La teoría del pelotón de fusilamiento ambiental

Las penas compartidas son menos penas. Lo mismo ocurre con las culpas, pero con una importante diferencia. La pena es un sentimiento subjetivo, mientras que la culpa es —también—, un hecho objetivo. Los sentimientos de pena y culpa se pueden superar, pero los hechos permanecen; porque el pasado no puede cambiarse. Solo puede olvidarse.

Para algunos, no importa que la culpabilidad no pueda borrarse, siempre que pueda diluirse entre varios «culpables». Esa es la esencia del pelotón de fusilamiento (propio de la justicia militar). Formar un pelotón de fusilamiento permite matar a alguien pero sin sentirse culpable del todo. Para aumentar el efecto de difusión de la responsabilidad a veces algunas armas se cargan con cartuchos de fogueo. La mente humana facilita que el fusilero crea que su bala no fue la que asesinó al reo.

Si el pelotón asesino estuviera formado por un único disparador, el culpable del homicidio sería evidente. En cambio, cinco o seis tiradores son suficientes para que la culpa no sea excesiva. Sobra decir que el mayor culpable —también en un fusilamiento— suele estar lejos del crimen y sin mancharse las manos.

Sin embargo, este efecto de difusión no siempre funciona. Por eso, entre los fusileros es típico encontrar problemas de alcoholismo, traumas psicológicos o suicidios. Es la conciencia.

¿Está pasando algo similar con la crisis climática y ambiental?

Buscamos la felicidad mientras diluimos nuestras culpas y —como suele suceder— los mayores culpables se ocultan lejos del crimen y sin mancharse las manos: políticos, empresarios, grandes inversores, ricachones

Durante la guerra civil española se acuñó la expresión “llevar al paredón” para expresar la condena a morir fusilado. Pues bien, hemos llevado al paredón a toda la biosfera, pero no hay signos de culpabilidad entre los fusileros, porque la mente humana facilita el hacernos creer que nuestra culpa es pequeña; aunque votemos a los políticos que destrozan el planeta; aunque seamos clientes de empresas sin escrúpulos; aunque invirtamos en negocios poco éticos, aunque despilfarremos lo que nos sobra, etc.

No pretendo que un puñado de lectores se sienta más culpable aún. Pretendo que no se diluyan las culpas de los que estamos por abajo y que no se recurra al que actúen otros. Si lo conseguimos, los mayores culpables quedarán en evidencia y aislados. Culpabilizados, tendrán que evolucionar.

♣ Leer otros paralelismos:

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¿Jabón líquido o sólido? ¿Es una estafa diferenciar gel y champú?

Nos gustaría hacer un artículo sobre las cápsulas de café; para que los consumidores las dejaran de usar. Absurda idea. Los consumidores de esas cápsulas jamás leerán artículos como estos. Prefieren disfrutar —sin cargos de conciencia— de su café cargado. Prefieren pensar que las cápsulas son biodegradables o reciclables, aunque sospechen que su empresa cafetera miente. Prefieren pagar más, y que nadie les diga que están siendo estafados.

Dejando a un lado ese espinoso y aromático tema, queremos centrar ahora nuestro olfato en un asunto más práctico: el jabón. La industria ha sido capaz de convencer masivamente a la población para que se use separadamente jabón líquido, gel y champú. En el fondo son tres productos prácticamente idénticos, pero al diferenciarlos consiguen que en cada casa haya, al menos, tres botes distintos por cada cuarto de baño (sin contar los de repuesto). A veces incluso hay tres por persona. En envase de plástico de usar y tirar, por supuesto. ¿Cuántos botes hay en tu cuarto de baño? ¿Cuántos de ellos serían prescindibles si estuviéramos en una crisis ambiental sin precedentes?

Hay que acabar con los envases de usar y tirar, de plástico, de metal, de vidrio o de lo que sea. Además, los productos con esos envases viajan miles de kilómetros desde donde se producen y sus ingredientes han viajado aún más kilómetros.

Algunos lectores pueden tener sus preferencias específicas sobre el tipo de champú, por ejemplo. Lo entendemos. Es fácil de entender. Pero es justo plantearse hasta qué punto necesitamos ese consumo de químicos, plástico multicolor y transportes humeantes. Tal vez podamos alternarlo —si no sustituirlo— con alternativas más sostenibles.

Eco-alternativas para gel, champú y jabón líquido

Lo más responsable es hacer nosotros mismos nuestro jabón sólido. Es fácil hacerlo en casa, para que sea casero de verdad (no como las sopas caseras en tetrabrik). También podemos hacer jabón líquido, pero no merece la pena. El jabón sólido es práctico y eficiente. Se gasta menos y no requiere envases (solo una jabonera reutilizable). Se puede hacer jabón para distintos usos (cuerpo, ropa y lavadora, friegasuelos…) o usar uno para todo.

Aunque no hagas tu propio jabón, pasarse al jabón sólido es algo que impacta duramente contra la industria del usar y tirar.

El ecologismo no aboga por la comodidad a toda costa sino por la responsabilidad aunque cueste. Y tal vez, esa responsabilidad obliga a comprimir gel, champú y jabón en una pastilla, cómoda, ecológica, eficiente, perfumada y con todas estas ventajas:

→🧼Dura más.
→→🧼Contamina menos.
→→→🧼Usa menos envases, menos plástico.
→→→→🧼Es más barato.
→→→→→🧼Menor huella hídrica.
→→→→→→🧼Sirve para piel y cabello.
→→→→→→→🧼Es más sano y natural.
→→→→→→→→🧼Puedes hacerlo en casa.

♥ Cosas que te gustarán:

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Libro Noticias del Antropoceno, de José María Merino (reseña)

Portada del libro Noticias del Antropoceno, del académico José María MerinoJosé María Merino es un multipremiado miembro de la Real Academia Española que compagina su faceta de novelista con el género del relato. Con Noticias del Antropoceno (Penguin Random House, 2021) va más allá de provocar al lector la reflexión sobre el rumbo ecosuicida de la humanidad. En esta línea sugerimos también los Relatos ecoanimalistas que ya analizamos en Blogsostenible.

El Antropoceno se define como una nueva era geológica, la que sigue al Holoceno. El humano (anthropos) ha alterado tierra, mar, aire, agua y clima, lo suficiente como para romper la estabilidad del Holoceno, con las consecuencias que se puedan intuir, o no.

En uno de los relatos, el Papa Francisco sueña con que el mismo Dios dimite ante la evidencia de que su máxima creación ha sido un gran fracaso. En otro, dos científicos viven un fugaz romance estudiando el “colchón de basura” de una de las islas de plástico oceánicas. La apicultura itinerante se asoma para mostrarnos un negocio que no debería ser negocio: no debería ser necesario transportar abejas porque no debería haber crisis en los polinizadores. El amor por el mar y por los pulpos es la base de otro relato que evoca —tal vez sin querer— el emotivo documental romántico Lo que el pulpo me enseñó (que recibió un premio Oscar en 2021).

La basura que se encuentra en la naturaleza (basuraleza) entra en conflicto entre dos personajes cuando uno entiende que no es posible eliminarla y decide ver su parte más estética, mientras otro lo ve algo inaceptable. En el fondo, ambos personajes son parte del problema como consumidores de envases de usar y tirar. A propósito de la basuraleza, es un término que usan la empresa Ecoembes y la ONG SEO/BirdLife para limpiar de basura un trocito de naturaleza. Tristemente, no mueven un dedo contra las grandes industrias que se llenan los bolsillos con esos plásticos y latas. Ecoembes vive gracias al dinero de las grandes industrias del usar y tirar. ¿Qué interés tendrá en eliminar ese tipo de envases?

En otros relatos se apunta al paso del tiempo, o se plantea si es adecuado o no contactar con civilizaciones extraterrestres inteligentes, teniendo en cuenta que posiblemente la insolidaridad sea algo inherente a lo que llaman “inteligencia”. También se levanta el debate sobre si alimentar o no a la fauna salvaje cuando pasa por malos momentos, o la impunidad con la que la corrupción usa los paraísos fiscales para vivir como si fueran felices comprando amores diarios.

Algunos de los cuentos tocan temas muy dramáticos, tales como el tráfico de órganos, los refugiados sirios, el tapón de toallitas y grasa de las cloacas, un extraño virus artificial liberado en China, las fake news, o la financiación ilegal de cierto partido político (usando una caja B).

En otros relatos se tratan temas a los que nuestra sociedad tiene que enfrentarse: el excesivo uso de la comunicación electrónica, el poliamor, las familias monoparentales, los deportes de riesgo, la cirugía estética, el futuro de los libros en papel, la pérdida de intimidad por los drones, la vida que hay detrás de un mendigo, la pedofilia en tiempos de Internet, la crisis de 2008 desde una inquietante perspectiva, o la decepción cuando alguien descubre el sufrimiento que se esconde en los animales de granja cuyas historias se venden bucólicamente a los inocentes niños.

