Málaga se moviliza contra su cementera

Cementera de Málaga: Balsa de lodos tóxicos.Recientemente, un informe técnico del Observatorio de la Sostenibilidad y Blogsostenible analizaba las principales fuentes de emisión de gases de efecto invernadero de Andalucía. Una de sus conclusiones es que Málaga es la capital andaluza más contaminante y esto se debe principalmente a la cementera Heidelberg, la cual produce importantes emisiones que afectan directamente a los malagueños y, por esto, los ciudadanos se están movilizando contra esta industria.

V ENCUENTRO ANDALUZ DE PLATAFORMAS Y GRUPOS CONTRA LA INCINERACIÓN DE RESIDUOS Y POR UN AIRE LIMPIOLa Asociación de Vecinos El Palo de Málaga organiza el V Encuentro Andaluz de Plataformas y Grupos contra la Incineración de Residuos y por un Aire Limpio. Ecologistas en Acción de la ciudad de Málaga colabora para compartir conocimientos y estrategias entre las diversas plataformas de PACIRAL (Plataformas de Andalucía Contra la Incineración de Residuos y por el Aire Limpio). Aire Limpio Málaga es una de esas plataformas y está respaldada por la AAVV El Palo para reclamar una óptima calidad del aire que se respire en Málaga, especialmente en la zona Este, la cual está amenazada por las emisiones contaminantes de esa cementera, conocida como de La Araña.

El encuentro se desarrollará el  sábado 2 de febrero a las 11 horas en Colegio Safa-Icet de El Palo (Banda del Mar Nº1, Málaga) y constará de dos secciones: Por la mañana, abierto a todo el público, se presentarán tres ponencias relativas a los impactos ambientales de la incineración de las cementeras y especialmente, la situación de la cementera de la Araña. Por la tarde, se desarrollará la Asamblea de PACIRAL. Más información e inscripciones en: www.elpalo.org

Las preocupaciones de los malagueños sobre la contaminación de la cementera son múltiples, pero podemos resumirlas en tres puntos:

1. Nos preocupan las emisiones contaminantes

La cementera de Málaga, el mayor foco de contaminación de la provincia, está muy cerca de la playa y de las viviendas.

La cementera de Málaga, el mayor foco de contaminación de la provincia, está muy cerca de la playa y de las viviendas.

Según estudios del Instituto de Salud Carlos III, el riesgo de morir por cáncer es un 10% mayor si vives a menos de 5 km de una cementera. En el caso de la cementera de Málaga, en un radio de 5 km hay más de 20 colegios y decenas de miles de vecinos.

Esta fábrica, además de las emisiones propias de su actividad, desde 1999 incinera residuos peligrosos que emiten otros contaminantes aún más peligrosos, además de contaminación por partículas. En 2007 se le otorgó una Autorización Ambiental por la cual podía incinerar hasta 200.000 toneladas al año de plásticos, pilas alcalinas, lodos de depuradora, neumáticos, aceites y un enorme listado de residuos que transportan en camiones pesados atravesando toda la zona del litoral, muchas veces en convoyes que también ponen en peligro la seguridad vial.

En nuestra ciudad la contaminación se mide a través de 4 estaciones de medición de calidad del aire y la más cercana a la cementera está a 11 km de distancia. Por ello, no sabemos exactamente qué aire respiramos, ya que las mediciones actuales son proporcionadas por la misma fábrica, a todas luces, nada imparcial.

2. Nos preocupa nuestro pasado arqueológico

La cantera de la que se aprovisiona de material amenaza con destruir el entramado de cuevas que albergan los yacimientos arqueológicos de la Araña, un verdadero patrimonio de nuestra ciudad que podemos admirar en un magnífico centro de interpretación en esa barriada.

3. Nos preocupa la calidad de vida y la imagen de nuestro litoral

La fábrica y su cantera ocupan un espacio estratégico de la costa difícilmente recuperable para un uso turístico-residencial mientras siga esta actividad, que amenaza con convertir la zona en una especie de cráter lleno de detritos y lodos contaminados que da una imagen de deterioro y degradación a una costa recortada y bella vigilada por el emblemático Peñón del Cuervo.

Animamos a todos los malagueños a participar en todo lo que organizamos, para conseguir algún día que la ciudad de Málaga sea una ciudad sostenible.

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Libro “21 lecciones para el siglo XXI” de Y.N. Harari (Resumen)

Resumen del libro "21 lecciones para el siglo XXI" de Harari. En nuestro blog también encontrarás el resumen de su libro "Sapiens"Sus dos anteriores libros fueron “Sapiens” y “Homo Deus” y en ellos se exploraba la historia del hombre y su futuro, respectivamente. Aquí, Yuval Noah Harari nos presenta un compendio de 21 temas esenciales para el presente. Mientras estamos atareados en nuestros problemas cotidianos, están pasando cosas a nivel global que nos deberían importar.

“A la filosofía, a la religión y a la ciencia se les está acabando el tiempo”. La inminente crisis ecológica, la creciente amenaza de las armas de destrucción masiva y el auge de las nuevas tecnologías disruptivas no permitirá prolongar mucho más el debate sobre el significado de la vida. Porque ese significado se ha de usar para tomar decisiones importantes (en ciencia, biotecnología, inteligencia artificial…). Los mercados son impacientes y no toman siempre las mejores decisiones para todos.

1. Decepción ante la ausencia de una ideología convincente

Tras la caída del fascismo y del comunismo, el liberalismo se ha impuesto casi por todo el mundo de una u otra forma, defendiendo cosas tan bonitas como la libertad, los derechos humanos, la libertad de movimiento (más para el dinero que para las personas, ciertamente), o el libre mercado (que con tanto acierto criticó N. Klein). Pero desde la crisis global de 2008, los decepcionados por el liberalismo crecen y hay, además, dos retos que para Harari son muy inquietantes: la infotecnología (desarrollos tecnológicos, inteligencia artificial, robots…) y la biotecnología (modificar genes, transgénicos…). “Los humanos siempre han sido mucho más duchos en inventar herramientas que en usarlas sabiamente. Es más fácil reconducir un río mediante la construcción de una presa que predecir las complejas consecuencias que ello tendrá para el sistema ecológico de la región”.

El poder de “manipular el mundo” ha llevado a que “nos enfrentamos a un colapso ecológico”, porque las revoluciones en biotecnología y en infotecnología las lideran científicos o emprendedores “que apenas son conscientes de las implicaciones políticas de sus decisiones”. Así, “Donald Trump advirtió a los votantes que mexicanos y chinos les quitarían el trabajo y (…) nunca advirtió a los votantes que los algoritmos les quitarían el trabajo” (poniendo a las máquinas a trabajar). “Quizá en el siglo XXI las revueltas populistas se organicen no contra una élite económica que explota a la gente, sino contra una élite económica que no la necesita”. Cada vez se precisan menos trabajadores y ahora debemos ya empezar a buscar soluciones (como reducir la jornada laboral o la renta básica), antes de alcanzar el “desempleo masivo”.

Los que votaron a Trump en EE.UU. o a favor del Brexit en Reino Unido, no rechazaron el liberalismo totalmente pero sí quisieron encerrarse un poco en su casa y que se adoptaran “políticas intolerantes para con los extranjeros”. Pretender aislarse, como pide el nacionalismo, es una política inviable en la era de internet y del calentamiento global. China lo hace al revés: aplica el liberalismo más fuera de sus fronteras que dentro, mientras Rusia aplica un liberalismo atroz que genera la “mayor desigualdad del mundo” (el 87% de la riqueza está en manos del 10% de los más ricos) y el islamismo solo atrae a algunos de los que crecieron en su seno. A pesar de todo, la humanidad no puede abandonar el liberalismo, “porque no tiene ninguna alternativa”, aunque tampoco ofrece respuestas “a los mayores problemas a los que nos enfrentamos: el colapso ecológico y la disrupción tecnológica”. El liberalismo todo lo resuelve con el crecimiento económico pero esa solución no sirve porque ya sabemos que esa es precisamente la causa de la crisis ecológica y que gran parte de la tecnología tiene un fuerte impacto social y ambiental. Por eso, para Harari la primera medida es la perplejidad: reconocer que no sabemos lo que está ocurriendo.

2. Trabajo: en el futuro habrá mucho menos empleo

La robotización tiene ventajas e inconvenientesEs obvio que las máquinas y los robots están efectuando cada vez más trabajos: mejoran nuestra vida y, a la vez, nos quitan el trabajo. El poder de las máquinas, junto con la IA (Inteligencia Artificial) es inmenso y tienen dos capacidades muy importantes: la conectividad y la capacidad de actualización. Por ejemplo, en conducción automática de vehículos, dos coches podrían conectarse para acordar quien pasa primero y evitar colisionar. Además, cualquier nueva norma de tráfico o mejora del software podría actualizarse en todos los vehículos automáticos de forma inmediata.

También es cierto que se están creando nuevos empleos, pero en general exigen “un gran nivel de pericia y, por tanto, no resolverán los problemas de los trabajadores no cualificados”. Podría ocurrir que padezcamos “a la vez unas tasas de desempleo elevadas y escasez de mano de obra especializada”. Además, dado la vertiginosa velocidad de cambio, podrían ser profesiones que surgen y desaparecen en cuestión de una década, por lo que es muy complicado exigir derechos laborales o crear sindicatos en tales circunstancias. El autor sostiene que “hoy ya son pocos los empleados que esperan ocupar el mismo empleo toda la vida”. Además reconoce que “el cambio es siempre estresante” y podría ser complicado reeducar a miles de empleados.

Por otra parte, evitar la pérdida de puestos de trabajo no es una buena opción, porque supone abandonar las ventajas de la mecanización, pero tampoco podemos hacerlo sin dar alternativas a los empleados. Harari alaba lo que ocurre en Escandinavia, donde los gobiernos siguen el lema «proteger a los obreros, no los empleos». Una forma de hacer esto es lo que llamamos las dos erres urgentes: Reducir la jornada laboral y la RBU (Renta Básica Universal). Por supuesto, también se está aplicando en muchos países la subvención de servicios básicos universales: educación, sanidad, transporte… Pero en estas opciones el problema está en definir qué es «universal» y qué es «básico»:

  • Por universal se suele interpretar la población nacionalizada en un país, pero hay que tener en cuenta que las principales víctimas de la automatización quizá no vivan en donde se apruebe la RBU o esos servicios básicos universales. Automatizar en exceso podría generar la ruina en países en desarrollo que actualmente están dando mano de obra barata a los países ricos.
  • Por básico se puede interpretar la comida que un sapiens requiere (entre 1500 y 2500 calorías), pero también se pueden considerar básicos aspectos como la educación, la sanidad, el acceso a internet…

El problema es complejo, porque contentar a los sapiens no es tarea sencilla. La felicidad puede depender de las expectativas y éstas dependen de las circunstancias. Por tanto, aunque se mejoren las condiciones, no se garantiza que haya satisfacción. Como ejemplo exitoso cita el caso de Israel, país que obtiene buenos resultados en la satisfacción de la población, en parte gracias a un montón de personas pobres que no trabajan y que se dedican exclusivamente a cuestiones religiosas (el 50% de los hombres judíos ultraortodoxos). El gobierno da generosas subvenciones y se constata que debatir el Talmud es más satisfactorio que el trabajo de los obreros. Así pues, “la búsqueda de plenitud y de comunidad podría eclipsar la búsqueda de un puesto de trabajo”. El objetivo debería ser combinar una red de seguridad económica universal y básica, comunidades fuertes con servicios básicos universales y educar para una búsqueda de una vida plena. Esto podría compensar la pérdida de empleos y mejorar la calidad de vida de la gente.

“Dado el inmenso poder destructor de nuestra civilización, no podemos permitirnos más modelos fallidos”, pues equivocarnos ahora podría acabar en una guerra nuclear, en desastres por manipulación genética o en un colapso completo de la biosfera.

3. Libertad: computadoras y big data contra los derechos humanos

Dice Harari que “los referéndums y las elecciones tienen siempre que ver con los sentimientos humanos, no con la racionalidad”. Aunque algunas personas están más informadas y otras son más racionales, al final cada voto cuenta lo mismo y los sentimientos son los que guían a la mayoría. El biólogo Richard Dawkins dijo a propósito de la votación del Brexit que someterlo a referéndum es como «dejar que los pasajeros de un avión votaran en qué pista debería aterrizar el piloto». Teniendo esto en cuenta, queda claro el alto interés en acceder al corazón humano, a sus entresijos y a cómo manipularlo. Si se consiguiera en grado suficiente, la política sería “un espectáculo de títeres emocional”.

Pensemos que, al final, los sentimientos están basados en el cálculo. Millones de neuronas calculan, por ejemplo, cuando tener miedo según la probabilidad de ser dañados. Los sentimientos “encarnan la racionalidad evolutiva”, pero “pronto los algoritmos informáticos podrán aconsejarnos mejor que los sentimientos humanos”. Seguramente cometerán errores, pero solo se necesita que sean, de media, mejor que nosotros, lo cual “no es muy difícil, porque la mayoría de las personas no se conocen muy bien a sí mismas, y (…) suelen cometer terribles equivocaciones en las decisiones más importantes de su vida”. Incluso en ética, las máquinas superarán a la mayoría de los humanos, porque las máquinas no tienen emociones. Se ha demostrado que las emociones humanas controlan las decisiones humanas, por encima de sus ideologías o de sus planteamientos filosóficos. La selección natural no ha seleccionado a los homínidos más éticos, sino a los que gracias a sus emociones (miedo, deseo…) han conseguido reproducirse con más éxito. Por otra parte, “los ordenadores no tienen subconsciente” y si fallaran, resultaría “mucho más fácil corregir el programa que librar a los humanos de sus prejuicios”. Esto abre mercado a los filósofos, pues hará falta la filosofía para hacer buenos programas.

Cuando las decisiones importantes las tomen los algoritmos, basados en el cómputo de millones de datos (macrodatos o big data), ¿dónde queda nuestra libertad? ¿Confiaremos en los algoritmos para que nos escojan pareja, qué estudiar o dónde trabajar? ¿Escogerán también a quien votar? ¿Qué sentido tienen entonces las elecciones y los mercados libres?

Ya hoy día la gente confía en Google para hallar respuestas mientras “la capacidad para buscar información por nosotros mismos disminuye”. Esto hace que la gente considere «verdad» lo que aparece en los primeros resultados de la respuesta de Google. Más aún, la capacidad para orientarse es como un músculo que o lo usas o lo pierdes, y mucha gente depende tanto de Google Maps que si falla se encuentra completamente perdida.

El que controle esos algoritmos de macrodatos, controlará buena parte del mundo. Un ejemplo está en Israel, país que controla el cielo, las ondas de radio, el ciberespacio y el mar y, gracias a ello, un puñado de soldados pueden controlar a 2.5 millones de palestinos en Cisjordania. Y lo hacen usando IA: en 2017 un palestino publicó una foto poniendo en árabe “¡Buenos días!”. Un algoritmo israelí confundió las letras árabes y lo tradujo como “¡Mátalos!” y el obrero fue detenido. Quedó en libertad cuando se aclaró el error, pero el incidente demuestra la importancia de la IA para controlar a la población. Llevado al extremo, en manos de gobiernos autoritarios las herramientas de IA podrían controlar a la población “más incluso que en la Alemania nazi”.

Usando las reglas de la selección natural, hemos criado vacas dóciles que producen más leche, pero que son inferiores en otros aspectos. Igualmente, “estamos creando humanos mansos” pero que “en absoluto maximizan el potencial humano”. De hecho, “sabemos poquísimo de la mente humana”, mientras la investigación se centra en mejorar los ordenadores y los algoritmos. “Si no somos prudentes, terminaremos con humanos degradados que usarán mal ordenadores mejorados”. Para Harari esto podría provocar el caos, “acabar con la libertad” y “crear las sociedades más desiguales que jamás hayan existido”. La inmensa mayoría de la gente podría sufrir algo peor que la explotación: la irrelevancia.

4.  Igualdad: El que tenga los datos dominará el mundo

Los primeros grupos de sapiens eran más igualitarios que cualquier sociedad posterior. La revolución agrícola multiplicó la propiedad (tierra, herramientas…) y con ella la desigualdad. En el siglo XX se ha reducido la desigualdad en muchos países, pero “hay indicios de una desigualdad creciente”: “El 1% más rico posee la mitad de las riquezas del mundo” y las 100 personas más ricas tienen más que los 4.000 millones más pobres. En el futuro, la biotecnología podría dar ventajas a ciertos sapiens (mayor longevidad, mejores capacidades físicas…) y podrían generarse “castas biológicas”, lo cual ahondará en la desigualdad. También insiste en el poder de la infotecnología para eliminar la utilidad de los humanos para las élites.

Antiguamente la tierra era el bien más importante. Luego pasaron a ser las máquinas y la industria. Hoy, cada vez tienen más importancia los datos. Empresas como Google, Facebook, Baidu y Tencent lo saben bien. Por ejemplo, Google nos proporciona servicios gratuitos, pero gracias a eso consigue millones de datos de sus usuarios. Esos datos valen mucho. No solo para ponernos la publicidad en la que caeremos con mayor probabilidad. Creemos que Google nos ayuda mucho, pero nosotros ayudamos a Google mucho más, porque mientras Google solo nos hace la vida un poco más fácil, nosotros somos los que permitimos que Google pueda existir haciendo negocio con nuestros datos. Así, en el futuro habrá que responder a una pregunta clave en nuestra era: ¿quién es el propietario de los datos? (datos sobre nuestros hábitos, nuestro ADN, nuestros gustos…). Tenemos experiencia regulando la propiedad de la tierra y la propiedad de la industria, pero “no tenemos mucha experiencia en regular la propiedad de los datos”, los cuales tienen características especiales (fáciles de copiar y de transportar, están en muchos sitios y en muchos formatos…).

5. Comunidad: “La gente lleva vidas cada vez más solitarias en un planeta cada vez más conectado”

Las redes sociales están rompiendo aún más las comunidades íntimas, las cuales ya están bastante sustituidas por gobiernos y empresas. Facebook se propuso conectar a los humanos, pero el escándalo de Cambridge Analytica reveló que se recogían datos “para manipular las elecciones en todo el mundo”. En teoría, las redes sociales pueden contribuir a fortalecer el tejido social y a hacer que el mundo esté más unido (ingeniería social), pero es complicado porque eso choca con intereses empresariales. Mientras la gente esté más interesada en el ciberespacio que en lo que pasa en su calle hay mayores posibilidades de manipularlo y de sacarle el dinero online. No olvidemos que los gigantes tecnológicos han sido acusados repetidas veces de evasión fiscal. ¿Es creíble que empresas que no pagan sus impuestos nos vayan a ayudar realmente a crear comunidades fuera del mundo virtual?

6. Civilización: Solo existe ya una civilización

Harari desmonta la teoría de que hay un choque de civilizaciones, pues en realidad la globalización tiende a unir cada vez más a la gente y no es posible, ni deseable, dar marcha atrás. “Hace diez mil años la humanidad estaba dividida en incontables tribus aisladas. Con cada milenio que pasaba, estas tribus se fusionaron en grupos cada vez mayores”. El proceso de unificación de la humanidad se ve claro si uno piensa los vínculos que hay entre los distintos grupos y las prácticas comunes entre ellos. Con sus diferencias, todos los países aceptan una serie de protocolos diplomáticos, leyes internacionales… y participan en los Juegos Olímpicos bajo las mismas reglas, lo cual es “un asombroso acuerdo global” y debemos “sentir orgullo porque la humanidad sea capaz de organizar un acontecimiento de este tipo”. Más aún, todos comparten similares reglas económicas, confianza en el dinero, los médicos comparten conocimientos y tienen similares protocolos… “La gente tiene todavía diferentes religiones e identidades nacionales. Pero cuando se trata de asuntos prácticos (…) casi todos pertenecemos a la misma civilización“. Nuestras diversas opiniones traerán debates y conflictos, pero eso nos hará aún más conectados, más interdependientes.

7. Nacionalismo: La historia tiende a unirnos, no a separarnos

El Brexit o el nacionalismo en Cataluña… ¿a qué se deben? ¿pueden dar respuestas a los problemas más importantes? Las formas moderadas de patriotismo pueden ser benignas. “El problema empieza cuando el patriotismo benigno se metamorfosea en ultranacionalismo patriotero”, lo cual es “terreno fértil para los conflictos violentos”. En el pasado era razonable buscar seguridad y sentido en el regazo de la nación, pero hoy, sin negar eso, tenemos al menos tres retos que nos obligan a trabajar más conjuntamente. La guerra nuclear es el primero y ciertamente en este campo lo estamos haciendo bien: a pesar de las guerras, hoy mueren menos personas por violencia humana que por obesidad, accidentes de tráfico o suicidio. El miedo a la guerra nuclear hace que los estados poderosos piensen bien antes de meterse en una guerra que sería desastrosa para el planeta.Resumen del libro "Sapiens", muy recomendable. Haz click para leerlo.

El segundo reto es el cambio climático y el desastre ambiental  (contaminación de la agricultura, pérdida de biodiversidad…). “Un agricultor que cultive maíz en Iowa podría, sin saberlo, estar matando peces en el golfo de México”. Homo sapiens ha pasado de ser un asesino ecológico en serie (como explica Harari en su libro Sapiens) a ser un asesino ecológico en masa. “Los científicos están de acuerdo en que las actividades humanas (…) hacen que el clima de la Tierra cambie a un ritmo alarmante. (…) Es fundamental que realmente hagamos algo al respecto ahora”. Harari tiene claro que el nacionalismo no puede sino empeorar la respuesta a este problema, porque las actuaciones “para ser efectivas, tienen que emprenderse a un nivel global”. Harari subraya que la industria de la carne, además del enorme sufrimiento que infringe, “es una de las principales causas del calentamiento global, una de las principales consumidoras de antibióticos y venenos, y una de las mayores contaminadoras de aire, tierra y agua” (producir 1 kilo de carne puede consumir 15.000 litros de agua).

