Canción de Navidad (por las personas sin hogar)

Personas sin hogar, sin familia, sin contactos...Por Juan Fernando Cantos Oliva (psicólogo)

Hace unos días asistí a una conferencia sobre Personas Sin Hogar. Debía de ser la única persona que no pertenecía a una administración o una ONG religiosa o laica; se conocían todos y conocían el tema de lo que hablaban; yo no, así que lo voy a intentar divulgar entre aquellos que me lean y quieran saber algo más.

Se entiende “Persona sin techo” aquella que no tiene vivienda, por motivos sociales y/o personales. Tienen su problemática grave pero pueden tener: ilusiones, contactos con su familia y sus orígenes y pensar en un futuro. Por ejemplo, los inmigrantes sin papeles que dejaron sus raíces pero las sienten suyas, y tienen muchas ilusiones en el futuro.

Se entiende “Persona sin hogar” aquella que no tiene hogar: es decir aquella sin techo que también ha perdido el arraigo, sus raíces, su red social… que se ha despersonalizado de toda carga afectiva. No conecta con los demás ni con ella misma. Están aisladas, sin afectividad, son DESAFECTADAS.

Estas personas sin hogar van perdiendo su red social poco a poco. Como bajando una escalera peldaño a peldaño, por circunstancias externas o sociales (desempleo, pobreza, muertes en su entorno, etc.) y por circunstancias personales (malas decisiones, malos comportamientos, debilidad, etc.).

Cuando los servicios sociales o alguien en la comunidad los identifica y ellos empiezan a pedir ayuda, llegan  o vienen con una necesidades sentidas (piden comida, limpieza, dinero para un viaje, ropa…); Pero detrás tienen unas necesidades llamémoslas Reales, que tiene que sacarlas o serles sacadas, y que sólo si las ponen sobre la mesa y se dan cuenta de ellas, podrán rehabilitarlas y superarlas. Si no trabajan con ellas volverán otra vez a la rutina de la falta de hogar: Es la necesidad real de sentirse parte de una comunidad.

Muchos de nosotros hacemos cosas mal con ellos, cosas que mantienen su triste situación, facilitándola: Nos dedicamos a cubrir lo urgente, sin buscar sus necesidades importantes. Nos descoordinamos unos con otros a la hora de ayudar, les damos un proteccionismo tal vez exagerado, le damos todo a cambio de nada.

Y lo que tenemos que hacer es apoyarles para que salgan ellos, apoyarlos para inicien su motivación, su voluntad al cambio y la mantengan; Para ello, los escucharemos, y buscaremos sus intereses y sus motivaciones, y arrancándolas de la apatía buscaremos mantenerlas.

Es un camino difícil, muy difícil, pero estadísticamente tiene resultado positivo a largo plazo; Si el problema es falta de “hogar”, de afecto, de proyecto vital, podemos “sacar su fuerza” considerando que tienen mucho vivido y mucho pensado. Hay que ser muy fuerte para “vivir sin hogar” y el primer paso es empezar a motivarse para el cambio.

Este sería el mensaje y la idea que aprendí, pero no quiero despedirme sin apuntar ciertas “perlas” de oí de unos y de otros, y que cada una, por sí sola, nos hace pensar:

  • Está demostrado que las adicciones son muy peligrosas en ellos y en todos. Y también sabemos que absurdamente esta sociedad las facilita sin darse cuenta: botellón, hachís, etc. Concretamente con el hachís hay una relación directa  entre su consumo y el despertar de muchas esquizofrenias. Determinadas personas no hubieran nunca adquirido esa enfermedad mental si no fuera por el abuso del hachís.
  • Las personas sin hogar, hacen mucho daño a los miembros de su hogar anterior, del que se han ido; hay muchos hijos, madres, etc. que no entienden porqué un miembro de la familia se fue, y esa puede ser una herida abierta muy difícil de cerrar.
  • Esta sociedad global va dejando un reguero que heridos emocionales que va empobreciendo la autoestima y la moral o fortaleza de la masa social. ¿Qué va a pasar con los hijos de los terroristas que se inmolan? ¿Qué va a pasar con los hijos de los corruptos? ¿Que va a pasar con los hijos de los malos tratos? ¿Cómo van a elaborar sus rupturas para ser felices y coherentes hacia un bien propio y común?
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