Resumen de las propuestas del documental HOPE! de Javier Peña

Javier Peña, divulgador ecologista famoso por sus vídeos del canal Hope!, presenta una serie documental que está teniendo mucho éxito: Hope! Estamos a tiempo (Jaime Bartolomé y Álvaro Ron, 2025).

Con una visión renovada y esperanzadora del futuro, la docuserie explica que la crisis climática es una oportunidad para dar un paso hacia el mundo que necesitamos. Un planeta más justo, habitable y lleno de oportunidades para todos está en camino (si lo hacemos posible). Seis capítulos, decenas de soluciones y mucha motivación es lo que encontramos en esta serie que puedes ver en España en la web de RTVE Play. Hay más información en la web oficial: hopelaserie.com (datos, herramientas…) y gran parte de la misma se basa en los proyectos Drawdown y Regeneration.org de Paul Hawken.

Aquí vamos a enumerar las principales soluciones que se proponen en esta joya del ecologismo en la que participan algunas de las voces científicas más autorizadas. No todas estas propuestas son aplicables por todo el mundo, pero sí todo el mundo podrá aplicar parte de estas ideas, o bien, exigir a sus gobiernos que las pongan en marcha.

El lema de esta obra es que «la mayor amenaza para el futuro de la humanidad es la pérdida de la esperanza» (que en inglés es hope). El objetivo no es solo ralentizar la crisis climática; es evitar un desastre global, frenar la sexta gran extinción masiva de especies, y conseguir un mundo más limpio y más justo, con menos desigualdad, con más bosques y con más belleza.

Capítulo 1. La gran oportunidad

El tema central de este capítulo podríamos decir que es la importancia de la renaturalización. Se muestran varios ecosistemas degradadados y cómo con voluntad se consiguió restaurarlos, lo cual trajo también prosperidad a la comunidad humana.

  1. Áreas marinas protegidas y prohibir la pesca de arrastre. En una zona de México donde había desaparecido la pesca, proclamaron el Parque Nacional de Cabo Pulmo. Tras un gran debate, los pescadores renunciaron a pescar. Los primeros años fueron muy duros: tenían que faenar más lejos, hubo protestas, etc. En pocos años, vieron que cada vez había más pesca en todo el mar (no solo en el área protegida). También se atrajo turismo, buceadores, etc. Ahora luchan para evitar el turismo masivo.
  2. Agricultura regenerativa y restauración de ecosistemas. En la meseta de Loess (China) se consiguió cambiar una enorme área seca, degradada y pobre en una zona verde, llena de vida y de huertas, que generan riqueza para la población. ¿Cómo hicieron el cambio? Reforestaron, crearon terrazas para evitar que el agua erosionara la tierra y aplicaron agricultura regenerativa. Esto permitió mantener la humedad y enriquecer el suelo. Ahora se está aplicando esta metodología de restauración por todo el planeta. Son los hechos los que convencen a los agricultores que se mostraban escépticos. Un ejemplo está en la Asociación Alvelal, que está restaurando un enorme territorio entre las provincias de Granada, Almería y Murcia (España).
  3. Cemento cero emisiones. El cemento tradicional es responsable del 8% de las emisiones globales de CO2, lo cual mete a las cementeras en la lista de industrias más contaminantes. Hay una metodología que ahorra esta contaminación: el cemento Sublime de Leah Ellis.

Un científico del documental afirma que «es posible rehabilitar ecosistemas dañados a gran escala». Y para conseguirlo hace falta muy poca gente que se active y que movilice a unos cuantos más. Y también, no bajar la guardia. Cerca de Cabo Pulmo quisieron construir un complejo turístico (hoteles, campos de golf…). Se consiguió detener porque las personas no pensaron en ellos ni en las ganancias inmediatas, sino que antepusieron la naturaleza y los derechos de las siguientes generaciones.

Capítulo 2. El poder de dos palabras

Las soluciones que aporta este capítulo son las siguientes:

  1. Ciudades o aldeas en transición (movimiento inspirado por Rob Hopkins). Son lugares donde una comunidad se une para responder a la emergencia climática y se pregunta qué hacer a nivel local. Las acciones pueden incluir: fomentar la agricultura local y sostenible, proyectos energéticos, reducir la basura, compostaje, aplicar las llamadas ciudades de 15 minutos, mejorar el transporte público, etc. Si la comunidad consigue motivar al ayuntamiento, la colaboración se vuelve muy poderosa. Y hay ejemplos:
    • En la ciudad de Lieja han conseguido grandes logros. Por ejemplo, tienen un sistema de cooperativas que reparte comida ecológica y sana a los colegios. A media mañana los niños reciben una crema de verduras que sustituye los snacks azucarados que consumían antes.
    • También tenemos buenos ejemplos en las supermanzanas de Barcelona, los barrios sin coches de Friburgo y París, la infraestructura ciclista de Ámsterdam y de Utrecht, los edificios verdes de Singapur o la vegetación urbana de Medellín.
  2. Reducir los coches de las ciudades. Ámsterdam o Pontevedra han podido hacerlo. Por tanto, lo puede hacer cualquier otra ciudad. Cuando los coches pierden espacio, lo gana toda la ciudadanía con enormes ventajas: más zonas para pasear, para jugar, para vivir… Y todo con más seguridad y más salud. El objetivo es tan simple como eliminar los privilegios que tienen los coches.
  3. Aplicar la agricultura regenerativa también tiene enormes virtudes. Algunas ideas son:
    • Reemplazar los fertilizantes (responsables del 4% de las emisiones) por compost.
    • Plantar flores y poner hoteles de bichos, para atraer polinizadores que también controlan las plagas.
    • Eliminar pesticidas que matan también la fauna positiva y enferman a los humanos.
    • Mantener la fertilidad y la salud del suelo. Y para ello, es fundamental no arar la tierra y respetar su vida, por ejemplo usando cubiertas vegetales y conservando los hongos. Toby Kiers, bióloga evolutiva y cofundadora de Spun, ha comprobado que los hongos viven bajo el suelo en relación simbiótica con las raíces de las plantas: a través de la fotosíntesis las plantas capturan carbono y una parte lo pasan a los hongos. A cambio, los hongos facilitan a las plantas nutrientes (fósforo, nitrógeno, etc.). Esto está en la base de la vida y no se basa en competir, sino en colaborar. Y es una colaboración entre especies distintas. También nos lo enseñó Lynn Margulis. Esta forma de enterrar carbono mejora la fertilidad y reduce el efecto invernadero.

Capítulo 3. Metamorfosis

Las ideas que se exponen en este capítulo son:

  1. El nuevo modelo económico de Kate Raworth. Es importante saber que el crecimiento económico solo mide el dinero y que —cuando se hace así— hay muchas pérdidas que no se restan. Es el error de usar el PIB. Ella propone que las actividades humanas no deben sobrepasar el techo ecológico (ecological ceiling) de los límites planetarios y, además, que ninguna persona o sociedad debe vivir sin los recursos mínimos para tener una vida digna (límite inferior: social foundation). Compárese la imagen adjunta de la Economía de rosquilla con la con los niveles de acercamiento o superación del techo ecológico.

    Imagen clásica de la economía de rosquilla; desarrollado por la economista de la Universidad de Oxford, Kate Raworth, en su artículo de Oxfam Un espacio seguro y justo para la humanidad (2012). La flecha hacia el centro señala problemas por déficit (shortfall) y, la otra, problemas de sobreconsumo (overshoot).Fuente: Wikipedia, entrada de Economía de rosquilla (es.wikipedia.org).

    Imagen clásica de la economía de rosquilla; desarrollada por Kate Raworth, economista de la Universidad de Oxford en su artículo de Oxfam Un espacio seguro y justo para la humanidad (2012). La flecha hacia el centro señala problemas por déficit (shortfall) y, la otra, problemas de sobreconsumo (overshoot). Fuente: Wikipedia, entrada de Economía de rosquilla (es.wikipedia.org).

  2. Añadir compost a los suelos agrícolas. Además de mejorar la fertilidad, esto tiene grandes efectos positivos: reduce las emisiones GEI y, a la vez, retira CO2 de la atmósfera.
  3. La misma problemática de la ganadería industrial la encontramos en las piscifactorías: antibióticos, pesticidas, exceso de heces, contaminación del entorno, etc. Esto hay que pararlo, no solo cortando las subvenciones y prohibiendo nuevas granjas, sino aplicando políticas para cerrar las que existen, de forma paulatina.
  4. Los acuerdos internacionales, incluso aunque no hayan sido perfectos o no hayan sido respetados completamente, son fundamentales para avanzar y educar.
  5. Potenciar el consumo de algas marinas, como un recurso barato y sostenible, sano y con proteínas, vegano y sin pesticidas. Esto es como una reforestación marina que produce alimentos sin ocupar tierra y fomentando ecosistemas que capturan carbono, fortalecen la biodiversidad y crean empleo. Las algas también se pueden usar para fabricar un sustituto del plástico que tiene menos impacto al ser biodegradable.

Capítulo 4. Lo invisible

Este episodio se centra en lo siguiente:

