Destruir autopistas o ponerles peaje: ¿Es ecológico usar las autopistas de peaje?

Las autopistas de peaje y el medioambiente, mala combinación

Las autopistas de peaje y el medioambiente, mala combinación. AVISO: Este artículo es “radical”, porque intente ir a la “raíz” de los problemas ambientales.

La aversión ecologista a las autopistas de peaje (de pago) se debe a no querer dar dinero a una causa tan sumamente destructora y contaminante como es una autopista. Sin embargo, ese análisis es simplista y puede tratarse con mayor profundidad (aunque lo más importante se dirá en las conclusiones finales).

Reflexionar sobre este asunto es necesario en España, país de records en infraestructuras de transporte mal planificadas (hay más aeropuertos que en Alemania, algunos sin usarse).

Ventajas e inconvenientes de las autopistas

La ventaja de las autopistas es, casi exclusivamente, que permiten correr más de forma más segura. Para usar una autopista de peaje hay que valorar si la alternativa supone recorrer muchos más kilómetros (con el consiguiente mayor gasto en tiempo y combustible). Otra ventaja (para algunos) es que en las autopistas de peaje hay menos radares de la policía y los que hay, suelen estar bien señalizados. De hecho, muchos aprovechan las autopistas de peaje para correr más de lo legal.

Más aún, a veces, cuando se construye una autopista de peaje como alternativa a una autopista anterior, en la antigua autopista ponen más restricciones de velocidad y más radares, para forzar a pagar el peaje al que quiera correr sin tanto riesgo a ser multado. Ese es el caso, por ejemplo, de la autopista de Las Pedrizas entre el puerto de ese mismo nombre y la ciudad de Málaga.

Los inconvenientes de las autopistas, por otra parte, son múltiples:

  • Deforestan y arrasan gran cantidad de territorio.Puentes para fauna, fundamentales para que las carreteras no sean la muerte de tantos animales
  • Dividen bosques y ecosistemas en dos separando poblaciones de especies y evitando su cruce biológico, lo cual reduce las posibilidades de supervivencia de cada grupo a ambos lados de la autopista. Más grave aún es cuando recursos tan importantes como el agua quedan solo en un lado de la autopista. Algunas autopistas cuentan con puentes para la fauna, pero son aún muy raros a pesar de que deberían ser obligatorios (especialmente cuando atraviesan ciertos ecosistemas naturales).
  • Multitud de animales mueren atropellados a pesar del vallado (desde insectos hasta pequeños mamíferos, reptiles, anfibios…). Al aumentar la velocidad, los atropellos son inevitables.
  • La mayor velocidad supone mayor contaminación acústica y mayor contaminación por gases contaminantes. Esto depende, por supuesto, del tipo de conducción, pero en general, a mayor velocidad mayor contaminación por kilómetro.
  • Muchas autopistas de peaje generan tan pocos ingresos que el Estado las rescata para evitar pérdidas a sus “amigos“, a los que les permitió construirlas sin justificación. Este es otro ejemplo de cómo el dinero público pasa a manos privadas en España: Al menos perderemos 3.700 millones por las autopistas mal planificadas.

Tres medidas: Menos autopistas, más peajes y…

Nuestras alternativas son claras:

  1. Evitar hacer una autopista donde no esté totalmente justificada. En España, por ejemplo, ya no se deben construir más. Hay demasiadas y algunas sin justificación. Hacer autopistas incita a usar más el insostenible coche privado. Incluso, algunas autopistas deberían ser destruidas (como parte del necesario decrecimiento).
  2. Casi todas las autopistas debieran tener peaje, con ciertas condiciones. Esto no implica privatizar autopistas. Poner peaje puede ser impopular, pero tiene una explicación razonable:
    • El peaje se usará (de por vida) para mantener la autopista y para restaurar (de alguna forma) todo el daño ambiental que provocó su construcción (construir puentes para la fauna, programas de fomento de la biodiversidad, reforestación…). Por supuesto, en caso de empresas privadas éstas podrán además obtener beneficios, auditadas por el gobierno, sin menoscabo de sus obligaciones ambientales.
    • Deberían librarse del peaje las circunvalaciones de las ciudades, ciertas autopistas de especial interés, vehículos de transporte colectivo y los transportes de bienes básicos.
    • No es justo que todos los ciudadanos paguen de su bolsillo el mantenimiento de las autopistas interurbanas cuando sólo una mínima parte de la población las usa cotidianamente. Si el costo de usar una autopista lo paga el que la usa, muchos se pasarán al transporte colectivo.Carretera de tres carriles, con uno para adelantar, alternativamente
  3. Fomentar carreteras de 3 carriles alternando el uso del carril central: La carretera que minimiza daños a la Naturaleza y molestias a los conductores es aquella que tiene numerosos tramos de 3 carriles alternando el carril central para cada sentido (para facilitar adelantamientos). Puede que estas carreteras no sean tan rápidas como las autopistas pero son mucho más baratas y generan menos daños ambientales. Y la fauna también agradece puentes en este tipo de vías.

Conclusiones

Todo lo dicho puede parecer absurdo si coincidimos todos en que el coche privado no es, ni de lejos, un medio de transporte ecológico, ni aunque sea 100% eléctrico. Ya hemos tratado eso en este blog.

Por otra parte, es evidente que los ecologistas deben evitar usar coches privados, para evitar emisiones contaminantes, pero mientras no se restrinja el uso de coches privados para todos no avanzaremos lo suficiente.

No hace mucho, a propósito del caso de Leonardo Dicaprio, llegamos a la conclusión de que “los problemas ambientales no se van a resolver por los buenos actos altruistas de un puñado de ecologistas“. Por tanto, son necesarias “leyes ambientales adecuadas” y una “fiscalidad ambiental” que desincentive destruir la Naturaleza, nuestra casa común.  En esa “fiscalidad ambiental” deben entrar los peajes de las autopistas. Mientras nos acercamos a ese modelo, aquí hemos propuesto tres medidas que nos permitirán aumentar nuestra sostenibilidad en materia de transporte por carretera.

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Guaranís brasileños claman por sus tierras, ante la indiferencia del mundo

Charla de Voninho Benites. Guaraní-Kaiowá

Texto de la charla de Voninho Benites en el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas

Ayer me llegó desde Campo Grande el escrito cuya fotografía pueden ver a la izquierda. Por más que he buscado en internet para incluir algún link a la noticia, todo ha sido infructuoso. He conseguido, eso sí, el vídeo oficial de la ONU en el que se incluye la sesión completa. Recomiendo el visionado a partir del minuto 58 que incluye la intervención inmediatamente anterior a la que ahora nos ocupa.

Los guaraníes kaiowá están siendo masacrados en Mato Grosso do Sul (Brasil), sin que a nadie parezca importarle lo más mínimo. La situación no es ni mucho menos nueva, pero se ha agravado con la subida al poder del corrupto presidente Michel Temer.

Es por esto que Voninho Benites habló ayer en el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas. En el poco tiempo que pudo hablar, dijo que recientemente una decisión del Supremo Tribunal Federal brasileño anuló la demarcación de una de sus tierras, Guyraroka. El argumento para dicha anulación fue que los guaraníes no habitaban esas tierras en la fecha en que fue promulgada la Constitución de Brasil (1988). Ahora bien, la razón por la que no las habitaban es que el propio Estado les había expulsado de ellas.

