Obsolescencia Programada: Consumir, desechar y destruir

Rafael Toro Ruiz (@RToruiz), estudiante de periodismo

La generación de residuos tecnológicos destruye ecosistemas y recursos naturales.

Consumismo y obsolescencia programada: Dos términos que van de la mano. Dos tendencias perjudiciales para los ecosistemas mundiales. La sociedad se está convirtiendo en cómplice de un sistema engañoso que incita al consumo severo de todo tipo de productos, con la intención de ver aumentados los beneficios económicos de las grandes empresas multinacionales, empresas que, de la mano de la globalización, son hoy las encargadas de dictar las reglas del juego.

Un chaval que decide cambiar habitualmente su teléfono móvil, una empresa que decide renovar los ordenadores de sus oficinas, un instituto que decide adquirir nuevas impresoras de mayor calidad o una familia que decide comprar electrodomésticos nuevos para su hogar. Estas situaciones son ejemplos de cómo se producen cada año millones de toneladas de residuos tecnológicos y basura peligrosa. Y nuestro sistema es cómplice de ello.

La “obsolescencia programada” se refiere a adelantar por parte de las empresas el fin de la vida útil de un producto para que el consumidor se vea obligado a comprar otro. La sociedad aún no es plenamente consciente de que el consumismo de tecnología, unido al acortamiento de la vida útil de los productos, conducen a una contaminación cada vez mayor del medio ambiente, incluyendo la destrucción de ecosistemas en los países del tercer mundo, tanto por la extracción masiva de los diferentes recursos naturales necesarios para la fabricación, como por su desecho final.

Nuestro sistema actual, con las grandes empresas y los medios de comunicación como actores destacados, pretende hacer pagar al consumidor muchas veces en su vida por un mismo producto con modificaciones ínfimas o innecesarias. Pero, realmente, ¿este hecho es nuevo? Rotundamente no. Antecedentes de todo tipo explican el nacimiento y la consolidación de esta tendencia tan perjudicial. La obsolescencia programada es fruto de la revolución comercial, la acumulación del capital y los avances tecnológicos, así como, de la aparición del capitalismo financiero y del liberalismo económico. El “American way of life” nacido en EE.UU., poco a poco, se adentró en la sociedad. La felicidad y el bienestar basado en el consumismo eran ya reglas básicas en los años 60.

No te pierdas este breve documental animado sobre la obsolescencia programada y percibidaLa obsolescencia programada es una práctica demasiado habitual en la industria actual y sabemos que las autoridades la toleran: “Son los consumidores los que deberían exigir que se pongan multas a las empresas para evitar esta forma de fabricar productos”, expresa con preocupación el colectivo malagueño Aulaga. Todo esto conlleva un beneficio económico para la industria, aunque tiene un impacto muy negativo sobre los recursos disponibles y los ecosistemas mundiales. “Esto no tiene en cuenta la realidad de nuestro planeta finito en el que ni los recursos ni la energía son infinitos”, afirma Fran Pérez, de Ecologistas en Acción. La obsolescencia programada bebe hoy del sistema capitalista, que usa como pozo sin fondo los recursos de los países empobrecidos. Una vez que el primer mundo disfruta de dichos recursos, estos vuelven al tercer mundo en forma de basura contaminante: “Esto perpetua una gran rueda de miseria, problemas de salud, económicos y ambientales”, expresa Fran Pérez.

Según la ONU, generamos unos 50 millones de toneladas de residuos electrónicos al año, la mayor parte de ellos producidos en Occidente, que van a parar a países en vías de desarrollo, donde se apilan sin control. Esta basura electrónica se reparte entre dos grandes vertederos: Ghana (África) y Guiyu (China). La primera y más impactante consecuencia de esto es la destrucción de los ecosistemas. La basura sustituye a la fauna y a la vegetación. La riqueza ambiental se ve sumergida en millones de residuos apilados sin control, provocando desde la contaminación de aguas subterráneas con metales pesados y otros tóxicos, hasta la contaminación del aire en caso de que estos residuos se quemen, pasando por la extracción severa de recursos y la destrucción de ecosistemas.

Es necesario sumar a lo anterior la generación de residuos no biodegradables. Si bien, muchos de los componentes que se usan para fabricar los diferentes productos electrónicos no son tóxicos cuando el aparato es útil, esto cambia radicalmente cuando el aparato se desecha. Esto pasa principalmente con plásticos, vidrios, baterías o pantallas LCD, elementos perjudiciales tanto para la salud como para el medio ambiente, por contener productos químicos tóxicos cuando se liberan al medio.

Pero, sin duda, la consecuencia número uno de la obsolescencia es el abuso extremo de los recursos naturales. Teniendo en cuenta la baja tasa de reciclado, el sistema de producción se convierte en una “extracción continua y desenfrenada”, definido así por Fran Pérez. La mayoría de productos tecnológicos necesitan para su fabricación la extracción de metales y minerales como cadmio, cromo, mercurio o coltán, entre otros, recursos considerados no renovables.

Cuando se habla de obsolescencia programada, lo que más chirría en la actualidad es la dudosa voluntad de la UE para solventar el problema, así como el desconocimiento generalizado de la sociedad, que toma en muy pocas ocasiones la iniciativa para exigir a sus dirigentes cambios a este respecto. El caldo de cultivo de todo esto es que los gobiernos occidentales, más allá de tomar medidas o no para parar la obsolescencia programada y de velar por el interés general de la ciudadanía, en demasiadas ocasiones “se decantan más por favorecer los intereses de las empresas multinacionales”, afirma Aulaga.

En octubre de 2014 un país europeo mostró sus primeros deseos de luchar contra este fenómeno. El parlamento francés aprobó, dentro de la Ley de Transición Energética, multas de hasta 300.000 euros y penas de cárcel de hasta dos años para todos aquellos fabricantes que programaran de manera consciente el fin de la vida útil de sus productos. Esta normativa se convertiría en la primera legislación europea que reconocería, de manera abierta y sin tapujos, la existencia de la obsolescencia programada. Pero el intento fue en vano. Las medidas asomaron pero, rápidamente, volvieron a esconderse y nadie ha sido condenado aún. Dos años después de la aprobación de esta medida francesa, el resto del continente sigue prácticamente igual, España incluida.

Como afirman diferentes asociaciones ecologistas, en nuestro país hubo un momento en el que la sociedad parecía ser consciente del problema. Todos querían imitar la nueva normativa surgida en Francia pero, pese a que todo indicaba que España sería otro de los países en controlar de manera férrea a las empresas “tramposas”, llegamos a 2016 sin una normativa en este sentido. Hay voces, pequeños colectivos que lo intentan, aunque una vez más queda en evidencia la falta de firmeza de nuestro gobierno en este aspecto. “Para parar la destrucción de ecosistemas debemos comenzar deteniendo la rueda consumista de la obsolescencia programada. «El mejor residuo es el que no se genera» debería ser el eslogan de una humanidad coherente con sus actos y empática con el medio que la rodea”, afirma Fran Pérez.

Teniendo en cuenta el plan llevado a cabo por Francia, en los últimos meses se ha dejado ver alguna intención para fomentar la lucha contra la obsolescencia programada. Recortes Cero–Los Verdes fue una de las pocas candidaturas ecologistas que se presentó a las elecciones generales en España en 2016. En su programa reservó un espacio donde aboga por conseguir una “España ecológica y socialmente justa”. Esta candidatura incorpora la propuesta de legislar para “prohibir por ley la obsolescencia programada”. Pretenden así poner en marcha un nuevo modelo de mercado centrado en la sostenibilidad y el respeto al medio ambiente.

Todavía son pasos insuficientes y voces demasiado débiles. La obsolescencia programada genera innecesariamente cientos de miles de residuos que podrían evitarse. España es uno de los países con mayor protagonismo, pues sus 800.000 toneladas anuales de residuos electrónicos no pasan desapercibidas. Las soluciones no llegan y el reloj corre en contra de la sociedad y del medio ambiente.

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7 puntos para cerrar las nucleares españolas en 2024

Informe Greenpeace sobre el cierre de nucleares españolasUn estudio publicado por Greenpeace revela el impacto económico en empleo y PIB que tendría el desmantelamiento de las centrales nucleares en España.

Para producir electricidad, España tiene fuentes mejores que la energía nuclear. Los 8 reactores nucleares españoles son ya viejos (33 años de media) y cerrarlos tiene ventajas importantes.

La central de Garoña (Burgos) es la más vieja y lleva años parada. Es complicado que vuelva a funcionar por motivos económicos, aunque el PP ha dejado claro su deseo de que vuelva a generar electricidad y basura nuclear. Por otra parte, el último reactor en caducar es el de Trillo (Guadalajara) cuya licencia acaba en 2024. El resto son: Almaraz-1 y 2 (Cáceres) y Vandellós-2 (Tarragona), que caducan los tres en 2020, y Ascó-1 y 2 (Tarragona) y Cofrentes (Valencia), que caducan en 2021 (aunque las fechas de la wikipedia son distintas).

En definitiva, tenemos hasta 2024 para planificar el cierre de todas las centrales nucleares en el país del sol. Argumentos no faltan y tampoco falta ni sol ni viento.

Muy resumidamente, las conclusiones del estudio son:

  1. No se deben conceder nuevas licencias, ya que la energía nuclear no es competitiva y genera residuos radiactivos que hay que gestionar durante demasiado tiempo. El Plan General de Residuos considera 40 años como edad máxima y alargar la vida de las centrales supone aumentar los costes de mayores cantidades de residuos radiactivos cuyo coste pagamos entre todos (Greenpeace pide modificar la Ley 15/2012 para que sean los titulares de las centrales nucleares quienes asuman en su totalidad estos costes). Aplazar 10 años el fin de estos reactores supone encarecer en más de 769 millones de euros la factura de la gestión de residuos nucleares, según ha calculado el Tribunal de Cuentas.

  2. El desmantelamiento de las centrales lo tienen que asumir por ley las empresas propietarias y para ello tienen que pagar un fondo mientras las centrales están funcionando. Aunque la vida de las centrales está llegando a su fin, el fondo no llega al 30% de los 20.200 millones de euros previstos. Las empresas eléctricas atómicas deben ponerse al día para respetar el principio de justicia intergeneracional. Por otra parte, el desmantelamiento dura entre 10 y 15 años. O sea, para desmantelar una central hay que emplear entre el 25 y el 50% del tiempo de vida de la misma. Este proceso creará entre 90.000 y 100.000 empleos, pero serán temporales en su mayoría. Las cifras varían dependiendo de si finalmente se construye un ATC (cementerio nuclear) como quiere fervientemente el PP, o bien, se almacena la basura nuclear en las actuales centrales nucleares, como pide Greenpeace, que ve el ATC como una mala opción. Ya que las centrales nucleares están contaminadas, ¿para qué gastar dinero en construir un ATC y contaminar otro lugar?

  3. La sustitución de la energía nuclear por otras fuentes supondrá la creación de más de 209.000 empleos para la construcción de los nuevos generadores. Este empleo también será en parte temporal.

