En vez de comprar cosas para usarlas poco, es mejor COMPARTIR o ALQUILAR

Comparte, Alquila, Presta y Gana dineroPodemos llamarlo efecto taladro (en Málaga sería efecto guarrito). Es frecuente comprar un taladro para instalar cosas en nuestra casa (cuadros, perchas, lámparas…), pero afortunadamente lo normal es que ese taladro quede sin usarse durante años. Millones de taladros podrían estar aburridos en millones de hogares, y algunos seguro están cerca de donde tú vives.

¿Tiene sentido comprar algo que vamos a usar poco cuando nuestro vecino nos lo puede prestar (o alquilar a buen precio)?

La respuesta es obvia. Cualquier ecologista sabe que comprar es lo que mueve la maquinaria de la destrucción ambiental, por lo que cuanto menos compremos, mejor. Pero además, cualquiera sabe que ahorramos dinero alquilando algo que no vayamos a usar intensivamente. Por tanto, por economía y por ecología, tenemos claro lo que hacer. El problema suele ser la dificultad en encontrar quien nos preste lo que necesitamos, pero las nuevas tecnologías nos lo ponen fácil.

La plataforma web Comparte y gana ofrece a los usuarios la posibilidad de alquilar o prestar aquellos bienes que solo se usan un corto periodo de tiempo. Se puede concertar un préstamo por unas horas o varios días. Se pueden publicar ofertas de lo que tienes; y demandas de lo que necesitas. Veamos unos ejemplos de algunas de las secciones que hay:

  • Espacios: Puedes alquilar una cochera los días (y horas) que quieras, tu pista de pádel, una habitación…
  • Movilidad: bicicletas para adultos o para niños, coches, patinetes, furgonetas…
  • Hogar: barbacoas, robots de cocina, aspiradoras…
  • Ocio: tiendas de campaña, instrumentos musicales, un día de tu abono al fútbol…
  • Deporte: material de escalada, de buceo, de esquí…
  • Bricolaje: herramientas, escaleras, una cortadora de césped, una sopladora de hojas (aunque lo mejor sería jubilar estas máquinas en un punto limpio)…

Normalmente todo se consigue a un precio mucho más reducido que el del mercado. Esa es una de las ventajas de la llamada economía colaborativa. Todo entre particulares y fácil de usar. Pregúntate: ¿Qué puedes ofrecer? ¿Qué necesitas?

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Bienestar animal: ¿A qué esperan los supermercados SPAR?

Una sociedad que aspira a perpetuarse debe tratar con cuidado y respeto a los animales que forman parte de su entorno. Este concepto incluye desde los que forman parte de nuestras familias, hasta aquellos que integran nuestra cadena alimentaria. Si la mayoría de la gente decente se indigna frente al maltrato de perros y gatos, ¿por qué no existe la misma conciencia con respecto a los animales que nos comemos?

Equalia surgió para abogar por el bienestar de los animales destinados al consumo, que en España ascienden a la friolera de 925 millones de animales terrestres sacrificados al año, de los cuales 817 millones son aves. A esta cifra astronómica hay que sumar los 175 millones de peces producidos en condiciones intensivas por la industria de acuicultura española cada año. España es el primer productor por volumen de peces de acuicultura de la UE. Teniendo en mente este escenario, las campañas de Equalia redundan en las condiciones de vida de cientos de millones de animales. Con respecto a las aves, la ONG está promoviendo una reconversión de la industria con gallinas enjauladas hacia un sistema libre de jaulas.

La tendencia es esperanzadora: un 63% del mercado minorista se ha comprometido a dejar de vender huevos de gallinas enjauladas de aquí al 2025. Varias cadenas de supermercados se han sumado a una corriente que viene de lejos en Europa. En Austria, Suiza o Luxemburgo están prohibidos los sistemas de jaulas para las gallinas, y otros países, como Alemania o República Checa, los prohibirán en 2025 y 2027, respectivamente.

Estos cambios legislativos en países de nuestro entorno ponen de relieve la creciente preocupación de la ciudadanía por el bienestar animal y la sostenibilidad. Crece el deseo de consumir alimentos que sean respetuosos con las necesidades físicas y etológicas de los animales, con el mínimo impacto ambiental.

Esta inquietud se traduce en sus carros de la compra. Según un estudio realizado por Inprovo, un 54,3% de las personas encuestadas estarían dispuestas a pagar al menos un incremento de un 10 a un 30% si se les garantizara un mayor bienestar de las gallinas.

Por estos motivos, Equalia lleva meses animando a la cadena de supermercados SPAR a que se comprometa a dejar de vender huevos de gallinas enjauladas de aquí al 2025. Actualmente, es el único gran minorista en España (dejando aparte a supermercados regionales) que sigue sin comprometerse con la sostenibilidad y el bienestar de las aves.

SPAR es la cadena de supermercados minoristas independientes más grande del mundo, con más de 13.000 tiendas en 48 países, de las cuales tiene 1.200 en España. Desde Equalia, se ha calculado que si las tiendas de SPAR en España se comprometiesen a dejar de vender huevos de gallinas enjauladas, aproximadamente un millón de aves dejarían de vivir hacinadas en pésimas condiciones.

La negativa de SPAR en España contrasta con la política libre de jaulas que SPAR ya aplica en otros países, como Inglaterra, Dinamarca, Austria, Eslovenia, Croacia y el noreste de Italia. Esta negativa explica, en parte, el hecho de que en España el 77% de las gallinas ponedoras sigan hacinadas en jaulas, lo que equivale a 35 millones de aves. Si nos comparamos con la media europea, donde el 50% de las aves viven libres de jaulas, España no sale bien parada.

Las instituciones europeas llevan años promoviendo la sostenibilidad y el bienestar animal a través de distintas estrategias incluidas dentro del Pacto Verde, como De la Granja a la Mesa. Asimismo, los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas también apuntan en la misma dirección. Según un análisis de sostenibilidad solicitado por el Parlamento Europeo en 2020, los sistemas sin jaulas para gallinas ponedoras son económica, ambiental y socialmente similares a los sistemas de jaulas enriquecidas, con la ventaja de potenciar el bienestar animal.

Esta alineación estelar entre los impulsos europeos y las preferencias de la ciudadanía  conduce inexorablemente hacia un nuevo paradigma empresarial, en el que empieza a vislumbrarse una incipiente combinación entre seguridad alimentaria, sostenibilidad económica y bienestar animal. Esperemos que SPAR se sume pronto a esta conciencia colectiva.

Blanca Ponce Siljeström
Responsable de Relaciones Empresariales e Institucionales en Equalia

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¿Estamos esperando a que otros actúen para detener la crisis ambiental? — El caso de Málaga

En un experimento psicológico de la Universidad de Columbia, les dijeron a los estudiantes que tenían que rellenar unos cuestionarios. Mientras unos hacían la tarea solos en una habitación, otros la hicieron en grupos de tres. Rellenando el cuestionario ocurría una emergencia: empezaba a entrar humo en la habitación por una rejilla. En los casos en los que el estudiante estaba solo, hubo un 75% de posibilidades de que fuera a pedir ayuda. Sin embargo, cuando un estudiante estaba con otros, solo el 38% de ellos fueron a pedir ayuda, es decir, el 62% de los estudiantes se quedaron sentados tragando humo. Como había otras personas, estaban esperando a que alguien hiciera algo, aunque nadie hiciera nada.

Una de las conclusiones de ese experimento es que el contexto nos influye más de lo que podríamos imaginar. Y así es. Está demostrado que la gente cambia muy fácilmente si el contexto favorece el cambio. Es decir, para cambiar no es tan importante la fuerza de voluntad como el contexto.

