Aprendamos a usar bien los puntos limpios: no hay magia para reciclar

Reciclar está bien, pero debemos primero reducir y reutilizar

Caminamos inexorablemente hacia la reutilización, el reciclaje y la fabricación sostenible y ecológica de todos los productos porque de lo contrario el planeta nos pasará factura. Mientras, hemos de intentar minimizar el impacto medioambiental de lo que tiramos o ya no necesitamos.

En ese camino, la UE ha implantado un ambicioso plan con tres ejes primordiales en los que los usuarios tienen un papel esencial, pues son los que con sus pequeños esfuerzos llevan esos materiales a los puntos de recogida. Desde ahí, el objetivo es transportar los residuos a diferentes plantas procesadoras que se encargan de convertirlos en materia prima de nuevo, lista para volver a la cadena de fabricación, cerrando así el proceso de la economía circular.

¿Es este proceso realmente eficaz? ¿o intentan convencernos de sus bondades mientras por detrás el objetivo es enviar el problema a otro país? (por ejemplo, a un país menos desarrollado donde no hay legislación adecuada y se pueden hacer los procesos de cualquier manera). Veamos el primer eslabón de esta compleja cadena: el usuario que recicla su basura llevándola al punto limpio.

Lo primero a tener en cuenta es que los puntos limpios no son lugares donde “por arte de magia” se separan todos los materiales y se reciclan. Son lugares donde se centraliza la recogida de desechos pero los usuarios tienen la responsabilidad de traer separados los diferentes materiales para su clasificación. Allí se acepta prácticamente todo, menos amianto y residuos radiactivos.

Al entrar en un punto limpio, los que allí trabajamos preguntamos qué es lo que traen (sin olvidar el saludo de rigor). Muchas veces las personas no saben distinguir. Por eso, intentamos hacerles más preguntas que en ocasiones incomodan, llegando a molestarse algunos creyéndose expertos en reciclaje por venir a menudo o haberse empapado de algún programa de TV no muy bien documentado. Desconocen que las normativas cambian de un día para otro y hay que irse adaptando porque lo que hoy tiene una cierta manera de reciclarse, la próxima semana puede tener otra diferente. A veces les dejamos hacer, observando desde la distancia. Cuando vemos que van a depositar un material en un lugar no apto entonces hemos de advertirles, pero en ocasiones en las que hay afluencia y no podemos tener mil ojos terminamos por darnos cuenta de la cantidad de materiales que la gente deposita en los contenedores erróneos, bien por desconocimiento o por comodidad. Ejemplos:

  • No es extraño que un usuario te comente que trae un plástico y cuando le preguntas si es duro o blando, te dice que es un tocadiscos, dejándote a cuadros, porque ni es uno ni otro, sino que estos aparatos van al apartado de electrónica (no al de electrodomésticos).
  • Otras veces (las que más), traen un artículo que lleva varios compuestos (por ejemplo: madera, metal y tela) y nos preguntan dónde depositarlo. Cuando les contestamos que va a voluminoso se les queda cara de sorpresa y nos dicen que ahí no se recicla; nosotros les comentamos que si quieren reciclar han de separarlos ellos. Si no desmontan ellos los trastos, terminan en el contenedor donde no se recicla. Por ejemplo, maderas tapizadas o con cristal han de separarse para que la madera vaya a su contenedor y si no, todo junto irá directamente al contenedor de voluminoso, llamado así porque alberga lo que no cabe en el contenedor gris de las calles (basura), aunque su destino es el mismo.
  • Algunos piensan que plástico duro es todo tipo de plástico, incluidas las bolsas, botellas, garrafas y demás productos, pero todos los “envases” deben ir al contenedor amarillo. El contenedor amarillo es para envases y no para todo tipo de plásticos.
  • Algunos depositan una caja de cartón en el respectivo contenedor azul pero llena de basura (porexpan de los electrodomésticos, restos de obras, etc.)
  • Los que creen que los electrodomésticos son todo aparato que se enchufe a la pared, incluyendo televisiones, aparatos de música, altavoces, radios, videos y demás que son considerados como electrónica. En cierta ocasión una familia estaba depositando una TV y un reproductor DVD en el contenedor de electrodomésticos (que es para línea blanca aunque se divide en varias categorías). Suelo aconsejar que se utilice la lógica de los supermercados: cuando vas a comprar una tele no vas donde están las neveras o las lavadoras. Los aparatos informáticos tampoco son electrodomésticos.
  • Está el que te dice que trae plástico y cuando vas a ver lo que ha tirado en el contenedor te das cuenta que eran cintas magnéticas VHS y discos DVD.
  • Algunos traen restos de obras metiendo todo lo que pillan en los sacos pensándose que todo es “runa” (escombros): latas que se han bebido los albañiles, palets, trozos de tubos de plástico, trapos sucios de la limpieza, mochos, escobas, etc. Si no estamos atentos cabe la posibilidad de que al final esa carga de runa termine siendo basura y la empresa gestora podría abrir expediente al punto limpio y a la empresa transportista por comprobar mal el material.
  • En los contenedores de pilas y baterías que hay en dependencias municipales terminan depositando de todo: relojes, bombillas, bolígrafos, encendedores, vasos del café, etc. Y cuando llegan al punto limpio hemos de extraer todo lo que podamos.
  • También está el que se va al extremo y te trae una bolsita con unas colillas de tabaco, cuando le comunicamos que en los puntos limpios no tenemos lugar específico algunos hasta se enfadan. Nos entran ganas de decirles que si no quieren contaminar lo mejor es que dejen de fumar.
  • Están los usuarios que vienen cargados con toda su colección de VHS, CD o DVD en una inmensa caja o en grandes bolsas pensándose que todo va al mismo lugar. Cuando comprenden que la carcasa va a un contenedor, el papel va a otro y los VHS, CD y DVD “desnudos” van a otro, algunos se vuelven a marchar para hacerlo en su casa o se ponen en un lugar discreto del punto limpio separando todo y pasando un buen rato de separación para reciclar.
  • Y para terminar (porque la lista sería interminable) están los que traen sus desechos pensándose que los puntos limpios hacen milagros y los separan con una varita mágica. Cuando les informas de que son ellos los responsables de traerlos separados y clasificados entonces, a veces, pueden más las pocas ganas de reciclar, decidiendo tirarlo en el contenedor de voluminoso, quedándose con cara de haber hecho el ridículo por no tirarlo en el contenedor gris más cercano a su hogar.

Estos son algunos de los retos a los que tendrán que dar solución rápida los responsables (sean europeos, nacionales, o autonómicos) empleando campañas de información y acciones para conseguir que se reutilice y se recicle más en los puntos limpios. De ello dependerá en gran medida que nuestro futuro en este planeta sea más largo y placentero, o bien, más breve y más sufrido.

José Luis Rodríguez, trabajador en un Punto Limpio
LlobreGats (Facebook, Twitter, Instagram)

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Campaña #ApagaGasNatural: Date de baja de una compañía que arrasa la Naturaleza

Doñana no es un almacén de Gas. Protesta de Greenpeace.La empresa española Gas Natural está empeñada en sacar adelante sus cuatro proyectos gasísticos que amenazan el Parque Nacional de Doñana. Esta empresa solo busca su propio beneficio y por tanto, animamos a sus clientes a que abandonen esta empresa y se pasen a las renovables, y a sus accionistas a que inviertan en empresas más éticas. Aquí explicamos porqué y cómo hacerlo.

