Tuiavii de Tiavea, un Antiguo Jefe Samoano, y el Dios-Dinero de los Hombres Blancos (los Papalagi) (1/3)

Tuiavii de Tiavea fue un jefe de una tribu de Samoa, unas islas del Pacífico disputadas en el siglo XIX por británicos, estadounidenses y alemanes. Este jefe samoano, estrechamente ligado a la naturaleza por su cultura, viajó a la Europa de principios del siglo XX, donde tal vez vio cosas que no entendió, pero otras las entendió mejor que los propios europeos. A su regreso expresó a sus paisanos con palabras sencillas lo que había visto, y lo que interpretó como una cultura equivocada la de aquella Europa. Sus discursos, publicados sin su consentimiento como libro titulado “Los Papalagi” (los hombres blancos), es considerado como el primer documento antiglobalización.

Respecto al dinero, Tuiavii constató que el dinero es el Dios de los europeos: «Casi todos ellos han dado su salud por dinero. Lo llevan consigo en sus taparrabos» y por el dinero dan «su risa, su honor, su alma, su felicidad».

Lo que más le pudo sorprender es que «en la tierra de los blancos es imposible estar sin dinero»:  «No podrías satisfacer tu hambre, tu sed, serías incapaz de encontrar una estera para la noche. (…) Tienes que pagar, que significa dar dinero, por el suelo en el que permaneces de pie, por el punto donde quieres construir tu cabaña, por la estera para la noche, por la luz que brilla en el interior de tu cabaña, (…) o por ir a un sitio en el que la gente se divierte, donde cantan y bailan (…) debes pagar por todo. (…) Incluso para nacer tienes que pagar y, cuando mueres, tu familia debe pagar, puesto que tú estás muerto y debes pagar para obtener permiso para depositar tu cuerpo en la tierra».

¿No es evidente que algo falla en una sociedad
en la que haya que pagar por morirse?

Los samoanos vivían en una sociedad de propiedad comunal y Tuiavii despreció las leyes papalagi sobre la propiedad. Ellos no conocían el concepto de robo, porque todo es de todos y de Dios, del «Gran Espíritu» o Naturaleza. Para un integrante de esa sociedad fue sorprendente descubrir que los europeos distinguían lo «mío» de lo «tuyo», lo cual en su idioma se dice igual: «lau». Para él era absurdo que los europeos consideraran que una palmera fuera suya sólo porque crece delante de su «cabaña», y entonces «se comporta como si él mismo hiciera crecer la palmera. Pero esa palmera no pertenece a nadie. ¡A nadie!».

«Trabaja y tendrás dinero», es la norma común europea, según Tuiavii, que descubrió ciertas injusticias en el sistema económico occidental: «No toda la gente que tiene mucho dinero también trabaja mucho», porque subcontratan su trabajo para que lo hagan otros por menos dinero, Y entonces «recibe el metal redondo y el papel tosco, que los otros ganaron por él. La gente dice que es rico. Todo el mundo le envidia, le adula, le habla de un modo amistoso. Porque en la tierra de los blancos un hombre no es respetado por su nobleza o su valor, sino por la cantidad de dinero que tiene». «El conocimiento de que continuamente roban la fuerza de los otros para añadirla a la suya propia, no les preocupa o les roba el sueño por la noche. No entra en sus mentes compartir con los otros el dinero para aliviar su carga».

El sistema bancario no pudo entenderlo: «Hay muchos blancos que ahorran todo el dinero que los otros ganan para ellos; entonces lo llevan a un sitio donde está muy bien guardado. Siempre llevan más dinero allí, hasta que ni siquiera necesitan ya a los otros para hacer el trabajo por ellos, porque el dinero hace el trabajo por sí solo. Cómo una cosa así es posible, sin nada en absoluto de hechicería, nunca me resultó del todo claro, pero parece que el dinero llama al dinero; como las hojas creciendo en un árbol, así un hombre se va haciendo cada vez más rico, incluso cuando está dormido».

