Si Bebes, No conduzcas; Si Molestas, NO FUMES

Parece increíble que haya que aprobar una ley para proteger a niños y adultos, a trabajadores y viandantes… de las molestias del humo del tabaco. Es tan absurdo como tener que proteger los espacios naturales para poder conservarlos… por desgracia es absurdo pero necesario. Si se aprueba, pronto estará prohibido fumar en todos los locales de uso público cerrados (salvo pocas excepciones). También son libres de humos los parques infantiles y áreas o zonas de juego para la infancia, aunque estén al aire libre. Tampoco se podrá fumar en espacios al aire libre o cubiertos de colegios, establecimientos sanitarios, centros universitarios…, ni en sus aceras circundantes. Ni tampoco mientras esperamos en las colas, aunque estén al aire libre.

Una ley demasiado meticulosa y tal vez, por desgracia, necesaria¿no sería más fácil que a nadie se le ocurriera fumar allí donde moleste o esté dando mal ejemplo a la juventud? ¿Imaginan una ley que prohibiera levantar las manos en cruz y girar alegremente, mientras esperamos en la cola de un cine? Afortunadamente, eso no está prohibido, pero a nadie se le ocurre hacerlo… ¿por qué? Pues porque molestamos… y podemos abofetear (sin querer por supuesto) a nuestros compañeros en la cola.

Algunos fumadores, creyéndose educados, preguntan con tono de disculpa: ¿Le importa que fume?. Los no fumadores piensan siempre que la mejor respuesta es contestar algo como: ¿Y a Vd. le importa si escupo al aire en todas las direcciones de la rosa de los vientos?. El fumador es un drogadicto enfermo (lo suelen reconocer en cuanto saben que el tabaco es una droga según la OMS) y hay que ser condescendientes, pero claro, una ley les ayuda a los fumadores a no abusar de su enfermedad.

Mientras familiares y amigos del fumador les decimos (con la mirada muchas veces), “Déjalo, Por Favor“, los pesados y cariñosos ecologistas tienen otro lema: “No Fumes la Hierba, Cómetela“, encerrando en esa frase dos cosillas: Que no es bueno para la salud (ni la humana ni la planetaria) difundir CO2 al aire mientras ensuciamos pulmones cercanos. Y dos, que para mejorar la salud (nuestra y del planeta) resulta beneficioso comer más hierbas, y menos carnes (véanse los 12 problemas del consumo de carne según Riechmann, o unas razones para ser vegetarianos).

Hablando de salud… España podría invertir en nuestra salud y la de nuestro ambiente los múltiples millones de euros que recibe de subvención el cultivo del tabaco. Y se podrían subvencionar las bicicletas para reducir tráfico en las ciudades y por motivos medioambientales, pero sobretodo, porque andar en bicicleta contribuye a mejorar la salud de la población. ¿Algún político recoge estas ideas?

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Acerca de Pepe Galindo

Estamos en el mundo para aprender y ayudar y, si es posible, disfrutar. Es autor del libro "Salvemos Nuestro Planeta" (del que hay un resumen en www.resumelibros.tk).
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8 respuestas a Si Bebes, No conduzcas; Si Molestas, NO FUMES