El tercer reto es la disrupción tecnológica (biotecnología e infotecnología). A muchos nacionalistas les gustaría volver a tiempos pasados, pero eso es algo imposible. Estos tres retos pueden servir para “forjar una identidad común” que permita afrontar los riesgos. Por supuesto, queda espacio para “ese patriotismo que celebra la singularidad de mi nación y destaca mis obligaciones especiales hacia ella”. Harari ve claro que debemos “globalizar nuestra política”, lo cual no implica necesariamente un gobierno global, sino que todos los gobiernos (nacionales o de ciudades) “den mucha más relevancia a los problemas y los intereses globales”. Por ejemplo, recientemente muchas ciudades se han propuesto muchos retos en el llamado Pacto de Milán, como por ejemplo reducir el consumo de carne.

8. Religión: ¿Una ayuda para la unión del mundo o un inconveniente?

¿Pueden las religiones ayudar a resolver los problemas? Para Harari hay tres tipos de problemas —técnicos, políticos y de identidad— y las religiones solo pueden ayudar en el último tipo. Precisamente porque no ofrecen soluciones interesantes a los dos primeros tipos de problemas, “la autoridad religiosa ha estado reduciéndose”. Por ejemplo, cada vez menos gente acude a la religión ante problemas de salud, y si acude, lo hace después de acudir a la ciencia. A nivel político tampoco la religión ofrece alternativas globales a los retos actuales. De hecho, en muchos casos se desoye la religión cuando están en juego intereses políticos. Harari dice que “aunque algunas de las cosas que dijo Jesús suenan a comunismo total, (…) buenos capitalistas norteamericanos seguían leyendo el Sermón de la Montaña sin apenas darse cuenta”. Otras veces es la religión la que intenta meterse en política, con escaso éxito. Tal es el caso de la encíclica “ecológica” del Papa Francisco, “Laudato Si” (véase aquí un resumen sobre ella).

Las religiones determinan quiénes somos y quiénes son los demás. Es aquí donde la religión puede jugar un papel importante. Las religiones continuarán siendo importantes y pueden contribuir a la unión del mundo pero, como el nacionalismo, en demasiados casos lo que hacen es dividir y generar hostilidades.

9. Inmigración: La discriminación por la cultura genera injusticias

“Aunque la globalización ha reducido muchísimo las diferencias culturales en todo el planeta, a la vez ha hecho que sea más fácil toparse con extranjeros y que nos sintamos molestos por sus rarezas”. Pero las migraciones son naturales en el hombre a lo largo de toda su historia, y hoy el problema más grave está en Europa. La Unión Europea ha conseguido convivir con las diferencias entre los distintos países pero tiene problemas para convivir con todos los inmigrantes y refugiados que llegan.

Para Harari, “mientras no sepamos si la integración es un deber o un favor, qué nivel de integración se exige a los inmigrantes y con qué rapidez los países anfitriones deben tratarlos como ciudadanos de pleno derecho, no podremos juzgar si las dos partes cumplen sus obligaciones”. Pero si esa evaluación se hace de forma colectiva pueden generarse injusticias. Por otra parte, cada cultura tiene distinto nivel de aceptación a otros. Harari resalta que “Alemania ha acogido a más refugiados sirios de los que han sido aceptados en Arabia Saudí”.

Harari dice que la gente “lucha contra el racismo tradicional sin darse cuenta de que el frente de batalla ha cambiado”, porque ahora hay discriminación por la cultura (que este autor llama «culturismo»). Así, muchas veces se culpa a los inmigrantes de tener una cultura y valores no adecuados, pero por otra parte, “en muchos casos, hay pocas razones para adoptar la cultura dominante y en muchos otros se trata de una misión casi imposible”, pues podría, por ejemplo, requerir un nivel económico o educativo imposible de alcanzar por las clases inferiores (sean o no inmigrantes). Los dos grandes problemas de la discriminación por la cultura son:

  1. Usan afirmaciones generales, poco objetivas, que evalúan una cultura como superior a otra, sin hacer una valoración completa y objetiva.
  2. Discriminan a individuos concretos en base a esas afirmaciones generales.

“Si 500 millones de europeos ricos no son capaces de acoger a unos pocos millones de refugiados pobres, ¿qué probabilidades tiene la humanidad de superar los conflictos de mucha más enjundia que acosan a nuestra civilización global?”. “La humanidad puede dar la talla si mantenemos nuestros temores bajo control y somos un poco más humildes respecto a nuestras opiniones”.

10. Terrorismo: los terroristas son débiles y su arma es el miedo

Los terroristas “matan a muy pocas personas, pero aún así consiguen aterrorizar a miles de millones”. Desde el 11-S los terroristas han matado anualmente a unas 50 personas en la UE, 10 en EE.UU…. y hasta 25.000 en el mundo (principalmente en Irak, Afganistán, Pakistán, Nigeria y Siria). “En comparación, los accidentes de tráfico matan anualmente a unos 80.000 europeos, 40.000 norteamericanos (…) y 1,25 millones de personas en todo el mundo”. Por su parte, la contaminación atmosférica mata a unos 7 millones.

“Existe una desproporción asombrosa entre la fuerza real de los terroristas y el miedo que consiguen inspirar”, pero ellos son débiles. Si tomamos conciencia de su debilidad, ellos serán aún más débiles, porque su mayor poder radica en el miedo que generan. Por supuesto, los gobiernos y los medios de comunicación deben luchar contra el terrorismo e informar, pero evitando la histeria. “El dinero, el tiempo y el capital político invertido en luchar contra el terrorismo no se han invertido en luchar contra el calentamiento global, el sida y la pobreza; en aportar paz y prosperidad al África subsahariana, o en forjar mejores vínculos” entre las naciones del mundo.

11. Guerra: hoy se pierde más con las guerras de lo que se gana

El militar japonés Tojo fue el culpable de que Japón se metiera en la Segunda Guerra Mundial. Sus malas decisiones generaron millones de muertos. Fue juzgado por un tribunal internacional y condenado a muerte en la horca.“Las últimas décadas han sido las más pacíficas de la historia de la humanidad” (ver datos). Antiguamente, ganar una guerra era un símbolo de prosperidad pero las cosas han cambiado. Hoy las guerras no traen prosperidad, sino miseria, porque “los principales activos económicos consisten en el conocimiento técnico e institucional más que en los trigales, las minas de oro o incluso los campos petrolíferos, y el conocimiento no se conquista mediante la guerra“. De hecho, tras la Segunda Guerra Mundial, las potencias derrotadas prosperaron como nunca antes (Alemania, Japón…). La guerra fue producto de un “error de cálculo”. Pensaron que sin nuevas conquistas estaban condenados al estancamiento económico, pero se equivocaron. Por todo esto, las nuevas guerras merecen menos la pena, pero Harari nos advierte de que no podemos confiarnos, pues “los humanos son propensos a dedicarse a actividades autodestructivas”. Y dado que un detonante de la guerra es el sentimiento de superioridad, Harari recomienda “una dosis de humildad”.

12. Humildad: ¿Y si aprendemos más de las demás culturas?

“La mayoría de la gente suele creer que es el centro del mundo y su cultura, el eje de la historia”. Pero no es así. La historia de la humanidad empezó mucho antes que las culturas actuales y continuará, tal vez, tras ellas. Harari dice que su pueblo, los judíos, “piensan también que son lo más importante del mundo”, para luego pasar a desmontar punto por punto esa “desfachatez”, desde el origen de la ética hasta las importantes contribuciones científicas de los judíos. Con respecto a lo primero, “todos los animales sociales, como lobos, delfines y monos, poseen códigos éticos, adaptados por la evolución”, así como sentimientos que muchos atribuyen solo a humanos. Además, Buda, Mahavira o Confucio crearon sistemas morales anteriores al judaísmo. Por tanto, “humanos de todas las creencias harían bien en tomarse más en serio la humildad”.

13. Dios: ¿Quién dice lo que es correcto?

Dios puede verse como un enigma del que “no sabemos absolutamente nada”, o bien, como un “legislador severo y mundano, acerca del cual sabemos demasiado”, pues se han escrito bibliotecas enteras, y se ha usado el nombre de Dios para justificar intereses de todo tipo. Aunque las religiones pueden generar amor y paz, también han generado odio y violencia y por eso, para Harari no son estrictamente necesarias, pues la moral se puede justificar sin acudir a Dios. “Hacer daño a los demás siempre me hace daño también a mí”, porque antes de hacer algo mal hay un sentimiento interno que hace daño: “antes de que matemos a alguien, nuestra ira ya ha matado nuestra paz de espíritu”.

14. Laicismo: Ser responsables sin que lo mande Dios

El laicismo no es rechazar todo lo espiritual, sino no confundir verdad con fe, no santificar ningún libro, persona o grupo como poseedores de la verdad absoluta. Y también es el compromiso con la compasión y la comprensión del sufrimiento. Por ejemplo, “la gente secular se abstiene del homicidio no porque algún libro antiguo lo prohíba, sino porque matar inflige un sufrimiento inmenso a seres conscientes”. Es mejor encontrar la motivación en la compasión que en la obediencia divina. Pero el laicismo también se encuentra con dilemas complejos y, en tal caso, “sopesan con cuidado los sentimientos de todas las partes”. El laicismo también valora la responsabilidad: “En lugar de rezar para que ocurran milagros, necesitamos preguntar qué podemos hacer nosotros para ayudar”.

15. Ignorancia: A la gente no le gustan los hechos reales

Sócrates, el defensor de la necesidad de reconocer nuestra ignoranciaLos humanos nos movemos en la ignorancia y en la irracionalidad. “La mayoría de las decisiones humanas se basan en reacciones emocionales y atajos heurísticos más que en análisis racionales. (…) No solo la racionalidad es un mito: también lo es la individualidad. Los humanos rara vez piensan por sí mismos. Más bien piensan en grupos. (…) Es probable que bombardear a la gente con hechos y mostrar su ignorancia individual resulte contraproducente. A la mayoría de las personas no les gustan demasiado los hechos y tampoco parecer estúpidas”. Más aún, los poderosos en vez de aprovechar su poder para obtener una mejor visión de la realidad, suelen emplearlo en distorsionar la verdad. Así, los que buscan la verdad deben alejarse del poder y permitirse “la pérdida de mucho tiempo vagando por aquí y por allá en la periferia” y como hizo Sócrates, “reconocer nuestra propia ignorancia individual”.

16. Justicia: ¿Somos responsables de las injusticias de las empresas?

“Nuestro sentido de la justicia podría estar anticuado”. Dependemos de una red alucinante de lazos económicos y políticos, hasta el punto de costarnos responder preguntas sencillas como de dónde viene mi almuerzo. ¿Podemos ser inocentes de las injusticias que generan las multinacionales? Harari afirma que es erróneo tener en cuenta solo las intenciones sin hacer un esfuerzo sincero por saber lo que se esconde. Pero también sostiene que “el planeta se ha vuelto demasiado complicado para nuestro cerebro de cazadores-recolectores“. “Padecemos problemas globales, sin tener una comunidad global” y por tanto, entender bien tales problemas es misión imposible. Por eso, mientras unos simplifican la realidad para hacerla abarcable, otros se centran en alguna historia conmovedora olvidando los demás datos, otros inventan teorías conspiratorias, y otros depositan su confianza en algún líder o teoría, porque “la complejidad de la realidad se vuelve tan irritante que nos vemos impelidos a imaginar una doctrina que no pueda cuestionarse” y que nos dé tranquilidad, aunque difícilmente proporcione justicia.

17. Posverdad: Los poderosos siempre mienten

Estamos rodeados de mentiras y ficciones, pero la desinformación no es nada nuevo. El autor comenta varios casos de mentiras históricas, como los relatos falsos de asesinatos rituales por parte de judíos en la Edad Media, lo cual costó la vida a muchos judíos inocentes.

Si el ser humano es capaz de matar por una causa, ¿cómo no va a ser capaz de mentir? De hecho, como explica Harari en su libro anterior, el ser humano conquistó el planeta gracias a su capacidad de crear ficciones. Cuando un grupo cree en las mismas ficciones, son capaces de cooperar de manera eficaz. “Cuando mil personas creen durante un mes algún cuento inventado, esto es una noticia falsa. Cuando mil millones de personas lo creen durante mil años, es una religión, y se nos advierte que no lo llamemos «noticia falsa» para no herir los sentimientos de los fieles”. Pero Harari aclara que no niega “la efectividad ni la benevolencia potencial de la religión”. Las religiones inspiran buenas y malas acciones.

Una de las mentiras más aceptadas en la actualidad procede de los anuncios de las marcas comerciales. Nos cuentan repetidamente un relato hasta que la gente se convence de que es la verdad. Por ejemplo: ¿con qué se asocia la Coca-Cola? ¿Con jóvenes divirtiéndose o con pacientes con diabetes y sobrepeso en un hospital? Beber Coca-Cola aumenta la probabilidad de padecer obesidad y diabetes, y no nos va a hacer jóvenes . ¿Ha funcionado el relato falso que nos cuenta Coca-Cola en su publicidad?

Harari asegura que “si queremos poder, en algún momento tendremos que difundir ficciones”, pues la verdad no siempre gusta a todos. “Como especie, los humanos prefieren el poder a la verdad. Invertimos mucho más tiempo y esfuerzo en intentar controlar el mundo que en intentar entenderlo”. Por eso, “es responsabilidad de todos dedicar tiempo y esfuerzo a descubrir nuestros prejuicios y a verificar nuestras fuentes de información”. Harari ofrece dos reglas para evitar el lavado de cerebro: a) “Si el lector consigue las noticias gratis, podría muy bien ser él el producto”. b) “Haga el esfuerzo para leer la literatura científica relevante”, pues la ciencia suele ser objetiva. Y por eso hace un llamamiento a los científicos a hacer oír su voz cuando el debate caiga dentro de su campo.

18. Ciencia ficción: No te puedes librar de la manipulación, pero tú puedes hacerte feliz a ti mismo

La ciencia ficción es un género artístico que ha de tomar importancia, porque modela lo que la gente piensa sobre cuestiones tecnológicas, sociales y económicas de nuestra época, dado que poca gente lee los artículos científicos. Muchas películas de este género, como Matrix, reflejan el miedo a estar atrapado y manipulado y el deseo de liberarse. Sin embargo, “la mente nunca está libre de manipulación”. Por ejemplo, las películas de Hollywood socavan el subconsciente creando paradigmas de lo bueno y lo correcto. Pero cuanto experimentamos en la vida se halla dentro de nuestra mente y nosotros mismos podemos manipularlo también. O sea, no podemos librarnos de la manipulación, pero tampoco necesitamos ir a Fiyi para sentir la alegría.

En la novela Un mundo feliz, Aldous Huxley describe una sociedad idílica, sin sufrimiento ni tristeza. Todo el mundo es virtuoso gracias a soma, una droga que consigue volver a la gente paciente y sin problemas. La gente sabe lo que tiene que hacer y lo hace sin esfuerzo. Es una sociedad libre de mosquitos. Pero hay un personaje, El Salvaje, que se queja alegando que la sociedad se libra de todo lo desagradable en vez de aprender a soportarlo. El Salvaje, reclama su derecho a ser libre con todas las consecuencias y el líder le dice que lo que está reclamando es el derecho a ser desgraciado, a enfermar, a vivir con incertidumbre, a sufrir hambre, miedo… El Salvaje asiente y entonces le permiten salirse de la sociedad para vivir como un ermitaño, un bicho raro en una sociedad que no le entiende y que le lleva a un triste final.

19. Educación: Conócete a ti mismo mejor que los algoritmos

Lo único que podemos asegurar del futuro es que habrá grandes cambios en poco tiempo. ¿Qué debemos enseñar a los jóvenes? Gracias a Internet y a los medios de comunicación, estamos inundados de información, contradictoria casi siempre. En educación, proporcionar más información no es lo más necesario, sino que debemos enseñar a dar sentido a la información y a discriminar lo que es o no importante. Expertos pedagogos recalcan que se deben enseñar «las cuatros CES»: pensamiento crítico, comunicación, colaboración y creatividad.

Esta necesidad de aprender constantemente y de reinventarnos choca con el hecho de que con cincuenta años “no queremos cambios”. Pero además, enseñar resiliencia, enseñar a aceptar los cambios con equilibrio mental es mucho más difícil que enseñar una fórmula de física. Para Harari, el mejor consejo que dar a los jóvenes es que no confíen demasiado en los adultos, pues aunque tengan buenas intenciones no acaban de entender el mundo.

La invención de la agricultura sirvió para enriquecer a una élite minúscula, al tiempo que esclavizaba a la mayoría de la población. Algo similar podría ocurrir con la tecnología. “Si sabes lo que quieres hacer en la vida, tal vez te ayude a obtenerlo. Pero si no lo sabes, a la tecnología le será facilísimo moldear tus objetivos por ti y tomar el control de tu vida“. Por eso, hoy es más importante que nunca algo que han repetido filósofos desde antiguo: Conócete a ti mismo, “saber qué eres y qué quieres en la vida”. Y hoy eso es más importante que nunca porque ahora hay una competencia seria: multinacionales sin conciencia ética (y partidos políticos) están trabajando duro para usar los algoritmos y el big data para conocerte mejor que tú mismo (cada vez que usas tu teléfono o tu tarjeta estás regalando valiosos datos sobre ti mismo). “Vivimos en la época de hackear a humanos” y “si los algoritmos entienden de verdad lo que ocurre dentro de ti mejor que tú mismo, la autoridad pasará a ellos”. Pero si quieres conservar cierto control de tu existencia, tendrás que conocerte bien y saber cómo liberarte porque… “¿Has visto esos zombis que vagan por las calles con la cara pegada a sus teléfonos inteligentes? ¿Crees que controlan la tecnología, o que esta los controla a ellos?”

20. Significado: ¿Para qué dar sentido a nuestras vidas?

¿Cuál es el sentido de la vida? Eterna pregunta para la que “cada generación necesita una respuesta nueva”. El libro sagrado hindú Bhagavad Gita sostiene que cada ser debe seguir su camino concreto (dharma) y si no se sigue, no se hallará paz ni alegría. Ideologías de todo tipo (religiones, política, nacionalismos…) cuentan un relato para hacer que los suyos se sientan importantes, un relato que da trascendencia a sus vidas pero que siempre tiene contradicciones que evitan aclarar. Los nacionalistas, por ejemplo, suelen centrarse solo en el valor de su nación pero no suelen aclarar el porqué de esa superioridad. Para Harari, los relatos que cuentan esas corrientes de pensamiento son invenciones humanas y siempre tienen errores. Sin embargo, esas invenciones humanas nos han permitido colaborar entre nosotros y montar sociedades complejas que podrían desmoronarse si todos nos damos cuenta de que esos relatos son falsos: “La mayoría de los relatos se mantienen cohesionados por el peso de su techo más que por la solidez de sus cimientos” (y el peso del techo representa el peligro que hay al mostrar que los cimientos son débiles).

“Si queremos conocer la verdad última de la vida, ritos y rituales son un obstáculo enorme”. Los ritos solo sirven para ayudar a mantener relatos falsos, pero también cierta armonía y estabilidad social. “Una vez que sufrimos por un relato, eso suele bastar para convencernos de que el relato es real”, porque el sufrimiento es de las cosas más reales que existen. Dado que a la gente no le gusta admitir que es tonta, cuanto más se sacrifica por una causa, más se fortalece su fe en ella. También se usa el sufrimiento hacia los demás, y dado que a la gente no le gusta admitir que es cruel, también fortalece la fe en una causa el hacer sufrir a los demás por ella. Ese “sufrimiento” (o esfuerzo) puede ser de muchos tipos: corporal, dedicación de dinero o tiempo… Harari pregunta: “¿Por qué cree el lector que las mujeres piden a sus amantes que les regalen anillos de diamantes?”. Creen que cuanto mayor es el sacrificio mayor es el compromiso. Por todo esto, los embaucadores adoran las palabras sacrificio, eternidad, pureza, redención…

Para dar sentido trascendente a la vida, algunos se centran en dejar tras la muerte algo tangible (un poema, genes…), pero puede ser complicado y, al fin y al cabo, ni siquiera el planeta es eterno (dentro de 7.700 millones de años el Sol absorberá la Tierra y el fin del universo llegará, aunque tarde al menos 13.000 millones de años). Con ese panorama, Harari se pregunta: “¿No será suficiente con que hagamos que el mundo sea un poco mejor? Podemos ayudar a alguien, y ese alguien ayudará a continuación a alguna otra persona, y así contribuiremos a la mejora general del mundo y seremos un pequeño eslabón en la gran cadena de la bondad“. En el fondo, el amor es más seguro que los demás relatos.

La gente corriente suele creer en varios relatos a la vez, sentir distintas identidades, y muchas veces hay contradicciones importantes, porque en el fondo no están convencidos de su propias creencias. La historia está llena de estas “disonancias cognitivas”. Un ejemplo son los que han ido a la guerra para defender el cristianismo, religión del amor. Pero aún hoy día hay muchos cristianos que se oponen a las políticas de bienestar social, que se oponen a ayudar a los inmigrantes o que apoyan las armas, por ejemplo. También es fácil encontrar gente que se lamenta de la injusta distribución de la riqueza pero tienen inversiones en bolsa, cuando es bien sabido que invertir en bolsa genera injusticias y desigualdad (y si tu banco no es ético también estás colaborando con sucios negocios).

Nuestros deseos nos llevan a actuar y Harari sostiene que somos libres para elegir nuestras acciones, pero no nuestros deseos. Muy poca gente es la que controla sus pensamientos. Para la mayoría, los pensamientos vienen y van de forma caótica y descontrolada. Algunas religiones enseñan a controlar la mente. Buda enseño que hay tres realidades básicas del universo: que todo cambia sin cesar, que no hay nada eterno y que nada es completamente satisfactorio. Aceptando esto, el sufrimiento cesa: “según Buda la vida no tiene sentido, y la gente no necesita crear ningún sentido”. El consejo de Buda es: «No hagas nada. Absolutamente nada». “Todo problema radica en que no paramos de hacer cosas” (física o mentalmente). No hacer nada es conseguir que la mente tampoco haga nada.

21. Meditación, para conocernos mejor

Haz click para aprender la bases teóricas e históricas del hinduísmo, la meditación, el tantra, el yoga...En el último capítulo, el autor nos cuenta su experiencia personal aclarando que no tiene porqué funcionar bien a todo el mundo. Casi por casualidad, descubrió la meditación Vipassana (introspección) que, simplificando, consiste en centrar la atención en algo concreto, como el aire que entra y sale por la nariz. La gente corriente es incapaz de mantener esta atención de forma prolongada y Harari confiesa que al instante perdía la concentración. El objetivo de esta meditación es observar las sensaciones personales. Cuando uno se enfada se centra en pensar en el objeto que supuestamente provoca el enfado y no la realidad sensorial. Harari dice que aprendió más cosas sobre sí mismo y los humanos observando sus sensaciones en diez días que durante el resto de su vida hasta ese momento y, además, sin tener que aceptar cuentos o mitologías. Basta solo con observar la realidad como es.