Tuiavii concluyó que «es signo de gran pobreza que alguien necesite muchas cosas, porque de ese modo demuestra que carece de las cosas del Gran Espíritu». «Los papalagi son pobres porque persiguen las cosas como locos. Sin cosas no pueden vivir (…). Cuando una cosa sería suficiente, hacen dos. (…) En cada choza hay tantos objetos que los caballeros blancos emplean muchas personas sólo para ponerlos en el sitio que les corresponde y para limpiarles la arena». Tuiavii advirtió a su pueblo que los europeos querían crearles nuevas necesidades para que así tuvieran que trabajar para ellos mismos y también para los papalagi: «Aparte de lo que nos ha dado el Gran Espíritu, precisamos muy poco».

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Acerca de Pepe Galindo

Estamos en el mundo para aprender y ayudar y, si es posible, disfrutar. Es autor del libro "Salvemos Nuestro Planeta" (del que hay un resumen en www.resumelibros.tk).
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9 respuestas a Tuiavii de Tiavea, un Antiguo Jefe Samoano, y el Dios-Dinero de los Hombres Blancos (los Papalagi) (1/3)

  1. Pingback: Tuiavii de Tiavea y el Tiempo | Blog SOStenible··· – – – ··· – – – ··· – – – ··· – – – ··· «Otras» noticias, y «otra» forma de pensar…

  2. wikipeix dijo:

    Cual era la esperanza de vida media en esa tribu y en Europa? Cómo se combatían las infecciones bacterianas? Morían muchas mujeres en los partos? Qué porcentaje de las cosechas se arruinaban por falta de tecnologías? Sólo curiosidad. Gracias

    • Pepe Galindo dijo:

      Investiga tú mismo esos datos. Pero el mensaje de Tuiavii no te ha calado, porque Tuiavii era feliz en su pueblo y él no conocía esos datos que te intrigan. Hay gente que piensa que el “progreso”, y la “calidad de vida” (la entiendas como la entiendas) no requieren idolatrar al dinero. Son cosas distintas.

      Por otra parte, hay que ver las cosas globalmente: Es cierto que las nuevas tecnologías han permitido que no se arruinen las cosechas, yproducir más, pero… ¿Qué consecuencias tiene esto a largo plazo? Las fumigaciones de la agricultura están destruyendo la biodiversidad (lo de los himenópteros es mera anécdota). Los abonos nitrogenados hacen que la agricultura sea el sector más contaminante respecto a emisiones de CO2. ¿La agricultura actual es mejor? Responde tú mismo, pero la realidad es que la agricultura actual es “insostenible”… (mira lo que piensa un economista de la agricultura). Tarde o temprano tendremos que cambiar de tecnologías. Esas tecnologías que alabas, ya están obsoletas. Lo sabemos. Lo que no sabemos es cuanto tiempo tenemos para hacer el cambio.

    • Tito 1994 dijo:

      Aunque bien es cierto que no comparto tu visión, reconozco que es un buen aporte para este site, dado que sin él, la respuesta de Pepe no habría salido a la luz – aunque los datos que aporta son de fácil comprensión previa.

      Seguid así.

      • «Más allá de que las ediciones castellanas de los últimos veinte años no hacen ninguna referencia crítica ni reflexionan al respecto, todo indicaría que Los Papalagi es lo que en inglés se denomina un amusing hoax, un agradable engaño, una joda, una tomadura de pelo, una superchería ingeniosa, una de esas invenciones, fraudes inteligentes bastante habituales en la historia de la literatura, como el Ossian de MacPherson. Es que no hay evidencia alguna de que tal “jefe samoano” haya existido con ese nombre, que las fotos que acompañan el texto correspondan a personajes de ese nombre y mucho menos de que –de haber existido– el jefe haya viajado a Occidente para amargarse de visitante con los blancos que ya padecía en casa.» Página/12 :: Contratapa :: Sobre los Papalagi

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  6. «El jefe samoano es, exactamente como el europeo espera que sea el Buen Salvaje. Es un cristiano primitivo, intrínsecamente bueno, generoso y sencillo, pero con una enorme intuición para no dejarse deslumbrar por los adelantos y la opulencia del hombre blanco. Francamente, el salvaje resulta demasiado moralista para ser creíble.» Los Papalagi | No me hagas mucho caso

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