidad. También puede afectar a otros aspectos, tales como el paisaje, la explotación laboral, la destrucción de ecosistemas o el abuso de recursos como el agua. Un caso evidente es el turismo de campos de golf cuando infecta territorios donde el agua es escasa, como el Sur de Europa. Un poco más lejos, en África, los turistas acosan a los animales para verlos de cerca (no te pierdas este vídeo con lo que pasa cuando unos guepardos consiguen cazar).

4. Contaminación informativa: Este desorden abarca tanto el exceso de información como su falsedad. Las redes sociales facilitan la exposición a demasiados datos, lo cual puede generar estrés y saturamiento. Muchos grupos políticos tienen deseos de divulgar información falsa (bulos) para polarizar a la población, confundirla o desviar la atención de ciertos problemas. Por ejemplo, en España, la dirigente Isabel Díaz Ayuso (del PP) es una experta en levantar polvareda informativa, falsa y conflictiva. Un bulo o una polémica puede generarse en diez segundos, mientras que desmentirlo puede requerir semanas, si es que se logra. Además, que un líder haga el ridículo no cambia significativamente la tendencia de voto de sus votantes. Los errores políticos suelen justificarse con cualquier muletilla. Es obvio que hay que escuchar a todo el mundo con espíritu crítico.

Cada molino eólico requiere arrasar un territorio único. No solo por el espacio que ocupa sino por los caminos que hay que hacer para llegar a cada molino.5. Contaminación visual o estética: Se refiere al abuso de elementos que alteran la estética del entorno o el paisaje. Pueden ser carteles publicitarios, cables, chimeneas, antenas, edificios, molinos eólicos, centrales de energía solar (como estas)… Este tipo de contaminación puede afectar a la salud de los individuos, en especial la psicológica. Los molinos de viento no solo pueden afectar al paisaje, sino que también son la causa de grandes mortandades de aves y murciélagos.

6. Contaminación textil: La producción de telas y calzados es responsable de la contaminación del agua y de emisiones de gases de efecto invernadero. Hasta la ropa de segunda mano tiene un impacto oculto, en el que muchos no piensan. Pero aquí queremos resaltar que la ropa en sí misma puede estar contaminada con productos tóxicos procedentes de los procesos de limpieza o estampado. Al estar en contacto con tu piel estarían intoxicando tu cuerpo. La ropa vieja, al haber sido lavada muchas veces, tendría menos problemas en este sentido.

7. Contaminación térmica: Cambiar la temperatura de un ecosistema puede tener efectos negativos. Por ejemplo, las centrales nucleares necesitan estar cerca de grandes fuentes de agua para su funcionamiento y vierten al medio agua caliente sobrante. El aumento en la temperatura del agua afecta negativamente a la biodiversidad, reduce la solubilidad de oxígeno y aumenta el metabolismo de los animales acuáticos, lo cual los lleva a consumir más alimento, reduciendo los recursos del ecosistema. El efecto contrario se produce en las plantas regasificadoras de gas. Estas plantas reciben gas líquido (GNL) y lo devuelven a su estado gaseoso. Para ello, usan agua (normalmente del mar) y la devuelven más fría. ¿Podría considerarse el calentamiento global un tipo de esta contaminación?

8. Contaminación electromagnética: Los equipos electrónicos, torres de alta tensión, transformadores, antenas de telefonía móvil, electrodomésticos, routers, etc. producen campos electromagnéticos que pueden afectar a la salud. Aunque la ciencia no ha demostrado efectos adversos, es cierto que hay personas en las que son muy notables sus perjuicios (hipersensibilidad electromagnética).

9. Contaminación genética: La difusión de genes de forma incontrolada es un problema imposible de cuantificar o de evaluar. Los genes pueden ser de organismos artificiales (transgénicos, OMG) o naturales, y se pueden contaminar tanto cultivos como poblaciones salvajes. Por ejemplo, si se planta maíz transgénico en un terreno, no se puede plantar maíz ecológico a decenas de kilómetros, porque el polen viaja por el viento y contamina las plantas, sus frutos y sus descendientes. Las consecuencias pueden permanecer desconocidas para siempre. Liberar un organismo vivo —como una semilla— en un ecosistema del que no procede es contaminación genética, pues dicho organismo podría transmitir sus genes (por reproducción o hibridación). Es un problema grave para la biodiversidad y tan inconmensurable que dispara la imaginación literaria.

10. Contaminación espacial: Orbitando alrededor de la Tierra hay toneladas de basura: satélites viejos, partes de cohetes, fragmentos de pinturas, tornillos… El principal problema no es estético, sino ético y práctico. La basura cae regularmente a la Tierra y puede causar serios problemas, ya que es complicadísimo predecir el lugar de caída. Además, las colisiones pueden romper satélites útiles y producir más basura espacial (síndrome de Kessler). En 2008, había 2000 satélites activos. Ahora hay más del doble. Y se siguen lanzando más. Los científicos piden que la órbita baja de la Tierra sea un ecosistema protegido.

11. Contaminación del suelo: Es un tipo de contaminación química. Lo más usual es la presencia de pesticidas de la agricultura (que también contaminan acuíferos y mares). El suelo también puede contaminarse por múltiples otras causas, tales como por invasión del agua marina (al abusar de los acuíferos costeros), por purines de la ganadería, o por basuras urbanas o industriales. No es raro que la extracción de hidrocarburos, su procesamiento y su almacenamiento acaben contaminado el suelo en donde se llevan a cabo todas esas actividades.

12. Contaminación hídrica o del agua: Aunque los vertidos de petroleros son muy impactantes, el origen principal de esta contaminación está en la ganadería, la agricultura, las industrias y las ciudades que no depuran bien sus aguas negras. La pesca es otro enorme foco de contaminación para el mar (aparejos y redes se pierden o se abandonan). Tal vez, la pesca de arrastre sea la más responsable en contaminación de plásticos, metano y CO2, pero otros artes de pesca —como el palangre— también tienen un impacto desmedido. Otra fuente de contaminación es la salmuera que vierten al mar las plantas desaladoras de agua. Esta agua eleva la salinidad y la temperatura de las aguas circundantes al punto de descarga, afectando negativamente a especies como la Posidonia. Por otra parte, la desalación tiene otros impactos ambientales. Una fuente de contaminación del agua de la que se habla poco son las lavadoras, por la enorme cantidad de detergentes y fibras que liberan a las aguas residuales y que las depuradoras no pueden eliminar. Lavar menos la ropa, con menos detergente y usar ciclos cortos ayuda a reducir este tipo de vertidos. La UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) estimó que la mayoría de los microplásticos en el océano provienen de lavar la ropa (34,8%).

13. Contaminación atmosférica o del aire: Junto con la contaminación hídrica, es posiblemente la más conocida. El ser humano vierte a la atmósfera toneladas y toneladas de gases contaminantes, desde el conocido dióxido de carbono (CO2) a otros gases como los óxidos de azufre, óxidos de nitrógeno, metano, ozono, etc. Algunos son tóxicos para la salud. Otros producen el cambio climático o la lluvia ácida. Abandonar los combustibles fósiles y reducir el consumo de lácteos y carne ahorraría millones de vidas. En este apartado también se incluye la contaminación por partículas (lo cual es directamente cancerígeno) y la innombrable contaminación de interiores: muchos piensan que en su casa están a salvo de la contaminación, cuando son ellos mismos los que ensucian el aire que respiran con limpiadores, barnices, pinturas, desinfectantes, ambientadores… o tabaco.

14. Contaminación radiactiva o nuclear: La presencia no deseada de sustancias radiactivas en el entorno es algo altamente peligroso para la salud y casi imposible de eliminar. Es uno de los motivos por los que las centrales nucleares deberían ser cerradas de forma urgente. Esta contaminación normalmente afecta al suelo, al aire y al agua. Es una de las llamadas «nuevas entidades«.

15. Contaminación postal: El envío de paquetes ha crecido enormemente por las ventas online. Esto dispara la otros tipos de contaminación especialmente para transportar el paquete en los últimos kilómetros (hasta tu casa). El colmo es el tráfico de las devoluciones. Muchas empresas no tienen capacidad de tratar esas devoluciones y acaban tirando a la basura sus productos. Los efectos secundarios de esta contaminación son el cierre de comercios de barrio, el consumo compulsivo, la destrucción de productos no vendidos o devueltos, y la venta de datos personales a otras empresas.

Podríamos haber puesto en epígrafes independientes algunos tipos de contaminación incluidos en los anteriores, tales como la contaminación por plásticos, o por aparatos electrónicos. En todo caso, es fundamental que, cada uno, desde nuestro lugar, actuemos diligentemente contra todo tipo de contaminación. Simplemente hablar de esto, es un gran avance. Otra cosa es comprometerse a votar a formaciones comprometidas.

♦ Pregunta: ¿Qué imagen o tipo de contaminación te ha impactado más? (puedes contestar en nuestros comentarios de abajo)

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¿Cómo pedir información o medidas ambientales a cualquier administración española?

Quéjate menos, quéjate mejor y propón alternativas a tus gobernantes.

Quéjate mejor, proponiendo acciones concretas a tus gobernantes.

Los ciudadanos tenemos derecho a pedir a nuestros gobiernos aquello que consideremos interesante o justo. Así lo recoge en España el artículo 29 de la Constitución, regulado por la Ley Orgánica 4/2001 (de 12 de noviembre; 4 págs. PDF). Si los ciudadanos hiciésemos un uso mayor de este mecanismo, tal vez conseguiríamos que los gobernantes tuvieran más consciencia de las cosas que nos preocupan y de lo que debe hacerse para mejorar.