Voninho Benites vive en la tierra indígena de Dourados-Amambai, muy cerca de la frontera de Mato Grosso do Sul con Paraguay (Ponta Porá).

En Ginebra se escuchó ayer cómo, hace un año, sufrieron una terrible masacre. Terratenientes fuertemente armados llegaron en unas 50 camionetas y atacaron la aldea, tiroteando a sus habitantes, a la mayoría por la espalda. Uno de los agentes de salud fue muerto de un par de tiros mientras estaba atendiendo a los heridos. No se  trata de un hecho aislado.

Continúa el representante del Consejo de la Grande Assembleia Aty Guasu Guarani e Kaiowá diciendo que las reservas creadas por el Gobierno hace casi 100 años se han vuelto confinamientos. Allí, dice, están condenados a pasar hambre y a depender totalmente del Estado.

Explica cómo, privados de sus tierras, no tienen posibilidad de subsistir por sus propios medios que, en otras circunstancias sería sobre todo la agricultura. Sin tierras para plantar, los guaraníes dependen de las “cestas básicas” que les llegan poco menos que de caridad.

Somos todos guaraní kaiowáIgnoro cómo son estas cestas básicas que reciben los guaraníes, pero en Mato Grosso do Sul, una cesta básica es una bolsa grande de plástico que contiene los alimentos básicos para el sustento de una familia por ejemplo durante un mes. Los productos que incluyen son: arroz, freijão (judías pintas), aceite de soja y algunos productos de limpieza imprescindibles (jabón para fregar y papel higiénico). No se incluye ningún producto perecedero cosa por otra parte lógica, pues muchas personas no tienen nevera. Nada de fruta, ni de verdura y, desde luego, nada de carne. Tampoco leche.

Este modo de vida es insostenible para el pueblo guaraní, no sólo por las penalidades que deben soportar, sino sobre todo por el modo en el que esta situación afecta al pueblo. Perder sus tierras es perder sus raíces, es perder la conexión con sus ancestros y su cultura. Es también perder la dignidad. La dignidad se pierde cuando, de forma permanente, se pierde la posibilidad de proveer al propio sustento. De hecho, en las favelas de Campo Grande (capital de Mato Grosso do Sul), malviven muchos de estos indígenas que, expulsados de sus tierras, pasan a ser los más pobres de entre los pobres.

Los guaraníes no quieren limosna, quieren sus tierras en las que vivir sus costumbres, proveer a su sustento y educar a sus hijos.  Por eso no es de extrañar que haya tantos suicidios. Eso por no hablar de la situación de riesgo en la que viven, continuamente amenazados, no sólo por los terratenientes, sino también por los garimpeiros que, además, envenenan sus ríos.

No podemos permanecer impasibles ante este drama.

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La complejidad de la sostenibilidad: Las huellas de emisiones y empleo del Reino Unido

China está muy contaminada por producir productos baratos para Europa. La contaminación de los países ricos es el doble de lo que se publica, pues hay que contar la contaminación que provocan en otros países.

China está muy contaminada por producir productos baratos para Europa: La contaminación de los países ricos es el doble de lo que se publica, pues hay que contar la contaminación que provocan en otros países.

El mayor problema para alcanzar sociedades sostenibles no es que sea difícil en sí mismo, sino que los que tienen más poder y responsabilidad (gobiernos y empresas) no hacen nada firme, y encima, el resto no lo exigimos con fuerza.

Unos científicos del Instituto de Investigación en Sostenibilidad de la Universidad de Leeds (Reino Unido) han publicado un estudio sobre las huellas de emisiones y empleo del Reino Unido, en el que dan importantes datos para la reflexión. Aunque el estudio se centra en el Reino Unido, las conclusiones son similares para cualquier otro país europeo.

Huella de emisiones y huella de empleo

La huella de emisiones refleja la contaminación que el consumo provoca sobre el planeta y su repercusión en el clima, mientras que la huella de empleo representa la cantidad de trabajadores del mundo que trabajan para satisfacer la demanda de determinados productos y servicios.

Según el estudio, la economía británica ha descansado durante décadas en el mercado exterior para satisfacer sus necesidades materiales, llevando fuera de sus fronteras grandes cantidades de emisiones y de empleo. Además, se concluye que aproximadamente la mitad de las emisiones del consumo británico se generan fuera de sus fronteras y sólo el 40% de su empleo está en el interior. Por tanto, reducir las importaciones contribuye tanto a reducir emisiones en el exterior como a generar más empleo en el interior.

El comercio internacional ha crecido espectacularmente en las últimas décadas, siendo en los países desarrollados donde ese crecimiento ha sido mucho mayor. Los materiales viajan alrededor del mundo y la mano de obra se contrata allí donde sea más barata o haya menos restricciones (en cuanto a leyes ambientales y laborales que defiendan derechos básicos). Las multinacionales suelen ser empresas con poca ética porque la responsabilidad pretenden diluirla.

Toda la Unión Europea ha trasladado gran parte de su industria al exterior y se ha hecho dependiente de los mercados exteriores para adquirir sus productos y servicios (Reino Unido representa el 10.7% de la UE en volumen de comercio y ha trasladado al exterior casi cuatro millones de empleos entre 1979 y 2015). Esta fuerte reestructuración del sector industrial permite a los países reducir sus emisiones contaminantes dentro de su territorio y cumplir (o acercarse más a cumplir) sus acuerdos ambientales al respecto.

En particular en el Reino Unido, las voces pidiendo una reindustrialización han crecido con el Brexit. Depender menos de los mercados extranjeros contribuye a reducir las emisiones totales de un país y a generar más empleo dentro del mismo. Por supuesto, eso afectará a otros países, pero según estos científicos, se deben frenar las emisiones que producen los países ricos fuera de sus fronteras y ayudar a los países en desarrollo a mantener sus empleos sin contaminar el planeta (transferencia tecnológica, ayuda internacional…). Por supuesto, todo eso no servirá de mucho si no acotamos el lujo y el consumo de energía y materiales.

El comercio internacional y el medio ambiente

Los que defienden que el comercio es bueno para el medio ambiente se basan en la hipótesis de la Curva de Kuznets Ambiental (Environmental Kuznets Curve, EKC) que básicamente sostiene que, las condiciones ambientales mejoran conforme los países aumentan sus ingresos per cápita y mejoran su economía. Las evidencias empíricas demuestran que esa hipótesis es cierta sólo para algunos tipos de contaminación local y a corto plazo, pero que no es aplicable a problemas globales y a largo plazo, como el cambio climático. De hecho, es ampliamente aceptado que la producción de bienes ha acelerado la presión ambiental (local y globalmente: contaminación, reducción de recursos, pérdida de biodiversidad…). Wiedmann (2016) calculó que al menos el 64% de los impactos ambientales globales podían ser atribuidos al comercio internacional.