  4. Empleo en energía eólicaLos nuevos generadores de energía renovable requieren unos 6.800 empleos MENOS que su equivalente en energía nuclear. Esto se debe a que no hay que gestionar combustible nuclear ya que el recurso energético de las renovables es gratis. En definitiva, las renovables son más eficientes: Producen más energía con menos mano de obra. Esto supone que se pierden 3.900 empleos al final de esta transición. La pérdida de horas de trabajo de una sociedad moderna, automatizada, informatizada y con energía renovable debe compensarse con una reducción en la jornada laboral para que haya empleo para todos. Sin embargo, otras fuentes sugieren que, en general, las renovables requieren más empleos.

  5. Empleo en energía solarEl impacto en el PIB del desmantelamiento y sustitución de la energía nuclear supondrá unos 22.000 millones de euros. Pero lo importante no es el PIB sino la transición a una economía más verde y más saludable. Greenpeace no tiene en cuenta en este informe los ahorros en sanidad de una transición a las renovables. Curiosamente, una mejora en sanidad, que es buena para la sociedad, es mala para el “crecimiento económico” (medido con el Producto Interior Bruto, PIB), porque el PIB es una pésima medida de bondad económica. Por eso, todos deberíamos dejar de hablar de PIB y empezar a hablar de, por ejemplo, IPG.

  6. Revitalizar las comarcas de las centrales nucleares para hacer una transición sensata. Las inversiones verdes son las únicas sostenibles a largo plazo.

  7. Crear un marco regulatorio previsible y estable que haga atractiva la inversión en renovables y en eficiencia, cosa que es precisamente todo lo opuesto a la política energética del presidente Rajoy y de su ya dimitido amigo Soria. La Fundación Renovables pide al nuevo gobierno una ley de transición energética y un ministro dialogante.

Conclusión: Si hacemos las cosas bien, España se librará de sus reactores nucleares en 2024. Podemos hacerlo recuperando la senda de las energías renovables, senda perdida durante el primer gobierno de Rajoy. Si queremos, España podría acabar con su dependencia de combustibles fósiles y nucleares. La pregunta es: ¿Queremos?

Más información:

  1. El inevitable cierre de las centrales nucleares españolas: una oportunidad económica y social, por Greenpeace.
  2. Argumentos Aplastantes CONTRA las Centrales Nucleares.
  3. ¿Son Defendibles las Centrales Nucleares? Los 2 argumentos a favor de la energía nuclear.
  4. Medidas alternativas al PIB: el Crecimiento Económico no implica Crecer en Bienestar.
  5. IPG, un PIB Alternativo, para Medir y Decidir Bien: NO QUEREMOS CRECER COMO CHINA.
  6. La Vergonzosa Política Energética del Gobierno de Rajoy: La dimisión de Soria no es suficiente.
  7. Ventajas e Inconvenientes de las Energías Sostenibles: Las Renovables no siempre son Ecológicas.
  8. El origen de nuestros combustibles: España compra el 65% del gas y petróleo a países conflictivos o en guerra.
  9. Un Cementerio Nuclear (ATC) es una Mala Inversión.
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Libro animalista: “La elefanta que no sabía que era una elefanta” de Laurel Braitman (Resumen)

El título original es

El título original es “Animal Madness: How anxious dogs, compulsive parrots and elephants in recovery help us undestand ourselves” (La locura de los animales: Cómo perros ansiosos, loros compulsivos y elefantes en recuperación nos ayudan a entendernos a nosotros mismos).

Laurel Braitman, doctora por el MIT, documenta en este libro (Urano, 2015) multitud de ejemplos y experiencias que demuestran algo que ya sabía Charles Darwin, que los animales también sufren problemas emocionales. Los problemas psicológicos también afectan al reino animal (locura, tristeza, depresión, alegría, tormento…). Los datos demuestran que los humanos no somos tan diferentes. Parece que esos datos molestan a algunos porque eso les obligaría a dar un trato más digno a los animales.

Braitman afirma quecualquier animal con capacidades mentales puede sufrir algún trastorno mental. Las causas pueden ser, como las humanas, múltiples (abusos, maltratos, soledad…). Ella ha documentado problemas psicológicos en gorilas, caballos, ratas, perros, delfines, loros, focas, elefantes, conejos, bonobos… Muchos compartían hábitats con otros animales sin trastornos mentales (a los que se les suele llamar “normales”).

El filósofo Descartes sostuvo que los animales eran autómatas carentes de sentimientos y autoconciencia (atributos que eran sólo del ser humano, a imagen y semejanza de Dios). El golpe más duro contra esto fue de Darwin, especialmente en “La expresión de las emociones” (1872) y en “El origen del hombre” (1874) en el que escribió:

El hombre y los animales superiores, en especial los primates, poseen unos cuantos instintos en común. Todos poseen los mismos sentidos, intuiciones y sensaciones, similares pasiones, afectos y emociones, incluso las más complejas, como celos, sospecha, emulación, gratitud y magnanimidad; practican el engaño y son vengativos; a veces son susceptibles al ridículo, e incluso tienen sentido del humor; muestran admiración y curiosidad (…). Individuos de la misma especie varían en intelecto desde la imbecilidad absoluta hasta la máxima excelencia. También se hallan expuestos a padecer locura, aunque con menos frecuencia que en el caso del humano.

Coetáneo de Darwin, el médico naturalista escocés, William Lauder Lindsay, combinó su experiencia con enfermos mentales con su interés en los animales, escribiendo un libro en el que describe multitud de trastornos mentales, junto con actos de tristeza o heroísmo en animales.

Demostrado: Los animales tienen emociones

El neurocientífico Jaak Panksepp demostró con un detector de ultrasonidos para murciélagos que las ratas emiten sonidos de placer (risas) cuando se les acaricia, se aparean, juegan o se les da comida (ver vídeo). Por otra parte, emiten un sonido distinto en situaciones negativas (como cuando están asustadas o se pelean). Este científico afirma que los mamíferos son capaces de sentir similares sentimientos que los humanos, aunque pueden ser diferentes dadas las distintas capacidades y sentidos en cada animal (diferencias en el olfato, oído…).

El etólogo Marc Bekoff ha documentado desde chimpancés compasivos hasta hienas arrepentidas; el primatólogo Frans de Wall escribió sobre el altruismo, la empatía y la moralidad en bonobos y otros simios; también se ha demostrado la capacidad de los perros de reflejar las emociones de sus dueños, y también que abejas, pulpos, gallinas e incluso moscas de la fruta tienen emociones. La pregunta ahora no es si los animales tienen emociones, sino su clase y el porqué.

Respecto a la autoconciencia, cada vez es más larga la lista de especies en las que se sabe que esa autoconciencia realmente existe. Bien es cierto que en otros casos las pruebas no son concluyentes.

Braitman afirma que es difícil crear una lista de emociones animales cuando ni siquiera hay consenso sobre las emociones humanas. Paul Ekman creó la lista más famosa de emociones humanas básicas (ira, miedo, tristeza, placer, aversión y sorpresa), pero a esa lista se pueden añadir otras como la excitación, la vergüenza, el alivio, los celos, el amor… (o la intriga, que añadimos nosotros).Darwin abogaba por tratar bien a los animales

Aunque los científicos tienen cuidado de no antropomorfizar a los animales, ya que los sentimientos y emociones no son, tal vez, iguales a los humanos, la comparación es inevitable, pues compartimos muchas cosas. Braitman afirma que “hemos heredado la costumbre de no querer identificarnos con otros animales, y esta actitud no es útil y ya va siendo hora de descartarla“. Por ejemplo, Skinner tomó unas palomas enjauladas a las que alimentaba con alpiste dispensado regularmente por una máquina. Al tiempo, las palomas empezaron a comportarse extrañamente como si creyeran que repitiendo ciertos movimientos el alpiste caería de nuevo. Este “pensamiento mágico” también es frecuente en humanos (muchos deportistas hacen gestos o visten prendas que creen que les traen suerte).

Muchos científicos han demostrado en sus experimentos (a veces inhumanos) que hay más semejanzas entre humanos y animales que diferencias (Harlow, Spitz, Pavlov…). Por ejemplo, observaron las enfermedades que ocasionaban la falta de cariño en primates de pequeña edad (al igual que en niños).

Animales con enfermedades psicológicas como los humanos

Algunos perros que han vivido desastres, maltratos, guerras o rescates han desarrollado un TEPT (Trastorno por Estrés Post Traumático), algo que no es extraño para muchos expertos. “Es imposible demostrar si esos animales estaban sintiendo lo mismo que los humanos diagnosticados con TEPT, pero hay que tener en cuenta que no existe una sola experiencia humana del TEPT que sea idéntica a otra“. Incluso las mismas técnicas usadas para recuperar animales han funcionado en personas.

Los animales sufren en los circos y no han elegido trabajar ahí.

La locura es sólo posible en mentes con inteligencia. En animales se ha abusado del término locura y hay muchos casos de animales dados por locos y sacrificados, cuando su único mal fue rebelarse contra los malos tratos. Tal fue el caso de una elefanta a la que un hombre le dio de comer un cigarrillo encendido y ésta acabó matándolo. Fue electrocutada en Coney Island. Los animales de circo son maltratados sistemáticamente y, por ello, no son raros los casos en los que atacan a humanos, pero ¿es eso locura?

La autora cuenta la historia de su perro Oliver, el perro que inspira el libro, el cual tenía pánico a la soledad. El mismo síntoma tuvo también el gorila conocido como John Daniel, separado de su madre a los 2 años en las selvas de Gabón, fue llevado a Londres para el escaparate de unos grandes almacenes, hasta que lo adoptó una familia, quienes lo educaron con cariño, como un niño de cuatro años. Cuando creció, John no podía quedarse solo y la familia lo vendió engañada, creyendo que viviría bien. John acabó en una jaula en Nueva York con depresión. Murió en tres semanas. Sus restos están en el Museo de Historia Natural de Nueva York, junto con sus dientes de leche que donaría Alyse, su educadora en Londres.

En el siglo XIX y principios del XX la añoranza o nostalgia llegó a considerarse una enfermedad física potencialmente mortal. La padecían desde gente que migraba a las ciudades, hasta soldados o animales de múltiples especies (mulas, patos…). Un caso particular es el de un pigmeo africano que fue exhibido en el recinto de los simios del zoo del Bronx. Liberado, acabó suicidándose. Se atribuyó a no haber podido adaptarse a la vida estadounidense. Otro caso fue el de Monarca, el último oso pardo californiano (especie extinguida por la caza), que fue exhibido en diversas jaulas durante 22 años. Su furia inicial se convirtió rápido en melancolía. Más recientemente, en 2010 murieron dos nutrias macho que habían convivido quince años. Sólo una estaba enferma, pero la otra murió “de pena” una hora después.

