Libro Filosofía ante la crisis ecológica, de Marta Tafalla @TafallaMarta (resumen), Ed. @plazayvaldes

Libro Filosofía ante la crisis ecológica, de Marta Tafalla (reseña)Un libro lleno de ciencia asequible y de inspiración desbordante. Esencial, de lectura cómoda y también urgente (Plaza y Valdés, 2022).

Marta Tafalla —autora también del magnífico Ecoanimal— aporta soluciones ineludibles ante los graves problemas ambientales a los que nos enfrentamos (y sus implicaciones climáticas, sanitarias, humanitarias, energéticas, etc.). Podemos imaginar muchas soluciones, pero todas deben pasar ineludiblemente por las cinco vías que propone Tafalla en este libro para acabar con esta civilización que ella califica como industrial-capitalista-colonial-acelerada-insaciable.

No son opiniones personales. Son conclusiones basadas en la evidencia científica; y así se refleja en las múltiples referencias que se citan. De hecho, no solo hay consenso científico, sino que también en la sociedad hay cada vez más conciencia de que el ser humano (en conjunto) no sabe convivir en armonía con su entorno. Eso es quizás lo que más nos diferencia de los demás animales (no es la inteligencia). Examinemos esas cinco vías que propone esta científica de la Universidad Autónoma de Barcelona.

1. Salir del antropocentrismo

Sentir que el ser humano es más importante que cualquier otra cosa, nos ha llevado a que se están perdiendo especies a un ritmo muy preocupante. Los humanos (como cualquier ser vivo) necesitamos ecosistemas saludables y para ello es fundamental el buen estado de la biodiversidad.

«De todos los mamíferos que hay en la Tierra, solo el 4% son salvajes; el resto somos humanos y mamíferos domesticados. Los humanos sumamos un 36% y el ganado un 60%. De las aves, solo el 30% son salvajes, mientras que el 70% son aves criadas por la industria ganadera». El dato es aún más preocupante si sabemos que el ganado «es uno de los principales emisores de gases de efecto invernadero y una de las causas fundamentales de la contaminación del agua y los suelos». El libro detalla las cantidades de hectáreas destruidas en cada continente por la ganadería o por plantaciones como la palma aceitera o la soja (casi toda transgénica). Como dice la autora, los problemas los conocemos bien y se exponen con precisión, pero nos cuesta hablar de soluciones y nos quedamos sin tiempo. Para mostrar su preocupación, afirma que «si algunas previsiones son correctas, mis años de jubilación serán una pesadilla». Porque ya estamos viendo que aumentan y se cronifican las consecuencias de la crisis climática, aunque lo que más sintamos sean las olas de calor. Por ejemplo, en tres décadas, Madrid tendrá el clima de Marrakech. Y no está preparada para ello. Surgirán climas nuevos y la biodiversidad tampoco tiene tiempo de adaptarse. «La agricultura requiere un clima estable». Ya es imposible cultivar en gran parte de la Tierra.

El libro relata cómo los animales salvajes contribuyen al buen estado de los ecosistemas. Por ejemplo, las ballenas ayudan a estabilizar el clima fertilizando con sus excrementos. Los jabalís, los castores, los elefantes, los bisontes, los lobos… todos ellos colaboran para crear ecosistemas estables que benefician a otros animales. «Cuando los maltratamos y matamos fallamos de dos modos: cometemos un error ético, pero también cognitivo al no entender las funciones que estos animales realizan». El declive en las especies es también un «suicidio para la especie humana», pero (si no lo evitamos) será un proceso lento y lleno de carga dramática.

No podemos llamar progreso a sustituir bosques con monocultivos rociados con insecticidas, ni crear más autopistas que rompen el paisaje y el hogar de animales únicos. Por eso, Tafalla defiende la necesidad de hacer pasos de fauna en las carreteras para evitar que se obstaculice el intercambio genético y se limite la dispersión de semillas y nutrientes. Tampoco podemos echar culpas al capitalismo o a las multinacionales. De hecho, podría ser falsa la imagen de que nuestros antepasados cazadores-recolectores vivían en armonía con la naturaleza tomando solo lo necesario para vivir. Hay pruebas de que allí donde llegaban los humanos provocaban la desaparición de especies. Prácticamente, solo en África se conservan grandes mamíferos, porque solo allí pudieron adaptarse a un depredador insaciable como el Homo sapiens. Bien es cierto que no se puede generalizar, porque ha habido culturas que nos han legado «normas de cómo habitar la Tierra; algunas de ellas han sido inspiración directa para el pensamiento ecologista».

La ganadería y la agricultura se desarrollaron en el Holoceno gracias a unas temperaturas suaves y estables que están dejando de serlo. En su moderna modalidad industrial, estos dos sectores son muy dependientes del petróleo y, por tanto, no son sostenibles. Por eso, es fundamental hacer la transición a agricultura ecológica y de proximidad, huertos en escuelas y hospitales, aprender a cultivar nuestros propios alimentos, etc.

La domesticación de plantas y animales tuvo ventajas para los humanos, pero también serios inconvenientes (como también explicó Harari). Por ejemplo, hubo que trabajar más horas para tener dietas más pobres, menos variadas. Por eso, empeoró la salud comparada con los pueblos cazadores-recolectores. Por otra parte, «la inmensa mayoría de los animales domesticados que han existido y existen son criaturas desgraciadas», han sido seleccionados para ser «obedientes y serviles», sin prestar atención a sus intereses ni a los graves inconvenientes para los propios humanos. Por ejemplo, «la ganadería es una fábrica de zoonosis«, enfermedades que se convierten en pandemias regularmente: tuberculosis, viruela, sarampión, gripe, etc. Perros y caballos han sido muy dóciles; y lo han pagado con sufrimiento y maltrato para gran parte de ellos.

Otro efecto del progreso ha sido el crecimiento disparado de la población humana (superpoblación); y con ello la aparición de la riqueza, de la pobreza y de la esclavitud. En el fondo, se justifica con una ciencia mecanicista que ve la naturaleza como una máquina y una fuente de recursos, y a los animales como meros autómatas. Entre los ejemplos que se analizan están las fiestas en las que se torturan animales (como la tauromaquia). En muchas ocasiones esos actos han sido rechazados, pero no por ser crueles, sino porque es una crueldad improductiva. De ahí que, cuando la crueldad es rentable, no se critica con tanta dureza (y también se oculta).

Tafalla hace un repaso de actividades humanas que carecen de respeto hacia animales y ecosistemas: automóvil privado, aviación (también la low cost), cruceros, comercio masivo a larga distancia y/o de animales salvajes, consumismo, obsolescencia programada, pesticidas, pesca industrial, piscicultura, plásticos, armas… También deja claro que no todos los humanos son igual de culpables, pues no todos tienen el mismo poder ni la misma liberta de acción (ni la misma educación). Además, pone el foco en los cientos de asesinatos entre los activistas ambientales o de derechos humanos, silenciados por entorpecer el agronegocio, la minería, la caza furtiva, la tala ilegal, o los proyectos hidroeléctricos, por poner unos ejemplos.

Marta habla de la importancia de poner nombre a lo que se hace; y ensalza la palabra ecocidio por ser muy poderosa. Es una palabra empleada por Arthur W. Galston, botánico estadounidense escandalizado porque sus inventos se emplearon para fabricar herbicidas y se usaron como arma de guerra (el Agente Naranja empleado en Vietnam, con dramáticas consecuencias ambientales y sanitarias, incluso para los soldados estadounidenses). Hoy, hay una fuerte presión internacional que está demandando que el ecocidio sea juzgado por la Corte Penal Internacional.

«La causa de la catástrofe ecológica no es solo el capitalismo, sino ante todo el antropocentrismo». El antropocentrismo pretende que todas las especies y ecosistemas dejen de trabajar para sí mismos y trabajen para la especie humana. Tafalla critica a una minoría de ecologistas que siguen defendiendo conceptos como caza sostenible, pesca sostenible o ganadería sostenible, cuando todas esas actividades evidencian un antropocentrismo que es la causa principal del problema. Debemos entender que los animales no son meros recursos; y que debemos aspirar a convivir en paz con la biosfera. El antropocentrismo sostiene que solo una especie tiene valor intrínseco. Resulta curioso que la especie más privilegiada es precisamente la que establece los privilegios.

Esa utilización de los animales también promueve la instrumentalización de otros seres humanos; y también que nosotros mismos aceptemos ser tratados como herramientas, como si fuera imposible un mundo sin injusticias. El libro enumera seis argumentos para reconocer y respetar a la fauna salvaje, incluyendo a la que vive en nuestras casas y en nuestras ciudades.

A pesar de lo dicho, Tafalla resalta la complementariedad de los movimientos ecologista y animalista; y de ahí surge del concepto de ecoanimal. Cada animal es miembro de una especie y de un ecosistema, pero también es un individuo, con sus deseos, temores, experiencias y también con su personalidad (palabra no muy adecuada, por su origen claramente antropocéntrico). Más allá de la etimología, cualquiera que haya cuidado u observado a los animales sabe que no todos los miembros de una especie se comportan igual, como si fueran robots. Ese es otro motivo por el que no se deben encerrar animales en zoos, acuarios o laboratorios. El ser humano es más poderoso que los demás animales, pero no es un superior ético. No hay motivos para ver en los animales solo herramientas, materias primas o esclavos. Encerrar animales salvajes quita algo positivo de la naturaleza, para conseguir algo negativo.

Para Tafalla, «la ética ecológica y la ética animal encajan bien. Lo que no encaja bien con el movimiento animalista son negocios basados en la explotación animal», incluso aunque lo defiendan ecologistas, por ejemplo, poniendo la agricultura extensiva o la caza como actividades necesarias. Nunca lo son, y menos con sistemas agrícolas o ganaderos que dependen de un clima estable y de combustibles fósiles, cuando ambas cosas son cada vez más complicadas. Agricultura y caza tienen, a veces, como objetivo expulsar animales de un territorio (se ve en el caso del lobo en España, por ejemplo). Cuando un animal es expulsado, los conocimientos que se adquirieron en su territorio original son prácticamente inútiles. Además, cuando se mata a un animal adulto se impide que se transmitan conocimientos importantes a sus crías, por lo que se está dificultando su supervivencia y su calidad de vida. Los daños de la caza son mucho más profundos que el hecho de matar miles de animales cada temporada.

2. Decrecimiento

A veces se asocia el decrecimiento a mala calidad de vida, pero tenemos que entender que es el crecimiento constante lo que es imposible y lo que nos lleva a una situación catastrófica. Tafalla nos advierte que las tecnologías que nos venden como limpias, tampoco lo son tanto (hay mucho greenwashing y falsos biodegradables, por ejemplo).

Gran parte del bienestar de los países ricos procede de la explotación de humanos, de animales y de la naturaleza (como explicó magistralmente De Jouvenel). Ese sobreconsumo conlleva una huella ecológica insostenible, principalmente por los más ricos del planeta. Tafalla concluye que «la única posibilidad de elección que nos queda es entre un decrecimiento controlado o uno caótico». Nuestra sociedad es demasiado compleja para ser sostenible. Los datos científicos apuntan claramente a que también hay que decrecer en población, y para ello es importante garantizar la igualdad y la educación femenina en todo el mundo. Por otra parte, cada vez es más habitual encontrar personas que deciden voluntariamente no tener hijos.

También hay que decrecer en consumo de energía, de agua… y de todo tipo de bienes. La autora no elude los problemas que pueden tener aquellas personas que decidan tomarse en serio un decrecimiento individual. Por ejemplo, por su experiencia como académica, sabe que una forma simple de reducir la huella ecológica es dejar de asistir a congresos, aunque ello podría perjudicar su carrera profesional. Afortunadamente, cada vez hay más congresos que aceptan la asistencia online.

«Sacar a los animales del menú es una de las maneras más efectivas de proteger la biosfera». Marta Tafalla lo explica de forma simple y entretenida, empezando por el concepto de pirámide trófica y cómo en cada nivel hay menos individuos. Es decir, en un ecosistema sano tiene que haber menos depredadores que presas. «Nuestra civilización pretende que los humanos tengamos una población muy elevada, propia de un animal herbívoro, pero al mismo tiempo pretende que tengamos una dieta como la de un animal carnívoro». Con humor, ella concluye que «es como querer llenar el Serengeti de leones». Intentarlo es sinónimo de degradación de la biosfera. Comer carne es barato porque se emplean combustibles fósiles y porque contaminar es gratis. A cambio, se destrozan bosques para convertirlos en monocultivos o en pastos, se vacían acuíferos y se altera el clima.

La autora explica con detalle los siete puntos que Greenpeace alega para fomentar una dieta sin carne. Resumidamente, son:

  1. Es una dieta más saludable. Comer carne roja y procesada está asociado a múltiples enfermedades como cáncer, obesidad, diabetes tipo II, etc. También se enferma por consumir agua contaminada por nitratos por culpa de la ganadería intensiva, o por la pérdida de efectividad de los antibióticos por su uso sistemático.
  2. La ganadería es una causa del efecto invernadero. Emite tantos GEI como todos los coches, trenes, barcos y aviones juntos (el 14,5% mundial). Los problemas climáticos son graves y variados.
  3. La ganadería requiere ocupar mucha tierra. No es solo el espacio para los animales y sus pastos (que es aún mayor en la ganadería extensiva), sino las tierras de la agricultura que produce su comida: el 75% de la superficie agrícola se destina a la ganadería. Por eso, para poder alimentar al ganado es necesario deforestar selvas amazónicas y cultivar soja transgénica. Para comer carne, se destruyen selvas en lejanos países y se contamina el agua en otros.
  4. La ganadería destruye la biodiversidad. Se usan fertilizantes, herbicidas y plaguicidas que eliminan todo tipo de insectos, aves, reptiles, anfibios, etc. La ganadería extensiva también expulsa a los herbívoros salvajes y a otro tipo de fauna salvaje que se ve como una molestia (es el caso, a veces, del lobo).
  5. Comer carne despilfarra agua. Producir un kilo de ternera exige 15.000 litros de agua, mientras que un kilo de trigo necesita 1.300 litros y un kilo de zanahorias solo 131 litros. Y en esos números no se cuentan los litros de agua que se contaminan, que también son superiores para la ganadería.
  6. La ganadería reduce animales y trabajadores a máquinas de producir dinero. Los trabajadores son sobreexplotados en las granjas y en los mataderos. Está documentado la mala calidad laboral, accidentes y bajos salarios. El colmo es cuando se transportan los animales vivos a países que no cumplen las más mínimas normas de bienestar animal.
  7. Maltrato animal. Tratar bien a los animales no es rentable y, aunque Greenpeace se centra en la ganadería industrial, el libro cita fuentes que demuestran maltrato también en la ganadería extensiva. Además, la ganadería extensiva contamina más con GEI. Tafalla resalta que el hecho de que este punto sea el último, es una prueba del antropocentrismo dominante.

♦ Nota: En este artículo (y vídeo) se condensan en cuatro los argumentos para ser veganos o flexitarianos, agrupando en un punto todos los temas ambientales.

A la ganadería le pasa lo mismo que a la pesca y a la caza: son actividades muy perniciosas y, sin embargo, están muy subvencionadas. Las empresas cárnicas pagan cátedras en ciertas universidades para publicar estudios pseudocientíficos alabando las bondades de la carne y escondiendo los factores negativos.

Tafalla analiza multitud de publicaciones de las que querríamos destacar tres concretas. Por una parte, el libro Beyond Beef de Jeremy Rifkin que cuenta, entre otras cosas, el maltrato animal sistemático en todas las fases de la cadena de producción, desde el nacimiento hasta el matadero. Por otra parte, un informe de la FAO de 2006 que revela que la ganadería es «la mayor fuente de contaminación del agua», la «primera causa de deforestación», y también influye directamente en la degradación del suelo, la contaminación, la sobrepesca, la pérdida de biodiversidad, y la crisis climática. Finalmente, el informe del IPCC de 2019 llega a conclusiones similares a lo ya dicho y es importante destacar que ese informe examinó 7.000 publicaciones científicas.

Para resaltar la importancia de comer poca carne, Tafalla cita estudios científicos que revelan que para reducir el impacto ambiental es más eficaz reducir los alimentos de origen animal que consumir productos locales, porque las principales emisiones de cada alimento se generan durante su producción (mientras que su transporte supone menos del 10% en la mayoría de los casos).