  1. Cerrar las fugas de metano que detecta el grupo de la científica Itziar Irakulis a través de imágenes de satélite. El metano es un GEI que resulta 84 veces más potente que el CO2. El 40% del metano del mundo procede de las fugas de las instalaciones de petróleo, carbón y gas. Son fugas involuntarias e invisibles que están provocando el mismo efecto invernadero que todos los coches del mundo. Las petroleras se están ahorrando costes, pero los gobiernos pueden obligarles a cerrar estas fugas.
  2. Aplicar a nivel global el método SRI (System of Rice Intensification, Sistema de Intensificación del Arroz), un método para producir más arroz con menos recursos, como el agua. Esta nueva metodología surgió en Madagascar y elimina el arado para regenerar la fertilidad del suelo, separa más las plantas y no inunda los campos constantemente. En el cultivo tradicional, los campos están inundados y la materia orgánica se pudre generando una buena parte de las emisiones de metano del mundo. El SRI reduce hasta un 70% del metano y —unido a la agricultura orgánica— está provocando un cambio importante: menos pesticidas, menos gastos y también mayor producción que en los campos de agricultura industrial. Los expertos se han quedado sorprendidos de que un cultivo tan milenario pudiera tener tanto margen de mejora.
  3. Permitir que los depredadores (como el lobo) regeneren los ecosistemas. Se ha demostrado que la sobreabundancia de herbívoros provoca ecosistemas degradados. En cambio, cuando hay depredadores, no solo los herbívoros están más controlados, sino que el miedo hace que se vean obligados a moverse más y, por tanto, permiten mayor regeneración del suelo y de las plantas. Se llama ecología del miedo y hace que especies clave puedan desarrollarse y permitir que la naturaleza se controle.
  4. Reducir el consumo de carne y lácteos porque, como dice Javier Peña, «no hay planeta suficiente para sostener la dieta de 8.000 millones de grandes carnívoros». El documental también resalta, a través de las palabras de la primatóloga Jane Goodall, que para obtener carne se obliga a los animales a vivir en condiciones indignas y se deforestan grandes extensiones de tierra solo para producir su comida. Como efecto secundario, se emiten en estos procesos grandes cantidades de metano. Además, la ganadería aporta el 18% de las calorías que consumimos los humanos y un tercio de las proteínas y, a cambio, ocupa el 83% de la superficie agraria. Mantener animales controlados por los humanos contamina más que todo el transporte del mundo y utiliza un sistema muy ineficiente de producir alimento. Reduciendo el consumo de carne, se podrían devolver a la naturaleza miles de millones de hectáreas, lo cual sería una forma de reducir enormes cantidades de contaminación y aumentar los bosques, auténticos sumideros de carbono.
  5. La ganadería regenerativa es más respetuosa porque mantiene el ganado moviéndose por zonas y evitando el sobrepastoreo. Esto permite utilizar menos piensos y más pastos, lo que reduce el costo. Sin embargo, sigue cosificando a los animales y suponiendo que tenemos derecho a esclavizarlos para el beneficio de los humanos. También requiere más espacio que las macrogranjas, por lo que, ni unas ni otras son alternativas viables a gran escala.
  6. La fermentación de precisión de Raffael Wohlgensinger es un mecanismo para producir queso sin lácteos. No solo ahorra la cría y el maltrato de animales mamíferos, sino también sus emisiones y la enorme cantidad de fármacos que utiliza la ganadería (antibióticos, pastillas de B12, etc.). Este mecanismo requiere bacterias y, en teoría, también puede producir proteínas, grasas y azúcares, lo cual podría evitar, por ejemplo, la producción de aceite de palma, evitando los inconvenientes que este aceite tiene para el planeta.
  7. Reducir el desperdicio alimentario. En la actualidad se tira a la basura el 40 % de la comida que se produce. Acabar con esto puede mitigar los problemas climáticos y también multitud de problemas sociales. Todos los países tienen un porcentaje nada despreciable de pobreza y, a la vez, se está tirando comida en buen estado. Una forma es promover que en los campos de cultivo no queden alimentos sin recolectar, permitiendo que los recojan grupos interesados.
  8. Mejorar el rendimiento térmico de las viviendas para reducir los gastos en climatización. El objetivo es bajar la demanda energética y que la energía que se requiera sea lo más local y sostenible posible. Por ejemplo, se propone aislar fachadas y cubiertas, cambiar ventanas, utilizar paneles solares y bombas de calor, etc. La inversión en eficiencia energética se recupera en poco tiempo.

Capítulo 5. La gran transformación

El tema central de este episodio es la energía. Estas son las propuestas:

  1. Hacer una transición a un mundo 100% renovable. Esto no solo es posible, sino urgente. Los combustibles fósiles son el principal motor del cambio climático y de la devastación ecológica. Eliminar esta contaminación salvaría millones de vidas solo por la contaminación; y evitaría un calentamiento del planeta que sería fatal para la humanidad en su conjunto. Las energías limpias (principalmente eólica, solar e hidráulica) tienen un enorme potencial que choca con intereses económicos. Sus ventajas son inmensas: reducen la contaminación, evitan la dependencia exterior, tienen menores riesgos… Todas estas ventajas, al final, quedan despreciadas ante una: las energías renovables se están fomentando principalmente por su menor precio. Sin embargo, algunas empresas se están ahorrando costes de instalación, lo cual, hecho de forma masiva, aumenta la probabilidad de apagones en el sistema eléctrico.
  2. Electrificar el transporte para evitar las enormes emisiones de este sector. Sin embargo, el impacto de los coches eléctricos a otros niveles (no solo el energético durante su uso) sigue siendo muy elevado (construcción, minería, reciclaje, baterías…). Así, es fundamental mejorar las redes de transporte colectivo.
  3. Las cooperativas de energías renovables están poniendo el poder en manos de las personas particulares, las cuales están haciendo la competencia a enormes empresas energéticas. Además de cambiar el mundo, consiguen pagar menos por su electricidad.
  4. Pequeñas instalaciones solares en microrredes se extienden y llevan electricidad donde antes no podían pagarla. Se trata de entender que cada individuo puede ser consumidor y generador de energía. En algunas comunidades de África, donde antes se cocinaba con leña, ahora se cocina con electricidad, que no provoca enfermedades respiratorias ni requiere recolectar madera de árboles y arbustos.
  5. Thomas Crowther, biólogo y fundador de Restor, añade que el mayor reto que tenemos es la desigual distribución de la riqueza. Unos pocos tienen mucho, mientras millones de personas viven con muy poco o directamente en la pobreza. La desigualdad es un problema global que nos atañe a todos.
  6. La conducción automática puede ahorrar vidas y hacerla más eficiente, pero también puede tener efectos colaterales indeseados, como incrementar los kilómetros globales recorridos, aumentar la venta de vehículos, problemas de seguridad por ciberataques, etc. Además, también provocan cuestiones éticas. Por ejemplo, ¿frenan los coches autónomos para no atropellar a una ardilla o a una serpiente?
  7. Plantar flores y especies autóctonas en todos los rincones de una ciudad: medianas, alcorques, parques, rotondas… Esto no solo embellece los barrios, sino que mejora la biodiversidad, por ejemplo para los polinizadores de los que depende nuestra agricultura.
  8. Reforestar o renaturalizar todas las tierras degradadas y abandonadas que fueron bosques. Se podrían secuestrar así 200.000 millones de toneladas de carbono. El objetivo no sería plantar grandes cultivos de árboles, sino compatibilizar los procesos naturales con la agricultura humana.

Capítulo 6. El ingrediente secreto

Este es un episodio para los indígenas y para el ecofeminismo:

  1. Proteger los pueblos indígenas. Está demostrado que cuidan bien de los bosques en los que viven. Han aprendido a convivir con la naturaleza y su modo de vida es auténticamente sostenible. Debemos enseñarles poco y aprender mucho de ellos. Los pueblos indígenas son tan importantes para los ecosistemas como las abejas, las ballenas, los lobos o los tiburones. Javier Peña nos explica que la alianza Ceibo la conforman pueblos indígenas de cuatro nacionalidades de la Amazonía ecuatoriana que decidieron juntarse para trabajar por sus territorios, su selva, su cultura y su vida.
  2. Mejorar la estructura del suelo agrícola para albergar más carbono, mayor biodiversidad y mayor fertilidad. Esto puede hacerse usando Biochar o biocarbón, nombre que recibe el carbón vegetal añadido al suelo (biomasa procesada por medio de una quema parcial).
  3. Plantar manglares en las costas tropicales permite proteger la costa frente a grandes vientos, además de mejorar la pesca y la biodiversidad, reducir la erosión, secuestrar carbono y, como colofón, bajar la temperatura de la Tierra. En el Mediterráneo, la posidonia juega un papel ecológico muy similar. Recordemos que los barcos arrastreros y las anclas de las embarcaciones que fondean, erosionan el fondo marino donde estas praderas se asientan.
  4. Sacar todas las explotaciones petroleras del Amazonas. Y de paso, también la minería sin control y sin medidas para evitar la contaminación de los ríos. La explotación en masa de ciertos bosques ha sido posible gracias a la apertura de carreteras, ocupando en no pocas ocasiones territorios indígenas. La victoria legal del Yasuní en Ecuador demostró que esta lucha puede ser exitosa si las comunidades se movilizan y se mantienen unidas.
  5. Empoderar a las mujeres no solo es una cuestión básica de justicia, sino que genera grandes beneficios ecosociales. Para ello, es fundamental la educación. Como dice Jane Goodall: «a medida que mejora la educación de las mujeres, el tamaño de la familia disminuye; y esto es muy importante». Así, su fundación educa en la planificación familiar y concede microfinanciación a mujeres para que puedan poner en marcha nuevos negocios. Resaltamos unos cuantos datos más:
    • En algunas culturas, las mujeres siguen sin tener los mismos derechos que los hombres. En tales situaciones, las mujeres abandonan los estudios antes, se casan antes (a veces a la fuerza), se dedican a la crianza y se les impide avanzar en la escala social.
    • También las mujeres son las más discriminadas ante desastres climáticos como tifones, inundaciones, etc.
    • Para revertir esta discriminación, en la región de Rajastán (India), por cada niña que nace se plantan 111 árboles. Las familias se comprometen a garantizar su educación y a no permitir su matrimonio temprano. La comunidad crea un fondo para cuando la niña alcance la mayoría de edad. Los árboles son como hermanos para las niñas. Los pájaros han vuelto, el aire es más limpio y hay más agua.

De todas estas propuestas… ¿cuáles puedes tú poner en marcha o promoverlas?

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Cómo ser negacionista sin que se note demasiado: sobre el ecocidio y el genocidio de Israel

El primer consejo que le daría a un negacionista (de cualquier evidencia científica) —como la crisis climática, por ejemplo— es intentar no hablar de ello. El objetivo sería, por una parte, que no se note que la ignorancia es superior a la estupidez y, por otra, intentar cambiar el foco del debate. Una forma de llevar a cabo esto es alegar que hay cosas peores y enumerar algunas a lo loco. Siempre hay cosas peores para todo.

Ante el genocidio que está cometiendo Israel, vemos que algunos representantes políticos (en muchos y variados países) están diciendo (ahora) que lo de Israel está mal, pero que también hay injusticias en Venezuela y en China. Son los mismos que suelen añadir que lo de Israel no es propiamente un genocidio, que no hay que exagerar. No les importa que la Corte Penal Internacional haya ordenado el arresto de Benjamín Netanyahu y sus secuaces por crímenes de guerra y de lesa humanidad. Hay que ser sionista para no ver un genocidio formal hacia el pueblo de Palestina.

No olvidemos, por favor, que Israel lleva décadas cometiendo violaciones, tanto de los Derechos Humanos como de las resoluciones de la ONU. Son expertos en injusticia internacional (hasta la han sufrido en su propio pueblo y, por cierto, no parece que hayan aprendido). Por supuesto, cualquier grupo terrorista también es criminal y tiene nuestra más firme condena. Tal vez sea más grave el hecho de que el crimen lo cometa un Estado (que dice ser democrático), que lo haga de forma masiva (porque se siente impune) y que extienda la masacre hacia periodistas, sanitarios, escuelas, hospitales, menores, etc.

Hay medidas efectivas de aplicación inmediata: multas, embargos, controles, sanciones, suspensión de relaciones diplomáticas y comerciales de todo tipo (especialmente de armas), etc. Se hizo con Rusia ante la invasión de Ucrania. Pero tener amigos poderosos te permite un intento cutre de blanquear un genocidio. Cuando actúe la justicia internacional (si lo hace) será tarde, tanto como lo fueron los juicios contra los nazis del holocausto judío.

Mantener un ejército podría ser una forma de ecocidio

Sabemos que los ejércitos del mundo despilfarran demasiado. De hecho, en ocho horas gastan lo mismo que la OMS en un año. Unos matan y otros curan. ¿A qué debemos dedicar nuestro dinero?

Casi toda la tarta del gasto mundial en ejércitos se la comen entre EEUU, Rusia, Israel, Irán, China, India y la UE. Deberíamos obligarnos a invertir más en educación para la paz. Y también en clases de meditación para todos estos líderes (y para los que aspiren a serlo). No es que la meditación vaya a reprimir sus ansias de matar (aunque tal vez lo haga). Al menos, mientras están en esto no están en otra cosa.

