Prohibir la caza es lo único razonable – #StopCAZA #LaVerdadDeLaCaza #NoALaCaza

En los países en los que está PROHIBIDO CAZAR, primero se habló de la prohibición y decían que era imposible. Luego, se aceptó como algo posible y beneficioso. Y finalmente se prohibió cazar. Moraleja: Hablemos de PROHIBIR LA CAZA porque es posible, legítimo y ético.

En plena pandemia por el COVID-19, la Junta de Andalucía (PP) autoriza a los cazadores a moverse libremente mientras los demás no podemos pasar de una localidad a otra. Hay más libertad para matar que para disfrutar de la Naturaleza respetándola. No puedes cambiar de localidad para tomarte un bocadillo en el campo, pero si vas a cazar puedes recorrer Andalucía libremente (e incluso ir a Castilla-La Mancha). Es otra de las aberraciones del PP contra los animales y el medioambiente.

Los cazadores alegan que son imprescindibles para el mantenimiento de las poblaciones. Ese es su principal argumento para existir. Y es totalmente falso: la caza no sirve para controlar las poblaciones, porque no es ese el objetivo y, aunque sirviera, el problema de la caza es su falta de ética animal y ecologista (contaminación por la munición, muerte de otras especies, incluso protegidas…). Solo hay que pensar que los cazadores —invariablemente hombres— no cazan por amor a la naturaleza. Cazan porque les gusta matar. Ese es el único motivo que los mueve. Si no les gustara afinar su puntería para matar, no saldrían al campo, por mucha falta que hiciera controlar las poblaciones. ¿Cuántos cazadores plantan árboles? No lo sabemos. Pero sí conocemos a muchos planta bosques, que no cazan.

¿De verdad hay superpoblaciones y la caza es esencial?

Sobre esto hay que exponer cuatro ideas básicas:

  1. Los cazadores crían y alimentan artificialmente especies cinegéticas para luego soltarlas y disparar mientras huyen. Hay multitud de imágenes sobre esto, muy lamentables. El negocio de la caza genera superpoblaciones y luego los cazadores pretenden erigirse en los controladores de la naturaleza y en los salvadores del planeta a balazos.
  2. Cuando hay superpoblaciones —de forma esporádica— es porque faltan depredadores, precisamente porque los cazadores los matan. Los mismos cazadores que alegan que hay superpoblaciones para cazar, también defienden cazar el lobo, el depredador más natural. ¿Es eso amor a la naturaleza o amor a las armas de fuego?
  3. Hay formas éticas de controlar las posibles superpoblaciones. El problema ocurre cuando no hay ética, sino ganas de disparar. En Países Bajos, por ejemplo, se aplican métodos éticos, como la esterilización de hembras.
  4. La caza es la causa directa de la extinción o del declive de cientos o miles de especies (desde el origen del Homo sapiens, y no hemos aprendido nada ni siquiera con la pandemia, y algunos siguen sin querer aprender). Los cazadores no solo disparan a lo que declaran cazar sino que, por el camino, matan a muchas otras especies. Por ejemplo, recientemente en Huesca un cazador mató a una osa (especie protegida) y el mismo día, en Palencia, otro cazador mataba a otra osa. Son “supuestos accidentes” demasiado frecuentes, a los que hay que sumar los que no se publican. En medio de un bosque, ¿quién sabe a qué dispara cada cazador? No podemos permitirnos poner más especies en peligro; pero la lista crece cada año.

¿Qué salud mental y qué formación ética tienen los cazadores, si es más fácil conseguir un permiso de armas que el carnet para conducir?

La caza es un reducto más de un patriarcado en crisis. A la mayoría de los hombres no les gusta matar animales. El porcentaje es casi del 100% entre las mujeres. Una vez más, el feminismo da lecciones de responsabilidad, empatía y sostenibilidad. Igual que no puede haber ecologismo sin minimalismo, tampoco puede haber feminismo sin animalismo. Son caminos que van de la mano.

Si queremos construir una sociedad pacífica, ética y sostenible, debemos urgentemente prohibir la caza, como han hecho otros países. Es algo que se hará tarde o temprano y esperemos que sea a la vez que la abolición de la tauromaquia.

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Marco Aurelio: Pensamientos estoicos para el mundo de hoy

Marco Aurelio, un emperador filósofoEl emperador romano Marco Aurelio (121-180) fue un filósofo estoico. Puede decirse que fue uno de los primeros en concebir un Estado justo con igualdad de derechos. Una de sus máximas fue no ser esclavo ni tirano de ningún hombre. El pueblo a veces criticaba sus tendencias filosóficas y él supo ver el riesgo de querer convertir a los demás en filósofos. Se cuenta que un general sublevado llegó a llamar a Marco Aurelio «viejecilla filósofa».

Su obra Pensamientos fue escrita como notas personales sin intención de ser divulgadas. Dado que el estoicismo es una filosofía viva, útil y muy actual merece la pena estudiarse.

Marco Aurelio Antonino fue un emperador extraño. Para empezar, nunca quiso ser emperador pero el destino le colocó en la línea sucesoria al ser adoptado por su tío materno, que se convertiría en el emperador Antonino Pío, el cual fue a su vez hijo adoptivo del emperador Adriano. Para compartir responsabilidades, el mismo día en que fue nombrado emperador otorgó el cargo de coemperador a su hermanastro Lucio Vero (también hijo adoptivo de Antonino Pío) con el que gobernó 8 años, hasta la muerte de éste. Marco Aurelio gobernaría en solitario 11 años más, hasta su muerte (por causas naturales; lo cual es casi otra rareza más).

Marco Aurelio fue criticado por leer en el circo, pero él confesó que ver lo mismo «una y otra vez» le producía «hartazgo». ¿Qué opinaría de la visión del deporte como espectáculo en nuestra sociedad?

Un grave error de Marco Aurelio fue no adoptar como hijo a alguien que pudiera gobernar con sensatez. A su muerte, le sucedió su hijo Cómodo, un emperador excéntrico, ególatra y manirroto, que acabó con la dinastía Antonina y con una temporada de tranquilidad en el gobierno de Roma. Como tantos otros emperadores, Cómodo fue asesinado.

Aunque el estoicismo propiamente anima al filósofo a participar en la vida política, para Marco Aurelio la filosofía no es solo un conjunto de doctrinas, sino una forma muy exigente de vida, que difícilmente puede casar con la tarea de emperador (cfr. [1]). Para Marco Aurelio la vida en la corte y la filosofía son como madrastra y madre respectivamente: a la primera se le debe respeto, pero es con la segunda con la que se disfruta estar.

De la filosofía de Marco Aurelio podemos destacar:

  • Tener muy presente la muerte para relativizar lo que nos pasa (algo a lo que también invita un curioso relato de Paulo Coelho).
  • Admitir la constante transformación de todo (igual que el budismo).
  • Reconocer la insignificancia de las cosas mundanas (como resalta el Eclesiastés), y a la vez estar atentos a la propia vida para no vivir como los ignorantes, insensibles a los detalles que parecen insignificantes.
  • Aceptar lo que la vida nos depare y usarlo como medio para mejorar, buscar la verdad, y vivir con coherencia entre lo que se dice y lo que se piensa.

Marco Aurelio acepta cualquier proposición sensata aunque proceda de distintas corrientes filosóficas (Epicuro, Epícteto…). Es una rareza un emperador austero que deja constancia de su agradecimiento por enseñarle «que es posible vivir en la corte sin necesitar guardias, ni vestiduras ostentosas, (…), sino que es posible reducirse uno mismo lo más cerca posible a un ciudadano particular».

Este emperador no abolió la esclavitud (seguramente no le hubieran dejado hacerlo) pero sí mostró preocupación por ese tema y por otros que en su época no eran en absoluto prioritarios, tales como la condición de los menores y de las mujeres.

Pensamientos (su obra universal)

Comienza alabando y agradeciendo las virtudes más destacadas de la gente con la que ha compartido su vida: su abuelo, su padre biológico (que murió cuando Marco tenía 10 años), su madre, sus maestros… Por ejemplo:

  • De su madre, Domicia Lucila, resalta su generosidad y su forma de vida sencilla «apartado del modo de vivir de los ricos» (a pesar de proceder de una familia adinerada).
  • Del filósofo estoico Sexto de Queronea resalta «el no dar jamás impresión de irritación ni de ninguna otra pasión, sino ser al mismo tiempo el más impasible y el más afectuoso».
  • De su secretario Alejandro de Seleucia resalta «el no decir a nadie (…) eso de estoy ocupado».
  • Del filósofo Catulo destaca «el ser profundamente respetuoso al hablar de los maestros».
  • De Máximo «el saber bromear bien».
  • A su padre adoptivo Antonino Pío le dedica más palabras que a nadie, destacando por ejemplo, el ser «insensible a la adulación» y sencillo en general, especialmente en el vestir.

Marco Aurelio nos invita a estudiar y reconocer las virtudes en los demás y a intentar imitarlos.

«Hemos nacido para colaborar» y vivir «conforme a la naturaleza»

«Hemos nacido para colaborar, como los pies, como las manos» dejó escrito. Marco conocía la fuerza de la colaboración, pero también era consciente de las dificultades. Por eso, cada día se preparaba para encontrarse «con un entrometido, un ingrato, un prepotente, un falso» y, a pesar de ello, no alterarse, «ni tomarle odio». Cultivaba la comprensión y el respeto hacia los demás, independientemente de su posición.

Marco Aurelio filosofa mucho con la muerte, para asumirla con naturalidad: «hazte a la idea, te estás muriendo», sentenció. Para él, no hay mucha diferencia entre morir un día u otro. Preocuparse por eso es superfluo. Mientras llega la muerte, su lema es vivir «conforme a la naturaleza» y poco a poco va desgranando a qué se refiere: «cualquier cosa que hagas, hazla con la intención de ser bueno», apelando a la propia conciencia y rectitud, sin esperar alabanzas, porque «lo que recibe la alabanza no resulta ni mejor ni peor».

Así, cuando uno actúa conforme a la naturaleza no tiene que prestar atención a las consecuencias, entendiéndose que incluso aunque sean negativas no había mala intención. Lo cual no implica, por supuesto, ser irresponsable con dichas consecuencias. Algo similar proclama la vía filosófica-espiritual del Karma Yoga de Vivekananda: actuar sin desear los frutos de la acción. Pero Marco sabe que a veces puede ser un camino difícil y no es un intransigente. Él propone alegrarse solo por notar algún progreso en nuestro camino. En otro pasaje parece referirse a todo esto cuando dice: «Es importante lo que obras e indiferente la materia sobre la que obras».

Este filósofo sugiere estar atento a las pequeñas cosas, poniendo como ejemplo las grietas del pan o los higos que se abren cuando están maduros, pues hasta eso tiene su «belleza particular». En cambio, pensar sobre los demás lo considera una pérdida de tiempo, salvo que sea por algo importante.

