¿Por qué los españoles pagan tanto por una gestión eléctrica desastrosa?

La política eléctrica en España requiere una reforma urgenteSe ha denunciado desde numerosos colectivos de todo tipo, pero la política energética en España sigue siendo desastrosa. Es la ley del más fuerte o del más corrupto. Y los más fuertes son las grandes compañías eléctricas. En tiempos del ex ministro Soria y del ex ministro Nadal la situación era peor, pero esto no se soluciona sin una ley integral. Respondamos brevemente a estas preguntas:

  1. ¿Por qué pagamos tanto en España?
  2. ¿Por qué contaminamos tanto en un país con tanto potencial renovable?
  3. ¿Cómo podemos ahorrar?
  4. ¿Qué debemos exigir a nuestros políticos?

1. ¿Por qué pagamos tanto en España?

El precio se debe a diversos factores, pero en España rige un sistema llamado “marginalista que, simplificando, funciona de la siguiente forma. La electricidad que se consume se produce primero con las centrales más baratas (las renovables) y con la energía nuclear (que aunque no es barata teniendo en cuenta todo, al no ser una energía fácil de apagar, hay que meterla en la red pase lo que pase). Tras esas centrales, se van metiendo paulatinamente las más caras hasta llegar a las de gas. Pues bien, cabría pensar que pagamos poco por las energías que son baratas, pero no. El sistema en España hace que paguemos toda la electricidad al precio de la central más cara, aunque esta produzca una mínima parte. Este sistema de España se ha comparado con comprar sardinas a precio de caviar, o con ir al supermercado y pagar todos los productos al precio del más caro.

Este aspecto explica las ingentes ganancias de las tres grandes eléctricas, las cuales se llevan el 90% del mercado y ganan 10.000 euros limpios por minuto. Es un misterio porqué la gente no se cambia en masa a empresas 100% renovables y que son, además, más baratas.

Otro aspecto clave son las centrales hidroeléctricas. Son obras ya amortizadas, que usan agua pública y cuya producción eléctrica es extremadamente barata, pero sin embargo, la pagamos muy cara (por lo dicho más arriba). Los beneficios van a empresas privadas. En España pagamos por la electricidad hidroeléctrica un 600% más de lo que cuesta. ¿Qué industria tiene tanto margen de beneficios?

El problema de las hidroeléctricas tiene una solución sencilla. Dado que son concesiones por un determinado número de años, la solución es tan simple como no renovar esas concesiones para las centrales que vayan caducando. Así, el control de esas centrales (y sus beneficios) pasarían a manos públicas, con lo que se podría garantizar una mejor gestión (sin especular como han hecho Iberdrola y Endesa) e incluso abaratar el recibo de la electricidad. Si el lector tuviera una central hidroeléctrica, pagaría menos por la electricidad. Pues bien, si recuperamos las hidroeléctricas, todos podremos pagar menos, o bien, dedicar esos recursos a fines sociales, como la pobreza energética, por ejemplo. Algunos dicen que las centrales no se gestionarán bien desde lo público, pero en España ya hay centrales hidráulicas publicas y funcionan mejor que antes. Es obvio que no se puede evitar que las empresas privadas miren su propio beneficio antes que el beneficio de la sociedad, pero en el sector público sí se puede evitar con controles adecuados. Obviamente, la electricidad no puede ser muy barata porque la gente despilfarraría un recurso tan valioso, pero tampoco tiene sentido que esos beneficios queden en manos privadas.

Otro aspecto esencial en el recibo de la luz es la parte fija del recibo, es decir, esa que no depende de nuestro consumo o, en otras palabras, esa que tenemos que pagar, aunque no gastemos nada. En España esa parte fija es muy alta y, por tanto, ahorrar electricidad no supone un ahorro económico significativo. Se debe abaratar mucho la parte fija aunque sea a costa de encarecer la parte variable. Esto hará que ahorrar electricidad sea más interesante y que la gente perciba que reducir el consumo supone ahorrar un buen dinero. No se debe usar el recibo de la luz para penalizar los pisos vacíos (que pagan a las eléctricas esta parte fija tan abultada aunque su consumo sea cero). No es una medida justa y se pueden usar otros mecanismos (el padrón y otros datos).

Hay aún más razones por las que pagamos tanto por la electricidad en España:

  • 18.000 millones de euros se han pagado a las eléctricas en concepto de “pagos por capacidad”, según Greenpeace. El carbón y el gas se llevan casi todos esos millones. Si no sabes lo que son los pagos por capacidad, Greenpeace te lo explica en un vídeo muy breve, que además explica porqué no son necesarios.
  • Por el concepto de interrumpibilidad pagamos unos 700 millones al año, que se llevan algunas empresas por la remota (casi nula) posibilidad cortarles la luz si hubiera exceso de demanda. En la práctica no se corta la luz por aumentar la demanda dado que España tiene exceso de centrales de carbón y gas. Esto se ha convertido en una subvención encubierta a las empresas, y algunas de ellas amenazan con cerrar y despedir a los trabajadores si se les cortan esos millones.
  • Jose M. Aznar y Rodrigo Rato (este último en prisión por la estafa de las “tarjetas black“) frenaron la subida de la luz cuando estaban en el gobierno con una idea tan absurda como aplazar el pago. Pidieron un préstamo a nombre de todos los españoles. Aún hoy seguimos pagando esa feliz idea. ¡Qué fácil es endeudarse cuando pagan los contribuyentes!
  • Los CTC (Costes de Transición a la Competencia) fueron utilizados por Aznar para regalar a las eléctricas 8.663 millones. Pero además, se pagaron 3.400 millones de más que no fueron reclamados por ningún gobierno, ni del PP ni del PSOE. En cuantía económica, esto supone el récord de corrupción en España. Aznar acabó trabajando para Endesa (por las puertas giratorias, no por sus grandes conocimientos en el sector eléctrico).
  • Otros gastos: ayudas al carbón, demandas internacionales por los recortes a las renovables, gastos en la gestión de residuos radiactivos, gastos sanitarios por la contaminación del carbón…

2. ¿Por qué contaminamos tanto en un país con tanto potencial renovable?

Aparte de lo ya dicho, en España no hay aún una buena ley que anime a la instalación de energía solar para autoconsumo. Afortunadamente, ya no está vigente el impuesto al sol de Rajoy, pero la electricidad que los paneles de autoconsumo doméstico vierten a la red sigue regalándose, lo cual no contribuye a que se instalen más paneles solares. La electricidad sobrante se debe pagar al precio de mercado a la hora en la que se vierte. Con los nuevos contadores eso es muy simple y haría que se instalara más energía solar por parte de gente corriente. Muchos países ya tienen sistemas similares, como el llamado balance neto.

Aún así, ciudadanos normales ya están instalando sus paneles solares, porque con unos pocos cientos de euros basta para ahorrar dinero y ser activistas por el clima. Instalar paneles solares en tu casa es una de las cinco simples acciones que están cambiando mucho el planeta. Además, no olvidemos la energía solar térmica (para agua caliente) que ahorra mucho y no tiene los problemas de la fotovoltaica (para electricidad).

Por otra parte, las centrales de carbón se deben cerrar con la mayor urgencia y las nucleares cuando caduquen sus permisos, sin extender su producción ni un minuto más. Si las nucleares no generaran basura radiactiva de millones de años y no tuvieran riesgos tan graves, serían muy baratas. Pero no es así. Si el antiguo Egipto hubiera usado energía nuclear, aún hoy su basura nuclear generaría costos y preocupaciones. Si se piensa en las siguientes generaciones, la energía nuclear es una auténtica barbaridad. Alargar la vida de una central nuclear 8 años, eleva el coste en residuos 769 millones de euros. ¿Es barato? ¿Es limpio?

También se debe incrementar de forma decidida en España la energía geotérmica, la aerotérmica y la eólica, pero prestando atención para evitar sus inconvenientes (daños a las aves, por ejemplo).

3. ¿Cómo podemos ahorrar?

Hay unas medidas básicas para ahorrar electricidad:

  1. Mucha gente tiene más potencia contratada de la que necesita y eso encarece mucho la parte fija de cada factura. El valor adecuado depende de cuánta electricidad consumas en tu hogar “a la vez”. O sea, si quieres poner el horno, la lavadora, el aire acondicionado y la secadora, todo a la vez, necesitarás contratar bastante potencia, pero casi todo el mundo puede organizarse para no necesitar poner todo eso a la vez. Para un hogar normal la potencia adecuada suele estar entre 3 y4 kW. Si en tu factura tienes más, deberías pensar si puedes bajar esa potencia. Las compañías eléctricas deberían informar de la potencia óptima para cada cliente, porque ellas lo saben.
  2. No te fíes de los comerciales de las grandes eléctricas. Ofrecen grandes descuentos, porque suelen esconder engaños: te dicen que te rebajan un buen porcentaje, pero esconden que ese porcentaje es solo de una parte mínima de la factura o solo por unos pocos meses, por ejemplo. Hay que estar atentos porque estos comerciales están poniendo puestos en la calle o en centros comerciales.
  3. El bono social es una tarifa especial para familias en apuros. Mucha gente no lo sabe y no lo pide. Otros reciben las ayudas sin merecerlas, como las familias numerosas de rentas altas. Las recientes mejoras son sustanciales pero tienen carencias graves como esa. Los costes se pagan entre todos (no las eléctricas, porque la justicia les dio la razón).
  4. Piensa si el tipo de tarifa con discriminación horaria te hace ahorrar: Si consumes en horario barato al menos el 30% de la electricidad, entonces te compensará. El horario barato son 14 horas al día que incluyen el final de la tarde, la noche y la mañana, mientras que el horario caro son las 10 horas centrales del día.
  5. En la Cadena Verde encontrarás más ideas para ahorrar con una vida ecológica.

4. ¿Qué debemos exigir a nuestros políticos?

La regulación eléctrica en España es pésima, llegando a extremos de putrefacción con los ministros Soria y Nadal (lea esos enlaces si quiere comprobar cientos de razones para esa afirmación). A pesar de todo, los ciudadanos no debemos rendirnos y hay algunas exigencias elementales que tenemos que hacer llegar a los que gobiernen:

  1. Exigir que las hidroeléctricas vuelvan a manos del Estado en cuanto caduquen las concesiones. Además, debemos exigir transparencia en su gestión.
  2. Exigir que se reduzcan los pagos por capacidad y los pagos por interrumpibilidad.
  3. Exigir que se regule bien el autoconsumo para que se pague un precio justo por la electricidad que se vierte a la red eléctrica y para que se simplifiquen aún más los trámites de instalación.
  4. Exigir que se baje drásticamente la parte fija del recibo, aunque sea a costa de subir la parte variable. Esto es un mecanismo que, bien empleado, puede servir para fomentar el ahorro energético y moderar la factura final.
  5. Exigir que se haga una auditoría y que se acaben las puertas giratorias y los privilegios a las grandes eléctricas.
  6. Exigir que se cierren las centrales de carbón a la mayor brevedad y las nucleares en cuanto caduquen.
  7. Exigir que se fomenten más las renovables, pues como dice Javier García Breva, “la mayor participación de las renovables en el sistema rebaja los precios de la energía y la falta de renovables los encarece”.

Sabemos que luchar contra el poderoso sector eléctrico en España es una lucha complicada, pero se han ganado ya muchas batallas y el “monstruo” de las fósiles y las nucleares está herido de muerte. Los ciudadanos exigen estos cambios. Sin embargo, no tiene sentido exigir que se fomenten las renovables y estar pagando a empresas que tienen energías sucias. En tu factura eléctrica pone el origen de tu electricidad. Si no es 100% renovable, cambia de empresa eléctrica (pagarás menos y no estarás contribuyendo a todos los problemas que hemos mencionado).

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Libro “Sapiens, de animales a dioses: Breve historia de la humanidad” de Y.N. Harari (Resumen)

  • Resumen del libro ¿Por qué desaparecieron las demás especies de humanos?
  • ¿Por qué desaparecen tantas especies allí donde llega el Homo sapiens?
  • ¿Por qué llega el hombre a evolucionar así?
  • ¿Domesticaron los humanos algunas especies o fue al revés?
  • ¿La invención de la agricultura aumento la felicidad?
  • ¿Qué es lo que nos hace felices?
  • ¿Por qué la mujer ha sufrido tanta discriminación?
  • ¿Cuáles son las 3 construcciones humanas que hacen que la humanidad tienda hacia la unidad universal?
  • ¿Quién dirige la investigación mundial?
  • ¿Hay alternativas mejores al capitalismo?
  • ¿Cuándo dejaron de verse los animales de granja como criaturas que sienten dolor y angustia y empezaron a ser tratados como máquinas?

A estas y otras preguntas responde Yuval Noah Harari en este libro (2013). Un viaje en el tiempo que empieza así:

  • Hace 13.500 millones de años ocurre el big bang, creando materia, energía, espacio y tiempo, lo cual es estudiado por la física y la química.
  • Hace 3.800 millones de años, algunas moléculas se combinaron para formar estructuras que llamamos organismos, lo cual es estudiado por la biología.
  • Hace 300.000 años surgen en África los primeros homínidos de nuestra especie, Homo sapiens.
  • Hace 70.000 años los Homo sapiens empezaron a formar estructuras más complejas llamadas culturas, lo cual estudia la historia.

Harari resalta en la evolución del sapiens tres revoluciones:

  1. Revolución cognitiva (iniciada hace unos 70.000 años).
    • La ofensa de Darwin.
    • Los sapiens salen de África y deciden su Historia.
    • Los primeros sapiens estaban mejor preparados que los actuales.
    • Donde llegaban los sapiens se extinguían muchas especies.
  2. Revolución agrícola (iniciada hace unos 12.000 años).
    • El mayor fraude de la historia.
    • Otras víctimas de la revolución agrícola: los demás animales.
    • ¿Quién hace la historia y quién tiene derechos naturales?
    • El orden imaginado incita al consumismo.
    • Escritura parcial y completa.
    • No hay justicia en la historia.
  3. La unificación de la humanidad (la globalización)
    • 1. Orden monetario: el poder del dinero.
    • 2. Orden imperial: La globalización va ganando.
    • 3. Orden religioso o ideológico.
  4. Revolución científica (iniciada hace unos 500 años).
    • ¿Quien dirige la investigación mundial?
    • La ciencia justificó las colonias imperiales.
    • Capitalismo: otra herramienta del imperialismo.
    • El crecimiento económico también necesita energía, materiales y maltratar animales.
    • Una revolución permanente: La familia pierde y la paz gana.
    • ¿Somos cada vez más felices? ¿Cómo podemos saberlo y serlo?
    • El final de Homo sapiens.
    • Epílogo: ¿Somos eternos insatisfechos que solo buscamos comodidad?
Nota: Esto es un resumen largo, pero merece la pena ser leído, aunque sea poco a poco.

1. Revolución cognitiva

Se suele decir que unos animales pertenecen a la misma especie si tienden a aparearse entre sí, dando lugar a descendientes fértiles. Esto es una simplificación inexacta por muchas cuestiones, por ejemplo, porque hay muchas especies que no se aparean. Por otra parte, se dice que unas especies pertenecen al mismo género si tienen un ancestro común del cual evolucionaron hasta convertirse en especies distintas. Los géneros se agrupan en familias, teniendo también un ancestro común entre todos los miembros de cada familia.

NOTA: El nombre científico o latino de cada especie incluye dos palabras: la primera es el género y la segunda identifica la especie concreta. Por ejemplo, el nombre científico del león es Panthera leo y todos los animales del género Panthera tienen un ancestro común (leones, panteras, jaguares, leopardos, tigres…). Tuvieron también otro ancestro común todos los animales de la familia de los felinos (gatos, linces, pumas… y los del género Panthera).

La ofensa de Darwin

- Los homínidos (Hominidae) son una familia de primates hominoideos, que incluyen 4 géneros y 8 especies vivientes, entre las cuales se hallan los humanos, orangutanes, gorilas, chimpancés y bonobos. - Los hominoideos u hominoides (Hominoidea) son una superfamilia de primates catarrinos sin cola que incluye dos familias: los homínidos y los hylobatidae (gibones).

♦ Hominoideos (Hominoidea): superfamilia de primates catarrinos sin cola que incluye dos familias: los homínidos y los hylobatidae (gibones). ♦ Homínidos (Hominidae): familia de primates hominoideos, que incluyen 4 géneros y 8 especies vivientes, entre las cuales se hallan los humanos, chimpancés, bonobos, gorilas y orangutanes.

Durante muchos años los humanos pensaron que ellos eran especiales y que no tenían una familia, es decir, que estaban separados del resto de especies. Pero no. Los Homo sapiens pertenecemos a la familia de los homínidos o grandes simios. Nuestros parientes vivos más próximos son de esa familia: chimpancés, bonobos, gorilas y orangutanes. Cuando Charles Darwin indicó que los Homo sapiens son solo una especie de animal más, sus coetáneos se sintieron ofendidos.

Aparte del sapiens, no existen otros animales vivos dentro del género Homo –de humanos–, pero en el pasado hubo otras especies de este género, las cuales evolucionaron de unos simios llamados Australopithecus. Algunos de esos humanos salieron de África y colonizaron otros continentes. Los humanos en Europa y Asia occidental evolucionaron en Homo neanderthalensis (el hombre de Neandertal, del valle de Neander). En Asia evolucionaron en Homo erectus (erguido) que sobrevivió allí cerca de dos millones de años, lo que lo convierte en la especie humana más duradera de todas y, según este autor, “es improbable que este récord sea batido incluso por nuestra propia especie”.

En la pequeña isla de Flores (actual Indonesia) quedaron también atrapados algunos humanos, que evolucionaron para adaptarse a las circunstancias. El Homo floresiensis alcanzaba una altura máxima de un metro y no pesaba más de 25 kilos. En esa isla ser pequeño era una ventaja ya que la comida no era abundante.