El origen del sufrimiento está en la propia mente. Cuando deseamos que ocurra algo y no ocurre, generamos sufrimiento. Es una reacción de la mente. Es la mente la que provoca el sufrimiento. “Aprender esto es el primer paso para dejar de generar más sufrimiento”. La meditación es cualquier método de observación directa de nuestra propia mente y, aunque la han usado muchas religiones, la meditación no es necesariamente religiosa. La meditación Vipassana advierte que no se debe practicar solo como búsqueda de experiencias especiales, sino para comprender la realidad de nuestra propia mente, aprovechando todo tipo de sensaciones por simples que sean (calor, picor…).

Meditar te ahorrará tus sufrimientosHarari dice que medita dos horas diarias y que le ayuda al resto de tareas del día. Además, recomienda meditar para conocernos a nosotros mismos, antes de que los algoritmos decidan por nosotros quiénes somos realmente.

Información relacionada:

  1. Lee otros libros resumidos, para captar su esencia en poco tiempo.
  2. Yuval Noah Harari, Sapiens, de animales a dioses: Breve historia de la humanidad (Resumen).
  3. Dos Erres URGENTES: Renta básica y Reducción de la jornada laboral.
  4. Máquinas y robots nos quitan el empleo pero mejoran nuestra vida.
  5. Crisis ecológica, conocimiento y finitud: Fracaso del ser humano como ser racional.
  6. HINDUISMO: Upanishad, Bhagavad Gîtâ, yoga y tantra, meditación, iluminación y mucho más.
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¿Demasiada fauna para un planeta pequeño?

Los animales sufren por culpa del ser humano¿La única fauna que necesitamos para vivir es la que vive en granjas? No. La mayoría de la gente no piensa eso. Sencillamente no piensa en nada que tenga que ver con la “fauna”. Ni siquiera cuando se come una costilla de algún ser vivo. Menos aún si es una hamburguesa, en la que los músculos son triturados para que su forma redondita no rememore al animal del que procede.

Para muchos, la fauna es solo un puñado de animales que vemos en los documentales de la televisión durante los 30 segundos que tarda alguien en cambiar de canal.

Necesitamos la biodiversidad

Pero la fauna, la veamos o no, es muy necesaria. De hecho, mantener la biodiversidad (fauna y flora) es uno de los cuatro principios básicos para la sostenibilidad (los otros tres son: usar energía solar, reciclar todos los materiales y evitar la superpoblación de cualquier especie). O sea, según ese principio, si no mantenemos la biodiversidad, el sistema que nos permite cierta calidad de vida se hundirá. Y se está hundiendo (por si no lo has notado). ¿Cuántas especies de animales o plantas se extinguen? La verdad es que ni se sabe con certeza, porque aún hay muchas especies que la ciencia no conoce. Por citar un dato, los científicos dicen que cada año desaparecen dos especies de vertebrados. Los invertebrados los conocemos menos, los vemos menos, pero hay más y por tanto las cifras deben ser bastante peores para ellos.

La misma tragedia ocurre con las plantas. Muchísimos medicamentos proceden de las plantas y seguro que se descubrirán ahí medicamentos para el futuro. Sin embargo, muchísimas plantas están desapareciendo, para siempre, antes de ser estudiadas; antes incluso de que tengan asignado un nombre científico. Una auténtica tragedia para la naturaleza, pero también para el propio ser humano.

¿Por qué desaparecen tantas especies?

Hay varias causas y detrás está la mano del ser humano. Es decir, depende de nosotros continuar o detener la extinción de especies. Por ejemplo, si el ser humano aumenta su demanda de madera, será necesario talar más bosques, poniendo en peligro no solo a ciertas especies de árboles, sino también a muchas de las plantas y animales que viven en esos bosques.

El consumo creciente de carne también contribuye a talar bosques para plantar lo que comen la ingente cantidad de cabezas de ganado del planeta. Por otra parte, alimentos tan extraños y tan usados como el aceite de palma (presente en chocolates o champús), están contribuyendo también a la pérdida de grandes selvas, incluso aquellas en las que viven animales tan maravillosos como los orangutanes. Perder tantos bosques, complica la vida a infinidad de especies que allí viven. Y no olvidemos que un campo de palmeras aceiteras no es un bosque, sino un cultivo, y en un cultivo, la biodiversidad se reduce muchísimo, porque la biodiversidad no es rentable para el propietario. Por eso, ellos usan herbicidas e insecticidas y por eso la agricultura es la responsable de gran parte de la contaminación mundial, contaminando ríos, mares, tierras y hasta el aire. De hecho, los agricultores han sido acusados de causar la mayor parte de los cánceres que padecen los humanos.

Otra causa de la desaparición de especies es la explotación −sobreexplotación− de multitud de otros recursos (metales, petróleo, gas, agua, pesca…) pues el ser humano arrasa donde llega. Una minúscula élite ve negocios donde hay destrucción. El crecimiento de las ciudades y la creación de infraestructuras (autovías, aeropuertos, estadios…) también va expulsando a todo ser vivo de su casa natural. Otra causa es el calentamiento global, pues muchas especies no se pueden adaptar a los cambios climáticos a la velocidad en que estos se producen.

Aunque algunas especies no hayan desaparecido aún, solo el hecho de estar en peligro de extinción hace que su variabilidad genética disminuya y, por tanto, se reduzcan sus posibilidades de adaptación al futuro. Es decir, una especie amenazada mantiene su riesgo de extinción incluso aunque su población aumente, porque aunque aumente su población, su genética será más uniforme y con mayores dificultades de supervivencia. Es la selección natural que con tanto acierto definió Darwin. Este gran científico definió la selección natural con el concepto de la supervivencia del más apto. Es decir, que en la naturaleza sobreviven aquellos individuos mejor adaptados al medio. Por eso, para que una especie no esté amenazada no solo es importante que haya muchos ejemplares, sino que haya suficiente variación genética entre todos los individuos. Así, esa variabilidad facilita que algunos puedan estar mejor adaptados que otros. De ahí la importancia de que haya poca consanguinidad en las poblaciones.

Nuestra especie tiene tres características que hacen que su extinción sea muy complicada (a corto plazo). Primero, hay muchos individuos de nuestra especie (de hecho, hay demasiados). Segundo, es una especie con gran variación genética (hay multitud de razas, lo cual supone un gran potencial de adaptación ante cualquier cambio). Y por último, el ser humano ha demostrado ser capaz de adaptarse a vivir en casi cualesquiera circunstancias, por duras que sean.Las noticias más calientes en el mundo de las cucarachas

Esas tres características también las tienen otras especies. Por ejemplo, las cucarachas son animales muy numerosos, con más de 4500 especies y bastante versátiles, lo cual hace que no estén amenazadas, como muestra el divertido vídeo de Pésame Street. De hecho, muchas ciudades se gastan ingentes cantidades de dinero en su exterminio y no pueden acabar con ellas a pesar de contaminar con toneladas de insecticidas. Mucha gente piensa que las cucarachas sobrevivirían a una guerra nuclear, pero aunque eso no es del todo cierto, sí lo es que estos animales tienen mayor resistencia a las radiaciones que los vertebrados en general. Su dosis letal es entre 6 y 15 veces mayor que la de los humanos, pero hay otros insectos que resisten aún más, como por ejemplo la mosca de la fruta.

¿Por qué debemos preocuparnos?

Si la subsistencia de nuestra especie no está amenazada, ¿por qué debemos preocuparnos?

  1. Primero, porque a la mayoría de nosotros no solo nos preocupa que nuestra especie viva, sino que queremos vivir nosotros, nuestra familia, nuestros amigos, nuestra cultura, nuestras ciudades… todo eso que llamamos “nuestro” (lo sea o no).
  2. Segundo, porque la mayoría de nosotros queremos también conservar las cosas maravillosas que aún existen en este planeta. Y no solo las grandes maravillas, como son el Amazonas, el desierto del Sáhara, las selvas boreales o las sabanas africanas, sino también las pequeñas maravillas, como son el pequeño nacimiento junto a tu pueblo o ese árbol tan memorable que conoces y saludas al pasar.
  3. Tercero, porque también queremos vivir con cierta calidad de vida. No nos resignamos a subsistir en un mundo degradado y tóxico, sino que queremos disfrutar de un mundo limpio, vital, saludable y generoso.

Centremos la atención un momento en un recurso tan valioso como el agua. España es un país con sequías periódicas y sin embargo el despilfarro de agua y el descontrol es brutal. No solo se permiten miles de pozos ilegales (Murcia y Huelva son casos extremos), sino que se autorizan cultivos de regadío en zonas donde el agua no sobra. Y ningún gobierno pide que se consuma menos agua, ni menos carne… Pensemos que hacen falta unos 9000 litros de agua para criar un solo pollo. Tampoco nos piden que no compremos agua embotellada, pero para fabricar solo una botella de plástico de un litro, hacen falta emplear 4 litros de agua, y eso sin contar el gasto de energía, transporte, o incluso lo que requiera su reciclaje, si es que llega a reciclarse (y no se quema por el camino).

La falta de agua potable es solo uno de los problemas que tendremos en el futuro, si no lo remediamos. Pero tendremos otros problemas. Y muchos de esos problemas están tomando un nombre común que engloba a gran parte de ellos: cambio climático.

Cambio climático, calentamiento global, efecto invernadero…

Sus causas son múltiples, desde la deforestación hasta el consumo de tantos combustibles fósiles (carbón, petróleo, gas…), pero hay otras causas como la excesiva ganadería. Particularmente, la cría de vacas produce muchísimo metano, un gas de efecto invernadero mucho peor que el famoso CO2.

En el fondo, el cambio climático es un enemigo común a todo el planeta y que reúne los mayores problemas ambientales. Por eso, intentar minimizar el cambio climático reduce también otros problemas. Por ejemplo, para detener el cambio climático debemos favorecer la plantación de árboles, acabar con la contaminación del transporte, reducir el consumo energético, reducir los tóxicos que se usan en la agricultura… e incluso reducir el sufrimiento de los animales en la poderosa maquinaria de la industria cárnica.

Esas soluciones para paliar el cambio climático harían que el planeta fuera más habitable para las siguientes generaciones. Pero además, tenemos que tomar conciencia de que en este planeta ya somos demasiados humanos. Nuestra especie es, sin duda, una especie invasora que afecta a todos los ecosistemas. Pero por supuesto, el impacto ambiental no es igual para cada persona del planeta, pues influye mucho el estilo de vida. Un estilo de vida consumista en un país puede tener una huella ecológica decenas de veces mayor que un estilo de vida humilde en algún país pobre.

Podemos hacer mucho y bueno

Cuando somos conscientes de tan graves problemas, lo primero que se nos ocurre es exigir cambios urgentes a nuestros gobiernos, porque ellos tienen más poder y más responsabilidad. Lo siguiente es pensar qué podemos nosotros hacer a nivel individual. Unos científicos lo estudiaron y estas son las cinco acciones más importantes que todos deberíamos conocer para actuar con mayor conciencia:

  1. Primero, lo más ecológico es dejar de tener hijos, pues aunque solo sea un hijo menos, el impacto de cada humano es excesivamente grande (aunque depende mucho, como hemos dicho, del estilo de vida que inculquemos y elija ese ser humano).
  2. En segundo lugar, vivir sin coche y sin mascota. Un coche contamina mucho, pero un perro mediano consume más recursos naturales que un 4×4, y un gato lo mismo que un coche normal.
  3. En tercer lugar, dejar de volar en avión. Los aviones contaminan muchísimo más que el coche, pero también se usan menos. Podemos ahorrar de media hasta 2.8 toneladas de CO2 por cada viaje individual (puede ser menos en viajes cortos).
  4. En cuarto lugar, comprar electricidad renovable para tu casa: Esto es posible en toda Europa, pero mucha gente no se cambia de compañía eléctrica por comodidad, ignorando que es muy sencillo, muy seguro y… ¡está en cuarto lugar!
  5. En quinto lugar, algo muy difícil para algunos: tener una dieta principalmente vegana. Reducir mucho el consumo de carne y pescado supone reducir mucho nuestra huella ecológica, incluso aunque no seamos veganos del todo.

La lista continúa con otras acciones menos decisivas pero siempre importantes, tales como usar coche eléctrico o compartido, instalar paneles solares en casa, comprar productos eficientes, evitar el despilfarro de comida, reducir el consumo en general, reciclar, comer productos locales, ahorrar agua, evitar transportes innecesarios, compostar la basura, difundir la conciencia ambiental, usar banca ética, plantar algo de lo que comemos… y otros consejos ecológicos como los que propone la “Cadena Verde“.

Hemos mostrado que tenemos que trabajar en muchos frentes. Dos de los más importantes son intentar frenar el consumismo y que la población humana no crezca tan deprisa. Queremos que haya mucha fauna, pero no cualquier tipo de fauna. La fauna que hay en exceso es la fauna humana y la de su ganadería.

NOTA: Este artículo se publicó en el libro “¿Qué nos dirían los animales si pudieran hablar?” basado en la web serie de Pésame Street.

Más información:

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¿Es ético comer huevos? No, y además es innecesario: Tortilla de espinacas vegana

Incluso las gallinas ecológicas son sacrificadas cuando dejan de ser rentables

Incluso las gallinas ecológicas son sacrificadas cuando dejan de ser rentables

Comer huevos puede producir sufrimiento y maltrato animal incluso aunque sean huevos ecológicos. Veamos algunos motivos de forma resumida:

  1. La mayoría de las gallinas viven muy mal, encerradas en jaula toda su vida: Esa grave situación de maltrato está cambiando lentamente por la demanda del consumidor.
  2. Los huevos son de la gallina: Si les quitamos los huevos, se fomenta que la gallina ponga más, y poner huevos debe ser doloroso (aunque no es como un parto humano, por supuesto). La realidad es que seguimos mirando a los animales como si fueran seres que están para servir a nuestros intereses, y que los podemos poseer (y por supuesto esclavizar).
  3. Producir huevos siempre contamina: Producir el alimento de la gallina requiere contaminar (salvo que coman restos de alimentos). Incluso aunque sean cereales ecológicos hay que contabilizar el transporte y sería más eficiente comerse directamente esos cereales. Además, las gallinas deberían comerse la cáscara de sus huevos, pero como eso es complicado hay que darles suplementos alimenticios que también contaminan en su fabricación y en su transporte. También hay que tener en cuenta la contaminación por purines y la huella hídrica de las granjas: 180 litros por huevo. ¿Serías capaz de beber 180 litros de agua cada vez que te comes un huevo?
  4. Las gallinas no productivas son sacrificadas: Incluso en granjas ecológicas, las gallinas son sacrificadas cuando no ponen suficientes huevos (por su edad o por lo que sea), pues ya no son rentables desde el punto de vista monetario. Los vendedores de huevos ecológicos piensan en sus beneficios y no en alargar la vida de todas sus gallinas no rentables.

Muchos vegetarianos comen huevos pensando que ello no induce a matar animales, pero comer huevos sí induce a matar gallinas, salvo que se críen con el compromiso de darles una vida digna hasta el final de sus días. Recuerda que una gallina puede vivir 15 años, pero su producción de huevos desciende a partir de los 2 años.

Tortilla vegana de espinacasLo más importante, es que comer huevos no es necesario. Sus vitaminas se pueden conseguir de otras formas y en la cocina se pueden sustituir por otros productos. Esto segundo lo vamos a demostrar en un plato en el que el huevo es el ingrediente principal. Esta es una receta simple, pero muy adecuada para demostrar que se pueden hacer tortillas sin huevo.

◊ Ingredientes:

  • 4 huevos veganos: Cada huevo vegano está formado por 10 gr. de harina de garbanzos (una cucharada sopera sin pasarse de colmo) y 35 ml. de agua (2 cucharadas bien colmadas).
  • 300 gr. de espinacas limpias y cortadas.
  • 3-4 dientes de ajo.
  • Aceite y sal.
  • Opcional: Se pueden añadir pasas y especias (orégano, albahaca…). Además, para acompañar la tortilla, se sugiere una ensalada de tomate, aguacate y algunos frutos secos.

Preparación:

  1. Se pone un chorrito de aceite en una sartén y cuando esté caliente se echan los ajos troceados al gusto.
  2. Cuando los ajos estén muy ligeramente dorados se echan las espinacas poco a poco: se llena la sartén con las espinacas y se van removiendo con los ajos. Al calentarse, las espinacas pierden volumen y así, se pueden ir añadiendo poco a poco más espinacas hasta añadirlas todas.
  3. Mientras, en un plato se bate la harina de garbanzos y el agua, hasta que tenga una consistencia similar a la del huevo batido.
  4. Cuando las espinacas hallan perdido su consistencia cruda se vierten en la mezcla junto con el agua que sueltan y se remueve bien.
  5. Salar al gusto y añadir los ingredientes opcionales.
  6. Hacer la tortilla en una buena sartén antiadherente y, en caso de usar la misma sartén anterior, se aconseja fregarla para evitar el riesgo de que se pegue. Se sugiere que la tortilla esté ligeramente tostada por ambas caras, pero no dejarla demasiado tiempo, para que esté más jugosa.

Servir con ensalada, en plato o en bocadillo y… dar difusión a esta receta para evitar o al menos reducir el maltrato animal que supone toda la industria del huevo.

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Buenas noticias ambientales: éxitos ecologistas en 2018 (parte 2)

Las abejas están muriendo por diversas causas, los insecticidas, por ejemploCrece nuestra colección de buenas noticias para el medioambiente. Esto demuestra que el trabajo ecologista es útil. Aquí mostramos la segunda parte de las noticias positivas de este 2018:

  1. La Unión Europea vota a favor de prohibir los insecticidas que matan a las abejas y otros polinizadores: Esos insecticidas (neonicotinoides) contaminan también el agua. La noticia es muy buena, pero hay otros insecticidas que deben ser prohibidos y las leyes ambientales avanzan demasiado despacio. Sabemos que los culpables son los gobiernos y los agricultores, y no se deben admitir excepciones para seguir usando productos tan tóxicos.
  1. Las energías renovables tienen mucho éxito en los países pobres: Muchos países ya se han dado cuenta de que las renovables son mucho más baratas y sin los inconvenientes de las energías fósiles o nucleares. Kenia, Nicaragua, Bangladesh, India, Filipinas, Nepal, Uganda, Tanzania… son ejemplos de países que están apostando fuerte por las renovables, por todas sus ventajas. En Europa es más complicado porque las empresas eléctricas y petroleras “compran” a los gobiernos y a los políticos. El fenómeno de “Puertas Giratorias” no es exclusivo de España: 88 políticos europeos fichados por las compañías eléctricas y petroleras en Europa, entre ellos 3 presidentes (uno sueco y dos españoles, González y Aznar). Como ya denunciamos, una de las empresas con menos ética es Naturgy (antes llamada Gas Natural).
  1. Un 70% de los hogares españoles prefiere consumir huevos de gallinas en libertad¿Cómo leer el código de un huevo? Es importante para la calidad de vida de la gallinaEsto significa que gracias a la decisión de miles de ciudadanos, millones de gallinas tienen una vida mejor. Algunos supermercados ya no los venden y otros han anunciado que dejarán de hacerlo “cuanto antes”. Si quieres saber cómo son criadas las gallinas que ponen tus huevos, mira el código que hay en su cáscara (pincha en la foto de la derecha).
  1. 46.000 km2 protegidos en España, entre el cabo de Creus en Girona y el de La Nao en Alicante y declararlo zona de especial importanciaEl corredor de cetáceos del Mediterráneo se convierte en área protegida: Pasará a la Historia la desastrosa gestión ambiental del gobierno del PP, pero tras eso, el nuevo gobierno no tardó en hacer algo que reflejara un claro cambio de rumbo: aprobar la protección de 46.000 km2 entre el cabo de Creus en Girona y el de La Nao en Alicante. Esto prohíbe las exploraciones petrolíferas por molestar a la fauna con su contaminación acústica. Allí pueden verse especies declaradas vulnerables como el cachalote, el rorcual o el calderón. Pero incluso fuera de esa zona, los proyectos para investigar hidrocarburos frente a la costa catalana no son bienvenidos.
  1. Las macrogranjas no lo están teniendo fácil: Muchos pueblos se han unido para luchar contra este tipo de instalaciones tan nefastas para el medioambiente y para el bienestar animal. El Gobierno de Castilla-La Mancha ha archivado definitivamente el proyecto de la empresa El Pozo para una macrogranja en Pozuelo (Albacete) por sus problemas medioambientales.
  1. La leche de origen vegetal encuentra más apoyo de los consumidores: Campañas como lo han conseguido. Aunque muchos piensan lo contrario, beber leche animal no impide las fracturas óseas. Además, la leche animal contribuye a la creación de flemas (mocos), a diversas enfermedades cardiovasculares, y genera interferencias hormonales. Cada vez más gente pide, compra o hace en su casa bebidas vegetales de arroz, de avena, de avellanas, la famosa leche de almendras, o incluso de soja (aunque nosotros desaconsejamos la soja, en general). Organizaciones como Animanaturalis apoyan estas campañas.
  1. El agua del grifo gana adeptos en bares y restaurantes: Ya hay leyes que obligan a que los establecimientos públicos, como bares y restaurantes, faciliten un servicio gratuito de agua potable no envasada. Restaurantes tan prestigiosos como el de Karlos Arguiñano en Zarautz ofrecen agua del grifo filtrada gratis. Prestigiosos nutricionistas como Julio Basulto recomiendan agua del grifo (véase esta estupenda charla, donde desmiente algunos mitos sobre el agua y recomienda beber preferentemente agua del grifo, sin preocuparse por el cloro o la cal, o incluso aunque el agua tenga algún sabor). Los organismos públicos también están retirando la venta de agua embotellada en sus sedes e instalando fuentes para promover el agua del grifo. Es por tu salud y por el medioambiente, por las dos cosas. En este sentido, queremos alabar el trabajo de Progrifo.
  1. España elimina el impuesto al sol para autoconsumo: Era una ley absurda de tiempos del PP, que ni siquiera llegó a aplicarse, pero que sirvió para lo que querían, es decir, para asustar a los posibles autoconsumidores y retrasar la implantación en España de la energía solar. Tras 1092 días, el impuesto ha sido anulado y se simplifican los trámites burocráticos y técnicos (ya no hace falta poner otro contador, p.e.). También se contempla la facturación neta para restar dinero en la factura del autoconsumidor por la energía que vierta a la red su instalación solar. No es balance neto, porque se pagará más barata que la que se compra a la compañía y aún falta la regulación definitiva.
  1. Un agricultor burkinés consigue detener el avance del desierto con técnicas ancestrales: Yacouba Sawadogo ganó un gran premio por perfeccionar y usar técnicas milenarias. Gracias a él ahora hay cultivos para pasto y para alimentos, además de áreas boscosas a las que han regresado numerosos animales, en las que conviven más de 60 especies de árboles.
  1. Se amplían las zonas protegidas:
    • Andalucía: Se ha reconocido la importancia de 15 nuevos humedales andaluces. Son 3.882 hectáreas que están ya protegidas y que hacen un total de 220 humedales en Andalucía. De ellos, 25 están designados como sitios Ramsar. El 55% de las especies de vegetación palustre de España vive en humedales andaluces. El 66% de las especies amenazadas en Andalucía dependen de los humedales para sobrevivir. Posiblemente, este tipo de protección legal es una de las mejores formas de asegurar la conservación de la naturaleza para las siguientes generaciones. Además, avanza la declaración del Parque Nacional Sierra de las Nieves (Málaga).
    • Se identifican 42 santuarios de aves marinas en España, tras cuatro años de trabajos. Se deben proteger urgentemente todos estos 42.883 kilómetros cuadrados.
    • Se ampliará por diez el Parque Nacional Marítimo-Terrestre del Archipiélago de Cabrera hacia aguas más profundas. Esperamos que este sea un primer paso que vaya seguido de la creación del primer Parque Nacional 100% marino en la isla de El Hierro o la ampliación hacia el mar del Parque Nacional de Doñana.
  1. La campaña Detox de Greenpeace tiene éxito: El 72% de las marcas de moda comprometidas con la Campaña Detox de Greenpeace aseguran haber eliminado por completo las sustancias PFC, las cuales son muy contaminantes. Es una victoria parcial, pero importante. No obstante, el mayor problema de la industria de la moda es su excesivo consumo. Lo primero que deberíamos hacer respecto a la moda es dejar de influirnos tanto por lo que se lleva o no se lleva.
  1. Algunas especies se están recuperando: El gorila de montaña sale del peligro crítico y el rorcual (ballena de aleta) y la ballena gris han mejorado… pero sigue habiendo mucha sobrepesca y caza. La pesca de los ricos amenaza África. También hay especies que han retrocedido, como algunos árboles por la demanda de madera.
  1. En Junio de 2018, el Partido Popular dejó de gobernar España: Esta es sin duda una buena noticia para el medioambiente y si alguien lo duda, que revise su lista de decisiones nefastas para los animales y el medioambiente (con Rajoy y sin Rajoy, porque el problema no era Rajoy sino que el antiecologismo está en las raíces del PP).

