La inviabilidad de las políticas contra el Cambio Climático

Año tras año, las distintas cumbres del clima, que organiza Naciones Unidas (COP), terminan con la misma sensación de siempre, de que se ha dicho mucho pero que no se ha hecho nada, y que no se va a hacer nada. Por más que se ilustran las consecuencias de seguir aumentando las concentraciones de CO2 en la atmósfera, los actos hablan por sí solos. Y es que las concentraciones de gases de efecto invernadero no han dejado de aumentar en ningún momento.

El motivo es tan sencillo como para no decirlo, porque es antieconómico luchar contra el Cambio Climático. Porque el capitalismo exige crecer, crecer siempre. Se instaló en este mundo con las conquistas de América, África, Oceanía… Y siguió creciendo. Cuando conquistó todo el mundo, conquistó a las personas, y creó el consumismo, para seguir creciendo no ya en territorio sino en consumo de recursos materiales. Y si llevas una vida austera, no consumista, eres anticapitalista, y se te impondrá una obsolescencia programada para que tengas que consumir en contra de tu voluntad. Y desde principios del siglo XX el capitalismo se unió a la energía, al consumo creciente de energía.

El Producto Interior Bruto (PIB) es proporcional al consumo de petróleo. Publicado por Art Berman (14/05/2020) en 15/15\15: La industria del petróleo está acabada (y la siguiente será la economía).

Que la energía y la economía están relacionadas es algo que se sabe desde hace bastante tiempo. Y cuando hablamos de energía, hablamos principalmente de petróleo. Y es que el petróleo tiene unas características físicas y químicas que lo hacen excepcional. No hay otra fuente de energía que sea tan versátil ni con tanta densidad energética como el petróleo. Ni siquiera la nuclear, que solo sirve para poco más que para producir electricidad, es capaz de mover desde una máquina ligera a un vehículo que pesa varias toneladas, con una pequeña cantidad de un combustible líquido. En este sentido, el petróleo es la sangre del sistema. Y para que la economía vaya bien es obligación consumir cada año, como mínimo, un millón de barriles de petróleo al día más que el año anterior.

La producción de petróleo mundial (en millones de barriles al día) no ha caído en ningún momento salvo en las crisis económicas. Fuente: Agencia Internacional de la Energía.

Si el consumo de petróleo se estanca, no ya digamos que descienda, la economía entrará en recesión. Y una economía en recesión conlleva paro, pobreza, hambre, conflictos sociales, pérdida de derechos sociales, de salud, muerte.

Ningún gobierno puede aceptar una situación de descenso económico porque la sociedad no lo admite. Por esta razón es imposible luchar contra el Cambio Climático porque es luchar contra el mismo capitalismo. Y detrás del negacionismo climático, en todas sus formas de expresión (desde la negación extrema a la negación de sus efectos), lo que se esconde en definitiva es una defensa a ultranza del sistema capitalista. Es por eso que la lucha contra el Cambio Climático debe ser fundamentalmente anticapitalista. Y no caben soluciones milagrosas como la de pretender pintar de verde al capitalismo. No es posible combatir el Cambio Climático con soluciones biológicas (reforestaciones), de gestión (agricultura ecológica), físicas (captura y almacenamiento de carbono), etc., porque la cantidad liberada de CO2 a la atmósfera es tan inmensa que resulta imposible eliminarla en el corto plazo. Pretender capturar en pocos años lo que a la Naturaleza le ha costado guardar en millones de años, es una ilusión.

No hay mayor acción de capitalismo verde que el Protocolo de Kyoto, que ha favorecido el traslado del sistema industrial a países como China, donde las leyes medioambientales son más laxas. Muchos países europeos han reducido sus emisiones de gases de efecto invernadero trasladando sus fábricas al sudeste asiático, lo que no reduce el balance global de emisiones pero sí incrementa el cinismo de Occidente.

Sin embargo, esta huida hacia adelante tiene un límite. Y es que el capitalismo está herido de muerte: la disponibilidad de petróleo es limitada y llega un momento en el que su producción empieza a disminuir, es lo que se conoce como peak oil o pico del petróleo. Contrariamente a lo que piensa mucha gente, los problemas no comienzan cuando el petróleo se acaba sino cuando se llega a su máximo de extracción. Porque al no poder incrementarse la producción de petróleo, la velocidad de su extracción, la economía no puede crecer. Y si la economía no puede crecer, la economía entra en recesión. El pico del petróleo es una realidad tan evidente como que ya lo han alcanzado la inmensa mayoría de los países productores de petróleo, incluso continentes enteros. Y el planeta en su conjunto también está condenado a alcanzarlo. Y ese momento de máxima extracción mundial muy posiblemente sea el momento presente.

Grandes regiones del planeta ya han alcanzado su pico del petróleo como Europa, África, América del Sur o Asia (excluyendo Rusia y los países de Medio Oriente). Expresado en millones de barriles al día a partir de datos publicados por la Agencia Internacional de la Energía.

El petróleo crudo, que es el más energético y fácil de extraer, entró en una fase de meseta en 2004. Incluso la Agencia Internacional de la Energía anunció su máximo en 2005 (World Energy Outlook, 2010). Sin embargo, la producción de petróleo siguió creciendo al aparecer en escena sucedáneos del petróleo, los mal llamados petróleos no convencionales, más costosos de obtener y/o menos energéticos: líquidos del gas natural, agrocombustibles, petróleos extrapesados, fracking. Esto tiene consecuencias importantes porque solo del petróleo crudo convencional puede destilarse el gasóleo. Y el gasóleo es realmente la sangre del sistema, la que permite mover las máquinas más pesadas y la que sostiene la globalización, y su producción ya empieza a decaer. Y decayendo la producción de gasóleo pasamos del peak oil al peak everything, porque muchos recursos materiales dejan de ser rentables con un combustible caro, y muchas minas dejan de explotarse. De modo que la producción de muchas materias críticas se irá reduciendo no por falta de disponibilidad del recurso en sí sino por una cuestión de escasez energética.

Estimación de la producción de petróleo crudo (en millones de barriles al día) a partir de datos publicados por la Agencia Internacional de la Energía, la Administración de Información de la Energía (EUA) y del Ministerio del Poder Popular de Petróleo de Venezuela.

Y ésta es la razón del auge de muchas de las instalaciones renovables. Detrás de ellas no hay razones climáticas o medioambientales, sino energéticas. Sin embargo, pretender sustituir un modo de vida basado en combustibles fósiles por energía renovable, es una ilusión. El futuro va a ser renovable, qué duda cabe, pero la disponibilidad de energía va a ser sensiblemente menor, lo que no es incompatible con unas condiciones de vida buenas.

El decrecimiento ya no es una opción, es una obligación. Sin embargo, desde la política la situación es bastante preocupante, porque solo la derecha tiene una respuesta preparada contra el escenario de colapso que se avecina, aunque de muy corto plazo. El capitalismo, en su última fase neoliberal, sostiene su crecimiento en la privatización. Solo vendiendo todo nuestro patrimonio, a costa de perder derechos sociales y destruyendo nuestro medio ambiente, podemos seguir creciendo. Únicamente explicando la realidad del pico del petróleo a la sociedad, y que ésta lo acepte, es posible provocar cambios políticos que eviten males mayores, incluso del Cambio Climático.

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Cazando políticos

Imaginad que las carreteras no tuvieran límites de velocidad. Cada uno podría ir a la velocidad que quisiera según su propio criterio y su propia responsabilidad. Sin multas, ni pérdidas de puntos, ni inquietantes anuncios en TV. Habría accidentes, pero es algo inevitable por esta obsesión por movernos rápidamente. Los amantes de la velocidad dirían que los imprudentes serían una minoría despreciable.

Sería un mundo absurdo, que no entiende bien lo que es la libertad. Afortunadamente, hoy nadie niega las bondades de limitar la velocidad y de poner multas a los que no respetan las normas. De la misma forma, establecer prohibiciones es necesario para alcanzar una sociedad pacífica y sostenible.Un cazador muy "valiente" mata a un zorro con una escopeta con mirilla telescópica.

Un ejemplo lo encontramos en la caza. ¿Debemos prohibir toda la caza? La decisión es obvia si comparamos los escasos beneficios con todos los daños que ocasiona y si queremos transitar hacia una sociedad que no acepte el maltrato animal. Pongamos unos ejemplos de lo que implica que la caza sea legal. Son los daños colaterales de los cazadores (mira los enlaces para más información y si quieres más, mira esto):

  • Perros hacinados en rehalas, maltratados, viviendo entre basuras, forzando a trabajar a perras preñadas o lactantes.
  • Perros abandonados al final de cada temporada de caza (cuando la herramienta de trabajo canina ya no es útil).
  • Fauna salvaje maltratada, abandonada herida y moribunda, cuando no apaleada para subir el vídeo a las redes sociales (los más cobardes ni siquiera se atreven a subir el vídeo o las sangrantes fotos).
  • Fauna protegida disparada por hastío o por un (supuesto) error. ¿Cualquiera pueda confundir un oso con un jabalí? ¿Y con un compañero humano?
  • La caza genera artificialmente superpoblaciones de animales, para así tener más carnaza a la que disparar.
  • Algunos cazadores aprovechan las sequías o los incendios para disparar a los animales débiles o desnutridos.
  • Otros cazadores pagan fortunas para abatir animales emblemáticos y encima presumen de estar llevando riqueza a los países pobres.
  • Cientos de accidentes de caza generan horror y gastos sanitarios fácilmente evitables. Además, hay asesinatos que usan las armas de caza y no son accidentes.

