Guaranís brasileños claman por sus tierras, ante la indiferencia del mundo

Charla de Voninho Benites. Guaraní-Kaiowá

Texto de la charla de Voninho Benites en el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas

Ayer me llegó desde Campo Grande el escrito cuya fotografía pueden ver a la izquierda. Por más que he buscado en internet para incluir algún link a la noticia, todo ha sido infructuoso. He conseguido, eso sí, el vídeo oficial de la ONU en el que se incluye la sesión completa. Recomiendo el visionado a partir del minuto 58 que incluye la intervención inmediatamente anterior a la que ahora nos ocupa.

Los guaraníes kaiowá están siendo masacrados en Mato Grosso do Sul (Brasil), sin que a nadie parezca importarle lo más mínimo. La situación no es ni mucho menos nueva, pero se ha agravado con la subida al poder del corrupto presidente Michel Temer.

Es por esto que Voninho Benites habló ayer en el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas. En el poco tiempo que pudo hablar, dijo que recientemente una decisión del Supremo Tribunal Federal brasileño anuló la demarcación de una de sus tierras, Guyraroka. El argumento para dicha anulación fue que los guaraníes no habitaban esas tierras en la fecha en que fue promulgada la Constitución de Brasil (1988). Ahora bien, la razón por la que no las habitaban es que el propio Estado les había expulsado de ellas.

Voninho Benites vive en la tierra indígena de Dourados-Amambai, muy cerca de la frontera de Mato Grosso do Sul con Paraguay (Ponta Porá).

En Ginebra se escuchó ayer cómo, hace un año, sufrieron una terrible masacre. Terratenientes fuertemente armados llegaron en unas 50 camionetas y atacaron la aldea, tiroteando a sus habitantes, a la mayoría por la espalda. Uno de los agentes de salud fue muerto de un par de tiros mientras estaba atendiendo a los heridos. No se  trata de un hecho aislado.

Continúa el representante del Consejo de la Grande Assembleia Aty Guasu Guarani e Kaiowá diciendo que las reservas creadas por el Gobierno hace casi 100 años se han vuelto confinamientos. Allí, dice, están condenados a pasar hambre y a depender totalmente del Estado.

Explica cómo, privados de sus tierras, no tienen posibilidad de subsistir por sus propios medios que, en otras circunstancias sería sobre todo la agricultura. Sin tierras para plantar, los guaraníes dependen de las “cestas básicas” que les llegan poco menos que de caridad.

Somos todos guaraní kaiowáIgnoro cómo son estas cestas básicas que reciben los guaraníes, pero en Mato Grosso do Sul, una cesta básica es una bolsa grande de plástico que contiene los alimentos básicos para el sustento de una familia por ejemplo durante un mes. Los productos que incluyen son: arroz, freijão (judías pintas), aceite de soja y algunos productos de limpieza imprescindibles (jabón para fregar y papel higiénico). No se incluye ningún producto perecedero cosa por otra parte lógica, pues muchas personas no tienen nevera. Nada de fruta, ni de verdura y, desde luego, nada de carne. Tampoco leche.

Este modo de vida es insostenible para el pueblo guaraní, no sólo por las penalidades que deben soportar, sino sobre todo por el modo en el que esta situación afecta al pueblo. Perder sus tierras es perder sus raíces, es perder la conexión con sus ancestros y su cultura. Es también perder la dignidad. La dignidad se pierde cuando, de forma permanente, se pierde la posibilidad de proveer al propio sustento. De hecho, en las favelas de Campo Grande (capital de Mato Grosso do Sul), malviven muchos de estos indígenas que, expulsados de sus tierras, pasan a ser los más pobres de entre los pobres.

Los guaraníes no quieren limosna, quieren sus tierras en las que vivir sus costumbres, proveer a su sustento y educar a sus hijos.  Por eso no es de extrañar que haya tantos suicidios. Eso por no hablar de la situación de riesgo en la que viven, continuamente amenazados, no sólo por los terratenientes, sino también por los garimpeiros que, además, envenenan sus ríos.

No podemos permanecer impasibles ante este drama.

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Acerca de María Ángeles Navarro Girón

Cuando alguien te indique el camino, mírale las botas. Esto quiere decir que: En la vida espiritual, no te fíes de quien te indica el camino con el dedo y sin despeinarse. Sigue más bien al que está dispuesto a caminar delante de ti, al que viene sudoroso y con las botas destrozadas del camino.
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3 respuestas a Guaranís brasileños claman por sus tierras, ante la indiferencia del mundo

  1. Pingback: El precio de eso que algunos llaman progreso: el genocidio que no termina | BlogSOStenible: Noticias medioambientales y datos… aportando soluciones

  2. Pepe Galindo dijo:

  3. Pepe Galindo dijo:

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