  1. Andarríos dijo:

    Cada vez estoy más convencido de que vivimos en una sociedad enferma a la que poco le importa la salud. Aunque muchas veces se escandaliza por problemas de salud global, poco hace por la salud personal, por lo que está en nuestras manos. Nada más ver que hay unas drogas que se llaman “sociales” porque son aceptadas por todos. ¿Todos?, yo no desde luego, aunque cada vez soy más permisivo. Quizá por cansancio, quizá por desilusión, es cierto que cuando te preguntan si te molesta que fumen muchas veces uno no responde, para no hablar, para no desentonar. Y para no desentonar, muchas veces me veo involucrado en un ambiente incómodo, que no es el mío, que incluso me llega a ofender. Cuando en otro tiempo llegué a rechazar un puro como obsequio en una boda, ahora soy más permisivo, pero eso no significa que lo acepte, nunca lo he hecho y nunca lo haré, por lo ilógico, que supone la lesión de la propia salud; por lo que representa, la destrucción de vidas humanas y familias enteras. Por eso no puedo aceptar ningún tipo de drogas, sean “sociales” o no, por principio, porque yo creo, ante todo, en una vida sana basada en el deporte y el rechazo de las drogas. Tal vez no me haya resultado como esperaba, y aunque he tenido momentos de duda, a pesar de todo, sigo creyendo en eso, quizá porque no puedo ser de otra manera. Pero tener unos principios basados en la salud es tener unos principios fuertes. Y a todos aquellos que alguna vez en la vida han dudado de mis principios, tan sólo les tengo que decir: aquí estoy, aquí sigo. Tal vez se me tache de antisocial o de “bicho raro” por no aceptar lo que la mayoría asume, y lo seré, porque no puedo aceptar una sociedad que asume este tipo de vicios. Y sin embargo, hay personas que no aceptan mi postura e incluso parece que se ofenden, quizá porque mi sola presencia supone un rechazo al modelo de vida que ellos defienden. Y sólo pido que, por favor, ¡déjenme ser ese “bicho raro”! porque así lo he decidido.

    Yo que vengo de dos mundos perfectamente complementarios, que son el ecologismo y el deporte, en la práctica se muestran encontrados. El deporte, que busca la salud personal, en la práctica no se preocupa por la salud global. Muchos deportistas podrían utilizar esos beneficios físicos que proporciona el deporte para prescindir de las máquinas contaminantes, pero pocos son los que lo hacen. Y por no hablar de los beneficios psíquicos, porque el deporte a mí me ha enseñado a conseguir imposibles, a buscar metas inalcanzables, a intentarlo siempre, a no rendirme nunca… (aunque a veces creo que es más una maldición que una virtud). Del ecologismo, que se preocupa bastante por la salud medioambiental, esperaba un mayor compromiso hacia la salud personal (en un lugar público sólo diré esto, porque mi opinión no es tan suave).

    El tema me da de lleno, por eso pido disculpas por el discurso, pero tan sólo es una reflexión personal en voz alta. Saludos del último ecoatleta.

  2. Pepe Galindo dijo:

    A mí también me resulta extraño ver ecologistas convencidos, activistas y voluntarios ambientales, que no superan su vicio de fumar. Es una contradicción pero… ¿Quién está a salvo de contradicciones? Posiblemente, ser totalmente “coherente” lleva al ser humano a un radicalismo que tampoco es bueno. Una vez leí que Jesús y su mensaje son muy radicales, pero también muy comprensivos y que Jesús sólo era intolerante con los intolerantes…

    Respecto a las drogas (legales o no), lo que yo defiendo es que haya mayor educación, que no se gaste dinero en subvencionar el cultivo del tabaco en España, y que, sencillamente, se eduque para no molestar a nadie. El que quiera fumar, que fume… pero que no moleste, ni ensucie.

    Aunque no lo tengo muy claro, yo casi soy partidario de la legalización de las drogas, para obtener las ventajas que ahora tenemos por tener el tabaco y el alcohol legalizados: Se podrían controlar mejor (ingredientes, calidad…), se podrían recaudar impuestos por su venta, se podrían insertar mensajes educativos en los envases (como ya se hace en el tabaco), se podría regular su consumo (lugares…), se podrían exigir controles previos a su comercialización, se dejarían de gastar millones en la lucha contra el narcotráfico, se evitaría que los narcos ingresen (en paraísos fiscales) fortunas inmensas, mientras que la policía sólo encarcela a los que menos culpa tienen…

    La ley seca no funcionó en EE.UU. y el sistema actual es evidente que tampoco funciona… El que quiere droga, la encuentra, de dudosa calidad, sin pagar impuestos, generando mayor gasto sanitario y policial…

    Y si estamos en contra de la legalización… pues habrá que prohibir el tabaco y el alcohol… ¿por coherencia?