Estas conclusiones son aplicables a la crisis ambiental (o climática, que viene a ser lo mismo) a dos niveles:

  • A nivel macropolítico, los países (regiones autónomas…) parecen estar esperando a que los demás hagan algo para empezar ellos mismos a actuar. Es como si hubiera miedo a ser el primero, por si los demás al final no hacen nada. Es obvio que la acción aislada de un único país no tendrá un efecto significativo, pero el no hacer nada sí tendrá graves consecuencias.
  • A nivel individual, las personas tampoco están actuando de forma decisiva posiblemente porque no ven que sus conciudadanos actúen y porque confían en sus gobernantes, elegidos precisamente para encargarse de los problemas.

Se aplica el viejo refrán de “uno por otro, la casa sin barrer”. Tal vez hay un puñado de excepciones a nivel municipal. Cada ciudad, con sus características únicas, no tiene que compararse con las demás para mejorar la vida de sus habitantes. Así, hay ciudades que están haciendo las cosas mejor que otras. Ciudades como Huesca, Vitoria o Pontevedra están tomando decisiones sostenibles: expulsar a los coches del centro, plantar árboles, compostar basuras, cuidar el agua… En cambio, otras ciudades están caminando en sentido opuesto, como es el caso de Málaga: construcción de rascacielos insostenibles, desprecio del arbolado urbano, farolas absurdas, un plan del clima inútil, negación de zonas verdes, destrucción de zonas naturales, incomprensibles carriles bici, mantener su cementera tóxica, su apoyo a la movilidad insostenible, su plan para tapar el río Guadalmedina y encauzar el río Campanillas (nada de renaturalizar ríos), hacer túneles para aumentar el tráfico, energía municipal sucia, una EDAR destructiva

Ciudades como Málaga están esperando a que otros resuelvan los problemas ambientales evitando asumir su responsabilidad, con el objetivo (quizás) de maximizar beneficios económicos a corto plazo (para unos pocos), aunque sea a costa de hipotecar a las generaciones venideras.

Tenemos más poder del que imaginamos

Cada vez hay más personas conscientes de su poder individual, personas que saben lo que tienen que hacer para influir en todo. Esta influencia es directa (con sus acciones ecológicas) e indirecta (por el efecto contagio al dar ejemplo en su comunidad). Por ejemplo, cuando uno va en bicicleta, genera bajas emisiones, sano ejercicio… y un efecto multiplicador en toda la ciudad.

Sin embargo, el cambio aún no es suficiente para evitar el colapso. Algunos dicen —por error— que se requiere mucha fuerza de voluntad para acciones ecológicas como reducir el uso del coche, tender hacia el veganismo, evitar los envases de usar y tirar, usar energías renovables en tu casa, banca ética, plantar un pequeño huerto en tu balcón, etc. Pero no es así. Como vimos en el experimento anterior, cambiar es muy fácil si el contexto acompaña. Lo vemos en las ciudades en las que no se puede ir en coche a cualquier sitio, la gente usa alternativas y ven esas alternativas como buenas y razonables. En esas ciudades se usa menos el coche y no es porque sus ciudadanos tenga más fuerza de voluntad o sean más ecologistas. Sencillamente, los gobernantes han adoptado los preceptos de la movilidad sostenible.

Dejemos de ser irracionales e inmaduros

Nos influyen demasiado la opinión y los comportamientos de nuestros semejantes. Mucho más a quién se dedica a la política. Por ejemplo: los científicos aconsejaban en España detener la caza del lobo, de la tórtola y de la codorniz. En vez de seguir el dictamen de la ciencia —que sería lo racional— el gobierno lo sometió a votación entre políticos de las comunidades autónomas. Entre todos decidieron proteger solo al lobo. ¿Por qué solo al lobo? Porque el lobo ibérico goza de buena imagen social y es una especie emblemática, mientras que la tórtola o la codorniz son especies que al populacho no le importan y, por tanto, lo que diga la ciencia carece de interés.

Dos conclusiones más

Primero, que deberíamos madurar como personas y abandonar nuestra actitud adolescente esperando a que vengan otros a resolver los problemas. Y segundo, que el poder de los gobernantes es mayor del que nos gustaría y que, por tanto, lo que votamos en cualquier urna influye en todo el planeta.

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“El gobierno de los bienes comunes”, una relevante aportación de Elinor Ostrom (Premio Nobel de Economía 2009)

Elinor Ostrom nació y creció en la pobreza junto a su madre, durante los años de la Gran Depresión (1929). Fue la primera de su familia en conseguir un título universitario a partir del cual desarrolló una trayectoria notable, a pesar de que, como ella misma admitía, la mujer no solía tener grandes aspiraciones laborales en esa época. En el curso de un postgrado se introdujo en el estudio de los grupos de acción colectiva, observando cómo las personas apartan sus diferencias para afrontar problemas en común. Y eligió este tema para realizar su tesis doctoral. Así comenzó su vasto análisis de la gestión de lo común, que duró 5 décadas.

Sabiendo que los sistemas de organización política son complejos, afirmaba que: “complejidad no es lo mismo que caos”. Tras analizar y contrastar gran número de estrategias de gestión concluyó que muchos de los problemas ecológicos que generamos y que luego queremos resolver con tecnología se solucionarían mejor con habilidad política y social. Se trata de administrar los recursos de los que dependemos, organizándonos para que un uso desmesurado no nos prive del mismo.

Nobel por la gestión de los recursos naturales para conservarlos

Elinor Ostrom dedicó buena parte de su labor como académica y docente, de profunda sensibilidad social, a estudios socioeconómicos y ambientales que resolviesen las actividades colectivas de gestión para un aprovechamiento óptimo de los recursos compartidos. Porque los seres humanos somos capaces de interactuar para mantener a largo plazo y sin deteriorar los recursos que son comunes. ​ Su obra culminó con el Premio Nobel de Economía en 2009.

La gestión de los bienes comunes, los derechos de propiedad, el capital social y la acción colectiva eran los elementos que incluía en su ecuación. Su objetivo era cómo emplear el capital natural para que se conserve la diversidad biológica y se asegure la subsistencia económica de los dueños de ese capital. Para ello consideró fundamental la capacidad de comunicación entre los individuos, auténtico motor para la cohesión y la cooperación. Cuando esto no se da, se consiguen sociedades desiguales y conflictivas.

Decía el librero Paco Puche cuando presentó la figura de esta politóloga estadounidense en 2016, dentro de la colección de cuadernos de apoyo mutuo, que desde que le dieron el Nobel no había conseguido encontrar su obra cumbre, El gobierno de los bienes comunes” (1990), en ninguna librería española, afirmando socarronamente que la Academia la había ignorado por ser demasiado contrahegemónica. Y así es. Las lecciones que se extraen de su obra no casan bien con la escuela neoliberal (escuela de Chicago y su idea del libre mercado) que ha imperado en la enseñanza de la ciencia económica desde mediados del siglo XX, y que aún es aceptada e impartida en universidades de todo el mundo (a pesar de críticas de economistas como De Jouvenel o Georgescu-Roegen).

Desarrollo basado en la conservación

El trabajo de Elinor Ostrom constituye una magnífica aportación a la búsqueda de alternativas que permitan conservar la diversidad biológica y a la vez contribuir al desarrollo de las comunidades, sin destruir los sistemas y recursos naturales de los que dependen.

Sus investigaciones mostraron que una serie de fuerzas, más allá de las del mercado y los Estados, pueden generar una cooperación organizada de los grupos que utilizan ciertos recursos comunes. La distinción con el Premio Nobel fue también un reconocimiento tácito del valor del capital humano y del capital social de muchas comunidades indígenas y rurales que poseen sus propias formas de organización social, política y productiva. A la luz de su trabajo, cabe preguntarse por qué este capital humano y social y los valores en los que descansan no son asumidos como el núcleo del desarrollo de un país. A través de sus estudios concluye que hay soluciones alternativas a las planteadas por los teóricos del Estado o de la privatización, ya que estas no son, ni lo serán en el futuro, las únicas vías para resolver los problemas sobre el deterioro de “recursos de uso común”. En muchos casos, tanto la gestión estatal como la privatizada han provocado la destrucción de los bienes comunes naturales, la devastación de los ecosistemas, ocasionando estragos en las especies y en la diversidad genética, además de erosionar el capital social de las comunidades dueñas.

