Una Visión más de la Nueva Conciencia: Del Amor a la Felicidad

Este principio de siglo debería ser conocido por su cambio de conciencia. Los trágicos atentados del  11-S (2001) hicieron surgir algunas esperanzas en conseguir un cambio de paradigma político, económico, social, y, en definitiva, humano. Sin embargo, parece no haber generado más que esas esperanzas, y más violencia de estado. Pero seamos optimistas. Puede que esas esperanzas, sean ESPERANZAS (con mayúsculas), y distintos grupos están trabajando desde la humildad, para conseguir una nueva conciencia local, que lleve al cambio global.

Esta nueva conciencia (que otros llaman nueva era) no es algo fijo y simple, sino más bien una maraña de ideologías —difusas a veces— que se entremezclan entre sí, y que no son nuevas en su mayoría. Navegando por estos mares encontramos temas de filosofías y religiones orientales (budismo, hinduismo, tantra, yoga…), cristianismo, filosofías grecolatinas (epicureísmo, estoicismo, cinismo…), además de otros temas paranormales o esotéricos (contactos con ovnis, con los guías espirituales, ángeles, el calendario maya y el 2012, los atlantes, niños indigo, la resonancia de Schumann, ondas alpha, la era de acuario, la ley de la atracción, la de la sincronicidad… y un larguísimo etcétera).

Aquí no pretendemos aclarar esos conceptos de la nueva conciencia, sino dar una visión más sobre lo que debería y podría ser esta nueva conciencia y, al menos, intentar que las ESPERANZAS a las que antes aludíamos crezcan y puedan hacerse una realidad global.

Esta visión de la nueva conciencia puede dividirse en algunos aspectos muy conectados entre sí, y todos referidos a la persona individual, pues como decía Krishnamurti, «el individuo es el mundo (…) y sin transformación del individuo no puede haber ninguna transformación radical del mundo»:

  1. Ética Básica: Debe incluir la no violencia (aunque no se llegue a la ahimsa hindú), no mentir, no robar, y el desapego material que lleve a la generosidad. Como los cínicos de la Grecia antigua, no se trata de rechazar sistemáticamente los bienes materiales, sino de mantener una cierta indiferencia, que evite la avaricia y que nos haga aceptar las pérdidas cuando lleguen (todo llega). Se trata de ese desapego cristiano, o del Bhagavad Gita (obra cumbre de la espiritualidad hindú del siglo V a.C.). Los pecados capitales también sobran, pero como todo lo que nos hace sufrir, pueden verse como semillas de algo mejor.
  2. Austeridad: Consumir más de lo necesario debe estar fuera de cualquier nueva conciencia, la cual debe ser, por esencia, sostenible. Esta austeridad se llevará poco a poco (cada uno a su ritmo) a todos los aspectos de la vida, incluyendo la alimentación. El reto es, como decía el filósofo estoico y emperador romano Marco Aurelio, renunciar hasta a la propia idea de renuncia (y por extensión, a uno mismo, aceptando la vida que ha de vivirse).
  3. Espiritualidad: Aunque pueda, en un primer momento, parecer que no es imprescindible, al menos sí que es de gran ayuda. Puede ser un motor que nos mueva más deprisa a esta nueva conciencia. Cualquier espiritualidad es posible, siempre y cuando sea sincera y sentida, sin dogmatismos impuestos desde fuera.
    • Por ejemplo, el sentimiento tántrico de que todo es sagrado, o el de que todos somos Uno (puede que seamos Dios, como sostienen las Upanishads del siglo VII-VI a.C.), o el mismo sentimiento cristiano de amor universal, hace aflorar el necesario sentimiento de respeto del siguiente punto.
  4. Respeto General, a lo Viviente, y TAMBIÉN a lo Material: Todo tiene su esencia y todo procede de la naturaleza.
  5. Sosiego o Paz Interior: Es la ataraxia de los antiguos griegos, algo básico en un auténtico yogui, místico, o sabio. Esta tranquilidad se consigue de muchas maneras: Los religiosos dirán que rezando, o meditando, pero también basta con disfrutar con algo (lo ideal es disfrutar con todo). Cuando uno hace algo disfrutando cada instante, sobreviene esa paz interior y alegría que es contagiosa (ser feliz es fácil). La meditación oriental puede resultar muy útil, y aunque hay miles de técnicas, lo más simple es sencillamente sentarse y observar nuestra tranquila respiración con su movimiento abdominal. Observarnos es una clave de la filosofía oriental, pero de la cultura griega procede el “Conócete a ti mismo”, atribuido a Sócrates y que dicen que estaba inscrito en la puerta del templo de Apolo en Delfos. La importancia de esta introspección se debe a que nos invita a explorar nuestra realidad interior, donde se encuentra todo lo que necesitamos para poner fin a nuestro sufrimiento.
  6. Búsqueda: Consiste en buscar la propia senda para simplemente «ser». Este es, quizás, el punto más importante y permite saltarse cualquier punto de los anteriores, pero haciéndolo con conciencia, y no movido por los hilos de la sociedad o de la comodidad. Esta búsqueda es algo más que la búsqueda del ecologismo y acaba cuando uno encuentre lo que busca, y entonces, se intuye una felicidad que nadie ni nada te puede arrebatar. Si no es la felicidad suprema, al menos debe ser la mayor que se puede conseguir en este mundo.
  7. Amor: Por todo lo anterior este punto sobra, pero a la vez, no podía faltar, para sustituir a todo lo anterior. Se empieza amando a los más cercanos, puede que sólo a una persona, pero el camino que parece más sensato es llegar a amar a todos, y a todo. En otra entrada de este blog, puedes leer unas citas sobre el amor que apoyan esta conciencia.