Lo más respetuoso con el planeta y con los animales es el estilo de vida vegano, sin consumir huevos ni lácteos, ni utilizar otros productos animales (como cuero, lana, seda o miel, por ejemplo). «Lo mejor para substituir la carne es la proteína vegetal o bien los productos de origen animal que están muy abajo en la pirámide alimentaria: peces forrajeros, moluscos e insectos». Es decir, que si hay que comer animales, esos últimos son mejores que comer mamíferos o peces carnívoros (como el atún). La carne producida con los métodos más ecológicos implica ocho veces más emisiones de GEI que los alimentos de origen vegetal con el mayor impacto. Pensemos que los animales tienen que comer todos los días y que la ganadería es, además, la segunda fuente mundial de metano, un potente GEI.

Los que no quieren plantearse el ser veganos, en muchas ocasiones se sienten atacados por esta propuesta y critican que ser vegano no sea algo «natural». En muchos casos no se han planteado si es natural viajar en coche o en avión, y ni tan siquiera qué es la naturaleza. Lo importante no es escoger lo que sea natural, sino escoger —como dieta, transporte, etc.— lo que sea menos dañino para nuestra propia salud, la de los otros animales y la de los ecosistemas. «Es fundamental entender que la catástrofe ecológica es obra nuestra y que podríamos dejar de causarla».

Tafalla también explica cómo nos han engañado para hacernos creer que la leche de vaca es necesaria, cuando es un producto que la naturaleza ha pensado para los terneros. Ningún mamífero adulto necesita la leche y, de hecho, suele ser indigesta. Tampoco los campos necesitan el estiércol para abonarse si se hace una buena gestión agrícola (no labrar, cubiertas vegetales, alternancias de cultivos, uso de leguminosas, compost…).

La autora también entra en el tema de la pesca, la principal causa de degradación de los océanos. Aquí pasa a analizar temas tan importantes como la pesca de arrastre, las redes fantasma, la basura que dejan los pesqueros (ver documental Seaspiracy), el sufrimiento de los animales, la sobrepesca, la substracción de pesca a países pobres, y los problemas de la acuicultura (contaminación por excrementos, abuso de antibióticos, sobrepesca de especies salvajes para su alimento…).

Marta Tafalla nos anima a cambiar nuestra dieta porque es algo sencillo de hacer. Otros cambios que nuestra sociedad requiere son cambios mucho más complejos. Por ejemplo, la transición hacia las renovables es algo totalmente imposible de conseguir sin reducir notablemente el consumo global de energía. Lo que hay que conseguir es un «decrecimiento ordenado y sensato» (como pedíamos también nosotros) y es clave «diferenciar qué debe decrecer y qué no: lo que no tiene que decrecer es la sanidad pública, la educación pública, el sistema público de pensiones, las medidas que protegen a las personas más vulnerables, el conocimiento, la cultura, la sabiduría, la amistad, el cuidarnos unas a otras, la empatía con las otras especies, la vida salvaje, la biodiversidad. Lo que sí tiene que decrecer hasta su desaparición es lo que causa daño: los ejércitos, la producción y el comercio de armas, las guerras, el colonialismo, el consumismo compulsivo, la obsolescencia programada (…), el comercio de vida salvaje, coger un avión para pasar un fin de semana en otro continente»… y también nuestro antropocentrismo.

3. Reconexión

Necesitamos reconectarnos con la vida en su conjunto y ser conscientes de conceptos fáciles de entender. Tafalla nos los explica con sencillez y armonía. «Si eres cerdo, no puedes ser libre y vivir tu vida como quieras», nos dice. ¿Se puede decir de forma más expresiva? Y sigue diciendo: «Cualquier especie animal puede convertirse en dinero». En contraste, «en los santuarios los animales pueden permitirse envejecer». Un profesor de veterinaria se lo confesó a la autora: «O tenemos ética o tenemos puestos de trabajo». Se defienden intereses económicos sin querer analizar en profundidad el tema: derechos animales, daños ambientales, etc.

Explotamos a los animales sin darnos cuenta; y este libro pretende despertarnos. Los animales no solo están en nuestra comida, sino también en bolsos y zapatos de cuero, almohadas o abrigos de plumas, carmín, velas, nácar, seda, pinceles, pegamento…

Analizando la obra del economista John Gowdy, se afirma que, en un escenario optimista, «quizás las generaciones futuras tendrán que alimentarse de nuevo mediante la recolección de frutas y verduras, la caza, la pesca y el marisqueo», reduciendo drásticamente la población humana. Lo que parece claro es que nuestra sociedad tiene que simplificarse y que «ya no sería posible volver a construir una civilización tan compleja como la nuestra».

David Wallace-Wells llamaba a nuestro planeta El planeta inhóspito. Por su parte, el biólogo Rob Wallace lo llamaba «el planeta Granja»; y afirmó que «no podrías diseñar un sistema mejor para engendrar enfermedades mortales» (zoonóticas). La ganadería intensiva abusa de los antibióticos, lo cual genera riesgos aún mayores, pues reducen el efecto de esos medicamentos, lo cual es catastrófico. «El cambio climático, la pérdida de biodiversidad y las pandemias no son problemas distintos, sino manifestaciones de un mismo problema».

La vida salvaje hace que la biosfera funcione y eso nos permite vivir también a nosotros. Por otra parte, a los animales domesticados les hemos robado «su naturaleza salvaje». Los animales «sienten placer y dolor» y «no podremos desarrollarnos como personas sensatas y pacíficas, ni podremos construir una sociedad justa, sobre el ejercicio de la violencia». Pero además, «el mal que les causamos a los animales se acaba volviendo contra nosotros». La autora cuenta en el libro suficientes ejemplos que justifican esas afirmaciones y propone soluciones factibles para minimizar el impacto: prohibir la venta de animales, esterilizar a perros y gatos cuando sea conveniente, castigar más duramente el abandono y el maltrato, poner a los gatos collares que eviten que cacen fauna salvaje (los cascabeles funcionan, pero podrían ser molestos), etc.

Tafalla incluye casos reales de cómo se elimina una especie o se altera un proceso ecológico y luego surgen empresas que cobran por hacer lo que la naturaleza hacía gratis. Por ejemplo, se cazan depredadores y luego se paga para matar las superpoblaciones que se generan de sus presas. Los cazadores matan a los carnívoros y luego presumen de ser ellos quienes controlan a los herbívoros, recibiendo numerosas ayudas públicas. Se envenenan los insectos polinizadores y surgen empresas que polinizan a mano. Se secan los ríos y se ponen camiones para transportar a los salmones de una parte a otra del cauce.

«Si los seres humanos nos extinguiéramos, al resto de especies les iría mejor. Nada explica con mayor claridad en qué nos hemos convertido. (…) Luchar por salvar a las otras especies antes que a nosotros mismos, sería lo que salvaría nuestra dignidad».

4. Ecofeminismo

«El ecofeminismo es una de las propuestas filosóficas contemporáneas más potentes». Así empieza este capítulo y no le falta razón, porque no podemos imaginar un futuro que no sea ecofeminista. El ecofeminismo es la unión de muchos caminos, y no puede ser especista. Como dice Tafalla, se alimenta de corrientes centenarias: feminismo, ética ecológica y ética animal.

La autora resalta que cualquier sociedad humana depende de dos tipos de trabajos esenciales y, sin embargo, se desprecia y maltrata a quienes realizan esos trabajos. Se refiere al trabajo de la biosfera y al trabajo de cuidados y reproductivo. En no pocas situaciones, la naturaleza, los animales y las mujeres son entes discriminados e invisibilizados. Se debe al antropocentrismo y al androcentrismo. Juntos, hacen nuestra sociedad autodestructiva y camino de un colapso fácil de prever.

En este capítulo se hace un repaso no exhaustivo de diferentes aportaciones al ecofeminismo. Se cuenta la historia curiosa y a la vez dramática de Val Plumwood, una autora australiana para la que el antropocentrismo no es solo un error ético, que causa innumerables injusticias, sino un error cognitivo, porque distorsiona nuestra comprensión de la realidad. El antropocentrismo nos hace sentirnos invencibles y, sin embargo, la ciencia pronostica un futuro poco halagüeño. «Esta crisis no se resuelve con más ciencia e innovación tecnológica, sino con filosofía, es decir, gestando otra cosmovisión, aprendiendo a pensar y sentir de otro modo, transformando nuestra manera de vivir». Plumwood también estudia la relación con los animales de compañía a los que no pocas veces se les ha dado privilegios a cambio de usarlos para el dominio de los demás (perros pastores, de caza…). El amor a los animales de compañía suele ser un amor interesado y que puede hacernos olvidar al resto de animales. Al final, los animales domésticos son parte del engranaje de la supremacía humana y del dualismo que divide la biosfera entre dominadores y oprimidos.

Respecto a la reproducción humana, se defiende que sea «una decisión profundamente meditada y no algo que se hace porque es ley de vida«, aunque la sociedad criminalice a las mujeres que no logran o no quieren tener hijos. Es especialmente grave porque, como dice Tafalla, «bastaría con reducir la natalidad de manera significativa para resolver algunos de los problemas más graves, prepararnos mejor para la catástrofe que se avecina y dejar de ejercer tanta presión sobre el resto de especies».

Para Carol J. Adams, otra de las autoras estudiadas, los modelos de opresión se parecen. Los animales se reducen a carne, a ingredientes, a sabores. De un modo similar, las mujeres son reducidas a carne para proveer placer sexual. Al final, el «placer» es el que genera opresión a animales y a mujeres. Así, el animalismo, el feminismo y el ecologismo se niegan a obtener placeres a través de la opresión. El ecofeminismo «es un estorbo para las macroindustrias que explotan animales, desde ganadería hasta zoos, y las macroindustrias extractivistas que roban los recursos naturales».

Entre muchas otras autoras estudiadas sobre ecofeminismo, citamos como ejemplo a Alicia H. Puleo, Carme Valls-Llobet, Anna Mulà, Yayo Herrero, Ruth Toledano o Marta Navarro.

5. Rewilding o renaturalizar

La idea básica es escoger un territorio y dejarlo que vuelva a ser salvaje. Como dice Tafalla, el ser humano no está gobernando la biosfera, ni sabría hacerlo. Lo que está haciendo es degradarla. El rewilding «es renunciar a nuestro proyecto de dominio y permitir que grandes extensiones de tierra y océano recuperen su soberanía y se gestionen a sí mismos (…), permitiendo que sean las especies salvajes y los procesos ecológicos quienes los gobiernen».

  • «El rewilding no consiste tanto en hacer cosas, como en dejar de hacerlas. (…) Nos cuesta asumir que este desastre tiene mucho que ver con nuestra incapacidad de estarnos quietos o al menos andar más despacio».
  • «Rewilding y decrecimiento son las dos caras de la misma moneda».
  • «Las dietas mayoritariamente vegetales son un factor decisivo de ese decrecimiento, porque permiten liberar grandes extensiones de tierra y de los océanos».
  • «Nuestro papel en la recuperación de los ecosistemas no es el del médico, sino el de quien debe retirarse y dejar de estorbar».
  • «Los zoos no salvan especies, [puesto que] son el paradigma de cómo hemos pretendido gestionar el océano con una colección de vasitos de agua».
  • «El rewilding puede realizarse a muchas escalas distintas y en todo tipo de lugares. Es posible practicarlo en varios grados en parques nacionales, campos de cultivo abandonados o antiguas reservas de caza, en una ciudad, en un parque urbano e incluso en el jardín casero». Se puede aplicar en espacios pequeños, desde un balcón a la mediana de una carretera, y se anima a compatibilizarlo con aumentar los huertos urbanos.
  • «Dejar un territorio a rewilding no significa liberarlo de cualquier forma de presencia humana, sino dejar de explotarlo» (especialmente al comerciar con sus recursos físicos).

El rewilding no tiene efectos negativos para la naturaleza. Por eso puede hacerse a cualquier escala, aunque se aconseja seguir unas cuantas recomendaciones:

  1. Territorios de un mínimo de 20.000 hectáreas, aunque 100.000 es preferible.
  2. Eliminar lo que pueda estorbar: vallados, muros, presas, balsas y canales de riego, tendidos eléctricos, etc. Si no se pueden eliminar, al menos adaptarlos.
  3. Si hay un humedal, también hay que proteger los ríos y acuíferos que lo alimentan (para que no pase como en Doñana).
  4. Intentar que se incluyan especies de todo tipo: plantas, hongos, microorganismos, herbívoros, carnívoros, carroñeros y descomponedores. Inicialmente, se pueden habilitar corredores verdes, nidos artificiales o puntos de alimentación.
  5. No se retirarán los árboles muertos, porque cumplen con funciones ecológicas.

Las ventajas están en conseguir todos los servicios ecosistémicos, tales como combatir la erosión, detener la pérdida de biodiversidad (y de polinizadores, por ejemplo), ríos limpios, acuíferos sanos, más fertilidad… y también alegría. La autora nos cuenta el interesante caso de rewilding no intencionado del área de exclusión tras el accidente nuclear de Chernóbil.

El libro analiza algunos lugares adecuados para rewilding, y recomienda el libro Rewilding Iberia de Jordi Palau. En España, comenta el caso de Campo de Montiel, 600.000 hectáreas renaturalizadas en las provincias de Ciudad Real y Albacete. En Europa, recomienda seguir los proyectos de la fundación Rewilding Europe. También se estudian otros aspectos, tales como renaturalizar áreas marinas, qué hacer cuando los humanos viven en esas zonas o si son culturas indígenas (con caza y pesca de subsistencia, por ejemplo), y por qué la llamada España vaciada debería llamarse España olvidada (porque es falso que esté vacía de vida).

Cuando se reconozcan los beneficios del rewilding y su bajísimo coste, no habrá oposición a la propuesta de mantener subvenciones a los propietarios (por ejemplo, las subvenciones de la PAC al sector primario). El libro no esconde posibles problemas que pueden surgir en los procesos de renaturalización, aportando soluciones sólidas y siempre buscando el consenso.

«El rewilding es viable económicamente, pero eso no significa que debamos emprenderlo con una mentalidad mercantilista. No se trata de substituir monocultivos industriales por un negocio turístico o por oficinas para el teletrabajo (…). Puede generar puestos de trabajo, pero no es un nuevo tipo de negocio, sino un cambio de paradigma con el que superar la visión mercantilista de la naturaleza».

Tafalla expone de forma muy clara que las actividades de caza, pesca o ganadería son incompatibles con la renaturalización. Esas actividades son la causa directa de la desaparición de miles de especies, porque su objetivo no es la conservación. Por eso, si se permiten pervertirían las decisiones y el desarrollo de los territorios renaturalizados. Tampoco la ganadería en extensivo es aceptable y expone multitud de argumentos como, por ejemplo, que la ganadería no puede compararse con los herbívoros salvajes, porque ellos mueren en el territorio y su cuerpo alimenta a otros animales continuando el ciclo. En cambio, la ganadería interrumpe el ciclo enviando el ganado al matadero.

El libro enumera ocho hilos mediante los cuales entretejernos con la red de la vida, ocho ideas que inspiran a una acción consciente de reconexión con lo natural. Algunos piensan que se conectan a la naturaleza en el contacto con su mascota o con rebaños de animales domesticados, pero aunque eso puede tener algo positivo, Tafalla es contraria a todo tipo de domesticación, porque reduce el cuerpo de los animales a intereses humanos y les roba su libertad. Por ejemplo, los perros acaban obedeciendo incluso a quien los maltrata. Para Tafalla, «domesticar significa robarles a los animales su libertad (…), su carácter indómito, y transformarlos según nuestros intereses». Pone un ejemplo muy claro: las gallinas salvajes ponían alrededor de 10 huevos al año, mientras que las seleccionadas artificialmente llegan a poner más de 300 huevos, lo cual les produce enfermedades: descalcificación, prolapsos, etc. Durante siglos se han criado para ser explotadas, hasta el punto de que se normaliza el tratarlas con crueldad. «Deberíamos comenzar a imaginar un mundo en el que el ser humano renuncie a tener esclavos». Tafalla se pregunta «por qué tanta gente dice amar a sus perros y gatos, y mientras continúa comiendo animales, comprando prendas de piel y de lana, defendiendo la caza, la pesca, la hípica, los zoos, la tauromaquia y la experimentación con animales». Por supuesto, Tafalla ve como algo positivo adoptar animales abandonados, pero no seguir criando perros y gatos para venderlos, lo cual debería estar prohibido, según afirma.