Marco pone énfasis en ser «simple y amable» y en poder contestar en todo momento con franqueza y sin rubor si alguien te pregunta en qué piensas. Dos de sus máximas son: «Hazte simple», y «sé sobrio relajadamente» .

En otra simple y poderosa cita consigue sintetizar el estoicismo: «¿Te sucede algo? Bien está». Para Marco, eso que te sucede «te estaba destinado y asignado». No tiene sentido enfadarse por lo que haya ocurrido. Las cosas pasadas están bien; no puedes demostrar que podrían haber sido diferentes. La aceptación es mejor camino que la negación.

«No seas ni de muchas palabras ni de muchas obras»

Eso puede sonar como un consejo raro en una sociedad donde todos quieren que su voz se escuche por encima de las demás y que sus actos sean vistos y alabados. Para Marco, el sabio «no se lamenta, no precisará de soledad ni de multitudes (…) vivirá sin perseguir ni huir» y le dará igual vivir mucho o poco («ni lo más mínimo le habrá de importar si hará uso de su alma en la envoltura del cuerpo durante un plazo mayor o menor de tiempo»).

Citando a Demócrito recalca: «¡Ocúpate en pocas cosas, si es que quieres vivir tranquilo!». Así, cuando perdamos la tranquilidad recomienda pensar si no será esa preocupación «una de esas cosas innecesarias», de las que podemos prescindir para vivir más tranquilos.

Como las filosofías orientales, Marco resalta que «cada uno vive tan solo el presente», porque «lo demás o ya está vivido o es incierto». Por tanto, solo el ahora es real y existe, por lo que es de necios dedicar tiempo excesivo a pensar en lo que no existe. Así pues, recomienda: «atiende solo a lo que haces en el momento presente».

Lo propio del hombre bueno es «amar, aceptar lo que le sucede y le está destinado», ser alegre, «obediente a Dios», sincero y justo.

Tu opinión puede hacerte más daño que la de los demás

Como si criticara el turismo, Marco expresa su desconcierto ante los que buscan lugares para retirarse, cuando la verdad es que «te es posible retirarte en ti mismo a la hora que quieras» y encontrar el «bienestar más completo» al instante. Seguramente se refería a un trabajo de introspección similar a la meditación oriental. Él se encomendaba a sí mismo no angustiarse ni extenuarse. Todos tenemos «ese retiro a la parcelilla de ti mismo», donde reflexionar que las preocupaciones de la vida no son culpa de lo exterior, sino de nuestros pensamientos internos, de cómo interpretamos lo que nos ocurre. Marco lo sintetiza en una frase: «Suprime lo de “he sufrido un daño” y queda suprimido el daño».

El estoicismo de Marco Aurelio tal vez puede resumirse con dos palabras: aceptación tranquila. Aceptación de lo que la vida nos depara a cada uno como si hubiéramos nacido para ello y, por tanto, no tiene sentido estar disgustado por ello. Marco se propone aceptar «lo que sucede, incluso si te parece demasiado áspero, porque (…) eso no le tocaría a nadie si no conviniera al conjunto». Cuando aceptas y dejas de oponerte, llega la tranquilidad.

Él lo tiene claro: «nada me ha de ocurrir que no sea conforme a la naturaleza del conjunto». «A nadie ocurre nada que no pueda naturalmente sobrellevar». «Vive con los dioses el que constantemente les muestra que su alma está satisfecha con lo que le han asignado». Obviamente, se puede intentar cambiar tu situación, mientras aceptas que, por ahora, la situación es la que es. Incluso si alguien te ofende, Marco aconseja dejarle porque ese es su problema y la tarea de cada uno es dominarse a sí mismo para actuar conforme a la naturaleza.

Empatía hacia humanos y animales

Resalta la empatía que muestra Marco Aurelio hacia los demás. Dice: «ponte en lo posible en el alma del que habla». Pero también hacia los animales, afirmando: «A los animales irracionales y a las cosas (…) trátalos (…) magnánima y libremente».

Podríamos decir que Marco Aurelio tenía cuidado de que el poder no se le subiera a la cabeza y se decía a sí mismo: «cuida de no cesarizarte, de no teñirte en púrpura (…). Consérvate simple, bueno, puro, (…) amante de lo justo, piadoso, benévolo, afectuoso»…

«Sea lo que sea lo que alguien diga o haga, yo debo ser bueno (…) [como una] esmeralda y mantener el color que es el mío propio».

«Todas las cosas están entrelazadas»… y cambian constantemente

En muchos contextos se dice que todo está relacionado. Incluso Einstein llegó a recomendar sentirnos conectados al Universo.

Ante el miedo a los cambios, Marco se pregunta «¿qué puede surgir sin cambio? (…) ¿Podrías tomar alimento si no se transformara?». Sin saberlo, este filósofo coincide con el principio budista de Anitya (transitoriedad, inestabilidad), por el que se asume que todo está en continuo cambio.

Respetar a los que obran mal (pero no ser como ellos)

Marco propone «amar también a los que yerran» (Jesús diría a los que pecan). Ahora bien, Marco aclara que los que yerran lo hacen «por ignorancia y contra su voluntad». Los que obran mal lo hacen porque creen que eso es bueno. Decir simplemente que son malos es negarnos a entenderlos (como dice Pigliucci) y por tanto no podremos ni entender sus motivos, ni enseñarles correctamente.

Marco lo explica así: «Cuando alguien cometa una falta contra ti, piensa qué opinión tenía sobre lo bueno y lo malo cuando cometió la falta, pues en cuanto lo veas lo compadecerás y no te sorprenderás ni te irritarás». «Hay entonces que ser comprensivo. Pero si ya no tienes eso ni por un bien ni por un mal, con más facilidad serás benévolo con el desconsiderado». Marco propone abrir nuestro punto de vista, aceptar que todos cometemos errores y aceptar que la vida sigue y que puede ser maravillosa si perdonamos.

Ante los que se equivocan, Marco sugiere corregirlos si es posible y si no, enmendar el error. «Y si no puedes tampoco, ¿a qué te lleva la protesta?». «Los seres humanos han nacido los unos para los otros: así que instrúyelos o sopórtalos». Marco, sin duda, no querría las quejas vacías.

Apegos y rechazos

Una de las causas de mayor sufrimiento es el apego a las cosas, el «apreciarlas demasiado (…) de modo que te veas turbado cuando no estén presentes». Así, cita a Eurípides: «No hay que irritarse con las cosas, pues nada a ellas les importa». También cita el Gorgias de Platón cuando sabiendo que todos vamos a morir, aconseja centrarnos en vivir felizmente lo que nos quede de vida. Marco afirma que «vivir felizmente reside en muy pocas cosas». El «pensamiento sereno» es una de ellas, aunque para ello tengas que aislar tu mente, incluso si gritan contra ti o mientras «las fieras despedacen tus pobres miembros».

Sin duda, el ser humano puede controlar su mente, lo cual no significa que sea fácil. De hecho, él se propone repetir a modo de mantra: «Ahora está en mi poder que en esta alma mía ninguna maldad haya, ni deseo ni turbación alguna en absoluto». Y añade: «Ten en tu mente que este poder es conforme a la naturaleza». ¿No sería fantástico que todos domináramos el poder de no perturbarnos? Es un poder que tenemos, aunque ni siquiera intentemos usarlo.

Dado que el mal —o el error— se genera en la mente, Marco se propone intentar huir de ello y hacer su parte porque, por pequeña que sea, su parte es lo único que está en su poder: «Es ridículo no intentar huir de la propia maldad, lo cual es posible, e intentar huir de la de los demás, lo cual es imposible». Además, rechaza la fama o las alabanzas por hacer las cosas bien: «Cuando hayas hecho el bien y otro haya recibido tu beneficio, ¿qué buscas además fuera de esto?». A los que buscan la fama o alguna recompensa les llama directamente «tontos». Marco tampoco propone rechazar los beneficios de nuestras acciones, sino no esperarlos ni, mucho menos, exigirlos.

En su caso, él buscaba ser buen filósofo pero por culpa del cargo de Emperador se lamenta de que ello se le escape de las manos, consolándose a sí mismo diciéndose: «quédate contento si lo que te queda de vida lo vives como la naturaleza quiere que lo hagas». Marco desprecia las quejas, especialmente las suyas, y por eso se dice a sí mismo: «Que nadie te escuche más lamentarte de la vida en la corte, ni siquiera tú mismo». Fiel a sus principios, se propone aceptar la vida en la corte con sus ventajas e inconvenientes.

Como ayuda para aceptar las cosas como son, Marco escribe: «A ningún hombre le puede suceder nada que no sea un suceso humano, ni a un buey uno que no sea bovino, ni a una vid uno que no sea de viña, ni a una piedra algo que no sea propio de una piedra. Por tanto, si a cada cosa le sucede lo usado y natural, ¿por qué te irritas? En efecto, la naturaleza común no te asigna nada intolerable». En una de sus citas más famosas proclama: «Si sufres por algo de fuera, no es aquello lo que te importuna, sino tu juicio sobre ello. Y borrarlo está ya en tu poder.»

Marco recomienda no hacer suposiciones y centrarse en los hechos. Si te informan de que alguien habla mal de ti, eso no implica que hayas recibido daño alguno. Su objetivo es evitar preocuparse de más, lo cual tiene mucho sentido si tenemos en cuenta que la mayoría de las cosas que más nos preocupan no acaban sucediendo nunca. Esto está muy en la línea del recomendable libro Los Cuatro Acuerdos de Miguel Ángel Ruiz.

«El que comete injusticia, contra sí mismo la comete»

Marco Aurelio condena al que miente, porque «disiente de la naturaleza» y «crea desorden», y al que se equivoca: «El que yerra, yerra contra sí mismo. El que comete injusticia, contra sí mismo la comete, porque a sí mismo se perjudica». No parece que el filósofo tenga en mente la ley del karma, sino más bien, la seguridad de que el que obra mal no vive tranquilo. También condena al que persigue el placer y rehuye el dolor. Obviamente, no se trata de buscar el dolor y rehuir el placer, sino de hacer lo correcto independientemente de que implique placer o dolor. El estoicismo exige aceptar nuestra vida, con todo lo que ello implique, y especialmente, aceptar la muerte porque es «una de esas cosas que la naturaleza quiere».