El acuerdo de Naciones Unidas sobre el cambio climático (UNFCCC) sostiene que los países son responsables de las emisiones generadas dentro de sus fronteras, pero también es necesario contar las emisiones asociadas a los bienes y servicios que se consumen dentro, aunque para ello las emisiones se produzcan fuera del país.

La magnitud de esto se demuestra con estos simples datos: Las exportaciones de China e India equivalen al trabajo a tiempo completo de más de 200 millones de trabajadores. Sólo China alberga el 37.5% de los trabajos generados por el comercio internacional mundial debido, evidentemente, a que es un país que fabrica barato, aunque contamina mucho.

Europa consume más de lo que produce: Gráficas

Gases de Efecto Invernadero (GHG) y empleo para Reino Unido, en producción y consumo (1997-2012). Fuente: (Sakai, Owen, Barrett, 2017).

Gases de Efecto Invernadero (GHG) y empleo para Reino Unido, en producción y consumo (1997-2012). Fuente: (Sakai, Owen, Barrett, 2017).

Los países ricos crean más empleo fuera de sus fronteras que el empleo que genera su propio sector de exportación. En los gráficos adjuntos se muestran las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GHG en sus siglas en inglés) y el empleo, separando entre producción y consumo del Reino Unido. La producción incluye las emisiones (o el empleo) de todo lo producido dentro del país, sea para consumo interno o externo. El consumo incluye las emisiones (o el empleo) de lo consumido, incluyendo productos que proceden del interior y del exterior del país. El espacio entre las curvas de producción y consumo representa la transferencia de emisiones y empleo que oculta el comercio internacional.

En los gráficos anteriores se puede apreciar que la crisis de 2008 afectó bastante al consumo pero poco a la producción. Esto indica que Reino Unido, como todos los países desarrollados, tiene un sector productivo bastante consolidado y, por otra parte, que su consumo incluye bastantes productos superfluos, los cuales dejan de consumirse en tiempos de crisis. Es importante añadir que esa crisis, apenas afectó a China, país que es (no por casualidad) un gran socio comercial de Reino Unido, pues es el segundo mayor importador de China, tras Alemania.

Conclusiones evidentes

Podemos concluir que China se lleva gran parte de la contaminación y del empleo que requiere Europa y que, como es evidente, la forma más rápida de reducir las emisiones es reducir el consumo en general y de productos importados (productos chinos) en particular. Pero eso tiene un fuerte impacto (negativo) en el empleo. Puede que no haya soluciones simples, pero nos parece que sería urgente sumar a la ley ecológica de las tres erres, otras dos erres económicas, “Renta básica y Reducción de la jornada laboral“, más aún si tenemos en cuenta que los robots y ordenadores reducen el empleo disponible.

Dada la dificultad para frenar el consumo y la importación de productos, los científicos proponen otras formas de reducir la huella ecológica de los países ricos: facilitar la transferencia tecnológica y ayudar a reducir sus emisiones a los socios comerciales menos desarrollados.

Enlaces relacionados:

NOTA: Este artículo fue publicado también en El Salmón Contra Corriente, un medio informativo sobre economía real, ecología y mucho más.

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Edificios de bajo consumo: La importancia de una buena hermeticidad

Por Koldo Monreal, Director Gerente de Onhaus.

Koldo Monreal, Director Gerente de OnhausHasta hace bien poco, hablar de hermeticidad al aire en viviendas era totalmente desconocido o anecdótico en España. Con la llegada de los edificios de consumo casi nulo, y más concretamente del estándar de construcción Passivhaus, el concepto gana fuerza y hoy no se entiende un edificio eficiente energéticamente si no se trata este aspecto. Ahora bien, ¿cómo se está afrontando?

Falta conocimiento y conciencia de lo que se hace: Muchos de los que trabajan en una construcción eficiente, ven la hermeticidad como algo sencillo, banal, que pasa sencillamente por poner un poco más de esto, o un poco más de lo otro. Algunos incluso creen que un edificio hermético “no respira”, lo cual indica desconocimiento directo de lo que hablamos. Nada más lejos de la realidad.

La hermeticidad es clave en una vivienda eficiente

La hermeticidad presta especial atención a puertas, ventanas y tejados, pero hay que trabajar la hermeticidad en su conjunto. También es fundamental el concepto de transporte de humedad, pues las consecuencias y el coste de una mala ejecución pueden ser frustrantes. Para entenderlo, se necesita un tiempo, un proceso de aprendizaje.

Las láminas son planchas delgadas que se usan para proteger la vivienda (por ejemplo, para ponerlas bajo el tejado). Deben ser impermeables y transpirables, es decir que, por su composición, el vapor pueda pasar hacia el exterior, pero impedir que el agua entre. Unas láminas nos permiten evitar la entrada de viento (láminas al exterior); otras láminas nos ayudan a evitar que nuestro edificio pierda el aire caliente del interior, ofreciendo resistencia al paso del vapor de agua y evitando condensaciones intersticiales (láminas al interior). Para entenderlo mejor podemos compararlo con nuestra ropa cuando vamos a esquiar: primero nos ponemos una camiseta térmica (lámina interior), luego un jersey (aislamiento) y, finalmente, un corta vientos (lámina exterior). Si alguna capa impide que el vapor de agua que genera nuestro cuerpo salga fácilmente, nos mojaremos. Lo mismo le ocurre a nuestro edificio. Debemos evitar las condensaciones intersticiales, sin olvidarnos que la ventilación del edificio es básica para la salud del mismo.

Sorprende la búsqueda por parte del profesional de láminas cada vez más baratas. Se compara la ficha técnica y el precio y ya está, pero es un grave error. Por poner un ejemplo, es como comprar un coche mirando la velocidad máxima que marca el velocímetro y el precio del coche. Se deben mirar otros aspectos en las fichas técnicas de una lámina, pero nadie da datos de la durabilidad del producto, ni tampoco del envejecimiento de la misma.

Por poner un ejemplo cercano, hay bolsas de plástico de distintas calidades. Todas pueden ser herméticas cuando son nuevas, pero con el uso se demuestra que no todas tienen la misma durabilidad. Pues bien, en nuestro caso, tenemos que pedir que nuestros materiales duren, al menos, la vida útil del edificio… ¿mínimo 50 años?

Laboratorio de SIGA: Los materiales para aislar una vivienda deben ser probados en laboratorio

Todas las juntas deben ir selladas usando cintas de hermeticidad y láminas, que van pegadas con un adhesivo especial. La cantidad y la calidad del adhesivo utilizado es vital. Hay marcas low cost que venden adhesivos que pueden resultar atractivos, pero que no son adecuados para una buena hermeticidad. Tan solo un laboratorio puede realizar los ensayos adecuados.

El test bowerdoor no detecta materiales de baja calidad

Ahorrar en hermeticidad es un riesgo grave. La utilización de productos inadecuados o de baja calidad, suponen un riesgo de consecuencias económicas tremendas. Por ejemplo, utilizando cintas y láminas de hermeticidad baratas, podemos conseguir un buen resultado en el test blowerdoor de final de obra (una forma de medir el nivel de estanqueidad y hermeticidad de una vivienda), pero no tenemos garantías de que este resultado se mantenga en el tiempo. Sabemos que, con cinta de carrocero, podemos conseguir valores inmediatos buenos, pero sin ninguna garantía.