Esta autora insiste en que la ética animal y la ética ecológica son distintas, pero se complementan a la perfección, explicándolo con gran maestría y basándose en los estudios de Sue Donaldson y Will Kymlicka, especialmente en su libro Zoópolis. Estos autores estudiaron cómo organizar la convivencia entre humanos de diferentes culturas que conviven en un mismo país (por ejemplo, Canadá). Su idea, en esencia, es considerar a los animales salvajes como otras culturas que, además de tener derechos elementales como a no ser torturados o encerrados, también tienen derechos como grupo. Por ejemplo, derecho a tener pasos de fauna para cruzar carreteras, o a ser rescatados en caso de incendios o inundaciones, etc. En síntesis, deberíamos «respetar los ecosistemas salvajes como si fueran Estados soberanos que se autogobiernan de manera autónoma». Los animales salvajes no necesitan nuestros cuidados, sino «que reconozcamos su autonomía y respetemos su libertad». Por otra parte, estos autores también defienden que «respetar los derechos de los animales contribuiría a respetar mejor los derechos humanos».

Con respecto a las llamadas especies exóticas invasoras, sigue las enseñanzas del biólogo Ken Thompson, quien concluye que la naturaleza es dinámica y que para definir los conceptos de especie autóctona y exótica hay que establecer fronteras en el tiempo y en el espacio que son completamente arbitrarias, por lo que no son conceptos que existan claramente. En muchas ocasiones, esas especies funcionan como chivos expiatorios: se les acusa de la degradación o de la pérdida de otras especies, cuando en realidad las causas más graves son actividades humanas. Se llega a concluir que «la mayoría de especies exóticas no son dañinas y muchas son incluso beneficiosas», pero «no deberíamos confundir lo que es bueno o malo para determinados intereses humanos con lo que es bueno o malo para la biosfera». Según la autora, de hecho, deberíamos admirar que ciertas especies consigan vivir a pesar de las duras condiciones que les establecemos.

Esta escritora denuncia también el interés que hay en declarar una especie como invasora. Con ello se puede recibir mucho dinero público tanto para estudiarla como para combatirla. Y sostiene que es fácil engañar a una sociedad extremadamente antropocéntrica (como ocurre con el caso de las cotorras, que no son una plaga). Por si fuera poco, la mayoría de los intentos de erradicar especies suelen acabar en fracaso tras dedicar grandes cantidades de dinero y otros recursos. Por tanto, lo que se propone es «dejar que sean los ecosistemas y las nuevas especies que llegan a ellos los que se acomoden mutuamente». Para Emma Marris, proteger la naturaleza no es preservar un territorio inmóvil, sino «permitir que la naturaleza fluya, que evolucione, como siempre ha hecho».

Por supuesto, la autora es partidaria de que se restrinja de manera estricta el traslado de especies, así como el comercio con fauna salvaje, de animales domesticados y de plantas exóticas. No obstante, cuando una especie se ha instalado en un ecosistema, hay que estudiar su caso aisladamente, pues no hay reglas generales, y se debe diferenciar entre especies, pues no es lo mismo que sean invertebrados o plantas, que aves o mamíferos. Tafalla resalta que unos pocos que se consideran ecologistas son muy duros contra algunas especies concretas que califican de plaga, llegando a ser «mucho más combativos contra quienes defienden la compasión hacia los animales que contra quienes los usan como instrumentos y se lucran con ellos». Lo curioso es que la mayor plaga de la Historia, el Homo sapiens, rara vez es considerado como tal, a pesar de la multitud de especies que se han perdido conforme ellos colonizaban la Tierra.

Por todo lo dicho, esta obra debería leerse completamente y ser un manual para construir el futuro y para aprender otra forma de vivir y convivir con la biodiversidad que nos rodea en cada paso.

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Al calor del problemón climático

Gráfico que muestra el aumento de temperaturas por todo el planeta, en 2019Aunque suene aburrido, las temperaturas están subiendo por todo el planeta. Más aún en el ártico. La temperatura del planeta ha ascendido —de media— 1,2ºC desde la Revolución Industrial y llegaremos pronto a los 1,5ºC. Es inevitable. Si actuamos con urgencia evitaremos llegar a los 2ºC.

Marta Tafalla, en su magnífico libro Filosofía ante la crisis ecológica, nos advertía que subir 2ºC globalmente implicaría que la temperatura seguiría subiendo incluso aunque se redujeran las emisiones y «la Tierra se volvería inhóspita para la sociedad humana y para un elevado número de especies». Ya está sucediendo. Ya hay especies que desaparecen, ecosistemas que colapsan, migraciones por el clima, empobrecimiento generalizado… ¿A qué esperamos para actuar?

¿Cuánto calor puede aguantar el ser humano?

La respuesta depende de muchos factores: estado de salud, edad, hidratación… Sin embargo, podemos afirmar que los humanos mueren a los 42ºC (obviamente si no pueden protegerse de esa temperatura en un tiempo razonable). Esos 42 grados se consideran en condiciones de poca humedad ambiental, porque gracias a la sudoración el ser humano se refrigera. Pensemos que hay animales que no sudan y que, por tanto, aguantan una temperatura muy inferior. Por ejemplo, el jak (Bos mutus) es un bóvido del altiplano del Himalaya (Nepal, Tibet…) que ha perdido la capacidad de sudar. Los jaks mueren de calor a los 20ºC.

El efecto positivo del sudor se reduce con la humedad. Es decir, en un ambiente húmedo el sudor se evapora peor, refrigera menos y, por tanto, aguantamos menos calor. Es lo que se conoce como temperatura medida en bulbo húmedo. Así, en condiciones de humedad el ser humano muere a los 35ºC. Es decir, en zonas húmedas (por ejemplo las zonas costeras), la temperatura máxima para el ser humano se reduce y todo depende de la humedad. ¿A qué temperatura dejará de ser habitable la ciudad de Cádiz?

¿Qué problema hay en que haga un poco más de calor?

Hay algunas consecuencias leves como deshidrataciones o desmayos, pero una ola de calor puede provocar serios problemas directamente para los humanos. Veamos algunos de ellos:

  1. Agravamiento de problemas de salud, tales como los cardiovasculares, respiratorios, renales, gastrointestinales y neurológicos. Lo advierte la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria. Y además, nos insta a comer menos carne, a evitar los ultraprocesados y a movernos de forma sostenible, en bicicleta.
    • El calor aumenta los partos prematuros y empeora la salud mental. Los hospitales aumentan los ingresos por desmayos, delirios e intentos de suicidio. Se calcula que subir 1ºC de temperatura aumenta las muertes por salud mental un 2,2%. Además, en condiciones de calor hay fármacos que hacen menos efecto. También aumenta el pensamiento confuso, la frustración, la agresividad y los delitos violentos. De hecho, se ha estudiado que la humedad relativa hace aumentar la tasa de suicidios. Ello se debe a lo comentado anteriormente sobre la relación entre humedad y calor.
  2. Muertes: Es complicado de predecir la tasa de mortalidad. El IPCC de la ONU decía que pasar de 1,5 a 3ºC haría multiplicar la mortalidad por 2, o incluso por 3. En diez días de julio de 2022 se calcula que murieron por calor más de 1.000 personas, solo en España. El dato es aproximado porque pudo haber muertes por otras causas, pero que sin calor no se hubieran producido.
    • El calor mata más a los más pobres. No es difícil de entender. Una de las causas es que viven en barrios con menos zonas verdes (con todas las consecuencias que ello implica). Por otra parte, las clases más humildes tienen menos posibilidad de instalar o de usar aire acondicionado. Pensemos que esos aparatos tienen un coste semanal de entre 55 y 60 euros, haciendo un uso moderado, mientras que un ventilador gasta unos 4,2 euros a la semana. Es decir, el aire acondicionado es aproximadamente 14 veces más caro que el ventilador y, a veces, igual de efectivo. Además, hay otras formas de refrigerar la casa: toldos, pulverizadores de agua, abrir y cerrar las ventanas convenientemente, etc.
  3. Problemas de la contaminación por ozono. El ozono es un gas tóxico que se forma cuando la radiación solar incide en los gases que emiten coches, barcos, aviones, centrales térmicas y otras industrias. Es un gas que provoca desde dolores de cabeza hasta enfermedades respiratorias y cardiovasculares. También es tóxico para la vegetación. El objetivo marcado por la UE es no superar los 120 μgr/m3 en periodos de 8 horas y no más de 25 días al año. La OMS es más estricta y establece el límite de seguridad en 100 μgr/m3. Pues bien, este año  un tercio de las estaciones que miden el ozono en España ha superado los 120, llegando a los 194 en Vic, por citar un dato concreto. Las comunidades más contaminadas son Cataluña, Madrid, Andalucía, Castilla-La Mancha y Extremadura. En Euskadi, Bilbao también supera el límite. Los pocos planes que se han elaborado han sido claramente ineficaces. La Agencia Europea del Medioambiente calcula que solo en España se producen entre 1.500 y 1.800 muertes anuales por ozono.
  4. El calor sube el consumo de electricidad y reduce el agua embalsada (más grave aún si se une a una sequía). Ambos factores hacen subir el precio de la electricidad. Particularmente, la energía hidroeléctrica es muy barata y podría usarse para abaratar la electricidad. Sin embargo, la centrales están en manos de empresas que las gestionan para maximizar sus beneficios. Por eso, muchos ciudadanos estamos pidiendo que el gobierno de España recupere las centrales en cuanto caduquen las concesiones. Una gestión pública sería más eficaz para gestionar un bien público, como es el agua. Así se ha demostrado en la única central recuperada en España para el interés público.
  5. Incendios forestales cada vez más intensos. La temporada de incendios se amplía, al igual que lo hacen el número de incendios y la extensión calcinada en cada uno. Cada vez veremos más frecuentemente incendios de quinta generación, que ocurren cuando el número de incendios impide a los servicios de extinción actuar adecuadamente. También serán habituales los llamados incendios inextinguibles, los cuales son tan virulentos que los bomberos no pueden hacer nada, salvo esperar a que cambien las condiciones, a que llueva o a que el incendio consuma todo lo que pueda.
  6. Reducción de las cosechas, junto a muertes y enfermedades en el ganado. Agricultores y ganaderos deben prepararse para un mundo cada vez más caliente. La mejor forma es reducir la ganadería, bajando así su enorme impacto ambiental. Tendríamos más alimentos disponibles para las personas. Por otra parte, la agricultura debería tender a ser ecológica (por ejemplo, usando compost en vez de costosos fertilizantes nitrogenados) y se debería enseñar en los colegios, porque tal vez eso será de las cosas más útiles para el futuro.

Aparte de lo anterior, hay otras consecuencias de la crisis climática, tales como pérdida de ecosistemas, subida del nivel del mar (10 cm. en los últimos 26 años), reducción de recursos, migraciones, crisis ecológica y… en última instancia, colapso de nuestra civilización.

Algunos Parques Nacionales españoles están pasando momentos muy críticos. Por ejemplo, en Daimiel y Doñana la agricultura de regadío está dejando sin agua a la naturaleza. Los agricultores legales e ilegales se enfrentan por un recurso que saben que es cada vez más escaso y las administraciones no se atreven a poner soluciones reales.

Humanidad, tenemos un problema

Es obvio que tenemos un problema. No necesitamos más datos ni más estudios científicos. Lo que necesitamos es actuar. Hay estudios que señalan que Europa sufrirá olas de calor cada vez con más frecuencia y mayor intensidad que en otras partes del mundo.

El científico Antonio M. Turiel ha sido muy claro advirtiéndonos de que nuestro modo de vida está a punto de desaparecer. No estamos arriesgando solo el futuro de las siguientes generaciones, sino que nuestras propias vidas van a sufrir las consecuencias de nuestra tranquilidad a la hora de actuar. En 2090 la península Ibérica será climáticamente como ahora es el Sáhara. Un lugar no muy agradable para vivir. Esa transición ya ha comenzado y en pocos años veremos grandes migraciones climáticas en España.

No vamos ahora a enumerar más soluciones. En Blogsostenible hemos trabajado mucho para exponer soluciones viables. Lo que hay que hacer es, sencillamente, ponerlas en práctica. No nos valen falsas soluciones tecnológicas (como la captura de carbono), las cuales llegarán tarde (si llegan). Tenemos que escuchar más a la ciencia y votar con conciencia.

♦ Nota: Este tema se trata en un podcast de Ampliando el debate con Jesús Nácher, Carolina Flynn de Climaterra, y un servidor. En ese podcast se recomienda otro anterior que analizamos en el artículo titulado Enumeremos las consecuencias de la crisis climática y algunas soluciones.

♦ Aprende más en:

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Las mascotas se abandonan porque se consideran objetos (casi siempre)

Me acaban de pedir que busque un acogimiento para un mastín de dos años, muy cariñoso, ideal para niños. La persona que me lo dice me informa de que la dueña «se va de viaje muy largo y no puede llevárselo».

Entonces, pienso: «otro perro abandonado en verano». Luego, intentando evitar el desastre, contesto:

—Lo primero que le diría es que haga un esfuerzo por quedárselo. El perro va a sufrir mucho y en esta época los refugios están saturados, porque mucha gente abandona a sus mascotas.

Y tras eso, añado que si la separación es inevitable, puede contactar con un par de refugios (de los que le mando el contacto). Por si no hubiera problema económico, agrego:

—Estaría bien que se encargara económicamente del mantenimiento, pagando al refugio lo que sea pertinente. Por supuesto, suponiendo que tengan espacio para él, pues es fácil que directamente no tengan sitio para un nuevo inquilino.

—No puede llevárselo —me contesta de forma tajante.

A mí, que dudo tanto del verbo «poder» como de las palabras «nunca» y «siempre», se me desliza un comentario sutil:

—¿Qué haría si fuera su hijo?

—Es como su hijo —me contesta—. Pero no puede.

Nótese en el efecto difuminador de la palabra «como». Nunca sabremos el sentimiento real de cada dueño hacia sus mascotas. Sin embargo, es bastante obvio que a muchas mascotas se las ama hasta que empiezan a estorbar. En no pocos casos, no se las trata como uno más de la familia, sino como un objeto que resulta útil (acompaña, defiende, juega…) y cuando los inconvenientes superan las ventajas, lo que menos importa es el sentimiento del animal. A veces, lo importante es cumplir la ley, y la ley permite deshacerse fácilmente del animal. Si las mascotas fueran como hijos, la ley no sería tan permisiva.

En aquel momento, pensé que mi pregunta anterior podría haber sido molesta —aunque no fuera mi intención—, y entonces terminé la conversación aclarando:

—No pretendo juzgar, sino intentar que busque alternativas al abandono.

La respuesta me dejó pensativo y me impulsó a escribir todo esto:

—Has juzgado aun sin querer.

Por una parte, yo sentí que era yo el juzgado, y fui condenado por supuestamente juzgar. Pero más allá de esa intrascendencia, me pregunto qué se puede hacer para que reflexionen los que abandonan a sus mascotas sin que parezca que los estamos juzgando. Poco o nada, supongo. Me crean o no, yo no pretendí juzgar a una persona de la que desconozco todas sus motivaciones para abandonar a su mastín. Sin duda, puede haber razones más que suficientes. Sé que puede haberlas; tanto como sé que rara vez las hay.

Contra el abandono (y la donación) de todo tipo de mascotas... porque no son objetos.Ojalá todas las mascotas abandonadas encuentren un hogar mejor que el anterior. Ojalá los que realmente no puedan ocuparse de esa mascota intenten mantener el contacto con su nuevo hogar y paguen, con creces, todos los costos que ocasionen. Eso sería ser responsables. Y me da igual que me digan que estoy juzgando.

Antes de terminar, permitidme una reflexión. Los animales que acogemos en nuestras casas son como niños pequeños. Ellos no han escogido dónde vivir y dependen de sus dueños para su bienestar. Tenemos que educar para una tenencia responsable de mascotas y evitar tener animales para nuestro disfrute. No se trata del enorme impacto ambiental de las mascotas, sino de algo más simple: no son como objetos.