Gracias por difundir todo lo bueno que ocurre, porque las buenas acciones animan a hacer más buenas acciones.

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Los trastornos de la caza del zorzal: un caso en Andalucía

El zorzal común (Turdus philomelos) es una especie de ave paseriforme de la familia Turdidae, que habita buena parte de Eurasia. Presenta dorso marrón y vientre amarillento con manchas oscuras generalmente color café y se clasifica en tres subespecies. Su particular canto, que repite frases musicales, ha merecido frecuentes alusiones poéticas. Me llamo Fernando. Vivo en una finca dentro del Parque Natural de Los Alcornocales, en el termino municipal de Tarifa (Cádiz), al Sur de España. En Noviembre empieza la caza del zorzal, lo cual perturba la paz de un lugar muy valioso.

El zorzal es un ave migratoria que llega a nuestras tierras por estas fechas a invernar. Tiene un tamaño de unos 20 cm. y emite un canto muy poético, con frases melódicas que repite, pudiendo un macho tener un repertorio de unas 100 frases. El zorzal es un ave muy beneficiosa para la agricultura y para los que tenemos huerto, pues los caracoles forman parte de su dieta habitual.

PSOE, PP y VOX quieren que se cazen y se enjaulen fringílidos, algo que está PROHIBIDO por la legislación europea.

PSOE, PP y VOX quieren que se cacen y se enjaulen fringílidos, algo que está PROHIBIDO por la legislación europea.

La modalidad de caza del zorzal, que dura hasta primeros de Enero, no es en puesto fijo sino libre, esto es, los cazadores pueden ir andando por el monte y disparar a estos pájaros cuando les apetezca. Los días habilitados para ello son los jueves, sábados, domingos y festivos.

A veces, los alrededores de mi casa se convierten en un autentico campo de batalla. Por la mañana temprano, cuando sale el sol y los pájaros acaban de despertarse y vuelan bajo, es uno de los momentos principales de la contienda. El otro es al caer el sol cuando los pájaros de nuevo vuelan bajo buscando cobijo para dormir. Hace muchos años el zorzal se cazaba como alimento. Ahora ya solo queda la diversión.

Los cazadores generan muchos impactos, solo por su propio placer, y muchas veces ni siquiera se comen todo lo que cazan.Un domingo tuve que irme de casa porque había batida de unos 8 cazadores y el ruido era insoportable, además del miedo y del riesgo de que equivoquen el tiro. A la vuelta, sobre la hora de comer, estaban esos mismos cazadores en un conocido bar de la zona, justo donde paré a hacer más tiempo antes de llegar de vuelta a casa. Según sus conversaciones habían cazado 150 zorzales, de los cuales habían podido coger 100 ejemplares (¿y los otros 50? ¿quedaron moribundos?). Pensaban qué hacer con ellos: uno decía de echarlos al arroz para comer, el otro respondía que no, que el arroz lo iban a hacer con magro de cerdo. ¿Podrán comerse tantos animales? ¿Cuántos animales de otras especies mueren por error?

El plomo que dispersan los cazadores es muy tóxico y envenena a los animales y a los acuíferos de donde beben muchos humanos.

El plomo que dispersan los cazadores es muy tóxico y envenena a los animales y a los acuíferos de donde beben muchos humanos.

La mayoría de los cazadores, y digo la mayoría sin exagerar y con conocimiento de causa por los 10 años que llevo viviendo aquí, no respetan los limites de seguridad ni las distancias a las casas habitadas, llegando a disparar a escasos 50 metros, cayéndome los plomos en la cabeza como lluvia, sin importarles nada la contaminación por plomo de la caza ni otros impactos ambientales. También se apostan, hacen esperas en caminos o cazan en las cercanías de caminos y carreteras, o del rio que pasa todo el año por debajo de mi casa. Han llegado incluso a entrar en mi finca, cortando un trozo de alambrada y tirando un trozo de valla de piedra para poder acceder.

El Decreto 182/2005 de 26 Julio recoge que para desarrollar la actividad cinegética la distancia mínima a una casa considerada como aislada es de 100 metros (zona de seguridad) y prohíbe cazar dentro de esa zona e incluso disparar en dirección a la misma. También prohíbe cazar en caminos públicos, en carreteras y en aguas de dominio público, en sus cauces y márgenes.

Hace un par de años denuncie todos estos hechos ante la Guardia Civil pero no he tenido ninguna respuesta al respecto, ni de ningún Juzgado, ni de los Cuerpos de Seguridad del Estado, ni de nadie que me diga si dicha denuncia ha seguido su tramite o si se están haciendo actuaciones al respecto.

La zona donde vivo esta formada por unas 15 casas aisladas en la falda de una montaña y a la mayoría de los vecinos esta modalidad de caza, que permite a los cazadores deambular por el monte libremente, escopeta en mano, y disparar “en teoría” solo a los zorzales, les causa, como a mí, problemas e intranquilidad, ya que alteran enormemente el medio y perturban su vida y la de los animales que viven con nosotros. Estamos dentro de un Parque Natural, y en vez de conservar el ecosistema, se destruye. La caza debería estar prohibida en estos espacios protegidos.

No quiero juzgar a la caza ni a los cazadores, pero además, deseo que los cazadores cumplan la Ley y las normas, y que la Administración u Organismos competentes velen porque esto sea así. Me sería de gran ayuda cualquier información al respecto sobre cómo actuar en este caso para evitar que estos hechos se sigan produciendo. Muchas gracias.

Fernando Vicente Torres, fertarifa@yahoo.es

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El Observatorio de la Sostenibilidad y Blogsostenible exigen que Andalucía avance hacia la descarbonización

Las centrales de carbón, contaminan mogollón: Cerrar el carbón es ahorrar en salud un montón.Ante las elecciones en Andalucía el Observatorio de Sostenibilidad y Blogsostenible han analizado el que muy probablemente es el principal problema al que se presentan los andaluces en el futuro: el cambio climático. La conclusión es que en Andalucía se han incrementado las emisiones de CO2 desde que existen datos y además se observan cada vez más evidencias del cambio climático en el territorio, por lo cual puede concluirse que Andalucía no avanza hacia la descarbonización y por ello, tampoco hacia un futuro más sostenible.

Respecto a las emisiones de gases de efecto invernadero, se observa que el total de las emisiones de CO2 entre 2016 y 2017 se han incrementado un 6.5% (ton CO2 eq). A eso tenemos que sumar el 30.1% que se incrementaron las emisiones en 2016 respecto a 1990. Respecto a las emisiones de sectores fijos (energéticas, cementeras, refinerías…) las emisiones se han incrementado casi un 10% en un año.

Veamos un resumen de tan importante informe para Andalucía. El informe completo incluye gráficas y datos precisos.

Andalucía debe preocuparse por el Cambio Climático

Algunas de las razones argumentadas son la subida de las temperaturas que Andalucía está ya sufriendo, así como la subida del nivel del mar. En la costa de Málaga, los expertos han constatado una subida media del mar de 2,5 mm por año (periodo 1970-2005). Sin embargo, algunas zonas son mucho más vulnerables que otras y en Andalucía los puntos críticos se localizan en las marismas de Doñana, las lagunas de Cabo de Gata y el Golfo de Cádiz, con valores probables de retroceso de las playas de hasta 15 metros para 2050. Mientras esto sucede, el proyecto más emblemático para Doñana es usar su entorno para que la empresa Naturgy almacene gas, o sea, seguir apostando por las energías fósiles y contaminantes.

El cambio climático favorecerá la expansión de especies parásitas, como ciertos hongos patógenos. En particular, el pinsapo (Abies pinsapo), un abeto andaluz en peligro de extinción, está viéndose perjudicado por el cambio climático; no solo por el mayor estrés hídrico, sino también por plagas y enfermedades. Por otra parte, los efectos  del cambio climático son  especialmente  perceptibles  en  las  áreas  de  alta  montaña:  un  glaciar  de  alta  montaña, el  único  que  había  en  Andalucía,  desapareció  completamente en 1995, según se constató en un informe anterior del Observatorio de la Sostenibilidad (en Sierra Nevada, en el Corral del Veleta). También son muy evidentes los efectos negativos en las aves alpinas.

Además, se ha evidenciado un adelanto en la foliación, la floración y la maduración de los frutos en el sur de España. Esto puede conllevar disminución de poblaciones de insectos, aves… y, en definitiva, pérdida de biodiversidad. Todo esto se une a otras amenazas concretas como la multitud de especies invasoras que proliferan en Andalucía, como por ejemplo el helecho Azolla filiculoides, especie exótica invasora que se está instalando en Doñana, así como multitud de aves que están cruzando el estrecho para asentarse en la península Ibérica.

Todo esto puede desequilibrar los ecosistemas andaluces y puede afectar gravemente a sectores como la agricultura, la cual puede ver disminuida su producción por multitud de causas (sequía, calor, plagas, salinización…).

¿Quién contamina en Andalucía?

En un estudio anterior ya se concluyó que las mayores emisiones de gases de efecto invernadero corresponden a la provincia de Cádiz, seguida por las de Almería y Huelva. Esas tres provincias emiten aproximadamente el 80% del total emitido por Andalucía.

Dado que las empresas más contaminantes de Andalucía son Endesa y E.ON, entendemos que la Junta de Andalucía debería reunirse urgentemente con ambas empresas y concertar un plan para la reducción de sus emisiones. En particular, Carboneras en Almería es la localidad con más emisiones de Andalucía. Solo allí se emite cerca de la cuarta parte de las emisiones totales andaluzas, y las empresas responsables son Endesa y Holcim. Por otra parte, San Roque en Cádiz y Palos de la Frontera en Huelva tienen también una preocupante cantidad de emisiones debidas a sus complejos petroquímicos.

El sector más contaminante de Andalucía es la quema del carbón y de ahí que el principal punto negro de Andalucía esté en Carboneras, por la central de Endesa, aunque también encontramos emisiones excesivas en Los Barrios (Cádiz) y en Espiel (Córdoba), ambas responsabilidad de E.ON.

Endesa contamina tanto que está generando muertes y enfermedades graves.

Pincha en la foto para ver mejor los efectos de la contaminación de Endesa: muertes, enfermedades graves, ingentes gastos sanitarios…

Un reciente estudio de las principales organizaciones ecologistas de España y de la Plataforma por un Nuevo Modelo Energético ha revelado que, solo por sus centrales de carbón, la empresa Endesa genera 410 muertes al año, unas 15.000 enfermedades respiratorias, la pérdida de unos 150.000 días de trabajo y un gasto sanitario que ronda los 1.200 millones de euros. Por tanto, cerrar las centrales de carbón nos ahorrará muchos millones y mejorará nuestra salud.

Por otra parte, la capital de provincia con mayores emisiones es Málaga, lo cual se debe a la central térmica de ciclo combinado de Naturgy (antigua Gas Natural) en Campanillas, y a la cementera conocida popularmente como de La Araña (cementera Heidelberg que se estudió en el citado informe).

Recomendaciones

El informe concluye unas cuantas recomendaciones importantes, de entre las cuales extraemos las siguientes:

  1. Los poderes públicos y las empresas privadas deben tomar medidas para frenar el cambio climático. En caso contrario, sus efectos tendrán un notable impacto en la economía de Andalucía y en la calidad de vida de sus ciudadanos. Los costes y los riesgos de no intervenir son mayores, pues las consecuencias podrían costar cientos de miles de millones a las arcas de la administración andaluza y estatal.
  2. Se deben tomar medidas para hacer frente en Andalucía al aumento del calor y al  aumento del nivel del mar (daños en las infraestructuras, problemas sanitarios, salinización, picos de consumo eléctrico en verano…).
  3. Energía: Es urgente iniciar un tránsito urgente hacia la descarbonización de la economía.
    • Se deben de cerrar las centrales térmicas de carbón y progresivamente las de gas.
    • Fomentar las energías renovables, particularmente el autoconsumo solar.
    • También es fundamental informar a la ciudadanía que la eficiencia de calentar agua con el sol (energía solar térmica) es mucho mayor que usar paneles fotovoltaicos.
    • Los astilleros pueden adaptarse para la fabricación de generadores eólicos, lo cual podrá impulsar la economía andaluza sin depender de la fabricación de barcos de guerra para Arabia.
    • Dado que Andalucía es una de las regiones españolas con mayor radiación solar, se debe fomentar el autoconsumo solar, aprovechando los tejados de todas las ciudades y de las industrias. Se debe regular y potenciar el balance neto. Una vez eliminadas trabas burocráticas y técnicas, junto con el absurdo impuesto al sol, se debe permitir vender la energía solar no consumida al precio de esa energía en la hora en la que se vierte a la red, de forma que se consiga mayor rentabilidad. Así, todos los que tengan un tejado podrán vender la energía solar que produzca y no utilicen.
  4. El informe también incluye recomendaciones para el sector forestal y para proteger la costa ya que ambos son sectores estratégicos para Andalucía, tanto económicamente como ecológicamente, pues son la base del sector turístico y residencial, y parte importante para el sector pesquero. Incluso, cita el caso de la construcción de la nueva academia de fútbol del Málaga en una zona inundable y de especial valor ecológico como Arraijanal calificándolo de “error que no debemos permitir”. También se exige restaurar los terrenos del hotel ilegal de El Algarrobico.
  5. Córdoba y Málaga son dos ciudades firmantes del Pacto de Milán para promover una alimentación sostenible. Pero esa firma será poco efectiva si no cuenta con el apoyo del gobierno andaluz. Uno de los objetivos del pacto es la reducción en el consumo de carne. Por su influencia directa en el cambio climático y en la contaminación, el gobierno andaluz debe establecer mecanismos también para ese objetivo y todos los que incluye el citado pacto.

Resumiendo, el informe pide que Andalucía sea referente en políticas ecológicas centrándose en reducir la dependencia de los combustibles fósiles como piedra angular para reducir la contaminación y dar un gran paso hacia la descarbonización. Es necesario que los ciudadanos y los políticos que sean elegidos se comprometan con esto y exijan compromiso a todas las empresas, empezando por las más contaminantes. Pero el primer paso es votar, votar con conciencia.

Más información:

NOTA: Este artículo fue también publicado en InfoLibre.

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Elogio de la procrastinación (o contra el vicio de comprar)

Dejar las cosas para más tarde puede tener buenos efectos para el medioambiente.Un anuncio de TV predicaba contra el vicio de dejar para mañana lo que puedas hacer hoy (procrastinar). No era un anuncio religioso, ni pretendía aumentar la ética de la sociedad. Lo que pretendía era, sencillamente, vender más sus productos de bricolaje. El objetivo de toda la publicidad es que te sientas incómodo e infeliz con tu vida, para que sea más fácil hacerte creer que ellos te resolverán el problema, por supuesto previo pago. La publicidad siempre es de cosas que no necesitamos.

¿Es malo procrastinar? Depende

¿Es tan malo procrastinar?Procrastinar es diferir o aplazar. No es malo, salvo que sea algo que deba hacerse para evitar algo realmente negativo. Los vagos procrastinan, pero no todo el que procrastina es vago, porque depende de en qué se haga. Por ejemplo, si el consumismo es nefasto para el medioambiente, procrastinar el consumo podría ser parte de la solución a la crisis ambiental, un paso hacia un capitalismo sensato. Esto nos lleva a replantearnos todos nuestros actos, porque muchos de esos actos implican consumo, de una u otra forma.

Además, en nuestra sociedad, algunos pretenden inculcar la necesidad de estar siempre haciendo o planificando algo. Para algunos, su agenda es la demostración de lo que valen, porque su agenda está siempre llena y apenas tienen tiempo para algo más, por muy importante que parezca. Joaquín Araújo llamaba “insulto social” al hecho de decir constantemente «no tengo tiempo para nada». Para Araújo, algunos lo dicen para presumir, sin avergonzarse, haciendo “impúdico exhibicionismo de su propia esclavitud“. Actos simples como pasear, leer o hacer deporte no son actos suficientemente valiosos para algunos, salvo que estén en la agenda convenientemente planificados en su hueco establecido.

Pero resulta que la mayoría de los actos simples son, precisamente, los que menos impacto ambiental tienen. Así pues, tal vez deberíamos ordenar nuestras preferencias atendiendo también a su impacto ambiental, porque si bien es cierto que casi todo lo que hacemos tiene algún impacto, ese impacto puede variar mucho y para eso los científicos han estudiado el impacto de algunas acciones individuales. Pero es evidente que muchas veces lo más ecológico es precisamente procrastinar o, mejor aún, decidir no hacer algo, ni ahora ni por ahora.

Si algo no es bueno, la solución es rechazarlo. Pero diferir algunas actuaciones reduciría el impacto ambiental. Por ejemplo: ¿Qué es más ecológico? ¿Arreglar la pared desconchada o entender que por ahora no genera ningún problema? ¿Comprar el último artilugio tecnológico o probar a vivir sin él? ¿Hacer un viaje o intentar hallar la felicidad en casa? ¿Comprar o procrastinar?

Precisamente por eso, todos los años se celebra el 25 de Noviembre el Día de no comprar nada (Buy nothing day), porque cuando procrastinamos la compra de algo, probablemente acabamos no comprándolo y aprendiendo una valiosa lección: que realmente no lo necesitamos. ¿Y si decidimos hacer un Buy nothing day justo cuando decidamos comprar algo no esencial? ¿Y si estamos atentos de no caer en ninguna compra compulsiva? ¿Y si nos burlamos de ese impúdico exhibicionismo del desprecio ambiental que es el #BlackFriday y la Navidad?

Por todo esto, procrastinar es a veces la mejor opción, pero por supuesto no siempre (jamás procrastines el plantar árboles, ni las obligaciones de tu trabajo bien hecho, por ejemplo). Procrastinar la satisfacción de deseos, por ejemplo, es una de las cosas más educativas (refuerza la voluntad, la paciencia, el autocontrol…), porque está demostrado que las personas que no buscan las gratificaciones inmediatas tienen más éxito en la vida.

Pincha en la foto para escuchar un Podcast sobre Consumo Responsable: Mesa redonda organizada por Ecologistas en Acción Málaga (24/11/2018)

Pincha en la foto para escuchar un Podcast sobre Consumo Responsable: Mesa redonda organizada por Ecologistas en Acción Málaga (24/11/2018)

Por tanto, démonos permiso a nosotros mismos para procrastinar todo lo que sea mejor que sea procrastinado. Y para ello, tenemos que PARAR para PENSAR.

Te gustará también:

  1. Elogio de lo viejo (lo que menos te imaginas puede ser elogiado).
  2. Libro “Ecos… lógicos, para entender la Ecología” por Joaquín Araújo (Resumen).
  3. Libro “Vivir (bien) con Menos” de Linz, Riechmann y Sempere (Resumen).
  4. Libros “Comerse el Mundo” y “Tiempo para la Vida” de Jorge Riechmann (Resúmenes).
  5. Actitud Positiva ante la Vida y su Influencia en el Éxito y la Felicidad.
  6. Artículos sobre decrecimiento.
  7. Sobre consumo responsable:

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¿Por qué los españoles pagan tanto por una gestión eléctrica desastrosa?

