Libro “Ecoanimal: Una estética plurisensorial, ecologista y animalista” de Marta Tafalla @TafallaMarta (Resumen)

Marta Tafalla, profesora de la Universidad Autónoma de Barcelona, ha investigado sobre muchos aspectos tales como la estética, la ética, el medioambiente y los derechos de los animales. Ha colaborado con Blogsostenible y es una militante activa en las redes sociales defendiendo la justicia y denunciando el maltrato animal. Su cuenta de Twitter es @TafallaMarta.

La apreciación estética

La apreciación estética es sobre todo una actividad mental. “Más allá del placer biológico que nos genera la percepción, existe un placer intelectual”, que nos evoca o inspira hacia otros destinos (arte, filosofía, espiritualidad…). A pesar de las dificultades, hay consenso en que la apreciación estética ha de ser desinteresada, en el sentido de que su fin último es deleitarnos y no obtener otros resultados “prácticos”; no es un medio para conseguir un fin, sino que es un fin en sí misma. La vida moderna, acelerada y contaminada, puede dificultar la contemplación serena. ¿Cuántos observan hoy las estrellas por el placer de verlas, sin prisas y sin más objetivos?

Según Schopenhauer, el egoísmo que guía a todos los seres vivos es más peligroso en los humanos (algo que está bien demostrado). Toda su filosofía es un intento de limitar el ego, y una de las vías es la estética porque la contemplación estética actúa como una pacificación del ser. Se supone que mientras apreciamos la belleza de algo no somos empujados por el egoísmo, de forma que la estética es una vía para construir una relación más ética y pacífica con todo, incluyendo la naturaleza.

Para M. Horkheimer y T.W. Adorno el miedo a ser dominado por la naturaleza, lleva al humano a intentar dominarla, de tal forma que el humano no pretende conocer el mundo sino dominarlo. Cuando nos relacionamos con lo exterior, demasiadas veces solo se piensa en la utilidad de todo y nos dicen que todo lo inútil no merece la pena. Adorno sostiene, en cambio, que si los seres humanos no saben apreciar la naturaleza tampoco sabrán protegerla, lo cual parece evidenciarse con cada desastre ambiental.

“La belleza o la fealdad no existen realmente” en los objetos, sino que son percepciones subjetivas. “En la estética no vamos a encontrar verdades absolutas”, pero eso no implica que sea algo sin importancia. Por ejemplo, “es más probable que los ciudadanos de un país decidan proteger un entorno que les parece singular y espectacular que otro que consideran aburrido o feo”. En cambio, “preservar la biodiversidad exige proteger todas las especies, tanto las que nos parecen bellas como las que no”. Esto es importante tenerlo en cuenta dado que “nuestras apreciaciones estéticas tienden a influir en nuestras decisiones sobre la defensa de la naturaleza”.

Kant impulsó la autonomía de la estética respecto de la ética. Es decir, un objeto feo no tiene que ser moralmente malvado, ni debe ser combatido y eliminado. Por otra parte, un objeto bello no tiene que ser moralmente bueno. Un ejemplo es la tauromaquia: aunque algunos ven belleza en la tortura de un animal, esa supuesta belleza no justifica éticamente el sufrimiento que causa.

Vivimos en una sociedad que es muy superficial en algunos aspectos. La valoración estética es un buen ejemplo, pues se ponen en valor muy pocos aspectos, sin profundizar. Por ejemplo, la fruta es evaluada solo por unos cuantos aspectos concretos (color, tamaño, uniformidad, brillo…) y se olvidan aspectos que son muy importantes (uso de pesticidas, herbicidas, abonos artificiales, trabajadores mal pagados…). Si valoramos la estética con profundidad, unas manzanas irregulares o con alguna mancha, pero de productores locales y ecológicos saldrán ganando a otras manzanas, pues “lo importante es entender que la belleza de las manzanas no depende solo de su aspecto, sino también de su historia”. Otro ejemplo son las frutas y verduras envueltas en plástico o en bandejas de porexpán: se venden demasiado a pesar de que sabemos los problemas del plástico y que, aunque se reciclen, reciclar no es suficiente.

Estética superficial: animales y personas como objetos

“Estilos estéticos superficiales reducen el objeto a un mero instrumento cuya utilidad consiste en adornar”. Algunos casos muy graves son las peceras y los pájaros enjaulados, donde los animales son reducidos a “meros adornos” (prestigiosos museos incluyen obras de arte con animales vivos encerrados). No parece influir en ello que sepamos que “los animales sienten placer y dolor” y que “todos los vertebrados, e incluso algunos invertebrados como los cefalópodos, son más inteligentes y emocionales de lo que la ciencia más mecanicista nos venía repitiendo desde los tiempos de Descartes”. Por tanto, “encerrar animales en espacios reducidos y condiciones artificiales, impedirles vivir sus vidas, robarles su libertad y separarlos de sus familias simplemente porque nos parecen bonitos implica reducir a los animales a un mero valor ornamental, y eso es precisamente lo contrario de una apreciación estética profunda”. “Los animales no son objetos: son historias, son redes de relaciones (…). Por eso las jaulas no solo encierran, sino que rompen vidas“. Así lo demuestra Braitman en un su libro “La elefanta que no sabía que era una elefanta“.

Hoy, a veces, la experiencia estética es algo simple y barato, un producto low-cost, aunque los animales paguen con su vida y su libertad y aunque el medioambiente se deteriore. Para Tafalla, “las experiencias estéticas profundas están mucho más allá de lo que ninguna empresa nos podrá vender jamás”.

Mención aparte merece lo femenino. Según Tafalla, la prensa tiende a centrarse en cómo las mujeres van vestidas o peinadas, más que en lo que hacen o dicen, independientemente de su cargo político o de si son artistas, científicas o empresarias. “Se recuerda diariamente a las mujeres que deben mostrarse jóvenes, delgadas, con piel lisa y perfecta, maquilladas”… y muchas de ellas “invierten gran cantidad de tiempo, dinero y preocupación en acercarse al ideal que se les prescribe en vez de dedicarse a cosas más interesantes”. Tafalla explica el caso de las farmacias, donde “los conceptos de salud y estética se mezclan de una forma peligrosa”. “Se dice a veces de nuestra sociedad que es muy estética, pero eso no es cierto en absoluto: lo que reina en nuestra civilización es la superficialidad”. La valoración estética debe hacerse con mayor profundidad y ello requiere al menos un pequeño esfuerzo.

Tenemos más de 5 sentidos: aceptar la pluralidad facilita superar el egoísmo

Descartes calificó a los animales como máquinas carentes de conciencia, incapaces incluso de sentir dolor. El error ha sido demostrado en multitud de ocasiones, especialmente con los hallazgos de Darwin, que nos situó a los humanos dentro de los animales, como uno más con características propias. Por otra parte, los sentidos de los humanos también se han clasificado en dos grupos, los ligados a actividades intelectuales (vista y oído) y los que no fueron aceptados para la estética (olfato, gusto y tacto), por representar los placeres corporales y acercarnos a los demás animales. Esos tres sentidos han sido minusvalorados con argumentos tales como que no puede crearse arte para ellos.

En el fondo, ese debate plantea cómo nos concebimos y cómo nos relacionamos con la naturaleza. El libro explica que esa dualidad en los sentidos, plantea también una dualidad con la naturaleza, que nos sitúa fuera de ella y amenazados por ella. Por tanto, tenemos que dominarla y explotarla. Si en vez de ello nos propusiéramos comprenderla, nuestra relación con la naturaleza sería “infinitamente más sencilla y fluida y a la vez más apasionante”.

El ecofeminismo ha sido muy explícito al comparar las distintas formas de dominio: la explotación de las mujeres, de la naturaleza y de los animales tienen muchas similitudes. La idea básica subyacente es que hay una jerarquía y que lo superior puede someter a lo inferior. Por tanto, la naturaleza existe para servir a nuestra especie, y “un caballo debe renunciar a su propia vida para convertirse en el sistema de transporte de un ser humano”, o bien, que una mujer debe renunciar a sus proyectos para servir a los de un hombre. “El problema es un orden metafísico jerárquico que justifica relaciones de poder y opresión”.

Decía Harari que “los monoteístas han tendido a ser mucho más fanáticos y misioneros que los politeístas”, porque los monoteístas ven una dualidad (o crees en su dios o no), mientras que los politeístas están más abiertos a creer en nuevos dioses. Para Tafalla, aceptar la pluralidad sensorial puede facilitar entender mejor la diversidad, en general, y respetar todo aquello que no es como nosotros: “no es el cuerpo lo que necesitamos superar, sino nuestro egoísmo”.

“Los científicos discuten cuántos sentidos tenemos y analizan cómo cada uno de ellos influye en los demás”. En pocos años, la relación de sentidos podría cambiar, pero lo que es seguro es que no hay solo cinco sentidos. Para empezar, el olfato puede dividirse en dos: olfato ortonasal (para oler los objetos fuera del cuerpo) y olfato retronasal (para oler la comida y bebida de la boca). El gusto se complementa con el sistema trigeminal con sensores repartidos por la cara (boca, nariz, ojos…) y que perciben sensaciones como lo picante o el frescor de la menta.

Otros sentidos sin duda importantes son el equilibrio (se encuentra en el oído y es útil para desplazarse), la propiocepción (que percibe la posición de nuestro cuerpo), la kinestesia (percibe el movimiento del cuerpo y podría ser el mismo sentido que la propiocepción), la interocepción (percibe el estado interno del cuerpo: digestión, hambre, sed, y otras necesidades fisiológicas), termocepción (sentir la temperatura), la nocicepción (sentir el dolor) y la cronocepción (sentir el paso del tiempo). Por supuesto, unos sentidos se complementan con otros para tener una comprensión más completa de la realidad. Pero a veces, unos sentidos confunden a otros. Por ejemplo, se ha demostrado que la música influye en el sabor en general y del vino en particular. También se ha demostrado que el color de una taza influye en el sabor de una bebida caliente, por ejemplo. ¿Es el sentido de la orientación otro sentido? ¿Y la empatía?

Los sentidos que están enfocados hacia nuestro propio cuerpo nos ayudan a disfrutar más de ciertas experiencias: sentir cómo nos mueven las olas, disfrutar de una caminata o de un tobogán… La interocepción nos permite sentir si un lugar nos estresa o nos tranquiliza. Por otra parte, se ha demostrado que el olfato tiene la capacidad de evocar recuerdos con gran viveza.

El olfato ha sido un sentido altamente despreciado. La autora es anósmica de nacimiento (sin sentido del olfato totalmente) y refleja su sorpresa al ver que los humanos que huelen no consideran importante el olfato, hasta que lo pierden. Entre el 15 y el 20% de la población tiene alguna pérdida olfativa (hiposmia) y entre el 2.5 y el 5% padece anosmia. Tafalla afirma: “Creo que la anosmia es el único problema de salud ante el cual la gente se permite hacer chistes desagradables sin ningún pudor”. Ella se sorprende de “la ambigüedad de las personas que disfrutan con los olores y al mismo tiempo te aseguran que no son necesarios”. “Todas las personas que he conocido que habían perdido el olfato de adultas estaban profundamente afectadas; su calidad de vida había disminuido y en algunos casos también su vitalidad y alegría”, llegando incluso a la depresión. “Al desaparecer el olfato, desaparecen a la vez un estímulo para comer, una buena guía para cocinar y el principal responsable del sabor de la comida”. No tener olfato es un gran problema para algunas profesiones, como las de la alimentación (cocinar, enología…), la perfumería, bomberos, trabajar con sustancias peligrosas…

Según Tafalla, “la anosmia empobrece la apreciación de la belleza y la fealdad”, además de ser un problema de salud. No poder oler un bosque, el mar, o algo en descomposición resta información y genera distinta valoración. El olfato influye en la cronocepción y sin olfato los entornos parecen más estables, porque el olfato percibe algunos cambios que otros sentidos no pueden. Pero cuando un sentido nos falla, haremos bien en centrarnos en todos los demás.

Apreciar la naturaleza

“Los elementos naturales no han sido creados por nosotros ni para nosotros”, dice Tafalla. A veces se usan palabras que esconden preocupantes realidades. Por ejemplo, el concepto de Antropoceno puede alimentar el narcisismo humano de especie superior, ocultando que el impacto sobre el planeta es muy perjudicial. También se usa la expresión sexta extinción, que recalca que hubo antes otras, pero la actual es la primera causada por el hombre y podría bien llamarse exterminio global o ecocidio, igual que el cambio climático debería llamarse catástrofe climática.