Así, desde hace unos 2 millones de años hasta hace unos 10.000 años, en el mundo coexistieron varias especies humanas. Todas ellas tenían unas características comunes importantes. La más notable es que todas tenían un cerebro grande en proporción a su peso. Los sapiens modernos tenemos un cerebro de unos 1200-1400 centímetros cúbicos. El cerebro de los neandertales era aún mayor, pero también su cuerpo era mayor, pues eran más altos y más musculosos. Un cerebro grande gasta mucha energía: es el 2 ó 3% del peso corporal, pero consume el 25% de la energía (en reposo). Todo indica que los humanos desviaron energía desde los músculos a las neuronas. Ese gran cerebro nos hizo perder musculatura, pues no se puede alimentar todo.

Otro rasgo singular de los humanos es su andar erecto. Ponerse de pie tiene ciertas ventajas: ver mejor de lejos, dejar los brazos libres para lanzar piedras, hacer señales o transportar cosas. La mejora en la habilidad manual permite a los humanos fabricar útiles que se encuentran en los yacimientos arqueológicos. Pero la postura erguida tiene inconvenientes y más teniendo que soportar un cráneo grande: dolor de espalda y tortícolis. Además, la postura erguida requiere caderas más estrechas, lo cual reduce en las mujeres el canal del parto. Eso, unido a bebés con cabeza cada vez mayor, hizo que el parto en los homínidos fuera doloroso y ello condujo a que los humanos nacieran prematuramente. Se hizo complicado sacar adelante a los hijos por un solo adulto, por lo que se asociaron: “Para criar a un humano hace falta una tribu”. La evolución favoreció a los que eran capaces de crear lazos sociales fuertes. Podríamos decir que en ese momento nació la educación.

Esos primeros humanos subsistían como vegetarianos, aunque con el tiempo empezaron cazando pequeños animales y comiendo carroña. Particularmente se especializaron en extraer el tuétano de los huesos de los animales abandonados, que ya no querían ni depredadores ni carroñeros. El salto a la cima de la cadena alimentaria surgió en solo los últimos 100.000 años con el auge del Homo sapiens. Los demás depredadores han llegado a esa cima de forma paulatina, por lo que presas y depredadores evolucionaron gradualmente a lo largo de millones de años. Según el autor, “la humanidad alcanzó tan rápidamente la cima que el ecosistema no tuvo tiempo de adecuarse. Además, tampoco los humanos consiguieron adaptarse (…). Sapiens es más como el dictador de una república bananera. Al haber sido hasta hace muy poco uno de los desvalidos de la sabana, estamos llenos de miedos y ansiedades acerca de nuestra posición, lo que nos hace doblemente crueles y peligrosos. Muchas calamidades históricas, desde guerras mortíferas hasta catástrofes ecológicas, han sido consecuencia de este salto demasiado apresurado”.

Hace 300.000 años, los Homo erectus, los neandertales y los sapiens usaban el fuego de manera cotidiana para iluminarse, calentarse, defenderse y cocinar. Estos humanos pudieron haber empezado a incendiar el bosque deliberadamente para recolectar animales, semillas… Por otra parte, la comida cocinada permitió comer más tipos de alimentos, dedicar menos tiempo a comer, y tener dientes más pequeños y un intestino más corto. De hecho, dado que el intestino también consume mucha energía, tener un intestino largo es casi incompatible con tener un cerebro grande. Al acortarse el intestino por el hecho de cocinar los alimentos, esto permitió accidentalmente tener un cerebro grande a neandertales y sapiens.

Los sapiens salen de África y deciden su Historia

Hace 150.000 años África oriental estaba poblada por sapiens que tenían un aspecto igual al nuestro. Cuando salieron de África se encontraron en Asia y en Europa a otras especies de homínidos, las cuales desaparecieron… ¿por qué? Hay dos teorías: Se mezclaron las distintas especies dando lugar a las razas actuales, o bien, desaparecieron todas las especies menos el sapiens. La primera teoría está casi descartada por dos motivos: a) Las pruebas de ADN rebelan que los sapiens tenemos poco de otras especies (entre el 1 y el 4% de genes de neandertal), por lo que hubo cruces, pero fueron escasos. b) “La tolerancia no es una marca de fábrica de los sapiens”. O sea, si los sapiens han efectuado matanzas ingentes contra su propia especie, no es descabellado pensar que también aniquilaran a las demás especies de humanos. También es posible que se extinguieran lentamente por diversas causas, como por ejemplo, porque los sapiens eran cazadores y recolectores más diestros.

El hombre león es una escultura en marfil de mamut, y es una de las esculturas más antiguas conocidas (paleolítico superior).

El hombre león es una escultura en marfil de mamut, y es una de las esculturas más antiguas conocidas (paleolítico superior).

Hace entre 70.000 y 30.000 años se inventaron barcas, lámparas de aceite, arcos y flechas, agujas de coser, arte y joyería… Aquellos sapiens “eran tan inteligentes, creativos y sensibles como nosotros”. ¿Qué generó esa revolución cognitiva? La teoría más aceptaba es que “mutaciones genéticas accidentales cambiaron las conexiones internas del cerebro de los sapiens, lo que les permitió pensar de maneras sin precedentes y comunicarse utilizando un tipo de lenguaje totalmente nuevo”. De hecho, ese lenguaje asombrosamente flexible significó un salto importante. Algunos piensan que el lenguaje evolucionó para comunicar cosas reales, pero otros piensan que evolucionó para poder chismorrear sobre la gente de la tribu. Seguramente, fueron ambas cosas y una tercera: el lenguaje permitió transmitir información sobre cosas que no existen: leyendas, mitos, dioses y religiones pudieron así aparecer. Esto tiene una importancia capital pues habría sido muy difícil crear estados, iglesias o sistemas legales si solo pudiéramos hablar de cosas que realmente existen, como ríos, árboles o leones.

Hay muchos ejemplos de cooperación en el mundo animal, pero los sapiens pueden colaborar de forma muy flexible y con un número incontable de extraños, cosa que no se da en otros animales. La caza mejoró mucho gracias a la cooperación. Los grupos pudieron llegar hasta los 150 individuos, pues al parecer, por encima de ese número no es fácil la estabilidad, salvo que haya “mitos comunes”, creencias que unan al grupo. Por ejemplo, el autor sostiene que las empresas (o corporaciones) no existen, pues son ideas mentales. Los edificios, las máquinas o los empleados son objetos reales, pero una empresa o una “compañía de responsabilidad limitada”, es una idea que nace tras un “rito” (registrarla según los trámites legales). Y esa creencia permite la cooperación de miles de personas, sin siquiera conocerse.

La capacidad de cooperación y el poder cambiar el propio comportamiento fueron decisivos en el desarrollo de los sapiens. Ningún animal puede reunirse en asamblea y “abolir el cargo del macho alfa”. En cambio el sapiens sí puede cambiar su línea de actuación y todo indica que fue a causa de “mutaciones genéticas y de presiones ambientales más que de iniciativas culturales”. Por ejemplo, el Homo erectus no sufrió alteraciones genéticas y sus útiles de piedra fueron básicamente idénticos durante dos millones de años. Además, hay indicios de que los sapiens inventaron el comercio (se han encontrado conchas o ciertas piedras valiosas en asentamientos sapiens alejados del lugar original de esas cosas y no se han encontrado ese tipo de objetos en asentamientos neandertales).

Es decir, el comportamiento de los animales es estudiado por la biología, pero a partir de la revolución cognitiva hay un animal que se salta el ámbito de estudio de la biología e inventa su historia.

Los primeros sapiens estaban mejor preparados que los actuales

Aún hoy, mantenemos muchos instintos de esos primeros sapiens: “El instinto de hartarnos de comida de alto contenido calórico está profundamente arraigado en nuestros genes (…); nuestro ADN piensa todavía que estamos en la sabana“, porque era esencial aprovechar cualquier oportunidad para comer ese tipo de comida. Su dieta tuvo que ser muy variada, alimentándose de forma flexible y oportunista. “A pesar de la imagen popular del «hombre cazador», la recolección era la principal actividad de los sapiens y les proporcionaba la mayor parte de sus calorías”. Su dieta tuvo que ser más sana y variada que la de los agricultores de la época premoderna.

Cada tribu tendría, seguramente, modos de vida y costumbres diferentes, pero no sabemos apenas nada de eso. Sabemos que algunos domesticaron perros hace unos 15.000 años e imaginamos mayor afecto con ellos que con ningún otro animal. Se sospecha que los contactos entre tribus eran esporádicas, entre otras cosas porque “antes de la revolución agrícola, la población humana de todo el planeta era más pequeña que la de Andalucía en la actualidad“.

Esos primeros sapiens tuvieron que estar bien formados e informados para vivir, “en tan buena forma como los corredores de maratón”. De hecho, “existen algunas pruebas de que el tamaño del cerebro del sapiens medio se ha reducido desde la época de los cazadores-recolectores (…). Cuando aparecieron la agricultura y la industria, la gente pudo basarse cada vez más en las habilidades de los demás para sobrevivir, y se abrieron nuevos «nichos para imbéciles». Uno podía sobrevivir y transmitir sus genes nada especiales a la siguiente generación trabajando como aguador o como obrero de una cadena de montaje”.

¿Cuántas horas trabajarían los primeros sapiens? “Los cazadores-recolectores que viven hoy en día en el más inhóspito de los hábitats (como el desierto del Kalahari) trabajan solo 35-45 horas por semana, por término medio. Cazan solo un día de cada tres y recolectar les ocupa 3-6 horas diarias”; y no tienen apenas tareas domésticas (ni alfombras o platos que limpiar, ni facturas que pagar…).

Su esperanza de vida pudo ser de 30 ó 40 años debido a la elevada mortalidad infantil, pero no sería raro que superaran los 60 años. Tuvieron que ser casi con total seguridad animistas (otorgando sensibilidad y deseos a las cosas), pero apenas hay pruebas de esa arcaica espiritualidad. En cambio, aunque escasas, sí hay pruebas de que algunos usaban códigos sociopolíticos, pues se han encontrado enterramientos que dejan clara la importancia de los difuntos. También se han encontrado indicios de violencia entre bandas, pero también pudo haber momentos para la paz.

Donde llegaban los sapiens se extinguían muchas especies

Diprotodon, un género de mamíferos australianos todos extintos, del tamaño de los rinocerontes.

Diprotodon, un género de mamíferos australianos todos extintos, del tamaño de los rinocerontes.

Para llegar a Australia tuvieron que surgir las primeras sociedades de navegantes. Allí encontraron animales desconocidos y “transformaron el ecosistema australiano hasta dejarlo irreconocible”. “De las 24 especies animales que pesaban más de 50 kilogramos, 23 se extinguieron” (leones marsupiales, diprotodontes, canguros gigantes…). También desaparecieron especies más pequeñas, alterando las cadenas alimentarias que tuvieron que reorganizarse. Incluso, los árboles del género Eucalyptus eran raros en Australia hace 45.000 años, pero al ser resistentes al fuego se extendieron por todas partes mientras otras plantas desaparecían con la llegada de Homo sapiens.

Lo mismo ocurrió en otros lugares. Hace 10.000 años no había mamuts en Asia salvo en algunas islas. En particular, en la isla ártica de Wrangel los mamuts desaparecieron hace unos 4.000 años, “justo cuando los primeros humanos llegaron”. De igual forma, cuando los sapiens llegaron a Nueva Zelanda hace unos 800 años, la megafauna local se extinguió en dos siglos, junto con el 60% de todas las especies de aves.

El sapiens llegó a América y en 2.000 años muchas especies se extinguieron: Norteamérica perdió 34 de sus 47 géneros de mamíferos grandes y Sudamérica perdió 50 de los 60 que había. Los felinos dientes de sable prosperaron durante más de 30 millones de años, hasta que llegó el sapiens. También se extinguieron perezosos gigantes, enormes leones, caballos, camellos, roedores gigantes, mamuts, reptiles, aves y hasta insectos (todas las especies de garrapatas de mamuts, por ejemplo).

A nivel global, en la época de la revolución cognitiva había 200 géneros de animales terrestres de más de 50 kilos. Al llegar la revolución agrícola solo quedaban unos 100. La mitad de los grandes animales desaparecieron antes de la invención de la rueda, la escritura o las herramientas de hierro.

Las causas de las extinciones pudieron ser diversas, pero todo apunta a que la causa principal es la llegada del sapiens. Y hay ejemplos más recientes. Hace solo unos 1.500 años, en Madagascar desaparecieron muchas especies precisamente cuando los primeros humanos llegaron.

La oleada de extinción llegó también a las islas del Pacífico conforme llegaban los humanos, y también a las islas del Atlántico, del Índico, del Ártico y del Mediterráneo. Pocas islas se salvaron del humano como las islas Galápagos, a las que el humano no llegó hasta el siglo XIX.

Podemos hablar de tres oleadas de extinciones masivas de especies ocasionadas por los sapiens hasta el día de hoy: la que acompañó la expansión de los cazadores-recolectores, la que acompañó a los agricultores y la que la actividad industrial está causando en la actualidad. Los grandes animales marinos, que sufrieron poco en el pasado, están siendo ahora acosados por caza y la sobrepesca, por barcos, por el plástico… Si no lo remediamos, pronto se habrán extinguido especies de ballenas, atunes, tiburones, delfines…

2. Revolución agrícola

Hace unos 10.000 años “los sapiens empezaron a dedicar casi todo su tiempo y esfuerzo a manipular la vida de unas pocas especies de animales y plantas”: sembrar, regar, cuidar, vigilar… El proceso fue muy lento y surgió en distintos lugares de forma independiente. Comenzó entre lo que ahora es Turquía e Irán (trigo y cabras en el 9000 a.C.), para continuar en China (arroz, mijo y cerdos; 7000 a.C.), Nueva Guinea (caña de azúcar y plátanos; 6000 a.C.), América central (maíz y habichuelas; 4500 a.C.), Sudamérica (patatas y llamas; 3500 a.C.), África (mijo y arroz africanos, sorgo y trigo; 3000 a.C.) y Norteamérica (calabazas; 2000 a.C.). Hoy, el 90% de las calorías que alimentan la humanidad proceden de un puñado de plantas que nuestros antepasados domesticaron hace más de 5000 años.

La mayoría de las especies de plantas y animales no se pueden domesticar (…). Estas pocas especies vivían en lugares concretos, y en esos lugares fue donde tuvieron lugar las revoluciones agrícolas”. Por otra parte, “en la mayoría de las sociedades agrícolas, la gente se centraba en el cultivo de plantas; criar animales era una actividad secundaria”, aunque también aparecieron “tribus de pastores”.

El mayor fraude de la historia

“La revolución agrícola dejó a los agricultores con una vida generalmente más difícil y menos satisfactoria que la de los cazadores-recolectores”. Se amplió el alimento disponible, pero no se mejoró la dieta ni la calidad de vida, sino que se produjeron “explosiones demográficas y élites consentidas”. “El agricultor medio trabajaba más duro que el cazador-recolector medio, y a cambio obtenía una dieta peor”: “La revolución agrícola fue el mayor fraude de la historia”.

“Los culpables fueron un puñado de especies de plantas, entre las que se encuentran el trigo, el arroz y la patata. Fueron estas plantas las que domesticaron al Homo sapiens, y no al revés“. Por ejemplo, el trigo se ha convertido en una de las plantas de más éxito en la historia: cubre 2.25 millones de kilómetros cuadrados, 10 veces el tamaño de Gran Bretaña. Durante generaciones, hombres y mujeres han trabajado duro para cuidar del trigo (eliminar malas hierbas, vigilar plagas, abonar…). Esqueletos antiguos ya muestran que el paso a la agricultura implicó una serie de dolencias, como discos intervertebrales luxados, artritis, hernias… y no había total seguridad alimentaria. “Los cazadores-recolectores se basaban en decenas de especies para sobrevivir, y por lo tanto podían resistir los años difíciles incluso sin almacenes de comida”. Si algo fallaba (lluvias, plagas…) los campesinos morían por miles o millones, e incluso aumentó la violencia: “en las sociedades agrícolas simples, sin marcos políticos, (…) la violencia humana era responsable de un 15% de las muertes”.

El autor aclara que las sociedades prósperas de hoy gozan de abundancia y seguridad, y “se han construido sobre los cimientos que estableció la revolución agrícola” pero “es erróneo juzgar miles de años de historia desde la perspectiva actual”.

La agricultura ofrecía ventajas pero los inconvenientes eran mayores para los individuos. En cambio, para la especie el éxito fue rotundo: el Homo sapiens comenzó a multiplicarse exponencialmente. De la misma manera que el éxito económico de una compañía se mide solo por el dinero que gana y no por la felicidad de sus empleados, el éxito evolutivo de una especie se mide por el número de copias de su ADN y no por la calidad de vida de los individuos. “Esta es la esencia de la revolución agrícola: la capacidad de mantener más gente viva en peores condiciones”.

La agricultura rompe los mecanismos de la evolución natural para controlar la procreación humana. Por ejemplo, en tiempos malos se demora la pubertad de forma natural y se reduce la fertilidad. Amamantar hasta una edad avanzada también reduce la fertilidad. La revolución agrícola permitió a las mujeres tener un hijo cada año, que se alimentaban más de cereales y menos de leche materna. En aquella época no sabían que eso debilitaría su sistema inmunitario. “La mortalidad infantil se disparó:  En la mayoría de las sociedades agrícolas, al menos 1 de cada 3 niños moría antes de alcanzar los 20 años”. Los agricultores vivían cada vez peor, pero “nadie se daba cuenta de lo que ocurría. Cada generación continuó viviendo como la generación anterior, haciendo solo pequeñas mejoras” que pretendían hacer la vida más fácil, pero la suma de todas esas mejoras empeoraban la calidad de vida individual.

El plan se basaba en la creencia de que trabajar duro te permitirá tener una vida mejor. Pero la gente no previó que el número de hijos aumentaría, lo que significaba que el trigo tendría que repartirse más. Y tampoco calcularon que tendrían que hacer frente a ladrones, lo que les obligaría a construir muros, vigilar y guerrear. Tras varias generaciones “nadie recordaba que habían vivido de forma diferente” y el tamaño de la población impediría de hecho volver atrás: “el crecimiento demográfico quemó las naves de la humanidad”. El autor concluye que “la búsqueda de una vida más fácil trajo muchas privaciones”, lo cual también ocurre en la actualidad a muchos de nosotros, porque “una de las pocas leyes rigurosas de la historia es que los lujos tienden a convertirse en necesidades y a generar nuevas obligaciones“. Ahora vivimos para trabajar para cierta empresa, para el banco de nuestra hipoteca… y todo para una supuesta calidad de vida que muchos ni siquiera disfrutan.