La medicina actual clasifica ahora esas enfermedades como trastornos de ansiedad, trastornos obsesivo-compulsivos, depresión o miopatía por captura (muerte por estrés al ser capturado o creer que no se tiene escapatoria). Por otra parte, la psiquiatría humana tiene una lista con los problemas mentales humanos (DSM). En esa lista entran y salen enfermedades por los motivos más diversos. A veces se han insertado enfermedades tras descubrir el fármaco que las trataba (lo cual dice algo sobre la mala praxis de la industria médica y farmacéutica). Por desgracia no existe un manual similar para trastornos mentales de animales, pero a veces son extraordinariamente similares asegura Braitman. Por ejemplo, comenta los casos de perros que colaboraron en los rescates del 11-S o del huracán Katrina y que  padecen una versión canina del TEPT, el de una tigresa con un tic facial provocado por el estrés, o los múltiples casos de perros que tienen miedo a hombres con uniforme o a los ruidos fuertes. Otro ejemplo, es el trastorno obsesivo compulsivo, que en animales se llama trastorno compulsivo, ya que los animales no pueden hablar y por tanto no pueden describir su obsesión, pero es un trastorno grave y frecuente (animales que no dejan de perseguirse la cola, de lamerse las patas…).

Según Braitman, los perros de pura raza deben cumplir unas normas exigentes, las cuales son principalmente físicas, más que de temperamento. Esto genera, de hecho, que ciertos problemas psicológicos sean típicos de algunas razas. Por ejemplo, los bull terriers tienen tendencia a perseguirse la cola, como si fuera un problema genético. Por supuesto, las vivencias también influyen. Los perros con ansiedad y con problemas para controlar sus impulsos pueden tener difícil cura. Con respecto a los gatos, lo mejor es mantener las rutinas, ya que los cambios pueden desestabilizar la conducta gatuna.

De los elefantes se sabe que, como en las personas, la infancia les influye muchísimo en su vida. De una madre cariñosa, salen elefantes cariñosos. Cuenta el caso de Rara, una elefanta separada de su madre muy joven y rodeada de humanos como atracción turística en un hotel. Pasaba horas encadenada y entre humanos y se comportaba como una niña, sin querer juntarse con otros elefantes. Pero cientos de experiencias demuestran que la infancia también influye muchísimo en perros y otros animales.

Zoos, acuarios, circos, laboratorios y granjas son cárceles que enloquecen a los animales

Las gallinas industriales viven una vida en pésimas condiciones.Además de la infancia también es evidente la influencia del entorno donde viven los animales. Por eso, no es raro que acaben siendo violentos o teniendo conductas extrañas, animales en zoos, acuarios (orcas, delfines…), circos, laboratorios, granjas industriales, peleteras o avícolas. Los animales cautivos sufren terriblemente porque en muchos casos su entorno no tiene nada que ver con el lugar en el que elegirían vivir. Algunos pasan muchas horas encadenados o en espacios pequeños. Zoos y acuarios son cárceles, aunque algunos los vendan como hoteles de lujo. Si los animales cautivos viven bien, ¿por qué desarrollan locuras o conductas extrañas? Entre esas conductas están dar vueltas sin parar, autolesionarse, masturbarse compulsivamente, tricotilomanía, morderse, morder a otros o morder los barrotes, regurgitar comida y reingerirla (algo tan común que se llama R y R, salga o no de la boca), dar cabezazos contra las paredes de las piscinas (en el caso de cetáceos, focas, leones marinos…) y muchas más.Conejos Maltratados, foto

Las conductas anormales en animales cautivos no son excepciones, sino que son mayoría (entre el 50 y más del 90% según el tipo de animal y tipo de cautiverio). Zoos y acuarios retiran los animales más afectados de la vista de los visitantes y ante la impotencia, muchos cuidadores abandonan su trabajo.

El budista Panyataro, el «monje de los elefantes», vive en Tailandia y resuelve problemas en la comunidad respecto a los elefantes. Cuando la autora le preguntó cómo sabe lo que sienten los elefantes contestó: Para entender a los otros animales primero tienes que entenderte a ti.

El capítulo 4 se dedica al suicidio de animales afirmando que se han registrado casos entre multitud de especies, concretamente entre perros y caballos. Resulta llamativo el caso de Ric O’Barry, un famoso adiestrador de delfines que participó en la famosa serie Flipper, protagonizada por un delfín (que en realidad fue interpretado por cinco delfines). Llegó a organizar expediciones para cazar delfines para los acuarios y parques temáticos. Al terminar la serie una de las delfines hembra que encarnaba a Flipper entró en depresión por el cambio de lugar, de rutinas y de cuidadores. Lo llamaron para que acudiera a verla y ella al verle dejó de respirar y murió. O’Barry afirma que fue un suicidio. El impacto que le produjo le hizo empezar a luchar por la liberación de los delfines, llegando incluso a ser arrestado por ello y a rodar el documental The Cove (puedes verlo aquí), sobre la matanza de delfines en Taiji (Japón), por el que consiguió un Óscar. La carne de delfín la venden en Japón etiquetada como carne de ballena, a pesar de estar prohibido y de sus altísimos niveles de contaminación por mercurio (cosa que ocurre también con los pescados carnívoros como el atún).

No más delfines en acuarios.Los animales marinos que se ven en los acuarios son los que consiguen sobrevivir a unas condiciones físicas y psicológicas muy duras, por las que mueren muchos. Algunos, con el tiempo, entran en depresión y se golpean o se suicidan. También hay serios datos que apuntan a que ciertos problemas físicos o psiquiátricos en animales (y el humano) podrían deberse a intoxicación o infección. Por ejemplo, el consumo de mariscos puede contener ácido domoico producido por un alga. Se ha demostrado su influencia en problemas cognitivos, vómitos, diarrea, pérdida de memoria, desorientación, etc.

No se sostiene que nuestra sociedad niegue a los animales sentimientos, consciencia y poderes cognitivos, mientras los zoológicos, acuarios o circos los atiborran a los mismos tranquilizantes, antidepresivos o antipsicóticos que se usan para los humanos. Sin esos medicamentos, muchos animales no podrían estar de cara al público porque el cautiverio les lleva a la locura. Además, los cuidadores tienen prohibido hablar de esos cuidados psicológicos para evitar el escándalo. Por otra parte, el negocio de los psicofármacos para mascotas está creciendo en EE.UU., aunque muchos propietarios prefieren la versión para humanos del medicamento. En el caso de perros, aunque los medicamentos son efectivos, los estudios demuestran que es más efectivo el adiestramiento conductual (o las dos cosas). El veterinario Ian Dunbar sostiene que los medicamentos no son nunca necesarios para tratar problemas de conducta y cuando alguien le dice que su perro tiene problemas él le contesta que el que tiene el problema es el propietario y que hay conductas que se deben cambiar.

Los psicofármacos se usan tanto que están contaminando las aguas de ríos y mares y aún no se sabe mucho sobre los efectos de ésto. Se han encontrado restos de medicamentos en la carne de animales de granja debido a que los ganaderos les dan medicamentos a sus animales para evitarles estrés. En muchos casos ni los propios ganaderos saben lo que comen sus animales porque son mezclas prefijadas.

Tratar mejor a los animales es fácil

Un perro mucho tiempo solo en casa es normal que adopte conductas extrañas o se vuelva loco.Braitman se queja de que muchos perros pasan mucho tiempo solos encerrados en casas. A sus dueños les encanta verlos saltar de alegría cuando llegan a casa, pero cuando están solos en casa esperan que su perro esté dormido o mirando por la ventana sin aburrirse, y esas expectativas “no son justas“. Los perros deben de poder comportarse como perros. Y concluye que si un perro no puede sacar toda la energía que requiere será más propenso a las enfermedades mentales.

Para muchos animales cautivos de todas las especies es esencial la compañía de otros animales, incluso si no son de su especie. Los caballos de carreras, por ejemplo, llevan una vida dura y a muchos de ellos encontrar una oveja o una cabra en su cuadra les relaja. Por otra parte, muchas asociaciones piden que haya “enriquecimiento ambiental” donde viven los animales en cautividad: esconderles comida, darles objetos nuevos incluso con comida dentro, espejos… Tímidamente, algunas cosas han pasado a ser obligatorias por leyes de bienestar animal para los animales de laboratorio, de compañía o de ocio.

También el masaje funciona muy bien con los animales y estimula su bienestar emocional. Hay una técnica llamada TTouch que incluye masajes poco intuitivos (en las orejas o en las encías, por ejemplo) y que funciona muy bien para la recuperación de muchos animales (perros, caballos, camellos…).

En Tailandia un mahout (cuidador de elefantes) le dijo a la autora: «Si tienes jai dee, los animales lo sabrán y también tendrán jai dee». Y ella añade que lo opuesto también es cierto. Jai dee significa buen corazón, y el mahout decía que «cualquiera puede tener jai dee». En el fondo, como dijo un entrenador canino, la vida poco saludable que llevamos, se refleja en la vida de nuestras mascotas.

Conclusiones: Acabar con el maltrato animal es posible

La conclusión más importante de la autora es que las enfermedades mentales de los animales pueden curarse con tratamientos (medicamentos, mejoras en sus condiciones…). Respecto a los animales domésticos pide dedicarles más tiempo y pensar muy bien antes si podemos atenderlos adecuadamente durante toda su vida. Con respecto a los animales encerrados pide que dejen de encerrarse, porque eso les lleva a la locura. Su consejo es cerrar los zoos y acuarios y convertirlos en lugares donde haya animales en recuperación y que los visitantes puedan interactuar con ellos y con el entorno: cuidarlos, aprender veterinaria, cultivar un huerto, ecología, etc.

Comer carne implica sufrimiento y contaminación.También pide acabar con las granjas masivas (que producen una gran tortura), acabar con la industria peletera (que maltrata y enloquece animales para arrancarles su piel) y dejar de usar los animales para pruebas médicas y cosméticas, todo lo cual demuestra un egoísmo exagerado. “Y lo más importante, también podríamos aceptar la creencia de Darwin sobre que los humanos no somos más que otra clase de animales que se diferencia del resto solo en cierto grado“. Como dice la profesora Marta Tafalla: «Si fuéramos un poco más humildes, si aceptáramos nuestra finitud, todo sería infinitamente más fácil».

