Trasvase Tajo-Segura: así se crean sequías artificiales para adjudicar obras de emergencia

El trasvase gasta también energía, pues hay que salvar muchos desniveles.Este artículo se podría haber titulado “Guía práctica para fabricar tu propia sequía (y lucrarte con ello)”. Las declaraciones de “alerta” por falta de agua no responden a la realidad climática, pero se inventan que hay sequías para justificar infraestructuras urgentes que hacen mucho daño ambiental.

Podemos leerlo en todos los medios, particularmente en los del sudeste peninsular: año tras año, la “pertinaz sequía” amenaza con grandes calamidades en el campo y con un hipotético –raras veces real– riesgo de desabastecimiento de las principales urbes mediterráneas. Año tras año, el Gobierno aprueba nuevos Reales Decretos de Sequía e importantes obras de emergencia para hacer frente a la situación. Podría parecer que la Naturaleza está siendo poco agradecida con esta inmensa región ocupada por las cuencas del Júcar y del Segura, pero, ¿y si toda esta situación no fuera sino una impostura fabricada con pleno conocimiento de causa por parte de las autoridades?

Gráfico de precipitaciones medias en la cabecera del Segura-Mundo

Pincha en la imagen para ver el gráfico de precipitaciones medias en la cabecera del Segura-Mundo

Seguro que más de uno y más de dos habrán pensado, al leer estas líneas, en el famoso mito de las “avionetas antilluvia” o “estelas químicas”. Pero nada más lejos de mi intención: en realidad, la pluviometría ha sido más bien favorable durante este periodo de pretendida “sequía”. De hecho, en la cabecera del río Segura –donde se encuentran los grandes embalses de la cuenca– las lluvias han sido superiores a la media en tres de los cuatro años hidrológicos afectados hasta el momento por el último Real Decreto de Sequía. Entonces, ¿qué ha ocurrido?

La respuesta está en aquellos que tienen el control sobre “el grifo”, sobre las compuertas de los embalses. Así, podemos comprobar que, por ejemplo, las aportaciones (caudales) medias anuales de los últimos 20 años en la cabecera del Tajo –origen del Trasvase Tajo-Segura– han sido de 720 hm³ anuales. A eso, tenemos que quitar 70 hm³ de evaporación media y el llamado desembalse de referencia para usos propios del Tajo de 365 hm³ anuales. El desembalse de referencia es la cantidad de agua mínima que se queda en el Tajo (el caudal mínimo en Aranjuez, que es bajísimo, más las demandas hasta la confluencia con el Jarama). Quedan entonces “trasvasables” unos 285 hm³ anuales, volumen que con las reglas de explotación del infausto Memorándum del Tajo significa encontrarse prácticamente todo el tiempo en el Nivel 3 de explotación. Ese nivel significa que el Tajo está muy por debajo de su media histórica y extremadamente cerca –entre 200 y 300 hm³, según el mes del año– del Nivel 4, a partir del cual se deja de trasvasar.

La cuenca del Segura abusa del agua porque sabe que cuenta también con el agua que se trasvasa del Tajo, con gran costo económico y ambiental.

La cuenca del Segura abusa del agua porque cuenta también con el agua que se trasvasa del Tajo, con gran costo económico y ambiental.

A partir de dicho Nivel 4, como en la cuenca del Segura se mantienen unas demandas exorbitantes de agua, la falta de agua del Tajo agrava aún más si cabe la sobreexplotación del propio río Segura, que obviamente no puede hacer frente él solo a los usos planeados para el agua de dos ríos.

Desde la creación en 2007 de la Plataforma en Defensa de las Fuentes de los ríos Segura y Mundo venimos denunciando una política de vaciado sistemático de embalses –muy particularmente los de la cabecera del Tajo– como un mecanismo para mantener un estado de alarma permanente que permite, no solo perpetuar un lamentable clientelismo y control social sobre la opinión pública levantina, sino muy especialmente ejecutar todo tipo de proyectos sin los preceptivos controles administrativos (anticorrupción, de evaluación ambiental, de seguridad jurídica ante expropiaciones…) y totalmente fuera de la planificación hidrológica ordinaria. Es decir, los trasvases dejan el Tajo tan mal que se aprueban obras de emergencia sin los controles necesarios, obras que se hacen principalmente en la cuenca del Segura.