El autor lo resume así: “Nadie planeó la revolución agrícola. (…) Una serie de decisiones triviales [para mejorar un poco la alimentación] tuvieron el efecto acumulativo de obligar a los antiguos cazadores-recolectores a pasar sus días acarreando barreños de agua bajo un sol de justicia”.

Otras víctimas de la revolución agrícola: los demás animales

Hace 10.000 años solo había unos pocos millones de ovejas, vacas, cabras, cerdos y gallinas. En la actualidad hay más de 1.000 millones de cada una de esas especies, salvo de gallinas, de las que hay 25.000 millones. “La gallina doméstica es el ave más ampliamente extendida” de la historia (hay más que seres humanos). En cambio, este éxito evolutivo de esos animales los hace estar también “entre los animales más desdichados que jamás hayan existido”: son masivamente maltratados y sacrificados solo mirando la perspectiva económica.

Maltrato animal, desde que nacenLa muerte les llega muy pronto. A veces se les permite vivir unos pocos años más (a gallinas ponedoras, vacas lecheras y animales de tiro), pero el precio es la subyugación a un modo de vida ajeno a sus instintos y sus deseos. Para conseguir sus objetivos, los sapiens  quiebran los instintos naturales y los lazos sociales de los animales, se les quita la libertad y se les controla hasta su sexualidad. Depende de la “cultura” se les puede llegar a cortar la nariz o sacar los ojos, usar el látigo con ellos o mutilarlos de muchas formas. “Una vaca lechera vive unos 5 años antes de enviarla al matadero. Durante estos 5 años está preñada casi constantemente, y es fecundada a los 60-120 días después de parir, con el fin de preservar la máxima producción de leche. Sus terneros son separados de ella poco después de nacer”, y se les niega la leche que es legítimamente y por derecho natural suya. Las hembras se crían para ser vacas lecheras y los machos se convierten en carne rápidamente (salvo tristes excepciones). Los terneros no pueden normalmente jugar ni andar para que no se fortalezcan sus músculos y su carne sea blanda. Muchos terneros ven a otros colegas por primera vez en su camino al matadero. A los que tienen la suerte de estar con sus madres, se les pone un anillo de espinas en la nariz para que pinche a su madre al mamar y ésta lo repudie. Descubre más sobre lo que esconde el consumo de carne.

“Esta discrepancia entre éxito evolutivo y sufrimiento individual es quizá la lección más importante que podemos extraer de la revolución agrícola”. Veremos que en más ocasiones ocurre que “un aumento espectacular en el poder colectivo y en el éxito ostensible de nuestra especie va acompañado de un gran sufrimiento individual”.

¿Quién hace la historia y quién tiene derechos naturales?

“La revolución agrícola es uno de los acontecimientos más polémicos de la historia”. Están los que opinan que puso a la humanidad en el camino de la prosperidad y los que piensan que fue su perdición (y la de miles de otras especies), porque “los sapiens se desprendieron de su simbiosis íntima con la naturaleza y salieron corriendo hacia la codicia y la alienación”.

En el año 1000 a.C. existían en el mundo solo unos 5-8 millones de cazadores-recolectores nómadas. En el siglo I d.C. ya solo quedaban 1 ó 2 millones (principalmente en Australia, América y África), frente a 250 millones de agricultores.

“Los cazadores-recolectores daban poca importancia al futuro”, lo cual les ahorró “muchas angustias”. “La revolución agrícola dio al futuro mucha más importancia”, porque incluso ante una cosecha abundante que diera comida para varios meses, los agricultores tenían que trabajar para preparar la cosecha del año siguiente. La posibilidad de perder la cosecha hacía que se viesen obligados a producir más para acumular reservas, pero “los campesinos casi nunca consiguieron la seguridad económica futura”, pues si no se perdían sus cosechas, “surgían gobernantes y élites, que vivían a costa de los excedentes de alimentos de los campesinos” (reyes, funcionarios, soldados, sacerdotes, artistas, pensadores…). La historia es algo que ha hecho muy poca gente mientras que todos los demás cultivaban.

Aunque haya comida para todos, eso no garantiza que se pongan de acuerdo en cómo dividir la tierra y el agua. La mayor parte de las guerras no fueron causadas por falta de alimentos (desde la caída de Roma, hasta la guerra de Yugoslavia, pasando por la Revolución Francesa). “Los pocos milenios que separan la revolución agrícola de la aparición de ciudades, reinos e imperios no fueron suficientes para permitir la evolución de un instinto de cooperación en masa”.

En todos los imperios hubo cooperación, pero “no siempre era voluntaria y rara vez fue igualitaria”. Muchas obras romanas o las pirámides fueron construidas por esclavos, por ejemplo. Por otra parte, esos imperios requieren “mitos comunes” como se ha dicho más arriba. ¿Cómo pueden los mitos sustentar imperios? Básicamente, cuando una mayoría cree en algo, eso les hace cooperar. Así, creer en la justicia, en los derechos humanos, en una religión o en la existencia de naciones y empresas, hace que la gente coopere. “Si creemos que todos somos iguales en esencia, esto nos permitirá crear una sociedad estable y próspera”, pero “no porque sea objetivamente cierto, sino porque creer en eso nos permite cooperar”. Algo así no puede sostenerse solo mediante la violencia. Requiere verdaderos creyentes. Pero la violencia suele usarse porque “un orden imaginado se halla siempre en peligro de desmoronarse”. Algo que es real no puede desmoronarse. Homo sapiens no tiene derechos naturales, de la misma manera que las arañas, las hienas y los chimpancés no tienen derechos naturales”.

El orden imaginado incita al consumismo

“No hace falta mucho para proporcionar las necesidades biológicas objetivas de Homo sapiens“, como bien sabía Diógenes el cínico. Pero ese “orden imaginado” (o mitos) es muy poderoso cuando es compartido por mucha gente y hasta modela el estilo de vida y “los deseos más personales”. El autor pone como ejemplo “el deseo popular de tomarse unas vacaciones en el extranjero. No hay nada natural ni obvio en esa decisión”. Un macho alfa de chimpacé nunca pensaría en usar su poder para ir de vacaciones. Tampoco iban de vacaciones en el antiguo Egipto para “ir de compras a Babilonia”. “Hoy en día, la gente gasta muchísimo dinero en vacaciones en el extranjero porque creen fervientemente en los mitos del consumismo romántico”.Desear una pirámide es algo tan cultural como desear hacer un viaje.

“El consumismo nos dice que para ser felices hemos de consumir tantos productos y servicios como sea posible […]. Cada anuncio de televisión es otra pequeña leyenda acerca de cómo consumir determinado producto o servicio hará nuestra vida mejor”. “Como la élite del antiguo Egipto, la mayoría de la gente en la mayoría de las culturas dedica su vida a construir pirámides, solo que los nombres, formas y tamaños de estas pirámides, cambian de una cultura a otra” (pueden ser chalets, coches, viajes, ropa…) pero “pocos cuestionan los mitos que nos hacen desear la pirámide“.

Escritura parcial y completa

Los grandes sistemas de cooperación precisan el manejo y almacenamiento de enormes cantidades de información, imposibles de almacenar en cerebros. Los imperios generan cantidades enormes de información (contabilidad, impuestos, inventarios, calendarios, leyes…). Y por eso se requiere gente especializada, como los abogados: “Las abejas no necesitan abogados, porque no existe el peligro de que olviden o violen la constitución de la colmena”, pero “los humanos sí lo hacen continuamente” ya que “el orden social de los sapiens es imaginado”.

Los primeros en resolver el problema fueron los antiguos sumerios con un sistema de escritura para llevar cuestiones económicas (entre 3500 y 3000 a.C.). En los 500 años siguientes se añadieron más signos y transformaron el sistema sumerio en una escritura completa (que sirviera para expresar casi cualquier cosa). Durante la misma época aproximadamente se desarrollaron escrituras completas en Egipto (jeroglíficos), en China y en el imperio Inca, pero además esos tres imperios “desarrollaron  buenas técnicas de archivo, catalogación y recuperación de los registros escritos”, e “invirtieron en escuelas para escribas, amanuenses, bibliotecarios y contables”.

Antes del siglo IX d.C. los hindúes inventaron una nueva escritura parcial para procesar datos matemáticos de forma muy eficiente. Se componía de diez signos representados por los números del 0 al 9. Posteriormente se añadieron más signos para formar la notación matemática moderna, que se usa en todas las organizaciones (estados, compañías…). De hecho, las decisiones de las élites suelen tomarse en base a hechos que deben expresarse matemáticamente, incluso cosas como la pobreza, la felicidad o la honestidad tienen sus índices matemáticos.

Más recientemente, se está usando internacionalmente una escritura que tiene solo dos signos, 0 y 1 (código binario), que es el código que emplean los ordenadores. Todo lo que almacena o procesa un ordenador se codifica o digitaliza en ese código. “La inteligencia artificial busca crear un nuevo tipo de inteligencia basada únicamente en la escritura binaria de los ordenadores”.

No hay justicia en la historia

¿Cómo consiguieron los humanos organizarse en redes de cooperación tan masivas? Según Harari, todo fue gracias a crear órdenes imaginarios y escrituras. Esos órdenes y esas escrituras dividían a la gente en grupos artificiales, en jerarquía. Los niveles superiores gozaban de privilegios y poder, y los inferiores padecían discriminación y opresión. Por ejemplo, el antiguo código de Hammurabi establecía una jerarquía de superiores, plebeyos y esclavos; mientras que la Declaración de Independencia estadounidense (1776) proclamaba la igualdad de todos los humanos, pero solo de forma teórica porque en la práctica las mujeres quedaban sin autoridad, y los negros y los indios americanos eran esclavizados o discriminados. “Muchos de los que firmaron la Declaración de Independencia eran dueños de esclavos”. En Estados Unidos, la esclavitud se abolió legalmente en 1865, pero “dos siglos de esclavitud se traducían en que la mayoría de las familias negras eran mucho más pobres y mucho menos educadas”. Los negros fueron estigmatizados y discriminados hasta el punto de prohibirse que votaran en las elecciones, que estudiaran en las escuelas para blancos, o que compraran o comieran en los establecimientos para blancos. La pobreza llama a a pobreza y la ignorancia a la ignorancia.

Esas jerarquías sociopolíticas carecen de una base lógica o biológica. En cambio, “los estudiosos no conocen ninguna sociedad grande que haya podido librarse totalmente de la discriminación”: blancos y negros, brahmanes y shudrás, ricos y pobres, heterosexuales y homosexuales…

¿Cómo podemos distinguir lo que está determinado biológicamente de lo que la gente intenta justificar mediante mitos biológicos? La regla que propone dice que «La biología lo permite, la cultura lo prohíbe». O sea, “desde una perspectiva biológica, nada es antinatural. Todo lo que es posible es, por definición, también natural. Un comportamiento verdaderamente antinatural, que vaya contra las leyes de la naturaleza, simplemente no puede existir, de modo que no necesitaría prohibición”.

“Hay una jerarquía que ha sido de importancia suprema en todas las sociedades humanas conocidas: la jerarquía del género. (…) Y casi en todas partes los hombres han obtenido la mejor tajada, al menos desde la revolución agrícola”. En muchas sociedades, por todo el planeta, las mujeres eran simples propiedades de los hombres, con frecuencia de sus padres, maridos o hermanos (la misma Biblia así lo hace constar en el Deuteronomio 22, 28-29). La mujer ha estado profundamente discriminada incluso en la Inglaterra de Isabel I o en Egipto durante todos los gobiernos que han pasado (ley faraónica, ley griega, ley romana, ley musulmana, ley otomana, ley británica…). “Incluso antes de 1492, la mayoría de las sociedades tanto en América como en Afroasia eran patriarcales” (los aztecas y los incas, por ejemplo). Harari concluye que “no sabemos cuál es la verdadera razón” de esta discriminación y aunque hay muchas teorías, ninguna es convincente. Es un misterio cómo llegó a ocurrir que en la única especie cuyo éxito depende de la cooperación, los individuos que son supuestamente menos cooperativos (los hombres) controlen a los individuos que supuestamente son más cooperativos (las mujeres). Por fortuna, por todo el planeta esto está cambiando y cada vez hay mayor igualdad.

3. La Unificación de la humanidad

Harari sostiene que “todo orden creado por el hombre está repleto de contradicciones”. Sin duda, algunas son clamorosas como las Cruzadas o las órdenes militares cristianas (Templarios, Hospitalarios…). También sostiene que la creencia actual en que la libertad y la igualdad son valores fundamentales es absurda, porque son valores contradictorios. “La igualdad solo puede asegurarse si se recortan libertades de los que son más ricos”. De hecho esa es una división clásica en política. En particular, en EE.UU., “los demócratas quieren una sociedad más equitativa” (aunque haya que aumentar los impuestos), y “los republicanos quieren maximizar la libertad individual” (aunque ello implique dejar sin sanidad a muchos estadounidenses).

Al parecer, esas contradicciones (disonancias cognitivas) “son los motores de la cultura, responsables de la creatividad y el dinamismo”. Y sin embargo, todo apunta a que “la historia se desplaza implacablemente hacia la unidad” de la humanidad. Cada vez quedan menos culturas aisladas y la globalización está haciendo converger a la humanidad: “Hoy en día, casi todos los humanos comparten el mismo sistema geopolítico” (estados…); “el mismo sistema económico” (capitalismo en mayor o menor grado); “el mismo sistema legal” (respecto a derechos humanos, leyes internacionales…); “y el mismo sistema científico” (los científicos de todos los países comparten las verdades científicas). Hoy día, todas las culturas han cambiado por un aluvión de influencias globales. Un ejemplo claro es la cocina típica de cada región que está llena de ingredientes que no son originarios de esa región.

Desde la revolución cognitiva, la gente empezó a cooperar hasta con personas totalmente extrañas, pero había unos límites a esa cooperación. Aproximadamente durante el primer milenio a.C. aparecen “tres órdenes universales en potencia, cuyos partidarios podían imaginar por primera vez a todo el mundo (…) como una única unidad”:

  1. Orden monetario (económico): los comerciantes no ven fronteras para sus negocios.
  2. Orden imperial (político): los conquistadores no ven fronteras para su imperio.
  3. Orden de las religiones universales (religioso): los profetas no ven fronteras para su verdad.

1. Orden monetario: el poder del dinero

Los cazadores-recolectores no tenían dinero. Eran independientes y usarían el trueque ocasionalmente. Al inicio de la revolución agrícola hubo pocos cambios. Con el tiempo se empezó a usar dinero (conchas, ganado, pieles, sal, semillas…) por las ventajas que tiene. El dinero es cualquier cosa que la gente esté dispuesta a utilizar para representar el valor de las cosas: “no es una realidad material; es un constructo psicológico”. Funciona porque la gente confía en que funcione. El dinero puede ser solo un papel, pero si todos confiamos en su valor, entonces tiene ese valor: “El dinero es el más universal y más eficiente sistema de confianza mutua que jamás se haya inventado” y tiene dos características importantes: a) convertibilidad universal (puede convertir cualquier cosa en cualquier otra); b) confianza universal (cualesquiera dos personas pueden cooperar con el dinero como intermediario).

Inicialmente, el dinero no requería esa confianza porque eran cosas con valor intrínseco. El primer dinero fue usado en Sumer y eran cantidades concretas de cebada. En Mesopotamia se usaban los siclos de plata (8.33 gramos). La plata no tiene valor real porque no se puede comer, ni sirve para hacer cosas útiles más allá de joyas: su valor es puramente cultural. Ya en el siglo I d.C. las monedas romanas eran un medio de intercambio que se empleaba hasta en la India, a miles de kilómetros. Cuando los gobernadores locales indios acuñaron sus propias monedas imitaron al denario romano hasta en la cara del emperador, porque era en esos denarios en los que confiaba el pueblo. “Personas que no creen en el mismo dios ni obedecen al mismo rey están dispuestas a utilizar la misma moneda”. Mientras “la religión nos pide que creamos en algo, el dinero nos pide que creamos que otras personas creen en algo”.

Hoy hay en el mundo unos 60 billones de dólares, pero en monedas y billetes solo hay 6 billones. Más del 90% del dinero solo son datos en ordenadores, y se mueve cambiando datos en ficheros informáticos. “Solo un delincuente compra una casa con un maletín lleno de billetes”.

El dinero tiene “un lado oscuro”, porque hay cosas que deberían estar fuera del mercado (un padre no debe vender a un hijo), pero el dinero hace que todo pueda ser mercantilizado (hasta niños o mujeres…): “el mundo se encuentra en peligro de convertirse en un mercado enorme y despiadado”. El dinero permite una gran cooperación con extraños, pero puede corromper los valores humanos.

2. Orden imperial: La globalización va ganando

Los imperios se caracterizan por su apetito insaciable por conquistar nuevos territorios y por gobernar así muchos pueblos distintos. Los imperios acaban por borrar “gradualmente las características únicas de numerosos pueblos”, tanto que casi nunca la caída de los imperios ha significado la vuelta a la independencia de los pueblos sometidos, los cuales en muchos casos habían desaparecido o se habían disuelto en el imperio.

Los imperios han usado guerras, esclavitud, deportación y genocidio, pero también han significado logros culturales y mejoras en la vida de muchas gentes. De hecho, “la mayoría de las élites imperiales creían de veras que trabajaban para el bienestar general de los habitantes del imperio”. Al final, los imperios han producido “civilizaciones híbridas que absorbieron muchas cosas de sus pueblos sometidos” y que han acabado considerando como iguales a los pueblos que empezaron sometiendo. El emperador romano Claudio admitió en el Senado a varios notables galos y cuando algunos senadores protestaron, Claudio les recordó una verdad incómoda: que muchos senadores descendían de tribus italianas que antaño habían luchado contra Roma. Otro ejemplo: el imperio británico fue muy cruel en su dominación de la India. Millones de indios fueron asesinados y esclavizados. Tras conseguir su independencia, la cultura actual de India tiene muchísima herencia de los británicos, que los indios han querido conservar: un idioma común, unión entre lo que eran distintos pueblos, una democracia, un sistema judicial, una red de ferrocarriles… hasta costumbres como jugar al críquet y beber té.