El problema, en todos los casos, es que da igual que haya o no haya medidas efectivas de aplicación inmediata, porque sobran fuertes intereses en no aplicarlas.

Las bonitas palabras de los políticos

En el caso de la crisis climática, la gran Naomi Klein llegó a criticar directamente a personajes que defienden con palabras el Acuerdo de París y que sin tapujos «riegan de subvenciones, apoyos financieros y licencias a los gigantes de la industria agraria y de los combustibles fósiles que fomentan la crisis ecológica». Esta periodista y escritora hizo una deducción perspicaz: «en su gran mayoría, los negacionistas climáticos no solo son conservadores, sino que también son blancos y hombres». Y además, añadimos: son poderosos y ambiguos con el genocidio del pueblo palestino.

Ante este genocidio y ante la crisis climática, no faltan monigotes que quieran presumir de estar en el lado correcto de la historia, pero sin hacer nada que pueda realmente marcar una diferencia significativa.

Desde estas líneas, hoy no vamos a proponer alternativas ni soluciones. Búsquenlas en otros posts (que los hay). Queremos gritar, con todo el ruido de este escrito, que BASTA YA DE EXCUSAS Y DE MEDIDAS PARCIALES QUE NO SIRVEN PARA APENAS NADA.

Gracias por ser otro altavoz.

♥ Sobre soluciones y negacionismo:

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El egoísmo de Suiza y su castigo

Déjenme que les cuente una historia reciente.

En febrero de 2025, Suiza votó abrumadoramente en contra de crecer dentro de «los límites planetarios» (dejamos aquí un enlace para aprender algo sobre estos límites). La decisión de Suiza podría ser tildada de graciosa porque, a todas luces, no tiene sentido votar algo que es imposible de cumplir. Os aseguro que no se puede crecer indefinidamente fuera de los límites naturales. Por tanto, la votación debería haberse planteado con un plazo: ¿Está usted de acuerdo en saltarnos los límites naturales durante —digamos— cinco años? Pero no. La educación ambiental en Suiza es nefasta y los defensores del decrecimiento fueron derrotados sin compasión.

Tres meses después de esta votación con resultados tan egoístas como antropocéntricos, ocurrió algo desgarrador en la propia Suiza: el pueblo de Blatten quedó sepultado por el derrumbe de un glaciar. Unas 300 personas se quedaron sin casa (son refugiados climáticos). Pudieron escapar de la muerte porque se avisó con tiempo. Las imágenes del antes y del después son estremecedoras. Un pueblo entero cubierto con un manto de piedras y lodo.Imágenes del antes y el después del derrumbe del glaciar que arrasó la ciudad suiza de Blatten.

El mismo peligro que arrasó Blatten se cierne sobre otras poblaciones del mundo. Veamos dos ejemplos:

  • Argentina. En la Patagonia, el deshielo del glaciar andino Upsala está amenazando a un pequeño poblado que está justo debajo: El Chaltén. El agua del deshielo y de la lluvia erosiona las laderas y los árboles se están cayendo al lago. También podría haber caídas bruscas de material y olas destructivas. Evitar desastres climáticos en un país con un presidente negacionista es aún más complicado.
  • Perú. El derrumbe de un glaciar provocó una riada de escombros que alcanzó la ciudad de Huaraz. Aquí es donde vive el agricultor Saúl Luciano Lliuya, el cual demandó a la empresa alemana RWE porque el derretimiento del hielo amenazaba su casa y porque dicha empresa es responsable de ello, al menos en un 0.38%. La Justicia alemana tumbó la demanda al considerar que el riesgo era “demasiado bajo”. Pero la sentencia abre la puerta a futuras demandas con riesgos más elevados. Este tipo de amenazas mortales recaen, solo en Perú, sobre cientos de miles de personas.

Según un estudio publicado en la revista Nature (febrero 2025), la velocidad de derretimiento en los glaciares aumentó un 36% entre 2012 y 2023, en comparación con la década anterior (2000/2011). Por tanto, es evidente que los efectos climáticos sobre los glaciares provocarán más desastres en un futuro inminente. Se estima que 15 millones de personas viven a menos de 50 km de un lago glaciar, principalmente en India, Pakistán, China y Perú.

¿Deberíamos aprender algo del egoísmo en Suiza? Sin duda. Pero… ¿lo haremos?

Por ahora, todo apunta a que estamos comportándonos como los votantes suizos, pero sin votar (porque en el resto del mundo ni siquiera se votan estas cuestiones). Es decir, el egoísmo y la ignorancia ambiental están demasiado generalizados en los países ricos. Algunos presumen de sistemas educativos que enseñan que el beneficio inmediato es más importante que respetar los límites planetarios.

Por otra parte, Suiza tiene la enorme carga (al menos psicológica) de ser uno de los paraísos fiscales que más atrocidades ha permitido a lo largo de su feliz historia. A pesar de haber pasado de la lista negra a la lista gris, la calidad de vida en Suiza procede, en buena parte, del blanqueo de capitales de grandes corruptos, dictadores y traficantes del planeta. El dinero robado o conseguido del comercio de armas, de personas, de órganos y de drogas está bien guardado en los bancos de cualquier paraíso fiscal.

En Suiza se vive bien, pero los que pensaban que en sus queridos Alpes el calentamiento global no les iba a hacer daño, se han equivocado. Dado que el problema es gordo y global, deberíamos ponernos a trabajar para educar y para tomar medidas serias, eficaces y altruistas. ¿No queremos hacerlo? Pues tranquilos, que hay desastres naturales para todos.

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Una imagen de naturaleza vale más que mil palabras

Siempre me gustó la naturaleza. Me crié junto al mar, rodeado de gaviotas, cangrejos y peces. Mis abuelos me enseñaron a pescar y también a amar y respetar el medioambiente. Entonces, sólo era exploración y descubrimientos. Ahora es otra cosa.

Con la pandemia, estuve sin ir a trabajar bastantes meses y aproveché para pintar al óleo,  crear joyas con piedras del mar y comprar una cámara fotográfica aceptable, con un gran zoom. Quería acercarme a las aves.

Luego, después de ver las fotografías que hacían mis compañeros de Caminos, aprendí que no era tan buena, pero aún sigo usándola para los vídeos. Me encanta cómo los hace.

El día del estreno de la cámara, salimos a pasear junto a otra pareja por la desembocadura del Guadalhorce en Málaga. Justo en la pasarela de madera me quedé rezagado. Un golpe fuerte en el agua llamó mi atención. Creí que, si era un pez, podría volver a salir y me preparé enfocando el centro de las ondas que se formaron. Esperaba captar una buena fotografía.

Mi sorpresa llegó cuando un águila pescadora de dos metros de envergadura emergía hacia mí con una lisa entre sus garras.

Sólo tomé fotografías. No se bien cómo. Y no podía creer lo que veía en la pantalla de la cámara.

Después supe que se trataba de km7, una hembra de águila pescadora anillada en Alemania que nos visita todos los años entre septiembre y abril. Lleva 16 años sin faltar a su cita en Málaga. Ver fotos adjuntas. Foto del águila Km7, por Pedro José Carrillo @photo_nat_art en IG.

Esto fue el punto de inflexión de todo lo que me ocurrió después. Creé perfiles en Instagram y Facebook; y los seguidores me felicitaban por las fotografías.

Conocí a grandísimos fotógrafos de naturaleza que siguen siendo para mí una referencia. Y también a maravillosas personas amantes de la naturaleza: biólogos, profesores de biología y personas que luchan por cuidar y proteger los espacios naturales más cercanos.Foto del águila Km7, años más tarde de la anterior, por Pedro José Carrillo: @photo_nat_art en IG.

Invertí en una cámara mejor y meses después también en un teleobjetivo de segunda mano mucho mejor que el que tenía.

Seguí yendo al río. Me sentaba junto a un árbol o arbusto con la esperanza de que el martín pescador llegara a posar para una fotografía que aún no tenía. Mi obsesión era tal que llegué a tatuármelo en el brazo.

Mis fotografías gustaban y, entonces, pensé que podrían usarse para —de alguna manera— dar a conocer esos espacios llenos de vida y biodiversidad. La desembocadura del Guadalhorce fue mi punto de partida: más de 250 especies de aves se pueden avistar a lo largo del año entre estacionales y migratorias.

Lo compaginaba con Río Grande, el río Turón, la Laguna de Fuentepiedra o el Chorro, entre otros enclaves.

Un día sin mucho tiempo, decidí quedarme cerca de casa, en los antiguos terrenos de Repsol, donde Málaga quiere un Bosque Urbano. Quedé sorprendido. A lo largo del año hemos podido observar allí, más de 80 especies de aves que usan este espacio para vivir, para descansar de la migración y también como zona de reproducción.

Junto al equipo de SEO Málaga, la Sociedad Española de Ornitología, hicimos el recuento de especies y todo ello se documentó. Así que, de nuevo, podía ayudar con mis fotografías para la protección de este espacio. Y ahí sigo.

Hace poco, volví a enterarme de otros espacios amenazados en Málaga por el ladrillo, la especulación, el cemento y el asfalto: la laguna de Soliva y el Parque forestal El Atabal. Me he unido a la recién creada Plataforma para aportar las fotografías y conseguir la repercusión que necesita. En esa laguna hay miles de sapos corredores que usan el humedal para vivir, garzas imperiales o mochuelos viviendo en los olivos centenarios que existen en el lugar.

Juntos, estamos mostrando la biodiversidad de los pocos enclaves naturales que nos quedan en Málaga tras la agresión en Arraijanal.

Para terminar, quiero dar las gracias a Blogsostenible por la oportunidad de explicar lo que hago y por su maravilloso blog dedicado a la sostenibilidad de nuestros ecosistemas y recursos.

Y sí, os lo aseguro: una imagen de la naturaleza vale más que mil palabras.

Pedro José Carrillo
@photo_nat_art en IG, Pedro Nat Art en FB

♦ Más sobre Málaga y sobre arte:

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BlogSOStenible cumple QUINCE AÑOS

No ponemos quince velas, porque no son ecológicas ni aunque fueran veganas. Tampoco queremos globos de plástico con forma de 15. Podríamos cantar la famosa canción de amor del Dúo Dinámico, pero nos pega más la de Resistiré.

Celebramos que está en la calle el libro Deja que te susurre algo verde y te sugerimos que dejes que te sorprenda. Crece así nuestra lista de libros subversivos.

Veamos los artículos más relevantes de este último año, algunas estadísticas y no te pierdas la biopoesía (este año con olor a biznaga malagueña).

♥ Datos sobre BlogSOStenible en este cumpleaños

Poesía: La laguna de Soliva (2025)

Un hoyo convertido en laguna.
Una herida sanada con bellezas.
Alondras, jilgueros y golondrinas.
Gallinetas, culebreras y lavanderas.

En Málaga nacen maravillas.
Cuando el ayuntamiento no mira.
Patos, sapos y tarabillas.
Diez mil bichitos y alguna grajilla.