Los presidentes y los alcaldes trabajan a nuestro servicio, cobran de nuestro dinero y están obligados a escucharnos y atendernos. La ley anteriormente citada lo deja claro. Resumiendo, dice que:

  1. El derecho asiste a cualquier persona natural o jurídica, sea de la nacionalidad que sea, individual o colectivamente.
  2. «Las peticiones pueden incorporar una sugerencia, una iniciativa, una información, expresar quejas o súplicas», en el ámbito de competencias del destinatario. No obstante, si el ciudadano dirige por error su solicitud a quien no corresponde, la administración tiene la obligación de remitirla directamente al órgano que considere competente, si ambos pertenecieran a la misma institución, administración u organismo, o bien, informar al peticionario del organismo que estime competente (en 10 días máximo).
  3. La solicitud incluirá la identidad del solicitante o solicitantes, sus nacionalidades, el lugar o el medio para recibir la respuesta, así como el objeto, el destinatario de la petición y las firmas. Abajo incluimos un formato general de solicitud individual. En caso de ser colectiva, basta con añadir los datos de todos los solicitantes.
  4. Los peticionarios podrán exigir la confidencialidad de sus datos.
  5. El escrito y cualesquiera otros documentos, podrán presentarse ante cualquier registro oficial, sea o no del organismo al que se dirija la petición. Debe ser aceptada por cualquier dependencia del Procedimiento Administrativo Común. Aquí tienes un buscador de oficinas de registro. Si tienes firma digital (DNI electrónico), también puedes presentarla online por la web del Registro electrónico general (desde ordenador, teléfono móvil, tablet…). Recuerda: la presentación electrónica es incluso más segura que presentar el papel físicamente.
  6. Es obligación de los destinatarios públicos de las peticiones el acusar recibo de las peticiones recibidas (en diez días máximo) y, salvo excepciones tipificadas restrictivamente, tramitarlas y contestarlas adecuadamente (en el plazo máximo de tres meses).
  7. El destinatario puede solicitar información adicional o la subsanación de errores.
  8. Anualmente, la autoridad u órgano competente confeccionará una memoria de actividades derivadas de las peticiones recibidas.
  9. Las peticiones pueden dirigirse al Congreso de los Diputados, al Senado o a las Asambleas Legislativas de las Comunidades Autónomas. En tal caso, se tramitarán de conformidad a lo establecido en sus respectivos Reglamentos.

En España hay otras figuras a las que se puede acudir para plantear cualquier problema que requiera una solución, tales como el Defensor del Pueblo o instituciones análogas de las Comunidades Autónomas.

Con lo dicho, ya puedes dirigirte a tus gobernantes para solicitarle medidas que consideres importantes. Aquí te dejamos unas ideas, con enlaces en donde puedes encontrar más información y detalles:

A continuación, damos un formato de carta genérico en el que basta rellenar los espacios en blanco y los textos entre ángulos. Para presentarlo físicamente hay que imprimirlo y firmarlo, y para presentarlo online hay que pasarlo a PDF.

  • Formato de carta de solicitud individual:

D./Dª. __________, de nacionalidad española, con DNI nº __________, con domicilio a efecto de comunicaciones en __________, C.P. _____ de _____ <localidad y provincia>, y con correo electrónico __________, por medio del presente escrito ejercita el Derecho de Petición recogido en el artículo 29 de la Constitución Española, regulado por Ley Orgánica 4/2001, de 12 de noviembre. En su virtud, se dirige al Sr./Sra. <Presidente/Presidenta/Alcalde/Alcaldesa/Concejal/Concejala/Ministro/Ministra…> __________, y por la presente:

EXPONE:

<Explicar aquí brevemente los motivos de nuestra petición>

SOLICITA:

<Enumerar aquí claramente todas nuestras peticiones, de forma lo más sintética y concreta posible>

Muchas gracias por su atención.

<Fecha y firma>

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Cal, arena, cemento y presupuestos: España dedica a la guerra más que a sanidad y educación juntas

Todos los gobiernos suelen dar una de cal y otra de arena. Son los votantes los que deben pensar y sopesar. Hay mucho que pesar y valorar. Nos gustaría transportar a nuestros lectores a una dimensión positiva de la vida, a pesar de todo lo que se nos viene encima; y de todo lo que intuimos, aunque sea remotamente.

España despilfarra demasiados millones en desfiles militares y exhibiciones acrobáticas absurdas.

España despilfarra demasiados millones en desfiles militares y exhibiciones acrobáticas absurdas.

Los Presupuestos Generales del Estado 2023 del gobierno de España extenderán el transporte público gratuito para algunos trenes: no para todo el mundo ni para todos los viajes; y solo para 2023. A pesar de ser exigua, esta intervención es decisiva y camina en la buena dirección, porque facilita que los usuarios dejen su coche aparcado, reduciendo ruido, atascos, contaminación y, tal vez lo más importante:

  1. Mejora la salud, reduciendo ingresos hospitalarios y, por tanto, bajando lo que gastamos en sanidad.
  2. Mejora la balanza de pagos del país, teniendo que comprar menos combustibles a países que, tal vez, no respetan ni los derechos humanos.
  3. Mejora la economía familiar, porque tener un coche supone gastos que normalmente se contabilizan mal. Cada vez hay más personas que rechazan tener coche en propiedad o incluso tener carnet de conducir.

Es decir, fomentar el transporte público es bueno para todos. Y hay que ser muy negacionista para negarlo. Entonces, ¿por qué no se camina hacia la gratuidad en el transporte urbano nacional? ¿Acaso alguien aún desconoce las condiciones necesarias para una movilidad sostenible en las ciudades? Cualquier cosa que reduzca los privilegios del coche privado será un buen paso para la biosfera.

Hay que decir que la decisión de apoyar el transporte en tren viene después de las protestas de sus usuarios por subvencionar las gasolinas con 20 céntimos por litro de carburante. Algunos expertos dicen que este tipo de subvenciones solo facilitan el ascenso de precios y potencian el consumo de combustible, justo lo contrario de lo que se pretende. Ese descuento está activo, por ahora, hasta final de año para todos los conductores, independientemente de sus ingresos o de si es para transportar mercancías o para fardar con un Ferrari de lujo. Un conductor dijo:

—He llenado el depósito y el gobierno me ha pagado diez euros. Mejor para mí, pero creo que se podría emplear mejor el dinero público.

Es un error pensar que las personas siempre buscamos nuestro beneficio personal (el Homo oeconomicus solo existe en la cabeza de los economistas neoliberales, canosos y casposos). Tal vez sean los gobiernos los que buscan su propio beneficio. Y si la población no lo demanda, las mejoras no llegan a todos. Por eso, hay temas del transporte de los que no hablan los presupuestos: reducción en autopistas y cemento, hacer en carreteras pasos para fauna, fomentar la bicicleta, destruir autopistas o poner peajes a casi todas, etc.

Además, hay otras cosas que sin duda perderían si se hiciese una consulta pública o si los españoles pudieran decidir qué hacer con sus impuestos del IRPF. Por ejemplo, dudo que los españoles quieran subir el presupuesto de defensa un 26%, como planea hacer el gobierno. Son más de 2.000 millones extra para armas, que hacen un total de 12.500 millones (un 2,5% del total de los PGE).

Compárese ese 26% de subida, con el ridículo 6,6% que aumenta el presupuesto de Educación respecto al año pasado (alcanzando 5.354 millones, un 1,1% de los PGE), y con lo que sube el presupuesto para Sanidad, un insignificante 6,7% (7.049 millones, un 1,5%). Es decir, si no lo remediamos, España dedicará al tema de «matar personas» más dinero que a «curar» y a «educar» juntos. Y eso no es lo peor. Si gobernara el principal partido de la oposición sería aún peor.

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La chinche del Arraijanal, un caso de especismo ignorante

Representación de una especie del género Empicoris (E. vagabundus). Autor: René Primevère Lesson (en Illustrations de zoologie ou recueil de figures d’animaux, peintes d’après nature, 1831).

Los hemípteros son uno de los grupos de insectos con mayor éxito evolutivo, puesto que cuenta con entre 80.000 y 100.000 especies descritas. Se reconocen fácilmente porque sus piezas bucales están transformadas en un pico perforador. Otras características que los diferencian de otros insectos con pico, como los mosquitos, incluyen dos pares de alas (aunque existen formas ápteras, o a las que les falta un par) y una metamorfosis gradual, es decir, no tienen larva, sino que los juveniles, denominados ninfas, van cambiando progresivamente hacia el estado adulto, sin pasar por una fase de pupa. Tradicionalmente los hemípteros han sido divididos en dos grupos: los homópteros (= “alas iguales”), que tienen los dos pares de alas con la misma consistencia membranosa, y los heterópteros (= ”alas diferentes”), con el primer par de alas endurecido solo en la parte basal, mientras que el resto del ala es membranoso, y el segundo par de alas es completamente membranoso. Sin embargo, esta clasificación está en desuso porque hay mayores diferencias entre los distintos linajes de homópteros, que las que separan los heterópteros de los homópteros. No obstante, se mantienen estos nombres porque resultan útiles para referirse a ellos.

Al ser un grupo tan numeroso, la diversidad de formas y colores es enorme, donde no faltan especies de colores estridentes con una función de advertencia (porque poseen sustancias venenosas) o con prolongaciones corporales que desafían a toda lógica. Y pese a tan abrumadora diversidad, sus hábitos alimenticios suelen ser más conservadores, puesto que la inmensa mayoría son fitófagos, es decir, utilizan el pico para perforar las plantas y alimentarse de su savia. No faltan tampoco las especies depredadoras, que son muy numerosas, algunas incluso útiles en agricultura ecológica porque combaten plagas (género Orius, por ejemplo), y difícilmente atacan a humanos. Solo unas muy poquitas especies se alimentan de sangre, y pueden constituir un problema sanitario, como es el caso de la chinche de las camas (Cimex lectularius).