La política eléctrica en España requiere una reforma urgenteSe ha denunciado desde numerosos colectivos de todo tipo, pero la política energética en España sigue siendo desastrosa. Es la ley del más fuerte o del más corrupto. Y los más fuertes son las grandes compañías eléctricas. En tiempos del ex ministro Soria y del ex ministro Nadal la situación era peor, pero esto no se soluciona sin una ley integral. Respondamos brevemente a estas preguntas:

  1. ¿Por qué pagamos tanto en España?
  2. ¿Por qué contaminamos tanto en un país con tanto potencial renovable?
  3. ¿Cómo podemos ahorrar?
  4. ¿Qué debemos exigir a nuestros políticos?

1. ¿Por qué pagamos tanto en España?

El precio se debe a diversos factores, pero en España rige un sistema llamado “marginalista que, simplificando, funciona de la siguiente forma. La electricidad que se consume se produce primero con las centrales más baratas (las renovables) y con la energía nuclear (que aunque no es barata teniendo en cuenta todo, al no ser una energía fácil de apagar, hay que meterla en la red pase lo que pase). Tras esas centrales, se van metiendo paulatinamente las más caras hasta llegar a las de gas. Pues bien, cabría pensar que pagamos poco por las energías que son baratas, pero no. El sistema en España hace que paguemos toda la electricidad al precio de la central más cara, aunque esta produzca una mínima parte. Este sistema de España se ha comparado con comprar sardinas a precio de caviar, o con ir al supermercado y pagar todos los productos al precio del más caro.

Este aspecto explica las ingentes ganancias de las tres grandes eléctricas, las cuales se llevan el 90% del mercado y ganan 10.000 euros limpios por minuto. Es un misterio porqué la gente no se cambia en masa a empresas 100% renovables y que son, además, más baratas.

Otro aspecto clave son las centrales hidroeléctricas. Son obras ya amortizadas, que usan agua pública y cuya producción eléctrica es extremadamente barata, pero sin embargo, la pagamos muy cara (por lo dicho más arriba). Los beneficios van a empresas privadas. En España pagamos por la electricidad hidroeléctrica un 600% más de lo que cuesta. ¿Qué industria tiene tanto margen de beneficios?

El problema de las hidroeléctricas tiene una solución sencilla. Dado que son concesiones por un determinado número de años, la solución es tan simple como no renovar esas concesiones para las centrales que vayan caducando. Así, el control de esas centrales (y sus beneficios) pasarían a manos públicas, con lo que se podría garantizar una mejor gestión (sin especular como han hecho Iberdrola y Endesa) e incluso abaratar el recibo de la electricidad. Si el lector tuviera una central hidroeléctrica, pagaría menos por la electricidad. Pues bien, si recuperamos las hidroeléctricas, todos podremos pagar menos, o bien, dedicar esos recursos a fines sociales, como la pobreza energética, por ejemplo. Algunos dicen que las centrales no se gestionarán bien desde lo público, pero en España ya hay centrales hidráulicas publicas y funcionan mejor que antes. Es obvio que no se puede evitar que las empresas privadas miren su propio beneficio antes que el beneficio de la sociedad, pero en el sector público sí se puede evitar con controles adecuados. Obviamente, la electricidad no puede ser muy barata porque la gente despilfarraría un recurso tan valioso, pero tampoco tiene sentido que esos beneficios queden en manos privadas.

Otro aspecto esencial en el recibo de la luz es la parte fija del recibo, es decir, esa que no depende de nuestro consumo o, en otras palabras, esa que tenemos que pagar, aunque no gastemos nada. En España esa parte fija es muy alta y, por tanto, ahorrar electricidad no supone un ahorro económico significativo. Se debe abaratar mucho la parte fija aunque sea a costa de encarecer la parte variable. Esto hará que ahorrar electricidad sea más interesante y que la gente perciba que reducir el consumo supone ahorrar un buen dinero. No se debe usar el recibo de la luz para penalizar los pisos vacíos (que pagan a las eléctricas esta parte fija tan abultada aunque su consumo sea cero). No es una medida justa y se pueden usar otros mecanismos (el padrón y otros datos).

Hay aún más razones por las que pagamos tanto por la electricidad en España:

  • 18.000 millones de euros se han pagado a las eléctricas en concepto de “pagos por capacidad”, según Greenpeace. El carbón y el gas se llevan casi todos esos millones. Si no sabes lo que son los pagos por capacidad, Greenpeace te lo explica en un vídeo muy breve, que además explica porqué no son necesarios.
  • Por el concepto de interrumpibilidad pagamos unos 700 millones al año, que se llevan algunas empresas por la remota (casi nula) posibilidad cortarles la luz si hubiera exceso de demanda. En la práctica no se corta la luz por aumentar la demanda dado que España tiene exceso de centrales de carbón y gas. Esto se ha convertido en una subvención encubierta a las empresas, y algunas de ellas amenazan con cerrar y despedir a los trabajadores si se les cortan esos millones.
  • Jose M. Aznar y Rodrigo Rato (este último en prisión por la estafa de las “tarjetas black“) frenaron la subida de la luz cuando estaban en el gobierno con una idea tan absurda como aplazar el pago. Pidieron un préstamo a nombre de todos los españoles. Aún hoy seguimos pagando esa feliz idea. ¡Qué fácil es endeudarse cuando pagan los contribuyentes!
  • Los CTC (Costes de Transición a la Competencia) fueron utilizados por Aznar para regalar a las eléctricas 8.663 millones. Pero además, se pagaron 3.400 millones de más que no fueron reclamados por ningún gobierno, ni del PP ni del PSOE. En cuantía económica, esto supone el récord de corrupción en España. Aznar acabó trabajando para Endesa (por las puertas giratorias, no por sus grandes conocimientos en el sector eléctrico).
  • Otros gastos: ayudas al carbón, demandas internacionales por los recortes a las renovables, gastos en la gestión de residuos radiactivos, gastos sanitarios por la contaminación del carbón…

2. ¿Por qué contaminamos tanto en un país con tanto potencial renovable?

Aparte de lo ya dicho, en España no hay aún una buena ley que anime a la instalación de energía solar para autoconsumo. Afortunadamente, ya no está vigente el impuesto al sol de Rajoy, pero la electricidad que los paneles de autoconsumo doméstico vierten a la red sigue regalándose, lo cual no contribuye a que se instalen más paneles solares. La electricidad sobrante se debe pagar al precio de mercado a la hora en la que se vierte. Con los nuevos contadores eso es muy simple y haría que se instalara más energía solar por parte de gente corriente. Muchos países ya tienen sistemas similares, como el llamado balance neto.

Aún así, ciudadanos normales ya están instalando sus paneles solares, porque con unos pocos cientos de euros basta para ahorrar dinero y ser activistas por el clima. Instalar paneles solares en tu casa es una de las cinco simples acciones que están cambiando mucho el planeta. Además, no olvidemos la energía solar térmica (para agua caliente) que ahorra mucho y no tiene los problemas de la fotovoltaica (para electricidad).

Por otra parte, las centrales de carbón se deben cerrar con la mayor urgencia y las nucleares cuando caduquen sus permisos, sin extender su producción ni un minuto más. Si las nucleares no generaran basura radiactiva de millones de años y no tuvieran riesgos tan graves, serían muy baratas. Pero no es así. Si el antiguo Egipto hubiera usado energía nuclear, aún hoy su basura nuclear generaría costos y preocupaciones. Si se piensa en las siguientes generaciones, la energía nuclear es una auténtica barbaridad. Alargar la vida de una central nuclear 8 años, eleva el coste en residuos 769 millones de euros. ¿Es barato? ¿Es limpio?

También se debe incrementar de forma decidida en España la energía geotérmica, la aerotérmica y la eólica, pero prestando atención para evitar sus inconvenientes (daños a las aves, por ejemplo).

3. ¿Cómo podemos ahorrar?

Hay unas medidas básicas para ahorrar electricidad:

  1. Mucha gente tiene más potencia contratada de la que necesita y eso encarece mucho la parte fija de cada factura. El valor adecuado depende de cuánta electricidad consumas en tu hogar “a la vez”. O sea, si quieres poner el horno, la lavadora, el aire acondicionado y la secadora, todo a la vez, necesitarás contratar bastante potencia, pero casi todo el mundo puede organizarse para no necesitar poner todo eso a la vez. Para un hogar normal la potencia adecuada suele estar entre 3 y4 kW. Si en tu factura tienes más, deberías pensar si puedes bajar esa potencia. Las compañías eléctricas deberían informar de la potencia óptima para cada cliente, porque ellas lo saben.
  2. No te fíes de los comerciales de las grandes eléctricas. Ofrecen grandes descuentos, porque suelen esconder engaños: te dicen que te rebajan un buen porcentaje, pero esconden que ese porcentaje es solo de una parte mínima de la factura o solo por unos pocos meses, por ejemplo. Hay que estar atentos porque estos comerciales están poniendo puestos en la calle o en centros comerciales.
  3. El bono social es una tarifa especial para familias en apuros. Mucha gente no lo sabe y no lo pide. Otros reciben las ayudas sin merecerlas, como las familias numerosas de rentas altas. Las recientes mejoras son sustanciales pero tienen carencias graves como esa. Los costes se pagan entre todos (no las eléctricas, porque la justicia les dio la razón).
  4. Piensa si el tipo de tarifa con discriminación horaria te hace ahorrar: Si consumes en horario barato al menos el 30% de la electricidad, entonces te compensará. El horario barato son 14 horas al día que incluyen el final de la tarde, la noche y la mañana, mientras que el horario caro son las 10 horas centrales del día.
  5. En la Cadena Verde encontrarás más ideas para ahorrar con una vida ecológica.

4. ¿Qué debemos exigir a nuestros políticos?

La regulación eléctrica en España es pésima, llegando a extremos de putrefacción con los ministros Soria y Nadal (lea esos enlaces si quiere comprobar cientos de razones para esa afirmación). A pesar de todo, los ciudadanos no debemos rendirnos y hay algunas exigencias elementales que tenemos que hacer llegar a los que gobiernen:

  1. Exigir que las hidroeléctricas vuelvan a manos del Estado en cuanto caduquen las concesiones, tal y como pidió el Observatorio de la Sostenibilidad. Además, debemos exigir transparencia en su gestión.
  2. Exigir que se reduzcan los pagos por capacidad y los pagos por interrumpibilidad.
  3. Exigir que se regule bien el autoconsumo para que se pague un precio justo por la electricidad que se vierte a la red eléctrica y para que se simplifiquen aún más los trámites de instalación.
  4. Exigir que se baje drásticamente la parte fija del recibo, aunque sea a costa de subir la parte variable. Esto es un mecanismo que, bien empleado, puede servir para fomentar el ahorro energético y moderar la factura final.
  5. Exigir que se haga una auditoría y que se acaben las puertas giratorias y los privilegios a las grandes eléctricas.
  6. Exigir que se cierren las centrales de carbón a la mayor brevedad y las nucleares en cuanto caduquen.
  7. Exigir que se fomenten más las renovables, pues como dice Javier García Breva, “la mayor participación de las renovables en el sistema rebaja los precios de la energía y la falta de renovables los encarece”.

Sabemos que luchar contra el poderoso sector eléctrico en España es una lucha complicada, pero se han ganado ya muchas batallas y el “monstruo” de las fósiles y las nucleares está herido de muerte. Los ciudadanos exigen estos cambios. Sin embargo, no tiene sentido exigir que se fomenten las renovables y estar pagando a empresas que tienen energías sucias. En tu factura eléctrica pone el origen de tu electricidad. Si no es 100% renovable, cambia de empresa eléctrica (pagarás menos y no estarás contribuyendo a todos los problemas que hemos mencionado).

Más información:

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Libro “Sapiens, de animales a dioses: Breve historia de la humanidad” de Y.N. Harari (Resumen)

  • Resumen del libro ¿Por qué desaparecieron las demás especies de humanos?
  • ¿Por qué desaparecen tantas especies allí donde llega el Homo sapiens?
  • ¿Por qué llega el hombre a evolucionar así?
  • ¿Domesticaron los humanos algunas especies o fue al revés?
  • ¿La invención de la agricultura aumento la felicidad?
  • ¿Qué es lo que nos hace felices?
  • ¿Por qué la mujer ha sufrido tanta discriminación?
  • ¿Cuáles son las 3 construcciones humanas que hacen que la humanidad tienda hacia la unidad universal?
  • ¿Quién dirige la investigación mundial?
  • ¿Hay alternativas mejores al capitalismo?
  • ¿Cuándo dejaron de verse los animales de granja como criaturas que sienten dolor y angustia y empezaron a ser tratados como máquinas?

A estas y otras preguntas responde Yuval Noah Harari en este libro (2013). Un viaje en el tiempo que empieza así:

  • Hace 13.500 millones de años ocurre el big bang, creando materia, energía, espacio y tiempo, lo cual es estudiado por la física y la química.
  • Hace 3.800 millones de años, algunas moléculas se combinaron para formar estructuras que llamamos organismos, lo cual es estudiado por la biología.
  • Hace 300.000 años surgen en África los primeros homínidos de nuestra especie, Homo sapiens.
  • Hace 70.000 años los Homo sapiens empezaron a formar estructuras más complejas llamadas culturas, lo cual estudia la historia.

Harari resalta en la evolución del sapiens tres revoluciones:

  1. Revolución cognitiva (iniciada hace unos 70.000 años).
    • La ofensa de Darwin.
    • Los sapiens salen de África y deciden su Historia.
    • Los primeros sapiens estaban mejor preparados que los actuales.
    • Donde llegaban los sapiens se extinguían muchas especies.
  2. Revolución agrícola (iniciada hace unos 12.000 años).
    • El mayor fraude de la historia.
    • Otras víctimas de la revolución agrícola: los demás animales.
    • ¿Quién hace la historia y quién tiene derechos naturales?
    • El orden imaginado incita al consumismo.
    • Escritura parcial y completa.
    • No hay justicia en la historia.
  3. La unificación de la humanidad (la globalización)
    • 1. Orden monetario: el poder del dinero.
    • 2. Orden imperial: La globalización va ganando.
    • 3. Orden religioso o ideológico.
  4. Revolución científica (iniciada hace unos 500 años).
    • ¿Quien dirige la investigación mundial?
    • La ciencia justificó las colonias imperiales.
    • Capitalismo: otra herramienta del imperialismo.
    • El crecimiento económico también necesita energía, materiales y maltratar animales.
    • Una revolución permanente: La familia pierde y la paz gana.
    • ¿Somos cada vez más felices? ¿Cómo podemos saberlo y serlo?
    • El final de Homo sapiens.
    • Epílogo: ¿Somos eternos insatisfechos que solo buscamos comodidad?
Nota: Esto es un resumen largo, pero merece la pena ser leído, aunque sea poco a poco.

1. Revolución cognitiva

Se suele decir que unos animales pertenecen a la misma especie si tienden a aparearse entre sí, dando lugar a descendientes fértiles. Esto es una simplificación inexacta por muchas cuestiones, por ejemplo, porque hay muchas especies que no se aparean. Por otra parte, se dice que unas especies pertenecen al mismo género si tienen un ancestro común del cual evolucionaron hasta convertirse en especies distintas. Los géneros se agrupan en familias, teniendo también un ancestro común entre todos los miembros de cada familia.

NOTA: El nombre científico o latino de cada especie incluye dos palabras: la primera es el género y la segunda identifica la especie concreta. Por ejemplo, el nombre científico del león es Panthera leo y todos los animales del género Panthera tienen un ancestro común (leones, panteras, jaguares, leopardos, tigres…). Tuvieron también otro ancestro común todos los animales de la familia de los felinos (gatos, linces, pumas… y los del género Panthera).

La ofensa de Darwin

- Los homínidos (Hominidae) son una familia de primates hominoideos, que incluyen 4 géneros y 8 especies vivientes, entre las cuales se hallan los humanos, orangutanes, gorilas, chimpancés y bonobos. - Los hominoideos u hominoides (Hominoidea) son una superfamilia de primates catarrinos sin cola que incluye dos familias: los homínidos y los hylobatidae (gibones).

♦ Hominoideos (Hominoidea): superfamilia de primates catarrinos sin cola que incluye dos familias: los homínidos y los hylobatidae (gibones). ♦ Homínidos (Hominidae): familia de primates hominoideos, que incluyen 4 géneros y 8 especies vivientes, entre las cuales se hallan los humanos, chimpancés, bonobos, gorilas y orangutanes.

Durante muchos años los humanos pensaron que ellos eran especiales y que no tenían una familia, es decir, que estaban separados del resto de especies. Pero no. Los Homo sapiens pertenecemos a la familia de los homínidos o grandes simios. Nuestros parientes vivos más próximos son de esa familia: chimpancés, bonobos, gorilas y orangutanes. Cuando Charles Darwin indicó que los Homo sapiens son solo una especie de animal más, sus coetáneos se sintieron ofendidos.

Aparte del sapiens, no existen otros animales vivos dentro del género Homo –de humanos–, pero en el pasado hubo otras especies de este género, las cuales evolucionaron de unos simios llamados Australopithecus. Algunos de esos humanos salieron de África y colonizaron otros continentes. Los humanos en Europa y Asia occidental evolucionaron en Homo neanderthalensis (el hombre de Neandertal, del valle de Neander). En Asia evolucionaron en Homo erectus (erguido) que sobrevivió allí cerca de dos millones de años, lo que lo convierte en la especie humana más duradera de todas y, según este autor, “es improbable que este récord sea batido incluso por nuestra propia especie”.

En la pequeña isla de Flores (actual Indonesia) quedaron también atrapados algunos humanos, que evolucionaron para adaptarse a las circunstancias. El Homo floresiensis alcanzaba una altura máxima de un metro y no pesaba más de 25 kilos. En esa isla ser pequeño era una ventaja ya que la comida no era abundante.

Así, desde hace unos 2 millones de años hasta hace unos 10.000 años, en el mundo coexistieron varias especies humanas. Todas ellas tenían unas características comunes importantes. La más notable es que todas tenían un cerebro grande en proporción a su peso. Los sapiens modernos tenemos un cerebro de unos 1200-1400 centímetros cúbicos. El cerebro de los neandertales era aún mayor, pero también su cuerpo era mayor, pues eran más altos y más musculosos. Un cerebro grande gasta mucha energía: es el 2 ó 3% del peso corporal, pero consume el 25% de la energía (en reposo). Todo indica que los humanos desviaron energía desde los músculos a las neuronas. Ese gran cerebro nos hizo perder musculatura, pues no se puede alimentar todo.

Otro rasgo singular de los humanos es su andar erecto. Ponerse de pie tiene ciertas ventajas: ver mejor de lejos, dejar los brazos libres para lanzar piedras, hacer señales o transportar cosas. La mejora en la habilidad manual permite a los humanos fabricar útiles que se encuentran en los yacimientos arqueológicos. Pero la postura erguida tiene inconvenientes y más teniendo que soportar un cráneo grande: dolor de espalda y tortícolis. Además, la postura erguida requiere caderas más estrechas, lo cual reduce en las mujeres el canal del parto. Eso, unido a bebés con cabeza cada vez mayor, hizo que el parto en los homínidos fuera doloroso y ello condujo a que los humanos nacieran prematuramente. Se hizo complicado sacar adelante a los hijos por un solo adulto, por lo que se asociaron: “Para criar a un humano hace falta una tribu”. La evolución favoreció a los que eran capaces de crear lazos sociales fuertes. Podríamos decir que en ese momento nació la educación.

Esos primeros humanos subsistían como vegetarianos, aunque con el tiempo empezaron cazando pequeños animales y comiendo carroña. Particularmente se especializaron en extraer el tuétano de los huesos de los animales abandonados, que ya no querían ni depredadores ni carroñeros. El salto a la cima de la cadena alimentaria surgió en solo los últimos 100.000 años con el auge del Homo sapiens. Los demás depredadores han llegado a esa cima de forma paulatina, por lo que presas y depredadores evolucionaron gradualmente a lo largo de millones de años. Según el autor, “la humanidad alcanzó tan rápidamente la cima que el ecosistema no tuvo tiempo de adecuarse. Además, tampoco los humanos consiguieron adaptarse (…). Sapiens es más como el dictador de una república bananera. Al haber sido hasta hace muy poco uno de los desvalidos de la sabana, estamos llenos de miedos y ansiedades acerca de nuestra posición, lo que nos hace doblemente crueles y peligrosos. Muchas calamidades históricas, desde guerras mortíferas hasta catástrofes ecológicas, han sido consecuencia de este salto demasiado apresurado”.

Hace 300.000 años, los Homo erectus, los neandertales y los sapiens usaban el fuego de manera cotidiana para iluminarse, calentarse, defenderse y cocinar. Estos humanos pudieron haber empezado a incendiar el bosque deliberadamente para recolectar animales, semillas… Por otra parte, la comida cocinada permitió comer más tipos de alimentos, dedicar menos tiempo a comer, y tener dientes más pequeños y un intestino más corto. De hecho, dado que el intestino también consume mucha energía, tener un intestino largo es casi incompatible con tener un cerebro grande. Al acortarse el intestino por el hecho de cocinar los alimentos, esto permitió accidentalmente tener un cerebro grande a neandertales y sapiens.

Los sapiens salen de África y deciden su Historia

Hace 150.000 años África oriental estaba poblada por sapiens que tenían un aspecto igual al nuestro. Cuando salieron de África se encontraron en Asia y en Europa a otras especies de homínidos, las cuales desaparecieron… ¿por qué? Hay dos teorías: Se mezclaron las distintas especies dando lugar a las razas actuales, o bien, desaparecieron todas las especies menos el sapiens. La primera teoría está casi descartada por dos motivos: a) Las pruebas de ADN rebelan que los sapiens tenemos poco de otras especies (entre el 1 y el 4% de genes de neandertal), por lo que hubo cruces, pero fueron escasos. b) “La tolerancia no es una marca de fábrica de los sapiens”. O sea, si los sapiens han efectuado matanzas ingentes contra su propia especie, no es descabellado pensar que también aniquilaran a las demás especies de humanos. También es posible que se extinguieran lentamente por diversas causas, como por ejemplo, porque los sapiens eran cazadores y recolectores más diestros.

El hombre león es una escultura en marfil de mamut, y es una de las esculturas más antiguas conocidas (paleolítico superior).

El hombre león es una escultura en marfil de mamut, y es una de las esculturas más antiguas conocidas (paleolítico superior).