En este siglo XXI, “el nacionalismo pierde terreno rápidamente”. La aparición de problemas globales (como el cambio climático) “socava cualquier legitimidad que les quede a los estados-nación independientes”. “Los estados cada vez tienen menos independencia” pues hay redes globales poderosas, como los “mercados globales“, las multinacionales, las ONG globales, la opinión pública global, los organismos de justicia internacionales, la ONU… “Los estados se ven obligados a amoldarse a los estándares globales de comportamiento financiero, política ambiental y justicia”. Los brotes nacionalistas dentro de la Unión Europea son entonces anacrónicos y cortos de miras, porque ansían una hipotética independencia de un estado, pero sin salirse de una Unión Europea con la cual tienen menos cosas en común que con el estado original.

El imperio global que se está forjando ante nuestros ojos no está gobernado por ningún Estado (…). De manera muy parecida al Imperio romano tardío, está gobernado por una élite multiétnica, y se mantiene unido por una cultura común e intereses comunes“. El autor sostiene que “cada vez son más los que eligen el imperio”.

3. Orden religioso o ideológicoYuval Noah Harari, historiador y escritor israelí

Para Harari, una religión es “un sistema de normas y valores humanos que se basa en la creencia en un orden sobrehumano”. Las primeras religiones eran locales y exclusivas, sin interés en convertir a la humanidad. En el primer milenio surgen religiones universales y misioneras, que se expanden y contribuyen a la unificación de la humanidad.

“El primer efecto religioso de la revolución agrícola fue convertir en propiedad a plantas y animales“. De hecho, una teoría sobre el origen de los dioses dice que los humanos querían dominar plantas y animales y a cambio prometieron devoción a los dioses (el Génesis es un ejemplo, añade). Así, el hombre llegó a pensar que sus plegarias y sus acciones “determinaban el destino de todo el ecosistema”: una inundación podía matar a miles de animales, “porque unos pocos sapiens estúpidos habían irritado a los dioses”.

Muchas religiones politeístas o animistas reconocen un “poder supremo” detrás de todos sus dioses. Los griegos le llamaban Destino (Moira, Ananké) y los hindúes Atmán (alma del universo). Ese poder supremo carece de intereses y prejuicios y por tanto no tiene sentido hacer tratos con él. De ahí el interés en deidades menores, que permiten ser adoradas a cambio de ayuda. Para acercarse a ese poder supremo habría que renunciar a todos los deseos y aceptar lo bueno y lo malo. Algunos hindúes, los sadhus o sanniasin, dedican su vida a unirse a Atmán renunciando a lo material, con lo que consiguen la iluminación. Dado que los politeístas aceptan varios dioses, no tienen dificultad en aceptar la eficacia de otros dioses ajenos: “El politeísmo es intrínsecamente liberal, y raramente persigue a herejes o infieles”. Los politeístas pueden aceptar otros dioses: los romanos aceptaron a la diosa asiática Cibeles y a la egipcia Isis, pero no aceptaron al dios de los cristianos porque ellos no respetaban los dioses del imperio ni reconocían la divinidad del emperador y fueron considerados “una facción políticamente subversiva” que conllevó la muerte de “unos pocos miles de cristianos”. Muy pocos, si los comparamos con los millones que fueron masacrados en las luchas entre los propios cristianos en los siguientes 1.500 años. En la Matanza del Día de San Bartolomé, “murieron más cristianos a manos de otros cristianos que a manos del Imperio romano politeísta a lo largo de su existencia” (entre 5.000 y 10.000 protestantes fueron asesinados por católicos el 23 de agosto de 1572).

Con el tiempo, las gentes empezaron a creer en un único dios pero con intereses y prejuicios, surgiendo las religiones monoteístas. La primera fue la del faraón Akenatón, a la que le siguieron el judaísmo, el cristianismo y el islam. “Los monoteístas han tendido a ser mucho más fanáticos y misioneros que los politeístas”, llegando a usar la violencia para conseguir sus objetivos. También surgieron religiones dualistas, incluso dentro de las monoteístas, que aceptan dos poderes opuestos: el bien y el mal. Harari señala que “los humanos poseen una maravillosa capacidad para creer en contradicciones”.

También surgieron religiones sin dioses que creían en leyes naturales: jainismo, budismo, taoísmo, confucianismo, estoicismo, cinismo, epicureísmo… Para el budismo, la gente siempre está descontenta, porque siempre hay deseos insatisfechos, incluso aunque se consigan cosas agradables, pues entonces surge el miedo a perderlas o el deseo de prolongarlas o intensificarlas. Siddharta Gautama, conocido como Buda, descubrió una forma simple para salir de ahí: aceptando que las cosas son como son. Tengamos tristeza o alegría, la aceptamos sin desear que desaparezca ni perdure. Esto se consigue con técnicas de meditación para centrar la mente en lo que se experimenta ahora y no en lo que se desearía estar experimentando. Si se llega al estado de satisfacción perfecta conocido como nirvana, el ser se libera de todo sufrimiento: “Una persona que no desea no sufre”.

Para Harari, dada la definición de religión, en la edad moderna surgieron otras religiones sin dioses, que algunos prefieren llamar ideologías: liberalismo, comunismo, capitalismo, nacionalismo, nazismo o humanismo.

4. Revolución científica

La explosión demográfica conlleva grandes desastres y pueden ser peores si no lo remediamos.“Los últimos 500 años han sido testigos de un crecimiento vertiginoso y sin precedentes del poder humano” (lo que De Jouvenel llamó La Civilización de la Potencia en su fantástico y muy recomendable libro). En ese periodo, la población humana se ha multiplicado por 14, pero la producción se ha multiplicado por 240 y el consumo de energía por 115.

Para Harari el momento “más notable” es la detonación de la primera bomba atómica en Julio de 1945: “la humanidad tuvo la capacidad no solo de cambiar el rumbo de la historia, sino de ponerle fin”.

¿Quien dirige la investigación mundial?
Ciclo Poder -> Recursos -> Investigación, que retroalimenta el avance del Homo Sapiens

Muchos progresos científicos no hubieran sido posibles sin financiación de empresas y gobiernos, que esperan conseguir mayores poderes gracias a la investigación. Y esos poderes son usados, entre otras cosas, para obtener nuevos recursos para continuar con las investigaciones.

La ciencia moderna tiene 3 características fundamentales: a) admite su ignorancia y todo puede ser puesto en entredichos; b) Se reúnen observaciones y de ahí se extraen teorías generales usando herramientas matemáticas; c) Esas teorías se usan para adquirir nuevos poderes, como desarrollar nuevas tecnologías. Dado que toda teoría puede ser falsa, “la verdad es una prueba inadecuada para el conocimiento. La prueba real es la utilidad”. Por eso se investiga tanto para la guerra: “Las fuerzas militares del mundo inician, financian y dirigen una gran parte de la investigación científica y del desarrollo tecnológico de la humanidad”.

NOTA: Hoy día se usan las matemáticas, al menos la rama de la estadística, hasta en las ciencias que inicialmente se resistieron (biología, economía, psicología…). Jakob Bernoulli proclamó que aunque podía ser difícil predecir con certeza un único acontecimiento, era posible predecir con gran precisión el resultado promedio de muchos acontecimientos similares.

El progreso tiene costes y beneficios. Aunque hay muchos tipos de pobreza, Harari los reúne en dos grupos: pobreza social (que impide a unos tener las mismas oportunidades que otros); y pobreza biológica (que arriesga la vida de la gente); y afirma que “en muchos países de todo el mundo la pobreza biológica es cosa del pasado (…). En muchas sociedades hay más gente en peligro de morir de obesidad que de hambre“. Pero para Harari, “el proyecto principal de la revolución científica es dar a la humanidad la vida eterna“.

“La mayoría de los estudios científicos se financian porque alguien cree que pueden ayudar a alcanzar algún objetivo político, económico o religioso” y, por tanto, “la ideología justifica los costes de la investigación” e “influye sobre las prioridades científicas”. O sea, para comprender porqué la ciencia ha llegado a donde ha llegado “hay que tener en cuenta las fuerzas ideológicas, políticas y económicas” que han modelado las ciencias para impulsarlas en unas direcciones y no en otras.

La ciencia justificó las colonias imperiales

¿Por qué Europa ha sido la dominadora principal del mundo? Harari da dos respuestas: por la ciencia moderna y por el capitalismo. “El imperialismo europeo fue completamente distinto a todos los demás”: los árabes no conquistaron su imperio para descubrir algo que no conocían, sino por poder y riquezas. “En cambio, los imperialistas europeos se dirigieron hacia lejanas costas con la esperanza de obtener nuevos conocimientos junto con los nuevos territorios“. Buenos ejemplos son la expedición del capitán Cook (llevando también a diversos científicos y aprovechando el viaje para conquistar Australia, Tasmania y Nueva Zelanda), la expedición de la armada inglesa con el buque Beagle (llevando a Darwin), o la conquista de la India.

Las conquistas fueron inicialmente de territorios cercanos. Eso cambió en el siglo XV. España desintegró los imperios azteca e inca en América y la expedición de Cook permitió exterminar totalmente culturas de Oceanía. Los indígenas de Tasmania fueron asesinados en masa y los últimos fueron recluidos en campos de concentración para intentar “educarlos”. Se negaron a aprender y prefirieron morir a integrarse.

Los conquistadores europeos investigaron las zonas conquistadas y llegaron a conocerlas mejor incluso que la población nativa. Para Harari, sin ese conocimiento hubiera sido difícil, por ejemplo, que un puñado de británicos hubieran podido gobernar a 300 millones de indios. El hecho de que los imperios produjeran un flujo constante de conocimientos nuevos, daba argumentos a los imperios para demostrar la bondad de sus conquistas. También se usó la ciencia para proporcionar “pruebas científicas de que los europeos eran superiores”. Mientras que hoy el racismo esta científicamente desautorizado por la biología, los historiadores y antropólogos tienen más difícil desautorizar la discriminación por la cultura (que Harari llama “culturismo”).

Para Harari no es fácil calificar al imperialismo como bueno o malo. La ciencia facilitó al imperialismo conocimientos, tecnología y justificación ideológica y, a cambio, los imperios daban a la ciencia financiación y protección sin la que no hubiera progresado como lo ha hecho.

Capitalismo: otra herramienta del imperialismo

No se puede negar que el capitalismo ha servido para afianzar el crecimiento, no solo económico, sino también científico. El “primer mandamiento” del “credo capitalista” es «Los beneficios de la producción han de reinvertirse en aumentar la producción». Este afán por aumentar la producción para generar más dinero y reinvertirlo en aumentar la producción ha generado un crecimiento “prodigioso”. ¿Es posible mantener ese crecimiento hasta el infinito?

Una de las claves es la creación de dinero por parte de los bancos generando “deuda”. Harari pone un ejemplo sencillo: Un constructor gana 1 millón y lo mete en el banco de Samuel. Juana pide prestado 1 millón al banco y contrata al constructor, al cual le paga 1 millón, que vuelve a ingresar en el banco. El constructor tendría ahora 2 millones, pero en realidad el banco solo tiene en sus arcas el millón inicial. ¿Cómo ha podido duplicarse el dinero? En realidad los bancos crean más dinero aún porque reciben los intereses y, además, se les permite prestar hasta 10 veces el dinero que tienen realmente en sus cajas fuertes. Hoy día, la deuda (de gobiernos, empresas y particulares) es tan inmensa que es impagable, pero el sistema se mantiene mientras haya “confianza en el futuro”.

En la época moderna, el Sapiens ideó un mecanismo para conseguir cosas que no existían, creando “créditos”: esto “se basa en la suposición de que es seguro que nuestros recursos futuros serán mucho más abundantes que nuestros recursos actuales” y, por tanto, podremos pagar en el futuro el dinero que nos prestan hoy. Pedir un préstamo es hacer un viaje en el tiempo para traerse al presente el dinero que ganaremos en el futuro. Los préstamos existen desde antaño, pero “la gente raramente quería extender mucho crédito porque no confiaban en que el futuro fuera mejor que el presente”, y se pensaba que la riqueza no podía aumentar, de forma que los beneficios de una panadería podían aumentar solo a costa de otro negocio. En cambio, el sistema de crédito permite aumentar la riqueza sin que nadie pierda teóricamente. De Jouvenel concluye, en un magnífico libro, que si ahora somos más ricos es porque estamos explotando más la Naturaleza. Es la Naturaleza la que acaba perdiendo en ese ciclo de créditos y crecimiento.

Adam Smith publicó “La riqueza de las naciones” (1776), donde sostenía “que la codicia es buena, y que al hacerme rico yo beneficio a todos, no solo a mí (…). Smith negaba la contradicción tradicional entre riqueza y moralidad, y abría de par en par las puertas del cielo para los ricos”. Mientras el cristianismo había atacado a los ricos, Smith los ensalzaba porque hacen girar la rueda del crecimiento, teóricamente en beneficio de todos. Pero eso depende de que los ricos inviertan bien su dinero, porque, por ejemplo, hay multinacionales muy destructivas.

“El capitalismo se convirtió gradualmente en mucho más que una doctrina económica”, porque muchos piensan que el capitalismo es esencial para alcanzar un sistema de justicia, libertad y felicidad razonables. Es como una “nueva religión” de la que depende también la investigación, porque el dinero para investigar se empleará en una cosa u otra dependiendo de cuánto aumente la producción y los beneficios. Para Harari, el crecimiento económico ha sido posible gracias a que los científicos generan nuevos descubrimientos. “Bancos y gobiernos imprimen dinero, pero en último término son los científicos los que pagan la cuenta”. Sin embargo, Harari olvida que al final, la Naturaleza paga más aún, como dijo De Jouvenel.

Antiguamente las guerras se financiaban mediante tributos y saqueos. “La conquista europea del mundo fue financiada de manera creciente mediante créditos”. De hecho, algunas famosas conquistas fueron hechas por empresas privadas. Por ejemplo, las compañías por acciones holandesas (como la famosa Compañía Holandesa de las Indias Orientales), consiguieron conquistar Indonesia a base de guerras pagadas con dinero de pequeños inversores holandeses. En 1800 la corona holandesa nacionalizó Indonesia. Algo similar intentó hacer la francesa Compañía del Mississippi, pero sus acciones subieron tanto que generaron una burbuja que, cuando estalló, hizo que los pequeños inversores lo perdieran todo (muchos se suicidaron). “Esta fue una de las razones principales por las que el Imperio francés de ultramar cayó en manos inglesas. Mientras Gran Bretaña podía conseguir fácilmente dinero prestado a bajos tipos de interés, Francia tenía dificultades para obtener préstanos y tenía que pagar por ellos intereses elevados”. La deuda llegó a ser inmensa en tiempos de Luis XVI: “la mitad de su presupuesto anual se destinaba a pagar los intereses (…). Así empezó la Revolución francesa”. Otro ejemplo: el subcontinente indio fue conquistado por una empresa privada, la Compañía Británica de las Indias Orientales: “La corona británica no nacionalizó la India hasta 1858, y con ella el ejército privado de la compañía”.

Los intereses privados nacionales llegan a ser defendidos por los gobiernos. Un ejemplo notable es la primera guerra del opio entre Gran Bretaña y China (1840-1842). Los ingleses amasaron fortunas vendiendo opio a China y convirtiendo en adictos a millones de chinos. El gobierno chino prohibió las drogas y confiscaba y destruía los cargamentos de drogas, ante lo que el gobierno británico decidió intervenir, pues muchos ricos (parlamentarios y ministros) habían invertido en las compañías de drogas. La reina Victoria declaró la guerra a China en nombre del «libre comercio». China perdió y tuvo que aceptar “no limitar las actividades de los comerciantes de drogas ingleses y compensarlos por los daños infligidos por la policía china”.

Los defensores del libre mercado, liberales, neoliberales o corporativistas como los llama Naomi Klein, sostienen que hay que reducir los impuestos y dejar al mínimo la intervención del gobierno. Ellos aseguran que así las fuerzas del mercado darán el máximo crecimiento para beneficiar a empresarios y obreros. “Pero en su forma extrema, creer en el libre mercado es tan ingenuo como creer en Papá Noel. Simplemente, no existe un mercado libre de todo prejuicio político”. De hecho, Naomi Klein explicó y documentó muy acertadamente los efectos desastrosos de aplicar las políticas del libre mercado en su libro “La doctrina del shock“. Para Harari es necesario contar con gobiernos que generen confianza y eviten los abusos mediante leyes, sanciones, policía, tribunales… porque en un mercado libre es fácil que se establezcan monopolios que podrían, por ejemplo, reducir los salarios libremente.

Desgraciadamente, hay muchos ejemplos de los abusos del capitalismo. Desde el siglo XVI al XIX, unos 10 millones de esclavos africanos fueron importados a América. El 70% trabajaron en plantaciones de azúcar. Muchos más murieron durante las capturas o durante las duras condiciones del transporte de esclavos. Todo “para que los europeos pudieran gozar de su té dulce”, y para que “magnates del azúcar pudieran obtener enormes ganancias”. El tráfico de esclavos no era controlado por ningún Estado, sino que eran empresas privadas amparadas por el libre mercado que vendían acciones en los mercados de valores de Amsterdam, Londres y París. Los ciudadanos financiaban compañías que cometían las peores atrocidades. ¿Lo sabían o no? Hoy día ocurre lo mismo con empresas que generan esclavitud (como Nestlé) u otras atrocidades.

“Este es el pequeño inconveniente del capitalismo de libre mercado: no puede asegurar que los beneficios se obtengan de manera justa o que se distribuyan de manera justa (…). El capitalismo ha matado a millones debido a una fría indiferencia ligada a la avaricia”, como hemos visto en los ejemplos precedentes. “El siglo XIX no aportó ninguna mejora a la ética del capitalismo. La revolución industrial que se extendió por toda Europa enriqueció a banqueros y propietarios de capital, pero condenó a millones de trabajadores a una vida de pobreza abyecta” (por no hablar de los problemas ambientales generados). Harari añade las injusticias en la explotación del Congo por parte de Bélgica.