Doñana amenazada por una empresa sin escrúpulos

Los proyectos de Gas Natural (y de su socio La Caixa) en esa valiosa zona de Doñana no tienen garantías de seguridad, lo que significa que podrían contaminar toda la zona y generar graves terremotos (como ocurrió con el desastre de Castor en Tarragona). La evaluación de impacto ambiental fue dividida en 4 partes más pequeñas, para que individualmente cada parte fuera menos dañina, pero no se hizo un análisis global, como dicta la lógica y la ley. Las obras del proyecto están avanzando mientras los políticos, con suma tranquilidad, están estudiando si hay que pararlo. La empresa ya ha avisado que pedirá una indemnización a España de 359 millones de euros si el proyecto es paralizado. ¿Pagaremos sus errores como estamos pagando el error de Castor? Si Gas Natural tiene licencia para esas obras, es por una evaluación de impacto ambiental mal hecha.

Por increíble que parezca, esas obras están siendo subvencionadas con dinero público: el gobierno de España les ha regalado 12.6 millones entre 2017 y  2018. Así, eso de que “el que contamina paga“, en España se traduce por “el que contamina cobra subvenciones“. El gobierno español se desentiende del proyecto, pero lo subvenciona. La Junta de Andalucía se opone, pero lo consiente. Un ejemplo más del caos en la España de las autonomías.

Mientras, Doñana sigue acosada por los combustibles fósiles y los vertidos petroleros, hasta que ocurra una tragedia irremediable.

Los trapos sucios de Gas Natural

Gas Natural ha sido muy criticada por ONG ecologistas, como GreenpeaceLa empresa Gas Natural tiene un largo historial de conflictos éticos. El más conocido es su corrupción por puertas giratorias, con Felipe González como cabeza de cartel, pero que afecta al menos a otros 28 políticos. También son famosas sus inversiones en paraísos fiscales, sus multas, sus impactos ambientales (Gas Natural mantiene algunas de las centrales más contaminantes de España), su inhumana gestión de la pobreza energética, su manipulación de precios y sus engaños publicitarios. Aún recordamos su publicidad televisiva con la que intentaba que todos creyéramos que quemar gas era una energía “ecológica”. Hoy, todo el mundo sabe que quemar cualquier cosa emite CO2, y que los combustibles fósiles, además, no son renovables. Pero ojo, el gas ciudad o gas natural es principalmente metano, un gas mucho peor que el CO2 para el cambio climático.

Por todo lo dicho, Gas Natural tiene una pésima reputación y una nula responsabilidad social corporativa (RSC). Por eso, muchos clientes se están cambiando de empresa y muchos inversores están desinvirtiendo en todo tipo de energías fósiles. Desde aquí queremos animar a todos los ciudadanos a abandonar el gas (todo tipo de gas) y a pasarse a una empresa de electricidad 100% renovable.

¿Cómo abandonar Gas Natural?

Vídeo que analiza la eficiencia y consumo de placas de inducción y vitrocerámica.Lo primero sería cambiar todo lo que usemos con gas ciudad. El butano no es una opción razonable pues sigue siendo una energía no renovable, aparte del problema de acarrear bombonas. Por tanto, lo mejor es ver si podemos usar la energía solar, al menos para calentar agua (la energía solar térmica es muy eficiente). El resto de aparatos de gas (calefacción, cocina…) es fácil pasarlos a tipo eléctrico, informándose antes de las opciones disponibles (por ejemplo, una placa de inducción es mejor que una de vitrocerámica).

Para que el cambio sea auténticamente ecológico la electricidad de todo nuestro hogar o empresa debe estar contratada con alguna empresa de renovables (cada vez más gente se borra también de Endesa e Iberdrola). Esto nos permitirá ahorrar algún dinero (haz las cuentas), pero por encima del ahorro, nos quedamos con la tranquilidad de que nuestro dinero no va a malas manos. Además, si puedes poner alguna placa solar fotovoltaica en tu casa, entonces el ahorro será mayor. Recuerda que poner unos pocos paneles no tiene impuesto al sol, es barato y un paso importante para apoyar la generación con renovables de forma distribuida, algo básico para la sostenibilidad de nuestras ciudades.

Si este artículo consigue que un solo cliente o un accionista de Gas Natural deje de serlo, habrá merecido la pena, porque esa persona convencerá a otra y se formará un efecto dominó que tambaleará los cimientos de este gigante con pies de barro hasta que pare sus planes en Doñana (si no se los paran antes). Pero tengamos presente que si el proyecto es paralizado, la empresa Gas Natural no debe ser indemnizada y debe devolver todas las subvenciones recibidas. Así se hará si España cuenta con un gobierno que defienda el interés común de los españoles, por encima del interés de las grandes empresas. Veremos lo que ocurre, pero todo está en nuestras manos.

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Podar los árboles acorta su vida

Gorka Lopategi, @gorka15
de ARTEA, huertos escolares, urbanos, jardinería ecológica

Podar un árbol no beneficia a nadie, casi nunca.Casi todos los inviernos y hasta bien entrada la primavera, demasiados ayuntamientos provocan la indignación de muchos de sus vecinos, sensibles con las podas brutales de los árboles urbanos. En muchos casos, más que podas podrían llamarse talas, ya que los árboles son cortados lisa y llanamente por la mitad de su tronco.

Podar toda la copa de cualquier árbol no solo es discutible técnicamente, sino que además es insultante. Mientras no se demuestre otra cosa, podar árboles ornamentales indiscriminadamente y sin criterios es ilógico, antinatural, anti-fisiológico, anti-estético, irracional, anti-ecológico y además económicamente caro.

Al margen del debate teórico sobre si es bueno o no para los árboles (al que iremos más adelante), esta el hecho de que los árboles se plantan para disfrutar de su visión todo el año, en verano con sus hojas y en invierno sin ellas (caso de caducifolios). Y en este sentido, debemos reclamar a nuestros administradores el derecho a disfrutar de la visión de los árboles en su estado natural y no de troncos mutilados. El árbol es el ser más generoso que jamás ha existido; un ser, que por definición, lo da todo sin esperar nada a cambio.

Se ha dicho que para que las plantas crezcan mejor y más sanas, hay que hablarles y ponerles música. Sin embargo, se comenta poco el proceso opuesto, es decir, de cómo las plantas influyen positivamente en los seres humanos: provocan procesos curativos, favorecen el equilibrio físico y psíquico, purifican el ambiente, etc.

Se hace difícil resumir la gran cantidad de información técnica, científica, académica y práctica de la que disponemos para dar argumentos contra las “podas salvajes” de los árboles urbanos, pero lo intentaremos.

Los árboles son seres organizados y vivos, clavados al terreno, “condenados” a una inmovilidad permanente. De lo contrario, ¡cuántos se escaparían del terrible y despiadado trato de ingenieros, jardineros y “dueños”!

En principio habría que distinguir entre podas de dos tipos de árboles: árboles frutales y árboles ornamentales:

  • La poda de árboles frutales tiene un sentido específico y no es otro que la producción intensiva de fruta. Es decir, que se poda con determinadas técnicas para favorecer las yemas o ramas que interesen, de forma que se canaliza la savia del árbol para que produzca más fruta y menos madera. Este tipo de poda intensiva tiene varias consecuencias, una de ellas es acortar la vida de las plantas.
  • De los árboles ornamentales, casi siempre nos interesa que vivan el mayor tiempo posible, pues no nos interesa su producción sino la planta en sí. En estos casos, no se ha demostrado que podar tenga efectos terapéuticos o que sea necesario; muchos árboles pueden soportar una poda pero no la necesitan. Podar es amputar y, por tanto, eliminamos una rama verde, perdemos una parte viva de la planta y provocamos la disminución de sus funciones vitales, perdiendo con ello reservas en hidratos de carbono que están almacenadas en los tejidos. Pensemos que cuando un árbol va adquiriendo naturalmente una forma, estilo o porte, alguna razón biológica o evolutiva tendrá para ello, pues lleva más de 370 millones de años haciendo lo mismo.