Hace entre 70.000 y 30.000 años se inventaron barcas, lámparas de aceite, arcos y flechas, agujas de coser, arte y joyería… Aquellos sapiens “eran tan inteligentes, creativos y sensibles como nosotros”. ¿Qué generó esa revolución cognitiva? La teoría más aceptaba es que “mutaciones genéticas accidentales cambiaron las conexiones internas del cerebro de los sapiens, lo que les permitió pensar de maneras sin precedentes y comunicarse utilizando un tipo de lenguaje totalmente nuevo”. De hecho, ese lenguaje asombrosamente flexible significó un salto importante. Algunos piensan que el lenguaje evolucionó para comunicar cosas reales, pero otros piensan que evolucionó para poder chismorrear sobre la gente de la tribu. Seguramente, fueron ambas cosas y una tercera: el lenguaje permitió transmitir información sobre cosas que no existen: leyendas, mitos, dioses y religiones pudieron así aparecer. Esto tiene una importancia capital pues habría sido muy difícil crear estados, iglesias o sistemas legales si solo pudiéramos hablar de cosas que realmente existen, como ríos, árboles o leones.

Hay muchos ejemplos de cooperación en el mundo animal, pero los sapiens pueden colaborar de forma muy flexible y con un número incontable de extraños, cosa que no se da en otros animales. La caza mejoró mucho gracias a la cooperación. Los grupos pudieron llegar hasta los 150 individuos, pues al parecer, por encima de ese número no es fácil la estabilidad, salvo que haya “mitos comunes”, creencias que unan al grupo. Por ejemplo, el autor sostiene que las empresas (o corporaciones) no existen, pues son ideas mentales. Los edificios, las máquinas o los empleados son objetos reales, pero una empresa o una “compañía de responsabilidad limitada”, es una idea que nace tras un “rito” (registrarla según los trámites legales). Y esa creencia permite la cooperación de miles de personas, sin siquiera conocerse.

La capacidad de cooperación y el poder cambiar el propio comportamiento fueron decisivos en el desarrollo de los sapiens. Ningún animal puede reunirse en asamblea y “abolir el cargo del macho alfa”. En cambio el sapiens sí puede cambiar su línea de actuación y todo indica que fue a causa de “mutaciones genéticas y de presiones ambientales más que de iniciativas culturales”. Por ejemplo, el Homo erectus no sufrió alteraciones genéticas y sus útiles de piedra fueron básicamente idénticos durante dos millones de años. Además, hay indicios de que los sapiens inventaron el comercio (se han encontrado conchas o ciertas piedras valiosas en asentamientos sapiens alejados del lugar original de esas cosas y no se han encontrado ese tipo de objetos en asentamientos neandertales).

Es decir, el comportamiento de los animales es estudiado por la biología, pero a partir de la revolución cognitiva hay un animal que se salta el ámbito de estudio de la biología e inventa su historia.

Los primeros sapiens estaban mejor preparados que los actuales

Aún hoy, mantenemos muchos instintos de esos primeros sapiens: “El instinto de hartarnos de comida de alto contenido calórico está profundamente arraigado en nuestros genes (…); nuestro ADN piensa todavía que estamos en la sabana“, porque era esencial aprovechar cualquier oportunidad para comer ese tipo de comida. Su dieta tuvo que ser muy variada, alimentándose de forma flexible y oportunista. “A pesar de la imagen popular del «hombre cazador», la recolección era la principal actividad de los sapiens y les proporcionaba la mayor parte de sus calorías”. Su dieta tuvo que ser más sana y variada que la de los agricultores de la época premoderna.

Cada tribu tendría, seguramente, modos de vida y costumbres diferentes, pero no sabemos apenas nada de eso. Sabemos que algunos domesticaron perros hace unos 15.000 años e imaginamos mayor afecto con ellos que con ningún otro animal. Se sospecha que los contactos entre tribus eran esporádicas, entre otras cosas porque “antes de la revolución agrícola, la población humana de todo el planeta era más pequeña que la de Andalucía en la actualidad“.

Esos primeros sapiens tuvieron que estar bien formados e informados para vivir, “en tan buena forma como los corredores de maratón”. De hecho, “existen algunas pruebas de que el tamaño del cerebro del sapiens medio se ha reducido desde la época de los cazadores-recolectores (…). Cuando aparecieron la agricultura y la industria, la gente pudo basarse cada vez más en las habilidades de los demás para sobrevivir, y se abrieron nuevos «nichos para imbéciles». Uno podía sobrevivir y transmitir sus genes nada especiales a la siguiente generación trabajando como aguador o como obrero de una cadena de montaje”.

¿Cuántas horas trabajarían los primeros sapiens? “Los cazadores-recolectores que viven hoy en día en el más inhóspito de los hábitats (como el desierto del Kalahari) trabajan solo 35-45 horas por semana, por término medio. Cazan solo un día de cada tres y recolectar les ocupa 3-6 horas diarias”; y no tienen apenas tareas domésticas (ni alfombras o platos que limpiar, ni facturas que pagar…).

Su esperanza de vida pudo ser de 30 ó 40 años debido a la elevada mortalidad infantil, pero no sería raro que superaran los 60 años. Tuvieron que ser casi con total seguridad animistas (otorgando sensibilidad y deseos a las cosas), pero apenas hay pruebas de esa arcaica espiritualidad. En cambio, aunque escasas, sí hay pruebas de que algunos usaban códigos sociopolíticos, pues se han encontrado enterramientos que dejan clara la importancia de los difuntos. También se han encontrado indicios de violencia entre bandas, pero también pudo haber momentos para la paz.

Donde llegaban los sapiens se extinguían muchas especies

Diprotodon, un género de mamíferos australianos todos extintos, del tamaño de los rinocerontes.

Diprotodon, un género de mamíferos australianos todos extintos, del tamaño de los rinocerontes.

Para llegar a Australia tuvieron que surgir las primeras sociedades de navegantes. Allí encontraron animales desconocidos y “transformaron el ecosistema australiano hasta dejarlo irreconocible”. “De las 24 especies animales que pesaban más de 50 kilogramos, 23 se extinguieron” (leones marsupiales, diprotodontes, canguros gigantes…). También desaparecieron especies más pequeñas, alterando las cadenas alimentarias que tuvieron que reorganizarse. Incluso, los árboles del género Eucalyptus eran raros en Australia hace 45.000 años, pero al ser resistentes al fuego se extendieron por todas partes mientras otras plantas desaparecían con la llegada de Homo sapiens.

Lo mismo ocurrió en otros lugares. Hace 10.000 años no había mamuts en Asia salvo en algunas islas. En particular, en la isla ártica de Wrangel los mamuts desaparecieron hace unos 4.000 años, “justo cuando los primeros humanos llegaron”. De igual forma, cuando los sapiens llegaron a Nueva Zelanda hace unos 800 años, la megafauna local se extinguió en dos siglos, junto con el 60% de todas las especies de aves.

El sapiens llegó a América y en 2.000 años muchas especies se extinguieron: Norteamérica perdió 34 de sus 47 géneros de mamíferos grandes y Sudamérica perdió 50 de los 60 que había. Los felinos dientes de sable prosperaron durante más de 30 millones de años, hasta que llegó el sapiens. También se extinguieron perezosos gigantes, enormes leones, caballos, camellos, roedores gigantes, mamuts, reptiles, aves y hasta insectos (todas las especies de garrapatas de mamuts, por ejemplo).

A nivel global, en la época de la revolución cognitiva había 200 géneros de animales terrestres de más de 50 kilos. Al llegar la revolución agrícola solo quedaban unos 100. La mitad de los grandes animales desaparecieron antes de la invención de la rueda, la escritura o las herramientas de hierro.

Las causas de las extinciones pudieron ser diversas, pero todo apunta a que la causa principal es la llegada del sapiens. Y hay ejemplos más recientes. Hace solo unos 1.500 años, en Madagascar desaparecieron muchas especies precisamente cuando los primeros humanos llegaron.

La oleada de extinción llegó también a las islas del Pacífico conforme llegaban los humanos, y también a las islas del Atlántico, del Índico, del Ártico y del Mediterráneo. Pocas islas se salvaron del humano como las islas Galápagos, a las que el humano no llegó hasta el siglo XIX.

Podemos hablar de tres oleadas de extinciones masivas de especies ocasionadas por los sapiens hasta el día de hoy: la que acompañó la expansión de los cazadores-recolectores, la que acompañó a los agricultores y la que la actividad industrial está causando en la actualidad. Los grandes animales marinos, que sufrieron poco en el pasado, están siendo ahora acosados por caza y la sobrepesca, por barcos, por el plástico… Si no lo remediamos, pronto se habrán extinguido especies de ballenas, atunes, tiburones, delfines…

2. Revolución agrícola

Hace unos 10.000 años “los sapiens empezaron a dedicar casi todo su tiempo y esfuerzo a manipular la vida de unas pocas especies de animales y plantas”: sembrar, regar, cuidar, vigilar… El proceso fue muy lento y surgió en distintos lugares de forma independiente. Comenzó entre lo que ahora es Turquía e Irán (trigo y cabras en el 9000 a.C.), para continuar en China (arroz, mijo y cerdos; 7000 a.C.), Nueva Guinea (caña de azúcar y plátanos; 6000 a.C.), América central (maíz y habichuelas; 4500 a.C.), Sudamérica (patatas y llamas; 3500 a.C.), África (mijo y arroz africanos, sorgo y trigo; 3000 a.C.) y Norteamérica (calabazas; 2000 a.C.). Hoy, el 90% de las calorías que alimentan la humanidad proceden de un puñado de plantas que nuestros antepasados domesticaron hace más de 5000 años.

La mayoría de las especies de plantas y animales no se pueden domesticar (…). Estas pocas especies vivían en lugares concretos, y en esos lugares fue donde tuvieron lugar las revoluciones agrícolas”. Por otra parte, “en la mayoría de las sociedades agrícolas, la gente se centraba en el cultivo de plantas; criar animales era una actividad secundaria”, aunque también aparecieron “tribus de pastores”.

El mayor fraude de la historia

“La revolución agrícola dejó a los agricultores con una vida generalmente más difícil y menos satisfactoria que la de los cazadores-recolectores”. Se amplió el alimento disponible, pero no se mejoró la dieta ni la calidad de vida, sino que se produjeron “explosiones demográficas y élites consentidas”. “El agricultor medio trabajaba más duro que el cazador-recolector medio, y a cambio obtenía una dieta peor”: “La revolución agrícola fue el mayor fraude de la historia”.

“Los culpables fueron un puñado de especies de plantas, entre las que se encuentran el trigo, el arroz y la patata. Fueron estas plantas las que domesticaron al Homo sapiens, y no al revés“. Por ejemplo, el trigo se ha convertido en una de las plantas de más éxito en la historia: cubre 2.25 millones de kilómetros cuadrados, 10 veces el tamaño de Gran Bretaña. Durante generaciones, hombres y mujeres han trabajado duro para cuidar del trigo (eliminar malas hierbas, vigilar plagas, abonar…). Esqueletos antiguos ya muestran que el paso a la agricultura implicó una serie de dolencias, como discos intervertebrales luxados, artritis, hernias… y no había total seguridad alimentaria. “Los cazadores-recolectores se basaban en decenas de especies para sobrevivir, y por lo tanto podían resistir los años difíciles incluso sin almacenes de comida”. Si algo fallaba (lluvias, plagas…) los campesinos morían por miles o millones, e incluso aumentó la violencia: “en las sociedades agrícolas simples, sin marcos políticos, (…) la violencia humana era responsable de un 15% de las muertes”.

El autor aclara que las sociedades prósperas de hoy gozan de abundancia y seguridad, y “se han construido sobre los cimientos que estableció la revolución agrícola” pero “es erróneo juzgar miles de años de historia desde la perspectiva actual”.

La agricultura ofrecía ventajas pero los inconvenientes eran mayores para los individuos. En cambio, para la especie el éxito fue rotundo: el Homo sapiens comenzó a multiplicarse exponencialmente. De la misma manera que el éxito económico de una compañía se mide solo por el dinero que gana y no por la felicidad de sus empleados, el éxito evolutivo de una especie se mide por el número de copias de su ADN y no por la calidad de vida de los individuos. “Esta es la esencia de la revolución agrícola: la capacidad de mantener más gente viva en peores condiciones”.

La agricultura rompe los mecanismos de la evolución natural para controlar la procreación humana. Por ejemplo, en tiempos malos se demora la pubertad de forma natural y se reduce la fertilidad. Amamantar hasta una edad avanzada también reduce la fertilidad. La revolución agrícola permitió a las mujeres tener un hijo cada año, que se alimentaban más de cereales y menos de leche materna. En aquella época no sabían que eso debilitaría su sistema inmunitario. “La mortalidad infantil se disparó:  En la mayoría de las sociedades agrícolas, al menos 1 de cada 3 niños moría antes de alcanzar los 20 años”. Los agricultores vivían cada vez peor, pero “nadie se daba cuenta de lo que ocurría. Cada generación continuó viviendo como la generación anterior, haciendo solo pequeñas mejoras” que pretendían hacer la vida más fácil, pero la suma de todas esas mejoras empeoraban la calidad de vida individual.

El plan se basaba en la creencia de que trabajar duro te permitirá tener una vida mejor. Pero la gente no previó que el número de hijos aumentaría, lo que significaba que el trigo tendría que repartirse más. Y tampoco calcularon que tendrían que hacer frente a ladrones, lo que les obligaría a construir muros, vigilar y guerrear. Tras varias generaciones “nadie recordaba que habían vivido de forma diferente” y el tamaño de la población impediría de hecho volver atrás: “el crecimiento demográfico quemó las naves de la humanidad”. El autor concluye que “la búsqueda de una vida más fácil trajo muchas privaciones”, lo cual también ocurre en la actualidad a muchos de nosotros, porque “una de las pocas leyes rigurosas de la historia es que los lujos tienden a convertirse en necesidades y a generar nuevas obligaciones“. Ahora vivimos para trabajar para cierta empresa, para el banco de nuestra hipoteca… y todo para una supuesta calidad de vida que muchos ni siquiera disfrutan.

El autor lo resume así: “Nadie planeó la revolución agrícola. (…) Una serie de decisiones triviales [para mejorar un poco la alimentación] tuvieron el efecto acumulativo de obligar a los antiguos cazadores-recolectores a pasar sus días acarreando barreños de agua bajo un sol de justicia”.

Otras víctimas de la revolución agrícola: los demás animales

Hace 10.000 años solo había unos pocos millones de ovejas, vacas, cabras, cerdos y gallinas. En la actualidad hay más de 1.000 millones de cada una de esas especies, salvo de gallinas, de las que hay 25.000 millones. “La gallina doméstica es el ave más ampliamente extendida” de la historia (hay más que seres humanos). En cambio, este éxito evolutivo de esos animales los hace estar también “entre los animales más desdichados que jamás hayan existido”: son masivamente maltratados y sacrificados solo mirando la perspectiva económica.

Maltrato animal, desde que nacenLa muerte les llega muy pronto. A veces se les permite vivir unos pocos años más (a gallinas ponedoras, vacas lecheras y animales de tiro), pero el precio es la subyugación a un modo de vida ajeno a sus instintos y sus deseos. Para conseguir sus objetivos, los sapiens  quiebran los instintos naturales y los lazos sociales de los animales, se les quita la libertad y se les controla hasta su sexualidad. Depende de la “cultura” se les puede llegar a cortar la nariz o sacar los ojos, usar el látigo con ellos o mutilarlos de muchas formas. “Una vaca lechera vive unos 5 años antes de enviarla al matadero. Durante estos 5 años está preñada casi constantemente, y es fecundada a los 60-120 días después de parir, con el fin de preservar la máxima producción de leche. Sus terneros son separados de ella poco después de nacer”, y se les niega la leche que es legítimamente y por derecho natural suya. Las hembras se crían para ser vacas lecheras y los machos se convierten en carne rápidamente (salvo tristes excepciones). Los terneros no pueden normalmente jugar ni andar para que no se fortalezcan sus músculos y su carne sea blanda. Muchos terneros ven a otros colegas por primera vez en su camino al matadero. A los que tienen la suerte de estar con sus madres, se les pone un anillo de espinas en la nariz para que pinche a su madre al mamar y ésta lo repudie. Descubre más sobre lo que esconde el consumo de carne.

“Esta discrepancia entre éxito evolutivo y sufrimiento individual es quizá la lección más importante que podemos extraer de la revolución agrícola”. Veremos que en más ocasiones ocurre que “un aumento espectacular en el poder colectivo y en el éxito ostensible de nuestra especie va acompañado de un gran sufrimiento individual”.

¿Quién hace la historia y quién tiene derechos naturales?

“La revolución agrícola es uno de los acontecimientos más polémicos de la historia”. Están los que opinan que puso a la humanidad en el camino de la prosperidad y los que piensan que fue su perdición (y la de miles de otras especies), porque “los sapiens se desprendieron de su simbiosis íntima con la naturaleza y salieron corriendo hacia la codicia y la alienación”.

En el año 1000 a.C. existían en el mundo solo unos 5-8 millones de cazadores-recolectores nómadas. En el siglo I d.C. ya solo quedaban 1 ó 2 millones (principalmente en Australia, América y África), frente a 250 millones de agricultores.

“Los cazadores-recolectores daban poca importancia al futuro”, lo cual les ahorró “muchas angustias”. “La revolución agrícola dio al futuro mucha más importancia”, porque incluso ante una cosecha abundante que diera comida para varios meses, los agricultores tenían que trabajar para preparar la cosecha del año siguiente. La posibilidad de perder la cosecha hacía que se viesen obligados a producir más para acumular reservas, pero “los campesinos casi nunca consiguieron la seguridad económica futura”, pues si no se perdían sus cosechas, “surgían gobernantes y élites, que vivían a costa de los excedentes de alimentos de los campesinos” (reyes, funcionarios, soldados, sacerdotes, artistas, pensadores…). La historia es algo que ha hecho muy poca gente mientras que todos los demás cultivaban.

Aunque haya comida para todos, eso no garantiza que se pongan de acuerdo en cómo dividir la tierra y el agua. La mayor parte de las guerras no fueron causadas por falta de alimentos (desde la caída de Roma, hasta la guerra de Yugoslavia, pasando por la Revolución Francesa). “Los pocos milenios que separan la revolución agrícola de la aparición de ciudades, reinos e imperios no fueron suficientes para permitir la evolución de un instinto de cooperación en masa”.

En todos los imperios hubo cooperación, pero “no siempre era voluntaria y rara vez fue igualitaria”. Muchas obras romanas o las pirámides fueron construidas por esclavos, por ejemplo. Por otra parte, esos imperios requieren “mitos comunes” como se ha dicho más arriba. ¿Cómo pueden los mitos sustentar imperios? Básicamente, cuando una mayoría cree en algo, eso les hace cooperar. Así, creer en la justicia, en los derechos humanos, en una religión o en la existencia de naciones y empresas, hace que la gente coopere. “Si creemos que todos somos iguales en esencia, esto nos permitirá crear una sociedad estable y próspera”, pero “no porque sea objetivamente cierto, sino porque creer en eso nos permite cooperar”. Algo así no puede sostenerse solo mediante la violencia. Requiere verdaderos creyentes. Pero la violencia suele usarse porque “un orden imaginado se halla siempre en peligro de desmoronarse”. Algo que es real no puede desmoronarse. Homo sapiens no tiene derechos naturales, de la misma manera que las arañas, las hienas y los chimpancés no tienen derechos naturales”.

El orden imaginado incita al consumismo

“No hace falta mucho para proporcionar las necesidades biológicas objetivas de Homo sapiens“, como bien sabía Diógenes el cínico. Pero ese “orden imaginado” (o mitos) es muy poderoso cuando es compartido por mucha gente y hasta modela el estilo de vida y “los deseos más personales”. El autor pone como ejemplo “el deseo popular de tomarse unas vacaciones en el extranjero. No hay nada natural ni obvio en esa decisión”. Un macho alfa de chimpacé nunca pensaría en usar su poder para ir de vacaciones. Tampoco iban de vacaciones en el antiguo Egipto para “ir de compras a Babilonia”. “Hoy en día, la gente gasta muchísimo dinero en vacaciones en el extranjero porque creen fervientemente en los mitos del consumismo romántico”.Desear una pirámide es algo tan cultural como desear hacer un viaje.

“El consumismo nos dice que para ser felices hemos de consumir tantos productos y servicios como sea posible […]. Cada anuncio de televisión es otra pequeña leyenda acerca de cómo consumir determinado producto o servicio hará nuestra vida mejor”. “Como la élite del antiguo Egipto, la mayoría de la gente en la mayoría de las culturas dedica su vida a construir pirámides, solo que los nombres, formas y tamaños de estas pirámides, cambian de una cultura a otra” (pueden ser chalets, coches, viajes, ropa…) pero “pocos cuestionan los mitos que nos hacen desear la pirámide“.

Escritura parcial y completa

Los grandes sistemas de cooperación precisan el manejo y almacenamiento de enormes cantidades de información, imposibles de almacenar en cerebros. Los imperios generan cantidades enormes de información (contabilidad, impuestos, inventarios, calendarios, leyes…). Y por eso se requiere gente especializada, como los abogados: “Las abejas no necesitan abogados, porque no existe el peligro de que olviden o violen la constitución de la colmena”, pero “los humanos sí lo hacen continuamente” ya que “el orden social de los sapiens es imaginado”.

Los primeros en resolver el problema fueron los antiguos sumerios con un sistema de escritura para llevar cuestiones económicas (entre 3500 y 3000 a.C.). En los 500 años siguientes se añadieron más signos y transformaron el sistema sumerio en una escritura completa (que sirviera para expresar casi cualquier cosa). Durante la misma época aproximadamente se desarrollaron escrituras completas en Egipto (jeroglíficos), en China y en el imperio Inca, pero además esos tres imperios “desarrollaron  buenas técnicas de archivo, catalogación y recuperación de los registros escritos”, e “invirtieron en escuelas para escribas, amanuenses, bibliotecarios y contables”.

Antes del siglo IX d.C. los hindúes inventaron una nueva escritura parcial para procesar datos matemáticos de forma muy eficiente. Se componía de diez signos representados por los números del 0 al 9. Posteriormente se añadieron más signos para formar la notación matemática moderna, que se usa en todas las organizaciones (estados, compañías…). De hecho, las decisiones de las élites suelen tomarse en base a hechos que deben expresarse matemáticamente, incluso cosas como la pobreza, la felicidad o la honestidad tienen sus índices matemáticos.