Algunas frases interesantes esparcidas en el texto son:

  • «Los pueblos más ricos cada vez tenemos más deteriorado el planeta, y ni siquiera hemos eliminado el hambre del mundo o tratado de erradicar ciertas enfermedades, cuando no nos afectan directamente».
  • «Salvo un puñadito de humanos, la inmensa mayoría convive impasible con el sufrimiento ajeno».
  • «Cuando tengáis un dilema importante, descubriréis vuestro doble».
  • «Somos demasiados humanos. Y demasiado malos».
  • «Entre los deep-fakes y las fake news, creo que vivimos en un mundo que cada vez está más impregnado de lo ultrafalso».
  • «Es sorprendente la facilidad con que nos convence cualquier argumento cuando estamos predispuestos».
  • «Y de repente sintió una lastimosa ruina dentro de sí y comprendió que había dejado de ser pequeña y que había descubierto algo espantoso: que los tiernos y simpáticos animales [de granja] que cantaban y bailaban en la pantalla y en los libros eran una enorme mentira de los mayores; que la verdadera relación con ellos era la del monstruo con sus víctimas; que en sus padres, y en sus abuelos, y en todos los adultos, había una sorprendente hipocresía».
  • «Ya estaba acostumbrando a su hija a una dieta que excluía la carne y el pescado, bajo la supervisión de un especialista, pero no dejaba de sentir la amargura de pertenecer a una especie tan insensible e hipócrita».
  • «La realidad no necesita ser verosímil».
  • «Dejar de consumir combustibles fósiles, aunque le viniese bien al medio ambiente, crearía problemas graves».
  • «La ejecución de bastantes propuestas ecologistas supondría un descenso del nivel de vida de muchísima gente, lo que es políticamente insostenible. Además, el crecimiento de la población humana es lo que está determinando la desaparición masiva de numerosas especies animales».
  • «Si los seres humanos no se amoldan, el planeta los reducirá a un número menor o los condenará a la extinción».

A pesar de los finales interrumpidos que decepcionarán a muchos lectores, los cuentos de Merino merecen ser leídos y, si es posible, debatidos. Permítanos reiterar nuestra recomendación del libro Relatos ecoanimalistas, que toca algunos de estos temas pero desde otra perspectiva. ¿Cuál prefieres? Déjanos un comentario.

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Nada hay más ecológico que aceptar la muerte

La negación de la muerte es una obra de Ernest Becker. Publicada curiosamente meses antes de su muerte, en 1973, mezcla filosofía y psicología para varear las conciencias de los que se dejen.

Becker sostiene que el hombre vive la realidad de la muerte con ansiedad. El ser humano tiene una naturaleza dual —un cuerpo físico y un yo simbólico—. La parte física sabemos que morirá inevitablemente. Entonces, el humano es capaz de trascender el dilema de la mortalidad a través del heroísmo. Becker llama “proyecto de inmortalidad” a vivir pensando que somos parte de algo eterno o que estamos construyendo algo eterno, y que así somos heroicos, porque viviremos tras la muerte. Esto da al hombre la sensación de que su vida tiene sentido; un propósito. Para Viktor Frankl, ese propósito está entre las cosas más importantes de la vida: “El hombre no necesita realmente vivir sin tensiones, sino esforzarse y luchar por una meta o una misión que le merezca la pena” (lea otras citas de este y otros autores).

Para Becker, cuando se cae en enfermedades mentales, como la ansiedad, es porque falla ese proyecto de inmortalidad. Aunque la religión tradicional facilita esa inmortalidad, actualmente sus planteamientos no son convincentes para muchas personas, que se agarran a otros proyectos heroicos como la ciencia, el consumismo, o la acumulación material. Es el mito de Adán y Eva: lo tenían todo pero querían más. Se busca un consuelo, pero como no se va al fondo, lo que se encuentra no alcanza para dar un sentido vital. Para él no hay solución perfecta y espera que podamos conseguir un mundo mejor conociendo las motivaciones innatas de los humanos, sin autoengaños.

Si nos observamos a nosotros mismos, posiblemente descubriremos que muchas de las cosas las hacemos para sentirnos eternos (escribir un libro, mantener un blog, tener hijos, construir algo, hacer fotos…). Incluso hay cosas cotidianas que las hacemos porque nos permiten continuar nuestro proyecto de inmortalidad (comer, trabajar…). Nuestro miedo a la muerte nos hace buscar evasión y consuelo, donde sea posible. ¿Aceptaríamos un funeral ecológico aunque impidiese ser recordados, o preferiríamos tener una pirámide para nuestro cuerpo embalsamado?

Tal vez es por eso por lo que nos cuesta aceptar el cambio climático y la crisis ambiental. Nos enfrentamos a una crisis monumental, de la que no sabemos si saldremos “heroicos“. Los cambios que los científicos vaticinan nos enfrentan a nuestro terror existencial, destruyen nuestro proyecto de vida. Y esto es difícil de aceptar. Algunos se agarran a la tecnología como tabla de salvación, cuando precisamente es la tecnología la que ha generado el problema (y los problemas aumentarán mientras lo permitamos). Otros sufren ecoansiedad, trastorno que afecta también (con más motivo) a los científicos que estudian el medioambiente. Una opción es agarrarse al optimismo y tener la sensación de estar haciendo algo bien, aunque sea sacar agua con un dedal mientras el barco se hunde bajo la mirada impasible de los que podrían reflotarlo moviendo un dedo (o suicidándose…).

También están los que se agarran al placer o a comprar cosas innecesarias (lo cual tiene una base científica evolutiva). Tener mucha ropa, por ejemplo, crea la falsa sensación de que vivirás lo suficiente para disfrutar de todo, pero solo tienes una vida y un cuerpo. Cada vez que compramos algo, estamos reservando esos recursos para nosotros y eso implica que no están disponibles para otros.

Quizás podamos encontrar en el cuidado de la Tierra, en su restauración, un nuevo proyecto de inmortalidad que nos una como humanidad. La evolución del ser humano podría ir en ese sentido (como sugiere Javier Pérez en su libro sobre la evolución humana). Sin embargo, tal vez haya que pasar antes por un colapso más o menos dramático, porque el ser humano escucha a la ciencia como los adolescentes a sus padres (unas veces sí y otras no).

En todo caso, aceptar la muerte y que estamos aquí solo de paso es una actitud sana y natural que deberíamos practicar. Esto mismo recomendaba el estoicismo, por ejemplo. Tal vez, si nos relajamos y entendemos que nuestro proyecto de inmortalidad es —más o menos— inútil, podamos concentrar esfuerzos en temas más fáciles, como en una vida simple. Al menos sabemos que dentro de unos 5.000 millones de años el sol morirá y con él toda la vida sobre la Tierra.

♥ Agradecimientos: A Carolina Flynn de Climaterra, por sus interesantes sugerencias.

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Buenas noticias ambientales y animalistas en 2021 (semestre 1)

Por supuesto. En el 2021 también va creciendo la conciencia ambiental. Vamos muy lento, pero no queremos estar todo el día quejándonos. Queremos celebrar la gran cantidad de buenas noticias para el medio ambiente, porque esto demuestra que las cosas se pueden hacer bien y, además, estas noticias dan ideas de todo lo que podemos hacer… todos. Si otros lo han hecho… se puede.