Harari reconoce el crecimiento de la riqueza actual pero critica que esté “distribuido de manera tan desigual” y concluye que “de manera muy parecida a la revolución agrícola, el crecimiento de la economía moderna podría resultar un fraude colosal“. Pero por otra parte, otras opciones son mucho peor (como el comunismo). Así pues, “puede que no nos guste el capitalismo, pero no podemos vivir sin él”, por lo que tenemos que reformar el capitalismo. No obstante, hay también señales para el optimismo (como la mejora en la esperanza de vida, la mortalidad infantil, la ingesta calórica…), pero no olvidemos que el crecimiento económico infinito es sencillamente imposible.

El crecimiento económico también necesita energía, materiales y maltratar animales

De forma contraintuitiva, mientras que el uso de energía y materiales ha crecido mucho, las cantidades disponibles han aumentado (a la vez que los problemas ambientales y la pérdida de biodiversidad). Todo ello, gracias a usar los combustibles fósiles (las energías del subsuelo, como las llamaba De Jouvenel). Las primeras máquinas de vapor usaban carbón para sacar agua del fondo de los pozos mineros. Luego se usaron para telares y ello revolucionó la industria textil británica. Luego llegaron el motor de combustión interna y la extensión del uso de la electricidad con una infinidad de aplicaciones. “Pocos de nosotros comprendemos cómo hace la electricidad todas estas cosas, pero todavía son menos los que pueden imaginarse la vida sin ella”.Haz click para aprender más sobre la triste vida de los animales de granja

Esta disponibilidad de energía ha permitido extraer materias primas de lugares que antes eran inaccesibles y transportar productos desde lugares muy alejados. Pero “la revolución industrial fue, por encima de todo, la segunda revolución agrícola”: tractores, fertilizantes, insecticidas, hormonas, medicamentos… hasta el punto de que “los animales de granja dejaron de verse como criaturas vivas que podían sentir dolor y angustia, y en cambio empezaron a ser tratados como máquinas”. Harari resume la dura vida de animales como gallinas, cerdos o vacas lecheras y concluye que: “De la misma manera que el comercio de esclavos en el Atlántico no fue resultado del odio hacia los africanos, tampoco la moderna industria animal está motivada por la animosidad. De nuevo, es impulsada por la indiferencia” (y por el sabor de unos productos que esconden mucho sufrimiento y severos daños ambientales). Harari aclara que la ciencia ya ha demostrado que los animales “no solo sienten dolor físico, sino que pueden padecer malestar emocional”, como lo demuestran multitud de experiencias con animales. No hablamos de una industria de poca relevancia: “decenas de miles de millones de animales de granja viven en la actualidad formando parte de una cadena de montaje mecanizada y anualmente se sacrifican alrededor de 50.000 millones”.

La industrialización de la agricultura permitió que mucha mano de obra migrara del campo a la ciudad, donde se permitió que muchas manos y cerebros se pusieran a trabajar para “lanzar una avalancha de productos sin precedentes”. Pero la economía capitalista no se basa solo en “producir” sino que también hay que “vender” lo producido. De ahí que surgiera el consumismo. Si durante siglos se ha ensalzado la “ética austera” y evitar los lujos, el consumismo ha convencido a la gente de que los caprichos son buenos. Esta “nueva religión” inunda todo, hasta “las festividades religiosas como la Navidad“, convertida en “festividades de compras”. Y se sacrifica hasta la salud: “la población de Estados Unidos gasta más dinero en dietas que la cantidad que se necesitaría para dar de comer a toda la gente hambrienta en el resto del mundo”. Todo sirve para mover la maquinaria del consumo: la gente come, engorda, y luego compra productos dietéticos.

“La ética capitalista y la consumista son dos caras de la misma moneda”: Invierte y compra. “La nueva ética promete el paraíso a condición de que los ricos sigan siendo avariciosos (…) y que las masas den rienda suelta a sus anhelos y pasiones y compren cada vez más. Esta es la primera religión en la historia cuyos seguidores hacen realmente lo que se les pide que hagan. ¿Y cómo sabemos que realmente obtendremos el paraíso a cambio? Porque lo hemos visto en la televisión”.

Una revolución permanente: La familia pierde y la paz gana

“A medida que el mundo se moldeaba para que se ajustara a las necesidades de Homo sapiens, se destruyeron hábitats y se extinguieron especies. Nuestro planeta, antaño verde y azul, se está convirtiendo en un centro comercial de hormigón y plástico“. ¿Cuánto pesan todos los animales del planeta? Veámoslo en 3 grupos:

  • Total de sapiens (más de 7.000 millones): pesamos unas 300 millones de toneladas.
  • Total de animales domésticos: pesan unas 700 millones de toneladas.
  • Total de animales salvajes: pesan menos de 100 millones de toneladas.

Aunque parece que las profecías sobre la escasez de recursos aún no se han cumplido de forma dramática, “la degradación ecológica está demasiado bien fundamentada”. “El calentamiento global, la elevación del nivel de los océanos y la contaminación generalizada pueden hacer que la Tierra sea menos acogedora para nuestra especie”, aunque “las ratas y las cucarachas están en su apogeo” (como recordaba con mucho humor Pésame Street).

Estos cambios han afectado a muchísimos aspectos de la vida de los sapiens: desde atenerse a unos horarios precisos hasta las relaciones humanas. Uno de los aspectos más relevantes es “el desplome de la familia y de la comunidad local y su sustitución por el Estado y el mercado”. Los gobiernos y las empresas facilitan una serie de servicios que antes los prestaba la familia o la gente cercana: trabajo, seguridad (policía), pensiones, educación (escuelas), sanidad (hospitales, Seguridad Social…), préstamos (bancos)… Esto ha permitido una liberación del individuo, a cambio de debilitar la familia. Los estados y los mercados son tan fuertes que pueden intervenir en nuestras vidas fácilmente. Uno de los efectos es el respeto y la obediencia a los padres: mientras que antes “figuraban entre los valores más venerados, y los padres podían hacer casi todo lo que quisieran” con sus hijos, “actualmente, la autoridad paterna se bate en retirada. Cada vez más se excusa que los jóvenes no obedezcan a sus mayores, mientras que se acusa a los padres de cualquier cosa que no funcione en la vida de su hijo”.

Las comunidades íntimas, de gente que se conocen, se están desvaneciendo, a favor de “comunidades imaginadas“, de gente que cree que se conoce. Hay dos clases típicas de comunidades imaginadas: “la nación y la tribu de consumidores”, que se definen respectivamente por la pertenencia a un país y por lo que consumen (fans de Madonna o ecologistas, por ejemplo). “Un alemán vegetariano puede preferir casarse con una francesa vegetariana que con una alemana carnívora”.

Otra de las grandes características  de nuestra época es la paz mundial. Aunque no hay paz en todo el mundo, la violencia está en mínimos históricos, tanto por guerras como por crímenes locales. Mientras en la Europa medieval eran asesinadas al año entre 20 y 40 personas por cada 100.000 habitantes, hoy el promedio global es de 9, pero en Europa el promedio es de 1 asesinato al año por cada 100.000 personas. Para Harari se da la paradoja de que la invención de la bomba atómica ha traído la paz, porque la guerra sería ahora un “suicido colectivo”. Las guerras ahora no son rentables: los costes han aumentado y los beneficios se han reducido, porque hoy la riqueza está “en capital humano, conocimientos técnicos y estructuras socioeconómicas”, más allá de recursos que puedan robarse al invadir una región. La paz proporciona, además, la posibilidad de vender más productos, mientras la guerra solo enriquece a una minoría con la venta de armas. Pero para Harari, el futuro podría ser más pacífico o no, pues todo depende de muchos factores.

¿Somos cada vez más felices? ¿Cómo podemos saberlo y serlo?

¿Qué sentido tienen tantos avances y desastres? ¿Somos más felices? Según Harari, “los historiadores rara vez se plantean estas preguntas”, lo cual supone un hueco que hay que rellenar. Ante esto, surgen respuestas un poco ingenuas y extremas, como son considerar que la felicidad depende de la comodidad y de los bienes materiales disponibles, o por el contrario que la agricultura y la industria nos ha condenado a vivir una vida antinatural.

Es cierto que hay cosas positivas (como la reducción de la mortalidad infantil) y negativas (desastres ecológicos con los que “estamos destruyendo los cimientos de la prosperidad”), pero lo primero al hablar de felicidad es plantearnos si solo nos interesa la felicidad de los sapiens (especismo). Harari hace una afirmación dramática: podemos felicitarnos por los logros sin precedentes de los sapiens modernos únicamente si ignoramos por completo la suerte de todos los demás animales. Gran parte de la riqueza material se ha construido o se está consiguiendo a base del maltrato sistemático de animales (laboratorios, granjas, zoos, circos y acuarios).

Centrándonos en los sapiens, podemos resumir unas cuantas tendencias sobre la felicidad:

  1. Las cosas externas producen la felicidad: Según algunos estudios el dinero aumenta la felicidad pero hasta cierto punto. A partir de cierta cantidad de ingresos, la felicidad no aumenta más. La enfermedad reduce la felicidad a corto plazo, pero a largo plazo no afecta a la felicidad, salvo que la enfermedad sea degenerativa o con dolor grave. “Si la enfermedad no empeora se adaptan a la nueva situación y valoran su felicidad tan alta como los sanos”. También son más felices los sapiens que cuentan con familias y comunidades unidas y armoniosas. Con esos datos, podemos concluir que una persona pobre y enferma con una enfermedad no degenerativa pero con una familia armoniosa puede ser más feliz que un millonario alienado.
  2. La felicidad depende de las expectativas y no de las condiciones objetivas: Según esto, si las expectativas se cumplen, la felicidad aumenta. Así, cuando las cosas mejoran, las expectativas aumentan y ser feliz puede hacerse más difícil; y cuando las cosas empeoran, las expectativas se reducen y la felicidad se hace más fácil. “Profetas, poetas y filósofos se dieron cuenta hace miles de años que estar satisfecho con lo que se tiene es mucho más importante que obtener más de lo que se desea” (como el estoicismo). Esto tiene una implicación importante: Si la felicidad viene de las expectativas, los medios de comunicación y la publicidad son generadores de infelicidad. Igualmente, Harari plantea que el descontento del Tercer Mundo no solo procede de la pobreza, la enfermedad y la corrupción, sino también de la “exposición a los estándares del Primer Mundo”.
  3. La felicidad es cuestión de química: Los biólogos sostienen que la felicidad depende de un complejo sistema nervioso y sustancias bioquímicas (endorfinas). Según esta tendencia, la evolución nos ha moldeado para no ser ni demasiado desdichados ni demasiado dichosos, para que busquemos el placer pero que no dure mucho. Como en otros aspectos biológicos, cada persona es distinta. Hay personas que siempre están relativamente contentas y las que parecen estar siempre irritadas. Obviamente, afirmar esto no niega rotundamente los factores anteriores, pero otorga al devenir de la historia una importancia menor en la felicidad de los sapiens. Esto daría por bueno el usar medicamentos que eleven la serotonina de la gente, al estilo de la droga «soma» que hace que la gente sea feliz en la obra Un mundo feliz de Aldous Huxley.
  4. La felicidad es dar sentido a la vida: “Una vida con sentido puede ser extremadamente satisfactoria incluso en medio de penalidades, mientras que una vida sin sentido es una experiencia desagradable y terrible, con independencia de lo confortable que sea” (como defendía Viktor Frankl). Según Harari, “desde un punto de vista puramente científico, la vida humana no tiene en absoluto ningún sentido. Los humanos son el resultado de procesos evolutivos ciegos que operan sin objetivo”. Si eso es así, “cualquier sentido que la gente atribuya a su vida es solo una ilusión”. Una ilusión que ayuda a ser feliz. Y Harari se pregunta: ¿Acaso la felicidad depende realmente de engañarse a sí mismo?
  5. La felicidad no está ni en lo externo ni en lo interno, sino en aceptar las cosas como son y no desear cambiarlas: El budismo sostiene que la raíz del sufrimiento “es la búsqueda continua e inútil de sensaciones fugaces, que hacen que estemos en tensión constante”. Para liberarse del sufrimiento hay que comprender la naturaleza no permanente de todas las sensaciones y dejar de anhelarlas. Se trata de vivir el presente sin fantasear en lo que será o pudo haber sido. Cuando uno deja de luchar y acepta las cosas como son, sean buenas o malas, la paz llega. “Buda coincidía con la biología moderna y con los movimientos de la New Age en que la felicidad es independiente de las condiciones externas. Pero su hallazgo más importante y mucho más profundo fue que la verdadera felicidad es también independiente de nuestros sentimientos internos”: hay que detener la búsqueda de logros externos y de sentimientos internos. Una clave es conocer quién o qué es uno mismo realmente.

Pero… ¿realmente la gente sabe medir su propia felicidad? Los drogadictos dicen que la droga les da felicidad pero ¿es cierto? Esto contradice la teoría liberal que sostiene que los sentimientos personales son lo auténticamente cierto: «Sigue los dictados de tu corazón» (¿aunque te lleve al abismo?). En cambio, la mayoría de las religiones e ideologías afirman que existen formas objetivas de medir la bondad, mejores que fiarse de opiniones subjetivas. La biología apoya esto último con su “teoría del gen egoísta“, según la cual los organismos elijen lo que es bueno para la reproducción de sus genes, aunque sea malo para ellos como individuos. O sea, nuestras decisiones no nos llevan evolutivamente a la felicidad y, por tanto, la visión del individuo está cegada por los dictados del ADN.

El final de Homo sapiens

Estamos “empezando a quebrar las leyes de la selección natural, sustituyéndolas con las leyes del diseño inteligente”. La ingeniería genética (véanse estos vídeos) rompen las leyes de la selección natural intercambiando genes entre especies evolutivamente distantes (por ejemplo, pusieron un gen de medusa en un conejo para tener un conejo verde fluorescente). Si el diseño inteligente es suponer que hubo un creador, ahora ese creador podría ser el sapiens. Pero este poder “plantea un cúmulo de cuestiones éticas, políticas e ideológicas”, desde multitud de puntos de vista (religiosos, animalistas, humanistas…). “La sensación generalizada es que (…) nuestra capacidad de modificar genes va por delante de nuestra capacidad de hacer un uso prudente y perspicaz de esa facultad”. ¿Es conveniente revivir mamuts o neandertales si fuera posible? Si conseguimos mejorar el sistema inmunitario o la esperanza de vida, posiblemente también podremos mejorar nuestras capacidades intelectuales y convertirnos en “superhumanos”… y hasta dejar de ser Homo sapiens. En bioética la pregunta clave es: ¿Qué está prohibido hacer?

El futuro plantea muchas preguntas. ¿Y si pudiéramos guardar  el contenido de un cerebro en un disco duro? ¿Qué posibilidades abriría esto? ¿Podría un ordenador pensar como yo? Muchos piensan que los ordenadores actuales no pueden simular la mente humana, pero lo cierto es que cada vez se acercan más a hacerlo. ¿Sería ético que las aseguradoras o las empresas pudieran acceder al perfil de ADN de las personas?

Nos gusta pensar que somos los mejores seres posibles y que no puede crearse nada mejor, pero si se consiguen mejorar las capacidades humanas, ¿tendrán acceso a esas capacidades todos los humanos? “Los futuros amos del mundo serán probablemente más diferentes de nosotros de lo que nosotros somos de los neandertales”. Si nuestros sucesores funcionan efectivamente a un nivel de conciencia diferente, podrían discriminarnos y extinguirnos. ¿Y si consiguiéramos manipular nuestros deseos? ¿Qué queremos desear?

Epílogo: ¿Somos eternos insatisfechos que solo buscamos comodidad?

“Cuanto mejor se conoce un período histórico particular, más difícil resulta explicar por qué los acontecimientos ocurrieron de una determinada manera. (…) La historia no se puede explicar de forma determinista y no se puede predecir porque es caótica” (es un sistema caótico de nivel dos, que indica que las predicciones que se hagan influyen en el sistema, por lo cual es más caótico). Para Harari, “no hay ninguna prueba en absoluto de que el bienestar humano mejore de manera inevitable a medida que la historia se desarrolla”. “Al igual que la evolución, la historia hace caso omiso de la felicidad de los organismos individuales”. Pero podemos aprender de la historia y reconducir nuestros actos para maximizar esa felicidad, aunque por supuesto, no puede haber garantías de éxito en un sistema tan caótico.Resumen del libro "21 lecciones para el siglo XXI" de Harari.

“Un gran aumento del poder humano no mejoró necesariamente el bienestar de los sapiens individuales y por lo general causó una inmensa desgracia a otros animales”. Se han producido progresos notables a costa de otros animales y sin asegurar el futuro de la humanidad, mientras “los humanos parecen ser más irresponsables que nunca. Dioses hechos a sí mismos (…), causamos estragos a nuestros socios animales y al ecosistema que nos rodea, buscando poco más que nuestra propia comodidad y diversión, pero sin encontrar nunca satisfacción”. Y termina con esta pregunta: “¿Hay algo más peligroso que unos dioses insatisfechos e irresponsables que no saben lo que quieren?”.

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Trasvase Tajo-Segura: así se crean sequías artificiales para adjudicar obras de emergencia

El trasvase gasta también energía, pues hay que salvar muchos desniveles.Este artículo se podría haber titulado “Guía práctica para fabricar tu propia sequía (y lucrarte con ello)”. Las declaraciones de “alerta” por falta de agua no responden a la realidad climática, pero se inventan que hay sequías para justificar infraestructuras urgentes que hacen mucho daño ambiental.

Podemos leerlo en todos los medios, particularmente en los del sudeste peninsular: año tras año, la “pertinaz sequía” amenaza con grandes calamidades en el campo y con un hipotético –raras veces real– riesgo de desabastecimiento de las principales urbes mediterráneas. Año tras año, el Gobierno aprueba nuevos Reales Decretos de Sequía e importantes obras de emergencia para hacer frente a la situación. Podría parecer que la Naturaleza está siendo poco agradecida con esta inmensa región ocupada por las cuencas del Júcar y del Segura, pero, ¿y si toda esta situación no fuera sino una impostura fabricada con pleno conocimiento de causa por parte de las autoridades?