¿Qué ocurre si en una vivienda realizamos un test blowerdoor y descubrimos que su hermeticidad a pasado de 0’6 al principio a 2 después de cinco años? (la unidad de medida de este test son las renovaciones por hora).

Conclusión: Ahorrar en hermeticidad sale caro

Lo curioso es que la diferencia global de precio es ridícula: La partida de hermeticidad es la más económica de un edificio. En una vivienda unifamiliar puede estar entorno a los 3000€ y aproximadamente 1000€ en pisos de nueva construcción; que con respecto al valor de la vivienda es una cantidad ridícula. Podemos encontrar marcas baratas, pero… ¿son lo mismo? ¿cómo se comportarán en el tiempo respecto a condensaciones intersticiales o respecto a hermeticidad?

Como decíamos antes, todo comienzo tiene su proceso de aprendizaje.  Podemos cometer los mismos errores que cometieron otros que empezaron con esto hace 25 años, o bien, podemos aprender de los que nos llevan ventaja. Cada uno elige su camino.

Información relacionada:

Aislar una vivienda aumenta la calidad de vida y reduce los consumos en climatización (cómic representativo de SIGA).

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Tres soluciones a la CONTAMINACIÓN ACÚSTICA del tráfico, especialmente de motos ruidosas

Si todos nos tapamos los oídos ante la persona que causa el ruido, conseguiremos que sea consciente de lo que molesta.

Si todos nos tapamos los oídos ante la persona que causa el ruido, conseguiremos que sea consciente de que molesta.

El ruido es todo sonido no deseado. Así, la música que pone alguien en la playa es ruido para todos los demás, mientras que las olas del mar pueden regalarnos el más relajante sonido.

Los efectos del ruido en la salud están bien documentados y van desde pérdida de audición o sordera, hasta estrés, alteraciones del sueño y del metabolismo, depresión, agresividad o falta de rendimiento, por ejemplo. Por supuesto, el ruido también influye en la fauna.

La principal fuente de contaminación acústica: El tráfico

Las motos ruidosas molestan mucho por todos los sitios donde pasan.Una de las fuentes de ruido más abundantes en las ciudades son las motos. También hay que añadir otros automóviles, la música de algunos bares, e incluso gente hablando fuerte en cualquier lugar, especialmente de noche.

Con respecto al ruido de los automóviles, la legislación establece un máximo de decibelios dependiendo del tipo de vehículo, pero en pocas ciudades se multan a los que superan ese nivel de ruido porque los policías no llevan un aparato medidor (sonómetro). Por tanto, los que incumplen la ley se pasean impunemente molestando a sus vecinos. ¿Qué podemos hacer?

Solución 1: Advertir y multar

Aparato para medir el ruido en decibelios.Todos los agentes de policía no pueden llevar siempre un sonómetro para denunciar a quien incumple la ley. Por eso, sería más práctico que los agentes pudieran parar a los vehículos y exigirles pasar una inspección acústica en el plazo de un mes. En dicha inspección, se multaría a los propietarios de vehículos que superen el nivel legal de ruido. Por supuesto, también sería multado quien no acuda a esa inspección.

Con esto conseguimos que los propietarios de vehículos ruidosos tengan un mes para arreglar sus vehículos y, si no lo hacen, entonces serían multados. La multa debe ser severa ya que se le ha dado tiempo para subsanar el error. Sin duda, mucha gente llevará su vehículo a arreglar antes de que sea amonestado por los agentes policiales. El mensaje es claro: No queremos multas, pero tampoco ruido.

Solución 2: Quejarnos y visibilizar nuestra molestia

Taparse los oídos ante una moto ruidosa manda un poderoso mensaje al motorista.

Taparse los oídos ante una moto ruidosa manda un poderoso mensaje al motorista.

Mientras las autoridades ponen en práctica la solución anterior, es necesario quejarse ante los ayuntamientos (por ejemplo, enviando este artículo a tu alcalde).

También debemos visibilizar que el ruido nos molesta. Por ejemplo, ante una moto ruidosa podemos mirarla y taparnos los oídos con ambas manos. Este sencillo gesto deja claro que nos molesta el ruido y, si todos lo hacemos, la gente tomará conciencia de lo que molesta su ruido.

Solución 3: Educación

Esta es la mejor solución, pero no funciona a corto plazo. Tanto en los colegios como en las familias, en las asociaciones de vecinos o en cualquier otro ámbito, es necesario hablar del problema cuando surja, para que todos sepan que incluso hablar fuerte puede ser molesto para los demás. ¿Acaso no te ha molestado alguna vez la voz del vecino en el rellano de la escalera o el ruido de su puerta? Eso también es contaminación acústica.

Los coches eléctricos (e híbridos) están provocando accidentes porque los peatones y ciclistas no oyen su motor. Algunos han propuesto obligar a los coches eléctricos a hacer ruido. ¿No sería mejor educar a la gente a tener más cuidado? Pensemos que nadie ha planteado jamás obligar a las bicicletas a hacer más ruido.

La educación ambiental, tan necesaria y tan poco valorada, es fundamental para nuestra calidad de vida.

Concluyendo

Cuando pronunciamos la palabra contaminación todos pensamos en el humo de fábricas y coches (contaminación atmosférica), en agua sucia de ríos y mares (contaminación hídrica), en suelo lleno de petróleo (contaminación del suelo), o en las centrales nucleares (contaminación radiactiva), pero hay otras formas de contaminación menos “famosas” que son también muy peligrosas. Al hablar de contaminación, debemos pensar también en la contaminación genética, la lumínica, la electromagnética, la visual y, por supuesto, en la contaminación acústica.

La OMS establece 70 decibelios como el valor máximo deseable de sonido. Pensemos que un sólo coche o moto supera esta cifra muy fácilmente (en tercera marcha y a velocidad constante casi todos los vehículos emiten entre 65  y  74 decibelios).

En este artículo hemos dado tres soluciones para reducir el ruido en nuestras ciudades, pero no basta con leerlas. Hay que ponerlas en práctica. Si quieres hacer algo más que un gesto, tápate los oídos ante el ruido.

♥ Más información:

Agradecimientos: Dedicamos este artículo y damos las gracias a los motoristas de El Puerto de Santa María (Cádiz), que con su ruido inspiraron este artículo.
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¿Es el capitalismo sinónimo de consumismo?

Este artículo fue publicado originalmente en Plantarte.net
El capitalismo es muy agresivo con el planeta, pero la solución no es el comunismo, sino el capitalismo sensato.

El capitalismo es muy agresivo con el planeta, pero la solución no es el comunismo, sino el capitalismo sensato.

El capitalismo es, según la RAE, un “sistema económico basado en la propiedad privada de los medios de producción y en la libertad de mercado“. Esas dos características evocan algo tan maravilloso como la propiedad privada y la libertad y, sin duda, son buenas y necesarias para tener una sociedad justa, siempre y cuando se implementen de forma sensata y controlada. Esa es, de hecho, la tarea más importante del gobierno y debe hacerlo defendiendo a los ciudadanos y sus derechos básicos.