Sus investigaciones son relevantes a la luz de los graves problemas socioambientales que afectan a la “aldea global” en que nos hemos convertido y de los esfuerzos que serán necesarios para alcanzar acuerdos de alcance mundial entre gobiernos.

Ostrom hablaba de “la trampa de la panacea”: No podemos pensar que hay un modelo de gestión universal aplicable a todos los casos y recursos, no hay una fórmula mágica, sino que es necesario analizar cada situación y asumir la diversidad ecológica y social, para adaptarnos a ella.

Además, Elinor Ostrom resalta la importancia de los actores locales en la solución de problemas ambientales globales. En este escenario, Ostrom anima a promover el manejo comunitario de bosques, recursos hidrológicos, pesca, sistemas de irrigación, pastizales, etc. para que sean sostenibles a largo plazo. Se convertirán así en vías de desarrollo económico autónomo para las comunidades gestoras. La cohesión social de las comunidades es un elemento esencial para que se organicen y funcionen razonablemente. Sin embargo, se somete recurrentemente a manipulación política o limitaciones de tipo económico o demográfico a estas comunidades.

Gestionar el planeta de acuerdo con el criterio exclusivo del rendimiento económico de las empresas y la monetarización de todo, están arrinconando a la humanidad en un callejón sin salida. El mercado derrocha enormes cantidades de recursos finitos y excluye a grupos cada vez mayores de la población mundial, mientras se niegan las necesidades colectivas no ligadas al mercado.

Un modelo de desarrollo sostenible modificaría profundamente los estilos de vida y de producción, además de las formas de consumo. Esto implica el reforzamiento de las redes ciudadanas y de solidaridad. Ella se refería al desarrollo sostenible como “un prerrequisito” para cualquier desarrollo futuro. Una sostenibilidad en los niveles local y nacional que contribuya a la sostenibilidad global.

En los países que poseen una elevada y ampliamente distribuida población rural —que depende de los bienes de los sistemas naturales para subsistir y que a menudo es dueña de esos ecosistemas— la estrategia de conservar la biodiversidad “sin tocarla” es un enfoque limitado. Sin embargo, los procesos diversificados y sostenibles de extracción de componentes de los ecosistemas, constituyen mecanismos para dotar de alternativas de sustento económico a los dueños de esos recursos y alternativas compatibles con la conservación.

Elinor Ostrom diseñó un sólido marco conceptual para la gestión de los recursos comunitarios —bosques y áreas naturales en general— mostrándonos lo que descubrió observando y analizando el modo en que gestionan lo común diversos grupos humanos en diferentes lugares del mundo. Un legado que no debemos perder.

Carmen Molina Cañadas, @CarmenMolina_C
Bióloga y ex parlamentaria andaluza

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🌳Tu salud depende de los árboles: plantemos contra el calor (y de paso contra la crisis climática) — Mándese a los que aún no sepan las ventajas de los árboles

El ser humano ya ha elevado la temperatura del planeta 1,3ºC. Algunos escenarios —no los más pesimistas— pronostican que se elevará más de 4ºC para final de este siglo. Podría ser incluso más, dado que no estamos haciendo nada para evitar eso que llaman “el colapso“.

Cuando la temperatura del planeta suba 3 o 4 grados, muchos lugares del trópico superarán los límites que el cuerpo humano puede tolerar. Es decir, demasiados países se harán inhabitables, generando millones de muertes y de refugiados climáticos, aparte de otras consecuencias. Si llegamos a los 11ºC la vida en la Tierra, en conjunto, se verá claramente amenazada. Por ahora estamos haciendo las cosas muy mal. Suspenden los gobiernos a todos los niveles y suspendemos la ciudadanía.

En España, todo el mundo se queja del calor en verano. Preparémonos para lo que viene. Instalar aire acondicionado es la peor opción, pues el consumo energético es parte del problema. Necesitamos adaptarnos al calor, como lo han hecho ciudades que ya sufrían calor antes. Todas las ciudades deben mirar cómo se vive en otras ciudades que ya sufren olas de calor más graves y más frecuentes. Las temperaturas subirán más rápido de lo que nos gustaría y si no nos adaptamos sufriremos más.

En Sevilla, la asociación Escuelas de Calor lleva años trabajando para que el problema del calor se tenga en cuenta en los colegios. No piden instalar aires acondicionados, sino medidas de climatización inteligentes: espacios verdes, sombras en patios y fachadas, ventilación cruzada, refrigeración por agua… En mayo y junio son frecuentes los desvanecimientos y los sangrados nasales en los colegios. Pero además, el calor reduce el rendimiento académico. De hecho, el calor reduce el rendimiento profesional en general. Para los economicistas, dejamos esta pregunta: ¿Estamos preparados para afrontar un clima que reducirá nuestra productividad y la de nuestras cosechas?

Necesitamos inventar una máquina que sea eficiente reduciendo la temperatura en las ciudades, que elimine contaminación, absorba CO2, que no consuma electricidad, y que sea barata. Esa máquina ya existe. Se llama árbol.

Los árboles tienen múltiples ventajas que no debemos desaprovechar:

  1. Regulan el clima: reducen la temperatura y el efecto isla de calor en las ciudades.
  2. Ahorran energía (y dinero), tanto en verano, como en invierno (reduciendo el efecto frío del viento).
  3. Limpian el aire: proporcionan oxígeno y absorben contaminación (CO2 entre otros).
  4. Propician la biodiversidad.
  5. Mejoran la calidad de vida: dan sombra, protegen de la lluvia, aumentan la salud, reducen el ruido y también la criminalidad en las ciudades.
  6. Retienen el terreno y el agua.
  7. Aportan belleza y cultura.
  8. Mejoran la economía: Aumenta la actividad económica y el valor de las propiedades.

Beneficios de los árboles en las ciudadesLa crisis climática es también una crisis sanitaria y económica. Dado que la agricultura será menos rentable, también plantar árboles entre los cultivos y en sus límites es una buena forma de reducir esos efectos negativos.

No se puede plantar cualquier árbol en cualquier lugar. Hay que pensar bien qué especies plantar, en dónde se ponen y también en las condiciones adversas que puedan darse. Por ejemplo, la borrasca Filomena destrozó muchos árboles en Madrid, pero dejó importantes lecciones que debemos aprender. Una de las lecciones más importantes se resume así: «cada especie en su lugar y con su espacio».

Pedimos a alcaldes y agricultores que planten árboles, que respeten los ya existentes y que no se usen sopladores de hojas. Estamos cansados de ver ciudades que talan árboles o los podan de forma absurda por motivos estéticos o sin ningún motivo. Deberíamos aprobar una Ley Nacional de Arbolado Urbano que otorgue a los árboles la categoría de “ciudadanos” y se les respete como tales. Ser viejo y estar enfermo no es motivo suficiente para matar a nadie.

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¿Qué produce más impacto ambiental? ¿La superpoblación o los ricos?

Los científicos han dejado claro que teniendo menos hijos hacemos un gran favor al planeta. Pero hablemos claro, son los ricos quienes consumen más y, por tanto, los que más contaminan y más ecosistemas destrozan. Es innecesario decidir cual de los dos problemas es más grave, porque ambos deben tenerse en cuenta si queremos alcanzar una humanidad sostenible: debemos limitar el número de nacimientos y reducir el número de ricos. Ambos problemas son muy graves, y hay mecanismos relativamente simples para tratarlos. ¿Estará esa voluntad política al servicio del interés general?

Examinemos Madagascar

La isla de Madagascar es un ejemplo en pequeño de lo que está pasando a nivel planetario. Su riqueza biológica es espectacular. A día de hoy tiene unos niveles únicos de especies endémicas: 83% de sus plantas fanerógamas, 92% en reptiles, 100% en anfibios y mamíferos (sin contar especies introducidas), 40% en aves… Al llegar el ser humano a la isla, algunas especies desaparecieron, como las aves elefante, 17 especies de lémures y 3 especies de pequeños hipopótamos. De las 160 especies de camaleones existentes en el mundo, 84 son malgaches.