Gráfico de precipitaciones medias en la cabecera del Segura-Mundo

Pincha en la imagen para ver el gráfico de precipitaciones medias en la cabecera del Segura-Mundo

Seguro que más de uno y más de dos habrán pensado, al leer estas líneas, en el famoso mito de las “avionetas antilluvia” o “estelas químicas”. Pero nada más lejos de mi intención: en realidad, la pluviometría ha sido más bien favorable durante este periodo de pretendida “sequía”. De hecho, en la cabecera del río Segura –donde se encuentran los grandes embalses de la cuenca– las lluvias han sido superiores a la media en tres de los cuatro años hidrológicos afectados hasta el momento por el último Real Decreto de Sequía. Entonces, ¿qué ha ocurrido?

La respuesta está en aquellos que tienen el control sobre “el grifo”, sobre las compuertas de los embalses. Así, podemos comprobar que, por ejemplo, las aportaciones (caudales) medias anuales de los últimos 20 años en la cabecera del Tajo –origen del Trasvase Tajo-Segura– han sido de 720 hm³ anuales. A eso, tenemos que quitar 70 hm³ de evaporación media y el llamado desembalse de referencia para usos propios del Tajo de 365 hm³ anuales. El desembalse de referencia es la cantidad de agua mínima que se queda en el Tajo (el caudal mínimo en Aranjuez, que es bajísimo, más las demandas hasta la confluencia con el Jarama). Quedan entonces “trasvasables” unos 285 hm³ anuales, volumen que con las reglas de explotación del infausto Memorándum del Tajo significa encontrarse prácticamente todo el tiempo en el Nivel 3 de explotación. Ese nivel significa que el Tajo está muy por debajo de su media histórica y extremadamente cerca –entre 200 y 300 hm³, según el mes del año– del Nivel 4, a partir del cual se deja de trasvasar.

La cuenca del Segura abusa del agua porque sabe que cuenta también con el agua que se trasvasa del Tajo, con gran costo económico y ambiental.

La cuenca del Segura abusa del agua porque cuenta también con el agua que se trasvasa del Tajo, con gran costo económico y ambiental.

A partir de dicho Nivel 4, como en la cuenca del Segura se mantienen unas demandas exorbitantes de agua, la falta de agua del Tajo agrava aún más si cabe la sobreexplotación del propio río Segura, que obviamente no puede hacer frente él solo a los usos planeados para el agua de dos ríos.

Desde la creación en 2007 de la Plataforma en Defensa de las Fuentes de los ríos Segura y Mundo venimos denunciando una política de vaciado sistemático de embalses –muy particularmente los de la cabecera del Tajo– como un mecanismo para mantener un estado de alarma permanente que permite, no solo perpetuar un lamentable clientelismo y control social sobre la opinión pública levantina, sino muy especialmente ejecutar todo tipo de proyectos sin los preceptivos controles administrativos (anticorrupción, de evaluación ambiental, de seguridad jurídica ante expropiaciones…) y totalmente fuera de la planificación hidrológica ordinaria. Es decir, los trasvases dejan el Tajo tan mal que se aprueban obras de emergencia sin los controles necesarios, obras que se hacen principalmente en la cuenca del Segura.

El mecanismo legal utilizado para ello es el diseño de unas reglas de explotación de embalses que encuentren su punto de equilibrio sistemáticamente por debajo o solo muy ligeramente por encima de los umbrales de “alerta” definidos en el Plan Especial de Sequía, de forma que un alto porcentaje del tiempo pueda decretarse la situación de sequía (un 64% en el caso del sistema de explotación abastecido por el trasvase). Hecho esto, todas las obras hidráulicas tienen la consideración de “utilidad pública” –permitiendo entre otros la expropiación exprés de terrenos–, y el presidente de la Confederación Hidrográfica queda facultado para declararlas también “de emergencia” –lo que en virtud del Art. 120 de la Ley de Contratos del Sector Público permite contratar los trabajos a dedo y ejecutar la obra sin la pertinente evaluación ambiental–. En este contexto no son de extrañar escándalos como el Caso Acuamed o el de la desaladora de Escombreras, entre otros muchos que salpican la demarcación.

A lo largo del último ciclo de “sequía” en el Segura, iniciado en 2015 y prorrogado al menos hasta 2019, se han ejecutado “obras de emergencia” por valor de al menos 59 millones de euros, muchas de ellas contraviniendo lo determinado en el Plan Hidrológico que había sido aprobado apenas unos meses antes. Buena parte de esa inversión la constituyen los denominados “pozos de sequía”, con los que se procede a sobreexplotar los acuíferos de la cabecera del río, primero “coyunturalmente” y luego crónicamente, secando manantiales y detrayendo a largo plazo el mismísimo caudal ecológico con el que luego se riega en las tres vegas tradicionales: todo un ejercicio de expolio por parte de los beneficiarios del trasvase contra los usuarios históricos de estas aguas.

Lo que todo esto revela es que los daños del Trasvase Tajo-Segura trascienden con mucho el ámbito meramente local de la cabecera del río más largo de la península. Entorno al mismo han surgido grandes poderes económicos que nos meten la mano en el bolsillo a todos los contribuyentes de este país; que no tienen el menor pudor en robar agua (mediante pozos de sequía y otros mecanismos) a sus propios vecinos (usuarios tradicionales), para luego engañarles diciendo que la culpa es de otras regiones “insolidarias”. Además, a esos poderes no les importa la sostenibilidad a largo plazo del negocio agrícola –pues el capital tiene libertad de circulación–, dejando tras de sí territorios enteros comprometidos por varios siglos (como el acuífero Ascoy-Sopalmo, del cual se extrae unas 30 veces más agua de la que entra).

Reducir esta cuestión a una “guerra entre territorios”, sin ver que el conflicto es en realidad entre grandes agronegocios y el regadío tradicional, nos da una clara muestra de la mezquindad con la que la clase política trata el asunto.

El río Tajo y el Segura son cuencas hermanas que sufren de una misma enfermedad: el ansia de beneficio de una minoría que acaba secuestrando a toda la sociedad. Solo uniendo a los colectivos de ambas cuencas podrá ponerse fin a esta locura.

Stefan Nolte
Técnico de la Plataforma en Defensa de las Fuentes de los ríos Segura y Mundo
En Twitter @Defensa_Fuentes

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Las dos lecturas de “El jardín de las delicias” de El Bosco

El jardín de las delicias de El Bosco, un curioso tríptico con dos lecturas muy diferentes.El rey Felipe II mandó construir el monasterio de El Escorial (Madrid) incluyendo el panteón real, donde están sus restos y los de muchos reyes españoles. Estando muy enfermo y viendo cerca su final (era Junio de 1598) decidió trasladarse a El Escorial, donde pasó sus últimos días. El rey pidió estar cerca de dos ayudas que facilitaran su tránsito. Por una parte, las miles de reliquias que había atesorado en El Escorial, incluyendo huesos o extremidades de casi todos los santos, cabellos de Jesús y María y astillas de la cruz. Por otra parte, el rey mandó que le trajeran a su aposento algunos cuadros para orar ante ellos. Entre esos cuadros se dice que el rey exigió traer uno de sus tesoros más preciados y más extraños, El jardín de las delicias del pintor flamenco El Bosco (1450-1516), situado ahora en el Museo del Prado de Madrid.

La Gloria de Tiziano, donde Carlos I rey de España abandona sus riquezas para entrar en el cielo.Felipe II copiaba así a su padre Carlos I, quien mandó que le llevasen otro cuadro, el de La Gloria de Tiziano, el cual tuvo que viajar al monasterio de Yuste donde se retiró tras abdicar (unos tres años antes de morir). Pero el cuadro de Tiziano, que también está en El Prado, es comprensible que lo quisiera tener cerca, pues lo mandó pintar él mismo y representa el paraíso abriéndose para recibirlo. Carlos I aparece en ese cuadro de rodillas ataviado solo con una túnica blanca y dejando su corona abandonada a sus pies. El rey meditaba largo tiempo mirándose entrar en la Gloria, como si el cuadro fuese una llave para tan decisivo tránsito.

Un cuadro para meditar

El cuadro que escogió Felipe II era mucho más misterioso y había sido criticado por la multitud de cuerpos desnudos disfrutando en un paraíso de animales y frutas exóticas. Felipe II era un gran admirador de El Bosco y tenía muchos de sus cuadros. ¿Por qué un rey católico escogió un cuadro tan extraño para meditar al acercarse su muerte?La creación de El Bosco, en el tríptico cerrado de El jardín de las delicias

El tríptico de El jardín de las delicias es una obra supuestamente moralizante que podemos dividir en 4 partes. Todas transmiten la sensación de que cada vez que nos fijamos vemos nuevos detalles:

  1. La creación del mundo: Cerrando el tríptico como si fuera un armario, vemos una esfera de cristal y dentro una isla mágica que surge de la nada. Encima vemos a Dios y unas palabras en latín evocando la creación divina.Detalle de El paraíso de El Bosco.
  2. El Paraíso: Abierto (que es como está expuesto en el Museo del Prado), vemos a la izquierda un paisaje idílico donde se ven tres personas en primer plano. Es fácil identificarlas como Adán y Eva y, entre ellos y vestido, Dios. Suele decirse que ahí no encontramos más humanos, pero una mirada atenta permite encontrar uno más sobre el elefante (aunque podría ser un mono). Vemos también multitud de animales y plantas reales e imaginarios (jirafa, unicornio, conejo, oso… un drago, un gato que acaba de atrapar un ratón, multitud de patos y aves de todo tipo, incluyendo una lechuza en el centro exacto).Detalle de el jardín de las delicias de El Bosco, con el misterioso mejillón gigante
  3. El jardín de las delicias: La obra central incluye muchos símbolos eróticos de la jerga neerlandesa de la época del pintor. Lo más llamativo es la profusión de cuerpos desnudos y animales muy variados, algunos gigantescos y otros mitológicos, junto con frutas descomunales. Aquí todos parecen divertirse.Detalle de El Infierno de El Bosco, con el monstruo que engulle y defeca personas.
  4. El Infierno: Usando colores más oscuros, representa edificios ardiendo y personas sufriendo variadas torturas. Por ejemplo, convirtiendo una presa en cazador: un conejo cuelga a una persona al revés mientras parecen estallar sus entrañas, tal vez de un balazo. Hay instrumentos musicales gigantes que se usan como instrumentos de tortura (un laúd, un arpa, una zanfona, un tambor…). Un monstruo con cabeza de pájaro engulle personas para defecarlas en un pozo, donde también vomita un supuesto comilón (pecador de gula).

Las dos interpretaciones de un cuadro único

Varios siglos antes de pintarse esa obra maestra, Fray Joaquín de Fiore (1135-1202) fue un visionario que vaticinó la llegada del Reino milenario, un periodo de mil años durante los cuales Jesús tomaría el control de nuestro destino. El Reino milenario es el nombre más antiguo de este cuadro de El Bosco y refleja lo que el monje esperaba que ocurriera en el mundo. Según este visionario, la Historia puede interpretarse de dos formas y así lo refleja el tríptico de El Bosco:

  1. Interpretando el tríptico de izquierda a derecha (camino de la advertencia), vemos, como hemos dicho, la creación del hombre y de la mujer y el paraíso terrenal. Luego viene la multiplicación de la humanidad y la corrupción del pecado de la carne. Finalmente, a la derecha, vemos el castigo con los horrores del infierno. Es la interpretación clásica y simple, aunque hay cosas que no encajan bien en ella.
  2. Interpretando el tríptico de derecha a izquierda (camino de la profecía), vemos primero el mundo actual, donde predominan las obras humanas y sin apenas nada natural. Además, esas obras se han vuelto contra el hombre, por lo que se ve sufrimiento y horrores. Luego, pasamos al panel central en el que el mundo se recupera. Vemos agua y comida en abundancia, y la humanidad se ha convertido en una comunidad alegre y ordenada. De hecho, mirando con detalle el panel central, no se ven pecados, sino calma y paz en un mundo futuro, cuando el humano evolucione. Tras ese estado evolucionado, lo siguiente es el Paraíso, donde en el cielo los humanos estarán con Jesús (porque de hecho, esa figura es Jesús, y si fuera la creación no tendría sentido que apareciera Jesús pues aún no habría nacido).

En tiempos de El Bosco, la visión de Fray Joaquín de Fiore se había extendido y aumentaba la gente que veía en la Iglesia una institución más opresora que espiritual, con la Inquisición como elemento disuasorio para cualquiera que se atreviera a contradecir sus enseñanzas. Según algunos, El jardín de las delicias fue una obra encargada por los Hermanos del Espíritu Libre (o adamitas), para poder meditar sobre el origen y el destino. Los adamitas creían que el pecado no existía por el hecho de ser todos hijos de Adán, tenían ritos que realizaban desnudos y fueron perseguidos por la Iglesia.

Un obra con muchos misterios

Las lechuzas son aves que ven en la oscuridad y al menos en la obra hay pintadas tres. Algunos dicen que son seres psicopompos (seres que conducen las almas al más allá) o cerraduras para acceder a la clarividencia.

Aún hoy son muchos los misterios que encierra esta obra. Por ejemplo, ¿quién es el único personaje vestido que aparece en la esquina inferior derecha de la tabla central? ¿Tal vez el mecenas que le encargó la obra?

Más allá del posible sentido trascendental de esta obra maestra, El Bosco parece querer decir que aquí, en la Tierra, podemos construir un paraíso (o vivir en el paraíso que es la Tierra si no la destruimos). El Bosco quiere decirnos que somos los humanos los que decidimos si queremos vivir aquí y ahora en un infierno o si preferimos hacer que esto sea un paraíso. Este planeta tiene recursos suficientes para que todos vivamos bien, pero todas esas riquezas pueden ser insuficientes para saciar una ambición desmedida de un puñado de avariciosos.

¿Queremos estar en el lado de los que hacen el paraíso y la felicidad o en el lado de los ambiciosos amargados deseosos de conseguir más y más?

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¿Es ética y ecológica la gestación subrogada? ¿Y la fecundación in vitro?

Una mujer no puede tratarse como una máquina de traer niños al mundo.Traer hijos al mundo es un acto poco ecológico. Se ha demostrado científicamente, aunque el problema no es traer hijos, sino traerlos en una sociedad insostenible y enseñarles a vivir de forma insostenible. Dicho esto, cualquier cosa que fomente la natalidad hay que cuestionarla seriamente y examinarla con un riguroso filtro ético.

La gestación subrogada consiste en que una mujer soporta la gestación de un niño durante los nueve meses pero renuncia a ser la madre legal del mismo. Esta técnica, también llamada vientres de alquiler, se está poniendo de moda entre los ricos que quieren tener hijos. Esto está expresamente prohibido en muchos países, como en España, por lo que algunos deciden contratar el vientre en países que lo permitan. El Parlamento Europeo condenó esta práctica en 2015 porque  “socava la dignidad humana de la mujer” al ser utilizado su cuerpo y sus funciones reproductivas “como una mercancía”.

El embarazo, el parto y el postparto es un proceso largo y costoso, que socava la salud de la madre. Por eso, para que una mujer acepte hacerlo y renuncie a su hijo, es obvio que su situación económica debe ser precaria. Prueba de ello es que en los países en los que es legal hacerlo de forma altruista (sin pagar), como Reino Unido o Canadá, la mayoría de la gente se va a otros países en los que sea legal hacerlo pagando. En Ucrania es legal previo pago de 40.000 euros como mínimo. Curiosamente, Ucrania no da la nacionalidad a los niños nacidos por esta técnica.

Un niño no es algo que pueda regalarse o venderse. No existe el derecho a ser padre o madre.Como decía la periodista Sandra Sabatés, todos podemos tener el deseo de ser padres, pero ese deseo no es un derecho, y no puede conseguirse pisoteando los derechos de las mujeres más vulnerables. Además, a los propios niños se les trata como objetos comerciales. A veces, incluso se puede elegir, como en un catálogo, a la madre que hará la gestación o incluso si se quiere niño o niña.

Los que piden que esta práctica sea legal, están pidiendo que se elaboren leyes para que sea legal la explotación de las mujeres, como se hace, por ejemplo, con los animales en las granjas de cría. Se debería regular para evitar los trucos (legales o no) que usan algunos para saltarse la prohibición. Algunos de los que pretenden usar esos trucos y se han ido al extranjero a contratar la gestación subrogada, luego se quejan de los problemas para inscribir al niño como hijo suyo. El fraude está en que el niño no es un hijo fruto del vientre de la supuesta madre (aunque puede que sí sea un hijo genéticamente hablando de al menos uno de ellos, lo cual habría que demostrar). A eso se unen los casos de parejas estafadas y los pagos en paraísos fiscales por esta práctica (es decir, fraude fiscal). Por otra parte, no es raro que las mujeres que prestan su vientre se arrepientan.

No es razonable que el niño sufra por los errores de aquellos que pagaron por su gestación, pero tampoco es razonable que por el hecho de que el niño ya está en el mundo, sus compradores sean absueltos de cometer un delito que en España está penado. El artículo 221 del Código Penal castiga con penas de prisión de 1 a 5 años y de inhabilitación especial para el ejercicio del derecho de la patria potestad, tutela, curatela o guarda por tiempo de 4 a 10 años, penas que se extienden “a la persona que lo reciba y el intermediario, aunque la entrega del menor se hubiese efectuado en país extranjero”.

La gestación subrogada es como la prostitución, al menos en tres aspectos: nace de una falta de ética y conciencia, explota el cuerpo de una mujer por parte de quien puede pagarlo, el cual se beneficia de la necesidad económica de la mujer. Puede haber excepciones, pero son eso, excepciones.

La fecundación in vitro no tiene tantos problemas éticos, pero es otro mecanismo para traer hijos al mundo; a un mundo en el que 8.500 niños mueren de hambre CADA DÍA. Ya no es solo por la dignidad de las mujeres o por cuestiones ecológicas, sino que es mucho más humano fomentar las adopciones, por delante de la gestación subrogada, la fecundación in vitro e incluso de la propia gestación.

Por supuesto no decimos que se prohíba tener hijos, sino que se piense bien, como parte de una paternidad responsable. El proceso de adopción no puede ser un trámite de 5 minutos, pero en un mundo con tantos niños faltos de cariño no podemos permitir que los procesos de adopción sean excesivamente largos.