  1. Adiós a los proyectos de minería de tierras raras en Ciudad Real: El TSJ-CLM sienta jurisprudencia sobre los impactos de la minería en espacios protegidos. El proyecto había sido dividido en varias fases para que el impacto ambiental pareciera menos grave, pero la empresa minera ha quedado en evidencia y se ha quedado con las ganas de destrozar el monte.
  1. El Tribunal de Justicia de la UE determina que España ha incumplido sus obligaciones para proteger Doñana: Puede ser un pequeño alivio para el Parque Nacional. Las extracciones ilegales de agua son intolerables y España lo ha permitido durante años (igual que en Murcia). ¿Seguiremos produciendo fresas ilegalmente? ¿Cuándo se hará justicia con los ladrones de agua?
  1. El Tribunal Constitucional declara toda la Red Natura 2000 no urbanizable: Esto es nacional y las comunidades autónomas no pueden cambiarlo, lo cual supone un golpe para la Junta de Andalucía (entre otros gobiernos autonómicos aficionados a construir donde les resulta rentable).
  1. Se publica el libro Relatos Ecoanimalistas, un libro en el que hemos puesto mucho esfuerzo y mucha ilusión. Esperemos que podamos recuperar la inversión y, sobre todo, que la ilusión por la naturaleza se propague con alegría. ¿Nos ayudas a que llegue lejos? GRACIAS.
  1. Buenas noticias para los animales (y para todos): El trato que damos a los animales refleja nuestro amor a la naturaleza. En materia de animalismo avanzamos más que en ecologismo.
  1. Austria, Irlanda y Malta… prohíben las armas nucleares en su territorio: Se unen al acuerdo internacional para la abolición de estas armas (ICAN, Nobel de la Paz 2017). El resto de países de la UE deberían unirse inmediatamente. España aún no lo ha hecho.
  1. Shell, condenada por contaminar el delta del Níger tras 13 años de litigio y también condenada a reducir su contaminación mundial al 45%: La petrolera deberá indemnizar a los afectados por los derrames de petróleo en el delta del Níger (Nigeria), aunque no podrá devolver a la vida a los que fueron condenados por protestar, como Ken Saro-Wiwa. También deberá instalar sistemas de detección de fugas en sus oleoductos. Las empresas europeas deben saber que no pueden hacer lo que quieran ni dentro ni fuera de la UE.
  1. Lisboa instala compostadores comunitarios en sus calles: Colaborar con el medioambiente es opcional, pero muy fácil. La basura orgánica ya no es basura, sino que se convierte en abono. El éxito está haciendo que crezca el número de compostadores.
  1. WWF presenta un documento con ejemplos exitosos de restauración de espacios naturales en la UE: la demolición de la presa de Robledo de Chavela (Madrid), la recuperación del delta del Danubio (Rumanía), o la restauración de las turberas de Estonia, son solo algunos ejemplos. WWF pide que la UE restaure, al menos, el 15% de la superficie marina y terrestre para 2030.
  1. Ley de cambio climático en España: Era una ley urgente y necesaria, aunque todos los grupos ecologistas coinciden en que le falta ambición. Exponemos algunas de las cosas positivas y negativas.
    • Se prohíben nuevos proyectos de exploración y explotación de hidrocarburos y minería de uranio en todo el territorio nacional, incluido el mar.
    • Las ciudades deberán tener zonas de bajas emisiones: A partir de 2023 será obligatorio para ciudades de más de 50.000 habitantes, lo que implica que el 52% de los españoles respirará mejor y ahorraremos gastos sanitarios. Si nos interesa la salud y/o el medioambiente lo único coherente es restringir la libertad del coche privado.
    • Se pretenden fomentar las renovables evitando los impactos negativos en la biodiversidad.
    • La contratación pública puede exigir medidas de reducción de emisiones y de huella de carbono.
    • Cosas negativas:
        • Decepciona poner un objetivo tan bajo como reducir solo en un 23% los GEI en 2030 cuando la ciencia reclama al menos un 55%.
        • El lobby del gas ha extendido su tiempo de vida, cuando es un combustible fósil muy contaminante y que retrasará la electrificación.
        • No tiene en cuenta la inherente insostenibilidad de la electrificación del transporte privado, en coche privado.
        • Se habla de alimentación sana pero no se concreta en algo realmente efectivo (como estas ideas, por ejemplo).
        • Se obliga al sector financiero a hacer informes para la descarbonización de su cartera, pero ¿cómo se va a controlar?
        • Se habla de fiscalidad verde pero no se concreta nada para hacer verdad el lema de “quién contamina paga”.
        • No se reducen las subvenciones a sectores contaminantes: combustibles fósiles, aviación, agricultura industrial… Quedan fuera de la ley la prohibición de vuelos si hay alternativas en tren de menos de dos horas y media, cosa que sí figura en otras leyes de Europa.
  1. El Gobierno ampliará las reservas naturales fluviales: Son una figura de protección que tiene como objetivo garantizar la conservación de aquellos tramos de ríos inalterados que todavía subsisten en nuestro país.
  1. Francia prohibirá los vuelos nacionales cuando haya trenes disponibles: Se prohibirán los vuelos nacionales en rutas que se puedan hacer en tren en menos de dos horas y media, como parte serie medidas climáticas y ambientales. También Francia quiere cambiar coches por bicis, mientras España apuesta más por la absurda ideal del coche eléctrico.
  1. Alemania prohibirá el glifosato en 2023, por los insectos: Defender la biodiversidad no puede postergarse.
  1. La justicia europea desestima el recurso de Bayer contra los límites en el uso de dos plaguicidas perjudiciales para las abejas: ¿Bayer quiere ser famosa por matar abejas?
  1. España rechaza la caza y la pesca en los Parques Nacionales: La propuesta de Vox ha sido rechazada por ser absurda. La incompatibilidad entre la caza deportiva y los espacios protegidos se estableció en 1918, cuando se proclamó el primer parque nacional en España. La caza ha extinguido muchas especies y no tiene como objetivo la conservación. Por tanto, lo mejor para conservar las especies es proteger espacios y prohibir la caza deportiva (de todas las especies, en todos los territorios).
  1. El Ayuntamiento de Zaragoza promueve huertos escolares y aulas al aire libre: Se consigue así mejorar la educación ambiental acorde a un escenario de crisis climática y sanitaria por la COVID-19.
  1. La OTAN discute por primera vez sobre crisis climática: Las fuerzas armadas tienen una huella ecológica colosal y es un valor que debe reducirse con urgencia. En Europa equivale a la huella de 14 millones de automóviles, o a las emisiones de los vehículos de Portugal, Grecia y Noruega.
  1. México prohibe cultivar maíz transgénico y limita el uso de glifosato, hasta su eliminación total: Habríamos ganado mucho tiempo si se hubiera escuchado a organizaciones ecologistas como Greenpeace, pero aún se siguen fomentando transgénicos y usando glifosato, hasta en parques urbanos.
  1. El Gobierno de Japón propone la semana laboral de cuatro días: Intentará convencer a las empresas, para promover los cuidados, evitar suicidios y, dice, reactivar el consumo. Es una buena noticia por distintos motivos, pero obviamente “reactivar el consumo” sin más, es algo malo para el medioambiente (todo depende de en qué se consuma). Trabajar menos puede suponer menos salario, pero no debería ser proporcional, de forma que no se pierda significativamente poder adquisitivo.
  1. Un panel de expertos publica una definición internacional de ecocidio: El objetivo es incluir el ecocidio como quinto crimen del Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, junto a los crímenes de genocidio, lesa humanidad, guerra y agresión. Algunas empresas están muy preocupadas por esto: empresas energéticas, mineras, de ganadería intensiva, de alimentación plastificada…

No está mal esta lista, aunque podría ser mejor… Gracias por difundir nuestros artículos.

♦ Te gustará también:

  1. Buenas noticias ambientales: 2020 (semestres 1 y 2), 2019 (1 y 2), 2018 (1 y 2) y la colección completa.
  2. Cinco cosas muy sencillas que están mejorando mucho el mundo: ¿Te unes?
  3. Libro Relatos Ecoanimalistas, de J. Galindo (reseña).
  4. ¿Estamos esperando a que otros actúen para detener la crisis ambiental? — El caso de Málaga.
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Libro Resarcir a Eva (Historias sobre evolución), de Javier Pérez González: ¿Por qué hemos creado una sociedad consumista?

Somos como somos por la evolución. El proceso que dio fama a Darwin explica también nuestras emociones, motivaciones y comportamientos, además de la anatomía y fisiología. Ahí se entrelazan muchos fenómenos entre los que el autor de Resercir a Eva destaca dos: sexo y colaboración. Sin embargo, ante los retos ecológicos parece que no estamos dispuestos a colaborar. ¿Tiene esto una explicación científica mirando nuestra evolución?

Javier Pérez es doctor en Ciencias Biológicas y profesor en la Universidad de Extremadura. Con este libro, editado por su universidad (2020), mezcla ficción y divulgación científica. Cada capítulo empieza con un relato que ayuda a plantear los temas científicos que se tratan a continuación. De forma muy entretenida, nos conduce a entender parcialmente por qué pasa lo que pasa, y a meternos en temas controvertidos para los que la ciencia no tiene respuestas simples.

Es un libro de divulgación científica apoyado por relatos breves de ficción. Recorre la historia evolutiva del ser humano y cómo diversos procesos selectivos dieron lugar a lo que somos en la actualidad. En el capítulo final se plantea cómo el ecofeminismo puede ser un movimiento que redirija la evolución humana hacia unos individuos capaces de colaborar más. Esta conclusión no se debe a cuestiones éticas, sino científicas.

1. Evolución biológica

“Todas las especies que han existido o existen en la actualidad descienden de la primera célula que se originó en la Tierra a partir de procesos bioquímicos”. A partir de ahí, el factor clave es el tiempo. En más de 3.500 millones de años ha habido tiempo para que billones de generaciones hayan permitido la maravillosa biodiversidad actual (aunque por culpa del hombre se están perdiendo muchas especies, para siempre).

Un relato sobre una lagartija que llega por azar a una isla es la excusa perfecta para explicar de forma práctica e intuitiva conceptos como mutación, selección natural, deriva genética, reproducción sexual y asexual, así como migración, especiación y extinción de especies. Todo está influenciado por muchas condiciones, tales como que los recursos son limitados en la naturaleza (alimentos, refugios, parejas… no existen en cantidades infinitas).

El surgimiento de la reproducción sexual cambió el proceso evolutivo. El sexo se expandió por la naturaleza diferenciando hembras y machos, individuos sobre los que la evolución actúa de forma diferente. El éxito de esta novedosa reproducción radica en la variedad de descendientes que pueden surgir de una pareja de individuos. Los hijos no son copias casi idénticas de sus padres y esa enorme variabilidad facilita la adaptación ante condiciones desfavorables que siempre surgen. La reproducción sexual tiene un inconveniente —hay que encontrar pareja—, pero los beneficios superan los costes.

Por otra parte, “en la inmensa mayoría de especies que se reproducen mediante el sexo, el esfuerzo invertido por las hembras para la reproducción es mayor que el de los machos. Las hembras gastan más, pero los hijos son tanto de sus madres como des sus padres”. Eso es “el gran dilema de la biología evolutiva”, y no está claro el porqué. Cuando el macho contribuye a la cría, el dilema desaparece, pero casi siempre la hembra es la encargada del cuidado de los hijos y el macho se encarga de conseguir el mayor número de apareamientos posibles.

El libro nos desvela curiosidades como esta: En especies con gran dimorfismo nos encontramos caracteres sexuales extravagantes principalmente en los machos (cornamentas, vistosos colores, comportamientos extraordinarios…). También es habitual la escasa colaboración por parte de los machos en las tareas de cría. Cuando los machos aportan importantes recursos a la prole, no suelen encontrarse ese tipo de características (hay más igualdad). A veces, esas características extravagantes comprometen la supervivencia de los machos, pero se compensa por la obtención de muchos apareamientos. Pensemos, por ejemplo, en el pavo real cuya vistosa cola le hace ser más torpe.