Los nombres que se les aplican a los hemípteros no son muchos ni están muy extendidos, lo cual puede ser un reflejo de la poca atención que han recibido, y depende del grupo: pulgones, chicharras, cigarras, moscas blancas, etc. El término “chinche” es un poco vago y es utilizado por los entomólogos para referirse a todo el grupo o, más concretamente, a los heterópteros, y aquí reside el problema de su mala fama…

El caso de Empicoris gloriae

En septiembre de 1988 se localizaron en la playa del campo de golf de Málaga unos ejemplares de una chinche perteneciente a la familia de los redúvidos que resultaron ser una especie nueva para la Ciencia: Empicoris gloriae Baena & P.V. Putshkov, 1997. El hallazgo fue publicado en 1997 en una revista francesa especializada en entomología: Bulletin de la Société entomologique de France. Y la especie fue dedicada a la entomóloga malagueña Gloria Bastazo, especialista en crisomélidos, que guió a uno de los autores, Manuel Baena, al lugar donde pudo recoger los ejemplares que sirvieron para su descripción formal. Cabe mencionar que los redúvidos son heterópteros depredadores, y las especies del género Empicoris presentan un cuerpo extremadamente delgado. Esta especie, en concreto, tiene unas dimensiones muy pequeñas, de unos 3 mm, por lo que resulta totalmente inofensiva para el ser humano, pese a lo absurdo que resulta tener que explicarlo. Y esto es todo lo que se conoce de Empicoris gloriae hasta la fecha.

Representación de partes de Empicoris gloriae que permiten su identificación (de Baena & P.V. Putshkov, 1997).

La presencia de esta especie se destapó con las obras de la academia de fútbol de Arraijanal, unas obras que se están realizando en la última playa sin urbanizar del municipio de Málaga, un ecosistema litoral arenoso y húmedo, único y singular, a caballo entre los ecosistemas atlánticos y los mediterráneos, con innumerables especies endémicas, raras y amenazadas, a pesar de la situación de marginalidad a la que lo han sumido. Entre estas especies está Empicoris gloriae, que tiene aquí su único lugar conocido hasta la fecha. Y en este espacio público destinado originalmente a un parque se está construyendo una academia de 10 campos de fútbol sin ninguna evaluación ambiental.

La polémica se desató a raíz de la mención, por parte de los ecologistas que defendían el espacio, de la presencia de una “chinche” endémica, entre los muchos argumentos para proteger el lugar. Y pronunciaron la palabra “chinche”, palabra maldita pese a ser usada frecuentemente por los entomólogos. En seguida, las redes se inundaron de burlas y mofas hacia los ecologistas que defendían esa especie, llegando incluso a usar el hashtag #savethechinches, en clara alusión a la conocida ONG, como una forma de ridiculizar la defensa de la biodiversidad, aunque sea la pequeña biodiversidad.

Sin embargo, lo que reflejan estos ataques es mucha ignorancia, puesto que algunos no saben lo que es un insecto y usan cualquier imagen que represente un artrópodo, aunque sea un crustáceo isópodo:

Otros, un poco más acertados, usan la imagen de un escarabajo, concretamente un escarabeideo, que parece ser un cetónido, pero cuyo único parentesco con las chinches es el de ser un insecto, lo cual es un parecido bastante vago:

El usuario que más se acercó, sí mostró la imagen de una chinche, pero en absoluto la de un redúvido, ni mucho menos la de un Empicoris, sino que más bien, por su silueta, se podría hablar de un pentatómido:

Por supuesto, no faltaron intervenciones de algunas caras conocidas, como la del dibujante Pachi Idígoras, con la poca gracia que le caracteriza:

La razón de tanta animadversión hacia las chinches puede estar en la existencia de la chinche de las camas (Cimex lectularius), que produjo tantas picaduras en el pasado, pero que actualmente está prácticamente extinta en España (y es que lo estuvo realmente, pero datos recientes confirman su reaparición). Es decir, quienes critican a la ya bautizada como chinche del Arraijanal lo hacen por los prejuicios generados por la chinche de las camas cuando ellos mismos no han sufrido jamás, en la vida, la picadura de ninguna chinche, ni la de las camas ni la de cualquier otro hemíptero. Porque las chinches, los hemípteros, son predominantemente fitófagos o depredadores de insectos, pero la alimentación de sangre, sea humana o animal, es algo testimonial, anecdótico en el grupo. Por culpa de estas poquísimas especies, se está prejuzgando a todo un grupo animal por falta de conocimiento y atentando contra la conservación de la biodiversidad. En esto hace también un flaco favor la Real Academia Española, puesto que la definición que hace de chinche es la que se aplica a la chinche de las camas, que para nada es el uso que le dan los entomólogos.

Lamentablemente, los ataques contra la chinche del Arraijanal, que aún perduran en las redes sociales, reflejan algo más que ignorancia porque, seamos realistas, quienes defienden la construcción de la academia de fútbol no aceptarán ningún argumento que vaya en contra de su construcción, y ridiculizarán cualquier especie. ¿Qué hubiera pasado si la especie amenazada hubiese sido una mariposa? ¿O un escarabajo? ¿O cualquier otro insecto? Lo que destilan estos ataques es un clasismo especista, por el que unas pocas especies merecen conservarse y otras no, aunque estén evaluadas como En Peligro Crítico de Extinción (CR). Prueba de ello, lo demuestran las críticas al hábitat, al ecosistema, porque los ecosistemas litorales son principalmente herbáceos con especies únicas adaptadas a un hábitat bastante riguroso, pero lo comparan con espacios forestales, incluso tropicales, en un intento de ridiculizar el Arraijanal, cuando son ecosistemas que no se pueden comparar:

Lo más grave de todo este asunto no son los ataques perpetrados por ciudadanos ignorantes o interesados sino que sea la Administración responsable de la conservación del medio natural y la biodiversidad quien acepte estos argumentos como válidos: la entonces Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, con Adolfo Moreno (PSOE) como delegado provincial y Valentín Ortiz como se secretario general (ya sustituidos), y el Ayuntamiento de Málaga con Raúl Jiménez (PP) como el entonces concejal de Sostenibilidad Medioambiental, y Luis Medina-Montoya como Director General Área de Medioambiente y Sostenibilidad y el único que aún persiste en la actualidad en su puesto…

Recientemente, otra especie del Arraijanal ha vuelto a ser protagonista, la planta amenazada Muscari parviflorum, que extrajeron y trasladaron a otro lugar para poder continuar con las obras, demostrando cómo ciertas prácticas conservacionistas, como las traslocaciones, contribuyen a la destrucción de los hábitats. Para no reconocer que esta planta se encontraba en El Arraijanal, maquillaron la actuación como un “rescate” y la “ubicaron” en Guadalmar, como si esta planta pudiera crecer en el cemento. Todo un insulto a la inteligencia, porque tan burda actuación no puede engañar a nadie… bueno, a nadie no, a los de #savethechinches quizá sí.

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Ni la ganadería, ni el regadío. La agricultura de secano salvará a la humanidad: reflexiones sobre el IPV 2022 de WWF

El Informe Planeta Vivo 2022 de WWF (IPV) dice, literalmente: «La agricultura de secano ocupa el 80% de las tierras de cultivo del mundo y produce el 60% de los alimentos. Por consiguiente, la destrucción de los bosques podría poner en riesgo la seguridad alimentaria de miles de millones de personas». Según este informe, cada año perdemos una superficie de bosques similar al tamaño de Portugal (i.e., diez millones de hectáreas boscosas).

Es bien sabido que los bosques favorecen las lluvias, creando en la atmósfera auténticos ríos de humedad flotante. Por eso, la pérdida de bosques en Brasil afecta a las lluvias en Norteamérica. También sabemos que la crisis climática nos regalará sequías más frecuentes y severas, afectando directamente a la productividad agrícola. Esa es solo una de las consecuencias. En Kenia, por ejemplo, ya están sufriendo de forma directa los efectos de sequías persistentes; y África no está tan lejos de Europa como a algunos les gusta pensar.

En España, la gestión del agua es sencillamente desastrosa. El 85% del agua se usa para agricultura de regadío, muchas veces permitida aunque sea descaradamente ilegal. El agua subterránea es intencionadamente separada de los ecosistemas que dependen de ella y, así, puede saquearse sin remordimientos y sin protestas, porque el saqueo no se ve (igual que ocurre, por cierto, con la pesca de arrastre).

España —uno de los países más secos de Europa— exporta agua a los países húmedos del Norte. Se exporta agua en forma de hortalizas y, a la vez, se importan cantidades ingentes de alimentos dedicados al ganado. Esto no es sostenible. Dejando al margen aspectos éticos o de maltrato animal, el mantenimiento de ganado a gran escala es una actividad sustancialmente insostenible, incluso aunque sea de ganadería extensiva. Este tipo de ganadería se defiende con argumentos tan insustanciales, como que la ganadería intensiva es rotundamente peor, o que el pastoreo reduce la gravedad de los incendios forestales.

Ambos argumentos son ciertos, pero no sirven para defender la ganadería extensiva. Tengamos en cuenta que la práctica totalidad de los incendios forestales son provocados por el ser humano. Ese es el punto que hay que evitar, y no otros de escasa relevancia como tener los montes limpios. Quienes afirman que los montes están sucios, no se refieren a los plásticos y no entienden que los árboles muertos son el hogar de múltiples hongos o invertebrados en la base de la cadena trófica. Es decir, son esenciales para que haya poblaciones sanas de aves y otros predadores. Los rebaños en extensivo evitan que la naturaleza evolucione de forma natural y los ganaderos establecen barreras que la naturaleza no entiende. Aunque lo ideal sería no tener que gestionar los bosques naturales, en el contexto actual de analfabetismo ambiental, tal vez una gestión mínima y sensata pueda ayudar a evitar grandes incendios forestales, cuyo daño puede ser peor que el de la «limpieza» del bosque.

Por otra parte, la ganadería y los cultivos de regadío ejercen una presión importantísima sobre el agua dulce, y eso afecta directamente a la biodiversidad. El IPV 2022 afirma que los animales de agua dulce son los que han sufrido un deterioro mayor, con una disminución media del 83% en sus poblaciones. La vida en agua dulce está desapareciendo a un ritmo vertiginoso y las causas son tan conocidas como ignoradas: contaminación, extracción de agua en exceso, modificación de los cursos, sobreexplotación de especies, y también eso que algunos llaman especies invasoras. Con ese nombre les cuelgan a ciertas especies la etiqueta de culpables. Si consigues ante la sociedad un animal chivo expiatorio, no importa que sea el ser humano el que genera el caos. Hemos visto campañas para hacernos creer que cierta especie es invasora, seguidas de grandes cantidades de dinero público dedicadas a matar a esos animales. Por cierto, esas matanzas suelen tener tan poco éxito como argumentos científicos.