Se están descubriendo grandes cosas sobre las capacidades cognitivas de los animales, pero para Tafalla lo más sorprendente es que hayamos tardado tanto en hacer ese tipo de estudios. Lo cual resalta el antropocentrismo del ser humano. Nos cuesta retirarnos a los márgenes y asumir una actitud humilde permitiendo que la vida se desarrolle y que la diversidad se abra paso. Tenemos que “dejar de concebir la naturaleza como una fuente de recursos y redescubrirla como una red de vida” y “entender que ningún ecosistema ni ninguna especie existen para servirnos a nosotros, sino para sí mismos”. Esa actitud no implica la inactividad sino tener una actitud activa para compensar los daños que recibe la naturaleza: instalar pasos de fauna en carreteras, cajas nido, hoteles para bichos, limpiar montes, recuperar ríos, atender a animales salvajes heridos, favorecer la biodiversidad urbana, renunciar a insecticidas y herbicidas…

Resulta sorprendente que la estética de la naturaleza tenga una historia tan breve. Nació en el siglo XVIII, pero no fue hasta el siglo XX cuando Adorno y Hepburn le dieron el estatus de disciplina académica. Esto es importante porque ayuda a dar valor a la naturaleza. Si no educamos en conocer la naturaleza en su entorno, difícilmente se comprenderá la catástrofe ecológica ni se luchará para evitarla. Para apreciar un entorno no basta el aspecto visual (eso está en una simple foto), sino que hay que aprender a valorar otras cualidades sensoriales, a sentirse dentro del entorno, a olerlo y recorrerlo, entendiendo que la naturaleza no está ahí para nosotros, sino que es un lugar donde viven muchos organismos y que nosotros solo somos uno más. Si nos desconectamos de la naturaleza “nos convertimos en animales de granja”. El concepto de estética ecoanimal resalta la necesidad de prestar atención a los animales de esos entornos. Por ejemplo, los cetáceos no usan mucho la vista porque bajo el mar la luz no profundiza mucho y el oído para ellos es esencial. Se ha constatado que los focos de ruido (sónar de barcos, prospecciones…) les afectan, llegando incluso a provocar que queden varados en las playas. “Si seres inteligentes de otro planeta observaran el nuestro con el sentido del oído, no quedarían maravillados por nuestra poesía y nuestra música, sino ensordecidos por nuestra contaminación acústica“. Tantos tipos de contaminación es lo que lleva a Tafalla a concluir que “estamos arrasando el paraíso”.

“La publicidad emplea sistemáticamente paisajes naturales como decorados y animales como ornamentos para vender cualquier tipo de producto”. Por ejemplo, “tal estética superficial es uno de los factores responsables del tremendo daño que causa el turismo masivo” que, tantas veces acaba “dañando la misma naturaleza cuya imagen idílica se ofrecía como reclamo”. Tallafa se pregunta ¿qué turista mirará detrás del decorado para ver si el viaje o la estancia daña la biosfera?

Por supuesto, el lenguaje humano es más rico que el de los animales pero nuestras conversaciones son demasiadas veces absurdas: la vulgaridad y la banalidad son frecuentes y para ello basta ver la televisión, YouTube o las redes sociales. Ciertamente, muchas de nuestras conversaciones son para expresar afecto o compañía, y lo de menos es el tema del que se hable. Ante esos casos, Tafalla se pregunta ¿qué cambiaría si sustituyéramos esas charlas por sonidos como los animales?

A grandes rasgos, la gente suele estar orgullosa de lo que la humanidad ha hecho gracias a la “inteligencia”. Se dice que somos violentos, generamos guerras y cometemos genocidios, pero que nos salvamos por gente como Shakespeare, Cervantes, Miguel Ángel, Mozart o Beethoven. “No importa cuánto daño causemos, seguimos enamorados de nosotros mismos”. Para Tafalla hay tres razones por las que podemos cuestionar la capacidad artística o estética del ser humano en general:

  1. Primero, la naturaleza es arrasada, y eso demuestra que solo apreciamos lo que nosotros creamos, o bien, que no valoramos la naturaleza.
  2. En segundo lugar, el ser humano también destruye su propio arte cuando no encaja con sus gustos o cuando el arte critica a los poderosos.
  3. Por último, buena parte del arte, al igual que la filosofía o la ciencia, “ha servido para legitimar una civilización radicalmente injusta”. En todas las épocas ha habido gente que ha luchado contra las injusticias de todo tipo (esclavitud, racismo, machismo, homofobia, especismo…), pero sus obras no tuvieron la misma repercusión que las obras de los más sumisos. “Un caso paradigmático es la manera como el mundo del arte ha vetado tradicionalmente la creación artística realizada por mujeres” o por artistas de culturas no occidentales. Para Tafalla, es necesario y urgente “dejar de mirarnos tanto el ombligo de nuestras creaciones” y “practicar la humildad”. “Apreciar la belleza natural exige precisamente renunciar a dominar y poseer”. Por eso, la caza es un acto principalmente destructivo, acaba con el placer de observar el animal, se roba una vida y se reduce “la riqueza estética de ese animal” y, de hecho, de todo el planeta.

Cuando se denuncian los desastres ambientales, la gente percibe que las soluciones empeorarían su calidad de vida (dejar de viajar en avión, comer menos carne u otras soluciones que proponen científicos y ecologistas). “No se trata de ser más infelices, sino de redefinir la felicidad”. La filósofa Carmen Velayos cree que sería más motivador hacer discursos más positivos que propongan estilos de vida y de felicidad alternativas a los dominantes.

Apreciar a los demás animales

No cabe duda de que los animales han fascinado a la humanidad desde siempre. Sin embargo, Tafalla opina que “dada la superficialidad que impregna la civilización en la que vivimos, su apreciación suele ser bastante banal”. Y ella justifica su afirmación porque “no se los aprecia como aquello que son, sino como aquello que nuestra civilización desearía que fueran”, y normalmente desearían que fueran menos complejos. O sea, se simplifica a los animales y se ignoran sus capacidades cognitivas, emocionales, comunicativas, así cómo la de sentir dolor y placer, y tener memoria y deseos. En síntesis, la humanidad hace sufrir a los animales para “ser obligados a entregarnos su cuerpo, su tiempo y sus energías para servir a nuestros fines”.

Los animales son “reducidos a un valor instrumental”, como comida, como diversión, como medio de transporte, como cosas para hacer experimentos… y como “instrumentalización estética”. Por ejemplo, se encarcela a los animales porque son bonitos. Es el caso de peces en los acuarios, de pájaros enjaulados o de animales en los zoológicos. Todo eso genera también comercio ilegal de especies y se les mata para convertir a los animales, o parte de ellos, en meros adornos (cabezas de ciervo disecadas para colgarlas en la pared, manos de gorilas como ceniceros…). Aquí también entran las colecciones de mariposas u otros insectos, los abrigos de piel y los zapatos de cuero. También se abusa de la imagen simplificada de los animales, “representaciones insustanciales, que no hacen más que justificar la opresión”. Otro ejemplo: “Los toreros llevan siglos matando toros, pero son incapaces de ver al toro como lo que realmente es”.

El caballo aparece en multitud de representaciones artísticas usado exclusivamente como pedestal de un humano, como seres doblegados a hacer lo que quiera el amo. Sin duda, “ese tipo de arte contribuye a normalizar su uso, como si cargar con humanos y sus mercancías fuera la razón de ser de esta especie”. Los caballos están en sus establos encerrados, hasta que el humano los necesita para su propio beneficio. ¿No deberíamos eliminar ya la equitación como deporte, olímpico o no?

A los humanos les gustan tanto los animales que les hacen daño. Como también decía Laurel Braitman, zoos, acuarios, circos, laboratorios y granjas son cárceles que enloquecen a los animales. Según Tafalla, “mutilan la identidad de los animales para convertirlos en objetos de exhibición”. Los zoos dicen que su tarea es la conservación pero es falso, porque “la única manera de conservar realmente a las especies es conservarlas en sus ecosistemas; y por ello los zoos no pueden cumplir una función real en la conservación”. En los zoos los animales no muestran su conducta natural, y una jaula o una zona enrejada no puede educar en el valor de la libertad. Tafalla se asombra de que la gente esté dispuesta a pagar su entrada del zoo, pero luego se quejan cuando hay fauna salvaje cerca de su casa, aunque no suponga ningún peligro.

“La misma especie humana que inunda los mares de plástico” y contaminación, se queja a menudo de que las deposiciones de los pájaros sobre el asfalto ensucian. La naturaleza no ensucia cuando el hombre no la agrede. “El problema es asfaltar. Eso no significa que debamos renunciar al asfalto (…). Pero sí significa que debemos tener en cuenta los pros y contras de emplearlo”. Otro ejemplo: tenemos que diseñar nuestras carreteras sabiendo los flujos de fauna y poniendo puentes para fauna para que las carreteras no corten el paso de los animales y se eviten así accidentes. Tafalla añade que “ni siquiera nos detenemos a averiguar el daño que provocamos” (véanse aquí unos datos muy preocupantes). Se culpa a los animales de esos accidentes cuando ellos son las víctimas que más sufren.

Otro caso son los ríos, que se encauzan con hormigón, cortando su acceso a otros animales y eliminando hábitats de gran biodiversidad. Aún hay mucha gente que piensa erróneamente que el agua de los ríos se tira al mar. Los ríos, como los animales, no nos pertenecen a nosotros, sino que “son la fuente de vida de la que dependen todos los habitantes de cada ecosistema”.

A veces, se acusa a la fauna salvaje de ser demasiado numerosa (demasiadas palomas, demasiados jabalíes que se meten en las ciudades…), pero la auténtica realidad es que hay “demasiados humanos” que hemos cazado en exceso a los depredadores naturales. Una de las cosas más sensatas que podemos hacer por el bien del planeta es reducir el número de humanos (lo dice la ciencia). “El arma fundamental para lograr reducir nuestra superpoblación sería, sencillamente, que todas las niñas y mujeres del planeta tuvieran acceso a una educación pública y gratuita de calidad”. Esa es la base del “ecofeminismo“.

Tafalla nos revela las contradicciones de nuestra sociedad. Nos gustan los delfines pero los encerramos en acuarios sin interesarnos en que “la existencia de un delfín en cautividad es absolutamente miserable”. También “resulta paradójico que tanta gente salga al campo a ver fauna y que al mismo tiempo se niegue a mirar a esos millones de animales maltratados que buscan desesperadamente nuestra respuesta”.

La sociedad favorece la explotación animal

Existen multitud de estudios científicos sobre los animales de granja: cómo engordarlos, qué hacer para disminuir costes en su penosa vida, etc. En cambio, hay muy pocos estudios sobre su inteligencia, sus emociones, su memoria o sus relaciones sociales. Conocer estos últimos aspectos de los animales “va contra los intereses de la industria”. “Lo que persiguen la mayoría de los estudios no es conocer a los cerdos por sí mismos, sino saber cómo explotarlos de la manera más eficaz”. Tafalla sugiere que en los estudios universitarios se incluya formación en ética filosófica.

Los seres humanos emplean la selección artificial para convertir a los animales en máquinas que satisfagan sus deseos (pollos que crezcan más rápido aunque se les partan las patas o vacas que produzcan más leche aunque sufran dolores). Lo mismo se aplica a las razas de perros, seleccionados durante miles de años para ser dóciles y dependientes, lo cual los hace muy vulnerables y, a veces, enfermizos (ciertas razas padecen enfermedades concretas por culpa de haber propiciado ciertos caracteres propios de esa raza). Los perros son animales sin libertad: tienen que adaptarse a nuestra comida, horarios y costumbres, teniendo que controlar hasta la orina y la caca para adaptarse a los deseos del “dueño”.

Tafalla se revela contra la creencia popular de que nuestra sociedad ama a los perros. Es cierto que no los maltrata sistemáticamente como a cerdos, pollos, toros o vacas, pero si nuestra sociedad amara a los perros no habría tantas perreras y refugios llenos de perros maltratados y abandonados. La diferencia con los demás animales domésticos, es que los perros tienen el rol de acompañarnos, de darnos afecto y de ayudarnos. Y para ello tienen que renunciar a sus propias familias biológicas, a pesar de ser animales sociales. Los criadores de perros tienen hembras dedicadas a parir una camada tras otra y les impiden cuidar y mimar a sus cachorros. “La mayoría de perros no pueden crecer con sus padres y hermanos”.