Cigüeñas, mosquiteros y colirrojos.
Ruiseñores, currucas y mil pinzones.
Urracas, milanos y petirrojos.
Alcaudones y porrones con gorriones.

Cientos de olivos también amenazados.
Centenarios o no, poco parece importar.
El agua y la laguna serán asfaltados.
Y los árboles se van a talar.

El molino de Soliva solo se queda.
Y pasa de la jubilación a la UCI.
El arroyo de las Cañas tiembla.
Quiere ser río vivo, no canal gris.

Insectos y arácnidos sin miedo van.
No conocen al famoso señor alcalde.
Ni la tristísima historia de Arraijanal.
Anfibios, reptiles… desean que los respalde.

Hay otros lugares para especular.
Hay otros terrenos para viviendas.
Todo esto se debe renaturalizar.
Un lugar para que se aprenda.

Si no te mueves de verdad por tu ciudad.
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Siempre habrá apagones (y siempre se podrá hacer mejor)

Gestionar un sistema eléctrico no es tarea sencilla. Si además hablamos de un sistema como el de la España peninsular, la cuestión es bastante más compleja de lo que la mayoría de la gente supone.

Pensemos que la energía hay que verterla en la red eléctrica justo en el mismo instante en el que se consume. Es decir, cuando enciendes una bombilla, alguna central sube su producción ligeramente para satisfacer tu demanda (salvo que alguien apague algo…). Cada segundo de cada día, hay que mirar (varias veces) si la producción y la demanda son exactamente iguales.

No vamos a dar excesivos detalles técnicos, pero para hacernos una idea de cómo se controla esto, diremos que la electricidad en toda Europa está fijada a 50 Hz (hercios). Esto significa que la corriente alterna cambia de dirección 50 veces por segundo o, dicho de otra forma, las turbinas que generan electricidad deben girar exactamente a 50 vueltas por segundo. Y la precisión es tal que se controla hasta el tercer decimal. Es decir, si se detecta que la electricidad está alternando a 50,001 Hz, significa que se está produciendo más de lo que se consume y, por tanto, será necesario reducir la generación. Por otro lado, un valor de 49,999 Hz (o menos), es señal de que se está consumiendo más de lo que se está generando. El nivel de alerta se decreta si la variación afecta al segundo decimal.

El complejo sistema de la España peninsular

En el caso de España, todo esto hay que gestionarlo para multitud de nodos que generan y consumen energía, y sabiendo que cada consumidor enciende o apaga sus aparatos cuando quiere. Por fortuna, a nivel nacional, los consumos suelen ser (más o menos) predecibles, dado que (en masa) tenemos costumbres de consumo bastante repetitivas. Si no fuera así, los apagones serían más habituales. Saber esto nos da una idea de que averiguar exactamente las causas de un apagón nacional (como el que España sufrió el 28 de abril de 2025), puede requerir meses para analizar cientos de millones de datos correspondientes solo a unos cuantos segundos antes del apagón.

Veamos algunas de las características más relevantes del sistema eléctrico peninsular español:

  1. España tiene multitud de tipos de generación, tanto renovables (hidroeléctrica, distintos tipos de energía solar, eólica…), como no renovables (nuclear, gas metano…). Además, hay más de 60.000 centrales y más de 6.000 puntos de control solo en la red principal de transporte.
  2. España tiene gran penetración de sistemas no gestionables (que no se pueden encender y apagar a voluntad), como son la solar fotovoltaica, la eólica o la nuclear. Este tipo de energía complica la gestión y puede hacer que el sistema sea más vulnerable a apagones siempre que —y esto es importante— no se invierta adecuadamente para evitarlo.
  3. España y Portugal forman casi una isla energética, porque no tienen muchas conexiones con los países de su entorno, particularmente con el resto de Europa a través de Francia. Esto aumenta la vulnerabilidad. Dinamarca tiene más energía renovable que España, pero también más líneas con el exterior. Por otra parte, no olvidemos que estas interconexiones son a través de líneas eléctricas que pueden tener un enorme impacto ambiental, además de un coste no pequeño.
  4. La gestión está preparada para afrontar todos los fallos simples (regla N-1). Si se produce un fallo (la caída de una central, por ejemplo), el sistema responderá bien y, como mucho, habrá un apagón local, pero no nacional. Pensemos que este tipo de fallos simples los hay a diario y con frecuencia. Por tanto, un apagón nacional siempre se debe a un fallo múltiple, i.e., varios fallos simples que sucedan a la vez. Sin duda, la probabilidad de que esto ocurra es muy baja y, pudiera ser que no fuera rentable invertir en bajarla aún más.
  5. Reponer un sistema tras un apagón global no puede ser instantáneo, porque depende de los tiempos de arranque de cada tecnología. Las centrales hidroeléctricas arrancan en cuestión de minutos. En cambio, las centrales de gas necesitan en torno a 5 horas y las nucleares tardan más de 24 horas. Para levantar el sistema hay que gestionar la producción de cada central —según su tecnología— y la conexión a las redes que las conectan con los puntos de consumo. Este es un problema nada sencillo que España supo resolver en un tiempo bastante razonable (en menos de 18 horas se había recuperado la demanda casi al 100%).
  6. Si quieres conocer mejor el sistema eléctrico español, te recomendamos esta mini serie documental con diez vídeos muy didácticos.

¿Las nucleares y las renovables ayudan o no?

Los defensores de la energía nuclear —a veces con más interés político que conocimientos técnicos— han aprovechado el apagón para demandar más nucleares o alargar la vida de las viejas centrales actuales. Es innegable que la energía nuclear tiene algunas ventajas que, sin embargo, no consiguen que nos olvidemos ni de los costos ni de los riesgos.

Algunos pronucleares afirman, con razón, que cuanto mayor sea la potencia firme instalada (su inercia), más difícil es que haya caídas del sistema. Eso es cierto, pero es solo la mitad de la verdad. La realidad es que las centrales solares y eólicas instaladas en España tienen desde 2016 un protocolo llamado «simulación de inercia», con el cual se consigue algo similar. Es decir, si se cumple el protocolo, esa hipotética ventaja de las nucleares respecto a las renovables no es real. Por ejemplo, para conseguir esa inercia, existen los llamados volantes de inercia, que en la actualidad se emplean en algunos parques eólicos.

Gestionar un sistema solo con renovables no es fácil, igual que no lo es gestionar un sistema solo con nucleares. Ahora bien, no es imposible y, además, un sistema 100% renovable es mucho más barato y seguro que otro con energías sucias (sobre todo, si se monetizan todos los riesgos, costos, enfermedades, etc.). Por supuesto, son importantes los mecanismos de almacenamiento de energía, tales como las centrales solares térmicas (con sales fundidas), las hidroeléctricas reversibles o las baterías. Este última tecnología ha demostrado ser algo necesario para sacar el máximo partido a las renovables y que, además, consigue abaratar los costes. Véase el caso de Corea del Sur.

Por supuesto, los defensores de cualquier energía sucia (no renovable) alegan que ellos también defienden las renovables. Y es que, hoy es imposible negar las enormes ventajas de estas energías.

No olvidemos que la energía nuclear necesita uranio, que España no tiene, y lugares donde almacenar la basura radiactiva, cementerios nucleares, también llamados ATC. Construir un ATC nuevo es más arriesgado y complejo que utilizar como almacenes las centrales existentes que ya cuentan (en teoría) con la seguridad necesaria para manejar material radiactivo de alta peligrosidad. Por cierto, ATC significa Almacén Temporal Centralizado, ya que el plan es almacenarlos temporalmente (60 años) aunque la realidad es que los residuos nucleares son peligrosos durante millones de años. Esto da una idea de la visión tan cortoplacista de los que defienden la opción nuclear.

Algunas cosas están claras…

Solo los necios aprovechan el apagón en España para culpar a las renovables o pedir más nucleares. Ninguna empresa mundial quiere invertir en nucleares sin ayuda económica de dinero público. Las renovables son baratas y las empresas eléctricas están ganando mucho invirtiendo lo mínimo. Y lo más importante: no existe ningún plan nacional para reducir el consumo energético (ni eléctrico ni no eléctrico). Y hacer esto es lo más urgente e inteligente.

Es innegable que las renovables no se están expandiendo de forma justa, razonable ni cumpliendo las siete normas mínimas de sensatez ecosocial. Así, por ejemplo, voces como las de Juan Bordera o Antonio Turiel han denunciado que en España grandes corporaciones energéticas están implantando renovables “sin planificación” y “en busca del máximo beneficio”. Al parecer, para ahorrar costes no se han implementado los mecanismos para asegurar la estabilidad de la red. Los apagones podrían estar propiciados por la escasa presencia de sistemas de amortiguación de las oscilaciones de potencia que puedan surgir (POD, Power Oscillation Damping).

También se propone como algo urgente “recuperar las concesiones de las licencias caducadas de las hidroeléctricas y que habría que comprar como mínimo el 51% de Red Eléctrica” (empresa esencial que privatizó el PP en un 80%). Recordemos que la electricidad de las hidroeléctricas es muy barata, pero la estamos pagando al precio más caro.

Para terminar, debemos agradecer que, en España, el sistema eléctrico exista y funcione con calidad razonable, pero también deberíamos exigir que tienda a ser 100% renovable, que esté bien controlado y que sea suficientemente fiable, aunque no lo sea de forma absoluta (lo cual sería exageradamente caro). Es decir, soportar apagones es incómodo pero, tal vez, son necesarios para evitar pagar costes muy elevados. Y con más motivos en un futuro con crisis climática y en el que la energía y los materiales podrían ser más escasos. Esto implica que deberíamos tener en casa una radio a pilas, pero también pensar dos veces cosas como almacenar mucha comida congelada o si queremos vivir en pisos demasiado altos.

  • Nota: para más información recomendamos la entrevista a Jorge Morales de Labra y Alfredo García en Poner luz al apagón, programa de Objetivo Planeta de RTVE, presentado por Lorenzo Milá y emitido el 9/5/2025.

♥ Más sobre la electricidad:

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Libro Nexus, de Yuval Noah Harari (resumen)

Afamado escritor y autor de varias obras ya analizadas en Blogsostenible, como son Sapiens y 21 lecciones para el siglo XXI, Yuval Noah Harari tiene el don de enlazar conceptos dispares de forma brillante y contarlo de manera simple.