Las presas y los embalses son otro problema. Cortan los caminos que utilizan cientos de especies para buscarse la vida (no solo peces). Algunos siguen defendiendo la necesidad de hacer pantanos (porque dicen que el agua de los ríos se tira al mar) y, a la vez, se quejan de la reducción de nutrias o de pesca en los ríos y en las costas, sin entender que estos hechos están relacionados.

Tenemos que reducir nuestra demanda de agua. En cambio, entre 2004 y 2021, España ha elevado la superficie de regadío un 15,6% y la de invernaderos un asombroso 25,6% (miren estas fotos de Málaga, Granada o Almería, como impactantes ejemplos). Y resulta curioso constatar que los cultivos más intensivos, más contaminantes y en manos de personas o empresas adineradas, son también los más rentables —porque contaminar y reducir la biodiversidad es gratis— y también porque son los que más subvenciones reciben de la UE (a través de la PAC).

El colmo es cuando se riegan cultivos tradicionalmente de secano. Se hace, por ejemplo, con olivos y con viñas. Esto es un error garrafal, porque produce un incremento en la producción y, por tanto, un hundimiento de precios. Los agricultores que no pueden regar se llevan la peor parte (producen poco y se les paga menos aún). Esto contribuye a una sociedad más desigual.

Los precios de la energía ascendiendo, encarecerán aún más los riegos, porque regar no solo gasta agua, sino también mucha energía. No reducir la superficie de regadío es una bomba que cada día añade explosivo a su carga.

Aprendamos algo de los indígenas

El ser humano puede convivir en armonía con la naturaleza. Para ello, es esencial reducir el consumismo al mínimo. Según el IPV 2022, «las tierras y aguas indígenas se han cuidado perfectamente durante milenios. En Canadá, Brasil y Australia, por ejemplo, la biodiversidad de vertebrados en territorios indígenas es igual o superior a la que se encuentra en zonas formalmente protegidas». Y resalta: «La población humana consume tantos recursos naturales como si tuviéramos a nuestra disposición casi dos planetas». Los principales culpables son un puñado de personas con mucho dinero y unas leyes que les permiten abusar a su antojo.

La pérdida de biodiversidad y el cambio climático son dos problemas relacionados, pero bien diferentes. Por ahora, la principal causa de la pérdida de biodiversidad no es el cambio climático, aunque en un futuro, sin duda alguna, podría llegar a serlo si seguimos en esta senda de contaminar sin medida. El IPV 2022 afirma que no basta con mirar las causas directas de esa pérdida de biodiversidad (deforestación, agricultura intensiva, pesca industrial…), sino que también hay que apuntar hacia lo que llama causas subyacentes, las cuales son muchas veces negadas por motivos ideológicos o interesados. Entre estas causas podemos encontrar:

Todo eso hace que no se esté logrando proteger «infraestructuras naturales clave, como los océanos, selvas y humedales, que proporcionan servicios críticos para las personas».

El IPV 2022 reconoce que nuestra comprensión de la naturaleza es muy limitada. De hecho, es muy evidente que los humanos modernos no sabemos gestionar bien los ecosistemas. De ahí, que cada vez se reciban más apoyos para dejar que la naturaleza se gestione a sí misma en ciertas áreas (rewilding).

En el IPV se reconoce que la degradación ambiental es un problema de «voluntad humana» y no de otro tipo (capacidad tecnológica, falta de recursos…). Por eso, ganan importancia los partidos ecologistas, incluso entre personas que nunca se habían planteado votarlos, porque aunque no coincidan con todos sus planteamientos, la población está siendo consciente de que los partidos «tradicionales» nos están llevando a un desastre de proporciones descomunales. Nuestro modo de vida ha de cambiar drásticamente, y es mejor que ese cambio sea conducido por personas que reconozcan el problema y conozcan las bases mismas de lo que hace posible la vida.

Terminamos con una frase del informe que apunta al optimismo: «En todo el mundo se están abriendo querellas basadas en el derecho a un medio ambiente saludable y todo indica que tienen muchas probabilidades de éxito».

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Thomas Cole y su visión de las civilizaciones

Thomas Cole - “El curso del imperio. El estado salvaje” (h. 1834, óleo sobre lienzo, 99 x 160 cm, New-York Historical Society, Nueva York)El pintor paisajista estadounidense Thomas Cole pintó una serie de cinco lienzos titulada El curso del imperio (1836, New York Historical Society). Representan el nacimiento, auge y caída de una ciudad imaginaria. Los cinco cuadros cuentan una historia que ocurre en el mismo sitio, pero el punto de vista cambia. En los cinco cuadros aparece una misma montaña, como símbolo de algo inmutable que ve, con pasividad, cómo pasa el tiempo.

  • Cuadro 1, El estado salvaje: Muestra un paisaje en el que el hombre se adapta a la naturaleza. No la domina. Viven en tiendas de campaña, al estilo de los tipis de los indios americanos.
  • Thomas Cole - “El curso del imperio. El estado pastoral” (h. 1834, óleo sobre lienzo, 99 x 160 cm, New-York Historical Society, Nueva York)Cuadro 2, El estado pastoral: El poblado ha aprendido a cultivar y a domesticar animales, hay música, danza y templos megalíticos. Algunos dicen que aquí el ser humano vive en armonía con la naturaleza, pero es muy discutible, porque «domesticar» animales supone someterlos, quitarles su naturaleza y su libertad. Parece evidente que esa armonía con la naturaleza está más presente en el estado anterior. Armonía no significa ausencia de peligros, ni de enfermedades, ni de muertes. Estar en armonía significa aceptar la naturaleza como es, sin intentar someterla. Harari explicaba en su magnífica obra Sapiens que «la revolución agrícola fue el mayor fraude de la historia». «Los culpables fueron un puñado de especies de plantas, entre las que se encuentran el trigo, el arroz y la patata. Fueron estas plantas las que domesticaron al Homo sapiens, y no al revés».
  • Thomas Cole - “El curso del imperio. La consumación del imperio” (1835-1836, óleo sobre lienzo, 130 x 193 cm, New-York Historical Society, Nueva York)Cuadro 3, La consumación del imperio: La población ha crecido y viven en una monumental ciudad de mármol. El gobernante va de rojo aclamado por sus súbditos. Es una ciudad que se rodea del lujo, habiendo dado la espalda a la naturaleza. Este es el estado actual de las sociedades opulentas. ¿Qué futuro les espera en la siguiente fase?
  • Thomas Cole - “El curso del imperio. Destrucción” (1836, óleo sobre lienzo, 99 x 161 cm, New-York Historical Society, Nueva York)Cuadro 4, Destrucción: El lujo —o el abuso— no puede durar eternamente. Es inherentemente insostenible. Son los ricos los que destrozan a fondo el planeta y crean desigualdades que atraen poderosamente la violencia. En este caso no es la naturaleza la que ataca, sino un ejército enemigo, como tantas veces ha ocurrido en la Historia. El humo de la destrucción se mezcla con las nubes de desgracia. La estatua de un guerrero parece querer luchar tras haber perdido su cabeza y su mano. La destrucción también podría venir por haber construido sociedades ambientalmente insostenibles. El fracaso ecológico fue la causa de la decadencia en sociedades prósperas, como por ejemplo, en la isla de Pascua, en la cultura maya o la de los indios anasazi en Norteamérica.
  • Thomas Cole - “El curso del imperio. Desolación” (1836, óleo sobre lienzo, 99 x 160 cm, New-York Historical Society, Nueva York)Cuadro 5, Desolación: Aquella próspera ciudad es ahora un conjunto de ruinas. El nombre del cuadro representa lo que el pintor quiso expresar. Sin embargo, algunos no vemos tristeza, sino esperanza, porque la naturaleza vuelve a colonizar el espacio que fue suyo en el pasado. Las ruinas se van pintando de verde. La ruinosa columna es ahora el hogar de una familia de aves. El poder de la naturaleza se muestra superior al de cualquier especie particular. Hay una belleza esperanzadora en las ruinas de construcciones humanas colonizadas por la naturaleza salvaje. Véanse las ruinas de Angkor Wat en Camboya; o la ciudad de Pripyat en Ucrania, abandonada por el desastre nuclear de Chernóbyl.

Una vez más, el arte nos hace repensar nuestro día a día; nos ayuda a imaginar el futuro y a planificarlo.

Como dice Harari, «los cazadores-recolectores se basaban en decenas de especies para sobrevivir, y por lo tanto podían resistir los años difíciles incluso sin almacenes de comida». En cambio, si algo fallaba (lluvias, plagas…) los campesinos morían por miles o millones. En sociedades agrarias aumentó la violencia. También creció el número de seres humanos y la seguridad alimentaria mejoró. Pero eso no significa que hubiera más felicidad. Y en muchos aspectos se empeoró (contaminación, abuso de los animales, etc.).

Hoy sabemos que no podemos volver atrás, por muy románticos que seamos. Hemos alterado el mundo y nuestros instintos de forma irrevocable. Sin embargo, el futuro no está escrito. Aunque muchas sociedades han pasado, de una u otra forma, por las etapas que describe Cole en sus cinco lienzos (por ejemplo, los mayas, entre otras), nuestra sociedad no tiene que pasar obligatoriamente por la destrucción.

Estamos, eso sí, al final del tercer cuadro y ahora nos toca una decadencia, decrecimiento o colapso. Llamémosle como queramos, pero el despilfarro no puede continuar. Si  lo hacemos mal, será una transición dramática, posiblemente con guerras, hambrunas, pandemias, dictadores y destrucción del pasado. Si lo hacemos bien, podrá ser una sociedad abierta, humilde, igualitaria y que conserve los conocimientos actuales que puedan ser útiles.