Tafalla se muestra partidaria de la esterilización de perros, ante el problema del abandono masivo de animales, pero “si tenemos que esterilizar a los perros es porque la forma de vida que les hemos impuesto es irracional”. Es evidente que la relación con los perros es asimétrica: “los perros nos dan mucho más de lo que les damos a ellos”, pues son animales subyugados y sin libertad. Si a nuestra sociedad le gustan los perros es porque “nos convierten en el centro de sus vidas. Son fieles incluso si los tratamos mal”. Algo similar puede decirse de otras especies, como los caballos: admirados por su belleza, pero relegados a ser tratados como esclavos. “La mayoría de caballos no pueden formar sus propias familias, criar a sus hijos a su modo, verlos crecer y hacerse adultos”.

La autora examina también la aberración de la caza por cuanto acaba con una vida e impide que se pueda seguir admirando en libertad: “Cazar es la renuncia al diálogo para imponer el monólogo”.

Por otra parte, nuestra sociedad es muy reacia a reconocer las capacidades estéticas de los animales, aunque las ballenas jorobadas o yubartas cantan bellas melodías con gran complejidad y variabilidad. También encontramos pájaros cantores, tejedores, bailarines o alfareros que crean arte o artesanía que otros miembros de su especie son capaces de apreciar.

Los humanos que representan animales en su arte suelen hacerlo de forma simplificada, ignorando su complejidad intrínseca. Marta Tafalla resalta el trabajo de algunos artistas por su labor de denuncia contra el maltrato animal: El Roto, Paco Catalán, Ruth Montiel Arias, Verónica Perales… En particular, esta última y otros artistas han denunciado el abuso de la imagen de los animales como marcas de empresas u otras instituciones, mientras los animales reales se extinguen. La denuncia resalta que no hay interés real en los animales, sino en la simplificación que nos gustaría que fueran.

Por otra parte, en el cine se usan animales salvajes que son amaestrados y obligados a actuar, lo cual es una forma de maltrato. El colmo es cuando se hace para una película que pretende denunciar el maltrato animal. El libro estudia varios casos negativos y positivos. Entre estos últimos destacan El faro de las orcas, que usa grabaciones de orcas salvajes, o bien, orcas virtuales, y White God, una película en la que se usan muchos perros procedentes de centros de acogida a los que se les buscó adopción tras el rodaje.

La conclusión es muy evidente: “esta civilización se sostiene sobre el sufrimiento sistemático de millones de animales” y “la ganadería es una de las principales causas del exterminio global de vida salvaje, además de ser altamente contaminante y una de las causas fundamentales de la catástrofe climática”. No basta con tratar mejor a los animales, sino que lo urgente es dejar de dominarlos, “reducir nuestra población, decrecer, dejar de ocupar tanto espacio y de malgastar tantos recursos“.

Land art respetando la naturaleza

Land art es un tipo de arte con obras que se crean en medio de un entorno natural con el objetivo de llevar el arte a la naturaleza. Son obras que no pueden ser mercantilizadas. Se crean en bosques o desiertos y luego se abandonan para que la naturaleza las haga suyas. Eso no significa que los artistas sean respetuosos con la naturaleza, pues hay artistas que siguen viendo a la naturaleza como algo que está a su disposición para su arte. En cambio, hay algunas obras humildes y austeras en las que está, para Tafalla, “el germen de una actitud que no concibe a la naturaleza como un instrumento estético, sino que invita a contemplarla por sí misma”.

Sun Tunnels de Nancy Holt, Land Art en el desierto de UtahLa autora enumera y explica unas cuantas obras artísticas que invitan a apreciar la naturaleza de manera profunda y que actúan como miradores multisensoriales. Algunas de estas obras son Sun Tunnels de Nancy Holt, o la serie Silueta de Ana Mendieta.

Richard Long. A line made by walking England 1967Mención especial merece el arte efímero de Richard Long. Sus obras de arte consisten simplemente en caminar y en las huellas que deja por los lugares que recorre. Son obras que se integran tan bien en el entorno que puede costar distinguirlas. No causan daño a la naturaleza sino que invitan a observarla. No le gusta revelar el lugar exacto para no convertirlas en atracciones turísticas. “Long nos invita a situarnos en los límites del cuerpo y hallar nuestra velocidad en la rapidez de nuestros pasos”.

La obra artística de bajo impacto ambiental de Hamish FultonPor su parte, Hamish Fulton es un artista aún más radical, más ecologista y con una actitud más reverencial hacia la naturaleza. Fulton no crea ninguna obra en los entornos que recorre. Su obras son fotografías del camino o pinturas murales simples que evocan sus viajes. A veces, se acompañan de textos breves que imaginamos que tienen más poder evocador sobre el artista que sobre el observador. Invitamos al lector a pasearse por la cuenta de Instagram de Blogsostenible, donde muchas fotos siguen el estilo de Fulton. Este artista también ha fotografiado perros atropellados como medio de denuncia de la ingente cantidad de animales que mueren sin sentido por culpa del ser humano. La contradicción de Fulton estriba en que para realizar sus caminatas en lugares remotos se desplaza en avión y él mismo ha reconocido lo contaminante que es este medio.

Jardines humanos y divinos

Un jardín es un trozo de naturaleza que consideramos más seguro. Nos convertimos en cuidadores de las plantas, a cambio de belleza, comida, plantas medicinales… Un jardín no es un cultivo industrial ni es para poner la naturaleza a nuestro servicio exclusivamente. Por eso un exceso de rigidez no es recomendable. La espontaneidad de la naturaleza también debe ser aceptada porque, además, eso es fuente de profundas experiencias estéticas. Por ejemplo, no deberíamos aislar los jardines del resto del entorno, pues la fragmentación es uno de los grandes problemas que causamos a la naturaleza. Por eso, Tafalla recomienda dejar huecos en los muros de los jardines, para que los animales puedan atravesarlos y visitarnos. Los jardines deben ser lugares accesibles para todas las personas y también para la fauna libre. Hay ideas básicas para hacer nuestros parques y jardines más ecológicos. Por otra parte, Tafalla ensalza los jardines y huertos comunitarios por su contribución al diálogo entre vecinos y a crear lazos de ayuda mutua, como se está demostrando cada vez en más ciudades.

En la Biblia se habla del Jardín del Edén, el cual puede tener múltiples interpretaciones, pero Tafalla comenta dos de ellas muy curiosas. Por una parte, ese jardín puede ser una evocación de la naturaleza salvaje como nuestro verdadero hogar. Lo que nos expulsó de esa naturaleza fue haber comenzado a dominarla con la agricultura y la ganadería. Algo similar opina Harari cuando dice que la agricultura supuso el mayor fraude de la Historia. Por otra parte, el Jardín del Edén podría ser un intento de explicar los orígenes de la violencia natural. Cuando Dios crea a Adán y Eva, les ofrece como alimentos hierbas y frutos, pero no animales. El Génesis dice que todos los animales tendrán por comida los vegetales que la tierra produce (Gen. 1, 28-31). Este mito parece indicar que todas las criaturas convivían pacíficamente hasta que el humano pecó. El profeta Isaías describe un futuro idílico donde la justicia y la paz gobernarán para los humanos y para toda la naturaleza (Isaías 11, 1-9). Todo esto nos recuerda las dos interpretaciones de otro jardín, El Jardín de las Delicias de El Bosco.

En todo caso, la Biblia no muestra respeto por la naturaleza, ni en el antiguo ni en el nuevo testamento (por ejemplo, se ensalza el sacrificio de animales para adorar a Dios, en el diluvio universal Dios mató a millones de animales inocentes por culpa del pecado del hombre, Jesús secó una higuera y ahogó a unos cerdos al introducir el demonio en ellos…). Finalmente, Tafalla resalta que en el cielo cristiano habrá poca biodiversidad pues solo estarán Dios, los ángeles y algunos humanos. Por eso, el relato bíblico puede servir perfectamente de justificación para la extinción de especies, ya que ellas no estarán en el cielo (aunque la visión de El Bosco podría ser diferente). Tafalla sentencia que “la promesa del cielo cristiano es una de las ideas que más daño han hecho en la historia de la humanidad”. Ese cielo sería como un monocultivo de la moderna agricultura intensiva: eficaz pero muy destructivo. Tafalla añade que, por fortuna, “hay cristianismos marginales y contestatarios que buscan reencuentros con el mundo natural”. La encíclica Laudato Si del Papa Francisco es un paso en esa dirección.

Tafalla también reflexiona sobre las mal llamadas “malas hierbas” (plantas ruderales). Se llaman así porque estorban para algunos humanos y se las elimina con herbicidas, pero esas plantas seguramente habitaban ese terreno antes que los humanos, están bien adaptadas y mantienen complejas relaciones con otros seres vivos. Por eso y por mucho más, Tafalla concluye que “ninguna planta merece ser llamada «mala hierba» (…). Si la dejamos crecer, descubriremos que la mayoría de esas plantas son tan interesantes como preciosas”, además de aportar ventajas a la fauna local. Ante tantas agresiones ambientales, Tafalla opina que una buena compensación sería favorecer los jardines de plantas autóctonas y empezar a ver las plantas con otros ojos. Por ejemplo, no viendo las hojas como basura. Quitar las hojas del suelo “priva a los árboles de su alimento, interrumpe los ciclos naturales y supone un gasto absurdo de energía”.

El libro aprovecha para criticar el negocio de los árboles de Navidad, que reduce seres vivos a meros adornos temporales, para luego tirarlos, lo cual “no es más que desprecio por la vida y la belleza”. Tafalla se pregunta: “¿No sería más razonable adornar como árbol de Navidad una planta que podamos cuidar?”.

Para el cuidado de los jardines se propone no usar pesticidas porque “lo que llamamos «plagas» son el resultado de los desequilibrios que nosotros mismos provocamos”. También propone renunciar al uso de aparatos a motor (por el ruido y por el gasto energético). Este libro es también una protesta del maltrato a los árboles en las ciudades (podas excesivas, mala elección de especies…). Para Marta Tafalla la belleza de los árboles está en todos sus matices, hasta cuando sus raíces rompen el asfalto, pero concluye que “protestar es más fácil que observar, aprender y apreciar”.

La ética y la estética de la comida

Al final del libro, la autora detalla cómo la percepción del sabor está influida por multitud de factores (colores de la comida y de los recipientes, olores, música, entorno… y también el gusto) y sugiere que hubiera sido imposible la creación de tantas tradiciones culinarias si no tuviéramos el sentido del olfato.

Pero para apreciar la comida de forma profunda hay que valorar aspectos que nuestra sociedad suele pasar por alto, desde el empaquetado hasta la publicidad o el origen y los procesos de los ingredientes. Con respecto al empaquetado, debemos resaltar el problema de los plásticos de usar y tirar o del tetrabrik (envase que no se recicla realmente), además de cómo los colores y los mensajes ocultan lo que hay en su interior. “¿Para qué van a invertir las empresas en producir alimentos de mayor calidad si basta con mejorar el aspecto del paquete?”.

La publicidad siempre muestra fiesta, juventud, salud… pero los alimentos y bebidas a veces suponen todo lo contrario y eso, la publicidad lo esconde. “De la misma manera en que el final de una novela no se entiende sin haber leído la novela completa, tampoco se entiende esa sopa sin conocer su historia. Una experiencia estética profunda exige conocimiento y necesitamos saber cómo se ha elaborado ese alimento que nos estamos llevando a la boca”. Como hemos resaltado en este blog, es muy importante conocer el origen y destino de todo lo que usamos (tanto de los productos como de sus envases).

“La mayoría de los alimentos precocinados llevan colorantes y aromas artificiales”, por no hablar de los excesivos transportes, que contaminan el planeta “para que podamos consumir frutas fuera de temporada”.

Vivimos en una sociedad en la que las empresas engañan a los consumidores y en la que estos últimos se dejan engañar con facilidad. Un ejemplo es el salmón de piscifactoría que debido a su alimentación artificial no posee el color salmón característico. En cambio, cada piscifactoría decide el tono exacto que desea añadiendo colorantes a la alimentación de los animales. Los clientes valoran el producto por el color, pero jamás preguntan por las condiciones en las que han vivido los peces o si hay antibióticos en los músculos. ¿Deja la gente de comprar salmón cuando se enteran que están comiendo antibióticos y colorantes en animales maltratados?