Madagascar tenía una población en 1900 de solo 2,2 millones de habitantes. Hoy ya supera los 28 millones y podría llegar a los 54 a mitad de siglo. En cambio, Madagascar está entre los 10 países más pobres del mundo. La agricultura da empleo al 80% y produce sus principales exportaciones (cacao, vainilla, clavo, café, canela…). Además de la tala ilegal, cuando quieren ampliar sus pastos o sus cultivos, queman los bosques, cosa que ocurre en cada estación seca. Entre 1950 y 1985 la isla perdió la mitad de sus bosques, pero siguieron deforestando y ahora solo queda el 10%. Mucha de la riqueza biológica que comentábamos en el párrafo anterior está ahora en serio peligro de extinción. Por citar un ejemplo, el 95% de las especies de lémures están amenazadas.

El desastre ambiental y poblacional de Madagascar ha pasado y está pasando en casi todo el planeta. Por ejemplo, en España se siguen quemando bosques por intereses particulares.

¿Cuanto contaminan los ricos?

El siguiente gráfico impresiona. Representa lo que contaminan los ricos: el 10% de la población más rica del mundo contamina el 49% (contabilizando emisiones por consumo individual). Por la otra parte, el 50% más pobre tan solo es responsable del 10% de las emisiones. ¿Qué problema es más acuciante? ¿La superpoblación o los super-ricos?

La explicación es muy sencilla: los lujos son caros y muy contaminantes. Por ejemplo, la minería del oro y del litio tiene un severo impacto ambiental y los ricos compran más joyas y más aparatos tecnológicos. También consumen más de otros productos de alto impacto ambiental. Por ejemplo, viajan más y usan más aviones (o incluso tienen su propio avión o helicóptero). Si eliminamos del planeta a China, EE.UU., la UE, India, Rusia y Japón, las emisiones se reducirían a menos de UN TERCIO.

Reduciendo la desigualdad, todos ganamos. Hay medidas muy simples y efectivas para reducir la desigualdad: garantizar servicios básicos (sanidad, educación…), instaurar salarios mínimo y máximo razonables, combatir el fraude fiscal, reducir la jornada laboral, elevar impuestos a los lujos, acabar con los paraísos fiscales (o penalizar a quienes los usen), etc.

Los países con mejor calidad de vida son aquellos en los que hay menos desigualdad. Es como si los ricos necesitaran que haya pobres para mantener su riqueza y para que haya sitio donde poner los desechos industriales contaminantes (racismo ambiental). En todo caso, es obvio que los ricos tienen más capacidad para influir en el poder legislativo, por lo que podríamos pensar que cambiar el sistema es imposible. Pero no es cierto. El poder está en la ciudadanía, aunque normalmente no lo usamos, o lo usamos sin la reflexión debida.

La conclusión es bien sencilla. Si conseguimos “empobrecer” un poco al 10% más rico del planeta habremos conseguido influir en ese 49% de las emisiones mundiales contaminantes. A cambio, solo se perjudica ligeramente la vida del 10% de la población que seguirá siendo rica. Bajar a esa población al siguiente nivel de riqueza implica una enorme reducción de contaminación. Asimismo, elevando impuestos al 20% más rico del planeta, estaremos reduciendo sus emisiones, que suman ahora el 68% del total.

Un sistema de impuestos justo y verde puede reducir la contaminación y la desigualdad tanto o más que medidas tan importantes como el veganismo o reducir la natalidad. Sin embargo, se habla más del problema de la superpoblación que del problema de la riqueza absoluta.

Los gobiernos que tienen que implantar estas medidas, ¿estarán controlados por los poderosos o por la ciudadanía que los elige?

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Plantas raras comestibles del libro “Plantas multifuncionales: guía de usos, cultivo y recetas” de Ecoherencia (resumen)

Se denominan plantas multifuncionales a aquellas plantas “comestibles de muy fácil cultivo que sirven de apoyo en el huerto, son medicinales y suponen una estrategia de lucha contra el cambio climático”. Muchas son también plantas adventicias o ruderales que no hay que cultivarlas. Crecen solas y solo hay que cosecharlas. Seguro que muchas de estas plantas viven cerca de ti (aunque no lo supieras hasta hoy). Crecen entre las grietas de la acera, en las alcantarillas, en solares… o en tus macetas (si las dejas).

El número de plantas comestibles está entre 27.000 y 60.000, pero “la mayor parte de la dieta mundial (hasta el 95%) está compuesta por unas 30 especies vegetales diferentes (…). La homogeneidad estética, la presión de los mercados internacionales y la facilidad de conservación y transporte de los alimentos justifican esta escasa biodiversidad alimenticia”.

Este libro describe 20 plantas incluyendo recetas con ellas y consejos para cultivarlas. Como buenos ecologistas aconsejan usar en sus recetas leches vegetales y huevos veganos (sustituyendo el huevo por linaza o por harina de garbanzos con, opcionalmente, un poco de limón o vinagre).

De cada planta se indica con qué otras plantas se puede confundir, qué parte es comestible o medicinal (flores, hojas…), sus propiedades y cómo se puede consumir (en crudo, en sopas, en infusión…). Veamos unos pocos datos de algunas de ellas:

  • Hojas de aloe vera cortadasAloe (Aloe vera): La pulpa de sus hojas es amarga y comestible, con efectos laxantes. Se puede emplear para bebidas, salsas… Aporta cremosidad a los platos. La cáscara de las hojas se usa en infusión. También tiene propiedades antiinflamatorias, antisépticas y cicatrizantes de heridas y quemaduras. No deben comerla menores de 12 años ni embarazadas.
  • Amaranto: hojas y floresBledo, amaranto (Amaranthus spp.): Planta de la misma familia que la quinoa. Existen muchas especies y en todas ellas son comestibles las hojas (crudas o cocinadas, similares a la espinaca) y las semillas (como palomitas, germinadas…). Sus flores crecen en densas espigas de colores variados. También se han usado como forraje y como planta medicinal (antiinflamatoria, antidiabética, antioxidante y antihiperlipidémica, contra el colesterol). Es una planta que ha desarrollado resistencia a algunos herbicidas, como el glifosato, por lo que es una planta abanderada en la lucha contra los transgénicos. ¿Te apetecen unas legumbres con hojas de amaranto? Puede confundirse con el cenizo (Chenopodium album), que es igualmente comestible.
  • Flores de borrajaBorraja (Borago officinalis): Se comen las hojas, los tallos y las flores. Conviene cocinarla para evitar los pelillos (en caldos, sofritos…). Las flores se pueden comer crudas, en ensalada. También tiene múltiples aplicaciones medicinales. Se puede confundir con la consuelda.
  • Caléndula: flores y hojasCaléndula, maravilla, flamenquilla (Calendula officinalis): Es una asterácea ideal para cualquier huerta (atrae fauna buena y es nematocida). Se comen hojas y flores en ensalada. Las hojas tienen un sabor amargo y es mejor tomarlas cuando aún no tienen flores. Las flores secas se usan como sustituto del azafrán y los botones florales se pueden encurtir como las alcaparras. Tiene también muchas propiedades medicinales (para piel, hígado, menstruación… y también es cicatrizante, antiinflamatorio…).
  • Achicoria: hojas y flores.Achicoria (Cichorium intybus): Las hojas de esta asterácea pueden tomarse en ensalada y tienen un sabor muy amargo. Con las raíces secas, tostadas y molidas se hace un sucedáneo del café, que también puede tomarse en infusión, al igual que sus flores. Pueden encurtirse los capullos florales. Tiene también propiedades medicinales. Sus raíces degradan el DDT que, aunque está ya prohibido (gracias a Rachel Carson) aún se encuentra en la naturaleza.
  • MalvaMalva (Malva sylvestris): Las hojas se pueden usar para espesar (ideal para rissotos), en potajes o en ensalada. Se comen crudas las flores y las semillas inmaduras (que se llaman panecitos). Hojas y flores pueden secarse para comerlas posteriormente. Puede confundirse con otros tipos de malvas, todas igualmente comestibles.
  • Vinagrillo, vinagreta, pasto ácido, o pie de cabra (Oxalis pes-caprae), planta típica ruderal procedente de Sudáfrica, e invasora en muchos lugares (Estados Unidos, Europa y Australia), de sabor agrio por el ácido oxálico, tóxico en grandes cantidades, y que referencia el nombre de su familia, las oxalidáceas. Sus hojas tienen tres corazonesVinagreta, vinagrillo, falso trébol (Oxalis pes-caprae): Muy fácil de reconocer por sus hojas en forma de tres corazones unidos, por lo que se confunden con las del trébol, que también son comestibles. Es comestible toda la parte aérea de la planta. Su sabor avinagrado la hace buena para preparar zumos o aliñar ensaladas machacando sus hojas. No debe consumirse en exceso porque el ácido oxálico favorece la formación de piedras en el riñón. Ese ácido también está presente en el cacao o las espinacas, por ejemplo. Es una especie invasora procedente de Sudáfrica, muy frecuente en el Sur y Este de España, como planta ruderal.
  • LlanténLlantén, lengua de carnero (Plantago major): Hojas crujientes en ensalada, pero también se pueden cocinar como si fueran acelgas o espinacas. Sirve para curar picaduras de insectos, masticando sus hojas y haciendo una pasta. Con las semillas, que les encanta a algunos pájaros, puede hacerse harina. Las raíces también se comen.
  • Verdolaga, portulaca, una planta adventicia fácil de cultivar y muy nutritivaVerdolaga, portulaca (Portulaca oleracea): Se usan para sopas, ensaladas, cremas, pizzas, tortillas (veganas, por supuesto). Sus semillas se usan para añadir al pan (como las de amapola). Tiene muchas propiedades medicinales (antiséptico, diurético, febrífugo…). Se usa como sustituto del pescado por vegetarianos, por su contenido en omega 3 y 6, además de vitaminas y minerales. Hay que consumirla con precaución por su ácido oxálico. Se reproduce muy bien por esqueje, y es fácil tenerla en macetas. Es una planta doblemente suculenta (en sentido botánico y culinario).
  • Lechuguilla o cerraja, Sonchus oleraceusCerraja, lechuguilla (Sonchus oleraceus): Asterácea de la que se come toda la parte aérea: hojas, flores, capullos (como las alcaparras) y tallos (sin la piel exterior son como espárragos). Las hojas son más dulces cuando está pequeña, y más ácida cuando crece. Se pueden comer las hojas en ensalada o cocinadas (como la espinaca, en sopas…). Tiene alto contenido en vitamina C, omega 3, calcio y fósforo. Su látex sirve de chicle a los maoríes de Nueva Zelanda. Es una buena planta para restauración de ecosistemas. Hojas muy variables pero que se distinguen por ser divididas, dentadas, acabadas en punta de flecha y las hojas superiores tienen dos alas que abrazan el tallo.
  • Symphytum officinale, consueldaConsuelda (Symphytum officinale): Hojas y tallos jóvenes que se comen crudos en ensaladas, mejor picados finamente por su textura mucilaginosa (sustancia viscosa con propiedades medicinales). Los brotes se comen como espárragos. Las hojas pueden cocinarse como borrajas o espinacas. Las raíces y hojas secas pueden tostarse para hacer un sucedáneo del café (como la achicoria). Una infusión de sus hojas es buena para la tos, la bronquitis y otras enfermedades pulmonares. Las raíces deben recolectarse cuando la planta esté seca. No conviene abusar, porque las hojas adultas y raíces tienen alcaloides hepatotóxicos. Sus hojas son ideales para una tortilla vegana. Se puede confundir con la borraja. Sus flores pueden ser de variados colores y crecen en ramilletes curvados que inician una espiral.
  • Tagetes erecta, tagete, clavel chino, clavel de indiaClavel chino, tagete (Tagetes erecta): Se comen pétalos y hojas. Las hojas (pinnadas, lanceoladas) se usan como condimento y tienen un sabor peculiar. Los pétalos se pueden comer crudos o cocinados. Se han usado pétalos añadidos a la masa de pan. Es antiinflamatoria, desinfectante, cicatrizante, purgante y buena para el hígado. Esta planta también se usa como ornamental. Puede confundirse con otras plantas de la familia de las asteráceas (o compuestas), la cual tiene miles de especies que han conquistado el mundo, pues pueden encontrarse desde regiones polares hasta tropicales, incluyendo desiertos, selvas y zonas de montaña. El nombre de asteráceas deriva de la palabra griega «estrella» por la forma de la inflorescencia.
  • Taraxacum officinale, diente de leon, amargón, dandelionDiente de leon, amargón (Taraxacum officinale): Los dientes de leon (Taraxacum spp.) incluyen más de 500 especies distribuidas por todo el planeta. Las raíces de esta asterácea se pueden comer crudas, cocinadas o como la achicoria. Sus hojas se pueden comer crudas o cocinadas (como las espinacas). De sabor amargo, tienen mucha vitamina A y es antiinflamatoria, antioxidante, diurética y protectora del páncreas. Los botones florales inmaduros se comen crudos, en tortilla, al vapor… Rebrota si se corta a ras del suelo, pero también se pueden cortar solo las hojas que necesitemos, poco a poco.
  • Ajo social, ajo de jardín, ajo silvestre, ajo de sociedad, tulbagia (Tulbaghia violacea)Ajo social, ajo de jardín, ajo silvestre, ajo de sociedad, tulbagia (Tulbaghia violacea): Toda la planta es comestible, cruda o cocinada. Las hojas se usan como si fueran ajo. Sus flores moradas dan color y sabor. Es mejor no utilizar el bulbo, para que la planta siga viviendo. Se vende como ornamental y puede confundirse con otras plantas de su misma familia, las amarilidáceas, todas comestibles. Tiene propiedades antibióticas, anticancerígenas, frente a la trombosis… Es originaria del sur de África.
  • Ortiga, ortiga mayor, Urtica dioicaOrtiga, ortiga mayor (Urtica dioica): Sus hojas dentadas con pelos urticantes pierden su veneno en pocos minutos de calor (al vapor, al hervir…). Se comen en tortilla, en sopas, en sofritos… incluso en magdalenas saladas. Las hojas secas sirven para infusiones. Tiene propiedades digestivas y circulatorias, contra el reuma y para la piel. Recolectar con guantes para evitar el picor. Se confunde con otros tipos de ortiga, también comestibles, que incluso se hibridan.

El libro incluye otras plantas que no hemos incluido en nuestra lista (milenrama, cenizo, mostaza, tanaceto y capuchina), y podríamos añadir más. Por ejemplo, el nenúfar (Nymphaea spp.) es una planta acuática cuyas flores pueden comerse y el algarrobo es un árbol bastante común cuyos frutos suelen desaprovecharse a pesar de su gran potencial.

Precauciones con las plantas

Es mejor no cogerlas de la ciudad, del margen de las carreteras o de sitios poco fiables, pues pueden almacenar metales pesados, además de tener contaminación variada (pesticidas, excrementos de perros…).

Ante la duda de si una planta es o no comestible lo mejor es no comerla, pues las consecuencias por confundir una planta pueden ser nefastas. No obstante el libro nos enseña cómo podemos tener precaución si tenemos dudas. Primero, ver que la planta está en buen estado descartando las marchitas o las comidas por gusanos. Luego, olerla y aplastarla descartando si huele a almendra amarga o melocotón. A continuación, debemos rozarla y exprimirla sobre nuestra piel tierna (por ejemplo, la cara interna del brazo), descartándola si produce algún malestar o erupción. Los siguientes pasos son poner un trocito en los labios, luego en un lado de la boca, en la punta de la lengua y bajo la lengua. Entre cada uno de estos paso esperamos al menos 15 segundos para ver si hay alguna reacción negativa. A continuación, se mastica sin tragar y luego se traga una pequeña cantidad. Si tras cinco horas no hay ninguna reacción negativa, puedes considerarla como planta comestible.