Nexus (Penguin Random House, 2024) es la historia de las redes de información que el humano ha tejido, desde la Edad de Piedra hasta la Inteligencia Artificial (IA). Para Harari, la información puede ser vista de dos formas, ambas erróneas:

  1. Idea ingenua de la información. Supone que tener información nos permite alcanzar la verdad y, con ello, la sabiduría y el poder. Según esto, la mayoría de los problemas se resolverían recabando más datos. Por supuesto, puede haber errores (fallos científicos o desinformación intencionada, por ejemplo), pero esta idea supone que esos errores se resuelven con más datos. Harari denuncia que a pesar de la ingente cantidad de información científica que tenemos, «seguimos arrojando a la atmósfera gases de efecto invernadero, contaminamos ríos y mares, talamos bosques, destruimos hábitats enteros, condenamos a innumerables especies a la extinción y ponemos en peligro los cimientos ecológicos de nuestra especie». Es decir, tener suficiente información no ha resuelto el problema. No tiene que haber relación entre información y verdad. Por ejemplo, la música o el ADN no representan la realidad. Por eso, es ingenua la idea de que tener más información es siempre mejor.
  2. Idea populista de la información. Esta visión considera que la información es un arma (para conseguir poder, por ejemplo). Hay populistas de izquierda y de derecha; y ambos desprecian la ciencia, porque intentan encontrar una verdad razonable y universal. La ciencia no es una búsqueda personal, sino un trabajo colaborativo que requiere consenso y validación. Además, a veces se ensalza una religión como si ella tuviera una verdad absoluta. De esta forma, los líderes se presentan como mensajeros de Dios, aunque su vida, sus palabras y sus obras se contradigan sistemáticamente (Donald Trump es uno de los mejores ejemplos).
Pincha en la imagen para acceder a algunos de los libros del editor de Blogsostenible y de Historias Incontables.

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La herramienta más revolucionaria creada por el ser humano, la IA, «puede destruir nuestra civilización». La IA «es la primera tecnología de la historia que puede tomar decisiones y generar nuevas ideas por sí misma»; puede sustituir a los humanos y dirigir el futuro hacia escenarios que no querríamos elegir. Por eso, Harari se pregunta si podemos confiar en los algoritmos informáticos para tomar decisiones sensatas y construir un mundo mejor. La IA es un complejo algoritmo ejecutado en un buen ordenador con millones de datos. En definitiva, «la información no es la materia prima de la verdad, pero tampoco es una simple arma».

Relatos ficticios que crean una realidad

Resumen del libro

Lee también un resumen de este otro libro de Harari.

Lo importante de la información es su capacidad de conectar. No importa si la información es cierta o falsa. La Alemania nazi, la URSS o la Biblia tienen clamorosos errores científicos y, sin embargo, movilizaron a millones de humanos. Y tampoco importa la realidad. Por ejemplo, para muchos cristianos es blasfemia que se cuestionen algunos de los relatos que se han contado sobre Jesús, aunque haya argumentos muy interesantes para hacerlo. Harari llama a eso creer en un «relato», lo cual consigue que los humanos colaboren entre ellos sin conocerse (cosa que no hacían los neardentales). Esto tiene aplicaciones prácticas. Las grandes empresas han entendido bien la forma de funcionar de los humanos. Así, crean «marcas» que cuentan relatos sin importar la relación con lo que venden. Harari pone el ejemplo de Coca-Cola. Sus anuncios no venden una bebida azucarada que provoca múltiples enfermedades (diabetes, obesidad, problemas dentales…), además de ingentes daños ambientales (plásticos, transportes…). Venden diversión, felicidad y juventud, aunque sea falso. Ocultar la verdad les funciona.

Otro ejemplo: como israelita, Harari conoce bien la tradición judía. Cuenta que en la Pascua judía (la Hagadá) se obliga a que millones de judíos finjan recordar que salieron de Egipto y que vivieron cosas que no vivieron ellos o que «con toda probabilidad nunca ocurrieron». Este rito les permite creer que al ser judíos «pertenecen a la misma familia». Tal vez, por eso, muchos judíos no se atreven a criticar al gobierno de Israel, aunque esté cometiendo un genocidio contra sus vecinos palestinos.

La realidad puede ser objetiva (lo físico, por ejemplo) o subjetiva (los sentimientos: dolor, placer…). Pero además, están las cosas intersubjetivas, las cuales «existen en el intercambio de información» (leyes, dioses, dinero, naciones…). Si no se habla de esas cosas, si no construimos relatos y creemos en ellos, esas cosas dejan de existir o de tener valor. Una nación, afirma, existe solo en la imaginación colectiva, pero eso es incómodo. Es más sencillo creer que un pueblo es el «elegido por Dios». Harari dice que ningún político en Israel cuenta el «sufrimiento infligido a los civiles palestinos por la ocupación israelí». En cambio, apelar al pasado glorioso del pueblo judío hace que sea más fácil conseguir el poder. Es decir, si la verdad es incómoda, los relatos intentan taparla y, en ocasiones, la gente lo aplaude. Algo similar ha ocurrido con la teoría de la evolución de Darwin. Molestos con ella, gobiernos e iglesias han preferido censurarla por miedo a que, de ser verdad, estarían en peligro su poder o el orden.

El poder de los relatos es tan inmenso que ensombrece el que pueda tener la tecnología; y Harari tiene claro que ese poder «no tiene que hacer del mundo un lugar mejor». «La memoria humana a largo plazo está particularmente adaptada a la retención de relatos», además de que se comunican con facilidad. Esta es la ventaja de usar esta técnica (y no otro tipo de datos).

El problema de los relatos es que pueden estar equivocados. ¿Cómo podemos buscar relatos sin errores? Las religiones creen haber encontrado la respuesta: aseguran que sus libros sagrados tienen un origen sobrehumano —divino— y por tanto, están libres de errores. En consecuencia, los humanos no deberían ni modificarlos ni cuestionarlos. Esas teorías pueden parecer bonitas hasta que se intentan demostrar. Por ejemplo, hay bastantes datos históricos que demuestran que los libros sagrados del judaísmo y del cristianismo han sido escritos por humanos y seleccionados por humanos para llegar a la categoría de sagrados, por delante de otros textos con más o similares méritos. Además, las religiones chocan constantemente con la interpretación de los textos sagrados, llegando incluso a mantener contradicciones evidentes. El papa Benedicto XII era abiertamente partidario de quemar a los herejes, aunque nunca negó que Jesús hubiera dicho que amáramos a nuestros enemigos.

Para Harari, la caza de brujas es un «ejemplo extraordinario de un problema creado por la información que empeoró debido a que se acumuló más información». Por supuesto, se trató de información errónea, inventada, manipulada, pero que nadie pudo frenar a tiempo y que los libros ayudaron a divulgar.

Por fortuna, el ser humano también puede crear instituciones que busquen la verdad con honestidad. Un buen ejemplo son las asociaciones científicas que, para Harari, son las auténticas creadoras de la revolución científica, y no gracias a la invención de la imprenta, sino por contar con mecanismos de autocorrección. En ciencia, se pueden cometer errores, pero siempre se está abierto a corregir y a cambiar lo que haga falta. De ahí que suele tener más prestigio quien propone cambios más radicales o encuentra fallos más graves. En cambio, en las religiones suele acaparar más poder el que muestra mayor resistencia a nuevas ideas. Por eso, ideas como el feminismo están abriéndose paso muy lentamente en algunas religiones. Por su parte, el ecologismo ha sido abiertamente abrazado por el papa Francisco (véase su encíclica Laudato Si), pero el sentimiento ecologista no ha calado ni en la jerarquía ni en los fieles, los cuales siguen viajando en avión, abusando del consumo de carne o despilfarrando plásticos de usar y tirar, por citar tres ejemplos innegables.

¿Orden o verdad? ¿Dictadura o democracia?

¿Por qué a veces se prefiere la mentira o no reconocer la ignorancia? Para Harari, ello está relacionado con el mantenimiento del orden. Y advierte: «Si sacrificar la verdad en pro del orden tiene un coste, también lo tiene sacrificar el orden en pro de la verdad».

«Una dictadura es una red de información centralizada que carece de mecanismos de autocorrección sólidos. Una democracia, en cambio, es una red de información distribuida que cuenta con mecanismos de autocorrección sólidos» (aunque no sean perfectos). Estos mecanismos son tales como las elecciones convocadas regularmente, la libertad de prensa, o la separación de poderes (legislativo, ejecutivo y judicial). Para Harari, «la única opción que no debería ofrecerse en unas elecciones es la de esconder o distorsionar la verdad» (i.e. lanzar bulos). Pone el ejemplo de que no se debe negar el cambio climático ni atacar a quienes sostienen que es real. Ahora bien, si la mayoría lo prefiere, se pueden tomar medidas para consumir combustibles fósiles sin tener en consideración todas las consecuencias (ambientales, para las futuras generaciones, etc.).

La democracia es algo más que celebrar elecciones. De hecho, hay países que celebran comicios y no son democracias (Rusia, Irán, Corea del Norte, Marruecos…). Las preguntas importantes para evaluar la calidad democrática son otras, como qué mecanismos impiden que las elecciones se amañen, si hay libertad para criticar al gobierno, si hay separación de poderes real, etc. Por otra parte, para conseguir democracias (o totalitarismos) a gran escala, hacen falta las tecnologías modernas (radio, televisión, prensa, Internet…). Téngase presente que la comunicación eficiente permite la concentración de información y de poder.

Ordenadores que toman decisiones autónomas

La gran diferencia entre los ordenadores y los inventos anteriores (la radio, la imprenta…) es que los algoritmos pueden tomar sus propias decisiones. Y cada decisión conlleva unas consecuencias. Hoy día, nos dice este autor, «no es extraño que los ordenadores tomen un porcentaje cada vez mayor de las decisiones económicas del mundo».

Otro ejemplo: los algoritmos de Facebook promocionaron en Myanmar mensajes de odio contra los rohinyás, por delante de publicaciones de paz. Eso influyó decisivamente en una oleada de violencia y limpieza étnica (2016). Esos algoritmos estaban pensados para conseguir que las personas usaran Facebook el mayor tiempo posible, para así aumentar las ganancias de la compañía. «La gente no elegía qué ver. Los algoritmos elegían por ellos». Al igual que las publicaciones de paz no fueron consideradas importantes en Myanmar, tampoco lo son normalmente las publicaciones sobre temas medioambientales a nivel global. Y por eso, la información ambiental está siendo arrinconada por las redes sociales corporativas (FB, IG, X, etc.). De ahí que Blogsostenible esté publicando menos en esas redes y ganando presencia en Mastodon.

Ante estos problemas, las compañías tecnológicas se lavan las manos y transfieren la responsabilidad a sus usuarios, a los votantes o a los políticos (lo mismo que hacen, por ejemplo, las compañías del plástico cuando se las culpa de la contaminación). Para Harari, eso son argumentos «ingenuos o hipócritas», porque las compañías son capaces de moldear los deseos de sus usuarios; y de manipular a votantes y políticos (a través de lobbys o publicidad, por ejemplo).

Pero además, la IA que emplean estas empresas puede analizar millones de datos y comprender cómo manipular a las personas. Harari nos indica que «podrían surgir religiones atractivas y poderosas cuyas escrituras las haya compuesto una IA». Ya hay ordenadores que se ganan la confianza de algunos humanos y les crea una sensación de «falsa intimidad». Los algoritmos podrían crear noticias falsas perfectas y divulgarlas de forma óptima para manipular a millones de humanos. Según Harari, «el dominio del lenguaje proporcionará a los ordenadores una influencia inmensa en nuestras opiniones y en nuestra cosmovisión».