Más recientemente, se está usando internacionalmente una escritura que tiene solo dos signos, 0 y 1 (código binario), que es el código que emplean los ordenadores. Todo lo que almacena o procesa un ordenador se codifica o digitaliza en ese código. “La inteligencia artificial busca crear un nuevo tipo de inteligencia basada únicamente en la escritura binaria de los ordenadores”.

No hay justicia en la historia

¿Cómo consiguieron los humanos organizarse en redes de cooperación tan masivas? Según Harari, todo fue gracias a crear órdenes imaginarios y escrituras. Esos órdenes y esas escrituras dividían a la gente en grupos artificiales, en jerarquía. Los niveles superiores gozaban de privilegios y poder, y los inferiores padecían discriminación y opresión. Por ejemplo, el antiguo código de Hammurabi establecía una jerarquía de superiores, plebeyos y esclavos; mientras que la Declaración de Independencia estadounidense (1776) proclamaba la igualdad de todos los humanos, pero solo de forma teórica porque en la práctica las mujeres quedaban sin autoridad, y los negros y los indios americanos eran esclavizados o discriminados. “Muchos de los que firmaron la Declaración de Independencia eran dueños de esclavos”. En Estados Unidos, la esclavitud se abolió legalmente en 1865, pero “dos siglos de esclavitud se traducían en que la mayoría de las familias negras eran mucho más pobres y mucho menos educadas”. Los negros fueron estigmatizados y discriminados hasta el punto de prohibirse que votaran en las elecciones, que estudiaran en las escuelas para blancos, o que compraran o comieran en los establecimientos para blancos. La pobreza llama a a pobreza y la ignorancia a la ignorancia.

Esas jerarquías sociopolíticas carecen de una base lógica o biológica. En cambio, “los estudiosos no conocen ninguna sociedad grande que haya podido librarse totalmente de la discriminación”: blancos y negros, brahmanes y shudrás, ricos y pobres, heterosexuales y homosexuales…

¿Cómo podemos distinguir lo que está determinado biológicamente de lo que la gente intenta justificar mediante mitos biológicos? La regla que propone dice que «La biología lo permite, la cultura lo prohíbe». O sea, “desde una perspectiva biológica, nada es antinatural. Todo lo que es posible es, por definición, también natural. Un comportamiento verdaderamente antinatural, que vaya contra las leyes de la naturaleza, simplemente no puede existir, de modo que no necesitaría prohibición”.

“Hay una jerarquía que ha sido de importancia suprema en todas las sociedades humanas conocidas: la jerarquía del género. (…) Y casi en todas partes los hombres han obtenido la mejor tajada, al menos desde la revolución agrícola”. En muchas sociedades, por todo el planeta, las mujeres eran simples propiedades de los hombres, con frecuencia de sus padres, maridos o hermanos (la misma Biblia así lo hace constar en el Deuteronomio 22, 28-29). La mujer ha estado profundamente discriminada incluso en la Inglaterra de Isabel I o en Egipto durante todos los gobiernos que han pasado (ley faraónica, ley griega, ley romana, ley musulmana, ley otomana, ley británica…). “Incluso antes de 1492, la mayoría de las sociedades tanto en América como en Afroasia eran patriarcales” (los aztecas y los incas, por ejemplo). Harari concluye que “no sabemos cuál es la verdadera razón” de esta discriminación y aunque hay muchas teorías, ninguna es convincente. Es un misterio cómo llegó a ocurrir que en la única especie cuyo éxito depende de la cooperación, los individuos que son supuestamente menos cooperativos (los hombres) controlen a los individuos que supuestamente son más cooperativos (las mujeres). Por fortuna, por todo el planeta esto está cambiando y cada vez hay mayor igualdad.

3. La Unificación de la humanidad

Harari sostiene que “todo orden creado por el hombre está repleto de contradicciones”. Sin duda, algunas son clamorosas como las Cruzadas o las órdenes militares cristianas (Templarios, Hospitalarios…). También sostiene que la creencia actual en que la libertad y la igualdad son valores fundamentales es absurda, porque son valores contradictorios. “La igualdad solo puede asegurarse si se recortan libertades de los que son más ricos”. De hecho esa es una división clásica en política. En particular, en EE.UU., “los demócratas quieren una sociedad más equitativa” (aunque haya que aumentar los impuestos), y “los republicanos quieren maximizar la libertad individual” (aunque ello implique dejar sin sanidad a muchos estadounidenses).

Al parecer, esas contradicciones (disonancias cognitivas) “son los motores de la cultura, responsables de la creatividad y el dinamismo”. Y sin embargo, todo apunta a que “la historia se desplaza implacablemente hacia la unidad” de la humanidad. Cada vez quedan menos culturas aisladas y la globalización está haciendo converger a la humanidad: “Hoy en día, casi todos los humanos comparten el mismo sistema geopolítico” (estados…); “el mismo sistema económico” (capitalismo en mayor o menor grado); “el mismo sistema legal” (respecto a derechos humanos, leyes internacionales…); “y el mismo sistema científico” (los científicos de todos los países comparten las verdades científicas). Hoy día, todas las culturas han cambiado por un aluvión de influencias globales. Un ejemplo claro es la cocina típica de cada región que está llena de ingredientes que no son originarios de esa región.

Desde la revolución cognitiva, la gente empezó a cooperar hasta con personas totalmente extrañas, pero había unos límites a esa cooperación. Aproximadamente durante el primer milenio a.C. aparecen “tres órdenes universales en potencia, cuyos partidarios podían imaginar por primera vez a todo el mundo (…) como una única unidad”:

  1. Orden monetario (económico): los comerciantes no ven fronteras para sus negocios.
  2. Orden imperial (político): los conquistadores no ven fronteras para su imperio.
  3. Orden de las religiones universales (religioso): los profetas no ven fronteras para su verdad.

1. Orden monetario: el poder del dinero

Los cazadores-recolectores no tenían dinero. Eran independientes y usarían el trueque ocasionalmente. Al inicio de la revolución agrícola hubo pocos cambios. Con el tiempo se empezó a usar dinero (conchas, ganado, pieles, sal, semillas…) por las ventajas que tiene. El dinero es cualquier cosa que la gente esté dispuesta a utilizar para representar el valor de las cosas: “no es una realidad material; es un constructo psicológico”. Funciona porque la gente confía en que funcione. El dinero puede ser solo un papel, pero si todos confiamos en su valor, entonces tiene ese valor: “El dinero es el más universal y más eficiente sistema de confianza mutua que jamás se haya inventado” y tiene dos características importantes: a) convertibilidad universal (puede convertir cualquier cosa en cualquier otra); b) confianza universal (cualesquiera dos personas pueden cooperar con el dinero como intermediario).

Inicialmente, el dinero no requería esa confianza porque eran cosas con valor intrínseco. El primer dinero fue usado en Sumer y eran cantidades concretas de cebada. En Mesopotamia se usaban los siclos de plata (8.33 gramos). La plata no tiene valor real porque no se puede comer, ni sirve para hacer cosas útiles más allá de joyas: su valor es puramente cultural. Ya en el siglo I d.C. las monedas romanas eran un medio de intercambio que se empleaba hasta en la India, a miles de kilómetros. Cuando los gobernadores locales indios acuñaron sus propias monedas imitaron al denario romano hasta en la cara del emperador, porque era en esos denarios en los que confiaba el pueblo. “Personas que no creen en el mismo dios ni obedecen al mismo rey están dispuestas a utilizar la misma moneda”. Mientras “la religión nos pide que creamos en algo, el dinero nos pide que creamos que otras personas creen en algo”.

Hoy hay en el mundo unos 60 billones de dólares, pero en monedas y billetes solo hay 6 billones. Más del 90% del dinero solo son datos en ordenadores, y se mueve cambiando datos en ficheros informáticos. “Solo un delincuente compra una casa con un maletín lleno de billetes”.

El dinero tiene “un lado oscuro”, porque hay cosas que deberían estar fuera del mercado (un padre no debe vender a un hijo), pero el dinero hace que todo pueda ser mercantilizado (hasta niños o mujeres…): “el mundo se encuentra en peligro de convertirse en un mercado enorme y despiadado”. El dinero permite una gran cooperación con extraños, pero puede corromper los valores humanos.

2. Orden imperial: La globalización va ganando

Los imperios se caracterizan por su apetito insaciable por conquistar nuevos territorios y por gobernar así muchos pueblos distintos. Los imperios acaban por borrar “gradualmente las características únicas de numerosos pueblos”, tanto que casi nunca la caída de los imperios ha significado la vuelta a la independencia de los pueblos sometidos, los cuales en muchos casos habían desaparecido o se habían disuelto en el imperio.

Los imperios han usado guerras, esclavitud, deportación y genocidio, pero también han significado logros culturales y mejoras en la vida de muchas gentes. De hecho, “la mayoría de las élites imperiales creían de veras que trabajaban para el bienestar general de los habitantes del imperio”. Al final, los imperios han producido “civilizaciones híbridas que absorbieron muchas cosas de sus pueblos sometidos” y que han acabado considerando como iguales a los pueblos que empezaron sometiendo. El emperador romano Claudio admitió en el Senado a varios notables galos y cuando algunos senadores protestaron, Claudio les recordó una verdad incómoda: que muchos senadores descendían de tribus italianas que antaño habían luchado contra Roma. Otro ejemplo: el imperio británico fue muy cruel en su dominación de la India. Millones de indios fueron asesinados y esclavizados. Tras conseguir su independencia, la cultura actual de India tiene muchísima herencia de los británicos, que los indios han querido conservar: un idioma común, unión entre lo que eran distintos pueblos, una democracia, un sistema judicial, una red de ferrocarriles… hasta costumbres como jugar al críquet y beber té.

En este siglo XXI, “el nacionalismo pierde terreno rápidamente”. La aparición de problemas globales (como el cambio climático) “socava cualquier legitimidad que les quede a los estados-nación independientes”. “Los estados cada vez tienen menos independencia” pues hay redes globales poderosas, como los “mercados globales“, las multinacionales, las ONG globales, la opinión pública global, los organismos de justicia internacionales, la ONU… “Los estados se ven obligados a amoldarse a los estándares globales de comportamiento financiero, política ambiental y justicia”. Los brotes nacionalistas dentro de la Unión Europea son entonces anacrónicos y cortos de miras, porque ansían una hipotética independencia de un estado, pero sin salirse de una Unión Europea con la cual tienen menos cosas en común que con el estado original.

El imperio global que se está forjando ante nuestros ojos no está gobernado por ningún Estado (…). De manera muy parecida al Imperio romano tardío, está gobernado por una élite multiétnica, y se mantiene unido por una cultura común e intereses comunes“. El autor sostiene que “cada vez son más los que eligen el imperio”.

3. Orden religioso o ideológicoYuval Noah Harari, historiador y escritor israelí

Para Harari, una religión es “un sistema de normas y valores humanos que se basa en la creencia en un orden sobrehumano”. Las primeras religiones eran locales y exclusivas, sin interés en convertir a la humanidad. En el primer milenio surgen religiones universales y misioneras, que se expanden y contribuyen a la unificación de la humanidad.

“El primer efecto religioso de la revolución agrícola fue convertir en propiedad a plantas y animales“. De hecho, una teoría sobre el origen de los dioses dice que los humanos querían dominar plantas y animales y a cambio prometieron devoción a los dioses (el Génesis es un ejemplo, añade). Así, el hombre llegó a pensar que sus plegarias y sus acciones “determinaban el destino de todo el ecosistema”: una inundación podía matar a miles de animales, “porque unos pocos sapiens estúpidos habían irritado a los dioses”.

Muchas religiones politeístas o animistas reconocen un “poder supremo” detrás de todos sus dioses. Los griegos le llamaban Destino (Moira, Ananké) y los hindúes Atmán (alma del universo). Ese poder supremo carece de intereses y prejuicios y por tanto no tiene sentido hacer tratos con él. De ahí el interés en deidades menores, que permiten ser adoradas a cambio de ayuda. Para acercarse a ese poder supremo habría que renunciar a todos los deseos y aceptar lo bueno y lo malo. Algunos hindúes, los sadhus o sanniasin, dedican su vida a unirse a Atmán renunciando a lo material, con lo que consiguen la iluminación. Dado que los politeístas aceptan varios dioses, no tienen dificultad en aceptar la eficacia de otros dioses ajenos: “El politeísmo es intrínsecamente liberal, y raramente persigue a herejes o infieles”. Los politeístas pueden aceptar otros dioses: los romanos aceptaron a la diosa asiática Cibeles y a la egipcia Isis, pero no aceptaron al dios de los cristianos porque ellos no respetaban los dioses del imperio ni reconocían la divinidad del emperador y fueron considerados “una facción políticamente subversiva” que conllevó la muerte de “unos pocos miles de cristianos”. Muy pocos, si los comparamos con los millones que fueron masacrados en las luchas entre los propios cristianos en los siguientes 1.500 años. En la Matanza del Día de San Bartolomé, “murieron más cristianos a manos de otros cristianos que a manos del Imperio romano politeísta a lo largo de su existencia” (entre 5.000 y 10.000 protestantes fueron asesinados por católicos el 23 de agosto de 1572).

Con el tiempo, las gentes empezaron a creer en un único dios pero con intereses y prejuicios, surgiendo las religiones monoteístas. La primera fue la del faraón Akenatón, a la que le siguieron el judaísmo, el cristianismo y el islam. “Los monoteístas han tendido a ser mucho más fanáticos y misioneros que los politeístas”, llegando a usar la violencia para conseguir sus objetivos. También surgieron religiones dualistas, incluso dentro de las monoteístas, que aceptan dos poderes opuestos: el bien y el mal. Harari señala que “los humanos poseen una maravillosa capacidad para creer en contradicciones”.

También surgieron religiones sin dioses que creían en leyes naturales: jainismo, budismo, taoísmo, confucianismo, estoicismo, cinismo, epicureísmo… Para el budismo, la gente siempre está descontenta, porque siempre hay deseos insatisfechos, incluso aunque se consigan cosas agradables, pues entonces surge el miedo a perderlas o el deseo de prolongarlas o intensificarlas. Siddharta Gautama, conocido como Buda, descubrió una forma simple para salir de ahí: aceptando que las cosas son como son. Tengamos tristeza o alegría, la aceptamos sin desear que desaparezca ni perdure. Esto se consigue con técnicas de meditación para centrar la mente en lo que se experimenta ahora y no en lo que se desearía estar experimentando. Si se llega al estado de satisfacción perfecta conocido como nirvana, el ser se libera de todo sufrimiento: “Una persona que no desea no sufre”.

Para Harari, dada la definición de religión, en la edad moderna surgieron otras religiones sin dioses, que algunos prefieren llamar ideologías: liberalismo, comunismo, capitalismo, nacionalismo, nazismo o humanismo.

4. Revolución científica

La explosión demográfica conlleva grandes desastres y pueden ser peores si no lo remediamos.“Los últimos 500 años han sido testigos de un crecimiento vertiginoso y sin precedentes del poder humano” (lo que De Jouvenel llamó La Civilización de la Potencia en su fantástico y muy recomendable libro). En ese periodo, la población humana se ha multiplicado por 14, pero la producción se ha multiplicado por 240 y el consumo de energía por 115.

Para Harari el momento “más notable” es la detonación de la primera bomba atómica en Julio de 1945: “la humanidad tuvo la capacidad no solo de cambiar el rumbo de la historia, sino de ponerle fin”.

¿Quien dirige la investigación mundial?
Ciclo Poder -> Recursos -> Investigación, que retroalimenta el avance del Homo Sapiens

Muchos progresos científicos no hubieran sido posibles sin financiación de empresas y gobiernos, que esperan conseguir mayores poderes gracias a la investigación. Y esos poderes son usados, entre otras cosas, para obtener nuevos recursos para continuar con las investigaciones.

La ciencia moderna tiene 3 características fundamentales: a) admite su ignorancia y todo puede ser puesto en entredichos; b) Se reúnen observaciones y de ahí se extraen teorías generales usando herramientas matemáticas; c) Esas teorías se usan para adquirir nuevos poderes, como desarrollar nuevas tecnologías. Dado que toda teoría puede ser falsa, “la verdad es una prueba inadecuada para el conocimiento. La prueba real es la utilidad”. Por eso se investiga tanto para la guerra: “Las fuerzas militares del mundo inician, financian y dirigen una gran parte de la investigación científica y del desarrollo tecnológico de la humanidad”.

NOTA: Hoy día se usan las matemáticas, al menos la rama de la estadística, hasta en las ciencias que inicialmente se resistieron (biología, economía, psicología…). Jakob Bernoulli proclamó que aunque podía ser difícil predecir con certeza un único acontecimiento, era posible predecir con gran precisión el resultado promedio de muchos acontecimientos similares.

El progreso tiene costes y beneficios. Aunque hay muchos tipos de pobreza, Harari los reúne en dos grupos: pobreza social (que impide a unos tener las mismas oportunidades que otros); y pobreza biológica (que arriesga la vida de la gente); y afirma que “en muchos países de todo el mundo la pobreza biológica es cosa del pasado (…). En muchas sociedades hay más gente en peligro de morir de obesidad que de hambre“. Pero para Harari, “el proyecto principal de la revolución científica es dar a la humanidad la vida eterna“.

“La mayoría de los estudios científicos se financian porque alguien cree que pueden ayudar a alcanzar algún objetivo político, económico o religioso” y, por tanto, “la ideología justifica los costes de la investigación” e “influye sobre las prioridades científicas”. O sea, para comprender porqué la ciencia ha llegado a donde ha llegado “hay que tener en cuenta las fuerzas ideológicas, políticas y económicas” que han modelado las ciencias para impulsarlas en unas direcciones y no en otras.

La ciencia justificó las colonias imperiales

¿Por qué Europa ha sido la dominadora principal del mundo? Harari da dos respuestas: por la ciencia moderna y por el capitalismo. “El imperialismo europeo fue completamente distinto a todos los demás”: los árabes no conquistaron su imperio para descubrir algo que no conocían, sino por poder y riquezas. “En cambio, los imperialistas europeos se dirigieron hacia lejanas costas con la esperanza de obtener nuevos conocimientos junto con los nuevos territorios“. Buenos ejemplos son la expedición del capitán Cook (llevando también a diversos científicos y aprovechando el viaje para conquistar Australia, Tasmania y Nueva Zelanda), la expedición de la armada inglesa con el buque Beagle (llevando a Darwin), o la conquista de la India.

Las conquistas fueron inicialmente de territorios cercanos. Eso cambió en el siglo XV. España desintegró los imperios azteca e inca en América y la expedición de Cook permitió exterminar totalmente culturas de Oceanía. Los indígenas de Tasmania fueron asesinados en masa y los últimos fueron recluidos en campos de concentración para intentar “educarlos”. Se negaron a aprender y prefirieron morir a integrarse.

Los conquistadores europeos investigaron las zonas conquistadas y llegaron a conocerlas mejor incluso que la población nativa. Para Harari, sin ese conocimiento hubiera sido difícil, por ejemplo, que un puñado de británicos hubieran podido gobernar a 300 millones de indios. El hecho de que los imperios produjeran un flujo constante de conocimientos nuevos, daba argumentos a los imperios para demostrar la bondad de sus conquistas. También se usó la ciencia para proporcionar “pruebas científicas de que los europeos eran superiores”. Mientras que hoy el racismo esta científicamente desautorizado por la biología, los historiadores y antropólogos tienen más difícil desautorizar la discriminación por la cultura (que Harari llama “culturismo”).

Para Harari no es fácil calificar al imperialismo como bueno o malo. La ciencia facilitó al imperialismo conocimientos, tecnología y justificación ideológica y, a cambio, los imperios daban a la ciencia financiación y protección sin la que no hubiera progresado como lo ha hecho.

Capitalismo: otra herramienta del imperialismo

No se puede negar que el capitalismo ha servido para afianzar el crecimiento, no solo económico, sino también científico. El “primer mandamiento” del “credo capitalista” es «Los beneficios de la producción han de reinvertirse en aumentar la producción». Este afán por aumentar la producción para generar más dinero y reinvertirlo en aumentar la producción ha generado un crecimiento “prodigioso”. ¿Es posible mantener ese crecimiento hasta el infinito?

Una de las claves es la creación de dinero por parte de los bancos generando “deuda”. Harari pone un ejemplo sencillo: Un constructor gana 1 millón y lo mete en el banco de Samuel. Juana pide prestado 1 millón al banco y contrata al constructor, al cual le paga 1 millón, que vuelve a ingresar en el banco. El constructor tendría ahora 2 millones, pero en realidad el banco solo tiene en sus arcas el millón inicial. ¿Cómo ha podido duplicarse el dinero? En realidad los bancos crean más dinero aún porque reciben los intereses y, además, se les permite prestar hasta 10 veces el dinero que tienen realmente en sus cajas fuertes. Hoy día, la deuda (de gobiernos, empresas y particulares) es tan inmensa que es impagable, pero el sistema se mantiene mientras haya “confianza en el futuro”.

En la época moderna, el Sapiens ideó un mecanismo para conseguir cosas que no existían, creando “créditos”: esto “se basa en la suposición de que es seguro que nuestros recursos futuros serán mucho más abundantes que nuestros recursos actuales” y, por tanto, podremos pagar en el futuro el dinero que nos prestan hoy. Pedir un préstamo es hacer un viaje en el tiempo para traerse al presente el dinero que ganaremos en el futuro. Los préstamos existen desde antaño, pero “la gente raramente quería extender mucho crédito porque no confiaban en que el futuro fuera mejor que el presente”, y se pensaba que la riqueza no podía aumentar, de forma que los beneficios de una panadería podían aumentar solo a costa de otro negocio. En cambio, el sistema de crédito permite aumentar la riqueza sin que nadie pierda teóricamente. De Jouvenel concluye, en un magnífico libro, que si ahora somos más ricos es porque estamos explotando más la Naturaleza. Es la Naturaleza la que acaba perdiendo en ese ciclo de créditos y crecimiento.

Adam Smith publicó “La riqueza de las naciones” (1776), donde sostenía “que la codicia es buena, y que al hacerme rico yo beneficio a todos, no solo a mí (…). Smith negaba la contradicción tradicional entre riqueza y moralidad, y abría de par en par las puertas del cielo para los ricos”. Mientras el cristianismo había atacado a los ricos, Smith los ensalzaba porque hacen girar la rueda del crecimiento, teóricamente en beneficio de todos. Pero eso depende de que los ricos inviertan bien su dinero, porque, por ejemplo, hay multinacionales muy destructivas.