♥ Nota: Si tienes interés en adoptar a este adorable mastín, llama urgentemente al 675 921 604 (o contacta por WhatsApp o Telegram).

♥ Más sobre mascotas:

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¡Come vegano, come sano! Receta vegana flexible: seitán con verduras y frutos secos

El seitán, un alimento del trigo con muchas posibilidades.Contaminamos más comiendo que con actividades con tanto impacto ambiental como el transporte. La producción de carne tiene un enorme impacto sobre el agua, el suelo y el entorno (sin contar el maltrato animal, que para muchos es más importante).

Reducir el consumo de carne y pescado a cero puede ser muy complicado. Sin embargo, es fácil dejar que esos ingredientes sea solo secundarios o, al menos, que se tomen como platos principales únicamente una vez a la semana. Basta un poco de compromiso socioambiental.

Aquí os presentamos una receta base que cualquiera puede adaptar según sus gustos y los ingredientes disponibles. El seitán puede sustituir la carne en casi cualquier plato. Era un ingrediente raro hasta hace pocos años. Ha pasado de venderse exclusivamente en herbolarios especializados, a encontrarse en muchos supermercados. También se ve en restaurantes innovadores. El seitán se hace con el gluten del trigo, es barato y se puede hacer en casa si tienes tiempo y ganas. No es apto para celíacos, pero puede sustituirse fácilmente por tofu, cuya base es la soja (a pesar de todos los inconvenientes que tiene la soja).

◊ Ingredientes (8 personas aprox.):

  • 600 gr. de seitán (en bola, no en hamburguesas, aunque también valdría).
  • 3 cebollas.
  • 2 pimientos: rojo y verde, por ejemplo.
  • 2 o 3 tomates.
  • Frutos secos: un buen puñado de almendras y otro puñado de pipas de girasol.
  • Aceite, ajo, sal, y especias al gusto (pimentón, curry, especias morunas…).
  • Opcional:
    1. Puedes añadir o cambiar frutos secos: nueces, pistachos…
    2. Puedes emplear ingredientes veganos como el llamado «chorizo vegano» (hay de calabaza).
    3. Puedes usar otras verduras: calabacín, zanahoria, col, patata…

Preparación:

  1. Trocear la cebolla y ponerla en la sartén con un poquito de aceite. Remover regularmente para que no se queme.
  2. Mientras, troceamos los pimientos, al gusto, y los echamos en la sartén.
  3. Picamos las almendras (con un almirez, por ejemplo), y se echan en la sartén.
  4. Sin dejar de remover, se echan los tomates troceados.
  5. Echar el seitán troceado. Se puede picar con batidora (lo cual da la textura de carne picada), o bien trocearlo en taquitos. Sugerimos esta última opción para saborearlo mejor.
  6. Echar sal y especias, sin pasarse, y remover bien.
  7. Picar el ajo y echarlo al final. Cuanto más tarde se ponga el ajo, más sabor a ajo tendrá. Si se echa demasiado pronto, su sabor se pierde completamente.

◊ Presentación: El resultado se puede comer tal y como sale de la sartén. Si queremos acompañarlo con algo, puede emplearse arroz blanco o una patata asada (al microondas, por ejemplo, se hacen en pocos minutos). También se puede mezclar con pasta e incluso usar el resultado como sofrito para una paella vegana.

¡Come vegano, come sano!

¡Come sano, también para toda la biosfera!

◊ Es fácil disfrutar comiendo sin maltratar animales:

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El plástico no debe tocar lo que comes ni lo que bebes

Reciclar tetrabrik es tan caro que no es rentable.

Reciclar tetrabrik es tan caro que no es rentable.

El plástico puede envenenar los alimentos por contacto. La afirmación te puede parecer un poco exagerada. Todo depende de diversos factores, de los que los más importantes son dos: la duración del contacto entre el plástico y el alimento; y la temperatura.

Es una de las conclusiones a las que llega el Dr. Nicolás Olea, médico, catedrático en la Universidad de Granada y experto en contaminación ambiental y su influencia en la salud. Él también añade un tercer factor, el tipo de plástico, pero aclara que es un factor complejo, porque incluso al mejor plástico le pueden añadir aditivos tóxicos cuando fabrican los envases (botellas, recubrimientos de latas, etc.). Lo explicó en una interesante charla y sus conclusiones son muy claras:

  1. No se deben consumir bebidas ni comidas embotelladas en plástico. Los embalajes para alimentos los contaminan (incluso el cartón). La comida mancha el envase, tanto como el envase contamina la comida.
  2. No se deben calentar los plásticos (ni al microondas, ni al sol…).
  3. El agua del grifo en Europa es más segura que el agua embotellada: los que venden agua embotellada son los más interesados en que se piense que el agua del grifo es peor. El agua embotellada en plástico tiene contaminantes hormonales, casi siempre.
  4. El plástico para contener alimentos nunca es seguro: Todo depende de los aditivos que se usen (lo cual es imposible de averiguar). No obstante, para estar más seguros se aconseja que la duración del contacto sea pequeña y se conserve a bajas temperaturas. El tetrabrik debe también evitarse, dado que su interior es de plástico y que, además, no se recicla por el elevado coste.
  5. El poliéster de la ropa está contaminado porque se fabrica parcialmente con botellas recicladas. Y además, a los tejidos artificiales se le echan más aditivos tóxicos (polibromados para que no arda, PFOS como antimanchas… y cientos de posibles venenos). No hay estudios concretos sobre la toxicidad de los textiles en su uso, aunque en su fabricación se sabe bastante.

Las leyes defendiendo a los ciudadanos van muy por detrás de lo que la ciencia ya ha demostrado. Sabemos los efectos nocivos sobre la salud humana y, sin embargo, no se legisla adecuadamente. Si no se defienden a las personas, mucho menos interés hay en los animales y el medioambiente.

Atentos al bisfenol A

En otra charla, el Dr. Nicolás Olea nos cuenta que el tetrabromo bisfenol A (TBBPA) es un potente disruptor endocrino, es decir, afecta a las hormonas. Está muy demostrado sus efectos en la fauna (en los anfibios, por ejemplo). Ese compuesto también se cita en el famoso documental La historia de las cosas, donde se habla de su aplicación como retardante de llama, para que la ropa y los aparatos no ardan fácilmente. Lo cual está muy bien, pero ¿a qué precio?

Se sabe que esa sustancia química se almacena en la grasa humana, porque es bioacumulable, persistente y de muy difícil eliminación. También se sabe que el bisfenol A interfiere claramente en las hormonas tiroideas. Curiosamente, el medicamento con receta más vendido en España es la hormona tiroidea. ¿Por qué se vende tanto? La contaminación por bisfenol A parece ser la causa.

Se sabe que la hormona tiroidea influye mucho en el desarrollo del cerebro en los fetos y en los niños. Los primeros 1000 días de existencia humana, es decir, el embarazo y los dos primeros años de vida, son fundamentales para el resto de vida de la persona. Los efectos son muy diversos: malformaciones, infertilidad, disfunción tiroidea, diversos tipos de cáncer, diabetes, obesidad, endometriosis… Todo apunta a que esas enfermedades están condicionadas por los contaminantes que se recibieron en el vientre materno.

Infertilidad humana

La respuesta de nuestra sociedad para resolver el problema creciente de esterilidad en humanos es crear clínicas de fertilidad.

Salvo alguna excepción, no nos planteamos reducir seriamente el número de productos químicos que se liberan. El bisfenol A se está prohibiendo cada vez más (en España la reciente Ley de residuos prohíbe el bisfenol A solo en los envases). Sin embargo, el problema no es solo un compuesto particular en una aplicación concreta, sino el efecto combinado de múltiples tóxicos que solo se miden individualmente. Las verduras intoxicadas con bajos niveles individuales se consideran comestibles, y no hay estudios de los efectos combinados de múltiples contaminantes a bajas dosis de cada uno de ellos. Es decir, las leyes te garantizan cierta seguridad alimentaria si te comes un tomate, pero no te asegura nada si te comes una ensalada, donde puedes ingerir niveles peligrosos de tóxicos en la mezcla (tomates, lechuga…).

Pesticidas ya prohibidos siguen apareciendo en nuestros ríos y en nuestros tejidos. ¿Son persistentes en el medio o los agricultores los siguen aplicando sin control ni conciencia? Algunos se transmiten por la leche materna. Como explica el Dr. Olea, las mujeres que van a la universidad acaban teniendo más cáncer de mama que el resto (más que las que fuman y que las que beben alcohol). No es que la Universidad enferme, sino que las mujeres universitarias retrasan su maternidad y eso es un factor de riesgo, porque tener hijos y amamantarlos libera a la madre de todos los tóxicos que se pasan a los hijos. Cuanto antes se libere la madre de su carga tóxica, mejor para ella (para los hijos es otro tema).

España está a la cabeza en el consumo de casi todos los pesticidas e insecticidas. ¿Dónde van? Una de las regiones más fumigada es Almería y sus invernaderos. Los hospitales de la zona están acostumbrados a tratar intoxicaciones. También se sabe que los agricultores de toda Europa sufren más cáncer que otras profesiones. Se han encontrado contaminantes como el bisfenol A en el 100% de la orina de España. Y eso se considera «normal» porque en el resto de Europa ocurre lo mismo.

Los científicos dicen que para predecir las enfermedades es más fiable usar el código postal que el código genético. Es decir, el lugar donde vivas condiciona tu salud más que tus genes.

Disruptores endocrinos

Aparte del descontrol en la agricultura, hay otras fuentes de disruptores endocrinos:

  • el recubrimiento interior de las latas (de conservas y de bebidas),
  • las sartenes antiadherentes con PFOA o PFOS,
  • tejidos aislantes (goretex),
  • las botellas de plástico,
  • los cosméticos,
  • la ropa nueva,
  • las pinturas (intenta pintar tu casa lo menos posible),
  • el olor a nuevo de los coches,
  • las cremas solares (que además, afectan a los corales),
  • los tickets de papel térmico (tienen bisfenol A y por eso están prohibidos en Francia)…
  • y hasta las cajas de pizza (que no son solo cartón y tinta).

El papel térmico no se debe depositar en el contenedor azul, ya que contamina el papel reciclado. Ese tipo de papel se usa masivamente para tickets de compra y debería estar prohibido. Te sugerimos que intentes tocarlo lo menos posible, porque sus contaminantes se transfieren al cuerpo por contacto y por inhalación.

La ropa nueva también es peligrosa, porque los tejidos nuevos aún no han liberado parte de la carga tóxica (si es que la tenían). Aguantar la ropa el máximo uso es, además de barato y ecológico, también saludable. Hasta el corcho está contaminado por los fitosanitarios que les echan a los alcornoques.

Los pesticidas y los plásticos son una enfermedad de nuestra sociedad petrodependiente. Si nos interesa nuestra salud, debemos presionar a nuestros gobernantes para que hagan leyes estrictas y controles adecuados. Mientras votemos a los que no saben gobernar, estaremos contaminando y enfermando, para el gran beneficio de un puñado de empresas.

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Buenas noticias ambientales y animalistas en 2022 (semestre 1)

Alegrémonos por las buenas noticias, que ya vendrán las malas. Sabemos que los avances ecoanimalistas no son suficientes. Ante una gran hemorragia, poner una tirita no sirve para salvar la vida del paciente.

Todas estas noticias son buenas y necesarias, pero mientras no sintamos fuertes restricciones en nuestro estilo de vida (voluntariamente o no), no lo estaremos haciendo suficientemente bien.

En esta ocasión vamos a empezar por las buenas noticias para nuestros hermanos animales. Primero, por cariño y respeto, pero también porque creemos que en materia de animalismo avanzamos un poco más rápido que en ecologismo. Lo que cuenta no es el número de noticias, sino la profundidad y la conciencia que las empapan.

Buenas noticias para los animales (y para todos)

  1. Un juez prohíbe las corridas de toros en Ciudad de México: La plaza más grande del mundo tendrá que dedicarse a otra cosa. Los taurinos impugnarán la decisión y ya están aireando sus típicos argumentos fáciles de desmontar.
  2. Ya son cinco los estados en México que han prohibido las corridas de toros.
  3. Otra plaza que se queda sin toros: La plaza de Eibar será un parque. En Vitoria tampoco hay toros desde que quitaron las subvenciones municipales.
  4. La Generalitat Valenciana deja sin presupuesto los ‘bous al carrer’ para 2022: La tortura taurina se va quedando sin afición y sin dinero. No obstante, sigue habiendo dinero en Valencia para otros tipos de maltrato animal (38 millones en 2019).
  5. Armani dejará de usar lana de angora: Es un paso que demuestra que la lana no puede producirse sin maltrato animal. Afortunadamente, hay muchas opciones más éticas y sostenibles.
  6. Suiza votó mantener las pruebas médicas en animales. La buena noticia de esto es que un país pueda votar democráticamente estas cuestiones. El resultado negativo se explica porque Suiza tiene un fuerte sector farmacéutico. A pesar de ello, el 21% votaron en contra de esas técnicas, por las que solo en ese país murieron más de 550.000 animales en 2020. El aumento del respeto a los animales se nota también en que están reduciendo el número de animales a los que torturan (implantan tumores…). No es fácil ser el primer país en hacer algo así.
  7. Chile incluye la sintiencia de los animales en su nueva constitución. El Pleno de la Convención Constitucional aprobó este viernes el Artículo 23 del informe de Comisión de Medio Ambiente: «Los animales son sujetos de especial protección. El Estado los protegerá, reconociendo su sintiencia y el derecho a vivir una vida libre de maltrato. El Estado y sus organismos promoverán una educación basada en la empatía y en el respeto hacia los animales».
  8. En España se educará en los derechos de los animales: En asignaturas como Valores Cívicos y Éticos o Filosofía (en la ESO) se van a enseñar conceptos relativos al bienestar animal. La Federación de Caza pide a las comunidades autónomas que incumplan la ley, porque no les gusta que los jóvenes sepan que los animales sufren y que deben de tener derechos.
  9. Francia prohíbe que se trituren los pollitos macho vivos, considerados residuos por el sector. En la UE se sacrifican unos 300 millones de pollitos macho cada año triturados o ahogados con CO2. La alternativa es el sistema del ovosexaje, además de evitar consumir huevos.
  10. Colombia prohíbe la pesca deportiva por ser maltrato animal. Es una noticia bomba para el sector de la caza y la pesca.
  11. Ética Animal y Aula Animal proponen actividades para hablar de especismo en los colegios: ¿Por qué nos incomoda saber cómo se produce lo que comemos? Se pretende que los jóvenes desarrollen espíritu crítico.
  12. Artistas de primer nivel no quieren tocar en Sanfermines por el maltrato animal: El alcalde de Pamplona reconoce que sus fiestas tienen una «connotación negativa».
  13. El País elimina su sección taurina del periódico en papel. Desgraciadamente, en la web seguirán publicando esa información, aunque cada vez pierde espacio, artículos e interés. Así debería ser también con la hípica y con otros terroríficos deportes.
  14. España elimina las ayudas a los circos con animales salvajes: Estos circos están prohibidos en 11 comunidades autónomas de España. Si no es admisible que el dinero público financie el sufrimiento de los animales por diversión, ¿por qué se subvenciona la caza y la tauromaquia?
  15. Las aerolíneas bloquean el transporte de animales de laboratorio en todo el mundo: El motivo no es el respeto a los animales, pero la noticia es buena por la enorme cantidad de animales que se han salvado. Si quieres aprender más sobre la investigación con animales te recomendamos el libro La elefanta que no sabía que era una elefanta.