Existe la falsa creencia de que las plantas crecen más cuanto más se podan, y efectivamente a veces lo parece. Cuando se realiza una poda muy severa, la planta reacciona emitiendo numerosos brotes largos y débiles (los chupones) que hace necesario que se vuelva a podar nuevamente el próximo año, y así continuará hasta que finalmente muera. Así está sucediendo, por ejemplo, a muchos árboles de Bilbao y otros lugares. Curiosamente, en algunas ciudades parece estar “de moda” la poda de árboles con un único criterio que recitan los técnicos municipales: “es la época“, dicen, aunque no hayan plantado ni una lechuga en su vida.Árboles desmochados, una poda excesiva que acorta la vida de todos los árboles.

El terciado y el desmoche de un árbol destruyen la dignidad del mismo y son rechazados por muchos expertos. La ironía del desmoche es que la mayoría de las veces, los nuevos brotes crecen más altos que los viejos y también más débiles. Ello obedece a un comportamiento de emergencia por sobrevivir: todas las plantas buscan armonía y equilibrio entre ramas y raíces.

Veamos el siguiente ejemplo: Cuando un árbol tiene 100 de copa, tiene también otros 100 de raíces, (se encuentra en equilibrio) pero si eliminamos el 50% de la copa, inmediatamente las raíces comenzarán a autoeliminarse en un 50%, para buscar ese equilibrio, pudriéndose las mismas. A la vez, también el árbol emite brotes de emergencia buscando el equilibrio con sus raíces, mediante el desarrollo de los chupones. De esta forma, parece que cuando se poda un árbol, este crece “más y mejor”.

En todo caso y cuando de verdad sea justificable realizar una poda, esta debería hacerse con criterios profesionales; no dejando muñones de madera muerta, realizando cortes limpios, lisos e inclinados (para evitar la humedad de la lluvia), protegiendo las heridas grandes con tratamientos específicos como pastas ad hoc, etc., pero teniendo siempre en cuenta que la forma natural de crecimiento de un árbol no es accidental sino consecuencia de millones de años de evolución, anterior a la aparición de los humanos (incluso Adán y Eva debieron comer frutas de árboles jamás podados).

Por ello, lo mejor que los humanos podemos hacer con los árboles es, en primer lugar, plantar el árbol adecuado en el sitio correcto, para que pueda estar 500 años en el mismo sitio, esto es, con perspectiva de futuro; luego hablarles con cariño, abrazarlos y… DEJARLOS EN PAZ.

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Málaga, una ciudad insostenible entre su cementera y sus arboricidios

Málaga maltrata y tala sus árboles sistemáticamente

Foto muy triste: Málaga maltrata y tala sus árboles sistemáticamente

Ante la conmoción por las talas de árboles en Arraijanal, podemos afirmar rotundamente que Málaga no es una ciudad sostenible pero… ¿hasta qué punto no lo es? Para evaluar el nivel de sostenibilidad de esta ciudad, hemos preguntado a varios de sus habitantes sobre diez puntos claves para una ciudad sostenible. ¿Qué es lo que nos han dicho? Recorramos estos diez puntos y hagamos un resumen de datos para la ciudad de Málaga.

Recordemos que, como todas las ciudades, Málaga la hacen los malagueños, y aunque el ayuntamiento tiene mucha responsabilidad, no todo lo negativo es culpa suya. Cada ciudadano debe evaluar y reducir su nivel de responsabilidad.

Los diez puntos de la sostenibilidad aplicados a Málaga

Málaga, ciudad que odia a sus árboles

  1. Parques y árboles: Málaga adquiere en este punto una nota muy baja, pues es una ciudad famosa por lo poco que su ayuntamiento respeta a los árboles. Como ejemplo, recientemente han arrasado con todos los árboles de una zona de la calle Plutarco. El ayuntamiento tala y poda los árboles indiscriminadamente a pesar de las quejas de los vecinos, planta especies exóticas y no promueve que sus parques sean ecológicos. Tampoco hay zonas para flora salvaje, la cual es aniquilada con cortadoras de gasoil. Por otra parte, ajenos al ayuntamiento proliferan algunos huertos urbanos con bastante éxito, como El Caminito. También hay que resaltar la propuesta de crear un “Bosque Urbano” en los terrenos que fueron de Repsol, pero el ayuntamiento prefiere construir, a pesar de las miles de firmas que avalan ese proyecto verde.
  1. Energía renovable distribuida: Las ciudades que no generan su propia energía son descaradamente insostenibles. Desde las instancias locales no se fomentan decididamente las energías renovables. Las cubiertas de los edificios apenas cuentan con energía renovable (ni siquiera para agua caliente con el ahorro económico que ello supone en la capital de la “Costa del Sol”). Tampoco en los tejados de Málaga abundan los techos verdes ni los huertos urbanos. Las turbinas en las conducciones de agua es algo que para esta ciudad parece ciencia-ficción. Aunque algunos ciudadanos malagueños tienen su contrato en eléctricas con energía renovable 100%, otros son reacios a cambiar. Las administraciones, por su parte, no muestran interés en cambiar nada. Ya hay más de 100 ciudades que usan al menos el 70% de su electricidad renovable, y algunas ya llegan al 100%.
  1. Diseño y cohesión de la ciudad: Los barrios deben contener todo lo que la gente necesita (trabajo, compras, ocio, colegios, ambulatorios…) para evitar que tengan que trasladarse. En este punto, Málaga obtendría una nota algo mejor pues los barrios suelen mezclar negocios, colegios… aunque, por otra parte, mucha gente vive lejos de donde trabaja, lo que ha obligado a construir carreteras que circundan la ciudad y que se colapsan sistemáticamente todos los días a ciertas horas. El centro de Málaga se está despoblando y convirtiéndose en un decorado para turistas. Por otra parte, proliferan las zonas de ocio alejadas de donde la gente vive (Marenostrum o Plaza Mayor son dos ejemplos claros de ocio insostenible pensados para el consumo, pues apenas tienen bancos o fuentes de agua potable). También hay barrios marginales (como La Palmilla o Los Asperones) y bastante desigualdad, pues no es raro ver gente rebuscando en los contenedores de basura. La gentrificación se ceba también en Málaga con una espectacular subida de los alquileres en ciertas zonas.
  1. Transporte sostenible y diseñar la ciudad para peatones y ciclistas: Málaga ha diseñado la ciudad para los coches. Veamos unos detalles:

    • Málaga tiene pocas zonas peatonales, aunque en esto ha mejorado algo en los últimos años. La ciudad no cuenta con señales que indiquen la distancia a pie entre sitios emblemáticos.
    • Respecto a los carriles bici hay que decir que en Málaga están exageradamente mal trazados, destrozados, mal señalizados y mal conectados. Por tanto, muchos ciclistas habituales prefieren ir con los coches. Pintar un trozo de acera no es hacer un carril bici. El carril bici debe quitar espacio a los coches, no a los peatones y estar bien separado de ambos, para evitar accidentes. Para hacer un mal carril bici, es mejor no hacer nada.
    • A su favor, podemos decir que la ciudad cuenta con un sistema de alquiler de bicicletas que funciona bastante bien y basta con tener la tarjeta de transportes de la EMT (los primeros 30 minutos de uso son gratis).
    • La planificación del transporte público en Málaga es, en general, buena, aunque es mejorable en algunos aspectos (por ejemplo, muchos alumnos universitarios se quejan de tener que hacer trasbordo para llegar a la ampliación de la universidad, cuando sería más fácil alargar algunas líneas los días entre semana). Como punto negativo, no se puede montar la bicicleta en los autobuses (ni dentro ni fuera), pero al menos hacer trasbordo es gratis.
    • Málaga apenas limita el uso del coche privado: En esto, las ciudades deberían copiar a Copenhague, donde se usa mucho la bici porque es la forma más cómoda de llegar a todos los sitios. Está demostrado que cuando el coche no puede usarse para ir a cualquier lugar, la gente busca alternativas y se acostumbra a dejar el coche aparcado. En materia de coche eléctrico, toda España está muy retrasada, pero en esa situación, Málaga no es de las peores ciudades, gracias al plan ZeN2ALL y a discretas ayudas de la Junta de Andalucía. A favor, hay que decir que están creciendo las zonas 30 (zonas o carriles en los que no se puede circular a más de 30).
  1. Economía circular y local:
    • El reciclaje en Málaga funciona tan mal como en el resto de España. Es un problema nacional que nadie quiere abordar, a pesar de existir soluciones sencillas y efectivas: SDDR para envases reutilizables e impuestos que desincentiven los envases de un solo uso. Pero además de eso, en Málaga los ciudadanos no saben o no quieren reciclar, como se demuestra echando un vistazo a lo que tiran a la basura convencional.
    • Por otra parte, los contenedores de reciclaje están repartidos de forma aleatoria. En cada punto deberían estar los tres contenedores (azul, amarillo y verde), pero no es así. Y en ciertos sitios (por ejemplo, en las zonas donde abundan restaurantes) debería haber varios del mismo color para evitar que se llenen. Si un contenedor se llena, lo que se deja fuera lo suelen recoger los basureros y no se recicla. Y si llamas para que pongan un contenedor en algún sitio, no suelen hacer caso, incluso aunque esté justificado. Por ejemplo, en sitios donde se reúnen los jóvenes, no ponen contenedores si no hay viviendas cercanas, aunque las botellas se amontonen por el suelo o desborden las papeleras.
    • Málaga cuenta con puntos limpios pero, como en el resto de España, nadie ha puesto en marcha mecanismos que faciliten reutilizar lo que allí llega, incluso aunque sean aparatos o materiales útiles. En la ciudad hay contenedores para pilas y aceite usado, pero muchos ciudadanos ni saben que existen o no los usan porque no saben donde están o están muy lejos.
    • Málaga tiene vertederos en malas condiciones como en Churriana, o en el polígono San Rafael. Estos datos y otros muchos, nos llevan a concluir que el reciclaje en Málaga es inadecuado y que tanto el ayuntamiento como los ciudadanos incumplen sistemáticamente sus obligaciones.
    • No hay, que sepamos, incentivos de las administraciones para que los productos locales se queden en la región y no tengan que viajar lejos.
    • El basurero de Málaga, por su parte, produce compost con la basura, pero como la gente mezcla ahí todo tipo de residuos y no existe un contenedor propio para la basura orgánica, el compost no es de calidad y por tanto no tiene mucha demanda. Sería urgente poner un contenedor propio para basura orgánica.
    • Es alucinante que mucha gente en Málaga cambie el aceite al coche, dejando el aceite tirado en plena calle, pero más alucinante es que el ayuntamiento no haya ya destruido la rampa de obra que permite hacerlo, después de varias denuncias (en concreto en la zona de Sacaba).
  1. Limpieza y salud: En este punto hay mucho que decir respecto a Málaga, pero resumamos:
    • Limpieza: Los vecinos de Málaga no cuidan bien su ciudad y esto no es culpa del ayuntamiento, sino de los ciudadanos. La ciudad está llena de papeles, escombros, plásticos, bolsas… y se nota una gran diferencia entre la ciudad de Málaga y los pueblos de Málaga. El ayuntamiento debería entender que las hojas de los árboles no son suciedad y que quitarlas con máquinas sopladoras contamina en exceso. Las aceras blancas o rojas requieren mayores gastos de limpieza que las grises de toda la vida. En Málaga es fácil encontrar colillas por el suelo y hasta huevos rotos el día de Halloween (porque la educación no alcanza a enseñar que con la comida no se juega).
    • Contaminación: Málaga tiene demasiados focos contaminantes, pero vamos a citar tres de ellos. El primero, sin lugar a dudas es la cementera de La Araña que hace que Málaga sea la capital de provincia más contaminante de toda Andalucía. En segundo lugar, la central eléctrica en Campanillas propiedad de Endesa, que es la empresa más contaminante de Andalucía y de España. En tercer lugar, las depuradoras de aguas residuales que, al menos cuando llueve, no dan abasto y sueltan al mar aguas fecales sin depurar. Mención a parte merece el problema de las cosas que no se deben tirar al váter: una reciente campaña informativa enseñaba a los malagueños a no tirar al váter las toallitas húmedas pero nada se decía de bastoncillos de los oídos o aceites. También los vecinos se quejan del ruido en la calle, tanto del tráfico como en las zonas de ocio. El ruido tiene varias soluciones efectivas, pero hay que aplicarlas y la principal es educar y concienciar.
    • Salud: En Málaga hay muchos gimnasios, pero no hay (que sepamos) actividades de gimnasia en grupo para todas las edades en sitios públicos. En Málaga se fuma en la calle aunque llegue el humo a la gente cercana. Sabemos que hay edificios con amianto, pero aún no hay una lista oficial ni planes para eliminar ese peligroso material. Por otra parte, los hospitales de Málaga son referente nacional en muchos casos, aunque a veces se colapsan. En muchos lugares de la ciudad hay columpios para niños y aparatos de gimnasia para adultos, y la ciudad cuenta con buenos paseos marítimos para pasear o patinar.
    • Comida: No hay datos que sepamos sobre la comida de los colegios, pero sin duda no es ecológica como norma. En Málaga hay pocos restaurantes vegetarianos y no es fácil comprar alimentos ecológicos y locales, aunque la oferta va creciendo. Especialmente interesante resulta la oferta de la cooperativa Guadalhorce ecológico. En Málaga, sin duda, es más fácil comer una hamburguesa que un plato de legumbres de cocina mediterránea.
  1. Ahorro de electricidad y otros recursos: Aquí se pueden incluir cientos de temas e ideas, pero citaremos solo algunas:
    • Málaga tiene muchos semáforos que podrían desaparecer, sustituyéndolos por rotondas o pasos de peatones elevados.
    • El tipo de iluminación en Málaga es muy deficiente. Un ejemplo de contaminación lumínica y despilfarro son las farolas encendidas de día tanto en invierno como en verano, y la iluminación excesiva en zonas poco transitadas durante toda la noche. La iluminación navideña puede ser bonita, pero no es sostenible. Sería más sensato que se circunscribiera solo al centro, para ahorrar costes económicos y ambientales.
    • Málaga no tiene planes de comprar la electricidad directamente en el mercado mayorista como, por ejemplo, el ayuntamiento de Rivas-Vaciamadrid, el cual ahorra así 400.000 euros al año. ¿Cuánto podría ahorrar Málaga a sus arcas municipales?
    • Málaga no tiene muchas fuentes de agua potable y mucha gente consume agua embotellada a pesar de que el agua municipal es de buena calidad. Los restaurantes no suelen ofrecer agua del grifo, aunque una ley en Andalucía obliga a ello.
    • Málaga cuenta con un lugar donde intercambiar ropa de segunda mano, en la Casa Invisible, lo cual fomenta la economía circular. También, la ONG Madre Coraje tiene sede en Málaga, donde recoge todo tipo de ropa, electrodomésticos, medicinas, juguetes, libros… y tiene contenedores repartidos por la ciudad. Las tiendas de ropa ética y productos ecológicos son escasas, pero existen.
    • En Málaga, los buzones se llenan de absurda publicidad. No hay respeto ni pudor por parte de los publicistas que meten, a la fuerza si hace falta, sus voluminosos catálogos, sin importarles que casi sistemáticamente se tirarán sin leer ni su portada. La publicidad debería ser, como máximo, de una cuartilla.
  1. Respeto por la herencia cultural y natural: Málaga sigue teniendo muchos bares y restaurantes “de toda la vida”, pero cada vez más proliferan los bares y restaurantes de comida rápida que despilfarran envases de un solo uso. La gente aprecia poco la comida local y de temporada, por lo que los restaurantes rara vez lo publicitan. Por otra parte, las playas de Málaga son, posiblemente, las peores de toda Andalucía: agua bastante sucia, arena que es más tierra que arena, gente que “olvida” sus desechos en cualquier lugar… Hace no muchos años, la gente cogía coquinas en la playa de la Misericordia. Ahora es imposible y eso dice mucho de lo que estamos haciendo. La desembocadura del Guadalhorce está protegida en Málaga, y es uno de los lugares de Naturaleza más apasionantes de la provincia. Pero muy cerca de allí, ahora quieren destrozar Arraijanal si los malagueños no lo impiden, un reducto de costa natural que aún se mantiene sin cemento. Si Arraijanal no se conserva, los malagueños deberían pensar cuáles son los intereses de su alcalde.
  1. Uso del suelo y crecimiento: Málaga es ejemplo de una ciudad que quita espacio a la Naturaleza teniendo muchos pisos vacíos, solares abandonados o edificios en ruinas. El ayuntamiento de Málaga ha sido acusado de querer despoblar el centro. Tapar con cemento más tierra es grave en una costa ya muy maltratada.
  1. Integración de extranjeros y refugiados: El partido del actual equipo de gobierno local no se ha caracterizado por su solidaridad hacia los más desfavorecidos. Los extranjeros solo son bien recibidos si son ricos y vienen de turismo, pero la mala planificación está haciendo crecer la “turismofobia” entre los malagueños que viven en el centro de la ciudad.