Ni capitalismo ni comunismo extremos

Afortunadamente, en ningún país del mundo se ha probado un sistema capitalista puro, pero donde se ha implementado un sistema más o menos extremo de capitalismo se ha comprobado que genera una sociedad violenta y desigual (en el libro de Naomi KleinLa doctrina del shock” se documenta con gran profusión de ejemplos y aquí puedes ver un resumen). Por otra parte, lo contrario de ese capitalismo podría ser un sistema dictatorial comunista, que también ha generado sociedades muy poco deseables. Por distintos motivos, ambos extremos han ocasionado, además, graves daños ambientales, lo cual siempre socava las posibilidades futuras de una sociedad sostenible.

El sistema imperante hoy día en la mayoría de los países “libres” es un capitalismo no suficientemente controlado y claramente insostenible. La prueba de que falta control son los continuos abusos tanto de los derechos humanos como de la naturaleza. Más aún, si los ciudadanos lo permitimos, la tendencia de muchos políticos es avanzar hacia un neoliberalismo descontrolado. Por ejemplo, los recientes acuerdos comerciales como el CETA o el TTIP pretenden aumentar los derechos y las libertades de las grandes empresas (multinacionales) para hacer negocios por encima de los derechos de los ciudadanos. Nosotros insistimos: Los gobiernos están para defender los derechos de los ciudadanos y no los derechos de las multinacionales.

Pensar de donde viene y a dónde va lo que compramos

Un sistema capitalista mal gestionado requiere un ejército de consumidores capaces de comprar sin plantearse el origen y destino de su consumo. Contrariamente a lo que muchos piensan, comprar, tirar y volver a comprar, ni es fundamental, ni puede serlo, en una sociedad que quiera vivir bien a largo plazo. Las empresas y gobiernos, en muchos casos, trabajan para que la gente esté desinformada y piense que los problemas sociales y ambientales son lejanos y no tienen solución. Pero sí la tienen. La solución pasa por ser ciudadanos conscientes y exigir a quienes gobiernen que velen por una sociedad justa e igualitaria, y por un medioambiente sano.

Muchos ciudadanos, hartos de ciertas empresas y de sus abusos, han dejado de comprar sus productos. Eso está bien. Es un primer paso, tal vez necesario pero insuficiente. No construiremos una sociedad sostenible si no conseguimos que los gobiernos eviten los abusos, porque se ha demostrado que la gente sigue comprando productos de empresas que no respetan los derechos de sus trabajadores, que contaminan el medioambiente y hasta que incumplen sus obligaciones fiscales (caso de Inditex, por ejemplo).

Igualmente, no dejaremos de arrasar la Naturaleza si confiamos en la buena intención de unos cuantos ecologistas: Necesitamos prohibir las actividades más contaminantes, o hacer una política fiscal que las reduzca urgentemente. Nos estaremos equivocando mucho si esperamos que la gente que viaja en avión por placer deje de hacerlo porque contamina.

Conclusión: Capitalismo sensato

De la misma forma que ser “feminista” no es pretender que las mujeres tengan más derechos que los hombres, ser “anticapitalista” no es pretender anular totalmente la propiedad privada o la libertad. Sin embargo, la palabra anticapitalista está pervertida por evocar, para muchos, extremismos comunistas, con la dictadura de la antigua URSS como modelo. Por eso, tal vez, en vez de usar el término anticapitalismo, podemos usar el de “capitalismo sensato”.

El capitalismo sensato trata de controlar el capitalismo para evitar que unos pocos hagan grandes negocios destrozando la naturaleza y abusando de los derechos de la mayoría. El capitalismo sensato debe mostrar los trapos sucios del capitalismo y reformarlo. El capitalismo sensato es antisistema en un sistema insostenible que claramente puede y debe funcionar mejor. El capitalismo sensato no es negar las bondades que hay en la propiedad privada, ni en la libertad de mercado, sino controlarlas, para evitar abusos, pues sabemos que dar excesiva libertad a las empresas, genera graves desequilibrios. El capitalismo sensato tendrá que poner un límite al crecimiento, porque es obvio que la economía no puede crecer indefinidamente y, de hecho, lo más justo y sensato es planificar algún decrecimiento (al menos en algunos sectores, en los países más ricos).

Casi todos estamos de acuerdo en que estamos abusando del planeta y en que estamos contaminando demasiado. Esa mayoría debe exigier que transitemos por caminos que nos lleven a una sociedad más sostenible y más igualitaria, pues será eso lo que nos haga vivir mejor y, además, dejar a las siguientes generaciones un planeta, al menos, igual que lo recibimos de nuestros antecesores.

Más información:

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Viajar a otras culturas es descubrir y no imponer: ¿Es el turismo una forma de colonialismo?

Por Jose Vicente Esteve de www.plantarte.net

Lee unas exigencias para ser un turista respetuoso y responsable

Lee unas exigencias para ser un turista respetuoso y responsable.

La generación en la que me incluyo, la de los treinta y tantos, está viviendo momentos de incertidumbre. Muchos de los valores, ideales y sueños que nos inculcaron, se desmoronan por momentos. Pero, obviamente, somos afortunados por el lugar donde hemos nacido, comparado con millones de personas que viven en lugares exageradamente hostiles o sufren carencias básicas. Por otro lado, también somos afortunados por la época en la que nos ha tocado vivir, con avances que nos permiten una vida más sencilla (o más compleja, según queramos verlo) y que nuestros abuelos jamás hubiesen osado imaginar. Pero esos avances también nos han abierto la puerta a un sinfín de posibilidades, como la capacidad de alcanzar cualquier rincón del planeta en apenas unas horas. Y ese es un privilegio (y una responsabilidad) que, en ocasiones, no valoramos.

Hace apenas treinta años los ordenadores no tenían la capacidad que tienen los que disfrutamos ahora. La red Internet se estaba fraguando y por aquel entonces era inconcebible para la mayoría de los mortales. Así, que alguien conectase un portátil o un teléfono móvil a una red para visitar páginas de vuelos, comparadores de precios, aplicaciones de alerta o reservas instantáneas de alojamiento en cualquier ciudad o pueblo del mundo era impensable. Y aún si hubiésemos gozado de este arsenal tecnológico, tampoco existían las compañías de vuelos baratos, low cost, pues solo había grandes compañías aéreas que no fletaban aviones a destinos lejanos con tanta regularidad como ahora, ni tan económicos.

Es decir, en apenas tres décadas, la capacidad del ser humano para llegar al otro rincón del planeta se ha extendido demasiado, pero ese privilegio respecto a generaciones anteriores, nos abre un abanico de posibilidades para descubrir e integrarnos en la cultura de lejanos países. Nos otorga un derecho, el de poder conocer cada rincón del planeta. Así debería concebirse esta posibilidad para cualquier ser humano: como un derecho a conocer cualquier lugar de nuestro planeta. Porque por encima de banderas, religiones o fronteras, existe un hogar común para nuestra especie: nuestro planeta. Y para entenderlo, deberíamos conocer cada región, cada continente, cada cultura, como los barrios de la ciudad en la que residimos.