No tengas miedo, pues eso depende de ti

Marco critica a los que se quejan de las cosas negativas de la vida: «La pérdida no es otra cosa que transformación (…) y desde la eternidad venía sucediendo». Propone cambiar nuestro punto de vista: en vez de pedir a los dioses que no ocurran cosas malas, propone pedir «el no tener ningún miedo de esas cosas, ni desear nada de esas cosas, ni entristecerte por ninguna de esas cosas». No está en tu mano evitar que pasen cosas indeseables, pero sí puedes controlar cómo te afectan. «Entonces, ¿no es mejor hacer uso de lo que dispones con libertad que desesperarte por las cosas que no están en tu poder?». Su propuesta se aplica a todo lo que no nos gusta. Ante una preocupación, Marco compara las preguntas que se hace cualquier persona con las que se formula un filósofo: «Otro: ¿Cómo podré librarme de aquello?; Tú: ¿Cómo no necesitaré librarme de aquello?».

Ante los malvados del mundo, Marco se pregunta: «¿Es que puede dejar de haber desvergonzados en el mundo? No puede ser. Entonces, no pidas lo imposible». Al aceptar que esa gente debe existir, «serás más benévolo hacia cada uno» y evitarás enfadarte porque no merece la pena que los actos de otros te hagan a ti peor persona. Siempre hay que mantener la calma y la «mansedumbre hacia los que intentan ponerte obstáculos» pero, aclara, tanta «debilidad» es «enfadarse con ellos» como «ceder por miedo». Y si tú haces el bien, no esperes recompensa: «¿Qué más quieres al hacer el bien a alguien? (…) Es como si el ojo pidiera recompensa porque ve, o los pies porque caminan».

Marco sabe ser agradecido a la naturaleza y a la vida. «A la naturaleza que da y concede todo, dice el hombre instruido y respetuoso: Dame lo que quieras, toma lo que quieras. Y dice esto no con insolencia, sino solo con obediencia y agradecido a ella».

También es comprensivo con los demás y consigo mismo y sabe valorar lo pequeño: «Quédate satisfecho con el más pequeño progreso, y piensa que lo que resulta de esa pequeñez no es nada pequeño».

Conclusiones

El estoicismo de Marco Aurelio se puede resumir en el desprecio de las cosas materiales, en la aceptación de la vida tal cual ocurre, con total calma, sin enfadarse por lo que no podemos controlar, y en centrarse en lo que depende de nosotros ahora, haciendo nuestras tareas correctamente. Esto está en consonancia con la escuela cínica de la que surge el estoicismo, así como con la vida de famosos ascetas griegos y romanos. Para Marco Aurelio solo el necio se alegra o se aflige por lo que le sucede y por eso condensa el estoicismo en una frase: «¿Te ha acontecido algo? Está bien».

Esa aceptación no implica la inacción. Es decir, que es compatible el intentar mejorar el mundo y, a la vez, aceptar que las cosas están como están. La aceptación en el ecologismo evitaría la frustración pero, por supuesto, eso no implica dejar de pensar qué hacer para mejorar nuestras relaciones con todo. En este sentido, la austeridad estoica —el minimalismo— es algo esencial en cualquier ecologismo sincero.

♦ Lecturas recomendadas:

  1. Marco Aurelio Antonino: Pensamientos, Cartas, Testimonios. Tecnos, 2ª ed. 2010, con un estudio preliminar de Javier Campos Daroca.
  2. Minimalismo: diez retos para un camino más feliz.
  3. Vídeos: 10 pasos para convertirte en un perfecto estoico y 7 ejercicios.
  4. Libro Historia de la Filosofía y de la Ciencia, de Ludovico Geymonat (Resumen).
  5. Resumen de algunas filosofías y religiones orientales.
  6. Libro Vivir (bien) con Menos, de Linz, Riechmann y Sempere (Resumen).
  7. Libros resumidos sobre Filosofía/Religión.

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Miremos al ser humano desde fuera del ser humano: ¿Merecemos ser perdonados?

Mirar a la humanidad desde fuera de la humanidadLo que proponemos es imposible. Lo sabemos. Pero solo intentarlo nos hará mejores seres humanos. Más humanos. Miremos al ser humano como si no fuéramos miembros de esa especie.

En su libro Ecoanimal, Marta Tafalla sostiene que, a grandes rasgos, la gente suele estar orgullosa de lo que la humanidad ha hecho gracias a la “inteligencia”. Somos violentos, generamos guerras y cometemos genocidios y extinción masiva de especies, pero en cambio, muchos opinan que nos salvamos porque existieron grandes genios como Shakespeare, Cervantes, Miguel Ángel, Mozart, Beethoven o Frida Kahlo.

Tafalla se refería principalmente a la realización estética o artística, pero podríamos también meter aquí a los avances científicos gracias a personajes como Galileo, Newton, Descartes, Pascal, Marie Curie, Einstein, Severo Ochoa, Ramón y Cajal o Margarita Salas, por ejemplo.

Según Tafalla, “no importa cuánto daño causemos, seguimos enamorados de nosotros mismos”. Sin embargo, respecto a la creación artística y científica hay al menos tres razones por las que debemos cuestionar la capacidad del ser humano de crear de forma inteligente, justa y sostenible:

  1. El desastre climático es por culpa del ser humano.La naturaleza es arrasada. Eso demuestra que solo apreciamos lo que nosotros creamos, o bien, que no valoramos la naturaleza de forma general (ni siquiera superficialmente). Los avances científicos y tecnológicos suelen usarse para consumir más y destrozar todo tipo de ecosistemas. Para la ciencia, en general, la naturaleza es más algo a doblegar que algo a conocer. Por eso se modifican genes para que las especies se comporten como nosotros queremos. Por eso se prueban medicamentos y cosméticos en animales generando sufrimientos indecibles. Por eso la tecnología no cesa de investigar cómo exprimir más los recursos naturales para, como dijo De Jouvenel, ser más y más ricos.
  2. Buena parte del arte, al igual que la filosofía o la ciencia, “han servido para legitimar una civilización radicalmente injusta”. En todas las épocas ha habido gente que ha luchado contra las injusticias de todo tipo (esclavitud, racismo, machismo, homofobia, especismo…), pero sus obras no tuvieron la misma repercusión que las obras de los más sumisos. Tafalla denuncia que “un caso paradigmático es la manera como el mundo del arte ha vetado tradicionalmente la creación artística realizada por mujeres” o por artistas de culturas no occidentales. Algo similar puede decirse en la ciencia: ha discriminado a la mujer y, más aún, a los animales. En nombre de un hipotético avance científico se torturan todo tipo de animales, sin compasión. Todo el daño producido a todos los animales en nombre de la ciencia parece ser legítimo por las ventajas para una única especie que se atribuye a sí mismo una superioridad moral inexistente.
  3. No hay interés en una valoración objetiva y ética: El ser humano también destruye o aísla el arte cuando no encaja con sus gustos o cuando el arte critica a los poderosos. Por otra parte, tenemos que denunciar, como hace Harari, que hoy la ciencia está al servicio de quien paga: empresas que buscan su propio beneficio, o gobiernos que valoran los proyectos científicos de forma sesgada por intereses meramente políticos o económicos. No es que la valoración ética sea difícil, es que no hay interés en que se haga (ni en ciencia, ni en tecnología, ni en industrias… ni en eso que se está llamando como nuevas entidades).

¿Puede salvarse a la humanidad de las críticas que nos acusan de destrozar el planeta?¿Deberían salvarse de la crítica los grandes artistas y los mejores científicos? La respuesta es, en general, negativa. Primero, porque muchos artistas y científicos son fichas manipuladas que simplemente han perpetuado los errores. Podrían salvarse de la crítica aquellas personas que han advertido o advierten de los peligros de ciertas obras (artísticas, científicas o de cualquier otra índole). También podrían salvarse de la crítica los pocos que han levantado su voz contra los errores y las injusticias del mundo de su tiempo.

Para Tafalla, es necesario y urgente “dejar de mirarnos tanto el ombligo de nuestras creaciones” y “practicar la humildad. (…) Apreciar la belleza natural exige precisamente renunciar a dominar y poseer”. Así por ejemplo, la caza es un acto principalmente destructivo, porque acaba con el placer de observar un animal vivo, se roba una vida, se genera sufrimiento y se reduce “la riqueza estética de ese animal” y, de hecho, de todo el planeta.

Libro de lectura rápida para entender qué está causando la terrible crisis ambiental global y cómo podemos remediarla.

Libro de lectura rápida para entender qué está causando la terrible crisis ambiental global y cómo podemos remediarla.

Miremos a la humanidad desde fuera de la humanidad: ¿Perdonaría un extraterrestre a la humanidad tras ver sus actos? ¿Perdonaría un cerdo de granja, una vaca lechera o un ratón de laboratorio a la humanidad?

Es hora de pedir perdón y de afrontar cambios sustanciales.

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Minimalismo: diez retos para un camino más feliz

El minimalismo es la tendencia a reducir nuestras posesiones materiales a lo más esencial. Para saber qué es lo más esencial, tendrás que reflexionar sin hacerte trampas, y caminar, poco a poco, en una senda hasta donde quieras llegar.

El minimalismo prioriza el tener menos y el tener más: menos espacio, casas más pequeñas, menos muebles, menos ropa, menos posesiones… pero también más tiempo, más conciencia, más libertad…

Probablemente ya has empezado este camino o quizás nunca has oído hablar de esto. Sea cual sea tu caso, esperamos que te sean útiles nuestro conjunto de retos para caminar hacia el minimalismo y nuestras razones para hacerlo.

Diez retos minimalistas: No te prohíbas ser más feliz

Ideas como estas ya las han puesto en práctica muchas personas por todo el mundo, pero las normas y los retos para ti los pones tú. Es muy posible que algunas ya las hagas. Puedes contarnos tus experiencias e ideas en los comentarios.