“Comer animales puede generar experiencias estéticas positivas tan solo si nos mantenemos a un nivel superficial”, porque “si las personas ven cómo son criados los animales, si observan su día a día, si averiguan cómo son maltratados (…) se les despertarán dudas que les pueden conducir finalmente a asumir una dieta vegana“. Las empresas cárnicas temen eso tanto que esconden todo lo posible las condiciones reales en las que viven los animales, para tranquilizar la conciencia del ingenuo comprador que, además, suele estar deseando ser engañado en este aspecto. “El cinismo de esos empresarios encaja a la perfección con la superficialidad de un público deseoso de que le eviten plantearse problemas”.

Tras investigar el problema con profundidad, Tafalla llega a una conclusión muy clara: “No es posible comer animales sin que haya dolor”. Esta investigadora se extraña de que haya gente que convive con su perro, que lo reconoce como un sujeto individual, pero en cambio, se comen otros mamíferos “que sufren igual que sufriría su perro”. Además, “aves y peces no son tan distintos” y hasta se sabe que los pulpos o las langostas sufren. De hecho, hay países que han prohibido hacer sufrir a las langostas. La producción de lácteos y de huevos también conlleva sufrimiento (incluso aunque sean productos ecológicos). Con respecto a los lácteos, el libro comenta el caso de una pareja que intentó crear una granja de vacas de producción ecológica, hasta que descubrió que “es imposible producir leche sin dolor”.

“Reducir un animal a sabor es un caso clarísimo de estética superficial y trivial”. Pero no es solo el sufrimiento lo único preocupante de comer carne: “Una dieta basada en productos animales es ecológicamente mucho más costosa, porque requiere más tierra, más agua y más energía, que una dieta vegana”. Por tanto, comer menos carne beneficia a los animales, al planeta y a todos los seres humanos, pero el camino hacia una alimentación vegetariana o vegana es un viaje personal y, ante cualquier problema es posible que haya algo que no estemos haciendo bien y lo recomendable es consultar con un nutricionista.

“Tenemos el deber moral de intentar reducir al mínimo el daño que causamos”, por lo que aunque se decida no ser vegetariano, “lo que resulta fundamental es alejarse por completo de la producción industrial, que es extremadamente cruel con los animales y devastadora para la naturaleza”. También ayuda el cultivar algunos de nuestros alimentos, lo cual es muy sencillo y forma parte de las cinco cosas muy sencillas que están mejorando mucho el mundo.

Concluyendo

“La apreciación estética de la naturaleza se basa en admirar aquello que nosotros no somos ni tampoco podemos crear”. Esta estética ecoanimal “es un antídoto eficaz contra el antropocentrismo, contra nuestra creencia de que somos superiores y nuestros peligrosos proyectos de dominio”.

Tafalla se pregunta si podríamos reunir en un programa de estudios lo necesario para “comprender la naturaleza y los animales y aprender a convivir con ellos”. Harían falta unir ciencias y “humanidades” pero, a estas últimas sugiere cambiarles el nombre para que no sean tan antropocéntricas. Los problemas ambientales a los que nos enfrentamos requieren un cambio de rumbo urgente. “La estética ecoanimal puede ayudarnos en ese proceso, porque, al enseñarnos a apreciar la naturaleza y los animales, nos revelará la gravedad del ecocidio.

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BlogSOStenible entrevista a Dani Rovira: “Si se siguen fabricando cosas de plástico, la gente seguirá usándolo”

Entrevista a Dani Rovira en BlogsostenibleDani Rovira es el malagueño más dicharachero. Su papel más famoso hasta la fecha es el de Rafa en la comedia Ocho apellidos vascos(Emilio Martínez-Lázaro, 2014), que acabó siendo la película más taquillera del cine español. Con ella consiguió el Goya al mejor actor revelación, en la que comparte protagonismo con Clara Lago. Este año estrena su novena película “Taxi a Gibraltar“.

Dani Rovira y Clara Lago crearon la Fundación Ochotumbao para ayudar a asociaciones que luchen por las personas, los animales y el medioambiente. La fundación demuestra que no son sólo activistas en las redes sociales, sino que se mueven en el mundo real, actuando también fuera de los escenarios para conseguir un mundo mejor.

Dani Rovira aceptó, como antes lo hiciera Clara Lago, concedernos una entrevista exclusiva para nuestro BlogSOStenible.

1. Cuando estabas estudiando en la Universidad de Granada, ¿te imaginabas tu futuro como es ahora? ¿Cuándo te diste cuenta que querías ser actor?

No me lo imaginaba en absoluto. Me encantaba el deporte, su rama más recreativa y quizá por la rama de la Expresión Corporal pudiera haber tenido todo más relación. Me saqué los cursos de Animador Sociocultural, monitor de Ocio y Tiempo Libre, INEF, animación infantil… y en ese impás me crucé con el milenario arte de contar cuentos. Ahí empezó todo. Creo que nunca quise ser actor, es decir, nunca lo pretendí, la vida me fue llevando a ir haciendo las cosas que me apasionaban. En mi caso, las etiquetas llegaron a posteriori.

2. ¿Cuándo y por qué surge tu inquietud hacia los animales y el medio ambiente?

Supongo que lo tenía de siempre, pero creo que la llegada de mi primera perra “Carapapa” a casa fue la clave, hace ya más de ocho años. Ella fue la llave que me abrió las puertas de la empatía universal con el resto de animales y el medio ambiente.

3. Cuéntanos algo que haya conseguido la “Fundación Ochotumbao” y de lo que te sientas orgulloso.

Prácticamente todo lo que hemos hecho. Desde el momento que se conjuró el equipo de Fundadores (Daniel Solano, Clara Lago y un servidor) no hemos parado de hacer cosas y cada logro es bello, por lo que significa en la vida de los demás. Yo lo que recomiendo a los lectores es que visiten la web ochotumbao.org y ahí podrá ver todo el trabajo hecho hasta entonces. No podría quedarme solo con una cosa.

4. Viajar en avión es muy contaminante, pero no es lo mismo hacerlo por trabajo que por placer. ¿Qué opinas?

Que es un hecho. Yo he volado en cantidad de ocasiones por ambas causas. Soy más partidario de usar el tren, pero en muchos casos es inviable. Si quieres viajar a una larga distancia, ya sea por trabajo o placer, no queda otra alternativa, si no quieres tardar 20 días en el viaje. Hay cosas que en mi vida asumo que, si no hay otra alternativa, no me queda otra. No es el caso por ejemplo de la vestimenta, la alimentación, etc.

Dani Rovira en el cartel de ODIO5. ¿Qué acciones recomiendas hacer en el día a día a favor de las personas, los animales y el medioambiente? (o sea en las tres áreas en las que trabaja la fundación).

Yo soy muy partidario de animar a la gente a que pruebe el voluntariado. A todos nos mueve, por lo que sea, unas causas más que otras: ancianos, infancia, pobreza, enfermedades, animales, ecologismo, refugiados… y detrás de cada realidad desfavorecida hay siempre alguna asociación, fundación, grupo de personas preocupadas y movilizadas a través del activismo para combatirla. Animaría a todo el mundo a que busque la que le llene y empiece a formarse y a acudir algunas horas a la semana. El beneficio es bidireccional. Los voluntarios son la “especie” más maravillosa, feliz y evolucionada que conozco.

6. ¿Cuándo y por qué te hiciste vegano? ¿Qué opinas de la alimentación flexitariana?

No fue de golpe, ni de la noche a la mañana. Yo he sido omnívoro toda la vida. Y me encantaba la carne. Y mucho. Pero desde que llegó Carapapa a mi vida, empecé a colaborar con la Protectora de Málaga (de la cual presumo ser el padrino) y empezaron a llegar a mi vida personas maravillosas y animalistas, y fui tomando conciencia de cosas de las que antes ni me paraba a pensar. Y fue, como ya os digo, poco a poco. Disminuí el consumo de carne (me convertí en comedor de carne responsable) y seleccionaba muy bien la calidad de la misma, de ahí el paso a vegetariano y al final, vegano. Es un proceso en el que cada uno necesita su tiempo. Desde entonces, cabeza, corazón y alma, duermen mucho más tranquilos. Con respecto al flexitarianismo o reducetarianismo, opino que todo suma. Al igual que los veganos sufrimos los ataques de gente que nos exige el 100% de coherencia y van “a pillarnos” en alguna fisura, no podemos convertirnos nosotros en eso. Creo que, desde el amor, el respeto a los procesos y la tolerancia se consiguen muchas más cosas que desde la imposición o el fundamentalismo. En el ámbito que sea.

7. ¿Consideras que el arte, como el tuyo, puede movilizar un poquito a los ciudadanos y a los gobernantes?

Como decían en la película “Noviembre”, el arte es un arma cargada de futuro. La comedia es mi herramienta y sí, vale para todo. El humor y el amor son transformadores.

8. Sin duda eres un símbolo por tu trabajo y un influencer en las redes sociales. Lo que tú dices y haces influye en mucha gente. ¿Conoces a alguien que haya hecho un gran cambio o una acción concreta por ti?

Ha habido muchos cambios en nuestro entorno a raíz de la creación de nuestra fundación, de nuestras galas solidarias, de nuestra manera de ver el mundo. Tanto si son amigos o conocidos, como si es alguien que te lo dice por redes sociales. Es muy reconfortante. Adopciones, voluntariados, cambios de dietas, hábitos de reciclaje, donaciones, socios… El hecho de, simplemente emocionar o motivar con nuestras acciones, ya es una semilla de transformación en la gente.

9. ¿Qué opinas de la tauromaquia y de la caza? ¿Hay algo ético en esas actividades hoy en día?

Esto daría para horas de debate. Pero obviamente creo que son actividades que tarde o temprano irán desapareciendo. Estamos en otro tiempo, otra sociedad, otras sensibilidades. Al final, los que defienden este tipo de “tradiciones” siempre lo harán porque en última instancia hay un beneficio económico. Ante una confrontación de dos personas por una causa, me gusta mucho ver cuál de las dos se ve beneficiada económicamente por ello. Es una fórmula que casi siempre funciona para tener motivos para dar la razón a la persona que no se lucra. Luego está la psicopatía y el sadismo, que también entra a jugar en todo esto. Pero, vuelvo a decirte que es un tema para gastar ríos y ríos de tinta.

10. Te animamos a hacer una película sobre el maltrato animal o los problemas ambientales. Esperamos no abusar de tu faceta de improvisador al pedirte que inventes ahora algo sobre cómo podría ser esa película.

Sea del tema que sea, creo que tendría que ser una historia contada desde la realidad, sin adornar lo bonito ni lo feo. Al final, es la mejor manera de denunciar o concienciar.

Aunque también está la opción de hacerlo desde un realismo mágico o semi fantasía, como es la película OKJA que me parece una maravilla de cuento que llega a pequeños y mayores.

11. Tu monólogo de los “tupperware, tupperware…” es famoso y nos tronchamos de risa solo de recordarlo. Los “tuppers” son de plástico pero se reutilizan mil veces… ¿Cómo ves el problema de los plásticos de usar y tirar?

Pues cuando escribí ese monólogo, no me iba a imaginar que después de diez años, íbamos a tener este problema tan grande con los plásticos en el planeta. No voy a contar nada nuevo de la gravedad del asunto. Este tipo de temas hay que politizarlos, para que todo sea más rápido. Como fue prohibir fumar en sitios públicos, en transportes, en restaurantes, o como los controles de velocidad. Mientras los gobiernos no lo prohíban, se seguirán usando. Por mucho que nos concienciemos, si se siguen fabricando cosas de plástico, la gente seguirá usándolo. El proceso de cambio sería más lento.

12. Somos muy fans tuyos pero no te enfades si te decimos que somos más fans de Carapapa. ¿Nos cuentas alguna anécdota sobre ella? ¿Siempre quiere comer más y se queda “indignada” como publicaste en Instagram? ¿Son también tus perros veganos?