Obviamente, los cazadores no entienden ninguna de estas palabras o, a lo sumo, alegan que todos esos casos son «excepciones». Lo mismo que los que trabajan para las petroleras no entienden la gravedad de la crisis climática (ahora que ya no se atreven a negarla). También lo mismo ocurrió con los agricultores (legales e ilegales) del Mar Menor, que no entendían que sus fertilizantes y pesticidas estuvieran matando esa laguna de la que dependían sectores como la pesca y el turismo. Los que aman los chuletones al punto o las hamburguesas clásicas de basura, tampoco entienden que la carne sea un producto de altísimo impacto ambiental. No quieren entenderlo.

El que no quiere entender algo, no lo entenderá por muchos argumentos irrefutables que existan. Son muchos los que vacían su mente para llenar sus bolsillos. Estamos hartos de verlo, por ejemplo, en el PP y en su actitud antiecologista.

Pero atención, los gobernantes y representantes políticos no cierran los ojos. Ellos no están desinformados, sino condicionados por intereses ideólogicos (en el mejor caso) o económicos (en casi todos). Ellos vigilan dónde está su mayor cuota de votantes. Por ejemplo, el PP criticaba las macrogranjas hasta que pensó que sus votantes estaban a favor. Entonces, cambió su discurso.

Si estamos un poco atentos será fácil que cacemos esos intereses que algunos políticos callan.

Mientras no haya una buena educación ambiental los gobernantes serán (o se harán) los ignorantes ambientales y la llave de la sostenibilidad quedará oxidada.

El bienestar futuro de las sociedades modernas es imposible, porque dependen de un crecimiento constante e inviable, de una desigualdad asfixiante, de daños ambientales intolerables y de maltratar animales inocentes. Todo muy indecente. Y si me permiten la palabra: colapsante.

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Menos energía para todos: ¿decrecimiento programado o colapso dramático?

Ahorrar energía es lo único auténticamente ecológico.Las renovables están teniendo mucho éxito. Las centrales de carbón se están cerrando por todo el planeta. Las nucleares están en crisis (aunque algunos no quieran admitirlo). Son buenas noticias, pero no del todo. La transición energética no se está ejecutando por conciencia ecológica, sino por motivos económicos. Cuando los intereses económicos entran por la puerta, la sensatez y la ética se escapan por la ventana.

Las renovables no siempre son ecológicas. Hay centrales renovables ocupando zonas ecológicamente valiosas, en campos de cultivo, o aerogeneradores en lugares de paso de aves y murciélagos. La energía solar fotovoltaica y la eólica consiguen permisos sin las adecuadas evaluaciones de impactos ambientales (en plural). No interesa hacer las cosas bien.

Las energías renovables son inagotables (a escala humana) y tienen múltiples ventajas, pero no están libres de daños a la naturaleza. Requieren materiales que hay que extraer, depurar, ensamblar, transportar y reciclar. Ninguna de esas actividades está libre de impacto ambiental. Por ejemplo, si miramos solo el material de hierro, por cada MW de energía instalado, la energía eólica requiere 22 toneladas de hierro, y la fotovoltaica 162,5 toneladas. A eso hay que sumar otros materiales indispensables: aluminio, cobre, acero, níquel…

Las renovables también requieren ocupar territorios. La gravedad de esto depende del tipo de territorio. ¿Por qué no se usan los tejados y cubiertas de los edificios? ¿Por qué no se simplifica y se potencia el autoconsumo? (a pesar de todas sus ventajas). Respuesta: no interesa hacer las cosas bien, porque hacerlas mal es más lucrativo para un puñado de élites. Hay mucho interés en que parezca difícil, engorroso, imposible y poco rentable poner paneles solares en tu casa, en tu tejado, en tu balcón o encima de tu edificio. La realidad es que es rentable y posible.

Y lo más importante…

¿Qué se está haciendo para reducir nuestro apetito energético?

Apenas nada, o tal vez, menos que nada. La primera de las tres erres —REDUCIR— se está olvidando. Un fallo imperdonable que la humanidad pagará con consecuencias dramáticas.

Los parques eólicos arrasan la vida de aves y murciélagos (protegidos por la ley en España, pero —como se ve— sin proteger de forma efectiva). Los riesgos se miden en porcentajes que los alcaldes no entienden, ni tienen interés en entender. No hay (ni puede haber) datos fiables de las muertes de aves pequeñas (sus cadáveres desaparecen rápido del lugar del crimen).

Un ejemplo lo tenemos en la Sierra de Guadarrama, entre Ávila y Madrid (proyecto Ágata). Quieren poner un parque eólico que afectará a 15 especies de murciélagos, tres de ellos en peligro de extinción. Ni siquiera esto es un argumento de peso para olvidar el proyecto. Por otra parte, poco se habla del ruido de los aerogeneradores. A la fauna también le molesta el ruido.

La energía eléctrica se lleva en masa a las grandes ciudades y a los grandes núcleos industriales. La riqueza tampoco se queda en la región que la produce y viaja por cuentas bancarias a unos pocos bolsillos. Las líneas eléctricas —necesarias para que todo funcione— no solo se ensañan con las aves. También con la vegetación. A los árboles no se les permite crecer cerca y cualquier línea supone talar cientos —o miles— de árboles (véase una cicatriz en esta cruel foto). Es el caballo eléctrico de Atila.

Propuestas:

  1. Que se planifique urgentemente una REDUCCIÓN importante en el consumo de energía. Por ejemplo, es urgente tomar medidas como estas:
  2. Que se obligue a las grandes empresas a producir parte de su energía con fuentes renovables, aprovechando sus instalaciones (tejados…).
  3. Que se hagan buenas y exigentes evaluaciones de impacto ambiental para todos los proyectos de centrales energéticas.
    • Animamos a que la ciudadanía se oponga visiblemente cuando no quiera sacrificar su tierra para el enriquecimiento de lejanos intereses.
  4. Que se fomente el autoconsumo y las pequeñas comunidades energéticas.
    • Con una legislación adecuada podríamos hacer que las comunidades de vecinos quieran instalar paneles solares para el beneficio colectivo.
  5. Que se reduzca la energía empleada en alimentarnos. Eso se consigue fácilmente consumiendo productos de proximidad y, aún mucho más importante, consumiendo productos vegetales.

Ni haciendo todo eso bien hecho, evitaremos el colapso, que ya es del todo inevitable. Sin embargo, estaremos mejor preparados para afrontarlo. De nosotros depende el futuro y cómo nos preparamos resilientemente a él.

♣ Más sobre energía:

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Buenas noticias ambientales y animalistas en 2021 (semestre 2)

La pirotecnia contamina y molesta a personas, a mascotas y a fauna salvaje. Haz clic para informarte mejor.Estas buenas noticias no son tantas, ni tan buenas, como nos gustaría. Son mejor que nada, por supuesto. Sin embargo, ante una gran hemorragia, poner una tirita no sirve para salvar la vida del paciente. ¿Queremos salvarle?