  1. Reto 333: Consiste en vivir con 33 prendas durante 3 meses. En esas prendas debes contar todo lo que uses para vestir dentro y fuera de casa (incluyendo zapatos y complementos como collares, cinturones o anillos). Si quieres, puedes no contabilizar la ropa interior, pero intentando minimizarla para ser coherente con el objetivo del reto. Los que lo prueban en serio, lo consiguen y toman conciencia de dos cosas: de que no necesitan tanto como pensaban y de que los demás no se dan cuenta. Es decir, los demás se fijan menos en nuestra ropa de lo que se suele creer. Pero por otra parte… ¿qué importa si lo hacen?
  2. Descarta cada día una posesión (mínimo durante un mes): ropa, zapatos, libros, electrodomésticos, utensilios de cocina, adornos… Cuando te fuerzas a buscar cosas que te sobran, suelen salir más cosas de las que uno imagina. Puedes venderlas o donarlas.
  3. Piensa al comprar: Antes de comprar, pregúntate qué valor aporta a tu vida. No compres por impulso o, al menos, sé consciente de cuándo lo haces. Retrasa la compra un día. Tal vez en ese día descubres que no era tan importante en tu vida y te liberas de esa necesidad. Si compras cosas porque crees que te van a hacer más feliz, ya deberías haberte dado cuenta de que casi nunca funciona.Comprar cosas que no necesitas es la mejor forma de hacerte infeliz y, a la vez, destrozar el planeta. La gente feliz regala más y compra menos. Mucho más importante que deshacerte de cosas inútiles es dejar de comprar cosas que realmente no necesitas (aunque sean útiles).
  4. Revisa y dona tus libros y ropa: Cuando termines un libro, no lo guardes (salvo excepcionalmente si lo quieres releer o consultar). Haz que circule. Revisa tus libros, encuentra alguien que los quiera o dónalos a una biblioteca. Los libros y la ropa suelen guardarse incluso aunque no se piensen volver a usar.
  5. Disminuye tu vida digital: Desconecta el móvil totalmente durante un día. El reto no es dejar totalmente el móvil o las redes sociales para siempre, sino demostrarte —y sentir— que no eres dependiente de todo eso. Una forma es reducir su uso y restringirlo por temporadas. Reflexión: ¿A qué dedicas el tiempo que antes dedicabas a estar conectado?
  6. Observa si tu mente está centrada en lo que estás haciendo (mindfullness): Si estás comiendo, estás comiendo, no mirando el móvil. Si estas charlando con alguien, no estés pendiente de la TV o de otra cosa. ¿Mirar el móvil constantemente te aleja de los que tienes cerca? Y… ¿de tu propia vida?
  7. Medita: Puedes buscar información por Internet (técnicas, meditaciones guiadas…), pero lo más simple es estar en silencio al menos 30 minutos observándote. Puedes contar tus respiraciones, fijarte en tus pensamientos, centrar tu atención en un objeto… Podrás descubrir, por ejemplo, lo poco que necesitas para ser feliz. Si no encuentras calma, es que necesitas practicar. La experiencia es mucho más gratificante si no esperas conseguir nada particular.
  8. Reduce tu colección de algo, más de lo que te gustaría: zapatos, cosméticos, productos de limpieza, libros, ropa, un cuadro… Este reto no trata de dar lo que te sobra, sino de dar algo que te duela, aunque sea un poquito. Ahí es donde descubrirás que eres libre de esas posesiones. Dona algo que te esclavice, algo que creas que realmente necesitas. En cambio, conserva lo que te permita mayor libertad, aquello que no te importará perder. Una modalidad de esto es deshacerte de algo con valor sentimental. El minimalismo exige ciertos sacrificios pero te alegrarás al saber que no necesitas esas cosas que tú creías importantes. De hecho, normalmente esas cosas suelen ser trabas que te impiden crecer y avanzar. Tira lastre en tu vida.
  9. Sé crítico con la publicidad: Piensa en qué dice el anuncio y en qué no dice. ¿Qué impactos ambientales no aparecen en la publicidad? ¿Esconden sufrimiento animal? ¿De verdad la gente del anuncio es tan feliz o están actuando? ¿Cómo afecta ese producto a tu salud?
  10. Usa lo viejo: Descubre que aunque la ropa o los zapatos estén gastados o incluso tengan agujeros siguen siendo (casi siempre) útiles y cumpliendo su misión principal. Lo viejo suele seguir siendo útil y merece elogios. Libérate del qué dirán. En este reto también entra conservar o arreglar lo que tienes antes de sustituirlo por algo nuevo, incluso aunque sea más caro: muebles, coches, ordenadores, teléfonos, electrodomésticos

Si algún reto lo haces solo de forma parcial, no es un fracaso, sino un paso en la buena dirección.

¿Qué vas a conseguir siendo minimalista?

  1. Tendrás cosas útiles y que tengan sentido para ti. Te habrás deshecho de lo que te sobra, de lo que te da trabajo o te estorba. Lo importante es que lo que tengas, sea importante para ti y te haga feliz.
  2. Ganarás tiempo, espacio y molestias. Recuerda que las cosas que tienes, te quitan tiempo y requieren de tu energía para cuidarlas.
  3. Ganarás dinero para las cosas que para ti sean importantes. Si compras menos cosas innecesarias, puedes usar tu dinero de forma más inteligente. Por ejemplo, para comprar cosas de más calidad y mayor duración, o bien, para emplear el dinero en otras causas (asociarte a ONG, colaborar en proyectos…).
  4. Aprenderás que los objetos no te hacen mejor persona ni más valiosa. Eres igual de valioso tengas lo que tengas. Te centrarás en ser más y mejor, en vez de en tener más.
  5. Avanzarás como ecologista. No hay auténtico ecologismo sin minimalismo.
  6. Divulgarás valores importantes en tu entorno. Enseñarás a tus hijos, familiares, amigos o vecinos a valorar lo importante. Los niños aprenden por el ejemplo y verán así más natural desde jóvenes cosas como tener menos juguetes, no tener cosas repetidas, usar menos tecnologías, ser críticos con la publicidad…

Para terminar…

Un lema minimalista dice: “Ama a las personas y usa las cosas, porque lo contrario nunca funciona”. Los consumistas están vacíos por dentro y creen que comprando cosas se van a llenar. Llenan es su casa, no su vida. Y vacían su cartera. Los minimalistas, curiosamente, tienen pocas cosas pero son gente generosa y que regala más de lo que recibe. Son más felices porque han descubierto que la felicidad no procede de las cosas.

El minimalismo no es un estado sino un camino, exactamente igual que el ecologismo, el animalismo, el veganismo, el feminismo, el igualitarismo… Son caminos distintos que acaban confluyendo en un único punto final. Ese punto podría incluso ser el mismo en el que confluyen muchas religiones cuando se viven con devoción sincera y profunda.

♥ Más sobre esto:

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Efectos disruptivos por nuevas entidades: No conocemos ni los riesgos

Se conocen como nuevas entidades (novel entities) tanto a procesos como a elementos introducidos en el entorno por los humanos (usualmente creados por ellos) que son potencialmente peligrosos y contaminantes (aunque también podrían tener efectos positivos). En el pasado hemos visto casos graves de lo que ocurre cuando no se actúa a tiempo pero, sin embargo, seguimos sin aplicar el principio de precaución. Algunos de los casos bien conocidos por sus efectos negativos son, por ejemplo, la contaminación con productos tales como amianto, benceno, plomo, mercurio, CFC, DDT, PCB, TBT, glifosato, clorpirifós, lindano y muchos más.

Hay multitud de protocolos, recomendaciones, normas y leyes sobre estos productos, pero no hay un sistema de control fiable que garantice que se cumplen las leyes más básicas. La ciudadanía está indefensa. Incluso cuando hay evidencias claras de contaminación, iniciar un proceso judicial es caro y lento.

Esta (moderna) contaminación está propiciada con el aval de científicos y técnicos que trabajan para empresas (muchas veces grandes multinacionales). Son personas muy bien formadas en sus campos, pero poco interesadas en evaluar las consecuencias de sus actuaciones y sin ninguna formación ética, porque la ética es la gran ausente en la formación tecnocientífica.

¿Por qué se llaman nuevas entidades y cuáles son?

La palabra entidades es suficientemente genérica para englobar tanto cosas físicas inertes, como vivas, tanto entes artificiales como naturales y también procesos y tecnologías. Además, al ser de origen humano, todas son más o menos novedosas. Veamos una lista no cerrada de nuevas entidades:

1. Productos químicos

Hay unos cien mil químicos usados comercialmente. De algunos se sabe que son tóxicos, carcinógenos o mutágenos. De otros no se sabe apenas nada. Hay normas interesantes para regular esto pero no son eficientes (por ejemplo la Convención de Estocolmo de 2004 o REACH de 2007). La lista de casos concretos de contaminación grave es larga, pero tal vez el caso más grave es la globalización de la contaminación. Entre los sectores más peligrosos están la electrónica y la agricultura industrial. También podemos añadir la ganadería industrial, primero por su uso masivo de agricultura industrial, pero también por sus purines y por su empleo desproporcionado de medicamentos (como los antibióticos) que acaban contaminando la comida y los ecosistemas. Ya venden carne etiquetada como “sin antibióticos”. Por tanto, la carne que no indica nada lleva antibióticos. El 45% de los alimentos tienen residuos tóxicos. También hay multitud de disruptores endocrinos en el ambiente (sustancias que alteran el equilibrio hormonal), cuyas consecuencias no están suficientemente investigadas.

2. Especies invasoras

Aunque las especies no han sido creadas por el ser humano, sí que han sido introducidas —voluntariamente o no— en ecosistemas donde generan problemas diversos. Las especies siempre han viajado pero nunca antes lo han hecho de forma tan rápida y tan descontrolada como lo hacen gracias al humano. Por ejemplo, un alga invasora procedente de Asia amenaza la pesca en Cádiz.

3. Microplásticos y nanoplásticos

Los microplásticos son trozos de plástico muy pequeño (aunque pueden observarse a simple vista). Más pequeños aún son los nanoplásticos, que tienen un tamaño menor que los coronavirus y pueden viajar por el aire y ser respirados. De ahí que se haya encontrado plástico en nuestra comida, en nuestra sangre y en todos los ecosistemas, incluyendo las zonas polares más remotas. Hay muchos datos sobre este problema. Por ejemplo, un reciente estudio muestra que los peces que comen microplásticos corren más riesgos de ser comidos y mueren más jóvenes. El estudio también señala las complicaciones añadidas de los productos químicos incluidos en el plástico y los procedentes de productos farmacéuticos (hormonas, antibióticos…).

4. Nanotecnologías

Son productos diminutos, de menos de 100 nanometros (un cabello humano tiene 80.000 nanometros de grosor, como mínimo). Estas tecnologías se mueven del laboratorio a los mercados, sin pasar ninguna evaluación ética, ambiental o sanitaria. La liberación de estos nanomateriales en el medioambiente puede tener efectos adversos en plantas y animales. Los ecosistemas acuáticos son especialmente vulnerables por la disolución de los nanoelementos y de sus químicos (igual que ocurre con los nanoplásticos). La salud humana también podría verse afectada, pues son productos tan pequeños que se pueden acumular en los tejidos humanos (como el plástico).

  • Aplicar nanotecnologías a mejorar la producción y almacenamiento de energía es lo que se llama energía nano-habilitada (nano-enabled energy).

5. Nuevas enfermedades, como las zoonóticas

La mayoría de los científicos afirma que el virus de la COVID-19 no fue creado artificialmente por China, pero sí que surge por abusos a la naturaleza. Según la ONU, la mayoría de las enfermedades surgidas recientemente han sido provocadas directa o indirectamente por malas prácticas del ser humano: destrucción de ecosistemas y deforestación, comercio ilegal de especies silvestres, agricultura y ganadería intensivas, cambio climático, abuso de antibióticos…

6. Elementos tecnológicos críticos (TCE, Technological Critical Elements)

Son materias primas básicas para la tecnología, desde ordenadores a turbinas o coches eléctricos. Entre ellos están metales (como el platino o el galio) y los llamados tierras raras (lantánidos, escandio e itrio). La extracción de estos elementos genera degradación del territorio, contaminación de agua y tierras, deforestación, pérdida de biodiversidad y emisiones de GEI. No existe evidencia suficiente para determinar niveles seguros de exposición a estos elementos. Unos datos interesantes son:

  • Implantar procesos más limpios y de economía circular encarecería los procesos dado que, por ahora, contaminar es muy barato.
  • La minería más impactante para la naturaleza es la del el oro y la del litio.
  • La tecnología para reciclar estos elementos es tan pobre que apenas se emplea y, cuando se hace, emite gran contaminación (incluyendo dioxinas).
  • Pensemos que un ordenador necesita 64 elementos químicos (más de dos tercios de los 94 elementos de la tabla periódica que existen de forma natural).