No me enfado. Carapapa tiene más carisma que todo los Avengers juntos, jajaja. Ella es una anécdota en sí. Las últimas están siendo con el robot aspirador… no ha ladrado más en su vida. Y se entretiene marcándolo e intimidándolo. Nunca ladra y ahora está siendo un festival. Pero a los dos segundos el robot se va, ella se sienta y se queda dormida a los 30 segundos. Sí, sentada. Dios, es pura comedia.

Mis perros son reducetarianos. Dos de ellos son alérgicos a varias cosas (cereales, patata…) y el pienso que mejor le va, algo lleva de origen animal. Pero en la medida de lo posible, intento que lo sean. Lo importante es que coman lo que coman, los nutrientes sean completos. Les flipan las manzanas, y las crudités, dicho sea de paso.

13. ¿Qué es lo que más te cuesta hacer (pero lo haces) en aras de un consumo responsable? Y… ¿hay algo confesable que aún te cueste hacer?

Al final es renunciar a ir a ciertos sitios donde he comido platos que me chiflaban. No por ser vegano ahora me han dejado de gustar las cosas a las que renuncio. Es como el que se casa, no han dejado de gustarle las chicas/os, lo que pasa es que hay un compromiso y una elección que pesa más. A veces sueño con los espetos de sardinas en algún chiringuito de mi Málaga.

Cosas confesables… pues cuando no tengo el Bayleis vegano a mano (ya se comercializa en España pero no está en todas las cafeterías) pues si me apetece un café rico, lo pido normal. Pero la mayoría de veces voy con mi petaca de Bayleis vegano, que cuando la saco siempre hay mucha risa, y me dan el número de alcohólicos anónimos.

14. Publicaste en Instagram que te gustó mucho el libro de Harari “21 lecciones para el siglo XXI” (del que publicamos un resumen en Blogsostenible). ¿Con qué te has quedado del libro?

Me he quedado con el libro entero, totalmente subrayado y anotado. Pero me viene ahora, por ejemplo, todo el tema de los coches autónomos y la disyuntiva de comprar el tipo uno o tipo dos, según su moralidad. De si, ante un cierto caso hipotético de accidente, esté programado para salvarte a ti o al niño que cruza porque persigue su pelota. Me voló la cabeza. El libro es como un black mirror con fundamento. Harari es espectacular. Ojalá sea presidente del mundo.

15. Tu documental Todos los caminos (Paola García Costas, 2019) pretende visibilizar el desconocido Síndrome de Rett y conseguir apoyo para su investigación. ¿Cómo surgió la idea? ¿Qué destacarías de esta experiencia?

Yo ya conocía a Paco (padre de Martina y presidente de Mi Princesa Rett) de hacía años y de colaborar en varias cosas con él. Surgió la oportunidad de que el Papa les diera audiencia a un grupo reducido de afectados Rett y a partir de ahí se fue armando el “Belén”. Al final, destacas que hay un documental que lo han visto miles de personas y hemos conseguido dar visibilidad a una enfermedad rara que casi nadie en este país conocía.

16. ¿Cuál es tu próximo proyecto?

Seguramente esté relacionado con el problema enorme de los refugiados en el Mediterráneo. Y hasta aquí puedo contar.

Muchas gracias Dani por tus palabras y por tus actos. Y mucho ánimo y éxito en todos tus futuros proyectos.

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BlogSOStenible cumple NUEVE AÑOS

Cumplimos 9 años difundiendo ecología y sostenibilidad. Gracias por apoyarnos difundiendo nuestros artículos.BlogSOStenible celebra su noveno cumpleaños (ver otros). Aprovechamos nuestro “cumple” para recordar algunos artículos de este último año, datos curiosos y nuestra tradicional poesía final.

Algunos datos sobre nuestro BlogSOStenible para este cumpleaños:

Es famoso el eslogan ecologista de “piensa globalmente, actúa localmente“, porque actuando desde lo local, desde lo pequeño, desde lo que parece que no tiene importancia, estamos empeorando o mejorando todo el planeta. De esto va la poesía de este año, la cual tiene hasta un vídeo:

HAGÁMOSLO POR NOSOTROS (febrero 2019; AQUÍ su vídeo)

Cada vez que defendemos a un animal, defendemos a toda su especie.
Cada vez que defendemos a una especie, defendemos todo un ecosistema.
Cada vez que defendemos a un ecosistema, defendemos a toda la Tierra.
Cada vez que defendemos a la Tierra, nos defendemos a todos nosotros.

Cada vez que comemos o dañamos a un animal, dañamos a toda su especie.
Cada vez que dañamos a una especie, dañamos algún ecosistema.
Cada vez que dañamos a un ecosistema, dañamos a toda la Tierra.
Cada vez que dañamos a la Tierra, estamos dañándonos a todos nosotros.

Si amamos a nuestros hijos o a alguien de nuestra especie…
Si amamos la naturaleza o la biodiversidad de un ecosistema…
Si amamos algo de lo que hay presente aquí en la pequeña Tierra…
Tenemos que parar de hacerle daño y de dañarnos a todos nosotros.

Los bishnois lo saben bien y lo sabe todo el que se precie.
«Dañar el medio ambiente significa hacerse daño a sí mismo», a todo el sistema.
¿Tan difícil es aprender a vivir sin dañar a toda la Tierra?
Rotundamente NO. Vivir sin dañar es lo natural, para todos nosotros.

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Animalismo y ecologismo son casi lo mismo

El ser humano puede amar a todos los demás seres vivosEl animalismo y el ecologismo son cosas distintas, pero cuando entendemos que se ayudan mutuamente, entonces, vemos natural que los ecologistas sean animalistas y viceversa.

El animalismo es una corriente de pensamiento muy antigua que proclama que los animales tienen derechos y que su sufrimiento debe ser tenido en cuenta. Aunque está creciendo mucho últimamente, no es una moda. En el siglo V a.C. Pitágoras era vegano y compraba animales para liberarlos y en la Biblia se cita a Daniel como un vegetariano muy sano. Famosos que tenían o tienen en cuenta el sufrimiento de los animales con su comida son: Miguel de Cervantes, Albert Einstein, Steve Jobs, Paul McCartney, Bryan Adams, Matt Groening, Mahatma Gandhi, Nikola Tesla, Thomas Alva Edison… y muchos más.

Dentro del animalismo hay, por ejemplo, religiones estrictas, como el jainismo, del que hablamos en cierta ocasión y que tiene como regla principal la Ahimsa o la no violencia hacia toda la naturaleza.

Por otra parte, el ecologismo “propugna la defensa de la naturaleza y la preservación del medio ambiente” (según la RAE). Evidentemente, es posible ser ecologista y animalista a la vez (con distintos grados) y también se puede ser ecologista y no animalista y viceversa.

Aunque son ideologías distintas, las confrontaciones entre animalismo y ecologismo son nimias y exiguas comparadas con los inmensos problemas en los que coinciden y a los que nos enfrentamos como humanidad (extinción de especies, biodiversidad, las mentiras de la caza, el cambio climático, la contaminación de las granjas de animales…). Un ejemplo de posible confrontación entre animalistas y ecologistas se da cuando ocurre alguna superpoblación de alguna especie, hasta el punto de suponer daños para su ecosistema. Ante ese hecho, un ecologista podría ver bien cazar los animales como medio de control de la población, mientras que un animalista no apoyaría ningún medio que suponga dañar a los animales. Así, se dan casos raros de ecologistas que son cazadores. Es posible que la mayoría de los cazadores se sientan ecologistas, pero eso no significa que lo sean, porque… SER ECOLOGISTA no es solo sentirse ecologista. Quien se guía por su placer, difícilmente será ecologista.

Sin embargo, cuando uno entiende el funcionamiento de la naturaleza y sus reglas, se da cuenta de que la culpa de las superpoblaciones es (prácticamente siempre) del ser humano. Una causa posible es la introducción de especies (como el terrible caso de los renos en la isla de San Mateo). Otra causa típica es el haber cazado excesivamente los depredadores naturales (caso del lobo, en España). Una tercera posibilidad es que sean los mismos cazadores los que generan esa superpoblación (criando y soltando animales salvajes o incluso alimentando artificialmente a los animales en cebaderos, por ejemplo). Se da la paradoja de que los cazadores generan superpoblaciones y luego alegan que existen superpoblaciones para justificar la “bondad” de la caza.

En un ecosistema natural, sin caza, nunca se producen superpoblaciones. La caza genera graves disturbios en la naturaleza (no solo de ese tipo). Curiosamente, los cazadores que apoyan la caza del lobo son los que defienden la caza de otras presas con el argumento de que hay superpoblación. Pero hay más: ¿Puede un cazador ser ecologista sin pensar en la contaminación que genera su munición (por plomo, plásticos, pólvora, ruido…)?

Entonces, ¿cómo puede resolverse una superpoblación? Ante todo, no simplificando el problema. Matar a esos animales podría generar otros problemas. Un ecologista auténtico no abogaría por matar a esos animales sin pensar en las consecuencias, o mirando solo el coste económico. Hay métodos más éticos y sin generar sufrimiento animal, pero hay que estudiarlos bien en cada caso (suministrar anticonceptivos, capturar animales vivos y trasladarlos, fomentar depredadores naturales…).

Además de posicionarse contra la caza, animalistas y ecologistas también coinciden en que la producción de carne, leche y huevos de forma industrial genera graves problemas, aunque puede que sus prioridades sean diferentes:

  1. El sufrimiento de millones de animales: Los animales son tratados como meras máquinas de producir alimentos, sin tener en cuenta sus necesidades y deseos más elementales. Tenemos leche barata porque millones de vacas son embarazadas de forma forzosa y sus millones de terneros son separados de sus madres. Consumir huevos también produce sufrimiento y muerte de millones de gallinas.
  2. La contaminación y deforestación del planeta: El planeta es devastado solo para producir la comida que alimenta a los millones de animales encerrados en granjas. Para producir esa comida se arrasan bosques y se contamina en exceso. Luego se transporta esa comida a las granjas a miles de kilómetros, donde la masificación del ganado genera problemas graves de contaminación (metano, purines, abuso de antibióticos…).

La ciencia ha puesto de acuerdo a ecologistas y animalistas: una alimentación vegana reduce la contaminación muchísimo.

Jorge Riechmann condensaba en doce puntos los problemas del consumo de carne. Pero no hace falta estudiar mucho. Definitivamente, es evidente que tender hacia una alimentación vegana (o flexitariana) es un paso esencial para la sostenibilidad, pero también para alcanzar un respeto ético hacia los animales.

Recientemente, la RAE ha aceptado las palabras especismo y veganismo. El especismo es similar al racismo pues discrimina a los animales por considerarlos especies inferiores. ¿Por qué se usaban esclavos humanos en el pasado? Pues porque era legal y los esclavistas usaban su fuerza y poder para imponerse. ¿Acaso no es la misma respuesta que si nos preguntamos por qué se esclavizan animales hoy? Si los animales pudieran hablar, no se cometerían tantos abusos.

El filósofo Peter Singer estudió las consideraciones éticas de comerse a otros animales (o de beber su leche), considerando todo el ciclo de sufrimiento:

“Castración, separación de la madre y sus crías, la ruptura de los rebaños, la marca, el transporte y finalmente el momento de la muerte. (…) De cualquier manera, la cuestión trascendental no es si la carne de los animales podría producirse sin sufrimiento, sino si la carne que pensamos comprar ha sido producida sin sufrimiento. A menos que confiemos que sea así, el principio de igual consideración de intereses implica que está mal sacrificar intereses importantes de un animal para satisfacer un interés menos importante nuestro, por consiguiente deberíamos boicotear el producto final de este proceso”. Así, en las ciudades “esta conclusión nos lleva muy cerca de un modo de vida vegetariano”.

    • Aunque ecologismo y animalismo tienen diferentes objetivos, la realidad es que la mayoría de los que se sienten ecologistas son también (más o menos) animalistas, y los que se sienten animalistas son además (más o menos) ecologistas. Por algo será.