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Energía solar y energías convencionales: ¿cuál es más barata?

La producción de energía se puede dividir en dos categorías: energías que proceden de fuentes fósiles y aquellas que aprovechan el calor de la tierra, el viento, el sol y el agua. Las primeras representan actualmente el 80% de la energía mundial.

No obstante, en los últimos años, las tecnologías del sector renovable han ido evolucionando a un ritmo imparable, lo que ha favorecido que los costes de producción hayan ido disminuyendo de manera progresiva y, al mismo tiempo, se pretende cumplir con los objetivos internacionales relacionados con la contaminación ambiental. Desde el año 2010, la energía eólica ha reducido su coste de producción un 23% mientras que la solar lo ha hecho hasta un 73%.

¿Qué tipo de energía es más barata?

En el año 2018, por primera vez en la historia, el coste de producción de las energías renovables se situó por debajo del de las energías convencionales, como el carbón, el petróleo o la nuclear. Los combustibles fósiles presentaron precios de entre 50 y 175 euros por megavatio hora (MWh) en los países del G20. En contraposición, las energías renovables se ubicaron entre los 31 y los 61 euros.

En las últimas subastas internacionales, los proyectos hidroeléctricos tuvieron un coste superior  a los 41 euros por MWh, los fotovoltaicos entre los 31 y los 62 euros y los eólicos sobre los 62. Y se espera que para 2025 se produzca un punto de inflexión en el que sea más caro producir energía a partir del carbón o del gas natural que construir nuevas plantas eólicas o solares.

Sin embargo, las energías renovables no solamente compiten con el coste de las energías convencionales procedentes de combustibles fósiles, sino que tienen otras ventajas (más seguridad, más saludables, más locales, generan menos gastos sanitarios…). Debido a ello, las renovables son una alternativa económicamente viable en comparación con las energías convencionales, siempre y cuando se implementen las medidas adecuadas.

Según datos del Foro Económico Mundial, las instalaciones fotovoltaicas son más rentables que una inversión en carbón, fósiles o gas natural. Más del 50% de la capacidad instalada de energías renovables en 2019 consiguieron costes más bajos que las plantas de carbón más eficientes.

¿Cuál es la energía menos contaminante?

También son una opción más viable porque permiten cumplir con más facilidad el Acuerdo de París. Y es que las energías renovables son limpias y respetuosas con el planeta. Algo que no puede compararse en ningún caso con el impacto de quemar gas natural en plantas de producción eléctrica, perforar pozos y realizar el transporte hasta los gasoductos, todo lo cual contribuye considerablemente al calentamiento global.

Es cierto que los procesos de producción de energías renovables no son perfectos y requieren minerales críticos, pero suponen una mejora muy significativa con respecto al proceso basado en combustibles fósiles. Obviamente, no es lo mismo quemar toneladas de carbón y llevar la energía hasta su destino que obtener energía de forma directa en una placa solar ubicada en la cubierta de una vivienda.

¿Y cuál es menos nociva para la salud?

Por otro lado, hay que mencionar que energías fósiles como el carbón tienen un impacto muy negativo sobre la salud de las personas, siendo responsable de un alto porcentaje de enfermedades respiratorias que en algunos casos pueden llevar a una muerte prematura. Y es que este tipo de energías generan contaminantes muy nocivos para la salud, como el dióxido de azufre, el monóxido de carbono, el arsénico, el cromo, el mercurio y el ozono. Elementos tóxicos que contaminan el agua, las hortalizas y hasta los animales que posteriormente ingerimos como alimento.

¿Cuánto se puede ahorrar con la instalación de placas solares?

Aunque los costes iniciales de la energía solar fotovoltaica puedan parecer más caros que los de la energía convencional, con el tiempo sus ventajas son mucho mayores. Principalmente porque las facturas de luz son casi inexistentes, pagando solamente una pequeña cuota por su uso. Además, los costes de mantenimiento son bajos.

Así pues, desde el primer día estaremos ahorrando dinero y contaminando menos. Y es que las energías renovables son más baratas que las convencionales siempre y cuando hayan sido instaladas por profesionales preparados como los de Solfy.

Para que te hagas una idea, las instalaciones solares térmicas proporcionan un alto porcentaje de ahorro, entre el 65% y el 85% de la factura de electricidad o gas que destinamos al agua caliente sanitaria.

Debido a ello, no solamente se han convertido en una alternativa para viviendas unifamiliares, sino también para comunidades de vecinos. Por ejemplo, en un bloque de varios pisos, podemos instalar paneles solares fotovoltaicos para generar ahorros en las facturas solo a los propietarios que deseen invertir (que no tienen que ser todos).

Solfy

♦ Energía para todos:

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Prohibir la pesca de arrastre para salvar los mares; salvar los mares para salvarlo todo

La pesca de arrastre o de fondo (que es lo mismo) es una forma de capturar animales que viven cerca del suelo marino. La idea es arrastrar las redes por el fondo, atadas con unas puertas muy pesadas (de 800 a 1.500 kg). El barco, al avanzar, va arrancando todo lo que hay en el fondo, que se va colando en una red en forma de bolsa. Es como arar el fondo marino.

Arrancan corales, algas, plantas como la posidonia… y destrozan todo el ecosistema marino por donde faenan. El arrastre ha sido un arte de pesca muy criticado desde antaño. En España, al menos ha recibido críticas desde 1822. Las anclas de los barcos, incluyendo las embarcaciones de recreo, también rompen un trocito del fondo marino, pero cada arrastrero pueden llegar a destrozar varias hectáreas al día.

El PP de Feijóo es contrario a prohibir la pesca de arrastre con un argumento simplista (barbaridad ambiental nº 125 del PP). Dice que encarecerá la cesta de la compra. Pero no dice que son animales (más que productos) que ya son caros y que sus precios subirán aún más cuando los problemas de la sobrepesca apenas tengan solución.

Inicialmente, el Parlamento Europeo cerró en septiembre la pesca de arrastre en 16.000 km2 del Atlántico Noreste, frente a las costas de Irlanda, Francia, España y Portugal. Luego, ante protestas como las de PSOE y PP, se volvieron a desproteger las áreas de menos de 400 metros de profundidad. A pesar de ese fracaso, lo protegido es un pequeño pasito que beneficia a especies que la gente corriente ni conocemos. En esos cuatro países, la superficie marina protegida inicialmente representaba apenas el 2% de las áreas de menos de 800 metros de profundidad en las Zonas Económicas Exclusivas (que son zonas en aguas internacionales, pero con derechos de explotación propios para esos países). Las zonas de más de 800 metros de profundidad ya están protegidas frente a los arrastreros. El objetivo ha de ser prohibir la pesca de arrastre totalmente, a cualquier profundidad.

¿Por qué se debe prohibir la pesca de arrastre?

Destrozar el fondo marino, capturar todo y descartar la mayoría de los animales ya muertos, es motivo suficiente para prohibir este tipo de pesca en todos los mares. Si entramos un poco más en detalle, podemos enumerar las siguientes consecuencias de este arte:

  1. Emisiones contaminantes: Provienen básicamente de dos fuentes.
  1. Redes y otros aparejos de pesca se abandonan en el mar: Este es un problema muy grave, ocurra de forma voluntaria o involuntaria. Se calcula que el 46% del plástico del mar son redes de pesca. Recomendamos el documental Seaspiracy. En los arrastreros, es fácil que las redes se enganchen en rocas del fondo o se rompan esparciendo toneladas de peces muertos.
  1. Maltrato animal: Los peces capturados sufren al ser aplastados en las redes contra piedras, corales u otros peces. Por otra parte, al vivir en el fondo marino están acostumbrados a gran presión. El ascenso rápido puede hacer que se les hinchen los ojos, que les explote la vejiga natatoria, o que sufran embolias y otros daños poco agradables.Barco arrastrero, arrasando el fondo marino.
  1. Destrucción de ecosistemas marinos: La pesca de arrastre captura unas cuantas especies valiosas para la economía a costa de destrozar un tesoro para la ecología. El fondo del mar queda prácticamente arrasado, como si fuera un desierto. La recuperación del fondo marino destrozado por un arrastrero puede tardar décadas. Esta erosión es tan significativa que por su culpa se está modificando el relieve marino.Fondo del mar destrozado por la pesca de arrastre.
  1. La pesca de arrastre no es selectiva: Los pesqueros devuelven al mar muchos animales muertos, llamados pesca accesoria. Los barcos pescan todo lo que entre por azar en la red. Así, peces sin interés comercial acaban gravemente heridos o muertos (y pueden llegar a ser el 90% de todo lo que se recoge). Esto tiene graves consecuencias, ya que esos peces que mueren son la comida de los peces que sí tienen interés comercial. Por eso, los peces que se capturan tienen cada vez menos peso, menos valor económico y son menos saludables, porque están peor alimentados.
  1. Pérdida de biodiversidad: Todo lo anterior, unido a una sobrepesca excesiva, conlleva de forma evidente una disminución preocupante en las poblaciones de algunas especies, e incluso que haya especies en peligro de extinción. La pesca de arrastre también destruye la llamada meiofauna (pequeños animales que habitan entre los granos de arena y en los fangos), la cual está en la base de la cadena alimentaria.
  1. La industria pesquera recibe fuertes subvenciones de dinero público (más que la caza y los toros): Este dinero extra les permite pescar cada vez más lejos y a mayor profundidad (donde se permita o se haga de forma pirata). El dinero para subvencionar la pesca debería dedicarse —exclusivamente— a la pesca artesanal de bajura.
  1. La pesca de arrastre es la modalidad pesquera con mayor número de accidentes graves y mortales, según un informe del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo (INSHT).

Ahora entenderás por qué Greenpeace en Reino Unido estuvo tirando grandes rocas al mar que entorpecieran el trabajo de estos buques criminales. Si los mares colapsan, incluso los que no coman pescado sufrirán las consecuencias. ¿Sabías que los corales trabajan para los humanos?