7. Minería submarina

Es un proceso de alto impacto. Existe maquinaria para extraer el fondo del mar y elevarlo al buque, donde se lava y se tiran los restos al mar, generando mucha tierra que ahoga la fauna del fondo, especialmente los filtradores. Al quedar oculto bajo el mar es más fácil arrasar los fondos marinos sin que haya denuncias. Otras consecuencias son: destrucción de fondos marinos, contaminación con sustancias tóxicas, pérdida de biodiversidad, contaminación acústica, lumínica y de sedimentos, etc.

8. Blockchain (cadena de bloques)

Es una tecnología con muchas aplicaciones, como por ejemplo para la seguridad del dinero digital, como los bitcoins. En síntesis es una gran base de datos distribuida por todo Internet, pero que requiere un ingente consumo de energía para procesar toda la información. Se estima que la red de bitcoin consume tanto como Irlanda, pero su tasa de crecimiento es mayor aún. Algunas aplicaciones podrían servir para objetivos ambientales, como el seguimiento de residuos o productos contaminantes pero, también podrían dejar fuera a una parte de la población (desigualdad digital).

9. Agricultura celular

Es una tecnología aún sin desarrollar para la producción de carne y otros productos ganaderos (cuero, lácteos…) a partir de cultivos celulares, que requiera poca o ninguna participación de los animales. Si sale bien, todo serán ventajas —menor impacto ambiental y menor sufrimiento animal—, pero habrá que demostrarlo y esperar a que no surjan otros problemas (propiedad intelectual, aceptación de los consumidores, conflictos éticos, problemas por la producción masiva, consumo excesivo de energía, entre otros). En todo caso, se esta dedicando dinero y esfuerzo en investigar algo poco útil, porque ya tenemos formas naturales y seguras de cultivar proteínas saludables (frutos secos, legumbres, etc.). Es antinatural comer tanta carne producida de forma también antinatural. Los que defienden que comer carne es natural porque otros animales lo hacen, deberían entonces rechazar viajar en coche o avión por no ser algo natural que hagan otros animales.

10. Edición de genes y transgénicos (OMG, Organismos Modificados Genéticamente)

Son técnicas para modificar el ADN de seres vivos. El objetivo es crear organismos a la medida de la agroindustria de monocultivos. Pueden ser muy productivos, pero son insostenibles y de alto impacto ambiental. Las empresas biotecnológicas son privadas y buscan su máximo lucro y no la sostenibilidad. Sus promesas son muy bonitas, pero ellos nunca cuentan los efectos negativos porque no quieren o porque no los saben, ni les interesa estudiarlos. La moderna tecnología CRISPR es tan prometedora como peligrosa. Estas técnicas también permitirían crear armas biológicas, como virus.

11. Nuevos materiales biológicos (engineered bio-based material)

Estos materiales sintéticos pretenden que sean inteligentes, que puedan repararse a sí mismos o avisar ante ciertos cambios. También podrían emplearse microbios para producir plásticos biodegradables o biocombustibles. Otros podrían comerse la contaminación de plásticos o de mareas negras. Sin duda, es interesante pero mucho más interesante es no producir esa contaminación que hay que “comerse”. Además surge la inevitable pregunta de si esos microbios no producirán efectos secundarios no deseados cuando se liberen. Nadie lo sabe.

12. Radiactividad

El mayor foco de radiactividad artificial son las centrales nucleares y todo lo que conllevan: minería, transportes, generación, recarga de combustible y almacenamiento de basura nuclear (ATC, cementerios…). Por fortuna, los bajos precios de las renovables están acabando con la energía nuclear (otras ventajas de las renovables no son tan valoradas por la sociedad).

13. Radiación electromagnética

La radiación está en todos los lugares, especialmente por los teléfonos móviles y por todo lo que se conecta a Internet o a cualquier otro dispositivo o red. La tecnología 5G requiere mucha energía y muchos elementos químicos (TCE) para que funcione. Y todo para usar Internet para cuestiones bastante superfluas casi siempre. Se ignoran las consecuencias a largo plazo.

14. Otras nuevas entidades

Según distintas fuentes, a esta lista se pueden añadir más nuevas entidades con riesgos severos, como por ejemplo, patógenos artificiales, el fracking, organismos procedentes de la fusión del permafrost, la geoingeniería, el cloud computing (poner todo en “la nube”) y la inteligencia artificial. También podemos incluir en esta lista al propio Homo sapiens, como una plaga que está asolando la biosfera.

¿Estamos actuando con diligencia?

La experiencia demuestra que tardamos mucho en tomar medidas, incluso cuando los daños son evidentes. Se tarda mucho en conceder indemnizaciones adecuadas, cuando se conceden (por ejemplo, las indemnizaciones del caso Minamata por contaminación por mercurio tardaron 50 años). La regla de que el que contamina paga debe aplicarse de forma taxativa y diligente. En cambio, lo normal es que los casos más graves de contaminación se salden con fuertes gastos casi exclusivamente de dinero público. Buenos ejemplos en España son el desastre del Prestige, el de Aznalcóllar, o el Algarrobico.

Las señales de alarma deben escucharse siempre, especialmente cuando las pruebas sean evidentes y los costes de la inacción altos. Sin embargo, no siempre se actúa a tiempo. Algunos casos interesantes son, por ejemplo:

  • La presencia de nitratos en el agua ya ha generado graves problemas en distintas localidades españolas y, sin embargo, no se está controlando esta contaminación procedente de la agricultura intensiva.
  • El descenso de la inteligencia en niños se vinculó con el plomo de la gasolina, el mercurio y los bifeniles policlorados (PCB). La gasolina ya no tiene plomo (se prohibió en 2001), pero el pescado sigue teniendo mercurio.
  • El caso del agujero en la capa de ozono debería inspirarnos, pues la voz de alarma generó un movimiento científico y político que terminó con el Protocolo de Montreal que prohibió las sustancias químicas que más afectaban a ese problema.

¿Por qué falla la investigación?

Como denunció Harari, la investigación mundial está dirigida para conseguir productos rentables a corto plazo. No hay interés (económico) en buscar los problemas que esos productos generan. Por ejemplo: los fondos de la UE para la investigación pública sobre nanotecnología, biotecnología y TIC solo dedican el 1% a estudiar peligros potenciales, siendo el resto dedicado a desarrollar productos sin evaluar adecuadamente sus consecuencias. Esa desproporción se entendería en el caso de empresas privadas pero, ¿es razonable que eso ocurra con dinero público? No estamos en contra de la investigación, sino a favor de una investigación seria, completa y no solo centrada en la rentabilidad.

Cada una de estas nuevas entidades requiere un estudio en profundidad, por expertos objetivos. Ahí está el problema, porque los expertos rara vez son objetivos. Precisamente, son expertos porque trabajan en el sector que genera el problema.

¿Qué nos espera el futuro?

Las tecnologías anteriores son grandes consumidoras de energía por lo que es posible que los riesgos sean menores en el futuro, dado que, si hay algo claro, es que nos dirigimos a un futuro con menos energía disponible.

El precio de no hacer nada suele ser muy superior al coste de prevenir. Las consecuencias de tomar medidas demasiado exigentes, no son nada comparadas con las consecuencias de confiar en que todo va a salir bien. ¿Qué más datos necesitamos para actuar decididamente? Por ahora, no se está actuando porque los beneficios son para las empresas y los gastos para los particulares o para los Estados.

No son pocos los que piensan que la tecnología resolverá los problemas, pero en realidad, los problemas más graves son los que está generando la propia tecnología. La comodidad a corto plazo que nos provoca la tecnología, nos impide ver los problemas a medio y largo plazo.

♦ Nota: Este tema se debate en un podcast de Ampliando el debate con Jesús Nácher, Vicente Nácher y un servidor, que se publicará  en breve.

♦ Más datos (además de los enlaces insertados en el texto):

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Cuando vayas a un museo, mira si tienen sucios los patrocinadores

Muchos bancos y fondos de inversión están retirando dinero de las petroleras (incluyendo muchas universidades). La llamada desinversión está calando fuerte, bien por motivos ecológicos o económicos. El negocio del petróleo se está hundiendo. Sabemos que lo peor está por llegar y que no tardará. Pero la conciencia ambiental nos pide dar un paso más: no invertir en esas industrias y tampoco aceptar dinero de ellas. Por eso, los principales museos y centros culturales de Ámsterdam no aceptan dinero de las industrias más contaminantes y renuncian al patrocinio de las energías fósiles.

¿Qué pasa con los museos españoles?

Desgraciadamente, una rápida investigación por sus webs revela que hay mucha industria sucia lavando su imagen con patrocinios culturales. Veamos unos pocos ejemplos:

Si no tienes claro el porqué citamos las empresas anteriores como negativas te recomendamos leer esta lista de empresas tóxicas y esta crítica a casi todas las empresas del IBEX-35. Es bien sabido que Endesa es la empresa más contaminante de España y, al parecer, también es la que más dinero dedica en lavar su imagen. Sus clientes aún ignoran que hay empresas más baratas que venden electricidad 100% renovable y que cambiarse es muy fácil, sin ningún inconveniente.

Dan ganas de no ir a esos museos, pero no es eso lo que recomendamos. Sugerimos protestar de forma que se enteren: reclamar en persona, por mail, por teléfono o usar las redes sociales para visibilizar nuestra enérgica protesta. Menciona sus cuentas y enlaza este artículo. Si nos mencionas en Twitter, te haremos RT.

¿Se puede tener coche y estar contra las petroleras?

Tengas o no coche, estar contra las petroleras es lo único sensato. Lo que no es sensato es permitir que industrias tan contaminantes sigan comportándose como si el planeta fuera exclusivamente suyo.

En las manifestaciones por el clima o contra las petroleras se puede criticar a los manifestantes que acuden viajando en coche. Es una crítica legítima, pero poco consistente. Esos manifestantes preferirían, sin duda alguna, no tener que manifestarse aunque ello implicara no poder usar su vehículo privado.