En esta nueva era de una «economía basada en datos», la información es tan importante como el dinero y, por eso, Harari propone que «los gigantes tecnológicos deben tributar en los países de los que extraen datos», porque «un sistema tributario que solo sabe gravar dinero pronto quedará obsoleto». Las compañías consiguen datos y ganan dinero con ello. Es justo que tributen por los recursos que obtienen de cada país.

Entre ordenadores, redes sociales, teléfonos inteligentes, cámaras, algoritmos de IA y otros inventos, hay mecanismos para vigilar a los humanos de forma que la privacidad puede ser «completamente aniquilada por primera vez en la historia». Y además, la realidad puede ser muy distorsionada, porque «la información no es la verdad».

Es muy curioso constatar que los algoritmos de YouTube descubrieron lo mismo que los de Facebook: «las salvajadas hacen que la implicación aumente, mientras que la moderación no suele hacerlo». De ahí, por ejemplo, que Jair Bolsonaro llegara al poder en Brasil aupado por varios youtubers divulgadores de bulos. Una circular interna de Facebook demostró que sabían que «los discursos de odio, los discursos políticos divisorios y la desinformación publicada en Facebook y en su familia de aplicaciones afectan a sociedades de todo el mundo» y que «tienen una responsabilidad» en los hechos. Lo sabían, lo saben, y no actúan porque reduciría sus beneficios o porque confían ingenuamente en que al final se impondrá la verdad.

Los magnates de las redes sociales suelen escudarse en defender la libertad de expresión. La realidad es que, en general, es muy fácil distinguir entre lo que es una opinión de lo que son mentiras y odio. Harari sostiene que las redes deben hacer que contar la verdad sea un incentivo. Y para ello, deben «invertir más en la moderación del contenido» (supervisada por humanos). Sin embargo, en el caso de Myanmar, Facebook pagaba por los clics y reproducciones sin que la veracidad puntuara positivamente. «En la década de 2010, los equipos de gestión de YouTube y Facebook recibieron una avalancha de advertencias de sus empleados humanos, así como de observadores externos, acerca del daño que estaban causando los algoritmos, pero los propios algoritmos nunca dieron la voz de alarma».

La importancia de establecer bien el objetivo

«Un desajuste en los objetivos de un ordenador superinteligente podría derivar en una catástrofe de una magnitud sin precedentes» (entiéndase superinteligente más bien como superpotente). Es decir, definir bien el objetivo es tan importante como definir bien los algoritmos. Sin embargo, «por definición no hay manera racional de definir este objetivo final» (de forma clara, no ambigua, ética y con garantías de que no habrá efectos secundarios indeseables). La llamada Regla de Oro (no hacer a los demás lo que no quieras que te hagan a ti; cfr. Mateo 7:12), podría no ser útil en máquinas. Kant (en su Crítica de la Razón Práctica) definió algo similar intentando encontrar reglas intrínsecamente buenas.

«Mientras que los deontólogos se esfuerzan por encontrar reglas universales intrínsecamente buenas, los utilitaristas juzgan las acciones por el sufrimiento y la felicidad que causan». El problema es que no hay forma de medir el sufrimiento (ni la felicidad). Además, algunos utilitaristas podrían permitir un sufrimiento ahora, esperando un bien mayor en el futuro.

La importancia de los datos de entrenamiento

Hoy día, los ordenadores también pueden establecer y controlar entidades intersubjetivas (desde bichos en videojuegos hasta criptomonedas). Ello puede tener ventajas e inconvenientes importantes. Igual que en el caso de las brujas en Europa o de los kulaks en Rusia, los ordenadores pueden crear formas de clasificar a los humanos que otorguen o eliminen privilegios. Ya ha pasado. Por ejemplo, cuando se han usado algoritmos para decidir a qué persona contratar, los ordenadores se han mostrado tan sesgados como los humanos, porque los datos con los que han aprendido lo que es bueno o malo no son datos objetivos. Si hay racismo, machismo o especismo en los datos de entrada de un sistema informático, es seguro que la salida seguirá ese mismo patrón.

«Desembarazarse de los sesgos de los algoritmos puede ser tan difícil como librarnos de nuestros prejuicios humanos». Los ordenadores podrían creer que han descubierto una verdad sobre los humanos, cuando ello podría ser falso o propiciado precisamente por los algoritmos. ¿Le gustan a los humanos las atrocidades y los bulos? ¿O son los algoritmos de las redes sociales los que propician su difusión? Incluso en el caso de que les gusten, ¿es bueno facilitar el acceso a todo lo que nos gusta o es mejor mantener ciertas cosas (como las drogas) al margen?

Para Harari, una solución sería «adiestrar a los ordenadores para que sean conscientes de su propia falibilidad (…) a dudar de sí mismos, a señalar lo que les genera incertidumbre y a obedecer el principio de precaución. Esto no es imposible». Este autor sugiere, además, que «debemos crear instituciones capaces de controlar no solo las debilidades humanas ya conocidas, como son la codicia o el odio, sino también errores completamente ajenos» y advierte: «La tecnología no ofrece una solución a este problema».

Democracias amenazadas

Harari asegura que hay motivos para temer las nuevas tecnologías. No solo por su poder, sino porque los humanos tardan un tiempo en aprender a usar las cosas con sensatez o no lo aprenden. Pensemos que «la Revolución Industrial socavó el equilibrio ecológico global, lo que causó una oleada de extinciones (…). Puesto que parece que todavía somos incapaces de construir una sociedad industrial ecológicamente sostenible, la cacareada prosperidad de la generación humana actual supone costes terribles para otros seres sintientes y para las futuras generaciones humanas».

Para no poner en peligro una democracia, Harari expone cuatro principios básicos:

  1. Benevolencia. La recopilación de información debe usarse para ayudar a los humanos, no para manipularlos. Esto atañe tanto a bases de datos oficiales (datos médicos, de impuestos, etc.) como privadas. Empresas como Google y TikTok ganan millones explotando nuestra información. Muchos usuarios creen que sus servicios son gratuitos, pero en realidad están pagando con sus datos y su privacidad.
  2. Descentralización. Si toda la información se centraliza, aumenta el riesgo de usos peligrosos. Por eso, no se deben cruzar las bases de datos de la policía, con las de hospitales o las de compañías de seguros.
  3. Mutualidad. Si las empresas y los gobiernos democráticos aumentan la vigilancia de los ciudadanos, también se debe tener mayor transparencia sobre los gobiernos y las empresas.
  4. Posibilitar el cambio. Se deben evitar tanto las clasificaciones rígidas (del tipo de las castas en la India) como las manipulaciones extremas (del estilo de los lavados de cerebro de Stalin).

Hitler llegó al poder gracias al descontento general por una crisis que subió las tasas de paro durante tres años. Y sabemos que el mercado laboral del futuro sufrirá grandes cambios: robots, desempleo masivo por sectores, etc. Por esto, es fundamental educar adecuadamente a los jóvenes, no solo en capacidades técnicas, sino también en humanidades, en agroecología, en educación ambiental y, en definitiva, en ser personas, no meros trabajadores.

Profesiones que hoy vemos imposibles de robotizarse podrían serlo dentro de unos años (como el sacerdocio, por ejemplo). Los humanos sabemos que los ordenadores no pueden sentir dolor ni amor, pero las personas pueden llegar a tratarlos como si fueran seres sintientes. Se sabe que cuando establecemos una relación personal tendemos a asumir que el otro ente es consciente. «Así, mientras que científicos, legisladores y la industria cárnica suelen solicitar cargas de prueba imposibles con el fin de reconocer que vacas y cerdos son conscientes, por lo general los dueños de mascotas dan por sentado que su perro o su gato es capaz de amar o sentir dolor. La diferencia radica en que suelen tener una relación emocional con su mascota, mientras que los accionistas de las empresas agrícolas no la tienen con las vacas». En este sentido, recomendamos Hay alguien en mi plato.

«Una democracia tiene que cumplir dos condiciones: debe permitir un debate público y libre sobre cuestiones clave y debe mantener un mínimo de orden social y de confianza en las instituciones». Las redes sociales facilitan el debate, pero también permiten su manipulación. Las redes que pertenecen a empresas (como la red X de Elon Musk) permiten manipular que ciertos mensajes sean silenciados y que otros sean viralizados. Por eso, cada vez son más los ciudadanos que rechazan las redes corporativas y se pasan en masa a redes del fediverso (libres, sin control empresarial, sin publicidad, etc.).

Además, se sabe que en las redes «los bots constituyen una minoría nada desdeñable». Es decir, multitud de programas informáticos están lanzando y apoyando opiniones como si fueran humanos; lo cual contribuye a la manipulación y a la polarización de la sociedad. Los partidos políticos seguramente ya tienen su «ejército de bots capaces de trabar amistad con millones de ciudadanos y de servirse de esta intimidad para modificar su visión del mundo».

Los bots podrían crear lemas pegadizos, manifiestos políticos convincentes, líderes carismáticos y vídeos falsos de personas reales concretas. Harari propone prohibir esos vídeos, así como los bots, porque «la IA puede hacerse pasar por un humano, amenazar con destruir la confianza entre humanos y desgarrar el tejido de la sociedad». El filósofo Daniel Dennett sugiere que los gobiernos tendrían que ilegalizar a los humanos falsos, por las mismas razones que son delitos falsificar dinero y suplantar la identidad de otro humano. Un robot puede ayudar a un médico, pero no debería permitirse que se haga pasar por él.

Para Harari, en varios países del mundo los partidos conservadores están atrayendo líderes radicales que, de hecho, no son conservadores. El ejemplo más claro lo pone en Donald Trump el cual, según cuenta, ha «secuestrado» al partido republicano, rechazando cuestiones que nunca se han puesto en duda: los científicos, el sistema electoral, los servidores públicos, etc. Una posible explicación está en la polarización creada por poderosas corporaciones, que se amparan en la falta de transparencia de sus algoritmos para apoyar ciertas ideologías. Harari advierte: «cuando los ciudadanos pierden la capacidad de entablar una conversación y se ven unos a otros como enemigos, en lugar de como meros rivales políticos, la democracia se vuelve insostenible».

Derecho a una explicación

Hoy día, se pueden usar algoritmos informáticos para multitud de procesos importantes: conceder préstamos, diagnósticos médicos, sentencias judiciales, estrategias financieras… Además, «en la IA, las redes neuronales que avanzan hacia la autonomía son inexplicables». Por ello, se pide «consagrar un nuevo derecho humano, el derecho a una explicación». Cuando un algoritmo (o humano) tome una decisión que afecte a otro, este segundo tendrá derecho a exigir una explicación de la decisión y a ponerla en duda frente a una autoridad humana. Tenemos derecho a saber todo lo que se ha tenido en cuenta y qué peso se ha concedido a cada cosa.

Es probable que las decisiones de la IA sean más justas y tengan en cuenta más factores que las decisiones humanas, pero también pueden estar impregnadas de los prejuicios humanos o de tomar en consideración datos irrelevantes. Y además, también pueden generar monopolios. «En 2023, Google controlaba el 91,5% del mercado global de búsquedas». Y como tiene a su disposición más datos que nadie, puede (supuestamente) adiestrar y mejorar sus algoritmos mejor que nadie.