El libro de Ecoherencia es fantástico para cocineros y agricultores pues además de recetas originales y métodos de cultivo también incluye consejos para la recolección y conservación de plantas silvestres, así como métodos para hacer biopreparados naturales para fertilizar y proteger huertos.

Para terminar, enfatizar la importancia de que las plantas que crecen salvajemente suelen atraer a insectos beneficiosos, como las abejas. Las ciudades deberían tener muchas zonas libres para que la naturaleza plante lo que quiera y para que los ciudadanos paseemos, disfrutemos y podamos recolectar de forma segura las que sean comestibles. Recordemos que la biodiversidad es básica para nuestra subsistencia.

♣ Más sobre plantas:

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El lobo ibérico acosado por cazadores y políticos acientíficos: 8 ventajas de los lobos

Una loba con un lobezno

ACTUALIZACIÓN: En febrero de 2021 el gobierno español decidió prohibir la caza del lobo en todo el territorio nacional.

Buena noticia. El gobierno de España ha mostrado su interés en proteger al lobo ibérico en todo el territorio nacional, como está en Portugal. Actualmente, en España está protegido al Sur del Duero (donde solo viven entre el 20 y 30% de todas las poblaciones españolas). Las organizaciones ecologistas y el comité científico coinciden en que su protección total es necesaria, sin hacer distinciones por región. ¿Por qué no se hace caso a la ciencia y a la lógica? Hay distintos motivos, que podemos agrupar en tres:

  1. Los cazadores quieren seguir matando lobos como trofeos. Ellos —siempre son hombres— matan solo por placer, aunque sea a costa de un bien común.
  2. Una minoría de ganaderos no entienden las ventajas que le aporta el lobo y lo culpan injustamente de algunos de sus problemas. Los ganaderos no tienen mucho que perder porque son pocos los ataques y además, se les compensan las pérdidas. Menos del 1% de los daños al ganado extensivo son por culpa del lobo. La mayoría de las bajas se deben al clima y a enfermedades.
  3. Los políticos dirigentes de las comunidades autónomas en cuestión (Galicia, Castilla y León, Asturias y Cantabria) se dejan arrastrar, por un puñado menguante de votos ensangrentados.

El lobo se caza solo como trofeo, muchas veces de forma ilegal: cazadores furtivos o caza “accidental” (como si los cazadores no supieran distinguir un lobo de un jabalí, a pesar de que la ley les obliga a saber bien a qué disparan antes de apretar el gatillo asesino).

Si el lobo está vivo en España es gracias al gran Félix Rodríguez de la Fuente. A pesar de su esfuerzo, aún tiene el lobo mala fama entre los que menos lo conocen.

Ocho ventajas que nos aporta el lobo ibérico

Primero, habría que decir que para conservar una especie no necesita tener “ventajas”. La sola existencia de una especie y su singularidad son argumentos suficientes, en una sociedad culta y bien formada. Dado que no estamos en ese tipo de sociedad, vamos a enumerar algunas de las ventajas, para aquellos que las necesiten:

  1. La biodiversidad es uno de los cuatro requisitos indispensables en los ecosistemas sostenibles. Entonces, acabar con una especie es una pérdida grave e irreparable. El lobo ibérico (Canis lupus signatus) es una subespecie exclusiva de la península ibérica.
  2. Los lobos mantienen en equilibrio los ecosistemas, controlando perfectamente las poblaciones de sus presas (ciervos, jabalíes, roedores, corzos, gamos…). Los lobos eliminan los más enfermos y reducen sus enfermedades. Como carroñeros ocasionales, evitan también que los cadáveres en el campo generen infecciones.
  3. Los lobos ahorran dinero a los ganaderos. Allí donde hay lobos, hay menos enfermedades del ganado, ahorrando por ejemplo millones de euros solo por la tuberculosis. Téngase en cuenta que la fauna salvaje contagia enfermedades a la doméstica. Otro ejemplo: los jabalís transmiten la peste porcina africana y el lobo ayuda también al control de esa enfermedad. Muchos ganaderos reconocen que no tienen ningún problema con el lobo, sencillamente porque saben convivir con él. Los que tienen problemas es porque no quieren aprender.
  4. Mejoran la vegetación y los pastos. El lobo obliga a los herbívoros a moverse, evitando el sobrepastoreo, permitiendo a la vegetación que crezca más y mejor, y mejorando los pastos que aprovechan los ganaderos. Los árboles no crecen bien si hay sobrepoblación de herbívoros.
  5. Control de carnívoros: Si los herbívoros pueden ser controlados por otros depredadores, hay carnívoros que solo el lobo puede controlar. Aquí se incluyen perros asilvestrados (muchas veces abandonados por los propios cazadores). Esos perros a veces atacan al ganado y se culpa al lobo.
  6. Ayudan a otras especies: El lobo facilita la vida de otras muchas especies, como los carroñeros fijos u ocasionales (buitres, cuervos, cornejas, urracas, zorros…), los cuales desempeñan un papel vital en los ecosistemas.
  7. Ecosistemas sanos, humanidad sana. En definitiva, mantener los ecosistemas sanos es fundamental para que la humanidad viva con calidad y no sufra pandemias. Mira esta infografía sobre la relación entre el abuso a la naturaleza y las pandemias.
  8. Turismo lobero. En las zonas donde el lobo se respeta crece un tipo de turismo rural, sostenible y respetuoso con la naturaleza. ¿A quién no le gustaría escuchar en vivo los aullidos de los lobos? La caza no es respetuosa con los animales ni con la naturaleza. No se mata lo que se ama.

¿Puede el lobo coexistir con la ganadería?

Por supuesto que . Así ocurre en muchas zonas de España. El lobo solo ataca al ganado cuando está sin protección. No es admisible que el ganadero abandone su rebaño y luego se queje de ataques del lobo. Un rebaño bien cuidado, con la ayuda de perros mastines por ejemplo, no sufre ataques. Aún así, los ganaderos reciben compensaciones por cada animal que sea atacado por el lobo. En muchas ocasiones, los propios ganaderos abandonan animales enfermos para que el lobo les ataque y cobrar las subvenciones. En otras, los ataques son de perros asilvestrados, y no de lobos.

Por otra parte, el lobo no solo no ataca al ser humano, sino que huye de él en cuanto percibe su olor en la distancia. La ganadería se enfrenta a problemas estructurales, ambientales y éticos que no están relacionados con la presencia de lobos. El crecimiento del veganismo y del flexitarianismo está poniendo en entredicho la ganadería como sistema que inevitablemente maltrata animales.

El lobo vive en manadas muy cohesionadas, con una estructura social propia y con tareas específicas para sus miembros. Se ha demostrado que cuando se mata a sus miembros adultos, la manada se desestructura y entonces se producen más ataques al ganado.

¿Qué pedimos?

  1. Que se proteja el lobo en todo el territorio de España, sin excepciones, como piden ecologistas y científicos. Igualmente, debería escucharse a la ciencia y proteger otras especies que antes eran frecuentes pero que ahora no lo son, tales como la tórtola o la codorniz.
    • NOTA: Esto ya se ha conseguido para el lobo (febrero 2021).
  2. Que se establezcan medidas para que mueran menos lobos atropellados en las carreteras, tales como puentes para fauna. También se salvarán así otras especies y se evitarán accidentes de tráfico.