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Ciudades que quieren reducir su consumo de carne: Porqué y cómo

Dejar de comer carne ahorra muchísima agua, energía, árboles...Lo dicen científicos y ecologistas: evitar la carne y los productos lácteos es la forma más sencilla de reducir nuestro impacto ecológico. Para producir tanta carne son necesarias una ganadería y una agricultura intensivas que son muy dañinas para todos: contaminación por plaguicidas o por purines, pérdida de hábitats, excesivo consumo de agua… por no hablar del sufrimiento animal, especialmente a las hembras.

¿Qué es el Pacto de Milán?

El Pacto de Milán sobre política alimentaria urbana promueve una alimentación sostenible y ya ha sido firmado por 177 ciudades de todo el mundo (véase más abajo la lista de ciudades españolas). El Pacto establece 44 indicadores para medir si se avanza o se retrocede. Con esos indicadores medirán cosas tales como, por ejemplo:

  • si se promueven políticas alimentarias desde el ayuntamiento,
  • el número de ciudadanos con diabetes,
  • si hay programas para reducir el consumo de azúcar, sal y grasas,
  • si se fomentan los huertos urbanos,
  • la venta de productos locales,
  • la creación de compost con la basura orgánica,
  • el número de mercados municipales para fruta y verduras frescas,
  • si existen políticas para reducir el desperdicio de alimentos,
  • etc.
  • Además, hay un indicador (el nº 10) que establece que las ciudades deben medir su consumo medio de carne y pescado con objeto de determinar si se reduce y ver si se avanza hacia la sostenibilidad.

¿Por qué es tan importante comer menos carne y pescado?

Todos podríamos enumerar muchas acciones para conseguir ciudades sostenibles. Entre ellas, reducir el consumo de carne y pescado es algo imprescindible. Hay muchos argumentos para ello, que se suelen sintetizar en cuatro:

  • estas industrias generan graves daños ambientales,
  • propician comidas muy procesadas y con muchas grasas, que son poco saludables,
  • producen sufrimiento animal, absolutamente siempre, y
  • generan problemas a otros seres humanos (aunque sea indirectamente).

El Pacto de Milán habla de “carne” (meat), pero aclara que también se incluye el pescado, algo que es importante dados los problemas de la pesca (especialmente la pesca de arrastre) y del pescado de piscifactoría. Aunque es posible que el consumo de pescado tenga menos impacto ambiental que el consumo de otras carnes, está justificado hablar siempre de forma conjunta de los impactos de carne y pescado (pérdida de ecosistemas, contaminación, sobreexplotación, maltrato animal…). Si no se hiciera así podría ocurrir que el consumo de carne se sustituyera por pescado, generando la falsa sensación de sostenibilidad.

Sorprendentemente, el Pacto ni siquiera sugiere cómo conseguir esos objetivos sino que solo insta a medir el consumo de carne y pescado a través de encuestas. Pero solo hacer encuestas no ayudará a conseguir el objetivo. Tras la encuesta se debería informar sobre su finalidad, pero aún así, es insuficiente.

¿Cómo puede una ciudad reducir su consumo de carne?

Aunque no lo parezca, el gobierno municipal puede hacer mucho para esto. Además de hacer las encuestas informativas, sugerimos estas acciones:

  1. Un curioso vídeo sobre el consumo de carne, basado en MatrixCampañas de información: Hay muchos lugares donde centrar estas campañas (colegios, mercados, centros culturales, asociaciones de vecinos, en la calle…) y muchas formas de informar a la ciudadanía de que comer carne y pescado en exceso no es bueno (carteles, mesas informativas, documentales, charlas…).
  2. Fomentar los huertos urbanos: La gente que cultiva sus propias frutas y verduras tiende a consumir este tipo de alimentos más que antes. Los huertos se deben fomentar tanto en suelo municipal (huertos comunitarios o alquilados) como a nivel individual (en terrazas o balcones).
  3. No dar permisos a granjas de animales, especialmente las macrogranjas: Hasta la prensa internacional se ha hecho eco del problema ambiental de las macrogranjas en España, donde ya hay más cerdos que personas. Conceder licencias para estas instalaciones supone hacer ganar dinero a unos pocos a costa de daños ambientales que sufrimos todos. Por eso Greenpeace está recogiendo firmas para frenar la ganadería industrial. Hay formas de fomentar la economía rural que no destruyen la naturaleza (por ejemplo, fomentar el turismo sostenible o generar energía renovable como hizo el pueblo de Utrillas).
  4. Limitar las licencias de apertura para carnicerías, charcuterías y restaurantes donde la carne sea su comida principal: No se trata de prohibir la comida basura, pero sí de ponerle todas las trabas que sean posibles. En todas las ciudades del mundo proliferan hamburgueserías o shawarmas. Esa comida no es sana y, por tanto, poner unos límites a este tipo de establecimientos ayudaría mucho a reducir su número de clientes. También es posible obligar a estos establecimientos a poner carteles indicando los problemas de una dieta basada en carne, y más en el caso de carne procesada, esa en la que realmente el consumidor rara vez sabe (o pregunta) qué es lo que está realmente comiendo.
  5. Fomentar en los colegios comidas sanas, ecológicas, de procedencia LOCAL y bajas en carne y pescado: Se puede ayudar a los colegios para que mejoren sus dietas escolares e informen a padres y alumnos de lo que se está haciendo y del porqué. Prohibir todo tipo de comida frita es también algo necesario. No basta con promover dietas que reduzcan la obesidad, sino que el Pacto de Milán pide reducir carnes y pescados. La iniciativa Lunes sin carne lleva mucho tiempo fomentando un día para la concienciación con el lema “Si quieres cambiar el mundo, ¡comienza por tu plato!“. El objetivo es ampliar a dos días a la semana para 2020. Hay muchas experiencias donde los padres se implican en la calidad de la comida escolar.Símbolo V de producto alimenticio vegano
  6. Fomentar menús con opciones veganas: Eso se debe pedir urgentemente en bares y comedores situados en lugares públicos (museos, universidades, hospitales, residencias…). Pero también se puede solicitar que todos los restaurantes de la ciudad ofrezcan opciones veganas en sus cartas y menús (y las marquen con la típica V de vegano), y que se sumen a los “Lunes sin carne”. Las hamburguesas vegetarianas o veganas ya están presentes en muchos restaurantes y supermercados, además de ser muy fáciles de hacer.
  7. Ir migrando las fiestas insostenibles a fiestas más saludables: En muchas ciudades hay fiestas o eventos en los que se consume mucha carne por tradición (algunas tienen hasta su plato típico). Dado que la tradición no es un argumento suficiente para mantener o fomentar algo, hay que alentar productos sostenibles que sustituyan, al menos en parte, todos esos productos obtenidos de la explotación animal.
  8. Subir los impuestos a los mataderos, a los barcos de pesca y a todas las actividades que dependan directamente de la explotación animal: Si decidimos que fomentar la carne o el pescado es malo, habrá que gravar más ese tipo de actividades. El dinero, por supuesto, debe emplearse en mitigar los efectos de tan dañinas actividades. No te pierdas, si te atreves, este espeluznante vídeo sobre la actividad en los mataderos.
  9. Realizar y difundir estudios de contaminación en todos los alimentos, incluyendo carne y pescado: Aunque ya sabemos que todos los alimentos vegetales pueden estar contaminados por los pesticidas que usan los agricultores, también la contaminación en carne y pescado es muy peligrosa, pues sabemos que antibióticos y hormonas se cuelan en los músculos, y que muchos peces tienen una alta contaminación por mercurio (el atún o el pez espada, por ejemplo).
  10. Priorizar las mejores opciones: No todas las opciones de carne o pescado son igual de nocivas. Se puede instar a que se usen las opciones con menor impacto ambiental, tales como carnes de ave o pescado local, de pesca sostenible, y por supuesto que no procedan de la pesca de arrastre (la ley exige que toda venta de pescado exponga claramente el método de pesca y la procedencia geográfica). Esto puede ser un paso hacia la sostenibilidad.
  11. Firmar la Declaración “Dieta sana, planeta sano”: Es un compromiso público para fomentar una alimentación sana, donde predominen los alimentos de origen vegetal, ecológicos, locales y de temporada, así como reducir el desperdicio de alimentos. En España, Zaragoza por ejemplo ya se ha adherido a ese manifiesto.

Evidentemente, no todas estas medidas pueden ser llevadas a cabo de forma directa y unilateral por parte de cualquier consistorio, pero las ciudades firmantes del Pacto de Milán tienen la responsabilidad de actuar hasta donde sea posible e instar a gobiernos u organismos competentes a que trabajen en esta línea en aras de un mayor compromiso con la salud y el medioambiente.

Comamos menos carne y pescado, por el bien de “todo”

Resumiendo, cualquier cosa que hagamos para reducir el consumo de alimentos que procedan de los animales redundará en mayor salud de la naturaleza y menor sufrimiento animal. Pero además, también implicará una mayor generosidad hacia los que pasan hambre. El ser humano no es un depredador irracional como el león, sino que ha creado una maquinaria extraordinariamente cruel e impactante para generar carne barata, carne muy barata, con un alto coste, que no es solo ambiental.

Te gustará:

  1. La reducción del consumo de carne pisa fuerte en la 4ª reunión anual del Pacto de Milán, por Greenpeace.
  2. Comer Carne Destroza el Planeta (y a los Animales).
  3. Datos reveladores: La agricultura intensiva contamina todo, hasta nuestra comida; Pueblos fumigados con Glifosato, Clorpirifós, Lindano…
  4. EXAMEN: ¿Es tu ciudad sostenible?
  5. Política y urbanismo: La ideología influye en las ciudades.La ganadería industrial es uno de los peores crímenes de la historia
  6. El carnismo mata, por Ruth Toledano @ruthtoledano.
  7. Libro “Comerse el Mundo” de J. Riechmann (Resumen): Los 12 problemas del consumo de carne.

NOTA: Las ciudades españolas firmantes del Pacto de Milán son Bilbao, Ciudadela de Menorca, Córdoba, Dénia, Fuenlabrada, Godella, Granollers, Las Palmas de Gran Canaria, Madrid, Málaga, Mieres, Navás, Oviedo, Pamplona, Rivas-Vaciamadrid, San Sebastián, Santiago de Compostela, Valencia, Villanueva de la Cañada, Vitoria-Gasteiz y Zaragoza.

Impactos de los alimentos que proceden de los animales

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¿Es ecológico revitalizar pueblos despoblados o abandonados?

¿Es ecológico repoblar un pueblo abandonado?La historia está llena de lugares habitados por el ser humano que fueron posteriormente abandonados (Machu Picchu, Isla de Pascua, o las ruinas mayas son ejemplos famosos). En España, muchos pueblos se han despoblado. El desarrollo, la industrialización y el cambio climático han desplazado mucha población hacia las ciudades. Incluso, la construcción de fallidos pantanos han obligado a abandonar pueblos inútilmente (como Jánovas). Unos 2000 pueblos están en riesgo de extinción o ya abandonados y a menudo surgen iniciativas para volver a poblar esos pueblos. Muchas veces se cargan de argumentos “ecológicos”, pero desde el punto de vista ecológico, repoblar un pueblo puede ser peor que dejarlo como está. Todo depende de cómo se haga.

No hay nada inherentemente malo en que se abandonen los pueblos (salvo que sea de forma forzada). Abandonar unas tierras supone devolver a la Naturaleza algo que previamente se le quitó. Por otra parte, vivir en una población grande permite ser más eficiente en cuanto a ciertos consumos, pero por supuesto depende mucho de cómo se viva. Es decir, vivir en un pueblo no es necesariamente más ecológico que vivir en la ciudad. Para calcular lo más ecológico hay que hacer un análisis concienzudo, pues influye el estilo de vida más aún que el lugar de residencia. Veamos unos ejemplos:

  • Climatización y otros servicios del hogar: Los científicos Nebel y Wrigth dicen en su famoso libro que para climatización “los hogares suburbanos aislados requieren de 1.5 a 2 veces más energía que los alojamientos de las urbes”. Por supuesto, será distinto si se usa leña local, renovables o métodos tradicionales (sombras, gruesos muros…). Pero usar calefacción eléctrica en una casa aislada suele ser muy caro por  las enormes pérdidas térmicas, lo cual aumenta la huella ecológica. También se encarecen las instalaciones de agua y electricidad cuanto más separadas están las viviendas entre sí. Y por supuesto, no olvidemos el tratamiento de las aguas residuales.
  • Ocupación del territorio: Uno de los mayores problemas del planeta es que el ser humano está ocupando demasiado territorio, desplazando o aniquilando todo tipo de ecosistemas. De media, el territorio para vivienda por persona es mayor en pueblos que en ciudades. La ocupación puede ser mayor aún en las típicas urbanizaciones de chalets en las afueras (con parcela, piscina…). Tanta urbanización lleva a una “disminución en la filtración” del agua de lluvia, con los problemas ambientales consecuentes (el caso de Delhi es dramático, por ejemplo). Por supuesto, hay que contabilizarlo todo y no solo la vivienda.
  • Transporte: Distinguimos aquí varias categorías.
    1. Transporte de personas: En una ciudad suele haber transporte público para llegar a los lugares más señalados. En un pueblo a veces no, y más si el pueblo es pequeño. Eso es bueno si se va andando o en bici, pero depender del coche para comprar, trabajar y divertirse no es sostenible. El coche es, en sí mismo, un símbolo de insostenibilidad que la ciudad puede ahorrar gracias al transporte colectivo, pero por supuesto, depende de cada estilo de vida. Todos sabemos que en las ciudades hay muchos que no usan el transporte público y prefieren su coche privado.
    2. Transporte de productos: El transporte de productos en grandes ciudades es más eficiente, porque se transportan cantidades mayores. Así pues, vivir en un pueblo será más ecológico si uno no consume productos manufacturados que requieran ser transportados hasta el mismo pueblo.
    3. Carreteras interurbanas: Vivir en un pueblo puede suponer usar más esas carreteras, de forma directa o indirecta, las cuales pueden generar mayor impacto que los transportes urbanos (más emisiones, más atropellos de fauna…). Cuando esas carreteras se colapsan, a veces se transforman en autovías, con los graves problemas ambientales que implican.Columpios abandonados
  • Servicios públicos: En pueblos pequeños, muchos servicios de todo tipo tienen mayor impacto ambiental y mayor coste para las arcas públicas. Ejemplo de esto son la sanidad o la educación, pero también servicios como el mantenimiento de parques, columpios, la iluminación, la limpieza, o la recogida de basuras y de material para reciclar.
  • Barrios abandonados: ¿Tiene sentido preocuparse de los pueblos abandonados antes que de los barrios abandonados en las ciudades medianas o grandes? Cuando mucha gente huye de un barrio, se genera el efecto conocido como gentrificación, que debería evitarse.

Por supuesto, hay que establecer mecanismos para que los habitantes de pueblos poco poblados tengan fácil acceso a servicios básicos (salud, educación, servicios bancarios…). Puede intentarse aumentar la población para aumentar su fuerza reivindicativa, pero que esto sea ecológico o no, depende mucho de todo lo ya dicho. Y tampoco es fácil: muchos fondos europeos han sido inútiles para aumentar la población. Como dice Sergio del Molino, “no se trata de repoblar, como se anuncia a veces cuando llegan fondos de Europa o se inaugura una autopista, sino de algo mucho más complejo y menos fotogénico: atender las necesidades pedestres y elementales de quienes viven allí“.

Es también importante subrayar que hay intereses para la implantación de actividades de gran impacto que ven una ventaja que las zonas se estén despoblando. Nos referimos a actividades por ejemplo como minería, macrogranjas, canteras, extracción de áridos… En casi todos los casos es más fácil parar esos proyectos que repoblar zonas con ese único fin. De hecho, podría ser contraproducente ya que esos proyectos generarían empleo para los pobladores de esas zonas y, por tanto, podrían ser los propios pobladores los que defendieran tales proyectos.

Vivir en un pueblo será muy ecológico si uno hace que su vida sea ecológica: no usar el coche, comer poca carne y pescado, plantar un huerto (en tu casa o cerca), no emplear mucha electricidad, no consumir mucha ropa, ni zapatos, ni comida elaborada fuera del pueblo… y, por supuesto, no viajar en avión, ni en vacaciones. Pero casi todo eso, también se puede hacer viviendo en una gran ciudad. Con un estilo de vida así, quizás no hace falta ni tener acceso a contenedores de reciclaje: no generar nada para reciclar sí que es ecológico.

Concluyendo, se puede decir que vivir en pequeños pueblos puede ser el sueño de muchos sentimientos ecologistas, pero tengamos en cuenta que vivir en la ciudad puede ser más ecológico, porque vivir ecológicamente depende más de cómo vivas que de dónde vivas.

Te interesará leer también:

  1. ¿Qué es SER ECOLOGISTA? ¿Somos Todos Ecologistas?
  2. Los actos individuales más ecológicos: Cada vez más gente decide no tener hijos.
  3. EXAMEN: ¿Es tu ciudad sostenible? (y aquí examinamos el caso de Málaga, una ciudad insostenible).
  4. El cambio climático también está detrás del despoblamiento, por Teresa López.
  5. Política y urbanismo: La ideología influye en las ciudades.
  6. Urbanización sin justicia social en la ciudad insostenible.
  7. Urbanismo exacerbado: daños sociales y ambientales.
  8. Resumen del libro “Ciencias Ambientales: Ecología y Desarrollo Sostenible” por Nebel/Wrigth.
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Paella vegana

Paella vegana. Foto

Paella vegana

Muchos piensan que la comida vegana es cara, complicada de hacer, insípida, o las tres cosas a la vez. Sin embargo, nada más lejos de la realidad. Este es un plato sencillo, económico. muy sabroso… y cuyos ingredientes es fácil tenerlos siempre en casa.

Ingredientes para 4 personas:

  • Una cebolla que no sea muy grande.
  • Alcachofas. En invierno podemos comprar 2 alcachofas que no sean muy grandes. Fuera de temporada, podemos encontrarlas congeladas y echaremos unos 200 grs. (no hay inconveniente en echar más).
  • Champiñones. Unos doscientos grs., que trocearemos.

