El peligro y la estupidez de usar sopladores de hojas en seis poderosos argumentos

El ser humano tiende a hacer su vida más cómoda (no mejor). No importa si empeoramos nuestra salud o la del medioambiente siempre que estemos más cómodos. El soplador de hojas es otro ejemplo más de esto (como también lo fue el invento de la agricultura).

Los ayuntamientos de muchas ciudades, comunidades de vecinos y particulares se están sumando a la moda de hacer ruido para quitar un puñado de hojas. Estos aparatos se deben usar con cascos anti-ruido y mascarillas anti-polvo pero… ¿alguien piensa en los vecinos y en los transeúntes?

Vamos a intentar resumir el porqué no se deben usar estas máquinas.

Seis razones para no usar sopladores de hojas

  1. Levantan mucho polvo y polen que acabamos respirando todos. El polvo en suspensión puede alcanzar grandes alturas y largas distancias, colándose por las ventanas de nuestros hogares. Ese polvo incluye partículas de heces (de aves, perros…) y multitud de partículas contaminantes (PM2,5 y PM10). Las partículas más pequeñas llegan a los pulmones y allí pueden generar diversas enfermedades. Estamos ante una poderosa fuente local de contaminación atmosférica. Es otro caso de la llamada cultura ambientador, porque ensucia más de lo que limpia aunque su suciedad no se vea. Por supuesto, también levanta el polen elevando los riesgos para los alérgicos.
  2. Hacen un ruido muy molesto. Cada vez más ayuntamientos están teniendo en cuenta la contaminación acústica. Sin embargo, hay algunos alcaldes que parece que quieren fomentar el ruido en vez de reducirlo, como muestra el escaso control que hacen de las motos ruidosas.
  3. Daña a la biodiversidad. Hacer volar las hojas y todo cuando pilla incluye también daños a la fauna y la flora urbana que vive sin molestar (flores, hormigas, abejas, arañas…). Bastante daño les hacemos ya con algunas infraestructuras (véanse estos ejemplos) como para seguir dañando a los insectos y agravando más su apocalipsis. Necesitamos a los insectos: ¿quién no se ha enterado? En ciertas zonas de parques y jardines, las hojas y las plantas silvestres (o ruderales) deben dejarse libremente porque crean un ecosistema valioso desde el punto de vista ambiental; y barato desde el económico.
  4. Consumen energía sucia. La mayoría de los motores de estos aparatos usan combustibles fósiles, expulsando humo por supuesto. Algunos usan baterías pero… ¿cuánto contamina producir las baterías? ¿con qué electricidad se cargan? ¿Se está pagando esa electricidad a una empresa de electricidad solo renovable? Aunque así fuera, no se justifica su uso por todos los demás puntos.
  5. No es preciso retirar hasta la última hoja. Las hojas no son propiamente suciedad. Por supuesto, en ciertos sitios hay que retirar las hojas, pero no es necesario hacer una retirada exhaustiva.
  6. Hay opciones mucho mejores. Usar un rastrillo o una escoba son opciones mejores. Además, permite hacer un poco de ejercicio. Si fuera realmente una operación muy útil, también crearía puestos de trabajo, que tanta falta hacen.

Ante las quejas de los vecinos, algunos ayuntamientos han limitado tanto los horarios para usar los sopladores como los decibelios permitidos, pero son medidas insuficientes. Un aparato tan molesto y que ofrece tan pocas ventajas hay que prohibirlo directamente.

No debemos elegir siempre la opción más cómoda (para alguien) a costa de lo que sea. Necesitamos parar para pensar y para tomar la mejor decisión teniendo en cuenta también aspectos ambientales. La falta de educación ambiental está haciendo que muchos gobernantes no entiendan la necesidad de cuidar el medioambiente. Y así nos va.

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Acerca de Pepe Galindo

Estamos en el mundo para aprender y ayudar y, si es posible, disfrutar. Es autor del libro "Salvemos Nuestro Planeta" (ver apartado de libros resumidos de Blogsostenible).
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