Todo esto está dominado además por dos reglas simples que surgen del respeto y del compromiso: 1) No debe haber radicalismos, ni imposiciones, pero tampoco puede faltar ningún punto de los anteriores, y 2) Sin tibiezas: Tampoco hay que contentarse con «ser superficial» para calmar la conciencia. La decisión de seguir esta senda, o (no tan nueva) conciencia, es decisiva y, por supuesto, notaremos cambios en nosotros y los demás notarán esos cambios, que pueden ser graduales, por supuesto. La senda puede seguirse desde la soledad, o buscar un grupo en el que unir esfuerzos.

NOTA 1: La inmensa mayoría de las personas notamos que seguir estas pautas al 100% no es fácil, pero… ¿No sería fantástico que mucha gente se propusiera seguir esta senda con ataraxia, sin estrés? El mero propósito es un buen avance.

NOTA 2: Se admiten todo tipo de críticas (denuncias), hacia cualquier idea, o hecho. Lo que no se admite es la falta de autocrítica.

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Acerca de Pepe Galindo

Estamos en el mundo para aprender y ayudar y, si es posible, disfrutar. Es autor del libro "Salvemos Nuestro Planeta" (del que hay un resumen en www.resumelibros.tk).
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8 respuestas a Una Visión más de la Nueva Conciencia: Del Amor a la Felicidad

  1. Pepe Galindo dijo:

    LO QUE VALE
    Cada barra de pan.
    Cada vaso de agua.
    Cada cosa bien útil.
    Cada bien algo inútil.

    Consume recursos.
    Consume entrañas.
    Consume sabores.
    Consume valores.

    No vale el suicidio.
    No vale la huida.
    No vale el llorar.
    No vale despilfarrar.

    Vale el querer vivir.
    Vale el querer sufrir.
    Vale el desapego.
    Vale lavar el ego.

    Vale la austeridad.
    Vale hasta quejarse.
    Vale más disfrutar.
    Y vale más, amar.