El mecanismo legal utilizado para ello es el diseño de unas reglas de explotación de embalses que encuentren su punto de equilibrio sistemáticamente por debajo o solo muy ligeramente por encima de los umbrales de “alerta” definidos en el Plan Especial de Sequía, de forma que un alto porcentaje del tiempo pueda decretarse la situación de sequía (un 64% en el caso del sistema de explotación abastecido por el trasvase). Hecho esto, todas las obras hidráulicas tienen la consideración de “utilidad pública” –permitiendo entre otros la expropiación exprés de terrenos–, y el presidente de la Confederación Hidrográfica queda facultado para declararlas también “de emergencia” –lo que en virtud del Art. 120 de la Ley de Contratos del Sector Público permite contratar los trabajos a dedo y ejecutar la obra sin la pertinente evaluación ambiental–. En este contexto no son de extrañar escándalos como el Caso Acuamed o el de la desaladora de Escombreras, entre otros muchos que salpican la demarcación.

A lo largo del último ciclo de “sequía” en el Segura, iniciado en 2015 y prorrogado al menos hasta 2019, se han ejecutado “obras de emergencia” por valor de al menos 59 millones de euros, muchas de ellas contraviniendo lo determinado en el Plan Hidrológico que había sido aprobado apenas unos meses antes. Buena parte de esa inversión la constituyen los denominados “pozos de sequía”, con los que se procede a sobreexplotar los acuíferos de la cabecera del río, primero “coyunturalmente” y luego crónicamente, secando manantiales y detrayendo a largo plazo el mismísimo caudal ecológico con el que luego se riega en las tres vegas tradicionales: todo un ejercicio de expolio por parte de los beneficiarios del trasvase contra los usuarios históricos de estas aguas.

Lo que todo esto revela es que los daños del Trasvase Tajo-Segura trascienden con mucho el ámbito meramente local de la cabecera del río más largo de la península. Entorno al mismo han surgido grandes poderes económicos que nos meten la mano en el bolsillo a todos los contribuyentes de este país; que no tienen el menor pudor en robar agua (mediante pozos de sequía y otros mecanismos) a sus propios vecinos (usuarios tradicionales), para luego engañarles diciendo que la culpa es de otras regiones “insolidarias”. Además, a esos poderes no les importa la sostenibilidad a largo plazo del negocio agrícola –pues el capital tiene libertad de circulación–, dejando tras de sí territorios enteros comprometidos por varios siglos (como el acuífero Ascoy-Sopalmo, del cual se extrae unas 30 veces más agua de la que entra).

Reducir esta cuestión a una “guerra entre territorios”, sin ver que el conflicto es en realidad entre grandes agronegocios y el regadío tradicional, nos da una clara muestra de la mezquindad con la que la clase política trata el asunto.

El río Tajo y el Segura son cuencas hermanas que sufren de una misma enfermedad: el ansia de beneficio de una minoría que acaba secuestrando a toda la sociedad. Solo uniendo a los colectivos de ambas cuencas podrá ponerse fin a esta locura.

Stefan Nolte
Técnico de la Plataforma en Defensa de las Fuentes de los ríos Segura y Mundo
En Twitter @Defensa_Fuentes

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2 respuestas a Trasvase Tajo-Segura: así se crean sequías artificiales para adjudicar obras de emergencia

  1. stefannolte dijo:

    La casualidad ha querido que, pocos días despues de publicar este artículo, la policía judicial haya registrado la sede de la Confederación Hidrográfica del Segura.
    https://www.laopiniondemurcia.es/comunidad/2018/11/07/policia-judicial-registra-sede-confederacion/969978.html

    El caso está bajo secreto de sumario, pero al parecer está relacionado con contrataciones irregulares. Veremos qué novedades van surgiendo.

  2. Pepe Galindo dijo:

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