Los cerdos sufren lo mismo que los perrosPor supuesto que animalismo y ecologismo son diferentes, pero no debemos caer en simplezas o exageraciones. Aunque no es fácil establecer la frontera entre animales sintientes o no, esa dificultad no puede hacernos reconocer que la gran mayoría de los animales son capaces de sentir dolor y que su sufrimiento debe ser tenido en cuenta. Por ejemplo, nuestra sociedad prohíbe maltratar perros porque sabemos que sufren y porque somos una sociedad sensible a ese sufrimiento. Por lo mismo, sabemos que sufren los cerdos, los toros, los conejos o las gallinas… ¿Por qué nuestra sociedad mira para otro lado ante esos hechos? No es un problema fácil de afrontar, pero hay que hacerlo. Aún hay mucha gente que no sabe realmente lo que implica comer un huevo, aunque sea “ecológico”. La mayoría de los ecologistas aceptan todo eso, reconocen que casi siempre respetar a los animales es bueno también para el medioambiente y están conformes con cuestiones como que la tauromaquia no es la vía para conservar las dehesas. ¿Acaso hay algún ecologista que disfrute con la tortura de algún animal?

Tal vez recuerdes la historia de un zorro brutalmente mutilado y apaleado hasta la muerte por un cazador. El vídeo generó mucha indignación en las redes sociales. El cazador fue juzgado pero quedó absuelto porque el zorro no es un animal doméstico. Nuestras leyes protegen a algunos animales domésticos. ¿Alguien duda de que los zorros salvajes pueden sentir dolor? Es una contradicción evidente de nuestro ordenamiento jurídico que tenemos que solventar, como propone Equo.

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Excursión desde Ojén al Refugio del Juanar (GR-249, Málaga), atravesando una Reserva de la Biosfera

Vistas de Marbella desde el mirador del Macho Montés, cerca de El Juanar.Ojén es un municipio de Málaga muy cerca de Marbella, asentado en Sierra Blanca. Desde allí sale una etapa del sendero de Gran Recorrido GR-249 (señalizados con marcas blancas y rojas). Esa ruta, también llamada Gran Senda de Málaga, incluye 35 etapas que dan la vuelta a toda la provincia de Málaga. La etapa 32 discurre entre Ojén y Mijas y es parte de la ruta que aquí proponemos.

Esta ruta parte de Ojén. Antes de empezar, podemos visitar la cueva de las Columnas y la cueva de las Campanas, dos cuevas muy pequeñitas pero con su particular encanto. Muy cerca de la segunda cueva, desde la carretera que atraviesa el pueblo, parte un sendero bien indicado que sube por la Sierra Blanca. El camino tiene tramos con bastante inclinación y con piedras, lo cual dificulta el andar, pero con paciencia, no tiene especial dificultad. La ruta está indicada con tres líneas: blanca, roja y amarilla (blanca y roja por el sendero GR y amarilla porque también es un sendero PR, Pequeño Recorrido).

La ruta nos lleva pronto al Parque Botánico El Cerezal, Reserva de la Biosfera Intercontinental del Mediterráneo. El sendero que atraviesa el parque tiene 1 km. de longitud y es muy cómodo. Allí, y en todo nuestro recorrido podemos encontrar multitud de especies botánicas, desde árboles como pinos carrasco, castaños, cerezos, acebuches o algarrobos, hasta plantas muy variadas (adelfas, zarzamoras, hinojos, helechos, hierbas doncellas, genistas, nuezas negras, esparragueras, antirrinos, aladiernos, palmitos, lentiscos…).

La ruta nos lleva a un túnel bajo la carretera. Debemos atravesarlo asegurándonos que dejamos la verja cerrada para evitar que la fauna se cuele donde no debe. A partir de ahí la inclinación se hace constante, pero también la magia de encontrarse en un lugar especial. Desde el túnel hay más de 9 kilómetros hasta Istán.

El pico de la Concha en la Sierra Blanca de Ojén.Cuando llevamos algo más de 4 kilómetros nos topamos con el camino que une el Juanar con el mirador del Macho Montés. Si lo seguimos hacia la derecha (hacia el Norte) llegamos al refugio de El Juanar (1 km.), pero si tiramos a la izquierda (hacia el Sur), llegamos al mirador del Macho Montés, desde donde se ven unas vistas impresionantes de Marbella y de su línea de costa. En días claros se puede ver Gibraltar y Marruecos. Antes de llegar al mirador hay rutas que nos indican cómo llegar al pico de la Concha (1.215 msnm.), el segundo pico más alto de la sierra tras el Pico del Lastonar (1.275 msnm.).

La fauna es bastante esquiva pero siendo observadores, o teniendo suerte, pueden verse águilas reales, perdiceras, culebreras, azores, halcones peregrinos, buitres leonados, ginetas, tejones, cabras montesas, corzos, garduñas, zorros, jabalíes y conejos.

Esta ruta está cerca del Parque Nacional Sierra de las Nieves, un parque de inminente aprobación que ha dejado fuera a Sierra Bermeja, a pesar de la múltiples peticiones para que se incluyera. Esperemos que ese error sea corregido lo antes posible ampliando el Parque Nacional y modificando el nombre del mismo.

Si quieres ver algo de la ruta desde donde estés, puedes ver este pequeño vídeo:

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La cementera de la ciudad de Málaga: un foco de contaminación intolerable

V Encuentro Andaluz de plataformas contra la incineración de residuos y por un aire limpio: Lee el material de todas las ponenciasLos ciudadanos de Málaga se están movilizando contra la cementera Heidelberg, por ser un foco de contaminación grave en la ciudad. No podemos fiarnos de las autoridades, pues España ha demostrado incumplir sistemáticamente las normas ambientales. De hecho, España es el país de Europa con más infracciones medioambientales. La Comisión Europea estima que 400.000 personas han fallecido de forma prematura en los 28 estados miembros (2015) y que millones de personas padecen enfermedades relacionadas con la calidad del aire.

La cementera de Málaga da empleo solo a 90 personas, pero incinera cada año aproximadamente 60.000 toneladas de residuos, 50.000 toneladas de coque de petróleo y 350 toneladas de fuelóleo. Vamos a centrarnos en la contaminación atmosférica, pero no olvidemos que las cementeras y la incineración de residuos generan otros impactos ambientales (ruido, impactos de la minería, del transporte, del vertido de sólidos tóxicos, frenan el reciclaje y la economía circular, etc.).

Si vives cerca de una cementera respiras dioxinas y furanos

Estudios científicos han demostrado que las industrias de cementos vierten al aire productos peligrosos que entran en las viviendas aledañas. El Ministerio de Sanidad Americano (HHS, Health and Human Services) demostró una concentración muy elevada de dioxinas y furanos en el polvo depositado en los muebles y suelo de las viviendas. Pero hay otros contaminantes peligrosos, tales como partículas, metales pesados, productos de combustión incompleta, COV, HAP (naftaleno, antraceno, benzo[a]pireno…), PCB, o compuestos polibromados.

En España es especialmente llamativa la presencia de una mayor mortalidad por varios tumores en las provincias de Cádiz, Málaga, Huelva y Sevilla. Algunos tumores presentan un patrón de distribución que coincide aproximadamente con la industrialización producida. En particular, Málaga está entre las provincias españolas con más mortalidad por cáncer de pulmón, bastante cerca de las zonas de mayor mortalidad (Ceuta, Cádiz y Melilla, por ese orden).

Incinerar lodos y otros residuos genera cáncer

Desde 1999, la cementera de Málaga incinera residuos muy tóxicos, como los lodos de la cercana depuradora de aguas residuales. Se sabe que hay una fuerte y consistente correlación entre el riesgo de cáncer LNH (Linfoma no Hodgkin) y vivir cerca de una planta de incineración de esos lodos. Pero no es eso lo único: esta empresa tiene permiso para incinerar en Málaga hasta 200.000 toneladas al año de plásticos, pilas alcalinas, lodos de depuradora, neumáticos, aceites y un enorme listado de residuos que nuestra sociedad no quiere gestionar adecuadamente y prefiere quemar. Los CDR (Combustibles Derivados de Residuos) son baratos para las industrias, las cuales además, reciben subvenciones como “gestores de residuos”, cuando su única “gestión” es quemar los residuos y contaminar el aire. Resulta obvio que los CDR no son energías renovables y no ayudan a una gestión sostenible de las basuras. Los expertos se quejan de que las autorizaciones para quemar cualquier residuo o AAI (Autorizaciones Ambientales Integradas) son tan laxas y generosas que dificultan o impiden realizar un control exhaustivo de los residuos que entran en el horno incinerador.

Otras incineradoras (como la de Alcalá de Guadaira) tienen prohibido quemar lodos tóxicos, pero la de Málaga lo sigue haciendo, sin cumplir las sentencias judiciales, como la del TSJA. Más aún, sus planes son ampliar la producción, con el visto bueno del ayuntamiento del PP (un partido con una larga lista de ataques al medioambiente). A cambio, la cementera hace favores al ayuntamiento.

La ciencia advierte del peligro de vivir junto a cementeras

Un estudio del Instituto Nacional del Cáncer de Milán halló alta concentración
de NOx (óxidos de nitrógeno, NO y NO2) cerca de una cementera, siendo especialmente grave en el radio de 1,5 km. Se concluyó que las personas que vivían dentro de ese radio de acción presentaban una tasa de ingresos hospitalarios mayor, independientemente de la edad.

Por otra parte, el Instituto de Salud Carlos III halló una asociación entre la proximidad de instalaciones para la producción de cemento, cal, yeso y óxido de magnesio y un elevado riesgo de muerte por algunos tipos de cáncer, principalmente tumores colo-rectales, de estómago, de peritoneo, de pleura, de vejiga y de vesícula biliar. Su conclusión fue que el riesgo de morir por cáncer es un 10% mayor si vives a menos de 5 km de una cementera. En el caso de la cementera de Málaga, en un radio de 5 km hay más de 20 colegios y decenas de miles de vecinos.

El ayuntamiento de Málaga (PP) apoya la cementera frente a los vecinos y el cambio climático

Según los vecinos, las mediciones de contaminación en Málaga son incompletas, parciales, centradas en la zona Oeste y con medidores temporales de escasa calidad (como los quince que acoplaron a los carritos de los carteros para un estudio sin rigor científico alguno). Los vecinos llevan años insistiendo en que quieren saber la calidad del aire que respiran, hasta el punto de que los propios vecinos han comprado recientemente sus propios medidores (cuyos datos puedes ver en este enlace). Aún es pronto para sacar conclusiones pero hay que señalar que esos medidores no miden dioxinas ni furanos, que son los tóxicos más peligrosos en cementeras, mientras que sí incluyen otras medidas como la EPA PM2.5 AQI. Solo podemos hablar de aire saludable si esa medida no supera los 50 y en las gráficas puede verse que supera a menudo ese valor. Si se supera el valor 100, la población más sensible se verá afectada. Si supera 200, entonces casi toda la población se verá afectada por problemas de salud. Por encima de 300, habría que generar una alarma sanitaria.

La cementera de Málaga, el mayor foco de contaminación de la provincia, está muy cerca de la playa y de las viviendas.

La cementera de Málaga, el mayor foco de contaminación de la provincia, está muy cerca de la playa y de las viviendas… ¿Quieres un baño tóxico?

Por otra parte, un informe técnico del Observatorio de la Sostenibilidad y Blogsostenible analizó las principales fuentes de emisión de gases de efecto invernadero de Andalucía. Una de sus conclusiones es que Málaga es la capital andaluza más contaminante y esto se debe principalmente a su cementera, la cual produce importantes emisiones que afectan directamente a los malagueños y al cambio climático.

Málaga es, según muchos aspectos, una ciudad insostenible, y por esto solicitamos a todos los que aspiren a gobernar esta ciudad que tengan en cuenta las peticiones de los vecinos respecto a la cementera, así como estos diez puntos para la sostenibilidad de cualquier ciudad.

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Andalucía aumenta su temperatura 0.9 grados en 30 años (por @iSostenibilidad)

La refinería de Cepsa en La Rábida (Huelva) es altamente contaminante, aunque el peor foco de contaminación es la central carbón de Endesa en Almería.

La refinería de Cepsa en La Rábida (Huelva) es altamente contaminante, aunque el peor foco de contaminación es la central carbón de Endesa en Almería.

Un informe del Observatorio de la Sostenibilidad refleja que Andalucía es una de las regiones de Europa donde el cambio climático se sentirá más y sus efectos podrían ser muy graves si no actuamos a tiempo. La temperatura ha subido en las 8 capitales andaluzas casi 1ºC comparando las temperaturas medias de dos rangos temporales: 1988-1992 y 2014-2018. Las ciudades más afectadas son Granada, Málaga y Córdoba (con más de 1.5, 1.3 y 1.2ºC de aumento respectivamente). Las ciudades que menos aumentan su temperatura son Almería y Cádiz. Los datos estudiados afectan al 29% de la población de Andalucía, pero podemos estimar que en los pueblos también se han incrementado las temperaturas.