Estar en contra de algo no nos obliga a ser 100% coherentes (aunque eso sería lo ideal). Casi todo el mundo está en contra del maltrato animal y, sin embargo, el porcentaje de veganos es aún muy bajo. ¿Ignorancia? ¿Comodidad? No lo sabemos.

Sugerimos seguir visitando museos, pero os invitamos a informarse sobre los patrocinadores y solicitar que, al menos, no sean las industrias más contaminantes.

♦ Infórmate mejor aún:

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Libro “Los árboles te enseñarán a ver el bosque” de Joaquín Araújo (resumen)

Posiblemente estamos ante el libro con la portada más bella o, al menos, la más original para los amantes de los árboles (Ed. Crítica, 2020). Es una portada desplegable con dibujos de Xavier Macpherson.

Se pueden decir muchas cosas del autor, Joaquín Araújo: naturalista, escritor de numerosos libros, columnista, realizador, guionista y presentador de series y documentales de televisión, presidente en España de Proyecto Gran Simio, colaborador de Félix Rodríguez de la Fuente…, pero creemos que lo que más le gusta es sentirse campesino, poeta y plantador de bosques. Ha plantado tantos árboles como días ha vivido y en la dedicatoria a su nieto Adrián expresa su deseo de que pueda pasear por el bosque “que puso a crecer su abuelo”.

Joaquín Araújo es también un inspirador de retos ambientales. ¿Cuánta gente se ha pasado al lado verde de la vida por su culpa? De hecho, sin saberlo él es uno de los que animó a la creación de BlogSOStenible (y ya cumplimos más de diez años). La lectura de su libro Ecos… lógicos para entender la ecología nos inspiró al menos dos retos: difundir el libro y plantar árboles. Joaquín Araújo no solo habla de la importancia de los árboles, sino que la transmite como un sentimiento contagioso.

El libro que nos ocupa ahora puede ser aburrido para los que vayan con prisas. Se explica esto con un ejemplo: dedica varias páginas a explicar la caída de una hoja de tilo “paracaidista” en otoño. Se entiende así que el autor haga llamarse contemplador de lo espontáneo. Bajo el evocador título de “Nada levanta tanto como las hojas cayendo” también nos explica cómo los bosques viajan. “Viajan convertidos en el combustible de los nómadas del viento, es decir cualquiera de las aves migratorias que se alimentan de los frutos de las arboledas”.

“Somos como somos porque fuimos bosque”

“Todos los seres vivos son también el lugar donde viven”. Por lo cual, destruir el planeta es destruirnos a nosotros mismos: “La ya muy avanzada demolición de la Biosfera tiene como primer responsable a la ignorancia de lo que la Natura ha hecho y hace por nosotros”. Además, Araújo considera “dramáticamente contradictorio” que los bosques sean atacados “ferozmente por el modelo económico imperante”, porque son precisamente los bosques la mejor medicina para los grandes problemas de la humanidad (crisis ambiental, crisis climática, crisis del coronavirus…).

Para Araújo el primer gran problema del planeta es la crisis climática y el segundo la pérdida de biodiversidad. El bosque es “benefactor universal” y para ambos problemas es “antídoto”, pero avisa de que “el bosque es una medicina enferma. Dañada por todo lo que puede curar (…). Tenemos que curar a nuestro mejor medicamento gastando la menor cantidad posible de energía. Limitando el consumismo de lo superfluo. Caminando y pedaleando. Comiendo menos carne y siempre que sea posible productos de cercanía y temporada” y en definitiva, “con la medicina llamada austeridad“. En la misma línea van también nuestras cinco propuestas muy sencillas que están mejorando mucho el mundo.

Caminando por el libro, asegura Araújo que “la condición humana se inició en la espesura de las frondas. De las que salimos pero de las que nunca hemos dejado de depender”. De los bosques recibimos “REGALOS” (todo en mayúsculas también en el libro) y aclara que no son “en absoluto servicios o recursos”.

Según el autor, somos como somos porque los humanos procedemos de los bosques. “Casi todas las destrezas físicas y no pocas fisiológicas fueron esculpidas en nuestro organismo por los seis/ocho millones de años en que nos mantuvimos emboscados”. Ejemplo de ello son el sistema auditivo, la comunicación sonora, la capacidad de manipulación, o la visión (con su estereoscopía y con los varios miles de tonalidades que distinguen nuestros ojos, lo cual “no está al alcance de nadie más” y es muy útil para medir el grado de maduración de los frutos).

El Homo sapiens es una especie que está sobre la tierra solo desde hace unos 200.000 años. Los árboles están aquí desde hace unos 400 millones de años. Los ginkos (biloba) aparecieron hace 270 millones de años, son uno de los seres vivos que se mantienen igual desde hace más tiempo, y algunos individuos sobrevivieron a la bomba atómica de Hiroshima. Con razón pide Araújo “el respeto debido a los mayores”, pero más aún “si tenemos en cuenta que están paliando buena parte de los peores efectos de las graves enfermedades ambientales que galopan por todos los paisajes”.

La comodidad mata, la prisa también

«La comodidad es un crimen» escribió René Char. Por su parte Araújo concreta: “La comodidad es un ecocidio”. Ya dijimos nosotros que “la búsqueda automática o instintiva de placer y comodidad genera no pocos daños” (y expusimos como ejemplo el absurdo caso de los sopladores de hojas). Araújo completa lo dicho añadiendo que es una “soberana estupidez” el “considerar molestos a los árboles porque dejan caer sus hojas en el otoño y haya que recogerlas”.

La forma de medir el tiempo de los árboles es distinta a la humana: “No tener que ir a parte alguna elude toda necesidad de hacerlo en menos tiempo. Nata tan ajeno, pues, al árbol que la prisa”. Sin embargo, su tiempo es creador: “El tiempo crea mucho más que destruye porque cuando se convierte en vida construye con lo que destruye. Justo lo contrario que hace esta civilización desertificadora”. Y es una “pavorosa paradoja” que los bosques convertidos en carbón sean utilizados para destruir lo que crearon; y que “la energía acumulada durante millones de años se volatilice en poco más de doscientos años”.

Plantar árboles y andar por los bosques

Presume Joaquín Araújo diciendo: “por donde vivo y miro también puedo prescindir de las dos peores creaciones de mi especie” (se refiere al reloj y al dinero). Luego añade a esa lista la “luz eléctrica”, contando que llevaba más de veinte años viviendo sin ella cuando dio una charla para Red Eléctrica Española que empezó diciendo: “Existe una relación directa entre la felicidad y no tener electricidad. Estar conectado a las redes de la vida y no a las eléctricas”. Suponemos, aunque no lo aclara, que tiene un puñado de paneles solares al menos para cargar el móvil y el ordenador para escribir, como dice, a la luz de las velas.

Se muestra de acuerdo con Christian Bobin cuando dijo: “Me gusta apoyar la mano en el tronco de un árbol, no para asegurarme de su existencia, sino de la mia”. Aconseja a niños y adultos trepar y abrazar a los árboles, seguro que sin abusar pues cuando un árbol es famoso puede morir de éxito (ya se han dado demasiados casos). A veces, ocurre lo contrario: el movimiento Chipko (abrazar) de la India ha salvado muchos árboles gracias a la multitud que se abrazó y encadenó a ellos. También cita el caso de Julia Butterfly Hill que pasó 738 días viviendo en una secuoya consiguiendo así salvar a muchas de ellas. Y sentencia: “Pocos inventos han sido más nefastos para la Natura en general que las motosierras”.

Lee aquí más citas de AraújoBrasil lidera la “macabra estadística” de personas asesinadas por defender la naturaleza. Honduras también está cerca (al menos 120 asesinatos en 15 años), como Colombia, México, Filipinas o gran parte de África. Joaquín Araújo nos dice que planta árboles para parecerse al otoño, su estación favorita, pero también planta árboles para recordar a personajes importantes para él: sus padres, su sobrina, su cuñado, y también famosos como Miguel Delibes, José Saramago, Labordeta, José Luis Sampedro, Forges, Chico Mendes, Berta Cáceres… Afirma: “que en colegios, insititutos y universidades se planten árboles me parece tan crucial como el que tengan bibliotecas”. Véase nuestra lista de ideas fáciles y baratas para centros educativos.

Poco, o nada, entristece tanto a Joaquín Araújo como que se quemen los bosques. El colmo es culpar a la “mal llamada suciedad” (hojarasca, matorrales, ramas caídas…) porque “un bosque, si queremos que lo sea, tiene que tener muchos acompañantes vivos y muertos”. Coincidimos también con él cuando expresa la importancia de acercarse al bosque andando en silencio y soledad, para dejarse inundar por las sensaciones de la naturaleza. Precisamente de ahí surge la propuesta de las estrellas verdes, la cual da un paso más: dormir en brazos de la naturaleza.

Perdemos unos 30 millones de árboles cada día

Se sospecha que solo conocemos el 20% de las especies vivas en la Tierra. Conocemos más de 60.000 especies de árboles y aún nos deben faltar algunas tropicales. Pero se está perdiendo territorio forestal y especies arbóreas: en dos siglos hemos perdido un tercio de los bosques que había. De ahí “la propuesta de la ONU de que cada humano plante 120 árboles para mitigar el calor desbocado que se nos viene encima”. En España, “la superficie que puede convertirse en bosque es prácticamente del 70%”.

Raíces, hojas, madera…

En el capítulo sobre las raíces las declara “la parte más importante de lo esencial de este mundo” y enumera algunas de sus múltiples utilidades, tales como enviar nutrientes, fijar minerales y sustancias tóxicas que el ser humano libera, así como emitir conducir y recibir información de otros árboles. “Seguramente nada hay más activamente pluriempleado como un aparato radicular de un árbol”. Se ha demostrado que los nutrientes pueden ser enviados a través de las raíces de unos ejemplares a otros más débiles. También habla de la simbiosis con las bacterias: las leguminosas y otros árboles, como los alisos, albergan bacterias en sus raíces que captan del aire el nitrógeno que el árbol necesita.

Los humanos solemos despreciar lo que desconocemos y lo que no vemos. Mucho más si ocurren ambas cosas, como es todo lo viviente que hay en las “más superficiales entrañas de la tierra” (hongos, bacterias, amebas, tardígrados, lombrices, nemátodos, escarabajos…). “Toda esa comunidad viviente pesaría unas nueve veces más que nosotros”.

Y sigue inspirando: “Para el botánico convencional Árbol es una planta… Para mí es agua erquida que come luz y produce futuros. Para conseguirlo no domina, ni explota, ni acapara. Todo lo contrario, pacta. La amistad es lo realmente esencial en este mundo. Infinitamente más que la discordia y la dominación”. “Lo básico del darwinismo está perfectamente instalado en la memoria de casi todo estudiante”, mientras “apenas nadie sepa que son mucho más frecuentes e importantes otras estrategias” (como dijo Lynn Margulis), tales como la simbiosis que hay en las micorrizas y que Araújo las califica de “el mejor diálogo de este mundo”.