  1. El ministro Alberto Garzón enfurece al sector ganadero al incitar a comer menos carne, por salud y para proteger al planeta: Ha sido muy criticado, incluso por miembros de su gobierno, pero es un tema ineludible. Curiosamente, el propio gobierno había aprobado en su Estrategia España 2050 que España debe —literalmente— reducir «su ingesta de alimentos de origen animal» (o sea, no solo carne, sino también pescado, lácteos y huevos). La ciencia ha hablado, la OMS también y cada vez más políticos están dejando de esconder un tema conflictivo. Además, la ganadería extensiva o la carne ecológica no son la solución al problema. Alabamos la valentía de un político que no teme las críticas.
  1. El lobo ya es una especie protegida en España: Esta es una noticia muy esperada. Matar lobos ya no será subastado por dinero. Cazar lobos pasa a ser un delito tipificado en el art. 334 del Código Penal, con pena de prisión de seis meses a dos años y, en todo caso, inhabilitación especial para el ejercicio del derecho de cazar o pescar. Se debe propiciar la coexistencia con la ganadería y multar a los ganaderos que no cuiden bien de su ganado. Lo que algunos decían que era imposible, se consigue cuando hay presión ciudadana y voluntad política. Es de agradecer el interés de la ministra Teresa Ribera y de todos los colectivos que se han movilizado para conseguirlo. Para los que aún no sepan las ventajas de tener depredadores como el lobo, que lean esto. Algunos inconscientes han intentado derribar esta ley, pero la propia Audiencia Nacional ha dicho que la caza produce daños irreparables.
  1. El Congreso aprueba que los animales dejen de ser considerados cosas: El bienestar de ellos se antepone a los intereses humanos. Como ya ocurre con los hijos, los animales no podrán formar parte de herencias, embargos o divorcios. Sin embargo, algunos seguirán esclavizados, como los caballos, o las vacas lecheras. Y los perros seguirán atados a sus correas. Y las perras de raza seguirán siendo obligadas a parir una y otra vez. En pocos casos —tal vez en ninguno— las mascotas están justificadas.
  1. Una mujer está comprando tierras de cultivo británicas para devolverlas a la naturaleza: Este proceso se llama rewilding (resilvestrar) y se está haciendo en otras regiones. También se benefician los humedales de la zona, que dejan de recibir fertilizantes de la agricultura (evitando así la eutroficación, que es lo que pasó en el Mar Menor). Así se demuestra también, que no es un problema que los pueblos se vacíen. El problema es que se llenen sin control de macrogranjas o de centrales de energía renovable.
  1. Buenas noticias para los animales (y para todos): El trato que damos a los animales refleja nuestro amor a la naturaleza. En materia de animalismo avanzamos más que en ecologismo.
  1. El gobierno de España descarta totalmente la mina y la planta de fabricación de concentrado de uranio: El municipio salmantino de Retortillo se libra de ese foco de contaminación y destrucción de su paisaje. El Consejo de Seguridad Nuclear ya vetó el proyecto y su opinión era vinculante. Solo votó a favor el miembro propuesto por el PP (¿casualidad?). La mina también tenía el visto bueno del gobierno local (también del PP). Hay indicios para sospechar que el interés en la mina es meramente especulativo. Es decir, el objetivo principal sería estafar a inversores. Esta buena noticia llega tarde para aquellos árboles centenarios que fueron ya talados.
  1. En la temporada 2021 se ha prohibido la caza de tórtolas en España: Cientos de miles de tórtolas se han salvado en España. Tras cuatro años de avisos y tras el ultimátum de la Comisión Europea, la mayoría de comunidades pararon la caza de estas aves. Veamos la magnitud escandalosa de la masacre: desde 2015 se abaten unos 800.000 ejemplares cada año. El ser humano destroza el planeta con su ganadería y con su caza. Somos muchos humanos y nos jugamos nuestro futuro. La solución sensata es prohibir la caza deportiva, en todos los territorios y para todas las especies.
  1. La Audiencia Nacional tumba la prórroga que Rajoy le dio a Ence para seguir contaminando la Ría de Pontevedra hasta 2073: Recurrieron la decisión Greenpeace y el Ayuntamiento de Pontevedra. Por este motivo, Rajoy fue declarado persona non grata en su Pontevedra natal. Es un caso más de cómo el PP se pone siempre del lado de los que maltratan el medioambiente.
  1. Hay millones (144) para la restauración ambiental de las minas de carbón cerradas: Llevábamos años pidiendo el cierre de las minas de Asturias y León. Ahora toca reducir urgentemente los demás combustibles fósiles.
  1. Se acabó la gasolina con plomo: Es un combustible muy tóxico, prohibido en los países ricos, pero que seguía usándose en los pobres, especialmente en África. Esta es una noticia muy positiva cuyo alcance es difícil de evaluar.
  1. El Gobierno suspende la ampliación del aeropuerto de El Prat: Los 364 millones previstos se dedicarán a otra cosa, porque el Gobierno autonómico se ha quejado por los daños ambientales. Es una pena que la ministra de Transportes no haya tomado por sí misma esa decisión. Por ella, la obra se hubiera hecho a pesar del fortísimo daño ecológico que hubiera causado la ampliación, además de los daños inherentes a todos los aeropuertos. El aeropuerto de Madrid se ampliará, si nadie lo evita.
  1. China anuncia que no va a financiar más plantas de carbón en otros países: El país más contaminante del planeta no dice nada de sus propias centrales de carbón. Es una buena noticia, pero necesitamos algo más contundente para evitar lo peor del colapso.
  1. La venta de frutas y verduras en envases de plástico estará prohibida en España en 2023 (solo en algunos casos): Todos los grupos ecologistas sostienen que el Ejecutivo no va lo suficientemente deprisa en esta materia y proponen un SDDR. Curiosamente, los ecologistas no hablan de un SDDR para reutilizar, sino para reciclar, lo cual es un error importante que se alinea con el gobierno, cuyo
    objetivo es el reciclaje, más que la reutilización. Esta es una buena noticia a medias, porque es también una oportunidad perdida para hacer las cosas bien del todo.
  1. Ley para eliminar la deforestación de las cadenas de suministro de la UE: Es un buen paso de la Comisión Europea, pero tiene lagunas importantes: solo afectaría a un número limitado de materias primas y productos, y tampoco garantiza los derechos de pueblos indígenas y comunidades locales afectadas.
  1. Cádiz, primer municipio contra el Tratado de la Carta de la Energía: Instan al gobierno a abandonar ese tratado. Es un acuerdo que beneficia a las multinacionales perjudicando la soberanía de los países firmantes. Por ejemplo, Países Bajos fue demandado por activar su descarbonización. España debe abandonar ese tratado de forma urgente, para que las multinacionales no tengan más derechos que los Estados.
  1. La Comisión Europea denuncia a España por su incapacidad de proteger el agua frente a la contaminación por nitratos de la agricultura y la ganadería: El Tribunal de Justicia de la UE tendrá que dictar sentencia. La contaminación media del agua por nitratos ha aumentado un 51,5% en los últimos cuatro años. El Gobierno español ha permitido que la ganadería industrial crezca exageradamente y que los agricultores abusen sin control. Lo del Mar Menor es solo un caso grave. Nos tememos que España tendrá que pagar una buena multa, lo cual será una buena noticia solo si se aprende la lección.
  1. España tendrá opción de menú 100% vegetal en comedores escolares e instituciones públicas: Los partidos verdes están forzando políticas verdes. Esta es una noticia buena para los animales y mejor para el planeta. Y la salud también mejorará.
  1. Los países del Mediterráneo acuerdan proteger el 30% del Mediterráneo en esta década. También se ha decidido controlar el azufre pero no el nitrógeno de la contaminación de los buques. Se evitarían 4.100 muertes prematuras anuales si se redujeran ambos gases. En todo caso proteger un 30% es insignificante en la situación actual. Necesitamos proteger urgentemente un mínimo del 50% de todo el globo y un mínimo del 50% del territorio de cada país.
  1. Bruselas pide a los países una ofensiva de impuestos verdes en luz, gas, diésel, vuelos, automóviles y navieras. La Comisión Europea quiere reforzar al máximo el principio de “el que contamina paga”. Debemos acabar con las exenciones y las subvenciones. Será una negociación complicada, porque las multinacionales mandan más que los votantes.
  1. Desactivada definitivamente la central de carbón de Carboneras: Era una de las centrales térmicas más contaminantes del país que vomitaba más 6 millones de toneladas de CO2 al año. Buenas noticias, sin duda, pero más que potenciar la transición a las renovables hay que pensar cómo reducir nuestro apetito energético.
  1. Argentina prohíbe los petardos: La prohibición fue motivada por una recogida de firmas en Change por una persona particular debido a las molestias que ocasionan a los autistas. Sin embargo, las molestias no son solo a las personas con este trastorno, sino que los problemas de la pirotecnia van mucho más lejos. Molestan a un amplio rango de personas, perturba a las mascotas (especialmente a los perros) y a la fauna silvestre (especialmente a las aves). Algunos animales llegan a morir por infarto. También hay que tener en cuenta la contaminación química de esos artefactos.

No está mal esta lista, aunque podría ser mejor… Gracias por difundir nuestros artículos.

♦ Te gustará también:

  1. Buenas noticias ambientales: semestre 1 de 2021, 2020 (semestres 1 y 2), 2019 (1 y 2), 2018 (1 y 2) y la colección completa.
  2. El lanzamiento editorial del año: Libro Relatos Ecoanimalistas, de J. Galindo (reseña).
  3. Blog de relatos del mismo autor: Historias Incontables.
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Libro «Laudatio Naturae» de Joaquín Araújo (resumen y frases para recordar)

Portada del Laudatio Naturae de Joaquín AraújoJoaquín Araújo es un elemento más del paisaje de Blogsostenible. Si tuviéramos que definir a este naturalista-escritor con una palabra sería «inspirador».

El título de este libro condensa en latín todo lo que incluye: Laudatio Naturae (Alabanza a la Naturaleza; Ediciones La línea del horizonte, 2019). Es un homenaje a los 50 años que Araújo lleva predicando ese tipo de alabanzas. Además de sus sugerentes palabras, también hay textos de otros autores que se han unido para alabar también a tan prolífico inspirador.

Es uno de esos libros que cuando uno termina de leerlo, los ha ido releyendo varias veces. Cada frase dice más en cada lectura. Aquí vamos a extraer una muestra que esperamos sea inspiradora.

La Natura o la nada

  • «He convertido mi vida, es decir pasión y profesión en una ininterrumpida pelea contra la ceguera». Así se queja Araújo de la destrucción generalizada.
  • «Soy austero (…). Cuanto más autosuficiente se consiga ser, más suficiente para todos será este planeta».
  • «El placer de contemplar es algo que solo se consigue con mucho aislamiento».
  • «La Natura es todo esto que demasiados han olvidado».
  • «La destrucción de la Natura es un masivo acto de machismo supremacista». Aunque estas palabras choquen con algunas mentes, desgraciadamente tienen mucha justificación y en la misma línea Joaquín Araújo se ha pronunciado otras veces.
  • «El naturalista, a veces, consigue dialogar con la belleza en libertad. El cazador escucha el monólogo de la escopeta, el ruido por excelencia».
  • «La destrucción de la Natura es la tragedia global y total, arropada por una tragedia todavía mayor: la de ser demasiados pocos los que así lo consideramos».

En la misma línea le daba la razón María Novo al decir que «el contrato natural que hablaba de una relación fraternal con la naturaleza se ha roto». En algún momento de la evolución nos fuimos separando de la Naturaleza y ahora debemos empezar el retorno a ella.

Las aves o el ruido

Araújo reconoce que le debe buena parte de su carrera «a los cantos de las aves», a las que define como «arte sin peso» y como «el mejor antídoto contra el imperialista ruido que apenas deja rincones sin embadurnar».

  • «Las aves asumieron la destreza más proeza: la de que fuera la música su lenguaje».
  • «Los cantos de las aves, como sus aleteos, nada pesan y, claro, no dejan huellas en el aire, como nuestros humos, pero sí una caricia en nuestro cerebro».
  • «Millones de años antes de la primera palabra, la música de los pájaros ya era un lenguaje universal que, además y en muchos casos, era bello mucho antes de la Belleza».
  • «¡Ay si fuéramos capaces de medir la prosperidad por la cantidad de música que mana de los paisajes!». Parece evocar el error de medir la prosperidad con el PIB, de lo cual se quejó en otro de sus libros.
  • «La vibración de las siringes calienta y colorea el aire».
  • «El canto de las aves me convenció, desde el primer momento, de que la armonía es posible».
  • «Muchas vidas cantan, pero sigue faltando la música más necesaria, la que amanse la fiera del consumismo«.
  • «El primer anuncio del apocalipsis fue dado por la erradicación del canto de los pájaros: la primavera silenciosa. Al contrario, allí donde todavía puedas escucharlos, ten por seguro que queda algo con lo que volver a empezar».