¿Cómo es posible que los cazadores piensen que ellos saben controlar las poblaciones mejor que los científicos y, por supuesto, mejor que la Naturaleza? ¿Hay mayor arrogancia? Los cazadores deberían aprender del lobo, que no caza por placer sino para alimentarse él y los suyos. El lobo es muy solidario con su manada: cuida de sus cachorros huérfanos, de sus hembras lactantes y hasta de sus ancianos. El único futuro de la caza deportiva es su prohibición total, tal y como se está haciendo cada vez en más países. Aunque la caza sea sostenible (que puede serlo), jamás será ética.

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Rachel Carson y su Primavera Silenciosa

En 1962 la escritora y bióloga marina Rachel Carson publicó Primavera silenciosa, una investigación sobre el uso generalizado de pesticidas, en donde denunció que los venenos utilizados se acumulaban en la cadena alimentaria, con enormes riesgos para la salud humana y terribles efectos para flora y fauna: «Polvos y aerosoles ahora se aplican casi universalmente a granjas, jardines, bosques y hogares. Productos químicos no selectivos que tienen el poder de matar a todos los insectos, a los “buenos” y a los “malos”, de calmar el canto de los pájaros y el salto de los peces en los arroyos, de cubrir las hojas con una película mortal para luego permanecer en el suelo. Todo esto, aunque el objetivo deseado sea solo unas pocas hierbas o insectos». Algunos autores habían sugerido anteriormente que los plaguicidas modernos planteaban peligros, pero ninguno escribió con la elocuencia de Carson.

Primavera silenciosa no solo se enfocó en los peligros de los pesticidas químicos, sino que fue una historia magistral sobre el mundo natural, convirtiéndose en uno de los primeros libros sobre ecología que impregna la cultura popular.

Carson había demostrado ser una escritora de gran talento, capaz de tomar material científico árido y convertirlo en una lectura interesante para el público en general. Al recibir el Premio Nacional del Libro por The Sea Around Us (El mar que nos rodea) dijo: «Si en mi libro hay poesía sobre el mar no es porque lo expresé deliberadamente, sino porque nadie podría escribir con sinceridad sobre el mar y dejar de lado la poesía». En 1955 completó su trilogía marina con The Edge of the Sea (El borde del mar), que se convertiría en éxito de ventas.

En sus tres libros sobre el mar Rachel era alegre, tierna y sosegada. Pero Primavera silenciosa es sobrio, más denso y mucho menos optimista sobre la relación entre nuestra especie y la naturaleza.

Contribuyó a un nuevo conocimiento del lugar que ocupa la especie humana en el mundo y a promover políticas y conductas para preservar ese mundo. Fue Rachel Carson la que ayudó, con su libro y su testimonio, a la creación, años después de su muerte, de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA), a controlar el uso del DDT y de otros pesticidas, a la celebración del Día de la Tierra, a las leyes que se dictaron en muchos países del planeta sobre pesticidas, insecticidas, fungicidas, rodenticidas y productos similares y, en fin, al desarrollo del movimiento filosófico y político que hoy llamamos ecologismo.

En Primavera silenciosa, Carson trata de manera precisa —pero asequible para todos— la relación de la vida con el medio ambiente. Su libro era un grito al público lector para ayudar a frenar los programas públicos y privados que, mediante el uso de venenos, destruyen la vida en la tierra. Para asegurarse de que se conocieran los hechos, los relata y los documenta con 55 páginas de referencias. Temía a los venenos insidiosos que se propagan en forma de aerosoles y polvo o que se agregan a los alimentos, mucho más que a los desechos radiactivos de una guerra nuclear.

Carson aplaudía las alternativas al uso generalizado de productos químicos venenosos. Por ejemplo, señalaba el control exitoso de insectos escamosos con escarabajos mariquita en la “enfermedad láctea”. Y es que, muy a menudo, las especies dañinas nuevas en un área dada, han dejado de ser un problema cuando aparecen o se introducen sus enemigos naturales o sus equivalentes. La lucha natural por la supervivencia puede mantener el número de plagas en un nivel bastante bajo. Este enfoque, como subrayaba Carson, rara vez crea nuevas plagas, mientras que las campañas de exterminio químico, a menudo lo hacen.

Era difícil refutar las declaraciones cuidadosamente documentadas de Rachel Carson. Pero fueron muchos los ataques de usuarios de biocidas. Estos esgrimían argumentos que, admitiendo el peligro de estos productos químicos, insistían en que las sustancias podrían ser útiles usadas correctamente. Evidentemente no hacían mención a las calamidades observadas tras la aplicación de los venenos, como sí lo hacía con profusa documentación Silent Spring. Y es que, además, el 90% de todos los insectos son beneficiosos, y si mueren, los servicios que prestan se desvanecen de inmediato.

El libro menciona que en 1960 los ciudadanos privados de América invirtieron más de 750 millones de dólares en venenos para matar insectos, ratas, peces no deseados, hierbas y otras “plagas”. Los gobiernos federales, estatales y locales gastaron una cantidad aún mayor para poner veneno en tierras públicas (incluidos bosques nacionales, parques y bordes de carreteras) y en propiedad privada (muchos de cuyos propietarios se opusieron vehementemente a dicho tratamiento). Comprensiblemente, los fabricantes, distribuidores y aplicadores de todas estas toneladas de productos químicos esperaban que aumentase la demanda de pesticidas. Para expandir sus negocios, invertían gran cantidad de dólares en investigación y promoción. Con una inversión financiera tan grande, necesitaban acallar las voces críticas.

Decía Carson: «Ninguna enmienda a la Constitución nos protege de este nuevo peligro. Si la Declaración de Derechos no contiene ninguna garantía de que un ciudadano esté seguro frente a venenos letales distribuidos por particulares o por funcionarios públicos, seguramente es solo porque nuestros antepasados, a pesar de su considerable sabiduría y previsión, no podrían concebir tal problema».

Los dos criterios que los legisladores entienden son los votos y los impuestos. En la época de Carson, pocos votos y pocos impuestos provenían de grupos naturalistas como la Sociedad Nacional Audubon. Eran organizaciones (y sus revistas) de pequeña circulación y con poco dinero para gastar en educar e influir en los legisladores.

La industria química estaba (y está) alterando el equilibrio de la naturaleza. Y Primavera silenciosa advirtió que cantidades triviales de un veneno podían hacer que, cantidades triviales de otro fuesen repentinamente desastrosas; y los venenos almacenados en el cuerpo se toleran con buena salud, pero surten efecto dramático cuando una enfermedad disminuye la resistencia del cuerpo. A lo que la industria contestaba: “Cualquier daño causado por el uso de pesticidas está sobrecompensado por el bien que hacen”.

La autora se enfrentó a uno de los problemas más graves que la Revolución Industrial, el siglo XX y las conductas de nuestra especie, han dejado en herencia al futuro, y a quienes vivan en nuestro planeta: la contaminación y sus efectos. Rachel escribió en Primavera silenciosa que «por primera vez en la historia del mundo, todo ser humano está ahora en contacto con productos químicos peligrosos, desde el momento de su concepción hasta su muerte… Se han encontrado en peces en remotos lagos de montaña, en lombrices enterradas en el suelo, en los huevos de los pájaros y en el propio hombre, ya que estos productos químicos están ahora almacenados en los cuerpos de la vasta mayoría de los seres humanos. Aparecen en la leche materna y probablemente en los tejidos del niño que todavía no ha nacido». Algo similar está ocurriendo ahora también con los nanoplásticos.

El libro se publicó por entregas en la revista New Yorker y la industria agroquímica intentó impedir su edición como libro. Los ataques fueron terribles, tanto a su libro como a ella misma. Dijeron que sus datos no eran de fiar, aunque nadie lo pudo demostrar. Llevaba cuatro años preparando el libro y, además de los textos que revisó, se entrevistó y mantuvo correspondencia con gran cantidad de científicos y expertos sobre el DDT y sus efectos. De ella se dijo que ni siquiera era doctora, como mucho una técnica que venía de la administración. Tuvo que aguantar insultos y calumnias constantes. Un antiguo Secretario de Agricultura llegó a escribir, en una carta dirigida al Presidente Eisenhower (que luego se hizo pública), que «…como no se ha casado, a pesar de ser físicamente atractiva, probablemente es comunista». ¡Extraordinaria crítica científica a falta de mejores argumentos!