Seguramente esto también te interesará leer:

  1. Otros libros resumidos de temáticas variadas (ecología, economía, pedagogía, psicología, globalización, ética, filosofía…).
  2. Darwin, ¿el mejor científico de la Historia?
  3. Libro “Ética Práctica” de Peter Singer (Resumen).
  4. Comer Carne Destroza el Planeta (y a los Animales).
  5. El principio de igualdad para otros animales.
  6. Activismo total: El sufrimiento y opresión de los animales no humanos es el tipo de violencia más invisible.
  7. La paradoja estética: Algunos ven los animales como máquinas para producir alimento o tejidos, para experimentar, para transporte… por Marta Tafalla.
  8. Entrevista a Steve Wise (fundador de Non-Human Rights Project): “Los animales no son una cosa, son seres vivos, algunos incluso con una inteligencia y un sentido común muy cercano al hombre”.
  9. Esto es lo que pasaría si los animales pudieran hablar: Algunos animales como los delfines entienden que el orden de una frase puede cambiar su significado; otros, como los orangutanes, prueban con señales nuevas si un humano no les comprende.
  10. Maltrato en granjas de conejos: lo que las empresas no quieren que veas.
  11. Un vídeo de Igualdad Animal que no te va a dejar indiferente:

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El cambio de modelo energético nos dará trabajo

Sergio de Otto, @SergiodeOtto
Patrono de la Fundación Renovables

Las renovables traen empleo VERDE.Y no me refiero —que también— a la ímproba tarea de convencer a la clase política y al conjunto de la sociedad de la necesidad de afrontar de forma decidida el cambio de modelo energético.  Quiero llamar la atención sobre el hecho de que tantas veces se silencie uno de los argumentos más contundentes en favor de las políticas de ahorro, eficiencia y renovables, como es el empleo, siendo como es su carencia, y las penosas condiciones de precariedad de buena parte de los puestos de trabajo, uno de los principales o el primer problema de la sociedad española.

Tenemos que cambiar nuestro modelo energético actual, basado fundamentalmente en el despilfarro y la combustión de petróleo, gas, carbón y uranio, por obvias razones medioambientales. Y si no fueran suficientes, debemos hacerlo por cuestiones estratégicas, pero también por motivaciones sociales puesto que este obsoleto modelo deja fuera a una buena parte de la humanidad simplemente porque no son negocio para las grandes corporaciones energéticas.

Además de ser imprescindible, la transición energética es viable tecnológica y económicamente y, sobre todo, es una oportunidad, una inmensa oportunidad para transformar el modelo productivo, para transformar la economía, como preconiza la Fundación Renovables en sus propuestas de política energética.

Y entre los argumentos que inequívocamente consolidan esta tesis nos encontramos, para empezar, con la creación de empleo. Tanto el desarrollo de las energías renovables como la implantación de políticas de ahorro y eficiencia conllevan un espectacular crecimiento de puestos de trabajo. Hablamos de desarrollo puesto que cuando se aplican políticas de frenazo y marcha atrás como ha ocurrido en los últimos ocho años en España sucede lo contrario. De los 142.940 empleos que teníamos en este sector en 2009 hemos pasado a 74.475 en 2015 según el Estudio del Impacto Macroeconómico de las Energías Renovables en España que publica cada año APPA.

Se han perdido casi setenta mil empleos, la mayor parte de alta cualificación, mientras en el resto del mundo ya son más de ocho millones (8,1 M) las personas que trabajan en el sector de las energías renovables de acuerdo con el informe Renewable Energy and Jobs – Annual Review 2016, publicado el pasado mes de mayo por la Agencia Internacional de las Energías Renovables (IRENA). Una cifra que representa un aumento del 5% respecto a 2013 “impulsado por la disminución de los costes de la tecnología de energía renovable y de marcos normativos favorables a este sector” según los responsables de IRENA que esperan que esta tendencia continúe “a medida que el negocio de las energías renovables se fortalece y los países avanzan para alcanzar los objetivos climáticos que acordaron en París”. La Organización Internacional del Trabajo considera que el potencial de creación de empleo de las renovables a corto plazo es de 20 millones de puestos de trabajo.

Y no se trata de sustituir los empleos de las energías convencionales por el mismo número de puestos en renovables: por la misma unidad de energía producida con renovables se generan seis veces más empleos que con las tecnologías de combustión de fósiles y nuclear (Fuente: CC.OO.).

Lo mismo sucede en el ámbito del ahorro y la eficiencia. Hasta medio millón de puestos de trabajo podrían crearse en nuestro país con políticas decididas en este ámbito. Lo decía en la década pasada el BOE en los preámbulos o exposiciones de las distintas estrategias de ahorro y eficiencia que luego se quedaron en papel mojado, y lo dicen hoy los estudios del sector. Y pueden ser muchos más si se escoge la imprescindible vía de la rehabilitación energética de edificios (por muchos motivos, entre otros, la lucha contra la pobreza energética). Ya en el año 2008, Joaquín Nieto (entonces presidente de Sustainlabour), Domingo Jiménez Beltrán (hoy presidente de Fundación Renovables) y Carlos Hernández Pezzi (ex Presidente del Consejo Superior del Colegio de Arquitectos de España) pusieron sobre la mesa del todavía entusiasta Rodríguez Zapatero un riguroso, detallado y exhaustivo plan para rehabilitar medio millón de viviendas al año que generaría 400.000 puestos de trabajo en el sector de la construcción, el más dañado por la crisis que ya se estaba haciendo realidad. Finalmente fue ignorado primero y jibarizado después en medidas para la galería que tuvieron muy poco calado.

Sorprende que siendo tan evidente este beneficio añadido al cambio de modelo energético no sea asumido por los responsables políticos y, sobre todo, por los sindicales quienes, por cierto, se limitan a la defensa numantina de los 4.000 puestos de trabajo de la minería del carbón, confundiendo la necesaria solución al problema social con el mantenimiento de una actividad nociva para nuestro medio ambiente y nuestra salud.

El cambio de modelo energético es imprescindible para luchar contra el cambio climático (el gran problema del conjunto de la humanidad). Es necesario para hacer de este mundo un lugar más seguro para vivir (detrás de la mayor parte de los conflictos bélicos está el control de los recursos energéticos) pero también es una inmensa oportunidad para generar empleo. Tengámoslo siempre muy presente.

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Urbanización sin justicia social en la ciudad insostenible

La política municipal tiene más importancia de la que creemos. Un reciente informe resalta la creciente desigualdad e injusticia en muchas ciudades y los gastos desorbitados en infraestructuras no esenciales mientras se privatizan servicios públicos (que no llegan por igual a las distintas capas sociales). En muchos casos, los que tienen la llave para resolver los problemas son los responsables de la creación de los mismos. El informe concluye, entre otras cosas, que es necesario aumentar la democracia y la transparencia, e introducir una mayor austeridad en la ciudadanía en general.

Por Nuria del Viso @ndelviso, de FUHEM Ecosocial

Jerusalén, otra ciudad insostenibleLas incertidumbres planteadas por el cambio climático de origen antropogénico constituyen una fuente de inestabilidad de amplio espectro que plantea preocupantes interrogantes en las ciudades. Un enfoque sobreexplotador de la actividad económica confluye con el calentamiento global en la destrucción de hábitats, conformando un peligroso cocktail de factores en interacción. Los efectos del cambio climático –sequías, inundaciones, aumento del nivel del mar, pérdida de productividad de la tierra, desecación de lagunas y cauces de agua…− obligan al desplazamiento continuado de millones de personas: cada año más de 15 millones se ven forzadas a abandonar sus hogares para hacer sitio a las infraestructuras del “desarrollo económico”.

Todo ello conforma una cadena de “microexpulsiones”, como las ha denominado Saskia Sassen [1], que provoca el éxodo hacia las ciudades, acelerando el rápido aumento de la urbanización mundial. Buena parte de la población expulsada de los entornos rurales acaba engrosando las villas miseria, favelas, comunas y slams, ya sea dentro de su país o, si siguen viaje, en las urbes del Norte global. Entre 2000 y 2013, la población en asentamientos precarios creció un 20%, pasando de 725 millones de personas a 860 millones, y sigue en aumento: los cerca de 1.000 millones de personas que habitan hoy en estos suburbios podrían triplicarse en 2030 [2]. Buena parte de la población expulsada ocupa las zonas más marginales y vulnerables de la ciudad, cuya fragilidad se multiplica ante los fenómenos meteorológicos extremos.

El cambio climático influye en el bienestar de la ciudadanía urbana

El ritmo de crecimiento de las ciudades en un contexto de cambio climático plantea serios dilemas sobre el bienestar de la población urbana, especialmente en el Sur global. Jim Jarvie y Richard Friend examinan algunos de ellos en el informe La situación del mundo 2016, recién publicado. Jarvie y Friend se hacen eco del hecho de que las poblaciones pobres cada vez se ven más abandonadas a su suerte y formulan propuestas de choque ante esta situación.

La primera tensión que se trasluce del texto de Jarvie y Friend se relaciona con el hecho de que los ayuntamientos, que son las instituciones mejor situadas para conocer las necesidades locales y elaborar soluciones a medida, se debaten frente al reto de abordar problemas de dimensión global y afrontar a la vez una perenne escasez presupuestaria. En el contexto español, las capacidades de los gobiernos locales han sido socavadas con mayor gravedad desde la imposición de medidas de austeridad presupuestaria y la limitación de sus competencias, que no responden ni toman en cuenta los desafíos que plantea el calentamiento global. Décadas de laise faire y de fomento de la esfera privada han llevado las inversiones en servicios públicos a su mínima expresión, lo que ha degradado y sobresaturado las infraestructuras en muchas ciudades, y no solo en el Sur global; por ejemplo, las ciudades estadounidenses también han sido escenario de épicos apagones por saturación de una red eléctrica envejecida.

La ciudad mercantilizada empobrece a su ciudadanía

La segunda fricción se refiere a la creciente mercantilización de la ciudad, con el aumento de la especulación del suelo, que incluye las recalificaciones de terrenos vulnerables y tierras agrícolas (véase un ejemplo en Málaga). Estas dinámicas desencadenan procesos de gentrificación (o elitización) de los cascos históricos y la expulsión de poblaciones a zonas más modestas. Los autores citan el ejemplo de Nom Pen (Camboya), donde se han creado hasta 40 polígonos de reasentamiento fuera de la ciudad para acoger a la población desplazada por la especulación y la gentrificación del centro urbano. Estos procesos suelen ir de la mano de la privatización de los servicios públicos municipales, como hemos visto en las últimas décadas. Esta privatización de servicios esenciales −que, como sugieren los autores, condicionan las políticas públicas− ya han mostrado que son ineficaces para incrementar el bienestar social de las mayorías; de ahí, que se esté revirtiendo esta dinámica y se extiende la remunicipalización de los servicios en muchas ciudades.

La tercera cuestión, vinculada con la anterior, apunta a la contradicción entre la enorme demanda desatendida de servicios básicos de los grupos urbanos más pobres, al tiempo que se destinan sumas astronómicas a la construcción de grandes infraestructuras redundantes o innecesarias (como algunas autopistas). Los autores subrayan los desfases existentes entre necesidades y servicios disponibles en las ciudades latinoamericanas, asiáticas y africanas –ciudades que crecen a un ritmo sin precedentes−, lo que deja a amplias capas de población sin acceso a servicios básicos. Pero además, lejos de revertir este desfase, las desigualdades se profundizan. Los autores citan el ejemplo de las canalizaciones de agua de Yakarta (Indonesia) que cubren principalmente las zonas donde habitan la clase media y alta, así como el área empresarial, ignorando los distritos de menor renta. Esto supone negar un derecho esencial a los pobladores más pobres, que tienen que gastar más para comprar agua embotellada y emplear más tiempo en recogerla diariamente. Todo ello ahonda la segmentación socioespacial y profundiza las desigualdades en el entorno urbano.