Ecofeminismo, colapso, soledad…

Alicia Puleo resume el trabajo de Joaquín como «la defensa de la Naturaleza y la conciencia de la ecodependencia de todos los seres vivos, incluyendo a los humanos», a pesar de los «excesos del industrialismo». El objetivo es hacernos comprender que la humanidad debe «rectificar su rumbo para no terminar en el colapso que, ahora, numerosos científicos anuncian para mediados de este siglo, si no se toman medidas serias para impedirlo». Esta filósofa del ecofeminismo resalta que «la sociedad se escandaliza si se atenta contra el patrimonio histórico-artístico, pero pocos protestan cuando se destruye el paisaje natural».

  • «Muchos consideran al progreso como el despegarse de los ciclos de la vida, cuando nada asegura más el futuro que el acordarse de ellos». Araújo parece querer referenciar cosas como la economía circular, pero su diana está más profunda, acariciando las leyes de la Naturaleza.
  • «La soledad mantiene una íntima relación con la libertad. De hecho, si no eres capaz de estar solo, al menos con alguna frecuencia, estás condenado a obedecer siempre».

Silencio, aire, agua…

José Antonio Marina nos habla de las cuatro variaciones del silencio y nos dice que «la cultura moderna ama la excitación y odia el silencio, por eso nuestros jóvenes oyen música continuamente». En cambio, «el ruido puede dificultar la relación con los demás y también con uno mismo». Y por eso nos recomienda el «silencio interior» (como el que buscaban los ascetas ancestrales hinduistas, cristianos, griegos, romanos… o el propio Patanjali con su yoga). Y siguiendo con el silencio y los ruidos, cuya madre es, según Araújo, «la prisa», el naturalista nos sugiere una autocrítica para reducir tantos molestos sonidos, como las motos o los absurdos sopladores de hojas.

  • «No escuchar a los demás y sus tsunamis de ruidos es empezar a hacerlo con lo demás».
  • «Me llamó el silencio y acudí».
  • «Cuando es tanto lo que hace ruido callarse es una elemental terapia».
  • «Si el ruido es una contaminación, nuestros tímpanos son el vertedero».
  • «El humo es el gran desahuciador: ha expulsado la transparencia de su legítima morada».
  • «El bosque sopla dentro de tus pulmones su alma verde».
  • «Quemar el aire como lo queman acarrea demasiada ceniza. Porque no solo arde lo que permite la llama, sino que también se está chamuscando al árbitro de la vida: el clima«.
  • «El modelo energético, brazo armado del económico, se convierte en sicario que además a todos nos cobra por asesinar a las primaveras».
  • «No existe nada ante tus ojos en lo que el agua no haya participado». Pocas cosas se pueden decir del agua que la ensalce más. Pero Joaquín también dice que el agua «limpia manchándose». Por eso, es tarea nuestra que no limpiemos intoxicándola ni, por tanto, intoxicándonos.
  • «Tanto nosotros, los humanos, como los árboles somos agua erguida».

Árboles, vivacidad, vacío…

Araújo se define como un emboscado, un defensor de bosques. Y tal vez sean los árboles los seres vivos a los que más esfuerzo y palabras ha dedicado. Recomendamos la lectura de Los árboles te enseñarán a ver el bosque, como buen ejemplo. Su gran pasión es plantar árboles, tal vez porque es «lo menos cortoplacista».

  • «Hay que situar al bosque en la dieta esencial. Su primera función es alimentar, pero no solo a nuestros estómagos, todavía más a los pulmones, a los ojos, a los tímpanos…».
  • «Planto árboles porque me salva este querer salvar a los salvavidas».
  • «Habría que declarar a la motosierra el peor invento de la humanidad».
  • «Es probable que la situación mejorara si imagináramos que la selva pudiera ponerse a talar la humanidad».
  • «Hay más noticias en un metro cuadrado de bosque que en todos los informativos de todas las cadenas juntos».
  • «El mejor antídoto contra el cambio climático, el bosque, es lo más amenazado por el cambio climático».
  • «Nadie quema voluntariamente su piel y, sin embargo, eso hacemos con la de todo el paisaje».
  • «Nos desangra el alma ser conscientes de que nos comportamos de forma diametralmente opuesta a la Vivacidad. Ella convierte cosas inertes en vivas, la mayoría de nosotros la vida en cosas».
  • «Considero los tendidos eléctricos como la condena a un millón de latigazos al paisaje». Es una de las infraestructuras que más daño hace, y no solo al paisaje, sino a la flora y la fauna. Por eso, reducir el consumo de electricidad lo agradece el paisaje y la vida.
  • «Demasiadas carreteras llevan a los humanos y se llevan a la Natura». Evocadoras palabras del daño que hacen las infraestructuras humanas.
  • «Si miramos con atención veremos sangrar a los paisajes acuchillados por las líneas rectas».
  • «Calla por un momento a tu mente. Vacíate y de inmediato comienzas a escuchar lo que más sentido tiene, lo que más dice, es decir al silencio que es la máxima expresión del vacío».
  • «Poco, o nada, llena tanto como vaciarse uno de uno mismo. Porque, enseguida, te entra todo lo demás». Y nos preguntamos: ¿Hay otra forma de vaciarse que meditando?

En el último capítulo, Julio Llamazares nos recuerda como olvidamos lo obvio cuando  a propósito de la «España vaciada» resalta que no está vacía, sino llena de esa naturaleza a la que previamente le habíamos robado su espacio.

Araújo nos interpela muy claramente: «Resulta ineludible elegir: ser como el bosque o ser como el aserradero». ¿Y tú? ¿Qué eliges?

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Las excepciones en las normas de protección animal: eutanasia o maltrato (lo cuenta @LexMerche)

Mª Mercedes Ortolá Seguí, @LexMerche
Especialista en Derecho Animal y Medio Ambiente.

Click aquí para entender por qué hay que PROHIBIR LA CAZA, de todas las especies en todos los territoriosLa finalidad  de todas las normas de protección animal es proteger a los animales, pero eso está lejos de la realidad en pleno siglo XXI. En primer lugar porque las leyes únicamente van dirigidas a la protección de los animales que viven en el entorno humano, olvidándose de un número importante de especies. Me refiero concretamente a los animales silvestres y los marinos, que quedan fuera de toda norma que tipifica el abuso o maltrato hacia ellos, tanto a nivel penal como administrativo. En segundo lugar, las normas de protección animal recogen excepciones explícitas, que permiten el maltrato y la muerte de animales. Desde la Dirección General de los Derechos de los Animales (Gobierno de España) se quiere aprobar una nueva ley y todo apunta a que seguirán cometiéndose esos dos errores.

Cuando se aprobó el Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea (en adelante TFUE) se incluyó en su artículo 13 el reconocimiento de los animales como seres sensibles, sin distinguir entre especies. En el contexto del artículo deja entrever que el reconocimiento va dirigido a todos los animales, con independencia de su hábitat.

Luego, tenemos las normas administrativas y penales que regulan la protección y bienestar animal, pero estableciendo diferentes excepciones. Hablamos de tradiciones mal llamadas culturales (como la tauromaquia). Durante siglos han existido tanto movimientos para prohibirlas como sectores que las consideran arte, estos últimos con el apoyo evidente de una derecha rancia y aburrida que propugna unos valores carentes de toda ética, y que defiende otras actividades tan absurdas y salvajes como la caza.

Tanto en una como en otra actividad (tauromaquia y caza), no se castiga el maltrato que sufren los animales, porque forma parte de las tradiciones culturales dentro de nuestro país. Únicamente se tipifica el delito contra la fauna o los recursos naturales, pero no la crueldad que se dirige hacia esos animales, especialmente cuando se utilizan trampas o sustancias para la caza que pueden producir graves sufrimientos y una muerte lenta, añadiendo además el furtivismo, muy arraigado dentro de nuestras fronteras, y que incluso algunas administraciones como la valenciana, se atrevió a contravenir no solo modificando su ley de caza, sino aprobando un Decreto para su práctica, en contra de lo establecido en la normativa europea, para permitir determinadas artes de caza prohibidas, tanto en el ámbito penal como administrativo.

Es evidente que la excepción contenida en el art. 13 del TFUE (respetando al mismo tiempo las disposiciones legales o administrativas y las costumbres de los Estados miembros relativas, en particular, a ritos religiosos, tradiciones culturales y patrimonio regional) les da un juego increíble a los defensores de estas prácticas, y que se ha trasladado a las normas administrativas y penales en cuanto hacen referencia al maltrato o abuso, aunque claramente —y entre líneas— se puede observar que las propias normas reconocen que existe maltrato aunque lo excepcionen.

Regala este divertido libro para aumentar la conciencia.

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No se puede excepcionar el maltrato bajo ningún concepto, escudándose en el arraigo de su práctica durante siglos. Al excepcionarse la aplicación de la norma resulta difícil enjuiciar determinados delitos. Cuando se refiere a las tradiciones o a la actividad cinegética, se da un elevado valor a las costumbres de dichas prácticas sin contar con las víctimas humanas que se producen cada año por los efectos colaterales. Durante 2020 hubo más de 600 víctimas, dato que muestra que la tradición está por encima de todo, incluso de la propia razón.