Esto demuestra que el cambio climático es real y que lo que estamos sintiendo no es una sensación ficticia, sino que está avalada con datos. En el informe se exponen las gráficas y datos precisos para cada ciudad.

Por otra parte, las previsiones para 2050 son muy preocupantes pues las subidas oscilan entre los 2ºC de Cádiz y los 3ºC de Jaén.

Las conclusiones y las recomendaciones a seguir pueden parecer elementales pero son esenciales, porque advierten de lo que está pasando y marcan el camino a seguir si queremos evitar las peores consecuencias del cambio climático:

  • Las administraciones andaluzas no están actuando en la línea que deberían ni con la contundencia necesaria.
  • Debe cerrarse urgentemente la central eléctrica de carbón que Endesa tiene en Carboneras por ser el mayor foco de contaminación de Andalucía. A eso se debe sumar el cierre de la central de carbón de Los Barrios (Cádiz) y de Espiel (Córdoba), ambas propiedad de E.ON.
  • La cementera de Heidelberg de Málaga produce importantes emisiones, por lo que debe planificarse su cierre, independientemente de sus implicaciones sobre la salud, lo cual está aún sin estudiar. Véase la foto de la portada, donde se observan las emisiones de esta industria junto a la ciudad.
  • Peatonalizar calles ha demostrado ser una buena técnica para mejorar la calidad de vida de los vecindarios y reducir la contaminación y las emisiones de GEI. Cuando la gente percibe que no puede ir en coche a ciertos lugares, busca alternativas más sostenibles. El caso de Pontevedra es un buen ejemplo.
  • Fomentar el autoconsumo con energía solar tanto de particulares, como de empresas y de organismos públicos. Además, la nueva normativa permite pagar al propietario la energía excedentaria que se vierta a la red eléctrica.
  • Estudiar las zonas inundables en Andalucía ante la crecida del nivel del mar, y establecer mecanismos para solventar los problemas que surjan.
  • Fomentar la agricultura ecológica como medio de contaminar menos nuestros campos.
  • Fomentar el consumo de alimentos de origen vegetal, pues la producción de carne y la captura de pescado implican mayores emisiones y mayor contaminación, en general. Algunas ciudades, como Málaga, han firmado el Pacto de Milán, que tiene entre sus objetivos reducir el consumo de carne, pero no nos consta que se esté haciendo nada al respecto. Las ciudades que aún no han firmado ese pacto pueden sumarse cuando lo deseen.
  • Aunque Málaga es una ciudad con graves problemas de sostenibilidad, propuestas como la del Bosque Urbano de Málaga, que ha sido aprobada recientemente (aunque con el voto en contra de PP y Cs) pueden significar un cambio significativo en la temperatura de la ciudad, así como afectar a otros aspectos (calidad del aire, reducción del ruido, mejora de la calidad de vida, aumento de las zonas verdes por habitante…).
  • Recientemente se presentó otro informe con diez sugerencias específicas para los gobiernos locales.

Los ciudadanos tenemos en nuestra mano elegir a políticos que resuelvan problemas o elegir a los que los han generado. Cada voto cuenta y cuenta más de lo que nos gustaría.

@iSostenibilidad y @blogsostenible

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¿Está la UE al servicio de la gente o de las multinacionales? (sobre el plástico, las colillas, las toallitas y la PAC)

Los microplásticos de Coca-cola, Pepsi, Danone y Nestlé entran en la cadena alimentariaHa sido una noticia muy aplaudida: “La UE prohíbe platos, cubiertos y pajitas de plástico a partir de 2021”. Por su parte, los países de la ONU son conscientes del problema pero son incapaces de hacer algo razonable en la buena dirección. Por tanto, la prohibición de Europa es, sin duda, algo bueno, pero plantea dos cuestiones ineludibles.

La primera es evidente: Si el problema de esos plásticos es tan grave, ¿por qué esperar a 2021? ¿Quieren que esos plásticos tan peligrosos sigan usándose para gastar los ya fabricados? ¿No sería más sensato adelantar su prohibición con efecto inmediato, reciclar los objetos existentes y evitar que sigan contaminando?

La segunda cuestión es más inquietante aún. Los plásticos que han prohibido suponen una mínima porción de los plásticos que contaminan y ensucian nuestras calles, campos y mares. ¿Por qué no se atreven a prohibir TODOS los plásticos de un solo uso? ¿Es tal vez porque ello implicaría altos costes a poderosas multinacionales? ¿O es pura coincidencia?

Los plásticos de un solo uso son realmente nefastos para el planeta, aunque se reciclaran. Pero encima, en España solo se recupera un 25%. El restante 75% acaba contaminando todo (hasta nuestra comida), matando fauna salvaje o en vertederos de Asia. Por si fuera poco desastre, del 25% que se recupera, una parte considerable pero sin cuantificar, se quema en los múltiples incendios en plantas de reciclaje. Esos misteriosos incendios ocurren siempre por causas desconocidas, cuando no hay nadie trabajando y sin daños a los trabajadores, afortunadamente. ¿No hay algo sospechoso en esto?

Cada vez que compramos un yogur o un producto enlatado debemos reflexionar sobre si es realmente sensato fabricar, transportar y reciclar (si se recicla) un envase que apenas está unos minutos en nuestras manos y que genera exagerados daños al planeta y a nuestra salud.

La cosa no acaba ahí. La UE dice que quiere recuperar el 90% de las botellas de plástico en 2029. Siguen pensando con la mentalidad del siglo XX, en la que reciclar era algo “ecologista”. Tal vez porque se producía poco, o tal vez porque nadie imaginó en el siglo XX que llegaríamos a donde hemos llegado con los plásticos. El lema del ecologismo actual es que «reciclar no es suficiente» (en palabras de Greenpeace).

Por tanto, parece evidente que la UE no tiene auténtico interés en resolver el problema. Si lo tuviera, la norma comunitaria hubiera sido muy diferente. La UE quiere tranquilizar a la gente para que siga comprando plástico, diciéndoles: «¡Tranquilos! Sigan consumiendo plásticos, que nosotros reciclaremos» (pero la realidad es que no se recicla apenas nada). Mientras, las multinacionales de la contaminación por envases (Coca-cola, Nestlé, Pepsi, Danone…) están muy tranquilas porque sus beneficios y su modelo de negocio están asegurados, por el momento.

¿Tú sabías que los que gestionan Ecoembes son personas que dirigen las empresas que fabrican los envases? Danone, Pascual, L’Oreal, Pescanova, Carrefour… O sea, los responsables de una buena gestión ambiental son los mismos que contaminan con envases de usar y tirar (no te pierdas este vídeo breve explicando la desastrosa gestión de Ecoembes). ¿Tú confías en ellos para que se haga la mejor gestión ambiental? ¿o tal vez intentarán vender al máximo sus productos plastificados?

La medida comunitaria es absolutamente insuficiente y ridícula. Cuanto antes lo sepamos y antes actuemos, mejor para todos. No podemos perder más años para aprobar una ley sensata. La solución es muy sencilla: DEJAR DE FABRICAR ENVASES DE UN SOLO USO. Y para ello, ya hay una propuesta factible y simple: obligar a que el vidrio sea siempre reutilizable, fomentar los envases reutilizables (con SDDR) y gravar con impuestos crecientes los envases de un solo uso. A los que digan que nuestra propuesta es muy ambiciosa, les respondemos que las que son ambiciosas son las empresas contaminantes antes citadas.

La UE quiere aplicar el principio de «quien contamina, paga», haciendo pagar a las tabaqueras los costes de recogida de colillas (pero nadie pagará por lo que contaminan las colillas y los demás residuos cuando llegan al mar, por ejemplo). Por otra parte, las toallitas húmedas solo llevarán un aviso del daño ambiental que generan si no se tiran a la basura, pero no se les exige a las empresas pagar los gastos que ocasionan. Veamos estas noticias:

La solución para las toallitas es la misma que para los envases de un solo uso. Prohibirlos o ponerles unos impuestos crecientes ajustados al daño económico y ambiental que producen. Las empresas multinacionales envasadoras, y su voz en España Ecoembes, no van a querer.

El tema de los plásticos no es un caso aislado. La PAC (Política Agraria Comunitaria) que se propone para Europa no tiene en cuenta el respeto ambiental, ni las pequeñas explotaciones, sino que pretende favorecer a los más poderosos. También tenemos el problema de las sustancias químicas peligrosas o el de los océanos. La pregunta que surge de inmediato es: ¿Está la UE al servicio de la gente o de las multinacionales?

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Un Bosque Urbano para Málaga, un gran pulmón verde para todos

Durante décadas existió en el corazón de la ciudad de Málaga una planta de almacenamiento de hidrocarburos de la empresa Repsol. Este complejo industrial, compuesto por diez grandes bidones, suponía un peligro para los miles de vecinos que vivían a su alrededor. La ciudadanía se movilizó de forma reiterada pidiendo su desmantelamiento y al mismo tiempo exigiendo que el solar se dedicara a un gran parque. La demanda vecinal fue escuchada y en el Plan General de Ordenación Urbana de 1983 se definió que la pastilla fuera destinada en su totalidad a zona verde. El uso industrial de la parcela sigue influyendo hoy en día sobre su futuro ya que se encuentra contaminada por hidrocarburos, lo cual obliga a su descontaminación antes de realizar cualquier actuación sobre ella.

Antigua foto de los terrenos de Repsol en MálagaEse PGOU de 1983 argumentaba la necesidad de la construcción de un gran pulmón verde en la zona por las altas densidades de población y por el importante déficit de zonas verde en estos barrios. El proyecto europeo CATMED establece 120 habitantes por hectárea como el nivel deseable en cuanto a densidad de población. Sin embargo, los distritos de Carretera de Cádiz y Cruz de Humilladero soportan densidades de más de 480 habitantes por hectárea (un valor cuatro veces superior). Cabe recordar que el proyecto CATMED —en el que participa el Ayuntamiento de Málaga— fue creado para desarrollar modelos urbanos sostenibles en el ámbito mediterráneo europeo, basados en la ciudad clásica mediterránea, compacta y compleja, donde la escala peatonal marca la proximidad a los servicios públicos.

Esta masificación se ve agravada por la escasez de parques y jardines. Nuestra ciudad se encuentra lejos de cumplir las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud en materia de espacios verdes. En efecto, para asegurar la calidad de vida y ambiental, este organismo internacional considera imprescindible que cualquier ciudad disponga de una ratio de entre 15 y 20 metros cuadrados de zonas verdes por habitante. Con todo, establece un valor mínimo aceptable y de transición de diez. Según los datos del Ayuntamiento de Málaga (OMAU), la ciudad tiene de media 7,67 m2 de zonas verdes por habitante, lo cual es ya preocupante por sí mismo, pero es aún más grave que haya zonas que apenas alcanzan los 2 m2.

Infografía del Bosque Urbano de Málaga (pincha en la imagen para ampliar).

Infografía del Bosque Urbano de Málaga (pincha en la imagen para ampliar).

Atendiendo al paisaje urbano antes descrito, lo esperado de las administraciones públicas competentes es que intenten corregir las graves consecuencias del fuerte desarrollismo de los años 60 y 70. Sin embargo, lejos de introducir criterios de sostenibilidad urbana, los nuevos PGOU siguen incurriendo en el mismo modelo especulativo. Y ante la oportunidad que el desmantelamiento de las actuales zonas industriales supone para aportar a la ciudadanía espacios públicos de calidad, se sigue apostando por más edificios.

La propuesta contemplada para los antiguos terrenos de Repsol, es la construcción de cuatro rascacielos de hasta 33 plantas, 400 viviendas y centro comercial. A lo que hay que añadir más de 5000 viviendas que se han proyectado en los alrededores una vez desaparezcan polígonos industriales como el de San Rafael o El Duende. Especialmente grave nos parece la ampliación del Bulevar Adolfo Suárez en una “autovía” de 6 carriles, que cruza los barrios más poblados de Málaga. Ese bulevar tiene la función de absorber el tráfico generado por el nuevo desarrollo y que, sin embargo, no tiene garantizada su conexión con la ronda por su complicación técnica, lo que dificultaría aún más el tráfico en una zona habitualmente colapsada.