Sin embargo, ante la creciente desigualdad en la ciudad, la respuesta ha sido ignorar la pobreza urbana e incrementar la segregación socioespacial a través de una creciente privatización de los espacios. Urbanizaciones cerradas y espacios de ocio privatizados son ejemplos de la separación generadora de exclusión. La última quimera es la de las “ciudades inteligentes”. Los autores se refieren al programa Smart Cities de la India que proyecta construir un centenar de ciudades “inteligentes” y renovación de otras 500. Sin embargo, como indican los autores, resulta muy cuestionable que este tipo de proyectos logren ciudades más habitables e inclusivas, especialmente cuando contemplan la creación de zonas económicas especiales exentas de impuestos y de normativas laborales y con una gobernanza privatizada “al servicio de una elite privilegiada”.

En cuarto lugar, en un contexto en que las políticas públicas a nivel local son más decisivas que nunca, se afrontan “lagunas de gobernanza urbana”, como aseguran los autores, en ordenación territorial e infraestructuras. Las dinámicas en los procesos de decisión de las políticas municipales ponen de manifiesto graves carencias democráticas, algo común en los conflictos espaciales y socioecológicos en general. Aún más, los agentes privados, al servir como financiadores de partidos políticos a cambio de concesiones públicas, tienen cada vez más peso en la definición de las políticas, lo que −como indican los autores− constituye la antítesis de la democracia. Un mayor poder corporativo en la definición de las políticas locales significa una verdadera privatización de la política institucional, lo que resulta aún más preocupante que la previa privatización de los servicios públicos.

Libro sobre cómo podemos conseguir ser sostenibles en la ciudad y en el planetaLa solución la tienen los culpables

Por último, se plantea la paradoja de que quienes están oficialmente a cargo de adoptar las políticas públicas y de prevención y mitigación frente al cambio climático son, precisamente, los responsables de crear estos problemas. Así, los autores apuntan que implementar cambios de calado en la ciudad “resulta enormemente problemático en la práctica”. Esta afirmación explica porqué es necesario un profundo proceso de regeneración política, que cambie por completo el enfoque hacia los problemas urbanos y también a las personas que los llevan a cabo. Los autores del artículo descargan en la espalda de “los responsables políticos más visionarios el control de toda una serie de intereses y de valores poderosos pero contrapuestos”. Pero ningún político, por visionario que sea, podrá aplicar las medidas de control necesarias y los cambios que exige el presente si no es con el respaldo de amplias mayorías sociales, entre las que la población urbana desempeña un papel destacado; esto nos interpela a todos los urbanitas.

Democracia y rápida urbanización no suelen ir de la mano, afirman los autores. En efecto, la democracia ha experimentado graves retrocesos en la era neoliberal. En el mundo más complejo y exigente de crisis ecológica será imperativo la óptima organización de los recursos disponibles de cara a garantizar el bienestar social; ello debe correr paralelo a estilos de vida guiados por la sobriedad donde hoy funciona el despilfarro (principalmente entre los grupos sociales acomodados y ricos del Norte y del Sur global). Si la “cultura del pelotazo” se impuso durante el tiempo de bonanza económica y de burbuja inmobiliaria, abordar el cambio climático en las ciudades exige, precisamente, lo contrario: más transparencia, más apertura en la toma de decisiones, una escrupulosa rendición de cuentas y, en definitiva, más democracia, o lo que podríamos llamar una democracia “de alta intensidad”.

Los autores apuntan a que “necesitamos urgentemente un futuro urbano transformador, socialmente justo, inclusivo y viable en términos ecológicos”. El caso español, con el ascenso de las nuevas fuerzas municipales en un buen número de municipios, constituye un ejemplo prometedor para hacer de la ciudad la llave para implementar una agenda urbana verdaderamente transformadora. Así lo recoge la declaración de las alcaldesas de Madrid, Barcelona y París publicada con motivo de la celebración de Habitat III, que equilibre la sostenibilidad ecológica con la social y que, en definitiva, suponga un paso adelante en la justicia social.

Referencias:

  • [1] S. Sassen, Expulsiones, Katz, Buenos Aires, 2015.
  • [2] ONU Hábitat define el asentamiento precario a partir de cinco características: acceso inadecuado a agua potable; acceso inadecuado a infraestructura y saneamiento; calidad estructural reducida en la vivienda; superpoblación; estatus residencial precario. Disponible en: http://unhabitat.org/urban-themes/housing-slum-upgrading/

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El Papel de los Políticos y la Participación Ciudadana en el Diseño Urbano: El caso del Bosque Urbano de Málaga

En la ciudad de Málaga no hay acuerdo entre ayuntamiento y vecinos sobre qué hacer en los antiguos terrenos de Repsol. La autora, miembro de Equo, usa este ejemplo para exponer dos formas de gobernar contrapuestas.

Carmen Molina @CarmenMolina_Q,
Coportavoz de EQUO Andalucía y
diputada en el grupo parlamentario de PODEMOS Andalucía

Terrenos de la antigua Repsol en Málaga, donde se pretende hacer un Bosque Urbano.El gobierno municipal de Málaga, encabezado por el Sr. alcalde Francisco de la Torre, mantenía desde el pasado mes julio guardado en un cajón el informe positivo del interventor municipal sobre la posibilidad de hacer una consulta ciudadana para que los vecinos decidan qué hacer con los terrenos donde se ubicaron los antiguos depósitos de Repsol.

En dicha consulta nos iban a preguntar si podríamos disfrutar de una zona verde arbolada con especies autóctonas, el denominado “Bosque Urbano”, o bien construir 4 rascacielos y un frío parque urbano (proyecto original). Los distritos de Carretera de Cádiz y Cruz de Humilladero serían los más afectados y se ha lanzado una campaña de recogida de firmas.

El propio PP votó en su día a favor de esta consulta y sin embargo ha maniobrado durante estos meses para conseguir que no se hiciera. El grupo del partido Ciudadanos también duda sobre la legalidad de la consulta. Esta duda ha venido propiciada, paradójicamente, por el argumento del Concejal de “Participación Ciudadana que dice que ese tipo de consulta no aparece en el articulado de la nueva Ley de Procedimiento Administrativo Común, recientemente aprobada. Primero hay que decir que el hecho de que no aparezca no significa que no sea posible y, como indica Ángel Sánchez en su artículo publicado en la Opinión de Málaga: “Es una paradoja que el responsable de participación se desprenda de una figura significativa de participación ciudadana en la gestión municipal y, en la paradoja, concurre que la afirmación la realiza, sin la menor referencia a la legislación local”. En ese artículo, el catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad de Málaga incluye más argumentos jurídicos de peso que ponen en entredicho la sesgada interpretación del concejal.

El papel de los políticos

Sin embargo, la reflexión que quiero hacer en relación a esta cuestión es sobre el papel que los políticos, como yo, debemos jugar en la gestión de los bienes comunes y del interés público. El PP gobierna la ciudad y lo hace con un modo de gestión de arriba abajo. Ellos piensan la ciudad que quieren para los ciudadanos de Málaga, con la ayuda de técnicos que les asesoran en base a unas directrices que descansan en el modelo neoliberal en el que creen. Tutelan a los ciudadanos, supuestamente por su bien, y no acaban de entender cómo un grupo de vecinos pueden pensar, organizarse, crear y diseñar una propuesta alternativa para el suelo que pisan.

Por supuesto que yo también fundamento mi actuación política en un marco conceptual, el de la ecología política, y que también podría proponer un proyecto “verde” para esos terrenos. Quizá sería más coincidente con la propuesta de la plataforma vecinal pero seguiría adoleciendo del mismo defecto que critico en el equipo de gobierno del PP, si no facilitara e incorporara al máximo posible, la participación de los vecinos en el diseño del proyecto. Especialmente, cuando ellos han tomado cartas en el asunto, como es el caso.

Es un hecho que un grupo de vecinos del barrio han tomado la iniciativa, se han empoderado, han acudido a sus representantes en el ayuntamiento con una petición alternativa a la inicialmente propuesta y no ejecutada. La plataforma ciudadana “Málaga Ahora” tomó nota y propuso en su día en el pleno esa consulta ciudadana para dar cauce a esa participación y fue apoyada por todos los grupos. Fue un pleno con intervenciones de vecinos del barrio, profesores de universidad y en el debate se expusieron problemáticas diversas. Se defendieron: la propuesta del Bosque Urbano, el proyecto original del ayuntamiento y propuestas alternativas del PSOE, Ciudadanos, e Izquierda Unida. El ayuntamiento dio la impresión de estar con los vecinos, escuchándolos e incorporándolos a la toma de decisiones y explicándoles también los condicionantes previos. Desgraciadamente el PP se ha ocupado de convertir aquello en un espejismo.

Dos modelos de gobierno

Cuando desde la calle se grita el “No Nos Representan” lo que se nos está diciendo es que además de votar para elegirnos, quieren que los escuchemos y que los dejemos participar cuando deciden hacerlo, como es el caso.

Creo firmemente que debemos transitar de modelos de gestión de arriba a abajo, como el que está aplicando el equipo de gobierno de la ciudad, a los que se nutren de abajo a arriba, de la raíz a las hojas, especialmente en el ambiente urbano (ver Figura adjunta al final).

No todo lo que se proponga será técnicamente o legalmente posible; pero estoy segura que sí podremos poner en marcha proyectos compartidos que incorporen el poder creativo y la participación de los ciudadanos, aunque voten a partidos distintos.

Así que, a diferencia de la postura del Concejal de Participación (que busca argumentos legales para limitar la participación que debería defender institucionalmente) todos deberíamos buscar los cauces para que los vecinos puedan expresarse porque han sido muchos los que lo han pedido. Somos políticos, no jueces ni fiscales. Podemos cambiar normas legalmente, podemos consultar y sin duda debemos escuchar. Y esto lo deberíamos de compartir todo el arco político porque es nuestra razón de ser y trabajar.

Resumiendo, los políticos, además de defender nuestras ideas de gestión, debemos escuchar a nuestros representados y trabajar para mejorar los cauces de participación de aquellas personas que depositan su confianza en nosotros con el voto, y nunca limitarlos.

Por último, quiero terminar con una imagen que pude ver en una charla presentada por el arquitecto y profesor Carlos Verdaguer en las jornadas para actualizar los objetivos de la Agenda XXI de nuestra ciudad (organizadas por el Observatorio del Medio Ambiente Urbano de Málaga, OMAU). Esta figura representa los dos modelos de intervención que he pretendido traer a colación al criticar la lamentable gestión del PP en este asunto, limitando la participación ciudadana en el caso de los terrenos de Repsol:

Dos modelos contrapuestos de intervención. Fuente: Verdaguer C, 2014. Vías para la sostenibilidad urbana en los inicios del siglo XXI.