No podemos obviar que un animal, viva donde viva, tiene el mismo derecho a ser protegido que los que viven con el hombre. Es decir, existen animales de primera, a los que la norma penal y administrativa se aplica cuando sufren cualquier maltrato, y animales de segunda, entre los que se encuentran los animales silvestres y marinos, los cuales quedan fuera de cualquier ámbito normativo en caso de maltrato. Por ejemplo, las aves que viven en nuestras ciudades carecen de protección suficiente. Los propios ayuntamientos destruyen sus nidos, a veces mediante talas salvajes sin ningún tipo de consecuencia jurídica. También, cuando molestan las palomas se autoriza su eliminación porque simplemente se las considera plagas. Algo similar ocurre con las cotorras, que han sido capturadas y gaseadas por considerarse acientíficamente como aves invasoras. Aquí no existe maltrato legal porque quedan fuera de la protección, simplemente porque resulta más barato y es una excepción.

Otras de las excepciones que se han observado en los últimos años han sido tenidas en cuenta por algunos ayuntamientos, los cuales han permitido la matanza de gatos silvestres o de perros abandonados, para satisfacer en cierto modo los instintos más bajos de aquellos que practican la actividad cinegética, en la que se aprovecha cualquier circunstancia para acabar con todo lo que se mueve. Estas excepciones los dejan fuera de protección penal, aún tratándose de animales abandonados por sus propietarios que han acabado asilvestrados. La propia administración local, al no aplicar las normas de protección animal aunque sean deficientes, provoca que se sigan abandonando y maltratando, y por ende, esa propia administración autoriza su matanza mediante la caza para acabar con una supuesta “plaga” que ha sido provocada artificialmente. También ocurre con los jabalíes, cuya caza se permite aunque sea fuera de temporada cuando se adentran en poblaciones debido a que no encuentran alimento en las zonas naturales y se ven obligados a buscar en las zonas urbanas.

España queda muy lejos de otras normativas europeas, permitiendo que el negocio de los animales sea muy floreciente para algunos, no solo por la cría —actividad totalmente fuera de control—, sino que además, existe una economía sumergida, especialmente en los “campos de exterminio” en los que los animales son eliminados sin un control exhaustivo por parte de los ayuntamientos que contratan sus servicios. Este tipo de centros no solo se dedican a la recogida de animales abandonados y a eutanasiarlos, sino que muchos de ellos, bien en la misma empresa o mediante otra sociedad vinculada también poseen criadero. El negocio les sales redondo, con el permiso de la administración. Estos centros se acogen a las excepciones que otorgan las diferentes leyes de protección animal dentro de las comunidades autónomas, en las que una vez transcurrido el plazo establecido, los animales serán eutanasiados, estén sanos o no. Lo importante es hacer sitio para el siguiente animal abandonado dentro del círculo vicioso del mercado de la cría, compraventa y sacrificio de animales de compañía.

Lo más interesante que he podido encontrar dentro de las diferentes normas de protección animal ha sido no solo la regulación para la protección de los animales silvestres dentro de sus fronteras, sino el trato a los animales de la industria de la pesca, los grandes olvidados en cuanto al maltrato. Los peces sufren al olvidarse de ellos en todas las leyes. En el ámbito de la pesca muchos peces mueren por aplastamiento o agonizan por asfixia tras una o dos horas desde que son extraídos del agua. Cuando se refiere a animales silvestres, se protegen determinadas zonas incluso en épocas de migración de aves, o se prohíben ciertas  actividades que puedan causar molestias a animales de zonas naturales y protegidas, especialmente en época de cría. España, hasta hace bien poco, permitía la caza en Parques Nacionales con la connivencia del PP, que aprobó una moratoria para que la actividad cinegética se practicara en zonas protegidas, dado que algunas de estas zonas se encuentran en manos privadas de grandes terratenientes y son consideradas cotos de caza. Pero aún así, el PP solicitó una nueva prórroga para que se pudiera seguir cazando en dichos espacios protegidos, siempre amparándose en la farsa del control poblacional de los animales silvestres.

Son muchas las excepciones que se encuentran a lo largo de toda la normativa de protección animal. En la de experimentación, por ejemplo, la utilización de primates está permitida cuando son descendientes de otros primates criados en cautividad. Aquellos con los que tenemos la mayor similitud genética sufren las mayores atrocidades en los laboratorios. También se usan animales capturados en la naturaleza, salvajes, asilvestrados o vagabundos cuando otros países lo prohíben taxativamente.

Si nos adentramos en las leyes de protección animal autonómicas todas ellas poseen excepciones en cuanto al maltrato animal. La mayoría de ellas incluyen el texto “… sin perjuicio de las excepciones señaladas, se prohíbe…”. Entre ellas están la utilización de animales en festejos, salvo excepciones; la cría y mantenimiento de animales en la oscuridad, salvo excepciones; el sacrificio de animales en el matadero, salvo excepciones; maltratar o agredir animales, o someterlos a cualquier práctica, salvo excepciones; el uso de animales en festejos o espectáculos que les cause sufrimiento, salvo excepciones, etc. En este aspecto Asturias, por ejemplo, en su ley de protección animal excepciona de forma clara y concisa determinadas prácticas (art. 2) de maltrato animal, como los festejos populares o el tiro de pichón, al igual que la norma balear en su (art. 5), o la de Castilla-La Mancha, que excepciona la alimentación de determinados animales con otros animales vivos (art. 5.q), o Cataluña, cuyas excepciones abarcan a la captura incluso de aves protegidas cuando lo considere necesario, como control de poblaciones de animales (art. 9), o el uso de armas de fuego para acabar con la vida de perros, gatos o hurones (art.19 y disposición adicional tercera, 2). Galicia también excepciona la utilización de armas para abatir animales (art. 8.u) si considera su peligrosidad, al igual que Madrid en el apartado que regula la eutanasia (art. 17.2) sin especificar lo que considera peligrosidad, así como también la Ley Foral de Navarra en los mismos términos que las dos anteriores, añadiendo además a las especies cinegéticas en temporada de caza.

Quedan por tanto fuera del ámbito de la protección animal los festejos así como las clases con reses vivas en las escuelas taurinas andaluzas (art. 2). Paradójicamente, la ley aragonesa en su Exposición de Motivos indica que son necesarias “limitaciones y prohibiciones para evitar en un espectáculo con animales el trato cruel, inadecuado o antinatural para con los animales…”. Se prohíben las peleas de animales, aunque se permiten los espectáculos taurinos (art. 33), añadiendo además que se prohibirán aquellos que no se desarrollen conforme a sus normas reguladoras (como también hacen otras comunidades como Castilla-La Mancha, Valencia o el País Vasco). ¿Cómo se puede tener tal cinismo en afirmar que algunas prohibiciones son necesarias para evitar que se produzca un trato cruel a los animales cuando se permiten festejos evidentemente crueles?

Lamentablemente, las excepciones existentes en la normativa de protección animal no son para protegerlos ante el hombre, sino todo lo contrario, ya que en la mayoría de los casos se permite, de una forma u otra, acabar con la vida de los animales en cualquier contexto. Quedan excepcionadas de la protección las fiestas populares, porque forman parte de un torpe acervo social para acallar a unas masas que necesitan sentirse superiores ante un indefenso animal, ya sea a través de los festejos, cada vez más impopulares, como a través de la caza, o permitiendo la eliminación de mal llamadas “plagas” que crea el propio hombre.

La eliminación de animales abandonados mediante la eutanasia es otra de las excepciones más graves que contienen las diferentes normativas de protección animal. En este caso es la propia administración quien autoriza la muerte de miles de animales cada año, empleando partidas presupuestarias que provienen de los impuestos para acabar con la vida de estos animales. Las empresas dedicadas a la recogida de animales solo están interesadas en las ganancias a costa del sufrimiento de inocentes. El problema surge por la dejadez por parte de los ayuntamientos, permitiendo que se crie y abandone sin ningún tipo de control. En el mejor de los casos algún que otro animal puede ser recogido o adoptado por particulares.

En lo que se refiere a la tauromaquia, solo el hecho de separar a un animal de sus iguales para someterlo a un gentío que extrae sus peores instintos, deja ver la poca sensibilidad y empatía de aquellos que a través de una cartera política son indiferentes ante el sufrimiento de un ser vivo. Afortunadamente, tanto la tauromaquia como la caza son negocios que van disminuyendo año tras año.

El maltrato y la crueldad no pueden ser excepcionados bajo ningún concepto en ninguna norma de protección animal. No pueden existir animales de primera y animales de segunda. Durante siglos el hombre blanco se consideró superior a otras razas, sometiéndolas a la esclavitud, entre otros abusos. De la misma forma, no podemos permitir mediante excepciones abusos a los animales. Las excepciones en las normas de protección y bienestar animal mayoritariamente significan tortura, sadismo y muerte.

♦ Sobre los animales, lecturas que te van a encantar:

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Somos picudos rojos

El picudo rojo (Rhynchophorus ferrugineus) es un escarabajo comestible, consumido en el África subsahariana. En su fase de larva, perfora galerías de más de un metro de longitud en los troncos de algunas plantas. Sus favoritas son la palmera datilera, la palmera canaria y el palmito. Si la invasión es grave, las plantas mueren y los humanos hablan de «plaga» y de «especie invasora». No suelen hablar de «irresponsabilidad».

El picudo rojo no se preocupa por la muerte de las plantas que le dan la vida. Son insectos que no ofrecen nada a cambio de comerse estas plantas (son parásitos). Si se les deja, cada hembra puede generar mil descendientes en un año. Acabarían con todas las plantas que les dan la vida. Si se les deja, ellos acabarían con su sustento; acabarían colapsando.

Nos comportamos como picudos rojos

Es bastante evidente el paralelismo entre los Rhynchophorus ferrugineus y los Homo sapiens. Aparte del número de extremidades y otras evidentes diferencias anatómicas, hay una diferencia particularmente inquietante entre estas dos especies. Los picudos rojos actúan por instinto. Ellos no planifican sus ataques, ni estudian las consecuencias, ni son conscientes de su desarrollo insostenible.