Noticias para que disfruten los ecologistas

  1. El ministro Alberto Garzón vuelve a enfurecer al sector ganadero al decir que las macrogranjas producen carne de mala calidad y una contaminación intolerable: Criticado otra vez por miembros de su gobierno, es un ministro que se está haciendo muy molesto por decir la verdad (véase también nuestras pasadas buenas noticias del final de 2021). Los científicos (y los ecologistas) apoyan las palabras del ministro.
  1. El Supremo ordena demoler completamente el complejo Marina Isla Valdecañas: El tribunal da la razón a Ecologistas en Acción y corrige a la justicia extremeña que había decretado derribar solo lo que quedó a medias. Deberían pagar la restitución del espacio a su estado anterior todos los que hayan permitido construir ilegalmente saltándose la ley a sabiendas. Así debería ocurrir en tantos otros casos, como el hotel El Algarrobico (Almería), el hotel Sidi Saler (Valencia), el ecocidio del Mar Menor, o el daño en Doñana. Amnistiar lo construido anima a cometer más ilegalidades.
  1. El mar Menor será el primer ecosistema de Europa con derechos propios: Esto implica que cualquier persona podrá acudir a los tribunales para defenderlo, aunque no esté afectado directamente. Se ha demostrado la fuerza de los ciudadanos, por encima de los políticos que defienden el agronegocio sin control. Solo Vox ha votado en contra, pero no podemos olvidar que el mayor culpable ha sido el Partido Popular con sus agresiones constantes y su inacción desesperante (véanse aquí algunos datos que lo muestran).
  1. La UNESCO lanza un plan de emergencia para reforzar las posibilidades de supervivencia de los arrecifes de coral. Están muriendo masivamente por contaminación, sobrepesca, destrucción del hábitat, crisis climática, etc. Su desaparición será grave para la humanidad. Si quieres saber más sobre los corales, su vida y sus implicaciones, te recomendamos el relato Lord Howe.
  1. Europa quiere detener la pérdida de biodiversidad, más renovables, más eficiencia y, además, se inclina ahora por el rechazo a que gas y nuclear sean verdes:
    • El Ejecutivo comunitario argumenta que «recuperar los humedales, ríos, bosques, pastos, ecosistemas marinos, entornos urbanos y las especies que viven en ellos es una inversión crucial y efectiva para la seguridad alimentaria, resiliencia climática, salud y bienestar». Se pretende obligar a los Estados miembro a restaurar ecosistemas terrestres y marinos, proteger los polinizadores y aumentar las zonas verdes.
    • Europa apuesta por más renovables y eficiencia energética de aquí a 2030. Suben el objetivo de renovables hasta el 40% y se comprometen a reducir el consumo de energía total en un 36% y un 39% de energía primaria. ¿Cumplirán? ¿Será greenwashing o han entendido un poco la gravedad del problema?
    • Actualización: Respecto al gas y la nuclear, la decisión final fue considerarlas como verdes. El cachondeo mundial por tan absurda medida no ha sido tenido en cuenta. Francia, el país con más energía nuclear, sale ganando. Y claro, lo importante no es ser verde, sino parecerlo; y engañar a la mayor cantidad posible de personas para dedicar dinero público a estas energías altamente contaminantes.
  1. España no financiará nuevas nucleares ni plantas de gas, incluso aunque finalmente la UE diga que son energías verdes.
  1. Canadá cierra 19 concesiones de granjas de salmón por su impacto ambiental: La decisión fue tomada en 2020 y el 30 de junio de 2022 no pueden quedar salmones encerrados. El motivo del cierre no es el maltrato animal (aunque podría haberlo sido).
  1. En Buñol ya no se quemarán residuos peligrosos: La nueva propietaria de la cementera de Buñol (Cimsa Cementos España SAU) ha renunciado voluntariamente a este tipo de incineración, la cual se ha estado haciendo por Cemex España durante más de 15 años. La incineración de residuos, incluso de basuras domésticas, genera una contaminación atmosférica muy nociva para los humanos, por lo que sorprende que aún se siga haciendo y proponiendo. Por ejemplo, el PP de Málaga quiere poner una incineradora de basuras junto a la capital.
  1. Más de 500 académicos exigen a las universidades que paren de recibir dinero de empresas de combustibles fósiles. No podemos permitirnos el lujo de apoyar a estas empresas hasta que dejen de ser rentables. Las universidades deben de dar ejemplo y, sin embargo, no lo están haciendo. Por ejemplo:
  1. El nuevo Plan estratégico de Patrimonio Natural intenta atajar la pérdida “alarmante” de biodiversidad: Las causas son, entre otras, contaminación de ecosistemas (por la agricultura, por ejemplo), urbanismo, especies exóticas o sobreexplotación. Es básico y urgente controlar a los agricultores y a los políticos que recalifican terrenos. Siguen muriendo muchas aves en tendidos eléctricos y en centrales de energía eólica. Algunas de las cosas que se pretenden son
    • Planificar el fin de las granjas de visones y de la munición de plomo.
    • La pesca de arrastre es posible que sea restringida.
    • También se pretende hacer un listado de especies de mascotas permitidas.
    • Reducir la mortandad de fauna no solo en tendidos eléctricos, sino también en balsas y en canales.
    • Medidas para limpiar de plástico el mar y liberar a los cetáceos de los acuarios.
    • Revisar los subsidios e incentivos que son perjudiciales para el patrimonio natural y la biodiversidad.
    • Aunque no esperamos todos los cambios que realmente se necesitan, por lo menos desearíamos que no fuera una ley simplemente para quedar bien, sin nada de contenido serio (como la reciente Ley de residuos).
  1. El Congreso aprueba una Proposición no de Ley para la protección de Doñana: El PP no solo vota en contra, sino que propone llevar más agua a los agricultores de Doñana. Su lista de barbaridades ambientales no deja de aumentar.
  1. España protegerá acuíferos importantes: Serán 41 acuíferos y lagos casi vírgenes, junto con 26 tramos de ríos. Lo que no está protegido es fácil que se pierda. Incluso lo protegido, hay que vigilar que sea respetado. Conservar el agua es esencial para el presente y el futuro.
  1. La Pesquera, el pueblo que recuperan sus caminos cortados por cotos de caza: Muchos propietarios han cortado caminos públicos como si fueran suyos y ahora los pueblos están recuperando lo que les pertenece legalmente. Si compras un terreno, los animales que allí viven NO TE PERTENECEN. Y los caminos públicos, tampoco.
  1. España aprueba que el ecocidio sea delito internacional: Cuando se consiga, la Corte Penal Internacional (CPI) podrá juzgar el ecocidio, junto con los delitos actuales (genocidio, agresión, crímenes de lesa humanidad y los de guerra). La propuesta ha salido a pesar de PP, Cs y Vox. ¿A qué tienen miedo?
  1. España, Francia, Alemania, Países Bajos y Polonia apuestan por salir del Tratado sobre la Carta de la Energía: Es un tratado que beneficia a las multinacionales de los combustibles fósiles. Es decir, lo contrario de lo que necesitamos e imposible de compaginar con el Acuerdo de París. Hay, al menos, diez argumentos para rechazar ese tratado. A modo de ejemplo, empresas energéticas han demandado al gobierno holandés por su plan de eliminación del carbón. No tiene sentido seguir en ese Tratado.
  1. La alcaldesa de Barcelona quiere limitar el tráfico de cruceros en el puerto: Entre las múltiples razones hay dos fundamentales: la contaminación de la ciudad con humos tóxicos y la invasión de turistas (turismo insostenible). Palma de Mallorca ya lo hace, mientras que Málaga debería también tomar medidas.
  1. El PP fracasa en su intento en el Congreso de recuperar la caza del lobo: Obsesionados con argumentos falsos o acientíficos, su único objetivo es defender un puñado de votos de cazadores (que ni siquiera votan ya al PP). Sumamos otro hecho a la lista de ataques ambientales del PP. Recordemos que tener lobos es muy ventajoso para los ganaderos, incluso aunque ellos no lo acepten.
  1. Semana laboral de 4 días: España aprobó un presupuesto para probar los efectos de reducir la jornada laboral. Y desde entonces hay avances:
  1. Entra en vigor la normativa que frena la minería submarina en España: Abrir minas en el fondo marino tiene devastadoras consecuencias para la pesca, para los ecosistemas marinos y para la capacidad de captura de carbono de los océanos.
  1. Londres reducirá el tráfico en al menos un 27% para el final de la década: Es un porcentaje ridículo, pero es más ambicioso que el de cualquier otra ciudad europea. Más de un tercio de los viajes de los londinenses se pueden sustituir por menos de 25 minutos caminando. El alcalde quiere reducir las enfermedades y muertes por la contaminación. Por otra parte, también se están cortando las calles cercanas a los colegios, en Londres, París, Roma… Los niveles de dióxido de nitrógeno (que es un gas tóxico) cerca de los colegios están por encima de las recomendaciones de la OMS. El dato de Barcelona es terrible. Al cerrar al tráfico las calles que rodean los colegios, los niños ganan seguridad y salud.
  1. Suspendido de empleo por minimizar la importancia de la crisis climática: Mientras el planeta se enfrenta a un problema inmenso, algunos pretenden que todo siga igual. La sociedad no puede permitir esas actitudes. Ni de broma.
  1. Nigeria se convierte en el primer país en cancelar buena parte de sus vuelos: La pena es que no se hace por motivos ecológicos, sino económicos. Cuando la economía manda sobre la ecología estamos pervirtiendo el orden natural. La noticia es solo otro síntoma del colapso que viene. Los aviones deben quedarse en tierra.
  1. Niue crea un gran parque marino para proteger sus aguas de la pesca ilegal: Es un pequeño país del Pacífico. La pesca ilegal se vigilará por satélite y se sospecha que los barcos pesqueros se irán a otras aguas. Por eso es importante proteger más y más zonas. Los corales de Niue están muriendo y eso será difícil de resolver si no se reduce la contaminación mundial. Lee más sobre los daños que ocasiona la pesca y sobre los corales.
  1. La ONU advierte sobre el ‘colapso total de la sociedad’: La buena noticia es que la ONU hable tan claro. La noticia es realmente mala, porque se han roto los límites planetarios (ya lo explicamos hace bastante). Repetimos: mientras no sintamos fuertes restricciones, no lo estaremos haciendo bien. La ONU plantea cuatro caminos. Tres conducen al colapso. Se necesita un fuerte compromiso de las personas y una cooperación internacional.
  1. El PP y Vox se quedan solos en sus medidas antiecologistas: Nos referimos ahora a dos noticias.
  1. España «rezagada» respecto a Europa en la introducción del coche eléctrico. Iberdrola dice que es una mala noticia (para ellos). Para nosotros es buena. No porque seamos antisistema, sino porque los vehículos son antisistema (al menos los de uso privado). Los vehículos eléctricos son una mala opción (son puro greenwashing). No sirven ni como paso intermedio, por su altísimo impacto ambiental. Iberdrola habla de movilidad sostenible, pero en realidad piensa en ingresos increíbles. La movilidad sostenible pasa por restringir el vehículo privado, para prohibirlo lo antes posible. Esa transición podemos hacerla alargando la vida de nuestros coches de explosión, mientras el precio de la gasolina lo permita. Los aviones privados ya deberían estar prohibidos. Afortunadamente, España apuesta por dejar de vender coches de explosión en 2035 (debería ser mucho antes, pero hay muchos intereses, especialmente en Alemania, en que se prolongue el negocio). ¿Seremos capaces de hacer las cosas bien a tiempo?
  1. Récord histórico para la energía fotovoltaica: La cara B de esta buena noticia es que no se está haciendo apenas nada para REDUCIR el consumo energético. Sabemos que es IMPOSIBLE hacer una transición a las renovables sin esa reducción. Por tanto, no vamos tan bien como podría parecer si solo se miran las cifras de MW renovables. Además, en demasiadas ocasiones se instalan centrales renovables sin una adecuada evaluación de impacto ambiental. Pocas veces ocurre como en el Valle de Alcudia (Ciudad Real) donde una planta fotovoltaica ha sido paralizada. No es sostenible que centrales renovables usurpen terreno a cultivos o ecosistemas naturales.
  1. Se descartan las olimpiadas de invierno en los Pirineos: El motivo ha sido un desacuerdo entre Aragón y Cataluña y no por los cuantiosos problemas ambientales que ocasionaría (ocupación de espacio natural, despilfarro de agua, consumo de cemento…). El deporte no siempre es respetuoso con la naturaleza y hay algunos deportes muy problemáticos.
  1. Justicia para Berta Cáceres en Honduras: Condenado un ejecutivo de una empresa energética a 22 años como coautor del asesinato de Berta Cáceres. No ha sido el único condenado. Ella se opuso a una hidroeléctrica y se ha convertido en un símbolo de los miles de asesinados que hay por el mundo por defender el territorio y la naturaleza. No olvidemos a otras figuras, como Chico Mendes o Saro-Wiwa.
  1. La Vuelta ciclista a España no pasará por el Parque Nacional de Sierra Nevada. Por una vez, los políticos escuchan a los científicos, cosa que en temas ecoanimalistas no es habitual.

No está mal esta lista de buenas noticias ecoanimalistas, aunque podría ser mejor… Gracias por difundir nuestros artículos.

♦ Te gustará también:

  1. Buenas noticias ambientales: 2021 (semestres 1 y 2), 2020 (1 y 2), 2019 (1 y 2), y la colección completa.
  2. El lanzamiento editorial del año: Libro Relatos Ecoanimalistas, de J. Galindo (reseña).
  3. Blog de relatos del mismo autor: Historias Incontables.
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Andalucía debe adaptarse al clima futuro: propuestas en diez áreas temáticas

Blogsostenible y Observatorio de la Sostenibilidad, ante las trascendentales elecciones andaluzas del 19 de junio de 2022, presentan propuestas en diez aspectos para avanzar en medioambiente, así como en adaptación y en mitigación de las graves consecuencias de la crisis climática. Las acciones planteadas son esenciales si tenemos en cuenta que vivimos un momento donde observamos olas de calor cada vez más graves y frecuentes, sequías e inundaciones relacionadas con la crisis climática, pérdida de biodiversidad y problemas de contaminación, desigualdad, desempleo, etc. Además, todo ello en un territorio como Andalucía, especialmente frágil y vulnerable al cambio climático. Cuanto más se avance en todos y cada uno de estos ejes, mejoraremos en calidad de vida, en salud, en ecosistemas, en recursos naturales y la población andaluza será más próspera y podrá vivir más tiempo en su territorio. En otro caso, los andaluces seremos los primeros españoles en convertirnos masivamente en refugiados climáticos, como advierten algunos expertos.

No se trata de asustar, sino de advertir lo que la ciencia concluye. De una forma u otra, todos estamos ya percibiendo los cambios.

Andalucía sostenible, tierra de oportunidades

Andalucía debe de avanzar en sostenibilidad, ya que tiene graves retos que solucionar. A continuación resumimos en diez puntos, las medidas necesarias y urgentes que deben de ser acometidas por el nuevo gobierno que salga de las urnas el 19 de junio. Sin pretender ser exhaustivos, se nombran algunos problemas y soluciones que tendrán buen impacto en la mejora de la calidad de vida y en la resiliencia ante el futuro de esta región.

1. CRISIS CLIMÁTICA:

  • Disminución de emisiones en todos y cada uno de los sectores productivos. Se debe pretender una descarbonización de la economía y un plan detallado de adaptación a la crisis climática que minimice los riesgos, por ejemplo, de olas de calor, inundaciones o subidas del nivel del mar. Ya sabemos que esos efectos son inevitables, pero podemos prepararnos para afrontarlos en mejores condiciones. La emergencia climática exige un plan urgente y realista para la reducción de emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) con objetivos y datos semestrales de la Comunidad Autónoma, de las diputaciones, los ayuntamientos, de todos los sectores económicos y de todas y cada una de las empresas. El compromiso ha de ser colectivo y dirigido por leyes adecuadas.
  • Plan de rehabilitación de viviendas para su adaptación al cambio climático.
  • Estudiar la resiliencia de todos los sectores en Andalucía con especial atención a los colectivos más vulnerables.
  • Apagar la mitad de las farolas y encenderlas menos horas ahorraría millones de toneladas de CO2 al año. Es algo que se hará pronto por motivos económicos, pero debemos hacerlo ya por salud y por ecologismo.
  • Examine los siguientes datos que demuestran que la crisis climática ha llegado también a Andalucía (haga clic en las imágenes para aumentarlas): Fíjese que en las provincias de Córdoba y Jaén el aumento de temperaturas roza los 2º C. Si no lo remediamos, pronto veremos migraciones masivas en esas provincias.

Datos que demuestran que la crisis climática ha llegado a Andalucía.

Aumento de temperaturas en localidades de Andalucía. Cada franja es un año.