  3. Andarríos dijo:

    Evidentemente cualquiera puede hacer lo que quiera con su cuerpo. El problema está cuando el vicio o la diversión de unos produce un daño o molestias a otros. Y la convivencia entre fumadores y no fumadores es imposible porque supone dañar la salud de los que no fumamos, aunque haya no fumadores que defienden la convivencia esto es algo que no se puede aceptar porque supone el deterioro de la salud, especialmente allí donde no hay posibilidad de decisión, y para quienes no tienen capacidad de decidir. “La ley es el fracaso del amor” (Gandhi). A mí no me gusta que haya leyes impositivas para algo que debería ser evidente, pero como bien dices no nos queda más remedio. Yo no sé si legalizar o no las drogas puede resolver el problema, porque creo que el problema es más profundo, y no es sólo la falta de educación como tú apuntas, sino también la pérdida de valores. Muchas veces decimos eso de “qué mundo vamos a dejar a nuestros hijos” cuando debemos decir “qué hijos vamos a dejar en el mundo que nos queda”. El botellón no es más que un reflejo de la sociedad que estamos crando.

    Por supuesto que todos tenemos nuestras incoherencias y contradicciones, y que es muy difícil (por no decir imposible) ser 100% coherente, y quien lo es tiene una huella ecológica tan leve que sus hazañas no trascienden (alguno he conocido no muy lejos de aquí, así que es posible). Pero hay casos en los que esas incoherencias no tienen justificación (si es que todo se puede justificar). Por ejemplo, no me parece correcto hablar de los posibles efectos sobre la salud que puedan tener los alimentos transgénicos, especialmente por parte de personas que fuman y beben. Yo sí creo que los transgénicos pueden tener algún efecto sobre la salud, ¿pero más que el alcohol o el tabaco? Eso no me lo creo. Hay razones muy importantes para rechazar los transgénicos antes que por motivos de salud y creo que es un alarmismo contraproducente. Y también conozco el caso de personas que se esfuerzan en no beber agua con cloro porque tienen trihalometanos, pero que luego fuman tabaco o lo que sea. En ambos casos, hechos y palabras creo que se utilizan de modo incorrecto.

    Y ya que sacas el radicalismo, yo que soy radical, considero que es el único camino posible para resolver los problemas. Actualmente, radicalismo se utiliza de un modo despectivo y se asemeja a posturas extremas, exageradas e irracionales. Y ya nadie puede tener ni principios, ni ideales, ni un pensamiento diferente sin que se le insulte como radical. Pero ser radical significa ir a la raíz de los problemas, resolver los problemas de raíz. Como diría Jorge Riechmann en unos contundentes versos que no voy a transcribir aquí porque nadie lo ha hecho, yo no pretendo ser radical sino radical. Si no tratamos de resolver los problemas de raíz, ¿qué problema vamos a resolver? Éste es el engaño de las medidas correctoras y compensatorias que pretenden conservar naturaleza justificando nuestro modelo de desarrollo, y apoyadas por biólogos “a la carta” y otros profesionales también “a la carta”. Seamos, pues, radicales.

  4. Pepe Galindo dijo:

    Evidentemente, hay que ser radical cuando hay que serlo, pero, a la vez, con cierta tolerancia. Todo un arte. No se puede ser tolerante con ciertas prácticas culturales, como la ablación o los toros, pero tampoco es “tolerable” un radicalismo violento o que anule derechos básicos a los intolerantes.

    La postura o ideología puede ser radical, pero los actos radicales pueden ser contraproducentes. María Zambrano (filósofa y ensayista española, 1907-1991) decía que “Todo extremismo destruye lo que afirma”. Tal vez podríamos entonces concluir que hay que ser radical, pero no extremista: Ir a la raíz de los problemas, pero sin aplicar soluciones “extremas”. Porque además, las soluciones extremas pueden ser irreversibles (la pena de muerte, por ejemplo) y… ¿y si nos equivocamos? ¿con qué poder podemos afirmar estar en posesión de la Verdad y por ello justificar un extremismo?