Dos modelos contrapuestos de intervención. Fuente: Verdaguer C, 2014. Vías para la sostenibilidad urbana en los inicios del siglo XXI. Consultado 30 de Octubre de 2016. Haga click en la imagen para el documento completo.

 

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Triodos, un banco ético… pero no del todo

Características de la banca éticaEste blog ha apoyado repetidamente la banca ética y seguro que lo seguirá haciendo. Pero también denunciaremos las malas prácticas bancarias, incluso si vienen desde Triodos, hasta ahora referente en banca ética en Europa (aunque sus críticas vienen de antiguo).

Sin lugar a dudas los únicos bancos en España que ofrecen garantías razonables de transparencia, ética, beneficio social y apoyo a lo sostenible y ecológico son dos: Triodos y Fiare. O sea, estas dos opciones son, con diferencia, mucho mejor que cualquier otra entidad bancaria, pero eso no implica que sean perfectas. Y en el caso de Triodos, hay dos cuestiones clave que evidencian una mejorable ética en las operaciones de este banco. Indicamos aquí estas dos cuestiones y la respuesta que Triodos nos ha dado, para que el lector saque sus propias conclusiones:

  1. Triodos declara en su propia web que invierten en empresas poco éticas como Inditex, Nike, BBVA, BMW, Renault, Toyota… las cuales son empresas con un alto historial de conflictos éticos, que invierten en industrias armamentísticas, estafan en paraísos fiscales, o directamente se dedican a una industria tan contaminante como el automóvil. Ver documento PDF en la web de Triodos o una copia aquí. Ya hubo un escándalo en 2012 y parece que no acaban de aprender la lección.
    • Respuesta de Triodos: Esas inversiones no son con fondos propios ni de los ahorradores, sino para inversores que las demandan, y no se comercializan en España. Cumplen “criterios de inversión socialmente responsable” y promueven una “renovación del sistema financiero” (*).
  2. Su política de pocas comisiones ha cambiado y ahora van a cobrar más comisiones. Por ejemplo, cobrarán 12 euros al año en concepto de “mantenimiento” de cuenta, además de otras comisiones por otros conceptos. Un banco que ha tenido un crecimiento muy bueno con su anterior política, tiene muy complicado justificar que ahora requiere cobrar esas comisiones para mantenerse.
    • Respuesta de Triodos: Las nuevas comisiones se deben al crecimiento de los “costes regulatorios”, los bajos tipos de interés del Banco Central Europeo y las inversiones en tecnología (*).

Chiste banco ético, banco ladrón de comisionesTriodos ya cobraba una comisión por tener cualquier tarjeta (crédito o débito), algo también incomprensible ya que el uso de la tarjeta genera beneficios a los bancos en detrimento (injustamente) del comercio donde se use. El argumento de que el material de la tarjeta es biodegradable no convence ni a los más ecologistas. Hay muchas organizaciones que te ofrecen la tarjeta sin tener que cambiarte de banco, tengas la cuenta en el banco que la tengas, y no sólo GRATIS, sino que te devuelven un porcentaje de tus ventas.

Por otro lado, cuando la red de cajeros Servired dejó de darles servicio, Triodos empezó a cobrar por sacar dinero en casi todos los cajeros. Esto es, en parte, comprensible, ya que Triodos apenas tiene cajeros y puede que no sea del todo justo que se aproveche de la gran cantidad de cajeros de otros bancos. La Unión Europea debería obligar a los bancos a poner sus cajeros al servicio de toda la ciudadanía, para el beneficio de la sociedad.

También se cobran comisiones por transferencias a partir de la sexta cada mes. Aunque una transferencia nacional no supone ningún gasto para el banco (todo está informatizado), disponer de 5 transferencias gratuitas al mes es razonable para un particular.

Si Triodos deja de efectuar esas prácticas no éticas, la pregunta que nos planteamos es: ¿Sucumbirá su modelo de negocio? Todo indica que es más bien al contrario. La gente quiere cambiar de banco a uno ético, pero a un banco ético de verdad. Y ese tipo de actos no sólo desilusionan a sus clientes (algunos ya se han cambiado de banco), sino que incita a no cambiarse a un banco que, al final, no es del todo ético.

Sin duda, Triodos es un banco más ético que casi todos los demás. El Banco Santander, el BBVA, el Banco Sabadell, el Banco Popular, Bankia, Unicaja, Caixabank, Banca March, Bankinter, BMN, Ibercaja, Kutxabank… son grandes inversores en la industria armamentística. Pero dado que es difícil medir la ética, si no se es suficientemente ético, todo es cuestión de grado.

¿Qué es lo que pedimos a Triodos?

  1. Que dejen de invertir totalmente en empresas que son claramente poco éticas o que están involucradas en negocios sucios o con paraísos fiscales (caso de Inditex o las empresas del IBEX, por ejemplo). Triodos debería informar de esta decisión a la sociedad y tomar las medidas necesarias para evitar que vuelva a ocurrir. Es ya evidente que los índices de sostenibilidad no son fiables (hasta Volkswagen estaba en el DJSI).
  2. Que no pongan comisiones arbitrarias por mantenimiento, ya que el mayor premio para un banco ético es que la gente confiemos nuestro dinero en la entidad. Justificarlo para invertir en tecnología es vergonzante porque es precisamente la tecnología la que más abarata los costes y la que hace que se requiera menos empleo humano.

Todas las empresas deben entender que la RSE, la ética y la empresa pro-humana son importantes hoy día y que cuando un cliente se va, es difícil que vuelva. En España, Fiare está haciendo un gran trabajo en el marco de la banca ética porque el socio es propietario del banco, y aunque no es necesario ser socio para ser cliente, si eres socio tienes menores comisiones (si no eres socio no hay gran diferencia respecto a Triodos).

Así pues, queda claro que la ética no sigue la ley de la oferta y la demanda: pocos la quieren, pero cotiza muy alto.

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  5. Libro “Ética Práctica” de Peter Singer (Resumen).
  6. MECAMBIO: Otras opciones para finanzas y seguros más éticos, así como alimentación, energía…
  7. (*) Respuestas completas de Triodos a nuestras dos cuestiones:
  1. Triodos invierte en empresas de dudosa ética: 
Triodos Bank y los fondos de inversión: El dinero que los clientes tienen depositado en Triodos Bank NV en cuentas corrientes, cuentas de ahorro y depósitos solo se invierte en organizaciones, empresas y proyectos de los sectores social, medioambiental y cultural con un alto impacto en la mejora de la calidad de vida de las personas y el planeta. Este dinero, que más de 215.000 clientes en España han depositado en las cuentas del banco, representa el balance bancario de Triodos Bank y únicamente se invierte en empresas, ONG, fundaciones y proyectos de la economía real, que aportan un valor social añadido y que, de acuerdo con nuestra política de transparencia, publicamos en la página web.
Por otro lado, el Grupo Triodos, a través del área Triodos Investment Management, con sede en Holanda, gestiona una serie de fondos de inversión en microcréditos, comercio justo, cultura y empresas de medio ambiente y energías renovables. También gestiona los fondos de inversión ISR, que invierten en empresas cotizadas con mejores indicadores en sostenibilidad dentro de su sector. Estos fondos están fuera del balance bancario de Triodos Bank y no se comercializan en España. Triodos Investment Management gestiona el dinero de inversores que desean invertir en empresas cotizadas con criterios de ISR, pero no se trata de inversiones que realice la entidad con fondos propios ni con el dinero depositado por los ahorradores.
¿Por qué Triodos Bank ha lanzado entonces estos fondos? En los años 90 comienza a desarrollarse el mercado de fondos de inversión y algunos clientes comenzaron a demandar que Triodos Bank les ofreciera la posibilidad de invertir en mercados cotizados con criterios sociales y medioambientales, como los que el banco ofrecía en su actividad bancaria. Estos criterios se desarrollaron durante estos años, cristalizándose en la metodología de análisis de selección de empresas cotizadas. Con el fin de satisfacer esta petición de nuestros clientes y llevar a cabo nuestra misión también en el mercado inversor, se desarrollaron una serie de fondos de inversión en microcréditos, comercio justo, cultura, inmuebles sostenibles y empresas de medio ambiente y energías renovables, gestionados desde Triodos Investment Management.
Esta área internacional también gestiona cuatro fondos de inversión socialmente responsable o ISR, que invierten el dinero de inversores que los demandan (nunca fondos propios ni de ahorradores o titulares de certificados) en empresas cotizadas con mejores indicadores en sostenibilidad dentro de su sector. A su vez, se establece con estas empresas un proceso de diálogo activo (engagement) y la participación en las juntas de accionistas, para motivar cambios positivos en sus criterios ASG (Ambientales, Sociales y de Buen Gobierno).
Es lo que más tarde se ha llamado activismo accionarial, que grandes ONG ponen hoy día en marcha. Los fondos de inversión tienen una naturaleza legal y de gestión independiente del banco, por lo que estos fondos están fuera del balance bancario de Triodos Bank y además no se comercializan en España. En el informe de Engagement, 2015, que es público y puede consultarse en la web, se recogen algunos resultados en positivo que Triodos Investment Management ha conseguido en este proceso de diálogo activo con las empresas del universo de inversión ISR.
El caso de algunas empresas ha sido controvertido y su selección permanece bajo análisis continuo y seguimiento con la empresa directamente. Desde el área de gestión de fondos y el departamento de análisis Triodos Research, se está en contacto con los responsables de estas empresas y se sigue de cerca la evolución de las áreas en las que Triodos Investment Management ha solicitado que incrementen sus medidas y realicen seguimientos concretos. Esto nos permite ejercer la influencia necesaria, para preservar que los criterios aplicados se respeten y se incorporen en la empresa. En 2015, Triodos Research mantuvo 661 contactos con 280 compañías, lo que se ha traducido en un número importante de mejoras en sus políticas y resultados en materia de responsabilidad social corporativa.
Que estas empresas hayan sido seleccionadas en el universo de inversión de los fondos ISR no quiere decir que el dinero confiado por los clientes en los fondos de inversión ISR esté invertido en las mismas. Dependerá de la valoración financiera que el gestor del fondo realice de las acciones. Además, que estas empresas estén seleccionadas en la actualidad no significa que no dejen de estarlo en el futuro.
Por lo tanto, la oferta de los fondos de inversión ISR del Grupo Triodos está centrada, en primer lugar, en la inversión en empresas no cotizadas de los sectores social, medioambiental y cultural; y en segundo lugar, en la influencia para que las empresas cotizadas incorporen criterios sociales, medioambientales y de gobierno corporativo en sus procesos de gestión y operaciones, dando respuesta a la demanda de clientes de Triodos Bank que a nivel internacional querían invertir con criterios de inversión socialmente responsable en empresas cotizadas en mercados de valores. Para Triodos Bank sería mucho más sencillo adoptar una posición más purista, que no nos comprometa; pero si realmente queremos promover una renovación del sistema financiero, objetivo con el que se creó el banco en los años 70, no podemos obviar estar presentes, de alguna forma, en el mercado de capitales. Eso sí, elevando los criterios de selección y promoviendo un activismo accionarial y una estrategia de diálogo constante con estas empresas.
Más información: http://www.triodos-informeanual.com/es/2015/grupo-triodos/triodos-investment-management.html; https://triodosimpactinvesting.com/?utm_source=triodos-com-tim&utm_medium=banner&utm_campaign=brandbox; http://www.triodosimpactreports.com/inclusivefinance; https://www.triodos.com/en/investment-management/who-we-are/news/articles/triodos-bank-report-a-blueprint-for-retail-impact-investing; https://www.triodos.com/downloads/investment-management/research/company-engagement-report-2015.pdf; https://www.triodos.com/downloads/investment-management/research/minimum-standards.pdf
  1. Sobre las nuevas comisiones de Triodos:
Estamos comprometidos con el desarrollo de una sociedad más humana, a través de un modelo de banca con valores que ponemos en práctica desde 1980. La entidad marca la diferencia en el sector bancario por dos aspectos concretos, de largo recorrido y que se mantienen: utilizar los fondos de clientes para financiar empresas, organizaciones y proyectos de los ámbitos social, cultural y medioambiental y hacerlo con total transparencia, realizando una gestión que ofrece a los clientes la tranquilidad de saber adónde va su dinero, a través de nuestra web.
Ser coherentes con estos principios nos diferencia, pero no nos exime de los retos que afronta el sector bancario y que nos afectan como entidad financiera. La actualización de las comisiones que tendrá lugar a partir del 11 de diciembre -de la que se ha informado a los clientes con 2 meses de antelación a través de Banca Internet, de e-mail y también con menciones en el Libro de Tarifas y otros apartados de nuestra web, aunque no se estén cobrando todavía- se corresponde con la necesaria adaptación de los precios a la situación actual, que afecta a todo el sector. Esta se ve marcada por el significativo crecimiento de los costes regulatorios, los bajos tipos de interés inducidos por la política del Banco Central Europeo, que reducen los márgenes, y las inversiones en tecnología para ofrecer un servicio adecuado.
El sentido de la actividad bancaria, desde la visión de la banca con valores, que renuncia a las inversiones especulativas, reside en ofrecer servicios a los clientes y usar los fondos confiados por estos para la concesión de préstamos. Las comisiones son, en definitiva, el precio que se cobra a los clientes por los servicios prestados. En nuestro caso, la futura comisión de 1 € al mes por mantenimiento de la cuenta corriente, incorporará la prestación de servicios operativos como domiciliación de todos los cobros y pagos, la nueva posibilidad de realizar transferencias online gratis sin límite o de tener la cuenta accesible en todo momento por Banca Internet y Banca Móvil para cualquier tipo de consulta y operativa. Además, de acuerdo con el compromiso desde nuestra fundación, se mantiene y busca garantizar en el contexto actual el valor añadido social que implica ser cliente de banca con valores.
El panorama económico ha cambiado mucho en los últimos años, con una nueva magnitud de costes para todas las entidades bancarias. Los cambios necesarios introducidos establecen un precio razonable en relación a las prestaciones recibidas y con la oferta del mercado. En nuestro caso, buscamos ofrecer un servicio adecuado y viable económicamente que nos permita cumplir nuestra misión, en la que la primera prioridad no es obtener la máxima rentabilidad con nuestro actividad, sino conceder préstamos a sectores sostenibles de la economía real con impacto positivo, de acuerdo con nuestros criterios responsables y transparentes de financiación.
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Cementeras: Quemar residuos y contaminar el aire… ¡Aspire! ¡Expire!