Pero este derecho, como cualquier otro, lleva implícita una gran responsabilidad: el respeto hacia el lugar que visitamos (además de considerar la contaminación de nuestro viaje, como el medio de transporte…). Hablamos del mismo respeto que pedimos cuando un turista viene al país o ciudad donde vivimos. Pedimos respeto para que nuestros bienes y valores, materiales e inmateriales se disfruten, se descubran, se comprendan y se respeten. La duda que subyace es ¿somos los occidentales igual de respetuosos con los valores, tradiciones, cultura y ecosistema, allá donde viajamos?

Un turismo poco ético

Creo que después de haber viajado por cuatro continentes, por regiones del norte de África, América o Asia durante muchos meses, la respuesta es desalentadora. El turismo occidental es, en su mayor parte, un turismo insostenible y colonizador. Especialmente en aquellos lugares que, hace treinta años, nadie conocía más allá de los mapas. Y, a este paso, los que van a dejar de conocerlos serán sus propios lugareños, adaptados cada vez más a nuestras demandas y peticiones para satisfacer nuestras necesidades materiales en paraísos donde esas necesidades carecen de sentido. La población autóctona sucumbe a los encantos del dinero, de los bienes materiales que el sistema capitalista occidental les ha descubierto. Y las consecuencias de la occidentalización de esos paraísos (hasta hace bien poco), son y van a ser muy, muy nefastas (véase el caso de Tailandia, Maldivas e Indonesia que documenta Klein en su libro).

Viajar a otros países y descubrir culturas y costumbres diferentes debe ser enriquecedor (despertar nuestros sentidos, permitirnos ser más tolerantes y, al mismo tiempo, más humildes…). Viajar nos descubre que nuestra pequeña burbuja, ese espacio que habitamos, es minúsculo en la inmensidad del mundo. Nos permite sentirnos como parte de un todo, de una especie, la humana, que habita un pedacito de roca flotante en el universo. Eso siempre deja un poso más constructivo que destructivo. Viajar es enfrentarse a la comprensión de la realidad del mundo. Viajar puede ser relajarse en una hamaca con una cerveza o experimentar, integrarse y conocer. Viajar puede ser hacer un tour guiado por donde pasa todo el mundo mientras comes pizza, o perderse por las calles de una aldea y descubrir un plato local en un puesto callejero…

En cualquier caso, es la curiosidad la que nos da ese impulso para salir de nuestro espacio de confort y ampliar nuestra concepción de la realidad. Viajar derrumba la ignorancia, la incomprensión y el miedo a lo desconocido, a lo de “fuera”, a lo que nos resulta extraño. Y cuando conseguimos entenderlo, entonces crecemos como persona y evoluciona nuestra conciencia. Pero ojo, ante todo el viajero debe viajar sin filtros y sin prejuicios, debe conocer sin juzgar y descubrir sin alterar. Y me temo que, en muchas ocasiones, queremos las comodidades de casa a miles de kilómetros de distancia. Queremos que nuestros hábitos, nuestras costumbres, nuestra comida o nuestros horarios sean los mismos que en nuestro espacio de confort, pero en el otro rincón del mundo. Y ahí perdemos el norte…

Una forma diferente de comprender el mundo…

El capitalismo fomenta un turismo claramente insostenible: Tenemos que mirar con otros ojos.

El capitalismo fomenta un turismo claramente insostenible: Tenemos que mirar con otros ojos.

Plantarte.net es, además de un blog, un compendio de vivencias, de conocimientos y de propuesta de estilos de vida. Pero también un espacio de denuncia de lo que, a nuestro entender, nos aleja de una vida plena y armónica, para con nosotros y para con nuestro ecosistema planetario.

Puede que en Occidente estemos acostumbrados a vivir bajo el yugo de las prisas, el consumismo y el materialismo. Cuando viajamos deberíamos entender que existen otros valores con los que podríamos asentar un futuro más esperanzador para nuestra especie y mejorar nuestra relación con el hogar en el que vivimos: el planeta Tierra.

Por todo ello, viajar fomenta el mestizaje de costumbres y culturas que habitan nuestro mundo. La aportación enriquecedora de cada sociedad, cultura o tradición puede dar con la fórmula magistral que nos lleve a un estilo de vida ético, armónico y respetuoso con nuestro planeta y con nosotros mismos. La receta mágica puede ser una pizca de la alimentación de aquí y allá, un sistema educativo híbrido entre aquella y esta región, o una economía basada en aquellos lejanos lugares con algunos principios mercantilistas de acá.

Un ejemplo más concreto: la medicina ayurvédica de la India o la medicina tradicional china cuentan, cada vez más, con mayor respeto y curiosidad en occidente. Quizá por viajeros que han comprobado la eficacia de estos antiquísimos sistemas curativos.

¿Ampliamos nuestros horizontes o reducimos los suyos?

Hablábamos, al principio de este artículo, de nuestra responsabilidad como turistas o viajeros, y que es triste comprobar que no estamos a la altura. Son los viajeros quienes desvirtúan o corrompen las costumbres de muchos países, fomentando en ellos, y entre sus habitantes, el consumismo, la competitividad y el estrés. Se convierte su hogar y sus costumbres en un circo. Entre mis experiencias viajeras he podido observar punto por punto estas afirmaciones. Por ejemplo, en un país tan humilde y con una historia tan dura como Laos, sentí cierta decepción al contemplar como algunas ciudades y pueblos se han convertido en algo así como un parque de atracciones para turistas con alto poder adquisitivo. Gran cantidad de actividades se orientan a un turismo de despropósitos, consistente, por ejemplo, en montar a lomos de indefensos elefantes, sobrevolar la ciudad en ala delta a motor, lanzarse por el rio Meckong con un gran flotador y hasta arriba de cerveza, o alterar ecosistemas poblando pequeñas islas paradisíacas donde la costa empieza a ser absorbida por complejos de cabañas y bungalows para turistas de lujo.

Nosotros nos planteamos incluso dónde van a parar todos los residuos que generamos en rincones donde sus sistemas de evacuación de residuos no están preparados para un turismo tan voraz e invasivo. Y entonces vemos reflejados el dólar en las pupilas de muchos empresarios locales, y la tristeza de algunos nativos por dejar de ser lo que fueron para ser los sirvientes de los turistas. En una pequeña isla del sur de Camboya, un joven nativo nos contaba que, en solo siete años, pasaron de ser 15 hostales a casi 240. Que hace siete años no había luz eléctrica. Y que hace solo cuatro, no tenían conexión a Internet. Y ahora tienen todo lo que nosotros necesitamos, pero sobre todo para que lo use el turista. No entendemos si el viajero desea descubrir la cultura, los valores y las tradiciones del pueblo que visita, o si pretende que ese pueblo se adapte a lo que nos gusta hacer en “casa” pero a miles de kilómetros de distancia.

Lamentablemente, los ciudadanos y ciudadanas locales ven en ese tipo de turismo una oportunidad. Una forma de lucrarse a costa del dinero occidental. Es este el motivo principal de perdida de identidad y costumbres de esos pueblos. “Si no les gusta la comida autóctona les hacemos pizzas y hamburguesas” pensarán los lugareños. “Si no entienden nuestra música o nuestra danza les ponemos música comercial de la MTV”. Pero, ¿qué pasa con quienes queremos conocer su auténtica realidad? Pues que nos echamos las manos a la cabeza y nos preguntamos: ¿qué está pasando aquí?