¿Qué pasaría con los pescadores?

Sin duda, es un problema al que hay que encontrar una alternativa razonable. Lo que no se puede es usar esos puestos de trabajo para justificar una actividad tan dañina. Cosas similares han pasado cuando se cerraron plantas de carbón o nucleares. Una posible salida sería pagar a esos pescadores por restaurar el mar. Por ejemplo, creando arrecifes, vigilando zonas protegidas o limpiando el mar de plásticos, redes y otras basuras. Poco dinero estaría mejor empleado, sumando el daño que dejan de hacer y el beneficio que harían.

¿Qué especies se pescan con arrastreros?

Para evitar daños ambientales, lo mejor es dejar de comer pescado o reducir mucho su consumo (porque las demás artes de pesca también tienen problemas importantes). No obstante, si solo quieres evitar la pesca de arrastre, debes mirar la etiqueta (que es obligatoria, al menos en España). Algunas de las especies que pueden ser capturadas por barcos arrastreros son rapes, salmonetes, fletan, fletan negro, gallo, gallineta, langostino, lenguado, platijas, mantas y rayas, distintos tipos de merluza y bacalao, congrios, camarones, langostinos, jibia, cigalas, gambas…El atún es un alimento que debemos dejar de comer y menos enlatado.

Si nada de lo anterior te ha convencido, hay un argumento más. Un grupo de expertos sentenció en 2012 que los animales no humanos, incluyendo mamíferos, aves, pulpos y otras muchas criaturas, poseen conciencia y sintiencia. Y afirmaron que es precisamente esa capacidad de sentir, la única característica necesaria para hacerles merecedores de consideración moral.

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Libro Ética del rewilding, de Cristian Moyano @_CristianMoyano (resumen), Ed. @plazayvaldes

Renaturalizar o recuperar lo salvaje es una de las soluciones a la crisis climática y ambiental. Por eso, han surgido diversas modalidades de rewilding que plantean distintos modelos y distintos conflictos éticos. Es necesario reflexionar sobre todo esto antes de actuar. En este libro de Cristian Moyano (Plaza y Valdés, 2022) se explican esas modalidades y se trata de responder a muchas preguntas.

El objetivo del rewilding es dar protagonismo a la naturaleza; permitir que la naturaleza se gobierne; y «recuperar las funcionalidades, la salud y la integridad de la biota y de los ecosistemas». Sin embargo, no es un proceso evidente y hay distintas tendencias. En una, se persigue reducir la interferencia humana en los territorios elegidos para rewilding y dejar que el futuro lo decida la naturaleza, aunque no coincida con el deseable por unos cuantos humanos. En esta metodología, el ser humano puede actuar para incrementar la biodiversidad, pero el objetivo es actuar cada vez menos.

Otra forma de rewilding trata de retornar el territorio a un estado anterior, incluso tratando de reintroducir especies que ya no están presentes o especies similares, con el objetivo bienintencionado de mejorar los procesos naturales. Como respuesta hay quiénes defienden la necesidad de reconocer que la naturaleza es cambiante y que, por tanto, no hay necesidad de volver a un estado anterior, sino de minimizar la intervención humana.

Que el rewilding es urgente lo demuestran multitud de datos. Por ejemplo: los humanos, el ganado y las mascotas formamos el 96% del peso de todos los mamíferos. Solo un 4% lo forman mamíferos salvajes. «La especie humana ha provocado la desaparición del 83% de los mamíferos silvestres (…) y ha destruido la mitad de las plantas». Algunos piden proteger un mínimo del 50% de las tierras y mares del planeta.

Cualquier actuación de rewilding planteará debates concretos que requerirán una reflexión particular, pues según Moyano, no existen normas o principios generales para todos los casos aunque, por supuesto, pueden estudiarse patrones que faciliten la toma de decisiones. Entre los pocos desacuerdos entre ética ambiental y animal encontramos el debate de si debemos ayudar a un animal salvaje herido; o si es ético sacrificar animales para supuestamente preservar el equilibrio de un ecosistema (es el caso, por ejemplo, de especies calificadas como invasoras). Son debates interesantes, pero pequeños ante el grave problema al que nos enfrentamos. Como afirma el autor, «retos como el cambio climático acelerado o la pérdida de biodiversidad y prácticas injustas como la ganadería industrial o la contaminación humana, pueden permitir una reconciliación entre ambos movimientos».

Para estudiar nuestro vínculo con la naturaleza, al principio del libro, Moyano analiza distintas corrientes filosóficas, empezando por la escuela pitagórica (que predicaba la compasión hacia todos los seres vivos y prohibieron el consumo de carne). También analiza las obras de Platón, Ovidio, Aristóteles, Epicuro, Descartes, Spinoza, Kant, utilitaristas como John Stuart Mill o Peter Singer, románticos como Hegel o Schelling, y más recientemente Thoreau, John Muir o Ralph Waldo Emerson. Otros filósofos analizados son, por ejemplo, Adorno, Hans Jonas y Arne Næss. Este último es el fundador de la ecología profunda que mezcla distintas ideas occidentales con filosofías orientales.

Es importante destacar que Moyano valora positivamente la filosofía de las capacidades elaborada por el economista Amartya Sen y la filósofa Martha Nussbaum (especialmente si se aplica de manera no antropocéntrica). Para estos autores, el bienestar es subjetivo y depende del contexto, por lo que no puede medirse con medidas tan simplistas como el PIB. Aplicado al rewilding, no se trataría de «recuperar y gestionar de manera constante y antropogénica un ecosistema, seleccionando paternal y caprichosamente qué funcionalidades son aquellas que se desean reproducir, sino que lo importante es dejar que el ecosistema mismo se autorregenere y se autorregule». Es decir, podemos tener claro qué nos gustaría conseguir, pero el rewilding marca el cómo actuar, imperando «la premisa de que la naturaleza sabe bien (habitualmente mejor que nosotros) lo que hace». Debemos aceptar que los individuos no humanos tienen capacidad de decisión y, aunque sus prioridades no coincidan con las nuestras o aunque no podamos entenderlos, merecen nuestro respeto y aceptación. Además, todos los seres capaces de experimentar la vida tienen un valor intrínseco, más allá del instrumental.

Las plantas, los hongos, los microorganismos o los ecosistemas evolucionan sin capacidades racionales (como la conciencia o la imaginación) y sin algunas capacidades sensitivas (vista, gusto…). Tampoco tienen un sistema nervioso que les permita sentir dolor. Pero todo esto no debería ser un obstáculo para emprender un rewilding.

Rewilding holocénico

Un libro muy interesante sobre rewilding y mucho más. Reseña de Filosofía ante la crisis ecológica, de Marta Tafalla.Resumiendo, este tipo de rewilding pretende volver a un tiempo cercano, trayendo de vuelta o aumentando el número de especies que en el Holoceno florecían de forma equilibrada en espacios degradados por el humano (en el Antropoceno).

Aquí surge el problema de escoger adecuadamente las especies que se deben fomentar (o salvar). Para esto surge el concepto de «especies clave» que son aquellas que tienen un elevado valor utilitarista. Es decir, son útiles por su forma de influir en el ecosistema. Hay ejemplos bien conocidos, aunque a menudo solo se percibe la importancia de estas especies cuando desaparecen.

El libro explica algunas de las especies clave mejor conocidas. Por ejemplo, el lobo gris desapareció de Yellowstone (EEUU) y la superpoblación de herbívoros condujo a una pérdida sustancial de bosques. Cuando en 1995 se reintrodujo, aumentaron los álamos y mejoró la vegetación y la biodiversidad. Otro ejemplo son las ballenas, que fertilizan el mar con sus heces, mejorando el plancton que es la base de la cadena alimenticia en los océanos. Por su parte, la nutria marina favorece la creación de bosques de algas laminarias, los cuales son fundamentales para multitud de otras especies. Ello se debe a que las nutrias comen erizos, los cuales a su vez devoran las laminarias. En la península Ibérica, el conejo europeo es clave porque es alimento de multitud de otras especies: linces, águilas, zorros, lobos… También se explican en el libro el oso grizzly de Canadá y el castor europeo. Por supuesto, puede haber especies clave invertebradas: la procesionaria del pino, lombrices de tierra, escarabajos peloteros… e incluso hongos. Todos ellos ayudan a devolver nutrientes al suelo, entre otros servicios ecosistémicos.

Podría darse el caso de tener que elegir entre favorecer una especie clave o una especie en peligro de extinción. Por desgracia, en muchos ecosistemas suelen coincidir. Otro dilema ético podría darse si para introducir o favorecer algunas especies fuera necesario algún sufrimiento individual, por ejemplo como la separación de manadas, reducir competidores tróficos de las especies a proteger, o favorecer ciertos animales que sirvan de alimento (caso de los conejos para el lince ibérico).

En el fondo, es una instrumentalización de los animales, porque no se busca su bienestar individual, sino recuperar ciertos ecosistemas. Y además, a veces sale mal porque no se tienen en cuenta todos los factores. Por ejemplo, la reintroducción de osos en los Pirineos ha tropezado con los cazadores, y la reintroducción de buitres falla allí donde se alimenten de ganado con diclofenaco, un fármaco antiinflamatorio. De hecho, se ha demostrado que el ganado está tan medicado que hasta sus excrementos son tóxicos para recicladores, como los escarabajos peloteros.

Aunque los conceptos de especie invasora y plaga son imposibles de definir de forma matemática, lo que es evidente es que no toda especie exótica o alóctona es invasora. Como explica el autor, «una misma especie ocasiona diferentes efectos según el entorno y el momento en el que habitan». A veces, se tiene una visión muy corta. Por ejemplo, el elefante vivió en Europa hace algunos milenios. ¿Sería una especie exótica si se introdujera hoy? También hay quién considera plagas a algunas especies autóctonas que molestan a algunos humanos. Por ejemplo, a veces el jabalí se considera plaga porque se introduce en núcleos urbanos, sin tener en cuenta que la causa son los cambios ambientales realizados por los humanos, básicamente eliminar sus especies depredadoras (como el lobo) y la expansión de las ciudades sin límite. Sobre este tema, recomendamos el documental Somos plaga.