2. ECOSISTEMAS Y BIODIVERSIDAD:

  • Elaborar un plan para los ecosistemas forestales, con especial atención a la prevención del fuego y a la coordinación para su control cuando ocurra. No puede ser que se restaure —o se plante con la mejor voluntad— por una parte, y se incendie por otra. Los bosques que arden son de mucho mayor valor ecológico que los restaurados.
  • Creación de soluciones basadas en la naturaleza en todos los ríos y arroyos, especialmente a su paso por zonas urbanas. Renaturalizar los ríos evita riadas e inundaciones y baja la temperatura de las ciudades. Por ejemplo, renaturalizar los ríos Guadalmedina y Campanillas, en Málaga, o el Genil en Granada, crearía corredores verdes que bajarían las temperaturas, aumentarían la belleza, y todo a muy bajo coste.
  • Aumentar la actual red de espacios protegidos, estableciendo corredores ecológicos entre las zonas de mayor valor natural.
  • Ciudades vegetales: calles verdes, peatonales, aumento de arbolado, creación de fachadas y azoteas verdes, huertos urbanos, etc.
  • Creación del bosque urbano en Málaga, con toda la extensión que proponen los vecinos (sin rascacielos).
  • Cierre inmediato de los regadíos ilegales de Doñana y compromiso de no ampliar los legales, tal y como solicita la UE para evitar multas a España. Se deben controlar actuaciones puntuales, como la romería de El Rocío. El paso de cientos de rocieros destroza el 65% de los nidos de abejarucos; ensucia y contamina el entorno; maltrata a caballos y bueyes; y molesta a la fauna salvaje en un Parque Nacional.

3. COSTAS RESILIENTES:

  • La costa se debe adaptar a los efectos del cambio climático. Se debe paralizar la construcción en primera línea del mar y esponjar las construcciones; retirándose de esta primera línea para evitar riesgo de inundaciones, por temporales y por la inexorable subida del nivel del mar.
  • Derribar el hotel ilegal de El Algarrobico en Almería, para cumplir con la justicia y restaurar la costa por esas obras ilegales.
  • Desechar el hotel que impulsa el ayuntamiento de Níjar (Almería) en el Parque Natural de Cabo de Gata, en la playa de Los Genoveses.
  • Paralización de los rascacielos de Málaga (en el puerto y en la zona aprobada para el bosque urbano).
  • Paralizar la destrucción de la costa de Arraijanal por parte del ayuntamiento de Málaga capital.
  • Desechar el plan para construir un hotel, residencias y pasarelas en las dunas de Real de Zaragoza, en Marbella.

4. AGRICULTURA SOSTENIBLE ALINEADA CON LA ALIMENTACIÓN SANA:

  • Reducción de regadíos o, al menos, paralizar las concesiones y multar los regadíos ilegales. Los casos como el entorno de Doñana o la Axarquía malagueña son evidentes, pero no únicos. La restauración de ríos y ecosistemas mejora el suministro de agua en un contexto de mayores sequías.
  • Minimizar el empleo de pesticidas y fertilizantes en agricultura con los objetivos de reducir la contaminación y aumentar la agricultura ecológica hasta superar el 50% de todas las superficies agrarias para 2030.
  • Acabar con las malas condiciones laborales (especialmente a trabajadores inmigrantes) en la agricultura y en los mataderos.
  • Paralización de todos los proyectos actuales de macrogranjas o de ganadería industrial; y una evaluación de las que ya están en funcionamiento exigiendo el cumplimiento de la legislación.
  • Acabar con el modelo masivo de invernaderos de Almería, que se está extendiendo con todos sus inconvenientes: contaminación, ocupación del territorio, pérdida de cosechas por no ser rentables, malas condiciones de los trabajadores, vertidos de plásticos al campo y al mar, abuso de agua (ilegalmente en ocasiones), etc.
  • Fomentar una alimentación sana y sostenible en colegios y centros públicos; así como también en el resto de la población: reduciendo drásticamente los alimentos de origen animal y aumentando los vegetales, preferentemente de agricultura local y ecológica. No olvidemos que es más importante reducir los alimentos de origen animal, que el hecho de consumir alimentos locales.
  • Plan para evitar ahogamientos de fauna en las balsas de agua y en los canales de riego. Aquí debería incluirse todo tipo de fauna, desde insectos a pequeños y grandes mamíferos.
  • Reducir la erosión y la desertificación y crear islas y linderos de vegetación natural entre los cultivos. Esto es básico para adaptar al cambio climático los ecosistemas agrarios.

5. DEPURACIÓN Y GESTIÓN RACIONAL DEL AGUA:

  • Plan para depurar las aguas residuales, hasta limpiar el 100% de las aguas y que posibiliten que los ecosistemas puedan volver a utilizarlas.
  • En muchas regiones (por ejemplo en la zona de Cazorla) las depuradoras son insuficientes (especialmente en temporada alta, por turistas).
  • Plan de ahorro y reutilización de aguas, para riego y otros usos.
  • Plan de caudales ecológicos, y conservación de riberas, evitando lo que algunos llaman «limpiar» el río, refiriéndose a destrozar todo el ecosistema.
  • Plan de adaptación de los recursos acuáticos al cambio climático: garantizar el suministro y la calidad del agua ante un futuro incierto.
  • En las regiones en las que la calidad del agua del grifo no sea razonable para la población, hay que mejorar dicha calidad. Hay que fomentar su consumo, para evitar el impacto del agua mineral (transporte, plásticos…).

6. ENERGÍAS RENOVABLES SIN IMPACTOS SOBRE LA BIODIVERSIDAD NI EL PAISAJE:

  • El tema es alarmante porque el RD 6/2022 agiliza los trámites para estas instalaciones, incluso prescindiendo del estudio de impacto ambiental y de la colaboración ciudadana.
  • Aumentar la energía fotovoltaica en zonas urbanizadas y con el menor impacto, como tejados de ciudades, vertederos, y zonas de infraestructuras. Los proyectos fotovoltaicos no deben tener ningún impacto en zonas agrícolas o forestales.
  • Fomentar la energía solar térmica, para agua caliente, ya que es altamente eficiente.
  • Paralización de proyectos de alto impacto ambiental de plantas solares o eólicas. Siempre se deben evaluar las alternativas de menor impacto que puedan existir, tales como utilizar zonas artificiales, especialmente edificios públicos, polígonos industriales, etc.
  • Evaluar las líneas eléctricas existentes y las que están en construcción o en proyecto, para minimizar los daños a la avifauna. Muchas de estas líneas no están justificadas suficientemente.

7. EDUCACIÓN EN SOSTENIBILIDAD Y CREACIÓN DE ASAMBLEAS CIUDADANAS:

  • Es imprescindible que los políticos, alcaldes, concejales, directores de empresas, trabajadores, operarios, etc. tengan una adecuada formación en sostenibilidad y emergencia climática y ambiental. La toma de decisiones debe estar basada en la ciencia, con transparencia y con participación ciudadana.
  • Aunque los jóvenes reciben cierta información en los colegios, esta es escasa, lo cual es grave en un contexto en el que entre los adultos hay demasiada desinformación.
  • Ante los grandes retos que las crisis climática y ambiental nos plantean, tenemos que acometer cambios inmensos en nuestra sociedad. Para evitar la desinformación es urgente un plan para informar basándose en datos científicos, sin manipulación. Este asunto puede ser difícil porque hay fuertes intereses económicos para que no se informe adecuadamente.
  • Será necesaria la convocatoria de asambleas ciudadanas para hacer partícipes a todos de las decisiones especialmente complicadas que se planteen.

8. SALUD Y CALIDAD DE VIDA:

  • Hay que prestar especial atención a los procesos que afectan a la salud relacionados con la sostenibilidad, en temas tan relevantes como la calidad del aire, los tóxicos ambientales, o la gestión y tratamiento de residuos, especialmente los industriales como, por ejemplo, el caso de los fosfoyesos en Huelva, zona que debe ser descontaminada urgentemente.
  • La Ley de residuos y suelos contaminados obliga a identificar los suelos contaminados, pero no aclara qué se entiende por eso. Las macrogranjas, la agricultura intensiva y la minería deben ser declaradas actividades contaminantes del suelo.
  • Controlar las actividades mineras para evitar desastres como lo sucedido en Aznalcóllar (Sevilla).
  • Plan de cierre de vertederos de productos peligrosos, como el de Nerva (Huelva) o, al menos, evitar la importación de estos residuos a nuestra tierra.

9. ECONOMÍA CIRCULAR:

  • Organizar la reducción de los residuos que se llevan a vertedero o incineradora al máximo. Tras eso, un plan que ponga en conocimiento de toda la comunidad autónoma posibles residuos que puedan ser utilizados como materias primas en otras industrias.
  • Prohibición de nuevas incineradoras y plan de cierre de las existentes, especialmente las que estén cerca de núcleos urbanos (como la cementera de la ciudad de Málaga o la de Alcalá de Guadaíra).
  • Habilitar los puntos limpios como zonas de reutilización de muebles, electrodomésticos, enseres, y materiales diversos. Por Internet podría publicarse un inventario.

10. INFRAESTRUCTURAS Y MOVILIDAD SOSTENIBLE:

  • El vehículo de combustión intoxica el aire, y dado que los tipos eléctricos o híbridos no son una alternativa sostenible, concluimos que se debe fomentar el transporte público y la bicicleta. La mejor forma de fomentar el transporte público es restringir los privilegios del vehículo privado y ponerlo gratuito. No tiene sentido que la mayoría de las autovías sean gratis y los autobuses no.
  • Paralizar los proyectos que pretendan extender el tren AVE, por ser un modelo de movilidad caro, agresivo contra el territorio y la avifauna e insostenible. Un estudio estimó que cada año mueren 60.5 aves por kilómetro de AVE (en vías con 53 viajes diarios). Y eso es solo por atropellos, a los que hay que añadir las muertes por electrocución en la catenaria, y por chocar contra los cables o en los puentes y vallas perimetrales.
  • Paralizar todas las autovías en proyecto o en construcción, por ser un modelo caduco y de altísimo impacto ambiental.
  • Mejorar los trenes de cercanías y de larga distancia, habilitando trenes nocturnos para largos recorridos.

Únicamente si avanzamos en sostenibilidad, Andalucía podrá ser auténticamente una tierra de oportunidades. Así es vista, incluso internacionalmente, por una parte importante de la población europea e incluso de multinacionales tecnológicas que ven en esta zona una tierra de innovación e inversión, aunque a la vez, también ven un futuro incierto ante todo lo que hemos enumerado.

¡Por una Andalucía más verde que su bandera!

Pepe Galindo, de Blogsostenible y
Fernando Prieto, del Observatorio de la Sostenibilidad (Tlf. 669479593).

♦ No te pierdas tampoco:

 

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La política es básica para salir del agujero: el caso de la provincia de Málaga, por @blogsostenible y @iSostenibilidad

La mortalidad en Málaga es superior a la media nacionalSi ya has decidido comer menos carne (y pescado), no viajar en avión (ni por vacaciones ni en low cost), y además no compras ropa todos los años… eres de las pocas personas que está entendiendo la gravedad de la crisis. Hablamos de la crisis climática y ambiental, que arrastrará a la económica. La sanitaria (la crisis del COVID) será otra crisis de juguete.

Las decisiones individuales son muy importantes, primero porque influyen directamente en el impacto ambiental; segundo, porque educan con el ejemplo; y tercero porque mandan un mensaje a los que mandan. Algunos se hacen los sordos. Pero leen con avidez las encuestas y estudios de opinión. Por supuesto, el mensaje más directo es votar en las elecciones y mandarles cartas (o mails) exigiéndoles medidas contundentes (o denunciando el greenwashing).

No mitigaremos las consecuencias de la crisis climática si elegimos como gobernantes a los que han demostrado no entender qué es lo que ocurre; a los que no escuchan a los científicos; o a los que quieren mantener su estatus negando la realidad del mayor problema de la humanidad.

Un caso no muy particular: Málaga

La provincia de Málaga tiene problemas muy serios. Algunos no quieren hablar de esto, pero es mejor afrontarlos hoy que esperar a que sea demasiado tarde. Aquí solo exponemos un resumen de algunos de los problemas (no tan particulares) de esta provincia española:

  1. Desarrollo turístico: Se pretende mantener una industria turística en crecimiento constante. Y no hay nada que pueda crecer constantemente. Nada. Todos los problemas del turismo mal gestionado pueden verse en Málaga, desde la llegada de transatlánticos para estar solo unas horas, con graves efectos sobre la calidad del aire y de masificación, hasta la construcción de puertos y otras infraestructuras que, sin duda, se verán afectadas por el aumento del nivel del mar.
    • Solo Marbella acumula inversiones millonarias en hoteles y apartamentos, algunos en la poca costa que queda sin edificar, como las dunas de Real de Zaragoza.
  2. Desarrollo urbanístico en toda la provincia y especialmente en la costa (asociado o no al turismo), sin poner ningún límite al crecimiento urbano. Veamos unos datos concretos:
    • En la Axarquía la construcción ilegal es casi una tradición.
    • La Sierra de Churriana (Plan Rojas-Santa Tecla) es otro punto más.
    • En Benalmádena/Torremolinos las construcciones siguen creciendo, saltando la autovía, que hubiera sido un buen límite (observe y compare estas dos fotos, y ya se ha construido más aún).
    • Destrucción en Maro (Plan Larios; en Nerja). Puedes entender la gravedad de esto en el documental El último vergel.
    • Málaga es la provincia de España con mayor superficie construida en los primeros 500 metros de costa, seguida por Alicante y Barcelona. Algunas zonas como la Costa del Sol apenas tienen costa natural, habiéndose convertido en una gran fachada de cemento sobre el litoral. Es la costa más edificada de todo el Mediterráneo y existen cientos de edificaciones ilegales, en Estepona, Marbella, Benalmádena, además de campings y edificaciones temporales como chiringuitos.
  3. Sierra Bermeja quedó fuera del Parque Nacional de Sierra de las Nieves a pesar de sus enormes valores ecológicos. La casa del pinsapo debe ser protegida urgentemente.
  4. Incendios en zonas sensibles y susceptibles de ser protegidas: Un ejemplo claro está en Sierra Bermeja. Desde que se planteó defenderla como Parque Nacional, ha sido incendiada reiteradamente, aprovechando cuando las condiciones dificultan apagar el fuego. Ante estos incendios hay que actuar:
    • Actuaciones de prevención, planificación y detección temprana del fuego.
    • Proteger el territorio, incluso aunque sean zonas incendiadas. La naturaleza puede regenerarse si se la deja. Sierra Bermeja merece ser protegida como Parque Nacional, aunque fuera solo cenizas.
    • Conrolar la caza en zonas incendiadas, para evitar que los cazadores se aprovechen de animales debilitados y que no pueden escapar.
    • Impedir la construcción de infraestructuras en los alrededores de la zona incendiada: autovías, campos de golf…

      Evolución de las temperaturas en la ciudad de Málaga, temperaturas medias y diferencias anuales. Fuente: Observatorio de la Sostenibilidad.

      Evolución de las temperaturas en la ciudad de Málaga, temperaturas medias y diferencias anuales. Fuente: Observatorio de la Sostenibilidad.