    Paella vegana. Un vaso de agua lleno hasta arriba de arroz

    Un vaso de agua lleno hasta arriba de arroz

  • Guisantes. Un volumen aproximado de medio vaso de agua (125 ml.). Si se substituyen por judías verdes planas, podemos echar unos 200 grs.
  • Un pimiento rojo. Le quitamos las pipas y lo hacemos trocitos pequeños.
  • Cúrcuma. Una cucharada sopera
  • Pimienta negra. Media cucharadita de las de postre (con la pimienta, mejor quedarse corto).
  • Sal. Una cucharada colmada, de las de postre.
  • Tomate frito. Un tomate mediano puede ser suficiente.
  • Arroz. Un vaso de los de agua, o una taza de las que se utilizan para tomar té (250 ml.) totalmente hasta arriba.
  • Aceite de oliva virgen. Que cubra con una capa muy fina la superficie del recipiente en el que haremos la paella vegana.
  • Agua. Medio litro (siempre el doble de arroz).

Preparación de la paella vegana

Las verduras frescas y los champiñones los echaremos en un plato. Encima del contenido echaremos la cucharada de sal (no es necesario hacerlo así, pero es una buena forma de no olvidarse).

Las verduras congeladas las coceremos siguiendo las instrucciones del envase. Una vez cocidas, las dejaremos aparte y echaremos el agua sobrante en un vaso.

La cebolla la picaremos con una batidora, al objeto de que no se encuentre ni un solo trozo que delate su presencia.

Elaboración de la paella vegana

Primera parte de la elaboración de la paella vegana

Echamos el aceite en el recipiente en el que vayamos a hacer la paella vegana. No es necesario que sea una paellera, pero sí es importante que tenga una base grande y no sea muy alta.

Paella vegana. Echamos el arroz

Es necesario remover pues, de lo contrario, el arroz queda arriba y no se cuece adecuadamente

A continuación echamos la cebolla que acabamos de picar. Es importante que el fuego no esté muy fuerte porque, si la cebolla se pega, se nos pegará después el arroz.

No dejaremos que la cebolla se dore, sino que únicamente la pocharemos. Una vez pochada la cebolla, echaremos el contenido que hemos reservado en el plato.

A continuación echaremos el tomate frito, dos vasos colmados de agua (un total de medio litro, incluida el agua en el que hemos cocido la verdura congelada). Echaremos también la cúrcuma y la pimienta. Ponemos a cocer, procurando que el fuego no esté demasiado fuerte, para que no se pegue. Cuando estemos seguros de que está hirviendo, bajaremos el fuego casi al mínimo.

Dejaremos cocer a fuego lento durante un par de horas.

Segunda parte de la elaboración de la paella vegana

Una vez cocidos los ingredientes, echaremos las verduras congeladas que habíamos reservado aparte, y el arroz. Volvemos a subir el fuego (pero moderadamente) hasta que rompa a hervir. Entonces bajaremos el fuego casi al mínimo, para que no se pegue.

Paella vegana. Ya está hecha, pero aún se ve caldo en la cazuela. Removiendo desaparece el caldo

Pasados 20 minutos, la paella aparece aún caldosa. Removiendo, conseguiremos que se absorba el agua

Es conveniente remover de vez en cuando para evitar que se pegue. En cualquier caso, es necesario remover al principio para que el arroz no se quede arriba (en este caso no se cocería correctamente).

La paella está hecha cuando se ha consumido el agua, pero si pasados 20 minutos vemos que aún hay mucho caldo, basta con remover y lo normal es que el agua desaparezca inmediatamente. Si esto no sucede, puedes dejarlo un poco más, pero removiendo y sin quitar ojo… para que el arroz no se pase. La gracia de la paella es que los granos estén sueltos.

OBSERVACIONES

  1. La primera parte de la elaboración de la paella vegana puedes realizarla el día antes y guardarla en la nevera. Guárdala preferiblemente en un recipiente distinto, al objeto de poder lavar muy bien la cazuela donde harás al día siguiente la paella vegana.
  2. Si por un descuido se te pega la cebolla, puedes continuar con la primera parte de la elaboración de la paella vegana, pero antes de echar el arroz es fundamental que laves bien la cazuela donde habrás de cocinar el arroz.
  3. El uso de la pimienta es optativo y, en cualquier caso, debe ser muy moderado. La única finalidad de utilizar pimienta es facilitar la asimilación de la cúrcuma y en ningún caso debe robar protagonismo al resto de ingredientes.
  4. Mi consejo es utilizar arroz basmati, porque queda más suelto.
  5. Las verduras congeladas se pueden cocer junto al resto de ingredientes, pero es preferible cocerlas previamente, porque conviene echarlas en agua hirviendo para que no pierdan vitaminas.

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¿Qué es una Nueva Cultura del Agua? Conclusiones del X Congreso Ibérico de Gestión y Planificación del Agua

Beber agua del grifo es un gran acto ecológicoLa Nueva Cultura del Agua (NCA) no es algo del pasado. Proporciona una base conceptual para enfrentarnos a los retos actuales y futuros, no solo desde el plano técnico y de gestión, sino especialmente desde el plano de los valores, los principios, los paradigmas y las estrategias. Las propuestas y principios que la inspiran —la capacidad crítica, la honestidad intelectual y el compromiso con la transformación socioecológica de las políticas del agua en España y Portugal— son tan necesarios hoy como hace 20 años, cuando nació la NCA.

En su décimo Congreso Ibérico de Gestión y Planificación del Agua, celebrado entre los días 6 y 8 de septiembre de 2018 en Coímbra, Portugal, se llegó a las siguientes conclusiones.

Ahora sabemos mejor lo que hacemos bien y mal

Respecto a la Directiva Marco del Agua (DMA), que proporcionó una legitimación jurídica y un marco conceptual y de actuación convergente con la Nueva Cultura del Agua, se constata que queda mucho por hacer para conseguir que tenga un impacto real sobre el estado de las masas de agua. Como aspectos positivos podemos resaltar que es posible que su aplicación haya frenado el deterioro de las masas de agua, pero no hemos avanzado en la mejora de su estado. Por ello y de cara a una posible revisión, consideramos que la DMA aún no se ha aplicado plenamente y hay mucho margen para conseguir avances con una implementación rigurosa y ambiciosa. La Directiva no se ha agotado.

Por otro lado, ha mejorado sustancialmente el conocimiento sobre el estado de las aguas y el funcionamiento de los ecosistemas acuáticos. Aunque, en los dos primeros ciclos de planificación se ha abusado de la figura de masas de agua muy modificadas para reducir los objetivos ambientales y siguen sin utilizarse indicadores ya establecidos, como peces o indicadores hidromorfológicos, lo que resulta en un falso diagnóstico positivo del estado de muchas masas de agua.

Los ríos no se gestionan para el bien común, sino que se subordinan a los sectores hidroeléctrico y agrario

Además, se constata la influencia política sobre los usos económicos del agua. Así, los impactos de los principales sectores (agrícolas e hidroeléctricos) no se caracterizan adecuadamente. No se vinculan las presiones con las fuerzas motrices concretas que las generan, lo que impide la elaboración de medidas eficaces. El cambio climático y su impacto sobre el agua disponible agudiza la necesidad de reconsiderar las demandas y de vincular los sectores que generan las presiones con el estado de las masas afectadas.

En Portugal, el poder de estos sectores se refleja, por ejemplo, en la reciente construcción de nuevos grandes embalses para producción hidroeléctrica (ejemplos: Ríos Tua y Sabor) que han tenido grandes impactos ambientales y cuyo aumento de potencia total es insignificante.

En España se refleja en el continuado dominio del sector agrícola sobre las decisiones y políticas de agua, a pesar de la grave contaminación que genera la agricultura y no solo en el agua. Y está pendiente saber si se nacionalizan las centrales hidroeléctricas cuando caduquen sus concesiones (ya han pasado dos a gestión pública).

De cara al siguiente ciclo de planificación hay que incidir en invertir en la mejora del estado de las masas de agua. Es necesario mejorar la conectividad de los ríos ibéricos, retirando los azudes abandonados cuando sea posible, adaptando la explotación de los embalses y centrales hidroeléctricas a los nuevos objetivos ambientales; desarrollando e implementando regímenes de caudales ecológicos que incorporen caudales máximos, mínimos, tasas de cambio y caudales generadores. Pero también estudiar y evaluar la eficacia de estas medidas en la mejora del estado. Finalmente, es necesario planificar sistemáticamente las acciones de conservación y restauración fluvial de manera que logremos los máximos beneficios con las medidas adoptadas.

¿Quien manda en el agua?

Sobre la gobernanza del agua, en el Congreso se concluyó que la gestión del agua requiere una estructura institucional que sea capaz de articular los cambios necesarios y actúe con eficacia. En Portugal, el desmantelamiento de los organismos de gestión del agua debilita enormemente la presencia del agua en el debate político y dificulta la gestión. En España, son necesarios avances sustanciales en la coordinación y cooperación entre administraciones a todos los niveles, incluyendo la funcionalidad real de los Comités de Autoridades Competentes.

Además, hay que avanzar en la utilización de instrumentos económicos en las políticas de aguas. El principio de recuperación de costes no es un objetivo en sí mismo, sino un instrumento para mejorar el estado de nuestras aguas, fundamentalmente a través de la aplicación del principio de quién contamina (o deteriora) paga. Asimismo, su aplicación tiene que tener en cuenta criterios de equidad, accesibilidad, contexto territorial y socioeconómico. En el ámbito urbano hay que garantizar el acceso al agua independientemente de la capacidad de pago, a través de políticas y estrategias adecuadas.

Es necesario también reformar el modelo de participación social ya que los procesos de participación pública al calor de la DMA se han mostrado insuficientes para asegurar la participación real de la sociedad en la toma de decisiones. En cambio, a pesar de esta frustración con procesos de participación formales, en el ámbito local se están generando múltiples procesos de participación pública en torno a problemáticas y objetivos concretos (véase en el documental “Trileros del agua” la comparación entre los modelos de gestión de Cádiz y Jerez de la Frontera).

Debemos prepararnos hoy para los efectos futuros del cambio climático

Los impactos del cambio climático han sido una de las cuestiones principales debatidas en el Congreso, ya que este fenómeno se afianza como una componente imprescindible de la política de aguas por sus efectos sobre el ciclo hidrológico. De hecho, la Península Ibérica está definida como un territorio natural de riesgo frente a los fenómenos hidroclimáticos al que se han adaptado tradicionalmente las poblaciones locales. Además, las intervenciones humanas en el territorio están fabricado ‘nuevos paisajes de riesgo’, incrementando el riesgo natural y la vulnerabilidad frente a los fenómenos extremos.

Las instituciones tienen la responsabilidad de articular marcos normativos que ayuden a gestionar el riesgo, reducir la vulnerabilidad y transformar los modelos territoriales vigentes. En el ámbito de la Unión Europea, la Directiva de Inundaciones (Directiva 2007/60/CE) ha supuesto un hito fundamental en este sentido. En España la aprobación de la nueva Ley del Suelo en 2008 (RDL 2/2008) y la reforma del Reglamento del Dominio Público Hidráulico en 2016 (RD 638/2016) han representado importantes avances en la gestión del riesgo de inundación.

Mientras, en el ámbito urbano es necesario adaptar las ciudades a las alteraciones climáticas a través de la implementación de soluciones basadas en la naturaleza como la expansión de áreas verdes permeables, reducción de usos de agua potable y utilización de aguas residuales tratadas para usos no domésticos, prioridad del drenaje natural en el espacio urbano. En este sentido, la experiencia de la ciudad de Lisboa, con la intervención en el ciclo urbano del agua y el desarrollo de una estructura verde en la totalidad del territorio urbano, es un gran ejemplo.

Hay que mejorar en educación ambiental

Finalmente, en el Congreso, en el que participaron más de cien personas expertas, se determinó que los retos pendientes no son retos de conocimiento, sino que son retos de transformación de modelos de desarrollo, de transformación socioecológica. Con el fin de contribuir a esta transformación tenemos que cambiar los instrumentos de comunicación y acción que nos permitan comunicar a sectores más amplios de la sociedad e incidir en los procesos de toma de decisiones con más eficacia. La educación es uno de los ejes centrales de todo sistema sociopolítico, y por ello hay que preguntarse si el sistema educativo ayuda afrontar los complejos retos de sostenibilidad a los que nos enfrentamos.

Fundación Nueva Cultura del Agua, un recurso tan valioso que hay que estudiarlo con detalleEquipo de la Fundación Nueva Cultura del Agua
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HYPERLOOP en Málaga: La obsesión por la velocidad del tren súper veloz del futuro de Elon Musk

 ¿Es el futuro o es un timo? Todas las preguntas que despierta el HyperloopPreguntado el consejero de Fomento y Vivienda de la Junta de Andalucía, en comisión parlamentaria, por la implicación de la Junta en el proyecto de “Innovación” de Hyperloop en Bobadilla (Antequera), mostró una actitud receptiva a dicho proyecto.

Hyperloop es el nombre comercial de un sistema en desarrollo para el transporte de pasajeros y mercancías en tubos al vacío, a tan alta velocidad que se acercaría a la del sonido (1234,8 km/h). En términos generales, el consejero se manifestó en sintonía con iniciativas que, según su opinión, implican modernidad y generación de empleo, tanto más si es en I+D+i. La pregunta, realizada por el portavoz del grupo C’s aludía a la reciente firma de un convenio entre ADIF y la empresa Virgin. Esta empresa dice querer aprovechar las naves sin uso en Bobadilla del fallido anillo ferroviario de Antequera, propiedad de ADIF y la infraestructura ferroviaria de titularidad autonómica de alta velocidad entre Antequera y Marchena sin uso definido actualmente.

La ligereza con la que se respondió a tal pregunta me sorprendió por la ausencia de datos que avalen tan arriesgada y costosa aventura y la falta de ponderación sobre su necesidad real para la ciudadanía, mas allá de la creación de un puñado de puestos de trabajo durante su compleja construcción. Las buenas ideas no necesariamente se convierten en buenos proyectos y los buenos proyectos no siempre responden a las necesidades de la ciudadanía. Este podría ser el caso, aunque no se lo planteara así el portavoz de C’s, para quien esta buena idea parece ya, de manera obvia, la mejor apuesta para el futuro: el tren súper veloz que todos necesitamos. Lo tenía tan claro que no se molestó en detallar las necesidades que vendrá a cubrir, el coste que supondrá, los efectos en el territorio con nuestra complicada orografía, el impacto ambiental… Le parecía tan obvio que es un gran proyecto, que… ¿para qué detenerse en minucias como esas? Además, como cualquier inversión en infraestructura se traduce en empleo, ¿es que hay que aclarar algo más?

De hecho, en la sección de economía de algunos medios ya se felicitaban afirmando: “España está de suerte. Málaga albergará un centro de desarrollo del Hyperloop, el transporte del futuro ideado por Elon Musk, fundador de Tesla, y desarrollado por Virgin”. Así que —y disculpen el humor— solo falta que envíen un cenachero al espacio con un par de molletes para acompañar sus sardinas en un Hyperloop interplanetario. ¡Menuda suerte tendrían Málaga y Antequera! Nuestra marca en el espacio sideral de forma inminente… pues prevén que concluya la fase de prueba en 2020.

Son tales las expectativas que ponen en presente lo que es un hipotético futuro. Quieren hacerlo visible explicando que se convertirá en un complejo valorado en 500 millones de dólares (unos 433 millones de euros) que generará 250 puestos de trabajo de “alta cualificación” en cinco años, además de otros cientos de empleos indirectos.

El protocolo suscrito entre el consejero delegado de Virgin Hyperloop y la presidenta de ADIF, asume como fiable el estudio de viabilidad realizado por la empresa estadounidense. ADIF dice, no obstante, que la inversión está “supeditada” a la obtención de 126 millones de euros en convocatorias de ayudas públicas, en forma de préstamos y en subvenciones de I+D+i para las instalaciones. Ya los quisieran algunos esforzados investigadores del plan nacional, que reciben unos 200.000€ de media, si son afortunados, para tres años de proyecto. Si “pillaran” el 1% de la subvención propuesta, se financiarían más de 100 proyectos a nivel europeo en nuestra tierra, pudiendo contratar a más de 200 investigadores y seguramente con resultados tangibles para problemas que ya tenemos aquí. Por ejemplo, la Xylella que viene, o el cambio climático que ya ha llegado, y que, según los modelos de la propia Junta, fulminará la mayor parte de nuestra franja de clima Mediterráneo subtropical en pocos decenios. ¡SÍ! Está amenazado ese clima sobre el que descansa el turismo de la Costa del Sol o la producción de frutas subtropicales. Eso también es I+D+i, pero más pegado a la tierra y a las necesidades y problemas reales de los andaluces, que ya vemos cómo se nos aproxima un futuro menos halagüeño de lo que nos gustaría.Mapa del anillo de trenes de Antequera

Y, sí, yo estaba en esa comisión atónita, ojiplática viendo al consejero y escuchando su respuesta. Sorprendida por la facilidad con que se pueden dar por válidos y con muy poca información disponible contrastada proyectos de una envergadura como la propuesta, y que seguramente se acabarán financiando con dinero de todos, sin detenerse un poco, sin poner algunas reservas. Espero equivocarme, por el bien de todos, pero puede que además de naves vacías en Bobadilla y de las vías abandonadas del AVE, nos encontremos pronto con unos decorativos tubos de tecnología aeroespacial en la vega de Antequera. Y, cuando pasen muchos, muchos años, alguien lo verá tan interesante como los dólmenes de este paraje milenario.

No voy a entrar en muchos detalles sobre las razones que me hacen dudar tanto de la viabilidad de este proyecto. Son aspectos técnicos de fácil comprensión, sobre todo si los explican aquellos que saben. Y en este caso hay quien lo hace muy bien. Los podéis consultar en el blog del ingeniero Luis Rodríguez, en este enlace.

Carmen Molina @CarmenMolina_Q,
Coportavoz de EQUO Andalucía y
diputada en el grupo parlamentario de PODEMOS Andalucía

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