Los dictadores también podrían caer en el error de confiar demasiado en una IA. Dado que el software puede cometer los mismos errores que los humanos, no sería raro encontrar que sugieren, por ejemplo, acabar con los opositores (que podría incluir al propio dictador).

Otros riesgos de la IA: división, desigualdad…

Las grandes amenazas de la humanidad no son solo las armas físicas y biológicas. Tenemos un grave problema ambiental y multitud de peligros con las llamadas nuevas entidades. Y sin embargo, hay intereses en fomentar la división y la polarización. Como se ha dicho, la IA podría emplearse para generar noticias falsas virales con el objetivo de socavar la confianza general.

Todo esto demuestra que, como el cambio climático, «la IA también es un problema global» que podría hacer que la humanidad volviera a una era imperial y de colonización. Podrían crearse «imperios digitales en disputa», divididos «por un nuevo Telón de Silicio». Esta rivalidad haría aún más difícil regular «el poder explosivo de la IA».

El nuevo modelo de colonización podría no ser en exclusiva mediante fuerza militar, sino mediante datos. Una potencia podría conseguir información de multitud de otros países y, con ella, construir una IA valiosa. Los países pobres podrían ser solo fuentes de datos, pero no recibirían ningún beneficio, lo cual podría aumentar la desigualdad. Preocupados por esta nueva colonización digital, «muchos países han bloqueado lo que consideran aplicaciones nocivas», como algunas redes sociales. Por ejemplo, TikTok está prohibido en la India y también en todos los dispositivos relacionados con el gobierno estadounidense (funcionarios, contratistas…). Hay miedo a que potencias extranjeras consigan nuestros datos y a lo que puedan hacer con ellos.

Otro ejemplo: «el activo más importante de la industria textil es la información». Ya no son tan importantes las materias primas. Con buenos datos, puede predecirse lo que va a estar a la moda y adelantarse a la competencia. Y conforme los robots vayan siendo parte de la mano de obra barata, millones de obreros perderán sus puestos de trabajo, principalmente en países ya empobrecidos. De ahí la importancia de que, cuanto antes, empiecen los robots y los ordenadores a pagar impuestos mensuales como hace cualquier obrero.

La cooperación es la solución

Resumen del libro "21 lecciones para el siglo XXI" de Harari. En nuestro blog también encontrarás el resumen de su libro "Sapiens"

Lee también un resumen de este otro libro del mismo Harari.

«Mientras seamos capaces de conversar, podremos encontrar un relato compartido que nos acerque». En la naturaleza, la cooperación es tan importante o más que la competencia. Y a lo largo de la historia, lo que mejor ha hecho avanzar al ser humano es la cooperación entre distintos pueblos.

Ciertos líderes populistas exaltan el patriotismo y rechazan la globalización (el autor pone de ejemplo a Trump y a Marine Le Pen). Aquí, Harari resalta que eso es un error indicando por una parte que el patriotismo no debe ir de xenofobia y, por otra, que ser patriotas no excluye cooperar con los extranjeros por el bien común. La pandemia de COVID-19 nos dejó importantes lecciones. Una de ellas es la enorme fuerza de la cooperación internacional.

Lo que decidamos hoy respecto a la incipiente tecnología de la IA tendrá repercusiones en el futuro. Pensemos que los padres de la Iglesia, como Atanasio, decidieron incluir en la Biblia el texto misógino de I Timoteo y no el de Tecla, más tolerante, lo cual ha tenido sin duda gran influencia en los siglos posteriores.

«Debemos cuidarnos de adquirir una visión exageradamente ingenua y optimista (…). Irónicamente, a veces más información puede derivar en más cazas de brujas». Harari también nos advierte del error de irse al extremo opuesto y nos insta a «construir instituciones con mecanismos de autocorrección sólidos», dado que el error es algo siempre posible. Y concluye: «Si nos esforzamos, podremos crear un mundo mejor».

♦ Información relacionada:

  1. Lee otros libros resumidos para captar su esencia en poco tiempo. De este mismo autor te recomendamos estos:
  2. Máquinas y robots nos quitan el empleo pero mejoran nuestra vida.
  3. Crisis ecológica, conocimiento y finitud: Fracaso del ser humano como ser racional.
  4. Dos grandes errores de la humanidad (el segundo aún podemos remediarlo).
  5. Algunos libros del editor de Blogsostenible y de Historias Incontables.
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Laguna de Soliva y su entorno: un refugio de biodiversidad amenazado por el Ayuntamiento de Málaga

Laguna de Soliva, Málaga, un espacio con gran biodiversidad amenazado por construcciones y carreteras, planificadas por el Ayuntamiento de la capital (es del PP). Para más info, tienen un grupo en FB: https://www.facebook.com/laguna.solivaLa laguna de Soliva y su entorno es un lugar donde brota el agua freática. La biodiversidad prospera integrada en la ciudad de Málaga. Como ocurre con otros espacios naturales de esta provincia, esta laguna y su entorno están amenazados por la urbanización sin mesura.

Los vecinos están organizados y dispuestos a batallar por la protección de este espacio en el que se han contabilizado más de 120 especies solo de aves. El partido que gobierna el ayuntamiento (el PP) rechaza conservar el paraje con la excusa de que están previstas cerca de tres mil viviendas (pero solo la mitad serán protegidas). Sin embargo, a escasos metros de allí, está Los Asperones, uno de los lugares chavolistas más necesitados de España. ¿Por qué el ayuntamiento no propone construir allí viviendas dignas? ¿Quiere servir a la ciudadanía o generar beneficios a las constructoras?

¿Qué zona debería conservarse?

La laguna de Soliva está junto a la Avenida Escritor Antonio Soler. Esta balsa y sus alrededores, hasta la laguna Jauría de Canes más al norte, albergan una biodiversidad muy interesante y una red de senderos para caminar y observar con facilidad multitud de especies de fauna y flora. Entre ambas lagunas hay olivares centenarios (uno de ellos al final de la calle Catedrático Cristóbal Cuevas). Estos olivares son de los escasos que ya quedan, a pesar de que hasta hace pocos años llenaban todo el oeste de la ciudad. El plan del ayuntamiento implica talar demasiados de estos árboles.

Zona mínima a proteger de la Laguna de Soliva y su entorno (Málaga)

Zona mínima a proteger de la Laguna de Soliva y su entorno (Málaga). Pincha para ampliar.

Aunque ambas lagunas tengan un origen artificial (extracción de áridos), ahora tienen un importante valor natural e histórico. La zona que debería conservarse en su estado natural está formada por, al menos, la que se muestra en el mapa adjunto, la cual tiene dos áreas:

  1. Laguna de Soliva y el olivar que hay al norte de ella (limitando al oeste por el camino Medioambiental, al sur por la A-7076 y la mencionada Avenida Escritor Antonio Soler, y al este por la barriada de Soliva y la Avenida Pintor Rodrigo Vivar).
    • Al este de esta zona está el molino de Soliva y el arroyo de las Cañas, tramo que también debería respetarse, evitando encementarlo como está cuando llega al polígono de El Viso. Encementar un río es sinónimo de matarlo. Por eso, este arroyo —como el Guadalmedina— debería renaturalizarse en todo su recorrido.
    • Al oeste de la laguna encontramos la zona replantada del vertedero, gracias al impagable esfuerzo de la asociación Almijara.
  2. Corredor verde que une la laguna de Soliva con el parque de la Laguna de la Barrera. Estos pasillos son muy importantes para el movimiento de las distintas especies de fauna y flora. Se incluye la charca de la Culebra y buena parte del arroyo del mismo nombre, así como las zonas aún sin construir. Por supuesto, se pueden respetar las construcciones que ya hay (depósitos de agua, La Píndola, etc.), pero deberían evitarse nuevas infraestructuras. En este corredor podría hacerse un parque de ocio para los vecinos. Por cierto, el parque de la Laguna de la Barrera fue protegido gracias a otra lucha similar de los malagueños.
El plan de urbanización actual destruiría la laguna de Soliva y el olivar adyacente.

Plan de urbanización actual, que destruiría la laguna de Soliva y el olivar adyacente. Pincha para ampliar.

Además de estas dos zonas, consideramos que también sería importante proteger:

  1. Laguna de la Jauría de Canes incluyendo el olivar que hay al sur y una era que se conserva en muy buen estado junto al camino del norte.
  2. Un corredor verde que una las dos lagunas de una anchura mínima aproximada de 400 metros.

La zona conocida como Lagar de Oliveros (zonas aledañas a Residencial Albamar en la calle Caronte) podrían urbanizarse para dar cabida a las viviendas previstas.

El error más grave del plan actual es construir una nueva carretera que pasaría sobre la laguna de Soliva, así como urbanizar todo el olivar centenario que hay al norte de la misma. Es absurdo construir esa carretera cuando justo al lado está el actual Camino Medioambiental, que podría ampliarse si fuera preciso.

El molino de Soliva

Junto al arroyo de las Cañas encontramos acequias y el molino de Soliva, un antiguo molino hidráulico de rodezno (aceña) que aún conserva su acueducto. Este conjunto —auténtico patrimonio histórico-hidráulico— está ya en el Catálogo de Edificios Protegidos del PGOU de Málaga (desde 2010), pero debería restaurarse y ponerse en valor. Esta protección considera la zona arqueológica de tipo 1, quedando prohibida cualquier operación de desarrollo. Es decir, no es posible edificar ni urbanizar en el lugar, lo cual ya nos indica el importante valor etnográfico que este patrimonio representa.

El molino conserva importantes elementos de su estructura como son la balsa de contención de agua, la atarjea (conducto de agua), y la torre o cubo, que alberga dos saetines para la caída del agua. Todo esto tiene un indudable valor arqueológico y corre un importante riesgo de deterioro porque la administración responsable ni siquiera ha procedido a la consolidación y la recuperación de las estructuras. A pesar de los daños que ya presenta, la imponente estructura de su cubo a modo de torreón y la belleza del enclave no dejan indiferente a nadie.

¿Cómo se debe conservar toda esta zona?

Siguiendo los métodos más modernos de conservación natural, lo mejor es respetar la naturaleza y dejar que sea ella misma la que se gestione: renaturalizar. Es decir, las actuaciones a realizar en la zona deberían ser mínimas, lo cual también abarata costes. El concepto de «actuación mínima» puede incluir operaciones como las siguientes:

  • Instalar carteles informativos con mapas y educación histórico-ambiental.
  • Arreglar poco algunos senderos (si se estima oportuno para facilitar los paseos).
  • Plantar algunos árboles (no demasiados).
  • Situar casetas de observación de fauna.

Se debe evitar todo tipo de solería que cubra el suelo natural, así como bancos, farolas, papeleras u otro tipo de mobiliario urbano. La contaminación lumínica de las farolas molestaría demasiado a la naturaleza. Estos elementos, sí podrían tener cabida en el parque que se sitúe en el corredor hacia la Laguna de la Barrera. El objetivo ideal sería dejar la laguna y su entorno como espacio autogestionado por la naturaleza.