Cuando los machos no cuidan de la prole, hay más machos disponibles para la reproducción y, por tanto, las hembras son un “recurso limitante por el cual los machos compiten”. Las hembras elegirán machos con “buenos” genes para sus crías: por ejemplo, los que ganen tras una lucha (como el caso de los ciervos). Esta predilección podría dirigir la evolución a esas características extravagantes (como la impresionante cornamenta de los ciervos). Pero existen otros modelos para explicar la evolución de esas especies: todo podría iniciarse por un carácter que aportara realmente una ventaja significativa. En el pavo real, una cola más larga en los machos podría haber favorecido el vuelo. Las hembras favorecerían la reproducción con esos machos, con lo cual se expandirían mejor los genes de colas largas, pero también la predilección por los machos de colas largas. Con el tiempo, los machos de colas largas llegarían a ser más exitosos, no porque volaran mejor, sino porque son preferidos por las hembras.

Las hembras eligen a los machos mejores (que cuidan más de las crías, con mejores territorios, más alimento o protección…). Incluso algunos machos dan la vida por la fecundación. Este comportamiento caníbal se da en las mantis religiosas y en las arañas lobo. Por otra parte, hay aves del ártico en el que las hembras ponen los huevos y los machos son los que incuban y cuidan de los pollos. Así, las hembras pueden tener varios nidos atendidos por un macho cada uno. Aquí son los machos los que eligen a las hembras y son éstas las que tienen coloraciones más vistosas.

Hay varios sistemas de apareamiento y cuidado de crías estándares, aunque en muchas especies los individuos tienden a comportarse de forma promiscua:

  • La monogamia (formar parejas estables) es frecuente entre las aves, pero en especies monógamas, las cópulas fuera de la pareja son muy frecuentes. En el fondo, “ambos progenitores están interesados en que la prole salga adelante, aportando la cantidad mínima de recursos” (para usarlos en el futuro, no por egoísmo).
  • En la poligina, las hembras se reproducen con un único macho mientras los machos compiten por copular con el mayor número posible de hembras. Estos casos son frecuentes entre los mamíferos y en ellos el cuidado de las crías es tarea exclusiva de las hembras. Pero aquí también es frecuente que las hembras traten de copular con varios machos, dándose casos de miembros de una misma camada que pertenecen a padres diferentes. Es una estrategia buena para aumentar la diversidad genética de los descendientes.
  • La poliandria es el caso contrario y el cuidado de las crías suele recaer sobre los machos. Es un sistema poco frecuente que se da principalmente en algunas aves.
  • En la poliginandria varias hembras y varios machos intervienen en la reproducción. Todos los que participan, cuidan de la descendencia. Es también poco frecuente.

La vida en sociedad tiene ventajas e inconvenientes, y obliga a interactuar a los individuos de una población, actuando dos fuerzas: el bien individual y el bien común. A veces se forman sociedades jerarquizadas o no; y organismos con castas encargadas de diferentes tareas (eusociales), como en las hormigas o abejas, en las que la mayoría de los individuos no se reproducen. Entre los vertebrados, solo dos especies de roedores subterráneos de África pueden considerarse eusociales.

Aparentemente, la selección natural no debería favorecer comportamientos altruistas, pues el objetivo principal es perpetuar los genes propios y no los ajenos. Sin embargo, no siempre es así. Hay especies de aves y de mamíferos en los que algunos individuos no se reproducen y ayudan a los demás a la crianza. “Son los genes los que actúan de manera egoísta. El aparente altruismo de los individuos no es más que la expresión del egoísmo de sus genes”. Ofrecer ayuda podría facilitar dejar más copias de los propios genes (ayudando a parientes cercanos, por ejemplo). Hay otros argumentos para ayudar: por corresponder a una ayuda anterior, porque se recibió ayuda de otro, o porque he visto a otros individuos ayudar. “Las poblaciones con individuos egoístas tendrán más probabilidades de desaparecer en condiciones adversas” (las cuales siempre llegan). Pero para que las poblaciones altruistas funcionen se deben detectar a los egoístas y penalizarlos. En caso contrario, los egoístas obtendrán ventajas y, con el tiempo, los altruistas desaparecerían.

2. Evolución humana

Los australopitecos (antepasados humanos) se apareaban siguiendo un sistema poligínico con comportamientos promiscuos con distintos matices. Los de mayor estatus social copulaban con mayor frecuencia dado que otros machos no se lo impedían y eran preferidos por las hembras. El libro también analiza la competición espermática y la forma del pene humano. En especies de primates actuales, próximas a nosotros y a nuestros ancestros, se observan conductas promiscuas, competencia espermática y cópulas a cambio de recursos.

Esas adaptaciones y otras se efectuaron hace varios millones de años. Ante un gran cambio climático, nuestros antepasados se fueron adaptando lentamente: postura erguida, habilidad manual… Vivieron en la frontera entre la selva y la sabana y colaboraban para sobrevivir (como bien explica Harari). El problema con el cambio climático actual es que el ritmo del cambio es tan rápido que impide a muchas especies adaptarse, además de otras consecuencias dramáticas. “No somos otra cosa que monos bípedos” y “primates extraños”. Así nos define, de forma certera, Javier Pérez.

Para que un homínido sea considerado humano debe tener gran volumen cerebral y capacidad para fabricar herramientas. Por primera vez, el Homo habilis fabricaba cuchillos y otras herramientas de piedra. Esas herramientas no le permitían cazar, pero sí despiezar animales muertos, ser carroñeros. Este consumo extra de proteínas permitió que el cerebro pudiese crecer, pues es un órgano que demanda mucha energía. Sin embargo, otros animales consumían más proteínas aún y no desarrollaron un gran cerebro. La explicación está en otras presiones evolutivas.

En los primeros humanos el estatus social regulaba el acceso a recursos y la reproducción, pero ese estatus no se favorecía solo por el poderío físico, sino también por las habilidades y la inteligencia. Es decir, los individuos más inteligentes eran preferidos por las hembras y, por tanto, sus genes se fueron favoreciendo.

El humano no es el único animal que utiliza herramientas. Aves como los alimoches o mamíferos como las nutrias marinas también lo hacen. Incluso, animales como los córvidos y los chimpancés modifican estas herramientas (las fabrican) para que sean más efectivas.

Los grupos de humanos que vivían en la frontera aceptaban nuevas incorporaciones de inmigrantes, lo cual era muy positivo para evitar los problemas de la endogamia. En esos grupos, los egoístas se aprovechaban de los demás sin ofrecer nada a cambio y esto les permitió prosperar y difundir sus genes. Pero en condiciones adversas, los grupos en los que predominaban los egoístas acabaron desapareciendo. La colaboración fue esencial para sobrevivir. Los individuos colaboradores adquirían buena reputación y recibían beneficios sociales. Esto dio lugar a sociedades complejas, en las que también estaba la estrategia del pícaro (individuos que intentan engañar para tener buena reputación sin merecerla).

“Las emociones no son exclusivas de los humanos”. El miedo, el dolor, el asco, la alegría, la sorpresa… se encuentran en multitud de especies de animales. Algunas emociones están más desarrolladas en los humanos: la culpa, la vergüenza, el remordimiento, la humillación, la venganza, la compasión, la gratitud, la admiración…

Perros o chimpancés, por ejemplo, expresan sus emociones con los gestos, pero en los humanos es algo mucho más innato. Y eso demuestra que la colaboración predominó por encima de estrategias egoístas o pícaras. Las expresiones (involuntarias) sirven para intercambiar información eficazmente en sociedades colaborativas, lo cual no hubiera prosperado en sociedades egoístas. Por ejemplo: mostrar el sentimiento de culpa o vergüenza facilita el perdón. Mostrar cuando uno necesita ayuda (pena) o cuando puede ofrecerla (alegría) permite sociedades más eficaces. “Se puede afirmar que la colaboración fue el principal determinante de nuestra historia evolutiva; nuestra sonrisa da fe de ello”.

Con interesantes reflexiones, el libro se sumerge en la evolución de nuestra anatomía: los brazos pasaron a ser más débiles, pero más hábiles, las piernas más largas y se adaptaron músculos y huesos al modo de andar bípedo del Homo erectus. El calor de la sabana propició la segregación de sudor para refrescar la piel. El pelo dificultaba la refrigeración, por lo que se tendió a individuos con menos pelo, salvo en la cabeza para protegerla del sol (en axilas y pubis pudo conservarse para liberar mejor las feromonas). La piel tendió a oscurecerse por el pigmento melanina (que absorbe la radiación ultravioleta). El volumen craneal siguió creciendo y las caderas se fueron estrechando para incrementar la eficiencia al andar, lo cual complicó los partos y favoreció a las mujeres con partos anticipados. La maduración del cerebro debía completarse fuera del útero materno.

La evolución hizo crecer la monogamia, lo cual dirigía esfuerzos de ambos padres a sus hijos (aunque el padre nunca podía estar seguro de ello). Esto se demuestra en el dimorfismo sexual: los machos humanos son más corpulentos que las hembras, pero esa diferencia disminuye en el Homo erectus. Además, entre los mamíferos es muy extraña la ovulación oculta de las hembras humanas. O sea, la mayoría de los mamíferos macho saben cuando las hembras están ovulando, cosa que no ocurre en el humano. Esto podría haberse originado como una estrategia para favorecer la presencia del macho en el entorno familiar, aportando recursos y protección en todo momento (y no solo cuando la hembra estaba en celo).