  5. Según el Observatorio de la Sostenibilidad, las temperaturas de Andalucía están subiendo de forma muy preocupante. Todas las provincias están en riesgo de desertización, pérdida de cosechas, de playas, de ecosistemas, de especies… además de otras consecuencias no evaluadas suficientemente.
  6. La mortalidad en la provincia de Málaga es superior a la media nacional en casi todos los municipios. Preocupan las altas tasas de suicidios que, tal vez, podrían reducirse mejorando las condiciones ambientales. Se ha demostrado que los árboles y los bosques son buenos para la salud mental y física.
  7. Talas y podas excesivas en el arbolado urbano. Demasiados municipios maltratan a los árboles y, a través de ellos, a sus vecinos: Marbella, Rincón de la Victoria, Torremolinos… y por supuesto, Málaga capital, ciudad con un largo historial de maltrato a los árboles.
  8. Plantas fotovoltaicas y eólicas: Con la excusa de fomentar las renovables —o el desarrollo rural— en realidad están arrasando ecosistemas o cultivares para enriquecimiento de unos pocos bolsillos. Está pasando en toda España y así lo denuncia la organización Aliente. En Andalucía están afectadas todas las provincias, destacando especialmente las de Sevilla y Málaga. En esta última están amenazados, por ejemplo, el valle del Guadalhorce, la Sierra de las Nieves y la Serranía de Ronda. El tema es aún más alarmante porque el RD 6/2022 agiliza los trámites para estas instalaciones, incluso prescindiendo del estudio de impacto ambiental y de la colaboración ciudadana.
  9. Ampliación de explotaciones mineras y canteras en Coín. El aire que se respira y el agua que se bebe podría estar afectado.
  10. Sierra de Mijas: devorada por canteras y urbanizaciones, en todos sus municipios (Alhaurín de la Torre, Torremolinos, Mijas, Benalmádena…). También producen muchos daños los cazadores y la construcción de líneas eléctricas que atraviesan la sierra (ver foto). Recordemos que es una sierra con gran valor ambiental y con muchas especies autóctonas.
  11. Ampliación de regadíos subtropicales en la Axarquía malagueña. Los regadíos se han triplicado en menos de 40 años. La desalación para uso agrícola no es sostenible y el boro del agua desalada produce necrosis celular en las plantas. La Axarquía camina hacia la desertificación por los mangos y los aguacates plantados en fincas que deberían ser de secano. Julio Barea de Greenpeace lo equipara a plantar maíz en el desierto de Los Monegros.
  12. También en la provincia de Málaga van creciendo los invernaderos, con el mismo estilo insostenible de Almería.
  13. Contaminación por aguas residuales sin depurar, nitratos y plaguicidas que acaban en ríos y acuíferos. Tal vez la zona más afectada sea la del Bajo Guadalhorce. Las depuradoras actuales son insuficientes y funcionan mal. A eso, se une que los ciudadanos son irresponsables en el consumo de agua y en el uso del retrete (tiran toallitas, colillas…). Este es otro tema por el que Bruselas apremia a España a cumplir las normativas ambientales.
  14. Agresiones al litoral y al mar de Málaga: Las agresiones no solo son desde tierra (puertos deportivos, paseos marítimos, urbanizaciones, campos de golf, etc), sino también desde el mar. La pesca de arrastre sigue empleándose en ecosistemas que deberían cuidarse. Proliferan las embarcaciones (como las motos acuáticas) que molestan y dañan a los delfines (y a los humanos). De ahí que surjan iniciativas como la de Amigos del Mar, que recogen firmas para pedir una costa más tranquila.
  15. Abandono del transporte público colectivo. En lo único que se ha invertido es en el metro de Málaga y en el tren de alta velocidad (un tren caro, insostenible y que ha eliminado el tren Talgo, más barato y sensato). Los trenes de cercanías y autobuses metropolitanos están en retroceso. Se han reducido trayectos y la bicicleta sigue sin ser bien recibida.
  16. Impactos por nuevas infraestructuras de transporte. Hay demasiados proyectos de autopistas: entre Marbella y Ronda, entre Málaga y Ronda, entre Ronda y Campillos, entre La Axarquía y el Oeste de la provincia… El PP es el mayor promotor de estos proyectos, sin entender que los precios de los combustibles se van a disparar. Actualmente es más sensato dedicar el dinero público a mejorar el tren (no AVE). Las autopistas que se construyan hoy no podrán amortizarse, posiblemente ni poniéndoles peaje (el peaje para particulares —no a empresas— permitiría que los costes no recayeran en los que no las usan).
  17. Infraestructuras hidráulicas. Algunos de los proyectos del PP son la llamada «autovía del agua» desde la Costa del Sol occidental hasta la Axarquía (para que puedan seguir regando campos de secano); el trasvase del pantano de Iznájar (para lo mismo); trasvases y presas en los ríos Genal y Guadalhorce; la presa de Gibralmedina en el Campo de Gibraltar para abastecer a la Costa del Sol; y como no, nuevas desaladoras.
  18. Contaminación lumínica: Toda la costa de Málaga (y buena parte del interior) es un despilfarro absoluto de energía. ¿Solo apagaremos las luces cuando la energía sea aún más cara? Parece que aún es barato despilfarrar. Las farolas de Málaga son un ejemplo de idiotez municipal.
  19. Abandono y vulnerabilidad del colectivo usuario de la bicicleta y los VMP (Vehículos de Movilidad Personal) en Málaga y otras ciudades de la provincia. Por ejemplo, llevar la bicicleta en tren, en metro o en autobús debería ser cómodo y gratis.

Málaga capital, buen ejemplo de tozudez ambiental

En esta lista (que está creciendo) hay recopilados 34 problemas serios del medioambiente en esta ciudad. Resumiendo, encontramos problemas como los siguientes:

  • Contaminación por plomo en una de las playas de la ciudad y mala calidad del agua en demasiadas ocasiones.
  • Contaminación de la cementera, empresa que amenaza la cueva La Maravilla Blanca en La Araña, un patrimonio natural que deberíamos proteger. Esta cementera-incineradora está entre los mayores focos de contaminación tóxica y de GEI de la provincia. Además, el ayuntamiento tiene la intención de construir una nueva incineradora de basuras en el Oeste de la ciudad.
  • Depuración deficiente de aguas, por lo que la UE ya ha avisado de futuras sanciones. Las infraestructuras propuestas para resolver el problema tampoco han sido pensadas con conciencia (por ejemplo en la Vega de Mestanza).
  • Aniquilar la flora natural del río Guadalmedina y su proyecto de encementarlo, negándose incluso a recibir ayudas para su renaturalización, lo cual sería la opción más barata y sostenible.
  • Ladrillazos: El ayuntamiento de Málaga no ve límites en la construcción y ya planea ampliar la ciudad. Dicen que la ciudad se ha quedado sin sitio, pero los solares y casas deshabitadas no les interesan. Para el PP de Málaga, todo lo que lleve cemento, es bueno. Un rascacielos es lo mejor, incluso aunque sea en terrenos en los que se aprobó hacer un bosque urbano. Cientos de autoridades de la cultura y la ciencia han manifestado su oposición al rascacielos del puerto, un proyecto que taparía la emblemática Farola de Málaga.
  • Fuentes de contaminación poco conocidas: Además de la Central Térmica de Campanillas, el puerto y los cruceros emiten humos cancerígenos. El aeropuerto es otro punto clave, símbolo evidente de transporte insostenible.
  • Incumplimiento del Pacto de Milán.
  • La contaminación de la ciudad de Málaga es comparable a la de Madrid o Barcelona, según el Observatorio de la Sostenibilidad.
  • …y no olvidemos que se sigue destruyendo Arraijanal.

¿Alguien piensa que todos esos problemas se van a resolver apelando al respeto ambiental voluntario e individual? En absoluto. Dejemos de centrar el cuidado ambiental en reciclar y exijamos acciones más relevantes (a los ricos y a los que mandan).

Los problemas son numerosos e importantes. Si intentamos hacer un simpa para evitar pagar, nos va a salir más caro. Por ello, hacemos las siguientes propuestas.

Medidas para mejorar la sostenibilidad de Málaga

A pesar de todos estos problemas, Málaga capital y provincia puede ser una tierra de oportunidades. Así es visto, incluso internacionalmente, por empresas que ven aquí innovación e inversión. Para mejorar las oportunidades y la imagen es necesario hacer lo siguiente, empezando por la capital de la provincia:

  1. Creación del bosque urbano en toda la superficie que proponen los vecinos (sin rascacielos), aumentar el arbolado, creación de fachadas y azoteas verdes, fomentar los huertos urbanos, etc. Esto bajaría la temperatura de la ciudad.
  2. Paralización del rascacielos propuesto en el puerto, el cual tendría considerables efectos perniciosos sobre el paisaje de la ciudad, entre otros argumentos (zona inadecuada, desarrollo insostenible…).
  3. Paralización de la destrucción de Araijanal.
  4. Creación e un corredor verde y aplicación de soluciones basadas en la naturaleza en los ríos Guadalmedina y Campanillas (renaturalizarlos). Esto evitaría riadas e inundaciones.
  5. Depuración integral de las aguas hasta nivel terciario de todos y cada uno de los efluentes de la ciudad. Dialogar con los vecinos de las zonas afectadas y con los grupos de interés para buscar las mejores soluciones.
  6. Descartar la construcción de la nueva incineradora, porque la incineración de residuos es la peor de todas las opciones.
  7. Cerrar la cementera o, al menos, controlar que no se incineren residuos tóxicos.
  8. Implantación del Plan del Clima aprobado por el propio ayuntamiento; y de una auténtica economía circular para conseguir disminuir los porcentajes de vertido final.
  9. Plan de rehabilitación de viviendas para adaptación al cambio climático.
  10. Aumento de renovables en la ciudad.
  11. Cumplir los compromisos adquiridos por el ayuntamiento al firmar el Pacto de Milán.

En la provincia de Málaga se proponen las siguientes actuaciones:

  1. Ralentización de la construcción: Hay que controlar especialmente la primera línea de costa, pero también es necesario poner límite al crecimiento urbano, así como promover acciones de adaptación al cambio climático y repensar muy bien cada permiso de obra, pública o privada. En la costa y en las riberas hay que eliminar construcciones para evitar daños recurrentes ante fenómenos meteorológicos.
  2. Reducción de regadíos. En casos como la Axarquía es evidente, pero también en el conjunto de la provincia para adaptarse al cambio climático.
  3. Revisar qué tramos de ríos se pueden renaturalizar, especialmente al pasar por zonas urbanas. Esto mejoraría la gestión del agua.
  4. Plan de detección, prevención y planificación de los ecosistemas forestales para realmente proteger los bosques del fuego. Conservar los bosques es más importante que restaurarlos.
  5. Plan para depurar las aguas residuales que limpien el 100% de las aguas y que posibiliten que los ecosistemas puedan volver a utilizar estas aguas.
  6. Plan de integración de proyectos solares y fotovoltaicos para que no tengan impacto relevante ni en zonas agrícolas ni forestales. Los parques solares deben utilizar zonas urbanas o industriales. Por su parte, los parques eólicos deben tener evaluaciones de impacto ambiental rigurosas para evitar que mueran aves y murciélagos.
  7. Plan contra la erosión y desertificación, así como diseñar una adaptación al cambio climático de los ecosistemas forestales y agrarios.
  8. Plan para concienciar a ayuntamientos y agricultores para minimizar el uso de fitosanitarios y fertilizantes en la agricultura y evitar sus graves efectos. Esto facilitaría la transición a una agricultura ecológica, que debería potenciarse urgentemente. Recordemos que la ley de residuos obliga a compostar la basura y que los fertilizantes están subiendo de precio a buen ritmo.
  9. Plan de economía circular que extienda el conocimiento real y sin falsedades de este concepto.
  10. Potenciar el tren como el transporte más sostenible, salvo el tren de alta velocidad que tiene un gran impacto. Para largas distancias deben retornar los trenes nocturnos. El tren debe también fomentarse para transporte de mercancías.

La sostenibilidad mejora la calidad de vida y nos hará resilientes ante los cambios que se avecinan, pero también mejora la economía, porque no hay economía que pueda sobrevivir en entornos degradados. Se podrían proponer muchas más acciones, pero nos contentaríamos con que los poderes públicos se comprometieran con estas de forma decidida. Y eso depende de los votantes.

Pepe Galindo, de Blogsostenible y
Fernando Prieto, del Observatorio de la Sostenibilidad.

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Libro Filosofar entre rejas, de José Barrientos (ed.) en @plazayvaldes

Acercar la filosofía a los que están privados de libertad puede tener importantes beneficios. Este libro muestra la experiencia de un grupo de personas expertas en filosofía que han trabajado en prisiones de España y Latinoamérica. En el fondo, cualquier vida puede convertirse en una cárcel. Y a la vez, es posible sentirse libre estando en prisión.

El objetivo de José Barrientos Rastrojo (editor del libro y profesor de la Universidad de Sevilla) es fortalecer el pensamiento crítico, conocerse mejor y aprender a controlar mejor las emociones. Su herramienta es la filosofía estoica.

Estoicismo experiencial y enkrateia

La filosofía no es solo para explicarla en clases teóricas. Se puede también practicar y aprender de las experiencias de la vida.

El estoicismo es una escuela filosófica que suele decirse que surge con Zenón de Citio (siglo III a.C.) y dura hasta Marco Aurelio (siglo II), aunque en realidad la filosofía estoica nunca se fue del todo. En esta escuela se enmarcan Epícteto, Séneca, Crisipo, Sellar, Foucault y Boecio, por citar algunos personajes. La esencia del estoicismo podría ser la imperturbabilidad ante las dificultades de la vida (el ethos), es decir, controlar bien las pasiones para no ser dominados por los instintos. Se trata de entrenarse (como gladiadores) para poder soportar los golpes de la fortuna (en tres dimensiones: el logos, el ethos y la physis).

Boecio escribió en prisión La consolación de la filosofía, un año antes de ser ejecutado. Pretende explicar por qué a veces los malvados tienen éxito y los justos pueden acabar condenados. De ahí toma el nombre el proyecto BOECIO para llevar la filosofía a las cárceles. No pretende la reinserción social de los presidiarios, sino sacar a las personas del estereotipo de ciudadano que consume para ser feliz. Son muchos los que roban para satisfacer esas necesidades falsas y artificiales que nos han colocado en la mente.

En la cárcel —como en la vida— resulta muy útil aprender a manejar la violencia, la manipulación, el pensamiento crítico y la cooperación. Como dice Barrientos, «la libertad no se posee, sino que se entrena para poder ejercerse». La vida puede ofrecernos una prisión más cerrada que una cárcel. Por ejemplo, cuando deseamos comprar algo que no necesitamos, o cuando no podemos disfrutar de las vacaciones que nos gustaría.

El estoicismo llama pasiones a las emociones dañinas (ira, ignorancia, codicia, culpa, insatisfacción…) y sugiere analizar los problemas de la vida primero desde fuera, como un espectador en un teatro, y luego desde dentro. El budismo se acerca al estoicismo al intentar eliminar el apasionamiento desmedido y gobernar las pasiones (enkrateia), o los estados alterados de conciencia. Para ello, se proponen once mecanismos. Uno consiste en estar atentos a los primeros síntomas y detener ahí la pasión, intentando ver la realidad, sin interpretaciones. También se puede aplicar el humor; y dejar de darle vueltas mentales al problema: hay que pensar menos y actuar más (ocuparse y no preocuparse), pero sin pretender conseguir un logro. Es decir, hay que actuar en conciencia, desapegados del objetivo (tal y como Vivekananda explicaba en su Karma Yoga). Otras técnicas son apartarse de personas o situaciones que nos generan problemas; y entender que los contratiempos (o enemigos) son oportunidades para crecer y para demostrar nuestra fortaleza.

Podemos perderlo todo

La Praemeditatio malorum es una actividad que consiste en imaginar que perdemos algo, con el objetivo de prepararse para esa posibilidad. Dado que la persona sabe que la pérdida no es real, hay cierta relajación que facilita el entrenamiento. Se puede empezar imaginando pérdidas poco dolorosas e ir aumentando la importancia.

Al morir, lo perdemos todo. Por eso es importante prepararse para perder cualquier cosa, incluso la vida. Como efecto secundario, se consigue apreciar más lo que tenemos, empezando por el simple hecho de vivir. Librarse de apegos y deseos es esencial para evitar el sufrimiento. La vida nos enseña que podemos perder cualquier cosa que sea valiosa para nosotros. Es mejor estar preparados.

Es un error suponer que todo lo que tenemos lo hemos conseguido exclusivamente por nuestro esfuerzo. Entender eso nos hace ser más agradecidos. El ejercicio sobre esto debe incluir reflexionar sobre lo que hacemos para conservar aquello que valoramos. En el caso de que sean personas, se puede contactar con ellas para mostrarles explícitamente agradecimiento.

Un ejercicio adicional sobre esto es practicar la pérdida de algo real de forma voluntaria. Por ejemplo, dejando de comer algo que nos guste, evitando fumar unos días, rechazando usar un brazo en ciertas actividades, regalando algo…

Otra técnica es la prosoché, el acto de atención. Consiste en centrar la mente en el presente y alejarla de otros pensamientos. Podemos fijarnos en nuestras percepciones, deseos y aversiones concretas. Esto es muy similar a algunas prácticas budistas y al mindfulness.

Aceptación

En toda vida hay situaciones que no se pueden cambiar. En tal caso, la frustración es fácil que surja, pero también es inútil. En cambio, aceptar las cosas como son nos permite vivir con mayor serenidad. Algunas preguntas clave que se plantean son: ¿Podemos ser felices estando privados de libertad? ¿La libertad depende de nosotros?

