Pasotismo Global, Enfermedad Crónica

El escritor cómico italiano Dario Fo (1926-?), cuando se enteró de que le habían concedido el Nobel de Literatura 1997, exclamó que deberían haberle dado el Nobel a los que le dieron el Nobel, por habérselo concedido a él. En su discurso en la Academia sueca para recoger el galardón, rompió todas las reglas establecidas y sustituyó su discurso por 25 páginas con dibujos y algunas anotaciones en italiano. El escritor atacó las investigaciones científicas sin control (en especial la manipulación genética) y el pensamiento indiferente, este último con una alegoría poética, con una interesante lección… la escalofriante historia de la roca de Caldé:

Hace muchos años había un pueblo enrocado en una cresta, hermoso, con su campanario, torres, casas, campos y jardines. Se reflejaba en el lago, que en ese lugar mide 300 metros de profundidad, como un mar. Tenía un gran defecto ese pueblo: Que, día a día, se deslizaba lentamente hacia el abismo. Y abajo, en el valle, los campesinos, los pescadores gritaban: “¡Cuidado, que os hundís! ¡Salid de vuestras casas, marchaos de ahí!”. Pero los de arriba gritaban: “¡Que listos, queréis que nos vayamos para quedaros con nuestras casas, con nuestros campos!”. Y se quedaban siempre en sus casas, sembraban, recolectaban, hacían el amor, tenían hijos, iban a misa, no les importaba nada, aunque de noche se sentían unos temblores terribles, en toda la roca, que vibraba, al bajar. Por el contrario, decían: “Tranquilos, son temblores de asentamiento”. Y bajaba, bajaba esa roca tremenda hacia el lago. “¡Marchaos, que ya tenéis los pies en el agua!”. “No, qué va, es un poco de humedad, no es nada…” y poco a poco se escurrían, ya estaban bajo el agua, hombres y mujeres y los caballos, y los burros, glub glub, y el cura seguía confesando, y una monja cantaba, glub, glub, las campanas tocaban al bajar, ding dong, glub, glub. Silencio inmenso. El pueblo ya no existía. Pero los fabuladores nos contaban que, si uno quería, los días en que había un poco de tormenta en el aire, si se subía hasta la punta de roca que aún sobresalía, si brillaba un relámpago, un destello, todo se iluminaba de blanco, y en el fondo del lago se veían asomar casas, campanarios, torres, hombres y mujeres que caminaban, como un belén bajo el agua. Charlaban, y pasaban peces ante sus ojos, se les metían en los oídos, y decían: “No es nada, son peces que han aprendido a volar”. Uno estornudaba: “Hoy hay mucha humedad, más que ayer, pero todo va bien, no ha pasado nada”.

Nunca ha pasado nada, esta alegoría nos hacía temblar, y aún hoy hay mujeres y hombres que prefieren hundirse en el abismo, ahogarse, antes de aceptar la verdad.

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Acerca de Pepe Galindo

Estamos en el mundo para aprender y ayudar y, si es posible, disfrutar. Es autor del libro "Salvemos Nuestro Planeta" (del que hay un resumen en www.resumelibros.tk).
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Una respuesta a Pasotismo Global, Enfermedad Crónica

  1. Yaravi dijo:

    Pp:

    ¡Muy bueno! ¡Gracias por compartir estas cosas con nosotros!

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