Esta monogamia, aunque fuera parcial, trajo grandes cambios. Por ejemplo, en especies monógamas la elección de pareja es importante, lo cual dirige la evolución hacia individuos con las características de los más atractivos, que suelen predecir un mayor éxito reproductor. Las mujeres de todas las culturas prefieren hombres grandes, musculosos, mayores que ellas, con experiencia y estatus social. Los hombres, en cambio, prefieren mujeres jóvenes, pechos relativamente grandes y una proporción cintura/cadera que se acerque a 0,7. Puede parecer curioso la predilección de los hombres por mujeres con dificultad de movimientos (cuerpos no atléticos). Esto lo explica por el principio del hándicap: esas mujeres deben tener buena calidad genética porque en caso contrario habrían muerto. Ese mismo principio podría haber funcionado en el caso de la predilección por un pelo largo y bien cuidado, ya que esto parece más un inconveniente que una ventaja. Otras características comunes a ambos sexos para ser atractivos son la simetría (la cual facilita los movimientos y explica nuestro gusto por el baile), la inteligencia, la reputación, y el rechazo al pariente (para aumentar la diversidad genética), entre otras.

El Homo erectus no alcanzó un desarrollo tecnológico destacable: los hallazgos de los primeros yacimientos africanos son herramientas similares a las encontradas en las más recientes poblaciones euroasiáticas. Sin embargo, la colaboración paterna y la monogamia hizo surgir un sentimiento vital para el humano actual: el amor (que no existía ni entre australopitecos ni entre los Homo habilis).

Ser inteligente tiene ventajas evidentes, pero al parecer pudo haber una mutación genética en una niña, por la cual “se sentía atraída por los hombres más inteligentes”. Esa mutación se dispersó rápidamente entre sus descendientes. En Homo habilis y Homo erectus las personas inteligentes eran preferidas porque solían tener más estatus social, pero ahora la inteligencia en sí era el carácter atractivo y de ahí surgieron distintas especies de humanos cada vez más inteligentes (Homo heidelbergensis, H. antecessor, H. neanderthalensis o, por fin, H. sapiens). Este puede ser el motivo de que la inteligencia humana sea el carácter más extraordinario del proceso evolutivo.

Ahora bien, ¿cómo se evalúa la inteligencia? Todo apunta a que fue por el lenguaje. “Las personas que mejor utilizan y expresan el lenguaje tienden a ser más inteligentes (…). Aquellos hombres con más labia eran los que resultaban atractivos”. Esto, unido a la necesidad de cooperación, potenció el desarrollo de un lenguaje cada vez más complejo. Otros animales se comunican (danza de las abejas, silbidos en delfines, gestos y sonidos en chimpancés…), pero no con la riqueza del humano. De hecho, este lenguaje articulado ha permitido el desarrollo cultural y tecnológico, que hubiese sido imposible sin él.

Este rico lenguaje también permite fabricar mentiras y potenciar comportamientos egoístas que podrían no ser detectados y, por tanto, no ser penalizados. Si eso hubiera sido así, nuestros antepasados habrían sido cada vez más egoístas. Eso no ocurrió, porque antes o después el mentiroso es descubierto y eso tiene consecuencias en el estatus y la reputación. Los mentirosos no son atractivos. No obstante, “las mentiras piadosas disfrutan de cierta aceptación social y, normalmente, no son castigadas”.

Imagen reconstruida de un Homo erectus (obsérvese la frente, más inclinada que en los humanos actuales)Hace menos de un millón de años, la humanidad la formaban distintas especies que, eventualmente, se cruzaban entre sí y, como siempre, todo evolucionaba de manera conjunta. Aparentemente, una variante de la mutación anterior preferiría a los inteligentes más por su volumen cerebral que por su habilidad con el lenguaje, posiblemente porque la existencia de distintos idiomas y dialectos dificultaba hacer la evaluación. El pelo impide ver bien el volumen cerebral, pero podría haber servido mirar la frente para estimar la inteligencia, de forma que aquellos individuos con la frente más vertical serían más atractivos, haciendo desaparecer paulatinamente los genes de las frentes inclinadas.

“Después de aparecer el hombre erguido, ninguna especie de humano se ha extinguido”. Las especies se fueron hibridando y el proceso acabó generando una única especie, el hombre sabio (Homo sapiens). “El criterio de elección de pareja en base a la altura de la frente determinaba que los hombres sabios fuésemos más atractivos que los hombre de neandertal”, por ejemplo. Sin embargo, el humano actual aún conserva en su ADN genes de neandertal.

3. Evolución, cultura, consumismo y ecofeminismo

Evolución cultural y evolución biológica no son procesos independientes y ambos influyen en la configuración de las sociedades. Cultura es todo aquello que aprendemos unos de otros y perdura en el tiempo creando tradiciones. Muchas especies animales tienen hechos culturales (chimpancés, macacos, cetáceos…). La cultura humana y las enormes densidades de población están generando graves impactos en los ecosistemas y en sus ciclos biológicos que “ponen en peligro la preservación de multitud de procesos naturales de los que dependen las especies”, y que “pueden poner en riesgo nuestra propia existencia”.

Nuestra especie se ha convertido en una especie eminentemente cultural, una revolución que nos alejó de los procesos naturales. Ese cambio comenzó  hace unos 10.000 años. Entonces, conseguir recursos no era una tarea complicada y los humanos pasaban mucho tiempo ociosos o desocupados. Había, por supuesto, épocas de escasez. El surgimiento de la agricultura y la ganadería fue la Revolución Neolítica (que pese a otras opiniones, no trajo algo mejor según Harari). Poco a poco se fueron abandonando la caza y la recolección de frutos. Los alimentos eran tan abundantes que se produjo una explosión demográfica y se desarrolló el comercio y el mercado. La necesidad de gestionar esos recursos abundantes, originaron la escritura y desarrollaron las matemáticas, con todo lo que eso conlleva. También propició la división del trabajo y las profesiones (artesanos, comerciantes, guerreros…) y luego la división social en clases. Pertenecer a una u otra clase social dependía del tráfico de influencias, de nacer en cierta familia… Es decir, personas de baja calidad genética podían alcanzar la clase social alta. Por el físico ya no se sabía la clase (ni la capacidad de conseguir recursos), por lo que se empezaron a usar vestimentas, pinturas, adornos…

“Hace unos 10.000 años, los criterios de elección de pareja —por parte de las mujeres— cambiaron”. Paso de ser importante cómo uno era a lo que uno tenía. La evolución cultural comenzó a determinar los cambios ocurridos en nuestra especie. Se llegaron a fenómenos extremadamente raros en la naturaleza, como gastar recursos en acciones que no estaban relacionados directa o indirectamente con la reproducción (fiestas, por ejemplo). Poseer muchos recursos no implicaba mayor éxito reproductivo. Durante los últimos 6.000 años la presión de selección hacia la obtención de recursos perdió intensidad. Más de un millón de años se ha invertido en criar hijos y solo 6.000 años se ha estado gastando en otras cosas.

Ir de compras puede parecer una actividad alejada de nuestra naturaleza, pero en realidad “las motivaciones que nos empujan a consumir son de índole biológica”. Sabemos que el consumo desmedido genera problemas ambientales importantes (contaminación, agotamiento de recursos, pérdida de ecosistemas, crisis climática…). Sin embargo, seguimos consumiendo incluso en cosas triviales y aparentemente innecesarias. Sabemos la gravedad de los problemas ambientales y cuáles son las soluciones (véase el mejor documental al respecto). Sin embargo, “cuesta mucho asumir los cambios necesarios (…). Es difícil pensar que el marketing sea capaz de manipular nuestra mente hasta el punto de motivar un comportamiento innecesario, artificial y trivial a costa de poner en peligro nuestra supervivencia como especie”. Puede que el marketing nos conozca mejor que nosotros mismos y, por eso, las marcas intentan que las asociemos a las emociones.

Todo comportamiento tiene un porqué evolutivo, cuya base tiene dos factores:

  • Factores últimos: El animal hace algo porque obtiene una ventaja para su éxito reproductivo. Ejemplo: hay aves que cantan para atraer a las hembras.
  • Factores próximos: El comportamiento es permitido o inducido por procesos fisiológicos, neurológicos o anatómicos. Ejemplo: las aves cantan porque hay cambios hormonales que les inducen a ello.

“Lo que realmente predispone a realizar un comportamiento son los factores próximos, las causas inmediatas”, mientras los factores últimos solo son el contexto que ha asociado ese comportamiento con el éxito reproductivo. Para entender el consumismo debemos utilizar estos dos tipos de factores.

Con respecto a los factores últimos, consumimos para mostrar estatus y para expresar algunas de nuestras características (inteligencia, personalidad, capacidad de adaptación, pertenencia a una subcultura…). Esto nos aporta algunas ventajas para elegir pareja y formar coaliciones. El estatus social se muestra mediante el consumo. Muchos productos se venden más caros de lo que podría esperarse porque así los compradores suben su estatus. Exhibir joyas, por ejemplo, ayuda a crear un círculo de amistades o asociaciones profesionales de alto nivel. Pero también, productos a precios asequibles se consumen masivamente para que los demás puedan ver que no se está en un estatus bajo. Nuestra sociedad asocia el consumo de tecnología o hacer viajes caros a elevados niveles de inteligencia (teléfonos inteligentes, coches inteligentes…).

Por otra parte, la selección natural ha ido favoreciendo a aquellos individuos con mayores niveles de flexibilidad. Esto podría estar detrás de la ventaja que aportaría seguir las modas, pues con ello se mostraría a nuestras posibles parejas que tenemos capacidad de cambio. Que sean los adolescentes y jóvenes los más obsesionados con las modas es un argumento a favor de que esto está motivado por la evolución.

