Amor, a lo GRANDE: Contagios Anímicos

“Tengo tres tesoros que guardo con cuidado y vigilo estrechamente.
El primero es la compasión. El segundo es la sobriedad.
El tercero es no osar ser el primero en el mundo.
Porque soy compasivo, puedo ser valiente. Porque soy sobrio, puedo ser generoso.
Porque no oso ser el primero, puedo ser el capitán de todos los barcos”
(Tao Te Ching, cap. 67).

Hay cosas que no se les hace a los amigos. Y… ¿a los que no son amigos sí?. Con razón dicen que la justicia es la amistad generalizada (parece que fue Dugas quien lo dijo). Para resolver estos conflictos está la ética, magistralmente puesta en valor práctico por Peter Singer. Pero puede que todo se resuelva sencillamente amando más… dicen que el amor es un tipo de energía que cuanto más se da, más se tiene.

Creo que mucha gente se enfada más fácilmente con los desconocidos (o los trata peor), y a sus conocidos los trata mejor (enchufados que se llaman). Otros, se enfadan más cómodamente con sus conocidos…. (donde hay confianza da asco, o eso dicen algunos).

El enfado es contagioso… hacer la prueba es fácil, pero no merece la pena. La alegría también es contagiosa, y merece la pena probarlo. Los chistes son estupendos… unas pocas palabras y… viene una sonrisa, o una risa… y todo gratis… Deberíamos contar más chistes, porque al final, es mejor dejar en este mundo risas que enfados. Y si nos enfadamos, que sea porque no nos dejan reír más.

Si estamos atentos, descubrimos que nos enfadamos con nuestro entorno porque lo culpamos de nuestros problemas, pero… ¿no seremos nosotros parte del problema o, directamente el problema en sí? ¿Son las pasiones meras ilusiones? ¿No es la vida simple, en quietud y reposo, suficientemente atractiva? ¿Por qué perseguimos algo continuamente? ¿Dónde está lo realmente importante?

Queremos cambiar el entorno para sentirnos mejor, pero… ¿ponemos límites?

Puede que si conseguimos cambiarnos a nosotros, consigamos así cambiar el entorno. Pero también puede que, si conseguimos cambiarnos, ya no nos interese tanto cambiar el entorno, porque alcanzamos una situación interior estable en cualquier entorno… aceptando que las cosas sean como son (estoicismo). Creo que eso es lo que llaman paz interior, sabiduría, ataraxía… o amor universal. Pero cuidado… sentirse “mejores” o “puros” puede ser otra trampa del ego. En la India lo llaman la cadena de oro, porque si te sientes esclavo, atado con cadenas… ¿Qué importa que sean de oro o de hierro?. Puede, entonces, que con ese amor universal sintamos una libertad absoluta, porque ya nadie nos podrá generar ni contagiar el miedo… ¿Quién puede saberlo?

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Acerca de Pepe Galindo

Estamos en el mundo para aprender y ayudar y, si es posible, disfrutar. Es autor del libro "Salvemos Nuestro Planeta" (del que hay un resumen en www.resumelibros.tk).
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Una respuesta a Amor, a lo GRANDE: Contagios Anímicos

  1. Nuria dijo:

    Pepe, gracias como siempre por compartir tu sabiduria.
    Espero estar en el buen camino, de momento lo intento y no me va nada mal.

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