  2. Moisés dijo:

    Muy bueno el artículo. Enhorabuena.
    Ahora bien, con respecto a los “Upanishads”, y a las nuevas tendencias que van por ahí predicando que todos somos Dios o que todo es Dios… pues qué decir de semejante DISPARATE. Además no me extraña nada de esa gente, porque no dan al mundo nada últil, más que brincos y cantos como poseídos sin hacer NADA para el progreso de la humanidad, mirando solo por ellos mismos. El Ego del ser humano es tan sutil e inteligente, que puede engañarse a sí mismo, y a los demás, creyendo que actúa bien, cuando en ralidad no lo hace. Y lo que hace sobrevivir no es ni más ni menos que el mismo Ego. Ni somos Dios ni nada por el estilo. Como ni el dedo es la persona, ni el cuadro el pintor, por mucho que éste plasme maravillosamente su imagen en un lienzo en forma de autoretrato. El cuadro no dejará de ser su obra, y él su creador. Dios nos llama “hijos”, porque somos su OBRA, tal y como un escultor puede llamar cariñosamente a su escultura “hija” o “hijo”, o un inventor que construye una bella y maravillosa máquina la pueda llamar usando tal nombre. A las personas que crean en la nuevas culturas, desde aquí les diré que ejerzan un poquito más de humildad y no se dejen llevar por las mistificaciones. Pero sé que no es fácil, sobre todo cuando te han vendido el tema de “ser Dios mola”. Una vez, hace un tiempo, “seres de Luz”, (o “seres que alcanzaron la Iluminación”, que diría un budista), o “ángeles” (que diría un cristiano) ya canalizaron (como diría un Nuevaerista) una información que ha sido BASTANTE ignorada, perseguida, y anatematizada por casi todo el mundo. Resulta que a esa enseñanza de origen espiritual ( y venida desde otro lado) y proclamada por esos ángeles como “misión” en la Tierra, iba a venir la ciencia a ratificarla y sancionarla unos 150 años más tarde; curiosidades de la vida… Los “seres de Luz”, “humanos ascendidos”, “espíritus puros” “ángeles”… o como se quiera llamarlos, nos revelaron cosas muy esclarecedoras, instructivas, consoladoras y esperanzadoras pero también, no obstante, muy MORALIZADORAS y críticas, poniéndonos en nuestro sitio, y alentándonos al mejoramiento personal y al servicio al prójimo. Esto último no mola a mucha gente, entre las cuales se cuentan muchas personas que se autodenominan tremendamente “espirituales”, personas que lo único que le conviene de la espiritualidad es su propio Ego, si no, también sacar tajada. Respuestas como estas se dieron a las siguientes preguntas:
    -¿En qué se conoce que la causa primera es una inteligencia Suprema y muy superior a todas las demás inteligencias?
    “Tenéis un refrán que dice: “Por la obra se conoce a su artífice”. Pues bien, examinad la obra, y buscad el artífice. El orgullo es el que engendra incredulidad. El hombre orgulloso no admite nada superior a sí mismo, y por eso se llama “espíritu fuerte”. ¡Pobre ser, a quien un soplo de Dios anonadaría!
    -¿Puede el hombre comprender la naturaleza íntima de Dios?
    “No, no puede, y éste es uno de los sentidos que le falta aún.”
    -¿Le será dado al hombre algún día comprender el misterio de la Divinidad?
    “Cuando su espíritu no esté ya ofuscado por la materia y cuando por medio de la perfección se haya aproximado a ella, la verá y la comprenderá” (yo veo a la humanidad MUY lejos de esto)
    -Ya que no podemos comprender la naturaleza íntima de Dios, ¿podremos tener idea de algunas de sus perfecciones?
    “De algunas sí, y el hombre las comprende mejor a medida que se sobrepone a la materia, porque las entrevé con el pensamiento.”
    -¿Dios es un ser distinto, o bien, y según la opinión de algunos, es el resultante de todas las fuerzas e inteligencias del universo reunidas? (o la pretendida “Unidad” que dicen que es Dios)
    “Si así fuese, Dios no existiría, porque sería efecto y no causa, y no puede ser ambos a la vez. Dios existe, no podéis dudarlo, y esto es lo esencial. Creedme, no paséis más allá; no os extraviéis en un laberinto del que no podríais salir. Esto no os haría mejores, sino quizá un poco más orgullosos, porque creeríais saber mucho sin saber nada en realidad. Dejad, pues, a un lado todos esos sistemas, porque tenéis cosas que más directamente os incumben, empezando por vosotros mismos. Estudiad vuestras propias imperfecciones, a fin de emanciparos de ellas, y más últil os será que penetrar lo impenetrable.”
    -¿Qué ha de pensarse de la opinión según la cual todos los cuerpos de la naturaleza, todos lo seres y todos los mundos del universo son parte de la Divinidad, constituyendo en conjunto la misma Divinidad? O de otro modo, ¿qué ha de pensarse de la doctrina panteísta?
    “Como el hombre no puede hacerse Dios, quiere ser, por lo menos, una parte de Dios.”
    -Los que profesan esta doctrina pretenden encontrar en ella la demostración de algunos de los atributos de Dios. Al ser infinitos los mundos, Dios es por la misma razón infinito; el vacío y la nada no existen en ninguna parte. Dios está en todas partes, porque todo es parte integrante de Dios; de esta forma da una razón de ser inteligente a todos los fenómenos de la naturaleza. ¿Qué puede oponerse a este razonamiento?
    “La razón; reflexionad detenidamente, y no os será difícil reconocer el absurdo.”
    -¿No puede el hombre, merced a la investigaciones científicas, penetrar algunos secretos de la naturaleza?
    “La ciencia le ha sido dada para su progreso en todos los aspectos, pero no puede traspasar los límites fijados por Dios.”
    -¿Qué es Dios?
    “Dios es la inteligencia suprema, causa primera de todas las cosas.”