Algo hay que hacer para mejorar todos estos aspectos. Afortunadamente, el ayuntamiento de Málaga tiene una web para que los ciudadanos puedan hacer sus quejas y sugerencias, en la cual puedes (y debes) hacerles llegar tu opinión respecto a estos temas.

Para terminar, queremos añadir que los resultados aquí expuestos se basan en opiniones particulares y no en una macroencuesta. Nos gustaría que alguien que opine lo contrario rebatiera este análisis en todos o algunos de sus puntos.Click para leer un interesante resumen de ese libro sobre el

Más información:

NOTA: artículo originalmente publicado por El Observador.

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El transporte del futuro es la bicicleta

En la actualidad, no existe un medio de transporte más ecológico y beneficioso, en términos globales, que cualquier tipo de bicicleta. Sus ventajas son máximas, tanto a nivel individual como social, pues contribuye a cuidar nuestro planeta de manera activa, reduciendo la contaminación ambiental y acústica, disminuyendo el consumo energético, mejorando la salud y generando entornos mucho más sostenibles.Ventajas de las bicicletas, transporte del futuroCuando Leonardo da Vinci, en 1490, realizó el primer boceto ilustrado de lo que después llegaría a ser la bicicleta, poco podía imaginar que, en el siglo XXI, se convertiría en el medio de transporte más en auge. Trescientos años después, fue Earl Mede de Sivrac quien creó en madera el primer vehículo antecesor de la bicicleta, el cual se ha ido perfeccionando, progresivamente, hasta nuestros días.

El punto de partida

Salvo en algunas ciudades pioneras, como Ámsterdam o Pekín, el uso de las bicicletas, hasta hace algunos lustros, se centraba en un enfoque recreativo o deportivo, porque no eran consideradas un auténtico medio de transporte.

Las amenazas ecológicas que está viviendo nuestro planeta, como el cambio climático y el exceso de contaminación, animaron a algunos ciudadanos y gobernantes a reflexionar al respecto y a adoptar nuevas medidas. Una de ellas fue impulsar el uso de la bicicleta como medio de transporte, sobre todo en las ciudades.

De este modo, se inició una tendencia social en esta dirección, que se consolida con la creación de carriles bici que facilitan la circulación de estos vehículos y su convivencia con los automóviles.

Ventajas ecológicas de la bicicleta

Pero ¿cuáles son los beneficios que reporta el uso generalizado de las bicicletas? Vamos a enumerar a continuación los principales:

  • Menos contaminación acústica. Cada bici que reemplaza a un automóvil reduce el nivel acústico, pues circulan prácticamente en silencio.
  • Menos consumo energético. De igual manera, la energía que mueve estos vehículos es el pedaleo. No requieren gasolina, diésel ni ningún otro combustible. Incluso las eléctricas, que también las hay, tienen un consumo energético muchísimo menor y se pueden recargar con energía renovable.
  • Ahorro. El usuario de la bicicleta apenas gasta dinero, tan solo un poco de su energía. La producción y el mantenimiento de las bicis es más sencillo, y menos costoso, que los de cualquier otro vehículo a motor. Además, con su uso evitamos la contaminación y el daño ambiental que conlleva la fabricación de automóviles. En conclusión, la bici es más barata porque no requiere combustible, no se paga para usarla (ni impuesto de circulación, ni ITV, ni seguros…) y aparcarla es gratuito o sale muy barato.
  • Mejora la salud. Tanto la mental, como la física. Hacer ejercicio siempre es saludable: movernos en bicicleta por nuestra ciudad o ir al trabajo en bici supone hacer ejercicio de un modo cotidiano, fortaleciendo nuestros músculos, perdiendo peso, activando nuestro sistema cardiovascular y manteniéndonos en forma. De igual modo, nuestro estado mental también mejora: minimizamos el efecto del estrés con el ejercicio, evitamos la inquietud de los atascos, despejamos nuestra mente y nos movemos de un modo mucho más tranquilo.Aparcar bicicletas requiere poco espacio.
  • Requiere poco espacio. Si todos nos desplazáramos en bicicleta, las viviendas y los espacios públicos no precisarían de grandes zonas para aparcar. Contaríamos con un espacio habitable más amplio, cómodo y atractivo. ¡Si incluso existen bicis plegables que pueden recogerse en un armario!

En consecuencia, y sin temor a equivocarnos, podemos afirmar que las bicicletas son el medio de transporte más amigable con el medio ambiente. El que menos contamina, el que menos energía consume en cada recorrido, el que aporta más silencio y bienestar y el que casi nunca falla.

Presente y futuro del transporte

Cada vez más ciudades en el mundo, como Copenhague, Barcelona, Portland, Zaragoza o Bogotá, están impulsando el uso de bicicletas entre sus habitantes. La tendencia no para de crecer: se construyen más y más carriles bici, los usuarios están descubriendo el placer de hacer deporte al desplazarse y todo está resultando cada vez más fácil y agradable para los ciclistas.

Por todo ello, no es de extrañar, teniendo en cuenta los problemas medioambientales a los que nos enfrentamos, que en las grandes esferas se hable con más y más interés de la bicicleta como el medio de transporte del futuro. Ni los coches voladores ni los vehículos autoconducidos. Los pedales marcan el progreso.