  5. Andarríos dijo:

    La definición original de radical es: Perteneciente o relativo a la raíz. Si aceptamos este sentido no podemos considerar los actos violentos o la pena de muerte como radicales. No es lo mismo ser radical que extremista. Los medios de comunicación se encargan continuamente de sentenciar los actos violentos como “radicales”. ¿Y a la raíz de qué problema va tanta violencia? ¿Y es la pena de muerte “radical”? ¿No es un pensamiento radical un sistema penal que compense a las víctimas (cuando se pueda) y eduque a los culpables para que comprendan el delito cometido en lugar de castigarles? ¿No es un pensamiento radical una sociedad madura que respete la vida y los derechos de los demás en lugar de vivir sometidos bajo un dominio policial constante con prisiones de alta seguridad? ¿No es un pensamiento radical una sociedad igualitaria en la que no haya necesidades y mucho menos crímenes porque no hay ricos ni poderosos?

    ¿No es una solución extrema los transgénicos porque no hay ninguna intención en defender la soberanía alimentaria? ¿No es una solución extrema el trasvase del Tajo a las Tablas de Daimiel porque no hay ninguna intención en controlar los pozos ilegales? ¿No es una solución extrema la geoingeniería porque no hay ningún interés en reducir las emisiones de gases de efecto invernadero? ¿No es una solución extrema las medidas correctoras o compensatorias porque no hay ningún interés en renunciar a un proyecto altamente impactante?

    ¿Sabemos cuál es el problema? ¿Cuál es su raíz? ¿Sabemos ir a la raíz del problema? El planteamiento de estas preguntas es fundamental para acercarnos al pensamiento radical.

  6. Andarríos dijo:

    Para que quede más claro el pensamiento radical pondré un ejemplo: el pinsapar de Los Reales de Sierra Bermeja está afectado por la lluvia ácida. ¿Cuál es el problema?: el polo químico de Algeciras. Así que ésta es la raíz del problema, por lo tanto, ¿no sería lógico actuar sobre el polo químico de Algeciras cuya contaminación está produciendo la lluvia ácida sobre los pinsapos y otras especies del entorno, además de un problema grave de salud en la población local? Éste sería el pensamiento radical. ¿Qué se está haciendo? Abonar con fósforo para compensar el desequilibrio nutricional del pinsapo y salvar a esta especie (sólo a ésta) de modo que se pueda seguir contaminando sin que peligre la conservación del pinsapo. Cada cual que saque sus propias conclusiones del asunto.

  7. Andarríos dijo:

    Analizando el pensamiento radical uno puede darse cuenta de que existen distintos niveles, en función de nuestra capacidad de profundizar en el problema.

    Así encontraríamos un primer nivel superficial que identifica a los responsables directos. Continuando con el ejemplo de la lluvia ácida en Los Reales de Sierra Bermeja, la raíz del problema en este primer nivel estaría en las fábricas del polo químico de Algeciras.

    En un segundo nivel tendríamos que preguntarnos por la causa de las fábricas (y me refiero a la causa actual, no nos vayamos a Franco) y estaría en los políticos, que impiden que exista una verdadera democracia y ocultan la verdad, la verdad acerca de la lluvia ácida en Los Reales de Sierra Bermeja y en el foco de mortalidad que representa el polo químico de Algeciras, que convierte a la provincia de Cádiz en la zona de España con mayor mortalidad.

    En un tercer nivel estarían las grandes empresas, y no me refiero a las fábricas en sí. Estas empresas, que muchas veces se escudan en la necesidad laboral, eluden la legislación ambiental con la complicidad de los políticos.

    En un cuarto nivel estaría el sistema socioeconómico-político, que impide que haya una verdadera democracia, haciendo que los ricos sean más ricos y los pobres más pobres, y la banca… ¡¡¡nunca pierde!!!

    Y en un último nivel, volvemos de nuevo a la razón de esta entrada, porque encontraríamos la educación, los valores, y el respeto, a la vida, tanto la humana como la no-humana. Aquí está, a mi juicio, la razón de todos los problemas del mundo.

    ¿Se puede profundizar más? Yo no lo sé, sólo llego hasta aquí.

  8. Pepe Galindo dijo:

    POCO ES SUFICIENTE (Enero 2011, sobre lo radical y lo suficiente)

    Siempre es posible un cambio radical.
    Mirad si vamos bien o mal.
    Mirad el malestar que provoca tanto bienestar.
    Poco es suficiente, para poco molestar.
    Pero nada es suficiente para el que lo suficiente es poco.

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