El ser humano está arrasando lo que le permite vivir, lo cual no es solo un puñado de plantas, sino tierras y mares: un único planeta. El ser humano (en conjunto) planifica sus ataques, estudia sus consecuencias y es consciente de su desarrollo insostenible.

Mientras las élites gobernantes no quieran establecer límites al crecimiento ni límites a la destrucción, el futuro de la humanidad se acerca a un colapso que parece inminente y —de alguna forma— dramático. Los ricos son un cáncer para el planeta.

El Homo sapiens no es una especie estrictamente exótica, pero sí es una especie claramente invasora, una plaga. Si hubiera una especie superior que fuera especista, sin duda nos fumigaría, deseando nuestra extinción, como se hace con los picudos rojos, insectos que, por cierto, se propagaron por culpa de un comercio internacional absurdo y sin control. ¿En serio España necesitaba traer palmeras de Egipto?

Según el diccionario de la RAE, un significado de la palabra humano es «comprensivo, sensible a los infortunios ajenos». Resulta inquietante que seamos la especie menos humana de todos los homínidos (familia de primates que incluye 8 especies vivas, entre los que están humanos, orangutanes, gorilas, chimpancés y bonobos).

Como dijo el Dr. Oscar Gavira: «Las medidas de control de especies exóticas no representan una solución del problema, porque el verdadero problema es un estilo de vida insostenible basado en el transporte a larga distancia. Las especies exóticas son bioindicadores de este modelo de desarrollo».

Por su parte, el Dr. Mario Alonso Puig dejó claro que una sociedad puede educar para que el cerebro entienda su entorno de forma que nos comprometamos a respetarlo: «El desarrollo del hemisferio izquierdo del cerebro supuso que tuviéramos que pagar un peaje muy alto y fue nuestro alejamiento de la naturaleza. (…) Hemos de entender que el cerebro es enormemente plástico y maleable y que la cultura en la que vivimos puede favorecer más el dominio de uno de los hemisferios o incluso favorecer que trabajen de una forma más integrada».

♦ Otras lecturas relevantes:

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🏭Otra estafa verde: capturar carbono para seguir contaminando

Hace años que se habla de esto. Pensábamos que el tema se olvidaría en cuanto se viera que es algo sin sentido. Sin embargo, obsesivamente se sigue proponiendo la «captura de carbono» como un método de geoingeniería para luchar contra el cambio climático. Lo llaman CAC (Captura y Almacenamiento de Carbono).

El único método para capturar carbono que funciona y que es viable es plantar árboles y, sobre todo conservar los que ya tenemos, especialmente los bosques. Sin embargo, los que hablan de capturar carbono se refieren a tecnologías complejas y caras que aún no son viables y que tienen peligros evidentes.

Hablan de capturar carbono del aire y enterrarlo en cuevas subterráneas. La idea sería válida si fuera fácil y barata; y si no hubiera riesgo de que el CO2 enterrado se escapara por alguna fisura. Otras ideas son manipular bacterias o conseguir materiales mágicos que absorban CO2.

Se puede investigar en eso, pero no proponerlo como algo viable, porque hoy no es viable. No podemos contar con falsas soluciones o con hipótesis que podrán —o no— estar disponibles en el futuro. A pesar de las evidencias, quieren gastar 215.000 millones de euros en esta década, dinero que podría emplearse de forma mucho más eficiente.

La explicación de esta obsesión es doble. Por una parte conseguir dinero público dedicado hipotéticamente a investigar ese asunto y, por otra, frenar los esfuerzos para reducir las emisiones. El tecno-optimisno es uno de nuestro mayores enemigos.

La CAC es otra estafa verde para engañar a la población

Los que proponen estas opciones pretenden seguir contaminando y ocultan cuestiones importantes:

  1. Aunque el carbono (el CO2) es el gas que lleva el peso del cambio climático, hay muchos otros GEI (Gases de Efecto Invernadero), además de otros contaminantes (PM2.5, PM10…) que son también muy perjudiciales. Por ejemplo, el metano es un gas de alto efecto invernadero. Para reducirlo lo más simple es evitar comer carne, especialmente carne vacuna.
  2. Deberíamos reducir urgentemente las emisiones de todos los GEI y no tenemos tiempo para confiar en que en un hipotético futuro tendremos maravillosas tecnologías que nos permitirán seguir contaminando. Para reducir las emisiones de carbono lo más efectivo es reducir el consumo de energía, algo de lo que se habla poco. Se habla más de la transición energética que de la reducción energética.
  3. Confiar en tecnologías que no existen nos frena desarrollar las que sí existen, como las renovables o la movilidad sostenible.
  4. El carbono capturado podría contaminar acuíferos y volver a la atmósfera, perdiendo las ventajas que se hubieran conseguido al capturarlo.
  5. El proceso de captura de carbono, transporte y vigilancia requiere un aumento del consumo de energía, lo cual genera mayores problemas, incluso aunque esa energía fuera renovable.
  6. Empresas contaminantes están recibiendo ayudas para investigar en CAC, aunque finalmente podrían estar dedicando el dinero a otra cosa. En todo caso, hay áreas de investigación más prometedoras y más sostenibles que dedicarse a pensar en cómo seguir contaminando.

Conclusión: no demos facilidades a los contaminadores

Se pueden y se deben plantar árboles, pero que esto no sirva para justificar que las grandes empresas contaminantes (los big polluters) sigan contaminando como si no hubiera emergencia climática. Que no nos engañen con la CAC como con el reciclaje o el coche eléctrico.

Se puede y se debe investigar en lo que se crea interesante, pero no podemos confiar en la tecnología cuando es precisamente la tecnología la que nos ha llevado a la crisis ambiental actual. No hay soluciones mágicas que nos permitan seguir viviendo como si no pasara nada. Vamos muy mal de tiempo. Empecemos a aplicar las soluciones que sabemos que funcionan.

♠ Sobre la CAC:

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¿Y si quitamos las papeleras de las ciudades?

Es fácil ver que las papeleras de las ciudades se usan mal. Muy mal. Cantidades ingentes de materiales reciclables pasan por las papeleras para acabar en vertederos.

Imaginemos que las papeleras se retiran. Todas las papeleras, de todas las ciudades. La ciudadanía se preguntaría qué ha pasado. Unos se guardarían sus residuos para tirarlos donde puedan, incluso buscando los contenedores de reciclaje. Obsérvese que usamos la palabra residuos, no basura. Otros usarían el suelo como si fuera su basurero particular. Muy posiblemente la ciudad se volvería más sucia. Algunos no notarían nada. Otros se escandalizarían. Muy pocos buscarían soluciones en la educación.

¿Por qué las papeleras estorban ante nuestra crisis ambiental?

  1. Las papeleras reducen el reciclaje de materiales. Las papeleras son una invitación a tirar ahí todo lo que nos estorba. Y eso es un boicot a la recogida selectiva de residuos, incluyendo el compostaje (contenedor marrón que aún apenas existe).
  2. Las papeleras simplifican la vida a la ciudadanía, pero inhiben el ser responsables de sus propios residuos.
  3. La ausencia de papeleras obligaría a un mayor control y a una mayor responsabilidad. Por ejemplo, multando a los que ensucien la vía pública.
  4. También sería imperativo mejorar la educación ambiental. Sin papeleras, veríamos muy razonable educar a toda la ciudadanía a usar los contenedores de reciclaje y, sobre todo, a REDUCIR la generación de residuos. Reducir es lo más ecológico.
  5. Sin papeleras seríamos más conscientes del problema de los residuos, aunque solo fuera de una pequeña parte del problema. También se entendería mejor la necesidad de reutilizar los envases (y todo tipo de productos).
  6. Sin papeleras, necesitaríamos más contenedores de reciclaje, porque los que hay son claramente insuficientes para reciclar todos los residuos. Ni siquiera hay contenedores suficientes para reciclar lo que Ecoembes dice que se recicla. Por eso sabemos que Ecoembes miente.

Hay que ser muy inconsciente para no darse cuenta de que esta propuesta es muy conflictiva. Escuece demasiado en una sociedad acostumbrada a tirar residuos y olvidarse de ellos, como si las papeleras, los contenedores o el váter fueran agujeros mágicos donde todo desaparece. Pero no desaparece. Y los problemas siguen, quieras verlos o no.

Las medidas más raras, pueden ser las más necesarias. Lo que hoy es impensable, mañana será lo normal. Lo importante es plantearnos las ventajas y los inconvenientes de las papeleras en las calles y cambiar lo que sea pertinente. La situación no nos permite seguir haciendo lo de siempre. Nuestra propuesta puede probarse solo en un barrio (y no se debe medir solo la suciedad…).

¿Qué hacemos con lo que no se puede reciclar? Lo inteligente sería dejar de fabricarlo. Pero mientras, ayuda pensar un poco en lo estúpido que es fabricar —Y COMPRAR— esos productos.

Eliminar las papeleras de la ciudad es algo que nos molesta porque buscamos la máxima comodidad, pero tal vez es algo necesario para despertarnos de nuestros sueños infantiles. Los residuos no desaparecen. De hecho, solo crecen. Si queremos una sociedad sensata e inteligente tenemos que decrecer. En residuos, también.

♦ Sobre residuos, hay mucho que decir:

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Libro Hay alguien en mi plato, de Barbara J. King (@plazayvaldes)

La escritora y científica estadounidense Barbara J. King nos invita a comer con conciencia en este libro (2021, de su edición en español). En primera persona, nos narra sus vivencias personales e investigando el comportamiento animal. También es autora del libro Cómo viven el duelo los animales.

Nuestra sociedad está acostumbrada a comer animales y establece un muro entre un chuletón (al punto) y el animal del que procede. Se acepta que el animal tenga sentimientos, pero cuando está en nuestro plato solo es comida. Plaza y Valdés donará todos los beneficios de este libro a la ONG Igualdad Animal.