Sobre las hojas cuenta su enorme variabilidad (en formas, tamaños, cantidades, colores…). “La disposición de las nervaduras evoca el diseño típico de las cuencas hídricas” así como de los sistemas circulatorio y nervioso. El 80% de las faunas son herbívoros estrictos y dependen directamente de las hojas. El restante 20% dependemos de lo mismo, al menos, indirectamente. También las hojas nos permiten pensar, porque el cerebro necesita glucosa que nos llega gracias a la fotosíntesis. Y por supuesto, las hojas tienen muchas otras utilidades (sombra, vestido, tejados, recipientes, instrumentos, camas…).

“Todos tenemos un paisaje esperándonos para casarse con nosotros”. Araújo cuenta cómo se enamoró de los paisajes de Castañar de Ibor y cómo por allí conoció un pastor que le enseñó la palabra atalantar (invitar, pero sobre todo CUIDAR) y de ahí nació su típica despedida: “Que la vida os atalante”.

Sobre la madera cuenta que es “la primera materia prima de la humanidad”. Nos cuenta cómo él se calienta quemando leña y que “cuando quemas leña que te ha hecho doblar la columna y unos cuantos callos en las manos no te excedes. Lo mejor de las energías renovables es que llevan implícitas pedagogías del ahorro” (cosa que no ocurre con todas las renovables por muchas ventajas que realmente tengan).

Diversidad, gestión del agua y comunicación

Este naturalista aprovecha cuando habla de la reproducción para defender la diversidad: “De lo múltiple mana la hermosura y esta sería imposible sin la reproducción sexual que lentamente fue creando varios centenares de millones de aspectos diferentes, es decir especies de seres vivos”. En cuestión de almacenamiento de información, nos recuerda que una humilde semilla “avergüenza” a las nuevas tecnologías (pendrive, ordenadores…). Esa capacidad de almacenamiento posibilita la gran diversidad que hace que las plantas ya han inventado “los equivalentes al avión, la hélice, el cañón, la catapulta, el paracaídas, la propulsión a chorro, el barco a vela, la balsa y la caída libre”. Todo para difundir sus semillas, además de usarnos a los animales. Por si fuera poco, muchas especies brotan de su raíz incluso aunque se haya quemado su parte externa y otras crecen de una rama clavada en el suelo (como los olivos, por ejemplo).

En invierno, “los árboles, como buenos budistas zen, son consecuentes con aquello de que no hay mejor empeño que no hacer nada”. Incluso los perennifolios reducen mucho su metabolismo. Deberíamos los humanos aprender de los árboles y entender cuántas veces menos es más. Tras cada duro verano trabajando “a destajo”, cada invierno el bosque tiene su descanso, un parón (parecido al confinamiento por la COVID-19, que tantas buenas lecciones nos quiso inculcar). También podríamos aprender de los árboles la buena administración que hacen del agua, guardándolo bien para el largo verano: “Una encina de dos siglos o un roble de la misma edad pueden transpirar hasta trescientos litros de agua al día” (lee aquí otras curiosidades de los árboles).

En el bosque hay mucha comunicación: algunos árboles, como las acacias de la sabana de África, cuando son atacados por herbívoros avisan con un mensaje químico a sus congéneres para que segreguen repelentes y conviertan en tóxicas sus hojas. Otros árboles, avisan a ciertas avispas de que están siendo atacadas por las orugas, para que las avispan se acerquen a comer. Araújo dice que “podemos eschuchar e interpretar el lenguaje de lo demás. La destrucción de la vivacidad de este mundo se debe, en primer lugar, a que no comprendemos los lenguajes de lo espontáneo”.

La muerte puede ser vida

“Vivimos el tiempo de las muertes prematuras. Prácticamente solo nosotros los humanos estamos aumentando la esperanza de vida. Habría que restar, por supuesto, esos seis millones de personas que se despiden antes de tiempo a causa de la contaminación de la atmósfera. Seguramente habría que multiplicar por diez si enfocamos directamente al cáncer pues, según algunas de las peores previsiones, pronto acabará afectando al 50% de los humanos. Las alergias, por su parte, demuestran que algo ha cambiado también en el panorama de nuestra propia salud, sobre todo si tenemos en cuenta que eran enfermedades excepcionales hace solo un siglo”.

Araújo califica de “torpes” las gestiones forestales que retiran los árboles muertos, porque ellos “se convierten en algo todavía más vivo que cuando estaban vivos” (líquenes, musgos, hongos, insectos xilófagos, hogar de reptiles y mamíferos…) y “además durante decenios”.

Los intercambios comerciales provocan incalculables destrozos y pérdidas económicas. Un ejemplo es la seca, una enfermedad sin cura de los árboles de las dehesas. Es un hongo que ataca a las raíces y que llegó a España por culpa del comercio de madera. Pero ese no es el único problema. “Todos los días son abatidos, quemados o mueren por enfermedades casi tantos árboles como personas viven en un país como el nuestro” (España, unos 40 millones). Eso supone 28.000 árboles perdidos cada minuto, lo cual califica de “manifiestamente invalorable”.

Un estudio valoró parcialmente solo cinco servicios de los bosques considerados cruciales: proveedores de agua, controladores de la erosión, fijadores de elementos químicos, sumideros de carbono y hogar para la biodiversidad. Valorando solo esos cinco aspectos, “cada hectárea de nuestros bosques valdría o nos ahorraría, en este último caso si tuviéramos que suplir esas funciones con sistemas artificiales, unos 352 € por ha y año. Más de 50.000 millones de euros anuales para la totalidad de la masa forestal española”. Eso supone que los bosques nos regalan, al menos, a cada español unos 1.100 euros cada año.

Joaquín Araújo aconseja pasear por los bosques, “sin largos desplazamientos. Hasta cualquier paseo por un parque urbano, aunque esté poco arbolado”, porque los bosques curan. Critica con acierto las “incitaciones al consumo superficial de viajes”, incluso aunque sean aparentemente naturalistas (lo normal es que la publicidad muestre solo una parte de la historia). A pesar de todo, nos describe unos cuantos lugares especiales por sus árboles: los cerezos del Jerte (Cáceres), Garajonay (Santa Cruz de Tenerife), Muniellos (Asturias), Irati (Navarra), Sabinar de Calatañazor (Soria), Cantalobos (Zaragoza), Valsaín (Segovia), lorera de la Trucha (Cáceres), alcornocal de Almoraima (Cádiz), olivar de Jaén, y las dehesas desde Cabañas del Castillo (Cáceres).

Araújo incluye el olivar y los cerezos del Jerte sabiendo que no son auténticos bosques sino cultivos, lo cual es muy diferente. Sin embargo, bien alega que el olivar es un aliado para detener el avance del desierto, a pesar de la mala gestión que tantas veces se hace con prácticas tales como cultivar en pendientes (que erosionan mucho), abusar de los herbicidas o regar los olivos, prácticas que por desgracia están promovidas por una PAC irresponsable.

“Somos amplia mayoría los que apreciamos los bosques y casi todo lo con ellos relacionado. (…) Y sin embargo las selvas se desvanecen”, a pesar de que todos reconocemos “lo que las selvas hacen por todos los seres vivos, humanos incluidos”. Hasta Platón se lamentó por la pérdida de árboles.

Araújo, comunicador de Naturismos

Araújo hace también un repaso por sus innumerables contribuciones en múltiples medios (artísticos, radio, televisión…). Por ejemplo, cita su especial cariño al programa El bosque habitado de Radio 3, donde los conmovidos por la naturaleza nos rebelamos. Puedes escucharlo los domingos a las 11 horas y en la web tienes todos sus programas.

Este libro incluye la carta de una encina, algunas poesías y haikus, así como aforismos sobre la natura, que el autor llama naturismos, y de los que escogemos estos pocos:

  • “Pocos, o ninguno, de los seres vivos saben mejor donde ir que los bosques que, por eso mismo, se quedan quietos donde están”.
  • “Están aterrorizados pero como no pueden huir nos parece que los árboles no sienten miedo, como casi todo el resto de lo viviente”.
  • “Como un consumidor que en parte se consume a sí mismo, el árbol es un doctor en economía pues aprendió la suprema destreza de no agotarse ni agotar”.
  • “Verde es la verdad más grande de este planeta —más del 90% de la vida es planta— y nada la ha levantado tanto como los árboles”.
  • Refiriéndose a los nacimientos de agua afirma: “Ver nacer a lo que a todo hace nacer tiene un especial significado”.
  • “Si no sabes estar solo, y disfrutarlo, nunca serás libre del todo”.

A pesar de su trabajo de comunicador, Joaquín Araújo nos hace una confesión peculiar: “He estado en silencio mucho más que la mayoría. Los bosques me han enseñado a escuchar”. Él es defensor del silencio y del sector primario, porque dice que no se reconoce su aportación y que “cultivar es sinónimo de cuidar” (tal vez eso sea otra aplicación de la regla del notario).

Triste conclusión: hemos creado una civilización biocida

También habla de la muerte cuando el autor se rebela “contra la torpeza de esta civilización que ha conseguido, sobre todo, que todo esté más muerto”. Por ejemplo con las carreteras y las autopistas, que “llevan a los humanos pero se llevan a la Natura”. Para cuando la naturaleza se lleva a los humanos, sugiere ser enterrado bajo un árbol. Aunque hay otras opciones de funerales ecológicos, a veces las leyes no lo ponen fácil.

Habla también de la muerte cuando habla del “descomunal disparate que supone haber hecho desaparecer la mayor parte de las arboledas ribereñas que además de ser verdaderos reservorios de vida controlan las avenidas, fijan las orillas y en consecuencia son activos defensores de las tierras de cultivo y pueblos”.

Araújo destaca “la deuda que la humanidad tiene con la vegetación, bosques en primer lugar”. Con respecto a la plantación de árboles sentencia algo muy claro: “si algo se debe hacer se puede hacer. Unos pocos lo estamos haciendo”.

Terminamos con las frases que inician el último capítulo: “Todos amamos nuestra propia existencia pero muy pocos al conjunto de la Vida. La mayoría de los nuestros dejan que la indiferencia conquiste cada día más su emoción y sus conductas. Algo que pasa fundamentalmente por no quererse completos y nadie lo está si ha excluido a la Natura, esa otra mitad de todos a la que conviene amar como a uno mismo”.

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Desconfía de los productos que dicen ser “biodegradables”

La cáscara de un plátano es un envase biodegradable. Sin embargo, no se indica con llamativas letras. La palabra biodegradable no es sinónimo de ecológico, sino más bien de todo lo contrario. Cuando un producto resalta en su envase que es biodegradable es señal de que quieren darte un argumento para que lo compres. No piques.