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El pico del petróleo y el de la sensatez

Mafalda, la sensatez, y el medioambienteLa cantidad de energía disponible puede usarse para medir nuestro potencial para degradar el medioambiente. Es cierto que el ser humano puede usar la energía para fines “sostenibles”, pero la Historia demuestra que gran porcentaje de la energía se usa exclusivamente para aumentar nuestra comodidad a costa la degradación ambiental: extraer más recursos, cambio climático, etc. Esto se aprecia, por ejemplo, en el llamado efecto rebote de la eficiencia energética, según el cual la eficiencia es buena si el ahorro que obtenemos se emplea bien, pero desgraciadamente no ocurre así normalmente. Así pues, aunque la eficiencia es un buen objetivo, lo urgente es una transición energética hacia las renovables.

El pico del petróleo, o peak oil, “es el momento en el que la producción de petróleo llega a su máximo alcanzable y a partir de ahí comienza a declinar”. En un recurso no renovable y estratégico como el petróleo esto influye en toda la humanidad. Algunas fuentes dicen que podría haberse alcanzado en 2015 (el petróleo “barato” posterior se debió, por ejemplo, a nuevas formas de extraer petróleo de peor calidad y mucho más contaminantes, como el fracking o las arenas bituminosas que tan duramente criticó Naomi Klein).

Por similitud, podríamos llamar pico de la sensatez, o peak senses, al momento en el que la sensatez humana alcanza su máximo. Por desgracia, aún estamos muy lejos de ese momento. La buena noticia es que hay margen para el crecimiento de la sensatez. La mala noticia es que las inversiones en esta cartera se devalúan, pues el mercado tiende a mirar más la liquidez, que la sensatez.

No valen soluciones simples, como promover el coche eléctrico o esperar que las renovables nos permitan el mismo nivel de despilfarro. El coche eléctrico será bienvenido si cumple unas condiciones básicas. Y respecto a las renovables, sabemos que no hacen milagros aunque contaminen mil veces menos. Pensemos, por ejemplo, que muchas fases de las renovables usan aún energías fósiles (extracción de materiales, fabricación, transporte…).  Además, las renovables requieren la extracción de materias primas y la fabricación de componentes electrónicos, todo lo cual tiene fuerte impacto ambiental. Ese impacto ambiental es menor en las energías renovables de accionamiento directo, sin electricidad, lo cual no debemos olvidar.

Por tanto, la transición a un modelo energético renovable es un paso fundamental y muy urgente, pero solo eso, es absolutamente insuficiente. La auténtica solución obligaría a hacer “cambios radicales” que pueden ser más incómodos de lo que quisiéramos. Ahora bien, si nuestra sociedad no se levanta en masa ni para pedir con contundencia un modelo energético limpio en contaminación y en corrupción… ¿cómo vamos a esperar que el pueblo exija esos cambios radicales que pueden ser incómodos aunque necesarios? Es preciso que los políticos escuchen a los científicos y les den voz en política para alcanzar una solución urgente.

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EXAMEN: ¿Es tu ciudad sostenible?

¿Qué podemos y debemos hacer los habitantes de las ciudades ante los problemas ambientales que nos amenazan? Estos problemas no son algo lejano, sino que nos afectan directamente. Por ejemplo, el cambio climático está aumentando, el nivel del mar sube más rápido de lo que se pensaba, la contaminación atmosférica nos enferma y nos mata… y entre todos, aunque no de igual manera, arrasamos ecosistemas que sabemos que son valiosos (con autopistas, canteras, minas, puertos, edificios…).

Te invitamos a poner nota a tu ciudad de cero a diez en cada uno de los diez puntos siguientes. Luego calcula la media sumando todos los puntos y dividiendo entre diez. Así podremos ver (más o menos) si tu ciudad es “sostenible”. ¡Empecemos!

¿Cómo serían las ciudades sostenibles?

  1. Ciudades con suficientes parques y árboles, que huyen de las talas y de las podas excesivas, que hacen la ciudad bonita, habitable y respetan su biodiversidad. Golondrinas, murciélagos o cigüeñas, entre otros, deben ser siempre animales bienvenidos. Debe haber árboles en sus calles y parques ecológicos. Este tipo de parques priorizan las plantas autóctonas, evitan usar peligrosos fitosanitarios como el glifosato, abonan con compost, incluyen hoteles para bichos y zonas para flora salvaje, entre otras medidas. También debe haber huertos urbanos comunitarios, o pequeñas parcelas para alquilar.

    La electricidad, como las verduras, lo mejor es producirlas de forma distribuida: Las grandes centrales son más contaminantes.

    La electricidad, como las verduras, lo mejor es producirlas de forma distribuida: Las grandes centrales son más contaminantes.