Ante este escenario la ciudadanía malagueña, los colectivos vecinales y sociales, reclaman su derecho a opinar y a decidir el modelo de ciudad en el que van a vivir. Nos organizamos para plantear una alternativa que genere un equipamiento público, verde y de calidad, un gran pulmón para Málaga.

En enero del 2016 nace la Plataforma Ciudadana Bosque Urbano Málaga, que reclama un gran espacio arbolado en los 177.000 m2 que ocuparon los bidones de hidrocarburos. La propuesta del colectivo ciudadano supone, además, una apuesta por mejorar la calidad de vida y la salud de la vecindad. Son muchos los estudios científicos que demuestran los beneficios directos e indirectos que tiene para la salud vivir cerca de espacios verdes. Se ha demostrado la capacidad que tiene el verde urbano de reducir el estrés y cómo, un mayor contacto con éste, reduce la probabilidad de sufrir problemas y enfermedades de salud mental, como la depresión. Así mismo, ya hay estudios que demuestran que disfrutar de “baños de naturaleza“, como pasear por amplias zonas arboladas, aumenta la esperanza de vida, mejora el desarrollo cognitivo, y disminuyen los casos de cáncer y las enfermedades respiratorias por poner solo algunos ejemplos.

La creación de un gran pulmón verde en nuestra ciudad, junto con cerrar la industria cementera, ayudaría a mitigar los efectos del cambio climático. También ayudaría a reducir el efecto de “isla de calor” que en el verano de Málaga es muy molesto (especialmente cuando coincide con el viento “terral“). Se ha demostrado que la temperatura entre las zonas urbanas y su entorno más natural puede variar hasta en 12ºC.

Pedro Fco. Sanchez Bueno
Portavoz de BUM, @BosqueUrbanoMA

¡Actualización! Con el voto en contra de PP y Cs, el pleno aprueba por sorpresa el bosque urbano. Todo se debió a la ausencia de dos concejales de Cs. Por otra parte, por culpa del PSOE no se aprobó la solicitud de parque marítimo-terrestre en Arraijanal.

Información adicional:

  1. Málaga, una ciudad insostenible entre su cementera y sus arboricidios.
  2. Nuevo informe sobre la contaminación en Andalucía: Endesa es la peor empresa.
  3. Las mentiras del Ayuntamiento de Málaga para destruir Arraijanal.
  4. El reciclaje no funciona en España: Greenpeace saca un informe demoledor para Ecoembes (una secuela de Málaga no sabe reciclar).
  5. La ciencia muestra que la naturaleza beneficia nuestra salud.
  6. ¿Sabías que los BOSQUES curan? — 4 reportajes cortos que no puedes perderte.
  7. Cementeras: Quemar residuos y contaminar el aire… ¡Aspire! ¡Expire!
  8. Plataforma BUM (Bosque Urbano Málaga) y su Facebook.

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El reciclaje no funciona en España: Greenpeace saca un informe demoledor para Ecoembes

Informe PDF de Greenpeace Maldito Plástico en el que demuestra que Ecoembes miente y no recicla tanto como dice.En su informe Maldito Plástico, Greenpeace demuestra que Ecoembes miente: España apenas recupera el 25% de los envases plásticos, lo cual es mucho menos de lo que dice Ecoembes (77%).

Después de ver tantísimos envases tirados en cualquier sitio (calles, papeleras, ríos, mares…) es fácil deducir que Ecoembes miente. A esta empresa le interesa que todos pensemos que su trabajo es excelente. Ecoembes es un gigante poderoso que paga estudios y cátedras universitarias, y que tiene periodistas aduladores, como José Luis Gallego (@ecogallego), quienes nunca dicen nada en contra del sistema de reciclaje actual, aunque sea desastroso. No solo tienen periodistas afines sino medios completos:

  • Efeverde (de la agencia Efe): Esta es una buena web de noticias ambientales, pero nunca dirá nada contra Ecoembes porque tienen acuerdos entre ambos (por ejemplo, para formar a periodistas supuestamente ambientales).
  • La Vanguardia: Este medio tiene su propia sección para cantar las alabanzas del reciclaje en España y de Ecoembes.
  • El Asombrario: Tiene una sección llamada El Asombrario Recicla (pero no El Asombrario Reduce o Reutiliza), y todas las noticias son fantásticas respecto al reciclaje.
  • La Sexta: Los titulares de los artículos de su tag Ecoembes dejan claro su optimismo en el reciclaje y que son un altavoz de Ecoembes.
  • Onda Cero: Este medio reserva un espacio personal para José Luis Gallego y sus reportajes también son siempre optimistas con el reciclaje de Ecoembes.
  • El periódico: Otro medio altavoz de las noticias de Ecoembes.

Si uno lee los artículos sobre reciclaje de los medios anteriores, parece que hablan de un país distinto al que se refiere el informe de Greenpeace. Es fácil deducir en qué lado puede estar la verdad. Ecoembes pretende engañar a la gente para justificar su trabajo y seguir ganando dinero. Pero no engañan a todo el mundo. Sabemos que Ecoembes es una empresa privada que cobra de las empresas envasadoras sin importar si los envases se reciclan, si van al mar, al vertedero… o se queman en uno de los muchos incendios misteriosos. Además, los ayuntamientos tienen que pagar parte de los costes: según Greenpeace, “los ayuntamientos (los y las ciudadanas) están soportando, desde sus presupuestos, un elevado sobrecoste” y no hay ningún control sobre cuántos envases se venden y por los cuales deberían pagar las empresas. Todo apunta a que Ecoembes está al servicio de las empresas envasadoras para ahorrarles costes, a costa del medioambiente.

El informe de Greenpeace concluye que el sistema actual funciona muy mal pero resulta muy beneficioso tanto para las empresas envasadoras, como para Ecoembes y Ecovidrio, que tienen el negocio perfecto para ganar dinero, sin importarles demasiado ni el reciclaje ni la contaminación. Para el negocio de estas empresas lo importante es que se produzcan muchos envases. Luego, es suficiente con reciclar algunos para quedar bien, o buscar a voluntarios para que limpien gratis un trocito de campo. ¿Qué hacen esas empresas para reducir los envases de usar y tirar? ¿Y para evitar los incendios en plantas de reciclaje?

Greenpeace pone nombre a las empresas más contaminantes. Por orden, algunas de las más contaminantes son Coca-Cola, PepsiCola, Nestlé, Danone, Mondelez International, Procter&Gamble y Unilever. Ahora vas y compras algo de estas marcas.

En el informe mencionado destacan los problemas que se generan, como por ejemplo la contaminación de los peces del mar por plástico (y otros tóxicos). Cuando comemos pescado, estamos comiendo plástico y mercurio.

Por otra parte, en España se incineran más de 2.5 millones de toneladas de residuos municipales en las diez incineradoras de basura que aún siguen en funcionamiento. Ahí se incluyen, al menos 172.000 toneladas de envases plásticos. Cataluña es la única comunidad que tiene más de una incineradora (tiene cuatro). Además, hay que contabilizar también otras industrias que incineran basuras, tales como las cementeras. El problema de la incineración es doble: emite humos muy tóxicos (que generan cáncer al ser respirados), e impide el correcto tratamiento de los residuos (su recuperación, reutilización o reciclaje).

Según Greenpeace, “la Unión Europea (…) estaría exportando el 40% de los residuos plásticos recogidos para su reciclaje“. Dado que China prohibió recientemente importar residuos, los plásticos españoles están acabando en, por ejemplo, vertederos de Malasia. España está entre los diez países que más “plástico” llevan a Malasia. O sea, los españoles separan el plástico para reciclar pero algunos de esos envases acaban tirados en países pobres. Al bajo nivel de reciclaje en España y a los problemas del reciclaje, hay que sumar la contaminación del transporte de tantas toneladas de plásticos.

Greenpeace deja claro en su informe tres hechos: a) reciclar no es suficiente; b) hay que reducir el consumo de envases de usar y tirar; y c) el sistema de reciclaje en España no funciona bien. Además, proponen una lista con cerca de cincuenta sugerencias muy interesantes, dirigidas específicamente a supermercados, gobiernos y ciudadanos.

Sin embargo, Greenpeace entra en una pequeña contradicción: propone un SDDR para todo tipo de envases porque mejora las tasas de reciclaje, pero a la vez afirma que “reciclar no es suficiente”. Si reciclar no es suficiente, disminuir los materiales que deban ser reciclados debe estar por delante de aumentar el reciclaje. Para ello, un objetivo más sensato es un SDDR para envases reutilizables. Por nuestra parte, hacemos esta propuesta para atajar el problema:

  1. Que la gente tome conciencia y evitemos comprar cosas en plástico de usar y tirar: El plástico debe reservarse para productos de larga duración y, por supuesto, reciclables al final de su vida útil, pero no para productos que están en nuestras manos apenas unos minutos, como un envase de yogur o una lata de bebida o comida.
  2. Que los gobiernos legislen pensando en el medioambiente y no en las empresas: Los envases de vidrio deberían ser por ley reutilizados (con SDDR) y los envases de usar y tirar deben ser criminalizados con un fuerte impuesto ambiental. Los plásticos están matando a muchos animales y el plástico llega hasta el ser humano sin que sepamos todas sus consecuencias y sin que nadie esté pagando ni siquiera por las consecuencias ya conocidas. Pueden leerse aquí otros detalles de esta propuesta.¿Cuánto tarda el plástico en descomponerse? Botellas, mecheros, cubiertos, vasos, bolsas...

Por supuesto, puede haber muchos niveles de conciencia ecológica. En este tema, podemos establecer cinco niveles, de tal forma que un comportamiento ecológico sería solo el primer nivel o, como mucho, el segundo. A partir del tercer nivel, el comportamiento no es ecológico, aunque haya cosas peores. Veamos estos cinco niveles de conciencia ambiental respecto a los envases:

  • Nivel 1: No comprar envases de un solo uso, salvo excepciones y nunca en compras habituales (alimentos, bebidas…). Para evitar algunos envases hay que usar la imaginación. Por ejemplo, haciendo jabón casero podemos evitar comprar champú y detergentes.
  • Nivel 2: Comprar pocos envases de un solo uso y depositarlos en el contenedor adecuado para que se reciclen (si hay suerte). Pero atención, no debemos comprar nada en tetrabrik (envase que no se pueden reciclar o es muy costoso, aunque nos quieran engañar diciéndonos lo contrario).
  • Nivel 3: Comprar sin mirar el tipo de envase, pero luego depositar cada uno en su contenedor para intentar que se reciclen. Ten en cuenta que muchos de tus envases no serán reciclados.
  • Nivel 4: Comprar sin fijarse en el tipo de envase y no reciclar nada, pero tirarlos a la basura, junto con lo orgánico. Todo acaba en un vertedero y dificulta hasta la generación de compost.
  • Nivel 5: Comprar sin atender al tipo de envase y tirar todo a donde mejor nos pille (al suelo, en el campo, en la playa…). Este nivel está demasiado extendido por la escasa atención a la educación ambiental, como se muestra en el vídeo de Greenpeace que ponemos más abajo.

¿En qué nivel estás? ¿Te costaría mucho mejorar ese nivel? ¿Te parecen suficientes las medidas de la UE?

Que el plástico es un problema grave es algo ya bien conocido. Sin embargo, se siguen vendiendo cosas en plástico de usar y tirar. Ecoembes nos miente porque quiere que sigamos comprando, y así lo corrobora también el experto Alberto Vizcaíno, quién recientemente se preguntaba que, si los ciudadanos pagamos por todos los envases que compramos y solo se recupera el 25%, ¿quién está cometiendo fraude? (léase también este estupendo artículo suyo).

Estamos ante un problema global. Tal vez por ello, pensamos que no importa comprar unos yogures plastificados o una bebida en tetrabrik, pero sí importa. No tenemos que aspirar a reciclar más, sino a comprar menos productos envasados en plástico o en lata. No es algo utópico: en Londres ya hay barrios sin plástico y en ese país ya hay 20 pueblos con la certificación “Plastic free”, SIN PLÁSTICO.

Mira este vídeo resumen:

NOTA 1: Agradecemos a Greenpeace su magnífico informe y el haber referenciado nuestro artículo sobre los incendios en plantas de reciclaje.

Más información:

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