Cementera de Málaga, el mayor foco de contaminación de Andalucía está rodeada de vecinos que no cesan de protestar.

Cementera de Málaga, el mayor foco de contaminación de Andalucía está rodeada de vecinos que no cesan de protestar.

La actividad humana basada en una economía de crecimiento permanente y adicta al consumo de energía ha incrementado la concentración en la atmósfera de gases que son muy perjudiciales para la salud, como los óxidos de azufre, de nitrógeno, de carbono, CFCs… En todos los países existen unos límites impuestos a determinados contaminantes por su influencia en la salud de la población y en su bienestar.

Repasando algunos de esos contaminantes, tenemos los siguientes:

  • El monóxido de carbono que se produce por combustión incompleta en los motores de los coches. En áreas muy urbanizadas tiende a haber una concentración excesiva de este gas.
  • Por otro lado, la concentración de dióxido de carbono CO2 en la atmósfera está aumentando de forma constante debido al uso de carburantes fósiles como fuente de energía y es este el principal causante del incremento de la temperatura de la Tierra –efecto invernadero. La reducción de las emisiones de CO2 a la atmósfera permitiría que el ciclo del carbono alcanzara el equilibrio a través de los grandes sumideros de carbono, como el océano profundo y los sedimentos.
  • El monóxido de nitrógeno, gas incoloro y poco soluble en agua, se produce por la quema de combustibles fósiles en el transporte y la industria. Es además uno de los gases que producen lluvia ácida.
  • En cuanto al dióxido de azufre generado en la combustión del carbón también causa lluvia ácida. Los contaminantes pueden recorrer grandes distancias porque los vientos los trasladan miles de kilómetros antes de caer con el rocío o con la lluvia ácida. Los compuestos de azufre también atacan a los materiales de construcción, formando sustancias solubles en el agua y afectando a la integridad y la vida de los edificios y esculturas.
  • Además de los citados, hay que añadir otros compuestos nocivos que las actividades industriales o el transporte generan cada día.

Son muchos los estudios que han vinculado la contaminación del aire con afecciones a la salud, siendo ancianos y niños especialmente vulnerables. Esta preocupación ha generado Plataformas ciudadanas contra la incineración de residuos en aquellos lugares donde existen estas instalaciones. ¿Quién puede aceptar de buen grado, que coloquen cerca de su casa una instalación que queme residuos y ensucie el aire que respira, por mucho que garanticen el uso de filtros u otros mecanismos para minimizar efectos?

La directiva 2008/98/CE sobre residuos insta a los estados miembros a priorizar la prevención (aquello de que el mejor residuo es el que no se genera) y reutilización, fomentando un reciclado de alta calidad mediante la recogida selectiva de residuos. La jerarquía aprobada a nivel estatal y europeo en materia de residuos prioriza la reutilización y el reciclaje sobre la incineración.

La utilización de residuos como combustible incrementa las emisiones de gases de efecto invernadero y de contaminantes tóxicos. Sin embargo, son muchas las autorizaciones que se están concediendo a cementeras para dedicar sus plantas a la incineración de residuos.

El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático señala como medida para mitigar las emisiones de gases de efecto invernadero en el sector industrial la reutilización y reciclado de materiales y no su incineración. Este enfoque se mantiene en el texto de la Estrategia española de lucha frente al cambio climático. Dentro de la política comunitaria en materia de residuos, la jerarquía para la gestión es: prevención, reducción, reciclaje, valorización material, y como última opción, la incineración/eliminación. En este orden, y de acuerdo a la reciente postura de la Corte Europea de Justicia, la incineración –con o sin valorización energética– habrá de tener la misma consideración que la eliminación, es decir, la última opción en la jerarquía.

Pero parece que hacerse cargo de la gestión de residuos es una actividad económica muy rentable, y además las cementeras autorizadas negocian con la venta de emisiones de CO2.

Debe quedar claro que la incineración es una fuente de energía sucia e ineficiente. A pesar de que se quiere vender como energía limpia y parte de la transición energética, la incineración tiene unos niveles de aprovechamiento energético muy pobres. La poca producción energética de la incineración no compensa el ahorro energético que se conseguiría con la prevención, la reducción, la reutilización y el reciclaje.

Además, las industrias cementeras y las incineradoras reciben subvenciones fruto de los derechos de emisión de CO2, al considerarse falsamente que la quema de residuos es neutra ante el cambio climático, por lo que se les contabilizan menos emisiones de las reales.

En relación al chantaje que vienen realizando estas empresas con los puestos de trabajo, habría que aclarar que hay una serie de impactos socioeconómicos negativos generados por la incineración de residuos. La actividad agroalimentaria y el turismo son sectores muy sensibles a la contaminación atmosférica, pues causa daños en los cultivos que se traducen en una disminución del rendimiento y una mayor sensibilidad a plagas y enfermedades. Por otra parte, un territorio con contaminación del aire y acumulación de residuos tampoco es atractivo como lugar de ocio o turismo.

Más allá de los efectos directos de dioxinas y otros compuestos emitidos, hay preocupación con su bioacumulación en seres humanos como consecuencia de su persistencia por la ingestión de alimentos de origen animal contaminados. Por ello, hay estrictas normativas que limitan el contenido de estas sustancias tóxicas en los alimentos. La detección de producciones agrícolas contaminadas supone un duro golpe para el productor y su entorno. Por tanto, la sola posibilidad de deteriorar la calidad del aire tiene un impacto económico que no se suele valorar.

En relación al empleo se deberá contemplar el balance entre los puestos de trabajo mantenidos por cementeras y aquellos destruidos en otros sectores, como el agrícola. La incineración perjudica severamente al sector primario, a explotaciones agrarias y ganaderas, incidiendo negativamente en la calidad de su producción y en las posibles certificaciones de calidad. Se hipoteca así el futuro de las comarcas donde operan estas cementeras con autorizaciones para incinerar. Y en cuanto al empleo directo que se genera en estas plantas, baste decir que la incineración emplea a menos personas que las plantas de reciclaje.

Según la fundación Amigos de la Tierra si aumentásemos nuestra tasa de reciclaje, la UE podría crear para el año 2020 hasta 750.000 nuevos puestos de trabajo relacionados con el sector. Cada año, 5.250 millones de toneladas de residuos reciclables terminan en los vertederos e incineradoras europeas. Su reciclaje supondría evitar en la atmósfera aproximadamente 148 millones de toneladas de gases contaminantes. Además, por cada tonelada de residuos que se recicla, se multiplica por 10 la generación de empleos respecto al número de trabajos que se crearían si se incinera o envía a vertederos la misma cantidad de residuos.

Por tanto, el reciclaje además de ecológico y positivo para la naturaleza, puede ayudarnos a mejorar la economía (y más con el SDDR). Una razón más para que nos concienciemos de la necesidad de reciclar nuestros residuos en lugar de dejar que se les “valorice energéticamente” incinerándolos.

Necesitamos con urgencia un Plan de gestión de residuos sostenible y activo, en la búsqueda del residuo cero, que debería ser el objetivo principal hacia el que encaminarnos.

Carmen Molina @CarmenMolina_Q,
Coportavoz de EQUO Andalucía y
diputada en el grupo parlamentario de PODEMOS Andalucía

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Crisis ecológica, conocimiento y finitud: Fracaso del ser humano como ser racional

Marta Tafalla, autora del artículoYa no cabe duda de que la crisis ecológica (destrucción de ecosistemas, extinción de especies, agotamiento de recursos naturales, contaminación y cambio climático) es el problema más grave que ha tenido que afrontar nunca la especie humana.