Rutas alternativas para descubrir el mundo

Por suerte, siempre tenemos la oportunidad de desviarnos de la ruta turística. Siempre podemos perdernos por pequeñas aldeas o islas minúsculas donde el tiempo se paró hace 500 años y comprender que existen otras formas de vida para millones de personas. Podemos descubrir que existen rincones del mundo que no viven bajo los sistemas médicos (ni medicinas) occidentales. Y, curiosamente, enferman menos o se curan igual sin intoxicar tanto su cuerpo. Existen comunidades que se alimentan solo con lo que les proporciona la tierra, y sociedades donde no saben qué es la tele pero saben mejor cómo funciona el mundo. Y si todo eso te lo quieres llevar a casa en la mochila, piensas que seguro te toca pagar por exceso de equipaje.

Somos conscientes de que, casi cualquier tipo de turismo acarrea una serie de contradicciones, por más que tratemos de ser sostenibles y respetuosos. Como por ejemplo, llegar por vía aérea, con lo que ello supone. Pensamos que un viaje de estas características, si tu vida lo permite, es para amortizarlo en tiempo: nunca hemos viajado por menos de tres meses. Es una forma de amortizar el daño que hicimos tomando un avión. Puede no ser justificación, pero es una forma de poder sembrar conciencia en nosotros mismos y contar, como ahora, lo que allá ocurre. También existen formas de aminorar tu huella ecológica en aquellos lugares, como practicando auto-stop, hábito al que recurrimos en lugar de alquilar un vehículo privado. La coherencia absoluta es muy complicada, por lo menos para nosotros. Pero hay que tratar de acercarse lo máximo a ella. Y estos paraísos ofrecen muchas oportunidades de ser respetados. A veces, la integración con la población local nos brinda muchos recursos.

No nos gusta fomentar un turismo que cena pizzas en países donde el curry es delicioso. No queremos descubrir espectáculos que atentan contra los derechos de los animales porque al turista de turno le apetezca visitar ese templo a lomos de un elefante. No queremos que se incite a destruir costas paradisíacas a cambio de un puñado de dólares. Es como invitarles a vender su dignidad como pueblo. Tampoco queremos volar en ala delta a motor sobre las montañas de una ciudad perdida de Laos, porque contamina su espectacular entorno (acústica y químicamente), ni queremos formar parte de ese turismo imperialista, un turismo que, además, se preocupa más por la foto o selfie que “colgará” en sus redes sociales, que por descubrir cómo viven realmente los habitantes de ese pueblo que ahora le acoge. Este tipo de comportamientos fueron propios de occidente en los dos últimos siglos y lo llamamos colonialismo. Pensé que era parte del pasado, pero…

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Un soneto para cambiar el mundo (poesía ecoactivista)

Gandhi dijo que si quieres cambiar el mundo debes empezar por cambiarte a ti mismo.

En este mundo hay siempre algo que cambiar.
Algunos dicen que ahora está aún peor.
Sabemos lo que hacer y eso es lo mejor.
Usemos el optimismo a la hora de observar

Es hora de cambiar nuestra forma de mirar.
Sabemos que lo vamos a conseguir.
Paramos de llorar, pongámonos a reír.
Reír y sonreír nos hace a todos mejorar.

Las empresas pueden colaborar a acercarnos o alejarnos de los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible), pero nosotros podemos dar o quitar fuerza a esas empresas.Con paciencia o sin ella todo va a cambiar.
Es la era de morir o todo transformar.
Tenemos la energía y la fuerza del viento.

¿Podrá una poesía cambiar lo que hay que cambiar?
¿Podrá un soneto enseñar a amar como hay que amar?
Creo que sí, y al menos eso intento.

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«Soy vegetariano gracias a un taurino»

Por Leandro E. Selles, @money_no_thanks

Llamamos Una noche de sábado de noviembre de 2016 me encontraba discutiendo con mi hermano no biológico acerca de la tauromaquia mientras comíamos el pollo al estilo Kentucky que yo había preparado. Siempre he sido detractor de la tauromaquia, mientras él es tan taurino que tiene una cabeza de toro en la pared de su casa.

Mientras engullía una pata de pollo, él me dijo algo revelador, algo obvio, algo que no solamente me hizo cambiar mi forma de pensar y actuar, sino que también cambió mi alimentación a partir de ese día y para siempre:

— “Ese pollo también ha sufrido” —dijo tranquilamente.
— “Tienes razón” —fue lo único que pude contestar.

Las industrias de la carne maltratan a los animales.Ahora comprendo porqué he defendido a los toros, perros y gatos, cuando LOS HE VISTO sufrir: porque no se esconden sus vidas y sus muertes. Por el contrario, se oculta el sufrimiento de cerdos, vacas y pollos. Se nos muestran como un producto, como una bolsa de pipas o un kilo de patatas.

¿Y qué decir de los animales marinos? A nuestros ojos no poseen expresiones y nos da igual verles morir asfixiados o desangrados, por mucho que estén sufriendo. La existencia de sistema nervioso es demostración evidente de su sufrimiento.

Aterradora vida de una mamá cerda inmobilizada para amamantar a sus crías.Esa noche me revelé y ni siquiera acabé de cenar. Era el principio de algo nuevo. Al día siguiente busqué información y me encontré con el vídeo de Igualdad Animal sobre las condiciones de las cerdas (ver este VÍDEO). Eso fue suficiente para saber que yo no quería ser partícipe de esa industria de sufrimiento y muerte. A partir de ese momento mi vida ha sido un constante aprendizaje de muchos temas que nuestra sociedad esconde: el especismo, la parte económica, la salud, el medio ambiente, cursillos de “carnes vegetales”, los santuarios… se me abrió una ventana a una parte del mundo real que nadie me había mostrado.

Ahora, meses después (casi un año), no he añorado mi antigua alimentación y no tengo problemas con los sabores y la variedad de platos que puedo preparar. Eso sí, yo me lo preparo todo, usando legumbres, verduras, frutas, cereales… incluyendo soja texturizada y seitán. Actualmente soy vegetariano estricto y parcialmente vegano en casa (ni leche, ni huevos, ni miel…).

No puedo pretender hacer honor a la palabra humanidad consumiendo como lo hacía antes. Doy las gracias a un taurino, por quitarme la venda de los ojos. Gracias a todas las personas que divulgáis la igualdad con los animales, y perdón por mi estupidez y mi anterior complicidad con esas industrias tan desalmadas.

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¿Qué hay de malo en ser rico? Damos 7 medidas para reducir la desigualdad

¿Es la riqueza un problema para la sociedad? ¿No son acaso los ricos los que más empleo crean, los que más impuestos pagan y los que más dinero reparten con sus gastos?

¿Que hay de malo en ser rico?

Inmigrantes saltando la valla en Melilla: A un lado el lujo del golf y al otro la miseria más extrema.

Inmigrantes saltando la valla en Melilla: A un lado el lujo del golf y al otro la miseria más extrema.