    … y así un montón de preguntas más, más de mil.
    Estamos en una etapa de cambios para la humanidad, no cabe duda. Pero también sospecho que es una etapa de confusión brutal, situación de la que se aprovechan tanto encarnados como desencarnados para llevarnos a la confusión total, cuando no a la autoadoración, porque no nos engañemos: creer ser Dios es muy tentador., y además se acaba con la supremacía de tal Ser de un plumazo. Una de las razones que han llevado a muchos “iluminados” a creer que en realidad somos Dios, es la de estudar -y verificar- los atributos y características y poderes del espíritu, quizá en desdoblamientos, viajes astrales, etc, y de que se hayan percatado de que podemos llegar a ser “co-creadores” sin tan siquiera darnos cuenta. Cosa, sin embargo, MUY distante de que seamos realmente el diseñador, y conceptor, y ejecutor de, ni más ni menos, el Cosmos, con todas sus leyes y misterios si resolver. Lo cual me lleva a creer que una barbaridad todas esas nuevas creencias de que seamos Dios y todo lo que ello conlleva.
    Toda doctrina que carcoma la humildad que dignifica al ser humano y que exalte su orgullo y su vanidad es perniciosa y por tanto NO APTA para el desarrollo espiritual, que por cierto, ES lo primordial, pues si no logramos entender realmente lo que somos (seres espirituales encarnados en aprendizaje, y con ley de karma al canto) no vamos nunca a dar ese salto que tanto anhelamos y que por ende anhela también la Tierra.

    Un saludo a todos.

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  4. Piedradeagua dijo:

    He leído este artículo, que me encanta, llegando a él por tu comentario en Liberación Ahora. Gracias, ya tengo otra nueva “vela” que ilumine un poco más mi oscuro camino.

    Ahora me queda leer los comentarios, disculpadme. Pero me ha parecido tan interesante que he intentado crear un enlace en Facebook y no me deja, pare ser que alguien considera que este artículo “incluye contenido bloqueado que anteriormente se ha denunciado como ofensivo o correo no deseado.” ¿quien?¿porqué y como? jajaja.
    En fin,… buscaremos la forma. ¿no?

    Gracias de nuevo Pepe, por el artículo y el primer comentario… Namasté.

  5. Moisés dijo:

    Por cierto, concuerdo en que lo más saludable sería una dieta vegetariana, u ovolactovegetariana. Pero eso de pasarnos todos al vegetarianismo, no creo que sea posible, porque a más de uno le daría una anemia de campeonato y nos veriamos afectados por enfermedades que son el resultado de carencias de nutrientes que -por ahora- solo asimilamos bien en la carne y el pescado. Yo mismo, en mi despertar espiritual, he llegado a sentir un asco instintivo hacia la carne y un tipo de “compasión” hacia el pescado que nunca antes había sentido. Ese instinto vegetariano va y viene, seguramente porque de ser así. Pero todo habrá de llagar gradualmente, como todo en la Naturaleza. Además, los vegetales también tienen su “contra” a la hora de asimilar ciertos nutrientes como ciertas vitaminas y minerales; los fitatos nos protegen de radicales libres y el cáncer, pero nos hacen la puñeta a la hora de absorber los nutrientes a los que se encuentran asociados. Por ejemplo, consumir demasiada fibra afecta negativamente a la absorción de calcio, etc…

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