King trabajó como científica en Nairobi. Allí fue a restaurantes donde servían carne de animales exóticos. Se sorprendió a sí misma por cómo era capaz de devorar los mismos animales que disfrutaba observándolos en libertad. Reconoce que ese recuerdo le incomoda y que hay conexiones que nos unen a los animales. Tenemos muchos parecidos entre nosotros y ellos: sintiencia, capacidad de aprender, pensamiento y personalidad. La autora advierte de que «un marco de referencia antropocéntrico es demasiado limitado, precisamente porque detecta y recompensa preferiblemente aquello que los humanos consideramos inteligente». Es obvio que nos estamos perdiendo muchas cosas por falta de investigación y por nuestro punto de vista sesgado.

La ONU recomienda consumir menos proteínas animales y aumentar los alimentos vegetales (hay consistentes motivos para ello). El ganado consume «más de la mitad de todas las cosechas del mundo y precisan una cantidad de agua asombrosa». El libro estudia algunos de los animales que se consideran comida:

1. Insectos y arácnidos

Es una comida extraña en países occidentales, pero la autora nos informa que la crema de cacahuete puede llevar hasta 30 fragmentos de insecto por cada 100 grs. y el chocolate, el doble.

Algunos piensan que los insectos son casi como robots que se basan en su instinto, pero no es así. Estudios recientes demuestran que los insectos pueden aprender, recordar, pensar y comunicarse de formas complejas: algunas avispas reconocen el rostro de sus congéneres, las moscas de la fruta toman decisiones pensando, y la danza de las abejas es un sistema de comunicación extraordinario. Un estudio ha demostrado que las experiencias de juventud pueden alterar la personalidad de los grillos. El problema es que evaluamos a los animales bajo la lupa de nuestros conocimientos de humanos y su personalidad puede tener otros factores distintos a las paridades humanas: valiente/cobarde, agresivo/pacífico, introvertido/extrovertido, etc.

No es fácil demostrar si los insectos sienten placer o dolor. Sin embargo, ambos aspectos son básicos en la evolución y ayudan a llevar una vida más duradera, por lo que es difícil imaginar que estos animales no sientan ni placer ni dolor. En EE.UU. hay una granja de grillos para consumo humano y están tan convencidos de que sufren que, para sacrificarlos, bajan la temperatura hasta su letargo. Es posible que no sientan cuando son sacrificados, pero morir por frío no parece que sea muy agradable.

Comer insectos es ambientalmente mejor que comer mamíferos o aves, porque son más eficientes, emiten menos gases, requieren menos tierra y menos agua y hay un menor riesgo de transmitir infecciones zoonóticas (como la COVID-19).

2. Pulpos

Son los invertebrados más inteligentes del planeta (que se sepa y evaluando bajo el punto de vista del humano). Las más recientes investigaciones demuestran que «los pulpos piensan, trazan estrategias, evalúan lo que los rodea y expresan su estado anímico en función de esa evaluación de un modo tan visible e impactante que incluso los vertebrados terrestres podemos entenderlos». Los pulpos pueden usar herramientas, «resuelven problemas estratégicamente» y cuando están en un laboratorio reconocen con claridad a los investigadores.

En muchas culturas son vistos solo como comida, incluso para comerselos vivos (a pesar de que hay personas que han muerto de asfixia por ello). Los brazos del pulpo tienen gran capacidad de recopilar datos. Es como si incorporaran parte del cerebro. El pulpo tiene tres corazones y asombrosas capacidades. Por ejemplo, puede estrujar su cuerpo para pasar por aperturas considerablemente pequeñas, puede cambiar de color para camuflarse y para comunicarse y puede aprender de sus congéneres. También se han encontrado pulpos diferentes en cuanto a su personalidad. Respecto a las capacidades cognitivas los científicos afirman que no hay diferencia con algunos de los cefalópodos, primos del pulpo: la sepia (o jibia) y el calamar (los nautilus no se citan).

La autora recuerda un tierno vídeo viral de un niño brasileño que se mostraba incrédulo con solo pensar que la comida que le servía su madre era un animal muerto, un pulpo troceado. Al final, el niño convence a la madre para comerse solo las patatas.

«La Unión Europea declaró que los cefalópodos deben recibir un trato humano cuando se utilicen para una investigación científica, convirtiéndolos en los únicos invertebrados que reciben esta protección». En Estados Unidos, un grupo de biólogos sometieron a cinco pulpos a lesiones de aplastamiento de los tentáculos, llegando incluso a la amputación. Científicamente, no se puede concluir que los pulpos sintieron dolor, pero se documentó que los pulpos contrajeron la zona lesionada y la mantuvieron cerca del cuerpo, envolviendo incluso el miembro dañado con los tentáculos adyacentes. ¿No es un claro signo de sufrimiento?

En otro experimento compararon el comportamiento de pulpos en acuarios pequeños y aburridos y en acuarios grandes enriquecidos con entretenimientos. «Los observadores detectaron un gran estrés en el acuario empobrecido: en él, los pulpos se comían sus propios brazos«. El estrés también se ha documentado en otros animales, como los cetáceos encerrados en acuarios.

También se ha demostrado que los pulpos simpatizan con humanos, llegando a acariciarse mutuamente. ¿No es una prueba de que sienten placer ante las caricias y el contacto amigable? La naturalista Sy Montgomery, autora del libro El alma de un pulpo, reconoce problemas éticos inherentes a capturar pulpos en sus hogares naturales para confinarlos y exhibirlos con el fin de entretenernos y educarnos.

3. Peces

Los peces son inteligentes, aprenden, tienen distintas personalidades (valientes, prudentes, juguetones…) y saben comunicarse. El 50% de las especies emiten algún sonido para comunicarse, y suben el volumen si hay ruido ambiental.

El libro nos cuenta cómo los meros hacen gestos a las morenas y a los peces Napoleón para indicarles dónde hay presas ocultas de forma que uno de ellos aumente sus posibilidades de comer. Y lo mismo hacen algunas truchas para cazar con sus amigos pulpos. Estos gestos referenciales (sin tocar) se creía que era algo exclusivo de primates y de cuervos.

Los peces limpiadores eliminan parásitos a otros peces y distinguen entre sus clientes habituales y los ocasionales. Atienden antes a los que están en tránsito porque los residentes creen que volverán, aunque podrían irse a otros peces limpiadores (a la competencia). A veces muerden a sus clientes y estos se quejan con movimientos bruscos, pero ellos les intentan tranquilizar acariciando su aleta dorsal para intentar que no se vayan. Curiosamente, distinguen entre peces depredadores y los que no lo son, mordiendo con mayor frecuencia a los no depredadores.

También hay peces que usan herramientas. Por ejemplo, se vio a un pez lábrido payaso usar piedras como yunque para abrir almejas. No somos tan diferentes de los peces. Las articulaciones de nuestra mano aparecieron por primera vez en las aletas de peces como Tiktaalik.

Peces, moluscos y crustáceos suponen el 6,5% de las proteínas consumidas por los humanos, por lo que no parece complicado prescindir de este tipo de alimentos. Por otra parte, los mares están muy contaminados. Por ejemplo, se han encontrado niveles alarmantes de mercurio en atunes, pez espada y lubinas entre otros (el mercurio se acumula en los peces carnívoros).

Peor suerte viven los peces de piscifactorias, como son casi todos los salmones que se venden. A la enorme contaminación de esas industrias, se une el maltrato animal por hacinar peces en tanques muy pequeños, donde se rozan, se hacen heridas y se infectan de parásitos. Por si fuera poco, las dos últimas semanas antes de la matanza, los salmones dejan de ser alimentados para que sus estómagos estén vacíos cuando los sacrifican. Además, el sistema de aturdimiento deja de usarse cuando falla. Las piscifactorías no fabrican pescado sostenible, porque son carnívoros y para que ellos vivan hay que matar a muchos peces salvajes de otras especies, como las anchoas, por ejemplo, cuyas poblaciones están bajando alarmantemente.

Los casos más terribles de sufrimiento y daños al medio ambiente no son las prácticas tradicionales sino la pesca comercial a gran escala (como denunció De Jouvenel). La pesca de arrastre destaca por su enorme poder destructivo. Se ha prohibido en muy pocas zonas y se sigue usando a gran escala.

La autora se pregunta qué sentirán los peces cuando se encuentran con depredadores (humanos o no), y sugiere investigar el comportamiento de los supervivientes, para descubrir, por ejemplo, sus aprendizajes. Se han visto casos que inducen a pensar que los peces sienten empatía. Por ejemplo, peces de acuario que se ayudan entre ellos, incluso siendo de especies distintas.

Se ha demostrado que los peces sienten dolor. Sin embargo, muchos siguen pensando que como no son mamíferos ni aves, no es tan relevante si sufren o no. Lo curioso es que en mamíferos y aves sigue sin ser relevante el hecho de que sepamos fehacientemente que sufren por culpa de los humanos que los ingieren. El consejo de Michael Pollan es comer poco y vegetales en su mayor parte.

4. Pollos

Una conclusión inesperada es que «la supuesta diferencia existente entre la capacidad para razonar de los mamíferos y las aves es ilusoria».

«Los pollos distinguen entre más de un centenar de caras de otros animales de su especie, y reconocen a individuos tras meses de separación». Además, razonan para decidir la mejor opción entre varias posibles, se comunican entre ellos (por ejemplo, la madre llama a sus pollitos) y se ayudan. Se han visto casos de gallos que cubren con las alas a su pareja cuando llueve, o gallinas que ayudan a una compañera ciega. También se comunican con los humanos. En cierta ocasión unas gallinas dieron la voz de alarma a un humano, cuando una de ellas cayó accidentalmente a la piscina. Se puede concluir que los pollos pueden «percibir la perspectiva que otro ser tiene del mundo».