La figura de protección exacta es lo de menos (Parque Forestal, Parque Periurbano, zona renaturalizada…). Lo importante es el interés en que la zona conserve su hábitat y construya su propio destino. La naturaleza ha demostrado que sabe de conservación más que la ingeniería forestal.

Concluyendo

Los humedales desempeñan un papel fundamental en el ciclo del agua y, por tanto, son —y serán— importantes en un escenario de crisis climática. Estos hábitats son el hogar para una amplia variedad de especies de flora y fauna. Meter excavadoras y ladrillos supondría perder otro espacio natural de los que ya quedan pocos en Málaga (véase el caso de Arraijanal). Incluso aunque un humedal se seque por temporadas, no pierde su valor, y menos en la región mediterránea, donde el clima hace que las sequías sean naturales.

Por otra parte, Málaga necesita espacios verdes como estos para afrontar tanto la crisis climática (que en toda Andalucía es de alto riesgo) como el efecto isla de calor (que ya es muy alarmante en la ciudad). Otro espacio amenazado por el cemento es el BUM (Bosque Urbano de Málaga). Esta ciudad tiene que parar la deriva urbanística salvaje —y de lujo— y conseguir viviendas para gente corriente, apostar por conservar las zonas valiosas y promover un turismo sensato.

Algunos pensarán que pretendemos conservar un territorio demasiado grande. Son los mismos que no ponen límites cuando se trata de destruir la naturaleza. Si queremos merecer vivir en esta tierra, tenemos que ejercer el derecho a conservarla y protegerla.

El PP puede seguir su senda de oposición y destrucción a todo lo natural, pero son los vecinos los que elijen al alcalde y los que están organizados en la Plataforma Parque Forestal El Atabal–Laguna de Soliva para exigir que se conserve la laguna de Soliva y todo su amplio entorno. Esta plataforma ciudadana tiene un grupo de Telegram, otro de WhatsApp, página en Facebook y multitud de actividades en marcha: charlas gratuitas en colegios, plantaciones de árboles, visitas en grupos, campañas de limpieza en la zona, entre otras.

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La naturaleza está de oferta. ¿Sabes cuánto vale?

Es triste tener que justificar que la naturaleza es valiosa para los humanos. Es triste pero necesario. Así, aunque algunos no necesitamos argumentos económicos para respetar la naturaleza, se ha cuantificado lo que se gana cuando se conservan algunas especies y se mantienen unos ecosistemas concretos (en dinero, en empleos, etc.).

Creemos que basta conocer mejor el funcionamiento de la naturaleza —del mundo— para entender que esos cálculos no tendrían que ser necesarios. A este propósito sirve el informe de la ONU titulado Evaluación de los Ecosistemas del Milenio (2005). Los servicios ecosistémicos se agrupaban ahí en cuatro categorías o, en otras palabras, cuatro familias de ventajas que nos regala la natura:

  1. Soporte. Son servicios que se requieren para que la vida exista, tales como la formación del suelo o la depuración del agua. Ya hablamos en otros lugares de la importancia del suelo y del agua.
  2. Provisión. La Tierra nos provee de multitud de recursos que queremos: agua, alimento, fibras, medicamentos, madera, etc.
  3. Regulación. Está bien demostrado que la naturaleza regula la vida —los ecosistemas— mejor que el ser humano (aunque les cueste admitirlo a algunos ingenieros de montes). Aquí se incluyen, entre otros, los procesos para controlar las (mal) llamadas plagas, los de regeneración o descontaminación, la protección ante eventos climáticos extremos (humedales, manglares…) y la polinización para que la vida continúe.
  4. Cultura. Los elementos naturales (paisajes, árboles, montes, animales, plantas, gargantas, lagunas…) tienen significados culturales o espirituales. Lo natural tiene un enorme valor estético y recreativo.

La vida —humana o no— sería imposible sin estos servicios ecosistémicos. Resaltar esto es importante porque ayuda a comprender que todo lo que dañe o perjudique tales procesos debe ser, sencillamente, evitado o, al menos, cuestionado y muy bien evaluado, justificado, informado y consensuado.

Demasiadas veces se aprueban proyectos justificados con supuestos beneficios para una minoría cuando el objetivo es provocar solo grandes ganancias a unas pocas empresas. Destruimos nuestra Tierra —nuestro futuro— para dar regalos —presentes— a unos pocos, que los despilfarran en lujos que, a su vez, contribuyen al desastre.

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La vivienda digna es también un tema de justicia ambiental

Tener vivienda es un derecho. Lo recoge la Declaración Universal de Derechos Humanos (art. 25.1) y la Constitución española (art. 47). Sin embargo, es un derecho que está —como el clima— en crisis.

La vivienda ha subido de precio —exageradamente— más que los salarios. Una noticia dijo hace cinco meses que, para comprar una residencia en España, se necesitaban 250 sueldos mensuales (casi 21 años de trabajo). Compárese ese dato con los 14 sueldos que eran necesarios en los años 60. Los alquileres tampoco están baratos en España: han subido un 57% desde 2015. Los españoles destinan de media el 40% de su salario a pagar el alquiler, lo cual es —bajo todo punto de vista— una auténtica barbaridad (Europa recomienda que no se supere el 30%). Ante esta situación, propietarios y bancos quieren hacer su negocio. El problema es que abusar es legal.

En España se ha construido mucho (mucho mucho). Tanto, que hemos sufrido varias burbujas inmobiliarias, con graves consecuencias sociales y ambientales. Y cada vez que se habla de esta crisis de vivienda, no faltan lumbreras (del PP, por ejemplo) que quieren solucionar el problema construyendo más. La teoría es tan simplona que convence a los que piensen poco: si aumenta la oferta bajarán los precios. Y eso es falso porque afectan otras circunstancias más importantes.

La vivienda es, hoy, un bien tan codiciado, que no son pocos los que lo usan para enriquecerse exageradamente: para especular. Entonces, si se construyen más casas, no las comprarán los que más las necesiten, sino los que tengan dinero suficiente para ello: para invertir, ¿les suena?. Y el problema de tener un hogar en el que vivir seguirá existiendo. Por eso, en España no solo aumentan los propietarios que tienen varios inmuebles, sino que también crecen los grandes tenedores, los fondos buitre y las empresas que se hacen con edificios completos para alquilarlos a turistas o a cualquiera que pague bien.

Las ciudades insostenibles se van expandiendo, eliminando ecosistemas, talando bosques, eliminando cultivos y creando más zonas de lujo que viviendas para gente joven y que las necesite de verdad. Se hacen urbanizaciones muchas veces dispersas, con piscinas y hasta con campos de golf, aunque no haya agua (mirad en Málaga…). Y mientras, en los barrios hay pisos vacíos, edificios abandonados, en ruinas. Los jóvenes son expulsados porque no pueden pagar una habitación en su propio barrio y no es raro que también los mayores se vean obligados a mudarse (gentrificación).

Decálogo de medidas: ¿Te atreves a soñar?

  1. Crear viviendas públicas dignas a precios asequibles debiera ser una prioridad de cualquier gobierno. Las propiedades públicas serán alquiladas a precios asequibles, y se mantendrán siempre públicas, cosa que en España no se ha hecho.
    • Casi el 100 % de los cientos de miles de viviendas públicas construidas en España están ahora en manos privadas, contribuyendo al negocio y a la especulación privadas. Deberíamos copiar el modelo de Viena, un sistema de éxito que dedica todos los años dinero público a viviendas que jamás se privatizan.
    • En España el gasto público en vivienda ronda el 0,15% del PIB. En Europa es el 0,55%.
    • No se trata solo de construir residencias públicas nuevas, sino también de comprarlas (de segunda mano) para fijar precios sensatos, adelantándose así a empresas y fondos de inversión.
  2. Potenciar las cooperativas de vivienda sin ánimo de lucro, una forma simple de bajar los precios.
  3. Educar y mejorar en eficiencia energética. Las ayudas para paneles solares (térmicos y fotovoltaicos) no se deben otorgar a quién los instale, sino a quien no pueda instalarlos. En otro caso, las ayudas se las llevarán quienes no las necesitan.
    • Como dice Greenpeace, «la mala eficiencia energética y la dependencia de nuestros hogares respecto a los combustibles fósiles agravan la pobreza energética y la crisis climática». Si dedicas más del 10% de los ingresos del hogar a sufragar la factura energética entras en la definición de pobreza energética.
    • Además, las viviendas bien construidas son los primeros refugios climáticos, necesarios para afrontar las altas temperaturas que nos asfixiarán cada vez con más frecuencia.
    • La prohibición del corte de suministros a personas en situación de vulnerabilidad debe ser avalada por ley de forma permanente.
  4. Dedicar recursos a la rehabilitación de viviendas y evitar que haya edificios ruinosos en medio de un barrio. Se deben cuidar aspectos tales como el aislamiento térmico, la seguridad, viviendas de cero emisiones, transportes, etc. Además, hay siete medidas necesarias para una ciudad sostenible y justa, las cuales deben aplicarse de forma inmediata.
  5. Controlar los precios de los alquileres. No es una solución fácil ni mágica, pero Barcelona lo ha hecho con éxito (aunque el resultado podría haber sido mejor).
  6. Eliminar pisos turísticos en zonas tensionadas (o reducirlos drásticamente). No es razonable que unos pocos se enriquezcan mientras otros no pueden ni vivir de forma razonable.
  7. Regular los factores económicos directos, como reducir impuestos y aumentar las desgravaciones fiscales a compras, y sobre todo al alquiler, de viviendas para personas de bajos ingresos. Esta es una forma simplona de reducir los precios, pero no olvidemos que ese dinero se retrae de las arcas públicas, dinero que se necesita para colegios, hospitales, casas… y también para armas. Por otra parte, siempre y en todos los casos de impago de hipotecas, la entrega de la vivienda debe significar la desaparición de la deuda con el banco.
  8. Evitar viviendas vacías. Se entiende que un piso vacío es aquel que lleva dos años deshabitado. Algunos ayuntamientos han subido el IBI de estas viviendas hasta un 50%, lo cual incentiva que los propietarios tengan interés en alquilar.
  9. Limitar las compras de viviendas en zonas tensionadas por parte de personas (o empresas) que no las necesiten para su propia vida.
  10. Aumentar los impuestos a grandes tenedores (multipropietarios). Se puede respetar que alguien tenga dos o tres viviendas, pero a partir de la cuarta en zonas tensionadas, los daños sociales son suficientemente grandes como para justificar subir mucho los impuestos. Si conseguimos que ser multipropietario no sea muy rentable, conseguiremos bajar los precios de la vivienda.

Los que defienden mucho la Constitución como un libro que nos une a los españoles, a veces no parece que estén interesados en que se cumpla lo que establece. Tal vez ni la han entendido (suponiendo que la hayan leído).

Los derechos no existen de forma natural. La naturaleza tiene leyes, como la de la gravedad, pero no derechos, los cuales dependen de acuerdos colectivos. Por tanto, no hay ningún derecho que esté garantizado mañana. Entonces, cada día, debemos defender y educar en la necesidad de respetar esos derechos. Es mejor para una mayoría, frente a una minoría que supone que se beneficiará si les permitimos violar los derechos de los demás.

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