“El capitalismo se convirtió gradualmente en mucho más que una doctrina económica”, porque muchos piensan que el capitalismo es esencial para alcanzar un sistema de justicia, libertad y felicidad razonables. Es como una “nueva religión” de la que depende también la investigación, porque el dinero para investigar se empleará en una cosa u otra dependiendo de cuánto aumente la producción y los beneficios. Para Harari, el crecimiento económico ha sido posible gracias a que los científicos generan nuevos descubrimientos. “Bancos y gobiernos imprimen dinero, pero en último término son los científicos los que pagan la cuenta”. Sin embargo, Harari olvida que al final, la Naturaleza paga más aún, como dijo De Jouvenel.

Antiguamente las guerras se financiaban mediante tributos y saqueos. “La conquista europea del mundo fue financiada de manera creciente mediante créditos”. De hecho, algunas famosas conquistas fueron hechas por empresas privadas. Por ejemplo, las compañías por acciones holandesas (como la famosa Compañía Holandesa de las Indias Orientales), consiguieron conquistar Indonesia a base de guerras pagadas con dinero de pequeños inversores holandeses. En 1800 la corona holandesa nacionalizó Indonesia. Algo similar intentó hacer la francesa Compañía del Mississippi, pero sus acciones subieron tanto que generaron una burbuja que, cuando estalló, hizo que los pequeños inversores lo perdieran todo (muchos se suicidaron). “Esta fue una de las razones principales por las que el Imperio francés de ultramar cayó en manos inglesas. Mientras Gran Bretaña podía conseguir fácilmente dinero prestado a bajos tipos de interés, Francia tenía dificultades para obtener préstanos y tenía que pagar por ellos intereses elevados”. La deuda llegó a ser inmensa en tiempos de Luis XVI: “la mitad de su presupuesto anual se destinaba a pagar los intereses (…). Así empezó la Revolución francesa”. Otro ejemplo: el subcontinente indio fue conquistado por una empresa privada, la Compañía Británica de las Indias Orientales: “La corona británica no nacionalizó la India hasta 1858, y con ella el ejército privado de la compañía”.

Los intereses privados nacionales llegan a ser defendidos por los gobiernos. Un ejemplo notable es la primera guerra del opio entre Gran Bretaña y China (1840-1842). Los ingleses amasaron fortunas vendiendo opio a China y convirtiendo en adictos a millones de chinos. El gobierno chino prohibió las drogas y confiscaba y destruía los cargamentos de drogas, ante lo que el gobierno británico decidió intervenir, pues muchos ricos (parlamentarios y ministros) habían invertido en las compañías de drogas. La reina Victoria declaró la guerra a China en nombre del «libre comercio». China perdió y tuvo que aceptar “no limitar las actividades de los comerciantes de drogas ingleses y compensarlos por los daños infligidos por la policía china”.

Los defensores del libre mercado, liberales, neoliberales o corporativistas como los llama Naomi Klein, sostienen que hay que reducir los impuestos y dejar al mínimo la intervención del gobierno. Ellos aseguran que así las fuerzas del mercado darán el máximo crecimiento para beneficiar a empresarios y obreros. “Pero en su forma extrema, creer en el libre mercado es tan ingenuo como creer en Papá Noel. Simplemente, no existe un mercado libre de todo prejuicio político”. De hecho, Naomi Klein explicó y documentó muy acertadamente los efectos desastrosos de aplicar las políticas del libre mercado en su libro “La doctrina del shock“. Para Harari es necesario contar con gobiernos que generen confianza y eviten los abusos mediante leyes, sanciones, policía, tribunales… porque en un mercado libre es fácil que se establezcan monopolios que podrían, por ejemplo, reducir los salarios libremente.

Desgraciadamente, hay muchos ejemplos de los abusos del capitalismo. Desde el siglo XVI al XIX, unos 10 millones de esclavos africanos fueron importados a América. El 70% trabajaron en plantaciones de azúcar. Muchos más murieron durante las capturas o durante las duras condiciones del transporte de esclavos. Todo “para que los europeos pudieran gozar de su té dulce”, y para que “magnates del azúcar pudieran obtener enormes ganancias”. El tráfico de esclavos no era controlado por ningún Estado, sino que eran empresas privadas amparadas por el libre mercado que vendían acciones en los mercados de valores de Amsterdam, Londres y París. Los ciudadanos financiaban compañías que cometían las peores atrocidades. ¿Lo sabían o no? Hoy día ocurre lo mismo con empresas que generan esclavitud (como Nestlé) u otras atrocidades.

“Este es el pequeño inconveniente del capitalismo de libre mercado: no puede asegurar que los beneficios se obtengan de manera justa o que se distribuyan de manera justa (…). El capitalismo ha matado a millones debido a una fría indiferencia ligada a la avaricia”, como hemos visto en los ejemplos precedentes. “El siglo XIX no aportó ninguna mejora a la ética del capitalismo. La revolución industrial que se extendió por toda Europa enriqueció a banqueros y propietarios de capital, pero condenó a millones de trabajadores a una vida de pobreza abyecta” (por no hablar de los problemas ambientales generados). Harari añade las injusticias en la explotación del Congo por parte de Bélgica.

Harari reconoce el crecimiento de la riqueza actual pero critica que esté “distribuido de manera tan desigual” y concluye que “de manera muy parecida a la revolución agrícola, el crecimiento de la economía moderna podría resultar un fraude colosal“. Pero por otra parte, otras opciones son mucho peor (como el comunismo). Así pues, “puede que no nos guste el capitalismo, pero no podemos vivir sin él”, por lo que tenemos que reformar el capitalismo. No obstante, hay también señales para el optimismo (como la mejora en la esperanza de vida, la mortalidad infantil, la ingesta calórica…), pero no olvidemos que el crecimiento económico infinito es sencillamente imposible.

El crecimiento económico también necesita energía, materiales y maltratar animales

De forma contraintuitiva, mientras que el uso de energía y materiales ha crecido mucho, las cantidades disponibles han aumentado (a la vez que los problemas ambientales y la pérdida de biodiversidad). Todo ello, gracias a usar los combustibles fósiles (las energías del subsuelo, como las llamaba De Jouvenel). Las primeras máquinas de vapor usaban carbón para sacar agua del fondo de los pozos mineros. Luego se usaron para telares y ello revolucionó la industria textil británica. Luego llegaron el motor de combustión interna y la extensión del uso de la electricidad con una infinidad de aplicaciones. “Pocos de nosotros comprendemos cómo hace la electricidad todas estas cosas, pero todavía son menos los que pueden imaginarse la vida sin ella”.Haz click para aprender más sobre la triste vida de los animales de granja

Esta disponibilidad de energía ha permitido extraer materias primas de lugares que antes eran inaccesibles y transportar productos desde lugares muy alejados. Pero “la revolución industrial fue, por encima de todo, la segunda revolución agrícola”: tractores, fertilizantes, insecticidas, hormonas, medicamentos… hasta el punto de que “los animales de granja dejaron de verse como criaturas vivas que podían sentir dolor y angustia, y en cambio empezaron a ser tratados como máquinas”. Harari resume la dura vida de animales como gallinas, cerdos o vacas lecheras y concluye que: “De la misma manera que el comercio de esclavos en el Atlántico no fue resultado del odio hacia los africanos, tampoco la moderna industria animal está motivada por la animosidad. De nuevo, es impulsada por la indiferencia” (y por el sabor de unos productos que esconden mucho sufrimiento y severos daños ambientales). Harari aclara que la ciencia ya ha demostrado que los animales “no solo sienten dolor físico, sino que pueden padecer malestar emocional”, como lo demuestran multitud de experiencias con animales. No hablamos de una industria de poca relevancia: “decenas de miles de millones de animales de granja viven en la actualidad formando parte de una cadena de montaje mecanizada y anualmente se sacrifican alrededor de 50.000 millones”.

La industrialización de la agricultura permitió que mucha mano de obra migrara del campo a la ciudad, donde se permitió que muchas manos y cerebros se pusieran a trabajar para “lanzar una avalancha de productos sin precedentes”. Pero la economía capitalista no se basa solo en “producir” sino que también hay que “vender” lo producido. De ahí que surgiera el consumismo. Si durante siglos se ha ensalzado la “ética austera” y evitar los lujos, el consumismo ha convencido a la gente de que los caprichos son buenos. Esta “nueva religión” inunda todo, hasta “las festividades religiosas como la Navidad“, convertida en “festividades de compras”. Y se sacrifica hasta la salud: “la población de Estados Unidos gasta más dinero en dietas que la cantidad que se necesitaría para dar de comer a toda la gente hambrienta en el resto del mundo”. Todo sirve para mover la maquinaria del consumo: la gente come, engorda, y luego compra productos dietéticos.

“La ética capitalista y la consumista son dos caras de la misma moneda”: Invierte y compra. “La nueva ética promete el paraíso a condición de que los ricos sigan siendo avariciosos (…) y que las masas den rienda suelta a sus anhelos y pasiones y compren cada vez más. Esta es la primera religión en la historia cuyos seguidores hacen realmente lo que se les pide que hagan. ¿Y cómo sabemos que realmente obtendremos el paraíso a cambio? Porque lo hemos visto en la televisión”.

Una revolución permanente: La familia pierde y la paz gana

“A medida que el mundo se moldeaba para que se ajustara a las necesidades de Homo sapiens, se destruyeron hábitats y se extinguieron especies. Nuestro planeta, antaño verde y azul, se está convirtiendo en un centro comercial de hormigón y plástico“. ¿Cuánto pesan todos los animales del planeta? Veámoslo en 3 grupos:

  • Total de sapiens (más de 7.000 millones): pesamos unas 300 millones de toneladas.
  • Total de animales domésticos: pesan unas 700 millones de toneladas.
  • Total de animales salvajes: pesan menos de 100 millones de toneladas.

Aunque parece que las profecías sobre la escasez de recursos aún no se han cumplido de forma dramática, “la degradación ecológica está demasiado bien fundamentada”. “El calentamiento global, la elevación del nivel de los océanos y la contaminación generalizada pueden hacer que la Tierra sea menos acogedora para nuestra especie”, aunque “las ratas y las cucarachas están en su apogeo” (como recordaba con mucho humor Pésame Street).

Estos cambios han afectado a muchísimos aspectos de la vida de los sapiens: desde atenerse a unos horarios precisos hasta las relaciones humanas. Uno de los aspectos más relevantes es “el desplome de la familia y de la comunidad local y su sustitución por el Estado y el mercado”. Los gobiernos y las empresas facilitan una serie de servicios que antes los prestaba la familia o la gente cercana: trabajo, seguridad (policía), pensiones, educación (escuelas), sanidad (hospitales, Seguridad Social…), préstamos (bancos)… Esto ha permitido una liberación del individuo, a cambio de debilitar la familia. Los estados y los mercados son tan fuertes que pueden intervenir en nuestras vidas fácilmente. Uno de los efectos es el respeto y la obediencia a los padres: mientras que antes “figuraban entre los valores más venerados, y los padres podían hacer casi todo lo que quisieran” con sus hijos, “actualmente, la autoridad paterna se bate en retirada. Cada vez más se excusa que los jóvenes no obedezcan a sus mayores, mientras que se acusa a los padres de cualquier cosa que no funcione en la vida de su hijo”.

Las comunidades íntimas, de gente que se conocen, se están desvaneciendo, a favor de “comunidades imaginadas“, de gente que cree que se conoce. Hay dos clases típicas de comunidades imaginadas: “la nación y la tribu de consumidores”, que se definen respectivamente por la pertenencia a un país y por lo que consumen (fans de Madonna o ecologistas, por ejemplo). “Un alemán vegetariano puede preferir casarse con una francesa vegetariana que con una alemana carnívora”.

Otra de las grandes características  de nuestra época es la paz mundial. Aunque no hay paz en todo el mundo, la violencia está en mínimos históricos, tanto por guerras como por crímenes locales. Mientras en la Europa medieval eran asesinadas al año entre 20 y 40 personas por cada 100.000 habitantes, hoy el promedio global es de 9, pero en Europa el promedio es de 1 asesinato al año por cada 100.000 personas. Para Harari se da la paradoja de que la invención de la bomba atómica ha traído la paz, porque la guerra sería ahora un “suicido colectivo”. Las guerras ahora no son rentables: los costes han aumentado y los beneficios se han reducido, porque hoy la riqueza está “en capital humano, conocimientos técnicos y estructuras socioeconómicas”, más allá de recursos que puedan robarse al invadir una región. La paz proporciona, además, la posibilidad de vender más productos, mientras la guerra solo enriquece a una minoría con la venta de armas. Pero para Harari, el futuro podría ser más pacífico o no, pues todo depende de muchos factores.

¿Somos cada vez más felices? ¿Cómo podemos saberlo y serlo?

¿Qué sentido tienen tantos avances y desastres? ¿Somos más felices? Según Harari, “los historiadores rara vez se plantean estas preguntas”, lo cual supone un hueco que hay que rellenar. Ante esto, surgen respuestas un poco ingenuas y extremas, como son considerar que la felicidad depende de la comodidad y de los bienes materiales disponibles, o por el contrario que la agricultura y la industria nos ha condenado a vivir una vida antinatural.

Es cierto que hay cosas positivas (como la reducción de la mortalidad infantil) y negativas (desastres ecológicos con los que “estamos destruyendo los cimientos de la prosperidad”), pero lo primero al hablar de felicidad es plantearnos si solo nos interesa la felicidad de los sapiens (especismo). Harari hace una afirmación dramática: podemos felicitarnos por los logros sin precedentes de los sapiens modernos únicamente si ignoramos por completo la suerte de todos los demás animales. Gran parte de la riqueza material se ha construido o se está consiguiendo a base del maltrato sistemático de animales (laboratorios, granjas, zoos, circos y acuarios).

Centrándonos en los sapiens, podemos resumir unas cuantas tendencias sobre la felicidad:

  1. Las cosas externas producen la felicidad: Según algunos estudios el dinero aumenta la felicidad pero hasta cierto punto. A partir de cierta cantidad de ingresos, la felicidad no aumenta más. La enfermedad reduce la felicidad a corto plazo, pero a largo plazo no afecta a la felicidad, salvo que la enfermedad sea degenerativa o con dolor grave. “Si la enfermedad no empeora se adaptan a la nueva situación y valoran su felicidad tan alta como los sanos”. También son más felices los sapiens que cuentan con familias y comunidades unidas y armoniosas. Con esos datos, podemos concluir que una persona pobre y enferma con una enfermedad no degenerativa pero con una familia armoniosa puede ser más feliz que un millonario alienado.
  2. La felicidad depende de las expectativas y no de las condiciones objetivas: Según esto, si las expectativas se cumplen, la felicidad aumenta. Así, cuando las cosas mejoran, las expectativas aumentan y ser feliz puede hacerse más difícil; y cuando las cosas empeoran, las expectativas se reducen y la felicidad se hace más fácil. “Profetas, poetas y filósofos se dieron cuenta hace miles de años que estar satisfecho con lo que se tiene es mucho más importante que obtener más de lo que se desea” (como el estoicismo). Esto tiene una implicación importante: Si la felicidad viene de las expectativas, los medios de comunicación y la publicidad son generadores de infelicidad. Igualmente, Harari plantea que el descontento del Tercer Mundo no solo procede de la pobreza, la enfermedad y la corrupción, sino también de la “exposición a los estándares del Primer Mundo”.
  3. La felicidad es cuestión de química: Los biólogos sostienen que la felicidad depende de un complejo sistema nervioso y sustancias bioquímicas (endorfinas). Según esta tendencia, la evolución nos ha moldeado para no ser ni demasiado desdichados ni demasiado dichosos, para que busquemos el placer pero que no dure mucho. Como en otros aspectos biológicos, cada persona es distinta. Hay personas que siempre están relativamente contentas y las que parecen estar siempre irritadas. Obviamente, afirmar esto no niega rotundamente los factores anteriores, pero otorga al devenir de la historia una importancia menor en la felicidad de los sapiens. Esto daría por bueno el usar medicamentos que eleven la serotonina de la gente, al estilo de la droga «soma» que hace que la gente sea feliz en la obra Un mundo feliz de Aldous Huxley.
  4. La felicidad es dar sentido a la vida: “Una vida con sentido puede ser extremadamente satisfactoria incluso en medio de penalidades, mientras que una vida sin sentido es una experiencia desagradable y terrible, con independencia de lo confortable que sea” (como defendía Viktor Frankl). Según Harari, “desde un punto de vista puramente científico, la vida humana no tiene en absoluto ningún sentido. Los humanos son el resultado de procesos evolutivos ciegos que operan sin objetivo”. Si eso es así, “cualquier sentido que la gente atribuya a su vida es solo una ilusión”. Una ilusión que ayuda a ser feliz. Y Harari se pregunta: ¿Acaso la felicidad depende realmente de engañarse a sí mismo?
  5. La felicidad no está ni en lo externo ni en lo interno, sino en aceptar las cosas como son y no desear cambiarlas: El budismo sostiene que la raíz del sufrimiento “es la búsqueda continua e inútil de sensaciones fugaces, que hacen que estemos en tensión constante”. Para liberarse del sufrimiento hay que comprender la naturaleza no permanente de todas las sensaciones y dejar de anhelarlas. Se trata de vivir el presente sin fantasear en lo que será o pudo haber sido. Cuando uno deja de luchar y acepta las cosas como son, sean buenas o malas, la paz llega. “Buda coincidía con la biología moderna y con los movimientos de la New Age en que la felicidad es independiente de las condiciones externas. Pero su hallazgo más importante y mucho más profundo fue que la verdadera felicidad es también independiente de nuestros sentimientos internos”: hay que detener la búsqueda de logros externos y de sentimientos internos. Una clave es conocer quién o qué es uno mismo realmente.

Pero… ¿realmente la gente sabe medir su propia felicidad? Los drogadictos dicen que la droga les da felicidad pero ¿es cierto? Esto contradice la teoría liberal que sostiene que los sentimientos personales son lo auténticamente cierto: «Sigue los dictados de tu corazón» (¿aunque te lleve al abismo?). En cambio, la mayoría de las religiones e ideologías afirman que existen formas objetivas de medir la bondad, mejores que fiarse de opiniones subjetivas. La biología apoya esto último con su “teoría del gen egoísta“, según la cual los organismos elijen lo que es bueno para la reproducción de sus genes, aunque sea malo para ellos como individuos. O sea, nuestras decisiones no nos llevan evolutivamente a la felicidad y, por tanto, la visión del individuo está cegada por los dictados del ADN.

El final de Homo sapiens

Estamos “empezando a quebrar las leyes de la selección natural, sustituyéndolas con las leyes del diseño inteligente”. La ingeniería genética (véanse estos vídeos) rompen las leyes de la selección natural intercambiando genes entre especies evolutivamente distantes (por ejemplo, pusieron un gen de medusa en un conejo para tener un conejo verde fluorescente). Si el diseño inteligente es suponer que hubo un creador, ahora ese creador podría ser el sapiens. Pero este poder “plantea un cúmulo de cuestiones éticas, políticas e ideológicas”, desde multitud de puntos de vista (religiosos, animalistas, humanistas…). “La sensación generalizada es que (…) nuestra capacidad de modificar genes va por delante de nuestra capacidad de hacer un uso prudente y perspicaz de esa facultad”. ¿Es conveniente revivir mamuts o neandertales si fuera posible? Si conseguimos mejorar el sistema inmunitario o la esperanza de vida, posiblemente también podremos mejorar nuestras capacidades intelectuales y convertirnos en “superhumanos”… y hasta dejar de ser Homo sapiens. En bioética la pregunta clave es: ¿Qué está prohibido hacer?

El futuro plantea muchas preguntas. ¿Y si pudiéramos guardar  el contenido de un cerebro en un disco duro? ¿Qué posibilidades abriría esto? ¿Podría un ordenador pensar como yo? Muchos piensan que los ordenadores actuales no pueden simular la mente humana, pero lo cierto es que cada vez se acercan más a hacerlo. ¿Sería ético que las aseguradoras o las empresas pudieran acceder al perfil de ADN de las personas?

Nos gusta pensar que somos los mejores seres posibles y que no puede crearse nada mejor, pero si se consiguen mejorar las capacidades humanas, ¿tendrán acceso a esas capacidades todos los humanos? “Los futuros amos del mundo serán probablemente más diferentes de nosotros de lo que nosotros somos de los neandertales”. Si nuestros sucesores funcionan efectivamente a un nivel de conciencia diferente, podrían discriminarnos y extinguirnos. ¿Y si consiguiéramos manipular nuestros deseos? ¿Qué queremos desear?

Epílogo: ¿Somos eternos insatisfechos que solo buscamos comodidad?

“Cuanto mejor se conoce un período histórico particular, más difícil resulta explicar por qué los acontecimientos ocurrieron de una determinada manera. (…) La historia no se puede explicar de forma determinista y no se puede predecir porque es caótica” (es un sistema caótico de nivel dos, que indica que las predicciones que se hagan influyen en el sistema, por lo cual es más caótico). Para Harari, “no hay ninguna prueba en absoluto de que el bienestar humano mejore de manera inevitable a medida que la historia se desarrolla”. “Al igual que la evolución, la historia hace caso omiso de la felicidad de los organismos individuales”. Pero podemos aprender de la historia y reconducir nuestros actos para maximizar esa felicidad, aunque por supuesto, no puede haber garantías de éxito en un sistema tan caótico.Resumen del libro "21 lecciones para el siglo XXI" de Harari.

“Un gran aumento del poder humano no mejoró necesariamente el bienestar de los sapiens individuales y por lo general causó una inmensa desgracia a otros animales”. Se han producido progresos notables a costa de otros animales y sin asegurar el futuro de la humanidad, mientras “los humanos parecen ser más irresponsables que nunca. Dioses hechos a sí mismos (…), causamos estragos a nuestros socios animales y al ecosistema que nos rodea, buscando poco más que nuestra propia comodidad y diversión, pero sin encontrar nunca satisfacción”. Y termina con esta pregunta: “¿Hay algo más peligroso que unos dioses insatisfechos e irresponsables que no saben lo que quieren?”.

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