En los países pobres, la evolución podría estar siguiendo un curso más natural, pero en los países desarrollados, la tecnología y los avances científicos favorecen la supervivencia a gran parte de la población, independientemente de su genética. Por supuesto, las personas con mayor estatus social, mayor inteligencia y mayor nivel cultural pueden tener una mayor esperanza de vida. Se ha demostrado que los hombres de mayor estatus tienen más hijos que los de menor estatus. En mujeres no ocurre así (tal vez por la menopausia, porque los hombres las prefieren jóvenes…). Las mujeres prefieren a los hombres de mayor estatus y el consumo y la exhibición de ciertos productos indican ese estatus. Aunque hay “minorías marginales” que pueden tener muchos hijos, lo cierto es que, en general, las mujeres ven más atractivos a los hombres con estatus alto, y así —indirectamente— están favoreciendo la competencia.

Las personas que suelen llegar a puestos de mayor responsabilidad y mejor remuneración son personas inteligentes, competitivas, ambiciosas, egoístas, y con habilidades para la manipulación y la mentira. Si además son varones, tenderán a producir un mayor número de hijos. Esos caracteres se transmitirán a las siguientes generaciones con mayor probabilidad que los caracteres que fomentan la colaboración. Todo cambiará ante el escenario de colapso al que nos acercamos.

Así pues, el consumo de productos triviales (consumismo) “probablemente esté motivado por procesos relacionados con la elección de pareja o la formación de coaliciones”. Intentar afrontar la crisis ambiental implica enfrentarnos a nuestras motivaciones biológicas, que son difíciles de cambiar. Si todo esto es cierto, la inercia consumista no hará más que aumentar, se fomentará más aún la competencia y los grandes problemas ambientales crecerán más aún. El autor plantea una duda: ¿aceptarías perder tu empleo por salvar la mitad del Amazonas?

Aunque Javier Pérez apunta a la revolución tecnológica para ofrecer soluciones, reconoce que “está tardando”. La tecnología puede que aporte soluciones algún día, pero por ahora, es solo la principal causa de los graves problemas ambientales. No obstante, apunta a otra esperanza: un cambio social que ya se está produciendo, aunque sea lentamente.

“Desde la Revolución Neolítica, hasta hace relativamente poco tiempo, no se han producido cambios relevantes en el comportamiento de nuestra especie. (…) En los últimos dos siglos se han ido acumulando una serie de cambios sociales que han acabado posibilitando el desempeño de profesiones por parte de la mujer.” El concepto de madre trabajadora puede es revolucionario y necesario. Aunque sigue habiendo machismo y desigualdad de género, también hay políticas de igualdad para que hombres y mujeres tengan las mismas posibilidades de acceder al trabajo que deseen. “Las mujeres seguirán manteniendo un mayor coste reproductivo, pero tendrán las mismas posibilidades que los hombres de conseguir recursos para la descendencia”.

Esto puede traer cambios importantes porque pueden dejar de ser atractivos los caracteres que aún se asocian a la masculinidad. Las mujeres podrían elegir hombres menos masculinos, con predisposición a colaborar con los hijos, aunque aporten menos recursos y tengan menos estatus social. Rompiendo la relación entre estatus social y éxito reproductivo en los hombres, podría reducir la competitividad y facilitaría afrontar los retos ecológicos.

Si conseguimos una plena igualdad de género en el mercado laboral, las mujeres podrían tener hijos sin importar la situación de su pareja, por lo que elegirán a otro tipo de pareja. Hoy día eso no ocurre, como lo demuestran las tasas de paro femenino, los bajos salarios de las mujeres trabajadoras, la escasez de mujeres en puestos de responsabilidad (techo de cristal), o la violencia de género.

“Una mujer que decide tener hijos tiende a disminuir de manera significativa su capacidad de competir en el mercado laboral —al menos, durante un tiempo—.” La competencia (no la colaboración) domina en la sociedad consumista de mercado libre. Una empresa que quiera maximizar beneficios tiende a contratar más hombres que mujeres, salvo que se obligue a la baja por paternidad, de igual duración que la baja por maternidad, como ya ocurre en algunos países. Aún así, hay otras consideraciones a tener en cuenta.

Las mujeres de mayor estatus tienden a tener menos hijos, justo lo contrario que los hombres de mayor estatus. Una causa es que el periodo fértil de la mujer coincide con la intensa actividad académica, formativa y profesional, necesaria en muchos casos para alcanzar alto estatus. Los hombres en cambio son fértiles superados los 40 años y siguen siendo atractivos para las mujeres. “Las mujeres que invierten en éxito profesional, lo hacen a costa de su éxito reproductivo”, por lo que no transmiten mucho los genes de competencia. Podría ocurrir que esos genes se activaran en el hombre y se inhibieran en la mujer.

Como se ha dicho, en nuestros antepasados lejanos aparecieron presiones selectivas que favorecieron genes implicados en la colaboración. En cambio, la sociedad actual propicia la competencia en los hombres (y en las mujeres, aunque ellas tienen menos descendencia). Por otra parte, el ecofeminismo está ganando terreno y podría ser el “cambio social que necesitamos para preparar a nuestra especie para los retos ecológicos que se nos plantean”.

“En situaciones extremas, nuestra especie ha recurrido a la colaboración para poder sobrevivir. Nos enfrentamos a situaciones extremas, pero las personas que deciden nuestro futuro están muy motivadas a la competencia”. Aumentar la representación de la mujer en las élites profesionales equivaldría a reducir las motivaciones competitivas, siempre que haya conciliación con la vida familiar y permita promocionar a las madres. El autor destaca la disminución de la tasa de natalidad como un problema, cuando tal vez sea algo básico para alcanzar la sostenibilidad. Las tasas de paro juvenil y la inmigración demuestran que no se necesita fomentar la natalidad. Por otra parte, para aumentar la conciliación de la vida laboral y familiar será fundamental reducir la jornada laboral.

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Los ganaderos cuyas reses sean atacadas por el lobo deben ser sancionados y no subvencionados

A veces, las cosas se hacen al revés. La racionalidad del humano es muy baja. Así ocurre en España con el lobo. Si un ganadero abandona su ganado en el monte y el lobo le ataca, recibe subvenciones por cada animal que pierde. O sea, reciben premio los que no cuidan de su negocio ni de sus animales.

Esta estrategia produce que muchos ganaderos abandonen en zonas loberas —a concienciaaquellos animales enfermos o que no les interesan por cualquier motivo. Es un fraude que ocurre desde hace años y en algunos casos hay más de 300 ganaderos imputados por estafa en los ataques de lobo. Incluso, algunos han comprado reses débiles y en mal estado precisamente para cobrar las subvenciones. En un caso compraban potros por entre 150 y 300 euros cada uno, y cobraban ayudas de 900 euros. También falsificaban los datos para cobrar dos veces por el mismo animal. Hecha la ley, hecha la trampa.

Si un padre abandona a su hijo en el monte y el lobo le ataca, la ley actuará duramente. Por el mismo motivo, la ley debe actuar contra aquellos ganaderos que no cuidan bien de sus animales. Están obligados a ello por dos motivos básicos: es su negocio, y tienen en sus manos la vida y el sufrimiento de animales sensibles y sintientes. Mientras el ganado se perciba como meros objetos progresaremos muy lentamente hacia una sociedad sostenible y ética. Por cierto, que la palabra “res” viene del latín “res”, que significa “cosa” o “propiedad”, lo que refleja de dónde venimos, pero que no condiciona a dónde vamos.

El lobo tiene muchas ventajas económicas y ecológicas, incluyendo reducir los accidentes con fauna salvaje, ahorros económicos a los ganaderos y mejoras en los pastos. Los ganaderos que no aceptan esas ventajas, lo hacen más por ignorancia que por dinero. Deben aprender de tantos otros ganaderos que conviven con el lobo sin problemas, porque la convivencia es posible y fácil (cuando se quiere). Mientras haya subvenciones —y estas tiendan a ser cada vez mayores—, los ganaderos no van a estar interesados en cuidar totalmente de los animales que tienen a su cargo. Menos subvenciones, más educación.

Hemos sobrepasado 4 de los 9 procesos básicos de la Tierra —llamados límites planetarios—, y la biodiversidad es, tal vez, lo más preocupante. La pérdida de ecosistemas y de especies está entre las causas de las pandemias. Es uno de los mayores problemas de la humanidad. Dejemos de discutir si una especie salvaje merece o no vivir.

No vivimos en el paleolítico. En pleno siglo XXI, la caza deportiva debe ser prohibida: de todas las especies, en todos los territorios.

♣ Más sobre el lobo y la biodiversidad:

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Meditar, una de las cosas más sostenibles. Meditación por los bosques del planeta

Meditar bajo los árbolesUna de las cosas más respetuosas con la naturaleza es no hacer nada, a ser posible, ni siquiera pensar. Solo observarse a uno mismo es un ejercicio sano y sostenible. Se puede llamar meditar.

Si vas por la vida corriendo, frena. Si nunca te detienes, detente ahora. Si crees que tú no dañas a la naturaleza, escucha tu mente. Si crees que estás despierto, cierra los ojos un momento.