Cristian Moyano estudia también los dilemas éticos de si permitir las hibridaciones y de si ayudar a un animal salvaje que esté sufriendo. Con respecto al segundo dilema, podría cometerse el error de sentirnos superiores, salvadores, y con la falsa convicción de que sabemos mejor que la naturaleza lo que hay que hacer. Por otra parte, deberíamos pensar si estamos preparados para ver mortalidades masivas de animales salvajes, sin que intervengamos. En todo caso, debemos reconocer que ayudar a un animal salvaje podría causar indirectamente un sufrimiento mayor o limitar las oportunidades de sus descendientes o de otras especies. Para ayudar a esta decisión, Moyano propone pensar en tres condicionalidades: quiénes se beneficiarán de ese sufrimiento; cómo se ha ocasionado el problema; y cómo nos llega a nosotros. Por último, el autor también añade que «si se llevan a cabo constantes intervenciones sobre la naturaleza podría perderse ese significado que es propio del rewilding de dejar que la naturaleza siga su curso y se autogestione».

Rewilding pleistocénico

El objetivo de este tipo de rewilding es volver a un tiempo geológico muy antiguo y recuperar la megafauna extinta que dominaba la biosfera hasta hace unos doce mil años: mamuts, tigres dientes de sable, mastodontes, etc. Esto plantea serios problemas técnicos y éticos. Por una parte, no está claro si algunas de esas especies desaparecieron principalmente por causas climáticas o por la caza, lo cual influiría en la decisión sobre qué especies revivir. Por otra parte, aún no existen tecnologías de ingeniería genética que permitan reconstruir especies extintas, aunque hay avances significativos (como el CRISPR). Por eso, a veces se plantea utilizar especies similares de la actualidad. Esta última opción (rewilding pleistocénico débil) plantea casi los mismos debates éticos. Por ejemplo, muchas personas no querrán vivir cerca de animales que consideran peligrosos. También se argumenta que ello supone una fuerte instrumentalización de los animales. Es evidente que se contradice la propia esencia del rewilding, porque supondría ejercer una tarea muy compleja de reintroducción de especies y de su control. Es especialmente grave en el caso de utilizar ingeniería genética, porque son tecnologías muy costosas en dinero y energía; y generan un tecno-optimismo que es —al menos en gran parte— culpable de la crisis ambiental. El libro también debate otros aspectos, tales como la posibilidad de que los nuevos animales contraigan y propaguen enfermedades.

Rewilding pasivo

Es quizás el rewilding más auténtico. Propone permitir que la naturaleza siga su curso desde el principio, sin acciones directas por parte del ser humano. Moyano clasifica este tipo en dos clases, voluntario e involuntario, y cita varios ejemplos. Entre los casos de rewilding involuntario destaca el área de exclusión de Chernóbil (Ucrania), tras el accidente nuclear. También hay regiones en las que el declive del pastoreo o la emigración ha conllevado el abandono de tierras. La llamada España vaciada es, de hecho, una oportunidad para devolver espacio a la naturaleza, pues, como decía Marta Tafalla, la España vaciada está llena de biodiversidad. En este sentido, la PAC de la UE puede influir mucho, tanto positiva como negativamente.

¿Qué ventajas puede tener el rewilding? Según Moyano, normalmente mejora la cobertura vegetal, lo cual reduce la erosión y favorece la conservación del suelo. También aumenta la calidad del agua, reduce el riesgo de inundaciones y se incrementa el secuestro de carbono. La agricultura, y sobre todo la ganadería, son grandes fuentes de emisiones de CO2, por lo que reducir estas actividades es positivo para la acción climática y, además, suele aumentar la biodiversidad (al menos en algunos taxones). A veces, se alega como inconveniente que los bosques no gestionados son más difíciles de apagar en caso de incendio forestal. No obstante, hay que tener en cuenta que más del 90% de los incendios son provocados por el ser humano, por lo que sacar al humano de ciertos territorios reduce enormemente el riesgo de incendio.

El autor cuenta en el libro el caso de un área dejada para rewilding pasivo en Escocia, que ha generado deforestación por culpa de una superpoblación de ciervos rojos, debida a la ausencia de sus depredadores naturales. Moyano lo deja muy claro: «difícilmente podrá entenderse como rewilding pasivo una gestión que pase por cazar ciervos» y se muestra más partidario de métodos menos invasivos, como las técnicas contraconceptivas o vallados que mantengan a los herbívoros fuera de ciertos territorios. La caza es algo totalmente opuesto a la filosofía del rewilding.

Por otra parte, Moyano insiste que ante la duda es mejor abstenerse de actuar, y que «un rewilding pasivo no siempre conduce a buenos resultados para los ecosistemas». Obviamente, se refiere a corto plazo, porque… ¿quién puede saber el resultado a muy largo plazo?

Rewilding urbano y salud

El rewilding también debe dirigirse hacia regiones urbanizadas y hacia especies menos salvajes, como los llamados animales liminales (animales no domesticados, pero tampoco plenamente salvajes, como algunos jabalíes). Como ya se ha dicho, se debe examinar cada caso de forma individual, porque según el autor puede haber situaciones en las que haya que mantener a ciertos animales alejados de las ciudades, pero de manera general no hay argumentos para hacerlo. Un ejemplo que plantea vivos debates es el caso de las colonias de gatos asalvajados. En este caso, las posturas extremas son descartadas totalmente: ni se deben matar los gatos, ni se deben dejar sin control. Por eso, los grupos animalistas defienden el método CER (Captura, Esterilización y Retorno). También se proponen soluciones para evitar la pérdida en biodiversidad que provocan los gatos, tales como prohibir la venta de cachorros, multar a los propietarios de gatos no esterilizados que salgan de casa sin correa, y también —para reducir las capturas de estos felinos—, ponerles un cascabel (o collares especiales).

Un caso exitoso es la renaturalización del río Manzanares en Madrid. Y siguiendo su ejemplo se ha propuesto hacer lo mismo en otros ríos, como el Guadalmedina en Málaga. Los ríos sirven de corredores ecológicos y los beneficios de renaturalizarlos en las ciudades no solo afectan localmente.

Cristian Moyano no es ajeno a algunos problemas que pueden darse cuando se renaturaliza un territorio urbano. Uno de ellos es la gentrificación verde, por la que los precios de alquiler y venta de un barrio suben al mejorar su calidad de vida. Entonces, las personas más vulnerables pasan apuros o se tienen que ir a otras zonas, normalmente menos saludables. Por otra parte, el rewilding urbano puede generar (en parte del vecindario) sensación de abandono y de menor seguridad.

No obstante, se ha demostrado que los espacios verdes mejoran la salud humana. Por ejemplo, la exposición a zonas verdes urbanas aumenta la diversidad microbiana de la piel y la nariz, mientras que la reducción de la exposición a la microbiota parece ser causa de diversas enfermedades. Al fin y al cabo, el ser humano no podría vivir sin esos microorganismos, y por eso, Lynn Margulis acuñó el término de holobionte para designar un ser hospedador y sus microorganismos asociados. Se ha estudiado que limpiar mucho los hogares aumenta las alergias, especialmente en niños.

También hay datos que muestran que la ausencia de zonas verdes y la contaminación causan enfermedades como cáncer, diabetes, enfermedades cardiovasculares, estrés, depresión, etc. Richard Louv hablaba del trastorno por déficit de naturaleza. Para que los beneficios sean mayores, las zonas verdes no deben ser al estilo de jardines franceses bien cuidados y gestionados. La naturaleza no es tan ordenada y gestiona de forma mucho más eficiente.

Moyano es consciente de los graves daños ambientales que producen las ciudades y por eso no solo propone un rewilding urbano donde sea posible, sino que propone una reducción del consumo energético y un decrecimiento. También critica las vías de comunicación por su alto impacto ambiental, por sus atropellos de fauna y por fragmentar ecosistemas. Por eso, propone pasos para fauna allí donde deban conectarse poblaciones no humanas; y que sean costeadas por la propia industria del transporte.

Influencia en la alimentación, el turismo o la salud

A veces se argumenta en contra del rewilding con argumentos sesgados. Por ejemplo, se dice que renaturalizar campos de cultivo reduciría la producción de alimentos, y Moyano contraargumenta alegando que es un punto de vista netamente antropocéntrico y, además, explica por qué «rewilding o alimentación es, al menos hoy por hoy y a escala global un falso dilema». Un ejemplo claro es cómo se están dedicando cultivos alimenticios para producir biocombustibles (que propiamente deberían llamarse agrocombustibles). A nivel mundial no hay falta de alimentos pues, como decían Nebel y Wrigth, «la causa fundamental del hambre es la pobreza», porque «los alimentos (…) fluyen en la dirección de la demanda, no de las necesidades nutricionales». Por tanto, lo que hay es una mala gestión alimentaria. Moyano, por ejemplo, se queja de lo poco que se aprovechan algunos vegetales que crecen espontáneamente y que tienen beneficios nutricionales (como las plantas multifuncionales).

Podría usarse el rewilding como excusa o compensación para devastar otros lugares, pero Moyano es muy tajante: «¿Cómo vamos a tener la decencia moral de argumentar que actuamos éticamente al dejar más espacios salvajes si para ello tenemos que devastar otros espacios?». Por tanto, no puede usarse el rewilding como contraprestación por una macrogranja, por ejemplo. Entre otros argumentos, el autor sostiene que «la producción de alimentos debería ser local y sin que se exporten los impactos a terceros países» (caso de la soja para el ganado que deforesta Sudamérica, por ejemplo). Aunque la carne viaje muchos kilómetros, el país productor es el que se queda la contaminación (como es el caso del estiércol de las macrogranjas). Es preciso, como también decía Georgescu-Roegen, transitar hacia una produción de alimentos «de un modo más armónico» (permacultura…) y sin usar caras tecnologías (carne cultivada en laboratorio, cultivos hidropónicos…).

