Las multinacionales y la responsabilidad. ¿Aceite y agua?

Un reciente estudio refleja lo mal que las empresas hacen su RSE (Responsabilidad Social Empresarial). Los científicos han analizado cómo las empresas miden sus actividades de RSE y su coherencia tanto con su actividad principal como con los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible). Los resultados sugieren que las compañías no se interesan por medir el impacto de su RSE porque no saben cómo hacerlo, o bien, porque creen que no hay castigo ni recompensa social.

El estudio también muestra una desconexión entre la RSE y las actividades comerciales centrales de las empresas. Las multinacionales reconocen que los ODS son una guía para abordar los problemas más urgentes del mundo y están comenzando a vincular sus iniciativas de RSE con objetivos particulares. Sin embargo, tales esfuerzos aún son incipientes y parecen dirigidos a rellenar páginas para informes de sostenibilidad, ya que no parece existir un interés real por alcanzar esos ODS.

La RSE es una fuente de creación de valor para cualquier empresa. Sin embargo, ni siquiera las empresas grandes la integran en su estrategia empresarial. Tal vez, porque piensan que cumplir la ley es suficiente. Las multinacionales no se sienten responsables a la hora de afrontar los grandes desafíos globales, como la inestabilidad, el cambio climático, la crisis ambiental o la pobreza.

Aunque algunas empresas tienen su propia estrategia de RSE, no suele haber auténtico interés en ser empresas responsables y eso, se nota en su forma de aplicarla y en su forma de llevar su estrategia general.

Hay muchos ejemplos de multinacionales altamente irresponsables y entre ellas encontramos prestigiosas —y peligrosasfirmas del IBEX-35. Por citar un ejemplo, un estudio reciente revela que el Banco de Santander ha invertido 43.000 millones de dólares en la industria fósil (solo) desde el Acuerdo de París. También es un banco que ha generado escándalos por financiar empresas papeleras vinculadas con la deforestación en Asia o por invertir en la industria armamentística.

Es importante medir para mejorar

Se ha detectado que cuando las empresas miden sus acciones de RSE, no necesariamente valoran cómo generan un cambio social o un impacto social positivo, sino cómo benefician a la organización. Es decir, si no hay beneficio —normalmente económico— las empresas no valoran adecuadamente sus acciones y se corre el riesgo de reducir el interés en este tipo de iniciativas. En resumen, las empresas no miden el impacto real de sus acciones de RSE (por ejemplo, la cantidad de personas alcanzadas, la cantidad de árboles plantados, la superficie restaurada…).

Se ha detectado que las empresas tienden a ignorar temas que entienden como polémicos, tales como la contaminación de su propia empresa, la corrupción, la desigualdad, o la discriminación. Prefieren centrarse en movimientos más seguros, generalistas y en los que no se les pueda culpar directamente (pobreza, educación…). En Málaga, hay un ejemplo muy claro de esto: la cementera de la ciudad es una industria altamente contaminante, habiendo estudios contundentes al respecto. Sin embargo, la empresa, en vez de reducir su contaminación, se dedica a financiar un grupúsculo de ONG locales para callar sus críticas y lavar su imagen. No hay interés en ser una empresa responsable, sino en acallar voces y reducir el riesgo reputacional.

En general, la RSE de cada compañía no está relacionada con sus actividades principales. Suelen enfocarse en proyectos que beneficien a la comunidad, en lugar de minimizar el impacto negativo de sus operaciones. Prefieren seguir haciendo las cosas mal, y que la RSE sea un mecanismo de lavado de imagen, sin haber un interés real en hacer las cosas bien.

Por otra parte, hay empresas que ensalzan sus inversiones en RSE, pero no cuidan a sus empleados. Cuidar a la plantilla es esencial en una empresa responsable: empresas pro humanas, empresas que reducen (algo) la jornada laboral, que abordan la discriminación, etc.

El estudio subraya que las empresas serán evaluadas como empresas responsables no solo por sus informes o por el grado de diálogo y acuerdo con sus grupos de interés, sino por la eficacia de sus acciones para alcanzar los ODS. El 40% de las empresas más grandes del mundo incluyen los ODS en sus informes de sostenibilidad. Ciertamente, las PYMES tienden más a no medir el impacto, por falta de conocimientos, interés o recursos, para el poco rendimiento que esperan obtener.

Cuatro conclusiones al aplicar la RSE

  1. Las empresas deben usar mecanismos para medir e incrementar su responsabilidad, independientemente de los resultados. Por ejemplo, el Cuadro de Mando Integral (CMI o BSC) es una herramienta interesante que siempre debería incorporar indicadores sociales y ambientales sobre el impacto de la empresa en su contexto.
  2. La legislación y las inspecciones deben ser más estrictas: Esto es importante dado que el concepto de responsabilidad real es ignorado, cuando no pisoteado. De hecho, el estudio expone casos en los que los gobiernos aprobaron impuestos verdes para forzar a las empresas a reducir su contaminación. Aunque la RSE sea loable, no se puede confiar en ella para resolver problemas graves generados por las propias empresas.
  3. Es muy complicado que una empresa grande sea responsable y no cometa grandes errores o fraudes. Por tanto, en general, parece adecuado evitar ser cliente y no invertir en ese tipo de empresas. Véase cómo en el IBEX-35 la ética apenas existe.
  4. ¿Sirve la RSE para algo? Por supuesto que sí. Ninguna empresa mediana o grande debería hoy carecer de su informe de RSE. No obstante, también hay que denunciar cuando se emplee la RSE para lavar la imagen. Incluso, a veces, multinacionales culpables de graves daños ecosociales son también las que comunican muy bien sus acciones de RSE (o esconden muy bien sus artimañas) y, por ello, disfrutan de buena reputación (Nestlé es un claro ejemplo).

Aunque el estudio se basa en empresas de México, cita otros estudios que demuestran que en otros países las conclusiones son muy similares.

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Acerca de Pepe Galindo

Estamos en el mundo para aprender y ayudar y, si es posible, disfrutar. Es autor de libros como "Salvemos Nuestro Planeta", "El buscador de lo inefable" y "Relatos Ecoanimalistas"; ademas de publicar regularmente en dos blogs: 1) blogsostenible.wordpress.com y 2) historiasincontables.wordpress.com
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