El escritor Yuval N. Harari descubrió la meditación por casualidad y, tras muchos intentos fracasados, quedó fascinado. En uno de sus libros explica que la meditación no tiene que asociarse a ninguna religión y que, en definitiva, la meditación es cualquier método de observación directa de nuestra propia mente. Es muy útil porque el origen del sufrimiento está en la propia mente. Cuando deseamos que ocurra algo y no ocurre, generamos sufrimiento. Es una reacción de la mente. Es la mente la que provoca el sufrimiento. “Aprender esto es el primer paso para dejar de generar más sufrimiento”. Los humanos somos máquinas de generar sufrimiento, empezando por nosotros mismos, y parar esto es más fácil de lo que pueda parecer.

El místico indio Deepak Chopra dejó escrito: “Actualmente, la felicidad de las personas depende de que otro sea infeliz (por pobreza, explotación, guerra, crimen y división de clases), o bien de que cerremos los ojos ante la fragilidad de la felicidad actual frente a un cambio en el futuro”. Y daba una salida: “Una antigua manera de ser feliz ha llevado al mundo al borde del abismo; una nueva manera de ser feliz puede salvarlo (…). La contribución más importante que puedo hacer para la sanación de nuestro planeta es ser feliz. Al propagar esa felicidad allá donde vaya, suscito una respuesta sanadora. Es fundamental comprender que nada de esto exige hacer algo especial (…). Mientras más intensa sea tu felicidad, mayor será su efecto sanador” (cfr. La receta de la felicidad).

Decía Pablo d’Ors en su Biografía del silencio, que vivimos muy dispersos y que la meditación nos ayuda a recuperar la niñez perdida. Los niños saben vivir el presente, especialmente cuando juegan. Para este sacerdote, uno de los efectos de la meditación es que “no quieres hacer daño a nada ni a nadie porque te das cuenta de que en primera instancia te dañarías a ti mismo”. Meditando aprendemos a ser más indiferentes a nuestros apegos y a nuestras aversiones, eso que nos agrada o nos desagrada. Conseguiremos aceptar mejor la realidad y dejar de manipular lo externo para intentar acomodarlo a nuestros gustos e intereses. Para él, meditar no es dejar la mente sin pensamientos, sino contemplarlos y ver cómo vienen y van mientras tú eres otra cosa. Otras frases sobre la meditación de este último libro son:

  • “Casi todos los frutos de la meditación se perciben fuera de la meditación”. Esos frutos son, por ejemplo, una mayor aceptación de la vida tal cual es, más serenidad y benevolencia, más felicidad, más madurez, “capacidad de asumir las propias responsabilidades”… y también “un superior aprecio a los animales y a la naturaleza”.
  • Cuanto menos somos, más queremos tener. La meditación enseña, en cambio, que cuando no se tiene nada, se dan más oportunidades al ser. Es en la nada donde el ser brilla en todo su esplendor. Por eso, conviene dejar de una vez por todas de desear cosas y de acumularlas; conviene comenzar a abrir los regalos que la vida nos hace para, acto seguido, simplemente disfrutarlos. La meditación apacigua la máquina del deseo y estimula a gozar de lo que se tiene”.
  • “Todo lo que haces a los demás seres y a la naturaleza te lo haces a ti”.
  • “El mejor modo de ayudar a los demás es siendo uno mismo”.
  • “Gracias a la meditación se aprende a no querer ir a ningún lugar distinto a aquel en que se está (…) [y] la verdadera dicha es algo muy simple. (…) No hay que inventar nada, sino recibir lo que la vida ha inventado para nosotros; y luego, eso sí, dárselo a otros. Los grandes maestros son, y no hay aquí excepciones, grandes receptores”.
  • “Más de un ochenta por ciento de nuestra actividad mental —y es probable que me haya quedado corto en esta proporción— es totalmente irrelevante y prescindible, más aún, contraproducente”.

¡Qué razón tiene al decir que el principal de los ídolos del ser humano es el bienestar! Nos obsesionamos por vivir bien, por nuestra comodidad, por huir del sufrimiento… y nos perdemos vivir. “La tristeza y la desgracia están ahí para nuestro crecimiento”, para aprender a no resistirnos a la realidad y ser, así, felices con las cosas como son.

En definitiva, hay muchos motivos para meditar, pero lo mejor es no esperar nada, y dejarse sorprender por el silencio. Si esperas algo concreto, seguramente quedarás defraudado.

Para terminar, proponemos esta extraña meditación por los bosques. Es extraña porque no se debe meditar “por” nada, ni “para” nada, pero aún así, la transformación sucede:

♥ Nota: Lee otras citas de los grandes personajes aludidos en este artículo (y de otros).

♥ Transcripción de la meditación por los bosques:

Siéntate o túmbate relajadamente… Adopta una postura cómoda, con la espalda recta. Cierra tus ojos suavemente. Visualiza cómo tu cuerpo se relaja empezando por los dedos de los pies… La relajación va subiendo por los tobillos, espinillas, rodillas, muslos, caderas, abdomen, tórax, brazos, manos, cuello, mandíbula inferior… hasta la cabeza completa.

Ahora vamos a iniciar un camino transformador… Imagina que estás en un bosque. Hay una brisa apacible… vas caminando por un sendero y los árboles te transmiten su fuerza, su energía, su paz, su calma… Aumenta ahora tu capacidad de observación. Fija tu atención en un árbol concreto. Examínalo en detalle: su tronco, sus raíces que asoman parcialmente entre la tierra, sus ramas, sus hojas… tal vez sus flores o frutos… ¿No notas algo extraño? Sí, estas sintiendo también su tristeza… y te preguntas por qué.

Te acercas y sientes que está llorando… son lágrimas de resina. No es solo una herida física… es pena por todo lo que sufren los árboles y los bosques.

El lugar sigue siendo tranquilo… Con plena paz, decides contactar con un árbol majestuoso para que te cuente el motivo de su tristeza. Lo miras y sientes una especial conexión con él. No necesitas abrazarlo, pues solo estar junto a él te transmite su calma, pero también su tristeza. Y tú le preguntas… ¿por qué lloras?

Y él contesta muy tranquila y pausadamente:

—Lloro por todo lo que sufren mis hermanos los bosques y mis hermanos los animales. Por todo el mundo el ser humano está arrasando los bosques, talándolos o quemándolos, para hacer campos de cultivo, carreteras, edificios… El ser humano no necesita plantar tanto. Casi toda esa comida la usa para alimentar ganado que, como esclavos, viven encerrados hasta que engordan lo suficiente para morir. También se pierden bosques porque los humanos comen muchos productos procesados con aceite de palma. Se eliminan bosques para plantar palmeras, y desaparece así el hogar de animales tan escasos como el orangután. No es solo eso —sigue diciendo el árbol—, en las ciudades también se maltratan a los árboles: algunos se talan sin pensar en todo lo que aportan a la ciudad, otros se podan en exceso sin pensar en el daño que se le hace al árbol. Las ciudades serían más acogedoras con muchos árboles. Se respiraría mejor, habría menos ruido, más salud…

Un silencio largo suspende la explicación…

El árbol te mira y siente también tu tristeza, pero también intuye que quieres saber más, por lo que continúa hablando:

—Se pierden bosques también para plantar eucaliptos, un cultivo para la industria papelera. En los cultivos se pierde biodiversidad, se pierden muchas especies… Personas que vienen a disfrutar de los bosques, dejan su basura, sus latas, sus plásticos… contaminando así el suelo, los ríos y los mares. También contaminan los cazadores con sus balas y su ruido. Matar a un animal salvaje no es respetar la vida. Es un atentado contra la Naturaleza, salvo que no tengas otra cosa que comer. Los animales no son trofeos para adornar o para presumir. Amigo… también se pierden bosques extrayendo del subsuelo materiales que los humanos quieren: oro, petróleo, minerales…

Te sientes en comunión con ese árbol, y con todo el bosque… Y todo el bosque siente tu compromiso para ayudarles:

  • Decides no comprar más carne, porque ahora sientes el impacto directo en los bosques del mundo.
  • Decides comprar menos cosas, porque para fabricar casi todo se emplea petróleo y minerales. Evitaremos también las cosas con plástico de usar y tirar.
  • Decides no cazar y no comer nada que provenga de la caza.
  • Decides no comprar alimentos con aceite de palma o sus derivados.
  • Decides gastar menos productos de papel, incluyendo cosas como papel higiénico.
  • Decides defender los árboles en las ciudades y pedir que se planten más.
  • Decides entender que casi todo lo que hacemos influye en los bosques y en los árboles, cercanos o lejanos.

El bosque ha entendido tu compromiso y deja de llorar… Empieza a sonreír. Lo sientes y tú también dibujas una suave sonrisa mientras te despides.

Abre los ojos lentamente, cuando te parezca bien… Siente en tu corazón una transformación especial que no tienes que explicar ni definir. Algo ha cambiado. Tú has cambiado y te sientes bien con el cambio. Te sientes más fuerte, con más energía y con más motivación para llevar una vida feliz y respetuosa con los bosques y con los animales.