Nuestra sociedad se ha convertido en adicta a los productos de usar y tirar. No nos referimos solo a botellas y bolsas de plástico, sino también a latas de conserva, latas de bebidas, tarros de cristal, cápsulas de café, infusiones… ¿Qué cosas puedes comprar hoy sin envases de usar y tirar? ¿Por qué los supermercados venden tanta basura? Como todas las adicciones, esta también la estamos pagando con nuestra salud. Practicamente solo frutas y verduras pueden comprarse sin envases pero, como te descuides, te colarán bolsas, pegatinas y otros contaminantes innecesarios.

¿Cuáles son los peores productos biodegradables?

Como norma, cualquier producto de usar y tirar no es ecológico, aunque digan sus fabricantes que es biodegradable. Si no compras ni usas un producto por no ser biodegradable, también puedes prescindir de su versión ecofriendly (otra palabreja de la que debemos desconfiar). De hecho, podríamos decir que todo es biodegrable: una botella de plástico tarda 1.000 años en biodegradarse y si es de vidrio solo tarda 4 veces más.

Los productos que se anuncian como biodegradables deberíamos leerlos como biodesagradables(desagradables para la vida). Nos quieren engañar y eso es muy grave. Veamos unos ejemplos:

  • Bolsas de plástico: Si te dicen que son biodegradables es que te quieren embaucar para que compres mucho y uses sus bolsas sin preocuparte. Quieren que no te preocupes por la basura o por si una tortuga se atraganta con tu bolsa biodegradable, porque la tortuga muerta también es biodegradable.
  • Capsulas de café: La principal estafa aquí es pagar en exceso por el café encapsulado. La segunda estafa es cuando dicen que son cápsulas biodegradables. Ellos saben que no vas a poner una cápsula en una de tus macetas para ver cuánto tiempo tarda en desaparecer. Si lo haces, descubrirás su estafa.
  • Otros: pajitas para beber, vasos, envases de comida, globos, pañales, compresas, bastoncillos… todo de usar y tirar, biodegradable, cómodo y práctico, pero no sostenible. También hay cremas solares, urnas funerarias, balines para armas de aire comprimido, limpiadores y tarjetas de crédito. Todo biodegradable, pero no te dejes engañar, pues las toallitas biodegradables también generan graves problemas ambientales (en las depuradoras, en los ríos, en los mares…). La solución no es tirar todo eso a la basura, sino evitar comprar todo eso.

En productos de alta duración, como bicicletas o ratones de ordenador, es mejor exigir que sean reciclables antes que biodegradables. Hay bicicletas y ratones de bambú, pero los ratones incluyen chips y cables que son contaminantes. Debemos exigir que la basura tecnológica se recicle, preferentemente en el país que la genera.

En la ropa, el problema de usar materiales no biodegradables (poliéster y fibras sintéticas procedentes del petróleo) es que en su lavado genera microplásticos que contaminan ríos y mares. La principal alternativa son las fibras de origen natural (algodón, lino…).

Conclusión: «existes, luego PIENSA»

Demos la vuelta a la famosa máxima de Descartes. Usemos el cerebro para pensar y que la publicidad no nos despoje de ese nuestro poder. No te fíes de palabras bonitas como “natural” (el petróleo y la cicuta son naturales) o “casero” (aplicado a alimentos procesados que no se han hecho en la casa de nadie).

Recuerda que todos los productos —biodegradables o no— no se biodegradan cuando queremos, sino cuando las condiciones y el tiempo lo permiten. Mientras eso ocurre pueden generar daños a la fauna y al paisaje, pero lo peor es que fomentan un consumo desmedido de materiales, energía y transporte.

Por desgracia, vivimos en la era de la información falsa. Las empresas se gastan mucho dinero para que pienses que son respetuosas con el medioambiente, es el llamado greenwashing, una palabra que quiere decir que nos engañan, o al menos, que lo pretenden. Nos quieren engañar en todo: limpiadores ecológicos, coches sostenibles, cervezas verdes, inversiones bursátiles responsables, leche sin maltrato animal, comida para mascotas ecofriendly… y hasta vuelos en avión sostenibles. El objetivo es que consumas mientras ellos se encargan de reciclar tu conciencia.

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Alimentos de proximidad a través de Mercado Local, una alternativa para frenar el cambio climático

Desde el inicio de la revolución industrial, la concentración de Gases de Efecto Invernadero (GEI) en la atmósfera se ha incrementado un 35% y, en el último siglo, la temperatura media global de la Tierra ha aumentado en casi un grado centígrado. Estos son algunos datos sobre el cambio climático y en él tiene mucho que ver cómo nos alimentamos.

La industria alimentaria y su impacto en el cambio climático

El actual sistema agroalimentario es uno de los principales causantes de nuestra enorme huella ecológica. En concreto, de acuerdo con el informe Alimentos y Cambio Climático: El eslabón olvidado elaborado por Grain, la industria de la alimentación genera entre el 44 y el 57% de las emisiones de GEI, un 5-6% si solo tenemos en cuenta la contaminación que genera el transporte de estos productos.

De este modo, lo que puede parecer una evolución es en realidad una involución, un paso atrás que solo beneficia a las grandes empresas que sustentan todo este entramado. De hecho, según la ONU, a mediados del siglo XX con 1 caloría de combustible se generaban entre 200 y 300 calorías de comida; hoy día, necesitamos entre 300 y 400 calorías de combustible para producir una sola de alimentos. ¿Esto es realmente eficiencia?

Mercado Local, un modelo más sostenible para el consumo

Por todo esto, es de agradecer la aparición de una iniciativa de origen andaluz —aunque de ámbito nacional español— que fomenta el consumo de proximidad y los productos ecológicos.

Se trata de Mercado Local, una plataforma digital basada en la economía colaborativa que pone en contacto a productores y consumidores de una misma zona para detener esta rueda de globalización desenfrenada.

Su funcionamiento es sencillo. Los pequeños agricultores, apicultores o viticultores pueden ofertar sus artículos de forma gratuita en la web y darlos a conocer entre la ciudadanía de forma directa. A su vez, los consumidores pueden disfrutar del concepto ‘De la huerta a la mesa’ accediendo a la plataforma y seleccionando los productos de proximidad que le interesen, muchos de ellos con certificado ecológico, D.O.P. o I.G.P.

Propuestas como ésta, impulsada por Tablondeanuncios.com, evidencian que el poder para cambiar los hábitos de consumo está en las manos de cada uno: eliminar bolsas de plástico, reciclar los residuos, apostar por alimentos ecológicos… y comprar productos de cercanía. ¿Por qué elegir en el supermercado aguacates de Latinoamérica cuando en Málaga, por ejemplo, esta fruta es producida con una alta calidad? ¿Por qué comprar tomates de Marruecos si tenemos el autóctono ‘Huevo de toro’?

No se trata solo de una cuestión de conciencia ecológica o de responsabilidad hacia nuestra economía, sino que este cambio de mentalidad también aporta otros beneficios más tangibles. El sabor de los productos de kilómetro cero es mayor, al no tener que cogerse en verde para que aguanten los desplazamientos internacionales; los alimentos llegan frescos y con todos sus nutrientes intactos, beneficiando a nuestro organismo; y el precio es más ajustado a la calidad, al reducirse gastos de transporte y envasado. Sin olvidar el apoyo a las PYME y a autónomos locales, reinvirtiendo la riqueza en la zona, algo de vital importancia en las actuales circunstancias.

Por eso, la próxima vez que vayamos a hacer la compra, naveguemos antes por Mercado Local y comprobemos todo lo que nuestra comarca y nuestros vecinos tienen que ofrecernos. Parafraseando a Patrick Geddes, “Piensa global, Compra local”.

Noelia Martín Estebané
Editora de Contenidos

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Mouse de chocolate vegano (sin mantequilla, sin azúcar y con caqui)

Indudablemente, el consumo de alimentos de origen animal se debe principalmente a su sabor. Sin embargo, la sustitución de ingredientes animales por ingredientes vegetales es fácil. Basta tener un poco de imaginación y buscar por Internet.

Ya hemos mostrado anteriormente muchas recetas veganas con trucos para sustituir ingredientes como leche o huevos. Ahora presentamos un postre sin mantequilla (una grasa animal nada saludable) y sin azúcar. Ambos ingredientes se sustituyen por una fruta de otoño, el caqui, rica en azúcar natural y vitaminas A y C:

◊ Ingredientes (para unas 3 personas):

  • Dos caquis grandes.
  • Media tableta de chocolate. Vale el chocolate que más nos guste. Cuanto más negro, más sano. Si somos muy chocolateros, podemos usar más cantidad.
  • Un buen puñado de avellanas u otros frutos secos (almendras, nueces…).
  • Opcional: canela en polvo y cacao en polvo para adornar al final.

◊ Preparación:

  1. En un recipiente para batir, extraer la pulpa de los caquis (quitando las semillas, si las tiene).
  2. Calentar el chocolate con un chorrito de agua y remover, hasta formar una crema espesa pero no pastosa. También se puede usar un chorrito de aceite (de oliva, coco…) e incluso usar ambos ingredientes: agua y aceite. Si la mezcla queda muy pastosa, añadir un poco más de agua o aceite.
  3. Juntar el chocolate con el caqui y batir.
  4. Echar los frutos secos (y opcionalmente una cucharadita de canela).
  5. Batir hasta que queden las avellanas trituradas al gusto. Si no tenemos batidora, se puede batir todo a mano, machacando los frutos secos previamente en un mortero.
  6. Servir en los recipientes, los cuales se pueden adornar con una cobertura de cacao en polvo, canela y/o frutos secos (troceados o enteros).
  7. Servir frío o caliente, al gusto. Se puede refrigerar en frigorífico o congelador según queramos.

Téngase en cuenta que la mantequilla es un alimento de origen animal que siempre se puede sustituir. El sustituto de la mantequilla más típico es usar algún aceite vegetal (girasol, oliva…), pero también se puede utilizar en algunas recetas puré de manzana (usar, en ambos casos 2/3 de la cantidad necesaria de mantequilla). Otras opciones para sustituir la mantequilla son: aguacate, plátano, puré de calabaza o mantequilla vegetal (aunque esta última siempre está envasada en plástico).

Debemos recordar que las vacas son maltratadas para conseguir lácteos. Si miramos a los ojos de los animales podremos ver que ellos también sienten y sufren. Curiosamente, los alimentos de origen animal son (en general) más caros y más incómodos de producir (hay que controlar la salud del ganado, su alimentación, sus excrementos…). Además, todo ello implica un altísimo impacto ambiental y maltrato animal (incluso en lácteos y huevos). Si esos alimentos no son más caros en precio es porque no se paga por el maltrato animal ni por la contaminación que se produce. Ecologistas de todas las edades están reduciendo sus alimentos de origen animal de forma cada vez más decidida. Hasta la ciencia lo recomienda. ¿Te unes al cambio?

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