  1. Ciudades que generan energía renovable distribuida: Debe fomentarse la energía solar, tanto fotovoltaica como para agua caliente (de hecho, calentar agua con el sol es cinco veces más eficiente). Las cubiertas de los edificios son lugares ideales para las energías renovables, pero también para los techos verdes y para los huertos urbanos. También se está extendiendo la generación de electricidad introduciendo pequeñas turbinas en las conducciones de agua, donde sea posible (Portland genera así la electricidad gratis para unos 150 hogares). Las ciudades no deben ser solo consumidoras de energía. ¿Fomentan las administraciones locales todo esto? También podemos incluir en este punto que los ciudadanos, las empresas y las administraciones de la ciudad tengan su contrato en eléctricas que suministran energía renovable 100%.
  1. Ciudades bien diseñadas y cohesionadas: Los barrios deben tener todo lo que la gente necesita (trabajo, compras, ocio, colegios, ambulatorios…). Separar estas zonas nos obliga a usar más el transporte, con la consiguiente pérdida de tiempo y energía. Para evaluar este punto reflexiona con estas preguntas: ¿Puedes ir a los lugares de ocio y hacer la compra básica andando o en bicicleta? ¿Hay barrios en tu ciudad con población envejecida? ¿Hay barrios marginales? ¿Hay mucha desigualdad (diferencias entre ricos y pobres, entre hombres y mujeres, entre distintas razas…)? ¿Hay gentrificación?Click para leer un interesante resumen de ese libro sobre el
  1. Ciudades con transporte sostenible y que facilitan la vida a los peatones y a los ciclistas:
    • Si la ciudad está bien diseñada, las zonas peatonales serán lugares agradables y los carriles bici serán útiles.
    • Poner señales con la distancia a pie entre sitios emblemáticos y facilitar el alquiler de bicicletas son medidas que fomentan lo sostenible. Pensemos que usar la bicicleta en la ciudad es saludable y, por tanto, ayuda a reducir gastos sanitarios.
    • Facilitar el uso del transporte colectivo: No basta con que el transporte público esté bien diseñado en rutas, sino que ha de ser razonablemente barato, tener la posibilidad de trasbordos gratuitos y de poder montar la bicicleta (aunque sea en el exterior de los autobuses o en vagones específicos).
    • Limitar el uso del coche privado: En Copenhague se usa mucho la bici porque es la forma más cómoda de llegar a todos los sitios y no porque los daneses quieran estar en forma o pasar frío. Está demostrado que cuando el coche no puede usarse para ir a cualquier lugar, la gente toma alternativas y se acostumbra a dejar el coche aparcado. Ya que el coche eléctrico está ganando la batalla, las ciudades también deben instalar electrolineras, pero sin perder el objetivo principal: diseñar la ciudad para bicicletas y peatones (y no para coches).
  1. Ciudades fomentando la economía circular y local: No se trata solo de reciclar, sino de fomentar los envases reutilizables, de que los puntos limpios faciliten reutilizar lo que allí llega, así como de establecer mecanismos para que los productos locales, se queden en la región y no tengan que viajar lejos. También es muy necesario que la ciudad convierta en compost sus residuos biodegradables y que sea fácil deshacerse de cosas como el aceite usado o las pilas eléctricas (aunque lo único realmente ecológico es no usar pilas desechables).
  1. Ciudades limpias y sanas: Aquí distinguimos cuatro temas:
    • Limpieza: No se trata de limpiar mucho sino de que los ciudadanos entiendan que es mejor no ensuciar su ciudad. También hay que entender que las hojas de los árboles no son suciedad y que quitarlas con máquinas sopladoras contamina en exceso. Hay tipos de aceras que requieren más gasto en agua y detergentes (por ejemplo, el blanco es peor que el tradicional gris). ¿Hay colillas o plásticos por el suelo? ¿Se depuran bien las aguas residuales?
    • Contaminación: Aquí habría que estudiar si hay industrias contaminantes en la ciudad o demasiado cerca, así cómo si hay medidores públicos con distintos tipos de contaminantes ambientales.
    • Salud: La salud está muy vinculada al lugar donde vives: en nuestra salud influye más nuestro código postal que nuestro código genético. Así, algunas ciudades facilitan el ejercicio de muchas formas: creando lugares apropiados o con sesiones de gimnasia en grupo para todas las edades en sitios públicos. ¿Se fuma en la calle aunque llegue el humo a la gente cercana? ¿Hay excesivo ruido de tráfico, gente…?
    • Comida: ¿Qué comida se sirve en los colegios?  ¿Hay restaurantes vegetarianos por los barrios? ¿Es fácil comprar alimentos ecológicos y de producción local? ¿Resulta más fácil comer una hamburguesa que un plato de legumbres?
  1. Ciudades que ahorran electricidad y recursos: Aquí podemos incluir cientos de temas e ideas, como por ejemplo:
    • Antes de poner un semáforo, hay que pensar si una rotonda es mejor (además de mucho más barata).
    • Antes de poner farolas, hay que pensar en cuántas poner, cómo ponerlas y cuándo encenderlas (no como hace Málaga, un ejemplo de contaminación lumínica y despilfarro).
    • Se ahorra dinero contratando la electricidad municipal con alguna empresa de electricidad 100% renovable, o incluso comprándola directamente en el mercado mayorista (el ayuntamiento de Rivas-Vaciamadrid ahorra 400.000 euros al año de esta forma).
    • Ofrecer agua potable usando fuentes públicas y que los restaurantes y comedores ofrezcan agua sin tener que pedirla (ambos son objetivos de la UE y ya es obligatorio, por ley, en muchas partes de España, como Andalucía, Navarra, Baleares…). También podemos incluir aquí si la ciudad tiene planes y conciencia para minimizar el consumo de agua.
    • ¿Hay lugares para reparar lo que se rompe, sea lo que sea (ropa, pequeños electrodomésticos…)? ¿Hay sitios para comprar o intercambiar cosas de segunda mano?
  1. Ciudades que respetan su herencia cultural y natural: ¿Crecen en tu ciudad los restaurantes de “comida rápida despilfarrando envases de un solo uso”? ¿Es fácil encontrar comida fresca y local? ¿Se respetan las playas, los ríos… en definitiva, los monumentos naturales o artificiales? Por ejemplo, el río Manzanares en Madrid pasó de ser un río medio muerto a ser un río lleno de vida para peces, aves… En contraposición, aunque la desembocadura del Guadalhorce está protegida en Málaga, ahora se va a destrozar Arraijanal, si los malagueños no lo impiden, un reducto de costa natural que aún se mantiene sin cemento.
  1. Ciudades que usan el suelo eficientemente y que no crecen sin medida: No está justificado quitar espacio a la Naturaleza cuando la ciudad tiene muchos pisos vacíos o edificios en ruinas. Hay que evitar que las ciudades crezcan a lo ancho y se pudran por dentro. El ayuntamiento de Málaga, por ejemplo, ha sido acusado de querer despoblar el centro.
  1. Ciudades integradoras, amigas de los extranjeros y de los refugiados: Si nos pusiéramos en la piel del inmigrante y del refugiado, entenderíamos porqué vienen y de qué huyen. Una mala planificación puede generar también ciudades turísticas incómodas para sus habitantes, lo cual produce la llamada “turismofobia“. Las políticas municipales pueden hacer mucho para que la integración sea enriquecedora para todos.

Si tras calcular la nota media entre los puntos anteriores, la nota sale por debajo de 7, debes escribir a tu ayuntamiento mandando este artículo y demandando lo que consideres pertinente. Que lo sepan. También, por favor, pon un comentario con tu ciudad y la nota que ha obtenido.

Nuestra ciudad la hacemos los ciudadanos. No toda la responsabilidad la tienen los ayuntamientos y no olvidemos que ellos hacen lo que los ciudadanos les dejan hacer.

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Reutilizar envases (y no reciclar) es lo más ecológico: Por un SDDR para envases retornables

Botellas de vidrio tiradas: Con un SDDR para retornables no pasaríaEl problema de los envases y del plástico es inmenso y bien conocido. Este artículo propone una solución simple, definitiva y barata, basada en dos puntos clave, con el objetivo puesto en reducir los envases de un solo uso y, por tanto, en tener que reciclar menos.

Cuando se habla de ecología, suele pensarse en reciclar y en el cambio climático, pero suele olvidarse lo más importante. Hoy queremos aclarar que reciclar NO es tan ecológico. Es como si alguien dijera que es ecológico tirar una botella a la basura porque es mejor que tirarla al mar o quemarla. Hacer algo mejor que otra cosa no lo convierte en ecológico. Además, aunque reciclar ahorra CO2, está lejos de estar entre las acciones más ecológicas.

¿Reciclar es lo más ecológico?

Cuando reciclamos, primero ya hemos consumido unos recursos para fabricar algo, y segundo, hemos demostrado que somos incapaces de reutilizarlo. Por tanto, solo nos queda reciclar para evitar que ese material se pierda (algo básico en economía circular).

Sobre los productos que llegan a los puntos limpios ya hemos hablado en otro artículo en nuestro blog. En él dábamos recomendaciones interesantes, así como una breve explicación sobre las diferencias entre reutilizar y reciclar.

Ante la avalancha de envases (principalmente de plástico) que invaden nuestros mares, montes, ríos, calles, etc., muchos piensan que hay que reciclar más nuestras botellas, latas de bebidas, envases de yogur, botes de detergentes, tetrabriks… Veamos porqué reciclar no es lo más ecológico y una propuesta para evitar este problema.

Lo más ecológico es Reducir y Reutilizar

Regla de las 3 erres, pero la última es reciclar, lo cual NO es ecológico.Lo primero que hace cualquier ecologista es intentar REDUCIR al máximo el consumo de productos envasados (esa es la primera erre de la regla de las 3 erres). Algunas ideas son comprar productos sin envases (a granel) o en envases grandes.

Cuando un producto ya lo hemos consumido, ¿qué es lo más ecológico que podemos hacer con su envase? Lo más ecológico es devolver el envase al fabricante, para que lo vuelva a utilizar: a eso se le llama REUTILIZAR. Así, un mismo envase puede usarse miles de veces.Vidrio retornable y SDDR, la pareja perfecta

¿Cómo podemos asegurar que los envases se devuelvan al fabricante? La respuesta es el Sistema de Depósito Devolución y Retorno (SDDR) que consiste en pagar un pequeño depósito por los envases que compramos y recuperar ese dinero si los devolvemos: Si lo devuelves, no pagas. Así se hacía en España hace unos 40 años con botellas de leche, cerveza, gaseosa… hechas de vidrio retornable, el envase más ecológico (si se reutiliza).