Más sobre bosques y árboles:

  1. Bosques, siempre sorprendentes.
  2. Libro Los árboles te enseñarán a ver el bosque, de Joaquín Araújo (resumen).
  3. Costa Rica, un ejemplo a seguir: renovables, bosques, autobuses eléctricos…
  4. ¿Sabías que los BOSQUES curan? — 4 reportajes cortos que no puedes perderte.
  5. Giono y los Árboles (inspiradora historia).
  6. Breve guía para plantar árboles.
  7. Los árboles nos miran y no nos entienden.
  8. Podar los árboles acorta su vida.
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Todos contra el plástico: los vecinos de Málaga actúan; el ayuntamiento no

La conciencia ambiental anti-plástico está creciendo, pero aún no está cerca el día en el que se dejen de utilizar envases de usar y tirar. Los grandes problemas del plástico son que se consume masivamente, que su reciclaje no es rentable y que es un proceso con altos impactos ambientales (transporte, gestión, separación…). Todo ello hace que se abandonen todo tipo de residuos en la naturaleza, generando contaminación hasta el extremo de que el plástico ya está en nuestra comida más habitual.

La solución a este problema es bastante simple, empezando por obligar a reutilizar todos los envases, pero los gobiernos parecen estar amordazados por las grandes industrias. Al ciudadano corriente solo le queda dejar de comprar productos “plastificados”, protestar, separar bien los residuos y efectuar campañas de concienciación. En este último punto se enmarca una curiosa campaña.

El pez que sí come plásticos

En Málaga, la Asociación de Vecinos de El Palo, con la colaboración del Distrito Este y el Colegio Safa-Icet han colocado en la playa el “Pez come plásticos” (a la altura de calle Quitapenas, 69, el 3 de junio). Es un pez de 4 metros de largo con la leyenda “Este pez SÍ come plásticos”.

La estructura del pez la hicieron alumnos de FPO del colegio Safa-Icet que desde el comienzo de esta aventura se ofrecieron a participar entusiastamente. Se pretende llamar la atención de los ciudadanos sobre la importancia de no tirar plásticos en la playa ni en la calle, porque pueden acabar en el mar.

Uno de los mayores problemas es el mercadillo que funciona los sábados. Los comerciantes dejan nuestras playas llenas de plásticos. Hemos hecho reuniones con los interesados y el ayuntamiento para explicarles la importancia que tiene que tiren los plásticos en los contenedores correspondientes. Han pasado tres años de esa iniciativa y los comerciantes no han cambiado su conducta. El ayuntamiento mira para otro lado, al igual que la policía que debería estar controlando la zona. Es otro dato que demuestra el poco compromiso ambiental del Ayuntamiento de Málaga.

El ayuntamiento habla de su compromiso con los objetivos de desarrollo sostenible, los ODS, dentro de la agenda 2030, lo cual queda muy bonito, PERO… hay que pasar a los hechos, a las acciones. La realidad es que la playa se llena de plástico ante la inacción del ayuntamiento, sin tener en cuenta que el mar se contamina. Así, es habitual encontrar plásticos en el agua.

Entonces, decidimos pasar a la acción y comenzamos por las noches de San Juan y algo hemos logrado revertir. La campaña #ElPalo0plásticos marca nuestro propósito. Podemos conseguirlo con la colaboración de todos. En esa noche especial unos 20 voluntarios recorren las playas explicando la importancia de no ensuciar la playa. Volvemos a pasar varias veces hasta las 2 de la mañana, cuando miramos que esté todo bien recogido. Con pequeñas acciones, se puede hacer mucho.

Estos dos últimos años nuestras playas aparecen esa noche limpias de plásticos y restos de basuras. Nos hemos de felicitar todos por esto. El nuevo desafío es lograr que las personas reciclen lo que llevan a la playa. Todo se andará.

Graves consecuencias del plástico

Debido a que el plástico es muy persistente y se dispersa fácilmente, podemos encontrar plásticos en todos los rincones del planeta, desde el Ártico hasta la Antártida. Una vez los objetos de plástico llegan al mar pueden ser ingeridos por la fauna marina y acumularse en su interior, pueden quedarse en suspensión o flotando en la superficie, o bien hundirse y permanecer en el fondo marino, o incluso pueden quedar atrapados en el hielo del Ártico. Ya se han encontrado plásticos hasta en las zonas más profundas, a más de 10.000 metros de profundidad.

En las costas y el litoral también se pueden encontrar altas concentraciones de plásticos, especialmente en regiones con altas poblaciones costeras, con sistemas de gestión de residuos inadecuados, pesquerías intensivas, o turismo elevado, como ocurre en nuestra ciudad.

En el Mediterráneo también encontramos una gran cantidad de microplásticos, similar a las de las “sopas” de plásticos. De hecho, entre un 21% y 54% de todas las partículas de microplásticos del mundo se encuentran en la cuenca del Mediterráneo. Durante las investigaciones que Greenpeace llevó a cabo en 2015, se recogieron una media de 320 objetos de basura por cada 100 metros de playa muestreada en España, siendo el 75% de estos residuos objetos de plástico. Cada día se siguen abandonando 30 millones de latas y botellas de plástico en España, que pasan a contaminar nuestro entorno terrestre, costero y marino.

Una vez los objetos de plástico llegan al medio marino tardan entre décadas y cientos de años en degradarse. El tiempo de degradación depende del tipo de plástico y de las condiciones ambientales a las que se expone (luz solar, oxígeno, agentes mecánicos…). En el caso de los océanos, la radiación UV procedente de la luz solar es el principal agente que degrada el plástico. La acción del oleaje acelera este proceso y como resultado los fragmentos más grandes se van rompiendo en trozos más pequeños, generando microplásticos y nanoplásticos.

Es difícil estimar el tiempo que tarda en biodegradarse el plástico en los océanos, pero se considera que es mucho más lento que en tierra. Una vez que el plástico queda enterrado, pasa a la columna de agua o queda cubierto por materia orgánica o inorgánica (lo que es muy frecuente en el medio marino) queda menos expuesto a la luz solar, y disminuyen las temperaturas y el oxígeno, lo que retrasa su degradación.

Durante todo este tiempo hasta que se degraden, todos los objetos de plástico que llegan al mar pueden causar graves daños a la fauna marina. Actualmente, unas 700 especies de organismos marinos se ven afectados por este tipo de contaminación. Cada año, más de un millón de aves y más de 100.000 mamíferos marinos mueren como consecuencia de todos los plásticos que llegan al mar (Informe de Greenpeace).

Reflexiones de los jóvenes

Para finalizar os dejamos algunas reflexiones entrañables de los alumnos del Colegio Safa-Icet.

  • Canción elaborada por alumnos:

Yo no tengo pa darte una estrella,
pero aquí te dejo mi botella.
Para darte yo tengo poquito,
pero es fácil coger plastiquitos.

Yo no tengo pa llenar tu malla,
pero si dejar limpia mi playa.
Y aunque es poco lo que yo te ofrezco, con orgullo,
¡¡¡TODO MI PLASTICO ES TUUUYOOO!!!

  • “Este pez SÍ come plástico” vídeo realizado por Paco Valentín.
  • Los niños del colegio Safa-Icet han llamado al pez Safacito y estos son los 10 compromisos que han asumido:
    1. Infantil. Me comprometo a usar las tres “R”, Reducir, Reutilizar y Reciclar (por este orden).
    2. 1º primaria. Me comprometo a comprimir botellas, plásticos y bolsas para que haya más espacio para otros residuos.
    3. 2º Primaria. Me comprometo al uso de productos biodegradables (garantizando que lo sean).
    4. 3º Primaria. Me comprometo a cuando vaya al supermercado llevar mis propias bolsas de tela o cartón.
    5. 4º Primaria. Me comprometo a hacer uso de un consumo responsable de electricidad y agua.
    6. 5º Primaria. Me comprometo a donar ropa, libros y juguetes en buen estado.
    7. 6º Primaria. Me comprometo a contar este proyecto a mi familia y amigos para que colaboren conmigo.
    8. 1º ESO. Me comprometo a recoger los plásticos que vea en la arena para con ellos alimentar a nuestro pez.
    9. 2º ESO. Me comprometo a una compra responsable, comprando lo que vayamos a usar y necesitar para no desperdiciar.
    10. 1º Bachillerato. Me comprometo a vivir en coherencia con estos compromisos y así desde SAFA-ICET cambiar mi parte del mundo, para hacer de él un sitio mejor para todos y todas.

Asociación de Vecin@s de El Palo.

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BlogSOStenible cumple ONCE AÑOS

¿A qué edad es mayor de edad un blog? Como las personas, lo importante no es la edad, sino la madurez.

Celebramos nuestro undécimo cumpleaños y hemos hecho algo especial: un libro de literatura breve (y esperamos que intensa): Relatos Ecoanimalistas.

También tenemos otros libros y otros proyectos que esperamos pronto se hagan realidad. Gracias a todos nuestros seguidores por el apoyo y la difusión de todo lo súper-eco-bio-verde.

Recordemos algunos de los artículos de este año, curiosidades y la tradicional poesía de efemérides. Para no perderte nada, suscríbete a BlogSOStenible y síguenos en nuestras redes sociales (Instagram, Telegram, Twitter, Facebook y Youtube).

Datos sobre BlogSOStenible para este cumpleaños

Poesía de cumpleaños

¿Y SI…? (mayo 2021)

¿Y si hoy mi voz llega donde nunca antes llegó?
¿Y si hoy entendemos que solo juntos somos fuertes?
¿Y si soñamos despiertos sin humareda?
¿Y si la esperanza gana a la desesperación?

¿Y si el optimismo por fin nos visitó?
¿Y si no esperamos más muertes?
¿Y si no importa que nuestra libertad retroceda?
¿Y si anteponemos la salud y la igualdad, de todas, con decisión?

¿Y si pensamos en todo antes?
¿Y si pensamos en ello cuanto antes?
¿Y si pensamos así como antes?
¿Y si pensamos y meditamos?

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