Pero Rachel sabía cómo contar esa historia utilizando la información científica a la que accedía y compilaba, y seleccionó cuidadosamente su trabajo, ya que tanto ella como su editor esperaban que el libro fuera examinado de cerca por científicos y críticos. Eran 260 páginas de informes con historias atractivas, algunas de gente común que lidiaba con problemas químicos en sus comunidades, a las que Carson agregaría información científica o una explicación más detallada. El libro está cargado de citas científicas para apoyar sus informes, e ilustra conceptos más amplios, como el funcionamiento de las cadenas alimentarias y los sistemas ecológicos.

Así que cuando el libro se publicó, tuvo un éxito extraordinario. Llegaron los apoyos y los elogios, aunque siguieron los ataques. Incluso 50 años después, en 2012 y desde la revista Nature se le acusaba de provocar la prohibición del DDT en Estados Unidos en 1972 (en España se prohibió en 1971) debido a la difusión y popularidad de su libro. Una crítica que se centraba, sobre todo, en la utilidad del DDT en la lucha contra el mosquito de la malaria.

En realidad, nunca se prohibió el DDT en las fumigaciones contra el mosquito de la malaria cuando era necesario, y en muchos países se sigue utilizando con ese fin.  Carson nunca se opuso a la utilización de insecticidas, y en concreto del DDT en el control de la malaria pero, sí que pidió más vigilancia en su uso.

Desde el punto de vista conceptual y biológico, Rachel Carson popularizó que nuestra especie no es dueña de la naturaleza, sino parte de ella como cualquier otro ser vivo. Lo aceptemos o no, somos, parte de esa naturaleza.

Primavera silenciosa era el compromiso de una mujer que pasó por una mastectomía en 1960 por un cáncer de mama que se le diagnosticó mientras preparaba y escribía el libro. Murió dos años después de la publicación del mismo, en 1964. El cáncer de mama se asociaba a la exposición a productos químicos carcinogénicos y al DDT se le consideraba ya entonces un producto cancerígeno.

Carson pidió el establecimiento de alguna agencia reguladora independiente para proteger a las personas y al medioambiente de los peligros químicos, y afirmó que uno de los derechos humanos más básicos era el «derecho del ciudadano a estar seguro en su propio hogar contra la intrusión de venenos aplicados por otras personas». Solicitó el control estricto de la fumigación aérea de plaguicidas, la reducción y eventual eliminación del uso de plaguicidas persistentes, y más investigación dedicada a los métodos no químicos de control de plagas. Con este libro consiguió que mucha gente se preocupase por la ética ambiental y ayudó a sentar las bases de una conciencia ecológica de masas, estableciendo la conexión entre lo que sucede en la naturaleza y la salud pública, especialmente si se trataba de un nuevo tipo de contaminación invisible, que podía infiltrar la biología a nivel celular y molecular, acarreando daños acumulativos y generacionales a las aves, los peces y los seres humanos.

Unos 60 años después de la publicación de Silent Spring, y ante el empeoramiento de las condiciones ambientales y sanitarias a nivel mundial, las nuevas tecnologías destructivas y el agotamiento de recursos, vale la pena recordar y valorar el trabajo pionero de Rachel Carson: «Todavía hablamos en términos de conquista. Todavía no hemos madurado lo suficiente como para pensar que somos solo una pequeña parte de un vasto e increíble universo», había dicho Carson. «La actitud del hombre hacia la naturaleza es hoy de importancia crítica simplemente porque ahora hemos adquirido un poder fatídico para alterar y destruir la naturaleza».

Carson ayudó a cambiar nuestra manera de ver el mundo y nuestro lugar en él.

Carmen Molina Cañadas, @CarmenMolina_C
Bióloga y ex parlamentaria andaluza

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El descubrimiento de Chaplin en Bali

Chaplin en Bali bailando danzas balinesasEn 1932, Charlie Chaplin quería alejarse de la civilización. Su hermano Sydney le sugirió ir a Bali, porque aún no había sido «contaminada por la sociedad occidental», y ambos se embarcaron hacia esta isla, actualmente perteneciente a Indonesia. Allí quedó fascinado por sus gentes y sus tradiciones; y rodó con su cámara a los balineses en sus actividades cotidianas, danzas y ceremonias. De sus bailes, también sacó inspiración para su mímica universal.

Pero lo más importante fue que Bali le dio otra visión de la vida, y contribuyó a posicionarse aún más fervientemente contra el capitalismo y contra el colonialismo. El estilo de vida balinés —respetuoso con la naturaleza— le llamó la atención y exclamó: «¡Qué fácil es para el hombre volver a su estado natural!».

Chaplin constató que allí no había gente triste y concluiría: «no son nada codiciosos (…) por eso son felices. (…) En nuestras grandes ciudades tan solo verás almas hostigadas, derrotadas. En la mayoría se percibe agotamiento y desesperación. En cambio, los ojos de los balineses solo transmiten tranquilidad. Sus valores son diferentes a todo lo que yo haya visto. Creo que me podría quedar aquí para siempre. ¡Qué lejos me siento ahora del resto del mundo!».

También es consciente de que los balineses trabajan duro cuando hay que hacerlo y de que algunos viven en la pobreza, en gran medida por la administración colonial holandesa que controlaba la isla desde 1908 y que contaminó el paraíso con la occidentalización. Según Chaplin, en Bali sabían el auténtico sentido de la vida: trabajar y jugar.

Chaplin en Bali, con los aborígenas y un amigoChaplin fue consciente de que el contacto con los occidentales estaba cambiando a los balineses: se cubrían más sus cuerpos y muchos incluso invirtieron los ahorros de su vida en comprarse automóviles, para darse cuenta después del alto precio de la gasolina. Arruinados, dejaron los coches aparcados en los patios traseros, convertidos en gallineros. Tal vez ese sea el futuro de gran parte de los coches que se venden hoy para uso privado, pues no es sostenible (ni siquiera los eléctricos; y todo lo que no es sostenible, es insostenible).

Como tantos otros, Chaplin no solo constató que se puede ser feliz con poco, sino que es más fácil ser feliz con poco. En las sociedades modernas queremos, en masa, tener muchas cosas, muchas comodidades, y eso tiene un coste que se desglosa en distintos epígrafes: coste en felicidad, coste económico, coste ambiental, etc.

A su regreso del viaje, Chaplin planificó una película, su primera hablada, en la que pretendía dar voz a los balineses y satirizar a las potencias coloniales. En ella, los balineses se quejarían de los impuestos que les exigían los holandeses a cambio de carreteras que no necesitaban, y se mofarían de la ambición por el oro de los occidentales. En cierta forma, esto recuerda los discursos sobre los blancos en el considerado como primer documento antiglobalización, Los Papalagi (lectura recomendada). Es posible que Chaplin no llegara a conocer esos discursos en los que un jefe samoano se dirige a su tribu tras viajar por Europa y ver las miserias de la vida en las ciudades.

Chaplin ve el colonialismo como una extensión del capitalismo y lo desprecia descaradamente. La película Flor de Bali no se llegará a terminar, a pesar de tener gran parte del guion preparado. Chaplin se centraría en otros proyectos, como escribir su autobiografía y rodar la película Tiempos modernos, en la que ridiculiza la mecanización y los lujos de la vida “moderna”, seguramente inspirado por su experiencia en Bali.

A los 4 años volverá a Bali y se decepcionará al ver más bicicletas y más coches. «Todo es más comercial» —dejará escrito—. «Navego en un mar de contradicciones. Y no tengo una filosofía de vida a la que aferrarme. Podemos ser sabios o insensatos, pero todos nos las vemos y deseamos para salir adelante en la vida. Solo sé que en este perverso mundo no hay nada permanente. Ni siquiera nuestros pesares».

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