Otros temas analizados son:

  • El ecoturismo y cómo los que más contaminan (personas de clase alta o viajando en avión, por ejemplo) son a veces los más interesados en disfrutar de la naturaleza.
  • Problemas de convivencia entre depredadores salvajes y ganadería (como el caso del lobo en España).
  • Cómo los espacios salvajes o renaturalizados ayudan a prevenir pandemias zoonóticas. El libro expone distintos ejemplos de cómo la fauna salvaje ayuda a que no se propaguen enfermedades (como el coronavirus de la COVID-19).

Rewilding interno

«El rewilding no es un proceso exclusivamente biológico, sino también cultural», porque «la cultura incide sobre el trato a los animales» y al entorno. El autor señala que hay familias que tienen conejos, pájaros o peces casi como miembros de su familia, pero no por ello dejan de comer carne de conejo, de ave o pescado. Todo se debe a un condicionamiento cultural. Hay poblaciones indígenas que cazan para sobrevivir y, a la vez, se lamentan por el animal que han dado muerte.

Por eso, el autor explica que antes de aplicar el rewilding a un territorio concreto, se debe estudiar qué significados y símbolos proyecta en la gente de la zona y de las inmediaciones. «No se puede prohibir que se sienta pánico o aversión ante una cierta especie y obligar a sentir simpatía o compasión. No obstante, lo que sí puede hacerse es educar en unos nuevos valores que impliquen progresivamente una mirada diferente hacia lo salvaje«. Para ello, el autor explica varios factores en los que se debería incidir, tales como el decrecimiento (en lo que también incidió Marta Tafalla), humildad, solidaridad («ser solidarios más allá de nuestra propia especie») o esperanza, para confiar en que la situación puede mejorar y que podremos «colapsar mejor».

En definitiva, el autor sostiene la necesidad de «ecoalfabetizar«, proceso que podría ir más allá de una buena educación ambiental, para llegar a sentir la naturaleza, vivirla internamente. Para ello, algunos se han ido a contactar con la naturaleza un día o varios (al estilo de las estrellas verdes publicadas en los Relatos Ecoanimalistas). Moyano critica los zoológicos como herramientas de investigación, conservación o educación (como también defendió Laurel Braitman). Para conocer la naturaleza real no sirve encerrarla; y por eso hay que ir a verla en vivo a sitios cercanos. Los viajes largos —especialmente en avión— provocan demasiado impacto ambiental, contribuyen a la crisis climática y eso afecta también a las especies y ecosistemas que queremos conservar y admirar. Por eso, el autor critica el turismo sin conciencia. Y sugiere herramientas como documentales y películas, libros, charlas, fotografías… o la idea de ZOOXXI para disfrutar de la naturaleza sin encerrar animales.

Rewilding, ¿cómo y para qué?

Se puede colaborar con el rewilding de muchas formas: económicamente, divulgando y proponiendo proyectos… y también modificando nuestros hábitos cotidianos que vayan en contra de la filosofía de renaturalizar. El autor comenta que, acciones cotidianas favorecen o entorpecen la conservación de la naturaleza. Y subraya acciones como reducir el consumo de carne (o ser veganos totalmente), evitar los pesticidas, comprar productos locales, respetar las plantas ruderales, proveer de comederos y bebederos para la fauna urbana, crear huertos y bosques urbanos, etc. En definitiva, acciones como las de la Cadena Verde son sencillas de hacer, a la vez que mejoran y facilitan cualquier acción ecológica. Como dice Moyano, hay insectos que viven muy poco tiempo, por lo que permitirles vivir como vecinos (en nuestro balcón o jardín, por ejemplo) puede marcar la diferencia entre vivir o no tener donde vivir.

Es posible que el rewilding mejore nuestro bienestar, nuestra salud, nuestra felicidad, nuestro medioambiente… pero «hay que trascender ese interés personal y tomar responsabilidades (…) de justicia social, de justicia interespecies y de justicia ecológica». Es decir, mirar menos por nosotros y más por todo lo demás.

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¿Quién contamina más en Andalucía? Por @isostenibilidad y @blogsostenible

La cementera de Málaga es un foco de contaminación intolerable pegado al nucleo urbano de la ciudad.Los datos de este verano de 2022 han sido aterradores respecto a la crisis climática: récords de temperaturas, olas de calor, sequía (de la que todavía no se ha salido), máximo de noches tórridas, etc. Por ello, la sociedad busca respuestas. Por una parte, quiénes son los que mayores responsables (los que más emiten en España y en Andalucía). Por otra, como vamos a adaptarnos a esta realidad que será cada vez más frecuente. La solución más urgente es la descarbonización. Esto implica reducir las emisiones en todos los sectores: empresas, administraciones, hogares, transporte

Por ello, el Observatorio de la Sostenibilidad y BlogSOStenible han recopilado y analizado los datos sobre las empresas más contaminantes respecto al cambio climático en Andalucía, es decir, las que más CO2 están emitiendo en la comunidad. Por supuesto, no solo contaminan Andalucía, sino que sus daños afectan a todo el planeta y a toda la biosfera. El objetivo de detallar y publicar las emisiones de estas empresas es doble. Por una parte, incitar a estas empresas a bajar sus emisiones y, por otra, hacer que los consumidores piensen a quiénes apoyan con su dinero.

En la tabla adjunta se pueden apreciar las toneladas de CO2 que emiten estas empresas (toneladas de CO2 equivalente verificados por las empresas del mercado de CO2). Las emisiones reales de estas empresas son en realidad mucho mayores, ya que aquí solo se incluye un proxy a las emisiones de alcance 1 (directas) y no las de alcance 2 y 3 (indirectas). Las empresas pagan por estas emisiones según el mercado de CO2, pero ese precio es insignificante, porque no pagan por sus efectos reales sobre la salud de la población, sobre el estado de los ecosistemas (fauna y flora), sobre los sectores productivos, o sobre el clima y todos los fenómenos meteorológicos extremos que conlleva.

Los grandes emisores (bigpolluters) tienen mayor responsabilidad en el cambio climático que las pequeñas y medianas empresas o que el conjunto de los ciudadanos. En España, solo diez empresas son responsables del 18% del total de las emisiones. Las primeras treinta son responsables del 25% de las emisiones del país del año 2021. Por ello, para reducir las emisiones del país es crucial cambiar los procesos productivos en estas empresas y descarbonizarlas. Estas empresas, además, suelen acumular una serie de beneficios empresariales que se podrían dedicar a estos procesos de descarbonización en beneficio de todos.

Algunas conclusiones del informe Descarbonización en Andalucía 2022

  1. Cepsa es la empresa que más CO2 emite (o más contaminante respecto al cambio climático en Andalucía), y además, está aumentando sus emisiones. La compañía petrolera no parece tener interés en reducir sus emisiones, dado que a pesar de los altos precios sigue saliendo barato contaminar (el precio por tonelada aumentó en 2021 y 2022 acercándose a los 100 euros, pero luego se ha desplomado).
  2. Naturgy es la empresa que más sube su contaminación y se sitúa la segunda de Andalucía. También es la quinta empresa más contaminante de España.
  3. Repsol, la tercera empresa más contaminante, es la segunda empresa que más baja su contaminación. No obstante, estas tres primeras empresas emiten el 50% de todas las emisiones industriales de Andalucía, y eso es absolutamente una barbaridad bajo el Acuerdo de París. Por otra parte, Repsol es la empresa más contaminante de España, con bastante diferencia respecto a la segunda, Endesa. Si se analizan las emisiones globales de la compañía, la diferencia de esta empresa respecto a la siguiente es de 7 millones de toneladas.
  4. Las cementeras se llevan buena parte del pastel de la contaminación. Al ser varias, su efecto queda dividido, especialmente entre Cementos Cosmos, LafargeHolcim y Sociedad Financiera y Minera. Hay que decir que esta última aglutina empresas como HeidelbergCement o Cementos Rezola, propietaria de la cementera de Málaga, industria que la ciudadanía malagueña quiere cerrar o trasladar, por su altísima peligrosidad. Estas empresas también están entre los mayores contaminadores de España. El sector del cemento contamina aún más que la aviación, y también más que el sector del acero+hierro. LafargeHolcim está entre las diez empresas más contaminantes de España aunque, en Andalucía, es la empresa que más reduce su contaminación.
  5. FCC es una empresa constructora que también aumenta su contribución a la crisis climática. Esta compañía fue multada por corrupción por conseguir contratos ilegalmente (2022).
  6. Fertiberia reduce sus emisiones, tal vez por la crisis energética que está golpeando fuerte a los fertilizantes químicos. Esta empresa es bien conocida en Huelva por sus fosfoyesos contaminantes y por las puertas giratorias de la exministra Tejerina (PP).
  7. Endesa era hasta hace pocos años la empresa más contaminante de España, pero ha reducido sus emisiones tras cerrar sus centrales de carbón. Ahora está en segundo lugar, tras Repsol. Sin embargo, en Andalucía sus emisiones aumentan.
  8. Acerinox es otra empresa del IBEX-35, lo cual casi es garantía de conflictos éticos. En Andalucía, se aprecia una fuerte subida de su contaminación, situando este incremento en segunda posición (tras la citada Naturgy).

Reducir la contaminación es una forma de frenar la crisis climática y sus inquietantes consecuencias, pero también es un mecanismo necesario para ganar en salud, ahorrar millones en gastos sanitarios e intentar salvaguardar tanto los ecosistemas como los sectores productivos.

Estos datos demuestran que para algunas empresas sigue siendo rentable contaminar, y que todavía no están en una fase de descarbonización, algo necesario para cumplir con los objetivos del Acuerdo de París. Sus decisiones contra el medioambiente todavía no tienen castigo ni por parte de las autoridades, ni por parte de los mercados, ni por parte de sus clientes, ni tampoco de la población en general.

Observatorio de la Sostenibilidad y BlogSOStenible

♦ Para saber más:

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