Las gallinas pueden hacer varias cosas a la vez gracias al cerebro lateralizado de las aves (igual que el nuestro). Por ejemplo, pueden buscar comida y permanecer alerta ante posibles depredadores.

Hace años notaron que las gallinas no podían encerrarse, porque la falta de luz solar y de vitamina D, les provocaba debilidad en las patas. La solución fue fortalecer el pienso con vitamina D, algo que facilitó las macrogranjas actuales, las cuales pueden llegar a albergar diez millones de aves. Tras esas cárceles, «el animal se transforma en un objeto y el sabor adquiere una importancia capital». En Estados Unidos, el día de la Superbowl se consumen 1.250 millones de alitas de pollo, a pesar de que «la carne de pollo ha perdido su tradicional reputación», debido a que son una «fuente colosal de gérmenes», tanto en los gallineros, como en la carne que se vende. Se han encontrado muchas bacterias perjudiciales (como campylobacter). Por otra parte, en los mataderos se han documentado multitud de irregularidades en el cumplimiento de las leyes para reducir el sufrimiento. Por ejemplo, se sabe que es frecuente encontrar pollos que son «escaldados vivos».

También son recurrentes los escándalos en las granjas de gallinas ponedoras, por ejemplo cuando se habla de cómo se deshacen de los pollitos macho. Estados Unidos sacrifica 272 millones de pollitos cada año. Uno de los métodos es triturarlos vivos con cuchillas giratorias. Luego, se usan para alimentar mascotas, haciendo que tener mascota genere maltrato a otros animales. También se concluye que comer huevos sí produce maltrato animal. Por todo esto, se instauró el 4 de mayo como Día Internacional por el Respeto a los Pollos.

5. Cabras

Las mascotas son animales vivos que algunos los ven como «modas». En Estados Unidos se ha generalizado tener cabras enanas nigerianas. Sin duda, peor es lo que hacen en Afganistán: destripan una cabra, le cortan la cabeza, cosen sus restos y se usa en un extraño deporte llamado buzkashi. Si te parece maltrato animal en el deporte, te recordamos que muchos balones (de fútbol, béisbol…) están hechos de cuero de vaca y que los deportes con caballos siempre los maltratan (especialmente en los entrenamientos).

Se ha constatado que las cabras pueden comunicarse con animales que no son de su misma especie y que mantienen relaciones de amistad (con burros, llamas…). También son atentas entre ellas, aunque a veces no aprenden de sus semejantes, tal vez porque, como los perros, aprenden más de los seres humanos que de animales de su especie.

Las cabras «sobresalen en tareas que requieren un pensamiento avanzado y memoria a largo plazo, y muestran claras respuestas emocionales al modo en que se las trata». Y concluye: «las cabras son inteligentes y expresan lo que sienten acerca de lo que les ocurre».

6. Vacas

Muchas de nuestras sociedades adoran el sabor de estos animales y de los lácteos (leche, queso, helado, yogur…). En la industria bovina, «ningún bebé se queda con su madre» y el ciclo es constante: inseminación, embarazo, parto y separación del bebé. Se ha demostrado que esa separación les causa a ambos mucho dolor y problemas cognitivos. Se llaman mutuamente con mugidos intentando reencontrarse. El dolor emocional afecta a los terneros en la misma medida que el dolor físico (por ejemplo, cuando les cortan los cuernos).

El libro analiza una granja de leche ecológica y el proceso es, en todo lo dicho, idéntico. En esta granja, las vacas viven 8 o 9 años, cuando en Inglaterra la media es de 6. Ahora bien, una vaca puede llegar a vivir más de 20 años. Es decir, en las granjas ecológicas la vida de las vacas se reduce a menos de la mitad y los terneros macho se sacrifican a los dos años y medio, porque no dan leche.

Para los que conocen a las vacas es fácil percibir que ellas «sienten alegría y tristeza en distintos momentos de sus vidas» y que cada una tiene su propia personalidad. Ellas reconocen a los humanos como seres individuales y diferentes. En el libro Farmageddon: The true cost of cheap meat, Philip Lymbery dice que las vaquerías industriales son «fábricas lácteas en las cuales los animales no son más que máquinas que enseguida se rompen y se sustituyen». En el proceso, también enferman los humanos. Los desechos fecales contaminan el aire y el agua. En el entorno de las granjas los niños tienen asma tres veces más que la media y la esperanza de vida en adultos es una década menos (datos de EE.UU.).

Las vacas son alimentadas con productos que no son lo que comerían de forma natural: maíz, soja, harinas de pescado… siendo la producción de ese alimento una de las mayores causas de contaminación, deforestación y pérdida de biodiversidad terrestre y marina.

La autora sostiene que «comer carne fue esencial para la trayectoria evolutiva del ser humano», pero eso no implica que no existan alternativas mejores en las sociedades actuales. Tal vez podamos cambiar nuestra visión de estos animales si tenemos en cuenta la enorme huella ambiental que producimos en la ganadería, además de que las vacas son seres curiosos que quieren vivir sus vidas.

7. Cerdos

Son tan inteligentes que se les compara con niños de tres años y están siempre en las listas de los diez animales más listos. King dice que es erróneo comparar especies diferentes. Sin embargo, se sabe que los cerdos tienen unas habilidades cognitivas especiales, mejor que las de perros y que las de niños de tres años. Dependiendo de su crianza y educación, se han encontrado cerdos calificados de encantadores, inteligentes, juguetones, astutos, amables, alegres, sociables, cariñosos… No todos tienen que ser iguales, obviamente.

La lista de horrores sufridos por los animales antes de llegar a los refugios es excesivamente larga. Una cuidadora de un refugio, al recibir a una cerda maltratada dijo: «Parecía la superviviente de un bombardeo». Con tiempo, la cerda se repuso y pasó a ser más sociable. En otro caso, dos cerdas venían de acuarios, donde además de esclavizar cetáceos para divertir al público, también las tenían, hasta que ellas dejaron de colaborar. En el refugio eran inseparables. Cuando una de ellas murió, la otra «lloró muchísimo su ausencia».

En otra de las historias que nos cuenta, una pareja convivió unas semanas con una cerda y bastó esa convivencia para cuestionarse sus hábitos alimenticios. Se dieron cuenta que no podían cocinar más beicon ni nada de cerdo.

«El furor de los productos derivados del cerdo es, sin ninguna duda, la mayor obsesión alimenticia global». En Estados Unidos, el 97% de los cerdos viven en granjas de cría intensiva (macrogranjas) y tienen inmensas lagunas en las que almacenar las aguas residuales con estiércol. Algo similar pasa en España, China…

8. Chimpancés

Los chimpancés y los bonobos son los animales más cercanos a los humanos. Son animales sociales, con tradiciones, muestran compasión y cooperación (también agresividad) y utilizan herramientas (hasta 26 herramientas diferentes en algunas culturas). Los chimpancés no solo aprenden unos de otros, sino que los mayores enseñan a los jóvenes, por lo que la muerte de un adulto es una pérdida para su sociedad.

En algunas culturas los chimpancés se comen, lo cual «no se aleja demasiado del canibalismo». Al enterarse de la muerte a manos de los furtivos de un chimpancé , un biólogo se refirió a ella como una absurda y criminal manera de acabar con una vida «para una sola comida». En Costa de Marfil se prohibió la caza y el comercio de carne salvaje, pero las leyes no siempre se cumplen. La pobreza y la desigualdad impulsan la caza furtiva, para comidas de ricos o por supuestas propiedades mágicas. El libro denuncia que hasta en Europa hay tráfico de carne de chimpancé. Todo este comercio amenaza la cultura de los chimpancés y sus redes de aprendizaje social intergeneracional.

Solo en la cuenca del río Congo se captan al año 5 millones de toneladas de animales salvajes (antílopes, pangolines, murciélagos…). En África hay 13 refugios que albergan 800 chimpancés. La mayoría llegan allí tras quedarse huérfanos por el comercio de carne salvaje o de mascotas exóticas. En los países ricos aún se ven chimpancés en laboratorios, circos, zoológicos o en la industria cinematográfica o publicitaria. No se deben utilizar animales para intereses humanos (ni siquiera los caballos, por muy acostumbrados que estemos). El libro describe los horrores que sufrió Tom, un chimpancé torturado por un laboratorio para investigación. Hoy se sabe que los resultados de investigar con animales no son extrapolables a los humanos.

¿Debemos comer animales?

Cada uno tiene que responderse a sí mismo, pero la autora nos pide que usemos nuestra inteligencia para reconocer la de los animales y tomar conciencia de su sintiencia. Ella no propone el veganismo como única opción. Alaba el flexitarianismo (dieta reducetariana) y a todos los que dan pasos hacia una dieta basada en vegetales. Los beneficios de esa dieta son numerosos, y el único déficit es el de la vitamina B12 que es lo único esencial que se encuentra en carne, lácteos y huevos. Pero tengamos en cuenta que la B12 la producen bacterias y hay pastillas fáciles de conseguir en farmacias. Al ganado industrial le dan las pastillas, para evitar que tengan carencias nutricionales, debido a su vida nada natural.

Hoy día ya se sabe que los animales sienten dolor. El dolor es dolor, aunque no podamos saber si sienten dolor como nosotros los humanos. Sabemos que no todos los humanos sienten el dolor de la misma forma.

En unas culturas se comen a los perros, mientras que en otras están protegidos: «hemos entrenado nuestro cerebro para prestar una atención especial a algunos animales y no a otros». Una investigación concluyó que los animales que vemos inteligentes son más difíciles de elegir como alimento. Por eso, algunos no quieren saber que los animales que se comen son realmente inteligentes. Es paradójico que haya tantas personas que consideran que no se debe herir a esos animales, pero aún así, se comen sus músculos solo por el sabor, aunque sería fácil de sustituir.

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