El SDDR es fundamental para conseguir que la gente perciba la obligación de devolver el envase. Desgraciadamente, sin SDDR la gente tira los envases en cualquier lugar (véanse las islas de plástico en los océanos). Las tasas de reciclaje demuestran que el sistema actual en España de contenedores de colores (SIG) es un fracaso. Ciertamente, es mejor que nada, pero dista mucho de ser un sistema ecológico y sensato. Para colmo, muchas de las toneladas de envases de plástico que se recogen en España no llegan a reciclarse jamás, porque muchas plantas de reciclaje arden en extrañas circunstancias. Después de todo el esfuerzo, todo queda en humo y contaminación. ¿Quién puede asegurar que los envases de plástico recogidos con SDDR no arderán y serán finalmente reciclados?

En algunos países hay máquinas para el SDDR que te dan dinero por cada envase que introduzcas. Puede ser buena idea pero no olvidemos que los aparatos electrónicos contaminan mucho en su fabricación y apenas se pueden reciclar. Por otra parte, estas máquinas ahorran trabajo humano y, por supuesto, deben admitir envases retornables para reutilizarlos (no para reciclarlos).

Nuestra propuesta en dos puntos

Lo que proponemos es muy simple y se basa en dos actuaciones:

  1. SDDR para envases reutilizables.
  2. Las empresas pagarán una tasa por cada envase NO reutilizable que pongan en circulación.

Los envases no reutilizables pueden (y deben) tener también su SDDR, pero si la tasa que pagan las empresas es elevada, este tipo de envases tenderán a desaparecer. Esta tasa puede ser pequeña durante unos pocos años, pero debe subir progresivamente. Las empresas tendrán así tiempo para hacer que sus envases sean reutilizables.

Para otros tipos de envases, como los de caramelos o bolsas de magdalenas, podemos seguir manteniendo los contenedores amarillos, los cuales habría que recoger menos veces e incluso podrían habilitarse también para todo tipo de plásticos (como juguetes, adornos…) que irían al punto limpio, en vez de a la basura como ocurre ahora.

Las máquinas para el SDDR (si se opta por ellas) deberían estar situadas en lugares públicos, igual que los actuales contenedores de reciclaje, pues no sería justo hacer pagar a los pequeños comercios por unas máquinas que, sin duda, son caras. Además, el SDDR es independiente de estas máquinas. Son debates independientes dado que se puede aprobar un SDDR sin instalar ninguna máquina. Esto es importante, ya que algunos defensores del SDDR han sido acusados de tener más interés en el negocio de las máquinas que en reutilizar envases. Es el caso de la organización Retorna, gran defensora del SDDR, y de sus opositores de la plataforma sddr.info. En sus webs hay bastante material para ambas posturas, pero al leerlo no hay que preguntarse solo qué sistema reciclaría más, sino qué sistema reutilizaría más. La respuesta está en los dos puntos de nuestra propuesta hecha más arriba.

Es curioso que hasta la reina de Inglaterra ha prohibido envases de plástico en sus propiedades. Los nuevos envases de palacio deben ser “biodegradables o compostables”, pero no incluye los envases más ecológicos, los reutilizables. Está bien reducir el plástico, pero no a costa de aumentar el consumo de otros recursos.

Resumiendo, deberíamos acostumbrarnos de nuevo a los envases de vidrio para la leche y a verlos con buenos ojos también para otros productos: detergente líquido, yogur, zumos, batidos… y comprar más a granel. El SDDR es ventajoso usado para REUTILIZAR. Lo ecológico es reciclar lo menos posible porque no sea necesario. Hay que cambiar el discurso sobre el reciclaje, porque muchos piensan que el problema está en que no se recicla, y el problema real está en que se producen muchos envases de usar y tirar (que encima no se reciclan). Puede que la cesta de la compra pese algo más con los envases retornables, pero… ¿queremos hacer algo por el planeta sin poner nada de nuestra parte?

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NOTA: Este artículo ha sido publicado también en InfoLibre.

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Las mentiras del Ayuntamiento de Málaga para destruir Arraijanal

Primera piedra para destruir la costa de Málaga en Arraijanal.Recientemente estuve en un evento muy desgraciado: la colocación de la primera piedra de “La Academia” en suelo de gran interés ambiental y cultural en la zona de Arraijanal, en Málaga. Quieren construir en suelo público la ciudad deportiva del Málaga club de futbol, un ente privado. Esto es un desastre ambiental de grandes proporciones con tan solo saber que estamos ante los últimos tramos sin construir del litoral malagueño.

La congoja que produjo en mí fue inmensa. Con mis comentarios, la congoja se trasladó a otros, lo cual nos da energía para seguir luchando contra las mentiras del ayuntamiento, y sus comentarios nerviosos.

Cuando pregunté al arquitecto del proyecto si sabían y habían previsto que hay restos arqueológicos clasificados como BIC (Bien de Interés Cultural) bajo el lugar donde se estaba poniendo la primera piedra, dijo que no, que no había restos arqueológicos y que me informara. Yo le respondí que ya estaba informada y por eso hacia esa acotación. Al preguntar por el informe medioambiental ni siquiera hubo respuesta.

Este terreno es lugar de la azucena de mar, en grave peligro de extinción según el libro rojo de flora vascular de Andalucía. Además, Arraijanal en su conjunto es un muy importante colchón medioambiental para el Paraje Natural de la Desembocadura del Guadalhorce, y el único punto de unión (cada vez menor) de la Sierra de Churriana con el mar.

Es una pena que Málaga siga vendiéndose a entes privados, sin respetar sus escasas y valiosas riquezas públicas y naturales, que destruimos sin ni siquiera considerar un minuto.Plano: Futura Ciudad Deportiva del Málaga club de fútbol, que destruirá la valiosa zona ecológica de Arraijanal.

Adjuntamos algo de información adicional:

Se agradece la difusión de esto, para señalar las mentiras que se nos dicen a los ciudadanos en pro de intereses privados en suelos públicos.

Necesitamos fuerza y restituir el sentido común en una sociedad de verdad democrática: más de 55.000 firmantes han pedido ya que este terreno siga natural y que el Málaga C.F. se coloque en los terrenos que el PGOU de 2009 tenía reservados para eso, y que ahora son urbanizables para que el club especule y consiga dinero para realizar este desastre medioambiental y cultural.

Buen día, energía y alegría, siempre vencerá el sentido común el amor y la alegría de vivir en un mundo mejor.

Elisa Martínez Vizcaíno, arquitecta y vecina de la zona.

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Cuidemos el mar: Tres cortos animados de educación ambiental (5)

Dibujados por Pernan Goñi , para AZTI @aztitecnalia, estos tres cortos animados son estupendos para educación ambiental.

1. Aguas de lastre: Los buques transportan muchas veces agua del mar de un lugar a otro para estabilizar el barco. En ese agua viajan especies que pueden convertirse en invasoras. Instalando filtros y legislando adecuadamente se pueden evitar los enormes problemas que generan las especies invasoras.

2. Microplásticos: Muchos de los productos de limpieza que utilizamos llevan plástico en trocitos microscópicos. Son ingredientes como el polipropileno, polietileno y otros más que empiezan por “poli”. Parte de ese plástico se mete en la piel y parte se va por el desagüe, pero las depuradoras no pueden eliminarlo y acaba en el mar, en los peces que comemos y en el agua que bebemos. Si haces jabón en tu casa (que es muy fácil), seguro que no tiene microplásticos.

3. El impacto del turismo de playa: Todo parece idílico en vacaciones pero a veces se esconden auténticas salvajadas ambientales como el drenado de playas para los turistas, los daños de las embarcaciones de recreo en los fondos marinos, especies que se quedan sin su hogar, bosques arrasados…

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