Ser rico puede no ser malo en sí mismo, pero depende de muchos factores. Por ejemplo, de cómo se haya obtenido esa riqueza (incluso si es por herencia, depende de cómo se obtuvo la riqueza inicialmente). También depende de lo que se haga con el dinero y del contexto social donde se viva: Si uno vive rodeado de pobreza, ser rico implica tener más responsabilidad. En cierto modo, cuanto más lejos tengamos la pobreza más exentos estamos de la obligación moral de ayudar. Pero todo esto es relativo y siempre asociado a la sensibilidad personal de cada uno. Sin duda, llama la atención que, en un mundo globalizado, un europeo se permita viajar a Tailandia porque está “cerca”, pero no perciba la pobreza de África, porque está “lejos”.

El problema grave y sin justificación de la riqueza es cuando los ricos abusan de su posición para saltarse las normas o las leyes, o para conseguir que los gobiernos legislen a su favor. El caso de España es un ejemplo digno de estudio, pues hay evidentes datos sobre cómo el dinero público se esfuma, las leyes se hacen a medida y los ricos evaden limpiamente sus impuestos en paraísos fiscales. Todo legal, paradisíaco y con ayuda de los gobiernos. Examínese el caso del sector eléctrico, gracias a la campaña YoIBEXtigo.

Morir por causas evitables es cosa de pobres

En uno de sus libros, Naomi Klein contaba cómo prolifera el negocio de los huracanes en Estados Unidos, donde cierta clase pudiente contrata seguros para escapar de los huracanes en aviones privados e irse a pasar el tiempo en hoteles de lujo. El huracán Katrina demostró que, hasta en el país más rico del mundo, morir por causas evitables es cosa de pobres. Los gobiernos liberales (o neoliberales) no tienen la obligación de cuidar a su pueblo, pues la protección es un negocio en manos de empresas privadas, y el gobierno no debe interferir porque es contrario a la libre competencia y al libre mercado.

Por supuesto, no es criticable que los ricos usen su dinero para escapar de un desastre natural. Lo criticable es que el gobierno no actuara con celeridad y que, además, aprovechara el shock del Katrina para hacer cambios hacia el libre mercado, tales como privatizar escuelas o contratar a las empresas de sus amiguetes para las tareas de reconstrucción que, además, ni siquiera actuaron con honradez perdiéndose el dinero en cadenas de subcontrataciones.

Los axiomas del libre mercado (que básicamente son tres) han dejado claro su poder para generar grandes fortunas, pero no sólo han fallado al predecir que ello redundaría en una mayor riqueza a su alrededor, sino que sistemáticamente ocurre lo contrario: aumenta la pobreza y la desigualdad. Un grave problema de la riqueza es cuando genera desigualdad pero… ¿cuándo no la genera?

La desigualdad perjudica a todos: Siete medidas

Los más ricos del mundo: ¿De verdad no tienen ninguna responsabilidad en la pobreza?Reducir la desigualdad debe ser el principal objetivo de un gobierno que gobierne para todos, porque la desigualdad perjudica a todos (incluso a los ricos de forma más o menos directa). Para este objetivo hay medidas muy claras, muy sencillas y que pueden servir para evaluar en qué medida el gobierno de un país es un gobierno para todos, o sólo para una minoría:

  1. Garantizar y mejorar los servicios básicos: No es posible recortar gastos en sanidad, educación o protección social sin aumentar la desigualdad de un país. La excusa de la crisis o de que no hay dinero tampoco es posible, pues siempre ha de haber dinero para cuestiones tan elementales. Además, se deben tener planes para solventar las situaciones más críticas: refugiados, mujeres pobres agredidas, pobreza infantil…
  2. Combatir el fraude fiscal: El daño del fraude es inmenso porque son los más ricos los que defraudan masivamente. Mientras el presupuesto de España para sanidad son 4.000 millones, se pierden al menos 190.000 millones por la gestión descuidada (vea aquí algunas cuentas).
  3. Poner un salario mínimo justo y crear empleos: Nunca el salario mínimo debe ser inferior a lo que cuesta vivir en ese país. Si está por debajo, se debe subir urgentemente, aunque sea de forma gradual (y establecida de antemano). Por otra parte, para facilitar la creación de empleos en un mundo altamente automatizado sería importante repartir el trabajo reduciendo la jornada laboral. Tal vez tendría sentido no incrementar el salario mínimo, si se asegura que se pagan las horas extra y se reduce la jornada laboral (se trabaja menos y se debe hacer de forma que uno tenga que ir menos veces al trabajo, reduciendo gastos, al menos en transporte).
  4. Instaurar un salario máximo relativo para cada empresa: Ante tanta desigualdad global, es escandaloso que haya sueldos exageradamente elevados. Un ejemplo: El presidente de Iberdola gana 2.407 euros a la hora, mientras sus empleados ganan de media unas 230 veces menos (10.6 euros). Estaría bien establecer que el mayor sueldo de una empresa puede ser, como máximo, N veces el menor sueldo. Un valor de N entre 10 y 20 es más que razonable. Esta es una de las reivindicaciones de la economía del bien común, pero no ha sido implantado en ningún país de forma general. También puede funcionar aumentar sustancialmente el tipo impositivo a partir de cierto valor de N.
  5. Instaurar una Renta Básica para adultos: Esta es la medida más segura para reducir la desigualdad. La Renta Básica Universal puede ser instaurada unos años como prueba y, de hecho, ya se ha probado con éxito bastantes veces.
  6. Cooperación internacional: En un mundo tan desigual, centrarse sólo en lo que pasa dentro de nuestras fronteras no es sólo injusto y egoísta, sino irresponsable a largo plazo. Es fundamental ayudar a los países más pobres y ello redundará en beneficios también para todos. Ya que Europa no quiere inmigrantes, ayudar a los países de origen es una buena forma de evitarlos, y más aún si consideramos que parte (al menos) de la pobreza y de las guerras de otros países tienen su origen en los países más ricos, o los avivan los países ricos que son los que fabrican y venden las armas.
  7. Cuidar las importaciones y fomentar el comercio justo: Las compras de los países ricos en los pobres y la especulación alimentaria generan en muchos casos hambrunas y graves injusticias, como el famoso caso del cacao y la esclavitud infantil, o los cultivos de algodón que han secado el mar Aral. Mientras los productos pasan las fronteras sin problemas, a las personas no se les permite pasar ni aunque vengan huyendo de la guerra.

Conclusiones

Examinando esos puntos y algunos datos de la economía española, es obligatorio concluir que el gobierno de España no está gobernando para todos los españoles, y no es por falta de dinero, sino por falta interés en hacer una buena gestión.

La crítica a los ricos es anterior a la de Jesús de Nazareth, pues tiene al menos 2.700 años. Desde el punto de vista ético, Singer definía “riqueza absoluta” como aquel estado en el que la gente tiene dinero para cosas no esenciales, por ejemplo, comprarse ropa sin necesitarla realmente o irse de vacaciones. Ignoro hasta qué punto uno debe dedicar su dinero vacacional a los que más lo necesitan pero, sin duda, repartir nuestra riqueza (sea la que sea) es, más que un gesto de bondad, una obligación ética.

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  4. Alfonso López: “La pobreza no es rentable“. Icaria, 2006.
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