Precisamente por ello, es desconcertante la poca atención que le prestamos. La inmensa mayoría de la sociedad actúa como si la crisis ecológica no existiera, y esa indiferencia resulta especialmente inquietante en el ámbito de la academia, y en general en el mundo de la cultura. Me refiero a científicos, ingenieros, humanistas, juristas, economistas, escritores, artistas, editores, periodistas… a todas esas personas que han tenido la fortuna de recibir una buena formación, y cuyo trabajo está relacionado de una forma u otra con el conocimiento. Ésas son las personas que están en mejor situación para comprender la gravedad del problema, y que podrían contribuir de manera significativa a estudiar la crisis ecológica, divulgarla al conjunto de la sociedad y buscar soluciones. Es cierto que una minoría lo hace, y su aportación es enormemente valiosa. Pero la inmensa mayoría actúa como si el problema, simplemente, no existiera. Las razones de la indiferencia son muchas y complejas, y no pretendo agotarlas aquí. Pero sí quiero mencionar dos de ellas.El consumo genera daños ambientales

1. Nuestra falta de visión global

La primera razón es la división entre ciencias y letras, sumada a la especialización radical que se ha impuesto como norma en la universidad. El resultado es que cada profesional conoce tan solo una diminuta parcela de la realidad, y la distancia respecto de las otras parcelas es tan enorme que resulta cada vez más difícil reunirlas todas para componer el puzzle. Cada vez estamos más lejos de tener una visión global de la realidad.

A eso hay que añadir que, en la universidad, investigación y docencia están cada vez más sometidas a controles cuantitativos de productividad que priman la velocidad sobre la calidad. Se presiona a los investigadores para que publiquen cada vez más artículos, para que logren cada vez más citas, para que dirijan cada vez más tesis doctorales, que deben realizarse cada vez en menos tiempo, y en esa carrera enloquecida hacia delante, ¿quién tiene tiempo o energías para leer nada que no pueda ser usado directamente en la propia investigación? El resultado es que cada vez tenemos más artículos publicados, y sin embargo, la visión de la realidad se descompone en fragmentos diminutos que ya nadie puede hilar.

Los especialistas en ética conocen a fondo las grandes teorías sobre la justicia, pero si quieren aplicarlas a la crisis ecológica necesitan colaborar con los científicos. Los biólogos estudian la extinción masiva de especies, pero necesitan a los economistas para entender la dinámica del capitalismo enloquecido que las destruye. Los economistas pueden comparar sistemas económicos distintos, pero necesitan acercarse a la ética y las ciencias políticas para buscar los más justos. Y así sucesivamente. Solo si hay trabajo en equipo desde todas las disciplinas será posible entender la crisis ecológica y tratar de remediarla.

2. Nuestro fracaso como especie racionalEco y Ego

Hay, sin embargo, una segunda razón, que creo aún más fundamental, de por qué en el mundo de la universidad y la cultura no se toma suficientemente en serio la crisis ecológica. Es una razón similar a por qué tampoco se toman suficientemente en serio otros problemas muy graves como el racismo, el colonialismo, el clasismo, el machismo o el especismo. El mundo de la cultura está construido sobre una idea básica: que el ser humano es la cumbre de la creación, el único animal dotado de razón y espíritu, una criatura maravillosa desbordante de creatividad, inteligencia, sensibilidad y amor. Pero enfrentarnos a la crisis ecológica significa, en primer lugar, asumir nuestro fracaso como especie racional. La crisis ecológica no es el resultado de un meteorito o de un virus, sino un producto nuestro. En vez de haber entregado nuestra inteligencia a cuidar del planeta, lo que estamos haciendo es destruirlo. Será, pues, que no somos tan inteligentes, ni tan sensibles, ni estamos tan llenos de amor y espiritualidad. Y enfrentarse a eso sería tanto como desmontar todo el sistema que hemos levantado sobre la suposición de nuestra superioridad.

Ya nos resulta difícil asumir el daño que nos causamos entre nosotros. Guerras, dictaduras, sistemas esclavistas, genocidios, colonialismo… son temas sorprendentemente poco estudiados. Más difícil nos resulta aún asumir que no solo dañamos a nuestros congéneres, sino que estamos destruyendo el planeta entero. Para que el mundo de la cultura se pusiera a estudiar la crisis ecológica y a buscar soluciones, primero tendría que tragarse la supuesta superioridad humana y repensar nuestra especie en otros términos. Tendría que entender que dedicamos nuestra inteligencia a destruir otras especies inteligentes y a arrasar un planeta bellísimo, rebosante de tesoros y maravillas, por el que deberíamos dar gracias, y sin el cual no podemos vivir. Asumir ese fracaso de nuestra especie, ese autoengaño monumental, obligaría a transformar completamente todos los programas de estudios desde primaria hasta el doctorado.El desarrollo arrasando todo

Pero como asumir ese fracaso es tan difícil… la solución por la que se opta es, simplemente, dejar las cosas tal como están, y mirar hacia otro lado. Por supuesto, eso solo empeora la situación. Mientras no hacemos nada para frenarla, la crisis ecológica se agrava, y por tanto el fracaso de nuestra especie es, cada día que pasa, todavía más terrible. Si seguimos empecinados en creernos superiores, nuestra civilización acabará derrumbándose. Si, en cambio, nos reconocemos humildemente como un animal más en este planeta y aprendemos a convivir con el resto de especies, si asumimos nuestros errores, rectificamos, cambiamos nuestra forma de vida y tratamos de reparar el daño causado, si nos reconciliamos con la naturaleza, tendremos la posibilidad de disfrutar de la vida en un planeta bellísimo, de vivir en paz con la naturaleza y con nosotros mismos. Si fuéramos un poco más humildes, si aceptáramos nuestra finitud, todo sería infinitamente más fácil.

Marta Tafalla, @TafallaMarta,
Profesora de Filosofía en la Universidad Autónoma de Barcelona

♦ Información relacionada:

  • Libro “Ética Práctica” de Peter Singer (Resumen).
  • Sufrimiento Animal (sobre toros y especismo).
  • La paradoja estética: Algunos ven los animales como máquinas para producir alimento o tejidos, para experimentar, para transporte… por Marta Tafalla.
  • Libro “La elefanta que no sabía que era una elefanta” de Laurel Braitman (pronto habrá un resumen en resumelibros.tk): Psicología animal que dice mucho del ser humano.
  • El negocio de los sexenios de investigación: Dos multinacionales extranjeras sacan del erario público más de 25 millones de euros anuales controlando el acceso y promoción del profesorado universitario. Tal vez el mayor escándalo es que resultados de investigaciones pagadas con dinero público se publiquen en revistas de acceso privado.
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Convertir tu coche en eléctrico no debería ser caro

Conversión de una camioneta a eléctrica en USA

Conversión de una camioneta a eléctrica en EE.UU.

Probablemente, si estás leyendo esto, serás un apasionado de los coches o de la movilidad eléctrica. Si además eres, como yo, un “común mortal”, es decir, una persona que se gana la vida trabajando, te parecerá que el precio de los coches eléctricos es sumamente elevado.

Pero ¿por qué son tan caros? La respuesta es evidente: no interesa a los fabricantes convencionales ni a las petroleras, ergo, no hay voluntad de venderlos. Pero aunque se acaba el tiempo de los coches fósiles, debemos también cambiar el enfoque: Siempre partimos de la base de “comprar”, pero ¿y si partimos del reciclaje?

Esto nos lleva al concepto de “conversión” de un coche convencional en uno eléctrico, que además sirve para reciclar y reutilizar, términos de “moda” (aunque realmente lo que deberíamos hacer es decrecer).

¿Y cómo vamos a hacer eso? Pues con “voluntad política” porque ahora mismo en España, esto es casi inviable, porque resulta que una conversión, por ejemplo, de un Citroën Saxo (poniendo tú el coche) sale por unos 12.000€, igual que uno nuevo con motor de explosión. A eso hay que sumar la homologación a la que te obliga la Ley, que puede costar sobre unos 3.000€ y un par de meses. El precio es excesivo, incluso sin homologación, debido a que en España no hay muchos que lo hagan, mientras que en otros países sale por unos 6.000, homologación incluida.

La homologación está pensada en España para el gran fabricante. Por eso es tan cara. Si un fabricante quiere vender un modelo nuevo de coche, debe homologarlo, es decir, homologar un modelo concreto le permitirá vender infinitos coches de ese modelo con una sola homologación. Evidentemente, esto no está pensado para los particulares que se ven abocados a comprar un coche nuevo.

Hablaba de “voluntad política” porque simplemente cambiando la legislación se podría facilitar que los talleres hicieran las conversiones. Se exigiría un “carnet de instalador autorizado” (ahora debe ser un ingeniero industrial colegiado) que obligue a unos mínimos estándares de seguridad y luego todo ello refrendado por una ITV (50€) que certifique que todo está correcto.

Conversión “casera” de un clásico VW “escarabajo”

Conversión “casera” de un clásico VW “escarabajo”

Por unos 6.000€ podrías re-estrenar tu coche, en lugar de gastarte 15.000€ en uno nuevo diésel o en uno eléctrico de segunda mano (como el Nissan Leaf). Con la crisis actual, ese precio no estaría nada mal. Incluso serviría para dotar de nueva vida a coches clásicos. Esto se hace así de simple en Alemania o EE.UU., es decir, que no es nada “descabellado” y además ofrece las siguientes ventajas:

  • Reducimos la contaminación: el humo del diésel es cancerígeno al mismo nivel que el amianto según la OMS.
  • Reutilizamos los recursos al aprovechar un coche ya existente (todo menos el motor).
  • Aumentamos la eficiencia: un motor eléctrico es mucho más eficiente, además de recuperar la energía en las frenadas.
  • Dinamizamos la economía y creamos empleo con alta cualificación en los talleres ya existentes, animando a más gente a renovar su viejo coche.
  • Daría el impulso definitivo a las energías renovables para la creciente demanda de recargar el coche “gratis” (con tus propios paneles solares).
  • Reduciríamos drásticamente la contaminación acústica en las ciudades, haciéndolas más habitables y reduciendo enfermedades relacionadas con el estrés.

Por último, también podemos decantarnos por comprar uno eléctrico de segunda mano. En ese caso hay que tener en cuenta que las baterías no son nuevas, mientras que si electrificas tu coche las baterías las eliges tú. En conclusión, actualmente en España no sale rentable convertir vehículos en eléctricos por las trabas burocráticas, cosa que no ocurre en Alemania o EE.UU. Esto debe acabar, ya que todo son ventajas, pero sobretodo, porque es el futuro. Sinceramente, no me veo en casa utilizando una aspiradora con petróleo…😉

 Jorge García, Twitter: @jorgejabali
Diplomado en Ciencias Empresariales por la Universidad de Valencia

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