Uno de los ejercicios que se plantean es poner audios con sonidos incómodos o fotos desagradables, por ejemplo, de temas ambientales (contaminación, basuras, deforestación…). El ejercicio consiste en pensar cómo incentivar la aceptación humilde, a la vez se reflexiona sobre qué se puede hacer ante esa situación. Hay que ejercitarse en buscar soluciones y, donde no sea posible actuar, evitar el enfado y la queja constante. Séneca decía que «hay que habituarse a la condición de uno y quejarse de ella lo menos posible», e invitaba a usar la razón para buscar soluciones cuando sea posible.

Otro ejercicio que se plantea es buscar situaciones reales y estresantes para los participantes. El objetivo puede ser rendirse ante todo aquello que no se puede controlar. Séneca diría que esto es lo propio en seres extraordinarios que logran desprenderse de todo, para dedicarse a su propia vida. Por su parte, Epícteto dijo: «Suelta el deseo; no desees mucho y lo obtendrás»; y también: «No pretendas que lo que sucede, suceda como quieres, sino quiérelo tal como sucede, y te irá bien».

Epícteto añadió: «Nunca digas respecto de nada “lo he perdido”, sino “lo he devuelto”». Esto nos recuerda que todo lo que tenemos, lo tenemos prestado. Toda la vida es de paso. Por eso, debemos buscar la belleza en todo. Marco Aurelio encontraba fealdad en ciertas cosas (la podredumbre, o la espuma de la boca de los jabalíes) y de ellas dijo que «sin embargo, al ser consecuencia de ciertos procesos naturales, cobran un aspecto bello y son atractivas».

Para lograr esa aceptación es útil usar la fortaleza estoica. Una técnica que recomendaba Marco Aurelio es alejarse mentalmente de la circunstancia que provoca el conflicto. Es como visualizar los hechos desde arriba, de forma alejada y externa.

Gymnastiké y diakrisis

Los estoicos no solo trabajaban la mente. También el cuerpo. Esta gimnasia (gymnastiké) puede ser de muchas formas. El libro recomienda pequeñas situaciones físicas adversas. El objetivo no es sufrir sino fortalecerse. Epícteto veía bien acostumbrarse a pasar frío, calor, sed, hambre, a una cama dura, a tener paciencia en el trabajo e incluso a saber abstenerse de placeres. Controlarse a uno mismo nos prepara para poder afrontar las adversidades (físicas y psíquicas).

Los ejercicios que nos proponen pueden ser, por ejemplo: ayunar, no fumar, dormir en el suelo algún día, hablar con alguien que nos resulte antipático, guardar silencio durante 24 horas, aguantar la respiración, ejercicios de calistenia (flexiones, sentadillas…), aguantar situaciones indeseables (ruidosas, con frío…), etc. Según Séneca, soportar los tormentos nos obliga a usar grandes virtudes: paciencia, fortaleza, prudencia o perseverancia, por ejemplo. Por su parte, Epicteto recomendaba «hacer desaparecer de la propia vida los padecimientos y las lamentaciones».

Marco Aurelio resaltó que mucha gente busca retirarse lejos para descansar, cuando retirarse en uno mismo es algo más fácil, y al alcance de todo el mundo.

El proceso de diakrisis es el que permite distinguir lo que podemos modificar de nuestra existencia de aquello que es inmutable o no depende de nosotros. Los estoicos animan a ocuparse de cambiar lo primero y aceptar lo segundo. El libro comenta varias técnicas para ambas cosas. Un ejemplo: Si no está en nuestra mano evitar la muerte de un ser querido o resucitarlo, hay que ser indiferente para que, al menos, la vida no nos robe el sosiego y el equilibrio. Pero aclara: La aceptación no es sinónima de inacción (…), sino un mecanismo inteligente para dirigir las fuerzas limitadas hacia aquello que se pueda cambiar. Séneca decía: «Esfuérzate en no hacer nunca nada a la fuerza» (lo cual recuerda al wu-wei del taoísmo).

Phantasia y phantasma

Crisipo y Epícteto destacan cómo, nuestra interpretación de lo que nos sucede dirige nuestra vida. Crisipo llama phantasia a nuestra representación de la realidad basada en hechos, y llama phantasmas a opiniones no basadas en la realidad, sino en algo imaginado. Por ejemplo, estar en la cárcel no suele ser algo deseado, pero se puede ver como el peor de los castigos (algo que no es real), o como un momento que puede aprovecharse para aprender y transformarnos. Los hechos que valoramos como negativos, podemos verlos como posibilidades para nuestro entrenamiento filosófico, para mejorar nuestro control sobre nosotros y agradecer a la vida esa posibilidad. Séneca decía: «Cada uno es tan desgraciado como lo cree».

Los tres últimos capítulos se dedican a fomentar el pensamiento crítico, una herramienta que somete a análisis los objetivos últimos de la acción del individuo que lo emplea. Especialmente interesante es el estudio de las falacias, formas de argumentar típicas de la clase política, con las que se pretende sustentar una idea basándose en elementos que nada tienen que ver con la misma. Algunas de las estudiadas son las falacias ad hominen, ad populum, ad baculum, la falacia del falso dilema y las falacias de apelación a la tradición o a la innovación. Por ejemplo, esta última falacia se emplea mucho para defender tradiciones (como la tauromaquia o la caza) o para defender lo nuevo (como todo lo tecnológico), pero nada es mejor (o bueno) por ser una tradición o por el mero hecho de ser algo innovador. Por eso, sin una actitud crítica, será muy fácil que nos manipulen desde la publicidad o desde la tarima de cualquier mitin.

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¿Por qué maltratamos así a nuestros vecinos los árboles?

Durante los últimos años se está generalizando la poda abusiva, intensiva o salvaje del arbolado urbano. Estas podas se han practicado intensamente durante el último invierno. Personalmente, he podido constatar que esto está ocurriendo en los municipios de mi entorno, en Málaga, pero se extienden a lo largo de la geografía nacional. Casi a diario surgen en las redes y en los medios denuncias de malas prácticas por parte de algún ayuntamiento, tanto de podas intensivas como de talas injustificadas.

Algo está fallando cuando existen unos claros y sencillos criterios técnicos y científicos ampliamente respaldados que sistemáticamente están siendo ignorados. ¿Qué lleva a los políticos municipales a actuar así?

Los ayuntamientos podan a lo loco

Los beneficios que nos aportan los árboles en las ciudades son numerosos: filtración de partículas contaminantes, mitigación del ruido, disminución de la temperatura de las ciudades, cobijo para las aves, reducen niveles de estrés y ansiedad en las personas, nos aportan sombra, etc. Después de las podas salvajes (y por supuesto de las talas) dejamos de recibir todos estos beneficios. Y no olvidemos que muchos de ellos se consideran servicios ecosistémicos esenciales en la lucha contra el cambio climático.

Los motivos que llevan a los responsables políticos a practicar estas podas son variados. En algunos casos se realizan para evitar posibles caídas de árboles o ramas y para controlar plagas. Obviamente, hay casos en los que esta justificación es lícita. Sin embargo, hay que tener en cuenta que las podas son lesivas para los árboles, haciéndolos más débiles y, por tanto, más proclives a sufrir plagas, enfermedades o padecer riesgo de caída. En ocasiones, se crea un problema a un árbol que estaba sano. Es muy común que durante un trabajo de poda en el que no se tomen las medidas de bioseguridad adecuadas (limpieza de equipos entre árbol y árbol, entre otras) se propague, sin querer, una enfermedad entre los árboles.

Sin embargo, el principal motivo es puramente estético. Una inmensa mayoría de árboles son podados para darles una forma artificial. Se abusa de esta poda de manera indiscriminada, sin tener en cuenta la edad del árbol, la idoneidad de esta poda o los riesgos asociados. Esta es una medida electoralista, porque da una falsa sensación a la ciudadanía de que el ayuntamiento está trabajando y cuida de la ciudad, sin tener en cuenta las necesidades reales del arbolado, ni de los vecinos. ¿Cómo nos gusta más un árbol? ¿Con apariencia natural o artificial? ¿Es más importante que el árbol tenga forma geométrica o sus servicios ecosistémicos? ¿A qué otra cosa se podría dedicar todo ese dinero?

En contraposición a la tendencia actual consistente en unas políticas guiadas por criterios subjetivos, estéticos y electoralistas, lo más adecuado sería aplicar criterios técnicos y científicos. Estos están extensamente desarrollados y no dejan margen de duda: la gestión que se está realizando no es adecuada y está resultando gravemente lesiva para el conjunto de árboles, lo que redunda en una menor calidad de vida de los ciudadanos y una menor esperanza de vida de los árboles.

El objetivo del mantenimiento del arbolado debería ser tratar de conseguir la mayor masa foliar posible, la mejor salud de cada árbol y la menor intervención posible, siempre y cuando no sea un obstáculo para otros usos de las calles. Sin embargo, lo que tenemos son árboles con copas cada vez más pequeñas, una salud menguante y podados asiduamente. A veces, se talan para ampliar una calle o una carretera.

Tratar a los árboles científicamente

A través de la Asociación Española de Arboricultura podemos encontrar multitud de libros, revistas, cursos y demás documentación que profundizan en estos criterios. Me quiero centrar en el Estándar Europeo de Poda de Árboles. Este texto ha sido redactado por profesionales de diversos países, de reconocida trayectoria y compromiso con el árbol. Cuenta con el apoyo de la Comisión Europea y tiene por objeto definir los procedimientos técnicos utilizados para la poda de árboles. Hay multitud de aspectos de este estándar que no se tienen en cuenta en nuestras ciudades. Enumeremos algunos puntos importantes:

  • “En general no se recomienda la poda de árboles para resolver problemas triviales percibidos (…), ya que cualquier intervención puede destruir los servicios ecosistémicos prestados por el árbol y a menudo puede dar lugar a árboles inestables y a trabajos de seguimiento innecesarios”.
  • “Es importante reconocer que, generalmente, los árboles no necesitan ser podados”.
  • “La poda provoca lesiones que pueden aumentar la colonización de la madera por parte de hongos y provocar reacciones a las heridas que consumen energía”.
  • “La poda debe limitarse a los casos en los que el efecto positivo del trabajo realizado supere claramente el potencial negativo de las lesiones resultantes. De lo contrario, es preferible continuar con el statu quo y no intervenir”.
  • “Las personas que se dedican profesionalmente a la poda corren un alto riesgo de transmitir plagas y enfermedades entre los árboles”.
  • “El arborista/supervisor cualificado debe proporcionar a todos los trabajadores una sesión informativa sobre el trabajo y una evaluación de riesgos específica del lugar de trabajo”.
  • “Las condiciones que se consideran no recomendables para la poda incluyen: Poca vitalidad y malas condiciones de crecimiento”.
  • “Todos los trabajos realizados en los árboles y su entorno deberían tener en cuenta la posible presencia de organismos acompañantes, en particular de especies protegidas”.
  • “Hay que actuar con la debida diligencia para evitar que se dañen y destruyan los hábitats de las especies valiosas y protegidas”.
  • “La poda de los árboles debería realizarse preferentemente con herramientas manuales (sierra de mano o tijeras de podar)”.
  • “El tamaño de las heridas de poda debe minimizarse”.
  • “Las ramas muertas son una parte natural de la copa de un árbol y no deberían eliminarse a menos que sea necesario”.
  • “La madera muerta debería conservarse en la medida de lo posible para proteger el hábitat asociado y los procesos de descomposición en condiciones naturales (en la copa y en el suelo)”.
  • “La eliminación del área foliar no debería superar el 30%”.
  • “Evite siempre la poda durante largos periodos de sequía”.
  • “Ciclos generales de poda:
      1. Árbol joven: poda regular, pequeñas intervenciones (una vez cada 2-3 años).
      2. Árbol semimaduro: el ciclo se alarga, se deja que el árbol se desarrolle más libremente.
      3. Árbol maduro: Intervenir solo cuando sea realmente necesario”.
  • “Lo ideal es que todas las operaciones de poda (futuras) se definan en un plan de gestión de arbolado a largo plazo”.
  • “Antes de establecer una forma artificial, es necesario un análisis de costes y beneficios”.
  • “La parte superior de la copa siempre debe ser conservada y favorecida (sin reducciones)”.

Conociendo los preceptos de este estándar y observando los trabajos hechos en nuestras ciudades, es fácil darse cuenta de que no se están haciendo las cosas bien. Por citar algunas transgresiones flagrantes del estándar, en Torremolinos, este pasado invierno, a pesar de la intensa sequía, se han realizado desmoches a casi la totalidad del arbolado del centro urbano. Otro caso está en Vélez-Málaga, donde los responsables políticos parecen obsesionados con la forma artificial y especialmente la rectangular, incluso en árboles maduros o semimaduros y aplican sistemáticamente la poda de la parte superior de la copa.

Sobre los ayuntamientos descansa la responsabilidad de ejecutar una correcta conservación del arbolado urbano sin disponer de una normativa de respaldo. Por ello, en lugar de aplicar criterios técnicos se aplican otros dudosamente estéticos y electoralistas.

La mejor forma de llevar a cabo un adecuado mantenimiento sería a través de planes municipales de conservación del arbolado urbano, efectuados por arboristas o técnicos cualificados, que cuenten con un inventario del arbolado, que reflejen la justificación de cada trabajo de poda, que contemple el seguimiento del estado de conservación de los árboles antes y después de las podas, que siga los preceptos del estándar europeo de poda y demás criterios técnicos, etc. Tan importante como el plan director es su correcta ejecución. Ciudades como Málaga o Sevilla cuentan con planes correctamente redactados, pero no se llevan a cabo adecuadamente.

El resto de administraciones superiores a las locales deberían de trabajar para buscar la fórmula que obligue a los ayuntamientos a realizar correctamente su trabajo en esta materia. Se podría plantear una Ley Nacional de Arbolado Urbano, o leyes autonómicas; las consejerías de Medio Ambiente podrían destinar esfuerzos en controlar una correcta conservación; las diputaciones podrían prestar asesoramiento técnico, etc. Las posibilidades son numerosas y es evidente la necesidad de actuar ya.

La buena gestión del arbolado urbano se enmarca dentro de las soluciones basadas en la naturaleza, primordiales en la lucha contra la crisis climática. Otra medida relacionada y necesaria es la renaturalización de las zonas verdes de las ciudades (como los cauces de los ríos), también reclamada por la Comisión Europea en la Estrategia de la UE sobre la Biodiversidad de aquí a 2030. Llevar a cabo la renaturalización es muy sencillo y económico, probablemente más económico que las políticas de zonas verdes actuales: solo es necesario aplicar criterios técnicos y un plan director que priorice la biodiversidad y una estética natural, en lugar de una estética artificial.

Muy exitosos y celebrados han sido los casos de renaturalización de los tramos de los ríos Manzanares y Guadalquivir a su paso por Madrid y Córdoba respectivamente. Con inversiones mínimas se consigue traer la naturaleza de vuelta a la ciudad con todos los beneficios que eso conlleva. Han provocado, así mismo, un efecto llamada, multiplicándose por toda España iniciativas para renaturalizar cauces de ríos en entornos urbanos. Pero no solo los ríos son susceptibles de la renaturalización. En todas las zonas verdes urbanas o parques podrían aplicarse criterios ecológicos. Los beneficios serían incalculables: en educación, para conservación de la biodiversidad, para la salud, etc.

Algunas de las medidas podrían ser: respetar e integrar las plantas autóctonas (que no son malas hierbas), favorecer una mayor diversidad de hábitats para polinizadores en entornos urbanos, minimizar las podas de plantas y arbustos, especialmente en época de floración o de cría de aves, dejar espacios libres de césped y vegetación, reducir el uso de biocidas, cambiar parques por bosques urbanos, implantar huertos urbanos, plantar bosques comestibles, promover los alcorques vivos y amplios, reducir o eliminar la práctica de desbroce de praderas, no usar césped artificial, etc.

En definitiva, es necesario cambiar el paradigma jardinero y dejar de maltratar a los árboles y a toda la vegetación, por nuestra salud, para proteger la biodiversidad y para adaptarnos al cambio climático.

Juan Lisbona @juanlr988, Arquitecto Técnico.
Emergencia Climática Axarquía.

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